7 Relatos de Terror de Veladores (Guardias Nocturnos) para tener pesadillas
0:13 Esta primera historia viene de parte de JoaquÃn Reyes, JoaquÃn es una persona que ha sido velador toda su vida, él tiene cierta experiencia ya en este trabajo, lo han mandado a Lugares muy lejanos. Lugares como bodegas abandonadas. Lugares como paraderos de camiones que ya ningún camión se para ahÃ. Lugares completamente abandonados y que muchos de ellos a veces tienen una historia tétrica detrás. Asà que podrÃamos decir JoaquÃn no es alguien ajeno a estar en lugares desolados, completamente oscuros y abandonados durante la noche. y madrugada pero hubo una ocasión en la que joaquÃn pasó un episodio muy extraño y también muy terrorÃfico todo se desembocó en una empresa que se dedicaba a la producción de huevo se encontraba en una granja avÃcola para las personas que no sepan que es una granja avÃcola básicamente es donde tienen a los pollos o mejor dicho a las gallinas y ponen huevos consecutivamente Durante el dÃa es una fábrica muy movida, pero durante la noche hay mucha quietud, a no ser que sea una noche cuando se hace limpieza. El caso es que JoaquÃn tenÃa que estar vigilando toda aquella fábrica,
1:44 asà como le decÃan ellos, toda aquella granja, que era considerablemente grande. Esto no serÃa problema si no es que estaba, podrÃamos decir, a mitad de la nada. No habÃa nada alrededor de aquella granja avÃcola. No habÃa vecinos. No habÃa ni siquiera transporte. La granja habÃa sido construida en un terreno muy lejano. Lo más próximo a este era el pueblo del cual venÃa JoaquÃn. Esto más que nada para abaratar costos. Durante la noche tenÃa que rodearla. Y obviamente, al estar en un lugar tan lejano, habÃa ausencia de luz. La luz solamente estaba alrededor de la granja. Y iluminaba lo suficiente... Para hacer el rondÃn de JoaquÃn... Pero si miraba más allá... No veÃa absolutamente nada... Más que la sombra de los cerros... Y veÃa como que el camino de tierra... Quedaba a la granja... DesaparecÃa en la oscuridad...
2:43 Alrededor solamente habÃa... Matorrales... Arbustos... Monte muy elevado... Pero a JoaquÃn esto no lo ponÃa nervioso... Como ya lo dije... Era una persona acostumbrada a esto, pero en aquella ocasión le tocaron la puerta. La puerta era metálica, muy pesada, y tenÃa una pequeña ventanilla que se abrÃa. De esa manera se podÃa ver quién venÃa y quién pedÃa acceso. En aquel momento a JoaquÃn esto se le hizo extraño, y en una primera instancia pensó que tal vez era alguno de los operadores, tal vez se les habÃa olvidado algo, tal vez alguno de los jefes o coordinadores. Pero no.
3:25 Cuando JoaquÃn abrió la ventanilla para ver quién era por precaución, se dio cuenta que lo que estaba ahà delante suyo, bajando la mirada, muy pequeña, muy sonriente pero también a la vez muy sombrÃa, se encontraba una niña con una tierna sonrisa, una piel pálida. Y si bien JoaquÃn nos dice que no tenÃa nada extraño, Ãl no puede negar que su sola presencia le daba miedo. En ese momento JoaquÃn solamente le preguntó que qué era lo que necesitaba, para qué le habÃa tocado la puerta, que de dónde venÃa y dónde estaban sus padres. La niña no contestó ni una sola de sus preguntas, solamente le dijo que traÃa comida y que sà querÃa. Inmediatamente JoaquÃn pensó que tal vez esta niña estaba vendiendo o algo, que tal vez sus padres la estaban acompañando. Pero esto no tenÃa sentido, porque eran las dos de la mañana, y la niña estaba al parecer completamente sola. Como ya les expliqué, no habÃa nada en aquel momento en aquella granja avÃcola, solamente monte, y a no ser que sus padres estuvieran escondiendo en alguno de los matorrales, No habÃa una explicación lógica para que aquella niña estuviera vendiendo comida a plenas dos de
4:56 la mañana. JoaquÃn en ese momento le dijo que no querÃa comida y le preguntó nuevamente dónde estaban sus padres, pero la niña no contestó. Ella se fue caminando y simplemente se perdió en la oscuridad de la noche, caminando con su canasta. la cual llevaba tapada por un mantel. A JoaquÃn esto lo dejó pensando mucho, pensando en qué habÃa ocurrido. Empezó a pensar y a pensar cuál era la razón para que aquella niña estuviera sola, pero por más que lo hacÃa, no encontraba ninguna. La noche siguiente, esto se repitió según me cuenta, me platica Alex, cuando otra vez estaba en punto de las dos de la mañana vigilando me tocaron la puerta cuando abrà solamente la ventanilla volvà a ver a aquella niña se encontraba ahà mirándome con esos ojos como que muertos esos ojos sin vida que casi no se movÃan y me volvió a preguntar si querÃa comida yo le volvà a contestar que no yo ya habÃa pensado mucho el pueblo más cercano se encontraba a media hora en auto aquella niña,¿ cómo es posible que estuviera a esas horas caminando completamente sola?
6:25 En ese momento algo cambió. Yo vi como aquella niña frunció el ceño y empezó a insistir en que la dejara entrar. Yo le estaba diciendo que no, que no podÃa, que tenÃa reglas. E incluso si te digo ahorita algo, me sentà un poco patético de que alguien como yo de aproximadamente algunos 27 años en aquel momento, le tuviera miedo una niña. Pero es el miedo más real que he tenido en toda mi vida. JoaquÃn continuó contándonos esta historia, con que simplemente cerró la ventanilla, dejó la niña allá afuera, hablando completamente sola, insistiendo todavÃa en que la dejara entrar.
7:14 Pero JoaquÃn fue muy contundente, no la dejó entrar. Aquella noche decidió no salir a dar el rondÃn. De hecho, a partir de esa noche ya no daba los rondines por el exterior sino solamente por el interior. Como eran animales, era común que algunos otros animales como zorros o zarigüeyas más grandes quisieran comer huevos o incluso las gallinas. Entonces eso era lo único que él tenÃa que custodiar. Pero JoaquÃn jamás volvió a salir por afuera de la barda. De hecho, me cuenta que dos dÃas después le contó sobre esto a sus amigos, otros veladores de la granja.
7:58 Dos de ellos se lo tomaron como a juego, como que JoaquÃn querÃa espantarlos. Pero uno de ellos, el más viejo de ellos, le dijo que eso era real. Aquella persona venÃa del pueblo más cercano. Y le contó a JoaquÃn que muchos del pueblo, hombres más que nada, que venÃan ya tarde caminando de sus trabajos, se habÃan encontrado con aquella niña, y que si te quedabas a platicar mucho con ella, esta tenÃa una especie de poder, un poder de convencimiento, que te hacÃa hacer lo que ella dijera, que no tenÃas que hablar con ella más de algunos dos minutos. Muchos de aquellos hombres que decÃan haber platicado con aquella niña y haberla seguido, DecÃan que simplemente ya no recordaban nada. Lo único que recordaban era estar a mitad del monte, en completa oscuridad. Y luego como que se desmayaban. AparecÃan dos dÃas después llegando al pueblo, pero ya no volvÃan a ser los mismos. Aquellas personas estaban como que impactadas todo el tiempo. No ponÃan atención, como que iras, como si su cerebro Lo hubiera dejado completamente hecho trizas. Muchos dicen que no es el fantasma de una niña. No es un espectro común. Ellos dicen que
9:29 es algo más sombrÃo. Algo que toma la forma de una niña. Para que de esa manera uno baje la guardia. Y pueda embabucarlo. Pueda convencerlo. Pero en realidad es otra cosa muy diferente. algo que tal vez viene del mismo infierno. La siguiente historia viene de parte de Diana GarcÃa. Diana nos dice que en una ocasión, Cuando se estaba desempeñando como guardia de seguridad durante la noche, o sea, velador, le sucedió algo muy extraño. De hecho, esta experiencia repercutió tanto en su vida que jamás quiso volver a trabajar como guardia de seguridad, al menos durante la noche. Diana nos cuenta lo siguiente. Ella se encontraba en apenas su tercera noche en un centro comercial. Este centro comercial solamente constaba con dos plantas, pero eso sÃ, era muy largo.
10:50 TenÃa bastantes tiendas y en algunas ocasiones a Diana le tocaba la entrada, el piso 1, el piso 2 o el estacionamiento. Obviamente todo adentro. Lo que Diana nos explica es que en su tercera noche en el piso 2, en el segundo piso vaya, empezó a escuchar algo extraño. Creo que todos estamos de acuerdo que en la noche, a pesar de que estés en un lugar como un centro comercial, el silencio es algo que predomina. A pesar de estar con más compañeros, se dividen en varias áreas. Por lo tanto, cuando uno llama por radio, se escucha. La noche y el silencio es más susceptible a escuchar esos pequeños ruidos que no se escuchan en el dÃa. Es por eso que Diana empezó a escuchar como cantos pero no cantos de una mujer de un niño o de un hombre eran cantos como si vinieran de una bocina una voz muy infantilizada fue asà como caminando por los diferentes estantes y las diferentes tiendas empezó a checar los establecimientos y vio que de una jugueterÃa venÃan aquellos cantos como guardia de seguridad por prevención más que nada tienen copia de todos los locales que hay en el centro comercial, ya sea para un incendio, ya sea para una fuga de humo, etc.
12:22 Obviamente se hacen responsables si algo falta. A Diana esto le llamó la atención porque no escuchaba solamente un canto, sino escuchaba varios, varios sonidos extraños. Asà que una vez que avisó por radio que iba a entrar a la jugueterÃa, le dieron el visto bueno, abrió la puerta y, y fue directamente a los pasillos de los juguetes, en completa penumbra, solamente iluminándose con su lámpara. Una vez que llegó a aquel pasillo, notó que tanto dinosaurios, peluches, figuras de acción, figuras infantiles, estaban encendidas, no todas, solamente algunas, y otros tantos juguetes se encontraban tirados por el suelo, como si alguien los hubiera tirado. Pero aquà viene algo extraño, y es que Diana nos explica que estos juguetes, si bien se encontraban en el suelo, como en un principio pensó que los habÃan tirado, la forma en la que se encontraban llamaba mucho la atención. Se encontraban parados, otros como que abrazándose, y otros puestos uno enfrente del otro, como si estuvieran conversando. A grandes rasgos, lo que les quiero explicar es que Los juguetes estaban puestos de una manera como si alguien muy recientemente hubiera estado jugando con ellos. Claro, Diana pensó que tal vez los chicos de la jugueterÃa se quisieron salir rápido. Y tal vez un niño estuvo
13:53 jugando en las últimas horas de cerrar la jugueterÃa. Y ya por querer solucionar tal vez eso en la mañana, los habÃan dejado ahÃ. El caso es que Diana fue, acomodó los juguetes. No era algo... que no pudiera ser pero le llamó la atención que los juguetes que se encontraban activados moviéndose cantando no se detenÃan algo que es lógico después de cada apretón de cada vez que accionan el botón hay un periodo como de algunos 20 segundos que el muñeco está cantando máximo un minuto y después se calla se apaga pero los muñecos inmediatamente cuando se detenÃan se volvÃan a encender como si alguien estuviera apretándolos como si alguien estuviera accionando el botón para que siguieran cantando.
14:43 Diana en ese momento tomó la decisión de abrir uno y checar las baterÃas. Se puso frÃa del cuerpo, me dice, cuando se dio cuenta que los muñecos no tenÃan baterÃas. Y esto era algo obvio. Solamente los que estaban hasta enfrente para muestrario de las familias les habÃan puesto baterÃas, porque iban a estar gastando y gastando baterÃas. En ese momento le entró un miedo porque dos juguetes de la estanterÃa se cayeron, como si alguien los hubiera empujado. Diana inmediatamente salió de la jugueterÃa y llamó por radio a uno de sus compañeros con el que mejor se llevaba, con el que más tenÃa confianza. Y le dijo, ven, necesito que vengas. Su compañero fue, le platicó todo lo que habÃa vivido en esos minutos. pero sorprendentemente cuando llegaron los muñecos estaban perfectamente acomodados Diana me asegura que vio como dos se cayeron del estante por eso habÃa salido corriendo pero cuando volvieron aquellos muñecos ya estaban otra vez arriba y acomodados nadie habÃa entrado a la jugueterÃa pensaron que tal vez era una broma por eso fueron a los monitores pero vieron que la única que habÃa entrado en toda la madrugada habÃa sido Diana y algo que resulta incluso más terrorÃfico y más perturbador es que en la cámara de vigilancia me cuenta Diana que se ve
16:14 como claramente ella entra va al pasillo y mira los juguetes y estos juguetes tienen luces la cámara tiene sonido puede captar el audio y en ningún momento se vio en la cámara que ningún juguete estuviera accionado También me mencionó que en la cámara se ve cómo ella se agacha y acomoda los juguetes. Pero solamente se ve cómo agarra aire. No se ve cuando agarra un juguete. No se ve nada. Todo está perfectamente acomodado. Pero Diana estaba segura que habÃa acomodado los juguetes y habÃa visto encendido algunos.
16:59 Ella pensó que todo esto era algo paranormal o incluso de su cabeza. Que habÃa alucinado algo. Ella no lo sabe con propiedad hasta ahora. Pero dice que es una experiencia que la hizo dejar aquel trabajo. No querÃa volver a sentir lo mismo. No querÃa volver a pasar lo mismo. Y hoy en esta noche nos comparte su experiencia. Tú que me escuchas.¿ Qué crees que es lo que pasó?¿ Crees que Diana de alguna manera entró tal vez a otra dimensión? Tal vez a otra dimensión donde los juguetes sà estaban accionados y sà estaban tirados. O tal vez los espectros tienen unas energÃas o unas formas de atacarnos muy diferentes a las que nosotros pensamos. Esta siguiente historia me la mandó Tomás González. Tomás González empieza por explicarnos que es una persona que no es miedosa. Le gustan las pelÃculas de terror, los relatos de terror y ha tenido muchos trabajos nocturnos. Trabajos que simplemente no le provocan
18:34 ningún tipo de incomodidad. Al menos hasta que le pasó esto. Ãl estaba trabajando en una planta textil Mejor dicho como un almacén Esta planta textil tenÃa a un lado un almacén Que era rodeado por una valla Solamente por una valla Y tenÃan material ahà Material que si bien de frente no se podÃa ver Bastaba con recorrer por un lado Y atrás de este almacén Para ver la cantidad de prendas La cantidad de broches Material bueno recién llegado que estaba en aquel patio. Lo ponÃan arriba de un piso de cemento y solamente lo resguardaba un techo de lámina.
19:19 La encomienda que era para Tomás era obviamente que ningún ladrón se aproximara y si bien todo esto no se encontraba en alguna colonia o en alguna ciudad céntrica, la planta junto con el almacén se encontraba cerca de una localidad la cual pues tenÃa fama de delincuencia. Tomás nos platica también que en muchas noches él tuvo que perseguir a ladrones con ayuda de su perro pastor alemán que estaba muy bien entrenado para evitar que ladrones entraran o se llevaran algo de suma importancia. El caso es que Tomás ya llevaba trabajando en este lugar cerca de algunos dos años, asà que ya estaba acoplado, pero en aquella noche algo se presentó, algo muy diferente. Para empezar, lo extraño comenzó cuando su perro no querÃa salir de la caseta.
20:14 Su perro, un pastor alemán, grande, fornido, que era capaz de atacar a delincuentes sin pensarlo dos veces, en aquella noche no querÃa salir. Simplemente se quedó encerrado en la caseta, con la cola entre las patas, chillando. Ãl no querÃa salirse. Tomás probó de todas las maneras posibles. Ãl salió, primero, esperando a que el perro lo persiguiera, pero no lo hizo. Después le puso una correa y lo quiso jalar, pero el perro nuevamente no quiso salir. Tomás siguió con su rondÃn, pensando, corta, pensando que tal vez su perro habÃa tenido algo o tal vez estaba enfermo. Pero incluso hasta él reconoce que aquella noche se sentÃa diferente, como con miedo. con viento incesante, como de que alguien lo estaba observando. Ãl sentÃa una mirada muy pesada clavada en él, y estaba en lo correcto, pues cuando encendió la lámpara y la puso fija en una parte de la valla por fuera, vio una silueta que se encontraba parada, mirando detenidamente todo el almacén, o mejor dicho, puesto con la mirada fija en él. En ese momento Tomás le chifló a su perro para que saliera, pero el perro no salió. Tomó su retráctil, la desenfondó y se acercó, y le dijo en tono muy firme,
21:48 esta es propiedad privada, por favor, váyase de aquÃ. Pero aquel hombre no se iba, al parecer no lo habÃa intimidado. Tomás se fue acercando cada vez más decidido, intentando Esconder lo más que se puede el miedo que sentÃa en ese momento Pero el miedo volvió Cuando vio que aquel hombre no era alguien normal El hombre tenÃa una cara fea Tomás nos cuenta que era una cara Como con un material muy viscoso Se encontraba como que restirado Su piel se encontraba como que restirada hacia abajo Y tenÃa unos ojos muy saltones Unos ojos que sobresalÃan de sus cuencas incluso de la parte de arriba de su nariz.
22:37 Esto hizo que Tomás diera pasos hacia atrás, pues sabÃa que una persona no podÃa tener esas caracterÃsticas. Corrió, intentó llamar por radio a sus superiores, más que nada a su coordinador, pero no llevaba ni siquiera 10 segundos adentro de la caseta, cuando empezó a escuchar cómo le tocaban la puerta, cuando empezó a escuchar una voz extraña que pedÃa que la abriera. Tomás en ese momento me dice que se quedó encerrado con su perro. Su perro que era tan valiente, que le ladraba a cualquier intruso, en ese momento chillaba y hasta incluso se hizo del baño. No querÃa acercarse a la puerta. En ese momento él supo que no estaba lidiando con una persona. Después de unos breves minutos, la cosa se calmó. Ya no le tocaron la puerta ni le pedÃan que la abriera. Tomás da gracias mucho a Dios de que lo primero que hizo a la entrada de la caseta fue cerrar con llave. Pero cuando abrió de nuevo la puerta, y lo hizo de manera muy pero muy precavida, poco a poco, sin que ésta rechinara y solamente para asomarse, vio como un perro, con patas muy largas, no proporcionales a su cuerpo, se estaba llevando cosas de la fábrica textil, con su enorme hocico arrastrándolo.
23:59 Bastaba solamente un salto para irse, Este perro, aparte de tener un cuerpo muy sombrÃo, un cuerpo que no era normal, también tenÃa unos profundos ojos rojos que brillaban en la oscuridad. Tomás decidió quedarse ahÃ, al menos hasta que llegaron sus coordinadores, y me dice que ese dÃa renunció a su empleo, y hasta hoy sigue pensando que tal vez lo que vio en aquella noche fue a un Nahual, tal vez uno de los ladrones que quiso ir y robar. Pero como vio que no podÃa, se transformó en esta fiera, en este animal, y entró de esa manera para llevarse lo que querÃa. Hasta hoy es fecha que nuestro amigo Tomás no ha vuelto a aceptar un trabajo que tenga más o menos las mismas condiciones que aquel que tenÃa cuando se encontró con esta criatura. La siguiente experiencia viene de parte de Mónica Evelyn. Mónica nos cuenta una experiencia que le sucedió cuando estaba en su trabajo. Ella es
25:30 guardia de seguridad, pero ella es guardia durante la tarde. durante la tarde noche según nos explica. Lo más tarde que se ha ido de su trabajo es a las once y media, y esto porque llega algún cargamento. Donde ella trabaja es una tienda de materiales, bloc, varilla, etc. También tiene su parte de ferreterÃa. Ella está ahà para asegurarse de que todos los empleos salgan, asà como también todos los encargos que lleguen después del horario laboral, se lleven de la manera más eficaz posible Mónica también nos platica que en algunas ocasiones ella se queda hasta tarde a veces para anotar algunas cosas o adelantar trabajo que iba a hacer por la mañana ella no se preocupa de esto ya que todos los dÃas al caer el sol su esposo va por eso de las 11 de la noche y está ahà esperándola estaciona su auto enfrente de donde trabaja ella E incluso en el segundo piso hay una ventana donde ella puede subir y verlo. Pero hay algunas ocasiones, en como ya dije, que se tarda de más.
26:44 Y en una noche, dieron las doce de la noche y Mónica seguÃa adentro de aquel edificio. Ella no cree en maldiciones y no cree en esas apariciones fantasmales. Ella dice que es una persona de Dios. y que por lo regular, si tú no lo buscas, nunca se te va a aparecer algo. No pensó que su primera experiencia sucederÃa en su trabajo. Dieron las doce de la noche. Mónica se encontraba en el primer piso, anotando algo en la bitácora. Su esposo ya se encontraba enfrente, esperándola con la radio puesta, adentro de su auto. Cuando en eso su esposo alcanza a observar, por aquella ventana del segundo piso, que él también puede ver que una sombra se está moviendo arriba. Ãl piensa que es su esposa. Ãl sabe que no hay nadie más que ella. Pero lo que le causa intriga es que cuando ella sube al segundo piso donde se encuentran los baños, enciende las luces, obviamente para ver por dónde va a pisar y no caerse o tropezarse. Pero él nota que la luz está apagada.
28:00 Y que lo que puede ver, solamente lo puede ver gracias a la luz de la luna. Aquella sombra se está paseando. Va de un lado hacia el otro. Y cuando le pone más atención, nota que no es su esposa. La sombra parece ser la de un hombre. Un hombre robusto y alto. En ese momento, toma el teléfono el esposo de Mónica y le llama. solamente para asesorarse si es que alguien más está con ella. Mónica le contesta, ella se encontraba en el primer piso anotando todo lo que le faltaba ya para salirse, cuando en eso las palabras de su esposo le causan ruido. Su esposo no es de hacer ciertas bromas, corta, su esposo no hace ciertas bromas, bromas pesadas como esa. Ella sabe que si le está diciendo esto, de una más seria es porque en serio está preocupado en ese momento Mónica le dice que venga que salga de su auto y la acompañe a ver él sale de su auto entra inmediatamente y los dos juntos suben al segundo piso Mónica pensaba que tal vez alguien se habÃa metido alguien que estaba esperando a que ella se fuera o peor aún que estaba considerando tal vez hacerle algo Pero por más que buscaron, de un lado hacia el otro, por los baños, por
29:31 los cuartos de almacén, no vieron absolutamente nada. Decidieron irse en ese momento. Cuando ya estaban los dos juntos en el auto, y cuando ambos habÃan cerciorado de que no habÃa nadie y que todas las puertas estaban cerradas y con candado, miraron nuevamente hacia la ventana y vieron como una silueta estaba parada viéndolos. Adentro... De aquel edificio... Su esposo le dio... Ya no se quiso quedar a investigar... Y mientras iba de camino... Mónica nos cuenta que recuerda... Como su esposo empezó a rezar... Diciendo que con lo que se habÃan encontrado... No era una persona... Que seguramente...
30:18 Era algo malo... Mónica ya no trató de pensar en eso... A pesar de que anduvo con miedo... Todo el dÃa siguiente... Pero fue cuando habló con los vecinos que se dio cuenta de algo, de algo muy tenebroso. Y es que los vecinos que vivÃan cerca de aquel edificio de materiales le empezaron a decir que ellos creÃan que habÃa un vigilante durante la noche. Porque cuando pasaban a veces cada una de la mañana, dos de la mañana, por las razones que fuesen, siempre veÃan a una persona caminando cerca. y asomándose por las ventanas e incluso veÃan las sombras de unos pies abajo del portón principal como alguien estaba paseando por ahà como dando un rondÃn Mónica nos platica que esto siempre pasaba más allá de medianoche como si a partir de las doce algo se liberara de aquel edificio y algo empezara a rondar por sus pasillos y por sus cuartos, desde que vivió aquella experiencia, jamás volvió a quedarse, más allá de la medianoche, porque sabe que aquello, sale, a caminar, por aquel edificio. Música Esta siguiente historia viene
32:00 de parte de Rodrigo Fernández. Rodrigo nos cuenta que trabajó como velador durante algunos años de su vida, pero trabajó en diferentes sitios, no como guardia de seguridad en sà de una empresa de seguridad que lo movÃa, pero sà en diferentes sitios los cuales ocupaban vigilancia. Su único deber era vigilar que no se robara nada, y obviamente que ningún extraño estuviera por las cercanÃas. Ãl recuerda bastante una vez que le tocó trabajar en lo que se podrÃa hacer una ferroviaria. Además de que aquà se construÃan las vÃas, también se construÃan algunos vagones, ese mantenimiento, etc. Era como una central para vagones y también para trenes. pero no trenes para abordar pasajeros. No, de esos trenes que van a largas distancias con asientos, con aire acondicionado, nada de eso.
33:03 Eran vagones que cargaban con carbón, con diferentes materiales. Todo era muy industrial, según me dice. Y por la noche se podÃan ver cosas que hasta el más valiente podÃa espantarlo. Ãl comienza por contarnos... que en los trenes, en esas vÃas eternas, se cuentan muchas leyendas, y es que no es para menos. Muchos conductores dicen que las personas que quieren terminar con su vida, eligen las vÃas del tren, por ser una forma rápida, podrÃamos decirlo, aunque también muy, pero muy atroz. Varios operadores dicen haber visto mujeres, hombres, y en un caso más tétrico, niños, pasar por las vÃas del tren, Justo cuando el tren está pasando... Y obviamente...
33:53 Aunque el operador quiera detenerlo... Es casi imposible de hacerlo... El caso es que también... En esta estación que él cuidaba... Se encontraba de vez en cuando... Un tren o una red de trenes muy famosa... La tal conocida bestia... Este tren que transportaba a veces migrantes... Que iban desde el sur hasta el norte... A Estados Unidos... Se subÃan a estos vagones... y asà de esa manera acortaban camino, pero todo tiene un precio, al ir con el sol, los vientos, la lluvia a veces, muchos migrantes que iban enfermos, pues no lograban el camino, y su cuerpo quedaba postrado encima del vagón, algunos por hambre, otros por enfermedades, el orden de los factores no altera el producto, el caso es que los trenes, TenÃan cierta aura misteriosa y tétrica por las cosas que pasaban cuando estos encontraban el movimiento. No era raro ver sombras caminando por encima de los vagones, según me cuenta Rodrigo. De hecho, era algo muy, muy casual.
35:08 Pero en una noche algo le llamó mucho la atención. HabÃa una mujer caminando en medio de los vagones detenidos. Ãl le llamó la atención, le gritó. Disculpe,¿ quién es usted?¿ Qué hace aquÃ? La mujer iba vestida con prendas muy simples, de hecho apenas eran telas. Rodrigo se fue acercando y con cada paso que daba un escalofrÃo le recurrÃa. Algo le decÃa muy adentro de él que lo que estaba presenciando aquella noche no era algo terrenal. Rodrigo al momento de llegar con aquella mujer Le preguntó que se identificara Que quién era Pero la mujer no quiso contestar En ese momento Rodrigo la enfocó Directamente con su lámpara Y le volvió a preguntar¿ Quién era? Pero en ese momento Rodrigo se dio cuenta Que no era una persona Al menos no es lo que él cree Aquella mujer tenÃa su piel pegada a los huesos Sus ojos se encontraban completamente blancos Y seguÃa caminando de una manera mórbida y esquelética.
36:24 Como si no tuviera fuerzas pero aún asà siguiera caminando. En ese momento Rodrigo dio dos pasos hacia atrás. Mientras que aquella mujer seguÃa caminando. Y se perdió entre los vagones. Rápidamente llamó a sus otros dos guardias. Otros dos compañeros que se encontraban en otras zonas distintas de la estación. Rápidamente llegaron. Pero cuando fueron a buscar a aquella mujer, no habÃa nada. HabÃa desaparecido. Hasta el dÃa de hoy, Rodrigo no sabe si lo que vio aquella noche fue tal vez el alma de alguna persona que habÃa decidido quitarse la vida ahà entre las vÃas, o el alma de algún migrante, o tal vez incluso hasta la misma muerte, paseándose entre los vagones. Comenzaré esta historia que viene de parte de Luis Maldonado por preguntarles a ustedes que me estén escuchando.¿ Alguna vez han sabido de algún edificio abandonado pero que tiene décadas ahÃ? Un edificio que va desde los 40 o 50 años o incluso más. DÃganme, no han escuchado
37:56 qué tipo de leyendas se tejen adentro de aquellos pasillos y cuartos. Algunas personas que han entrado de seguro tienen historias que contar. Los edificios cuando se abandonan por lo regular siempre tienen una explicación. Hay una razón para este abandono. Sobre todo si éste está operando. La mayorÃa de veces suele ser una razón aterradora y muy pero muy bizarra pero en otras ocasiones simplemente se abandona y se deja sin motivo alguno. Al pasar los años, cada edificio se vuelve todavÃa más lúgubre y se tejen leyendas alrededor de estos.
38:41 Los edificios del gobierno más que nada, aquellos edificios que están clausurados, que llevan décadas cerrados y que no lo restauran ni tampoco dejan que nadie se meta.¿ Por qué sucede esto? Bueno, tal vez nuestra historia de nuestro amigo Luis pueda responder algunas preguntas. Ãl comienza por decir que obtuvo este trabajo en el municipio. A él se lo dieron porque tenÃa experiencia como velador y le encargaron a él y a otro compañero suyo cuidar un edificio del gobierno el cual ya se encontraba abandonado más de 100 años. Varias cosas ya se habÃan caÃdo. Las puertas se encontraban podridas, algunas porque eran de madera, y la puerta principal tenÃa un enorme candado y una enorme cadena, muy pesadas y oxidadas.
39:35 Muy probablemente no las habÃan abierto en años. Pero Luis acató lo que le habÃan dicho. Solamente hace el rondÃn y cerciórate de que nadie entre al edificio. Cuando Luis se quedó ahÃ, Su compañero y él empezaron a hablar Y él por curiosidad Empezó a preguntarle¿ Qué habÃa sucedido con aquel edificio? Y claro la pregunta obligatoria es Si no espantaban Su compañero se lo tomó muy en serio Y le dijo Aquà si se ven cosas Y se ven cosas muy pero muy fuertes Más que nada nos dicen Que demos el rondÃn pero que jamás nos metamos Yo jamás lo he hecho Pero algunas personas que lo han hecho, que han tenido nuestro mismo trabajo, ya no vuelven.
40:28 Renuncian al dÃa siguiente. Se dice que se ven sombras por las ventanas. Se dice que se aparece una mujer. Incluso también se dice que aparecen demonios. Obviamente Luis, esto le interesó más y le preguntó un por qué. Tal vez porque habÃa cerrado. Su compañero le dijo que no habÃa ninguna razón en concreto. por la que hubieran cerrado el edificio, pero, habÃan unas historias, de personas cercanas al edificio, vecinos de este, que más que nada, los familiares más ancianos, que vivÃan ahÃ, hace como unos 30 años, habÃan visto que cuando el edificio, estaba abandonado, llegaban camionetas, e incluso, reconocÃan a polÃticos, que entraban al edificio, y después salÃan, no hacÃan ninguna especie de restauración, Muchos dicen que era lo que hacÃan, eran rituales masones o incluso satánicos. Todo esto para mantener poder, para mantener influencia o para mantener, obviamente, su puesto en la polÃtica. Pero estas solamente eran historias, rumores, pero las apariciones dentro de aquel edificio eran muy reales.
41:50 Aquella noche a Luis le tocó vivir algo que no lo iba a dejar dormir durante meses. Ãl cuenta que cuando estaba dando el rondÃn, escuchó un llanto de un bebé que venÃa de lo profundo de aquel edificio. Justamente lo escuchaba por una ventana que no tenÃa madera ni vidrio. Ãl podÃa entrar por ella muy fácilmente. Llamó a su compañero y ambos entraron. porque si bien su compañero le habÃa dicho que habÃa muchas leyendas y apariciones de fantasmas, el llanto del niño se escuchaba muy real. Ãl pensó que tal vez algún matrimonio, tal vez algunos jóvenes o incluso alguna pandilla, habÃa aprovechado a meterse a este edificio y habÃa abandonado ahà a un niño, pues escuchaba el llanto de un niño recién nacido. Los dos se metieron.
42:46 y por la oscuridad no podÃan ver nada a excepción lo que iluminaban sus lámparas cuando finalmente hallaron de donde venÃa el ruido quedaron completamente pasmados el ruido venÃa de un niño pero este niño se encontraba gateando de una forma muy rápida pero no como un niño normal sino como una especie de araña gateando por el piso muy rápido con su piel pálida Y con dos ojos profundamente negros. El niño al verlos se les abalanzó. Corrió hacia ellos.
43:27 Y esto dice Luis que sà pasó. Ãl me lo asegura con total verdad. Se dieron la media vuelta y corrieron para salir por la misma ventana por la que habÃan entrado. Y cuando Luis volteó para ver a aquel niño. Vio que el niño seguÃa persiguiéndolos. pero ahora pegado a la pared y saltando como si fuera algún tipo de animal. Consiguieron salir de aquel edificio y no solamente salieron del edificio, sino en general de toda la zona. No se quedaron en su caseta, se quedaron por fuera del edificio. Después de aquella noche, de aquella retorcida noche, Luis renunció a su empleo y su compañero que llevaba más meses ahà también lo hizo. Ahora ya saben que en los viejos edificios, los lugares muy antiguos, tejen leyendas que van más allá de nuestro entendimiento y que albergan oscuros secretos. La historia de la humanidad Esta siguiente experiencia viene de parte de Esther Conrian Esther ya nos ha mandado anteriormente una que
44:58 otra historia que le ha pasado alrededor de su familia y en esta ocasión esto no es diferente esta experiencia le sucedió a su esposo asà que ella sabe muy bien que fue real su esposo no es alguien que inventa historias No es alguien que incluso crea en lo paranormal. Su esposo es una persona firme, recta y muy seria. Es una de esas personas que no le gusta meterse en asuntos de otros. Pero aquella noche llegó temblando a su casa. Le llamó a Esther por teléfono. Creyó que era su última noche en este mundo. Todo comienza cuando su esposo agarró trabajo. En lo que vendrÃa a ser una constructora, podrÃamos decirlo. Esta constructora estaba construyendo una gasolinera y una tienda de autoservicio. Esta empresa tenÃa su propio transporte, ya sea para empleados, obreros, etc. Ellos iban, dejaban a los empleados, incluyendo el guardia de seguridad, y se los traÃan y se los llevaban.¿ Por qué? Porque la gasolinera que estaban haciendo estaba algo retirada Era una gasolinera de paso.
46:17 De esas que los automovilistas, traileros, etc. Necesitan bastante. Más que nada por lo versátiles que son. Pero cuando recién se están construyendo este tipo de gasolineras, no hay nadie. Nadie se queda durante la noche, excepto el velador. Y ese trabajo... Le tocaba desempeñarlo al esposo de Esther. Aquella noche... Se desarrollaba como cualquier otra noche, completamente normal. Ãl se encontraba vigilando en un páramo desierto, básicamente. El terreno solamente era rodeado por una reja con lonas de plástico negro.
47:01 TenÃa que vigilar todo el material. Máquinas, excavadora, cemento, palas, etc. Graba, muchas cosas. Por aquella carretera no habÃan transitado autos. Ya que todavÃa no estaba del todo abierta para que pasaran los autos. Era algo nuevo que se iba a hacer. Entonces ya llevaba más de dos horas en completa soledad. Lo único que veÃa eran los murciélagos. Y los escuchaba. Como iban de un lado hacia el otro. El caso es que mientras estaba haciendo su rondÃn. Empezó a escuchar algo extraño. Empezó a escuchar. como un aleteo... como algo que estaba volando... arriba de él... a pesar de que el aleteo... era muy pero muy pesado... cuando volteaba hacia arriba...
47:54 no podÃa ver nada... él decÃa que debido al sonido del aleteo... era fácil de pensar que era un ave... muy grande... tal vez... algún buitre... de enormes proporciones... pero por más que él veÃa de un lado hacia el otro... No podÃa ver nada, absolutamente nada. Ãl fue y se sentó. Y mientras estaba sentado abajo de aquel techo de lámina donde resguardaban las cosas para que, por si acaso lloviera, éstas no se mojaran, empezó a notar otro ruido extraño. Pasos que venÃan arriba en el techo. Estos pasos no eran de ave. Estos pasos no pertenecÃan a ningún animal.
48:40 Los pasos parecÃan ser de una persona, una persona que se encontraba caminando arriba del techo de lámina. En ese momento, el esposo de Esther decidió salir y empezó a iluminar con su lámpara el techo por completo. Y fue ahà donde vio que se encontraba una mujer sentada, justamente donde se unen ambos techos de lámina. La mujer tenÃa un pelo negro que caÃa por sus hombros hasta llegar al techo. Se encontraba en cuclillas, como sentada, como si fuera algún tipo de ave. Aquella mujer tenÃa los ojos blancos y una piel, no pálida, pero, según me explica Esther, su esposo le dice que era una piel rara, no una piel humana. Ãl no sabe hasta ahorita qué color era, pero era un color extraño, entre morado y azul. Su esposa en ese momento decidió apagar la lámpara y continuó caminando.
49:52 Por suerte llevaba su celular y le marcó a Esther. Le pidió ayuda, alguna recomendación. Esther siempre habÃa sido de rancho y sabÃa muy bien que en aquellos lugares se contaban historias. leyendas sobre cómo las brujas aparecÃan y lo que a él le importaba más en ese momento, sobre cómo a éstas las ahuyentaban. Esther notó el terror de su esposo a través de la llamada. Tartamudeaba, estaba preocupado. Asà que Esther le dijo un popular dicho que dicen mucho en los pueblos, algo que es como una arma podrÃamos decir, En contra de las brujas. TenÃa que agarrar agua bendita. Por suerte, él siempre llevaba en una botella de Coca-Cola de 600. Siempre la llevaba más que nada para protegerse de malas energÃas y eso. Toda esa agua bendita la tenÃa que rociar en un mecate. Y ese mecate tenÃa que hacerlo nudo. Pero tenÃa que hacer un nudo precisamente en cada oración del rosario. TenÃa que empezar a rezar al rosario, y en cada padre nuestro, Esther le dijo, haz un nudo. Asà se tumban a las brujas. Una vez que esté en el suelo, ya no se va a poder mover. Su esposo hizo esto, pero la bruja
51:23 no le dio tiempo a que acabara el primer rezo. Ella ya se estaba yendo, volando desesperadamente, convertida en un pájaro enorme, según dice su esposo. Empezó a notar que él estaba rezando, y mientras estaba yendo, éste lo maldecÃa. Lo maldecÃa fuertemente. Estaba profundamente enojada de lo que habÃa hecho. Al dÃa siguiente, el esposo de Esther, cuando recién llegó, aprovechando que todavÃa tenÃa la luz del sol, empezó a ver todo alrededor, buscando algún tipo de cosa. SabÃa que las brujas... No solamente aparecen asà porque sÃ. Y vio que habÃa trabajos de brujerÃa. Trabajos muy malos. Al parecer, habÃan animales. Con extrañas cosas adentro del cuerpo de estos.
52:22 Obviamente ya sin vida. Ãl como pudo, usando palas, usando palos, los echó del lugar. Y después de esto, hizo un cÃrculo de sal. Con cal también... Y empezó a rodear de cruces... Cada árbol... Cada pared de lámina... Cada techo... Y solamente de esa manera... La bruja... No volvió a presentarse... Ella me cuenta algo... Que creo que ustedes... Quien me está escuchando... Le causará algo de ruido... Y es que su esposo... Empezó a rodear de diferentes cruces... Ya sea de madera... De plata... Hechas con palitos... A rodear todo, todo el lugar. El ingeniero y los trabajadores que llegaban ahÃ.
53:11 Le preguntaron obviamente entre risas. Y el esposo de Esther. Les contó lo que habÃa vivido. Y les contó también por qué estaba poniendo aquellas cruces. A pesar de que dos que tres empleados se lo tomaron a broma. Todos los demás no se burlaron. E incluso el propio ingeniero. Tampoco se burló. pues este dijo que también habÃa pasado su infancia en un pueblo y que en este habÃa tenido encuentros con cosas extrañas. Ninguno de los trabajadores quitó las cruces y ahà se mantuvieron hasta que la gasolinera abrió.
53:56 Lo más curioso es que mientras estaban haciendo la gasolinera también hicieron un altar a un lado de la tienda de autoservicio y pusieron un Cristo y una Virgen MarÃa enorme con más cruces ahà tal vez esto de alguna manera resguarda aquel lugar de las malas energÃas y la brujerÃa de aquella aterradora bruja los trabajos nocturnos son trabajos que muchas personas deciden despreciar A muchas personas no les gusta trabajar de noche, ya sea porque sienten algo incómodos o porque simplemente el horario no va acorde con su vida.
54:46 Hay muchas personas que estos trabajos les gustan demasiado, ya sea porque sienten una enorme paz al trabajar de noche, porque no les gusta tener que convivir con muchas personas o porque simplemente la noche es su momento preferido de todo el dÃa. En esta ocasión escucharemos a personas que trabajan en este turno nocturno, pero de un trabajo muy muy peculiar, un trabajo en el cual ocurren muchas cosas. El trabajo de velador, de vigilante, es uno de los que me llegan muchos relatos extraños, pues a veces los mandan a lugares recónditos a vigilar ciertas cosas o ciertos terrenos en donde ocurren cosas extrañas. Mi nombre es Alejandro, esta es la cripta embrujada. Comencemos. Esta primera historia viene de parte de Moisés Estrada. Moisés nos cuenta esto, que le sucedió alrededor de cuando tenÃa 18 años, recién cumplidos. Moisés en ese preciso momento estaba atravesando por una etapa muy difÃcil.
56:20 Su familia, que creo que como en todas las otras familias ha sucedido, estaba atravesando por dificultades económicas. Y obviamente Moisés, al acabar la preparatoria, no querÃa sumar más gastos a la familia y ahora estudiando en la universidad. Su plan era ese, estudiar en la universidad, pero decidió por lo menos trabajar dos años antes de entrar a la universidad, ahorrar un poco de dinero y ayudar a sus padres ya que tenÃa otros tres hermanos menores. En ese momento Moisés la tenÃa muy clara y se repetÃa a sà mismo, ocupo un trabajo donde me agarran rápido y que la paga a de perdido sea decente más o menos buena y sus súplicas fueron escuchadas por una empresa de seguridad privada la cual no pedÃa mucha experiencia en el campo pero eso sà disponibilidad de horario durante la noche la paga era muy buena y es porque el lugar que tenÃa que vigilar estaba muy retirado y eran 12 horas Moisés aceptó este trabajo y lo llevaron a un almacén en donde estaban resguardadas varios automóviles que se dedicaban a la construcción, máquinas perforadoras, camiones de mezcla, camiones de construcción, etc. Una gran variedad de vehÃculos que se dedicaban plenamente a la construcción.
57:52 Ãl no iba a estar solo, habÃa otro vigilante ahà con él, un vigilante que tenÃa muchos años de experiencia. y que rápidamente se volvió amigo de Moisés. Don Alberto, o Don Beto como le decÃa él, era un vigilante de 50 años. Se tiene que decir que uno a la edad de 50 años, uno no es viejo, uno todavÃa tiene mucha vida por delante. El caso es que Don Alberto era muy buena persona, extremadamente buena persona, muy bonachón, recibió a Moisés con los brazos abiertos, Le explicó todo de una muy buena manera y cotorreando, ¿no? Como él dice, de muy buen humor. El caso es que don Alberto, a pesar de tener ese buen humor, era castigado con varias enfermedades, las cuales habÃan deteriorado de mucha, mucha gravedad su salud. Tanto asà que tenÃa una tos que expulsaba con frecuencia. TenÃa ataques de tos que incluso a Moisés A veces lo preocupaban, parecÃa que se quedaba sin oxÃgeno, sin poder respirar. Y esto con el tiempo obviamente se fue agravando. Don Alberto faltaba algunas noches, porque su salud se lo impedÃa. A veces lo internaban y otras noches sà llegaba. Y esas noches en las que faltaba Don Alberto,
59:26 Moisés se dio cuenta de algo. tenÃa que estar muy al pendiente. Debido a que en ese almacén habÃa herramientas de gran valor, no solamente maquinaria pesada, sino todo lo que conlleva la construcción, palas, picos, llaves, rotomartillos, taladros, etc., cosas que uno podrÃa vender. El caso es que siempre habÃa una pandillita que rodeaba todo el depósito, esperando que el vigilante, en esa cuestión, Moisés, bajar a la guardia para poder ellos entrar y robar a Distri Siniestra. Obviamente Moisés se dio cuenta de esto y pues tenÃa que estar más al pendiente cuando no llegaba Don Alberto, que era su camarada, como se decÃa. El caso es que una vez que llegó Don Alberto, que cada vez se veÃa peor de salud, habló con Moisés y Moisés le comentó esto. Y él le dijo muy claro que No se preocupe camarada Yo no lo voy a dejar solo Aquà siempre me va a tener Aunque me vaya Yo lo voy a andar cuidando Resulta que Un tiempo atrás Una pandilla ya se habÃa metido A este almacén Y como solamente habÃa un guardia Pues lo habÃan sometido Y en este sometimiento El guardia también terminó Algo dañado de su cuerpo Entonces ellos se cuidaban entre los dos Pero
1:00:57 la enfermedad... No se mide... Ya si si seas joven o viejo... Ella te lleva... Y asà fue como le pasó... A don Alberto... Don Alberto una noche... Simplemente ya no se presentó... Y a Moisés le dieron la triste noticia... Pocas horas después... El supervisor le dijo que don Alberto habÃa fallecido... Y que iban a tardar aproximadamente dos dÃas... O incluso tres dÃas... tres noches completas en poder llevarle un acompañante que él tenÃa que vigilar sólo esos tres dÃas debido a que estaban contratando otras personas y tenÃan que llevar a ese lugar un vigilante con experiencia entonces para sacar al otro vigilante tenÃan que meter a otro y en lo que tenÃan que llevar los papeles empezar el trámite en fin yo creo que Es un trámite que todos nosotros conocemos muy bien... Y que sabemos que se tardan dÃas... Ãl tenÃa que vigilarlo solo... Entonces él sabÃa muy bien que estaba expuesto... Y a pesar que tenÃa la radio a la mano... SabÃa perfectamente que la ayuda tardarÃa en llegar... Y fue asÃ... Como cada rondÃn que hacÃa... Cada hora antes... Ahora lo hacÃa cada media hora...
1:02:18 Y escuchaba... Escuchaba como las pisadas... pasaban por su caseta e iban y rodeaban todo el almacén, asà que tenÃa que andar con cuidado. Ãl tenÃa que ir a vigilar la entrada de atrás, donde se encontraba la casilla de vigilancia donde siempre estaba don Alberto, era la suya. Al llegar hasta aquella puerta, él empezó a notar algo, empezó a escuchar como un ataque de tos, una persona estaba tosiendo, Ãl estaba pasando por un pasillo que se hacen los pasillos enormes entre los autos y empezó a escuchar esa tos que venÃa de la caseta de vigilancia de don Alberto.
1:03:06 Pero no era una tos que él no conocÃa. Era una tos que se le hacÃa muy familiar. Ãl vio claramente cómo en la caseta de don Alberto la luz estaba apagada pues ya no habÃa nadie. Pero ahà se escuchaba la tos. La tos de Don Alberto. Ahà se escuchaba claramente. Obviamente a él le empezó a recorrer un escalofrÃo. Ãl sabÃa perfectamente que su amigo ya no se encontraba en este mundo, pero le escuchaba y no era su imaginación. Ãl tuvo que irse de ese lugar. Caminando rápido volvió a su caseta y solamente se repetÃa una y otra vez en su cabeza que tal vez era el eco de que tal vez si habÃa sido su imaginación, intentaba buscar alguna respuesta lógica a esto que habÃa vivido, pero de pronto escuchó otra vez, como los pasos de aquella pandilla rodeaban e iban corriendo, Moisés de nueva cuenta se levantó, y recorrió todo el almacén con lámpara en mano, y con una arma eléctrica en la otra mano, obviamente se tenÃa que defender, y él vio que al llegar a la otra puerta, los pasos se detenÃan, pero de nueva cuenta él escuchaba la tos, la tos de su compañero, con la luz apagada, Moisés debido al miedo que tenÃa de lo paranormal, se rehusó determinadamente, a pasar de nuevo
1:04:38 por aquella caseta, él escuchaba la tos de su compañero, y no sabÃa si era su mente, o tal vez en verdad, era el fantasma que estaba ahÃ, pero allá no quiso ir hacia allá, Su miedo era más grande. Entonces fue de nuevo a su caseta y solamente vigiló una parte del almacén. La otra parte, que técnicamente le correspondÃa a su compañero, no hacÃa el rondÃn. Porque tenÃa miedo a escuchar de nuevo aquella tos. Sorprendentemente pasaron los dÃas y aquella pandilla nunca se metió. Moisés estaba algo confundido.
1:05:19 De hecho, él ya se esperaba que la pandilla se metiera, y por eso cerró la caseta con llave. Ãl no querÃa que lo agarraran desprevenido, pero el caso es que nunca se metieron. Pasaron los tres dÃas, finalmente llegó el relevo, y por pura curiosidad, Moisés entró a la caseta de su compañero, encendió la luz, aprovechando que ya era de dÃa, y aprovechando que ya estaba acompañado, para checar las cámaras que habÃa en ese lado de la caseta, ya que se dividÃan en dos. Moisés lo que me platica, es que lo que vio en las cámaras, simplemente lo dejó asombrado.
1:06:01 En la cámara que estaba posicionada en la entrada, quedaba directo hacia la caseta de su antiguo compañero. Se podÃa ver, como adentro de la caseta, algo se paseaba en la oscuridad, Una silueta que iba de un lado hacia el otro. Y también se captaron los sonidos de la tos. Esa tos tan caracterÃstica de Alberto. Ãl también pudo ver por la puerta como aquella pandillita se acercaba pero no se animaba a meterse. Y fue en ese momento que él entendió todo lo que habÃa pasado. Don Alberto le cumplió Ãl no lo dejó solo Y aquella pandilla no se metÃa Precisamente porque lo veÃa Ellos no sabÃan que habÃa fallecido Y veÃan la sombra de Don Alberto Ahà paseándose en la caseta Como si él aún se encontrara vivo Pero caminando en la oscuridad absoluta Moisés pensó que Los sonidos de la tos de Don Alberto Se seguirÃan escuchando Pero no Ãl dice que aquella vez cuando se encontró solo Fue la última vez Que los escuchó Jamás se volvió a manifestar Y él sabe por qué Pues ya
1:07:31 estaba acompañado Su amigo, su compañero Lo acompañó las noches En las que estaba completamente solo Una historia paranormal, sà pero que nos demuestra que buenos amigos se apoyan incluso después de esta vida.
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