Maraton de Cementerios (Recopilacion de Horror) / Relatos de Sepultureros, Entierros Y mas..
0:15 Mi nombre es Adamaris, y mi experiencia es la siguiente. Yo fui la más pequeña de mi familia, asà que por lo tanto, siempre me sobreprotegieron mucho, sobre todo con mis amistades, por lo tanto cuando entré a la adolescencia, mi madre y mis hermanos que eran mucho más grandes que yo, e incluso todos trabajaban en aquel momento, me decÃan que al salir de la escuela tenÃa que llegar directo a la casa, pues estaba sola, y ustedes saben que a esa edad uno es rebelde, y aún más si te juntas con amistades incorrectas, como yo lo habÃa hecho en aquellos años, tenÃa unas amigas a las cuales les gustaba mucho el oscurantismo, les gustaba hacer rituales que sacaban de internet, en aquel internet prehistórico del 2009, y buscaban también trabajos de brujerÃa, invocación y demás cosas, en aquellos años Alex, al menos en donde vivÃa, era muy difÃcil encontrar una ouija, estaba muy estigmatizada aquella tabla, y para mà y mis amigas, era algo que deseábamos con locura, querÃamos experimentar con aquella tabla, y lo querÃamos hacer en el cementerio municipal, que convenientemente se encontraba situado... a sólo unas cuadras de mi casa... el cementerio tenÃa una pequeña barda...
1:35 de hecho... ya nos habÃamos metido varias veces por la tarde... pero jamás por la noche... un dÃa una de mis amigas del grupo... llegó muy feliz y nos dijo a todas... que habÃa conseguido una tabla... y que no era una ouija normal... que ésta habÃa pertenecido a doña Justina... Justina era la bruja del pueblo... Ella vendÃa algunas cosas y hacÃa trabajos a diferentes personas Resulta que habÃa fallecido hace una semana atrás O no estoy muy segura El caso es que algunos familiares Estaban desocupando la casa Mi amiga estaba pasando en ese momento exacto En que estas personas estaban sacando algunas bolsas con ropa También lámparas y viejos muebles Del sótano de la vieja Justina Algunas cosas eran basura Pero otras tantas se veÃan interesantes, personas se acercaron para ver qué encontraban de bueno, y una de esas tantas fue mi amiga, al llegar a abrir una de estas bolsas negras, encontró una ouija, la cual estaba quemada en la parte de en medio, algunas letras del centro se habÃan borrado, pero lo importante, es que era una ouija real, y habÃa sido utilizada seguramente, en un ritual de brujerÃa, lo cual subÃa más la expectativa, Sin pensarlo dos veces, se la llevó y la traÃa en su mochila.
2:58 Rápidamente empezamos a planear qué es lo que Ãbamos a llevar a cabo. Concretamos en que esperarÃamos a que fuera sábado, ya que ese dÃa mis hermanos y mi madre llegarÃan tarde y nos darÃa tiempo de organizar todo antes de entrar al cementerio para usar la ouija. Organizamos todo en mi casa. pues como dije anteriormente, era la que estaba más cerca del cementerio. Hasta entonces, yo me quedarÃa con la ouija, y también con las cosas que mis amigas me fueran trayendo en el transcurso de la semana, como velas negras, hierbas e incluso huesos. Si lo pienso mejor en este momento, no sé ni siquiera cómo es que consiguieron huesos en aquel tiempo. El caso es que al pasar los dÃas, yo notaba cosas extrañas en mi habitación.
3:46 más concretamente en el ropero donde habÃa guardado la ouija. Escuchaba golpes todas las noches, como si alguien desde adentro me estuviera pidiendo salir. Justo cuando me despertaba los golpes se detenÃan, pero muy súbitamente. Otras veces escuchaba como algo se movÃa entre las sábanas y ropa que guardaba dentro de éste. Yo temblaba del miedo en ese momento, pero me repetÃa una y otra vez que era solo hasta que llegara el sábado. Una vez que fuéramos al cementerio y jugáramos con ella, todo esto terminarÃa. Jamás le dije a nadie de esto. A duras penas llegué al sábado, con insomnio por el miedo, pero no dije nada. Una vez que alistamos todo en la sala de mi casa, fuimos en camino al cementerio. Como ya era de noche, pero como no querÃamos que los veladores del cementerio nos cacharan, tomamos la decisión de no usar lámparas. más que nada para alertar de nuestra presencia, alombrándonos un poco con unos encendedores que traÃamos. Llegamos hasta una pequeña capilla que se encontraba arriba de una tumba. Abrimos la puerta y entramos.
4:58 Después la cerramos con mucho cuidado de no hacer mucho ruido. Una vez dentro, encendimos las veladoras y pusimos la tabla encima de lo que parecÃa ser la lápida de una pequeña persona encendida. que tenÃa si no mal recuerdo, cerca de algunos 10 años de haber fallecido, por lo que festejamos, pues relativamente tenÃa poco de haber fallecido, a comparación de las tumbas que nos habÃan podido topar, de incluso hasta 80 años de antigüedad, más probabilidad tenÃamos de tener algún contacto, empezamos a hacer preguntas, y el oráculo se empezó a mover, pero no podÃamos saber una que otra palabra, pues la tabla estaba quemada del medio y algunas letras habÃan perdido.
5:46 En eso, una de mis amigas del grupo empezó a pedir que se manifestara, que querÃa hablar con alguien, y la tabla marcó su nombre sin ella haberselo dicho. Después siguió moviéndose hasta escribir lo que nosotros entendimos como la fecha de su fallecimiento, que era esa misma noche, en este preciso momento. Todas nos quedamos calladas y en ese silencio sepulcral empezamos a escuchar un sonido que provenÃa de la lápida, o sea desde abajo de la tierra. Era como una voz que repetÃa el nombre de mi amiga y también pudimos escuchar unos fuertes rasguños que venÃan desde abajo.
6:30 Rasguños de unas fuertes garras. Inmediatamente gritamos y salimos corriendo. Estábamos completamente aterradas. Y del miedo inmenso que traÃa en ese momento, se me olvidó agarrar una veladora o de perdido un encendedor. Mi celular de aquel tiempo no tenÃa la función de lámpara, pues era un celular muy viejo. Entre la oscuridad comencé a correr. HabÃa perdido de vista a mis amigas. Cada una corrió en una dirección diferente. Entre las lápidas y las cruces, me terminé cayendo y golpeándome fuertemente en los brazos. Me levanté como pude. y en ese momento pude ver varias sombras que caminaban por todo el cementerio, yo pensé que eran los veladores, y en ese punto ya no me importaba si me regañaban, lo que querÃa es que alguien me rescatara de aquel cementerio, pero al llegar a donde se encontraban aquellas sombras, me di cuenta que no eran personas, eran otra cosa, eran como almas en pena, estar cerca de ellas hacÃa que tuviera mucho frÃo, y también hacÃan que un escalofrÃo enorme recorriera mis huesos. Además lo que me dejó muy perturbada fue que no tenÃan cara, su rostro simplemente era inexistente.
7:51 Aterrada salà corriendo hasta llegar a la puerta del cementerio, y una vez ahà me encontré con los veladores, los cuales ya se encontraban de camino a vernos pues, habÃan escuchado los gritos despavoridos de nosotras. algunas amigas mÃas como pudieron salieron del cementerio, y otras tantas como yo, fuimos en busca de los veladores, pero hubo una que no se fue, y fue a la que le dijo la tabla que perderÃa la vida aquella noche, ella se quedó ahà en la capilla, para cuando la secamos ya no era la misma, habÃa cambiado, tenÃa una mirada perdida y no gesticulaba ninguna palabra, Y al pasar de los dÃas, esto no mejoró. Recuerdo que su madre estaba desesperada llevándola con diferentes especialistas. Pero ninguno conseguÃa ayudarla. Se mudaron después de eso. Ya no sé qué fue de ella, pero espero que esté mejor. Por otra parte, la tabla guija no la volvimos a ver. Desapareció sin más aquella noche.
8:59 Nadie se la llevó. Era como si la tierra lo hubiera devorado. Como si el cementerio la hubiera reclamado, el grupo de amigas se disolvió, después de esto, y desde aquella experiencia aprendÃ, a no jugar con cosas como estas, y tenerle respeto y miedo, al más allá. Buenas noches a todos los escuches, mi nombre es Luis Alfonso y quiero compartir una experiencia aterradora que me sucedió en un cementerio.
9:56 Para empezar debo de decir que soy una persona muy miedosa, si le soy sincero, además he tenido varias experiencias las cuales me han dado razones para creer en lo paranormal, pero esta fue la peor. En una ocasión mi familia fue invitada a un funeral y era de una vecina de la cuadra. La vecina era una muy buena amiga, asà que mis padres y yo decidimos ir a acompañar su cuerpo al cementerio, asà como sus familiares. Al llegar al cementerio vimos una extraña silueta que se encontraba en una de las esquinas de este. Tanto mi madre como yo la vimos, pero pensamos que tal vez era un cuidador o algo asÃ. También tengo que mencionar que cuando fueron a enterrar a esta vecina, Ya habÃa oscurecido. No era de noche, pero ya casi. Eran por eso de las siete de la tarde. Entonces no podÃamos ver con propiedad aquella silueta. Seguimos avanzando junto con las personas. Recuerdo que casi todos llevábamos una veladora cada uno. Finalmente, cuando cada una de las personas estaba pasando para despedirse... me di cuenta que la silueta nos habÃa seguido y ahora se encontraba parada a una distancia de como unos 5 metros para este momento ya era de noche y no portábamos con otra luz que no fuera la veladora yo me le quedé viendo a la silueta pues pensé que tal
11:28 vez era algún sepulturero o tal vez era algún familiar que venÃa al entierro le dije a mi madre sobre esto y ella también volteó a lo que inmediatamente me contestó que nos hiciéramos a un lado, pues tal vez querÃa pasar o algo, nos fuimos hacia un lado, mientras escuchábamos el llanto, y los gritos de las personas, ya que los sepultureros, estaban bajando el ataúd, nos fuimos alejando, y por cuestiones de la casualidad, quedamos junto a aquella silueta, justo al lado, como mi madre fue la que quedó a su lado, ella fue la primera en voltear, y cuando vio el rostro de esta silueta, Fijamente Empezó a gritar Empezó a gritar despavorida Con un terror que jamás la habÃa visto en toda su vida Yo me volteé Y en ese preciso instante yo le pregunté también alterado¿ Qué era lo que pasaba? Mi madre me dijo Que era Doña Vanessa Doña Vanessa era nuestra vecina La que habÃa fallecido precisamente aquella noche Yo volteé por reflejo Y era cierto Era la misma Estaba ahà viéndonos Su piel era gris y sus ojos completamente negros. Era como una versión completamente bizarra de nuestra vecina. Yo tampoco logré contener el miedo y tuve que gritar. En ese momento todos voltearon.
12:53 Nosotros nos dimos la media vuelta y comenzamos a correr. Pero cuando volteamos de nuevo para ver hacia atrás, la silueta ya nos encontraba. Las personas solo se nos quedaban viendo. sin decir muchas palabras nos despedimos, mi padre para su suerte, él se encontraba en otro sitio, en ese preciso momento, entonces él no pudo ver nada, pero por nuestras expresiones y miedo, no dudó de ninguna palabra, después de esto nos quedó más que claro, que en el cementerio y en general en funerales, uno debe de andar con cuidado, pues algunas almas, Asisten a ellos, a sus propios funerales y a sus propios entierros. Esta historia la recordé cuando escuché su relato sobre las escaleras en el bosque. Me pasó algo similar, pero esto fue a orillas de un rÃo y fue un cementerio. Cuando me pasó esto, apenas acababa de cumplir mis 15 años. Recuerdo que eran vacaciones y mis padres me habÃan llevado a conocer unos tÃos lejanos
14:23 de parte de la familia de mi madre. Aquel dÃa cuando llegamos, yo era el único joven en la casa, asà que al atardecer le dije a mi madre que saldrÃa a dar una vuelta. Era un pueblo pequeño, donde comúnmente todos se conocÃan, por lo que no tenÃan pendiente en que salir a caminar. Caminé casi por todo el pueblo, hasta llegar a una brecha a orilla del rÃo. Acá en Veracruz, estos rÃos son muy habituales, para que los niños vengan a bañarse o simplemente a jugar en ellos. Sin embargo, y a pesar de que ya haya recorrido este rÃo otras veces, por lo que esta experiencia me desconcierta mucho. Aquella ocasión, este rÃo me llevó a un lugar, un lugar el cual yo no conocÃa. Comencé a ver cruces de madera a las orillas del rÃo. Estas cruces iban siendo cada vez más laboriosas, conforme yo seguÃa avanzando.
15:25 Las primeras cruces que vi eran de madera, pero muy desgastada, como podrida o quemada. Después, estas fueron de una especie de material como el concreto. Todas estas se encontraban a la misma altura, a orillas del rÃo, en forma recta, como si un gran número de personas hubieran perdido la vida en ese rÃo. Seguà este camino. Tengo que recalcar que no tenÃa miedo ni nada por el estilo, solo que tenÃa la curiosidad de ver dónde era que terminaba. Ya era la tarde-noche. y yo seguà caminando en la brecha, cuando de pronto, vi el final de esta, era un claro, en el cual más adelante se podÃa ver la carretera que conectaba al pueblo, y a la primera gasolinera de la autopista para salir de este, sin embargo, situado en este claro, se encontraba, podrÃamos decirlo, como un pequeño cementerio, eran cinco tumbas, O creo más bien que eran seis.
16:33 La verdad no lo tengo claro. Pero lo que sà puedo decir es que éstas se encontraban abiertas. Las tumbas habÃan sido abiertas ya que se podÃa ver hacia abajo de éstas. Yo pensé que a lo mejor se iba a enterrar a alguien. O tal vez a un grupo de personas. Y por eso las tenÃan listas. Pero al mirar al interior de cada una. Me percaté. De que ya se encontraba abajo el ataúd. pero este también se encontraba abierto, como si algo hubiera salido del interior, fue en ese momento en que puse más atención a la arena que rodeaba la tumba, marcada en esta, se podÃa ver las manos de alguien saliendo del fondo de este agujero, y de igual manera en todas las tumbas, se podÃa ver lo mismo, salà de ese lugar caminando rápido, casi corriendo podrÃamos decir, con la sensación de que alguien venÃa detrás de mÃ. Salà de ese camino que me pareció eterno por unos minutos. Esas vacaciones nos Ãbamos a quedar en el pueblo dos semanas más. Cuando llegaron mis primos, que tenÃamos más o menos la misma edad, les dije lo que me habÃa pasado en ese rÃo, y pues la curiosidad los hizo ir a ambos. Pero eso sÃ, yo les dejé muy en claro que no volverÃa a ese cementerio al poco tiempo ellos volvieron, pero lo que
18:04 me dijeron, para nada era lo que yo estaba esperando, ellos no vieron ningún cementerio, al final del camino, solo habÃa los escombros de una casa, la cual se habÃa encendiado meses atrás, tampoco habÃan visto las cruces a orillas del rÃo, simplemente, quedó como algo inexplicable, yo lo vi de una manera muy clara el cementerio, Y las cruces también. Y estoy seguro que fue real. Y aún a estos años. Lo mantengo firmemente. Aunque haya pasado ya casi una década. Ese dÃa vi. Que los muertos. Salieron de sus tumbas.
18:58 Esto que pasó. Sucedió cuando falleció una de mis tÃas. Ella era joven. Me superaba tan solo por 7 años. TenÃa tan solo 22 años de edad cuando falleció en un accidente en la carretera. Yo en ese momento tenÃa apenas 15 años. Y mi abuela la verdad es que lo resintió mucho como cualquier madre lo harÃa. Después de su funeral... Recuerdo que mi abuela iba diariamente a visitar a mi tÃa al cementerio. Se pasaba con ella dos horas diarias. Cuando llegaba. Llegaba destrozada. Lloraba mucho por las noches. Pero una tarde como otras tantas. La estábamos esperando listas para que tomara un vaso de café. Y se recuperara en nuestra compañÃa.
19:48 Pues sabÃamos que iba a llegar triste. Sin embargo. Aquella tarde. Mi abuela llegó con una enorme sonrisa. VenÃa de muy buen humor y no nos quiso decir el por qué. Sin embargo, yo noté algo en ella. Tengo muy bien desarrollado el olfato y el olor que emanaba de mi abuela. Me recordaba mucho al perfume de mi tÃa en la que habÃa fallecido. Supuse que a lo mejor la extrañaba tanto que habÃa decidido comprar su perfume y tenerlo como recuerdo. Pasaron los dÃas y después las semanas. Mi abuela continuaba yendo al cementerio diariamente, pero sin embargo, notábamos que volvÃa cada vez más feliz y ese aroma noté que siempre lo traÃa al volver del cementerio, jamás cuando se iba.
20:46 Por curiosidad, en algunas ocasiones quise encontrar el perfume de mi tÃa, pero jamás lo hallaba en el cuarto de mi abuela. Al paso de poco tiempo, mi abuela comenzó a dejar de ir al cementerio y aprovechando que tenÃa una buena comunicación con ella, le pregunté si le habÃa costado mucho superar el fallecimiento de su hija, pues ya la veÃa mejor, mucho más repuesta, y eso me alegraba. Ella me contestó que aún la extrañaba, pero que se sentÃa en paz cuando pudo hablar con ella. mi abuela me confesó que cada vez que iba al cementerio, hablaba con mi tÃa, pero no en sentido figurado, sino que ella me juraba, que en realidad, veÃa a mi tÃa en el cementerio, y hablaba con ella en carne y hueso, asà como estaba hablando conmigo, en ese preciso instante, la abrazaba y se despedÃa de ella, y esto le ayudó mucho a dejarla ir, Mi abuela me soltó una leve sonrisa y me dijo que de seguro no le creÃa, pero que estaba bien, que ella habÃa podido ver a su hija, y con eso se conformaba. Durante semanas pensé que tal vez mi abuela extrañaba tanto a su hija, que se la imaginaba en el cementerio. Al menos, era lo que yo creÃa. Al paso exactamente casi de un mes,
22:20 entró el mes de noviembre. y con él las celebridades del dÃa de muertos, yo iba a tener que salir del pueblo, asà que el primero de noviembre decidà ir a dejar las flores a la tumba de mi tÃa, ya que no estarÃa al dÃa siguiente, jamás he sido muy buena para las direcciones, o para más o menos ubicarme en algún lugar, y en aquella ocasión, esto se hizo evidente ya que al ir sola, pude dar con su tumba muy apenas, pero a la hora de retirarme, Se me hizo muy difÃcil pues estaba prácticamente perdida Era un cementerio municipal asà que era algo grande Estaba desorientada y en ese momento Se me acercó una mujer Esta mujer cabe decir que no la conocÃa de nada Ella llegó y se presentó conmigo Me dijo que era la jardinera del cementerio Y que si me podÃa ayudar en algo Yo le pedà que por favor solo me mostrara la salida Y ella accedió amablemente Cuando caminé con ella empezamos a platicar, de una forma muy casual, sobre mi familia, mi madre, mis hermanos. Era como si ya me conociera de años. Me daba una enorme paz. Al estar un par de metros de la salida, ella me despidió y me dijo que tenÃa que volver a hacer su trabajo.
23:42 Yo le agradecà y caminé hacia esta, al mismo tiempo que iba entrando Don Jorge. Era un vecino que durante años vivió a un lado de nuestra casa, pero se habÃa ido a vivir unos años atrás a la Ciudad de México. Cuando me vio, me saludó y me preguntó si MarÃa y yo, que era el nombre de mi tÃa, habÃamos ido a visitar a los bisabuelos. Yo le dije que no, que por desgracia y si no lo sabÃa, a la que habÃa ido a visitar era mi tÃa, que habÃa fallecido hace unos meses atrás. él se me quedó mirando de una manera muy extraña y me dijo que no estuviera bromeando con eso sobre todo en esos dÃas yo le dije que no estaba bromeando y que en verdad mi tÃa habÃa fallecido él me contestó que eso no era posible pues habÃa visto cuando iba entrando al cementerio que estaba hablando con ella y que después regresó adentro del cementerio cuando yo iba saliendo yo le expliqué amablemente que se habÃa confundido, que esa mujer no era mi tÃa, que solamente se trataba de la jardinera del cementerio, estábamos en la puerta de este al mencionar esto, por lo que el cuidador que se llamaba Genaro, el cual también conocÃamos desde hace poco, se nos acercó y me pidió que repitiera de favor lo que acababa de decirle, para después decirme a mÃ, que no habÃa nadie en
25:15 el cementerio que trabajara de jardinero, que esa labor también la desempeñaba él, que no habÃa ninguna mujer con las caracterÃsticas que yo afirmaba, confundida dije aquel cementerio, pero por el camino reconocà el aroma, del perfume que mi tÃa siempre usaba, el aroma que mi abuela siempre traÃa al llegar del cementerio, ese mismo aroma, ahora lo portaba yo, Estaba impregnado en mi ropa Como si me hubieran abrazado En ese momento Recordé que la supuesta jardinera Lo habÃa hecho No sé si fue debido a las fechas A lo mejor mi tÃa me querÃa dar un último adiós Y de alguna manera lo hizo Pero lo que sà puedo constatar Es que jamás volveré a dudar sobre lo que diga mi abuela Pues es un hecho para mà Que pudo hablar con su hija Después de que ésta habÃa fallecido. Hola a todos, mi nombre es Paco y soy originario del estado de Puebla. Esta es mi historia.
26:35 Quiero contarles algo muy personal que me pasó cuando tenÃa 8 o 9 años. Es algo difÃcil de creer. Empezaré contándoles que cuando yo tenÃa esa edad vivÃamos en Ciudad de México, en un lugar llamado Vaqueritos. Si alguien es de allá, tal vez pueda ubicar la zona. Bueno, empiezo por contarles que en ese entonces tenÃa una hermana que era más chica que yo, por cosas de la vida. Ella terminó falleciendo antes de este trágico evento. Ocurrió lo que les quiero contar ahora. Verán, mi mamá, desde que tengo uso de razón, siempre ha sido una persona muy sociable. La cosa es que, en una ocasión, mi madre conoció a un matrimonio. Este matrimonio nos invitó a su casa un cierto dÃa. Ellos contaban con dos niños de mi edad, y bueno, despertó una cierta curiosidad en mà esas dos personas, ya que los juguetes que tenÃamos se parecÃan mucho y hablo en general. A esas personas... Yo se lo dije a mi mamá... Pero pues me tomaba loco... Total que estuve jugando con sus hijos... Y cuando por fin llegó la hora de irnos... La señora le entregó a mi madre...
27:54 Una bolsa de basura negra... Llena de muchos juguetes... Ella le comentó a mi madre... Que era para nosotros... Y que como era de esperarse... Eran de uso... Pero ellos decÃan que todos estaban en muy buen estado... Nosotros obviamente nos pusimos muy contentos Y llegando a casa empezamos a conocer los juguetes Y aquà viene lo extraño Saben, habÃa una muñeca Y la describiré lo más que pueda Esta tenÃa manos de plástico Tenis blancos de plástico también Su cabello constaban de un par de trenzas Y lo que era su cuerpo Se trataba de un overall de estrella suave pero habÃa algo sumamente extraño, esa muñeca, se parecÃa mucho a ellos, se veÃa claramente la cara de los niños, y la de ellos también, esto por supuesto me alarmó bastante, a lo que rápidamente le dije a mi madre, oye mamá,¿ ya viste esto?, se parece a ellos, mi mamá como era de esperarse, no me prestó mucha atención que digamos, Mi hermana, por otro lado, se encariñó mucho con la muñeca, pero las cosas extrañas no se dejaron esperar. Durante la primera noche, se empezaron a escuchar pasos pequeños por toda la casa. Eso me espantaba bastante. Casi no podÃa dormir.
29:29 Y en una ocasión, mi hermana dejó su muñeca en la parte de mis pies, donde estaba la cama donde yo dormÃa. la recámara donde yo dormÃa, tenÃa un grandÃsimo ventanal con vista hacia el frente, donde se podÃa apreciar la luna y el cielo, por lo mismo por las noches, esto iluminaba a la perfección la recámara, esa misma noche, no me habÃa percatado que la muñeca estaba ahÃ, por alguna razón no podÃa dormir, daba y daba de vueltas en mi cama, yo era el único despierto en ese momento, tanta fue mi desesperación que destapé el edredón que tenÃa tapado, y en ese momento, vi a la muñeca sentada, al nivel de los pies de la cama, no podÃa creerlo, ella estaba sentada como viendo hacia el tragalos por asà decirlo, pero eso no es lo grave, sino que, yo les juro, que vi como esa muñeca, con sus bracitos, se apoyaba en la cama, para poder darle el brinco y salir corriendo de mi habitación, les juro que cuando yo vi eso, me puse histérico, gritaba por mi madre desesperado, que no sé ni cómo encendió la luz, llegó hasta mi cama en compañÃa de mi padre, me preguntaron qué era lo que me pasaba, cuando me tranquilicé les dije todo, Obvio,
31:00 ellos pensaron que todo se trataba de una pesadilla. Pero yo les juro, ahora ya con 30 años, que no fue asÃ. Aquà viene lo curioso. En dÃas siguientes, esa muñeca jamás apareció. Si me preguntan por qué, la verdad es que no lo sé. Pero algo pasó. Algunas otras muñecas de la casa aparecÃan escondidas. Pero no solo eso. sino que rayoneadas, con un plumón en toda la cara, esto ocasionó que mi mamá me reprimiera por ello, cosa que jamás hice, pero de ahà hasta la fecha, con mi hermana actual, en nuestro hogar, no acostumbramos a tener muñecas, ni barbies, ni nada de eso en casa, sé que suena loco esto, pero de verdad, tengan mucho cuidado con sus hijos. No sé qué fue eso, brujerÃa, vudú, pero por más que pase el tiempo, jamás he olvidado esta experiencia tan terrorÃfica.
32:20 La siguiente historia es más una leyenda popular que se cuenta a los niños. Posiblemente ya las he escuchado Pero el relato que les traigo a continuación PodrÃa decirse fue de donde se inspiró la historia Seguro unos de ustedes escucharon sobre La mano en el cementerio Una historia de terror que se le contaba a los niños Como podrÃamos decirlo como el coco O el ropavejero La historia trata sobre un niño Que en toda su vida jamás tuvo reglas O sea que jamás tuvo castigo o lÃmites impuestos proveniendo de su madre. Era una madre primeriza, por lo tanto, lo dejaba hacer lo que él quisiera. Incluso faltas de respeto hacia ella. En múltiples ocasiones, ignoró los gritos de su madre debido a que este niño estaba demasiado malcriado.
33:17 Pero en una de esas ocasiones, tristemente, el grito de su madre... no era para llamar su atención como otras veces sin éxito, sino que era un grito de horror, de desesperación absoluta, pues su hijo habÃa bajado la acera frente a su casa y un coche que se acercaba, que tristemente no pudo esquivarlo, terminó con la vida del infante. El niño fue sepultado en un cementerio el cual la madre no volvió a pisar en dos semanas completas. La culpa y el dolor que enfrentaba era tanta, que le dolÃa inmensamente ver la tumba de su hijo, tanto asà que habÃa pensado múltiples veces en quitarse su propia vida.
34:05 Pero antes de que esto pasara, recibió una llamada. Esta provenÃa del cementerio, más en concreto, del cuidador del cementerio. Este le llamó y le dijo que era de mucha importancia. que se presentara en el cementerio lo antes posible, la madre dolida pero angustiada, fue hasta este lugar, sabÃa que se trataba de su hijo, pues no tenÃa otro familiar descansando en aquel camposanto, cuando llegó al cementerio, el cuidador la llevó hasta la tumba de su hijo, lo que vio la madre, la dejó en un shock absoluto, pues la mano de su hijo salÃa por un extremo de su tumba, Solamente parte de su muñeca y la palma de su mano... Eran las que sobresalÃan... Su madre le preguntó al cuidador... El por qué no habÃa tenido tan siquiera la consideración... De sepultar la mano de su hijo de nuevo... Dejando en lado el hecho de que su hijo...
35:07 Se supondrÃa que tendrÃa que estar varios metros abajo... El cuidador le respondió a la madre... Que yo la habÃa hecho... Ya habÃa sepultado esa manita varias veces... y a los pocos minutos de nuevo volvÃa a salir de entre la tierra sin explicación alguna y el cuidador pensó que tal vez si la madre lo hacÃa tendrÃa una reacción diferente la madre aún choqueada hace lo que le pide y con su mismo puño tomó la tierra y fue enterrando la mano de su hijo Sin embargo, la pesadilla de la madre no termina en esta ocasión, pues aún asÃ, la mano de su hijo siguió saliendo de la tumba, aunque ella la enterrara como si el niño se negara a descansar, como si se rehusara a irse. La madre tomó la decisión de hacer algo que jamás habÃa hecho en toda su vida. Comenzó a reprender a su hijo.
36:10 de todas las acciones que hizo cuando este se encontraba vivo con ella, solamente de esa manera, la mano volvió a meterse por sà sola, y jamás volverá a salir, esta es la historia que comúnmente se les cuenta a los niños, para que le hagan caso a sus madres, pero lo que les contaré a continuación, se dice que es la verdadera historia, de la cual se inspiró, Esta historia no tiene como principal a un niño, o más bien, no a un solo niño. La historia se origina en lo que podrÃamos llamar una iglesia o un monasterio, que en los años 30 dejó de ser una de estas instalaciones eclesiásticas, para dar paso a ser un orfanato. Resulta ser que, en una cantidad de años consecutivos, varias mujeres de un pueblo vecino habÃan tomado la decisión de dejar abandonados en este lugar a sus hijos. El monasterio se habÃa transformado en un refugio también para niños en situación de calle, que con algo de suerte podÃan ser adoptados. Sin embargo, al pasar los años en este monasterio, sucedió algo impensable, pues uno de estos niños fue poseÃdo por un ente demonÃaco.
37:33 La posesión fue muy larga, Duró alrededor de unos 3 años consecutivos Según se cuenta esta leyenda Pero la vida del niño poseÃdo No fue la única que se perdió Pues mes con mes Un niño iba pereciendo en el orfanato En extrañas condiciones Por lo que el patio del centro de este Pasó de ser un campo con pasto y lleno de vida A poco a poco convertirse en un cementerio Cada una de estas tumbas tenÃa la mano del niño enterrado afuera de esta. Pero por más que volvÃan a sepultarla, por más que hacÃan oraciones, rezos y súplicas para que esas pequeñas almas por fin descansaran en paz, pero sin embargo, nada de esto funcionaba. Al terminar el exorcismo de aquel niño, el demonio le dijo a uno de los sacerdotes que entrar en el monasterio HabÃa sido muy fácil, pues los niños se sentÃan desprotegidos y anhelaban conocer una madre, una familia, el sueño de cualquier niño huérfano.
38:48 El sacerdote pidió de una forma muy misericordiosa, piadosa, que las mujeres que habÃan dejado a sus hijos en aquel monasterio, que no iban a ser juzgadas ni nada parecido, pero que las necesitaban para que ellas pudieran enterraran las manos de estos niños, sus hijos, pues no se podÃan ir, sin haberla visto por lo menos ahora que se encontraban del otro lado, pues en vida no conocieron a ninguna, el paso del tiempo y las súplicas determinó en que las mujeres, algunas cubiertas por completo de cuerpo y rostro, hicieran presencia en el monasterio, sepultando asà por completo a sus hijos, solo de esa manera, ellos no volvieron a sacar, ninguna extremidad de sus tumbas, dime, alguna vez escuchaste esta historia de niño, y si es asÃ, que te parece la historia de la que se derivó este cuento, que se le cuenta a los niños desobedientes, Espero que te haya gustado. La siguiente historia viene por parte de una persona que prefiere mantenerse en el anonimato debido a que
40:19 aún se mantiene trabajando para la iglesia y simplemente nos comparte esta historia en forma de una anécdota para que tomemos conciencia y purifiquemos lugares que hayan sido manchados o hayan sido el hogar de cosas sobrenaturales, como en este caso, que fue un ente maligno, un ente venido desde el mismo infierno. Esta chica argumenta que esto sucedió en el año 2000, cuando ella tenÃa 20 años, y servÃa como madre en una escuela católica, o también popularmente conocidas como monjas. Esta joven relata que como en todas las escuelas, habÃa niños desobedientes, como también inquietos, o por lo contrario, también niños aplicados y muy serios. dice que la conducta de cada niño puede variar mucho, incluso algunos la pueden cambiar a lo largo de los años, aunque claro, este proceso es algo tardado y lleva tiempo, por lo que se sorprendió en gran medida, cuando uno de sus alumnos, uno de estos niños problema, cambió abruptamente su comportamiento, ella lo tenÃa muy
41:54 bien ubicado, por lo que los primeros dÃas pensó que se debÃa tal vez a alguna enfermedad que tenÃa. Incluso, ella nos cuenta que se acercó varias veces a él para preguntarle si se sentÃa mal o tal vez tenÃa algún problema. El niño siempre respondió que no, pero sin embargo, la actitud de éste Cada vez la hacÃa pensar más sobre qué pudo haberle sucedido Hasta que un dÃa, antes de darle la salida al recreo Esta monja tomó los trabajos de los niños que llevaban en sus cuadernos Y al hacerlo con este niño Vio algo extraño en la palma de su mano Sus palmas estaban rojas Y parecÃa tener marcas de lo que serÃan Pequeños rasguños Al tomar la mano de este niño se resistió pero a final de cuentas nuestra monja, pudo ver que en ambas, habÃa como una especie de arañones, que después reconoció como heridas que dejarÃa una rama, lo primero que pensó esta monja, era que evidentemente, el niño habÃa sido castigado por su madre o por su padre, por hacer algo indebido, sin embargo esto no le parecÃa apropiado, pues las heridas eran muy graves, y estaban a simple vista, la monja, hizo algo que no se acostumbraba a hacer en esos tiempos,
43:25 ya que según ella nos explica, la educación que le debe dar a un padre a su hijo en su casa, es muy aparte de la escuela, pero sin embargo, ella querÃa decirle simplemente a los padres, que no fueran tan severos con el niño, pues intuÃa, que esto de algún modo, estaba ligado a su cambio tan repentino en su comportamiento, el asombro de nuestra monja fue enorme, pues lo que vio pasar por esa puerta hacia su salón, no fue una madre joven, ni tampoco un padre grande y mucho menos fuerte, como ella pensaba en un principio, era simplemente una pareja de ancianos, quienes se identificaron como los abuelos del niño, eran personas que difÃcilmente se movÃan con un bastón, se veÃan dóciles y pacÃficos, esta monja no podÃa creer que una persona en ese estado, fuera capaz de proporcionar tales castigos, pues el niño solamente vivÃa con ellos, la monja les preguntó sobre las marcas del niño en sus palmas, y como se lo esperaba, ambos abuelos no sabÃan nada al respecto de eso, Ellos no se las habÃan hecho, lo cual despertó una fuerte incógnita. El niño no pronunciaba palabra, simplemente se quedaba callado ante las preguntas de sus abuelos
44:55 y la monja. No sabÃan qué habÃa ocurrido. El niño iba de la casa y de la casa a la escuela, por lo que el momento en el que le habÃan hecho esas marcas tenÃa que ser en uno de esos dos lugares, al dÃa siguiente. Esta madre relata que dio inicio... Con lo que serÃa su peor pesadilla... La experiencia más aterradora y demonÃaca... Que ha tenido en toda su vida... La monja empezó a indagar más acerca de este niño... Con ayuda de los que solÃan ser sus amigos... Gracias a estos... Pudo saber que el comportamiento... era más allá de solamente ser callado en el salón, sobre todo durante los recesos, la monja nos explica lo siguiente, se apartaba de todos los demás, y se encerraba en lo que nosotros llamábamos un sagrario, no era el de la iglesia, sino otro, que se encontraba abandonado por asà decirlo, este sagrario, habÃa sido usado en décadas anteriores, pero por diferentes motivos ahora, era usado como un salón donde se encontraban varias figuras de santos, que habÃan sufrido deterioro, se encontraban rotas, o habÃan sido reemplazadas en la iglesia, este niño, se mantenÃa
46:25 dentro de este sagrario por largo tiempo, y después al salir, se veÃa como desorientado, obviamente al seguirlo, Entré al sagrario poco antes de que él saliera. Cuando iba saliendo, recuerdo muy bien que me dijo que a la Virgen no le gustaba que estuviera en ese sitio. Yo traté de detenerlo, pero se jalonió y se fue de mis manos. TenÃa pensado seguirlo, pero sentà una intuición. Algo me decÃa que tenÃa que entrar en ese sagrario. Sentà una atmósfera asfixiante.
47:08 Era como si de pronto todo el ruido de afuera y la luz del sol desaparecieran. En el centro del sagrario, rodeada de todas las figuras, se encontraba una virgen. Esta estaba totalmente blanca y parte de su cabeza se encontraba carcomida. Al acercarme me persiné como de costumbre. Pues si bien ese lugar no se habÃa usado en años, a final de cuentas se trataba de un sagrario. Al momento de hacerlo, escuché una voz. Era una voz extraña, como la de un anciano, pero a la vez también burlona. Esta voz...
48:03 ProvenÃa de aquella virgen En ese momento Me arrodillé en uno de los reclinatorios que habÃa Y comencé a rezar Pero extrañamente No podÃa completar mis oraciones Simplemente tartamudeaba o se me olvidaba de la nada Dentro de mi cabeza Solo podÃa escuchar el llanto de un niño Eso era en todo lo que pensaba y me imaginaba mientras que en algunos minutos, aquella risa, que puedo decir era totalmente manÃaca, se escuchaba de repente, provenir de aquella estatua, no pude quedarme en ese sitio más tiempo, tuve que salir de él, que debo admitir era movida por el miedo absoluto que sentÃa, aquel dÃa hablé de nuevo con los niños, ellos me platicaron que habÃan entrado en ese sagrario, hace algunas semanas atrás, se encontraban en receso y por lo tanto, querÃan un lugar privado en el cual hablar a gusto según ellos, pero decidieron marcharse cuando al igual que yo, empezaron a escuchar estas carcajadas, viniendo de aquella virgen, Tres de estos niños salieron, los únicos que se quedaron fueron dos, y
49:37 uno de ellos era el que tenÃa este extraño comportamiento y las marcas. Era más que obvio que él no dirÃa nada, por lo que lo único que me quedaba era ir con el otro niño. Al dÃa siguiente, este niño me dijo que la estatua de esa virgen les hablaba. Menciona que en un principio la Virgen les decÃa cosas buenas y personales de cada uno. Les pedÃa favores, los cuales eran fáciles de hacer, como llevar una rosa, rezar unas oraciones, traerle objetos como cruces y demás cosas. Pero conforme pasaron los dÃas, lo que les iba pidiendo esta Virgen fue tornando cada vez en cosas más oscuras y bizarras.
50:29 el punto de inflexión y cuando este niño dejó de ir a ver a esta virgen, fue cuando les pidió que llevaran una de las ardillas que acostumbraban comer en el jardÃn y que en su mayorÃa se dejaban agarrar por los niños para quitarle la vida enfrente de ella, dentro del sagrario. antes de irse recibieron de nuevo instrucciones, pero esta vez, la agresión iba a ser, a uno de sus compañeros, para este momento, este niño tuvo la duda, de que si en realidad, sobre si lo que les hablaba era un ángel, como este se habÃa presentado, este niño explica que no se presentó más ante esa virgen, pero sin embargo, el otro si lo hizo, y al no cumplir la tarea, recibió un castigo, y eran las marcas en las palmas de sus manos, que yo habÃa visto el otro dÃa, tomé la decisión de decirle todo lo que estaba sucediendo al arzobispo, y al llevarlo al sagrario, me relató otro acontecimiento, que habÃa sucedido con esa misma estatua, aquella figura, ya habÃa provocado horrores, Pero durante la noche,
52:05 él y otros educadores y veladores en instalación, habÃan visto por los pasillos a lo que parecÃa ser una mujer con velo blanco, la cual siempre terminaba de verse en el sitio donde esa virgen reposaba, que era en la entrada de uno de los salones. Se tomó la decisión de mover a aquella virgen hacia una bodega, En la cual no pudiera dar problemas por asà decirlo... Pero esto... No hizo otra cosa sino molestar... A la entidad diabólica que ahà habitaba... De pronto... Se empezaron a ver sombras...
52:48 Se comenzaron a romper espejos, vidrios... Cuando alguien se encontraba cerca de estos... Con el riesgo de lastimarse... Y extraños accidentes... Como caÃdas por las escaleras... Puertas cerrándose de golpe y con fuerza, lastimando de esa manera los dedos y los brazos de los docentes. HacÃan que varios tuvieran miedo al caer la noche. Pero todo empeoró cuando uno de los veladores escuchó el llanto, el grito de auxilio de un niño provenir de aquella bodega. Reconoció la voz y dijo que era la de su hijo. desesperado pidió ayuda para abrir la puerta al abrirla los gritos cesaron y solamente vieron a la estatua en otra pose muy diferente a la que ellos recordaban que tenÃa se tomó la decisión de bendecir el lugar y cerrar definitivamente esa bodega la estatua desapareció sin más el arzobispo Relata que simplemente abrieron la bodega un par de semanas después. Para bendecir nuevamente el lugar. Y esta. HabÃa desaparecido. No se volvió a ver en toda la escuela. Hasta que se volvió a encontrar aquel dÃa. Dentro del sagrario. Todos tuvimos que intervenir
54:23 en este asunto. Y por lo tanto. La estatua fue retirada de forma permanente de la escuela. la actitud del niño el cual fue afectado, fue mejorando progresivamente, sin embargo de repente hay estudiantes que dicen ver la estatua de una virgen moviéndose, cerca de ese mismo sagrario, con las mismas caracterÃsticas, discretamente se ha buscado de nuevo esta estatua en repetidas ocasiones, pero no se ha encontrado, tememos que algún dÃa vuelva a aparecer, Y manipula a los niños. Porque se disfraza de una imagen celestial. Para que confÃen en ella. Para después. Mostrar su verdadera cara. La de una entidad maligna. Este fue mi relato. Basado en una experiencia que tiene poco más de 20 años. Gracias. Por permitirme compartirla.
55:39 Esto me ocurrió mientras estaba en la iglesia. Yo un cierto tiempo de mi niñez estuve desempeñándome como monaguillo en una capilla que estaba cerca de mi localidad. Estaba en todas las misas de la tarde y aproximadamente salÃa a las nueve y media después de quitarme el vestuario. Hubo dos ocasiones en los que por cuestiones de la iglesia me vi en la necesidad de salir algo más tarde. Una de ellas fue el DÃa de la Virgen, en la que hacemos una pequeña celebración con fuegos artificiales y un convivio a las afueras de la iglesia. Ese dÃa todo esto se llevaba a cabo de pasadas de la medianoche.
56:23 En aquella ocasión, yo me adentré en la iglesia. Llevaba las copas de vino para ponerlas a un lado del altar. Eran pasadas de la una de la mañana. cuando vi que un hombre se encontraba sentado enfrente del confesionario, se notaba que era un hombre mayor pero corpulento, llevaba una barba larga, que se podÃa ver por la luz de las veladoras, era completamente calvo, y por la forma en que estaba, yo pensé que querÃa confesarse o algo por el estilo, asà que después de salir le comenté esto a una de las madres que se encontraba cerca, Para que ella le explicara el horario de las confesiones A los pocos minutos Ella me llamó Y me dijo que no habÃa nadie dentro de la iglesia No le presté importancia a esto Pues pensé que simplemente Se habÃa salido de la iglesia por otra puerta Cuando le fui a avisar a la madre Pero cuando volvà a entrar esta vez para dejar las cruces Volvà a ver al mismo hombre en la misma posición, de frente al mismo confesionario, como si nunca se hubiera movido de este, me decidà a acercar ya que no le veÃa nada de malo al hombre, al menos no en lo que mi vista
57:53 alcanzaba a verlo, Cuando estuve de frente a este hombre Noté que estaba rezando O al menos era lo que creÃa Ya que no lograba comprender lo que decÃa No reconocÃa sus oraciones Y créanme que siendo monaguillo Me sabÃa todas las que existÃan TenÃa su mirada apuntando hacia el suelo Por lo que no podÃa ver muy bien su cara Además sostenÃa algo en sus manos un objeto al cual apretaba con mucha fuerza. Cuando le pregunté si querÃa hablar con el padre, él simplemente exhaló fuertemente y comenzó a temblar. Me empecé a poner nervioso. Cuando puse más atención en sus manos, me di cuenta que de estas estaba escurriendo un lÃquido que caÃa al piso. Cuando bajé la mirada, pude ver claramente que se trataba de sangre.
59:04 El hombre empezó a llorar. En ese momento supe que estaba presionando tan fuerte el colgante que traÃa en sus manos, hasta el punto que se estaba haciendo daño. Pensé de inmediato que se trataba de una persona deprimida o con algún problema mental, ya que alguien en sus cinco sentidos no harÃa eso. Salà de inmediato de la iglesia corriendo. Llegué hasta el padre y le platiqué todo muy alarmado. algunos me escucharon y se metieron junto con nosotros, cuando llegamos al lugar, ya no se encontraba nadie, y dentro del confesionario, estaba una cruz, cubierta con sangre, el padre reconoció la cruz, como una de los hombres que habÃa sido velado hace apenas un dÃa, me dijo que lo más probable, es que la cruz se hubiera caÃdo cuando movieron el ataúd, En cuanto al hombre que habÃa visto, el padre me explicó que existen ciertas cosas que suceden cuando uno fallece. Ãl me dijo que algunas almas no van al cielo o al infierno, sino al purgatorio, y que éstas algunas veces se aferran tanto a la vida que andan errantes en sus primeros dÃas, pidiendo perdón Aunque no es del todo normal que se presenten en la iglesia Recuerdo que ese dÃa Algunos de nosotros Oramos por
1:00:39 el descanso de esta persona Y rociaron agua bendita en las esquinas de la capilla Jamás volvà a ver algo igual Simplemente sigo orando por el descanso de esas almas Que no logran encontrar la luz Al final del camino El siguiente relato le sucedió a mis dos hermanos y a mÃ. Recuerdo que era 31 de octubre, y según las creencias, es un dÃa perfecto para jugar a la ouija. Asà que decidimos hacerlo por eso de las 10 de la noche, cuando mis padres nos encontraban. Obviamente ellos no sabÃan nada de lo que Ãbamos a hacer. Es más, ni siquiera sabÃan que habÃamos comprado una ouija. Ellos habÃan salido a un convivio que se llevaba a cabo en el trabajo de mi padre, y tenÃan planeado llegar por eso de las 12 de la noche, asà que tenÃamos que hacerlo con tiempo, sobre todo antes de que mis padres llegaran. Recuerdo que habÃamos comprado algunas velas, para ponerlas alrededor de la tabla,
1:02:10 y asà poder apagar las luces, y jugar completamente a oscuras. pues resultaba más emocionante hacerlo de esa manera, tengo que recalcar que tenÃamos entre 18 y 13 años, asà que éramos algo jóvenes, y aún desconocÃamos de algunas reglas, pero sabÃamos las más populares, como nunca soltar el tablero mientras jugamos, y asegurar despedirnos con el permiso del ente, al que fuéramos a invocar, Estuvimos tratando por algunos minutos, tal vez algunos 10 minutos sin conseguir ninguna respuesta, hasta que uno de mis hermanos se aburrió y nos dijo que iba a ir al baño y después a hablar por teléfono y que en un rato volvÃa. Si ocurrÃa algo interesante, que le habláramos sin dudarlo.
1:03:09 Nosotros nos quedamos jugando y ya estábamos perdiendo el interés a decir verdad. cuando en eso, el oráculo empezó a moverse por fin, escribiendo las palabras hola, nosotros estábamos entre asustados y emocionados, ambos sabÃamos que no la estaba moviendo el otro, porque en verdad querÃamos presenciar algo real, y no solamente un susto barato, asà que empezamos a hacer nuestras preguntas, A decir verdad, hicimos preguntas muy mundanas. Mucho menos preguntamos si iba a pasar algo malo o el dÃa de nuestra muerte, como muchas otras personas lo hacen, solamente para comprobar su valentÃa. Pero llegado el momento, yo le grité a mi hermano que se encontraba en la planta de arriba, que bajara de inmediato para que se nos uniera, pues él también tenÃa muchas ganas de vivir esa experiencia. Pero al primer grito, el oráculo se movió de forma brusca, deletreando la palabra no. Yo le pregunté, ¿no?¿ Cómo que no?¿ Por qué? Se notaba un cierto temor en mi voz.¿ Qué es lo que tratas de decir?
1:04:34 Enseguida escribió el nombre de mi hermano, el cual se llama Ramiro. Después le pregunté si tenÃa algún problema con él.¿ O acaso su presencia lo incomodaba? Enseguida escribió la palabra sà Yo le dije que estaba bien Que no lo llamarÃamos Pero que no le hiciera nada Después ambos Mi hermano y yo Escuchamos una risa Estábamos seguros de esto Y esta ProvenÃa de la parte de arriba Mi hermano inmediatamente Dijo que querÃa terminar el juego pero el oráculo seguÃa moviéndose en cÃrculo sin deletrear nada. Mi hermano le dijo otra vez que querÃa terminar la sesión, pero el oráculo seguÃa sin parar el movimiento. Después los dos nos vimos a los ojos y soltamos el tablero casi al mismo tiempo. Nos levantamos del comedor y corrimos hacia el segundo piso, encendiendo todas las luces de nuestro camino. Cuando por fin llegamos al segundo piso Solo una luz se encontraba encendida Y era la del baño Al llegar a este Nos encontramos con mi hermano tirado en el suelo Este estaba rodeado con un pequeño charco de sangre Se habÃa dado muy fuerte en la cabeza Y por el tamaño del charco Llegamos a la conclusión de que llevaba
1:06:07 en el piso un buen rato Lo levantamos y lo llevamos abajo donde le pusimos alcohol a su herida como pudimos, le dimos asistencia médica si se pudiera decir asÃ, no le dijimos nada a nuestros padres, todo esto quedó entre nosotros, años después me enteré de algo que me dijo una amiga, que juega bastante con el tablero Ouija, sobre que algunos espÃritus no les gustan las imágenes religiosas, o que también lleven collares o pulseras haciendo alusión a esto, por lo regular son espÃritus malvados y da la casualidad de que esa noche mi hermano portaba un collar con un cristo y también cabe decir que de nosotros tres él es el que está más apegado a la iglesia creo que eso también pudo haber sido un detonante al dÃa siguiente los tres nos deshicimos de la ouija quemándola en un solar baldÃo cercano a la casa Sé que aquella noche rompimos una regla de suma importancia, la cual fue soltar el oráculo y no terminar el juego. Pero por suerte, nada malo pasó en nuestra casa. No se quedó habitando en ella nada, o bueno, es lo que creemos. Ya van cinco años de eso, y por suerte nada ha pasado.
1:07:57 Esta historia me pasó mientras trabajaba de niñera en mi adolescencia. Por lo regular cada cierto tiempo en fin de semana me llamaba una familia para cuidar a sus dos hijas gemelas. Se trataba de una familia adinerada, asà que cada cierto tiempo salÃan eventos y ese tipo de cosas. Ya habÃa ido con anterioridad y las niñas ya me tenÃan cierta confianza. TenÃa entendido que esta familia o por lo menos los padres, no eran tan supersticiosos, y dejaban que sus hijas jugaran con la tabla ouija. Ellos creÃan que era un simple juego, y que las personas que le tenÃan miedo, era solamente porque eran muy débiles de mente, y debido a esto se imaginaban cosas. Múltiples veces cuando me quedé con ellas, me invitaban a jugar, pero yo siempre les decÃa que no, La verdad, soy muy miedosa y cuando ellas jugaban, lo hacÃan en su cuarto con la puerta cerrada. Porque a decir verdad, no querÃa ni ver cómo lo hacÃan. Varias veces las fui a cuidar y varias veces jugaron. Pero hubo una ocasión en que me pasó algo que me dejó sumamente perturbada. Ellas en varias ocasiones me comentaron que no jugaban solas con la ouija. DecÃan que otras gemelas
1:09:28 venÃan y jugaban con ellas. Por ese motivo, aún menos querÃa ver cómo jugaban. Lo decÃan de una manera tan natural, como si ver ese tipo de espÃritus fuera la cosa más normal para ellas. Una noche se encontraban jugando en su cuarto, mientras yo me encontraba en la cocina haciéndoles la cena. Cuando todo estuvo listo, Me dirigà a su habitación que se encontraba en el segundo piso, pero al pasar por la sala, observé claramente como ellas dos se encontraban en el sillón viendo la televisión. Entonces les dije que se vinieran a cenar, que se les iba a enfriar la comida. Ellas no me contestaron. Yo me fui a la cocina porque tenÃa bastante hambre, pero después de estar un rato comiendo... Se me hizo extraño que no vinieran.
1:10:23 Yo jamás habÃa tenido problemas con ellas para que obedecieran. Eran unas niñas muy obedientes. Y no era propio de ellas ese tipo de comportamiento. Asà que me paré y fui en dirección hacia la sala. Pero ellas ya no se encontraban ahÃ. Entonces subà hacia su habitación. Cuando abrà la puerta. Estas se encontraban jugando a la ouija. Les dije que ya pararan de jugar y les reclamé que por qué no me habÃan hecho caso cuando les habÃa hablado. Ellas me contestaron algo extrañadas y me dijeron que yo no les habÃa hablado y que ellas no habÃan bajado a la sala en toda la noche. Que ellas todo el tiempo habÃan estado adentro de su habitación jugando. Yo les dije que eso no era cierto, que las habÃa visto a las dos viendo la televisión en la sala.
1:11:23 En ese momento, ellas se miraron entre sà y se sonrieron. Después me dijeron que de seguro habÃan sido las otras dos gemelas, que a ellas les gusta jugar bromas y que también varias veces ya han confundido a sus padres. Pero como ellos no creen en eso, creen que simplemente las gemelas les hacen bromas. Yo estaba con la sangre helada. Y desde ese dÃa les pedà que por favor, no jugaran más, o por lo menos cuando yo estuviera ahÃ. Ellas aceptaron a final de cuentas. Son buenas niñas después de todo. Yo seguà siendo su niñera por un tiempo más, hasta que la familia se mudó a otro estado por cuestiones laborales del padre. Desde ese dÃa, mi miedo a la ouija aumentó. Pues en ese momento me di cuenta que hasta niños pueden hacer contacto con entes que no sabes lo que son. En ese entonces, él era un chico de 16 años, que le encantaba hacerse el valiente con
1:12:55 sus amigos. Basta decir que a esa edad, uno no mide las consecuencias de sus actos, mucho menos si se trata con el mundo espiritual. Lo que le ocurrió a este chico, transcurre en un fin de semana. Ãl y sus otros tres amigos habÃan quedado para jugar el tablero Ouija. en un cementerio que estaba a punto de ser cambiado a otro lugar, por lo cual ya no contaban con vigilancia, pues la mayorÃa de las tumbas ya habÃan sido cambiadas, pero aún habÃa unas cuantas al fondo del cementerio, estas quedaban por cambiar todavÃa. Los chicos querÃan aprovechar esto para agregar un grado más de osadÃa al juego, y para ver quién era en verdad un cobarde. Los cuatro chicos esa noche brincaron la barda del cementerio sin problemas y recorrieron toda la necrópolis a oscuras, solamente iluminados por la luz de sus celulares. Al llegar a las tumbas, pusieron el tablero Ouija encima de una de estas y comenzaron a jugar sin mayor apuro. Los cuatro integrantes tenÃan miedo, pero por obvias razones ninguno lo aparentaba. Después de una serie de preguntas, el tablero no se movÃa. Los nervios y el terror se fueron aplacando por medio de bromas
1:14:25 y risas de los chicos. Después de unos minutos, algunos chicos soltaron el tablero y empezaron a beber cerveza. Empezaban a decir incoherencias los unos con los otros. Y el chico que cuenta esta historia dice que se dejó llevar por el momento. Puso sus dedos sobre el oráculo de la ouija. Y preguntó si habÃa demonios presentes. Ãl les gritaba que se aparecieran. Que él los querÃa ver. E incluso mencionó que querÃa ver al mismÃsimo diablo. Después este mismo chico empezó a mover el oráculo de un lado a otro. Todo esto en forma de burla. Como si éste se moviera como en las pelÃculas. La fiesta en el cementerio continuó. Aquellos cuatro muchachos se la pasaron tomando y escuchando música toda la noche, dejando el tablero Ouija a un lado, sin tomarle la menor importancia. Cuando la bebida llegó a su fin, todos decidieron volver a casa.
1:15:32 Sus casas quedaban en diferentes direcciones, por lo cual cada uno tomó caminos distintos. Todos habÃan tomado, pero no iban borrachos. Iban lo suficientemente cuerdos como para llegar solos a sus casas. El reloj marcaba las 12.45 una noche de sábado, mientras este joven caminaba por un callejón largo de su colonia, que se encontraba por completo solitario, hasta que un hombre hizo presencia, saliendo por debajo de las sombras de un árbol. Este iba muy bien arreglado, incluso con un aroma muy fresco y sutil. El chico cuenta que al ver a este sujeto, no se puso nervioso ni mucho menos, pues parecÃa un hombre con clase, que probablemente venÃa de alguna fiesta o alguna reunión. El chico venÃa caminando en medio de la calle, por lo que bajó la mirada y no se preocupó por obstruirle el paso a aquel extraño sujeto. pero este sujeto lo hizo frenar de inmediato, cuando se le puso de frente y casi choca con él, por ir con la mirada hacia abajo, de no haber visto sus pies de seguro lo hubiera hecho, el chico levantó la mirada y le preguntó si se le ofrecÃa algo, este hombre solo se limitó a verlo fijamente, y después de un
1:17:04 silencio prolongado, le pidió la hora, El joven se la dio sin ningún problema, pero sin embargo el hombre no se marchaba, solamente se quedaba parado frente a él. El chico cuenta que se sintió incómodo, por lo que decidió rodearlo y seguir con su camino después de desearle buenas noches. No habÃa dado ni siquiera cinco pasos, cuando el hombre le preguntó si se habÃa tardado mucho. El chico se volteó, Lo miró y le preguntó.¿ Tarde para qué? El hombre se volteó y le contestó.¿ Qué acaso no lo recuerdas?
1:17:49 Tú me llamaste. Y también los llamaste a ellos. En ese momento el joven se percató que en las paredes y bardas de aquel callejón se podÃan ver algunas sombras. Este joven cuenta que estas sombras eran extrañas. trataban de parecerse a la sombra de un humano, pero esto no lo lograban, después empezaron a escuchar unas risas, pero también al mismo tiempo unos sonidos de animales, recuerda que lo único que pudo distinguir, fue como el sonido de un cerdo cuando este chilla, los otros sonidos parecÃan ser de bestias, las cuales no lograba distinguir, cuando su mirada volvió a buscar a aquel sujeto, este ya no se encontraba, de nuevo estaba en el callejón solo, o bueno por asà decirlo, porque ahora tenÃa algunos acompañantes, que lo estaban observando desde las sombras, el joven dice que empezó a correr para salir de aquel callejón, pero este parecÃa no tener fin, Cuenta que se le hacÃa más largo de lo que era Ãl estaba corriendo con todas sus fuerzas Pues sentÃa que lo estaban persiguiendo por detrás Escuchaba pasos, pezuñas, garras Todos estos corrÃan en su dirección Como para ver quién
1:19:22 lo atrapaba primero Ãl no pudo más y comenzó a gritar Gritaba con todas sus fuerzas Para que alguien lo escuchara Pero era inútil Nadie se asomaba. Es como si de la nada se encontrara en otro lugar donde no hubiera personas. Después de tanto esfuerzo y terror, logró salir de aquel callejón. Por suerte para él, habÃa una cenadurÃa saliendo del callejón, por lo que cuando escucharon los gritos del joven, al salir de éste, acudieron en su ayuda. El chico relata que aquella noche está seguro. que estuvo corriendo por ese callejón no menos de 10 minutos, pero que al mirarla ahora, cuando se encontraba dentro de la senadurÃa, esta era la misma que cuando habÃa entrado a aquel callejón, las 12.45.
1:20:20 También agregó que las personas de la senadurÃa solo escucharon sus gritos cuando logró salir de aquel callejón, siendo que él estaba gritando desde hace mucho antes, lo cual no tenÃa explicación. El joven argumenta que esa noche al entrar a esa calle, fue llevado a otro lugar, donde el tiempo no existÃa o éste se pausa, un lugar donde se gritaba, nadie lo escucharÃa, estaba a merced de aquel sujeto y de aquellas sombras. Por suerte logró escapar o lo más seguro es que ellos lo habÃan dejado escapar.
1:21:05 Desde ese dÃa cuenta que ya no juega con la ouija o algún otro juego sobrenatural. Uno nunca sabe lo que invoca o de lo que se burla. A lo mejor ese algo lo está observando desde el otro lado.
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