Nov. 30, 2025

Maraton de los Mejores Relatos de Militares 2025

Maraton de los Mejores Relatos de Militares 2025
Maraton de los Mejores Relatos de Militares 2025
La Cripta Embrujada
Maraton de los Mejores Relatos de Militares 2025
Los mejores relatos de militares de este año juntos en este podcast

0:11 Me llamo Rodrigo, cabo del ejército mexicano. Lo que voy a contarles ocurrió en una zona montañosa del norte del país, en una sierra perdida donde el frío es lo que predomina y el silencio pesa como plomo. Estábamos asignados a custodiar una carretera interna casi abandonada que cruzaba varios pueblos pequeños. El pavimento estaba hecho pedazos. Los únicos que lo usaban eran campesinos, ancianos o familias que aún se movían a caballo en aquellas carretas. Solamente carretas era lo único que pasaban por aquella carretera. Llevábamos cuatro noches acampando en punto de lo alto del camino, justo donde el asfalto se convierte en terracería. Nos turnábamos para vigilar, y esa madrugada serían las tres. Me tocaba a mí. La luna estaba alta, pero las nubes la cubrían a ratos, así que todo parecía flotar entre la niebla. El aire olía de alguna forma extraña, como a pino viejo. Fue entonces que que vi una silueta extraña acercándose por aquel camino. Un hombre

1:46 a caballo, bajando por el sendero lentamente. No era extraño de ver eso, Alex, aunque sí a esa hora. Lo primero que pensé fue que era algún ranchero, de esos que todavía se mueven de noche para evitar el calor del día. Le hice la señal para que se detuviera. No había peligro, así que avancé yo solo. No había motivo para llamar a todos mis compañeros militares. Me acerqué con paso firme. El tipo venía con la cabeza agachada. Su cabello era enorme, negro como la brea. Al dar unos pasos más, algo cambió. Un olor terrible me golpeó de lleno. Era como carne podrida. como cuando encuentras a un animal muerto en el monte, pero más fuerte. Como si viniera de algo que llevaba meses pudriéndose por dentro.

2:47 Me tapé la nariz por instinto. Buenas noches, le grité, forzando la voz debido al olor. Pero él no me respondió. Levanté mi linterna, pero la niebla rebotaba. No podía ver bien su rostro, y luego, luego alzó la cabeza, y juro por lo más sagrado, que lo que vi, aquella noche fue real, y te lo estoy contando, sus ojos no eran humanos, brillaban, brillaban de un rojo enfermizo, como brasas encendidas, sentí que se me lava la sangre, el caballo bufó con fuerza, pero no fue un bufido normal, Ese aliento que salió de su hocico me quemó la cara como si hubiera acercado la cabeza a una fugata.

3:43 Retrocedí un paso, notablemente sorprendido. El animal resopló otra vez y el calor era tan intenso que sentí que me faltaba el aire, pero no podía moverme. No sé si fue el miedo o algo más, me quedé clavado ahí, y mientras más lo miraba, más cosas horribles notaba. La piel del hombre estaba reseca, como cuero viejo, pegada al hueso. Sus labios estaban partidos, casi no tenía nariz, y su carne parecía moverse, como si algo dentro de él se agitara.

4:33 Era un cadáver, lo puedo asegurar, o un cadáver a caballo, y yo no podía dejar de mirarlo, el jinete no dijo nada, no se detuvo, siguió su camino, lento, como si supiera que yo no podía hacer nada, pasaron minutos, o al menos eso sentí, cuando por fin pude moverme, regresé corriendo al campamento, estaba pálido temblando, Por fin había salido del shock. Llegué con mis compañeros y les pregunté,¿ vieron eso?¿ vieron eso? Casi gritando.¿ Vieron al jinete? Pero mis compañeros me miraron raro.¿ Qué jinete? Me contestó el teniente Ramírez. Solo te vimos pararte ahí, hablando solo. Yo le respondí sin entender.¿ Cómo que solo? Estaba ahí Pasó frente a nosotros Ni uno Ni un solo militar Aparte de mí Había visto aquel jinete Y no era posible Estaban a unos metros Había luz Había silencio No podía haber pasado desapercibido Pero para ellos Yo simplemente me levanté Caminé al centro del camino y hablé con el aire

6:07 esa noche no dormí ni la siguiente el olor seguía en mi nariz como si lo tuviera impregnado en la piel y aún hoy años después me pregunto qué vi realmente algunos dicen hay apariciones en los caminos de la sierra que hay almas que se arrastran entre la niebla buscando redención o castigo, pero yo sé lo que vi, hablé con algo que no era humano, algo que no debería de existir, un demonio a caballo, yo lo vi y él me vio, es una experiencia que jamás olvidaré, gracias Alex por permitirme compartir esta historia contigo y con tu comunidad. Saludos a todos. Yo estuve ahí. Lo que les voy a contar pasó en Sonora, a principios del año 2010.

7:27 A veces pienso que lo imaginé. que fue una alucinación por el cansancio o por las historias que contábamos entre guardias. Pero no, no fue eso, yo lo viví. Nos habían asignado un retén sobre una carretera secundaria al norte del estado, una vía tan deteriorada y poco transitada que la mayoría de los locales preferían rodearla en carretas. o por brechas de tierra. Estábamos en medio de la nada, rodeado de cerros pelones y monte espeso. La señal del radio era intermitente y la temperatura bajaba tanto en la madrugada que el uniforme no bastaba para quitarte el frío que te calaba hasta los huesos. Éramos seis soldados y un sargento.

8:29 Por las noches, Hacíamos turnos de vigilancia, mientras el resto descansaba dentro del transporte blindado. Aquella madrugada, justo a las tres, me encontraba de pie junto a la barrera metálica, viendo como la niebla bajaba y empezaba a colocarse entre las piedras y los matorrales. Todo estaba en silencio. hasta que vimos unas luces. Eran dos, pequeñas al principio, pero intensas.

9:09 Tenían un rojo brillante. Venían de lejos, por la carretera, avanzando lentamente. No era la luz de un coche, ni de una moto. No titilaban, no se sacudían, sino que flotaban, Uno de los muchachos, el más joven, el soldado Núñez, murmuró sin dejar de mirar. Esas son brujas. Mi abuela decía que aquí, en esta zona, salen a volar a las tres de la mañana. Todos nos reímos, brujas, en pleno siglo XXI.¿ Tú crees en esas cosas? Y también traen escoba y caldero, Núñez, le dijo el sargento burlándose.

10:01 pero a pesar de las risas, ninguno de nosotros se atrevió a acercarse. Las luces seguían flotando, avanzando con una calma antinatural. Parecía que danzaban entre sí, girando en el aire, subiendo y bajando sobre la carretera. A veces se metían entre el monte, como explorando, y después... como si algo las llamara, desaparecieron detrás de un cerro, sin dejar ni un solo rastro. Pasaron varios minutos antes de que alguien dijera algo. Volvimos a nuestra rutina, como si no hubiera pasado nada, aunque el ambiente se quedó tenso, espeso como la niebla. Una semana después, durante otro turno nocturno, Sentí la necesidad de alejarme un poco del retén, pues quería hacer del baño, y aparte también quería estirar las piernas.

11:09 Le pedí a Pérez, un compañero, que me acompañara. Por protocolo, no debíamos ir solos. Les tengo que recordar que estábamos en una zona árida y completamente despoblada. Caminamos unos 100 metros hacia un monte cercano. Llevábamos nuestras lámparas de cabeza y con cuidado avanzamos entre piedras y ramas secas. Fue ahí cuando la vimos. Una mujer, sola, caminando entre el monte. Estaba a unos 20 metros de espaldas. Tenía el cabello largo y suelto y un vestido blanco. que apenas se distinguía por el reflejo de nuestras luces, no era normal, nadie camina por esa zona a esas horas, y menos sin linterna, oiga, la grité, la mujer se detuvo, volteó lentamente, no olvidó su rostro, era antinatural, como si no estuviera hecha para este mundo, su piel era grisácea, sus ojos grandes y negros como pozos, y su sonrisa, una mueca enorme que se extendía más allá del humano. Y entonces lanzó una carcajada.

12:44 No era una risa cualquiera, era un chillido seco, rasposo, como si la garganta le estuviera echando brasas. De un salto, el cuerpo de la mujer se elevó y se encendió. Aunque no me lo crean, Alex, aquella mujer se encendió y se transformó, ahí frente a nosotros, en una bola de fuego, una esfera roja e hirviente, igual a las que habíamos visto aquella noche. Flotó unos segundos, como burlándose, Luego salió disparada hacia los cerros, dejando una estela de calor y risas que se desvanecían en el aire. Pérez y yo nos quedamos paralizados. Temblábamos. No dijimos nada. Solo corrimos de regreso al retén, tropezando con piedras, arañándonos con ramas, sin siquiera voltear atrás. Cuando llegamos, los demás nos vieron pálidos, sin aliento. Nos preguntaron qué había pasado. Se los contamos.

14:06 No se rieron de nosotros. Esta vez nadie se rió. Porque, aunque no todos lo admitieran, sabían que lo que habíamos visto no era una ilusión. Ya lo habían sentido una semana antes. aquellas bolas de fuego, no eran cuentos de abuelas, no eran bromas, eran reales, y volaban sobre Sonora, justo a las 3 de la mañana, desde entonces, cada vez que me toca un puesto en la sierra, y se acerca esa hora maldita, cargo mi arma con manos temblorosas, aunque sé que una bala no sirve contra eso, Contra el fuego del diablo. Contra las brujas. Esta fue mi experiencia Alex.

15:02 Gracias por compartirla. Mi nombre es Ángel. Fui militar activo durante más de una década. Y si hay algo que aprendí en esos años es que hay cosas allá afuera que no tienen explicación y que es mejor no buscarlas.

15:43 Corría el año de 2014. Nos encontrábamos en el sur de México patrullando una zona selvática cercana a la frontera Nuestro convoy era de cuatro camionetas artilladas, con doce soldados bien armados, avanzando lentamente por un camino angosto de terracería, apenas abierto entre la vegetación. La selva es densa allá, oscura, húmeda y siempre viva. Pero de noche se vuelve algo distinto.

16:26 como si respirara, como si estuviera esperando algo. Pasaban de las dos de la mañana. Llevábamos horas sin encontrar señal de movimiento, ni gente, ni animales, solo el zumbido de insectos y el crujido de las hojas bajo las llantas. Yo iba en primera unidad, en la parte trasera, atento, viendo hacia la selva, fue entonces cuando lo vi, un niño, caminaba al borde del camino, casi pegado al monte, tenía la cabeza agachada, y los brazos colgando, como si estuviera exhausto, no llevaba zapatos, vestía con harapos, apenas un trapo colgando del cuerpo, la piel de sus piernas, y brazos, Estaba cubierta de barro y picaduras, pero lo que más me llamó la atención fue su color. Era morado, no oscuro, solamente morado. No era un color que alguien adaptaría por el frío o la suciedad. Su piel tenía un tono entre púrpura y grisáceo, como si no le corriera sangre por el cuerpo, como si ya no estuviera vivo. ¡Alto!

17:55 le grité. Las camionetas se detuvieron en seco. Saltamos varios de nosotros, rodeándolo con cuidado. El niño apenas levantó la mirada, y cuando lo hizo, sentí que se me encogía el alma. Sus ojos no tenían pupilas, ni blancos. Eran completamente negros, como dos hoyos en medio del rostro. Uno de los muchachos dijo en voz baja¿ Y ese niño?¿ Qué chingados hace hasta ahora? Debe estar perdido, respondí Tratando de mantener la calma Hay que llevarlo al pueblo más cercano El niño no dijo ni una sola palabra a Alex Pero cuando abrimos la puerta trasera de la camioneta Subió sin poner resistencia Se sentó en una esquina Mirando al frente quieto, sin parpadear. El resto del camino, nadie habló. Yo no pude dejar de mirarlo por el retrovisor. Tenía algo, algo en su apariencia, que me llamaba mucho la atención, pero de una forma mórbida. No se movía, no respiraba fuerte, no sudaba. Y aunque íbamos por un camino de baches, Él no se sacodía como nosotros. Parecía que iba muy

19:30 pero muy quieto, casi como tieso. Tardamos alrededor de una hora en llegar al pueblo. Un caserío de unas cuantas casas de madera, con luz apenas suficiente para alumbrar las calles de tierra. Cuando nos detuvimos, giré para avisarle al niño que ya habíamos llegado pero ya no estaba, la camioneta seguía cerrada, nadie la había abierto, y el niño ya no estaba ahí, ni una marca de sus pies, ni un rastro, pregunté a los demás si lo habían visto bajar, pero todos me negaron con la cabeza, algunos pensaban que lo habíamos imaginado, que tal vez fue una alucinación por el cansancio, pero no, todos lo vimos Alex todos vimos sus ojos al hablar con los pobladores les contamos lo que había pasado un anciano nos miró con una expresión que nunca olvidaré un niño solo en la selva de madrugada nos dijo no era un niño aquí se ven esas cosas espíritus sombras que buscan quien los mire, algunos dicen que son almas perdidas, otros que son guardianes

21:00 del monte, pero no son humanos, otro poblador agregó lo siguiente, varias personas han fallecido en estas selvas, accidentes, enfermedades, hasta brujería, muchos nunca fueron encontrados, y a veces regresan, Esa noche acampamos cerca del pueblo. Nadie durmió. Cada crujido entre los árboles nos ponía los nervios de punta. Cada sombra era una amenaza. El monte. Lo veíamos como si estuviera vivo, pero no como lo imaginábamos. Yo dejé el ejército como a los dos años después. Pero aún hoy, al cerrar los ojos... Recuerdo esa cara, esa piel morada, esos ojos negros, y me pregunto qué habría pasado si no hubiera subido solo, si alguno de nosotros lo hubiera tocado, si le hubiéramos preguntado su nombre. Quizás fue mejor así, quizás solo quería que lo viéramos, quizás ese niño, aún sigue vagando por aquella selva. Hola Alex, y hola comunidad de la cripta embrujada.

22:48 Les quiero contar una experiencia paranormal, la cual No solamente fui testigo yo, sino casi 20 soldados también. Verán, en el año del 2012 hubo un encuentro por acá de la zona norte del país. Varias cédulas criminales estaban implacables, corrían por cada carretera del estado prácticamente a sus anchas, amedrentando a la población civil y esparciendo el terror en todas las pequeñas localidades. El gobierno de ese momento nos mandó para acá. Por lo tanto, hubo muchos encuentros entre militares y pues miembros de esta cédula criminal. Hubo muchos encuentros, los famosos topones, en donde varios militares perdieron la vida. Hubo uno en concreto, en esta carretera. Se perdieron cerca de 15 militares y el doble de parte de estas organizaciones. así que ya se imaginarán el campo de batalla. Aquella carretera quedó con un cierto aura, con ciertas leyendas que se contaron después de este suceso. Estas historias las contaban precisamente los pobladores cercanos a esta carretera. Decían que por la noche veían sombras que caminaban a lo largo de todo el pavimento. También que escuchaban voces, no de dolor, no de personas que

24:21 estuvieran pidiendo ayuda, sino simple voces como si estuvieran conversando, cuando en la carretera no se veía nada, cuando esta estaba absolutamente sola. Algunas personas dijeron que eran las almas de los militares, los cuales habían perdido la vida ahí. Estas leyendas se contaban y se corrían la voz a lo largo de muchos lugares. y obviamente cayó también a oídos de los militares. Así que nosotros teníamos un cierto sentimiento encontrado por todo lo que había sucedido y por todo lo que estaba sucediendo, ya que esos famosos topones se daban muy cotidianamente. Incluso yo tuve algunos encuentros, de los cuales afortunadamente salí vivo. Pero curiosamente aquella carretera era en la que más habían perdido vidas, Así que cuando nos mandaron a esta, muchos de nosotros estábamos diciendo y contando historias acerca de lo que decían los pobladores ocurría ahí.

25:27 Nosotros íbamos a vigilar arriba de un cerro que quedaba perfectamente a la vista a esa carretera, y esto era por un plan precisamente. Debido a que estas cédulas criminales se movían, ahora ya no a sus anchas, pero con muy bajo perfil, Teníamos que sorprenderlos Entonces Ya no nos posicionábamos en una carretera Como popularmente sería en un retén Sino que Con todas las luces apagadas Estando arriba de cerros Atrás de arbustos O de anuncios Nos posicionábamos Veíamos a lo lejos Los autos que transitaban por ahí Y si veíamos algo sospechoso Bajábamos inmediatamente O si es que nos daban una llamada un pitazo, de que alguna camioneta se les había ido, y es así, como llegábamos hasta ellos por sorpresa, manteníamos todo apagado, vuelvo y repito, así que no podíamos tener nada encendido, solamente platicábamos, y veíamos las luces de los autos, transitar por aquella carretera solitaria, pasaba un auto cada hora, y eso es mucho, recuerdo que cuando nos dieron la llamada, que otras dos camionetas con militares se dirigían a nuestra posición. Pusimos la mirada en aquella carretera. Lo curioso es que nos dijeron que en cada una de estas camionetas solamente venían dos militares,

26:58 uno en el asiento manejando la camioneta y otro en el asiento del copiloto. Eran cuatro en total para las dos camionetas. Y esto era porque nos iban a mover a otro punto. Éramos demasiados. y las camionetas que nos habían traído, ya se habían ido, éramos como una fuerza terrestre, cuando vimos las camionetas a lo lejos, y pasaron precisamente por aquella carretera Alex, vimos como claramente arriba de estas, habían varias sombras, y por el modo en que veíamos estas sombras, se podían ver que traían casco, que traían chaleco antibalas, que portaban con uniforme, en ese momento, los 20 militares que estábamos ahí, Nos miramos entre sí y nos preguntamos,¿ por qué están trayendo a más elementos?¿ Qué acaso no nos iban a mover? Las dudas empezaron a saltar entre unos con otros. Cuando las camionetas ya se iban acercando, llegando a nuestra posición, se tenían que bajar de la carretera y empezar a transitar por la terracería. Empezamos a ver que atrás ya no venía nadie. Las camionetas... Venían solas.

28:12 Les preguntamos a los militares que las venían conduciendo si es que habían bajado a más elementos ahí cerca de la carretera. A lo que ellos contestaron que no. Que las camionetas venían solas y que precisamente las habían enviado para movernos a nosotros. Nosotros simplemente nos quedamos pálidos. Veinte militares, te vuelvo y repito, Alex. Veinte elementos de nosotros vimos como claramente se materializaban unas sombras ahí a lo lejos en la carretera, como si éstas nos estuvieran observando. Inmediatamente abordamos las camionetas. Algunos se iban persinando y rezando Padres Nuestros, Aves Marías, encomendándose a Dios. Habíamos visto las almas de aquellos militares, las almas que aún quedaban allí. Desde ese momento creo que todo lo paranormal Empecé a verlo de forma más seria. Antes, para mí, si te soy sincero, todo esto eran cuentos, cuentos para entretenerse uno. Pero desde aquella experiencia me queda más que claro que ciertas experiencias paranormales son reales. Yo viví una en aquella noche. Gracias por compartir mi experiencia. Saludos a todos tus oyentes. Hola,

30:02 buenas noches. Mi nombre es Lorenzo Guzmán. Quiero aprovechar esta noche, Alex, para compartirte una historia, a ti y a toda tu audiencia. Esto me pasó cuando me encontraba en un pueblo, en el estado de Chihuahua. Para llegar a este pueblo, Alex, teníamos que transitar por una carretera muy solitaria y después doblar a la izquierda y adentrarnos en un camino de terracería. Un camino que más o menos se veía que le tenían cierto cuidado, pero que era muy difícil transitar. Incluso con camionetas 4x4 había muchos hoyos y piedras, así que era común ver carretas. Lo extraño de este pueblo, Alex, es que kilómetros adelante, casi casi entrando en este, había algunas casas que se encontraban completamente abandonadas. Eran como unas 10 o 15 casas posicionadas una y otra al lado del camino.

31:08 Estas casas se veían que habían sido habitadas hace mucho tiempo, pero que simplemente las habían abandonado. Lo extraño aquí es que ninguna de ellas tenía señales de vandalismo. Es decir, cualquiera se espera que cuando una casa está deshabitada y sobre todo ahí a plena interpedie es probable que se encuentre con ciertos grafitis con basura con ciertos envases si me doy a entender de residuos que a veces traen las pandillas lo extraño es que aquellas casas no tenían el césped crecido tenían algunos árboles que ya se habían apropiado de los jardines No tenían puertas, ni tampoco protecciones.

32:00 Pero se encontraban, podríamos decir, impecables. Lo único que tenían adentro eran hojas de los árboles. Parecía que nadie se metía ahí. Parecía que nadie se ocultaba ahí. Una de las razones principales por las cuales nos enviaron aquí era porque había cierto índice de criminalidad. Nos sorprendía de sobremanera que no encontráramos a nadie en aquellas casas, nos detuvimos en cierto momento y las inspeccionamos, pero nuestras dudas solamente se elevaron cada vez más y más. Cuando encontramos veladoras, solamente veladoras, puestas en círculo, ya sea en el primer piso o en el segundo, uno de los elementos dijo que probablemente ahí hacían brujería, Todo apuntaba a eso. Nos subimos a la camioneta de nuevo y continuamos con nuestro camino.

33:02 Éramos un convoy de dos camionetas solamente. Llegamos hasta donde se encontraba aquel pueblo, en donde los vecinos cercanos nos recibieron muy bien, con alimentos, con bebida. En esas zonas rurales a los militares se les respeta mucho, ¿sabes, Alex? Y siempre nos reciben bien. Les empezamos a decir que nos habían mandado por un alto índice de criminalidad... y rápidamente nos empezaron a decir... en qué punto se juntaban los criminales... había robos... había... también amenazas... a los comerciantes... así que teníamos que ponernos manos a la obra... nosotros le preguntamos... que si aquellos criminales... no se refugiaban en las casas que estaban... en la entrada del camino... ya que era un muy buen sitio... pero varios pobladores... más precisamente una anciana, nos dijo que aquellas casas no eran usadas para nada, que aquellas casas eran casas de brujas, que ellas habitaban en esos lugares, y que es más, todos en el pueblo, incluso los delincuentes de más baja calaña, le tenían miedo a ir a aquellas casas cuando el sol se escondía, porque era cuando ellas salían. No te puedo mentir que al escuchar esto, a algunos de nosotros nos entró cierto miedo. Y verás, tal vez para ustedes,

34:33 para las personas que son de ciudad, para las personas que son de comunidades un poco más urbanizadas o modernas, esto suena solamente a supersticiones, leyendas, cuentos solamente. Pero créanme cuando les digo que he vivido varias experiencias que cada vez que alguien en un pueblo me advierte sobre la existencia de brujas o nahuales no me lo tomo a juego aquellas cosas existen empezamos a dispersarnos por el lugar y justamente cuando cayó la noche Alex empezamos a ver en plena oscuridad como solamente te puedes encontrar en un pueblo en toda esa oscuridad en ese silencio absoluto en la que puedes escuchar a los grillos incluso a distancia pudimos ver algo que nos dejó temblando. Por aquel camino de terracería, justamente a la altura donde quedaban aquellas casas, se podían ver bolas de fuego yendo de arriba hacia abajo.

35:41 También si ponías muy bien atención, Alex, podías escuchar cómo éstas se carcajeaban. En efecto, ahí habitaban brujas. Los pobladores nos decían por la razón que fuera, por nada en el mundo, teníamos que transitar por aquel camino de noche. Ya que las personas que lo hacían desaparecían y las que conseguían salir de ahí y llegar al pueblo siempre quedaban mal, perdían la cordura, se volvían locas al pasar de los días. Cada noche que nos quedamos ahí veíamos lo mismo, veíamos aquellas bolas de fuego Nos dieron un llamado.

36:27 Teníamos que salir a la carretera. Y eran plenas dos de la mañana. Algunos de nosotros no queríamos. Otros simplemente trataban de evitar el tema. Decían que a lo mejor aquellas bolas de fuego tenían alguna explicación. Así que en punto de las dos de la mañana fuimos transitando por aquel camino a las populares casas de las brujas. Veíamos aquellas bolas a la distancia. Justamente cuando íbamos cerca de ahí, se apagaron, como si éstas hubieran bajado y simplemente la lumbre se hubiera disipado. Ya no veíamos nada. El cielo era oscuro y el silencio absoluto. Solamente se escuchaba el motor de la camioneta. Ninguno de nosotros iba hablando. Todos íbamos expectantes. Cuando pasamos entre aquellas casas, Vimos a ambos lados que mujeres extrañas se encontraban paradas en la puerta de cada una de aquellas casas. Nosotros no nos detuvimos.

37:36 Aquellas mujeres tenían una apariencia extraña. Su cara era muy fea. Sus ojos brillaban y nos veían con una sonrisa absoluta. Algunos de mis compañeros empezaron a rezar. Yo simplemente puse mi dedo en el gatillo, refugiándome en mi arma, que era mi única herramienta. Al menos en ese momento que yo creía, me podía mantener a salvo. E incluso los que iban conduciendo apresuraron el paso. Aquellas mujeres estaban en sus casas, observándonos, con una sonrisa en su rostro. Finalmente salimos de aquel camino y nos incorporamos en la carretera, Nunca más volvimos a aquel pueblo. Algunos de mis compañeros tuvieron que ser curados de espanto después de esto, pues vimos cara a cara a las brujas de aquel pueblo.

38:35 Son horrendas, Alex, y en sus ojos se puede ver cuánta maldad tienen. Sus ojos brillan con un tono rojizo como si estuvieras viendo el mismo infierno. Aquella esera no me la puedo sacar de mi cabeza. Es una historia que a pesar de que tiene muchos años, hasta hoy me sigue provocando repelús cada vez que la recuerdo y cada vez que la cuento. Ahorita mismo me están temblando las manos mientras te escribo esto. Espero que en alguna oportunidad que tengas puedas compartírsela a tu audiencia. Gracias por permitirme escribirte esta experiencia. Saludos a todos. Mi nombre es Francisco Zaleta. Mi experiencia es la siguiente. Yo soy militar.

39:50 Actualmente todavía me desempeño como tal. Pero en este trabajo llevo muchos años ya, desde el año 2010. Así que he ascendido gradualmente. Empecé como soldado y ahora ya soy teniente. Pero Alex, te quiero contar algo que me sucedió cuando yo apenas era un soldado. Un soldado más, raso. Cuando me encontraba cercano a Sinaloa, nos enviaron a un lugar nuevo. que era muy peculiar un lugar que era muy peligroso era de esas zonas que uno se encuentra en las películas muy parecido donde hay muchos bares y antros donde las calles están despejadas donde la luz pública apenas alumbra donde ves borrachos en cada esquina y donde a veces hay uno que otro hombre caminando por la calle con esa cara de pocos amigos y siempre con su mano metida en un bolsillo, tal vez cargando una navaja o tal vez un arma. Era una zona roja, con mucha delincuencia.

41:06 De hecho, por esto mismo nos habían mandado allá. Ya había pasado por ahí cerca de algunas noches. Todo estaba perfectamente normal. Traíamos nuestra camioneta y éramos cuatro elementos. Nos habíamos encontrado con un par de borrachos una que otra noche, pero nada fuera de lo común. Al final de cuentas, solamente un tonto trataría de buscarle problemas a militares armados. El caso es que resulta que una noche yo observé que alguien venía caminando en una calle que apenas se encontraba alumbrada por las lámparas de la calle. Esta persona se iba tambaleando. Parecía una persona que se encontraba, pues, en estado de ebriedad, o al menos es lo que yo pensé en un principio. Aquella persona se iba acercando, mientras se continuaba tambaleando de un sitio hacia el otro.

42:04 Se sujetaba de un bote de basura, se sujetaba de una pared de un bar, y muy apenas venía caminando. Como te dije, ya me había encontrado con borrachos antes, y la verdad, para evitar una conversación que sobra decir no quería, porque a un borracho te le quedas viendo y se te acerca, te empieza a decir cosas, al menos a mí no me decía cosas desagradables, no buscaba pleito vaya para que me entiendan, pero están con uno al lado diciéndonos, que también se quisieron meter de militares, que ellos también fueron a no sé dónde, etc, etc, y ese aliento alcohólico, la verdad es que cansa, Así que yo mantuve mi mirada fija hacia el camino, mientras que aquel hombre tambaleándose pasaba a un lado de mí, por el lado de la banqueta. Justo cuando se encontraba cerca de mí, casi pasando a un ladito, algo me llamó la atención, y es que este hombre hacía un ruido extraño. Era un ruido como el que haría una puerta cuando se abre y se cierra, como el rechinido de algún alambre. También sonaba como si tablas cayeran al suelo.

43:15 como si alguna especie de madera se estuviera moviendo en ese momento yo volteé la mirada y lo vi fijamente en ese momento me quedé paralizado aquel hombre no era una persona normal aquel hombre estaba hecho de madera alex su cara estaba hecha de madera parecía que ésta solamente se encontraba pintada Se movía con resortes. Parecía alguna especie de estatua que se estuviera moviendo. No tenía una cara humana. Y lo único que tenía de humano era la ropa. En ese momento yo me sobresalté. Te digo que yo no había probado ni una gota de alcohol. No me había metido nada. De hecho, nunca he sido de esas personas.

44:00 Yo estaba completamente despierto. Estaba completamente en mis cinco sentidos. Y te puedo asegurar que lo vi. Aquella cosa no era un humano. No. Era una cosa hecha de madera. Yo rápidamente lancé un grito al aire, corrí tal vez como unos cuatro pasos para tomar distancia, y cuando me volteé nuevamente para verlo, ya no se encontraba. Mis compañeros que se encontraban en la parte delantera de la camioneta, salieron inmediatamente y me preguntaron que qué era lo que había pasado, por qué había gritado. En ese momento yo les dije que había visto a un hombre, pero por más que lo buscamos... Nunca lo encontramos Fue en cuestión de segundos Aquella cosa no se pudo oír Incluso checamos abajo de la patrulla Pero no había nadie Simplemente no puedo explicar lo que vi Yo te aseguro Alex Que eso no me lo imaginé No lo aluciné tampoco Yo me encontraba bien Aquella cosa que vi Fue real Pero no sé cómo desapareció de un segundo a otro Simplemente es una historia que hasta el día de hoy Me hace tener pesadillas. Gracias por permitirme compartir mi historia. Saludos, Alex. Hola,

45:39 buenas noches a todos. Mi nombre es Ramiro y quiero compartirles una experiencia paranormal que me sucedió mientras estaba en el ejército. Como sabrán, a los militares nos mueven de diferentes puntos. A veces estamos en el norte, a veces en el sur, en el centro y desempeñando diferentes actividades. A veces es vigía y otras veces algunos casos algo más peligroso, que son los encuentros Con diferentes organizaciones criminales En aquel tiempo Nos habían puesto en una carretera Que llegaba a Coahuila Seguramente muchos sabrán Que por esos sitios es muy peligroso Así que necesitábamos estar muy alerta Para cualquier cosa que sucediera Éramos cerca de ocho elementos Repartidos en dos camionetas Una puesta en cada extremo de la otra Ahí nos encontrábamos Y como lo es en todo, a veces uno que otro elemento le gana el cansancio.

46:46 Y empezamos a relevar los turnos, a designarlos. A ti te toca dormir a tal hora, a ti a tal hora. Y la mayoría de los militares se iban a encontrar vigilando ambos extremos de la carretera. Mientras que dos militares por cada turno dormían unas dos horas o una hora y media para compensar todo el desgaste. curiosamente llegó mi turno que me tocó dormir junto con Juan que era otro militar que teníamos ahí era un señor muy simpático de hecho se llevaba bien con todos así que me tomó por mucha sorpresa lo que me dijeron mis compañeros en ese momento yo vi que Juan agarró mucha distancia y se fue a dormir abajo de un árbol yo le pregunté a Juan oye pero por qué te vas para allá estás agarrando mucha distancia ven duérmete acá en la camioneta, pero Juan me contestó que no, que esto lo hacía precisamente por sus compañeros, que ellos no soportaban, dormir cerca de él, a mí se me hizo muy extraño, así que le contesté, como que no toleran dormir contigo, o cerca de ti, a lo que Juan contestó simplemente que, ellos le decían, que cada vez que dormían a la par con él, ellos siempre tenían unas pesadillas, Unas pesadillas horrendas, en donde veían sombras, en donde veían ciertos espíritus, y

48:17 también a una mujer con los ojos negros. E incluso otros militares decían que esta mujer no tenía ojos, que incluso ni siquiera eran pesadillas en sí. Los militares decían que se despertaban en la madrugada y empezaban a ver hacia los lados, hacia arriba, hacia abajo, pero no podían mover su cuerpo. Era como si su cuerpo no se encontrara despierto todavía, pero ellos estaban plenamente conscientes. Y era en ese momento que veían todas estas figuras. Veían a esta mujer viéndolos desde arriba, como si esta les caería encima en cualquier momento. Aquella mujer tenía una cara terrorífica y unos ojos de profunda oscuridad. Yo fui con mis compañeros inmediatamente. Les pregunté si esto era cierto, a lo que me contestaron que sí. Sorpresivamente, Alex, todos dijeron que sí.

49:15 Dijeron que no podían dormir cerca de Juan, porque este les daba terrores nocturnos. Pasaron los días. Yo dejé esto como una anécdota un tanto extraña, pero conforme pasó todo el tiempo, yo empecé a hacerme cada vez más amigo de Juan. Ojo, hay que recalcar que Juan no es un hombre verdadero. Estoy usando un alias, ya que no quiero invadir su privacidad. yo me fui haciendo amigo de él tanto así que empecé a pensar dentro de mí voy a hacerle un poco de compañía ya al final de cuentas yo no creía en todas las historias que se contaban esos cuentos de terror de la mujer sin ojos seguramente era todo un invento el caso es que fui con él empezamos a cenar juntos y conforme fuimos platicando se fue apagando la conversación hasta quedar absolutamente dormidos Al cabo ya nos tocaba a nosotros. Y fue en ese momento, Alex, que yo al quedarme dormido empecé a tener las peores pesadillas que no te imaginas. Las peores que he tenido en toda mi vida. Terrores de mi familia.

50:27 Algunos parientes cercanos que quiero y amo mucho se estaban yendo de mi vida. Y también soñé con bestias. Bestias que... Parecerían venir del mismo infierno, persiguiéndome. Al final de cuentas me levanté, me desperté y lo más perturbador sucedió. Empecé a ver algunas figuras que me rodeaban. Eran como personas con túnica, pero la que más resaltaba era una mujer. Esta no tenía ojos y me miraba casi casi al tope de mi cabeza. Era como si esta se estuviera agachando y me estuviera mirando desde arriba. Yo podía verla claramente.

51:14 Yo volteé mis ojos y vi a Juan. Este se encontraba dormido, pero había otra mujer que lo mantenía abrazado. Esta mujer estaba reenclinada sobre él, abrazándolo profundamente. Esta igual, no tenía ojos. No sé cuánto tiempo duré ahí. El caso es que cerré mis ojos nuevamente y y traté de dormir lo más rápido posible, pero no pude hacerlo, cuando pude recobrar otra vez la fuerza de mi cuerpo, me levanté, incluso gritando, era como si todo mi cuerpo reaccionara la misma vez, mi corazón estaba latiendo muy fuerte, Juan se despertó, y mis compañeros vinieron corriendo, todos ellos me dijeron, te lo dijimos, verdad que se siente feo, yo estaba hiperventilando, Era como si me faltara aire. Pero por otro lado Juan, también se despertó igual. Él dijo que jamás le había pasado algo así. Yo le dije, Juan, veía a una mujer que te tenía abrazado. Él me empezó a preguntar que cómo lucía la mujer. Yo le dije que era una mujer con cabello rubio. Su cara estaba pálida. No tenía ojos. Y unos labios también. que eran profundamente negros Juan me contestó que lo que yo le describía era precisamente una ex mujer que él había

52:44 tenido aquella mujer era bruja y había partido de este mundo hace aproximadamente tres años que a veces él la sueña que a veces también siente como alguien lo persigue con ese característico perfume que tenía su ex mujer Al día siguiente yo le pregunté respecto a esto, cómo era que su exmujer era una bruja, y que me diera al menos alguna explicación. Juan me respondió que antes de fallecer le pidió el divorcio. Él no sabía que se encontraba delicada de salud ni nada, simplemente la relación ya se había marchitado, y si él hubiera sabido de su estado, me dice que jamás le hubiera pedido el divorcio. Aquella mujer cayó deprimida y le dijo que le iba a pagar esto por lo que le quedaba de vida, que lo perseguiría hasta que él falleciera y que no lo iba a dejar ser feliz en ningún momento de su vida.

53:49 Cuando me platicó esto, Alex, yo me quedé pálido. No podía creer lo que me estaba diciendo, pero acto seguido empezó a desabrocharse la camisa y se la hizo a un lado. mostrando ciertos arañones que él tenía, algunos recientes y otros que ya tenían tiempo. Él me dijo,¿ ves esto, Ramiro? Cada noche me despierto con uno nuevo, y todo esto me pasa desde que ella falleció. Aquella experiencia ha sido la más perturbadora que he vivido, Alex, y también la que hasta el día de hoy no le encuentro otra explicación que no sea de índole paranormal. Creo que el espíritu de esa bruja aún lo sigue acompañando, y lo seguirá acompañando hasta el final de sus días. Esa fue mi experiencia. Saludos a todos. Yo estuve ahí. Lo que les voy a contar pasó en Sonora, a principios del año 2010.

55:19 A veces pienso que lo imaginé, que fue una alucinación por el cansancio o por las historias que contábamos entre guardias. Pero no, no fue eso, yo lo viví. Nos habían asignado un retén sobre una carretera secundaria al norte del estado. Una vía tan deteriorada y poco transitada que la mayoría de los locales preferían irse rodearla en carretas o por brechas de tierra. Estábamos en medio de la nada, rodeado de cerros pelones y monte espeso. La señal del radio era intermitente y la temperatura bajaba tanto en la madrugada que el uniforme no bastaba para quitarte el frío que te calaba hasta los huesos. Éramos seis soldados y un sargento.

56:22 Por las noches hacíamos turnos de vigilancia, mientras el resto descansaba dentro del transporte blindado. Aquella madrugada, justo a las tres, me encontraba de pie junto a la barrera metálica, viendo como la niebla bajaba y empezaba a colocarse. entre las piedras y los matorrales. Todo estaba en silencio, hasta que vimos unas luces. Eran dos, pequeñas al principio, pero intensas.

57:03 Tenían un rojo brillante. Venían de lejos, por la carretera, avanzando lentamente. No era la luz de un coche, ni de una moto, No titilaban, no se sacudían, sino que flotaban. Uno de los muchachos, el más joven, el soldado Núñez, murmuró sin dejar de mirar. Esas son brujas. Mi abuela decía que aquí, en esta zona, salen a volar a las tres de la mañana. Todos nos reímos, brujas, en pleno siglo XXI.¿ Tú crees en esas cosas? Y también traen escoba y caldero, Núñez, le dijo el sargento burlándose.

57:57 Pero a pesar de las risas, ninguno de nosotros se atrevió a acercarse. Las luces seguían flotando, avanzando con una calma antinatural. Parecía que danzaban entre sí, girando en el aire, subiendo y bajando sobre la carretera. A veces se metían entre el monte como explorando y después, como si algo las llamara, desaparecieron detrás de un cerro sin dejar ni un solo rastro. Pasaron varios minutos antes de que alguien dijera algo. Volvimos a nuestra rutina como si no hubiera pasado nada aunque el ambiente se quedó tenso, espeso como la niebla. Una semana después, durante otro turno nocturno, sentí la necesidad de alejarme un poco del retén, pues quería hacer del baño, y aparte también quería estirar las piernas.

59:05 Le pedí a Pérez, un compañero, que me acompañara. Por protocolo, no debíamos ir solos, Les tengo que recordar que estábamos en una zona árida y completamente despoblada. Caminamos unos 100 metros hacia un monte cercano. Llevábamos nuestras lámparas de cabeza. Y con cuidado avanzamos entre piedras y ramas secas. Fue ahí cuando la vimos. Una mujer. Sola. caminando entre el monte.

59:45 Estaba a unos 20 metros de espaldas. Tenía el cabello largo y suelto y un vestido blanco que apenas se distinguía por el reflejo de nuestras luces. No era normal. Nadie camina por esa zona a esas horas y menos sin linterna.—¡ Oiga!— le grité. La mujer se detuvo Volteó lentamente, no olvidó su rostro. Era antinatural, como si no estuviera hecha para este mundo. Su piel era grisácea, sus ojos grandes y negros como pozos, y su sonrisa, una mueca enorme que se extendía más allá del humano. Y entonces lanzó una carcajada.

1:00:43 No era una risa cualquiera, era un chillido seco, rasposo, como si la garganta le estuviera echando brazos. De un salto, el cuerpo de la mujer se elevó y se encendió. Aunque no me lo crean, Alex, aquella mujer se encendió y se transformó, ahí frente a nosotros, en una bola de fuego. una esfera roja e hirviente, igual a las que habíamos visto aquella noche. Flotó unos segundos, como burlándose, luego salió disparada hacia los cerros, dejando una estela de calor y risas que se desvanecían en el aire. Pérez y yo nos quedamos paralizados, temblábamos, No dijimos nada. Solo corrimos de regreso al retén, tropezando con piedras, arañándonos con ramas, sin siquiera voltear atrás. Cuando llegamos, los demás nos vieron pálidos, sin aliento. Nos preguntaron qué había pasado. Se los contamos.

1:02:06 No se rieron de nosotros. Esta vez nadie se rió. porque, aunque no todos lo admitieran, sabían que lo que habíamos visto no era una ilusión. Ya lo habían sentido una semana antes. Aquellas bolas de fuego no eran cuentos de abuelas, no eran bromas. Eran reales. Y volaban sobre Sonora. Justo a las tres de la mañana, desde entonces, cada vez que me toca un puesto en la sierra y se acerca esa hora maldita, cargo mi arma con manos temblorosas, aunque sé que una bala no sirve contra eso, contra el fuego del diablo, contra las brujas, esta fue mi experiencia Alex, gracias por compartirla, Mi nombre es Ángel. Fui militar activo durante más de una década. Y si hay algo que aprendí en esos años es que hay cosas allá afuera que no tienen explicación y que es mejor

1:03:38 no buscarlas. Corría el año de 2014. Nos encontrábamos en el sur de México patrullando una zona selvática cercana a la frontera Nuestro convoy era de cuatro camionetas artilladas, con doce soldados bien armados, avanzando lentamente por un camino angosto de terracería, apenas abierto entre la vegetación. La selva es densa allá, oscura, húmeda y siempre viva. Pero de noche se vuelve algo distinto.

1:04:23 como si respirara, como si estuviera esperando algo. Pasaban de las dos de la mañana. Llevábamos horas sin encontrar señal de movimiento, ni gente, ni animales, solo el zumbido de insectos y el crujido de las hojas bajo las llantas. Yo iba en primera unidad, en la parte trasera, atento, viendo hacia la selva. Fue entonces cuando lo vi, un niño, caminaba al borde del camino, casi pegado al monte, tenía la cabeza agachada y los brazos colgando, como si estuviera exhausto, no llevaba zapatos, vestía con harapos, apenas un trapo colgando del cuerpo. El La piel de sus piernas y brazos estaba cubierta de barro y picaduras, pero lo que más me llamó la atención fue su color. Era morado, no oscuro, solamente morado. No era un color que alguien adaptaría por el frío o la suciedad. Su piel tenía un tono entre púrpura y grisáceo, como si no le corriera sangre por el cuerpo. como si ya no estuviera vivo. ¡Alto!

1:05:55 le grité. Las camionetas se detuvieron en seco. Saltamos varios de nosotros, rodeándolo con cuidado. El niño apenas levantó la mirada, y cuando lo hizo, sentí que se me encogía el alma. Sus ojos no tenían pupilas, ni blancos. Eran completamente negros, como dos hoyos en medio del rostro. Uno de los muchachos dijo en voz baja,¿ Y ese niño?¿ Qué chingados hace hasta ahora? Debe estar perdido, respondí, tratando de mantener la calma. Hay que llevarlo al pueblo más cercano. El niño no dijo ni una sola palabra a Alex. pero cuando abrimos la puerta trasera de la camioneta, subió sin poner resistencia. Se sentó en una esquina, mirando al frente, quieto, sin parpadear. El resto del camino, nadie habló. Yo no pude dejar de mirarlo por el retrovisor. Tenía algo, algo en su apariencia, que me llamaba mucho la atención, pero...

1:07:15 de una forma mórbida, no se movía, no respiraba fuerte, no sudaba, y aunque íbamos por un camino de baches, él no se sacodía como nosotros. Parecía que iba muy pero muy, quieto, casi como tieso. Tardamos alrededor de una hora en llegar al pueblo. Un caserío de unas cuantas casas de madera, con luz apenas suficiente para alumbrar las calles de tierra. Cuando nos detuvimos, giré para avisarle al niño que ya habíamos llegado, pero ya no estaba. La camioneta seguía cerrada. Nadie la había abierto y el niño ya no estaba ahí. Ni una marca de sus pies, ni un rastro. Pregunté a los demás si lo habían visto bajar. pero todos me negaron con la cabeza. Algunos pensaban que lo habíamos imaginado, que tal vez fue una alucinación por el cansancio, pero no. Todos lo vimos, Alex.

1:08:30 Todos vimos sus ojos. Al hablar con los pobladores, les contamos lo que había pasado. Un anciano nos miró con una expresión que nunca olvidaré. un niño solo en la selva, de madrugada, nos dijo, no era un niño, aquí se ven esas cosas, espíritus, sombras, que buscan quien los mire, algunos dicen que son almas perdidas, otros que son guardianes del monte, pero no son humanos, otro poblador agregó lo siguiente, Varias personas han fallecido en estas selvas. Accidentes, enfermedades, hasta brujería.

1:09:24 Muchos nunca fueron encontrados y a veces regresan. Esa noche acampamos cerca del pueblo. Nadie durmió. Cada crujido entre los árboles nos ponía los nervios de punta. Cada sombra era una amenaza. El monte lo veíamos como si estuviera vivo, pero no como lo imaginábamos, pero no como lo imaginábamos, yo dejé el ejército como a los dos años después, pero aún hoy, al cerrar los ojos, recuerdo esa cara, esa piel morada, esos ojos negros, y me pregunto,¿ qué habría pasado si no hubiera subido solo?, si alguno de nosotros lo hubiera tocado, si le hubiéramos preguntado su nombre, quizás fue mejor así, quizás solo quería que lo viéramos, quizás ese niño aún sigue vagando por aquella selva, No sé si alguien vaya a creerme, en el ejército todos

1:10:58 tenemos historias que parecen mentira, pero la que voy a contarles, esta no la leí en un libro, ni la escuché en una fogata, esta la viví, y hasta el día de hoy, no puedo explicarla, solo sé que cada vez que paso por Chihuahua, evito esa zona, y que por las noches, aún sueño con ese rostro, era el año 2013, yo formaba parte del destacamento militar en Chihuahua, nos habían asignado la vigilancia de un pequeño pueblo fronterizo, de esos donde el calor del día te calcina hasta los huesos y las noches tienen un frío muy devastador. Estábamos haciendo rondines perimetrales en una de estas tantas madrugadas donde ya no sabes si tienes sueño o si solo estás vacío por dentro. Íbamos cuatro en la unidad, una camioneta artillada con los faros encendidos, cortando la oscuridad del desierto. A ambos lados de la carretera solo había monte seco, cactus, piedras y más oscuridad. Nada más. Era un silencio denso,

1:12:28 interrumpido solo por nuestras voces. Yo iba hablando con el cabo Reyes y el soldado Lugo sobre cosas banales. tratando de mantenernos despiertos. Entonces la escuchamos. Un aleteo, fuerte, como el batir de alas enormes. No era un murciélago, ni un ave común. Era grave, pesado, como si una manta gigante estuviera batiéndose en el aire sobre nosotros. Instintivamente, Alzamos la vista y lo vimos. Volaba por encima de la camioneta.

1:13:16 No puedo describirlo sin que me tiemblen las manos. Era un hombre, o algo parecido, con un cuerpo musculoso pero delgado, cubierto de una especie de piel negra como cuero quemado. Tenía alas, unas alas enormes, como las de una polilla o un murciélago, que se abrían y cerraban con fuerza, pero lo peor era su cabeza. Tenía la cara de una mosca, dos ojos enormes, rojos, compuestos, que brillaban con el reflejo de los faros, unas antenas que se agitaban al viento y un zumbido, como si respirara por dentro de nosotros. Pero qué chingados es eso, gritó Reyes, mientras Lugo se encogía en su asiento. La criatura descendió un poco, siguiéndonos desde el aire, como si nos estudiara. Iba a la par de la camioneta, flotando, con sus ojos fijos en nosotros. Se podía sentir su presencia, densa, como si el mismo aire se volviera más pesado. yo agarré mi arma sin pensarlo y grité fuego las ráfagas comenzaron los

1:14:47 cuatro abrimos fuego hacia arriba las balas cortaron el silencio de la madrugada y por unos segundos solo escuchamos el eco de los disparos retumbando entre los cerros si te soy sincero Alex abrimos fuego más por miedo que por un aire de supervivencia. La criatura soltó un chillido, un sonido agudo, chirriante, como metal raspando contra el metal, y se elevó con rapidez, alejándose en la oscuridad hasta perderse más allá de los riscos. Detuvimos la camioneta de golpe.

1:15:36 Nadie hablaba. nadie se atrevía a bajar, solo nos mirábamos, respirando agitadamente, esperando que regresara, pero no volvió, estuvimos ahí, inmóviles, como tontos, pero al menos 20 minutos, pero por al menos 20 minutos, luego arrancamos de nuevo, y regresamos al destacamento, sin decir nada, palabra alguna. No hubo risas, ni bromas, ni excusas. Sabíamos lo que habíamos visto. Al día siguiente, lo reportamos con el capitán. No nos creyó, por supuesto. Dijo que seguro habíamos confundido un animal con la falta de sueño, que tal vez fue un búho o un murciélago grande, Pero entre nosotros, los que estuvimos ahí, sabíamos la verdad. Eso no era un animal. Eso pensaba, observaba y volaba como si el cielo le perteneciera. Con el tiempo, uno de los soldados comenzó a llamarlo el Hombre Pulilla. Yo conocí a la leyenda, esa del Mothman gringo, pero nunca imaginé

1:17:07 que algo parecido pudiera aparecerse aquí, en medio del desierto.¿ Era una criatura real?¿ Un espíritu?¿ Una malformación de la naturaleza? La verdad es que no lo sé. Solo sé que nos siguió por más de un kilómetro, que nos miró con esos ojos inhumanos, y que desde entonces nunca más me sentí seguro bajo el cielo nocturno Si alguna vez, estando en el desierto, escuchas un aleteo pesado sobre tu cabeza, no mires arriba, y si lo haces, reza para que no te vea. Cuidado con el encuentro del hombre polilla.

1:18:17 Era mi segunda semana destacamento, perdón, era mi segunda semana destacamentado, en aquella sierra olvidada de la mano de Dios. Allá por el estado de Guerrero, El puesto era temporal, improvisado, como tantos otros que habíamos montado en las montañas del sur. Teníamos una pequeña base hecha con lona, sacos de arena y ramas para cubrir del frío y del sol, aunque ni lo uno ni lo otro podía. Se podía haber evitado del todo. En la noche era helada, no se escuchaba nada más, y de vez en cuando algún coyote aullando a lo lejos. El silencio empezaba a pesar, el cansancio se colaba como plomo por los huesos. Me había dormido poco la noche anterior, y mi cuerpo ya no podía más. Me encontraba vigilando mientras todos mis compañeros dormían.

1:19:28 Luchaba por mantener los ojos abiertos, mirando sin ver realmente cuando escuché algo, pasos, leves, lentos, como si alguien caminara, entre la jorasca, entre la hojarasca, y las piedras, me incorporé de inmediato, tomé el fusil, y me quedé quieto, intentando ubicar de dónde venían, y entonces lo vi, un soldado salía de entre los árboles, caminando hacia mí, con paso firme, pero tranquilo. Llevaba el uniforme completo, chaleco táctico, botas, hasta el casco bien puesto. No traía su arma visible, pero se veía relajado. Apenas lo vi, me tranquilicé. Pensé que era alguno de mis compañeros que había salido a hacer algo que había salido a hacer del baño, y estaba regresando por otro lado, no era común, pero podía pasar, lo extraño, era que venía desde el monte, y todos los caminos estaban detrás de mí, ya es mi turno, me dijo con voz serena, y casi suave, puedes irte

1:20:59 a descansar, no pregunté nada, No sé si fue el agotamiento o que en ese momento simplemente no quise pensar. Solo asentí con la cabeza y me levanté. Mientras me alejaba, escuché cómo se sentaba en la roca que yo acababa de dejar. Me parecía raro no haberlo reconocido por la voz, pero el sueño ya me nublaba la mente. cuando llegué al campamento, vi al soldado Medina, vi al soldado Medina, sentado, afuera de la tienda, tomando café, él me vio y me preguntó,¿ ya te relevaron? Sí, le respondí, acaba de llegar uno de los muchachos, ¿quién? No sé, no lo vi bien, venía del monte, pensé que era Figueroa, o Talavera Medina frunció el seño Talavera está dormido y Figueroa está en el otro flanco no ha salido de su puesto me detuve sentí que un frío raro me bajaba por la espalda muy distinto al del clima¿ cómo que no ha salido? le dije no, te lo aseguro nadie

1:22:31 te fue a relevar Ambos nos levantamos de inmediato y fuimos al puesto donde yo había estado. Y ahí ya no había nadie. Solo la roca, la misma roca donde me había estado quedando toda la noche. No había huellas ni señales de que alguien se hubiera sentado ahí, como si nunca hubiera habido nadie. estábamos a punto de regresarnos al campamento obviamente sumamente confundidos cuando algo se movió entre los árboles nos quedamos quietos yo pensé que era un animal pero entonces lo vimos ahí estaba a unos 10 o 15 metros parado entre la maleza era el mismo soldado que me había relevado mismo uniforme misma postura pero algo se notaba, algo raro se le notaba, algo distinto. Nos observaba con una sonrisa torcida y sus ojos no eran humanos, estaban como que hundidos, negros, como dos pozos sin fondo. Su piel se veía pálida, casi azulada por la luna, y

1:24:01 de su boca colgaba algo que parecía una lengua oscura y muy larga. El rostro, el rostro casi era como una máscara, como si algo estuviera fingiendo ser uno de nosotros. Medina alzó su arma, yo hice lo mismo, pero antes de que alguno de los dos pudiera decir o hacer algo, aquella cosa retrocedió. Se giró e internó entre los árboles, deslizándose como si no caminara, como si flotara por el suelo, como lo haría una serpiente, y con esa misma agilidad.

1:24:51 No disparamos, no podíamos, no nos dio con la rapidez en la que se movió. Solo vimos desaparecer en la oscuridad, a aquel extraño militar, que conforme pasaban más segundos, agarraba una apariencia mucho más mórbida. Esa noche no dormimos, ni yo ni Medina. En cuanto amaneció, hablamos con el sargento. Por supuesto, nos dijo que probablemente había sido un sueño o una alucinación del cansancio, que no había forma de que alguien estuviera en la sierra con uniforme militar, si no era parte del batallón. Pero Medina lo vio igual que yo, y por mucho tiempo, mucho tiempo después, escuchamos a otros soldados contar historias parecidas, de sombras que toman forma humana, de entidades que se hacen pasar por compañeros para confundirte, espíritus que habitan en las sierras, Algunos dicen que son almas de soldados Que ya no están en este mundo Otros Que son algo más antiguo Algo que simplemente Toma lo que encuentra útil No sé qué fue lo que vi esa noche Solo sé que Desde entonces

1:26:22 Cuando estoy de guardia Nunca acepto un relevo Sin preguntar primero Su nombre Hola Alex, les mando muchos saludos a ti y a tu comunidad desde Orizaba. Les quiero contar una experiencia personal. Esta es una experiencia que me sucedió a mí mientras estaba sirviendo como militar en el batallón número 77. En Tamaulipas Yo me encontraba de vigilancia Estaba en la entrada En el acceso principal En compañía de otro compañero Los dos ya nos conocíamos Habíamos platicado antes E incluso Habíamos estado en otros lugares de la república Así que ya teníamos Más o menos confianza Estos turnos de vigilancia Sobre todo en la puerta Suelen ser muy largos A veces de doce horas Y si tienes mala suerte, se extienden hasta 24 horas.

1:27:39 Y uno tiene que aguantar. Después de todo, para esto nos entrenan. Recuerdo que eran como las 3 y media de la mañana. No teníamos cansancio. No sé si estoy muy seguro, pero creo que acabábamos de empezar nuestra ronda. Así que teníamos mucha energía. Debido a que la noche es muy calmada. Debido a que no teníamos programado nada. Obviamente estábamos aburridos. por lo que nos acercamos en medio de la puerta, y como tampoco se nos tiene permitido fumar, solamente estábamos platicando, la plática era sin sentido, la verdad solamente cosas que pasaban en el batallón, y una que otra cosa familiar, cuando en eso de repente, vimos a un militar que pasó atrás de nosotros, estaba retirado, tal vez como unos 15 metros, nos llamó la atención ya que, a esa hora, casi no hay militares rondando por la entrada, ambos nos le quedamos viendo, más que nada por su forma extraña de caminar, este militar caminaba muy lento, con la cabeza solamente mirando hacia abajo, como si estuviera decaído, como si estuviera triste o como si estuviera cansado, iba jorobado, con su arma larga cayendo a un lado, nos llamó la atención todo esto, verás, a los militares que nos encontramos adentro, y los que no desempeñamos nada como un rol de vigilancia, pues no

1:29:09 nos encontramos armados, no hay un sentido del por qué, y además también la vestimenta que traía, no era acorde a la que traíamos nosotros, se notaba que su uniforme era muy viejo, un uniforme anticuado, de hace décadas atrás, también el casco, a nosotros nos pareció muy extraño, pero no le dimos importancia tan pronto lo perdimos de vista, seguimos platicando, e incluso soltamos chistes respecto a lo que habíamos visto, pero poco nos duró la alegría, porque esta vez miramos al militar, de vuelta, del lado izquierdo al lado derecho, como si estuviera dando vueltas, de nuevo nos le quedamos viendo, el militar tenía el mismo aspecto, cabizbajo, caminando lento, se demoró en salir de nuestra vista, como unos 20 minutos, estábamos muy extrañados Alex, cuando en ese momento de nuevo, pasa esta vez del lado derecho al lado izquierdo, como si estuviera jugando, a nosotros esto ya nos dio un poco de mala espina, así que nos acercamos, no estábamos tan lejos de la entrada, y le preguntamos, elemento, elemento,¿ qué anda haciendo?,¿ es nuevo o qué?, pero el militar no nos respondía, no se detuvo, Siguió caminando. Lo perdimos de vista, ya que hay dos caminos que se separan, y hay árboles alrededor de estos. Entonces se nos perdió

1:30:42 en un árbol. Cuando nosotros llegamos a la esquina donde doblaba aquel camino, nos dimos cuenta que ya nadie estaba ahí. Buscamos alrededor de los árboles, pero no había nada. Buscamos alrededor de los arbustos, que estaban muy bien podados. No había forma de que alguien se ocultara ahí. Además, le habíamos dado espacio de segundos. Era imposible que alguien actuara con tanta rapidez. Simplemente que el militar había desaparecido. Nosotros nos quedamos pálidos, pues sabíamos perfectamente que había sido. En aquel batallón, no es como que se corra una leyenda, sino que a veces algunos militares dicen haber visto a un soldado de aspecto extraño, con un uniforme anticuado, a veces rondando en el batallón, ya sea en donde dormimos, en la cocina, o simplemente rondando a lo largo del batallón, en cualquier parte, si tienes mala suerte te lo puedes encontrar, el caso es que solamente sale de noche, uno no sabe qué es lo que es, ni por qué está ahí, solamente aparece a veces, según se dice, uno tiene que rezar y persinarse inmediatamente, cosa que hicimos, pues de lo contrario, los que se encontraron con él y no hicieron esto, tuvieron accidentes, algunos horribles y otros no tanto, pero por si las moscas, hay que seguir esta regla, después de

1:32:14 vivir esto, seguimos en nuestra vigía, y cuando nos mandaban ahí, de igual forma, solamente que ahora, si veíamos algún extraño militar a nuestras espaldas, no volteábamos, era mejor ignorar aquello, porque uno nunca sabe, a lo mejor la próxima vez, que le habláramos, que le dijéramos que se detenga, tal vez nos haría caso, y no sé ustedes, pero, al menos de mi parte, no quisiera volver a encontrarme con un espectro de frente, gracias Alex por los relatos, y gracias por permitirme compartir mi historia, Hola, buenas noches Mi nombre es Genaro Silva Quiero compartir una experiencia que es de mi familia Mi padre nos contó esto cuando él estaba trabajando de militar Actualmente ya no se desempeña como tal Por otras ciertas circunstancias... Pero esta experiencia que estoy a punto de contarles... Fue una de las más terroríficas...

1:33:35 Mientras se desempeñaba como tal... Él dice que se encontraban en Guerrero... A las afueras... En un camino al cual... Todavía no estaba pavimentado... Esto ocurrió hace varios años ya... Por este camino... Pasaban algunas personas campesinas... Cerca de ahí había una carretera federal... Y estas personas... pasaban caminando o en carretes. Por ahí no transitaban autos, o al menos eso fue lo que vieron. Los habían puesto ahí porque, según algunas personas, habían estado conduciendo en esas zonas hombres misteriosos, hombres con armas, e incluso habían robado un par de coches.

1:34:19 Entonces ocupaban seguridad. Mi padre estaba en posición, junto con otros seis soldados. Por eso de las nueve o diez de la noche... Empezaron a pasar personas... Como ya te dije... Todas en carretas o a pie... La mayoría de estas personas curiosamente... Eran ancianos o niños... Ninguna persona joven... O un adulto... Según mi padre que empezó a preguntarle a estas personas... Le dijeron que los que vivían por ahí cerca... Vivían en una pequeña localidad... De casitas muy humildes... Que por regular los padres de estos niños... Se habían ido a trabajar fueras, y otros, pues, eran sus hijos. Solamente que los hijos mayores ya se habían ido a buscar mejores oportunidades, pues, por ahí no se ganaba bien. El caso es que por eso de las doce de la noche, cuando mi padre creyó que ya no pasaría nadie, pues ya llevaban como una hora, sin que nada se asomara en la negrura absoluta de la noche, estaban solamente ellos.

1:35:25 Ya ni las luces de las camionetas las tenían encendidas, pues se gasta la pila. Estaban oscuras, solamente posicionados ahí. Cuando en eso ven a una viejicita y a una niña, que se van acercando por el camino, él las detiene. Era protocolo, tenía que checarlas. Él ya estaba seguro de lo que se iba a encontrar. Anteriormente habían detenido a algunos ancianos, muy amables, muy cooperativos. y pues les habían enseñado machetes sumamente afilados y cuchillos, cosas que usaban comúnmente en el campo, ya sea para los animales o para cortar el monte y el pasto que crecía en las cercanías.

1:36:08 Sorprendentemente no, la viejecita solamente llevaba unos tamales en una pequeña canasta y la nieta llevaba unas tortillas. Después de checar todo esto, mi padre les dio el paso. Les dijo que era muy tarde para que anduvieran caminando. La viejecita solamente le respondió, tarde sí, pero es lo suficientemente temprano todavía para no encontrarse con cosas feas. A lo que mi padre solamente respondió con una risa, igual que sus compañeros. La viejecita también, pero antes de irse, los miró tiernamente a cada uno y les dijo, no con voz amenazante, sino como un consejo, muchachos, Creo que sería mejor que se retiren de aquí No los estoy corriendo Tal vez sería mejor que se muevan Un poquito para la carretera O más profundo a la localidad En esta parte Suelen aparecerse cosas Que el mismo infierno Escupió en la tierra Créanme Yo y las otras personas Ya hemos sido testigos De las cosas que se ven aquí Retírense Es un consejo solamente Los militares solamente se le quedaron viendo y le dieron las gracias, pero tenían órdenes, no se podían mover. La viejecita solamente asintió con la cabeza y se fue. Mi padre se quedó pensando esto un buen tiempo, hasta que fueron pasando los minutos y después

1:37:39 las horas. Y por eso de las tres y media de la mañana empezó a suceder algo extraño. Empezaron a caer gotas. Mi padre pensó que a lo mejor iba a llover. Algo completamente extraño, pues el cielo se encontraba completamente despejado. Se podían ver las estrellas. Mi padre no podía creer cómo es posible que estuviera lloviendo con el cielo despejado. Y aún más extraño las gotas que caían. Él según dice, como traían puesto el uniforme, en un principio no lo sintieron. Pero después, conforme las gotas cayeron en sus palmas, en sus manos... y en sus cachetes, empezaron a notar que esta agua ardía, no de manera exagerada, sino como que picaba, la buena suerte es que no estaba lloviendo a cántaros, estaba solamente chispeando, muy tenue, en ese momento, tanto mi padre como el otro militar que estaba haciendo la vigilancia, notaron que algo se estaba acercando ahí en el camino, ellos vieron que era una mujer, esta mujer, que venía completamente desnuda tenía un cuerpo muy feo y muy extraño estaba excesivamente delgada se le podían ver los huesos incluso en la oscuridad su vientre parecía estar hinchado pero aquí mi padre recalca mucho no como

1:39:10 si estuviera embarazada sino como otra cosa su panza estaba muy inclinada hacia enfrente y estaba muy abajo tenía una larga cabellera que incluso llegaba hasta las rodillas y tenía parte del pelo hacia enfrente su boca era muy pequeña era como un círculo y tenía muchos puntos en todo su rostro no era como si tuviera ojos era como si solamente tuviera pequeños círculos negros cubriéndola por completo en su cara tanto mi padre como su compañero alertaron a los demás Cuando esta mujer se encontraba tal vez como unos 15 metros de distancia, ella se detuvo por completo. Todos los militares se pusieron enfrente de las camionetas. No pudieron apuntar.

1:40:03 Estaban muy sorprendidos por lo que estaban viendo. Aquella mujer simplemente gritó. Un grito ensordecedor que hicieron que varios se taparan los oídos. Después de esto, se puso en cuatro patas y se metió en el monte. como si fuera alguna especie de araña. Los seis militares, a pesar de que apuntaron sus armas al monte, no pudieron ver por dónde se había ido. Mi padre estaba estupefacto, igual que los demás. La lluvia se había calmado. Era como si todo hubiera pasado, de manera tan súbita e inexplicable, que ni siquiera les había dado tiempo a asimilar las cosas.

1:40:47 Era como una pesadilla. pero ninguno estaba soñando. Después de esto, se subieron a las camionetas, donde tenían un poco de luz. En ese momento se dieron cuenta que las palabras de aquella anciana fueron un consejo que les dio de buena manera. Tal vez era cierto que aquellas personas ya habían visto las extrañas cosas que sucedían en aquel camino y solamente querían advertirles. Mi padre siempre cuenta esta historia cuando hay unas reuniones. o cuando hay algún familiar que dice que no cree en lo paranormal, porque saben, mi padre también era de esos, que decía que todo lo de las brujas y fantasmas era mentira, al menos hasta que vivió esto.

1:41:41 Hola, buenas noches a todos los escuches. Quisiera que mi nombre permaneciera en anonimato. Les quiero contar una experiencia muy¿ Qué me sucedió en el trabajo? Yo soy militar... Y a lo largo de mi vida como militar... He visto algunas cosas... Cosas que traumarían a uno... Cosas... Que simplemente algunas personas... No pueden tolerar... Tanto de personas comunes y corrientes... Así como también de índole paranormal... Y en esta ocasión quiero contarles una... Comenzaré por decirles... Que en el ejército en aquel tiempo... Teníamos un compañero, el cual era cabo. Tenía más grado que nosotros, pero no nos gustaba para nada su compañía. Y esto era debido a que tenía una mala fama. Una mala fama que incluso nosotros nos habíamos dado cuenta de que era cierta esta mala fama. Era una persona que abusaba de su poder. A veces con civiles.

1:42:58 Era una persona... que tenía tratos con otras personas de organizaciones criminales. Era ese tipo de personas que estaban coludidas, e incluso se decía que había entregado a algunos militares a estas organizaciones. También era muy extraño el hecho de que él había estado en diferentes encuentros armados y hubiera salido con vida de estos. Siempre terminaba herido, pero de alguna manera u otra conseguía vivir. Incluso cuando sus heridas eran muy profundas Cuando eran muy precarias, muy delicadas El cabo Felipe, que vamos a llamarlo así Siempre salía con vida de todo Y cuando salía del hospital siempre decía lo mismo A mí me protegen, me protegen allá abajo Me protege el diablo Obviamente nosotros al escuchar esto A veces nos poníamos un poco incómodos Yo soy católico, y la verdad, quería mantenerme lo más alejado en lo que viene siendo creencias. Cada quien decide en qué cree, y cada quien decide en quién encomendarse. Pero el cabo Felipe lo decía con tanto orgullo, y no perdí el tiempo para aclararlo siempre, que resultaba un poco molesto. Debido a todo esto, no lo soportábamos en el pelotón, y para nuestra mala suerte siempre lo enviaban con nosotros. En una

1:44:30 noche particular nos encontramos en un retén. Este retén estaba al comienzo de una sierra en el centro de México. Teníamos que estar cuidando los autos que pasaran, más que nada los camiones, pues se sabía que camionetas grandes o camiones pasaban indiscretamente cargamentos ilícitos. Entonces cada camión que veíamos lo teníamos que parar y lo teníamos que checar. En cierto punto de la noche Felipe se nos perdió, pero así sin más, simplemente desapareció. Empezamos a buscarlo y como no lo encontrábamos, el sargento que estaba a cargo me mandó a mí y a otro militar para que lo buscáramos más adelante en la carretera, casi casi en la sierra.

1:45:18 Esto debido a que hemos escuchado unos gritos proveniente de esta. No eran gritos de hombre, eran gritos de mujer. la cual estaba pidiendo ayuda. Los escuchamos durante unos minutos. Pensamos que tal vez era algún altercado familiar, ya que al comienzo de las sierras había unas casitas de lámina y madera. Pero al escuchar los gritos tan desesperados, el sargento dijo que fuéramos. No nos llevamos ninguna camioneta, fuimos a pie. Al cabo estaba cerca. Apenas íbamos adentrándonos en la sierra, cuando en eso vemos a dos mujeres que venían corriendo. Estas dos mujeres nos pidieron ayuda, se lanzaron a nuestros brazos y nos dijeron que un animal horrible se había metido en sus casas, que este animal lo más parecido a un perro, con una cola larga, que parecía estuviera cubierta de espinas, se había metido, tenía los ojos rojos, tanto así que brillaban en la oscuridad, y que este animal horripilante les habló. No nos quisieron decir qué les dijo, Solamente nos dijeron que les habían hablado. A ver, Alex, yo soy creyente, pero eso no quiere decir que me crea cualquier cosa que me digan. Así que yo pensé que tal vez estaban confundiendo algún animal silvestre con un animal del infierno. Ha pasado muchas veces. Entonces fuimos a la casa. No fue necesario entrar. Aquella cosa de la

1:46:52 que hablaban se encontraba en el patio, a plena vista. Nosotros, sin pensarlo, detonamos el arma. Tan solo dos tiros cada uno. Conseguimos darle. Créeme, yo tengo una muy buena pontería. Los dos tiros dieron en el blanco, pero de alguna manera extraña aquella cosa se fue y por el camino iba maldiciendo. Y lo que más nos aterró en ese momento es que pronunció nuestros nombres y nos insultó. con una voz muy familiar. Era una voz que reconocíamos. Volvimos a donde estaban nuestros compañeros. Les dijimos que habíamos tenido algún encuentro con un animal salvaje, pero que no habíamos encontrado a Felipe.

1:47:41 Pasaron algunas horas y Felipe finalmente llegó, casi amaneciendo. Tenía una cara muy maltrecha. Era como si lo hubieran espantado. Era como si hubiera vivido algo extremo. Venía acogiendo y me miraba a mí y a mi compañero de una manera que no pasaba desapercibida, con mucho odio, con mucho rencor. Él insistió en que solamente se había caído. Venía vendado de una pierna. Tenía dos vendas, una en la parte de arriba y otra casi en el talón. Como pudo, fue a la camioneta y se sentó, sin dirigirnos ni una sola palabra. Felipe gozaba de inmunidad. lo protegían de muy pero muy arriba entonces a pesar de que el sargento era el encargado él simplemente para ahorrarse problemas nos dijo que lo dejáramos que no quería meterse en cosas que no le incumbían ni mucho menos le importaban pero cuando ya nos íbamos Felipe nos agarró a mí y a mi compañero nos alejó de los demás y nos dijo que sea la última vez que me atacan no vuelvan a hacerlo o si no, a los siguientes que me les voy a aparecer, van a ser a ustedes, nosotros quedamos petrificados con lo que nos estaba diciendo, y en ese momento recordamos, la voz familiar que había hecho aquel animal, era la de Felipe, en ese momento, lo supimos,

1:49:14 porque lo escuchamos, no nos dijo nada más, todo había quedado claro, él era el animal, que se había metido en la casa Felipe era un hombre al cual le gustaban las mujeres y daba igual si ellas no les correspondía era una pésima persona creo que aquella noche había usado el don que él como fiel servidor del diablo le había dado creo que Felipe era un nahual afortunadamente solamente tuvimos que lidiar con él algunos meses más me cambiaron y a mi compañero también. Y durante unos muy buenos años, al menos hasta que dejé este trabajo, no lo volví a ver. Y en verdad agradezco tanto que el destino o Dios me lo hayan sacado del camino. Hola, mi nombre es Johan Salvador. Esta experiencia que te quiero contar me la contó mi hermano. Él tiene un amigo que es militar y le contó una historia que es surrealista.

1:50:44 Su amigo, se llamaba Agustín mi hermano y Agustín siempre han sido muy amigos desde tiempos cuando ellos eran muy pequeños cuando eran niños debido al trabajo de Agustín pues se separaron pero ya ven que de vez en cuando se encuentran los viejos amigos y cuando Agustín le contó esta experiencia a mi hermano él pensó en un principio que tal vez estaba bromeando que le estaba tomando el pelo al cabo ya tenían la suficiente confianza como para hacerse bromas Pero Agustín estaba tan serio cuando se lo contó, y en años próximos jamás se lo negó, que simplemente mi hermano no sabe qué pensar. Cuando investigó respecto al tema, no halló nada, pero Agustín le dijo que ese tipo de casos se guardan mucho, con mucho celo, y sin que nadie diga nada, porque no son casos que a las personas al menos les interese, sobre todo en aquella época, sino porque hay algunos otros que los aterra, los casos paranormales vividos por militares no son tomados como poca cosa y es mejor que no se cuente de ellos comenzaré por decirles que Agustín se desempeñaba como militar en una época en la cual en el país se vivía las cosas con ciertas cédulas criminales estaban muy calientes a encuentros cada dos por tres Agustín incluso dice que tenía algunas noches sin dormir estaban muy al pendiente y también muy asustados.

1:52:20 Hasta ese momento, había perdido a dos amigos. Dos amigos que eran militares igual que él. Recibieron una llamada. Esta llamada provenía de la policía. Les pedía apoyo. Cuando fueron al lugar, ellos esperaban encontrarse con lo habitual. Cuando la policía los llamaba, no era porque las cosas eran tranquilas, sino porque las cosas estaban saliendo de control, tanto así que ellos no podían lidiar con esto. Entonces, cuando los militares llegaban, es porque la cosa estaba fea. Sorprendentemente, cuando Agustín y sus demás compañeros llegaron, vieron que no había rastros de algún encuentro. No había vehículos, volcados, ni lumbre, ni marcas en las casas, como agujeros. Los vecinos salieron inmediatamente.

1:53:13 Eso sí, todos se encontraban afuera y estaban muy pero muy asustados era como una cuadra completa los militares empezaron a preguntarles qué había pasado cuál era la emergencia una de las vecinas los llevó hasta el patio trasero y les dijo por favor necesito que controlen a este chico nosotros no podemos y cualquiera que se acerca le hace daño agustín estaba en medio de la casa no podía ver lo que se encontraba en el patio trasero, hasta que salió, vio que era un adolescente de 14 años, el cual se encontraba trepado a un árbol, tenía los ojos rojos, y desbordaba espuma de su boca, estaba hablando, pero no hablaba un dialecto que ellos entendieran, obviamente los militares se les quedaron viendo a las personas, y les dijeron, nosotros no vinimos por esto, porque no llamaron a la policía o alguien más, Todos los vecinos les dijeron que sí habían llamado a la policía, pero que no les contaron la verdad por temor a que se rieran. Les dijeron que había un encuentro armado, pero en verdad lo que sucedía es que según palabras mismas de los familiares del muchacho y de los vecinos, aquel chico se encontraba poseído por una entidad demoníaca. Los militares ya estaban en el lugar, así que decidieron bajarlo inmovilizarlo y una vez dejando inmovilizado

1:54:45 tenían que llamar para ver a dónde llevarlo pero eso ya se iban a encargar sus familiares había paramédicos también en la zona los cuales se encontraban heridos uno de los paramédicos tenía inmovilizado el brazo ya que según palabras del mismo el chico había agarrado su brazo y se lo había torcido con una fuerza descomunal esto era increíble de no ser porque el mismo paramédico se lo estaba diciendo, todos hubieran dudado de eso, el chico debería de tener una fuerza sobrenatural, y Agustín y sus compañeros militares, se dieron cuenta de esto, trataron de bajarlo de aquel árbol, y no podían, a pesar de ser seis militares, no podían bajarlo, se tuvieron que meter otros dos, todos sobre aquel joven pudieron inmovilizarlo, pero había algo extraño, El chico tenía mucha fuerza, y el chico les llamaba por sus nombres a los militares. También les decía cosas sobre sus familiares. Agustín, por ejemplo, en ese momento tenía muy enfermo a su abuelo, y este chico le decía una y otra y otra vez, Agustín, Agustín, tu abuelo ya se va, se va a ir conmigo, yo me lo voy a llevar. Agustín no decía nada, le daba miedo. Él solamente estaba sorprendido. Trató de ignorarlo, mientras que este joven decía más cosas de sus compañeros.

1:56:15 No sabía si eran ciertas o no. Al menos no en ese momento. Lo amarraron como pudieron. Y después los paramédicos se lo llevaron.¿ A dónde se lo llevaron? Simplemente no saben. Es un misterio. El caso es que cuando todo se controló, los vecinos comenzaron a explicarles que aquel chico había dejado... destrozada su casa su madre había salido corriendo pidiendo ayuda el chico volteaba las mesas con una sola mano aventaba la sala rompía vidrios y no parecía dolerle nada se pasó así a otra casa y luego a otra y luego a otra todos los vecinos estaban sumamente asustados a pesar de querer controlarlo no podían y era por eso que habían llamado a las autoridades una vez que ellos ya se iban Todos estaban en silencio.

1:57:09 Cuando Agustín se fue, todos sus compañeros en el camino se encontraban en completo silencio, hasta que uno de ellos rompió con este. Lo que me decía aquel muchacho tiene mucho sentido. Me dijo cosas de mi madre, cosas que eran ciertas. Y a ustedes, Agustín asintió la cabeza y vio que todos sus compañeros también. A todos les había dicho cosas como si los conociera desde hace mucho tiempo. Incluso habló de familiares que ya habían fallecido. Todos en ese grupo eran de diferentes estados, de diferentes ciudades y colonias.¿ Cómo era posible que los conociera tanto? Agustín cuenta esta historia como la vez que estuvo lo más cerca de un poseído y cree que todo eso de los exorcismos es 100% real. Mi nombre quiero que permanezca anónimo. Esta experiencia que te quiero contar me sucedió a mí y a otros seis compañeros Nos encontramos dando nuestro rondín en

1:58:40 esas carreteras lejanas de Coahuila. Nos encontramos en un kilómetro el cual es manejado en gran medida. Teníamos que ir con mucho cuidado al robo de autos. Los encuentros eran normales en este sitio. Éramos nerviosos y alerta. Más que nada porque en la carretera casi no había autos. y no había autos por lo mismo, se era bien sabido, que no se tenía que pasar por aquí de noche, obviamente nosotros, al ser militares, y al ser técnicamente la autoridad, teníamos que estar aquí, pasaron horas, nos detuvimos, empezamos a checar los lugares cercanos, y entre en medio de la noche, cuando solamente estábamos platicando, empezamos a ver una luz, Una luz que se marcaba ahí a la lejanía entre el monte.

1:59:38 Primero vemos que era una luz tenue, como algo amarilla. Después la vimos roja. Y después, vimos como esta iba creciendo. Hasta el borde de asegurarnos que esa no era una luz cualquiera. Eso era fuego. Y se estaba esparciendo por algún sector. Rápidamente nos subimos de nuevo a la camioneta y fuimos hacia este punto. nos dimos cuenta que existía un camino más o menos improvisado se veía que por ahí no pasaba casi nadie pero en definitiva aquel camino llegaba directo hacia una casa de madera la cual precisamente aquella noche se encontraba en llamas nos bajamos de la camioneta y empezamos a checar por todos lados la casa en cuestión no tenía agua ni tampoco tenía luz no tenía los servicios básicos, parecía ser solamente una edificación de madera, tampoco había lazos de ropa, algún mueble, lavadora, o lo que sea que nos diera como pista, que ahí habitaba una familia, juguetes tirados, utensilios, nada, solamente parecía una casa vacía, que precisamente en ese momento, se estaba quemando, lo que decidimos en ese momento, era que lo más apropiado, era llamar a los bomberos, nosotros no teníamos agua, y no había ninguna pipa alrededor, los bomberos se pusieron en marcha,

2:01:09 y mientras ellos llegaban, nosotros empezamos, a rodear la casa que se encontraba en llamas, haciendo una especie de círculo de tierra, a las escasas ramas que rodeaban esta, algo extraño de toda la situación, es que alrededor de la casa, había tierra, la habían hecho como un patio que la rodeaba, parecía que este patio había sido atendido recientemente, empezamos a buscar por dentro de la casa, solamente por las ventanas, sin meternos, el humo y el fuego nublaban por completo nuestra vista, el único consuelo que teníamos, es que como ya te dije, empezamos a buscar pertenencias y no encontramos nada, por lo tanto, tal vez era una casa vacía, tal vez era algún tipo de granero el cual lo habían olvidado, y por motivos de la naturaleza, tal vez por las coincidencias, una chispa se había manifestado aquella noche, y debido a que la madera es muy vieja, se empezó a quemar.

2:02:11 Pero todo cambia, Alex, cuando en ese momento todos empezamos a escuchar los llantos de una niña que vienen desde adentro de la casa. El fuego ahora se ha esparcido por toda esta. No nos había importado al menos hasta que escuchamos el llanto de aquella niña, empezamos a rodear la casa, todos la escuchábamos, entonces no era algo que pudiéramos confundir, el llanto de la niña provenía desde adentro, rompimos las ventanas, rompimos una puerta, no teníamos el equipo para meternos, entonces a pesar de que lo intentáramos, era completamente inútil, cuando rompimos la puerta trasera, vimos que enfrente, ahí en la sala, entre el fuego y esto no te miento, los seis pudimos ver, que se encontraba la silueta de una niña, sentada en el piso, llorando, en medio del fuego, rápidamente todos le empezamos a gritar que se moviera, que saliera, o que aguantara, que ya mero llegaban los bomberos, intentábamos meternos Alex te lo digo, pero no podíamos, el fuego era abrazador, no teníamos agua, y simplemente de un momento a otro, ya no vimos a aquella niña, por más que la buscamos alrededor de la casa, no la vimos ya, los bomberos no tardaron mucho en llegar,

2:03:42 tal vez algunos 5 minutos después, cuando ellos llegaron les explicamos, inmediatamente que había una niña adentro, y ellos como tenían trajes especiales, traían la manguera y la pipa, apagaron el incendio, y se metieron lo más rápido posible, pero no encontraron a nadie, fueron a la sala, y vieron que ahí no se encontraba nada, no había ni siquiera rastros, de que alguien se hubiera sentado, o alguna marca, ya que aunque suene muy cruel, los cuerpos en medio del fuego dejan marcas, si hubiera estado una niña ahí, no hubiera sobrevivido, eso nos lo dijeron varias veces, llegamos al sótano, Por suerte la casa no se había caído debido al fuego.

2:04:26 Y nos encontramos con que... Abajo de aquel sótano... Había algo enterrado. Al sacarlo... Nos dimos cuenta que era una niña. Obviamente... Ya se encontraba sin vida. Cuando llegaron los paramédicos... Nos dijeron que debido... A las características que tenía el cadáver en ese momento... Ya como ya estaba entrando en una etapa de descomposición... La niña en cuestión... había perdido la vida, hace días, si no es que tal vez una semana, hasta hoy es día que pienso, y estoy seguro, de que aquella niña que encontramos en aquel ataúd, en el sótano, era la misma que veía llorando, entre las llamas.

2:05:19 Hola a todos, mi nombre es Joel Francisco y esta es mi experiencia. Hace muchos años, tal vez como unos 10, yo estaba en el ejército mexicano. Me desempeñaba como tal en la frontera. Como ya saben, Es muy común que en ciertas temporadas... Se organicen ciertas... Caravanas migrantes... Estos migrantes vienen de diferentes países... De toda Sudamérica... Y obviamente pasan por México...

2:06:02 Se nos había dado la instrucción... De frenar esta caravana... Y empezar a administrar... A las personas que estaban entrando... Aclaro... Esto no es por nada... De que no los queramos... Si no es que el gobierno... Tiene que saber qué gente está entrando, si es que no tiene delitos como robo, secuestro, etc. Y acá algunas personas aprovechan estas caravanas para infiltrarse sin ser detectados. Y algunos de estos tienen delitos muy severos. Vienen escapando de la justicia de sus países. Más que nada es por eso. Después de asesorarse de que todo está en orden y de que es una persona... limpia podríamos decirlo lo dejan pasar si son familias digamos que el trabajo se agiliza un poco más el hecho es que a veces estas caravanas migrantes como no se quieren detener a veces se diezman se dispersan en toda la frontera no entran por la entrada principal si no es que deciden arriesgarse a cruzar por selva por ríos con tal de que no los detengan y se nos da la orden a nosotros De ir por ellos y traerlos...

2:07:19 A mí y dos compañeros más militares... Nos pasó que una noche... Cuando estábamos patrullando... Nos encontramos entre la selva... A una familia... Los caminos de la selva son los peores... Hay muchos animales... Muchas infecciones... Mucha enfermedad... Y lo que más nos llamó la atención... Es que era una familia con niños pequeños... Creo que el más grande tendría como unos tres años... Los detuvimos, eran aproximadamente las 2 o 3 de la mañana, y notamos que su aspecto, el de toda la familia, era muy precario. El padre estaba excesivamente delgado, en los huesos, tenía un aspecto enfermo, al igual que la madre, y los niños ni se diga. Era un estado preocupante. De inmediato los quisimos subir, pero por alguna cuestión del universo o el destino, La camioneta no arrancaba.

2:08:19 Era muy extraño. La habíamos checado. La pila era nueva. Gasolina tenía de sobra. El motor estaba intacto. No sabíamos por qué la camioneta simplemente no quería arrancar. La familia, curiosamente, no se opuso a nada. Ni siquiera nos habló. Hay algunos migrantes que se lo toman a mal. Otros migrantes que aceptan. Se van con nosotros. todo para ser ayudados. Lo que nos llamaba la atención es que toda la familia siempre mantenía la mirada hacia abajo, con un aspecto depresivo. Era de entenderse que a lo mejor estaban tristes, cansados, con sueño, pues atravesar varios países a pie no es poca cosa. Les dimos algunos alimentos, no eran la gran cosa, chocolates y frituras que nosotros traíamos como snack para pasar la noche. pero ellos, si bien los tomaron en sus manos, no se los comieron. Aquella familia actaba muy extraño. Después de hacer varios intentos, y después de tratar de llamar por radio, que como cereza del pastel, la señal, impedía por completo que lo hiciéramos, decidimos caminar, mientras que dos de ellos se quedaban en la camioneta, y otro militar y yo, encaminábamos a estas personas a un punto de seguridad, que no se encontraba retirado. Allá había unas cuatrimotos y con este medio podían llevarlos hasta las oficinas, donde encontrarían

2:09:55 comida y un lugar al menos donde protegerse. El caso es que mientras íbamos caminando y a pesar de que queríamos platicar, que nos dijeran de dónde venían, que nos dijeran con qué propósito, más que nada para agilizar todo, las personas no nos respondían, no sabíamos por qué, solamente de repente desaparecieron, así como te lo digo Alex, desaparecieron, venían atrás de nosotros, en la madrugada la selva es muy oscura, nos estábamos iluminando con lámparas, iluminamos a un lado al otro, pero no veíamos nada, no veíamos ni siquiera que una rama se moviera, ni un árbol, ni nada, La familia había desaparecido de un segundo a otro. A pesar de buscarlos, no los encontramos. Esto era extraño. Habían dejado la comida que les habíamos dado ahí tiradas en el camino. Pero en ningún momento escuchamos cuando las botaron.

2:10:59 Ni en ningún momento tampoco. Escuchamos como si estos se fueran corriendo o se ocultaran. Solamente había silencio. Nos extrañamos. Y nos perturbamos mucho por esto... Decidimos volver a la camioneta... Y como si fuera un milagro... Esta ya había arrancado... Y ya venía en dirección hacia nosotros... Los otros compañeros no sabían explicarme... Qué era lo que había pasado... Simplemente... Ya había decidido arrancar... Así de la nada... Nos subimos... Llegamos al puesto de vigilancia... Y les contamos lo que habíamos vivido... Era algo muy extraño... A pesar de que no pudimos explicar... Cómo aquella familia... Debido a su estado, se pudo ocultar de nosotros de un segundo a otro.

2:11:45 Creíamos que todo tenía una explicación lógica. Pero los militares que se encontraban en el punto de vigilancia, se nos quedaron viendo y nos dijeron, ustedes no se encontraron con migrantes, ustedes se encontraron con fantasmas. No son los primeros que lo hacen, ya van varios. Y es que precisamente en ese tramo, se encontró a una familia, pero ya sin vida. Era el padre, la madre y tres niños, los tres demasiado pequeños. No aguantaron el camino, no habían comido, no habían bebido y las condiciones de la selva eran muy precarias y devastadoras. Se cree que se perdieron en la selva, que tardaron mucho tiempo en encontrar algún camino y que cuando una de las camionetas patrullaba y los encontró, ya era muy tarde, ya van varios militares que se encuentran con esta familia caminando por ahí, pero siempre se desaparecen en la oscuridad, son las almas de aquella familia, que aún continúan caminando, que aún no pierden la esperanza, de llegar en algún momento, a un sitio mejor, después de escuchar esto Alex, yo quedé muy perturbado, y con mucho escalofrío, todo tenía sentido, la piel pálida que tenían, el aspecto tan delgado, la cara depresiva y la mirada hacia abajo, y como de un minuto a otro habían desaparecido. Después

2:13:18 al hacer la vigilancia, cada vez que pasábamos por ese sitio, nos persinábamos y rezábamos un poco, tan solo en lo que pasábamos, mostrando nuestro respeto a aquella familia que no consiguió llegar a su destino. Hola a toda la comunidad De criptomaniacos Te sigo desde hace un tiempo Alex Siempre he querido contarte esta historia Que se tiene que decir No me pasó a mi ni siquiera le pasó a quien me la cuenta. Mi hermano fue militar, y escuchó esta historia, que más bien como una historia es como un tipo de leyenda urbana. Pero ojo, los militares más viejos dicen que fue verdad. Se la contaron a mi hermano, y en esta ocasión quiero compartírsela a ustedes. La historia comienza así. Resulta que por los principios de los 2000, o tal vez por los finales de los 90, sucedió esto. Se les dio un llamado a los militares.

2:14:43 Necesitaba que fueran a una granja. Una granja muy grande. No era granja industrial, era una granja común y corriente. Había algunos reces, gallinas, caballos, ganadería en general. Quiero recordarles que en esos años no era tan común que los militares salieran, al menos no como hoy. Cuando a ellos los mandaban, es porque la cosa estaba fea. Y necesitaban resguardar la confidencialidad completamente. Al llegar a la granja, según cuentan los militares, pues eran bastantes. Los rumores dicen que eran como unos 30. Empezaron a rodear toda la granja. Y si bien al principio ellos dijeron que no había nada extraño, las cosas raras empezaron a manifestarse. Múltiples personas murieron. vestidas con un traje especial, estaban recogiendo restos. Restos de donde se supone debería de estar el ganado, de donde se supone debería de estar una familia adentro de la casa.

2:15:45 Pensaron lo horrible que tal vez alguien o tal vez un grupo de personas había hecho una maldad inimaginable que se había cobrado la vida de la familia y tal vez también la vida del ganado. Pero aquí viene lo extraño. El ganado, según algunos militares cuentan, los hombres lo tomaban con miedo y también con mucho cuidado. El ganado estaba puesto de manera extraña. Algunas vacas no tenían piernas, no tenían ubres, no tenían la mitad de su cuerpo. Pero no quiero que se lo imaginen como algo visceral, como sangre por todos lados. No, eso no pasó. Los animales estaban cicatrizados. Era como si les hubieran hecho alguna especie de operación. Lo más tétrico es que según cuentan los militares, también a las personas que estaban sacando dentro de la casa, lucían igual. Parecía como que partes de su cuerpo se las habían reacomodado, pero de manera quirúrgica, como si de alguna extraña y enferma manera los hubieran usado como muñecos para voltearles la cara, voltearles los brazos. y simplemente dejarlos ahí.

2:17:02 Los militares vieron esto, y tuvieron que firmar una boleta de confidencialidad. O sea que no podían hablar de esto. Es por eso que esto se tiene como un rumor. Pues de saber quién habló, al menos en aquel tiempo, deja tú que saliera despedido, sino que le podían ocurrir cosas peores. El caso es el siguiente, se indagó más, y los militares supieron que aquel hombre había ido a la policía, y había reportado que parte de su ganado desaparecía todas las noches, pero que a los días siguientes aparecía, pero de una extraña manera, como ya dije, con las patas volteadas, sin patas, sin miembros, y cuando los especialistas comenzaron a examinar más al animal, se dieron cuenta que sus órganos habían sido movidos completamente, habían sido conectados de una manera que obviamente no servía, El animal no iba a estar vivo, pero era como si estuvieran jugando o como si estuvieran experimentando. Se rumora que de la misma manera encontraron a aquella familia. Cuando investigaron su cuerpo, se dieron cuenta que sus órganos estaban puestos de manera distinta y habían sido cicatrizados con una especie de máquina que al menos el humano no conocía. y que aún hasta la fecha se romora ni siquiera tenemos en tiempos de hoy.

2:18:31 Esta historia se tiene como una leyenda urbana, porque los mismos militares dicen que los gobiernos no quieren que sepan este tipo de situaciones, que los ocultan lo más minuciosamente posible para que nadie se entere. Las abducciones, las señales que según Habitantes de otros planetas. Vienen y dan aquí en la tierra. Se tienen como teorías paranoicas. Que solamente los locos hacen. Pero varios militares aseguraron. Esta leyenda. Los más viejos decían. Que era verdad. Se lo aseguraban a mi hermano. Hasta el día de hoy. Él piensa en esto.

2:19:12 Y no puede evitar sentir un repelús. Al saber. Que es lo que esconden. Algunos gobiernos. Antes de terminar, me gustaría mandar los saludos a los miembros del canal que apoyan el contenido mes con mes y que sin eso, este proyecto no podría ser posible. Muchas gracias, criptomaniacos. No olvides que si el video te gustó, me apoyarías mucho dando un like, compartiéndolo y comentando abajo. Suscríbete para más contenido.

2:19:55 Y activa la campanita de notificaciones para que no te pierdas ningún video nuevo. Sin más por decir, yo me despido. Mi nombre es Alex. Les deseo buenas noches. Y unas aterradoras pesadillas.