7 Relatos de Terror Nunca Antes Contados de Pueblos, Campo y Ranchos
0:03 Bienvenidos a otra noche de relatos de horror. Mi nombre es Alex y bienvenidos a la cripta embrujada. En esta ocasión les relataré historias muy tétricas sucedidas en pueblos. Recuerden que si el contenido les agrada, si los aterra, o cuando menos si los hace pasar un buen rato, acompañándolos en su dÃa a dÃa, en el trabajo, o simplemente relajándose, ApoyarÃan mucho dando like y hypeando el video. Ahora sÃ, comenzamos. Tener hábitos poco comunes. A veces... para uno es muy beneficioso, lo hacen sentir a uno tal vez único, pero claro, hay otros hábitos los cuales nos ponen en cierto riesgo, hábitos como cuáles, el senderismo por ejemplo es uno, a pesar de que algunas personas crean que ir a caminar por bosques no es una actividad extraordinaria, Creo que pensarÃan diferente si se dieran cuenta de las numerosas personas que se han perdido en bosques. La escalada es otro pasatiempo,
1:39 el cual tú haces con la naturaleza. También muchas personas creen que no hay nada de extravagante, aunque después cambian de opinión cuando se dan cuenta de todas las vÃctimas que se ha cobrado una montaña o un risco al tratar de ser escalado. y más allá de convertirse en un pasatiempo, se convierte en un hobby de extremo riesgo. El caso es que nuestro amigo Samuel, el cual dijo que solamente quiere que digamos su nombre, quiere mantener su apellido en anonimato, tenÃa un extraño hobby, un hobby que muchas personas practican, pero que no es tan común, que es la cacerÃa. A Samuel le encantaba cazar, Obviamente cuando le pasó esto, él tenÃa cerca de 20 años. Si bien tenÃa experiencia cazando, todavÃa no cazaba a grandes presas. Lo que a él le encantaba es ir cada fin de semana a cazar liebres, y después, una vez de cazarlas, comérselas.
2:46 Su tÃo era propietario de un terreno bastante extenso, en el cual habÃa mucha liebre, muchos coyotes, etc. Su tÃo todavÃa no le encontraba... alguna utilidad a aquel terreno lo tenÃa solamente ahà resguardado Samuel le pedÃa permiso para ir a cazar ahà y se la pasaba muy bien pero Samuel tenÃa una peculiaridad y es que le gustaba hacerlo de noche cazar durante la noche en ayuda de su fiel compañero un perro sabueso de la raza San Huberto estos perros son muy grandes y suelen ser muy efectivos en la cacerÃa Samuel me explica que en muchas veces, el perro incluso le conseguÃa las liebres. A veces Samuel no apuntaba bien, y el tiro salÃa por un lado, la liebre corrÃa y el perro hacia lo suyo. El caso es que les platico todo esto para que vean que Samuel tenÃa esto como una actividad regular. Ãl no era ajeno a quedarse entre el monte y entre las planicies, completamente solo, solamente acompañado de su perro y su escopeta, era una actividad que lo hacÃa incluso desde los 17 años, Samuel caminaba hasta este terreno siempre y en este terreno habÃa una choza de madera, ahà solamente habÃa como una especie de cama muy diminuta, habÃa una baterÃa que funcionaba
4:17 a gasolina, ahà se conectaba una especie de estufa y ahà Samuel hacia su café y cocinaba a las liebres que cazaba asà que tenÃa todo muy bien planeado el caso es que en un 25 de diciembre cuando él decidió ir a cazar en lugar de ir a la cena familiar pues también explica que no es una persona muy sociable no es como que le tenga odio a los familiares simplemente que no le gustan las fiestas pasó un tiempo ahà en la cena y decidió irse a cazar y ahà pasar su 25 de diciembre El caso es que llegó al terreno en compañÃa de su perro. Primero se tomó un café y después se sentó a esperar aquellos bultos de liebres corriendo por el terreno. Lo extraño, dice Samuel, que las liebres aparecÃan en un cierto horario, pero al llegar ese horario, que eran aproximadamente la una de la mañana, no vio a ninguna. La planicie se veÃa completamente desértica.
5:26 Ãl veÃa muy bien. Ãl dejaba que sus ojos se adaptaran a la luz nocturna y también a la luz que le proporcionaba la luna. El caso es que llegó la una, las dos de la mañana y no habÃan liebres. Se le hizo sumamente extraño. Pero en eso, escuchó que su perro, que lo tenÃa al lado, empezó a gruñir y empezó a hacer unos extraños ruidos que él jamás escuchó. habÃa escuchado anteriormente, Samuel empezó a poner atención enfrente, y vio que un bulto se estaba aproximando poco a poco, Samuel agarró su escopeta y empezó a apuntar, creyendo que era una liebre o cuando menos algún coyote, pero el caso es que no, Samuel reconocÃa perfectamente la sombra de aquellos animales, e incluso en la negrura absoluta, pero aquello que se estaba acercando no era ningún animal que él conociera, era un bulto que se encontraba casi casi recostado en el suelo, se movÃa como una especie de lagarto, como un cocodrilo más bien, con una extensa cola, de hecho él platica que pensó que era un cocodrilo, algo que no se tenÃa que ver por ahÃ, pero el caso es que su cabeza era extraña, no era como la de un lagarto, Era más pequeña... Pero tenÃa una enorme cola...
6:57 Y unas enormes extremidades... Que usaba para arrastrarse... Samuel se quedó fijando... Con su escopeta... Y en eso él escucha que su perro comienza a chillar... Y empieza a morderlo de la manga... No morderlo para atacarlo... Sino como morderlo... Para jalarlo... El perro le está diciendo a Samuel... Que lo mejor serÃa irse... Los perros son muy inteligentes... y tienen un instinto superior al humano para detectar alguna clase de peligro si no me creen pueden ver numerosos videos de seguridad en donde perros sienten incluso antes cuando un terremoto se acerca muchos perros se ponen intensos se ponen nerviosos y en alerta antes que grandes catástrofes sucedan el caso es que el perro de Samuel estaba detectando algo en ese momento Algo que Samuel pasaba desapercibido. El perro hizo lo que pudo y se fue. Dejó a Samuel ahÃ.
8:02 El perro fue y se escondió en aquella choza de madera, con la cola entre las patas, chillando todavÃa. Para Samuel esto no era algo normal. Su perro jamás le habÃa tenido miedo a ningún animal. Pero tal vez aquel animal era algo diferente. Asà que él habÃa impuesto... y una vez con su escopeta apuntando fijamente sobre el objetivo, Samuel accionó el gatillo y detonó el arma. Ãl dice, Alex, estoy seguro que le di, incluso vi como su cuerpo rebotó en el piso, pero no me lo puedo explicar porque aquella cosa, a pesar de haber recibido un tiro, se levantó. No sirvió como un humano, pero sà se levantó del suelo en sus cuatro patas, como si de alguna manera estuviera en reposo antes. Y ahora se dirigió hacia mÃ, a toda velocidad. Samuel explica que era lo más parecido a un dragón de Komodo corriendo, pero corriendo de una manera muy veloz hacia él. Ãl dice que los nervios le ganaron. Se levantó entre la oscuridad. apuntó nuevamente pues su escopeta era de dos tiros y accionó de nuevo pero él dice que está casi seguro que falló sus manos le estaban temblando no estaba apuntando con
9:34 serenidad entonces se dio la media vuelta corrió hacia la choza y se encerró en la casa él pensó que era algún tipo de animal salvaje que se le estaba lanzando él pensaba en hacer como una especie de antorcha para salir y espantarlo, prendió la estufa, estaba haciendo fuego, cuando escuchó como aquellas pisadas, se fueron acercando hacia la choza de madera, y se detuvieron en la puerta, Samuel explica, que escuchaba como aquel animal, estaba rodeando la choza, para después, ponerse de nuevo en la puerta, y quedarse ahÃ, pero no en silencio, porque aquà sigue, lo más perturbador de la historia, y es que Samuel explica que aquella cosa empezó a hablar, empezó a hablar con una voz como la de un anciano, diciéndole, déjame entrar,¿ por qué viniste aquÃ?
10:38 Estos son mis dominios. Ãl dice que aquella cosa estaba hablando en un idioma perfecto, sea lo que sea, podÃa gesticular palabras como las de un humano, y como si esto no fuera poco, aquella cosa empezó a tocarle la puerta, no como lo harÃa algún animal empujándola, o rasguñándola, no, le tocaba la puerta como si fuera una persona, para que la abriera, Samuel en ese momento apagó toda antorcha, toda luz adentro, y entendió a su perro, entendió por qué se habÃa puesto tan nervioso él habÃa captado algo que él no sin más por hacer él se metió abajo de la cama en compañÃa de su perro cargó su arma que ahora le iba a usar como una especie de bate o como un palo porque se habÃa quedado sin municiones las municiones las habÃa dejado tiradas ahà afuera donde se encontraba sentado a un lado no tenÃa como defenderse, y solamente escuchaba aquella voz desde afuera, pidiéndole que la abriera, y escuchaba como rodeaba la choza, dándole vueltas, esto siguió durante algunos minutos, hasta que finalmente, los pasos y la voz, dejaron de escucharse, pero Samuel no salió,
12:12 Samuel salió hasta el dÃa siguiente por la mañana, pasó ahà toda una noche, abrazado de su perro, en terror absoluto. Después de vivir aquello, jamás volvió a ir de casa de noche. La siguiente historia pertenece a Eugenio Carvajal, Esta historia es un suceso el cual lo dejó muy perturbado a él, y no solamente a él, sino a un sector grande del pueblo, pues él fue solamente una de las tantas vÃctimas de los tantos testigos que observó que en aquel pueblo de San Luis ocurren cosas extrañas, ocurren cosas durante la noche que espantarÃan al más valiente. Lo que sucedió a continuación Fue lo siguiente... Eugenio dice... Que se encontraba... En una especie de borrachera... Vamos a decirlo como es... Era una borrachera... Eran solamente varones... Y se encontraban todos... Celebrando el cumpleaños de un vecino... Eran aproximadamente...
13:32 Algunos doce varones... Que estaban ya... Hasta las chanclas... Algunos... De pura cerveza... HabÃan comenzado la celebración... Por eso de las diez de la noche... Y ya eran en punto... De las dos de la mañana... y todos estaban reunidos en la cantina del pueblo. Entre ellos Eugenio, claro. Eugenio a pesar de estar tomando, también estuvo comiendo, también estuvo echando despapalle, gritando, bailando. Entonces, no se encontraba del todo ebrio como otros, ¿verdad? HabÃa otras personas, otros hombres, que ya estaban prácticamente tirados en el piso, pero todavÃa riéndose.
14:12 Todo el ambiente era agradable Despejen su mente tal vez de pleitos No, todo era Pura alegrÃa, puro fervor El caso es que no tenÃan música No tenÃan bocina, no tenÃan estéreo¿ Qué era lo que tenÃan? Pues simplemente un par de guitarras Y mucha cuerda vocal Para estar cantando El caso es que Cuando una de estas canciones Se terminó Y estaban hablando y carcajeándose Escucharon un ruido que venÃa de afuera Un ruido que parecÃa que se iba acercando. Y era un ruido que llamaba mucho la atención porque eran gritos. Alguien venÃa gritando afuera. Y era una voz conocida.
14:56 Era la voz de una persona ya mayor. Pero era una voz conocida. Al momento de que Eugenio sale de la cantina y se encuentra en una calle completamente sola. en la oscuridad absoluta, pues en aquel tiempo no habÃa alumbrado público, él dice que ve una sombra acercándose corriendo, y de inmediato reconoce aquella sombra, es Don Chilo, el cual viene corriendo a todo pulmón, a todo lo que puede en sus piernas, ya era una persona de la tercera edad, de puro milagro no se cayó, el caso es que Eugenio lo detiene y le dice, a ver, espéreme, espéreme, Don Chilo,¿ qué le pasa?¿ por qué viene corriendo?, Y él ve en los ojos del anciano que lo mira hacia arriba, que tiene ojos llorosos, que tiene un semblante de terror, de pavor absoluto, como si hubiera visto al mismo diablo. El abuelito le dice, me vienen persiguiendo, me vienen persiguiendo, por favor ayúdame. Eugenio, obviamente como Don Chilo, es una persona que conoce y que lo ha visto desde que era pequeño siempre. tiene empatÃa por él, tiene un cariño, lo jala a la cantina y lo mete.
16:11 Automáticamente cuando ven entrar a Don Chilo en ese estado tan deplorable, todos se detienen, el festejo se detiene y le preguntan, Don Chilo,¿ qué le pasa?¿ Qué vio? Y Don Chilo les empieza a contar una historia muy tétrica. Ãl dice que habÃa llegado a su casa por eso de las 12 de la noche. HabÃa tenido un problema con las vacas y se habÃa retrasado bastante. Ãl llegó pero no vio a su esposa en la casa, que era otra viejita también. Ãl salió y empezó a buscarla en la casa de las hermanas, pero no la encontraba, y cuando iba caminando entre las calles solas del pueblo, vio a una sombra que pareció ser su esposa, y conforme se iba acercando, en efecto la silueta se parecÃa más a la esposa. Don Chilo llegó al momento, en que estaba tal vez a dos metros de cercanÃa. Ãl empieza a hablar, mujer, mujer, aquà estoy.¿ Por qué estás caminando sola? Voltea, mujer, te estoy hablando. Vámonos para la casa, aquà ando. Pero la viejita no se detenÃa. La viejita seguÃa caminando. Don Chilo pensó que tal vez estaba enojada, asà que se tuvo que adelantar, la tomó del brazo para que se girara y en ese momento Don Chilo ve que aquella cosa no era su mujer, tenÃa el rostro de su mujer,
17:44 tenÃa la apariencia, la silueta de su mujer, pero no era ella, él dice que lo captó, lo sintió aquà adentro, un presentimiento horroroso, vio sus ojos completamente oscuros en la negrura de la noche, y vio como esta mujer le esbozaba una sonrisa tétrica y retorcida, como si hubiera estado esperando que Don Chilo se acercara. Don Chilo en ese momento se da la media vuelta y trata de correr, y recibe rasguños en la espalda, a la par de que aquella cosa se está riendo a carcajadas. Don Chilo empieza a correr y aquella cosa empieza a corretearlo. Don Chilo, a pesar de ser una persona de la tercera edad, corre y corre y corre lo más que puede. Ãl dice que finalmente dejó aquella cosa atrás. Tal vez... Empezó a gritar, empezó a pedir ayuda y fue en ese momento que se encontró con Eugenio y lo metieron a la cantina. La historia de Don Chilo perturba a algunos, pero otros tantos creen que tal vez el viejito alucinó algo, que tal vez está tomado e incluso le empiezan a preguntar.
18:55 Don Chilo,¿ estás seguro que no tomó brandy?¿ No tomó vodka?¿ No tomó tequila?¿ Anda bien? Pero Don Chilo anda bien. Ãl solamente está asustado, está asustado profundamente, pero no está borracho. El caso es que agarra a Don Chilo y se lo llevan a un cuarto que tienen ahà atrás para que se recueste un poco y le están preparando ahà una bebida, no alcohólica, claro, es solamente para que se relaje. El caso es que pasan los minutos, obviamente la fiesta se pone un poco tensa, ya no están tocando la guitarra, ya solamente están hablando, están tomando cerveza, pero están platicando, y muchos de ellos están platicando anécdotas paranormales. Lo que habÃa vivido Don Chilo puso el tema prácticamente, y todos empezaron a contar alguna anécdota que le habÃan pasado a ellos, o le habÃa pasado a un tÃo, etc. El caso es que, mientras que todos estaban platicando, alguien tocó la puerta de la cantina. Eugenio y los demás van a ver La puerta de la cantina tiene una escotilla Por la cual uno la jala y puede ver hacia afuera Esto más que nada para evitar algunos asaltos Evitar algunas ciertas cosas Lo que Eugenio ve Y también lo que ven otros dos compañeros de él Es que Don Chilo se encuentra allá afuera Pero que Don Chilo luce extraño
20:28 TenÃa la misma ropa que llevaba Su mismo sombrero caracterÃstico pero les habla de una forma muy tranquila, casi casi como robotizada, les dice, buenas noches, disculpen, me pueden dejar pasar, necesito ayuda, asà con una voz que parece que no tiene alma, como les digo, Eugenio y también las otras personas, conocen a Don Chilo desde hace muchos años, y ellos saben muy bien la manera de hablar que tiene Don Chilo, Aquel que está afuera no tiene esa manera tan caracterÃstica de hablar. Entonces un genio empieza a llamar a los demás y les dice, Don Chilo está acá afuera, se le salió. Y los demás le dicen, no, mira. Abren la puerta de la habitación y allà está Don Chilo, recostado. Entonces,¿ quién está afuera? Muchos de ellos se acercan a la puerta y le preguntan quién es. Y desde el otro extremo le contesta, soy Don Chilo, ayúdenme, por favor, abranme la puerta, pero muchos empiezan a sentir, que aquella cosa ni siquiera es un humano, pero claro, tenÃan a otro adentro, y ahà surge una cierta incertidumbre, y algunos empiezan a pensar, bueno metimos al verdadero, o dejamos afuera al verdadero, que
22:00 fue lo que pasó, Unos empiezan a temblar ya que empiezan a entrar en pánico. Y en ese momento un compañero de Eugenio, llamado Raúl, se acerca a la puerta y le hace una pregunta que no puede contestar. Le dijo, Don Chilo, por favor, dÃgame cómo se llama su hija, la menor. Y dÃgame también a qué primaria fue. Esto es solamente para dejarlo entrar. Don Chilo es un padre amoroso. Obviamente que esa pregunta la contestarÃa en segundos, pero sucede todo lo contrario. Aquel Don Chilo, que está fuera de la cantina, no puede decir la respuesta. Asà que solamente da pausa hacia atrás. Y es ahà que con la luz de la luna ellos pueden ver que aquel Don Chilo tiene los ojos completamente oscuros y tiene una sonrisa que va de oreja a oreja. como si se estuviera burlando de ellos, y se está alejando al mismo tiempo.
23:04 Después de ver esto, Eugenio y sus demás compañeros deciden atrancar la puerta con todo lo que pueden, mesas, sillas, barreras, todo, todo. Aquella cosa se fue, y ya nunca volvió. Obviamente esto no se lo dijeron a Don Chilo hasta dÃas después, pero Eugenio dice, que lo que habÃan vivido se esparció por todo el pueblo en cuestión de dÃas. Y desde aquella ocasión, desde aquella historia que hasta hoy ha pasado como leyenda del pueblo, las personas se acostumbraron a no salir solas de noche, siempre salir acompañadas, y que si se encontraban con un familiar o amigo entre las calles, y si veÃan que estaba actuando extraño, lo más recomendable era hacerles una pregunta que solamente la persona en cuestión pudiera responder. Seguramente muchos de nosotros nos hemos quedado solos en casa Muchos de nosotros, cuando somos adolescentes e incluso cuando somos niños Nos han dejado solos Nuestros padres, por
24:37 X o Y razón, tienen que salir Y obviamente como son salidas a veces de imprevisto Salidas a las cuales no nos pueden llevar Terminamos quedándonos solos en casa Obviamente muy resguardados¿ Qué clase de experiencias uno puede tener estando solo en casa? A algunas personas les incomoda. Si eres una de esas, te invito a que me pongas acá abajo en los comentarios si es un miedo infundado o es un miedo irracional. Un miedo que simplemente tienes al silencio o un miedo derivado de que te sucedió algo cuando estabas tú solo en casa. El caso es que Ãlvaro Guzmán, quien nos manda esta historia, le sucedió algo, y él no estaba solo. Estaba en compañÃa de todos sus hermanos. Ãlvaro nos cuenta lo siguiente. Ãl vivÃa en un pueblo. Su casa se situaba a las afueras del pueblo.
25:37 No estaban muy retirados, pero tal vez algunos 20 o 15 minutos si estaban. Alrededor de su casa no se encontraba ninguna otra casa. Sus padres eran dueños de... una extensión territorial bastante considerable, y en la cercanÃa solamente tenÃan monte. Su padre todavÃa no lo trabajaba, asà que él recuerda que siempre habÃan tenido un patio enorme en donde jugar. El caso es que sus padres, al ser unos padres muy amorosos, pero también muy estrictos, jamás los habÃan dejado solos. Siempre por lo menos uno de ellos estaba en casa. Pero a veces la vida... Da imprevistos Sus padres tuvieron que salir de urgencia una tarde Por eso de las 3 de la tarde Obviamente como es de dÃa Los niños no tenÃan miedo de quedarse solos Ãlvaro en ese entonces estaba al mando Pues tenÃa 16 años Era el mayor de todos Sus padres habÃan decidido no llevarlos Debido a que una fuerte tormenta se estaba aproximando Esta tormenta venÃa con fuertes vientos y también con mucha lluvia. En el pueblo, al menos en aquellos años, cuando no habÃa tanta urbanización, los caminos eran de tierra, habÃa lagos considerables y también habÃa mucho monte. Por lo tanto, cuando llegaba una tormenta, se
27:09 hacÃa un descontrol total. Algunos caminos se inundaban, otros lagos se desbordaban, otras pequeñas colinas... ParecÃan cascadas y arrastraban lodo y piedras consigo. HabÃa sucedido varias veces, asà que sus padres optaron por no ponerlos en riesgo y dejarlos en casa. Ya si se venÃa la tormenta con ellos allá, bueno, ellos sabÃan qué iban a hacer. Ãlvaro se quedó al mando. Ãl iba a ser quien iba a estar a cargo y todos sus hermanos lo iban a obedecer. Por lo menos en esto él no tenÃa problema. Sus padres se fueron. Y como no tenÃan luz eléctrica en aquel tiempo, Ãlvaro se conformaba simplemente con agarrar su guitarra y empezar a tocarla.
27:57 Sus hermanitos más pequeños solamente se sentaban en la sala y empezaban a jugar con sus juguetes. Los vientos empezaron a llegar. La lluvia empezó a caer poco a poco. Solamente chispeaba. ParecÃa una tarde normal. Hasta que en eso uno de sus hermanos menores... uno que tenÃa en aquel tiempo nueve años, le pidió permiso para ir al baño. Ãlvaro le preguntó,¿ quieres que te acompañe? Pero su hermanito le dijo que no, que él podÃa ir. Para esto se tiene que explicar que el baño de la familia de Ãlvaro se encontraba afuera de la casa, como tantos otros baños se encontraban en aquel tiempo, debido a que era una letrina, casi era por norma o más por costumbre tener el baño aparte de la casa. en una pequeña casita allá a un lado, tenÃa que caminar aproximadamente algunos 3 metros, pero como estaban los fuertes vientos, Ãlvaro le preguntó,¿ quieres que te acompañe para que no vaya solo?, pero su hermanito pensó que no era necesario, su hermanito salió de la casa, y Ãlvaro siguió tocando su guitarra, hasta que en eso, nota que su hermanito vuelve, él sabe de tiempos, y se le hace muy pronto, y le pregunta inmediatamente,¿ por qué te regresaste?,¿ qué pasó?, Y su hermanito le contesta... Sorprendido... Y también nota en su cara...
29:22 Un cierto temor... Su hermanito le contesta... Es que allá afuera... Hay unos niños que están bailando... Entre la tormenta... Su hermano se le queda viendo... Y dice...¿ Cómo que niños? A ver explÃcate... Y su hermanito le explica... Hay unos niños en nuestro patio... Entre el viento y la lluvia, que están bailando, yo salÃ, los vi, pero me entró mucho miedo y me metà porque aquellos niños tenÃan unas caras muy extrañas. Ãlvaro es una persona de, podremos decir, armas tomar. Ãl es una persona que no le gusta huir.
30:07 Ãl es una persona que le gusta incluso lidiar a golpes si es necesario. Y en aquel momento él sintió mucha rabia. cómo es posible que alguien se habÃa metido a la casa, sobre todo teniendo a sus hermanitos ahÃ, entonces Ãlvaro agarra un bate de madera y sale, pero al momento de que abre la puerta, ve a aquellos niños bailando entre toda la lluvia y todos los vientos, y él nota algo extraño, un escalofrÃo empieza a recorrer en su cuerpo, como si su mismo cuerpo le dijera que algo está mal, que se detuviera, que algo no era normal, Ãlvaro en ese momento solamente suelta un grito y les dice ¡Ey!¿ Quiénes son ustedes?¿ Qué están haciendo aquÃ?
30:54 Los niños se detienen y en ese momento Ãlvaro decidió jamás haber gritado. Ãl dice que vio las caras de aquellos niños y vio que las caras no eran normales. Su hermanito tenÃa razón. Las caras eran de niños, pero tenÃan algunas protuberancias saliéndoles a ambos extremos, como en sus pómulos, tenÃan marcas de expresión, muy pero muy profundas, como si estuvieran sonriendo pero a fuerzas, como si fueran alguna especie de máscara, sus dientes los tenÃan de fuera, eran dientes cuadrados como los de una persona, pero eran gigantescamente anormales, eran más grandes de lo común, su dentadura resplandecÃa, Y sus ojos tenÃan un vacÃo muy penetrante, como si no tuvieran iris. Como si solamente tuvieran una rueda. Ãlvaro en ese momento, decidió entrar a su casa inmediatamente. El bate que traÃa, lo usó para ponerlo como de barricada en la puerta, para asegurarse de que no pudieran entrar. Fue con sus hermanitos, y obviamente a pesar de que él estaba aterrado, sabÃa que no tenÃa que infundir ese miedo con sus hermanitos. Entonces les dijo, quédense aquà en la sala y no se muevan. Voy a ir a tapar todo.
32:20 Y asà lo hizo. Pero en el transcurso de que tapó todo, empezó a escuchar golpes. Golpes que venÃan de todas las ventanas de la casa. Sus hermanitos empezaron a gritar, pues el menor de todos. Empezó a decirle a Ãlvaro, hermano, hay duendes afuera. Ãlvaro fue inmediatamente a la sala y vio que uno de los niños con ese rostro abominable se estaba asomando por la ventana. La cortina habÃa sido levantada y el niño, aquel niño estaba observando a sus hermanitos. Ãlvaro agarró a sus hermanitos y decidió subirlos al segundo piso donde solamente habÃa un cuarto. Y era precisamente el cuarto de ellos. Un cuarto más o menos grande donde dormÃan los cinco. Ãlvaro cerró todas las ventanas antes de subirse.
33:10 Sus hermanitos ya lo estaban pidiendo a gritos. Ãl escuchaba como con las palmas aquellos niños horrorosos que estaban afuera daban de golpes a la ventana mientras estaban riendo. Ãlvaro subió la escalera, subió con sus hermanitos y cerró la puerta. Ãl pensó que lo peor habÃa pasado. Ãl creyó que ahora se encontraban lo suficientemente lejos al menos de aquellas extrañas criaturas. Pero el caso es que esta tranquilidad no les duró mucho. Ellos empezaron a escuchar de nuevo los golpes, pero ahora no abajo, sino arriba. De alguna manera, la cual Ãlvaro no se puede explicar, aquellos niños habÃan subido al segundo piso. No habÃa escalera afuera, no habÃa ningún mecate, no habÃa ninguna forma de que ellos subieran por toda la pared de adobe de su casa y escalaran el techo de paja que tenÃan. Para poder llegar a la ventana de su cuarto del segundo piso Ãlvaro decidió agarrar a sus hermanitos nuevamente Y meterlos en un armario de madera Que su padre les habÃa construido Y él también se metió en un armario según cuenta el grande Donde su madre metÃa toda la ropa de ellos Sacaron toda la ropa, todos los ganchos y se metieron ellos Ãlvaro solamente les abrazaba Y les decÃa que todo esto iba a pasar Según cuenta él, fueron los peores minutos que
34:46 ha tenido en su vida. De forma repentina los golpes se terminaron. Los niños y Ãlvaro no salieron hasta escuchar la puerta crujir y escuchar la voz de sus padres. Fue hasta ese momento en que tuvieron el valor para salir. Ãlvaro bajó. Todos los niños obviamente le dijeron a sus padres lo que habÃa pasado y sus padres miraron a Ãlvaro. Y él no lo negó. Eso habÃa pasado. TenÃa su cara llena de terror y estaba pálido del miedo, al igual que sus hermanos. Desde aquella experiencia, sus padres jamás volvieron a dejarlos solos y su madre, al dÃa siguiente, aventó agua bendita en todo el terreno de la casa y sus alrededores. Seguro muchos de nosotros hemos pasado por momentos difÃciles en nuestra vida. Momentos bajos, ¿no? Momentos en donde uno cree que la vida se le está cayendo a pedazos. Algunos pasamos por estos momentos jóvenes, otros adultos y otros para mucha desgracia. Pasamos por estos momentos siendo niños.
36:17 Vanessa Azcárraga Que es quien cuenta esta historia Pasó por un momento muy difÃcil Ella Teniendo la edad aproximadamente De algunos nueve años HabÃa perdido a su madre Derivado de una enfermedad atroz Que en cuestión de meses Se llevó su vida El caso es que Vanessa tampoco tenÃa papá Nunca lo conoció Simplemente no figuró en su vida Nunca lo tuvo Su abuelo también ya habÃa fallecido Y la única familia que le quedaba era su abuelita. Su abuelita ya era una persona mayor. Era una persona que la mantenÃa a ella y se mantenÃa a sà misma. HacÃa bordados, vendÃa fruta, vendÃa lo que podÃa. A pesar de que el dinero nunca le sobró, lo que sà sobró fue mucho cariño. Pero a pesar de que su abuelita la llenaba de cariño, a pesar de que hablaba diariamente con ella, a pesar de que la abrazaba y que la querÃa, Vanessa no se encontraba bien Vanessa no tenÃa ni un solo amigo Ya que siempre habÃa sido una niña muy tÃmida Y ahora después del fallecimiento de su madre Lo era aún más HabÃa dÃas incluso en los que Vanessa No hablaba con nadie Incluso con su abuela Simplemente sentaba sà o no Y su abuela entendÃa EntendÃa que su nieta No estaba de humor para hablar Y ella le daba el espacio... El caso es que Vanessa... Se estaba
37:50 sintiendo tan mal ya... Que muchas veces... Caminando de la escuela a su casa... Como era de costumbre... Se iba por un camino de tierra... Algo alejado... Más que nada para ir jugando con botellas... O con palos... Y el caso es que... Un dÃa según explica ella... Sintió mucha, mucha tristeza... Y comenzó a llorar... Y esto... No fue un evento aislado. Empezó a llorar diario. Ella tenÃa como costumbre ir por aquel camino y detenerse y sentarse arriba de una piedra. A estar llorando ahÃ, dÃa tras dÃa, tarde tras tarde. Ella notó que habÃa una casa vieja.
38:34 Allà enfrente donde ella se sentaba y se pone a llorar. Pero no le prestaba atención a esto.¿ Por qué? Porque la casa estaba casi destruida. TenÃa el techo agujerado... La madera ya se estaba cayendo... Era una casa donde seguramente... Pues nadie vivÃa... El caso es que... Una de aquellas tardes cuando... Vanessa se encontraba otra vez sentada... Aproximadamente a la una de la tarde... Llorando... Abajo de un árbol... Sentada en aquella piedra... Ve que sale un niño de aquella casa... Y ese niño se va acercando hacia ella... Y le pregunta su nombre... Y empieza como que a querer platicar con ella... Vanessa al principio no quiere... Pero conforme va pasando el tiempo... Acepta la plática con el niño...
39:26 Vanessa y aquel niño comienzan a platicar todas las tardes... Tan siquiera una oración...¿ Cómo estás? Bien... Y a veces el niño no platicaba con ella según explica... Solamente se quedaba sentado... A un lado... Ella empezó a tomar a este extraño niño como su amigo... y jamás se preguntaron sus nombres. Era como que algo que no importaba, saber quiénes eran. Solamente lo agradable de aquella amistad era pasar tiempo, asà sin pronunciar ni una sola palabra. Ella querÃa compañÃa y el niño se la daba. El caso es que pasaron varias semanas y finalmente Vanessa dice que empezó a desenvolverse un poco mejor en lo que viene siendo socialmente, empezó a hablar con más personas, empezó a tener más amigos, ella creÃa que esta compañÃa que le hacÃa aquel amigo suyo, era lo que le impulsaba a hacer esto, cada vez que iba a aquella roca, se emocionaba cuando lo veÃa salir, pero solamente lo veÃa a él, no veÃa a su mamá, a su papá, y tampoco les preguntaba por ellos, cuando ella se retiraba caminando, Siempre estas preguntas de dónde está su papá, dónde está su mamá, la empezaban a invadir.¿ Cuál era el nombre de aquel niño? El caso es que aquellas preguntas cuando estaba con él se esfumaban de su cabeza. Era como si su mente estuviera en blanco.
40:59 El tiempo pasó y ella no sabe en qué momento. Simplemente decidió ya no pasar por ahÃ, pues se iba acompañada con sus amigos por otros caminos del pueblo. Esto sucedió y se tardó en pasar por aquel camino nuevamente tal vez un mes o dos meses, cuando pasó nuevamente por aquel camino, su amigo ya no salió, además Vanessa ya no se sentÃa triste, debido a que ya no salÃa, ella tomó la decisión arriesgada de meterse a su casa, tenÃa miedo tal vez de que la madre del chico, pues la regañara, pero ella se querÃa arriesgar, querÃa ver a su amiguito nuevamente, El caso fue que, al entrar, se encontró con toda la casa desordenada, con polvo, con telarañas, sin muebles. Una casa meramente abandonada. Obviamente, esto le empezó a traer muchas dudas. Y fue asà como esa tarde.
42:02 Fue con su abuela y le preguntó. Su abuela habÃa vivido en el pueblo toda su vida. Entonces, ella conocÃa el pueblo a dedillo. Cada casa, cada edificación Ella conocÃa todo Y le preguntó Oiga abuela, hay una casa En este camino¿ Usted sabe quién vive ahÃ? Y su abuela le dijo No mi niña, ahà no vive nadie Fue de una familia Pero Aquella familia perdió la vida Hubo un derrumbe en aquella casa El techo se cayó Y le quitó la vida A toda la familia tenÃan un hijo, el cual también falleció, Vanessa entendió todo en ese momento, ella supo que habÃa estado lidiando no con una persona, sino con un espÃritu, pero sorprendentemente dice que no tuvo miedo, más bien dio gracias, a que aquel espÃritu de aquel niño, con un sentimiento noble, le hizo compañÃa, en aquellos dÃas difÃciles, en acto de gratitud, Vanessa llevó un ramo de flores, para ponérselos en aquella casa. Ella dice que ya nunca jamás volvió a ver aquel niño en su vida. Esta
43:36 primera historia nos la manda MarÃa Guevara. MarÃa es una persona que creció en un pueblo, y como ya sabrán, en los pueblos las familias tienen una cercanÃa muy marcada, desde muy niños a los hijos que por allá se tiene como algo habitual, tener muchos hijos son muy cercanos, ya si se pelean muchas veces o cuando menos se tratan bastante. MarÃa y su familia no eran la excepción MarÃa era muy cercana a sus hermanos A pesar de que se traÃan del chongo varias veces E incluso en dÃas continuos, según dice ella Pero ella se llevaba extremadamente bien con su hermana Su única hermana Todos sus demás hermanos eran varones Pero ella tenÃa una única hermana Que era mucho menor que ella su hermana, de nombre Julieta.
44:44 TenÃa apenas cerca de cinco años, y ella y MarÃa se la pasaban mucho juntas. Eran carne y uña. Julieta padecÃa de algo, algo que la atormentaba noche con noche, y es que ella no podÃa dormir en su cuarto. MarÃa habÃa tenido que estar lidiando con esto noche con noche también, pues a pesar de que su madre era muy cercana a ellas ustedes saben que a veces los hermanos más concretamente hermanas suelen ser más cercanas contarse secretos e incluso contarle cosas que a los padres no se las cuentan bueno Julieta le contaba a MarÃa que tenÃa miedo de dormirse en su habitación pues cada vez que lo hacÃa unas sombras diminutas parecidas a niños pero con piel completamente quemada y con los ojos completamente rojos aparecÃan.
45:43 Estos niños iban y se acostaban con ella en su cama, abrazándola y también llorándola al oÃdo. Según Julieta, le platica a MarÃa que estos niños como que la perseguÃan. Julieta, a pesar de levantarse de su cama, tratar de correr por su habitación, que ella solita dormÃa en un cuarto muy diminuto, Aquellos niños la perseguÃan, y por lo tanto, empezaba a llorar. Y es en ese momento que su madre se levantaba e iba por ella. Obviamente los padres, cuando un niño tiene una pesadilla, que para este momento piensan que Julieta es la que tiene solamente pesadillas, la invitan para que se vaya a dormir con ellos. Pero claro, esto tiene un lÃmite. Los padres, por más que quieran a los hijos, quieren que estos maduren. Asà que... Al pasar algunos dÃas le dicen a Julieta que tiene que volver a su habitación y que tiene que dormirse ahà Que ya no puede quedarse en la habitación con ellos Y es ahà cuando MarÃa entra y le cede su cama todas las noches Asà que por lo tanto Julieta ya no habÃa dormido en su habitación completamente sola desde hace varios años Solamente tenÃa su habitación ahà para guardar su ropa, para guardar sus juguetes, sus vestidos, etcétera El caso es que como la vida es tan pero tan impredecible,
47:17 ocurre una desgracia. La madre de ambas niñas sufre un accidente y MarÃa, al ser la mayor, queda a cargo de la casa. Su papá se va, pero les dice que no van a estar solos completamente, que dentro de dos dÃas llegarÃa su tÃa Edith. Edith sà va a ser cargo de los niños. Ellos estaban muy pero muy aterrados con esta noticia. Su tÃa no era una persona fácil. Su tÃa era una persona muy estricta. Pero ojo, según explica MarÃa, era una persona estricta, pero eso sÃ, jamás agresiva, nunca los tocó. Pero los regañaba bastante. Les gustaba que estuvieran activos. A su tÃa Edith no le gustaba el desorden.
48:09 Entonces tan pronto llegó, las cosas en la casa cambiaron, y asà iban a estar al menos por unas dos semanas. A MarÃa le tocó trabajar como a las mujeres le hacÃan trabajar antes. Limpieza total en la casa, lavar platos, ocuparse de lavar ropa, y por si no fuera poco, también traer leña. Todo este tipo de cosas ella ya las hacÃa, pero obviamente no era lo mismo hacerlos con su madre que con su tÃa. Su tÃa era más estricta Y le cargaba la mano Entonces Aquella misma noche cuando habÃa llegado su tÃa Y que las cosas habÃan cambiado MarÃa habÃa salido Para traer leña En compañÃa de sus hermanos Y también de su tÃa Su tÃa como era una persona ya curtida PodrÃamos decir en el rancho Se adelantaba y llegaba a la casa Mientras que los demás niños Pues se tardaban Cuando MarÃa llegaba Según su tÃa les decÃa... Que Julieta y su otro hermanito... Que eran los más pequeños... Ya se encontraban dormidos... La comida para los demás niños... Ya se encontraba sobre la mesa...
49:21 Eso sÃ, la tÃa... Era muy responsable... Y jamás los dejaba sin comer... Todos los niños se sentaron... Degustaron sus alimentos... Y después se fue cada uno a su habitación... Obviamente MarÃa sabÃa... que Julieta dormÃa con ella, y se lo dijo a su tÃa, y su tÃa le respondió contundentemente, ella tiene su habitación, y ya está dormida, ya déjala ahÃ, no me la muevas. Julieta se va y se duerme, pero la tÃa también les movió los horarios de descanso, el caso es que dan las 10 de la noche, y MarÃa no puede dormir, ella sabe que su hermanita Julieta Debe de estar pasándola muy mal Al menos soñando pesadillas Y sabiendo que No puede ir con ella en ese momento Ya que la tÃa se molestarÃa Pasan las horas Y MarÃa se despierta en la madrugada Tiene ganas de tomar agua Entonces ella sale Camina por toda la cocina Sin prender ni una sola luz Para que la tÃa No se percate que está ahà Y se levante enojada Ella pasa en la cocina Y mientras está sirviéndose ese vaso de agua, empieza a notar un ruido, lo que viene siendo un llanto que proviene de la habitación de Julieta.
50:49 MarÃa se va acercando hasta la habitación de su hermana y empieza a escuchar cómo ella está llorando del otro lado. Aunque ella explica que el llanto de su hermana se nota un poco extraño, no era como siempre lloraba ella. se notaba un poco más rasposo, un poco más alterado, pero a la vez bajito, como si estuviera llorando a una distancia muy larga, como si estuviera alejada. MarÃa se apiada de su hermana, y ella sabÃa que siempre la dormÃa cantándole una canción, tarareándosela, y empieza ahà a tararear, obviamente, haciéndolo con un volumen muy muy bajito para no despertar a la tÃa, ella no quiere problemas, y sucede, finalmente su hermanita Julieta se calma, ella deja de llorar, y poco a poco todo lo va absorbiendo el silencio, una vez que MarÃa nota que su hermana ya no está llorando, se acerca a la puerta y le dice, ya me tengo que ir, no te preocupes, esto solamente por unas semanas, Luego volverás a dormir conmigo Ella se levanta y se va a su habitación Al dÃa siguiente no ve a su hermana Pues su tÃa Edith la levanta temprano y se la lleva Se la lleva porque tiene que hacer varias cosas Tiene que hacer compras Tiene que llevar a
52:23 un burro a una veterinaria Tiene toda la agenda repleta Y ella como es mujer, como vuelvo y repito Eran pensamientos de antes Tiene que hacer lo que las mujeres hacÃan y obviamente también mandó a los chicos a la milpa, el caso es que desde la mañana hasta la entrada noche, ella no vio a su hermanita, y otra vez cayó la cena, y ya no le preguntó nada a su tÃa Edith, ella sabÃa cuál era la respuesta, deja a tu hermana ahÃ, no la molestes, el caso es que cae la noche, ella se duerme, no puede dormir obviamente, se levanta otra vez, Va al cuarto de su hermana Esta vez para asesorarse de que esté dormida Y otra vez escucha el llanto El llanto que proviene del cuarto de su hermanita MarÃa se va acercando Y le empieza a hablar Julieta Julieta,¿ estás ahÃ?¿ Estás llorando?¿ Tienes alguna pesadilla?
53:19 Y Julieta no responde Julieta solamente está llorando Está llorando con ese llanto extraño Pero MarÃa cree Que tal vez ese llanto extraño es debido a que se siente mal, a que se siente atrapada en aquella habitación, y MarÃa de nuevo, tararea y tararea la canción, hasta que finalmente su hermana decide detenerse, y ya no llora, ella se va a su cuarto, se duerme, y a la mañana siguiente cuando se levanta, y están todos desayunando, se da con la sorpresa de que el lugar de su hermanita, de Julieta, Se encuentra vacÃo. Y le pregunta a su tÃa. TÃa,¿ no ha despertado Julieta? A lo que su tÃa le contesta.
54:07 Julieta no está aquÃ. Ahorita la trae tu abuela. Y en eso precisamente van entrando la abuela y Julieta. La niña está feliz y corriendo hacia el comedor para finalmente desayunar. Ella le pregunta a su tÃa de una manera muy respetuosa, de una manera que... de una manera obviamente para que le responda y no simplemente la echa loco como dice, disculpe tÃa, Julieta no estaba aquà en la noche, y su tÃa le contesta no, tu hermanita que es una malcriada, asà le dice la hermanita, que es una chiflada, no ha querido dormir sola en estas dos noches, y la primera noche fue hasta mi habitación y me dijo que no podÃa dormir, que porque tenÃa pesadillas, que porque esto, que porque el otro, y que ya que estaba acostumbrada a dormir contigo, yo fui a tu habitación y vi que estabas dormida, entonces decidÃ, para ya no tener problemas y para ya no batallar con ella, la mandé con tu abuela, y allá ha dormido, esta noche, y la anterior, MarÃa en ese momento se da cuenta, de que sea lo que hubiera escuchado en aquella habitación de su hermanita, era otra cosa, pero no era ella. Lo que escuchaba del otro lado de la puerta provenÃa de algo más,
55:40 de algo que probablemente era lo mismo que acompañaba a su hermanita noche con noche. MarÃa, desde ese momento, tomó una decisión muy pero muy crucial. Y es que decidió que no iba a dejar que su hermanita volviera a dormir en aquella habitación. Ella sabÃa que algo se escondÃa ahÃ. Su hermanita se lo decÃa, entonces no eran pesadillas. Su hermanita veÃa cosas, cosas que salÃan en la noche y se acostaban con ella. Y que ella, MarÃa, habÃa escuchado aquellas noches, llorando del otro lado. La habitación de su hermanita Julieta simplemente quedó ahÃ. Ya no se utilizó. La cama prácticamente estaba de adorno. Porque durante años ella durmió con su hermana. Y ya nadie las pudo separar. La habitación eventualmente se derrumbó. La extendieron a más partes de la cocina, de la sala, etc. Pero MarÃa jamás va a olvidar que dentro de aquel cuarto algo oscuro y tenebroso se ocultaba, unos niños muy bizarros se encontraban ahà y salÃan durante la noche, y el llanto de ellos hasta hoy, incluso pasados los años, lo recuerda perfectamente. Esta
57:34 siguiente historia nos la manda Rafael Acosta. Rafael tiene un trabajo muy peculiar. Ãl trabaja con puro ganadero. Desde que le pasó esta experiencia hace más de 7 años hasta hoy... Más o menos se ha dedicado... Al mismo rubro... Manejar ganado... Transportar bienes... Bienes no ostentosos... Sino alimento... Semillas... A veces haciendo trabajo de fletes... Etcétera... Diversos trabajos ya ven que... Las personas en pueblos... Se dedican a muchos trabajos... Ellos están impuestos a trabajar mucho... El caso de Rafael es el siguiente... Su trabajo... Es demandante... Muchas veces incluso... Hasta horas de la madrugada... Ãl tenÃa un camión muy potente...
58:26 Comenzó con una camioneta... Y lentamente su negocio fue escalando... Hasta un camión... Más o menos grande... En donde podrÃa transportar... Algunas cinco vacas... Algunos cuatro caballos... Como máximo cinco animales... Asà que... Imaginen en su cabeza... Más o menos la dimensión del camión... No era un camión grande... más o menos de tamaño mediano, y lo que Rafael nos dice es lo siguiente, como ya les comenté anteriormente, el trabajo de Rafael lo requiere a diferentes horarios, sea de mañana o de noche, y en aquella ocasión lo ocupaban durante la madrugada, necesitaban que llevara un caballo con un ganadero en concreto, este caballo era difÃcil de tratar, era un caballo bronco como le dicen allá en el rancho, No toleraba que nadie se le subiera... Ya habÃa sido montado anteriormente...
59:23 Pero era testarudo... Precisamente habÃa sido enviado a este ganadero... Para que más o menos lo amestrara o lo volviera un poco manso... Rafael lo subió como pudo... Y durante todo el trayecto... Todo pasó normal... Aquel dÃa según cuenta Rafael... HabÃa sido un dÃa de mucho trabajo... Asà que por lo tanto... no habÃa tenido el tiempo suficiente para inspeccionar su camioneta, su camión, él pensaba que todo iba bien, dentro de lo que cabe, la gasolina, el motor, estaba bien, pero no contó con las llantas, una de sus llantas, la de su lado, del lado del copiloto, más en concreto, se encontraba muy mal, estaba en un pésimo estado, tenÃa una cierta bola que le salÃa por un lado, Además, era la llanta más vieja de todas. Y su cambio siempre lo postergaba. Más que nada por falta de tiempo.
1:00:25 Pero esa falta de tiempo y este comportamiento de dejar para luego las cosas, le iba a cobrar factura. Una factura que hasta el dÃa de hoy la recuerda con mucho temor. La llanta finalmente revienta. Es Rafael RamÃrez. queda a mitad de la nada en un camino de terracerÃa sin alumbrado público quiero que se imaginen por lo menos la escena en su cabeza monte a ambos lados un camino de tierra no se ve luz a lo lejos tan solo lo único que te ilumina son los faros de tu camión no ves nada más el cielo está oscuro porque está nublado y no tienes ni siquiera la luz de la luna de tu lado Acabas de salir de un pueblo El cual se encuentra algo retirado Entonces caminar para pedir ayuda No es una opción pues Te tardarÃas mucho Por suerte Rafael era un hombre preparado TenÃa dos llantas Más que dispuestas a ser cambiadas Pero Se iba a demorar un tiempo Ãl iba solo Pero no era la primera vez que le pasaba esto Sacó el gato Sacó la llanta Estaba el caballo ahÃ, de perdido, haciéndole compañÃa a aquel caballo bronco. Y estaba hablando con él.
1:01:52 No es una persona de rancho, asà que le simpatizan los animales. Y Rafael, en su ingenuidad, en creer que estaba solo, empezó a ver todo el terreno. Empezó a ver el monte. Empezó a ver el camino. Cuando en eso, él se percata de algo. Parece que no está solo. Ve una silueta ahà adelante. Una silueta de alguien como que se va aproximando. E inmediatamente piensa que tal vez es alguien que va del pueblo. Tal vez es alguien que viene de visita. Pero rápidamente Rafael empieza a pensar la lógica humana, ¿no? Aquel camino lleva a una carretera federal.
1:02:38 Aquel camino no tiene ninguna casa cerca. No tiene ninguna localidad. Rafael lo sabe, ha conducido por aquel camino en muchas ocasiones, por ahà no vive nadie La única manera de pasar por aquel camino es por lo menos a caballo y lo más común a auto o camioneta Era muy pero muy raro ver caminar personas ahà durante la noche Asà que Rafael se le queda viendo y se percata que aquella persona no viene caminando sino que está estática está parada en medio del camino y lo está viendo, como si lo estuviera observando ahà en la lejanÃa, sin mover ni un solo músculo, conforme la vista de Rafael se va adaptando a la oscuridad, él va notando cosas más extrañas de aquella silueta, cosas raras que nosotros como humanos vemos, y es que a pesar de que está en completa oscuridad, nosotros podemos ver una silueta, y ver más o menos cómo viene vestido, vemos el bulto que le hacen los pantalones, si es que trae pantalones abombados, si es que trae pantalones pegados, vemos si trae camisas, si trae chaqueta, vemos el cuerpo más o menos de la persona, y con qué va vestido, Rafael se da cuenta, que aquella persona no viene vestida, que aquella persona parece, no llevar ni
1:04:09 una sola prenda encima de él, y solamente está parado ahÃ, Observándolo... Rafael tiene las luces altas... Las luces altas probablemente... Iluminan a aquella persona... Pero él no quiere meterse en problemas... Por... Cómo se estaba situando todo... Ãl pensó que era una persona... Que estaba malita de sus facultades mentales... Tal vez alguna persona vagabunda... O tal vez algún borracho... Y él en esa ocasión... No quiere estar lidiando con ese tipo de personas... Ãl lo que quiere... Es lo más pronto... cambiar la llanta del camión e irse va agarra la llanta empieza a cambiarla y pasan alrededor de algunos dos minutos y él nota algo extraño ahora ahora no solamente hay una persona que lo está observando sino que son tres dos personas más se le han sumado a aquel extraño individuo aquellas tres personas se mantienen ahà a la misma distancia observándolo solamente y aquà es cuando Rafael empieza a preocuparse pues lo superan en número si ellos quisieran venir él no tendrÃa oportunidad y en ese tipo de momentos uno como humano el sentimiento de supervivencia a veces es más grande que uno cuando tú crees que estás en peligro no te importa cobrar la vida de los demás asÃ
1:05:39 que Rafael es invadido por ese sentimiento de supervivencia Y va a su camión y saca un machete... Y él está decidido... Si aquellas personas se acercan... Ãl no va a dudar en defenderse... Asà sea de manera letal... Ãl continúa con lo suyo... Deja el machete clavado... Allà en la tierra... TenÃa bastante filo... Sigue cambiando la llanta... Se tarda... Y en eso cuando voltea de nuevo... nota que ahora ya no son solamente tres personas sino que son cinco, dos siluetas más se han sumado a aquel grupo, y continúan a la misma distancia observándolo, es en este momento que Rafael empieza a sentirse nervioso, y empieza a evaluar la situación, que es lo más apropiado, seguir cambiando la llanta, que le faltaba poner la nueva y ajustar los torniquetes, o tal vez espantarlos, tal vez podÃa hacer que huyan, si ponÃa las luces altas, tal vez eran unos chamacos que solamente querÃan molestarlo en aquel momento, Rafael se prepara, saca un bat, saca el machete, y se asegura que lo vean, él va y pasa enfrente de su camión, y empieza a maniobrar al machete y al bat, A ambos lados de los brazos. Como haciendo señales. Para que
1:07:12 las personas. Lo vean. Para que vean que está armado. Lo extraño es que aquellas siluetas no se mueven. Solamente lo están observando. Pareciendo que no les importa. Rafael decidido. Va hasta su camión. Y pone los saltos. Y él me explica. Alex. Yo solamente querÃa ver. Con qué tipo de personas me iba a enfrentar. Pero en el momento en el que encendà la luz, me di cuenta que aquellas cosas no eran personas, eran otras cosas, eran criaturas que jamás en mi vida habÃa visto. Su piel era grisácea, no llevaban vestiduras, tenÃan ojos que eran muy grandes y brillaban como los de un gato. Ãl dice que cree que hasta las pupilas de estos eran como las de los gatos, no tenÃan nariz, no tenÃan orejas, pero lo que sà tenÃan era una boca, una boca grande y deforme, que se movÃa constantemente, como si estuvieran hablando entre ellos, como si estuvieran hablando de mÃ, o tal vez planeando lo que me harÃan una vez que estuvieran cerca. Rafael cuenta que estaba plasmado Completamente aterrado... Mirando aquellas siluetas... Que ahora sabÃa que no eran humanos... Se bajó de la camioneta...
1:08:44 Pero inmediatamente su asombro cambió a miedo... Y a un terror profundo... A un pavor... Incontrolable... Cuando vio que aquellas cosas... Empezaron a acercarse... Ahora sà se estaban acercando... Pero no lo hacÃan de una manera normal... Aquellas cosas... Se estaban acercando a cuatro patas... como si estuvieran imitando el caminar de un perro o de algún coyote. Los cinco especÃmenes estaban caminando en ese momento a cuatro patas, acercándose a una velocidad considerable hasta donde se encontraba Rafael. En ese momento Rafael no lo pensó y vio que su única salida era el caballo. A pesar de que era bronco, a él no le importó. Ãl sabÃa montar caballos. Asà que fue... por la parte trasera abrió la puerta y no le importó que el caballo relinchaba no le importó que el caballo fuera hostil contra él el miedo era más poderoso se subió al caballo asà sin asiento sin nada se bajó junto con él y cabalgó hasta el pueblo él dice que no se explica cómo hizo esto él jamás habÃa domado a un caballo tan bronco pero lo habÃa hecho Aquella noche lo hizo. Rafael llega al pueblo finalmente. Y una vez que llega, llega con los ganaderos.
1:10:15 Llega con unos amigos y unos vecinos que él conocÃa muy bien. Y les empieza a decir todo. Les empieza a decir que hay unas criaturas en el monte que lo habÃan correteado. Y que su camión habÃa quedado allá atrás. Obviamente algunas personas le creen, otras personas no le creen. Pero al final de cuentas un porcentaje considerable de agricultores, de rancheros, de poblerinos, van con él. Finalmente llegan a donde se encontraba el camión. Ya no estaban aquellas siluetas, pero lo que sà estaba eran algunas marcas que habÃan dejado en el camión de Rafael. Marcas muy parecidas a manos, pero que eran excesivamente largas. no eran del tamaño de una mano humana, eran de un tamaño mucho más grande, considerablemente, habÃan abierto su camión, habÃan como que trasculcado adentro, sus papeles, sus llaves, el machete, todo, se encontraba desbalagado, como si hubieran estado buscando algo, pero sorprendentemente no se habÃan llevado nada, las marcas ahà estaban, eran demasiadas, e incluso por arriba del cofre del camión, Se encontraban rasguños, que eran recientes.
1:11:36 Eran pruebas. Rafael no mentÃa, pero las criaturas ya no estaban. Las personas le ayudaron a cambiar la llanta y finalmente se fue. Pero desde aquella experiencia, Rafael es más precavido. Jamás en toda su vida ha vuelto a confiarse. Siempre que sale, revisa gasolina, revisa motor y revisa las llantas. porque sabe perfectamente que quedarse varado en aquel tipo de caminos recónditos entre los pueblos es una sentencia para que algo aterrador y extraño te suceda. Mi nombre es Mayra Estrada.
1:12:40 Esta experiencia que les quiero compartir me sucedió cuando yo era niña. Todo comenzó en el catecismo. Mi familia es profundamente religiosa, y de algún modo yo también. Asà que por lo tanto, tanto mi abuela como mi madre siempre me inculcaron cumplir con todos los sacramentos. Esto incluye que tenÃa que ir al catecismo para hacer mi primera comunión, Y después mi confirmación. La verdad fueron buenos años. La iglesia en la que iba a estudiar los sábados era una iglesia muy grande y tenÃa muchos amigos. Por lo regular después de las clases de catecismo siempre nos quedábamos una hora más y jugábamos en el patio enorme de la iglesia y también en una cancha que estaba pasando la calle. Un juego muy común que hacÃamos todos los dÃas era el de las escondidas. Nos encantaba Aunque eso sÃ, habÃa algunas reglas. La regla principal era que no podÃamos entrar a la iglesia.¿ Esto por qué? Pues simplemente nos decÃan que en la iglesia uno tiene que andar con cuidado.
1:13:47 Es la casa de Dios. Ahà no se va a jugar. TenÃamos permitido jugar en todo el patio, pero adentro de la iglesia no. Obviamente algunas veces no acatábamos esta orden y nos regañaban. Pero siempre al que le tocaba contar, iba y buscaba adentro de la iglesia. No vaya a ser que uno se habÃa escondido por ahÃ. Y esta era mi situación en aquella tarde. A mà me habÃa tocado contar. Y como no encontraba a ninguno de mis amigos, pensé que tal vez algunos se habÃan adentrado en la iglesia para esconderse ahÃ. Entré a la iglesia disimuladamente. HabÃan otras niñas ahà y también un par de monjas. Fui y busqué, pero no encontré a nadie. Y en ese momento me acordé del sótano. Era un cuarto muy grande, en donde guardaban muchas cosas. Pensé que serÃa el lugar perfecto donde alguien se pudiera esconder. Bajé las escaleras, sin hacer mucho ruido, para que las monjas no se dieran cuenta que estaba bajando al sótano. Una vez ahÃ, empecé a buscar por todo lo almacenado. HabÃan bancas, mesa bancos, algunas sillas, bolsas con utilerÃa. Y también habÃa otra cosa.
1:15:00 Un confesionario. Este confesionario era ya antiguo. Se podÃa ver a simple vista. Estaba hecho de madera. Estaba empolvado y en pésimas condiciones. Lo recuerdo muy bien. Era como un armario. El padre se ponÃa adentro y las personas que se iban a confesar se ponÃan a ambos extremos. Yo solamente me acerqué un poco. Quise intentar ver por alguno de aquellos hoyos, pero era imposible. La luz no era suficiente y solamente veÃa adentro. Absoluta oscuridad. Yo ya estaba dispuesta a retirarme. Hasta que en ese momento escuché que algo adentro del confesionario empezó a moverse. Me di la vuelta y puse mi oreja contra la madera del confesionario. Algo se estaba moviendo y algo se estaba riendo. Era la risa como la de un niño. Inmediatamente empecé a contar. Uno, dos, tres.
1:15:57 Ya te encontré.¿ Quién eres? Sal de ahÃ. Empecé a forcejear la puerta, pero esta no se movÃa. En un principio pensé que tal vez era porque desde adentro la mantenÃan cerrada. Mis amigos eran asÃ. A veces no querÃan perder. TenÃa que saber quién era el que estaba adentro. Pero por más que hacÃa fuerza, no podÃa mover la puerta. Al ponerle más atención y pegarle un par de veces a la puerta para que la soltara, Me di cuenta que no era que la estuviera forzando desde adentro, sino que habÃa clavos en todo el marco de la puerta. Estos clavos ya estaban oxidados. HabÃan sido clavados en esta desde hace mucho tiempo. Los clavos tapaban ambas puertas. No habÃa forma de que alguien se metiera ahÃ. Rápidamente pensé que tal vez el confesionario tenÃa alguna especie de agujero, ya sea a un lado o atrás de este. Algún orificio por donde mi amigo... hubiera podido meterse. Empecé a buscar por un lado, por el otro, por atrás de este, pero no habÃa nada. El confesionario, aunque viejo, no tenÃa ningún orificio por el cual uno pudiera entrar. En ese momento escuché unos pasos. Una de las monjas estaba bajando al sótano y era inevitable. Me tuvo que ver. Yo rápidamente me disculpé. Ella me preguntó qué era lo que estaba haciendo aquÃ. Yo no pude mentirle. TenÃa mucho respeto por las madres. Y le dije que estábamos jugando a
1:17:29 las escondidas. Que uno de mis amigos habÃa escondido en el confesionario. Y no querÃa salir. Que por eso me habÃa tardado. Que ya no lo volverÃamos a hacer. La monja al principio estaba disgustada. Pero al momento que le dije sobre el confesionario. Cambió su cara abruptamente. Ella me preguntó.¿ El confesionario? Yo le dije que sÃ. Que ahà se encontraba mi amigo. pero que no querÃa salir, ella se dirigió, y empezó a dar golpes a la madera, pero ya no salÃan ruidos, empezó a buscar al igual que yo, movió al confesionario, pero ya no se escuchaban ruidos, y ni siquiera una pequeña risa, yo no podÃa explicar lo que habÃa vivido, solamente le decÃa que ella estaba escondido, que de seguro estaba fingiendo, porque no querÃa que lo regañaran, pero la monja me dijo, mi niña, ahà dentro no hay nadie, Mejor ves afuera Voy a llamarlos a todos ya para darle salida Ya para que no se queden aquà Y para la otra Ya no bajes al sótano Las monjas dieron el llamado Nos mandaron a nuestras casas Y justo como habÃa dicho la monja Allá abajo no habÃa nadie Mis amigos salieron de otros lugares Ninguno se habÃa metido a la iglesia Desde aquella ocasión Yo no volvà a bajar al sótano Tuve un miedo terrible A volver a vivir algo parecido Porque aunque en ese momento...
1:18:55 Yo estaba muy niña... Entendà perfectamente lo que habÃa vivido... Aquella tarde... Tuve mi primera experiencia paranormal... Y lo más shockeante de todo... Es que fue dentro de una iglesia... Sin más por decir criptomaniacos... Hasta aquà acaba el episodio de hoy... Espero que les haya gustado... Y recuerden que me apoyan muchÃsimo... hypeando el video, dándole like, compartiendo, ustedes saben que comentando ya sea cualquier cosa, un punto, comentando acerca de la historia, apoyan mucho al algoritmo, gracias por todo su apoyo, ahora si sin más nos vemos en otro episodio, les deseo buenas noches, y unas aterradoras pesadillas.
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