Maraton de los Mejores Relatos de Militares 2025
0:11 Me llamo Rodrigo, cabo del ejército mexicano. Lo que voy a contarles ocurrió en una zona montañosa del norte del paÃs, en una sierra perdida donde el frÃo es lo que predomina y el silencio pesa como plomo. Estábamos asignados a custodiar una carretera interna casi abandonada que cruzaba varios pueblos pequeños. El pavimento estaba hecho pedazos. Los únicos que lo usaban eran campesinos, ancianos o familias que aún se movÃan a caballo en aquellas carretas. Solamente carretas era lo único que pasaban por aquella carretera. Llevábamos cuatro noches acampando en punto de lo alto del camino, justo donde el asfalto se convierte en terracerÃa. Nos turnábamos para vigilar, y esa madrugada serÃan las tres. Me tocaba a mÃ. La luna estaba alta, pero las nubes la cubrÃan a ratos, asà que todo parecÃa flotar entre la niebla. El aire olÃa de alguna forma extraña, como a pino viejo. Fue entonces que que vi una silueta extraña acercándose por aquel camino. Un hombre
1:46 a caballo, bajando por el sendero lentamente. No era extraño de ver eso, Alex, aunque sà a esa hora. Lo primero que pensé fue que era algún ranchero, de esos que todavÃa se mueven de noche para evitar el calor del dÃa. Le hice la señal para que se detuviera. No habÃa peligro, asà que avancé yo solo. No habÃa motivo para llamar a todos mis compañeros militares. Me acerqué con paso firme. El tipo venÃa con la cabeza agachada. Su cabello era enorme, negro como la brea. Al dar unos pasos más, algo cambió. Un olor terrible me golpeó de lleno. Era como carne podrida. como cuando encuentras a un animal muerto en el monte, pero más fuerte. Como si viniera de algo que llevaba meses pudriéndose por dentro.
2:47 Me tapé la nariz por instinto. Buenas noches, le grité, forzando la voz debido al olor. Pero él no me respondió. Levanté mi linterna, pero la niebla rebotaba. No podÃa ver bien su rostro, y luego, luego alzó la cabeza, y juro por lo más sagrado, que lo que vi, aquella noche fue real, y te lo estoy contando, sus ojos no eran humanos, brillaban, brillaban de un rojo enfermizo, como brasas encendidas, sentà que se me lava la sangre, el caballo bufó con fuerza, pero no fue un bufido normal, Ese aliento que salió de su hocico me quemó la cara como si hubiera acercado la cabeza a una fugata.
3:43 Retrocedà un paso, notablemente sorprendido. El animal resopló otra vez y el calor era tan intenso que sentà que me faltaba el aire, pero no podÃa moverme. No sé si fue el miedo o algo más, me quedé clavado ahÃ, y mientras más lo miraba, más cosas horribles notaba. La piel del hombre estaba reseca, como cuero viejo, pegada al hueso. Sus labios estaban partidos, casi no tenÃa nariz, y su carne parecÃa moverse, como si algo dentro de él se agitara.
4:33 Era un cadáver, lo puedo asegurar, o un cadáver a caballo, y yo no podÃa dejar de mirarlo, el jinete no dijo nada, no se detuvo, siguió su camino, lento, como si supiera que yo no podÃa hacer nada, pasaron minutos, o al menos eso sentÃ, cuando por fin pude moverme, regresé corriendo al campamento, estaba pálido temblando, Por fin habÃa salido del shock. Llegué con mis compañeros y les pregunté,¿ vieron eso?¿ vieron eso? Casi gritando.¿ Vieron al jinete? Pero mis compañeros me miraron raro.¿ Qué jinete? Me contestó el teniente RamÃrez. Solo te vimos pararte ahÃ, hablando solo. Yo le respondà sin entender.¿ Cómo que solo? Estaba ahà Pasó frente a nosotros Ni uno Ni un solo militar Aparte de mà HabÃa visto aquel jinete Y no era posible Estaban a unos metros HabÃa luz HabÃa silencio No podÃa haber pasado desapercibido Pero para ellos Yo simplemente me levanté Caminé al centro del camino y hablé con el aire
6:07 esa noche no dormà ni la siguiente el olor seguÃa en mi nariz como si lo tuviera impregnado en la piel y aún hoy años después me pregunto qué vi realmente algunos dicen hay apariciones en los caminos de la sierra que hay almas que se arrastran entre la niebla buscando redención o castigo, pero yo sé lo que vi, hablé con algo que no era humano, algo que no deberÃa de existir, un demonio a caballo, yo lo vi y él me vio, es una experiencia que jamás olvidaré, gracias Alex por permitirme compartir esta historia contigo y con tu comunidad. Saludos a todos. Yo estuve ahÃ. Lo que les voy a contar pasó en Sonora, a principios del año 2010.
7:27 A veces pienso que lo imaginé. que fue una alucinación por el cansancio o por las historias que contábamos entre guardias. Pero no, no fue eso, yo lo vivÃ. Nos habÃan asignado un retén sobre una carretera secundaria al norte del estado, una vÃa tan deteriorada y poco transitada que la mayorÃa de los locales preferÃan rodearla en carretas. o por brechas de tierra. Estábamos en medio de la nada, rodeado de cerros pelones y monte espeso. La señal del radio era intermitente y la temperatura bajaba tanto en la madrugada que el uniforme no bastaba para quitarte el frÃo que te calaba hasta los huesos. Ãramos seis soldados y un sargento.
8:29 Por las noches, HacÃamos turnos de vigilancia, mientras el resto descansaba dentro del transporte blindado. Aquella madrugada, justo a las tres, me encontraba de pie junto a la barrera metálica, viendo como la niebla bajaba y empezaba a colocarse entre las piedras y los matorrales. Todo estaba en silencio. hasta que vimos unas luces. Eran dos, pequeñas al principio, pero intensas.
9:09 TenÃan un rojo brillante. VenÃan de lejos, por la carretera, avanzando lentamente. No era la luz de un coche, ni de una moto. No titilaban, no se sacudÃan, sino que flotaban, Uno de los muchachos, el más joven, el soldado Núñez, murmuró sin dejar de mirar. Esas son brujas. Mi abuela decÃa que aquÃ, en esta zona, salen a volar a las tres de la mañana. Todos nos reÃmos, brujas, en pleno siglo XXI.¿ Tú crees en esas cosas? Y también traen escoba y caldero, Núñez, le dijo el sargento burlándose.
10:01 pero a pesar de las risas, ninguno de nosotros se atrevió a acercarse. Las luces seguÃan flotando, avanzando con una calma antinatural. ParecÃa que danzaban entre sÃ, girando en el aire, subiendo y bajando sobre la carretera. A veces se metÃan entre el monte, como explorando, y después... como si algo las llamara, desaparecieron detrás de un cerro, sin dejar ni un solo rastro. Pasaron varios minutos antes de que alguien dijera algo. Volvimos a nuestra rutina, como si no hubiera pasado nada, aunque el ambiente se quedó tenso, espeso como la niebla. Una semana después, durante otro turno nocturno, Sentà la necesidad de alejarme un poco del retén, pues querÃa hacer del baño, y aparte también querÃa estirar las piernas.
11:09 Le pedà a Pérez, un compañero, que me acompañara. Por protocolo, no debÃamos ir solos. Les tengo que recordar que estábamos en una zona árida y completamente despoblada. Caminamos unos 100 metros hacia un monte cercano. Llevábamos nuestras lámparas de cabeza y con cuidado avanzamos entre piedras y ramas secas. Fue ahà cuando la vimos. Una mujer, sola, caminando entre el monte. Estaba a unos 20 metros de espaldas. TenÃa el cabello largo y suelto y un vestido blanco. que apenas se distinguÃa por el reflejo de nuestras luces, no era normal, nadie camina por esa zona a esas horas, y menos sin linterna, oiga, la grité, la mujer se detuvo, volteó lentamente, no olvidó su rostro, era antinatural, como si no estuviera hecha para este mundo, su piel era grisácea, sus ojos grandes y negros como pozos, y su sonrisa, una mueca enorme que se extendÃa más allá del humano. Y entonces lanzó una carcajada.
12:44 No era una risa cualquiera, era un chillido seco, rasposo, como si la garganta le estuviera echando brasas. De un salto, el cuerpo de la mujer se elevó y se encendió. Aunque no me lo crean, Alex, aquella mujer se encendió y se transformó, ahà frente a nosotros, en una bola de fuego, una esfera roja e hirviente, igual a las que habÃamos visto aquella noche. Flotó unos segundos, como burlándose, Luego salió disparada hacia los cerros, dejando una estela de calor y risas que se desvanecÃan en el aire. Pérez y yo nos quedamos paralizados. Temblábamos. No dijimos nada. Solo corrimos de regreso al retén, tropezando con piedras, arañándonos con ramas, sin siquiera voltear atrás. Cuando llegamos, los demás nos vieron pálidos, sin aliento. Nos preguntaron qué habÃa pasado. Se los contamos.
14:06 No se rieron de nosotros. Esta vez nadie se rió. Porque, aunque no todos lo admitieran, sabÃan que lo que habÃamos visto no era una ilusión. Ya lo habÃan sentido una semana antes. aquellas bolas de fuego, no eran cuentos de abuelas, no eran bromas, eran reales, y volaban sobre Sonora, justo a las 3 de la mañana, desde entonces, cada vez que me toca un puesto en la sierra, y se acerca esa hora maldita, cargo mi arma con manos temblorosas, aunque sé que una bala no sirve contra eso, Contra el fuego del diablo. Contra las brujas. Esta fue mi experiencia Alex.
15:02 Gracias por compartirla. Mi nombre es Ãngel. Fui militar activo durante más de una década. Y si hay algo que aprendà en esos años es que hay cosas allá afuera que no tienen explicación y que es mejor no buscarlas.
15:43 CorrÃa el año de 2014. Nos encontrábamos en el sur de México patrullando una zona selvática cercana a la frontera Nuestro convoy era de cuatro camionetas artilladas, con doce soldados bien armados, avanzando lentamente por un camino angosto de terracerÃa, apenas abierto entre la vegetación. La selva es densa allá, oscura, húmeda y siempre viva. Pero de noche se vuelve algo distinto.
16:26 como si respirara, como si estuviera esperando algo. Pasaban de las dos de la mañana. Llevábamos horas sin encontrar señal de movimiento, ni gente, ni animales, solo el zumbido de insectos y el crujido de las hojas bajo las llantas. Yo iba en primera unidad, en la parte trasera, atento, viendo hacia la selva, fue entonces cuando lo vi, un niño, caminaba al borde del camino, casi pegado al monte, tenÃa la cabeza agachada, y los brazos colgando, como si estuviera exhausto, no llevaba zapatos, vestÃa con harapos, apenas un trapo colgando del cuerpo, la piel de sus piernas, y brazos, Estaba cubierta de barro y picaduras, pero lo que más me llamó la atención fue su color. Era morado, no oscuro, solamente morado. No era un color que alguien adaptarÃa por el frÃo o la suciedad. Su piel tenÃa un tono entre púrpura y grisáceo, como si no le corriera sangre por el cuerpo, como si ya no estuviera vivo. ¡Alto!
17:55 le grité. Las camionetas se detuvieron en seco. Saltamos varios de nosotros, rodeándolo con cuidado. El niño apenas levantó la mirada, y cuando lo hizo, sentà que se me encogÃa el alma. Sus ojos no tenÃan pupilas, ni blancos. Eran completamente negros, como dos hoyos en medio del rostro. Uno de los muchachos dijo en voz baja¿ Y ese niño?¿ Qué chingados hace hasta ahora? Debe estar perdido, respondà Tratando de mantener la calma Hay que llevarlo al pueblo más cercano El niño no dijo ni una sola palabra a Alex Pero cuando abrimos la puerta trasera de la camioneta Subió sin poner resistencia Se sentó en una esquina Mirando al frente quieto, sin parpadear. El resto del camino, nadie habló. Yo no pude dejar de mirarlo por el retrovisor. TenÃa algo, algo en su apariencia, que me llamaba mucho la atención, pero de una forma mórbida. No se movÃa, no respiraba fuerte, no sudaba. Y aunque Ãbamos por un camino de baches, Ãl no se sacodÃa como nosotros. ParecÃa que iba muy
19:30 pero muy quieto, casi como tieso. Tardamos alrededor de una hora en llegar al pueblo. Un caserÃo de unas cuantas casas de madera, con luz apenas suficiente para alumbrar las calles de tierra. Cuando nos detuvimos, giré para avisarle al niño que ya habÃamos llegado pero ya no estaba, la camioneta seguÃa cerrada, nadie la habÃa abierto, y el niño ya no estaba ahÃ, ni una marca de sus pies, ni un rastro, pregunté a los demás si lo habÃan visto bajar, pero todos me negaron con la cabeza, algunos pensaban que lo habÃamos imaginado, que tal vez fue una alucinación por el cansancio, pero no, todos lo vimos Alex todos vimos sus ojos al hablar con los pobladores les contamos lo que habÃa pasado un anciano nos miró con una expresión que nunca olvidaré un niño solo en la selva de madrugada nos dijo no era un niño aquà se ven esas cosas espÃritus sombras que buscan quien los mire, algunos dicen que son almas perdidas, otros que son guardianes
21:00 del monte, pero no son humanos, otro poblador agregó lo siguiente, varias personas han fallecido en estas selvas, accidentes, enfermedades, hasta brujerÃa, muchos nunca fueron encontrados, y a veces regresan, Esa noche acampamos cerca del pueblo. Nadie durmió. Cada crujido entre los árboles nos ponÃa los nervios de punta. Cada sombra era una amenaza. El monte. Lo veÃamos como si estuviera vivo, pero no como lo imaginábamos. Yo dejé el ejército como a los dos años después. Pero aún hoy, al cerrar los ojos... Recuerdo esa cara, esa piel morada, esos ojos negros, y me pregunto qué habrÃa pasado si no hubiera subido solo, si alguno de nosotros lo hubiera tocado, si le hubiéramos preguntado su nombre. Quizás fue mejor asÃ, quizás solo querÃa que lo viéramos, quizás ese niño, aún sigue vagando por aquella selva. Hola Alex, y hola comunidad de la cripta embrujada.
22:48 Les quiero contar una experiencia paranormal, la cual No solamente fui testigo yo, sino casi 20 soldados también. Verán, en el año del 2012 hubo un encuentro por acá de la zona norte del paÃs. Varias cédulas criminales estaban implacables, corrÃan por cada carretera del estado prácticamente a sus anchas, amedrentando a la población civil y esparciendo el terror en todas las pequeñas localidades. El gobierno de ese momento nos mandó para acá. Por lo tanto, hubo muchos encuentros entre militares y pues miembros de esta cédula criminal. Hubo muchos encuentros, los famosos topones, en donde varios militares perdieron la vida. Hubo uno en concreto, en esta carretera. Se perdieron cerca de 15 militares y el doble de parte de estas organizaciones. asà que ya se imaginarán el campo de batalla. Aquella carretera quedó con un cierto aura, con ciertas leyendas que se contaron después de este suceso. Estas historias las contaban precisamente los pobladores cercanos a esta carretera. DecÃan que por la noche veÃan sombras que caminaban a lo largo de todo el pavimento. También que escuchaban voces, no de dolor, no de personas que
24:21 estuvieran pidiendo ayuda, sino simple voces como si estuvieran conversando, cuando en la carretera no se veÃa nada, cuando esta estaba absolutamente sola. Algunas personas dijeron que eran las almas de los militares, los cuales habÃan perdido la vida ahÃ. Estas leyendas se contaban y se corrÃan la voz a lo largo de muchos lugares. y obviamente cayó también a oÃdos de los militares. Asà que nosotros tenÃamos un cierto sentimiento encontrado por todo lo que habÃa sucedido y por todo lo que estaba sucediendo, ya que esos famosos topones se daban muy cotidianamente. Incluso yo tuve algunos encuentros, de los cuales afortunadamente salà vivo. Pero curiosamente aquella carretera era en la que más habÃan perdido vidas, Asà que cuando nos mandaron a esta, muchos de nosotros estábamos diciendo y contando historias acerca de lo que decÃan los pobladores ocurrÃa ahÃ.
25:27 Nosotros Ãbamos a vigilar arriba de un cerro que quedaba perfectamente a la vista a esa carretera, y esto era por un plan precisamente. Debido a que estas cédulas criminales se movÃan, ahora ya no a sus anchas, pero con muy bajo perfil, TenÃamos que sorprenderlos Entonces Ya no nos posicionábamos en una carretera Como popularmente serÃa en un retén Sino que Con todas las luces apagadas Estando arriba de cerros Atrás de arbustos O de anuncios Nos posicionábamos VeÃamos a lo lejos Los autos que transitaban por ahà Y si veÃamos algo sospechoso Bajábamos inmediatamente O si es que nos daban una llamada un pitazo, de que alguna camioneta se les habÃa ido, y es asÃ, como llegábamos hasta ellos por sorpresa, mantenÃamos todo apagado, vuelvo y repito, asà que no podÃamos tener nada encendido, solamente platicábamos, y veÃamos las luces de los autos, transitar por aquella carretera solitaria, pasaba un auto cada hora, y eso es mucho, recuerdo que cuando nos dieron la llamada, que otras dos camionetas con militares se dirigÃan a nuestra posición. Pusimos la mirada en aquella carretera. Lo curioso es que nos dijeron que en cada una de estas camionetas solamente venÃan dos militares,
26:58 uno en el asiento manejando la camioneta y otro en el asiento del copiloto. Eran cuatro en total para las dos camionetas. Y esto era porque nos iban a mover a otro punto. Ãramos demasiados. y las camionetas que nos habÃan traÃdo, ya se habÃan ido, éramos como una fuerza terrestre, cuando vimos las camionetas a lo lejos, y pasaron precisamente por aquella carretera Alex, vimos como claramente arriba de estas, habÃan varias sombras, y por el modo en que veÃamos estas sombras, se podÃan ver que traÃan casco, que traÃan chaleco antibalas, que portaban con uniforme, en ese momento, los 20 militares que estábamos ahÃ, Nos miramos entre sà y nos preguntamos,¿ por qué están trayendo a más elementos?¿ Qué acaso no nos iban a mover? Las dudas empezaron a saltar entre unos con otros. Cuando las camionetas ya se iban acercando, llegando a nuestra posición, se tenÃan que bajar de la carretera y empezar a transitar por la terracerÃa. Empezamos a ver que atrás ya no venÃa nadie. Las camionetas... VenÃan solas.
28:12 Les preguntamos a los militares que las venÃan conduciendo si es que habÃan bajado a más elementos ahà cerca de la carretera. A lo que ellos contestaron que no. Que las camionetas venÃan solas y que precisamente las habÃan enviado para movernos a nosotros. Nosotros simplemente nos quedamos pálidos. Veinte militares, te vuelvo y repito, Alex. Veinte elementos de nosotros vimos como claramente se materializaban unas sombras ahà a lo lejos en la carretera, como si éstas nos estuvieran observando. Inmediatamente abordamos las camionetas. Algunos se iban persinando y rezando Padres Nuestros, Aves MarÃas, encomendándose a Dios. HabÃamos visto las almas de aquellos militares, las almas que aún quedaban allÃ. Desde ese momento creo que todo lo paranormal Empecé a verlo de forma más seria. Antes, para mÃ, si te soy sincero, todo esto eran cuentos, cuentos para entretenerse uno. Pero desde aquella experiencia me queda más que claro que ciertas experiencias paranormales son reales. Yo vivà una en aquella noche. Gracias por compartir mi experiencia. Saludos a todos tus oyentes. Hola,
30:02 buenas noches. Mi nombre es Lorenzo Guzmán. Quiero aprovechar esta noche, Alex, para compartirte una historia, a ti y a toda tu audiencia. Esto me pasó cuando me encontraba en un pueblo, en el estado de Chihuahua. Para llegar a este pueblo, Alex, tenÃamos que transitar por una carretera muy solitaria y después doblar a la izquierda y adentrarnos en un camino de terracerÃa. Un camino que más o menos se veÃa que le tenÃan cierto cuidado, pero que era muy difÃcil transitar. Incluso con camionetas 4x4 habÃa muchos hoyos y piedras, asà que era común ver carretas. Lo extraño de este pueblo, Alex, es que kilómetros adelante, casi casi entrando en este, habÃa algunas casas que se encontraban completamente abandonadas. Eran como unas 10 o 15 casas posicionadas una y otra al lado del camino.
31:08 Estas casas se veÃan que habÃan sido habitadas hace mucho tiempo, pero que simplemente las habÃan abandonado. Lo extraño aquà es que ninguna de ellas tenÃa señales de vandalismo. Es decir, cualquiera se espera que cuando una casa está deshabitada y sobre todo ahà a plena interpedie es probable que se encuentre con ciertos grafitis con basura con ciertos envases si me doy a entender de residuos que a veces traen las pandillas lo extraño es que aquellas casas no tenÃan el césped crecido tenÃan algunos árboles que ya se habÃan apropiado de los jardines No tenÃan puertas, ni tampoco protecciones.
32:00 Pero se encontraban, podrÃamos decir, impecables. Lo único que tenÃan adentro eran hojas de los árboles. ParecÃa que nadie se metÃa ahÃ. ParecÃa que nadie se ocultaba ahÃ. Una de las razones principales por las cuales nos enviaron aquà era porque habÃa cierto Ãndice de criminalidad. Nos sorprendÃa de sobremanera que no encontráramos a nadie en aquellas casas, nos detuvimos en cierto momento y las inspeccionamos, pero nuestras dudas solamente se elevaron cada vez más y más. Cuando encontramos veladoras, solamente veladoras, puestas en cÃrculo, ya sea en el primer piso o en el segundo, uno de los elementos dijo que probablemente ahà hacÃan brujerÃa, Todo apuntaba a eso. Nos subimos a la camioneta de nuevo y continuamos con nuestro camino.
33:02 Ãramos un convoy de dos camionetas solamente. Llegamos hasta donde se encontraba aquel pueblo, en donde los vecinos cercanos nos recibieron muy bien, con alimentos, con bebida. En esas zonas rurales a los militares se les respeta mucho, ¿sabes, Alex? Y siempre nos reciben bien. Les empezamos a decir que nos habÃan mandado por un alto Ãndice de criminalidad... y rápidamente nos empezaron a decir... en qué punto se juntaban los criminales... habÃa robos... habÃa... también amenazas... a los comerciantes... asà que tenÃamos que ponernos manos a la obra... nosotros le preguntamos... que si aquellos criminales... no se refugiaban en las casas que estaban... en la entrada del camino... ya que era un muy buen sitio... pero varios pobladores... más precisamente una anciana, nos dijo que aquellas casas no eran usadas para nada, que aquellas casas eran casas de brujas, que ellas habitaban en esos lugares, y que es más, todos en el pueblo, incluso los delincuentes de más baja calaña, le tenÃan miedo a ir a aquellas casas cuando el sol se escondÃa, porque era cuando ellas salÃan. No te puedo mentir que al escuchar esto, a algunos de nosotros nos entró cierto miedo. Y verás, tal vez para ustedes,
34:33 para las personas que son de ciudad, para las personas que son de comunidades un poco más urbanizadas o modernas, esto suena solamente a supersticiones, leyendas, cuentos solamente. Pero créanme cuando les digo que he vivido varias experiencias que cada vez que alguien en un pueblo me advierte sobre la existencia de brujas o nahuales no me lo tomo a juego aquellas cosas existen empezamos a dispersarnos por el lugar y justamente cuando cayó la noche Alex empezamos a ver en plena oscuridad como solamente te puedes encontrar en un pueblo en toda esa oscuridad en ese silencio absoluto en la que puedes escuchar a los grillos incluso a distancia pudimos ver algo que nos dejó temblando. Por aquel camino de terracerÃa, justamente a la altura donde quedaban aquellas casas, se podÃan ver bolas de fuego yendo de arriba hacia abajo.
35:41 También si ponÃas muy bien atención, Alex, podÃas escuchar cómo éstas se carcajeaban. En efecto, ahà habitaban brujas. Los pobladores nos decÃan por la razón que fuera, por nada en el mundo, tenÃamos que transitar por aquel camino de noche. Ya que las personas que lo hacÃan desaparecÃan y las que conseguÃan salir de ahà y llegar al pueblo siempre quedaban mal, perdÃan la cordura, se volvÃan locas al pasar de los dÃas. Cada noche que nos quedamos ahà veÃamos lo mismo, veÃamos aquellas bolas de fuego Nos dieron un llamado.
36:27 TenÃamos que salir a la carretera. Y eran plenas dos de la mañana. Algunos de nosotros no querÃamos. Otros simplemente trataban de evitar el tema. DecÃan que a lo mejor aquellas bolas de fuego tenÃan alguna explicación. Asà que en punto de las dos de la mañana fuimos transitando por aquel camino a las populares casas de las brujas. VeÃamos aquellas bolas a la distancia. Justamente cuando Ãbamos cerca de ahÃ, se apagaron, como si éstas hubieran bajado y simplemente la lumbre se hubiera disipado. Ya no veÃamos nada. El cielo era oscuro y el silencio absoluto. Solamente se escuchaba el motor de la camioneta. Ninguno de nosotros iba hablando. Todos Ãbamos expectantes. Cuando pasamos entre aquellas casas, Vimos a ambos lados que mujeres extrañas se encontraban paradas en la puerta de cada una de aquellas casas. Nosotros no nos detuvimos.
37:36 Aquellas mujeres tenÃan una apariencia extraña. Su cara era muy fea. Sus ojos brillaban y nos veÃan con una sonrisa absoluta. Algunos de mis compañeros empezaron a rezar. Yo simplemente puse mi dedo en el gatillo, refugiándome en mi arma, que era mi única herramienta. Al menos en ese momento que yo creÃa, me podÃa mantener a salvo. E incluso los que iban conduciendo apresuraron el paso. Aquellas mujeres estaban en sus casas, observándonos, con una sonrisa en su rostro. Finalmente salimos de aquel camino y nos incorporamos en la carretera, Nunca más volvimos a aquel pueblo. Algunos de mis compañeros tuvieron que ser curados de espanto después de esto, pues vimos cara a cara a las brujas de aquel pueblo.
38:35 Son horrendas, Alex, y en sus ojos se puede ver cuánta maldad tienen. Sus ojos brillan con un tono rojizo como si estuvieras viendo el mismo infierno. Aquella esera no me la puedo sacar de mi cabeza. Es una historia que a pesar de que tiene muchos años, hasta hoy me sigue provocando repelús cada vez que la recuerdo y cada vez que la cuento. Ahorita mismo me están temblando las manos mientras te escribo esto. Espero que en alguna oportunidad que tengas puedas compartÃrsela a tu audiencia. Gracias por permitirme escribirte esta experiencia. Saludos a todos. Mi nombre es Francisco Zaleta. Mi experiencia es la siguiente. Yo soy militar.
39:50 Actualmente todavÃa me desempeño como tal. Pero en este trabajo llevo muchos años ya, desde el año 2010. Asà que he ascendido gradualmente. Empecé como soldado y ahora ya soy teniente. Pero Alex, te quiero contar algo que me sucedió cuando yo apenas era un soldado. Un soldado más, raso. Cuando me encontraba cercano a Sinaloa, nos enviaron a un lugar nuevo. que era muy peculiar un lugar que era muy peligroso era de esas zonas que uno se encuentra en las pelÃculas muy parecido donde hay muchos bares y antros donde las calles están despejadas donde la luz pública apenas alumbra donde ves borrachos en cada esquina y donde a veces hay uno que otro hombre caminando por la calle con esa cara de pocos amigos y siempre con su mano metida en un bolsillo, tal vez cargando una navaja o tal vez un arma. Era una zona roja, con mucha delincuencia.
41:06 De hecho, por esto mismo nos habÃan mandado allá. Ya habÃa pasado por ahà cerca de algunas noches. Todo estaba perfectamente normal. TraÃamos nuestra camioneta y éramos cuatro elementos. Nos habÃamos encontrado con un par de borrachos una que otra noche, pero nada fuera de lo común. Al final de cuentas, solamente un tonto tratarÃa de buscarle problemas a militares armados. El caso es que resulta que una noche yo observé que alguien venÃa caminando en una calle que apenas se encontraba alumbrada por las lámparas de la calle. Esta persona se iba tambaleando. ParecÃa una persona que se encontraba, pues, en estado de ebriedad, o al menos es lo que yo pensé en un principio. Aquella persona se iba acercando, mientras se continuaba tambaleando de un sitio hacia el otro.
42:04 Se sujetaba de un bote de basura, se sujetaba de una pared de un bar, y muy apenas venÃa caminando. Como te dije, ya me habÃa encontrado con borrachos antes, y la verdad, para evitar una conversación que sobra decir no querÃa, porque a un borracho te le quedas viendo y se te acerca, te empieza a decir cosas, al menos a mà no me decÃa cosas desagradables, no buscaba pleito vaya para que me entiendan, pero están con uno al lado diciéndonos, que también se quisieron meter de militares, que ellos también fueron a no sé dónde, etc, etc, y ese aliento alcohólico, la verdad es que cansa, Asà que yo mantuve mi mirada fija hacia el camino, mientras que aquel hombre tambaleándose pasaba a un lado de mÃ, por el lado de la banqueta. Justo cuando se encontraba cerca de mÃ, casi pasando a un ladito, algo me llamó la atención, y es que este hombre hacÃa un ruido extraño. Era un ruido como el que harÃa una puerta cuando se abre y se cierra, como el rechinido de algún alambre. También sonaba como si tablas cayeran al suelo.
43:15 como si alguna especie de madera se estuviera moviendo en ese momento yo volteé la mirada y lo vi fijamente en ese momento me quedé paralizado aquel hombre no era una persona normal aquel hombre estaba hecho de madera alex su cara estaba hecha de madera parecÃa que ésta solamente se encontraba pintada Se movÃa con resortes. ParecÃa alguna especie de estatua que se estuviera moviendo. No tenÃa una cara humana. Y lo único que tenÃa de humano era la ropa. En ese momento yo me sobresalté. Te digo que yo no habÃa probado ni una gota de alcohol. No me habÃa metido nada. De hecho, nunca he sido de esas personas.
44:00 Yo estaba completamente despierto. Estaba completamente en mis cinco sentidos. Y te puedo asegurar que lo vi. Aquella cosa no era un humano. No. Era una cosa hecha de madera. Yo rápidamente lancé un grito al aire, corrà tal vez como unos cuatro pasos para tomar distancia, y cuando me volteé nuevamente para verlo, ya no se encontraba. Mis compañeros que se encontraban en la parte delantera de la camioneta, salieron inmediatamente y me preguntaron que qué era lo que habÃa pasado, por qué habÃa gritado. En ese momento yo les dije que habÃa visto a un hombre, pero por más que lo buscamos... Nunca lo encontramos Fue en cuestión de segundos Aquella cosa no se pudo oÃr Incluso checamos abajo de la patrulla Pero no habÃa nadie Simplemente no puedo explicar lo que vi Yo te aseguro Alex Que eso no me lo imaginé No lo aluciné tampoco Yo me encontraba bien Aquella cosa que vi Fue real Pero no sé cómo desapareció de un segundo a otro Simplemente es una historia que hasta el dÃa de hoy Me hace tener pesadillas. Gracias por permitirme compartir mi historia. Saludos, Alex. Hola,
45:39 buenas noches a todos. Mi nombre es Ramiro y quiero compartirles una experiencia paranormal que me sucedió mientras estaba en el ejército. Como sabrán, a los militares nos mueven de diferentes puntos. A veces estamos en el norte, a veces en el sur, en el centro y desempeñando diferentes actividades. A veces es vigÃa y otras veces algunos casos algo más peligroso, que son los encuentros Con diferentes organizaciones criminales En aquel tiempo Nos habÃan puesto en una carretera Que llegaba a Coahuila Seguramente muchos sabrán Que por esos sitios es muy peligroso Asà que necesitábamos estar muy alerta Para cualquier cosa que sucediera Ãramos cerca de ocho elementos Repartidos en dos camionetas Una puesta en cada extremo de la otra Ahà nos encontrábamos Y como lo es en todo, a veces uno que otro elemento le gana el cansancio.
46:46 Y empezamos a relevar los turnos, a designarlos. A ti te toca dormir a tal hora, a ti a tal hora. Y la mayorÃa de los militares se iban a encontrar vigilando ambos extremos de la carretera. Mientras que dos militares por cada turno dormÃan unas dos horas o una hora y media para compensar todo el desgaste. curiosamente llegó mi turno que me tocó dormir junto con Juan que era otro militar que tenÃamos ahà era un señor muy simpático de hecho se llevaba bien con todos asà que me tomó por mucha sorpresa lo que me dijeron mis compañeros en ese momento yo vi que Juan agarró mucha distancia y se fue a dormir abajo de un árbol yo le pregunté a Juan oye pero por qué te vas para allá estás agarrando mucha distancia ven duérmete acá en la camioneta, pero Juan me contestó que no, que esto lo hacÃa precisamente por sus compañeros, que ellos no soportaban, dormir cerca de él, a mà se me hizo muy extraño, asà que le contesté, como que no toleran dormir contigo, o cerca de ti, a lo que Juan contestó simplemente que, ellos le decÃan, que cada vez que dormÃan a la par con él, ellos siempre tenÃan unas pesadillas, Unas pesadillas horrendas, en donde veÃan sombras, en donde veÃan ciertos espÃritus, y
48:17 también a una mujer con los ojos negros. E incluso otros militares decÃan que esta mujer no tenÃa ojos, que incluso ni siquiera eran pesadillas en sÃ. Los militares decÃan que se despertaban en la madrugada y empezaban a ver hacia los lados, hacia arriba, hacia abajo, pero no podÃan mover su cuerpo. Era como si su cuerpo no se encontrara despierto todavÃa, pero ellos estaban plenamente conscientes. Y era en ese momento que veÃan todas estas figuras. VeÃan a esta mujer viéndolos desde arriba, como si esta les caerÃa encima en cualquier momento. Aquella mujer tenÃa una cara terrorÃfica y unos ojos de profunda oscuridad. Yo fui con mis compañeros inmediatamente. Les pregunté si esto era cierto, a lo que me contestaron que sÃ. Sorpresivamente, Alex, todos dijeron que sÃ.
49:15 Dijeron que no podÃan dormir cerca de Juan, porque este les daba terrores nocturnos. Pasaron los dÃas. Yo dejé esto como una anécdota un tanto extraña, pero conforme pasó todo el tiempo, yo empecé a hacerme cada vez más amigo de Juan. Ojo, hay que recalcar que Juan no es un hombre verdadero. Estoy usando un alias, ya que no quiero invadir su privacidad. yo me fui haciendo amigo de él tanto asà que empecé a pensar dentro de mà voy a hacerle un poco de compañÃa ya al final de cuentas yo no creÃa en todas las historias que se contaban esos cuentos de terror de la mujer sin ojos seguramente era todo un invento el caso es que fui con él empezamos a cenar juntos y conforme fuimos platicando se fue apagando la conversación hasta quedar absolutamente dormidos Al cabo ya nos tocaba a nosotros. Y fue en ese momento, Alex, que yo al quedarme dormido empecé a tener las peores pesadillas que no te imaginas. Las peores que he tenido en toda mi vida. Terrores de mi familia.
50:27 Algunos parientes cercanos que quiero y amo mucho se estaban yendo de mi vida. Y también soñé con bestias. Bestias que... ParecerÃan venir del mismo infierno, persiguiéndome. Al final de cuentas me levanté, me desperté y lo más perturbador sucedió. Empecé a ver algunas figuras que me rodeaban. Eran como personas con túnica, pero la que más resaltaba era una mujer. Esta no tenÃa ojos y me miraba casi casi al tope de mi cabeza. Era como si esta se estuviera agachando y me estuviera mirando desde arriba. Yo podÃa verla claramente.
51:14 Yo volteé mis ojos y vi a Juan. Este se encontraba dormido, pero habÃa otra mujer que lo mantenÃa abrazado. Esta mujer estaba reenclinada sobre él, abrazándolo profundamente. Esta igual, no tenÃa ojos. No sé cuánto tiempo duré ahÃ. El caso es que cerré mis ojos nuevamente y y traté de dormir lo más rápido posible, pero no pude hacerlo, cuando pude recobrar otra vez la fuerza de mi cuerpo, me levanté, incluso gritando, era como si todo mi cuerpo reaccionara la misma vez, mi corazón estaba latiendo muy fuerte, Juan se despertó, y mis compañeros vinieron corriendo, todos ellos me dijeron, te lo dijimos, verdad que se siente feo, yo estaba hiperventilando, Era como si me faltara aire. Pero por otro lado Juan, también se despertó igual. Ãl dijo que jamás le habÃa pasado algo asÃ. Yo le dije, Juan, veÃa a una mujer que te tenÃa abrazado. Ãl me empezó a preguntar que cómo lucÃa la mujer. Yo le dije que era una mujer con cabello rubio. Su cara estaba pálida. No tenÃa ojos. Y unos labios también. que eran profundamente negros Juan me contestó que lo que yo le describÃa era precisamente una ex mujer que él habÃa
52:44 tenido aquella mujer era bruja y habÃa partido de este mundo hace aproximadamente tres años que a veces él la sueña que a veces también siente como alguien lo persigue con ese caracterÃstico perfume que tenÃa su ex mujer Al dÃa siguiente yo le pregunté respecto a esto, cómo era que su exmujer era una bruja, y que me diera al menos alguna explicación. Juan me respondió que antes de fallecer le pidió el divorcio. Ãl no sabÃa que se encontraba delicada de salud ni nada, simplemente la relación ya se habÃa marchitado, y si él hubiera sabido de su estado, me dice que jamás le hubiera pedido el divorcio. Aquella mujer cayó deprimida y le dijo que le iba a pagar esto por lo que le quedaba de vida, que lo perseguirÃa hasta que él falleciera y que no lo iba a dejar ser feliz en ningún momento de su vida.
53:49 Cuando me platicó esto, Alex, yo me quedé pálido. No podÃa creer lo que me estaba diciendo, pero acto seguido empezó a desabrocharse la camisa y se la hizo a un lado. mostrando ciertos arañones que él tenÃa, algunos recientes y otros que ya tenÃan tiempo. Ãl me dijo,¿ ves esto, Ramiro? Cada noche me despierto con uno nuevo, y todo esto me pasa desde que ella falleció. Aquella experiencia ha sido la más perturbadora que he vivido, Alex, y también la que hasta el dÃa de hoy no le encuentro otra explicación que no sea de Ãndole paranormal. Creo que el espÃritu de esa bruja aún lo sigue acompañando, y lo seguirá acompañando hasta el final de sus dÃas. Esa fue mi experiencia. Saludos a todos. Yo estuve ahÃ. Lo que les voy a contar pasó en Sonora, a principios del año 2010.
55:19 A veces pienso que lo imaginé, que fue una alucinación por el cansancio o por las historias que contábamos entre guardias. Pero no, no fue eso, yo lo vivÃ. Nos habÃan asignado un retén sobre una carretera secundaria al norte del estado. Una vÃa tan deteriorada y poco transitada que la mayorÃa de los locales preferÃan irse rodearla en carretas o por brechas de tierra. Estábamos en medio de la nada, rodeado de cerros pelones y monte espeso. La señal del radio era intermitente y la temperatura bajaba tanto en la madrugada que el uniforme no bastaba para quitarte el frÃo que te calaba hasta los huesos. Ãramos seis soldados y un sargento.
56:22 Por las noches hacÃamos turnos de vigilancia, mientras el resto descansaba dentro del transporte blindado. Aquella madrugada, justo a las tres, me encontraba de pie junto a la barrera metálica, viendo como la niebla bajaba y empezaba a colocarse. entre las piedras y los matorrales. Todo estaba en silencio, hasta que vimos unas luces. Eran dos, pequeñas al principio, pero intensas.
57:03 TenÃan un rojo brillante. VenÃan de lejos, por la carretera, avanzando lentamente. No era la luz de un coche, ni de una moto, No titilaban, no se sacudÃan, sino que flotaban. Uno de los muchachos, el más joven, el soldado Núñez, murmuró sin dejar de mirar. Esas son brujas. Mi abuela decÃa que aquÃ, en esta zona, salen a volar a las tres de la mañana. Todos nos reÃmos, brujas, en pleno siglo XXI.¿ Tú crees en esas cosas? Y también traen escoba y caldero, Núñez, le dijo el sargento burlándose.
57:57 Pero a pesar de las risas, ninguno de nosotros se atrevió a acercarse. Las luces seguÃan flotando, avanzando con una calma antinatural. ParecÃa que danzaban entre sÃ, girando en el aire, subiendo y bajando sobre la carretera. A veces se metÃan entre el monte como explorando y después, como si algo las llamara, desaparecieron detrás de un cerro sin dejar ni un solo rastro. Pasaron varios minutos antes de que alguien dijera algo. Volvimos a nuestra rutina como si no hubiera pasado nada aunque el ambiente se quedó tenso, espeso como la niebla. Una semana después, durante otro turno nocturno, sentà la necesidad de alejarme un poco del retén, pues querÃa hacer del baño, y aparte también querÃa estirar las piernas.
59:05 Le pedà a Pérez, un compañero, que me acompañara. Por protocolo, no debÃamos ir solos, Les tengo que recordar que estábamos en una zona árida y completamente despoblada. Caminamos unos 100 metros hacia un monte cercano. Llevábamos nuestras lámparas de cabeza. Y con cuidado avanzamos entre piedras y ramas secas. Fue ahà cuando la vimos. Una mujer. Sola. caminando entre el monte.
59:45 Estaba a unos 20 metros de espaldas. TenÃa el cabello largo y suelto y un vestido blanco que apenas se distinguÃa por el reflejo de nuestras luces. No era normal. Nadie camina por esa zona a esas horas y menos sin linterna.â¡ Oiga!â le grité. La mujer se detuvo Volteó lentamente, no olvidó su rostro. Era antinatural, como si no estuviera hecha para este mundo. Su piel era grisácea, sus ojos grandes y negros como pozos, y su sonrisa, una mueca enorme que se extendÃa más allá del humano. Y entonces lanzó una carcajada.
1:00:43 No era una risa cualquiera, era un chillido seco, rasposo, como si la garganta le estuviera echando brazos. De un salto, el cuerpo de la mujer se elevó y se encendió. Aunque no me lo crean, Alex, aquella mujer se encendió y se transformó, ahà frente a nosotros, en una bola de fuego. una esfera roja e hirviente, igual a las que habÃamos visto aquella noche. Flotó unos segundos, como burlándose, luego salió disparada hacia los cerros, dejando una estela de calor y risas que se desvanecÃan en el aire. Pérez y yo nos quedamos paralizados, temblábamos, No dijimos nada. Solo corrimos de regreso al retén, tropezando con piedras, arañándonos con ramas, sin siquiera voltear atrás. Cuando llegamos, los demás nos vieron pálidos, sin aliento. Nos preguntaron qué habÃa pasado. Se los contamos.
1:02:06 No se rieron de nosotros. Esta vez nadie se rió. porque, aunque no todos lo admitieran, sabÃan que lo que habÃamos visto no era una ilusión. Ya lo habÃan sentido una semana antes. Aquellas bolas de fuego no eran cuentos de abuelas, no eran bromas. Eran reales. Y volaban sobre Sonora. Justo a las tres de la mañana, desde entonces, cada vez que me toca un puesto en la sierra y se acerca esa hora maldita, cargo mi arma con manos temblorosas, aunque sé que una bala no sirve contra eso, contra el fuego del diablo, contra las brujas, esta fue mi experiencia Alex, gracias por compartirla, Mi nombre es Ãngel. Fui militar activo durante más de una década. Y si hay algo que aprendà en esos años es que hay cosas allá afuera que no tienen explicación y que es mejor
1:03:38 no buscarlas. CorrÃa el año de 2014. Nos encontrábamos en el sur de México patrullando una zona selvática cercana a la frontera Nuestro convoy era de cuatro camionetas artilladas, con doce soldados bien armados, avanzando lentamente por un camino angosto de terracerÃa, apenas abierto entre la vegetación. La selva es densa allá, oscura, húmeda y siempre viva. Pero de noche se vuelve algo distinto.
1:04:23 como si respirara, como si estuviera esperando algo. Pasaban de las dos de la mañana. Llevábamos horas sin encontrar señal de movimiento, ni gente, ni animales, solo el zumbido de insectos y el crujido de las hojas bajo las llantas. Yo iba en primera unidad, en la parte trasera, atento, viendo hacia la selva. Fue entonces cuando lo vi, un niño, caminaba al borde del camino, casi pegado al monte, tenÃa la cabeza agachada y los brazos colgando, como si estuviera exhausto, no llevaba zapatos, vestÃa con harapos, apenas un trapo colgando del cuerpo. El La piel de sus piernas y brazos estaba cubierta de barro y picaduras, pero lo que más me llamó la atención fue su color. Era morado, no oscuro, solamente morado. No era un color que alguien adaptarÃa por el frÃo o la suciedad. Su piel tenÃa un tono entre púrpura y grisáceo, como si no le corriera sangre por el cuerpo. como si ya no estuviera vivo. ¡Alto!
1:05:55 le grité. Las camionetas se detuvieron en seco. Saltamos varios de nosotros, rodeándolo con cuidado. El niño apenas levantó la mirada, y cuando lo hizo, sentà que se me encogÃa el alma. Sus ojos no tenÃan pupilas, ni blancos. Eran completamente negros, como dos hoyos en medio del rostro. Uno de los muchachos dijo en voz baja,¿ Y ese niño?¿ Qué chingados hace hasta ahora? Debe estar perdido, respondÃ, tratando de mantener la calma. Hay que llevarlo al pueblo más cercano. El niño no dijo ni una sola palabra a Alex. pero cuando abrimos la puerta trasera de la camioneta, subió sin poner resistencia. Se sentó en una esquina, mirando al frente, quieto, sin parpadear. El resto del camino, nadie habló. Yo no pude dejar de mirarlo por el retrovisor. TenÃa algo, algo en su apariencia, que me llamaba mucho la atención, pero...
1:07:15 de una forma mórbida, no se movÃa, no respiraba fuerte, no sudaba, y aunque Ãbamos por un camino de baches, él no se sacodÃa como nosotros. ParecÃa que iba muy pero muy, quieto, casi como tieso. Tardamos alrededor de una hora en llegar al pueblo. Un caserÃo de unas cuantas casas de madera, con luz apenas suficiente para alumbrar las calles de tierra. Cuando nos detuvimos, giré para avisarle al niño que ya habÃamos llegado, pero ya no estaba. La camioneta seguÃa cerrada. Nadie la habÃa abierto y el niño ya no estaba ahÃ. Ni una marca de sus pies, ni un rastro. Pregunté a los demás si lo habÃan visto bajar. pero todos me negaron con la cabeza. Algunos pensaban que lo habÃamos imaginado, que tal vez fue una alucinación por el cansancio, pero no. Todos lo vimos, Alex.
1:08:30 Todos vimos sus ojos. Al hablar con los pobladores, les contamos lo que habÃa pasado. Un anciano nos miró con una expresión que nunca olvidaré. un niño solo en la selva, de madrugada, nos dijo, no era un niño, aquà se ven esas cosas, espÃritus, sombras, que buscan quien los mire, algunos dicen que son almas perdidas, otros que son guardianes del monte, pero no son humanos, otro poblador agregó lo siguiente, Varias personas han fallecido en estas selvas. Accidentes, enfermedades, hasta brujerÃa.
1:09:24 Muchos nunca fueron encontrados y a veces regresan. Esa noche acampamos cerca del pueblo. Nadie durmió. Cada crujido entre los árboles nos ponÃa los nervios de punta. Cada sombra era una amenaza. El monte lo veÃamos como si estuviera vivo, pero no como lo imaginábamos, pero no como lo imaginábamos, yo dejé el ejército como a los dos años después, pero aún hoy, al cerrar los ojos, recuerdo esa cara, esa piel morada, esos ojos negros, y me pregunto,¿ qué habrÃa pasado si no hubiera subido solo?, si alguno de nosotros lo hubiera tocado, si le hubiéramos preguntado su nombre, quizás fue mejor asÃ, quizás solo querÃa que lo viéramos, quizás ese niño aún sigue vagando por aquella selva, No sé si alguien vaya a creerme, en el ejército todos
1:10:58 tenemos historias que parecen mentira, pero la que voy a contarles, esta no la leà en un libro, ni la escuché en una fogata, esta la vivÃ, y hasta el dÃa de hoy, no puedo explicarla, solo sé que cada vez que paso por Chihuahua, evito esa zona, y que por las noches, aún sueño con ese rostro, era el año 2013, yo formaba parte del destacamento militar en Chihuahua, nos habÃan asignado la vigilancia de un pequeño pueblo fronterizo, de esos donde el calor del dÃa te calcina hasta los huesos y las noches tienen un frÃo muy devastador. Estábamos haciendo rondines perimetrales en una de estas tantas madrugadas donde ya no sabes si tienes sueño o si solo estás vacÃo por dentro. Ãbamos cuatro en la unidad, una camioneta artillada con los faros encendidos, cortando la oscuridad del desierto. A ambos lados de la carretera solo habÃa monte seco, cactus, piedras y más oscuridad. Nada más. Era un silencio denso,
1:12:28 interrumpido solo por nuestras voces. Yo iba hablando con el cabo Reyes y el soldado Lugo sobre cosas banales. tratando de mantenernos despiertos. Entonces la escuchamos. Un aleteo, fuerte, como el batir de alas enormes. No era un murciélago, ni un ave común. Era grave, pesado, como si una manta gigante estuviera batiéndose en el aire sobre nosotros. Instintivamente, Alzamos la vista y lo vimos. Volaba por encima de la camioneta.
1:13:16 No puedo describirlo sin que me tiemblen las manos. Era un hombre, o algo parecido, con un cuerpo musculoso pero delgado, cubierto de una especie de piel negra como cuero quemado. TenÃa alas, unas alas enormes, como las de una polilla o un murciélago, que se abrÃan y cerraban con fuerza, pero lo peor era su cabeza. TenÃa la cara de una mosca, dos ojos enormes, rojos, compuestos, que brillaban con el reflejo de los faros, unas antenas que se agitaban al viento y un zumbido, como si respirara por dentro de nosotros. Pero qué chingados es eso, gritó Reyes, mientras Lugo se encogÃa en su asiento. La criatura descendió un poco, siguiéndonos desde el aire, como si nos estudiara. Iba a la par de la camioneta, flotando, con sus ojos fijos en nosotros. Se podÃa sentir su presencia, densa, como si el mismo aire se volviera más pesado. yo agarré mi arma sin pensarlo y grité fuego las ráfagas comenzaron los
1:14:47 cuatro abrimos fuego hacia arriba las balas cortaron el silencio de la madrugada y por unos segundos solo escuchamos el eco de los disparos retumbando entre los cerros si te soy sincero Alex abrimos fuego más por miedo que por un aire de supervivencia. La criatura soltó un chillido, un sonido agudo, chirriante, como metal raspando contra el metal, y se elevó con rapidez, alejándose en la oscuridad hasta perderse más allá de los riscos. Detuvimos la camioneta de golpe.
1:15:36 Nadie hablaba. nadie se atrevÃa a bajar, solo nos mirábamos, respirando agitadamente, esperando que regresara, pero no volvió, estuvimos ahÃ, inmóviles, como tontos, pero al menos 20 minutos, pero por al menos 20 minutos, luego arrancamos de nuevo, y regresamos al destacamento, sin decir nada, palabra alguna. No hubo risas, ni bromas, ni excusas. SabÃamos lo que habÃamos visto. Al dÃa siguiente, lo reportamos con el capitán. No nos creyó, por supuesto. Dijo que seguro habÃamos confundido un animal con la falta de sueño, que tal vez fue un búho o un murciélago grande, Pero entre nosotros, los que estuvimos ahÃ, sabÃamos la verdad. Eso no era un animal. Eso pensaba, observaba y volaba como si el cielo le perteneciera. Con el tiempo, uno de los soldados comenzó a llamarlo el Hombre Pulilla. Yo conocà a la leyenda, esa del Mothman gringo, pero nunca imaginé
1:17:07 que algo parecido pudiera aparecerse aquÃ, en medio del desierto.¿ Era una criatura real?¿ Un espÃritu?¿ Una malformación de la naturaleza? La verdad es que no lo sé. Solo sé que nos siguió por más de un kilómetro, que nos miró con esos ojos inhumanos, y que desde entonces nunca más me sentà seguro bajo el cielo nocturno Si alguna vez, estando en el desierto, escuchas un aleteo pesado sobre tu cabeza, no mires arriba, y si lo haces, reza para que no te vea. Cuidado con el encuentro del hombre polilla.
1:18:17 Era mi segunda semana destacamento, perdón, era mi segunda semana destacamentado, en aquella sierra olvidada de la mano de Dios. Allá por el estado de Guerrero, El puesto era temporal, improvisado, como tantos otros que habÃamos montado en las montañas del sur. TenÃamos una pequeña base hecha con lona, sacos de arena y ramas para cubrir del frÃo y del sol, aunque ni lo uno ni lo otro podÃa. Se podÃa haber evitado del todo. En la noche era helada, no se escuchaba nada más, y de vez en cuando algún coyote aullando a lo lejos. El silencio empezaba a pesar, el cansancio se colaba como plomo por los huesos. Me habÃa dormido poco la noche anterior, y mi cuerpo ya no podÃa más. Me encontraba vigilando mientras todos mis compañeros dormÃan.
1:19:28 Luchaba por mantener los ojos abiertos, mirando sin ver realmente cuando escuché algo, pasos, leves, lentos, como si alguien caminara, entre la jorasca, entre la hojarasca, y las piedras, me incorporé de inmediato, tomé el fusil, y me quedé quieto, intentando ubicar de dónde venÃan, y entonces lo vi, un soldado salÃa de entre los árboles, caminando hacia mÃ, con paso firme, pero tranquilo. Llevaba el uniforme completo, chaleco táctico, botas, hasta el casco bien puesto. No traÃa su arma visible, pero se veÃa relajado. Apenas lo vi, me tranquilicé. Pensé que era alguno de mis compañeros que habÃa salido a hacer algo que habÃa salido a hacer del baño, y estaba regresando por otro lado, no era común, pero podÃa pasar, lo extraño, era que venÃa desde el monte, y todos los caminos estaban detrás de mÃ, ya es mi turno, me dijo con voz serena, y casi suave, puedes irte
1:20:59 a descansar, no pregunté nada, No sé si fue el agotamiento o que en ese momento simplemente no quise pensar. Solo asentà con la cabeza y me levanté. Mientras me alejaba, escuché cómo se sentaba en la roca que yo acababa de dejar. Me parecÃa raro no haberlo reconocido por la voz, pero el sueño ya me nublaba la mente. cuando llegué al campamento, vi al soldado Medina, vi al soldado Medina, sentado, afuera de la tienda, tomando café, él me vio y me preguntó,¿ ya te relevaron? SÃ, le respondÃ, acaba de llegar uno de los muchachos, ¿quién? No sé, no lo vi bien, venÃa del monte, pensé que era Figueroa, o Talavera Medina frunció el seño Talavera está dormido y Figueroa está en el otro flanco no ha salido de su puesto me detuve sentà que un frÃo raro me bajaba por la espalda muy distinto al del clima¿ cómo que no ha salido? le dije no, te lo aseguro nadie
1:22:31 te fue a relevar Ambos nos levantamos de inmediato y fuimos al puesto donde yo habÃa estado. Y ahà ya no habÃa nadie. Solo la roca, la misma roca donde me habÃa estado quedando toda la noche. No habÃa huellas ni señales de que alguien se hubiera sentado ahÃ, como si nunca hubiera habido nadie. estábamos a punto de regresarnos al campamento obviamente sumamente confundidos cuando algo se movió entre los árboles nos quedamos quietos yo pensé que era un animal pero entonces lo vimos ahà estaba a unos 10 o 15 metros parado entre la maleza era el mismo soldado que me habÃa relevado mismo uniforme misma postura pero algo se notaba, algo raro se le notaba, algo distinto. Nos observaba con una sonrisa torcida y sus ojos no eran humanos, estaban como que hundidos, negros, como dos pozos sin fondo. Su piel se veÃa pálida, casi azulada por la luna, y
1:24:01 de su boca colgaba algo que parecÃa una lengua oscura y muy larga. El rostro, el rostro casi era como una máscara, como si algo estuviera fingiendo ser uno de nosotros. Medina alzó su arma, yo hice lo mismo, pero antes de que alguno de los dos pudiera decir o hacer algo, aquella cosa retrocedió. Se giró e internó entre los árboles, deslizándose como si no caminara, como si flotara por el suelo, como lo harÃa una serpiente, y con esa misma agilidad.
1:24:51 No disparamos, no podÃamos, no nos dio con la rapidez en la que se movió. Solo vimos desaparecer en la oscuridad, a aquel extraño militar, que conforme pasaban más segundos, agarraba una apariencia mucho más mórbida. Esa noche no dormimos, ni yo ni Medina. En cuanto amaneció, hablamos con el sargento. Por supuesto, nos dijo que probablemente habÃa sido un sueño o una alucinación del cansancio, que no habÃa forma de que alguien estuviera en la sierra con uniforme militar, si no era parte del batallón. Pero Medina lo vio igual que yo, y por mucho tiempo, mucho tiempo después, escuchamos a otros soldados contar historias parecidas, de sombras que toman forma humana, de entidades que se hacen pasar por compañeros para confundirte, espÃritus que habitan en las sierras, Algunos dicen que son almas de soldados Que ya no están en este mundo Otros Que son algo más antiguo Algo que simplemente Toma lo que encuentra útil No sé qué fue lo que vi esa noche Solo sé que Desde entonces
1:26:22 Cuando estoy de guardia Nunca acepto un relevo Sin preguntar primero Su nombre Hola Alex, les mando muchos saludos a ti y a tu comunidad desde Orizaba. Les quiero contar una experiencia personal. Esta es una experiencia que me sucedió a mà mientras estaba sirviendo como militar en el batallón número 77. En Tamaulipas Yo me encontraba de vigilancia Estaba en la entrada En el acceso principal En compañÃa de otro compañero Los dos ya nos conocÃamos HabÃamos platicado antes E incluso HabÃamos estado en otros lugares de la república Asà que ya tenÃamos Más o menos confianza Estos turnos de vigilancia Sobre todo en la puerta Suelen ser muy largos A veces de doce horas Y si tienes mala suerte, se extienden hasta 24 horas.
1:27:39 Y uno tiene que aguantar. Después de todo, para esto nos entrenan. Recuerdo que eran como las 3 y media de la mañana. No tenÃamos cansancio. No sé si estoy muy seguro, pero creo que acabábamos de empezar nuestra ronda. Asà que tenÃamos mucha energÃa. Debido a que la noche es muy calmada. Debido a que no tenÃamos programado nada. Obviamente estábamos aburridos. por lo que nos acercamos en medio de la puerta, y como tampoco se nos tiene permitido fumar, solamente estábamos platicando, la plática era sin sentido, la verdad solamente cosas que pasaban en el batallón, y una que otra cosa familiar, cuando en eso de repente, vimos a un militar que pasó atrás de nosotros, estaba retirado, tal vez como unos 15 metros, nos llamó la atención ya que, a esa hora, casi no hay militares rondando por la entrada, ambos nos le quedamos viendo, más que nada por su forma extraña de caminar, este militar caminaba muy lento, con la cabeza solamente mirando hacia abajo, como si estuviera decaÃdo, como si estuviera triste o como si estuviera cansado, iba jorobado, con su arma larga cayendo a un lado, nos llamó la atención todo esto, verás, a los militares que nos encontramos adentro, y los que no desempeñamos nada como un rol de vigilancia, pues no
1:29:09 nos encontramos armados, no hay un sentido del por qué, y además también la vestimenta que traÃa, no era acorde a la que traÃamos nosotros, se notaba que su uniforme era muy viejo, un uniforme anticuado, de hace décadas atrás, también el casco, a nosotros nos pareció muy extraño, pero no le dimos importancia tan pronto lo perdimos de vista, seguimos platicando, e incluso soltamos chistes respecto a lo que habÃamos visto, pero poco nos duró la alegrÃa, porque esta vez miramos al militar, de vuelta, del lado izquierdo al lado derecho, como si estuviera dando vueltas, de nuevo nos le quedamos viendo, el militar tenÃa el mismo aspecto, cabizbajo, caminando lento, se demoró en salir de nuestra vista, como unos 20 minutos, estábamos muy extrañados Alex, cuando en ese momento de nuevo, pasa esta vez del lado derecho al lado izquierdo, como si estuviera jugando, a nosotros esto ya nos dio un poco de mala espina, asà que nos acercamos, no estábamos tan lejos de la entrada, y le preguntamos, elemento, elemento,¿ qué anda haciendo?,¿ es nuevo o qué?, pero el militar no nos respondÃa, no se detuvo, Siguió caminando. Lo perdimos de vista, ya que hay dos caminos que se separan, y hay árboles alrededor de estos. Entonces se nos perdió
1:30:42 en un árbol. Cuando nosotros llegamos a la esquina donde doblaba aquel camino, nos dimos cuenta que ya nadie estaba ahÃ. Buscamos alrededor de los árboles, pero no habÃa nada. Buscamos alrededor de los arbustos, que estaban muy bien podados. No habÃa forma de que alguien se ocultara ahÃ. Además, le habÃamos dado espacio de segundos. Era imposible que alguien actuara con tanta rapidez. Simplemente que el militar habÃa desaparecido. Nosotros nos quedamos pálidos, pues sabÃamos perfectamente que habÃa sido. En aquel batallón, no es como que se corra una leyenda, sino que a veces algunos militares dicen haber visto a un soldado de aspecto extraño, con un uniforme anticuado, a veces rondando en el batallón, ya sea en donde dormimos, en la cocina, o simplemente rondando a lo largo del batallón, en cualquier parte, si tienes mala suerte te lo puedes encontrar, el caso es que solamente sale de noche, uno no sabe qué es lo que es, ni por qué está ahÃ, solamente aparece a veces, según se dice, uno tiene que rezar y persinarse inmediatamente, cosa que hicimos, pues de lo contrario, los que se encontraron con él y no hicieron esto, tuvieron accidentes, algunos horribles y otros no tanto, pero por si las moscas, hay que seguir esta regla, después de
1:32:14 vivir esto, seguimos en nuestra vigÃa, y cuando nos mandaban ahÃ, de igual forma, solamente que ahora, si veÃamos algún extraño militar a nuestras espaldas, no volteábamos, era mejor ignorar aquello, porque uno nunca sabe, a lo mejor la próxima vez, que le habláramos, que le dijéramos que se detenga, tal vez nos harÃa caso, y no sé ustedes, pero, al menos de mi parte, no quisiera volver a encontrarme con un espectro de frente, gracias Alex por los relatos, y gracias por permitirme compartir mi historia, Hola, buenas noches Mi nombre es Genaro Silva Quiero compartir una experiencia que es de mi familia Mi padre nos contó esto cuando él estaba trabajando de militar Actualmente ya no se desempeña como tal Por otras ciertas circunstancias... Pero esta experiencia que estoy a punto de contarles... Fue una de las más terrorÃficas...
1:33:35 Mientras se desempeñaba como tal... Ãl dice que se encontraban en Guerrero... A las afueras... En un camino al cual... TodavÃa no estaba pavimentado... Esto ocurrió hace varios años ya... Por este camino... Pasaban algunas personas campesinas... Cerca de ahà habÃa una carretera federal... Y estas personas... pasaban caminando o en carretes. Por ahà no transitaban autos, o al menos eso fue lo que vieron. Los habÃan puesto ahà porque, según algunas personas, habÃan estado conduciendo en esas zonas hombres misteriosos, hombres con armas, e incluso habÃan robado un par de coches.
1:34:19 Entonces ocupaban seguridad. Mi padre estaba en posición, junto con otros seis soldados. Por eso de las nueve o diez de la noche... Empezaron a pasar personas... Como ya te dije... Todas en carretas o a pie... La mayorÃa de estas personas curiosamente... Eran ancianos o niños... Ninguna persona joven... O un adulto... Según mi padre que empezó a preguntarle a estas personas... Le dijeron que los que vivÃan por ahà cerca... VivÃan en una pequeña localidad... De casitas muy humildes... Que por regular los padres de estos niños... Se habÃan ido a trabajar fueras, y otros, pues, eran sus hijos. Solamente que los hijos mayores ya se habÃan ido a buscar mejores oportunidades, pues, por ahà no se ganaba bien. El caso es que por eso de las doce de la noche, cuando mi padre creyó que ya no pasarÃa nadie, pues ya llevaban como una hora, sin que nada se asomara en la negrura absoluta de la noche, estaban solamente ellos.
1:35:25 Ya ni las luces de las camionetas las tenÃan encendidas, pues se gasta la pila. Estaban oscuras, solamente posicionados ahÃ. Cuando en eso ven a una viejicita y a una niña, que se van acercando por el camino, él las detiene. Era protocolo, tenÃa que checarlas. Ãl ya estaba seguro de lo que se iba a encontrar. Anteriormente habÃan detenido a algunos ancianos, muy amables, muy cooperativos. y pues les habÃan enseñado machetes sumamente afilados y cuchillos, cosas que usaban comúnmente en el campo, ya sea para los animales o para cortar el monte y el pasto que crecÃa en las cercanÃas.
1:36:08 Sorprendentemente no, la viejecita solamente llevaba unos tamales en una pequeña canasta y la nieta llevaba unas tortillas. Después de checar todo esto, mi padre les dio el paso. Les dijo que era muy tarde para que anduvieran caminando. La viejecita solamente le respondió, tarde sÃ, pero es lo suficientemente temprano todavÃa para no encontrarse con cosas feas. A lo que mi padre solamente respondió con una risa, igual que sus compañeros. La viejecita también, pero antes de irse, los miró tiernamente a cada uno y les dijo, no con voz amenazante, sino como un consejo, muchachos, Creo que serÃa mejor que se retiren de aquà No los estoy corriendo Tal vez serÃa mejor que se muevan Un poquito para la carretera O más profundo a la localidad En esta parte Suelen aparecerse cosas Que el mismo infierno Escupió en la tierra Créanme Yo y las otras personas Ya hemos sido testigos De las cosas que se ven aquà RetÃrense Es un consejo solamente Los militares solamente se le quedaron viendo y le dieron las gracias, pero tenÃan órdenes, no se podÃan mover. La viejecita solamente asintió con la cabeza y se fue. Mi padre se quedó pensando esto un buen tiempo, hasta que fueron pasando los minutos y después
1:37:39 las horas. Y por eso de las tres y media de la mañana empezó a suceder algo extraño. Empezaron a caer gotas. Mi padre pensó que a lo mejor iba a llover. Algo completamente extraño, pues el cielo se encontraba completamente despejado. Se podÃan ver las estrellas. Mi padre no podÃa creer cómo es posible que estuviera lloviendo con el cielo despejado. Y aún más extraño las gotas que caÃan. Ãl según dice, como traÃan puesto el uniforme, en un principio no lo sintieron. Pero después, conforme las gotas cayeron en sus palmas, en sus manos... y en sus cachetes, empezaron a notar que esta agua ardÃa, no de manera exagerada, sino como que picaba, la buena suerte es que no estaba lloviendo a cántaros, estaba solamente chispeando, muy tenue, en ese momento, tanto mi padre como el otro militar que estaba haciendo la vigilancia, notaron que algo se estaba acercando ahà en el camino, ellos vieron que era una mujer, esta mujer, que venÃa completamente desnuda tenÃa un cuerpo muy feo y muy extraño estaba excesivamente delgada se le podÃan ver los huesos incluso en la oscuridad su vientre parecÃa estar hinchado pero aquà mi padre recalca mucho no como
1:39:10 si estuviera embarazada sino como otra cosa su panza estaba muy inclinada hacia enfrente y estaba muy abajo tenÃa una larga cabellera que incluso llegaba hasta las rodillas y tenÃa parte del pelo hacia enfrente su boca era muy pequeña era como un cÃrculo y tenÃa muchos puntos en todo su rostro no era como si tuviera ojos era como si solamente tuviera pequeños cÃrculos negros cubriéndola por completo en su cara tanto mi padre como su compañero alertaron a los demás Cuando esta mujer se encontraba tal vez como unos 15 metros de distancia, ella se detuvo por completo. Todos los militares se pusieron enfrente de las camionetas. No pudieron apuntar.
1:40:03 Estaban muy sorprendidos por lo que estaban viendo. Aquella mujer simplemente gritó. Un grito ensordecedor que hicieron que varios se taparan los oÃdos. Después de esto, se puso en cuatro patas y se metió en el monte. como si fuera alguna especie de araña. Los seis militares, a pesar de que apuntaron sus armas al monte, no pudieron ver por dónde se habÃa ido. Mi padre estaba estupefacto, igual que los demás. La lluvia se habÃa calmado. Era como si todo hubiera pasado, de manera tan súbita e inexplicable, que ni siquiera les habÃa dado tiempo a asimilar las cosas.
1:40:47 Era como una pesadilla. pero ninguno estaba soñando. Después de esto, se subieron a las camionetas, donde tenÃan un poco de luz. En ese momento se dieron cuenta que las palabras de aquella anciana fueron un consejo que les dio de buena manera. Tal vez era cierto que aquellas personas ya habÃan visto las extrañas cosas que sucedÃan en aquel camino y solamente querÃan advertirles. Mi padre siempre cuenta esta historia cuando hay unas reuniones. o cuando hay algún familiar que dice que no cree en lo paranormal, porque saben, mi padre también era de esos, que decÃa que todo lo de las brujas y fantasmas era mentira, al menos hasta que vivió esto.
1:41:41 Hola, buenas noches a todos los escuches. Quisiera que mi nombre permaneciera en anonimato. Les quiero contar una experiencia muy¿ Qué me sucedió en el trabajo? Yo soy militar... Y a lo largo de mi vida como militar... He visto algunas cosas... Cosas que traumarÃan a uno... Cosas... Que simplemente algunas personas... No pueden tolerar... Tanto de personas comunes y corrientes... Asà como también de Ãndole paranormal... Y en esta ocasión quiero contarles una... Comenzaré por decirles... Que en el ejército en aquel tiempo... TenÃamos un compañero, el cual era cabo. TenÃa más grado que nosotros, pero no nos gustaba para nada su compañÃa. Y esto era debido a que tenÃa una mala fama. Una mala fama que incluso nosotros nos habÃamos dado cuenta de que era cierta esta mala fama. Era una persona que abusaba de su poder. A veces con civiles.
1:42:58 Era una persona... que tenÃa tratos con otras personas de organizaciones criminales. Era ese tipo de personas que estaban coludidas, e incluso se decÃa que habÃa entregado a algunos militares a estas organizaciones. También era muy extraño el hecho de que él habÃa estado en diferentes encuentros armados y hubiera salido con vida de estos. Siempre terminaba herido, pero de alguna manera u otra conseguÃa vivir. Incluso cuando sus heridas eran muy profundas Cuando eran muy precarias, muy delicadas El cabo Felipe, que vamos a llamarlo asà Siempre salÃa con vida de todo Y cuando salÃa del hospital siempre decÃa lo mismo A mà me protegen, me protegen allá abajo Me protege el diablo Obviamente nosotros al escuchar esto A veces nos ponÃamos un poco incómodos Yo soy católico, y la verdad, querÃa mantenerme lo más alejado en lo que viene siendo creencias. Cada quien decide en qué cree, y cada quien decide en quién encomendarse. Pero el cabo Felipe lo decÃa con tanto orgullo, y no perdà el tiempo para aclararlo siempre, que resultaba un poco molesto. Debido a todo esto, no lo soportábamos en el pelotón, y para nuestra mala suerte siempre lo enviaban con nosotros. En una
1:44:30 noche particular nos encontramos en un retén. Este retén estaba al comienzo de una sierra en el centro de México. TenÃamos que estar cuidando los autos que pasaran, más que nada los camiones, pues se sabÃa que camionetas grandes o camiones pasaban indiscretamente cargamentos ilÃcitos. Entonces cada camión que veÃamos lo tenÃamos que parar y lo tenÃamos que checar. En cierto punto de la noche Felipe se nos perdió, pero asà sin más, simplemente desapareció. Empezamos a buscarlo y como no lo encontrábamos, el sargento que estaba a cargo me mandó a mà y a otro militar para que lo buscáramos más adelante en la carretera, casi casi en la sierra.
1:45:18 Esto debido a que hemos escuchado unos gritos proveniente de esta. No eran gritos de hombre, eran gritos de mujer. la cual estaba pidiendo ayuda. Los escuchamos durante unos minutos. Pensamos que tal vez era algún altercado familiar, ya que al comienzo de las sierras habÃa unas casitas de lámina y madera. Pero al escuchar los gritos tan desesperados, el sargento dijo que fuéramos. No nos llevamos ninguna camioneta, fuimos a pie. Al cabo estaba cerca. Apenas Ãbamos adentrándonos en la sierra, cuando en eso vemos a dos mujeres que venÃan corriendo. Estas dos mujeres nos pidieron ayuda, se lanzaron a nuestros brazos y nos dijeron que un animal horrible se habÃa metido en sus casas, que este animal lo más parecido a un perro, con una cola larga, que parecÃa estuviera cubierta de espinas, se habÃa metido, tenÃa los ojos rojos, tanto asà que brillaban en la oscuridad, y que este animal horripilante les habló. No nos quisieron decir qué les dijo, Solamente nos dijeron que les habÃan hablado. A ver, Alex, yo soy creyente, pero eso no quiere decir que me crea cualquier cosa que me digan. Asà que yo pensé que tal vez estaban confundiendo algún animal silvestre con un animal del infierno. Ha pasado muchas veces. Entonces fuimos a la casa. No fue necesario entrar. Aquella cosa de la
1:46:52 que hablaban se encontraba en el patio, a plena vista. Nosotros, sin pensarlo, detonamos el arma. Tan solo dos tiros cada uno. Conseguimos darle. Créeme, yo tengo una muy buena ponterÃa. Los dos tiros dieron en el blanco, pero de alguna manera extraña aquella cosa se fue y por el camino iba maldiciendo. Y lo que más nos aterró en ese momento es que pronunció nuestros nombres y nos insultó. con una voz muy familiar. Era una voz que reconocÃamos. Volvimos a donde estaban nuestros compañeros. Les dijimos que habÃamos tenido algún encuentro con un animal salvaje, pero que no habÃamos encontrado a Felipe.
1:47:41 Pasaron algunas horas y Felipe finalmente llegó, casi amaneciendo. TenÃa una cara muy maltrecha. Era como si lo hubieran espantado. Era como si hubiera vivido algo extremo. VenÃa acogiendo y me miraba a mà y a mi compañero de una manera que no pasaba desapercibida, con mucho odio, con mucho rencor. Ãl insistió en que solamente se habÃa caÃdo. VenÃa vendado de una pierna. TenÃa dos vendas, una en la parte de arriba y otra casi en el talón. Como pudo, fue a la camioneta y se sentó, sin dirigirnos ni una sola palabra. Felipe gozaba de inmunidad. lo protegÃan de muy pero muy arriba entonces a pesar de que el sargento era el encargado él simplemente para ahorrarse problemas nos dijo que lo dejáramos que no querÃa meterse en cosas que no le incumbÃan ni mucho menos le importaban pero cuando ya nos Ãbamos Felipe nos agarró a mà y a mi compañero nos alejó de los demás y nos dijo que sea la última vez que me atacan no vuelvan a hacerlo o si no, a los siguientes que me les voy a aparecer, van a ser a ustedes, nosotros quedamos petrificados con lo que nos estaba diciendo, y en ese momento recordamos, la voz familiar que habÃa hecho aquel animal, era la de Felipe, en ese momento, lo supimos,
1:49:14 porque lo escuchamos, no nos dijo nada más, todo habÃa quedado claro, él era el animal, que se habÃa metido en la casa Felipe era un hombre al cual le gustaban las mujeres y daba igual si ellas no les correspondÃa era una pésima persona creo que aquella noche habÃa usado el don que él como fiel servidor del diablo le habÃa dado creo que Felipe era un nahual afortunadamente solamente tuvimos que lidiar con él algunos meses más me cambiaron y a mi compañero también. Y durante unos muy buenos años, al menos hasta que dejé este trabajo, no lo volvà a ver. Y en verdad agradezco tanto que el destino o Dios me lo hayan sacado del camino. Hola, mi nombre es Johan Salvador. Esta experiencia que te quiero contar me la contó mi hermano. Ãl tiene un amigo que es militar y le contó una historia que es surrealista.
1:50:44 Su amigo, se llamaba AgustÃn mi hermano y AgustÃn siempre han sido muy amigos desde tiempos cuando ellos eran muy pequeños cuando eran niños debido al trabajo de AgustÃn pues se separaron pero ya ven que de vez en cuando se encuentran los viejos amigos y cuando AgustÃn le contó esta experiencia a mi hermano él pensó en un principio que tal vez estaba bromeando que le estaba tomando el pelo al cabo ya tenÃan la suficiente confianza como para hacerse bromas Pero AgustÃn estaba tan serio cuando se lo contó, y en años próximos jamás se lo negó, que simplemente mi hermano no sabe qué pensar. Cuando investigó respecto al tema, no halló nada, pero AgustÃn le dijo que ese tipo de casos se guardan mucho, con mucho celo, y sin que nadie diga nada, porque no son casos que a las personas al menos les interese, sobre todo en aquella época, sino porque hay algunos otros que los aterra, los casos paranormales vividos por militares no son tomados como poca cosa y es mejor que no se cuente de ellos comenzaré por decirles que AgustÃn se desempeñaba como militar en una época en la cual en el paÃs se vivÃa las cosas con ciertas cédulas criminales estaban muy calientes a encuentros cada dos por tres AgustÃn incluso dice que tenÃa algunas noches sin dormir estaban muy al pendiente y también muy asustados.
1:52:20 Hasta ese momento, habÃa perdido a dos amigos. Dos amigos que eran militares igual que él. Recibieron una llamada. Esta llamada provenÃa de la policÃa. Les pedÃa apoyo. Cuando fueron al lugar, ellos esperaban encontrarse con lo habitual. Cuando la policÃa los llamaba, no era porque las cosas eran tranquilas, sino porque las cosas estaban saliendo de control, tanto asà que ellos no podÃan lidiar con esto. Entonces, cuando los militares llegaban, es porque la cosa estaba fea. Sorprendentemente, cuando AgustÃn y sus demás compañeros llegaron, vieron que no habÃa rastros de algún encuentro. No habÃa vehÃculos, volcados, ni lumbre, ni marcas en las casas, como agujeros. Los vecinos salieron inmediatamente.
1:53:13 Eso sÃ, todos se encontraban afuera y estaban muy pero muy asustados era como una cuadra completa los militares empezaron a preguntarles qué habÃa pasado cuál era la emergencia una de las vecinas los llevó hasta el patio trasero y les dijo por favor necesito que controlen a este chico nosotros no podemos y cualquiera que se acerca le hace daño agustÃn estaba en medio de la casa no podÃa ver lo que se encontraba en el patio trasero, hasta que salió, vio que era un adolescente de 14 años, el cual se encontraba trepado a un árbol, tenÃa los ojos rojos, y desbordaba espuma de su boca, estaba hablando, pero no hablaba un dialecto que ellos entendieran, obviamente los militares se les quedaron viendo a las personas, y les dijeron, nosotros no vinimos por esto, porque no llamaron a la policÃa o alguien más, Todos los vecinos les dijeron que sà habÃan llamado a la policÃa, pero que no les contaron la verdad por temor a que se rieran. Les dijeron que habÃa un encuentro armado, pero en verdad lo que sucedÃa es que según palabras mismas de los familiares del muchacho y de los vecinos, aquel chico se encontraba poseÃdo por una entidad demonÃaca. Los militares ya estaban en el lugar, asà que decidieron bajarlo inmovilizarlo y una vez dejando inmovilizado
1:54:45 tenÃan que llamar para ver a dónde llevarlo pero eso ya se iban a encargar sus familiares habÃa paramédicos también en la zona los cuales se encontraban heridos uno de los paramédicos tenÃa inmovilizado el brazo ya que según palabras del mismo el chico habÃa agarrado su brazo y se lo habÃa torcido con una fuerza descomunal esto era increÃble de no ser porque el mismo paramédico se lo estaba diciendo, todos hubieran dudado de eso, el chico deberÃa de tener una fuerza sobrenatural, y AgustÃn y sus compañeros militares, se dieron cuenta de esto, trataron de bajarlo de aquel árbol, y no podÃan, a pesar de ser seis militares, no podÃan bajarlo, se tuvieron que meter otros dos, todos sobre aquel joven pudieron inmovilizarlo, pero habÃa algo extraño, El chico tenÃa mucha fuerza, y el chico les llamaba por sus nombres a los militares. También les decÃa cosas sobre sus familiares. AgustÃn, por ejemplo, en ese momento tenÃa muy enfermo a su abuelo, y este chico le decÃa una y otra y otra vez, AgustÃn, AgustÃn, tu abuelo ya se va, se va a ir conmigo, yo me lo voy a llevar. AgustÃn no decÃa nada, le daba miedo. Ãl solamente estaba sorprendido. Trató de ignorarlo, mientras que este joven decÃa más cosas de sus compañeros.
1:56:15 No sabÃa si eran ciertas o no. Al menos no en ese momento. Lo amarraron como pudieron. Y después los paramédicos se lo llevaron.¿ A dónde se lo llevaron? Simplemente no saben. Es un misterio. El caso es que cuando todo se controló, los vecinos comenzaron a explicarles que aquel chico habÃa dejado... destrozada su casa su madre habÃa salido corriendo pidiendo ayuda el chico volteaba las mesas con una sola mano aventaba la sala rompÃa vidrios y no parecÃa dolerle nada se pasó asà a otra casa y luego a otra y luego a otra todos los vecinos estaban sumamente asustados a pesar de querer controlarlo no podÃan y era por eso que habÃan llamado a las autoridades una vez que ellos ya se iban Todos estaban en silencio.
1:57:09 Cuando AgustÃn se fue, todos sus compañeros en el camino se encontraban en completo silencio, hasta que uno de ellos rompió con este. Lo que me decÃa aquel muchacho tiene mucho sentido. Me dijo cosas de mi madre, cosas que eran ciertas. Y a ustedes, AgustÃn asintió la cabeza y vio que todos sus compañeros también. A todos les habÃa dicho cosas como si los conociera desde hace mucho tiempo. Incluso habló de familiares que ya habÃan fallecido. Todos en ese grupo eran de diferentes estados, de diferentes ciudades y colonias.¿ Cómo era posible que los conociera tanto? AgustÃn cuenta esta historia como la vez que estuvo lo más cerca de un poseÃdo y cree que todo eso de los exorcismos es 100% real. Mi nombre quiero que permanezca anónimo. Esta experiencia que te quiero contar me sucedió a mà y a otros seis compañeros Nos encontramos dando nuestro rondÃn en
1:58:40 esas carreteras lejanas de Coahuila. Nos encontramos en un kilómetro el cual es manejado en gran medida. TenÃamos que ir con mucho cuidado al robo de autos. Los encuentros eran normales en este sitio. Ãramos nerviosos y alerta. Más que nada porque en la carretera casi no habÃa autos. y no habÃa autos por lo mismo, se era bien sabido, que no se tenÃa que pasar por aquà de noche, obviamente nosotros, al ser militares, y al ser técnicamente la autoridad, tenÃamos que estar aquÃ, pasaron horas, nos detuvimos, empezamos a checar los lugares cercanos, y entre en medio de la noche, cuando solamente estábamos platicando, empezamos a ver una luz, Una luz que se marcaba ahà a la lejanÃa entre el monte.
1:59:38 Primero vemos que era una luz tenue, como algo amarilla. Después la vimos roja. Y después, vimos como esta iba creciendo. Hasta el borde de asegurarnos que esa no era una luz cualquiera. Eso era fuego. Y se estaba esparciendo por algún sector. Rápidamente nos subimos de nuevo a la camioneta y fuimos hacia este punto. nos dimos cuenta que existÃa un camino más o menos improvisado se veÃa que por ahà no pasaba casi nadie pero en definitiva aquel camino llegaba directo hacia una casa de madera la cual precisamente aquella noche se encontraba en llamas nos bajamos de la camioneta y empezamos a checar por todos lados la casa en cuestión no tenÃa agua ni tampoco tenÃa luz no tenÃa los servicios básicos, parecÃa ser solamente una edificación de madera, tampoco habÃa lazos de ropa, algún mueble, lavadora, o lo que sea que nos diera como pista, que ahà habitaba una familia, juguetes tirados, utensilios, nada, solamente parecÃa una casa vacÃa, que precisamente en ese momento, se estaba quemando, lo que decidimos en ese momento, era que lo más apropiado, era llamar a los bomberos, nosotros no tenÃamos agua, y no habÃa ninguna pipa alrededor, los bomberos se pusieron en marcha,
2:01:09 y mientras ellos llegaban, nosotros empezamos, a rodear la casa que se encontraba en llamas, haciendo una especie de cÃrculo de tierra, a las escasas ramas que rodeaban esta, algo extraño de toda la situación, es que alrededor de la casa, habÃa tierra, la habÃan hecho como un patio que la rodeaba, parecÃa que este patio habÃa sido atendido recientemente, empezamos a buscar por dentro de la casa, solamente por las ventanas, sin meternos, el humo y el fuego nublaban por completo nuestra vista, el único consuelo que tenÃamos, es que como ya te dije, empezamos a buscar pertenencias y no encontramos nada, por lo tanto, tal vez era una casa vacÃa, tal vez era algún tipo de granero el cual lo habÃan olvidado, y por motivos de la naturaleza, tal vez por las coincidencias, una chispa se habÃa manifestado aquella noche, y debido a que la madera es muy vieja, se empezó a quemar.
2:02:11 Pero todo cambia, Alex, cuando en ese momento todos empezamos a escuchar los llantos de una niña que vienen desde adentro de la casa. El fuego ahora se ha esparcido por toda esta. No nos habÃa importado al menos hasta que escuchamos el llanto de aquella niña, empezamos a rodear la casa, todos la escuchábamos, entonces no era algo que pudiéramos confundir, el llanto de la niña provenÃa desde adentro, rompimos las ventanas, rompimos una puerta, no tenÃamos el equipo para meternos, entonces a pesar de que lo intentáramos, era completamente inútil, cuando rompimos la puerta trasera, vimos que enfrente, ahà en la sala, entre el fuego y esto no te miento, los seis pudimos ver, que se encontraba la silueta de una niña, sentada en el piso, llorando, en medio del fuego, rápidamente todos le empezamos a gritar que se moviera, que saliera, o que aguantara, que ya mero llegaban los bomberos, intentábamos meternos Alex te lo digo, pero no podÃamos, el fuego era abrazador, no tenÃamos agua, y simplemente de un momento a otro, ya no vimos a aquella niña, por más que la buscamos alrededor de la casa, no la vimos ya, los bomberos no tardaron mucho en llegar,
2:03:42 tal vez algunos 5 minutos después, cuando ellos llegaron les explicamos, inmediatamente que habÃa una niña adentro, y ellos como tenÃan trajes especiales, traÃan la manguera y la pipa, apagaron el incendio, y se metieron lo más rápido posible, pero no encontraron a nadie, fueron a la sala, y vieron que ahà no se encontraba nada, no habÃa ni siquiera rastros, de que alguien se hubiera sentado, o alguna marca, ya que aunque suene muy cruel, los cuerpos en medio del fuego dejan marcas, si hubiera estado una niña ahÃ, no hubiera sobrevivido, eso nos lo dijeron varias veces, llegamos al sótano, Por suerte la casa no se habÃa caÃdo debido al fuego.
2:04:26 Y nos encontramos con que... Abajo de aquel sótano... HabÃa algo enterrado. Al sacarlo... Nos dimos cuenta que era una niña. Obviamente... Ya se encontraba sin vida. Cuando llegaron los paramédicos... Nos dijeron que debido... A las caracterÃsticas que tenÃa el cadáver en ese momento... Ya como ya estaba entrando en una etapa de descomposición... La niña en cuestión... habÃa perdido la vida, hace dÃas, si no es que tal vez una semana, hasta hoy es dÃa que pienso, y estoy seguro, de que aquella niña que encontramos en aquel ataúd, en el sótano, era la misma que veÃa llorando, entre las llamas.
2:05:19 Hola a todos, mi nombre es Joel Francisco y esta es mi experiencia. Hace muchos años, tal vez como unos 10, yo estaba en el ejército mexicano. Me desempeñaba como tal en la frontera. Como ya saben, Es muy común que en ciertas temporadas... Se organicen ciertas... Caravanas migrantes... Estos migrantes vienen de diferentes paÃses... De toda Sudamérica... Y obviamente pasan por México...
2:06:02 Se nos habÃa dado la instrucción... De frenar esta caravana... Y empezar a administrar... A las personas que estaban entrando... Aclaro... Esto no es por nada... De que no los queramos... Si no es que el gobierno... Tiene que saber qué gente está entrando, si es que no tiene delitos como robo, secuestro, etc. Y acá algunas personas aprovechan estas caravanas para infiltrarse sin ser detectados. Y algunos de estos tienen delitos muy severos. Vienen escapando de la justicia de sus paÃses. Más que nada es por eso. Después de asesorarse de que todo está en orden y de que es una persona... limpia podrÃamos decirlo lo dejan pasar si son familias digamos que el trabajo se agiliza un poco más el hecho es que a veces estas caravanas migrantes como no se quieren detener a veces se diezman se dispersan en toda la frontera no entran por la entrada principal si no es que deciden arriesgarse a cruzar por selva por rÃos con tal de que no los detengan y se nos da la orden a nosotros De ir por ellos y traerlos...
2:07:19 A mà y dos compañeros más militares... Nos pasó que una noche... Cuando estábamos patrullando... Nos encontramos entre la selva... A una familia... Los caminos de la selva son los peores... Hay muchos animales... Muchas infecciones... Mucha enfermedad... Y lo que más nos llamó la atención... Es que era una familia con niños pequeños... Creo que el más grande tendrÃa como unos tres años... Los detuvimos, eran aproximadamente las 2 o 3 de la mañana, y notamos que su aspecto, el de toda la familia, era muy precario. El padre estaba excesivamente delgado, en los huesos, tenÃa un aspecto enfermo, al igual que la madre, y los niños ni se diga. Era un estado preocupante. De inmediato los quisimos subir, pero por alguna cuestión del universo o el destino, La camioneta no arrancaba.
2:08:19 Era muy extraño. La habÃamos checado. La pila era nueva. Gasolina tenÃa de sobra. El motor estaba intacto. No sabÃamos por qué la camioneta simplemente no querÃa arrancar. La familia, curiosamente, no se opuso a nada. Ni siquiera nos habló. Hay algunos migrantes que se lo toman a mal. Otros migrantes que aceptan. Se van con nosotros. todo para ser ayudados. Lo que nos llamaba la atención es que toda la familia siempre mantenÃa la mirada hacia abajo, con un aspecto depresivo. Era de entenderse que a lo mejor estaban tristes, cansados, con sueño, pues atravesar varios paÃses a pie no es poca cosa. Les dimos algunos alimentos, no eran la gran cosa, chocolates y frituras que nosotros traÃamos como snack para pasar la noche. pero ellos, si bien los tomaron en sus manos, no se los comieron. Aquella familia actaba muy extraño. Después de hacer varios intentos, y después de tratar de llamar por radio, que como cereza del pastel, la señal, impedÃa por completo que lo hiciéramos, decidimos caminar, mientras que dos de ellos se quedaban en la camioneta, y otro militar y yo, encaminábamos a estas personas a un punto de seguridad, que no se encontraba retirado. Allá habÃa unas cuatrimotos y con este medio podÃan llevarlos hasta las oficinas, donde encontrarÃan
2:09:55 comida y un lugar al menos donde protegerse. El caso es que mientras Ãbamos caminando y a pesar de que querÃamos platicar, que nos dijeran de dónde venÃan, que nos dijeran con qué propósito, más que nada para agilizar todo, las personas no nos respondÃan, no sabÃamos por qué, solamente de repente desaparecieron, asà como te lo digo Alex, desaparecieron, venÃan atrás de nosotros, en la madrugada la selva es muy oscura, nos estábamos iluminando con lámparas, iluminamos a un lado al otro, pero no veÃamos nada, no veÃamos ni siquiera que una rama se moviera, ni un árbol, ni nada, La familia habÃa desaparecido de un segundo a otro. A pesar de buscarlos, no los encontramos. Esto era extraño. HabÃan dejado la comida que les habÃamos dado ahà tiradas en el camino. Pero en ningún momento escuchamos cuando las botaron.
2:10:59 Ni en ningún momento tampoco. Escuchamos como si estos se fueran corriendo o se ocultaran. Solamente habÃa silencio. Nos extrañamos. Y nos perturbamos mucho por esto... Decidimos volver a la camioneta... Y como si fuera un milagro... Esta ya habÃa arrancado... Y ya venÃa en dirección hacia nosotros... Los otros compañeros no sabÃan explicarme... Qué era lo que habÃa pasado... Simplemente... Ya habÃa decidido arrancar... Asà de la nada... Nos subimos... Llegamos al puesto de vigilancia... Y les contamos lo que habÃamos vivido... Era algo muy extraño... A pesar de que no pudimos explicar... Cómo aquella familia... Debido a su estado, se pudo ocultar de nosotros de un segundo a otro.
2:11:45 CreÃamos que todo tenÃa una explicación lógica. Pero los militares que se encontraban en el punto de vigilancia, se nos quedaron viendo y nos dijeron, ustedes no se encontraron con migrantes, ustedes se encontraron con fantasmas. No son los primeros que lo hacen, ya van varios. Y es que precisamente en ese tramo, se encontró a una familia, pero ya sin vida. Era el padre, la madre y tres niños, los tres demasiado pequeños. No aguantaron el camino, no habÃan comido, no habÃan bebido y las condiciones de la selva eran muy precarias y devastadoras. Se cree que se perdieron en la selva, que tardaron mucho tiempo en encontrar algún camino y que cuando una de las camionetas patrullaba y los encontró, ya era muy tarde, ya van varios militares que se encuentran con esta familia caminando por ahÃ, pero siempre se desaparecen en la oscuridad, son las almas de aquella familia, que aún continúan caminando, que aún no pierden la esperanza, de llegar en algún momento, a un sitio mejor, después de escuchar esto Alex, yo quedé muy perturbado, y con mucho escalofrÃo, todo tenÃa sentido, la piel pálida que tenÃan, el aspecto tan delgado, la cara depresiva y la mirada hacia abajo, y como de un minuto a otro habÃan desaparecido. Después
2:13:18 al hacer la vigilancia, cada vez que pasábamos por ese sitio, nos persinábamos y rezábamos un poco, tan solo en lo que pasábamos, mostrando nuestro respeto a aquella familia que no consiguió llegar a su destino. Hola a toda la comunidad De criptomaniacos Te sigo desde hace un tiempo Alex Siempre he querido contarte esta historia Que se tiene que decir No me pasó a mi ni siquiera le pasó a quien me la cuenta. Mi hermano fue militar, y escuchó esta historia, que más bien como una historia es como un tipo de leyenda urbana. Pero ojo, los militares más viejos dicen que fue verdad. Se la contaron a mi hermano, y en esta ocasión quiero compartÃrsela a ustedes. La historia comienza asÃ. Resulta que por los principios de los 2000, o tal vez por los finales de los 90, sucedió esto. Se les dio un llamado a los militares.
2:14:43 Necesitaba que fueran a una granja. Una granja muy grande. No era granja industrial, era una granja común y corriente. HabÃa algunos reces, gallinas, caballos, ganaderÃa en general. Quiero recordarles que en esos años no era tan común que los militares salieran, al menos no como hoy. Cuando a ellos los mandaban, es porque la cosa estaba fea. Y necesitaban resguardar la confidencialidad completamente. Al llegar a la granja, según cuentan los militares, pues eran bastantes. Los rumores dicen que eran como unos 30. Empezaron a rodear toda la granja. Y si bien al principio ellos dijeron que no habÃa nada extraño, las cosas raras empezaron a manifestarse. Múltiples personas murieron. vestidas con un traje especial, estaban recogiendo restos. Restos de donde se supone deberÃa de estar el ganado, de donde se supone deberÃa de estar una familia adentro de la casa.
2:15:45 Pensaron lo horrible que tal vez alguien o tal vez un grupo de personas habÃa hecho una maldad inimaginable que se habÃa cobrado la vida de la familia y tal vez también la vida del ganado. Pero aquà viene lo extraño. El ganado, según algunos militares cuentan, los hombres lo tomaban con miedo y también con mucho cuidado. El ganado estaba puesto de manera extraña. Algunas vacas no tenÃan piernas, no tenÃan ubres, no tenÃan la mitad de su cuerpo. Pero no quiero que se lo imaginen como algo visceral, como sangre por todos lados. No, eso no pasó. Los animales estaban cicatrizados. Era como si les hubieran hecho alguna especie de operación. Lo más tétrico es que según cuentan los militares, también a las personas que estaban sacando dentro de la casa, lucÃan igual. ParecÃa como que partes de su cuerpo se las habÃan reacomodado, pero de manera quirúrgica, como si de alguna extraña y enferma manera los hubieran usado como muñecos para voltearles la cara, voltearles los brazos. y simplemente dejarlos ahÃ.
2:17:02 Los militares vieron esto, y tuvieron que firmar una boleta de confidencialidad. O sea que no podÃan hablar de esto. Es por eso que esto se tiene como un rumor. Pues de saber quién habló, al menos en aquel tiempo, deja tú que saliera despedido, sino que le podÃan ocurrir cosas peores. El caso es el siguiente, se indagó más, y los militares supieron que aquel hombre habÃa ido a la policÃa, y habÃa reportado que parte de su ganado desaparecÃa todas las noches, pero que a los dÃas siguientes aparecÃa, pero de una extraña manera, como ya dije, con las patas volteadas, sin patas, sin miembros, y cuando los especialistas comenzaron a examinar más al animal, se dieron cuenta que sus órganos habÃan sido movidos completamente, habÃan sido conectados de una manera que obviamente no servÃa, El animal no iba a estar vivo, pero era como si estuvieran jugando o como si estuvieran experimentando. Se rumora que de la misma manera encontraron a aquella familia. Cuando investigaron su cuerpo, se dieron cuenta que sus órganos estaban puestos de manera distinta y habÃan sido cicatrizados con una especie de máquina que al menos el humano no conocÃa. y que aún hasta la fecha se romora ni siquiera tenemos en tiempos de hoy.
2:18:31 Esta historia se tiene como una leyenda urbana, porque los mismos militares dicen que los gobiernos no quieren que sepan este tipo de situaciones, que los ocultan lo más minuciosamente posible para que nadie se entere. Las abducciones, las señales que según Habitantes de otros planetas. Vienen y dan aquà en la tierra. Se tienen como teorÃas paranoicas. Que solamente los locos hacen. Pero varios militares aseguraron. Esta leyenda. Los más viejos decÃan. Que era verdad. Se lo aseguraban a mi hermano. Hasta el dÃa de hoy. Ãl piensa en esto.
2:19:12 Y no puede evitar sentir un repelús. Al saber. Que es lo que esconden. Algunos gobiernos. Antes de terminar, me gustarÃa mandar los saludos a los miembros del canal que apoyan el contenido mes con mes y que sin eso, este proyecto no podrÃa ser posible. Muchas gracias, criptomaniacos. No olvides que si el video te gustó, me apoyarÃas mucho dando un like, compartiéndolo y comentando abajo. SuscrÃbete para más contenido.
2:19:55 Y activa la campanita de notificaciones para que no te pierdas ningún video nuevo. Sin más por decir, yo me despido. Mi nombre es Alex. Les deseo buenas noches. Y unas aterradoras pesadillas.
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