Canasta de Historias Nuevas del TURNO DE NOCHE Y PUEBLOS MALDITOS / Relatos de terror para una noche de lluvia
0:14 Hola, buenas noches, criptomaniacos. Mi nombre es Alan Mora, y esta es mi historia. Cuando era el año 99, yo me encontraba trabajando como velador. no era velador para ninguna empresa de seguridad era un trabajo que yo tenÃa pues en ese entonces habÃa tenido un accidente y debido a este accidente no me puede desempeñar como yo querÃa en la construcción que es mi trabajo fijo soy el bañil entonces tuve que encontrar algún otro trabajo para apoyarme me ofrecieron el turno de velador ahà en mi colonia tenÃa que andar en bicicleta pasando por las diferentes calles de la colonia Vigilando claro algunas casas que se encontraban abandonadas y otras tantas que tenÃan familias, la principal encomienda era detener a los rateros y vigilar a las personas que llegaban muy de tarde a sus casas, cosa que yo hacÃa siempre, de hecho recuerdo que algunas familias me encargaban mucho a sus hijas, a sus hijos, etc. cuando llegaban por eso de las once y media, doce de la noche, y tenÃan que caminar hasta sus casas. Recuerdo mucho que acompañé a varias muchachas hasta llegar a su hogar. En fin, de vez en cuando cambiábamos ruta, y en una de estas ocasiones me tocó ir a vigilar una zona que tenÃa una guarderÃa. Esta guarderÃa Era un edificio alto con
1:45 un patio al lado. En esta guarderÃa iban casi todos los niños de ahà cerca y también otros tantos que venÃan de afuera. Era un lugar como cualquier otro. Lo único que tenÃa que vigilar es que nadie entrara y tenÃa que hacer tres rondines, pero yo decidà hacer cinco o cuatro. Pasaba con mi silbato, checando las áreas, cuando en eso, en un rondÃn, cuando eran más o menos como las tres de la mañana, pasé enfrente de aquella guarderÃa y escuché un sonido muy extraño provenir de ésta. Era un sonido muy alarmante. Un sonido que cualquiera que lo escuche por esas horas de la madrugada le despierta mucha incógnita e incluso miedo. Escuché el llanto de un niño seguido de los gritos de una mujer. Los gritos de esta mujer no eran gritos de horror, eran más bien gritos como si estuviera regañando a este niño. Y lo más perturbador que escuché seguido de esto, escuché golpes, estruendosos golpes, como si lo estuvieran amedrentando. Rápidamente me detuve, pensé que a lo mejor era un conflicto familiar, una mujer que se estaba pasando con su hijo, pero no.
3:07 Los gritos y todos aquellos perturbadores sonidos, que se escuchaban más claro por ser de noche, por estar todo apagado y todo calmado, venÃan de la guarderÃa. VenÃan del segundo piso. Empecé a luzar hacia las ventanas de esta. Pero todo se encontraba apagado. No habÃa ni una sola luz encendida. Chequé la puerta y esta tenÃa candado. Chequé el patio de al lado y también, cadena con candado. La señora de enfrente se estaba asomando por la ventana. Yo me la acerqué, me presenté, que era el velador, y la señora me dijo que esos extraños ruidos siempre se escuchaban, pero no todos los dÃas. Solamente de vez en cuando Que ella siempre veÃa E incluso varias noches se quedó en vela Justamente cuando escuchaba estos sonidos Para ver quién salÃa o quién entraba Lo que le causaba mucho terror Es que no veÃa quién entraba y quién salÃa Obviamente ya con este dato Alex en ir al dÃa siguiente y preguntarle a las personas que trabajan ahÃ, se portaron muy bien conmigo Alex y me dijeron que no era la primera persona que iba, que otros vecinos habÃan ido y que les habÃan dado la misma explicación, que no sabÃan que era, que a lo mejor era el eco.
4:28 Pero que en definitiva, ellas no le hacÃan daño a los niños y que nadie se quedaba a esas horas altas de la madrugada adentro de la guarderÃa. TenÃan un velador, un velador entre comillas. Este velador se iba por eso de las 12 o 1 de la mañana. ya que llegaba como a las 2 de la tarde o 3 de la tarde. Este señor simplemente se iba cuando todo estaba en orden, ya que también funcionaba como conserje. Me invitaron a pasar al segundo piso. Alex, todo estaba en orden. Los niños jugaban, las maestras los educaban. No habÃa ningún niño que estuviera llorando tan siquiera. Me bajé y simplemente pensé que era algo que sucedÃa cada tantos dÃas, que tal vez tenÃa una explicación lógica pero que yo todavÃa no la encontraba.
5:18 Esa misma tarde, justamente antes de que cerraran la guarderÃa, llamaron a los veladores. Nosotros damos siempre un folleto con nuestro número. A todas las casas de la colonia... Para que cualquier cosa nos marquen... Me marcaron precisamente a mÃ... Yo llegué a la guarderÃa... Y me dijeron que esa noche... Antes de que el velador se fuera... PodÃan subir... Y dar un rondÃn... Más que nada para cerciorarse de que nadie se quedara... No vaya a ser que... Pues cualquier cosa... Quedé de acuerdo con este velador. Ãl me dijo que pasara la una y media, que incluso se iba a quedar más tiempo. Llegué por eso de la una y media, Alex, como quedamos. Nos subimos al segundo piso. Estuvimos por todos los lados e incluso bajamos al patio. Estaba completamente vacÃa la guarderÃa. Justo ya nos Ãbamos, Alex, cuando escuchamos aquellos gritos de enojo, aquel niño llorando y nos quedamos pasmados.
6:15 PodÃa ver la cara de aquel hombre. También estaba desconcertado. Entramos de nuevo a la guarderÃa. Se escuchaban por los pasillos, como si vinieran de adentro. Subimos inmediatamente al segundo piso, que era de donde venÃan los gritos. PodÃamos escucharlo con suma precisión. Cuando llegamos al pasillo principal, escuchábamos los gritos como si estos sonaran en frente de nosotros pero no veÃamos nada, Alex. Era un sonido que solamente se paseaba por el pasillo. También los golpes. Y también los gritos de furia de alguna mujer que se encontraba enojada, pero que nosotros no podÃamos ver. Quedamos sumamente perturbados por esto.
6:57 Estos sonidos... perturbadores... no sonaron por mucho tal vez por algunos segundos y luego se calmaron yo bajé al patio el otro velador estaba saliendo de la guarderÃa poniendo la cadena y el candado en la puerta principal para luego ponérsela a la puerta del patio que tenÃa una salida hacia la calle yo estaba en aquel patio y tomé la decisión de iluminar las ventanas de la derecha las que tienen vista hacia el patio Con mi linterna, lo que vi a Alex es una imagen que hasta hoy no me puedo sacar de mi cabeza. HabÃa una mujer con el pelo todo enmarañado, con sus ojos altones y unas venas bien marcadas en su rostro. TenÃa una cara muy perturbadora. Pero lo que más llamaba la atención era su lengua, era muy larga Alex, caÃa por sus labios, por su barbilla y llegaba casi hasta su pecho, su ombligo, la movÃa de un lado para el otro y lamÃa la ventana con esta. Era la lengua como la de una serpiente. Inmediatamente salà del patio. Aterrorizado. No podÃa hablar, solamente temblaba. No podÃa ni siquiera sujetar bien la lámpara.
8:16 El velador me preguntó qué era lo que pasaba.¿ Qué habÃa visto? Ãl entró, pero no logró ver nada. Yo solamente me tallaba la cabeza y lloraba. Quedé muy perturbado, Alex, tanto asà que decidà no trabajar por unas semanas. TenÃa miedo a salir a la oscuridad. Con el tiempo se me fue pasando, pero... Cuando una vez volvà a trabajar de velador, les pedà a mis compañeros que nunca me volvieran a mandar a aquella zona, e incluso de dÃa. Evitaba pasar por aquella guarderÃa. Los años pasaron, y aquella guarderÃa dejó de funcionar. El edificio se demolió, y pararon ahÃ, con el tiempo, un nuevo fraccionamiento. Parte de las casas se vendieron. No sé si la casa que edificaron arriba de aquella guarderÃa tenga el mismo problema, pero ni siquiera quiero averiguarlo. Esa fue mi historia, Alex. Saludos a todos los criptomaniacos.
9:28 Gracias por ver el video. Buenas noches comunidad de la cripta, mi nombre es Magaly Gómez. Alex, quiero compartir mi experiencia. Hace aproximadamente algunos 15 años, cuando apenas cumplÃa los 18 años, trabajé en un depósito de cerveza. Este depósito estaba abierto las 24 horas, los 7 dÃas de la semana, absolutamente todo el año. Como depósito de cerveza, creo que algunos de ustedes ya supondrán que tenemos que estar lidiando con cierto tipo de personas, a veces borrachos, a veces gente irrespetuosa. Este depósito comenzó como una tienda, normal, como cualquier otra, pero conforme pasaron los años... El dueño empezó a ver que tenÃa que invertir en seguridad. Entonces, el depósito se creó, se cerró por completo, solamente atendÃamos por ventanilla, y al caer la noche, atendÃamos con más seguridad todavÃa.
10:46 El dueño puso barrotes grandes, puso también un vidrio que no se podÃa romper con facilidad, Y puso también una pequeña puerta donde nosotros podÃamos deslizar el dinero y hablar con el cliente. Algunas veces los clientes piden muchas cosas, varios sics de cerveza, refrescos, etc. Para ese tipo de casos, el dueño creó, podrÃamos decir como un cajón metálico. el cual se encontraba puesto de mi lado yo ponÃa todo lo que el cliente pedÃa después lo empujaba y este cajón salÃa del otro extremo de la pared para que el cliente tomara todo lo que habÃa pedido de esa manera asegurábamos nuestra integridad y los clientes más sensatos lo comprendÃan más que nada esto lo empleábamos al caer la noche durante muchas semanas Alex yo estuve en el turno nocturno y ya sabÃa más o menos la movida, ya sabÃa que tendrÃa que lidiar con uno o dos borrachos, que a veces se ponÃan impertinentes, pero me sentÃa segura Alex, porque el depósito era muy seguro, estaba completamente encerrado, pero llegó una noche, una noche de fin de semana, habÃa una tormenta, estaba lloviendo muy fuerte y los vientos soplaban, De entrada sabÃa que no iba a haber mucha clientela.
12:14 La gran mayorÃa de los clientes que venÃan por la noche ya habÃan ido por la tarde. Y esto es que varias personas se preven y compran con anticipación toda la cerveza que ellos quieren. La noche habÃa transcurrido como cualquier otra. Muy tranquila, lloviendo a cántaros. Y escuchando como el viento solamente soplaba y tumbaba una que otra rama de un árbol. sabÃa que nadie iba a venir pero siempre mantenÃa esa pequeña escotilla abierta por si alguien venÃa y hablaba yo pudiera atenderlo lo más rápido posible mientras estaba jugando con mi celular puse la mirada por aquella escotilla esa pequeña escotilla daba la vista hacia la otra calle y ahà pude ver el cuerpo de una persona que se encontraba viendo hacia el depósito Abrà toda la escotilla por completo para ver. Y lo que vi del otro lado, Alex, me dejó muy perturbada y también muy incómoda.
13:18 HabÃa un hombre. Este no traÃa playera. Solamente tenÃa un pantalón de mezclilla puesto. No traÃa zapatos. Estaba descalzo. El hombre estaba excesivamente flaco, casi en los huesos. tenÃa el cabello largo pero también tenÃa poco se le podÃa ver su cráneo con uno que otro mechón de pelo largo tenÃa una barba desaliñada y tenÃa unos ojos que no parpadeaban incluso estando bajo la lluvia este hombre se estaba mordiendo las uñas mirando hacia el depósito juntaba sus dos manos y se las mordÃa como si estuviera ansioso por algo y al momento que me vio me sonrió Yo inmediatamente cerré la escotilla y traté de calmarme. Por aquella área, Alex, también era muy conocido que algunas personas que consumen muchos estupefacientes se vuelven viciosos de éstos. Y pues al no tener dinero para pagarlos, empiezan a robar, y lo que es aún peor, empiezan a quitar vidas a las personas que vienen trabajando, o incluso se han metido a negocios para robar, incluso se habÃan metido a casas. Simplemente eran personas que estaban sometidas a sus vicios, y que estos mismos los estaban consumiendo. supe en ese momento que ese hombre se trataba de uno de ellos, más que nada por su cuerpo se notaba que no habÃa comido, pero
14:49 en definitiva se habÃa metido algo, traté de calmarme Alex, me repetà una y otra vez que ahà no podÃa entrar, la puerta es de fierro y está muy bien asegurada, las paredes son de concreto de cemento, La ventana tiene enormes barrotes. El vidrio es a prueba de golpes. No habÃa manera de que aquel hombre entrara. Asà me mantuve durante algunos minutos, esperando tal vez que aquel hombre golpeara los barrotes o la ventana, pero nada pasaba. Empecé a ver el vidrio, que era algo empañoso de algunos lados. Y empecé a ver su sombra que se paseaba por enfrente.
15:31 Rápidamente cerré todo. Yo no podÃa ver hacia afuera, ni él podÃa ver hacia adentro, pero sà podÃa ver su sombra. Su sombra sà la podÃa ver. Aquella ventana tenÃa un plástico que se ponÃa. Era blanco y transparente. Con la luz del bombillo de afuera podÃa ver su sombra. Estaba rondando enfrente. Decidà que no iba a abrir. al menos no hasta que aquel hombre se fuera me fui al baño traté de despejarme y apenas iba a llamar a un chico que siempre está al pendiente del teléfono es el chico que está durante el dÃa pero si algo malo pasaba siempre me decÃa que lo llamara a él ya que él vendrÃa lo más rápido posible pues es el que vive más cerca del depósito en ese momento cuando estaba atrapiando lavándome las manos escuché un golpe Y más allá de un golpe, escuché un sonido muy caracterÃstico de la lámina. El cajón con el cual yo sacaba los productos. Escuché cómo se restiró, y en ese momento me entró mucho miedo Alex porque recordé que al cajón no le habÃa puesto el candado, habÃa un candado que evitaban que lo jalaran desde afuera. Yo volvà lo más rápido que pude para tratar de jalar el cajón, no vaya a ser que intente meterse por ahÃ, aunque no cabÃa.
16:57 Cuando llegué, vi una escena espantosa. El hombre sà estaba tratando de meterse por ahÃ. Lo pude ver con más cercanÃa a Alex. Aquel hombre parecÃa un zombi. Su piel estaba pegada a los huesos. Sus cuencas estaban sumidas. se veÃa muy demacrado, sus uñas mordidas se veÃan fatal porque también las traÃa una que otra larga, aquel hombre al verme empezó a maldecirme y a decirme que también le diera el dinero, sacó una pequeña navaja, trató de hacerme daño pero no me dejé, Simplemente quise acercarme lo suficiente para tomar las llaves de la puerta trasera e irme corriendo.
17:44 Lo logré. Cuando lo vi más de cerca, Alex pudo ver que este hombre se encontraba atorado. Intentaba pasarse del otro lado, pero... A la altura de su estómago y la cintura, habÃa quedado aprisionado, y podÃa ver cómo se restiraba su piel, cómo se raspaba, cómo salÃa sangre. Aquel hombre seguÃa maldiciéndome, amenazándome, diciéndome que le diera todo el dinero. yo me fui corriendo abrà la puerta y salà grité por todos lados con la lluvia arriba todas las personas tenÃan las puertas y ventanas cerradas corrà y grité hasta que milagrosamente una de estas familias de los vecinos me escuchó el vecino salió por suerte ya me conocÃan era la chica que trabajaba en el depósito les platiqué que un hombre habÃa tratado de meterse y que ahà se encontraba dentro del depósito hablaron rápidamente a la patrulla la patrulla llegó muy rápido Alex también salieron varios vecinos y ahà se encontraba todavÃa el hombre se encontraba atorado aún con los policÃas y todas las personas ahà este hombre seguÃa defendiéndose tratar de rasguñar a los oficiales nos dijeron algo que ya intuÃamos aquel hombre estaba bajo los efectos de un estupefaciente Era un vicioso... Después de llevárselo... Al pasar algunos dÃas... Se enteraron que ese hombre... Ya le
19:17 habÃa quitado la vida a una persona... A un chico... Hace aproximadamente un mes... Lo habÃa sorprendido por la espalda... Cuando este venÃa del trabajo... Solamente para quitarle el dinero... Y seguir consumiendo... Lo que era su vicio... Aquellos estupefacientes... Que lo consumÃan también por dentro... Aquel hombre no comÃa, no bebÃa, solamente cuando podÃa. Su prioridad era consumir aquel producto. Ese tipo de personas no les interesa nada más. Desde que me pasó esto, le pedà al dueño que nunca me dejara solo y obviamente le agarré un terror enorme a todas aquellas personas que consumen esto. A veces lo ciega.
20:06 A veces están buscando con desesperación comprar más, seguir consumiéndolo, y cuando su economÃa no es suficiente, no les importa robar al que está al lado para seguir consumiendo su espantoso vicio. Gracias por ver el video. Hola Alex, buenas noches. Mi nombre es Octavio Saldaña. Te quiero contar una experiencia que pasé cuando estaba trabajando como paramédico.
20:57 En aquel trabajo siempre vivimos cosas extrañas, a veces cosas que no son fáciles de explicar. Pero esto sucede más en concreto cuando están estas vacaciones. A veces hay que atender accidentes, a veces hay que atender peleas. Ya sabes, la temporada de vacaciones es una muy movida, tanto para comercios, turismo y tristemente también para nosotros. Si bien todas las noches hay movimiento, en aquella temporada lo hay aún más. Entonces, por lo tanto, no me sorprendió para nada, cuando recién habÃa llegado, que entrara una llamada urgente. Nos requerÃan lo más pronto posible, en una fiesta que se habÃa llevado a cabo en una piscina privada. Nos dijeron que una chica se encontraba muy mal, que incluso no estaba respirando.
21:52 Todo esto era por... un altercado que habÃa sucedido ahÃ. Entre algunos jóvenes habÃan empezado a pelear y esta chica habÃa caÃdo a la piscina y se habÃa golpeado la cabeza. Por lo tanto, algunos de estos jóvenes la sacó. Intentaron resucitarla, pero no respondÃa. Fuimos lo más pronto posible, Alex. Afortunadamente, eran como las dos y media a una de la mañana. Entonces no habÃa mucho tráfico. Al entrar a la piscina, vimos la primera señal mal. Todos estaban rodeando a la chica, no le estaban dando suficiente espacio para que respirara mÃnimamente, y esta chica se encontraba solamente tendida en el suelo, sin reaccionar en lo absoluto. intentamos resucitarla pero de nada servÃa tuvimos que meter a la ambulancia sin recibir ninguna respuesta y les preguntamos a todas las personas que estaban ahà todos los jóvenes que quién se irÃa con ella es recomendable que algún acompañante vaya más que nada para que avisa a los familiares y también para que nos diga los datos de la chica sorprendentemente álex nadie quiso ir Ninguno se atrevió a subirse a la ambulancia y eso que se decÃan sus amigos. Nos tuvimos que ir lo más pronto posible. Solamente nos dieron la cartera de esta chica. Ahà venÃa su celular desbloqueado y las credenciales que ella tenÃa. Me subà a la ambulancia y yo
23:26 fui a acompañarla mientras que mi compañero iba manejando. Yo iba tratando de estabilizarla. Mi compañero manejaba lo mejor que podÃa, mientras que yo me esforzaba por tener alguna señal. Lograr que aquella chica no se fuera, pero de una manera sorprendente. Esta reaccionó. la chica no abrió los ojos no empezó a hiperventilar ninguna de las cosas a los que nosotros estamos acostumbrados aquella muchacha solamente empezó a hablar y me dijo por favor avisa a mi familia pero que no te responda mi abuela ella está muy mala no va a poder con la noticia por favor si ya responde cuélgale y vuelva a llamar Que ella no se entere, me pasó su número, yo estuve anotándolo, y el momento en que empezó a llamar, aquella chica se quedó conmigo, repitiendo una y otra vez, por favor si es mi abuela, no le digas. aquella chica hablaba muy normal parecÃa no importarle el dolor parecÃa no importarle nada iba con mucha calma a Alex cuando me respondieron que lo tenÃa en altavoz escuché la voz de una anciana inmediatamente la chica me hizo una seña y me dijo que colgara que por favor no le dijera que esperara tres minutos y volviera a intentar llamarla si hubiera sido alguien más probablemente
24:58 no me hubiera importado o hubiera buscado que alguien más atendiera la llamada le hubiera dicho a la anciana que me pasara alguien más pero simplemente en ese momento no pude corté la llamada y la chica me dijo que me esperara unos 3 minutos y volvà a marcar en ese momento yo me di cuenta de algo Alex el aparato con el que medimos el pulso no registraba nada Simplemente estaba estático. Pensé que tal vez no estaba bien puesto. Pensé que no estaba bien conectado. Entonces fui, lo chequé una, dos, tres veces y nada. El aparato seguÃa sin darme lectura.
25:42 Como si no estuviera conectado o, peor aún, como si la persona en cuestión no estuviera viva. Yo chequeé una, otra y otra vez, hasta que la chica me dijo nuevamente,« Llama de nuevo, pero por favor, si responde mi abuela, no le digas nada». Llamé de nuevo a Alex y otra vez contestó la abuelita. De nueva cuenta le colgué, le dije que era número equivocado y colgué. Me esperé otros tres minutos. Intenté hacer reaccionar a la chica, pero esto parece inútil. Tomé un estetoscopio y empecé a checar sus latidos, su pulso, en el cuello, en el corazón.
26:27 Estaba bastante confundido Alex, porque no captaba pulso en ninguno de los dos. eran como si estos no se encontraran eran como si estos no latieran ni bombearán sangre pero la mujer estaba ahà estaba hablando conmigo con los ojos cerrados pero su boca se movÃa pasaron los tres minutos y ahà vamos a llegar al hospital cuando otra vez marqué y en esta ocasión afortunadamente me contestó su madre Le expliqué todo lo que habÃa pasado y en qué hospital iba a estar internada su hija. Inmediatamente ella colgó y se puso en marcha. Yo llegué al hospital. Bajamos a la chica, la cual hasta ahora se encontraba en completo silencio. Le empecé a hablar, pero ella ya no me respondÃa. Le dije a mi compañero que la muchacha sà habÃa respondido y que venÃa hablando, que la lleváramos lo más antes posible con algún doctor a urgencias. Pasaron algunos diez minutos cuando nos dieron la respuesta de esto.
27:37 Los doctores nos dijeron que la chica habÃa llegado sin vida, pero no solo eso, sino que la chica se encontraba sin vida desde hace aproximadamente 40 minutos, si no es que más, eso querÃa decir que no existÃa ningún modo coherente. ninguna manera lógica en la que esta muchacha pudo haberme hablado mientras iba en la ambulancia los padres llegaron y solamente pude verlos a la distancia como lloraban lo que no sabÃan es que su hija pudo cumplir su último deseo antes de irse y creo que lo hizo cuando ya no se encontraba con vida el espÃritu de ella era el que me hablaba y estoy seguro de esto cuidando hasta el último momento, la salud de su abuela, tratando de que esta no se enterara de una manera tan volátil en la noche, no sé qué pasó con la abuelita, pero en serio espero de todo corazón Alex, que haya sabido llevar este duelo, esa fue mi experiencia, gracias por compartirla Alex. Hola Alex, mi nombre es Emiliano Buenavista. Te
29:14 quiero compartir una experiencia paranormal que me sucedió en mi trabajo. Yo soy intendente. Me contratan para hacer limpiezas en unas oficinas en el centro de Guadalajara. Mi trabajo comienza por eso de las 9 y media, 8 de la noche, cuando todos se están retirando, y termina por eso de las 4 y media, 5 de la mañana, a veces 3 y media. Cuando yo termino, soy libre de irme. En estos edificios, a veces hay diferentes empresas. Yo solamente iba a hacer limpieza en tres pisos. que eran administrativos. En estos tres pisos yo me tardaba un aproximado de cinco horas. El vigilante se encuentra hasta abajo, en el primer piso, y los que iban vigilando las diferentes oficinas no se metÃan a estas, solamente vigilaban externamente.
30:08 Asà que yo estaba solo, y precisamente porque estaba solo, al paso del tiempo, decidà trabajar escuchando música. Me ponÃa mis dos grandes audÃfonos y ponÃa la radio o ponÃa música para distraerme. Y asà desempeñaba todo mi trabajo. Creo que fue esto mismo lo que siempre me salvó de escuchar estos ruidos y de vivir esta experiencia. La mala suerte estuvo de mi lado. Cuando decidà al menos por unos minutos apagar mi música, yo me encontraba limpiando. No todas las luces se encuentran encendidas, obviamente, para ahorrar energÃa, pero sà algunas de ellas se encuentran encendidas para que yo me pueda mover a mis anchas. En determinado momento, apagué la música. y me fui a hacer un quehacer, el cual era tardado. TenÃa que lustrar el piso, pulirlo, que brillara lo suficiente. Para eso tengo una máquina la cual también hace ruido, pero habÃa estado fallando últimamente. Cuando me encontraba checándola, empecé a escuchar unos ruidos, muy extraños que venÃan de la parte de arriba. Estos ruidos no eran movimiento, no eran pisadas, era un canto, un canto de niñas. Eran como si estas niñas estuvieran cantando una especie de estrofa infantil, como cuando cantan y están saltando la cuerda. Ese tipo de cánticos. O cuando juegan a matatena.
31:39 Yo lo primero que pensé, Alex, es que tal vez una persona de administración se habÃa quedado, no me habÃa encontrado con ella, y seguramente tenÃa puesta alguna bocina, algún televisor, algún monitor... Y estaba viendo algún tipo de pelÃcula Esto ya me habÃa pasado antes A veces personas tienen tanto trabajo O son lÃderes Y necesitan sacar la chamba del dÃa Y se quedan toda la madrugada A veces me habÃa sucedido Decidà ya no prestarle atención Poner mis audÃfonos otra vez Y seguir haciendo mi trabajo Pero la curiosidad pudo conmigo Me quité los audÃfonos Y seguà escuchando aquel canto Las niñas seguÃan cantando, como si estuvieran jugando. El sonido salÃa tan limpio que para mà resultaba difÃcil creer que era una bocina o un monitor. Asà que tomé una decisión. SubirÃa al tercer piso, el cual ya habÃa limpiado, y verÃa quién era el que estaba ahÃ. Lo extraño es que no me habÃa encontrado con ningún trabajador para ese momento. Justamente cuando subà al tercer piso me di cuenta que ya habÃa apagado todas las luces. Solamente se mantenÃan tres encendidas y con muy bajo voltaje, o sea que daban muy poca iluminación. Yo siempre estaba con una lámpara que tenÃa puesta en mi cadera. Esta lámpara ilumina bastante, es especial. La iluminé tan solo para iluminarme el camino y en eso vi que algo se encontraba en medio
33:12 del pasillo de los cubÃculos. de los escritorios, habÃa una sombra, una especie de bulto que se movÃa, al irme acercando y la lámpara ir iluminando cada vez más y más, me di cuenta que no era un bulto cualquiera, era una niña con un vestido rosa y blanco, que se encontraba dándome la espalda, estaba jugando en el piso, como si tuviera una muñeca. La niña tarareaba e inmediatamente me di cuenta que los ruidos que yo habÃa escuchado provenÃan de ella. Aquellos cantos, aquellas melodÃas extrañas. Yo no le dije nada. Para este momento, creo que estamos de acuerdo que yo tenÃa miedo. SabÃa que ninguna niña se tendrÃa que encontrar en aquel piso a horas de la madrugada.
34:03 De hecho, ni siquiera durante el dÃa. Estaban prohibidos los niños. Di tres pasos hacia atrás y en ese momento la niña se volteó y me miró. Sus ojos eran profundamente negros y tenÃa una cara que era inexpresiva. ParecÃa una carita de porcelana. En ese momento me di la vuelta y empecé a caminar. Caminé hasta bajar al segundo piso. No entiendo, Alex, qué fue lo que sucedió. No podÃa correr simplemente. Era como si mi cuerpo estuviera atado a caminar y de una manera muy lenta. Créeme que esos fueron los segundos más largos de mi vida. Mientras caminaba y bajaba la escalera, creo que fui yo mismo el que intentó no hacer tanto escándalo. No sé, no te sé explicar muy bien. El caso es que no pude terminar con mi trabajo. Me quedé ahà hasta que amaneció.
35:00 Seguà escuchando los cantos de aquella niña y ya no me los podÃa sacar en la cabeza, si te soy sincero tal vez incluso hasta me los imaginaba. A la noche siguiente no pude ir e inevitablemente tenÃa que seguir trabajando, necesitaba el dinero, pero todo el tiempo que duré en aquel trabajo... Me puse a mà mismo una condición.¿ SabÃa que aquella niña tarareaba de vez en cuando entre las noches? Entonces yo usarÃa audÃfonos y no me los quitarÃa para nada. Y si lo hacÃa, procurarÃa siempre que una aspiradora, la máquina pulidora o algo estuviera haciendo ruido para evitar escuchar los cantos de aquella niña. No sé cómo es que aquel espÃritu empezó a manifestarse. No sé por qué precisamente aquella noche. El caso es que anteriormente yo podÃa caminar libremente por aquellos tres pisos a la hora que sea, pero a partir de aquella experiencia ya no. sabÃa que por eso de las dos y media o tres de la mañana ya no debÃa de subir al tercer piso pues la niña empezaba a cantar y no se detenÃa a veces unas noches a veces no pero cuando empezaba a cantar sabÃa que no se irÃa hasta el amanecer gracias por contar mi experiencia Alex saludos a toda la comunidad de la cripta embrujada Mi nombre es Benedicto Saucedo.
36:56 Quiero compartir mi experiencia paranormal. Yo trabajé durante muchos años, Alex, en una empresa que embotellaba refresco, agua y diferentes lÃquidos. Es una empresa muy famosa aquà en México. Mi horario, decir verdad, variaba bastante. PodrÃan ponerme de 3 a 11, de 7 a 3, o el turno nocturno, que es el más largo, pero... podremos decir el mejor remunerado era de 11 a 7 por lo regular siempre pedÃa el trabajo de 11 a 7 yo era montacargas y nuestra principal responsabilidad es tener todas las tarimas puestas en orden para cuando llega el camión por la mañana cuando llegaba a las 11 yo me ponÃa como aquà dice entendido y empezaba a llenar tarimas y empezaba a sacarlas Para las 3, 4 de la mañana, casi podrÃa decir que tenÃa el trabajo completado. Nosotros como montacargas, tenemos un horario de comida que en verdad no se respeta mucho. Y cada quien sale a comer cuando se le da la gana.
38:03 Pero eso sÃ, uno tiene que cumplir con el trabajo al final de su turno. No tienen que faltar tarimas. Recuerdo que yo cenaba en compañÃa de otros dos amigos, los cuales aquella precisa noche no habÃan asistido, asà que pensé que lo mejor serÃa enfocarme en terminar casi todo el trabajo para después irme a cenar, por eso de las 4 de la mañana. Todos los trabajadores, como los obreros, los especialistas, los encargados, los de mantenimiento, siempre están caminando por un pasillo que es rodeado por una reja. Esto impide que los trailers o los camiones crucen esa reja y puedan ocasionar accidentes. El patio es muy grande. El lugar donde yo estaba era parecido a un domo y tenÃamos que caminar hasta el área de comedor. TenÃamos que salir afuera. De cierta manera me gustaba, pues, asà tomas un poco de aire fresco. Salà a las 4 de la mañana.
39:04 En ese horario, nadie está caminando por aquella banqueta. A nuestra espalda de la fábrica quedaba un cerro. Nosotros podÃamos verlo claramente cuando salÃamos al patio. Lo veÃamos ahà a la distancia. Daba cierto miedo a veces, pues aquella enorme sombra a veces nunca se encontraba sola. Numerosas fueron las ocasiones en las que veÃamos bolas de fuego, Alex, saltando en el cerro, rodeando este, como si estuvieran haciendo algunas figuras en el aire. Muchos decÃan que eran brujas. Cada vez que los obreros salÃan a cenar, uno que otro podÃa verlas, y las señalaba, y empezaban a grabar. Pero pasaba algo curioso con las grabaciones, porque... A pesar de que el ojo humano podÃa ver la lumbre, podÃa ver aquellas bolas de fuego desplazándose en el cerro, parece que la cámara no podÃa. Cada vez que grababan, no lograban captar las bolas de fuego, solamente grababan el cerro, asà en la oscuridad, sin nada más. Por esto mismo empezó a ocurrir el rumor de que ese cerro era habitado por brujas. Y fue una creencia que creo que dura hasta hoy. Actualmente ya no estoy en aquella fábrica, pero durante los años que estuve trabajando ahÃ, créeme que esto se decÃa mucho. De hecho, por esto mismo algunos obreros
40:34 no querÃan salir solos, pues el pasillo que te cuento por el que tenÃamos que caminar, quedaba de frente a la valla, que era la trasera, que estaba del lado del cerro. Asà que podÃamos verlo con mucha claridad. Yo ya soy un hombre viejo, Alex. Creo en esas cosas, pero la verdad no necesariamente les tengo miedo. Recuerdo que aquella noche estaba caminando por aquel pasillo. Listo con mi comida, cuando en eso, en la valla, veo que se encuentra una mujer. Esta mujer tiene un aspecto muy terrible. VestÃa de negro, con harapos, tenÃa el cabello completamente desalineado. y tenÃa una cara excesivamente arrugada parecÃa ser una mujer de la tercera edad pero muy muy demacrada ella solamente estaba en la valla agarrándose de esta mirando hacia adentro sosteniéndose con sus manos y aplanando su cara en la valla como si estuviera esperando a alguien Yo la vi desde lo lejos, pero obviamente no me detuve, seguà caminando hasta que pasé enfrente de ella. Justamente cuando estaba pasando, aquella mujer me habló. Me dijo disculpe, disculpe por favor,¿ me puede ayudar? Yo me la acerqué y le pregunté que qué se le ofrecÃa. No me acerqué todo, mantuve mi distancia tal vez con unos tres metros. Aquella mujer me dijo que no habÃa comido nada, que querÃa un poco
42:05 de comida, que si por favor, no habÃa ningún inconveniente en que le diera de la mÃa. A pesar de que soy alguien religioso y que sé que tengo que alimentar al hambriento, aquella persona me daba una muy mala espina, Alex. Como que lo que decÃa no era verdad. A pesar de ver ese extraño semblante, esa apariencia toda demacrada, yo no me la creÃa. Yo me la acerqué solamente un poco más y le pregunté como qué era lo que querÃa. Al cabo, hay unas máquinas expendidoras ahà adentro. Yo podrÃa traerle cualquier cosa, pero ella me dijo que no, que ella querÃa de lo que yo traÃa en la bolsa, que si no era mucha molestia. Yo le expliqué que no podÃa dárselo, que esta era mi comida y que me gustaba mucho, que por favor me esperara ahÃ, que en breve iba a volver. ya sea con alguna golosina o con alguna comida rápida, pero aquella mujer parecÃa que no querÃa que me fuera, al contrario, querÃa que me acercara más, ella me dijo ven, ven solamente dame un poco de agua, es todo lo que te pido, acércate.
43:18 Yo estiré mi mano, pero no me acerqué. Créeme, Alex, que por la distancia, yo sabÃa que la mujer podÃa alcanzar perfectamente la botella de agua, pero no lo hacÃa. La mujer me decÃa, acércate más, acércate más. No te voy a hacer nada.¿ O qué, le tienes miedo a una anciana? Yo no respondÃa a esto. Solamente estiraba un poco más el agua. No me querÃa acercar lo suficiente. Al momento de que estuve más cerca de ella, acercándome mÃnimamente un paso y medio, pude ver que aquella mujer tenÃa unos ojos completamente negros, los cuales se encontraban sumidos en sus cuencas. Esto no lo habÃa notado, pues obviamente estábamos en la noche. Gran parte de la sombra que proyectaba su pelo cubrÃa sus ojos. y no fue hasta que estuve lo suficientemente cerca de ella que pude verlos empecé a temblar y sin querer se me cayó el agua la mujer sonrió y yo solamente dipados hacia atrás yo estaba muy sorprendido impactado no podÃa decir nada Aquella extraña mujer solamente se rió y corrió hacia el monte, internándose en este. En ese momento supe que no era una mujer de escasos recursos. No era una mujer que se encontrara divagando. En aquel sector donde habÃa fábrica solamente,
44:49 no habÃa viviendas. Aquella mujer habitaba el cerro. Aquella mujer seguramente era una bruja. Cuando platiqué esto con mis compañeros algunos no me creyeron, pero otros tantos me dijeron que sÃ, que me creÃan, pero que también era mi culpa.¿ A quién se le ocurre creer que una viejita va a andar por aquà pidiendo comida? Si como ya te dije anteriormente Alex, es una zona industrial, solamente hay fábricas, no hay ninguna vivienda cerca. Es prácticamente imposible que te encuentres personas de escasos recursos aquÃ, y también que cómo se me ocurrÃa acercarme tan siquiera por detrás de la valla a aquel cerro. Aquel cerro era conocido como el cerro de las brujas, y mientras más lejos estuvieras de él, mejor para ti. desde aquella experiencia y por los años que me quedaron decidà ya no voltear hacia aquel cerro me parecÃa a los compañeros que le tenÃan miedo pero a diferencia de ellos yo se habÃa tenido un contacto a mà si se me habÃa presentado una bruja corrà con suerte aquella noche no quiero saber qué hubiera pasado si le hubiera seguido el juego y me hubiera acercado a ella Hola, buenas noches Alex. Mi nombre es Venancio Constantino.
46:34 Te quiero platicar una experiencia que me sucedió cuando era joven. Hace años ya, me dediqué durante un tiempo al transporte de hielo. Trabajaba para una fábrica que era también purificadora, y a pesar de que mi horario normal era durante la mañana y la tarde, en algunas fechas concretas, en las fechas de verano, de fiesta, Nos pedÃan que nos quedáramos más tiempo, obviamente no requerÃan al todo el personal, solamente requerÃan a un chofer y un ayudante del chofer, en aquel tiempo yo era el ayudante, se nos iba a pagar las horas extra y además no Ãbamos a trabajar mucho. En toda la noche tan solo saldrÃamos como unas dos veces y a reabastecer algunas discotecas y antros que en esas épocas están desbordando de gente. Hay mucha, mucha afluencia tanto de turistas asà como también de personas que viven cerca de ahÃ. Yo acepté por las horas extra. Además, tampoco es como que tuviera algo que hacer. Me llevaba bien con el chofer de ese tiempo y empezamos a platicar durante la noche. Ya tenÃamos todo acomodado, solamente esperábamos las llamadas y en eso cayó una. Nos alistamos, llenamos la camioneta de hielo y nos dirigimos hacia aquella discoteca.
48:02 Llegamos muy rápido pues prácticamente no habÃa tráfico. Al llegar a esta discoteca nos fuimos por la parte trasera, que era por donde entraba hacia la cocina y era la que estaba más próxima a la barra, estacionamos la camioneta justamente en la rampa, todavÃa no nos abrÃan y nos llamó la atención algo... Algo que se veÃa a un costado. Esta discoteca en la parte trasera tiene tres ventanas grandes, ventanales, con un vidrio muy grueso. Por estos ventanales se puede ver hacia adentro, no con propiedad, pero si se puede ver tal vez un 60%. Da la casualidad que precisamente lo que se puede ver hacia adentro es un vidrio.
48:44 Es el refrigerador, asà que se pueden ver las bebidas, los refrescos y demás cosas que guardan ahÃ. Hay tres ventanas grandes, como de un metro cada una. Como el chofer ya llevaba tiempo dejando este hielo ahÃ, ya era amigo del dueño. pues él sabÃa con propiedad que esas ventanas daban hacia el refrigerador. Comúnmente nadie se ve ahÃ, asà que por esto mismo se le hizo sumamente extraño ver a personas observándonos a través de estas. Las podÃamos ver por la luz que tenÃa el estacionamiento en la parte de atrás, no por otra cosa. No habÃa luz adentro del refrigerador, pero habÃan tres personas. HabÃa una mujer en una ventana, un hombre en el centro, en la otra ventana, y otra mujer en la última ventana de la derecha. Nosotros nos le quedamos viendo. Pensamos que tal vez eran trabajadores, pero no traÃan uniforme. Y el chofer no los conocÃa. Siempre iba y repartÃa hielo ahÃ. También yo.
49:51 Entonces conocÃamos a la mayorÃa de los meseros, bartenders, etc. Aquellas personas tenÃan una vestidura extraña, parecÃa que tenÃan ropas rasgadas y tenÃan unos rostros que perturbaban a Alex. Eran rostros que solamente se te quedaban viendo, eran rostros como los de un maniquÃ, pero muy humanizados. Les quiero decir algo, antes de continuar, ustedes han escuchado sobre el estado del valle inquietante, cuando un humano, o sea nosotros, nos sentimos inquietados, incómodos, con cosas que parecen humanos pero no lo son, esto lo podemos experimentar con algunas imágenes, con los robots que le ponen rostros humanos, o incluso con animales que están en cierta postura que no es normal, algo en nuestro cerebro se activa, y empezamos a sentir miedo, bueno, eso fue precisamente lo que sentimos en aquel momento, eran como personas pero con la cara un poco extraña, sentÃamos esa incomodidad, como de que no estábamos viendo humanos, sus ojos tenÃan una forma extraña, además, no pude ver en ningún momento que parpadearan, Mi compañero, el chofer, abrió la puerta y empezó a descargar. Me dijo que no les prestara atención.
51:16 Empezamos a descargar bolsa por bolsa y yo cada vez que iba a la camioneta por más bolsas, era inevitable voltear hacia las ventanas y las veÃa ahÃ. VeÃa a aquellas personas ahà todavÃa observándome. Hasta que en determinado tiempo le dije a mi compañero, oye, sabes que yo aquà te espero, déjame nada más empujo las bolsas hacia la puerta del refrigerador, para que ya las empiecen a meter. Ãl se me quedó viendo y me preguntó por qué.¿ Por qué actuaba extraño? Yo se lo dije. Es que esas personas de ahà solamente se nos quedan viendo. Y no sé, me dan mala espina. Terminamos casi a los dos minutos de esta conversación, Alex. No nos faltaba mucho.
52:00 Pero eso sÃ, mi compañero, el chofer, fue y platicó con el dueño. Y también con otro chico que era como el segundo. Una vez que se saludaron, una vez que todo estaba en orden, el chofer les platicó que habÃa unas personas ahà que se nos quedaban viendo, que no sabÃan si eran trabajadores nuevos, pero que con todo respeto eso no se hacÃa, que me incomodaban. Y también, como no diciendo, también lo incomodaban a él. En ese momento el dueño y el chico se quedaron viendo uno a otro. Y le dijeron al chofer que ellos no tenÃan ningún personal adentro del refrigerador. Solamente la luz activaba cuando metÃan algo y cuando salÃan, la luz por sà sola se apagaba. Además, adentro del refri, una vez que la puerta se cerraba, empezaba a refrigerar todo. En cuestión de unos minutos, una persona ya se querÃa salir. Nadie soportaba ese frÃo, y que ni se diga al transcurso de horas, una persona ahà encerrada pierde la vida debido a la temperatura baja. Mi compañero no estaba tan seguro de esto. Ãl les repitió que habÃa unas personas ahà y que nos estaban observando. tanto el dueño como el otro chico fueron y abrieron la puerta yo también me sumé pues querÃa reclamar Alex no me gusta que me estén asustando además querÃa encararlos aquellas extrañas personas que se las habÃan pasado solamente observándome pero cuando el dueño abrió
53:33 el refrigerador no habÃa nadie adentro checamos por un lado, checamos por el otro entre las torres de bebidas no habÃa nadie estaba todo desértico Solamente habÃa una puerta, por la misma por la que habÃamos entrado. Asà que nadie se pudo haber salido en esa fracción de minutos. La puerta solamente se podÃa abrir desde afuera. Cada que uno entraba la dejaba asegurada con un gancho. No habÃa manera de que ellos hubieran salido. No habÃa manera de que ellos hubieran salido. de que tampoco estuvieran adentro, tan solo abrir y entrar al refrigerador era un frÃo, como el de la fábrica, nadie lo soportaba sin una buena chaqueta, y aquellos muchachos que vivimos por las ventanas, vestÃan con camisas con blusas, no con ropa de frÃo, salimos de la discoteca, fuimos hacia las ventanas, y ya nos encontraban por ahà observándonos, Nosotros no querÃamos quedar como mentirosos, asà que le dijimos que nos creyera, que revisara las cámaras, pero en ningún momento las cámaras captan a nadie metiéndose al refrigerador. Pero por suerte, nuestra historia no fue tomada del todo como una mentira. Sino que al checar adentro del refrigerador se dieron cuenta de que habÃa marcas, de que habÃa huellas, precisamente de algunas suelas, sandalias, que se
55:06 encontraban desde adentro, como si estuvieran en una posición observando hacia las ventanas. Desde aquella vez jamás volvà a ofrecerme para trabajar en el turno de noche, ni mucho menos para ir a esa discoteca cuando cayera el sol. Buenas noches, mi nombre es Guillermo Isra. Les quiero contar una experiencia que me sucedió en el turno de noche, cuando me encontraba trabajando como tránsito. Esto ya hace algunos años. Me desempeñé como tránsito por eso del año 2002 al 2006. Me movÃan de diferentes áreas, y casi todas las noches cuando te tocaba el turno de noche. TenÃas que hacer algunos retenes en algunos sitios populares, más que nada en los sitios donde era muy común que robaran motocicletas, autos, etc., Los mandaron a ponernos en un puente, un puente entre una colonia y otra. Eran colonias populares Alex, asà que creo que uno ya se imaginará. Estuvimos lidiando con algunas personas
56:40 algo violentas y que ocasionaban problemas. Esto no era algo raro del trabajo. Eran solamente cosas que sucedÃan el dÃa a dÃa. Durante la noche cuando llegábamos, por eso de las 9, esto era consecutivamente, estar checando los papeles, estar checando a las personas, para ver si ningún auto era robado o motocicleta. Pero por eso de las 2 de la mañana a las 5 de la mañana a 4, todo se calmaba. Ya casi no pasaban personas, ni autos, ni motos por aquel puente. Asà que podremos decir que nos podÃamos relajar un poco. Recuerdo que estábamos platicando, pues éramos cuatro. Dos en un carril y dos en el otro. cuando en eso uno de nuestros compañeros, un tránsito que se encontraba tomando un café, nos señaló y nos gritó, que habÃa una persona en el puente, que nos estaba observando, como estaba todo oscuro, y en aquel tipo de colonias casi no hay luz eléctrica, al menos en algunas carreteras, no podÃamos ver con propiedad que era lo que estaba allá, solamente podÃamos ver una silueta, Era una silueta de un hombre que se encontraba parado en un extremo del puente. pensamos que solamente era un vago, una persona que a lo mejor estaba en estado alcohólico y que estaba por ahà caminando, que no se nos acercaba porque nos tenÃa miedo, esto era algo común, nos
58:11 confunden con policÃas, asà que tratamos de no prestarle atención, la verdad es que no querÃamos lidiar con borrachos aquella noche, pero después de verlo unos minutos, de reojo de vez en cuando, Vimos que esta persona no estaba borracha, se movÃa muy bien, no parecÃa que tambaleara, solamente caminaba unos tres pasos a un lado, luego otros tres pasos al otro lado, mirando hacia el rÃo, por debajo de este puente pasaba un rÃo. de una profundidad tal vez de un metro no era tan grande abajo de este puente habÃa rocas muy filosas el terreno estaba muy escabroso y habÃa monte también a los lados de la nada de un minuto a otro este hombre subió a la barda del puente aquel camión que se para Al carril del vacÃo, después se sentó sobre este, asà que pensamos que se iba a tirar, tenÃa todas las señas de que este hombre pensaba tirarse, te repito estábamos en lo oscuro asà que solamente veÃamos la silueta. veÃamos como este hombre estaba mirando hacia abajo del puente y con cada segundo que pasaba éste se iba reclinando un poco más enfrente un poco más enfrente para después soltarse sacamos las lámparas y le gritamos hey qué estás haciendo no te tires pero en cuanto lo alusamos álex nos quedamos boquiabiertos los cuatro
59:47 era un hombre en efecto vestÃa con traje Un traje muy pulido, nada manchado, era un traje muy elegante. Pero lo que más llamaba la atención de este era su cabeza. Era una cabeza humana, o al menos eso es lo que creo. Pero esta se encontraba envuelta en una especie de bolsa negra. o tal vez alguna especie de cuero negro, este estaba cosido, de algunos lados se podÃan ver las costuras, a lo mejor estaba cosido sobre su piel, no lo sé, el caso es que tenÃa muy aprisionada la cabeza, nos detuvimos casi al momento que lo vimos, este hombre volteó, Y vimos que tenÃa un número, un 2, como si se lo hubieran pintado con una brocha de pintura blanca, arriba de aquel cuero negro. No pudimos verle el rostro, pues todo el número 2 acaparaba a este, además la bolsa, no dejaba ver nada, no sabÃamos qué hacer. No sabÃamos si era una especie de broma, un hombre trajeado con una máscara con un 2 en toda la cara.¿ Qué significaba? No nos acercamos Alex y finalmente este hombre se aventó. Cuando se aventó y lo perdimos de vista, finalmente reaccionamos. Yo y otro compañero fuimos y nos asomamos abajo del puente, mientras que los otros dos iban al otro extremo, donde
1:01:18 estaba la corriente del rÃo. Por si este lo habÃa arrastrado, pero habÃa pasado algo todavÃa más curioso, más extraño. Y es que cuando se habÃa aventado, no habÃa originado ningún ruido. No escuchamos ese sonido del agua, ese sonido de las piedras, al estrellarse con un cuerpo. No habÃa sonado nada. a pesar de que buscamos en el lugar donde se habÃa aventado a pesar de que mis compañeros estaban buscando por la corriente del rÃo no vimos nada es como si aquella persona hubiera desaparecido en el aire después de estar buscando por unos breves minutos subimos de nuevo al puente y nos movimos del lugar nos pusimos más adelante del puente estábamos en el centro de este en aquella noche y cuando nos mandaban a esa área a pesar de que las instrucciones era ponerse en medio del puente nosotros no la seguÃamos no sé qué fue lo que vimos aquella noche no sé si fue un espÃritu o tal vez alguna cosa alguna especie de experimento porque aunque suene demasiado loco algunas personas dicen que hay experimentos de los cuales no hablan Aquella cosa no era un espÃritu, aquel hombre era otra cosa. Nunca se me va a olvidar ese cuerpo con ese traje y esa bolsa en su cabeza con un número 2, como si este fuera alguna especie
1:02:49 de producto fallido. No importa que me digan conspiranoico. Desde que esto me pasó, creo más en todas esas teorÃas que dicen sobre los gobiernos. Creo que aquella noche vimos algo que no debemos de ver. Y por suerte, nadie se enteró de esto. Gracias Alex por compartir mi historia. Hola, buenas noches a todos. Mi nombre es Artep Espinosa. Quiero compartirles una experiencia que le pasó a toda mi familia, pero más concretamente esto le sucedió a mi hermano cuando él era muy pequeño. Nos tenemos que remontar para contarles esta historia muchos años hacia atrás, por la década de los setenta, casi los ochenta. En aquella época yo era una niña, tal vez tendrÃa como unos 10 años, y mi hermano era mucho más chico, tendrÃa como unos 6 o 7. El caso es que vivÃamos en un pueblo, un ranchito allá de Zacatecas, si bien es conocido que la educación de antes era muy distinta. TendrÃamos que decir también que los niños no eran tan protegidos. Y esto lo tengo muy
1:04:24 bien marcado en mi memoria debido a la historia de Oscarsito. Oscarsito era un vecino. VivÃa enfrente de nosotros junto con su familia. Tanto el padre como la madre no eran modelos a seguir. Esta señora era terrible con sus hijos. TenÃa dos. Oscar y su hermano. Su hermano era mayor. Oscar tenÃa más o menos la misma edad que mi hermano menor en ese momento. Ambos padres trataban muy mal a sus hijos. No los enviaban a la escuela. PreferÃan mejor que aprendieran a trabajar que otra cosa. Y a Oscarsito, pese a que tendrÃa como 6 o 7 años, no le gustaba que estuviera jugando. Cada vez que lo veÃan jugando, lo regañaban.
1:05:12 Lo ponÃan a recoger verdura, lo mandaban a la simbra. A grandes rasgos lo pueden hacer trabajos para gente más adulta, ¿no? Al menos para un adolescente. Pero Oscarsito siempre veÃa a mi hermano con los juguetes de madera, con las pelotas que mi madre y mi padre le compraban. Y siempre se preguntó por qué sus padres no lo trataban igual que como mis padres trataban a mi hermano. obviamente siempre que lo veÃamos nos causaba mucha ternura lo invitábamos a pasar a nuestra casa mi madre lo alimentaba pues él siempre estaba muy delgado a veces no le daban de comer porque según su padre tenÃa que ganarse el pan era un padre también terrible Alex esa era una excusa de que todos se tenÃan que ganar el pan la verdad era que el señor se gastaba todo en la bebida y cuando ya no tenÃa dinero Le decÃa tanto a su mujer como a sus hijos que esa semana no se habÃan ganado el pan. Si le llegaba a sobrar algo, era lo que les daba. En fin, esto creo que sucede hasta los tiempos de ahora. El caso es que en esos años no habÃa tantos programas para apoyar a estos niños. El DIF creo que no existÃa. Entonces, cada que ponÃan alguna denuncia, o cada que informaban a las autoridades, estos no hacÃan mucho, y es más, esto le pasaba factura a los niños, pues los padres se enojaban, y se enojaban con ellos, mi madre y la madre
1:06:43 de Oscarcito se pelearon muchas veces, pues cada vez que Oscarcito llegaba a la casa y jugaba con mi hermano, este traÃa un nuevo moretón o un pellizco. Entonces mi madre se enojaba y hablaba con aquella mujer, cosa que obviamente recaÃa en el niño. Pasaron los años y de una manera sorprendente El hijo mayor de este matrimonio falleció. Según sus padres dijeron, habÃa ocurrido un accidente, se habÃa caÃdo de las escaleras, aunque las marcas que este tenÃa no eran de escaleras. Posiblemente se les pasó la mano y habÃan terminado con la vida de este niño. El caso es que, desde aquel fallecimiento, la familia se vino abajo, el padre se fue, la mamá también cayó en una depresión que era evidente, y Oscarcito también empezó a no salir de la casa, a quedarse encerrado en su habitación, y cada vez se le veÃa más delgado. A pesar de que mi madre trataba de ayudarlo, Pasó lo inevitable.
1:07:50 Oscarcito amaneció un dÃa sin vida en la casa. Su madre terminó yéndose también, abandonado por completo aquella casa que se encontraba enfrente de nosotros. Yo en ese tiempo sabÃa lo que habÃa pasado. También mis padres, pero mi hermano menor, el que era muy amigo de Oscarcito, no lo sabÃa. Mi madre siempre se lo ocultó. ya que no sabÃa cómo decirle que su amiguito habÃa partido. Entonces ella pensó en ocultárselo y decÃrselo una vez que este yo hubiera cumplido de perdido unos 10 o 11 años, la edad que yo tenÃa por aquel entonces. Mientras tanto le iba a decir que su amigo habÃa ido de vacaciones, que se habÃa ido a otra ciudad, pero que inevitablemente no iba a volver.
1:08:36 El caso de esto, Alex, es que pasan algunos meses y mi hermano es sorprendido en muchas veces dentro de la casa de Oscarcito. Mi madre se la pasaba buscándolo y cuando mi hermano le devolvió el grito, se escuchaba adentro de la casa. Obviamente mi madre se alteraba y le gritaba,¿ por qué estás adentro? Era una casa deshabitada, Alex. Nadie habÃa venido a reclamarla. Mi hermanito salÃa con una sonrisa y con juguetes y le decÃa a mi madre que habÃa estado jugando con Oscarcito. Mi madre miraba para dentro de la casa y no veÃa a nadie. VeÃa incluso telarañas en la puerta, de los meses en los cuales esta no se habÃa movido. SabÃa que adentro no habÃa nadie. Mi hermano entraba a esta casa escalando la barda.
1:09:29 En aquellos años la barda era hecha de piedra. Mi hermano siempre habÃa podido escalarla, entonces la brincaba con facilidad. Mi madre regañó muchas veces a mi hermano, que no era correcto lo que estaba haciendo, que no podÃa entrar a esa casa, que no habÃa nadie ahÃ. Mi hermano siempre le respondÃa lo mismo, le decÃa no, no hay nadie, solamente está Oscar, es con él con el que juego, no está su mamá, no está su papá, ni tampoco su hermano, pero él está ahÃ, me pide juguetes y jugamos juntos, pero me dice que no puede salir. Mi madre en ese momento, Alex, dice que le entró un escalofrÃo al escuchar esto. Barrió a mi hermano todas las veces que lo sacó de aquella casa, hasta que finalmente le dijo,« Ya no puedes entrar a esa casa. Entiéndeme, si las otras personas te ven te pueden regañar o incluso te pueden llevar». No sabÃa de quién ahora era el propietario. Tal vez la persona que llegara no le gustara que un niño vecino de las cercanÃas entrara como Pedro por su casa a ese lugar. Después de esta regañada, mi hermano entendió y ya no entró a aquella casa.
1:10:42 De hecho, le pidió permiso a mi madre. Parirse a despedir de Oscarcito, que ya no iba a poder ir a jugar con él. Mi madre y yo lo vimos todo. Mi hermano se acercó a la puerta de aquella casa, una puerta de madera ya gastada, y habló como si estuviera hablando con una persona. Se disculpó y se fue de ésta. Nosotros no sabÃamos qué pensar en ese momento. Estábamos muy confundidas. Yo sà llegué a pensar Alex que tal vez mi hermano veÃa algo que nosotros no podÃamos ver. Pero esto me quedó más que claro al pasar unos pocos dÃas. Los juguetes de mi hermano empezaron a desaparecer.
1:11:25 Algo muy curioso, mi madre empezó a buscarlos, ya que eso era lo que ella hacÃa cuando mi hermano se iba con mi padre, y al notar que estos juguetes ya no estaban, empezó a preguntarle a mi hermano,¿ dónde estaban el resto de sus juguetes?, faltaban pelotas, faltaban caballos, faltaban luchadores de esos de madera. Y él siempre respondÃa, creo que se los llevó Oscarcito, cuando me despedà de él, que le dije que ya no iba a entrar a jugar, me pidió un favor, y era que si no era mucha molestia que le prestara mis juguetes, yo le contesté que sÃ, acuérdate mamá, que él no tiene juguetes. Mi madre se quedó sorprendida. En un principio pensó que tal vez mi hermano iba y aventaba los juguetes adentro de aquella casa, pues cuando ella fue y puso una escalera para poder asomarse hacia adentro, pudo ver los juguetes ahà en el patio. SabÃa que mi hermano ya no se habÃa metido e incluso ya ni siquiera habÃa salido de la casa. Tal vez solamente corrÃa y los aventaba y se regresaba rápido, pero esto tampoco podrÃa ser porque mi madre explica que los juguetes estaban posicionados como si alguien estuviera jugando con ellos. Los carritos estaban posicionados como si fueran por una autopista. Los luchadores estaban como si estuvieran peleando entre ellos. El caballo también estaba posicionado enfrente de los autos, como si este los estuviera encabezando. Ella empezó
1:12:57 a vigilar a mi hermano y notó que este no salÃa de la casa. salÃa a acompañar a mi padre salÃa a otras cosas pero ya no se acercaba a la casa de oscarcito y sin razón aparente los juguetes de mi hermano desaparecÃan y lo que era todavÃa más asombroso algunos juguetes volvÃan a aparecer ella no se metió por los juguetes ella solamente se asomó y los vio a los dos o tres dÃas la pelota que habÃa visto en el patio de aquella casa aparecÃa en nuestro patio y como si lo hubieran devuelto, mi madre empezó a hablar con mi hermano, y este le contó, que Oscarcito le pedÃa juguetes, pero solamente prestados, que él venÃa y se los ponÃa ahÃ, y agarraba otro y se lo llevaba, mi madre para este momento, tenÃa mucho miedo Alex.
1:13:47 Tanto asà que le pidió consejo al sacerdote del pueblo. Este le dijo que solamente podÃa hacer alguna especie de rezo. Tal vez la almita de aquel niño. No sabÃa que ya no estaba en este mundo. Tal vez ahora simplemente querÃa jugar con los juguetes. QuerÃa ser un niño, algo que nunca pudo en vida. Mi madre pasó del terror a la tristeza. pues fue recordando los momentos escasos que Oscarcito estuvo en nuestra casa y de cómo su corta vida fue prácticamente un infierno. Mi madre decidió rezarle, pero ella no lo corrÃa a Alex. Ella le dijo que podÃa llevarse todos los juguetes que él quisiera, que viniera y los dejara, que se divirtiera, pero que inevitablemente le deseaba que encontrara la luz y que finalmente descansara. Pasaron algunos meses Cuando poco a poco los juguetes ya no se movieron hasta que finalmente se quedaron todos adentro de nuestra casa, mi hermano le dijo a mi madre en una ocasión en la noche que Oscarcito habÃa ido a su habitación y se habÃa despedido. Estaba triste porque su amigo se habÃa ido y que ya no iba a volver.
1:15:02 Desde aquella experiencia, Alex, mi madre se ha vuelto mucho más religiosa, creyente de que todas las almas, a veces cuando tienen algo pendiente, se quedan en esta tierra hasta que logran cumplirlo. Esa fue mi historia. Saludos a todos desde Zacatecas. hola buenas noches alex y buenas noches comunidad mi nombre es marÃa guadalupe y quiero compartirles mi relato de terror esto me sucedió cuando era niña y me pasó en la casa de mi abuela cuando ésta todavÃa vivÃa recuerdo que todos los fines de semana todos los primos nos juntábamos en aquella casa Ãbamos desde temprano nuestros padres llegaban por la tarde Pero todos iban y nos dejaban por eso de las 9 o 7 de la mañana a veces.
1:16:16 Todos nos ponÃamos a jugar, mi abuela y mi abuelo, ellos gustosos. Mis abuelos tenÃan una granja enorme, tenÃan hectáreas y hectáreas y diversos animales. Entonces, como ya sabrás, nosotros estábamos en la gloria. Jugábamos con los perros, con los becerros y también hacÃamos algunos juguitos como las escondidas, los encantados, etc. Mis abuelos tenÃan un granero. Este granero era enorme también. Creo que fue de las primeras cosas que hicieron en su terreno. Se notaba que le habÃan invertido mucho. Madera, piedra y demás materiales. Lo curioso de esto, Alex, es que ese granero no era usado. No era usado para lo que se habÃa edificado en un principio. Que era el resguardo de los animales. Caballos, becerros, gallinas, etc. Incluso tenÃa un segundo piso de madera. Como te dije, era un granero enorme. Y dentro de este solamente ibas a encontrar herramienta, pacas de heno, alimento para los pollos, etc.
1:17:30 Todo lo que ocupaban. A pesar de que lo tenÃan lleno de todas las cosas que ocupaban dÃa con dÃa, habÃa un enorme terreno del granero que se encontraba vacÃo. Yo siempre le preguntaba a mi abuela por qué no usaba aquel granero. Y ella solamente se burlaba de mi abuelo diciendo que lo habÃa hecho para las gallinas y que terminó siendo un almacén de herramientas. Después me enteré por qué jamás me dijeron nada. El caso es que aquel granero permanecÃa abierto la mayorÃa del tiempo. Una vez que oscurecÃa, se cerraba rotundamente. Recuerdo que aquel dÃa eran aproximadamente las doce o una de la tarde. TenÃamos el sol encima, pero como éramos niños pequeños, poco nos importaba.
1:18:21 Estábamos jugando a las escondidas. A él me tocaba contar y me tocaba buscar a todos mis primos. El granero Alex era un lugar en donde sà o sà al menos uno de mis primos lo utilizaba para esconderse. Y es que debido a la herramienta, a los sacos, era un lugar perfecto. TenÃa muchos lugares en donde uno se podÃa esconder sin ser visto. Entonces era de los primeros sitios que uno buscaba. para aserciorarse de que no estuviera ahà nadie curiosamente tenÃamos una regla una regla que incluso nuestros abuelos también nos habÃan dicho podÃamos meternos al granero pero no podÃamos irnos más adentro de cierta altura PodÃamos andar por las pacas de heno, por el alimento de los pollos, por la madera pilada, pero eso sÃ, no podÃamos pasarnos hasta el fondo, donde mi abuelo tenÃa las herramientas y demás cosas pesadas que utilizaba dÃa con dÃa en la granja. Incluso algunas de estas herramientas, de plano no las utilizaba. Nosotros acatábamos esto, por lo que se me hizo muy raro que cuando entré al granero y empecé a buscar por los lugares donde comúnmente nos escondÃamos, vi una sombra, una sombra la cual yo reconocà como la de mi prima Fernanda, ocultándose en el fondo del granero.
1:19:55 Era la misma, solamente que se veÃa ahà en la oscuridad. A mà se me hizo extraño. Nosotras sabÃamos que no tenÃamos que ponernos más al fondo, pero pensé que como todos los lugares ya eran predecibles, tal vez Fernanda se habÃa ido más al fondo para no ser descubierta. PodÃa regresar y avisarles a todos que Fernanda estaba haciendo trampa, o incluso decirles a mis abuelos Para que asà la regañaran y le advirtieran que eso no se tenÃa que hacer, pero... Como era una niña pequeña y querÃa ganar a toda costa, pensé que serÃa más sencillo seguirla y encontrarla. A final de cuentas, no habÃa muchos lugares al fondo donde ella pudiera esconderse. La seguÃ, Alex, y di con ella. Estaba hasta el fondo del granero. A esta profundidad del granero no atravesaba ni una pizca de luz. Solamente habÃa oscuridad y la podÃa ver ahà en la negrura. Estaba parada enfrente, solamente parada mirándome. Le dije, Fernanda, ya te encontré, ya perdiste.
1:21:08 Y también estabas haciendo trampa. Recuerda que no podemos pasar hasta estos lugares. Mis abuelos nos van a regañar. Alex Fernanda. No me respondÃa. Solamente me miraba. Sin mover un labio. Sin mover ni un solo dedo. A mà se me hizo bastante extraño esto. Y le dije que dejara de jugar. Que ya tenÃamos que irnos. Que si nos encontraban ahÃ, nos iban a castigar. Y una vez que terminé de decir esto, Fernanda se me abalanzó, me sujetó fuertemente del cuello y me tiró. Yo empecé a gritar y a llorar, y le decÃa,« Fernanda, Fernanda, suéltame». A pesar de la oscuridad, Alex, cuando la tuve lo suficientemente cerca pude ver que los ojos de Fernanda eran completamente blancos y que tenÃa unas facciones en su rostro que daban miedo. Eran unas facciones muy espeluznantes, como entre odio y rabia. Yo empecé a gritar y como pude me logré parar. La tumbé hacia un lado y empecé a correr hacia afuera del granero, entre llantos y gritos. Cuando ya estaba saliendo, mi abuela ya estaba entrando al granero y también enseguida mi abuelo.
1:22:24 Todos mis primos los estaban siguiendo detrás. Cuando mi abuela me recogió y me abrazó, me dijo,¿ qué te pasa, mi niña?¿ Qué sucedió? Yo entre lágrimas le dije que Fernanda me habÃa atacado. Cuando en eso la voy viendo, Fernanda se veÃa allá a lo lejos, saliendo de la parte de atrás de la casa de mis abuelos. Estaba a muchos metros de distancia, Alex. Fernanda no pudo haber sido... A pesar de haber sido una niña pequeña en aquel momento lo noté. Fernanda venÃa muy retirada y venÃa corriendo en compañÃa de otras dos primas. También se veÃa asustada y angustiada porque me habÃa escuchado gritar y ahora me estaba viendo llorar. En ese momento no supe qué decir.
1:23:10 Mi abuela me preguntó, Fernanda,¿ Fernanda está allá?¿ Quién te atacó? En ese momento no supe explicarle qué. Le dije que habÃa visto a Fernanda pero que no estaba segura. Fernanda para este momento ya estaba llegando y mis dos primas me dijeron que ella habÃa estado en todo momento con ellas y que no habÃan entrado al granero que ellas se encontraban entre los botes de basura escondidas que no habÃan ido hacia ese lado tanto mi abuela como mi abuelo y para este momento un tÃo que habÃa llegado se metieron a buscar entre el granero para ver si habÃa otra persona o tal vez algún animal pero no encontraron a nadie, simplemente el granero estaba solo, después de esto el granero se cerró y se cerró definitivamente, mi abuelo y mi abuela eran las únicas personas que tenÃan llaves y que lo abrÃan de vez en cuando, solamente lo abrÃan para meter herramientas, para meter alguna que otra cosa, pero enseguida cuando terminaban el trabajo, lo cerraban, de más está decir que a nosotros se nos quedó rotundamente prohibido volver a entrar a ese lugar, cuando crecà Alex y era un adolescente de algunos 14 años, mi abuela me empezó a contar algunas historias de aquel granero, ya no era niña y ya podÃa saberlas, resulta que cuando mi abuelo hizo aquel granero, lo terminó y empezó ahà a meter
1:24:41 a los animales que habÃan comprado, entre algunos becerros, gallinas y dos caballos. Lo extraño es que cada vez que anochecÃa, se escuchaban ruidos dentro de aquel granero. Las gallinas no estaban en paz, cacaraqueaban, aleteaban, el caballo se escuchaba como si lo estuvieran atacando, los puercos que a veces metÃan también, los becerros... Todo animal que se metÃa acá al granero no dormÃa. Mi abuelo empezó a poner trampas. Empezó incluso a vigilar el granero, por si tal vez algún coyote se metÃa entre la noche, pero nada. Solamente los animales actuaban extraño. la cosa empeoró cuando una mañana abrieron el granero y se dieron cuenta de que una gallina y un puerco se encontraban sin vida a la noche siguiente se repitió por lo tanto sacaron los animales e hicieron por asà decirlo algunos experimentos metieron algunos cerdos y la historia se repitió luego lo sacaron y metieron borregos y otra vez lo mismo Un borrego amanecÃa sin vida, pero sin marcas, sin rasguños, sin mordidas. Solamente habÃa fallecido. A pesar de que mis abuelos hablaron con el sacerdote y vino y bendijo el granero, estos extraños casos no se detuvieron. Continuaron.
1:26:13 hasta que inevitablemente mis abuelos decidieron no guardar ningún animal ahà solamente lo usaban como almacén para guardar algunas herramientas creo que dentro de aquel granero habitaba algo creo que hicieron el granero arriba tal vez de alguna tumba o tal vez de algo que mantiene embrujado aquel lugar por suerte mis abuelos durante el tiempo que estuvieron con vida no les pasó nada malo Pero en definitiva, comprendà completamente a mi madre cuando heredó parte de las tierras de mis abuelos y le tocó aquel granero. Ella mandó a destruirlo por completo. Esa fue mi historia, Alex. Gracias por permitirme contarla. Y saludos a toda la comunidad de la cripta embrujada.
1:27:14 Gracias por ver el video! Hola comunidad de la cripta, mi nombre es Sariel y Castro. La experiencia que les quiero compartir esta noche viene de mi padre. Aprovecho para decirte Alex que tanto mi padre como yo escuchamos tus videos y nos gustan mucho. Mi padre tuvo una experiencia que quiere compartirles, que de hecho, gracias a esta experiencia, él, podrÃamos decir, recompuso su camino.
1:27:56 Cuando mi padre era niño, y también parte de su adolescencia, era un chico problema. Pero era un chico problema que ocasionaba muchos conflictos. No le gustaba la escuela, no le gustaban las reglas. Y es más, a pesar de que mis abuelos lo mandaban a la escuela, mi padre me dice... Que la mayorÃa de los dÃas él se hacÃa la pinta, se iba con sus amigos a otros lugares, desperdiciaba el tiempo y siempre traÃa en su mente una idea loca para la edad que él tenÃa. Es una idea que creo que todos los muchachos... que están en contra de las reglas que son muchachos que solamente les gusta andar en la calle tienen y es algún dÃa irse de su casa mi padre siempre pensaba esto mi padre pensaba que la escuela no era para él pero ojo tampoco le gustaba trabajar mi padre me explica que mi abuelo lo llevaba a las parcelas con el ganado y tampoco le gustaba Ãl solamente le gustaba perder el tiempo, y fue asà como casi todos los dÃas. Se iba de pinta con sus amigos, y a veces llegaba hasta en la tarde noche. Obviamente mis abuelos se los hurtÃan, podrÃamos decirlo.
1:29:20 Trataban de enderezarlo, pero mi padre era muy necio. Ãl ya sabÃa que siempre lo esperarÃan con un cinturón en la mano cuando él se retrasaba. Entonces una mañana, como cotidianamente lo hacÃa, no entró a la escuela. Se quedó de ver con sus amigos en la plaza, y de ahà se fueron a un mirador que queda enfrente de una laguna. A veces se metÃan a esa laguna, otras veces no lo hacÃan. En aquel mirador habÃa un barandal de madera. Esta madera estaba muy podrida, pero a pesar de esto... Mi padre tenÃa la suficiente confianza como para colgarse de este barandal y hacerlo bailar. Se subÃa a este y se movÃa de adelante hacia atrás, haciendo que este se moviera. Y no solamente él, sino otros amigos también.
1:30:12 Lo habÃan hecho tantas veces que ellos pensaban que jamás se iba a caer. Incluso lo hacÃan durante minutos. Y el barandal ahà aguantaba. Pero al pasar el tiempo, el deterioro de la madera, las lluvias, el calor, todo empieza a debilitarse. Entonces pasó lo que era inevitable. El barandal se destruyó. Justamente cuando mi padre y dos de sus amigos se encontraban arriba de este, mi padre cayó y se fue rodando por todo el terreno empinado. Cuando finalmente cayó, podrÃamos decir en terreno estable, de frente a la laguna, se pegó muy fuerte en la cabeza, tanto asà que se desmayó. Afortunadamente el golpe no fue contra una piedra o contra un tronco duro. Fue contra el pasto, ahà mismo del terreno. Afortunadamente el impacto no pasó a mayores, no hubo hemorragia ni nada. Pero eso sÃ, cuando se levantó, le dolÃa mucho la cabeza. Cuando mi padre se fue levantando...
1:31:21 Se dio cuenta que se habÃa desmayado... Y se habÃa desmayado por un largo tiempo... Porque... La caÃda... HabÃa ocurrido... Por eso de las 10 de la mañana... 11 cuando mucho... Y cuando abrió los ojos... Y una vez que el dolor le dio espacio para pensar y empezar a ver su entorno, se dio cuenta de que ya estaba oscureciendo. El sol ya casi por completo se habÃa ido. Solamente se podÃan ver ahà a lo lejos, ligeras rayas de este en las nubes. En donde se encuentran es un rancho, Alex. Una laguna, sin alumbrado público, sin nada. se ve muy oscuro y créeme cuando te digo muy oscuro estaba entre el monte entre los árboles y fue en ese momento que empezó a pensar que mis abuelos nuevamente lo estarÃan esperando con cinturón en mano para justiciárselo y es ahà cuando mi padre dice que se hartó simplemente se dijo a sà mismo que no volverÃa a aquella casa para que de nueva cuenta lo recibieran con cinturonazos. Entonces, él decidió ponerse en marcha e irse del pueblo, simplemente seguir la laguna y después el rÃo que se soltaba más adelante.
1:32:42 Ãl en ese momento tendrÃa como 14 años, entonces él pensó que la vida era fácil. Iba pensando que al irse solamente pasarÃa unos años y ya tendrÃa una casa, tendrÃa empleo, etc. Cosas que uno piensa cuando está enojado. Cuando iba caminando a un costado de la laguna, Mi padre dice que vio a una mujer. Esta mujer parecÃa que se estaba bañando en la laguna, a pesar de que tenÃa ropa puesta. Agarraba agua con su mano y se le echaba arriba en su cabellera. Esta mujer ya era alguien grande. Mi padre dice que fácil era una mujer que andaba entre los 70 años. pero era una mujer muy descuidada. Su pelo por completo eran canas. El vestido que traÃa puesto, lo traÃa mojado y también muy descolorido. La mujer tenÃa un extraño aspecto. Su piel se encontraba manchada. Mi padre trató de no prestarle atención, pero esto no se logró una vez que pasó enfrente de ella. Debido a la oscuridad, Alex...
1:33:51 Mi padre vio que en su mano derecha esta mujer estaba portando con lo que podrÃa ser una vara o una rama de un árbol. Al menos él lo vio de esa manera en ese momento. Ãl pensó que aquella mujer tal vez estaba loca o tal vez estaba limpiando la rama, quién sabe. El caso es que cuando ella se percata de que mi padre se encuentra ahÃ, caminando a un lado, se detiene y empieza a observarlo. Mi padre trata de apresurar el paso. Para este momento, él todavÃa no logra pasar y dejarla atrás. Ãl apenas estaba pasando enfrente de ella. En ese momento la mujer empieza a caminar como para alcanzarlo. Mi padre se detiene y solamente se le queda viendo. En ese momento la mujer se acerca más, como corriendo, o más bien lo que puede correr, porque ella se encuentra dentro de la laguna.
1:34:47 En el agua uno corre más despacio. Cuando mi padre se percata de esto... se agacha y toma una piedra grande, obviamente para amenazarla, y es en ese momento cuando la tiene más cerca que nota, que lo que creyó, era una rama de un árbol. En la mano derecha de aquella mujer,¿ no se trata de tal cosa? La mujer no traÃa una rama, no traÃa una vara. Mi padre dice que eso que veÃa en la oscuridad se trataba de su misma mano. La mujer tenÃa unos largos dedos extendidos que llegaban hasta la planta de sus pies. Sus dedos estaban muy alargados, casi casi se arrastraban hasta el piso.
1:35:29 En ese momento a mi padre le entró mucho miedo, tiró la piedra y se echó a correr. La mujer, una vez que salió de la laguna, empezó a perseguirlo por la orilla de esta. Mi padre empezó a gritar por ayuda. Empezó a gritar por mi abuelo y mi abuela. En ese momento los querÃa. QuerÃa que estuvieran con él. De repente dice mi padre que empezó a sentir como una serie de látigos impactaban en su espalda. Aquella anciana, aquella mujer horripilante, lo estaba persiguiendo. Y lo estaba arañando con sus largos dedos, que los utilizaba precisamente como un látigo. levantándolos en el aire y dejándolos caer con fuerza en su espalda, al menos en donde alcanzaba a llegarle. Mi padre siguió corriendo, brincando, tratando de superar la velocidad de aquella mujer, pero parecÃa que no podÃa. Mi padre recuerda que en esa edad tenÃa mucha energÃa y era muy ágil y a pesar de todo esto no lograba dejarla atrás hasta que en eso escuchó la voz de mi abuela y también de mi abuelo. Lo estaban buscando, mi padre inmediatamente corrió hacia adelante y subió un poco el terreno hasta que se encontró con mi abuela. Mi abuela estaba muy enojada, pero mi padre venÃa llorando y de inmediato la abrazó. Mi abuelo también venÃa muy enojado, pero todo ese enojo que senté en mis abuelos rápidamente se disipó.
1:36:58 Y fue entonces cuando entró la preocupación porque miraron la espalda de mi padre y este tenÃa rasguños. Su playera se encontraba toda rasguñada y su espalda se le podÃan ver los rasguños e incluso se le podÃa ver sangre. Mi abuelo de inmediato empezó a buscar qué animal o qué persona lo habÃa perseguido. Mi padre les empezó a contar que era una mujer con unos dedos muy largos que lo habÃa correteado por toda la laguna. En ese momento ellos se fueron. A mi padre no lo reprendieron esa noche. Platicaron con él y después de aquello que le sucedió, rectificó su camino poco a poco. Ya no se hizo la pinta. Empezó a ir al trabajo junto con mi abuelo de buena manera y empezó a valorar todo aquello que le daban mis abuelos. Mi padre que aún me cuenta esta historia hasta estos años dice que lo que lo persiguió aquella noche tal vez fue una bruja.
1:37:59 o tal vez fue alguna especie de demonio, algo con lo que se cruzó aquella noche, y que hasta hoy no ha podido olvidar, al menos le sirvió para enderezar su camino, te mando saludos Alex, y un saludo enorme a todos tus oyentes, gracias por compartir mi historia, un abrazo fuerte a todos, desde Saltillo. Hola Alex, mi nombre es Magdalena Baiberra. Quiero compartirles una experiencia que me sucedió cuando era niña. Yo acostumbraba a visitar mucho el rancho de mi abuelo, allá en el rancho me enseñaba a montar caballos también ponis y me enseñaba los diferentes animales que tenÃa él tenÃa trabajadores y cada tanto tiempo recibÃa ganado nuevo recuerdo que en aquel preciso dÃa estaba esperando un toro tenÃa que montar las demás vacas entonces todos los hombres se encontraban ahà yo estaba muy feliz arriba de mi poni Un pony el cual ya tenÃa con nosotros más de tres años, entonces le habÃa agarrado bastante cariño.
1:39:30 Este pony a pesar de ser pequeño era muy listo, me reconocÃa y también reconocÃa a mi abuelo. Cada vez que lo veÃa corrÃa hacia él, mi abuelo le chiflaba. Empezaba a celebrar, este pony y mi abuelo se querÃan bastante. El caso es que llegó el toro, pero tuvieron un error al pasarlo, la puerta estuvo más o menos abierta ahÃ, como el animal venÃa estresado y también venÃa confundido, intentó salirse por ahÃ, lo cual resultó, el toro salió y empezó a patalear, yo estaba muy cerca de ahÃ, por suerte estaba montando mi pony, mi caballo reaccionó de la mejor forma, se alejó inmediatamente, Pero debido a que el toro nos persiguió tal vez por unos dos metros, obviamente mi abuelo iba tras él. Mi poni se asustó bastante, tanto asà que empezó a correr sin rombo. Se fue primero por el camino de terracerÃa. Después de esto, se pasó al monte y empezó a correr sin dirección alguna.
1:40:37 Yo en ese momento tendrÃa como 7 años, Alex. Según mi abuelo me habÃa dicho, en algunas situaciones donde pasaba esto, lo más recomendable es que no jalaran a riendas. Puede que el animal aún se estrese más y al final se deje caer en su espalda, como algunos habrán visto en videos. Al final de cuentas son animales, reaccionan por instinto. Asà que yo solamente me agarré bien del asiento y esperé a que mi pony se calmara. Paulatinamente esto fue sucediendo. Cada vez mi pony corrÃa menos, corrÃa menos. Hasta que dejó de hacerlo, yo volteé para todos lados y no reconocÃa nada. Estaba en medio del monte, Alex. No podÃa ver nada más allá de árboles y uno que otro chivo que andaba suelto. SabÃa que seguÃa cerca, pero no sabÃa en qué dirección irme y me habÃa confundido. En ese momento yo empecé a llorar. No sabÃa qué hacer.
1:41:39 Me reconfortaba la idea de que mi pony supiera el camino de regreso. Mi abuelo me habÃa dicho muchas veces que los animales son muy listos, los caballos, los ponis, e incluso las vacas, los toros, los becerros. A pesar de que a veces se iban, a pesar de que a veces se quedaban en el camino, ellos conseguÃan llegar al rancho, sabÃan siempre el camino a casa. El caso es que mi pony no se movÃa, yo lo tiraba de las riendas, y él se movÃa para donde yo lo ordenaba. ParecÃa que él estaba esperando mis órdenes, pero yo no sabÃa para dónde irme. Me quedé montada ahà arriba de él, sin darle ninguna orden, solamente llorando. Después mi pony empezó a moverse. él se dio la media vuelta y comenzó a caminar mientras que yo seguÃa a lágrima tendida pensé que tal vez el animal no sabÃa para dónde ir cuando en eso Alex vi que alguien me estaba observando a lo lejos habÃa una silueta de un hombre este hombre vestÃa completamente de negro y también tenÃa un sombrero negro Cuando fuimos pasando más cerca de él, pude verlo claramente. Era mi abuelo. Mi abuelo estaba parado ahà entre el monte, solamente mirándome. Inmediatamente le grité, abuelito, abuelito, aquà estoy, pero por alguna razón. Ãl en ese momento
1:43:09 no hizo nada, solamente se me quedaba viendo. No me chiflaba, no me decÃa mi apodo. no me llamaba ni siquiera por mi nombre, ni tampoco le chiflaba al caballo, era extraño Alex, él siempre era muy bonachón, él siempre, me procuraba cuidar bastante, traté de tirar las riendas, para que el pony cambiara su dirección y fuera con mi abuelo, pero al momento que nos Ãbamos acercando, el animal, ya no quiso seguir, de alguna extraña manera mi pony no se querÃa acercar a mi abuelo, ParecÃa que le tenÃa miedo. Simplemente el animal se resistÃa, giraba de nueva cuenta y se alejaba. Yo me bajé de él. QuerÃa ir con mi abuelo, pero... algo no estaba bien, sentÃa que aquello tal vez no era mi abuelo, no se comportaba como él se comportaba cotidianamente, aún asà me bajé del poni, no caminé hasta donde él se veÃa, solamente me acerqué, mi abuelo comenzó a acercarse lentamente, caminando de manera errática, no caminaba de una manera normal, caminaba como si le acostara, como si estuviera a punto de desmayarse, inmediatamente me subà de nuevo al poni, Y como si mi pony estuviera esperando, aquella señal de subirme comenzó a correr. Corrió y corrió hasta que llegamos al rancho. Efectivamente, él sabÃa el camino
1:44:42 de regreso. Justamente cuando estábamos llegando al rancho, vimos a varios trabajadores. Ellos inmediatamente se pusieron en contacto con mi abuelo, el cual ya habÃa salido a buscarme. Mi abuelo no tardó mucho en llegar. Y en ese momento supe que lo que habÃa visto en el campo, entre el monte, no era mi abuelo, era otra cosa. Mi abuelo vestÃa con una camisa cuadro roja y traÃa un sombrero color crema. Además, inmediatamente cuando me vio, me llamó. Y también al pony. Mi pony se acercó a él sin dudarlo. Lo acarició. Y también a mà me cargó. Yo no dije lo que me habÃa pasado ese dÃa. Me lo guardé. Solamente se los conté. Años después. Mi abuelo me dijo que tuviera mucho cuidado cuando entrara entre el monte, pues a veces ocurren cosas, cosas extrañas se ven, la mayorÃa de veces estamos corriendo peligro y ni siquiera lo sabemos. Desde aquella experiencia Alex, y conforme fui creciendo... Le agarré mucho respeto a los pueblos, al campo, porque sé que a veces esas personas viven experiencias que dejarÃan marcado a cualquiera. Hola,
1:46:23 buenas noches, Alex. Mi nombre es Fabiola. Quiero contarte a ti y a tu comunidad una experiencia que me sucedió, al menos no concretamente a mÃ, pero sà a parte de mi familia. Mi esposo era propietario de una vivienda que su familia le habÃa pasado por herencia. Esta vivienda era un rancho. Un rancho más o menos grande. TenÃan ganado, tenÃan algunas hectáreas. Era un lugar muy bonito para pasar algunas vacaciones. Y como a mà en algunas ocasiones me llevó, quedé tan fascinada que le pedà que al menos alguna celebración que fuera en torno a nuestra boda. la lleváramos a cabo allá él me sorprendió pues la boda se llevó a cabo en el rancho yo estaba muy feliz Alex aunque me sorprendà de cierta manera Porque mi marido nunca querÃa ir... A aquel rancho cada vez que podÃa...
1:47:26 Como te comenté anteriormente... Era un lugar hermoso... Con los animales... Con el aire libre... Pero claro a veces algunos... No saben ciertas historias... Que se tejen... En algún lugar... El caso es que cuando estaba llevándose a cabo la boda... Como ustedes sabrán... A veces quedan uno o dos dÃas... en los cuales los familiares, algunos no se van, y siguen festejando, siguen comiendo. Ya tal vez no como el dÃa de la boda, pero siguen algunos bailes, algunos platillos, etc. El caso es que cuando estábamos haciendo un cÃrculo platicando alrededor de una mesa, mi esposo compartió una experiencia conmigo, una experiencia que nunca me habÃa dicho. Y una vez que contó esta experiencia me explicó el por qué no le gustaba ir a este rancho. Ãl dice que cuando era niño pasó cerca de 14 años viviendo en aquel rancho.
1:48:26 A él le encantaba. De hecho, era amante de los animales. Sus padres le tenÃan ciertas prohibiciones, cosas que eran lógicas. Una de ellas... era que no podÃa salir más allá de los corrales, pues más allá, tal vez podrÃa perderse, o tal vez podrÃa ser atacado con algún animal, solamente le tenÃan permitido jugar adentro de la casa, y en el patio trasero, más allá, estaba rotundamente prohibido, él cuenta que en una ocasión, se encontraba jugando con, algunos carritos que tenÃa, se encontraba mirando las vacas, los caballos, los chivos, Cuando en eso se percata de que a un lado de los corrales se encuentran dos niños. Estos dos niños tienen una altura como de algunos 70 centÃmetros. Es decir, son muy bajitos, pero sus cuerpos no están proporcionados. Esto quiere decir que mi esposo cuenta que su cabeza era muy grande.
1:49:36 Sus cuerpos muy delgados... Y también tenÃan unos profundos... Ojos negros... A pesar de su... Notable diferencia... Y tal vez algunas personas dirÃan... Que tenÃan una apariencia aterradora... Mi esposo explica... Que no sabe por qué... Pero aquellos niños... Le generaron confianza... Cabe destacar que esto le pasó... Cuando él tenÃa por eso de 5 o 6 años... Acaba de entrar incluso a la primaria Ãl solamente se les quedaba viendo Y estos niños de igual manera Hasta que en cierto punto Estos niños comenzaron a llamarlo A hacerle una seña con la mano para que fuera Como te repito A mi esposo le dieron mucha confianza Asà que se levantó Agarró un par de juguetes y se los llevó Los niños empezaron a conversar con él Le dijeron que tenÃa una casa muy bonita y que... Si los acompañaba... PodÃan llevarlo... A un lugar donde habÃa muchos juguetes y muchos dulces... Que los acompañara...
1:50:44 Mi esposo a pesar de que le gustaba la idea... Ãl siempre ha sido muy obediente con sus padres... Y les dijo... Lo siento pero yo no puedo salir más allá de los corrales... De hecho ahorita... Me estoy arriesgando a que me regañen... A mi mamá no le gusta... Una vez que mi esposo dijo eso, aquellos niños lo tomaron por los brazos y lo jalaron con una fuerza extrema. Para su tamaño, tenÃan demasiada fuerza. Lo jalaron, tanto asà que lo terminaron tumbando. Sus piernas las llevaba arrastrando. Estos niños lo introducÃan cada vez más y más en el monte, perdiéndolo.
1:51:26 Para este momento mi esposo ya estaba gritando, estaba llorando. Y por suerte, la abuela de él se encontraba cerca. Rápidamente cuando la abuela gritó su nombre, aquellos niños desaparecieron. Simplemente se esfumaron. La abuela corrió, lo alzó. Y mi esposo dice que miró para todos lados, pero ya no vio a aquellos niños. Su abuela le explicó que los que lo habÃan jalado eran duendes. que ellos acostumbraban a llevarse niños y que también los perdÃan, que ella jamás fuera más allá de los corrales, pues a veces los duendes están cazando niños. Después de aquella experiencia dice mi marido que no le gustaba ir a aquel rancho, siempre recordaba todo aquello. Yo lo comprendÃ, pero también pensé, Alex, si te soy sincera, que todo esto era tal vez alguna pesadilla, tal vez algo que habÃa imaginado, a pesar de que explica que su abuela y su madre le curaron las heridas que aquellos niños le habÃan hecho al rasparlo con la tierra, y las marcas de las garritas que le habÃan dejado en la muñeca. Pensé que tal vez tenÃa alguna explicación lógica. No soy una persona que crea en lo sobrenatural. Total, fuimos a aquel rancho varias ocasiones.
1:52:48 Fuimos en la boda. Fuimos un año después como celebración de aniversario. Fuimos después el año siguiente cuando yo ya me encontraba embarazada. Y nos esperamos dos años. Y luego fuimos nuevamente cuando ya tenÃamos una hija. Después lo transformamos en una tradición. Vacaciones de enero, vacaciones de verano, siempre Ãbamos y pasábamos cerca de algunos cuatro o cinco dÃas ahà en el rancho. HabÃamos contratado una pareja de abuelitos. Eran unas personas mayores, pero que conocÃan muy bien cómo se movÃa el rancho. MantenÃan la casa limpia y mantenÃan a otros trabajadores, desempeñándose bien. Cuando llegábamos siempre nos saludaban, y asà no estábamos solos. El caso es que, cuando mi hija tendrÃa algunos seis, siete años... Se encontraba jugando.
1:53:45 Después de eso se metió a la casa y me abrazó. Noté que estaba temblando. Yo le pregunté qué pasaba, pero ella no me quiso decir. Traté de sacarle la información, pero ella no querÃa decirme. Pensé que tal vez algunos trabajadores, no sé, la habÃan corrido de algún lado para protegerla más que nada. Era una niña muy fisgona, le encantaba acercarse con los chivos, con las vacas. Y a veces los animales no reaccionan de la mejor manera. Luego noté que mi hija me acompañaba a todos lados y también a su padre. Es decir, no nos dejaba ni un segundo solos. Si estábamos afuera, ahà estaba con nosotros. Si estábamos adentro, de igual manera. ya no se perdÃa como antes, que luego andaba con los conejos, con las chivas. Ahora no, ahora nos pedÃa que la acompañáramos y siempre estaba a nuestro lado. Cuando habÃamos vuelto a la casa, ya no estábamos en el rancho, me platicó que habÃa visto a unos niños ahà afuera de la casa, parados entre el monte, en la noche. los habÃa visto por su ventana y después los habÃa visto por el dÃa. Aquellos niños le hablaban para que fuera con ellos y estos le daban mucho miedo a ella. Me explicó que esos niños lucÃan de manera diferente. TenÃan una cabeza enorme, un cuerpo pequeño
1:55:17 y unos profundos ojos negros con una piel verdosa. A mi marido después de escuchar esto le dio como un ataque y Obviamente trató de tranquilizarse, y lo logró. Ãl sabÃa muy bien que esas cosas que lo habÃan arrastrado aún seguÃan ahÃ, y de alguna manera extraña, solamente los niños podÃan verlos. Después de esto que nos contó nuestra hija Alex, ya no hemos vuelto tanto al rancho, y cuando vamos, solamente vamos nosotros dos, después otra vez fue mi hija, pero esta vez ya no era una niña, ya era un adolescente, de algunos 17 años, le preguntamos por curiosidad, si habÃa visto algo parecido a lo que habÃa visto cuando era niña, y ella nos dijo que no, que tal vez eran cosas que se imaginaba, Pero tanto mi marido como yo sabÃamos que eso no era imaginación, que eso solamente está al acecho de los niños, y por eso son los únicos que los pueden ver. Hola Alex, mi nombre es VÃctor RodrÃguez. Quiero contarte una experiencia que
1:56:51 nos sucedió a mà y a mis amigos. Actualmente ya soy alguien mayor, para lo que me pasó de joven. Ya tengo 58 años y desde muy joven nos pasó algo extraño. Verás, cuando yo estaba por eso de los veintitantos, aún me encontraba viviendo en casa de mis padres. Ellos vivÃan en un pueblo y y obviamente tenÃa mis amistades dentro de ese pueblo, tenÃamos la costumbre de siempre andar en caballos, irnos a pasear por las tardes, los fines de semana, y siempre Ãbamos a un mirador, y después de ahÃ, a unas localidades donde habÃa unos salones, ya sea cuando habÃa bailes, habÃa grupos, O también a una plaza de toros...
1:57:39 Para ver los diferentes eventos que se hacÃan... TenÃamos la costumbre de irnos por un camino secundario... Y esto es porque en este camino secundario... Que era de pura terracerÃa, pura piedra... Casi nadie iba... Por no decir que nadie lo usaba... Y era muy relajante Alex... Solamente Ãbamos nosotros tres... Cabalgando cada uno en su caballo... Platicando de diferentes cosas... Cuando siempre nos encontrábamos en este camino a un hombre, le decÃamos Donjera. Cuando lo conocimos, yo tenÃa 20 y mis demás amigos también, y para este momento él ya era un hombre, pues mayor. Nunca le preguntamos su edad, pero se notaba que ya tenÃa varios años. Donjera siempre se encontraba a la misma altura del camino, sentado siempre en la misma roca. Siempre se encontraba pelando una naranja, pelando una manzana y siempre que nos veÃa nos saludaba. Como este camino siempre lo tomábamos al pasar de los dÃas, pues nos lo fuimos haciendo amigo. Asà que ya no solamente pasábamos y lo saludábamos, sino que nos quedábamos ahà con él y platicábamos de corrido. me sorprendÃa todo lo que él sabÃa, toda la sabidurÃa Alex, nos contaba cosas de diferentes ejidos, cosas que habÃan pasado, a veces encuentros armados,
1:59:09 otras veces cosas extrañas, leyendas, y como si esto no fuera poco, Don Jera sabÃa muchas cosas sobre la revolución. Nos decÃa dónde habÃa zanjas, nos decÃa en dónde habÃan sucedido ciertas batallas, y te lo contaba de una forma que simplemente tenÃas que creerle, con tanto detalle. En fin, nos encantaba platicar con él. Pasaron los años y siempre nos encontrábamos a Don Jera. Pero algo curioso es que nunca nos lo encontrábamos en el pueblo, solamente en aquel camino. Cuando le preguntamos por qué no iba para el pueblo, él nos dijo que habÃa unas ciertas personas a las que no les gustaba su presencia. Entonces, preferÃa estar por ahÃ.
1:59:58 A decir verdad, se la pasaba mejor solo. Que tenÃa su casa cerca Cultivaba sus cosechas Y esta misma se las comÃa Además de hacer comercios Con otras personas externas Nosotros supimos en ese momento Que él simplemente no querÃa relacionarse Con personas del pueblo Y lo respetamos Entonces por esto mismo Jamás le contamos a nadie Sobre Don Jera no querÃamos ocasionarle problemas pasaron los años álex y cada uno de nosotros fue abandonando el pueblo cosa que tenÃa que pasar por ejemplo yo me fui a los 24 a monterrey uno de mis amigos se fue al año siguiente a ciudad de méxico y otro de mis amigos se fue a acapulco pero este ya con 27 años En todo ese tiempo, desde los 25 que me fui, hasta mis 54 años que me sucedió esto, HabÃa ido al pueblo tal vez como unas tres veces, y mis amigos igual. Nos mantenÃamos en contacto mediante llamadas telefónicas y Facebook, pero un dÃa nos llegó una noticia. Una mujer muy querida en el pueblo habÃa fallecido, nos habÃa notificado, y antes de que fuéramos nos pusimos en contacto. y acordamos de vernos y vamos a aprovechar esto más que nada para reencontrarnos obviamente no Ãbamos a estar presente en el funeral pero podrÃamos
2:01:29 llevarle flores a su tumba llegamos semanas después cuando llegamos alex recordamos todo a dónde Ãbamos cómo nos la pasábamos agarramos unos caballos de unos amigos que tenÃamos por ahà siempre hemos sabido cómo cabalgar Siempre hemos sabido cómo domar a los caballos, asà que esto no era problema. Conforme Ãbamos recordando cosas, recordamos a este don, don Jera. Nos preguntábamos,¿ Alex seguirá vivo? Pues cuando lo veÃamos que estábamos en nuestros veintes... Ya se notaba viejo, pero quién sabe, a lo mejor y sÃ, a lo mejor aquel anciano era corrioso.
2:02:12 Asà que fuimos por ese camino, esperando tal vez encontrarlo sentado en aquella roca como siempre, pero no lo vimos. La roca ahora ya estaba por completo bañada en una especie de tierra de lama. También habÃa césped. Creo que era lógico. Don Ger habÃa fallecido. Pero por lo mismo que nadie lo conocÃa en el pueblo, pues no nos habÃan avisado. Asà que como último detalle a este amigo que habÃamos tenido en nuestra adolescencia y joven adultez, decidimos limpiar la piedra donde siempre se sentaba. Y entonces fuimos quitando la tierra, la lama, trajimos palas y picos y fuimos escarbando. Incluso escarbamos más profundo de donde la tierra comúnmente estaba. Tanto asà que llegamos a algo, algo duro, algo pesado, algo que parecÃa de piedra. Rápidamente nos dimos cuenta que era concreto. Empezamos a limpiar y ahà habÃa una tumba, Alex, una lápida enterrada. Nos extrañó demasiado esto y empezamos a limpiar y vimos al nombre, Gerardo. También vimos su apellido y su segundo nombre, pero los quiero mantener anónimos. Más que nada por respeto a... al difunto.
2:03:39 Lo extraño no era encontrar su lápida en aquel lugar. Lo extraño, Alex, es que al momento de verla, empezamos a limpiar más y más. Pensamos en nuestra mente que a lo mejor alguien habÃa venido y la habÃa puesto ahÃ, tal vez como señal simbólica. Tal vez no éramos los únicos amigos que habÃa tenido aquel anciano. Y es que era muy resueño, muy platicador. Pero conforme fuimos limpiando, aquà sucedió lo extraño. Y es que, en el número grabado, la fecha de su fallecimiento no fue en los 80, no fue en los 90, ni tampoco en los 2000, cuando nosotros ya no nos encontrábamos en el pueblo. La lápida estaba tallada.
2:04:29 En el número 1932. Era un año en el que ni siquiera nosotros habÃamos nacido. Pero ahà estaba. Don Jera. HabÃa fallecido hace muchos años. Muchos años más atrás que cuando lo vimos la primera vez. En ese momento entendimos que, con lo que estuvimos platicando todos aquellos años, no era una persona viva, sino el alma de este hombre que estaba sentado justamente enfrente de su tumba. Y entonces por eso supimos que sabÃa tantas cosas, de la revolución, de los ejidos de antaño, De todo eso, y más allá de causarnos miedo a Alex, solamente nos sorprendió. Le llevamos una veladora y le dimos un último adiós a ese amigo que tuvimos en el pueblo. A pesar de que cuando fue nuestro amigo, este ya no se encontraba con vida.
2:05:46 Saludos a toda la comunidad, mi nombre es Verónica Correa, mi experiencia es la siguiente, cuando yo tenÃa aproximadamente algunos 7 años, que te digo, ya fue hace mucho tiempo Alex, acostumbraba todas las noches cuando me encontraba en mi pueblo, a salir en compañÃa de mi abuelo, Mi abuelo todas las noches iba por sus vacas y sus borregos. Ãl los llevaba durante el dÃa allá a pastar por los montes lejanos al pueblo, y ahà los dejaba. Las vacas y los borregos son animales muy inteligentes, al menos los de él.
2:06:31 No se dejaba que demás personas los agarraran. ni tampoco que se los llevaran. Y también está decir que tampoco eran animales que fueran brusco con las personas. Es decir, no eran bravos, no perseguÃan a la gente, ni nada de eso. Y es más, las tenÃa marcadas. Los habitantes del pueblo conocÃan muy bien su ganado y sabÃan que no tenÃa nada de qué preocuparse. Yo siempre lo acompañaba cuando iba por este, por eso de las ocho de la noche, cuando los animales ya estaban llenos de comer tanto pasto. Yo y mi abuelo nos arreglábamos, él iba en su caballo y yo iba en un potrillo. un caballo que estaba en proceso de crecimiento obviamente... yo lo habÃa atendido desde que era pequeña... asà que el caballito...
2:07:18 me hacÃa mucho caso... y me cargaba con mucha facilidad... ya que yo tenÃa siete años... prácticamente no pesaba nada... y comenzamos ese viaje como todas las noches... por aquel camino muy solitario... era un camino de terracerÃa... para las ocho de la noche... ya habÃa penumbra total... no habÃa ni un solo faro de luz... La única luz que tenÃamos era la luz de la luna, pero no nos importaba. Ãramos personas de rancho y habÃamos crecido con ese ambiente. No nos incomodaba la negrura de la noche. Para nosotros era muy común. Pero una vez que llegamos a donde estaban las vacas y los becerros, que algunos cuantos ya se encontraban pues recostados en el pasto, Haciendo digestión, yo me percaté de algo que era muy inusual. Vi que entre las sombras de las vacas habÃa una sombra que se la pasaba bailando. Era la sombra de un humano, un humano como pequeño. Si te pudiera dar algún tipo de orientación te dirÃa que era una sombra como de una persona que no medirÃa más de 1.40, pero tampoco menos de 1.20.
2:08:32 pero era la sombra de un humano, para darte más caracterÃsticas, era simplemente como una sombra, no podÃa haber ropa, no podÃa haber pelo, solamente una sombra, bailando entre las vacas, entre los becerros, entre el monte, yo obviamente se la señale rápidamente a mi abuelo, y se la señale con curiosidad, no con miedo, le dije, mire abuelo, Allá adelante,¿ qué es?¿ Un niño o una persona? Anda entre las vacas.¿ Qué querrá? Mi abuelo simplemente forzó su mirada y empezó a ver por todo el alrededor, pero él no veÃa a nadie.
2:09:16 Nos quedamos ahà parados como unos 15 minutos y él me preguntaba una y otra vez,¿ a quién ves?¿ Por dónde lo ves? Y yo le respondÃa, ay abuelito, mire ahÃ. Pero al parecer él no lo podÃa ver. Yo no era una chica que dijera mentiras, asà que mi abuelo sabÃa que no le estaba mintiendo. Ãl simplemente me dijo, voy a chiflarle a las vacas para que ya se vengan, y tú te vienes conmigo atrás. No te vayas adelante. Ellas seguÃan. Yo tenÃa la costumbre, Alex, de siempre irme adelante mientras que mi abuelo se iba hasta atrás. Me gustaba dirigir a los animales, a pesar de que estos no lo ocuparan. Ahà me gustaba ir adelante siempre. Asà que noté algo rara la actitud de mi abuelo, pero, a final de cuentas, le hice caso. No querÃa desobedecerlo.
2:10:09 Separaron todos los animales y comenzaron a caminar por aquel camino. Yo me fui con mi abuelo, y cuando estábamos cabalgando, él me preguntó nuevamente,¿ ves aquella sombra? Yo le dije que sÃ. Aquella sombra que habÃa visto entre el monte, no se habÃa quedado allá. VeÃa que la persona venÃa con los animales, igualmente, corriendo de un lado para el otro, incluso dando saltos como si estuviera haciendo algún tipo de baile. Mi abuelo en ese momento me dijo, mi niña, vamos a ponernos a rezar, tú te sabes rezos, ¿verdad? Yo le dije que sÃ, pero¿ por qué Ãbamos a ponernos a rezar en ese momento? Ãl simplemente me dijo con una sonrisa, que era para que no nos pasara nada en el camino, y para darle gracias a Dios de que este dÃa habÃa salido muy bueno en cosas de venta.
2:11:08 Yo le hice caso, pues era muy inocente. Ahora me doy cuenta que mi abuelito me decÃa esto para que no me alertara, ni mucho menos tuviera miedo. Empezamos a rezar los dos juntos. Y después de un par de rezos, nos quedamos callados y después comenzamos a platicar entre nosotros. Cuando él de nuevo me dijo,« Mi niña, sigues viendo aquella sombra». Yo le dije que en ese momento no, pero cuando pasaron unos minutos, la pude ver nuevamente. Le dije otra vez a mi abuelo, mire, ahà está, ahora está hasta adelante, entre los primeros bueyes que van allá.
2:11:50 Mi abuelo me dijo de nuevo, vamos a ponernos a rezar otra vez, hija, ándale, para darle gracias a Dios. Nos pusimos a rezar nuevamente, Alex, y asà llegamos a la casa. Yo sabÃa que algo extraño habÃa pasado aquel dÃa, pues... Mi abuelo no me dejó ir con él las noches siguientes. Ãl me decÃa que simplemente era muy tarde y no querÃa que me pasara algo allá por la noche. Yo obviamente me sentà muy triste, pero al paso de una semana volvà a ir con él. Y esta vez pasó como una noche normal. Yo encabecé a los animales y aquella sombra jamás la volvà a ver. Esto quedó simplemente como una experiencia curiosa, pero al pasar los años y preguntarle a mi abuelo sobre esta experiencia que habÃamos tenido ambos, en aquel camino, en aquel monte... Me dijo que no me habÃa llevado por mi propia seguridad. Ãl sabÃa muy bien que demás ganaderos y también habitantes del rancho decÃan que por esos montes se veÃan cosas extrañas. Extrañas apariciones de entes, sumamente oscuros. Algunos otros habitantes iban más allá diciendo que en aquellos caminos y en aquel monte se aparecÃa el mismÃsimo diablo. que aquella sombra que vi, probablemente
2:13:21 no era una persona, él simplemente no me quiso alertar aquella noche, y que por los dÃas siguientes, se trajo todo su ganado más para acá, ya no fue ni lo llevó a aquellos montes tan lejanos, en los cuales crecÃa un pasto muy verde y también algunos secos, que le sirvió al ganado para alimentarse, pero... no importaba, porque cuando tú metÃas a tu ganado en aquella zona, aquel monte se cobraba una parte de tu ganado. Y bien se lo habÃan dicho a mi abuelo, pero él no creÃa en esto. Bastó con la experiencia que vivà yo con él, y también que al pasar dos dÃas, dos de sus vacas fallecieron. Que tomó en cuenta que aquellas cosas que se decÃan de aquel monte... No eran leyendas.
2:14:10 Aquel sitio, verdaderamente, estaba embrujado.
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