Los Mejores Relatos del TRANSPORTE PUBLICO Vol.7 / Maraton de Horror
0:11 Hola, buenas noches, criptomaniacos. El transporte público es un medio al cual yo creo todos, absolutamente todos, hemos tomado por lo menos una vez. Ya sean combis, autobuses, taxis... o más recientemente Uber y Didi, todos los que somos estudiantes o trabajadores, o simplemente las personas que no tienen un auto, toman estos medios para llegar a un destino en concreto. Obviamente uno nunca espera vivir alguna experiencia paranormal a bordo de este transporte, pero a veces los imprevistos pasan y a veces lo que tendrÃa que ser un viaje simplemente rutinario como todos los demás resulta en una experiencia de absoluto horror experiencias que son difÃciles de olvidar incluso al paso de los años esta primera historia viene de parte de Catrina Olvera es una historia que le sucedió a su hija cuando se encontraba en una celebración al parecer se metió en una zona la cual se encuentra maldita una zona la cual es acechada por un ente paranormal escuchemos su experiencia hola Alex quiero contarte una historia Esta
1:47 experiencia le sucedió a mi hija, y no tiene mucho de qué pasó. Creo que Máximo tiene como un año y medio. En aquel tiempo, mi hija se encontraba en tercero de secundaria, y creo que muchos saben lo que pasa en aquel año. Es decir, todas las niñas empiezan a cumplir sus 15 años y obviamente se les hacen sus quinceañeras. La mÃa también tuvo y también tuvo que ir a todas las quinceañeras de sus compañeras. Lo que pasa es que una de sus amigas iba a hacer su celebración en su casa. pero ella vivÃa en una zona algo retirada, una zona en la cual casi no hay urbanización. Están vendiendo apenas los terrenos y algunas casas ya se encuentran levantadas, otras en construcción y el alumbrado público. TodavÃa no llegaba.
2:40 Ya habÃa postes de luz, pero estos no se encendÃan. También huelga decir que, en absoluto, no habÃa ningún camino pavimentado. Todos eran caminos de terracerÃa. Y la mayorÃa era monte. Monte a ambos lados. Asà que, al menos durante el dÃa, no habÃa problema. Pero durante la noche, ahà estaba el detalle. Obviamente mi hija iba a ir a la celebración y se iba a regresar de noche, junto con otros compañeros. Pero el caso era que aquel camino tenÃa una mala fama. Ojo, no mala fama de delincuencia, mala fama de otra cosa.
3:25 Por aquà cerca de donde vivo hay una maquiladora y resulta muy curioso que las personas que viven en aquella zona alejada, la mayorÃa de ellas trabajan en aquella maquiladora grande. Sabrán que las maquiladoras trabajan por tres turnos y uno de esos turnos sale a las 11 de la noche. Los chicos que trabajaban ahà llegaban a la parada de autobús, se bajaban de este y Y caminaban cerca de 50 minutos en aquellos caminos de terracerÃa, en absoluta oscuridad, para que cada uno llegara a su respectiva casa. Estos muchachos siempre decÃan que de vez en cuando, cuando iban caminando, se les presentaba una mujer que iba vestida completamente de blanco.
4:13 con la cara pálida, creo que con la facha tÃpica de un fantasma, aunque ellos decÃan que era real, decÃan que esta mujer los perseguÃa, no los correteaba, Simplemente iba caminando atrás de ellos, por decirlo de alguna manera, porque nunca le pudieron ver los pies. Era como si esta estuviera levitando, pero siempre manteniéndose tal vez como unos 3 o 4 metros de distancia. Aquellos chicos decÃan que entraban en terror absoluto y corrÃan a sus casas. Esa era la única manera de deshacerse de ella. Solamente aparecÃa en un parpadear de ojos. Estas experiencias no eran aisladas. No solamente le pasó a una o dos personas. Le pasaban seguido. Incluso a chicos que no tenÃan nada que ver uno con el otro, asà que... Muchos creÃan que aquel cuento, que aquella leyenda, era cierta. Que en aquellos caminos se presentaba una mujer de blanco. Y te perseguÃa por este. Mi hija sabÃa sobre aquella historia. Yo también. Pero no somos muy creyentes en eso, Alex. Nos gusta escuchar los relatos de terror y todo eso, pero para que creamos en fantasmas, para que creamos en cosas que tienen algún tipo de maldición.
5:37 La verdad es que no. Asà que yo dejé ir a mi hija. pero obviamente no querÃa que le pasara nada asà que le dije que después cuando ella quisiera volverse que pidiera un Uber que no se viniera caminando Nosotros no somos una familia tan ostentosa, asà que le di el poco dinero que tenÃa. Pero al ser la una de la mañana, a veces las tarifas pues aumentan, más por ser fin de semana. Entonces mi hija encontró un viaje que les harÃa muy barato. Era un Uber, pero en motocicleta. Ella lo agarró, me mandó mensaje y salió de aquella fiesta. La motocicleta ya la estaba esperando.
6:21 Era otro chico, de aproximadamente unos 25 o 26 años. Ella se despidió de sus amigos y la motocicleta empezó a andar en aquel camino. Eran como la una y media y ya iban a medio camino ya para salir de aquella zona. cuando en eso, mi hija dice, que ella iba viendo el camino fijamente, al igual que el muchacho, no iban hablando, no iban diciendo nada, ella iba con su casco, y el chico con el suyo, y en eso de la nada, una mujer, apareció enfrente de ellos, se materializó como si fuera humo, pero en cuestión de uno o dos segundos, enfrente de ellos, Obviamente la motocicleta iba iluminando con su foco.
7:12 Pudieron verla perfectamente. Aquella mujer simplemente se posó enfrente de ellos. El chico trató de esquivarla, pero por ser camino de terracerÃa y tener algunas piedras, perdió el control. Y fueron y cayeron entre unos arbustos. Ella da muchas gracias a que estos arbustos pues estaban ahÃ. De otra manera, la caÃda hubiera sido sumamente dolorosa. La motocicleta no tuvo ningún fallo, no se le rompió nada. Y mi hija y el muchacho, afortunadamente tampoco. Solamente algunos golpes, que sanarÃan en cuestión de uno o dos dÃas. Pero el susto, el susto lo tenÃan a flor de piel. Mi hija iba con el corazón latiéndole, casi al borde de salirsele de su pecho.
8:04 Estaba sumamente asustada. HabÃa visto a aquella mujer y era cierto, todo lo que decÃan era cierto, la cara pálida, la vestimenta blanca. los ojos de un cadáver observándolos. Cuando salieron de nuevo de los arbustos, el chico de nuevo paró la motocicleta. La buscaron por todo el sitio, mirando hacia todos los lugares alrededor. Aquella mujer habÃa desaparecido. Solamente apareció para hacerlos chocar. El chico nuevamente encendió la motocicleta y le dijo a mi hija que se subiera, que se iban a ir rápido de ahÃ. El chico manejó más rápido esta vez Mi hija llegó a mi casa Y llegó temblando Alex Tuve que barrerla Tuve que darle alguna bebida dulce Para que se controlara un poco Después de aquello Mi hija jamás volvió a ir A aquella zona Somos de Saltillo Creo que le tenemos más respeto A los cuentos, a los relatos Que se dicen en ciertas zonas Uno nunca sabe cuando estos son reales. Gracias Alex por compartir mi historia. Saludos a toda la comunidad de los criptomaniacos. Hola Alex y hola a toda tu comunidad.
9:44 Te quiero compartir una historia que no es mÃa. Me la contó un amigo en aquel tiempo cuando estaba trabajando en una tienda departamental. Este amigo vivió una experiencia paranormal tan pero tan fuerte que quedó marcado de por vida y durante algunas tres semanas no coordinaba bien. Es decir, quedó tan asustado, que tartamudeaba, que se despertaba por las noches gritando y que, debido a esta experiencia, se salió de trabajar por lo menos algunos cinco meses. Les empezaré a contar desde el principio. Verán, en aquella tienda departamental, como todos sabrán, a veces hay ocasiones especiales. Cuando se está acabando el año, algunas tiendas tienden a abrir un horario más extenso. para las rebajas, para los ciertos dÃas como el buen fin, y etc. Demasiados dÃas, ¿no? Que algunas tiendas, en lugar de cerrar a las 8 o 9 de la noche, terminan cerrando a la 1 de la mañana o 2 de la mañana. sacando todas las ofertas. Resulta que a mà me tocó trabajar aquel dÃa. Obviamente nos iban a recompensar con una paga mucho mejor, ayuda para los taxis y el traslado en general. VÃctor, que era mi amigo en ese tiempo, se habÃa quedado junto conmigo y obviamente
11:17 más empleados. Nos dieron el dinero, yo opté por irme en taxi, tal como lo habÃa hecho las otras noches. Pero VÃctor, al ser un chico de algunos 20 años, considerablemente más joven que yo, él estaba ahorrando para comprarse una pantalla, si no mal recuerdo. Y él siempre optaba por irse en autobús. Un autobús expreso que pasaba por ahà de cada hora. El autobús, en las horas de la madrugada, iba completamente vacÃo a excepción tal vez de algunos 4 o 5 pasajeros, según me explicaba él. Dice que llegaba rápido a su casa, pero que aún asà era un trayecto aproximadamente de algunos 30 minutos o 40. Entonces se subÃa al autobús, ponÃa el despertador y se dormÃa algunos 20 o 25 minutos. Nos despedimos aquella noche.
12:15 Yo me subà en mi taxi y VÃctor se quedó ahà en la parada del autobús. Al dÃa siguiente, Alex, VÃctor no se presentó al trabajo. Ni al dÃa siguiente, ni al dÃa siguiente. Cuando estuve conversando con mi jefe le pregunté, si es que habÃan llamado a VÃctor, si es que la de recursos humanos se habÃa comunicado con él. Y me dijo que sÃ, que VÃctor estaba muy mal, que estaba como que paralizado, solamente tartamudeaba, estaba sumamente asustado. Yo me desconcerté y aquel dÃa saliendo del trabajo fui a su casa, ya sabÃa dónde vivÃa y todo. Su madre me recibió, y ella me decÃa preocupada, que VÃctor estaba mal, que habÃa estado mejorando conforme pasaban los dÃas, pero que seguÃa tartamudeando, y cada tanto tiempo temblaba. Las noches eran una tortura pues, se despertaba como cuatro o cinco veces durante la noche, gritando, gritando que la veÃa.
13:20 Tuvieron que pasar algunas semanas, para que por fin VÃctor nos contara algo, y nos contó lo siguiente alex él dijo que se encontraba en la parada del autobús llegó el expreso como siempre él se subió Y sorprendentemente, en este caso no habÃa nadie. Era un autobús. Solo. Solamente iba el operador. VÃctor se fue. Caminó hasta quedar cerca de alguna puerta para salirse. Se recostó en uno de los asientos. Se puso sus audÃfonos. El despertador. Y escuchando música, se durmió. Pero resulta que tiempo después, él no sabe cuánto tiempo exactamente pasó. Se despertó, pero no fue por el despertador. Se despertó porque sentÃa algo en su hombro.
14:12 Al momento de despertarse, él pensó que alguien venÃa sentado al lado suyo. Y tenÃa razón, ahà venÃa alguien. Pero al momento de voltear la cabeza a Alex, él dice que ve a una mujer. Una mujer ya de la tercera edad, una abuelita. Aquella anciana tenÃa una apariencia siniestra. VestÃa extrañamente, con esos vestidos de antaño, demasiado viejos. TenÃa un bastón, iba sentada al lado suyo. Esta anciana no paraba de mirarlo, tenÃa la cabeza girada completamente hacia él. Y VÃctor dice que aquella anciana tenÃa una sonrisa. muy mórbida que se le marcaba con sus arrugas esa sonrisa que iba de oreja a oreja excesivamente grande con una dentadura muy grande también que solamente lo miraba y le sonreÃa y lo más tétrico él dice que ella en ningún momento parpadeó la anciana solamente iba mirándolo sonriendo vÃctor empezó a ver para todos lados Pero no veÃa a nadie, tal parecÃa ser que solamente iba aquella anciana y él.
15:30 Obviamente trató de moverse del lugar, pues aquella señora lo estaba incomodando, trató de levantarse. Y le dijo a la señora, me da permiso, pero la señora no paraba de mirarlo. Lo miraba y lo miraba. Y VÃctor, pues, saltándose las cortesÃas, no importándole que le dijeran grosero, solamente alzó su pierna y empezó a pasar por arriba de ella. En ese momento, la anciana lo tomó de uno de los brazos. Lo sostuvo fuertemente. Dice VÃctor que era como si un alambre de púas lo estuviera apretando. SentÃa como bastantes agujas lo prensaban.
16:10 Lo estaba lastimando. VÃctor intentó jalonearse y fue donde aquella anciana empezó a gritar. Solamente a gritar. Sus ojos se tornaron oscuros. VÃctor consiguió zafarse, pues en ese momento traÃa un abrigo. Como les dije, era fin de año, estábamos en diciembre, en invierno. Ãl se zafó como pudo y cayó en medio del pasillo del autobús. El chofer detuvo el autobús y giró. Y al momento de que VÃctor se estaba levantando para irse corriendo lo más rápido posible, se encontró con que en su asiento no venÃa nadie.
16:52 La anciana habÃa desaparecido. En ese momento VÃctor comenzó a temblar, comenzó a llorar. Comenzó a ponerse histérico. El chofer como pudo trató de calmarlo, pero él tenÃa que seguir conduciendo. VÃctor, con lo que le quedaba de cordura al menos en ese momento, trató de marcarle a su madre. Ella contestó el teléfono, pero VÃctor no podÃa decir una palabra correcta. Tartamudeaba, confundÃa palabras, simplemente como que su cerebro no coordinaba bien. Esto fue suficiente para que su madre se levantara a esas horas y fuera hasta la parada del autobús junto con el papá de VÃctor a esperarlo. Afortunadamente no vivÃan lejos de la parada. como a una cuadra, una cuadra y media. Cuando llegó VÃctor lo bajaron, y su estado era el mismo. VÃctor no podÃa conjugar palabras, simplemente tartamudeaba.
17:52 Pero al paso de las semanas, como te digo, fue mejorando. Después de aquella experiencia, cuando VÃctor, al pasar los meses, volvió a trabajar en aquella tienda departamental, jamás volvió a quedarse esta tarde. Incluso el jefe del departamento se compadeció de él, dándole solamente turnos de mañana para que se fuera temprano. SabÃan que lo que habÃa dicho no eran inventos. VÃctor no era de esas personas que buscara cualquier excusa o consumiera algo para alucinarse. VÃctor era un buen muchacho y muy trabajador. SabÃan que lo que le habÃa pasado era cierto, al menos el jefe. Después de aquella experiencia, aunque no lo creas Alex, hasta a mÃ, me da cierto miedo tomar algún transporte a horas de la madrugada.
18:46 Tal vez en este, también están transportando, aunque no se quiera asÃ. algunos espÃritus malignos, con quien sabe que destino, esa fue mi historia Alex, espero que puedas compartirla.¿ Quién de nosotros no se ha venido por primera vez en transporte público y haya sentido esa timidez al tomarlo solo?
19:34 A no ser claro que lo hagas ya cuando eres un adulto, pero creo que a muchos de nosotros nos tocó tomarlo ya sea cuando estábamos en los últimos grados de primaria, en secundaria o preparatoria, ya absolutamente solos. Obviamente ya lo habÃamos tomado veces anteriores, pero la vez que vamos solos, y aún más si vamos de noche, creo que le agrega algo de adrenalina a la cuestión. BenjamÃn, quien es la persona que nos cuenta esta historia, precisamente era su primera vez que tomaba un transporte solo sin que alguno de sus padres fuera con él. Pues en aquel tiempo él apenas tenÃa 13 años y acababa de tomar una combi de regreso a su casa. Sus padres iban por él, pero debido a que habÃa tenido un proyecto y después de este proyecto se habÃa ido a la casa de otro amigo a festejar su cumpleaños. pues obviamente él se regresó a altas horas de la noche, tenÃa mucho la ventaja de que la combi que pasaba para llevarlo a su casa, pasaba precisamente delante de la casa de su amigo, entonces a pesar de que eran las diez y media, BenjamÃn le dijo a su madre que por favor no fuera por él, que solamente lo esperara en la puerta de su casa, que él llegarÃa solo.
21:06 Obviamente querÃa demostrarle a sus amigos que ya era un hombre, hecho y derecho, que él podÃa tomar el transporte público solo. Y su madre lo dejó, también tenÃa que ver que el chico madurara. Lo que no sabÃa BenjamÃn era que vivirÃa una experiencia paranormal que aún hasta hoy no puede olvidar. Su historia es la siguiente. Hola Alex y comunidad de la cripta. Mi nombre es BenjamÃn. Quiero platicarles una experiencia aterradora que me sucedió cuando tomé la combi de regreso a mi casa. En aquel tiempo yo iba a la secundaria y estaba en ese proceso de dejar, como quien dice, los pañales. Para todos lados yo iba con mi madre y pues por primera vez querÃa sentirme alguien mayor. Ya saben, uno que está pasando por ese tipo de transición de dejar de ser un niño para ser un adolescente. En aquel tiempo habÃamos tenido un proyecto en la casa de un amigo y después de ahà me pasé a celebrar un cumpleaños. La fiesta se acabó tarde, diez y media o once. Mi madre me llamó, ella estaba dispuesta a irme a buscar ahà a la casa de mi amigo, pero al ver que estaba rodeado de mis amigos y al ver que algunos de ellos se habÃan ido solos,
22:38 yo también querÃa demostrar que me podÃa cuidar solo, sobre todo este juego que tenemos entre los varones, asà que le dije a mi madre que no. que la combi pasaba precisamente enfrente de la casa de mi amigo, y solamente tendrÃa que caminar una cuadra, desde que me bajo de esta, hasta llegar a mi casa, que por favor me esperara en la puerta, mi madre aceptó, a final de cuentas ella también estaba esperando esto, que me volviera independiente, poco a poco, pasó la combi y yo me subÃ, Y sorprendentemente no habÃa pasaje, es decir, era temprano todavÃa.
23:24 El chofer me explicó ya que, hablamos un poquito, que el pasaje se llena, o sea que vienen muchas personas, por eso de las once de la noche. que es cuando algunos empleados salen de trabajar y ahà en ese momento la combi se llena. Pero que en esas horas, a decir verdad, va bastante vacÃa. Yo era la única persona que venÃa ahÃ. El chofer cerró la ventana y yo me quedé ahà sentado. Yo estaba mirando solamente hacia abajo, pensando en diferentes cosas, cuando en ese momento escucho llorar a una niña al fondo de la combi, yo di la vuelta, y me le quedé observando, habÃa una niña sentada al final de la combi, solamente se ponÃa sus manos en los ojos, y sollozaba y lloraba, y yo me le quedaba viendo, yo no la habÃa visto cuando habÃa entrado, la combi no tenÃa iluminación por dentro, solamente con la iluminación que pasaba a través de las ventanas, del alumbrado público, Pero como esta combi llevaba algunas cortinas, casi todo, todo estaba en penumbra. Creà que tal vez aquella niña ya venÃa ahÃ, pero no la habÃa visto porque estaba en lo oscuro. Pero ahora ya la pude ver.
24:52 Ahà con la iluminación de afuera, aquella chica lloraba y sollozaba. Me sentà incómodo, pues venÃa completamente sola y se veÃa que era una niña incluso menor que yo, como de algunos 7 u 8 años. VenÃa sola completamente en la combi. yo me sentà incómodo, solamente traté de no verla, desviar mi mirada para algún otro lugar, cuando en ese momento aquella niña empieza a gritar, diciéndome que me fuera, que no me querÃa ahÃ, que me fuera, obviamente yo no me iba a poner a pelear con una niña que yo no conocÃa, y mucho menos si era menor que yo, pensé que tal vez era la hija del de la combi, Y tal vez por algún ataque o tal vez simplemente porque era mala me estaba corriendo. Yo le toqué la ventana al chofer y le pregunté si es que me podÃa pasar para enfrente. Total y al cabo, ya faltaban solamente dos cuadras. El chofer me puso cara de desconcertado, pero dijo que sÃ. Yo me pasé para enfrente. Y casi al borde de llegar a mi casa, él me preguntó que por qué me querÃa venir acá enfrente, que si atrás me daba miedo o algo. Le dije que sÃ, que la niña que venÃa allá se la pasaba llorando y gritándome. En ese momento, el chofer se quedó sin hablar y me respondió,« Tú eres la única persona que
26:24 llevo en la combi. No hay ninguna persona todavÃa que me haya hecho la parada». No hay nadie que se haya subido después o antes que tú. De hecho, no me he detenido.¿ O tú has sentido que me detenga? Yo le respondà sinceramente que no. El chofer abrió la ventana y atrás no venÃa nadie. El chofer no se habÃa detenido, Alex, solamente para cuando yo me bajé y me pasé hacia enfrente. Pero cerré las puertas inmediatamente. La chica no tuvo manera de bajarse. De hecho creo que la chica ni siquiera tuvo manera de subirse. El chofer empezó a rezar. Me dijo que no era la primera vez que le pasaba esto. Que ya otros pasajeros habÃan visto más o menos lo mismo. Cuando la combi venÃa más o menos vacÃa. Yo me bajé de esta combi y corrà hacia los brazos de mi madre. No podÃa creer lo que habÃa vivido. HabÃa visto cara a cara A un fantasma A un ente paranormal Después de esto La verdad es que se me complicó bastante Volver a subirme al transporte público No lo hacÃa si no iba acompañado Ya sea de mis padres O de mis compañeros Pero eso sà Jamás volvà a quedarme hasta tarde Para agarrar una combi Ahà en mi colonia Criptomaniacos,¿ cuántos de
28:14 nosotros no ha cometido un simple error? Un error como el cual es desprevenirse. O ni siquiera un tan error que nosotros mismos hubiésemos querido. Algo que simplemente por el cansancio o tal vez porque nuestro cuerpo nos engaña y terminamos tal vez con mucho cansancio, terminamos distraÃdos y en el caso del transporte público nos pasamos de la parada. Creo que a todos nos ha pasado esto, ¿no? Tal vez cuando venimos de la universidad, de la escuela, del trabajo, uno viene demasiado cansado y simplemente se duerme y se le pasa.¿ A cuánto no nos ha pasado que nos tenemos que bajar y caminar de nuevo, de retorno, hasta nuestra casa? O si nos pasamos un largo trayecto, tenemos que pagar doble pasaje para volver a nuestra casa. Estos errores nos cobran caro, ¿no? Bueno, pues esto mismo le pasó a esta chica. VenÃa de una fiesta y cometió el error de dormirse. Se pasó de su parada habitual, quedó más lejos de casa que de costumbre y tuvo que caminar. Pero en aquella ocasión todo fue de una manera muy siniestra, pues algo tenebroso venÃa siguiéndola a plenas
29:45 horas de la madrugada. Su experiencia es la siguiente. Hola Alex, mi nombre es Jimena Fajardo y esta es mi experiencia. Verás, anteriormente, creo que como todos los jóvenes, yo tenÃa una vida de que cada fin de semana, o bueno, cada que se podÃa, iba a una discoteca, a un antro, como quieran ponerlo, restaurante, bar, etc. para divertirme junto con mis amigas. En aquel tiempo yo tendrÃa como unos 22 o 23 años. Aún estaba cursando la universidad y trabajaba de medio tiempo, unos tres dÃas, en una bodega. Cada fin de semana nos Ãbamos, nos enfiestábamos y después cada una volvÃa a su casa.
30:39 Pasa que en aquella noche tuve muy mala suerte en todos los aspectos. Verás, a mà no me gustaba salir sin dinero. A pesar de que trabajaba, a veces se me complicaba tener algo de dinero para mÃ. En aquella ocasión, como mis amigas me ofrecieron pagar casi todo ellas, yo acepté, a final de cuentas porque me estaban insistiendo demasiado. Fuimos al bar, nos divertimos ahÃ, y justo cuando cada quien se iba para su casa pues vivÃamos en direcciones diferentes, yo empecé a contar mi dinero. Me sobraba incluso. PodrÃa agarrar bien un taxi cualquiera. Les tengo que aclarar que este era el año 2005-2006, asà que aquà Uber y Didi todavÃa no existÃan. Nos tenÃamos que mover por taxis.
31:36 En aquel bar, yo tenÃa a una conocida en la barra. Asà que cuando mis amigas estaban yendo, yo me entretuve platicando con ella sobre algunas cosas personales de aquellos años. ella se terminó yendo con un chico, el cual era su pareja, y yo salà a agarrar el taxi, para este momento mis amigas ya se habÃan ido, y obviamente ellas me vieron que todavÃa seguÃa dentro del bar, se despidieron de mà allá adentro, y cada quien agarró para su casa, no sé en qué momento Alex, el dinero se me cayó, por andar distraÃda, y por qué no decirlo también, por andar algo borracha, No me di cuenta cuando el dinero se me cayó. El caso es que ahora tenÃa menos dinero que el de costumbre y ya no me alcanzaba para el taxi. Asà que tuve que optar por agarrar un carro de ruta que para suerte mÃa todavÃa hay durante la madrugada. Me dejaban más retirado de mi casa, pero era eso mejor que nada. Además, es muy peligroso pedir ride a cualquier persona que conozcas del antro. No sabes para dónde te va a llevar.
32:48 Y para acabar la de todo, en ese preciso momento no tenÃa saldo. y un noxo o tienda de autoservicio cerca, no habÃa, asà que tuve que ver por mà misma, la única opción era agarrar un carro de ruta, fui y hice la parada, creo que solamente iba yo en todo el camino, el caso es que al subirme, traté de mantenerme despierta, pero ya sabrán que el carro va por una vuelta por otra y uno se va relajando y me quedé dormida eso si le sumamos el alcohol pues era predecible cuando me levanté ya me habÃa pasado de mi parada pero por mucho y no tenÃa dinero para regresarme inmediatamente le dijo el señor que se detuviera y que bajara ahà Hice cálculos y me la tendrÃa que pasar caminando algunos 40 minutos, y caminando a paso ligero, maldiciéndome a mà misma, empecé a caminar. No me quedaba de otra. Y en ese momento usaba tacones, asà que ya te imaginarás. Caminé, caminé, al costado de la carretera.
34:01 Cuando precisamente en ese momento, siento que algo me está siguiendo, siento pasos atrás de mÃ, los escucho, volteo y lo veo. Alex era un hombre con sombrero, solamente podÃa ver su silueta, traÃa puesta como una gabardina negra y solamente me miraba. Al momento que yo me detuve, él se detuvo. y se me quedó observando solamente. Lo que más me aterraba en ese momento no era el hecho de que me estuviera siguiendo, sino es que vi dos ojos entre toda aquella silueta oscura. Sus ojos brillaban de manera rojiza. Brillaban como si estos fueran dos puntos de fuego. Aquellos ojos estaban rojos y solamente estaban directos hacia mÃ. Empecé a caminar más rápido y aquel señor me continuó siguiendo. SentÃa sus pisadas como si éste tuviera botas puestas y que pesaban bastante, se sentÃan ahà en la banqueta. Empecé a caminar y a caminar, hasta el grado de que uno de los tacones se me rompió. Yo seguÃ, no me importó, pero al ver que mi velocidad disminuÃa, y al escuchar que aquellas pisadas estaban acercando cada vez más y cada vez más, esta vez tal vez como a un metro de mÃ, opté por meterme en una casa. De hecho,
35:35 ya habÃa planteado esta posibilidad desde mucho antes, desde que vi a este hombre. pero no encontraba ninguna casa a la cual yo pudiera entrar y tocarle la puerta. Todas tenÃan patio enfrente y tenÃan reja, entonces para que me escucharan, la verdad iba a estar muy difÃcil, hasta que encontré una, que su puerta estaba algo salida, perfectamente podÃa ir y tocarle la puerta, y eso fue lo que hice, me metà a la casa, como una loca, y empecé a tocar la puerta con mucha fuerza y a gritar también. No pasó mucho tiempo, y vi que las luces adentro de esta se encendieron. El hombre que me venÃa persiguiendo no me alcanzó. Pensé que lo iba a hacer, pues ya venÃa muy cerca de mÃ. Cuando salió el hombre que vivÃa adentro, que para mi buena suerte era una familia, les dije que me venÃan persiguiendo. Obviamente este hombre pensó que tal vez era algún perturbado, algún hombre que se querÃa aprovechar de mÃ. Asà que tomó una palanca y salió a buscarlo. Pero por más que lo buscó, en la calle ya no habÃa nadie. La esposa del hombre me invitó un vaso de agua y me sentó en la sala. VenÃa con el tacón roto, sumamente alterada y solamente estaba temblando. Obviamente por esto me creyeron. Yo les
37:08 empecé a platicar todo, desde el momento en que me salà de la discoteca hasta el momento que me equivoqué de parada, que me quedé dormida y que me venÃa persiguiendo aquel hombre. Por suerte aquellas personas eran buenas. El esposo se ofreció a llevarme a casa y la mujer también lo acompañó. Creo que se tocaron el corazón porque tenÃan hijas, las cuales vi también aquella noche. Una de 18 años y la otra de 13. Creo que decidieron ayudarme, porque si esto le pasara a una de sus hijas, también hubiesen querido que la ayudaran. Lo que yo sé es que en aquella noche... Es que con lo que me encontré no era un hombre normal, no era una persona siquiera.
37:55 Estoy muy seguro que lo que me encontré era un ente paranormal, el cual me estaba acechando aquella noche, aquellos ojos rojos y aquella aura que emanaba. Me provocaba un escalofrÃo. De algún modo, mientras me perseguÃa, yo sentÃa el aire helado, como si cada vez que pasara más cerca de mÃ, éste me fuera arrastrando a quién sabe dónde. Por suerte, conseguà salir de aquella situación y vivir para contarlo. Hola Alex, mi nombre es Eric Mendoza y quiero compartirles a ti y a tu audiencia una experiencia de mi padre, aunque yo también la vivÃ, pero de lejos. Yo recuerdo que cuando iba en secundaria, mi padre trabajaba como taxista. Ãl me llevaba todas las mañanas a mi escuela y después de eso pasaba por un muy buen amigo suyo. Este amigo suyo era muy mayor, tenÃa 76 años, y mi padre
39:30 en ese entonces, si no mal recuerdo, tendrÃa como unos 42 o 43. pasaba por este amigo suyo al asilo y lo llevaba a las diferentes casas de sus hijos a veces lo llevaba a la casa de su hija otras veces a la casa de otro hijo en fin lo llevaba a cuatro casas diferentes donde vivÃa cada uno de sus hijos en diferentes dÃas este hombre se encontraba habitando un asilo pero prácticamente por voluntad propia. Y es que hizo algo que era un gesto muy bueno, al menos entre amigos. Resulta que este hombre tenÃa tres buenos amigos a los que habÃan mandado este asilo. Por lo tanto, para estar tiempo con ellos, decidió enlistarse en este asilo también. Pero prácticamente pasaba medio dÃa ahà y medio dÃa en casa de sus hijos, ya que por eso de las 3 de la tarde mi padre pasaba por él y lo llevaba de vuelta al asilo. Por el camino siempre iban platicando de diferentes cosas, cosas sobre la familia, cosas que habÃan vivido a lo largo de su vida pues... Mi padre y este señor se conocÃan de años. Crecieron en el mismo pueblo, asà que conocÃan casi a la misma gente.
40:48 Pero un dÃa, el hombre se subió muy emocionado. Llevaba una cajita, una pequeña caja que cabÃa en la palma de su mano. Era una cadena y una medalla, la cual habÃa mandado a pedir por internet. Este regalo era para su sobrina, se la enseñó mi padre y mi padre dice que esta medallita era muy hermosa y también tenÃa la pinta de que costaba muchÃsimo. Aquel hombre se iba ajustando el traje, se iba peinando, se iba alistando para estar presentable, asà que como los movimientos de aquel hombre eran algo lentos, eran algo torpes, Le pidió un favor a mi padre, le dijo que si por favor podÃa meter la caja ahà en la guantera, ya que con el movimiento del taxi no querÃa que se le cayera y pues que se fuera a hacer daño. Mi padre accedió, abrió la guantera, la metió ahà y la cerró nuevamente. Pasaron los minutos. Y aquel hombre y mi padre comenzaron a hablar, como rutinariamente lo hacÃan, pero entre toda la plática que fluÃa, se les olvidó algo, y era el regalo precisamente, que era el regalo precisamente para la sobrina de este hombre. Aquel anciano se bajó, y se lo olvidó por completo, también a mi padre, hasta la tarde cuando ya iba por él. Y fue a dejarlo nuevamente al asilo. Este hombre se acordó y le dijo...
42:18 Oye Lencho, se me olvidó la medalla, la que le llevaba mi sobrina. Ahà te la encargo, no la bajes. De todas maneras, la voy a sacar al dÃa siguiente, se la tengo que llevar. Mi padre le dijo que sÃ, que no habÃa ningún problema, que él se la cuidaba. Pasó aquel dÃa Alex. A la mañana siguiente, la misma rutina de siempre... Me llevó primero a mà a la escuela y después pasó por este anciano. Cuando este se subió, dijo que se sentÃa algo extraño, dijo que iba mareado y que también tenÃa un extraño dolor en el pecho. Mi padre le preguntó si querÃa que lo llevara al hospital, pero este hombre le dijo que no, que muy probablemente tendrÃa que ir al hospital, pero primero querÃa avisarle a su hija. llegar a su casa y decirle esto, para que de esa manera lo acompañara al hospital, mi padre accedió, empezó a acelerar el taxi, para llegar lo más pronto posible a la casa de su hija, pero en el trayecto, aquel hombre dejó de responder, mi padre le empezó a gritar, que reaccionara, que qué le pasaba, por qué no hablaba, Aquel hombre simplemente habÃa cerrado los ojos y no parecÃa tener señales de vida. Mi padre llegó a la casa de su hija. Le gritó inmediatamente por el portón para que saliera lo más pronto posible. La chica salió y juntos sacaron al anciano, el cual ya no respondÃa. Inmediatamente lo subieron otra vez para llevarlo al hospital. Mi padre hasta ahà supo, simplemente vio cuando lo metieron. No pasaron
43:51 muchas horas, tal vez unas dos o tres máximo, cuando a mi padre le llegó el aviso, por medio de un amigo, que aquel anciano habÃa fallecido. Mi padre no se lo podÃa creer, y obviamente por ser un amigo de tantos años le dolió. Recuerdo que lo estuve consolando yo y mi madre mientras él lloraba mirando la ventana. Era un amigo de la infancia y a pesar de llevarse una gran cantidad de años, se llevaban muy bien. Mi padre asistió al velorio, yo también junto con mi madre y después de la despedida, tal vez los dÃas iban a ser un poco más tristes. ya que mi padre estaba muy acostumbrado a llevarlo siempre a transportarlo pero empezó a ocurrir algo terrorÃfico algo sin explicación y es que mi padre durante las mañanas comenzó a ver una silueta que venÃa sentado atrás de él mi padre empezó a ver por el retrovisor más que nada lo hacÃa por reflejo tenÃa que ver el retrovisor para ver qué autos venÃan atrás para ver si podÃa pasarse otro carril o dar de reversa, y cuando lo hacÃa, veÃa a una persona que venÃa sentada atrás de él, veÃa la oreja y la nuca, cuando mi padre simplemente volteaba, se espantaba, se sobresaltaba a Alex, Estuvo muchas veces al borde de dar un volantazo. Lo bueno es que se calmaba. DecÃa que aquella extraña silueta solamente aparecÃa por unos breves segundos.
45:22 Cuando él ajustaba el retrovisor para ver todo hacia atrás y cuando ahorraba el valor suficiente para darse la vuelta y observar con sus propios ojos. Es en ese momento que no podÃa ver a nadie. Los asientos venÃan completamente vacÃos. A mi padre esto le pasó una, dos, tres veces en el mismo dÃa. Tanto asà que tuvo que regresar a casa y no salir nuevamente en el taxi en todo el dÃa. No querÃa ni siquiera agarrarlo para ir a la tienda o para atender alguna cosa sumamente sencilla. Mi padre, que habÃa pasado años conduciendo aquel taxi, le tenÃa miedo al propio vehÃculo. DecÃa que veÃa a un hombre, una silueta, que lo acompañaba siempre cuando conducÃa. Fue en una ocasión, de noche, cuando estaba cerrando el portón de la casa. Miró hacia el taxi y vio nuevamente aquella silueta sentada en los asientos traseros. Pudo ver su nuca con mucha propiedad y también la ropa que vestÃa. Mi padre en ese momento se dio cuenta que aquella silueta no era de un extraño, sino que era de aquel amigo suyo. Era el mismo anciano, su amigo, el que habÃa fallecido hace dÃas, allà en su taxi. En ese momento mi padre se metió a la casa y se encerró en el baño. Gritaba una y otra y otra vez que no podÃa creer lo que estaba viendo. Yo y mi madre solamente le tocábamos la puerta por afuera y le preguntábamos que qué tenÃa. Cuando finalmente salió, él
46:54 nos dijo que habÃa visto a su amigo, que la silueta que lo atormentaba todos los dÃas sentado atrás de él, era de su amigo, que él no comprendÃa, y esto lo recuerdo muy bien Alex con sus ojos llorando, él no comprendÃa por qué su amigo se encontraba atormentándolo, por qué estaba ahÃ, por qué lo seguÃa, por qué lo asustaba, que él no le habÃa hecho nada malo. que habÃan tenido discusiones algunas veces cuando eran más jóvenes, pero que cuando él partió, estaban bien, platicaban, se reÃan juntos, asà que mi padre no podÃa creer porque su amigo lo atormentaba de esa manera, mi padre no siguió conduciendo aquel taxi durante algunos dÃas, algunas ocasiones miraba por la ventana, Y cuenta que veÃa a su amigo ahà sentado. En una ocasión se tuvo que armar de valor. Tuvo que mover el taxi para sacar el bote de basura que se encontraba hasta el fondo del garage. Cuando hizo eso, abrió la guantera para sacar algo de dinero y darle asà a los hombres de la basura. Y es en ese momento que él se da cuenta que el regalo para la sobrina aún lo traÃa ahà en la guantera, aún lo transportaba con él. Mi padre en ese momento creyó que de seguro esto tenÃa algo que ver, que tal vez su amigo aún no se iba. porque aquel regalo todavÃa no se lo habÃa dado a su sobrina, una de las personas que más quiso en vida. Mi
48:26 padre se subió a su taxi, esta vez rezando, y fue directamente a la casa de esta sobrina y le entregó el regalo, el último regalo de su abuelo. La sobrina recibió este regalo con lágrimas escurriéndole entre los ojos. Y ambos en ese lapso se lamentaron y finalmente despidieron a el alma de su amigo. Después de eso, Alex, mi padre volvió a conducir el taxi. Jamás se le volvió a manifestar ninguna sombra. Su amigo finalmente lo habÃa dejado en paz. Ya han pasado muchos años de esto, Alex. Mi padre ahora tiene la misma edad que su amigo en aquel momento. Tiene 75 años. Y ahora él piensa. Que tal vez su amigo no querÃa espantarlo Plemente recordarle Que todavÃa le faltaba algo que hacer Pues mi padre le habÃa prometido Que cuidarÃa la medalla Hasta que llegara con su sobrina Y él habÃa hecho una promesa Que tenÃa que cumplir Esa fue mi historia Mando saludos a toda la comunidad de la cripta Y también a ti Nuestro narrador Hola Alex, primero que nada te quiero felicitar por
50:05 tu canal y también por las historias que nos cuentas. También quiero agradecer a la comunidad que comparte estas experiencias tan tétricas para todos. En esta noche les quiero compartir una que me sucedió a mÃ. Quiero poner mi granito de arena. Mi nombre es Félix, y durante un tiempo que estuve de taxista, me sucedió esto. Recuerdo que aquella noche, yo tenÃa mucho sueño. HabÃa tenido unos dÃas muy pesados con anterioridad. Resulta que un familiar mÃo habÃa enfermado, y por lo tanto... habÃa estado en el hospital dos noches enteras cuidándolo también junto con otros familiares entonces tenÃa que trabajar el dinero se me estaba acabando por lo tanto un dÃa miércoles por eso de las 10 de la noche salà de mi casa dispuesto a levantar a quien fuera lo que yo necesitaba era pasaje Pero para mi mala suerte, la noche no cooperó conmigo. Como era mitad de semana, casi no habÃa pasaje, más durante la noche, que era cuando me encontraba conduciendo. Tanto asà que habÃa salido a las 10 y solamente habÃa tenido un pasaje en toda la noche.
51:20 Ya por eso eran como las 12 y media, casi la una de la mañana. Y yo seguÃa conduciendo. A pesar de haber dormido todo el dÃa, simplemente el sueño no se me habÃa compensado. SeguÃa sintiéndome cansado, y a pesar de estarme tomando cafés a cada rato, tenÃa mucho sueño. Recuerdo ir en el volante, durmiéndome en plena carretera, hasta que en cierto punto... En una parada de autobús, vi a una mujer, una muchacha. Ella tenÃa un vestido blanco y un largo cabello castaño que caÃa hasta su espalda. Aquella chica parecÃa muy joven, tal vez de algunos 20 o 21 años.
52:03 Debido al cansancio que tenÃa, la vi, ahà de reojo, que me hizo la parada. Intenté detenerme, me detuve como a unos dos metros más adelante de ella. Para los que son taxistas o los que están acostumbrados a tomar este transporte, saben que el taxi se detiene enfrente de ellos para que se puedan subir. Bueno, en ese momento se me caÃa la cara de vergüenza pues se me habÃa pasado. La chica se subió, me dijo buenas noches y yo también le respondÃ. Recuerdo que estuvimos platicando. Tal vez durante unos dos minutos, pero no recuerdo cuál fue la conversación. Lo que yo imagino es que tal vez me platicó de dónde se dirigÃa, a dónde tenÃa que llevarla.
52:47 Yo le dije que sà y comenzamos el camino. Mi siguiente recuerdo es estar manejando en la carretera y de igual manera estarme durmiendo en esta. VeÃa las luces de los autos, escuchaba los claxon, escuchaba los autos como me rebasaban. pero no me podÃa despertar, o sea, no podÃa estar centrado, hasta que en un momento, el auto empezó a bailar, estaba pasando por encima de algo, y el auto empezó a sentir una turbulencia inmensa, y inmediatamente me orillé, me estaba saliendo de la carretera, en ese momento, recordé lo que estaba haciendo, que estaba llevando a una pasajera, Muy probablemente aquella mujer ya se encontraba enojada o asustada de lo que estaba pasando, por lo que volteé para disculparme lo más pronto posible, y lo único que vi a Alex fue un asiento vacÃo. Volteé hacia los asientos traseros, tal vez me habÃa confundido y la pasajera se habÃa subido en los asientos de atrás, pero no. No se encontraba nadie, yo venÃa solo en el taxi. Empecé a cuestionarme, yo recordaba a Alex como te digo, que una mujer se me habÃa subido en la parada, pero ahora venÃa solo.
54:00 Empecé a decirme a mà mismo que tal vez la habÃa soñado, tal vez un sueño medio despierto, medio dormido. Algunas personas les pasa cuando están excesivamente cansados, asà que simplemente ya no le di importancia y seguà conduciendo hasta llegar a una gasolinera. TenÃa que llenar el tanque y iba a aprovechar para comprar un café mucho más potente que me ayudara a manejar tal vez durante otras cuatro horas. Cuando llegué, empecé a checar mis llantas y noté que a algunas dos les faltaba aire, asà que en lo que el chico me ponÃa gasolina, el cual ya era amigo mÃo, Ya habÃa pasado muchas veces por ahÃ, estaba platicando conmigo, en eso yo le pedà al favor que si podÃa ir al Oxxo de enfrente y comprarme un café, en lo que yo le echaba aire a las llantas, pues la gasolinera estaba prácticamente vacÃa y ya habÃa hecho otros favores por mà y yo habÃa hecho otros favores por él, asà que sin problema fue. Mientras yo estaba aventándole el aire a las llantas Alex, el taxi estaba cerrado, pero cuando me levanté y jalé la manguera para echarle aire a la llanta del otro lado, me di cuenta que la puerta del taxi, la del asiento del copiloto, se encontraba abierta. A mà esto me sorprendió. Fui y la cerré, simplemente la empujé. Continué echando aire. Y de nuevo cuando me levanté, la puerta otra vez, la misma, se encontraba abierta. En ese momento me causó muchas preguntas en mi cabeza. Tal vez la puerta estaba fallando. Tal
55:32 vez ya no se metÃa el seguro. Asà que fui, la cerré nuevamente y traté de abrirla. Pero para mi sorpresa la puerta no se abrÃa. La puerta tenÃa seguro. Todas lo tenÃan. Era algo automático que yo accionaba desde el asiento del piloto, asà que no me pude caber en la cabeza cómo es que se abrió dos veces enfrente de mÃ. Estaba muy confundido, cuando en ese momento veo que mi amigo, el despachador de gasolina, está saliendo del OXXO y ya viene con mi café, muy cargado como se lo pedÃ. al acercarme a él, y después de estar platicando un momento, salió en la plática, de que esta noche no me habÃa ido muy bien, y pues no habÃa recogido mucho pasaje, a lo que este chico me comentó, pues al menos, ya traigo un pasaje ahà en el taxi, vaya y deje a esa muchacha, ya de perdido para que saque su noche, yo me le quedé mirando y le dije, pero cual muchacha?, la única chica que transporté fue a las 10, ahorita vengo solo, a lo que él me contestó Alex, no don Félix, hay trae una muchacha o que, es familiar suyo, yo estaba muy confundido y le respondÃ, no, cual muchacha me hablas, yo llegué solo a la gasolinera, no me diga eso don Félix, lo vi llegar con una chica, Es más, mientras usted estaba echándole aire a las llantas, esta se bajó del taxi y se fue caminando a los baños.
57:02 Incluso le dejó la puerta abierta. En ese momento, Alex, te juro que me recorrió un escalofrÃo por todo mi cuerpo. La puerta abierta. Aquella muchacha. Yo le pedà en ese momento a mi amigo que me dijera cómo era que lucÃa aquella chica. Y lo que me dijo solamente me aterró más. Me dijo que aquella chica vestÃa con un vestido blanco y que tenÃa el pelo castaño. Me dijo las mismas caracterÃsticas de la chica que yo habÃa subido kilómetros atrás, la que habÃa desaparecido ahà en mi taxi. En ese momento le dije... No me digas eso porque siento que estoy transportando un fantasma. Aquella muchacha que tú me dices, me hizo la parada kilómetros atrás, pero cuando volteé a ver el asiento ya no venÃa nadie. Pensé que me lo habÃa imaginado, pensé que la habÃa soñado.
57:54 Pero ahora que me lo dices, estoy más que seguro que tú también pudiste verla. Ambos nos quedamos con los ojos abiertos como platos, Alex. Los dos nos encontrábamos muy asustados. Asà que para cerciorarnos de que esto habÃa sido algo paranormal, o tal vez que nos habÃamos confundido, decidimos ir hacia los baños. Entramos en estos, y no habÃa nadie. La chica que él habÃa visto que habÃa entrado a los baños simplemente ya no estaba. La gasolinera en ese momento se encontraba sola. No habÃa ningún lugar a donde ella hubiera podido ir sin que él se hubiera dado cuenta. Después de aquella noche, Alex, acostumbré a siempre portar con un rosario y persinarme antes de salir y después de llegar.
58:40 Le pido a Dios que siempre me cuide en el camino y que sobre todo, No deje que ningún espÃritu, como en aquella noche, se me suba al taxi. Gracias por contarnos estos relatos Alex y saludos a todos desde Chihuahua.
59:23 Hola Alex, quisiera que mi nombre permanezca anónimo, lo que te quiero platicar, es una experiencia que me tocó cuando estaba trabajando como taxista, pero no estaba en carreteras buscando pasaje, yo tenÃa varios clientes, estos me llamaban para cumplir diferentes carreras, recuerdo que en aquel tiempo... Daba tarjetas junto con mi número de celular. Y esto me atraÃa a muchos clientes. La clave es el boca a boca, que más personas te recomienden. Recuerdo que una tarde noche me llamó una familia. Pensé que como comúnmente sucedÃa los fines de semana, querÃan que los llevara a un centro comercial, al cine o algún restaurante. Pero en esta ocasión no. Sucede que el niño de esta familia habÃa tenido una fiesta infantil, habÃa cumplido años, y varios de sus amiguitos habÃan ido. Sucede que algunas familias de estos niños no podÃan ir por ellos, o simplemente se les facilitaba mucho que esta familia fuera a dejarlos, pero como era un número... Algo grande. Me pidieron que si a mÃ, como era un chofer de confianza que conocÃan de años, pudiera hacer el favor de llevar a cuatro niños a sus diferentes casas. Yo acepté. Total.
1:00:45 No eran direcciones con una larga distancia. Entonces fui inmediatamente a esta casa. Y para mi sorpresa, al menos de momento, lo único que vi fueron a tres niños. Ellos se subieron a mi taxi. Y la mamá, la madre de la familia, con la cual habÃa tenido cientos de viajes a diferentes destinos, me dijo que por favor los llevara a estas dos direcciones. Los otros dos niños me comentó que ya se los habÃan llevado, que solamente faltaban esos dos. Obviamente yo me quedé mirando, hacia los asientos traseros y en el asiento del copiloto. Enfrente conmigo iba un niño, pero atrás iba un niño y una niña. Yo esto se lo iba a mencionar a aquella madre, pero ella ya se habÃa dado la vuelta y ya se habÃa metido.
1:01:32 Pensé que tal vez se le habÃa pasado que venÃa un niño extra. Y por el camino me percaté de algo. Y es que a los dos niños que iban atrás de mà eran hermanos. Entonces fue fácil de suponer que en una misma dirección ellos dos iban a bajar. Yo puse música. Obviamente no iba platicando con ellos, iba con mi mirada fija y mi atención fija en la carretera, para que nada malo sucediera, pero yo noté algo Alex, el chico que venÃa a un lado de mÃ, iba sumamente callado, pero también como que iba... algo nervioso. En su mirada yo podÃa notar, ya ves que los niños no pueden disimular, que iba como que asustado, que iba como que perturbado. Esto no sucedió cuando abordó el taxi, sucedió en el camino, asà que pensé que a lo mejor le incomodaba que un extraño como yo lo transportara en su taxi. Por otro lado, muy diferente, los dos niños que venÃan atrás venÃan jugando, Tanto la niña como el niño... VenÃan aplaudiendo... Platicando... Haciendo sus cosas... Por lo que al tratar de tranquilizar al chico que venÃa atrás de mÃ... Le pregunté... Oye niño...¿ Qué tienes? No te preocupes...
1:02:48 Te voy a llevar con tus papás...¿ Quieres hablar con ellos en lo que llegamos? Ahà está mi celular... Si te sabes el número, márcales...¿ Tienes saldo? Pero el niño me miró y me dijo que no... Solamente con su cabeza... Después me dijo... Que sus papás ya sabÃan que él iba en camino, que no estaba asà porque viniera solo, que era otra cosa. Yo estaba muy confundido en ese momento. Seguà conduciendo, pero aquel niño empeoraba cada minuto. Después empezó a llorar. Yo lo noté. Se tallaba las lágrimas, Alex, como para intentar camuflajear esto, pero no era evidente. Ese niño iba llorando. No iba llanto tendido. Solamente se le escurrÃan las lágrimas. Y miraba para un lado y miraba para el otro. como que enfocando siempre su vista hacia afuera y cada tanto se tapaba los oÃdos pensé que tal vez padecÃa de alguna enfermedad o de alguna capacidad diferente asà que yo le pregunté¿ te molesta la música?¿ o quieres que baje los vidrios? el niño me dijo que no que solamente querÃa llegar a su casa pero para su mala suerte o tal vez para mi buena suerte llegamos primero al domicilio de los dos hermanos Ya me habÃan pagado la carrera. Su madre ya se encontraba en la puerta esperándolos. Ellos dos recuerdo muy bien que me dijeron gracias. Yo solamente me quedé detenido. Se abrió la puerta y bajó un hermano. Y después de bajar este,
1:04:18 cerró la puerta. Pensé que tal vez la hermanita se iba a bajar del otro lado, o que tal vez estaban jugando, pero para mi sorpresa ya nadie bajó, solamente habÃa bajado el niño. Yo volteé hacia atrás a Alex y en ese momento me di cuenta que los asientos venÃan completamente solos, yo estaba confundido y muy asombrado. Volteé a ver a la madre, la cual solamente se despedÃa de mÃ, agitando su mano, diciendo adiós, mientras que solamente un niño entraba a la casa. Yo me quedé pensando,¿ dónde quedó la niña? Se supone que venÃan dos hermanos ahà atrás. Arranqué de nuevo el taxi. Bajé las ventanas, miré hacia los lados por si tal vez la niña estuviera escondida ahà en el taxi, pero no, no habÃa nadie.
1:05:02 Recuerdo muy bien que el niño que venÃa a mi lado en el asiento del copiloto se me quedó mirando y con lágrimas en sus ojos me dijo, tú también la viste, ¿verdad? Yo también la venÃa escuchando. En ese momento me le quedé viendo y le dije, ¿cómo? La niña.«¿ Hablas de la niña?» Alex, lo que me respondió ese niño, me dejó sin poder dormir tal vez por unos tres dÃas. Resulta que, cuando se subieron al taxi, solamente se subieron dos niños, él y el otro niño que venÃa atrás. Sucede que la hermanita del otro niño habÃa fallecido hace aproximadamente dos años, pero según padres del niño y algunos psicólogos, este niño no habÃa tolerado, todavÃa no habÃa superado, el fallecimiento de su hermanita. Incluso lo negaba, actuaba y jugaba, como si ésta, aún siguiera viva, como si ella, aún jugara con él. Este niño me respondió, que en el receso y en la fiesta, este niño actuaba como si, su hermanita estuviera viva, llevándole comida, incluyéndole en los juegos.
1:06:13 Durante los primeros dÃas, los otros niños aceptaron esto, tal vez por un sentimiento de empatÃa, pero que las cosas fueron poniéndose tenebrosas cada vez más, pues empezaron a notar que la niña sà se manifestaba, que el espÃritu de esta sà empezaba a jugar con ellos, y esto a este niño le daba mucho miedo, por eso venÃa enfrente conmigo, llorando, tapándose los oÃdos, para intentar no escuchar la voz de aquella niña. Alex, yo la escuchaba. Escuchaba la voz de la niña y cómo venÃa jugando atrás con este hermanito sin saberlo. Estaba transportando un alma, o tal vez algo más, según se dice. A veces algunas cosas toman la forma de niños, pues estos casi de manera inmediata se van al cielo o a donde quiera que se vayan. Se dice que las almas de los niños no se quedan, asà que lo que creo es que tal vez aquel hermanito le dio forma a algo que no era el espÃritu de su hermana. Tan solo pensar en esto me hace recordar el escalofrÃo que me recorrió en aquel momento.
1:07:26 Conduje hasta llegar a la casa de aquel niño, lo bajé y simplemente nos quedamos mirando. Y lo último que este niño me dijo fue algo que me dejó impactado. Ãl me dijo, qué bueno que la viste. Mis papás no me creen, pero al menos sé que no es algo que nosotros nos imaginamos. Tú eres un adulto y pudiste verla. Desde aquella situación, Alex, tuve mucha suerte de no tener que volver a transportar a ese niño que siempre venÃa acompañado de la supuesta alma de su hermana.
1:08:12 Hola Alex, mi nombre es Fernando David. Te quiero compartir una experiencia que le sucedió a mi hijo. Mi hijo es taxista, al menos actualmente, pero anteriormente, pero anteriormente, se fue metiendo en estos trabajos del transporte público, Poco a poco, primero fue microbocero, después fue carro de ruta y finalmente ahora taxista. Y si bien le han pasado cosas inexplicables, cosas que podrÃamos decir en el ámbito paranormal, la que más lo traumó, la que más lo perturbó, por semanas e incluso por meses, sucedió cuando estaba trabajando como carro de ruta. Los carros de ruta podrÃamos decir que son como autobuses. Estos autos tienen su trayectoria, tienen diferentes paradas y las personas se van subiendo a estos autos y las van dejando en cada una de las paradas. El precio es fijo, pero cada persona paga su pasaje. Como el trayecto es largo, de poco en poco se genera la ganancia, pero ya a altas horas de la noche, el pasaje tiende a subir. Y por suerte para mi hijo, su ruta quedaba cerca de un antro, de varios de hecho, villares, bares, etc.
1:09:45 TenÃa que lidiar con borrachos, pero también esto lo beneficiaba ya que, en fin de semana, salÃan muchos jóvenes a divertirse. Y por lo regular, para no agarrar un taxi que les cobrarÃa mucho más dinero, agarraban carros de ruta. Tengo que aclarar que mi hijo no es una persona que dialogue mucho. Es una persona que es recta, que es estricta, que no es grosera. Pero eso sÃ, el don del habla simplemente no se le da. Te saluda y te despide, pero hasta ahÃ. No acostumbra a estar platicando con los pasajeros. Es más, eso le incomoda. Asà que cuando este pasajero subió a su carro, lo tomó por sorpresa cuando le empezó a hacer plática. Mi hijo dice que cuando iba transitando por esta carretera, cuando se subió este joven, tal vez de aproximadamente unos 20-24 años, notó que no se subió solo. Este joven abrió la puerta, se sentó en el asiento del copiloto, y otra chica, una chica que iba vestida, pues de forma extraña, no traÃa la tÃpica vestimenta de una mujer que sale de antro o que sale a un bar para divertirse. aquella chica tenÃa un vestido blanco, y esta se vea sentado en los asientos traseros, casi de manera inmediata, este joven empezó a hacerle plática a mi hijo, de diferentes temas Alex, por supuesto mi
1:11:17 hijo por no ser grosero, también le siguió la plática, pero cada tanto querÃa cortarla, A él le gustaba ir en silencio o tal vez ir escuchando música centrado en el camino. Por alguna razón, el joven que se habÃa subido a su auto seguÃa y seguÃa haciéndole plática. HabÃa esos incómodos silencios a veces cuando la plática se acababa pero casi de manera inmediata. Aquel chico comenzaba otra plática nueva. A mi hijo esto no le habÃa pasado casi nunca. Pensó que tal vez era una persona muy parlanchina. Siguió conduciendo hasta que llegaron a la parada. Mi hijo sabÃa que tenÃa que cobrar dos pasajes, ya que los chicos se habÃan subido en la misma distancia. Pero cuando él volteó hacia atrás, no vio a la mujer. Los asientos traseros venÃan solos. Ãl sabÃa que nos habÃa detenido. No habÃa visto a ninguna otra persona en el camino. Ninguna persona le habÃa hecho la parada. Nadie se habÃa subido aparte de ellos dos. Mi hijo le preguntó. Oye,¿ y tu amiga? Te subiste con alguien, ¿no? Aquel chico simplemente se le quedó viendo y le dijo. Ay, discúlpame. Pensé que no la habÃas visto. Por eso te venÃa haciendo plática.
1:12:44 Mi hijo se le quedó viendo y le preguntó,¿ cómo que me estabas haciendo plática por ella? Lo que le dijo fue que desde que tiene memoria, siempre lo ha perseguido una especie de espÃritu, una especie de mujer, algunas personas la ven, otros tantos no. Pero cuando mi hijo volteó y se le quedó mirando a aquella chica, al mismo tiempo que este joven se iba subiendo al auto, él estaba seguro que mi hijo la habÃa visto, y por esto mismo empezó a hacerle plática. Este chico le dijo que no querÃa que vieran a aquella mujer, aquella mujer que lo acompañaba siempre, ya que por el retrovisor, o si es que mi hijo se volteaba para verla fijamente, Se iba a llevar una imagen muy perturbadora, ya que según este chico las personas que la ven, al momento de que la miran fijamente, pueden ver un rostro deforme, con dos cuencas absolutamente oscuras donde deberÃan de ir sus ojos.
1:13:45 y una boca, con una dentadura pútrida y muy horripilante, con unos dientes enormes y deformes saliéndoles entre los labios. Por eso mismo aquel joven se enfocaba tanto en hacerle plática a mi hijo, ya que no querÃa que volteara, se esforzaba por distraerlo. Mi hijo simplemente se le quedó viendo, creo que como todos, como si estuviera hablando con un loquito. El chico solamente se bajó, le pagó la carrera a mi hijo y le dijo,« Mira, te voy a pagar los dos. No te estoy mintiendo, pero en serio, qué bueno que no la pudiste ver». Mi hijo solamente se quedó en silencio y recibió el pago. De hecho, empezó a buscar a aquella muchacha. VeÃa que ambas puertas de los asientos traseros se encontraban con seguro, asà que ella no se pudo haber bajado. Ãl quitaba los seguros manualmente desde su lado. Mi hijo al ver que no venÃa nadie más con él, simplemente se extrañó de esto. El joven ya se iba retirando. Tal vez habÃa avanzado como unos tres pasos, de manera muy lenta. Mi hijo arrancó de nuevo y miró por el retrovisor que tiene a un lado. Y Alex, él dice que pudo ver claramente como aquel chico era acompañado por una mujer de vestido blanco que iba atrás de él. Aquella chica hace segundos no se encontraba con él, y ahora de la nada
1:15:16 habÃa aparecido. Esto le bastó a mi hijo para creer en toda la historia que aquel muchacho le habÃa contado. Recuerdo que llegó esa noche a la casa temblando, y simplemente nos contó lo que habÃa sucedido minutos después, cuando dejó de estar mirando a la nada, como si estuviera en otro mundo, ya que él todavÃa no asimilaba lo que habÃa vivido. Creo que todos nos ponemos asà cuando vivimos nuestra primera experiencia paranormal. Simplemente nos planteamos todo. Esa fue la historia de mi hijo Alex. Espero puedas compartirla. Saludos a toda la comunidad de la cripta embrujada. Hola Alex, mi nombre es MartÃn Ortiz. Mi experiencia es la siguiente. Verás, yo trabajo como Uber y estoy trabajando en este sitio desde hace muchos años ya. Ya me acoplé al trabajo.
1:16:24 Y de hecho, trabajo en los diferentes horarios. Y una de las facilidades que tiene esta aplicación es que volvió el trabajo de taxi un tanto más seguro. Ya que los que piden Uber tienen su perfil, su cuenta bancaria, su nombre personal, etc. Al igual que nosotros. Entonces los asaltos o ciertas circunstancias en donde se ve implicada la delincuencia... pues a decir verdad bajaron mucho pero tengo la mala suerte que aún teniendo esta aplicación de mi lado vivà algo de absoluto terror involucrado con esta ahà me llegó un pasaje fui a recoger aquella muchacha pues tenÃa el nombre de una chica y también la foto de esta cuando llegué a la dirección me sorprendió ver una casa que si bien no se notaba abandonada Alex se notaba bastante deteriorada Además, la zona en la que la iba a recoger era un tanto siniestra y no tenÃa muchas personas viviendo ahÃ. Ahà saltó mi primera alarma. Pensé que tal vez me iban a asaltar. Pensé que tal vez era algún tipo de trampa. estaba mirando para todos lados, cuando en eso, escucho como la puerta de mi auto se abre, enseguida entra un hombre y se sienta en el asiento de copiloto, y en los asientos traseros se sube una mujer, y también otro hombre, yo estaba muy desconcertado para este momento, y yo les dije disculpen, estoy
1:17:57 esperando un pasaje, ustedes no son, cuando volteo a ver a la mujer Alex, quedé helado completamente, La chica parecÃa venir esposada de las manos. Las tenÃa hacia atrás y no podÃa moverlas. Su cara no la podÃa ver, ya que estaba cubierta por una especie de manta. No la tenÃa amarrada, solamente la tenÃa puesta arriba de su nuca, y se notaba que su cabeza siempre iba mirando hacia el suelo. El hombre que se habÃa sentado a un lado mÃo, se alzó la chamarra que tenÃa, y me mostró un arma de fuego. En ese momento él me dijo,« No hagas más preguntas». Sigue con tu camino y déjanos donde dice la publicación. Yo no podÃa hacer nada más, Alex.
1:18:45 Estaba entre la espada y la pared. Recuerdo que arranqué y aquellos minutos fueron los más largos de mi vida. El hombre que iba de copiloto me iba viendo con una expresión muy aterradora, como si estuviera esperando cada milisegundo que yo me moviera o hiciera un movimiento brusco. para accionar su arma, ya para este momento la habÃa sacado y la llevaba entre sus piernas, la chica iba atrás sin pronunciar ni una sola palabra, a lo que yo pensé en ese momento que tal vez venÃa amordazada, el otro hombre que venÃa con aquella chica, llevaba un gorro puesto negro, el cual se habÃa bajado tapando sus orejas y parte de sus ojos, como queriendo esconderlos, pero con una mirada fácil, Era evidente que se habÃa consumido algo.
1:19:35 Sus ojos parecÃan muy rojos. Cuando nos encontramos un retén de policÃas, créeme que empecé a temblar. Temà por mi vida en ese momento. El hombre me dijo,« Sigue adelante y no te pares». Yo tuve que seguir adelante. Conseguà desviarme del retén. TenÃa miedo de que nos fueran a encontrar, pues no sabÃa cómo podÃan actuar en contra mÃa. Y a pesar de que los policÃas nos pitaron, yo no me detuve. TenÃa el arma de fuego por un lado. Después de que hice ese movimiento, Alex, y de que conseguà perder a los policÃas, pues estos arrancaron y nos siguieron tal vez por unos tres minutos. El chico que venÃa a un lado de mà de copiloto, me lo celebró como si fuera su amigo. Me dijo, ese es mi gallo. Conductores como tú son los que nos hacen falta.
1:20:29 Como si yo hubiera hecho algo bueno. Lo único que estaba haciendo era salvar mi vida en ese momento. Lo recuerdo ahora y empiezo a temblar. Llegué hasta el punto. Las tres personas se bajaron. Y el hombre que iba de copiloto sacó su cartera y me dio mucho más dinero del que habÃa acordado la aplicación. Me dijo en tono sarcástico, ahà tienes una buena propina, te rifaste, te rifaste. Después de eso, ellos entraron a una casa que, ahora sÃ, parecÃa completamente abandonada. El monte de esta casa que era muy grande, habÃa rebasado tal vez el metro, en el centro estaba la casa, los vidrios estaban rotos, las protecciones caÃdas y los muros desquebrajados. ParecÃa que nadie habitaba ahà desde hace años. Arranqué de nuevo y me fui. Yo sabÃa muy bien que ellos tenÃan mis datos, pues ahà en la aplicación salen, eran muy listos. Los datos con los que habÃan abordado eran los datos de la chica.
1:21:41 para evitar de alguna manera que dieran con su nombre verdadero. Pero si yo hablaba, si yo iba a la policÃa, ellos sabrÃan concretamente quién soy. Mi nombre, mi dirección, las placas de mi auto. En ese momento, Alex, yo me tuve que detener al lado de unas vÃas y replantearme todo.¿ Qué tendrÃa que hacer? Si iba, a lo mejor estas personas iban a cobrar venganza en contra mÃa. Pero se me quedaba callado y actuaba como que nada hubiera pasado. No sé si podrÃa con eso en mi conciencia. No te voy a mentir, Alex. Pasó un dÃa, un dÃa completo en el cual yo no dije nada. Pero la noche siguiente, fui con la necesidad de sacar esto y le dije a la policÃa. Yo acompañé a la policÃa incluso hasta la casa. Me sentà un poco aliviado a llevar patrullas atrás de mÃ. Lo que encontraron adentro fueron a estos dos hombres, pero la chica ya no estaba.
1:22:40 El dato que me perturbó más y que me dejó muy pensativo, completamente confundido de lo que habÃa sucedido, es que aquellos dos hombres estaban en la casa pero se encontraban sin vida. ParecÃa ser que un objeto con filo les habÃa quitado la vida al pasar por cada uno de sus cuellos. De manera rápida, no tenÃa ni una sola marca más. De hecho, encontraron el arma. Era una navaja. Estaba en el centro de ellos, recostados en la sala de la casa, entre tierra, césped, basura. Ahà se encontraban, y por como examinaron todo, parecÃa que ellos mismos habÃan hecho eso. Las huellas las tenÃan ahÃ, en la navaja.
1:23:31 Qué extraño era todo, Alex. Aquella mujer ya no apareció. Y hasta hoy vivo con la duda de por qué aquellos hombres habÃan hecho eso.¿ Por qué la transportaron hasta ese lugar, para, simplemente ellos, quitarse su propia vida y dejarla a la deriva? Aún si te soy sincero, a pesar de dar muchas vueltas a la cabeza respecto a este asunto, no consigo dar con una respuesta. Tal vez alguien en tu comunidad pueda decir algo o levantar tan siquiera alguna idea de lo que pudo suceder aquella noche. Gracias por compartir mi historia, Alex. Te escucho todas las noches ahà en Spotify y espero que a la comunidad de criptomaniacos les guste esta historia. Mi nombre es Andrés Valdés, soy taxista y esta es mi experiencia. CorrÃa el mes de abril, yo soy de Tampico, y por regular en ese mes se hacen unas fiestas acá en la ciudad.
1:24:43 Se les denomina popularmente las fiestas de abril. Van muchas personas, va una feria, se hacen conciertos, hay diferentes actividades que uno puede hacer. Pero como cada año aumenta la afluencia de gente, a veces las personas, aunque tengan auto, deciden no llevarlo. Esto debido a que el estacionamiento, a una hora muy temprana, deja de estar disponible ya que se llena. Y también podrÃamos decir que suceden varios altercados en el estacionamiento. Uno de ellos es que por regular a veces algunas personas van en estado alcohólico y comienzan a manejar. No son pocos los casos en donde algunas personas rayan o chocan con otros autos en el estacionamiento. Entonces, para evitar esto, algunas personas optan por contratar un taxi o más recientemente un Uber, para que vayan y los traigan con total seguridad y sin tener ni un solo problema. A mà me llamaron, yo no soy Uber, pero doy mi tarjeta de taxi a todas aquellas personas que me contratan cotidianamente.
1:25:57 No me toma por sorpresa cuando me llaman de un número que no conozco. Por lo regular, mis clientes habituales me suelen recomendar con varias personas. Y aquella noche fue la ocasión. Me llamaron por teléfono unos jóvenes. Estos jóvenes se encontraban en las fiestas. Y me pidieron que si por favor pudiera llevarlos a tal dirección. Era un recorrido como de 40 minutos. Les dije la tarifa y ellos aceptaron inmediatamente. Pasé por ellos a las fiestas. TenÃan un cierto olor a alcohol pero se notaba que no venÃan tomados. Lo que más me llamó la atención es que una chica que acompañaba a estos jóvenes que eran cuatro, venÃa llorando y venÃa como que enojada. Pensé que tal vez habÃa sido alguna discusión, algún enfrentamiento, pero resulta que por el camino me voy dando cuenta. que aquella chica está enojada, porque su pareja, le habÃa sido infiel, con otra chica ahà en la fiesta, y se habÃan dado cuenta, y de hecho, todos los jóvenes, se encontraban de camino a ver una bruja, o al menos asà la denominaron, no quiero dar muchos detalles, sobre la colonia que los llevé, ya que sé muy bien Alex, que por esta zona también te escuchan, y la verdad, no quisiera de aventarme de enemigo a una bruja de esa categorÃa, al caso
1:27:29 es que es una bruja muy fuerte de esta ciudad y los jóvenes parecÃa que la conocÃan e iban con ella, esta señora vive enfrente de lo que podrÃamos decir como una especie de laguna o la entrada a una, tiene como un pequeño puerto donde hay varias planchas, donde varios pescadores van y se ponen. Cuando uno va entrando, que se tiene que transitar por un camino de terracerÃa, uno va mirando para todos lados y solamente ve laguna y monte, monte a un lado, laguna del otro. Y lo que me llamó más la atención es que, a pesar de que eran las 2 de la mañana, HabÃa hombres ahà en las lanchas, como si estuvieran amarrándolas, como si estuvieran dándoles mantenimiento, que tan pronto nos vieron, empezaron a observarnos, con unos ojos que se iluminaban, como que brillaban de manera rojiza.
1:28:29 Yo pensé que esto se debÃa a la iluminación de mi foco, pero de cierta manera me perturbaba Alex, me perturbaba mucho. Aquellos hombres solamente nos miraban, como si esperaran algún movimiento en falso. En ese momento noto que los jóvenes están repitiendo algo. Para no decir su nombre, optaré por un alias. Ellos decÃan, Doña Lencha, vamos a entrar, denos permiso. Esto lo repitieron por tres veces y una vez que terminaron, me dijeron que por favor, lo dijera yo. Yo estaba muy sorprendido y confundido, Alex. Yo soy una persona que no cree mucho en eso, pero para no llevar es la contraria. Y porque soy una persona que no recae en discusiones, lo dije rápido. Llegamos a la casa de aquella señora bruja. Los jóvenes se bajaron, tocaron la puerta y se metieron. Yo me di la vuelta, giré el taxi y cuando ya estaba a punto de irme, el joven se regresó rápidamente, me tocó la puerta y me dijo...« Oiga, señor, cuando se vaya, también pÃdale permiso, que luego pasan cosas extrañas». Después de esto ni siquiera se despidió. Era como algo que se le habÃa olvidado decirme.
1:29:52 Tan solo rápidamente se dio la media vuelta, corrió y se metió a la casa. Obviamente yo no iba a caer en aquellos juegos. Decidà seguir conduciendo. Cuando ya Alex estaba a punto de salir del camino de terracerÃa y olvidar aquella experiencia y dejar aquella laguna atrás, noté que los pescadores seguÃan en el mismo sitio y observaban mi taxi como iba transitando. De cierta manera esto me ponÃa muy nervioso y a pesar de que aceleraba mucho, SentÃa que mi auto cada vez perdÃa más potencia, hasta que finalmente ya no quiso dar. Primero ocurrió algo raro, Alex.
1:30:35 Mi auto era como si estuviera atascado. Aceleraba y aceleraba, pero no se movÃa. Asà que por lo tanto, con miedo y todo, me tuve que bajar y ver en dónde se habÃa atascado. Pero por más que chequeé, Alex, el auto no estaba atascado, no estaba atorado. El auto estaba bien en una parte plana de la arena. A pesar de que aceleraba, el auto no se movÃa. Traté de encenderlo y apagarlo, pero al momento de apagarlo y otra vez girar la llave, el auto no encendÃa. Como no encendió, no encendà las luces. Y aún asà sin luces, pude ver que los pescadores seguÃan observándome. ahà parados a un costado de la laguna, con los ojos brillantes, viéndome solamente.
1:31:28 Ahora estaba seguro que no habÃa ningún tipo de iluminación que reflejara la luz de esa manera de sus ojos. Aquellos pescadores que me observaban en la negrura, entre la oscuridad, les brillaban los ojos con un color rojizo. En ese momento recordé lo que me habÃa dicho el chico, y a pesar de que no querÃa creer en todo eso, Opté por decirlo.« Doña Lencha, le pido de favor que me dé permiso de irme». Lo repetà tres veces, con mucho terror a Alex, pero también pidiéndole en serio.« No me lo vas a creer». El auto encendió, y me fui rápidamente de aquel lugar. Cuando me iba yendo Alex, y estaba pasando por los últimos botes, las últimas lanchas, Miré de nuevo hacia aquellos pescadores para cerciorarme tal vez de que no me estuvieran persiguiendo y me encontré con que ya no habÃa nadie. Los pescadores habÃan desaparecido. Desde aquella experiencia no he vuelto a tomar ni un solo trabajo que me encamine cerca de aquella colonia y mucho menos que sea la dirección de aquella bruja. No. No.
1:33:04 Mi nombre es Edgar Zamora. Te quiero contar una experiencia, Alex. Esta experiencia que me sucedió ya la he cantado varias veces. A mis compañeros, a mis amigos, a mis familiares, y por increÃble que te suene, la gran mayorÃa de ellos no me cree. Pero al menos tú y tu comunidad espero que me den el beneficio de la duda. Mira, sucedió lo siguiente. Cuando yo me encontraba conduciendo en mi taxi, eran aproximadamente la una de la mañana. Me encontré con una chica en una parada. A veces acostumbraba a conducir hasta las tres de la mañana. Dos de la mañana.
1:33:52 No me aventuraba más. Si de por sà hay bastante delincuencia a esas horas. Tristemente me sumo al gran número de taxistas los cuales han sido asaltados. Asà que siempre tomo mis precauciones. Al momento que vi a esta chica, vi que en la parada no habÃa nadie más. Y por lo regular en las madrugadas, yo solamente levanto mujeres porque por regular van saliendo del trabajo, a familias o a parejas. Jamás levanto grupos de chicos de dos, tres o cuatro, porque son estos grupos con los que me ha tocado que luego me asaltan. Al checar que esta muchacha venÃa sola, me detuve. Ella me preguntó sobre el precio de la carrera a un tal punto. Luego me preguntó sobre si podÃa hacer dos paradas. Yo le dije que sÃ, aunque estaba algo confundido. Solamente la veÃa a ella.
1:34:54 En ese momento le hice una señal con las manos a dos hombres que salieron por detrás de la parada. Se encontraban parados abajo de una sombra de una máquina de expendidoras de refrescos. Yo no los podÃa ver porque estaban ocultos. En ese momento empecé a dudar, Alex. En serio te lo digo. Pero ya habÃa dicho que sÃ. Y si te soy sincero, soy de esas personas que son tÃmidas, que jamás se ha peleado ni ha tenido problemas. Entonces se me complica, en algunas ocasiones, retractarme de ciertas cosas. Aquellos hombres fueron hasta mi taxi, abrieron la puerta y se metieron, la chica venÃa en el asiento delante, yo pensé que era un grupo de amigos tal vez, asà que comencé con mi marcha, lo que me parecÃa curioso y lo que me daba cierta incomodidad era que los tipos de atrás no paraban de verme, no me veÃan de una mala manera. Me veÃan de una manera muy perturbadora, los chicos simplemente me miraban de la cabeza hasta los pies donde venÃa sentado, yo podÃa sentirlo y también de vez en cuando los veÃa por el retrovisor. TenÃan unas caras de depravados Alex, los ojos altones y unas sonrisas que revelaban malicia, que revelaban maldad. Simplemente con ese poco
1:36:29 tiempo en el que me estuvieron observando, me pusieron muy incómodo. Llegamos a la primera parada, la chica se bajó y de la misma manera me miró. Me pagó su carrera y esbozando una sonrisa, se fue. Los chicos me dijeron a dónde los tenÃa que llevar. Yo simplemente seguà con mi camino, Alex. Para este momento no tenÃa cómo defenderme. No portaba con nada, y como ya te dije anteriormente, no soy una persona que ande en peleas, soy una persona bastante pacÃfica. Asà que no porto con nada para defenderme.
1:37:10 Decidà que lo mejor era seguirles el juego. Al final de cuentas, ellos estaban en ventaja. VenÃan atrás de mÃ. Si ellos quisieran, me podrÃan agarrar por el cuello o por la cabeza. Asà que lo mejor serÃa seguirles el juego. Llegamos hasta el punto. O mejor dicho, casi llegamos a este. Lo que sucede... es que habÃa un enorme tronco en aquella calle rumbo para el fraccionamiento donde me habÃan pedido la ruta. Este enorme tronco casi acaparaba por completo toda la carretera. Si te soy sincero habÃa un pequeño espacio por el cual yo podrÃa haber entrado, pero utilicé este tronco como la excusa indicada para decirles que no podÃa ir más allá. La calle estaba sola, Alex. No habÃa luz, y las casas que se veÃan, ahà a lo lejos, se podÃa intuir que tampoco estaban habitadas. Yo les dije que no podÃa avanzar más. Les dije que ese tronco me estorbaba, y que hasta ahà los iba a dejar, que por favor se bajaran. Estos chicos me dijeron que no.
1:38:25 Que más que nada querÃan llegar hasta su casa porque en aquella calle no habÃa casi iluminación y tenÃan miedo de que los fueran a asaltar. Me lo dijeron en un tono burlón, como si se estuvieran burlando de mi situación en aquel momento. Uno de los hombres se bajó. y me dijo ven ayúdame vamos a mover el tronco yo en ese momento le pregunté al de atrás porque no se baja usted y lo mueven los dos y en ese momento me lo dijo descaradamente alex no no vaya a ser que te nos vayas a pelar bájate tú yo me bajé del auto lo dejé encendido pues fue una de las cosas que me dijo aquel hombre no le quite las llaves al auto y bájate Apenas di los tres primeros pasos, el otro hombre ya me esperaba de frente al tronco, y fue ahà cuando pude verlo.
1:39:23 El rostro de aquel hombre, Alex, habÃa cambiado. Sus ojos ya no eran los de un humano, sus ojos ahora eran diferentes. TenÃan una rendija, eran amarillos, como si fueran los ojos de un lagarto o de un cocodrilo. A mà me dio mucho miedo, Alex. No eran los ojos de un humano. Y su piel, su piel era extraña. Era como si cada minuto que pasara, ésta cambiara de textura, de apariencia. Se veÃa con arrugas y con algunos puntos como si este tuviera un acné. Yo solamente me di la media vuelta. Empecé a rezar, y corrÃ. Corrà con todas mis fuerzas. Soy alguien delgado. No soy atlético, pero al menos no peso. Corrà y corrÃ, Alex. Mi mayor miedo en ese momento, corriendo en una calle, sin nadie a los lados, a horas de la madrugada, era que aquellas personas se subieran a mi taxi, y no es que se lo llevaran, sino que me persiguieran. Pero por suerte no lo hicieron. Escuchaba las pisadas. Alguien me estaba correteando en ese momento. No tuve el valor para mirar atrás.
1:40:45 El miedo me dio la suficiente energÃa y la agilidad para correr como nunca en mi vida. Mientras que aquellos hombres, creo, me estaban persiguiendo. Conseguà llegar a la avenida y vi varios autos que pasaron. Empecé a manotear a pedir ayuda, pero por suerte los hombres ya no me estaban persiguiendo. Afortunadamente me habÃa bajado y en mi sudadera portaba con mi celular. Siempre tengo saldo, asà que le llamé a un amigo que también es taxista. Le dije lo que me habÃa pasado y le pedà que viniera por mÃ. Quedamos de vernos en un lugar no tan lejano. pero que si se encontraba medio escondido, pero era seguro, más que nada por si aquellos hombres me estuvieran persiguiendo todavÃa, yo ya estaba haciendo de cuenta de que, el taxi se habÃa perdido, también junto con todo el dinero pues, para mi mala suerte siempre guardo la cartera en la guantera, y el dinero de las ferias, pues lo traigo ahà entre los cigarrillos, entre la palanca, un compartimento ahà bastante humilde, Mi amigo tuvo la idea de ir de nuevo a aquel lugar, más que nada para ver si no habÃa personas viviendo ahà cerca, que hubieran visto la escena. Pasamos Alex, y me sorprendà mucho cuando vi mi taxi ahÃ, aún se encontraba encendido, con las llaves puestas. Nos bajamos con mucho cuidado, y no nos bajamos a la primera. observamos
1:42:20 alrededor a ver si aquellos condenados no estaban cerca y estaban usando el taxi como anzuelo pero no al parecer no habÃa nadie la puerta del taxi todavÃa estaba abierta entre álex todo estaba intacto mi cartera mi dinero mis tarjetas Todo estaba ahÃ, Alex. No me habÃan robado nada. Entonces ahà lo entendà todo. Aquellos dos extraños hombres, que estoy más que seguro, no eran humanos. No me querÃan asaltar. No querÃan mi auto. Me querÃan a mÃ. Yo era su objetivo. Y una vez que me les escapé, simplemente ya no tenÃan motivo para seguir ahà aquella noche. Para nada me sorprendió cuando me dijeron que en aquel fraccionamiento no vivÃa nadie. Todas las casas estaban abandonadas. Esta experiencia aún la sigo recordando. Y cada vez que cae la noche y pienso en ella, sigo sintiendo el mismo escalofrÃo como el que sentà aquella noche cuando vi a aquel hombre con esos ojos inhumanos, esos ojos de serpiente. mirándome fijamente en la oscuridad de la noche. Hola Alex, mi
1:44:07 nombre es Felipe Duarte, anteriormente ya te he contado una experiencia, pero en esta ocasión quiero contarte una experiencia que le sucedió a mi padre por allá del año 98. Nosotros somos acá de Tijuana, mi padre por lo regular siempre se ha dedicado al trabajo de taxista y en aquel tiempo al recién llegar aquÃ, pues con más razón, Ãl tiene una experiencia que lo dejó muy perturbado y que de hecho es debido a esta experiencia por la cual él dejó de conducir de noche. De noche es cuando se encuentran los mejores pasajes, puedes cobrar más y por lo regular las personas siempre van a una distancia larga. Resulta que mi padre estaba conduciendo por esas carreteras por la avenida, calles muy concurridas Alex, pero en aquel momento, a plenas 3 de la mañana, en un dÃa martes, están completamente desérticas, no hay autobuses y de vez en cuando un auto.
1:45:14 Mi padre iba por teléfono, hablando con mi madre, ya que siempre se mantienen al tanto en uno del otro, cuando en eso, al momento que él cuelga, alcanza a escuchar un estruendo, un golpe, metálico, un estruendo muy grande, no lo escucha con propiedad ya que se escucha algo lejano. Mi padre solamente baja el vidrio del auto, baja la velocidad y pone atención alrededor, pero no encuentra de dónde vino. Tal vez alguna cosa se habÃa caÃdo, tal vez algún auto mal estacionado habÃa chocado. Ãl siguió conduciendo, sin pensar que aquel estruendo se encontraba más adelante de él. En efecto, algo habÃa chocado. Pero no estaba preparado para ver aquella escena.
1:46:03 Eran dos autos. Uno se habÃa salido del carril, y por tan mala suerte, habÃa chocado con otro que precisamente en ese momento iba cruzando por el otro extremo del carril.¿ Cómo son las coincidencias? Prácticamente no habÃa ningún auto en minutos. Y justamente cuando se estaban cruzando, chocaron. Por el humo de los autos, por la escena en sÃ, mi padre pudo detectar fácilmente que el accidente acababa de ocurrir. Tal vez algunos minutos. Ãl se detuvo. Inmediatamente llamó a la ambulancia, ya que no veÃa nada. No habÃa conos, no habÃa ningún otro auto cerca. Ni siquiera policÃas. Entonces el accidente tenÃa apenas minutos. Mientras él estaba llamando por teléfono, le llamó la atención algo. Y es que en el camellón de en medio, que divide a ambos carriles, se encontraba una niña sentada llorando. Sus vestimentas estaban rasgadas y se podÃa ver también algo de sangre. Inmediatamente mi padre se acercó a ella y le preguntó, niña,¿ te encuentras bien?,¿ qué te pasó?,¿ venÃas en un auto?, dime,¿ estás herida?, pero la niña le contestó que no, que estaba triste porque sus padres no se movÃan. Obviamente pensando tal vez que sus padres les habÃa tocado el choque de una
1:47:35 manera peor. Tal vez ya no se encontraban con vida, pues ambos coches habÃan chocado de frente. Tal vez la niña habÃa corrido con tanta buena suerte que iba en el asiento trasero. El caso es que mi padre se quedó con la niña, cuidándola, esperando a los paramédicos. HabÃa personas atrapadas en los autos, pero estos no se movÃan. Mi padre ya habÃa tenido algunas conversaciones con otros paramédicos. Los paramédicos le habÃan dicho que si los autos no iban a tener alguna explosión o alguna fuga, lo más recomendable es que no moviera a las personas si es que él era testigo de un accidente. Pues tal vez algunas personas, aunque estuvieran adentro con el auto, corren con el riesgo de fracturarse algo y si uno los mueve muy brusco,¿ Puede que empeore las cosas? Entonces mi padre solamente se quedó ahÃ, en compañÃa de la niña, esperando los paramédicos, los cuales no tardaron en llegar. Llegaron rápidamente y le empezaron a preguntar a mi padre los hechos.
1:48:40 Mi padre no pudo contestar mucho, solamente que iba conduciendo, habÃa escuchado el accidente. HabÃa seguido conduciendo y se los habÃa encontrado. Los paramédicos le preguntaron si es que habÃa algún sobreviviente y mi padre dijo que la niña. Cuando dijo la niña, volteó para ver donde ella estaba sentada, pero no vio a nadie. La niña habÃa desaparecido. No se podÃa ver ni por un lado ni por el otro. Empezaron a buscar dentro de los autos. y encontraron a los padres de la niña los cuales venÃan en los asientos de adelante ya no se encontraban con vida tristemente todos en el accidente habÃan fallecido Cuando fueron a los asientos traseros, el corazón de mi padre se detuvo. Ahà estaba la niña. Estaba atrapada entre los asientos y esta ya se encontraba sin vida. No habÃa forma de que ella hubiera salido por su misma cuenta del auto. Mi padre no podÃa creerlo. Tan solo cuando los paramédicos la sacaron, es que empezó a aceptarlo, la niña con la que habÃa platicado unos breves minutos antes. Ahà se encontraba, no habÃa salido del choque, no habÃa salido viva de aquel accidente.
1:50:00 A mi padre lo dejó muy marcado esto, tanto que cuando ve accidentes o que ocurre un pequeño choque, en la carretera o en estacionamientos, siempre recuerda esto, y siempre recuerda aquella niña, la cual, aún después de haber fallecido, se le manifestó y le hizo compañÃa a su alma en lo que llegaban los paramédicos para sacar su cuerpo.
1:50:50 Hola Alex, mi nombre es Marisol Gutiérrez. Te quiero contar una experiencia que me sucedió cuando era taxista. Esta experiencia me sucedió hace poco. Y me dejó con muchas dudas en mi cabeza... Sobre si lo que vi aquella noche... Era real... O tal vez solamente confundà las cosas... Tal vez tú y tu audiencia... Puedan aclararme esto... Yo trabajo como taxista... Voy a diferentes calles, diferentes rutas... y he subido diferentes pasajeros a mi auto. En todos aquellos viajes, afortunadamente he conseguido buenos amigos, algunas personas, conocidos, y entre tanto tiempo que pasan contratándome, me tienen cierta confianza para llamarme y ofrecerme de vez en cuando algunas chambitas. Me habÃa hecho amiga de una familia, Esta familia estaba dando un gran paso, y es que el hijo mayor ya se iba a independizar, asà que por lo tanto necesitaba a alguien que le hiciera de flete. Este chico no tenÃa muchas cosas, de hecho una camioneta ya habÃa ido.
1:52:06 para cargar las cosas más pesadas, pero ya saben que quedan cositas de vez en cuando. Entonces me llamaron a mà para llevar ropa, para llevar cajones y algunas cajas de sus pertenencias. Yo fui y me presenté en punto de las 12 de la noche. Cuando llegué ahÃ, estaba lloviendo, el cielo parecÃa que se caÃa y el chico, de apenas algunos 19 años, Estaba saliendo y corriendo, cargando sus cajas, llenándome la parte de atrás de éstas, procurando no mojar mi asiento. Cuando él se subió, muy apenas cabÃa, y entonces me pidió un favor, que si por favor podÃa pasar una de las cajas que traÃa al asiento del copiloto.
1:52:52 Yo le dije que sÃ, y que incluso si él querÃa que se pasara. En ese momento lo intentó Alex, pero estaba muy atorado, asà que decidió pasármela solamente. El chico ya habÃa dado varias vueltas, asà que considerablemente ya estaba cansado. Conforme pasó el viaje, pasaron tal vez como unos 10 minutos. Aún no llegábamos a su departamento. Ãl ya se habÃa dormido en la parte de atrás y yo me encontraba conduciendo. Mientras conduzco, no soy de las personas que pone música. Me gusta ir centrada en la carretera y fue por esto mismo que logré escuchar unos ruidos que provenÃan de aquella caja. Era una caja de madera, como que era especial para algo, como que era la cubierta de algo. A mà me llamaba la atención que se escucharan ruidos. Pensé que tal vez venÃa un animal adentro, tal vez una mascota, pero los ruidos eran diferentes. No escuchaba rasguños, no escuchaba chillidos, tampoco escuchaba largos sonidos como los de una serpiente. Pensé tal vez que era un hámster, un ratón, una tarántula o tal vez una serpiente, pero los golpes que yo escuchaba adentro de aquella cajita no eran propios de ningún animal de esa especie, eran golpes rÃtmicos y que iban en concreto en un solo lado, era como si estuvieran tocando una puerta para que alguien la abriera. A mà me llamó mucho la atención, parecÃan
1:54:25 toques humanos. Yo seguà conduciendo hasta que llegamos al destino. El chico se bajó y empezó a bajar las cajas más grandes. Yo me bajé para acompañarlo y para mantener la puerta abierta por lo menos. SostenÃa también el paraguas para que cuando él se agachara y tomara una caja. No se mojara del todo. Cada vez que el chico se iba y solamente quedaba con el ruido de la lluvia, empezaba a escuchar otra vez los golpes que sonaban ahà adentro de la caja. Para este momento ya tenÃa mucha curiosidad. El chico terminó de subir todas las cajas y yo le pregunté, oye disculpa,¿ tienes alguna mascota? Ãl se me quedó solamente mirando y me dijo...â Claro que no. En el departamento no dejan entrar animales. Entonces yo le dije,¿ y por qué viajas con una? Allá adentro traes una mascota, ¿no?
1:55:18 En la caja de madera. Ãl se le quedó mirando y me dijo,â No, señorita, allá adentro no traigo ningún animal. Es una caja con un viejo juguete. La sacó Alex. La abrió enfrente de mÃ. y pude ver un pequeño muñeco de madera con una cara muy fea el chico me explicó lo siguiente es un muñeco que nos regaló mi abuela tiene décadas en la familia y me lo traje porque siempre lo he tenido guardado ahà en el ropero a mi hermano no le gusta le causaba pesadillas incluso algunas veces dijo que el muñeco se movÃa estaba muy pequeño para ese entonces asà que por lo tanto mi madre lo encerró en mi closet Y como es herencia de la abuela, pues no podemos deshacernos de él.
1:56:06 Asà que me lo traje, tan siquiera para recordarla. Yo no le dije nada a Alex. Yo no le dije nada sobre los golpes. No le dije nada sobre los extraños ruidos que escuchaba, que provenÃan desde adentro de aquella caja. No querÃa ofenderlo. Y sé que de nada servirÃa. Pero de algo sà estaba segura aquella noche. Ese muñeco no tenÃa nada de normal. Tal vez su hermano pequeño no estaba equivocado. Pudo escuchar cómo se movÃa, cómo me tocaba desde adentro de la caja. Aquel muñeco... No sé si estaba poseÃdo, no sé si tal vez con el movimiento del taxi, este iba pegando en la caja, pero no Alex, los toques que se escuchaban desde adentro, eran como para que yo volteara, eran como para que yo abriera la caja.
1:57:02 Esta experiencia me dejó muy perturbada, y si te soy sincera, desde aquel momento cada vez que veo muñecos que se parecen a este, me pongo nerviosa y me alejo de ellos. Saludos a toda la comunidad y gracias por contar mi historia. Buenas noches. Me llamo Gerardo Fernández. Quiero compartirles la historia de mi padre. Alex, primero que nada te aclaro que esta historia no es una historia paranormal. pero sà es de terror. Mi padre durante muchos años, tal vez durante algunos 7 u 8, se dedicó a ser taxista. Actualmente, él tiene aproximadamente unos 83 años, pero cuando le pasó esto, tenÃa 80. Como supondrán, mi padre ya es una persona mayor. En aquel momento, no se dedicaba al tiempo completo al taxi. Y a pesar de que ya no era taxista en la extensión de la palabra, le habÃan quedado algunos clientes que le seguÃan llamando. A pesar de ya no dedicarse a esto,
1:58:34 los clientes lo llamaban y le pedÃan ciertos trabajos, no de manera diaria, solamente esporádicamente, cuando ocupaban a alguien de mucha confianza para que los trasladaran. Mi padre siempre ha sido asÃ, eficiente y responsable, entonces varias personas se quedaron con su número Y le pedÃan el favor... Que les hiciera algún servicio... Ya sea ir a traer a alguien... A sus hijos... A sus familiares... Y mi padre pues... Para tener algo que hacer entre el dÃa... Les decÃa que sÃ... Mi padre tenÃa un autoatos en aquel momento...
1:59:14 Una carcachita como le decimos, pero lo querÃa mucho y siempre lo mantenÃa al cien. Una noche le marcaron, era una muchacha. Ãl conocÃa a esta chica desde que era adolescente. En aquel tiempo aquella chica tendrÃa como unos 22 años, le marcaba a mi padre porque ocupaba un servicio a esa misma hora, eran aproximadamente la medianoche, mi padre le dijo que el lugar donde lo citaba era muy retirado, era un parque retirado, la muchacha se encontraba allá porque habÃa salido de una fiesta. HabÃa tenido algunos encontronazos y habÃa terminado muy retirada. Mi padre le dijo que sà irÃa por ella sin ningún problema, pero que eso sà se iba a tardar, iba a llegar como a la una, y que si no habÃa problema con eso, ya que se iba a quedar sola ella esperando al taxi por casi una hora completa, en aquel parque donde prácticamente no habÃa nadie. La chica le dijo que sà y que no habÃa ningún problema. Ya le habÃa pasado otras veces.
2:00:22 Mi padre aceptó. Se levantó, se cambió, fue a su auto y salió lo más rápido posible. Cuando llegó a su destino, enfrente de aquel parque, fue directamente a la parada de autobús. Pero para su sorpresa, la chica ya no se encontraba ahÃ. Mi padre empezó a buscarla con la mirada, ahà dentro del auto, pero no la veÃa por ningún lugar. Pitó dos veces, pero nada. Se bajó del auto y empezó a caminar por el parque. Tal vez para lograr verla. Pero el parque se encontraba solo Alex.
2:01:02 No habÃa nadie. E incluso las lámparas estaban hasta fallando. Ãl empezó a pensar que tal vez la chica se habÃa ido en otro taxi o en otro autobús. Pero esto tampoco tenÃa mucha lógica ya que. Aquella muchacha respetaba mucho a mi padre. Y sabÃa que si ella. Hubiera hecho aquello. Le hubiera llamado y le hubiera mantenido al tanto. Aquella chica no lo habÃa llamado. Revisó su celular y no tenÃa llamadas perdidas. Esto no tenÃa ninguna explicación. En ese momento, después de que caminó por todo el parque sin ver a ni una sola persona, fue hacia la parada de autobús y vio que abajo de los asientos de la banca se encontraba tirado un abrigo. Reconoció el abrigo de inmediato. Era el mismo abrigo de aquella chica.
2:01:55 Ya la habÃa visto antes con este. Mi padre empezó a tener miedo. Pero también empezó a sentirse preocupado.¿ Qué le habÃa pasado a aquella muchacha? Sacó su celular y decidió llamarle, pero para su sorpresa, el celular empezó a sonar desde más enfrente cruzando la calle. Enfrente de una casa abandonada, ahà tirado en la banqueta, se podÃa ver cómo se iluminaba su pantalla. Ãl fue, tomó el celular y sÃ, era el de la chica. TenÃa una fotografÃa suya ahà en la portada. En ese momento, como se habÃa acercado a la casa, empezó a escuchar unas voces y una música que se escuchaba atrás de esta. Mi padre guardó el celular de la chica y se dio toda la vuelta a la casa. para llegar atrás de ella, en ese momento lo vio, habÃa una camioneta negra, a un lado de esta, habÃan tres hombres, y uno de ellos, tenÃa inmovilizada a la muchacha, mi padre estaba muy asombrado, los hombres se le voltearon y lo encararon, le dijeron que se fuera, que eso no era asunto suyo, para quedar claro, estos hombres eran jóvenes, Eran como de 30 a 40 años...
2:03:19 Y mi padre en ese momento con 80... No tenÃa nada que hacer contra ellos... Al menos en fuerza Alex... Pero a pesar de tener miedo... A pesar de tener todo en contra, mi padre tuvo que dar un pie hacia adelante y decirles que no se iba a ir, que aquella muchacha la conocÃa y que lo que estaban haciendo estaba mal, que iba a llamar a la policÃa. Los hombres empezaron a acercársele. En ese momento mi padre se dio la media vuelta y corrió. Mi padre no corrÃa rápido, ya era una persona mayor. Aquellos hombres solamente lo persiguieron un poco y después se regresaron. Lo que recuerda a mi padre es que escuchó el grito de aquella muchacha pidiendo auxilio, que no la dejara. Mi padre regresó corriendo como pudo al taxi, abrió la puerta, pero no estaba dispuesto a irse. Enciendió el auto, apagó sus luces, se cruzó el camellón que dividÃa los carriles y y aceleró el taxi para estrellarse fuertemente en la parte de atrás de la camioneta. HabÃa apagado las luces de enfrente para que aquellos hombres no se lo esperaran. Al momento del impacto, todos se sorprendieron. Mi padre, por suerte, todavÃa estaba consciente, pues él ya estaba preparado para el impacto.¿ Y cómo son las cosas, Alex? El Atos, a pesar de ser un auto ya viejito, no se apagó. En ese momento,
2:04:50 mi padre le hizo una seña con la mano a la chica para que viniera, para que corriera. Ya la habÃan zafado. Se habÃan sorprendido por el choque. La chica corrió rápidamente y se subió en la parte de atrás. Mi padre montó reversa y salió a todo lo que daba el auto por la carretera. Esto no se iba a acabar aquÃ, pues la camioneta los empezó a seguir. El Atos no es un auto muy rápido. Y para acabarla con el impacto que habÃa tenido, si iba a 80 km por hora, el auto comenzaba a vibrar, a vibrar muy feo, como si este estuviera a punto de colapsar. La camioneta venÃa persiguiéndolos, y en ese momento la chica estaba aprovechando para llamar a la policÃa. que para colmo no contestaban, la chica comenzó a llamar y a llamar y en ningún momento los policÃas contestaron, fue entonces cuando tuvo que amarcar a los bomberos, los cuales a pesar de no ser algo en lo que se ocupan ellos, De inmediato dijeron que iban a ir. En ese instante mi padre se encontraba muy mal. Ãl dice que la vista empezó a nublársele, que sentÃa un dolor en el pecho y que las manos le temblaban bastante. Estaba teniendo un ataque Alex. Ãl no estaba soportando toda la situación.
2:06:11 La camioneta se acercaba y de vez en cuando trataba de sacar del carril al auto. Hasta que de un momento a otro simplemente se fue. Mi padre se detuvo. Enfrente de una tienda, un supermercado. Ahà llegaron los bomberos. Después los paramédicos. Y se hizo un espectáculo enorme. Llegaron más personas. La chica empezó a contar toda la historia. Aquellos hombres habÃan llegado y por suerte mi padre no tardó mucho en llegar. Platicó cómo es que la salvó. Y también le agradeció de no haberse ido sin ella.
2:06:51 Porque pudo haberlo hecho. Para evitarse toda aquella experiencia. Pudo simplemente haberse ido. Y tratar de llamar a la policÃa o a los bomberos para que fueran. Pero no. Ãl no lo hizo. Hasta hoy es fecha que la chica le sigue agradeciendo cada que puede. Y mi padre no ha sido el mismo desde aquella experiencia, Alex. Enfermó cada vez más y cada vez más. Antes se movÃa a su gusto por cualquier lado, pero ahora de vez en cuando ocupa un bastón o una silla de ruedas. Y todo desde aquella experiencia. De más está decir que ya no ha vuelto a ser taxista nunca más. A pesar de que ya no quiere, ya los doctores le prohibieron conducir.
2:07:40 Ya no están óptimas condiciones para hacerlo. Sé que no es una historia de terror, Alex, pero he escuchado algunos episodios que a veces compartes historias de este estilo, y aquà quise aportar la mÃa. Saludos a todos y gracias por los videos.
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