La Mula Que Rie / 4 Relatos de Terror en Pueblos
0:17 Mi nombre es Mayra Estrada. Esta experiencia que les quiero compartir me sucedió cuando yo era niña. Todo comenzó en el catecismo. Mi familia es profundamente religiosa, y de algún modo yo también. Asà que por lo tanto, tanto mi abuela como mi madre siempre me inculcaron cumplir con todos los sacramentos. Esto incluye que tenÃa que ir al catecismo para hacer mi primera comunión y después mi confirmación. La verdad fueron buenos años. La iglesia a la que iba a estudiar los sábados era una iglesia muy grande y tenÃa muchos amigos. Por lo regular después de las clases de catecismo siempre nos quedábamos una hora más y jugábamos en el patio enorme de la iglesia y también en una cancha que estaba pasando la calle. Un juego muy común que hacÃamos todos los dÃas era el de las escondidas.
1:09 Nos encantaba, aunque eso sÃ, habÃa algunas reglas. La regla principal era que no podÃamos entrar a la iglesia.¿ Esto por qué? Pues simplemente nos decÃan que en la iglesia uno tiene que andar con cuidado. Es la casa de Dios. Ahà no se va a jugar. TenÃamos permitido jugar en todo el patio, pero adentro de la iglesia no. Obviamente algunas veces no acatábamos esta orden y nos regañaban. Pero siempre al que le tocaba contar, iba y buscaba adentro de la iglesia. no vaya a ser que uno se habÃa escondido por ahÃ, y esta era mi situación en aquella tarde, ahà me habÃa tocado contar, y como no encontraba a ninguno de mis amigos, pensé que tal vez algunos, se habÃan adentrado en la iglesia, para esconderse ahÃ, entré a la iglesia disimuladamente, habÃan otras niñas ahÃ, y también un par de monjas, fui y busqué, pero no encontré a nadie, y en ese momento me acordé del sótano, Era un cuarto muy grande, en donde guardaban muchas cosas.
2:15 Pensé que serÃa el lugar perfecto donde alguien se pudiera esconder. Bajé las escaleras, sin hacer mucho ruido, para que las monjas no se dieran cuenta que estaba bajando al sótano. Una vez ahÃ, empecé a buscar por todo lo almacenado. HabÃan bancas, mesa bancos, algunas sillas, bolsas con utilerÃa. Y también habÃa otra cosa, un confesionario. Este confesionario era ya antiguo, se podÃa ver a simple vista. Estaba hecho de madera, estaba empolvado y en pésimas condiciones. Lo recuerdo muy bien, era como un armario. El padre se ponÃa adentro y las personas que se iban a confesar se ponÃan a ambos extremos. Yo solamente me acerqué un poco. Quise intentar ver por alguno de aquellos hoyos, pero era imposible. La luz no era suficiente y solamente veÃa adentro. absoluta oscuridad yo ya estaba dispuesta a retirarme hasta que en ese momento escuché que algo adentro del confesionario empezó a moverse me di la vuelta y puse mi oreja contra la madera del confesionario algo se estaba moviendo y algo se estaba riendo era la risa como la de un niño inmediatamente empecé a contar 1, 2, 3 ya te encontré¿ quién eres? sal de ahà Empecé a forcejar la puerta, pero esta no se movÃa. En un principio pensé que tal vez era porque desde adentro la mantenÃan cerrada. Mis amigos eran asÃ.
3:49 A veces no querÃan perder. TenÃa que saber quién era el que estaba adentro, pero por más que hacÃa fuerza, no podÃa mover la puerta. Al ponerle más atención y pegarle un par de veces a la puerta para que la soltara, me di cuenta que no era que la estuviera forzando desde adentro, sino que habÃa clavos. En todo el marco de la puerta... Estos clavos ya estaban oxidados... HabÃan sido clavados en esta... Desde hace mucho tiempo... Los clavos tapaban ambas puertas... No habÃa forma de que alguien se metiera ahÃ... Rápidamente pensé que tal vez el confesionario... TenÃa alguna especie de agujero... Ya sea a un lado...
4:29 O atrás de este... Algún orificio por donde mi amigo... Hubiera podido meterse... Empecé a buscar por un lado o por el otro... por atrás de éste, pero no habÃa nada. El confesionario, aunque viejo, no tenÃa ningún orificio por el cual uno pudiera entrar. En ese momento escuché unos pasos. Una de las monjas estaba bajando al sótano y era inevitable. Me tuvo que ver. Yo rápidamente me disculpé. Ella me preguntó qué era lo que estaba haciendo aquÃ. Yo no pude mentirle. TenÃa mucho respeto por las madres y Y le dije que estábamos jugando a las escondidas. Que uno de mis amigos habÃa escondido en el confesionario. Y no querÃa salir. Que por eso me habÃa tardado. Que ya no lo volverÃamos a hacer. La monja al principio estaba disgustada.
5:20 Pero al momento que le dije sobre el confesionario. Cambió su cara abruptamente. Ella me preguntó.¿ El confesionario? Yo le dije que sÃ. Que ahà se encontraba mi amigo. Pero que no querÃa salir. Ella se dirigió. y empezó a dar golpes a la madera, pero ya no salÃan ruidos, empezó a buscar al igual que yo, movió al confesionario, pero ya no se escuchaban ruidos, y ni siquiera una pequeña risa, yo no pude explicar lo que habÃa vivido, solamente le decÃa que ella estaba escondido, que de seguro estaba fingiendo, porque no querÃa que lo regañaran, pero la monja me dijo, mi niña, ahà dentro no hay nadie, mejor ves afuera, voy a llamarlos a todos ya para darle salida, Ya para que no se queden aquÃ. Y para la otra. Ya no bajes al sótano. Las monjas dieron el llamado. Nos mandaron a nuestras casas. Y justo como habÃa dicho la monja. Allá abajo no habÃa nadie.
6:19 Mis amigos salieron de otros lugares. Ninguno se habÃa metido a la iglesia. Desde aquella ocasión. Yo no volvà a bajar al sótano. Tuve un miedo terrible. A volver a vivir algo parecido. Porque aunque en ese momento. Yo estaba muy niña. Entendà perfectamente lo que habÃa vivido. Aquella tarde, tuve mi primera experiencia paranormal, y lo más shockeante de todo, es que fue dentro de una iglesia. Mi nombre es Mariano Manriquez. La experiencia que les quiero contar me sucedió hace aproximadamente algunos nueve años. En aquella época yo trabajaba en una maquiladora. TenÃa horarios muy fijos, a veces durante la mañana y durante la tarde. Cuando tenÃa el turno de tarde, SalÃa por eso de las 11 de la noche Pero en lo que uno sale Toma el transporte Y finalmente llega a la casa Le dan como las 11.40 O 12 de la noche En aquellas horas Casi nadie está en
7:49 la calle Por suerte no caminaba mucho Al menos hasta que un dÃa Se dio el aviso De que algunas calles de la colonia Donde yo vivÃa antes Iban a mantenerse cerradas Esto porque algunas las iban a arreglar Y otras tantas las iban a pavimentar. Esto era bueno, pero el transporte ahora tenÃa que dar otras vueltas y por lo tanto me dejaba mucho más lejos de mi casa que anteriormente. Yo me tuve que acoplar a esto. Hice los cálculos y me bajé en una zona la cual yo sentÃa estaba más o menos cerca de mi casa. Comencé a caminar y me dio la medianoche caminando justamente cuando estaba pasando enfrente de la iglesia. a la cual yo asistÃa todos los domingos, empecé a caminar más despacio, y empecé a persinarme y también a pedir a Dios, cuando en ese momento, entre todo el silencio de la noche, pude escuchar perfectamente como, desde adentro de la iglesia, sonó un vidrio quebrándose, este vidrio hizo mucho ruido al quebrarse, por lo tanto, no era un vidrio pequeño, por el sonido, Yo capté inmediatamente que se trataba tal vez de uno de los ventanales de la iglesia. La iglesia se encontraba bardeada, entonces no pude ver hacia adentro. Seguà con mi camino, pensando que tal vez habÃa pasado algún accidente, tal vez
9:23 algo que habÃan dejado mal acomodado, y se habÃa caÃdo y habÃa roto el vidrio ahà de la ventana. Seguà caminando y no le di más importancia de eso. A la noche siguiente sucedió lo mismo. Yo iba caminando, y justamente cuando estaba pasando enfrente de la iglesia, sonó de nuevo. El vidrio se quebró, justamente cuando iba pasando por el mismo lugar, e incluso te podrÃa jurar que era el mismo vidrio, o más o menos la misma distancia. Esto me llenó de curiosidad, y más allá de seguir caminando directamente a mi casa, decidà tomar una pequeña desviación. Me di la vuelta y caminé enfrente de la iglesia. Pasando por la entrada, la iglesia no se encontraba abierta. Todo se encontraba apagado, sin ninguna luz encendida. Rápidamente pensé que tal vez alguien querÃa entrar a robar o alguien estaba robando en ese momento. HabÃa algunas cosas que se veÃan lindas en la iglesia. Posiblemente costaban algo y algunas personas querÃan apropiarse de esto. Me puse listo. y crucé la calle y me quedé parado abajo de un árbol, más que nada para cachar quién era el que andaba robando, pero por más que esperé, 15 minutos, 20 minutos, no salÃa nadie, tampoco se escuchaba otro movimiento, pensando que tal vez habÃa sido una coincidencia, que algo se habÃa caÃdo en el mismo lugar dos veces, a la misma hora y en
10:56 el mismo lugar, algo sorprendente, pero tal vez era lo que habÃa pasado, a la noche siguiente de un sábado, de nueva cuenta iba caminando por ahÃ, cuando otra vez, empecé a escuchar un ruido, como que se estaba quebrando una ventana, yo siempre he sido alguien muy alto, y también con mucha flexibilidad, entonces inmediatamente, estiré mis manos, agarré la barda, y me subà un poco, solamente lo suficiente para poder ver, arriba de esta, lo que vi Alex, me dejó muy aterrado, habÃa un niño, Estaba dentro de la iglesia. Estaba mirando por la ventana, pero este no tenÃa ojos. Y con su cabeza estaba abriendo la ventana, dando de golpes hasta que finalmente la atravesó. Ese era el sonido que yo siempre escuchaba. Yo me quedé sorprendido viéndolo.
11:50 Aquel niño tenÃa una piel pálida, muy blanca. Como te dije, no tenÃa ojos. Aquellas cuencas oscuras, incluso más oscuras. que la misma negrura de la noche adentro de la iglesia estaba en dirección hacia mÃ. Yo sentà mucho escalofrÃo en ese momento. Se me entumecieron todos los músculos que yo tenÃa. Bajé inmediatamente de la barda. Traté de correr, pero algo me pasaba. SentÃa que mi cuerpo se tambaleaba de un lado hacia el otro, tal vez por el miedo. El caso es que me caà como unas cinco veces. Trataba de correr y me caÃa. finalmente llegué a mi casa le platicé a mi esposa lo que habÃa ocurrido y ella me barrió y también oró por mà al dÃa siguiente habÃa iglesia yo fui como siempre y me senté en una de las bancas me quedé mirando fijamente la ventana que se suponÃa debÃa estar rota aquel niño lo habÃa roto la noche anterior yo lo habÃa podido ver con mis propios ojos pero en cambio aquella ventana ya estaba LucÃa perfectamente normal como si nada hubiera sucedido. Aquel domingo no pude estar bien. No me sentÃa tranquilo. A duras penas, me mantuve durante toda la misa. Las noches siguientes, ya no volvà a pasar por aquella iglesia. Decidà mejor optar por caminar en otro lugar. No importa que me tardara de más. No sé qué es lo que vi,
13:22 pero en definitiva, no era humano. No sé si sea un fantasma o algo más, pero me abstuve de volver a verlo, al no pasar nunca más por ahÃ. Mi nombre es Iván Cepeda, y quiero contar una experiencia que me sucedió cuando era niño. Cuando yo tenÃa aproximadamente algunos nueve años, acostumbraba bastante a ir a la casa de mis abuelos. La casa de mis abuelos... Era una casita de madera, muy grande, pero también muy deteriorada. Ellos tenÃan muchos animales, y mi abuelo era propietario de varios terrenos.
14:36 TenÃa varias milpas, y en una de ellas cosechaba maÃz. Por eso de las siete de la noche, mi abuelo y yo siempre nos Ãbamos caminando para recoger elotes y asarlos durante la noche en una pequeña fogata que hacÃa ahà en el porche. A mà me encantaba esto. Todos los fines de semana siempre esperaba para ir a la casa de mis abuelos, hasta que un fin de semana me tocó estar enfermo. Por esto mismo, mi madre se quedó conmigo. Yo estaba enfermo y recibÃa pastillas, pero no me sentÃa del todo mal. Yo me sentÃa con la suficiente fuerza para acompañar a mi abuelo nuevamente por los elotes, ya que el camino era lo que más me gustaba.
15:22 Nos Ãbamos caminando casi durante una hora, y a lo largo de ese trayecto, yo veÃa infinidad de animales. Caballos, peces en los rÃos, ardillas, liebres, coyotes, entre otros. Obviamente mi madre sabÃa que estaba enfermo y no me dejó ir. También mi abuela, y por lo tanto también mi abuelo, me dijo que no se tardarÃa, que irÃa muy rápido. Siempre Ãbamos acompañados de una mula. Arriba de esta ponÃamos todos los elotes y asà nos venÃamos caminando mientras que la mula cargaba todo. Ãl se fue por eso de las seis y media, ya estaba oscureciendo y ya no lo veÃamos a la distancia. Me quedé junto con mi madre y mi abuela a esperarlo, pero pasaron los minutos y después las horas y mi abuelo no llegaba. Se habÃa tardado más de la cuenta, mucho más. Por lo tanto, mi abuela llamó a uno de los vecinos, un fiel amigo de mi abuelo, y le notificó que él no habÃa llegado y que a lo mejor le habÃa sucedido algo en el camino. Este vecino fue a caballo para encontrarlo, mientras que mi madre y yo nos fuimos a pie.
16:37 Caminamos por aquel camino de terracerÃa. Pasó como una media hora cuando encontramos a mi abuelo, el cual venÃa en el caballo del vecino y el vecino abajo. Cuando lo encontramos, vimos que mi abuelo tenÃa un pésimo aspecto. Estaba arañado. Era como si éste hubiera sido revolcado entre la tierra y la mula. Ya no estaba con él. Mi abuelo nos dijo rápido y tajantemente. Se me apareció una cosa en el camino. La mula salió corriendo y aquella cosa me revolcó entre la tierra. Todos pensamos que tal vez era un animal, pero mi abuelo dijo que no. que era como un hombre, pero un hombre muy fuerte, con mucho vello en su cuerpo, y también muy robusto, que él estaba más que seguro que no era un animal, porque escuchaba muy bien que aquel hombre se reÃa mientras lo revolcaba entre todo el monte. Llegamos a la casa y él nos empezó a explicar todo con detalle. La mula, entre todo este alboroto, se asustó y se fue corriendo, no por el camino, sino entre el monte. Mi abuelo tenÃa muchas marcas como evidencia para lo que estaba diciendo.
17:55 Eran muy bestiales, eran garras, pero garras y también algunas marcas como si algunas manos humanas lo hubieran estado apretando de muñecas y tobillo. Aquella noche pasó con mucha incertidumbre, pero al otro fin de semana, cuando fui nuevamente al rancho de mis abuelos, me encontré con que la mula habÃa vuelto. Volvió precisamente aquella mañana, cuando yo acababa de llegar. Mi abuelo se sorprendió, pues la mula seguÃa igual de gordita, no tenÃa ningún rasguño, no tenÃa nada, tan solo su manera de actuar. Era muy extraña y diferente. La mula no obedecÃa, era la misma, o al menos eso creÃamos.
18:40 TenÃa la misma marca, las mismas manchas, pero no obedecÃa a mi abuelo. Solamente caminaba de un lado hacia el otro Y se nos quedaba viendo Con una mirada muy humana Aquella noche pasó de lo más normal posible La mula siempre estaba acostumbrada a estar suelta Mi abuelo no la amarraba Ya que era inofensiva Y además no se iba Cuando me acosté en mi cuarto Yo siempre estoy impuesto a rezar Y después acostarme Justamente cuando me acosté Empecé a escuchar una voz Que provenÃa desde la ventana La ventana de mi habitación daba hacia el patio trasero de la casa de mis abuelos, donde se encontraba aquella mula.
19:24 Me llamó la atención porque escuchaba cómo hablaban ahÃ. Era una extraña voz, la cual repetÃa siempre lo que yo decÃa. Como acababa de rezar, aquella extraña voz repetÃa, El Padre Nuestro, el Dios te salve, pero solamente pequeñas oraciones, para después reÃrse. A mà me llamó mucho la atención esto, Claro que también estaba aterrado, pero mi curiosidad pudo más. Me fui levantando poco a poco, cuidando muy bien de no hacer rechinar el colchón o la cama que era de madera. Fui levantando poco a poco desde la esquina una parte de la cortina y pude ver hacia afuera. La mula Alex era la que estaba hablando, era la que se estaba burlando. Inmediatamente me fui a mi cama, me cobijé y cerré los ojos profundamente Tardé en dormirme, pues aquel condenado animal seguÃa repitiendo cada cosa que yo habÃa dicho.
20:23 Pero al final de cuentas lo hice. Me pude dormir. A la mañana siguiente atribuÃa que tal vez lo que habÃa visto era parte de una pesadilla. Bajé, fui al comedor, y me di cuenta que me habÃa despertado más temprano de lo habitual. Mi abuela todavÃa no se levantaba. Mi madre tampoco. Apenas estaba amaneciendo, pero mi abuelo ya se encontraba sentado en la mesa, Al verme se sorprendió. Me dijo, chamaco,¿ qué estás haciendo tan temprano levantado? Ya le ganaste a las mujeres. Yo entre risa le dije que sÃ. Me ofreció café y también un pedazo de pan. Hablamos de diferentes cosas, pero llegamos al momento de hablar de la mula.
21:04 Y le dije, abuelo, yo tuve una pesadilla. Soñé que la mula hablaba ahà por fuera de la ventana, que repetÃa lo que yo decÃa. y que se burlaba, mi abuelo solamente se me quedó viendo, y me contestó, eso que dices que fue un sueño, no lo es mijo, yo también la pude escuchar, no lo soñamos, aquella mula, no es la que yo perdÃ, aquella mula, seguramente es, aquel animal, que me atacó en el camino, solamente que adoptó la forma de la mula, en ese momento Alex, un escalofrÃo recorrió todo mi cuerpo, Jamás habÃa vivido alguna experiencia asà Y creo que hasta la fecha Ha sido mi experiencia más aterradora Mi abuelo salió con el machete Dispuesto a espantar a aquella mula Pero la mula ya no estaba Se habÃa ido entre la noche Aquella vez fue la última vez que la vimos Pero años después Incluso cuando yo era un adolescente Le preguntaba a mi abuelo Abuelo, ya no volvió aquella mula O mejor dicho Ya no volvió aquel demonio Mi abuelo me decÃa que no Ya no la habÃa visto, pero que de vez en cuando escuchaba una carcajada que venÃa de entre las milpas.
22:53 Mi nombre es Johanna Ortille. Esta siguiente experiencia que les quiero contar, me marcó profundamente en mi vida. Estaba pasando por un pésimo momento, sentÃa que mi mundo se caÃa a pedazos. Recientemente me habÃa divorciado, y resulta que iba a tener que educar a mi hija sola. Asà que por lo tanto, cuando una persona, Se siente débil. Cuando una persona siente que se queda sola completamente en el mundo. Como en aquel momento me estaba pasando. Uno vuelve siempre a su centro de apoyo. En mi caso, eran mis padres. Mis padres vivÃan en un ranchito. Yo me habÃa quedado sin trabajo. O más bien, no habÃa trabajado en un largo tiempo. Más que nada por el embarazo. Y también por otras circunstancias médicas. TenÃa que volver a comenzar desde cero.
23:43 Y ahora con una niña. Llegué a la casa de mis padres y ellos me ofrecieron su apoyo. Obviamente no me podÃa quedar ahÃ. Solamente volvÃa por un corto tiempo, tal vez por algunos meses. Recuerdo que en mi estadÃa empezaron a entrar tormentas, pero tormentas muy fuertes. De ese tipo de tormentas que solamente se ven una cada cuatro años, cada cinco años. Estábamos en temporada de invierno, asà que era de esperarse. El caso es que una noche, o mejor dicho tarde-noche, Por eso de las 7 empezaron a entrar fuertes vientos. Mi padre, el cual para ese tiempo ya era un señor grande, empezó a cargar a todos sus animales para encerrarlos en un gran granero que tenÃa. Yo obviamente también ayudé en lo que pude. Mis padres ya son personas de la tercera edad, ya son personas que, al ser de campo, tienen mucha movilidad. pero ya están débiles, entonces yo me tuve que encargar de algunas cosas. Finalmente cuando todos nos metimos a la casa, cuando estábamos hablando, yo fui al baño, y en esa ida pude captar un sonido extraño que se escuchaba arriba de la casa.
24:52 Empecé a poner más atención, porque en un principio yo pensé que todo esto era debido a los vientos, que tal vez estaban arrastrando ramas, piedras, o alguna que otra cosa del monte. y este estaba impactando en el techo de la casa, pero al poner más atención en estos golpes, o en estos sonidos mejor dicho, noté que no eran golpes, noté que eran lo más parecido a pasos, unos pasos que se movÃan de un lado hacia el otro, por todo el techo de la casa, mis padres tienen casas como las de antes, paredes de adobe, y una parte del techo es a base de paja, y otra parte es a base de lámina, pero una lámina muy gruesa.
25:36 La parte de la lámina era la que tenÃa el baño y otra sección de la casa. Es por esto mismo que yo captaba muy bien los pasos arriba. Cuando salà le pregunté a mis padres que si tenÃan algo arriba, tal vez algún perro, algún animal amarrado. Ellos me comentaron que no, que arriba de la casa no habÃa nada. Yo les dije que escuchaba extraños pasos arriba y también algunas voces. Ellos me acompañaron y también pudieron escuchar los álexes. se escuchaban voces de mujeres, voces de mujeres como si estas estuvieran hablando entre sÃ, y estuvieran muy felices porque se carcajeaban, se carcajeaban de una forma muy fuerte, tanto asà que no importaba el ruido que hacÃa el viento, el ruido de las ramas de los árboles, las risas de aquellas mujeres se alcanzaban a escuchar incluso adentro de la casa, con todas las ventanas cerradas, mi padre en ese momento se me quedó viendo y me dijo, ay mija, creo que vienen por la niña, En ese momento yo recordé que mi hija se encontraba en la sala, ya estaba dormida, era una bebé recién nacida, apenas tendrÃa como un mes. Inmediatamente al escuchar esto, fui por mi hija y ahà se encontraba. Mi madre me preguntó, todavÃa no la bautizas, ¿verdad? Yo le contesté que no, no habÃa tenido tiempo y además estaba muy pequeña. En ese momento mi madre me dijo que me encerrara en el cuarto y que ella iba a estar junto con mi padre, espantando a las brujas. A pesar de que yo habÃa crecido en el rancho, jamás me habÃa encontrado con ese
27:07 tipo de situaciones. Tan solo habÃa escuchado ruidos extraños, tecolotes o si al caso ver sombras extrañas, pero jamás habÃa presenciado algo asÃ. Obviamente tenÃa mucho miedo. Yo me encerré y solamente escuchaba a mis padres rezando en el pasillo de afuera. Pasaron cerca de tres horas y salà nuevamente pues ya era hora de cenar. Mi hija ya se habÃa despertado por este momento. Cuando salà y le pregunté a mis padres qué era lo que habÃa pasado, ellos me respondieron que las brujas ya se habÃan ido. Yo fui y revisé el techo y ya no escuchaba nada, ni risas, ni pasos, solamente el aire que golpeaba fuertemente la lámina. Cuando finalmente me senté con ellos en la mesa, ellos me dijeron que por ahà se han visto varias bolas de fuego y también algunos vecinos del pueblo cercano dicen haber visto mujeres volando o caminando. En caminos estrechos del monte... Esto es reciente... Muchos creÃan que eran brujas...
28:08 Otros que eran espÃritus... Y otros tantos habitantes decÃan... Que solamente eran cuentos... Pero ahora mis padres estaban seguros... Aquellas mujeres eran brujas... Pues en el transcurso de la tormenta... Y con mi llegada ahà a la casa de mis padres... HabÃan sido atraÃdas... Precisamente por mi hija... Ya que según cuentan mis padres... Las brujas... tienden a robarse niños que no han sido bautizados. Hola comunidad de la cripta embrujada, Quiero contarles una experiencia paranormal que me sucedió en mi niñez.
29:05 Mi nombre es Julieta Hernández y esta es mi historia. Cuando tenÃa nueve años, visité por primera vez la casa de mis abuelos. Me llevaba muy bien con ellos y también ellos con mis padres. El problema es que mis abuelos vivÃan en su natal pueblo, un pueblo que quedaba retirado a horas de camino. Obviamente mis padres no me podÃan llevar y esperaron unas vacaciones para poder llevarme. Mis abuelos me recibieron con mucho entusiasmo y mucho cariño. Ellos habÃan visitado nuestra casa innumerable de veces. Yo siempre he tenido un problema, hasta hoy lo cargo, y es que siempre he sufrido de insomnio. Asà que por lo tanto, a lo largo de mi vida me empezaron a dar medicamentos.
29:55 siempre procurando que fueran lo menos nocivos para mi salud. Al llegar al pueblo, a mis abuelos para nada les gustaba que yo consumiera ese tipo de medicamentos. Recuerdo muy bien que empezaron a conversar con mis padres y mi abuela les dijo que habÃa ciertos tés que relajaban mucho y como eran naturales, posiblemente eran mejores para mà que esas pÃldoras. Después de pensarlo un poco, mi madre dijo que sà Y yo empecé a tomarlos, al menos los tomarÃa durante mi estancia en la casa de mis abuelos. Yo empecé a tomar los tés, y durante los primeros dÃas pude conciliar el sueño de una manera completamente normal.
30:41 Un sueño muy profundo, pero una noche, no sé qué fue lo que pasó. Tal vez tomé té de menos, o no sé, no tomé la cantidad apropiada. El caso es que me desperté a mitad de la noche. Y como era mitad de la noche, por eso de las 4 de la mañana, me empezó a dar hambre y me empezó a dar sed. A pesar de que la casa para mà era prácticamente una casa nueva, que solamente tenÃa dÃas de conocer, no sentà miedo. Me salà de mi habitación, abrà la puerta y a pesar de que casi no se veÃa nada, empecé a caminar. Cada vez mi vista se iba acoplando más y más a la oscuridad. No querÃa despertar a nadie. ya que no querÃa que mis padres se molestaran. Tan solo querÃa bajar al refrigerador, comer algo, tomar más té e irme a dormir. Bajé por las escaleras, unas escaleras de madera, asà que el rechinar de estas era muy pronunciado. TenÃa que ir lento para no ocasionar ningún ruido. En ese tipo de ranchos el único ruido que hay es el del viento y el de los grillos, y uno que otro animal que anda corriendo. Cuando llegué finalmente a la cocina, abrà el refrigerador, saqué algo de comida, saqué el té y empecé a hacer lo mÃo. Cuando en eso, veo por las ventanas de la casa que algo se está moviendo afuera. La luz de la luna pegaba directo y esta misma luz podÃa dibujar un tipo
32:14 de sombra, de algo grande que se paseaba alrededor de la casa. Inmediatamente pensé que era un animal. La sombra era muy voluminosa y muy grande para ser un humano, pero también era demasiado grande para que fuera un borrego o un animal de mediana altura. Una de las ventanas se encontraba abierta. Yo estaba sentado en el comedor y en eso veo que entra algo por esta ventana. Entró la cabeza de una vaca. Esta vaca tenÃa los ojos rojos. Brillaban en la oscuridad. Unos cuernos negros que brillaban. como si estuvieran pulidos, como si estuvieran relucientes, como si estos fueran cubridos con algún tipo de cera. Yo me le quedé viendo al animal, y el animal se me quedó viendo a mÃ, con esos pronunciados ojos rojos. Me sostuvo la mirada tal vez por algunos 20 segundos, poco más de esto, e inmediatamente sacó la cabeza. Yo decidà volver, metà todo de nuevo al refrigerador lo más rápido posible, y caminé.
33:23 de una manera rápida, para subir a mi habitación y cerrar la puerta inmediatamente. TenÃa miedo, pero también estaba sorprendida. No sabÃa muy bien cómo actuar en esa situación. Mientras iba subiendo, escuché atrás de mÃ, Julieta, Julieta,¿ a dónde vas? Sal a jugar conmigo. Aquella voz era la de mi abuela. VenÃa de afuera de la casa. A mà me empezó a entrar mucho miedo. SabÃa que mi abuela se encontraba en la habitación con mi abuelo y lo único que se encontraba afuera de la casa era aquella enorme vaca.
34:04 Mis abuelos tenÃan animales, pero no tenÃan ninguna vaca. Ellos lo único que tenÃan eran pollos y gallinas y uno que otro cerdo. Todo lo demás eran parcelas. Subà corriendo y tal vez para asesorarme de que no me estaba equivocando recuerdo muy bien Ir a la habitación de mis abuelos y abrir lentamente. Pero la puerta rechinó bastante. O tal vez mis abuelos, al ser personas de pueblo, tienen el sueño muy liviano. Porque apenas iba abriendo media puerta, tanto mi abuelo como mi abuela se despertaron. Y se dieron la levantada. Me vieron ahà e inmediatamente fueron conmigo y me preguntaron que qué era lo que habÃa pasado.
34:47 Que si tenÃa problemas de sueño otra vez. Yo solamente les dije... que habÃa tenido una pesadilla y que buscaba dormir con alguien. Ellos inmediatamente me cargaron, me hicieron un lugar en medio de ellos y ahà dormà toda la noche. Las siguientes noches, hasta que me fui de la casa de mis abuelos, dormà en aquella cama con ellos, ellos felices, mientras más pasaban tiempo conmigo mejor, pero yo nunca olvido aquella noche. Cuando le conté esto a mi madre y Ella me dijo que también habÃa vivido algunas experiencias que la habÃan dejado muy perturbada en aquel rancho. Quisiera compartirte a continuación una experiencia de mi madre. Bueno... La historia de mi madre... Es la siguiente... Cuando ella vivÃa con mis abuelos... Ocurrió un accidente... Ella tendrÃa por eso de algunos 17 años... TodavÃa estaba estudiando una carrera. Mis abuelos la estaban ayudando a esto. Antes de irse a la universidad, mi abuela era la que se levantaba y hacÃa el
36:17 desayuno para los tres. Y después despedÃa a mi madre y despedÃa al abuelo. Mi madre se iba a la escuela y mi abuelo al trabajo. Este accidente le habÃa pasado a la abuela. Se habÃa quemado y se habÃa caÃdo. El doctor la habÃa mandado a tener reposo total. básicamente, que no se levantara de la cama más que para ir al baño. Mi madre y mi abuelo entendieron esto. Cada comida y cada cena lo hacÃan en la cama, traÃan una mesa y la acompañaban. Pero en la mañana, en la madrugada, mi abuela, debido a todas las pÃldoras, pues se quedaba dormida, ya no los acompañaba levantándose. Entonces mi madre asumió el papel de mi abuela. Se empezó a levantar más temprano del usual y empezó a prender las luces, empezaba a cocinar y cuando mi abuelo se levantaba para prepararse para ir al trabajo, mi madre le servÃa su desayuno y asà consecutivamente. Llegó una ocasión en que mi madre se levantó, fue a la cocina y vio que ya no habÃa granos de café. También faltaban algunas cosas. Ella decidió salir al patio Ahà tenÃan granos, también a recoger unas hojas de albácar y unos chiles para hacer una salsa. Cuando mi madre se encontraba recogiendo todo esto, ahà entre las plantas que ellos tenÃan, observó algo,
37:49 algo que se movÃa en la oscuridad. Recordemos que a las 5 de la mañana, en pleno horario de verano, todavÃa es de noche, todavÃa no sale el sol. Entonces mi madre básicamente no tenÃa nada de luz, pero aún pudo verlo. Ella vio como dos cuernos... Y unos ojos rojos... Se movÃan entre el monte... Y la observaban a la distancia... Debido a los cuernos... Y a la cara de lo que podÃa ver ella en ese momento... Pensó que era un chivo... Un chivo que se estaba acercando... Ella sabÃa que... Su familia no tenÃa esa clase de animales... Asà que se empezó a poner nerviosa... Ella sabÃa que los chivos pueden ser agresivos... si los provocas o huyes de ellos, asà que ella solamente se quedó parada, esperando que el animal simplemente pasara de ella y se fuera, pero esto no ocurrió, el animal se seguÃa acercando entre el monte, vuelvo y repito, solamente mi madre podÃa ver la cabeza de este animal, y podÃa ver como esos ojos grandes y rojos resaltaban, mi madre se puso cada vez más nerviosa, Y ella cuenta que desenredó una bufanda que ella tenÃa.
39:09 La portaba rodeando su cuello para resguardarse del frÃo en la madrugada. Después la agarró con su mano y empezó a moverla como para espantar al animal. Pero esto no ocurrió. No resultó como ella esperaba. El animal no se fue. Al contrario, se acercó un poco más, esta vez de una manera más rápida. y cuando estaban tal vez como a unos 3 metros de distancia, el animal se levantó, y mi madre cuenta, que lo que observó no fue el cuerpo de un animal hirgiéndose, fue el cuerpo de un humano, aquella cabra, tenÃa el cuerpo de un hombre, parecÃa que solamente estaba agazapada, y de esa manera se movÃa, pero era un hombre, o al menos un hombre, con partes de animal, mi madre en ese momento, Se dio la media vuelta y se fue corriendo, pegando gritos, llamando a mi abuelo. Mi abuelo, que se encontraba ya en la sala, salió inmediatamente de la casa y le preguntó qué era lo que pasaba, y mi madre le dijo que habÃa un monstruo ahà entre el monte. Mi abuelo siempre contó que esto era cierto porque, cuando él levantó la mirada y vio entre el monte, él pudo ver una sombra alejándose. corriendo.
40:33 Ãl inmediatamente pensó que tal vez era algún tipo de pervertido. Metió a mi madre y sacó un machete y salió en busca de aquella cosa. No la encontró. Pero el abuelo cuenta también que por el camino empezó a escuchar como alguien le hablaba. Lo peor de esto es que escuchaba la voz de su tÃo. Su tÃo para ese entonces llevaba décadas fallecido. Entonces no podÃa ser él. En ese momento el abuelo Decidió volver, pues sabÃa que con lo que estaba lidiando no era un ser humano, era otra cosa, otra cosa que superaba el entendimiento. Volvió a la casa y le dijo a mi madre, cuando te despiertes, no salgas sola, despiértame a mÃ, yo salgo por lo que haga falta, pero tú ya no salgas, al menos hasta que ya amanezca. Mi madre siguió esto, cada vez que se levantaba, procuraba levantar al abuelo, Aunque claro, esto solamente sucedió en unas contadas ocasiones, ya que por lo regular siempre el abuelo se levantaba antes, todo para proteger a su hija. En aquel tiempo, los terrenos de los abuelos no se encontraban cercados, apenas tenÃan algunos cercos de madera, muy pequeños, muy bajos, y fue por este mismo motivo por el que empezaron a meterle bloc y de esa manera acercar todo. Mi madre no olvida esta experiencia y
42:04 fue una de las razones por las cuales siempre se ponÃa nerviosa al ir de nuevo al rancho de los abuelos.
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