7 RELATOS DE TERROR DE CARTERAS Y PUEBLOS / MIS ABUELOS SE ENCONTRARON CON UN NAHUAL
0:08 Esta historia nos enseñará que anteriormente no se decÃan tantas leyendas asà nomás por decir, sino que servÃan como un método de precaución. Algunas personas decÃan, no vayas por tal rÃo porque se aparece la llorona, no vayas por tal camino porque se dice que aparece la mujer sin ojos, una mujer blanca con atuendo blanco. También se decÃa mucho de brujas, bolas de fuego, y por si esto no fuera poco, también de los nahuales. Esto le decÃan a Rosario, y también se lo decÃan a su amiga, no vayan por tal camino, porque ese camino tiene fama de que ocurren cosas paranormales y muy feas. Tristemente para ella y su amiga no hicieron caso. Y resultó en esta tétrica experiencia.
1:09 La historia de Rosario comienza de la siguiente manera. Ella me practica. Alex, fÃjate que una noche, cuando se hacÃan los bailes en aquel rancho donde vivÃan mis abuelos, a nosotros, tanto primos como hermanos de toda mi familia, Nos encantaba ir a aquellos bailables donde ponÃan música en vivo, muchas veces era un grupo ahà del rancho, y se ponÃan a tocar, iban los jóvenes e incluso hasta los más adultos. El baile comenzaba temprano, pero como es costumbre, los más jóvenes y a veces los adultos que tienen más callo en esto, que tienen más experiencia, se quedaban a altas horas de la madrugada. Por lo tanto, en aquel tiempo, nuestra amiga, Rosario, tenÃa cerca de 20 años, asà que decidió quedarse.
2:04 Ella me cuenta, Alex, yo bailé, hice y deshice todo lo que quise. Pero al caer las 2 de la mañana, mi amiga me empieza a decir que tenÃa un cierto problema en el baile. HabÃamos ido juntas, asà que por lo tanto, tenÃamos que regresar juntas. Para colmo, o para acabar de rematar en nuestra situación, no tenÃamos a ninguna persona que fuera un familiar o un amigo nuestro en el baile. Todas las personas que habÃan ido, al menos que conocÃamos, ya se habÃan ido. Y no nos sentÃamos con suficiente seguridad para acercarnos a una de las personas que seguÃan por ahà para pedirnos un aventón. Este baile, si bien era muy grande y varias personas de diferentes ejidos habÃan ido, no conocÃamos a ninguna que tal vez fuera algún vecino nuestro. Mi amiga ya se querÃa ir, debido a que habÃa tenido algunos problemas ahà con unos chicos que estaban borrachos y ya se estaban pasando. Yo le dije, ok, vámonos. No nos queda mucho tramo para caminar.
3:15 Era una caminata algo larga, pero que si apresurábamos el paso, llegarÃamos por eso de las cuatro de la mañana. Estamos hablando aproximadamente de una hora, según me explica ella. Rosario y su amiga comenzaron a caminar. Y poco a poco... Todo el escándalo, toda la música del baile, y de las pocas personas que se encontraban ahÃ, comenzaron a poco a poco escucharse un poco más bajito, conforme se iban alejando. Para llegar a su ejido, a su pequeño pueblo, optaron por agarrar un atajo.¿ Qué era este atajo? Pues simple, irse entre las parcelas en lugar de tomar el camino largo que era por la carretera. Además, por la carretera se decÃan muchas cosas. HabÃa accidentes con personas que a veces iban caminando por ahÃ, asà que ellas querÃan ahorrarse esto. Alex, el camino de las parcelas, según me platica ella... tenÃa una cierta fama de que ocurrÃan cosas paranormales durante la noche.
4:29 Asà que ninguna persona querÃa pasar por ahÃ. Yo y mi amiga nos aventuramos. Pensamos que todo eso eran solamente leyendas o cuentos de algunos borrachos que habÃan pasado por ahÃ. No les dimos importancia. Empezamos a caminar, el camino entre las parcelas, es un camino algo... estrecho, tal vez de algún metro, y a ambos lados de nosotros solamente hay maÃz, y más adelante, trigo, solamente trigo. Empezamos a caminar, y para hacer el viaje más llevadero empezamos a platicar, pero a mitad del camino, y en medio de la oscuridad, a mi amiga se le ocurre que quiere hacer del baño.
5:19 Y obviamente no quiere hacer ahà enfrente conmigo... Asà que se mete entre las parcelas... Y yo le digo obviamente que no se vaya muy lejos... Pero yo la voy escuchando... Y esta agarra cada vez más y más distancia... A mà no me quedaba de otra... Explica ella... Que quedara esperársela... Que quedara esperarla que diga perdón... Se quedó ahà esperando... Y mientras pasaban y pasaban los minutos... Rosario empieza a decir que empezó a notar algo extraño. Su amiga se estaba tardando mucho y ya no escuchaba ningún sonido provenir de la parcela. Ella le hablaba, le gritaba, oye,¿ cómo andas?
6:06 Pero nadie respondÃa. Entonces brevemente pensó que tal vez querÃa asustarla. Ella dijo, de seguro me va a salir por algún lado más adelante. De seguro está fastidiando. Pero por más que grita Rosario, su amiga no sale de la parcela. Y es ahà cuando ella se empieza a preocupar un poco. Ella decide meterse entre la parcela. Y como puede, haciendo el maÃz a un lado, tratando de no romperlo. Porque hay algunas personas que las habÃan visto meterse entre esos caminos. Y si alguna cosecha aparecÃa maltrecha o que... Intencionalmente la habÃan apachurrado o algo... Y iban a tener problemas... Con las personas que son propietarias de aquellos... De aquellas parcelas...
6:55 De aquellos cultivos... Entonces ella se harta porque... Se está metiendo y no la encuentra... Le empieza a hablar, le empieza a gritar... Y su amiga no le da ninguna señal... Hasta que en ese preciso momento... Empieza a escuchar... Un llanto... muy caracterÃstico de una mujer que proviene de más adelante, entre la negrura, entre las parcelas. Ahà se escucha un llanto. Ella empieza a pensar que tal vez puede ser su amiga, que le habrá pasado, se habrá cortado, se habrá caÃdo.
7:37 era muy factible, no se veÃa nada, eran horas de la madrugada, asà que ella se va acercando, y le pregunta, oye,¿ estás bien?,¿ estás bien?, oye, y encuentra a una mujer, pero esta mujer no es su amiga, esta mujer, tiene una vestimenta completamente rasgada, parecÃa que tenÃa un vestido antiguo, según dice Rosario, tenÃa un vestido color gris, pero se encontraba rasgado, tal vez como si a un animal lo hubiera atacado, o como si el tiempo simplemente lo hubiera deteriorado.
8:18 El caso es que Rosario llega, y al ver que no es su amiga, obviamente empieza a caminar hacia atrás, pero en ese preciso momento aquella mujer que se encontraba arrodillada entre la tierra, llorando simplemente se voltea. Rosario en ese momento se da cuenta que está lidiando con algo paranormal porque aquella mujer no tiene rostro, no tiene ojos, no tiene boca, no tiene nariz, ni siquiera orejas. Es solamente una especie de molde con carne y piel. Incluso está parecida un poco desfigurada según dice. Obviamente en ese momento le empieza a entrar un miedo, un pánico terrible.
9:04 Rosario se da la media vuelta y corre para salir de la parcela. Y corre gritando el nombre de su amiga. Grita y grita por ella pero no la encuentra por ningún lado. Rosario no se quiere ir en ese momento pero no le queda de otra. Simplemente emprende huida hasta salir de aquellos campos. No corre hacia el ejido, corre hacia la carretera. Y una vez llegando ahÃ, empieza a hacer señas a los carros que pasaran. Para su mala suerte no hay ningún auto en ese momento, asà que se tiene que conformar con un ancianito que va en su carreta. Rosario su consigue detenerlo y le explica que su amiga está atrapada en las parcelas. El ancianito, que pues es un hombre de antes, uno de aquellos de los viejitos de antes de rancho, siempre carga con su machete y con un mecate en su bolsa. Sin dudarlo se baja y empieza a perseguir también a Rosario, que le diga por dónde que él lo guÃe. De alguna extraña manera consiguen dar con su amiga, pero no dentro de la parcela, sino en el camino. Ella se encuentra llorando y abrazándose. Ella misma, al momento que ve a Rosario, se lanza hacia los brazos de su amiga y le empieza a contar que habÃa visto a un perro negro entre la parcela y que éste la habÃa perseguido. Que
10:36 habÃa estado gritando y que no sabÃa por qué Rosario no habÃa ido. Y Rosario le dice todo lo contrario. Yo me metà a buscarte y vi a una mujer. En ese momento el ancianito empieza a rezar. y les dice, vámonos para la carretera, vámonos ahorita, total que los tres salen de aquel sitio, se suben a la carreta del don, y emprenden el viaje hasta su pueblo, el don por el camino les empezó a contar, que aquellas tierras tenÃan esa precisa fama, de que por ahà se aparecÃan muchas cosas paranormales, porque hace mucho tiempo, en aquel pueblo como todavÃa no estaba muy bien construido, como habÃa algunas pequeñas casas todavÃa, ni siquiera habÃa luz eléctrica, no habÃa ni siquiera drenaje, todo se manejaba con pozos, bueno, en aquella época, ahà vivió una familia, o lo que se tenÃa que decir por una familia, era un grupo de personas que se decÃan que eran familia entre ellos, pero no eran una familia, eran una especie de secta, en donde por las noches, hacÃan sus rituales, y a veces, se dice, en ciertas leyendas del pueblo, que tomaban la vida de personas, en estos rituales, decÃan esto porque algunas personas del pueblo desaparecÃan,
12:09 e incluso algunos foráneos, y después encontraban ropa, cerca de aquella familia, No más de la nada aquella familia un dÃa se fue y puso a la venta aquellos terrenos, que eran del propietario que en ese tiempo tenÃa, ¿no? Las parcelas. Y que desde ese tiempo empezaron a ocurrir muchas cosas paranormales. Y que era por esto mismo que ninguno de los pobladores entraba más en la noche. A Rosario esta historia le quedó... Impregnada casi en la piel... Nunca la ha olvidado... Y dice que en esta ocasión...
12:52 Quiso compartirnosla... A mÃ... Y a toda la comunidad de la cripta embrujada... Uriel dice... Que cuando falleció su padre... Fue un dÃa muy fuerte para él, ¿no? Perder a un ser querido no es poca cosa, pero Uriel al ser el mayor tenÃa que mantenerse firme y también dar esa imagen a sus hermanos más pequeños de que todo iba a estar bien. Por suerte su padre ya habÃa hecho un testamento y les habÃa dado a cada uno sus tierras. A Uriel le tocó la más grande, pero también la que estaba más retirada, también con algunos animales.
13:46 El padre habÃa decidido esto porque Uriel era el mayor y era el que tenÃa más experiencia. Además, aquel terreno tenÃa unas ciertas partes que eran como que muy brollosas o delicadas, ¿ok? Entonces necesitaban a alguien con experiencia. Mientras que a sus demás hermanos, pues los habÃa dejado un poco más cerca. El caso es que, al faltar el padre, Uriel era el que tenÃa que ir hasta aquel campo y empezar a hacerlo, ¿no? Empezar a atender sus animales, empezar a atender sus cosechas. Y si bien él ya tenÃa experiencia, ahora tenÃa que actuar solo. Entonces, prácticamente, era como un novato. Ãl me platica, Alex, créeme que habÃa dÃas que iba en la mañana y me regresaba hasta que oscurecÃa. Y esto me pasó precisamente un dÃa en el que estaba ya muy cansado, estaba reventado, como dicen.
14:47 Tuve que ir hasta aquel campo, tuve que ararlo, y después de todo ese gran trabajo cortando algunos árboles, acarreando las vacas, tuve que sentarme y reposar. Cuando me senté y reposé, según me cuentan, Se quedó absolutamente dormido. Simplemente se durmió. Pero fue un sueño tan pesado que se levantó por eso de la medianoche. Uriel al ver que el sol ya habÃa caÃdo y que la luna estaba ya casi encima de él, vio rápidamente que era muy tarde, se levantó, se cercioró de que todo estuviera bien, por lo tanto se tardó unos minutos más y por eso de las doce y media se fue en compañÃa de su fiel caballo de vuelta a su casa. Uriel tenÃa que pasar por un camino, el cual se encontraba en pésimas condiciones, muy malas, era un camino de piedra, y también de algunos desechos que tenÃa. Tenemos que recordar que esta historia se desarrolla en el año 95, entonces no habÃa mucha infraestructura. Uriel decidió seguir con su fiel corcel, hasta que en eso, en el camino, ve una figura que está allá, a lo largo del camino, al fondo, que
16:21 viene en su encuentro. Esa pequeña bola, esa sombra, cada vez hace más grande, cada vez hace más grande, y él empieza a notar que eso no es una persona, Eso ni siquiera es un caballo. Está como que muy grande, muy, muy robusto. Casi por completo ocupa todo el espacio del camino. Entonces Uriel va con su caballo y va pensativo.¿ Qué será eso? No es hasta que está como a unos 10 metros más o menos que la luz de la luna puede aclarar lo suficiente para ver aquella figura. que está caminando a su encuentro, se trata de un toro, un toro de grandes proporciones, un toro muy grande, oscuro como la noche, y con dos grandes cuernos, que incluso Uriel dice que están como retorcidos, que va a su encuentro, vienen, Uriel obviamente al ver que este animal, pues no tiene ninguna soga, no tiene ninguna campana, no tiene ningún tronco, porque algunos toros que son muy violentos, o sea muy salvajes, tienen a veces un tronco encadenado al cuello, para evitar claro que se le lancen a las demás personas, o cuando menos evitar que se mueva con tanta agilidad, Aquel
17:53 toro no tenÃa nada. Es más, ni siquiera estaba marcado. Entonces Uriel empieza a pensar.¿ De quién será? Por si las dudas, y para que no me corne mi caballo ni tampoco a mÃ, vamos a sacarle la vuelta. Uriel hace lo que puede para salirse un poco del camino y seguir de frente. Pero no le va quitando la vista al toro. Ãl va preparando su lazo. Y como no, también su asadón, pues para proteger a su caballo. Es en ese momento que él nota que aquel toro tiene unos ojos rojos muy brillantes, los cuales empiezan a ver a Uriel y el toro también va volteando la cabeza mirándolo.
18:46 Y en ese preciso momento, Uriel dice que el toro le habló. No le dijo mucho, solamente le dijo, no me estés viendo, sigue para adelante. Uriel en ese momento se queda frÃo, se queda por completo temblando de todo el cuerpo, pero él capta que le dio tanto miedo que no supo cómo actuar. Su caballo siguió caminando, el toro se fue alejando y Uriel estaba petrificado. Es decir, no salió huyendo con su corcel, ¿no? Ãl siguió ahÃ, normal, caminando.
19:28 Ãl me explica, Alejandro, no sé qué me pasó. Metros más adelante, empecé a pensar. Bueno, tal vez lo imaginé. Tal vez hubo demasiado trabajo, me imaginé alguna cosa. Trató de restarle importancia. Trató de no pensar en ello, a pesar de venir temblando por lo que habÃa visto. Por el camino se encontró con un amigo, este amigo, el cual nos vamos a ahorrar su nombre y le vamos a poner otro, le vamos a poner Juan. Juan era amigo de Uriel, era un amigo que a veces tenÃa que iba a construcciones de casas, al bañil. Este amigo, Juan, tenÃa una cierta famita de agarrarle mucho al chupe. Le encantaba tomar y siempre lo veÃas en cantinas. Para cuando se lo encontró Uriel, se notaba que Juan no venÃa tomado, pero sà venÃa alegre, como por ahà dicen, ¿no? VenÃa lo suficientemente... En sÃ, como para caminar y dialogar. No venÃa muy borracho. Uriel se lo encontró y después de platicar, muy cordialmente, empezarle a decir, no, borracho,¿ a dónde vas?
20:51 El amigo de Uriel le dice que va para allá. Va para una especie de parquecito que hay más adelante. que la esposa lo habÃa echado de la casa porque habÃa llegado muy borracho, con aliento alcohol, y allá iba y se va a dormir allá, al cabo que allá no hay mosquitos, y es en ese momento que Uriel le dice, mira Juan, no vayas para allá, yo sé lo que te digo, no vayas para allá, era la misma dirección en la que aquel toro habÃa ido, Pero Juan le empieza a decir,¿ por qué? No pasa nada, Uriel, déjame, deja que me vaya a dormir. Además, no vas a querer que vaya contigo. Si entro asà borracho, tus hermanos me van a sacar a patadas. Entonces Uriel, sin nada más que hacer, deja que su amigo se vaya, pero queda con cierto pendiente. Llega hasta el pueblo y una vez que se baja del caballo, entra a su casa y empieza a platicar con sus hermanos, los cuales también se han desvelado. Con ciertos trabajos que tenÃan con la tierra, ellos les empiezan a decir que un toro les habÃa estado cazando durante toda la tarde. HabÃa un toro ahà en la parcela que nos miraba desde lejos. Incluso uno
22:21 de los hermanos de Uriel le dice, yo jurarÃa que habló. En ese momento a Uriel le carcome, ¿no?¿ Por qué no habÃa detenido a Juan? Tiene ciertos sentimientos encontrados, por lo tanto decide irse de nuevo en su caballo y emprender el viaje para rescatar a su amigo Juan. porque en ese momento se dio cuenta que el toro no era producto de su imaginación, sus hermanos le habÃan dicho que en efecto habÃan visto un toro que tenÃa una apariencia muy mórbida, acechando cuando el sol habÃa caÃdo, Uriel me cuenta que cuando llegó con su amigo, este no llegó al parquecito, a este se lo encontró tirado en el camino, con las ropas desgarradas, con sus brazos tallados, raspados también. Cuando Uriel fue y lo levantó, su amigo simplemente repetÃa una cosa. RepetÃa y repetÃa que el diablo lo habÃa arrastrado. por todo el camino. Uriel en ese momento alza a su amigo, se lo quiere llevar en el caballo y en ese momento ve a lo lejos una figura de un hombre que solamente los está observando.
23:48 Como puede lo mete al caballo, se da la media vuelta y se va. Aquella experiencia, según me dice Uriel, fue la peor que ha tenido en toda su vida. Y él dice una y otra vez, Alex, yo estoy seguro que al que vi en aquella ocasión fue el mismo diablo o al menos algo demonÃaco. Aquella persona se pudo convertir en aquel toro y pudo acechar a mi familia. Después de dÃas, Uriel trató de proteger sus parcelas, trató de proteger todo, incluso los de sus hermanos. Si era algo demonÃaco, tal vez como un nahual, seguramente querÃa hacerles daño.
24:36 Los nahuales son muy conocidos por robar cosas y también por aventar maleficios, maldiciones, embrujos a las cosechas, al ganado de las personas que les caen mal. Por suerte Uriel dice que esto no sucedió, más que nada porque actuaron justo a tiempo. Jamás se supo que habÃa sido de aquel toro, y por suerte, no volvió a verlo. Ustedes sabÃan, criptomaniacos, que en muchas familias hay muchos dichos en los pueblos, y también muchas maneras de protegerse entre las familias. Y no hablo de protección contra otros vecinos o algo asÃ, sino es que antes, o incluso ahora si vas a algunos pueblos, dicen que los cÃrculos de sal son muy buenos.
25:43 Esto le habÃan dicho a TalÃa. TalÃa recordaba que los cÃrculos de sal era algo que siempre le decÃa a su abuela cada vez que iba a su casa. que eso la protegÃa. Una noche se dio cuenta que era cierto y que ella habÃa cometido un grave error al romperlo. Les voy a compartir su historia. TalÃa comienza por decirnos que ella de niña iba mucho a la casa de su abuela, le encantaba ir por los animales, sobre todo por la distancia que tenÃa con el pueblo y el terreno extenso que tenÃa la abuela en aquellos años. La abuela ya estaba solita, el abuelo ya habÃa fallecido, asà que le encantaba recibir a TalÃa. Y TalÃa se la pasaba corriendo de un lado hacia el otro por todo el terreno extenso de la abuela, con todos los animales.
26:45 Cuando en eso ella nota algo curioso, y es que empieza a ver un poquito de sal en medio del pasto y de la arena, además también como que cal. AtalÃa, esto le llama mucho la atención y empieza a agarrarlo y ella nota que no es poquita sal ni poquita cal, sino que esta está extendida hasta allá, hasta donde pega su mirada y luego esta da una vuelta y la va siguiendo, en aquel tiempo era una niña y una niña es sumamente curiosa y nota que está girando y es un cÃrculo de sal. que encierra a todo el terreno y toda la casa de la abuela. Talia va con su abuela y le pregunta, abuelita,¿ tú tienes sal en todo tu territorio, en toda tu casa? Y ella le dice, sÃ, mija, yo protejo mi casa, la protejo de aquellos condenados animales que andan por ahÃ. Entonces Talia empieza a pensar, proteger, Te la proteges de los coyotes.
27:58 Es una niña, no piensa en nada malo. Su abuela le dice no. Aquà hay otros animales mucho peores que los coyotes. Aquà hay méndigos nahuales. Y es ahà TalÃa cuando le empieza a preguntar a su abuela.¿ Pero de qué te sirve un cÃrculo de sal? Si solamente se pasan por arriba. No vas a detenerlos como con una cerca. Y su abuelita le empieza a explicar que a los nahuales y a otros seres, unos entes de oscuridad, como también las brujas, se les destine con cÃrculos de sal, con agua bendita y con rezos. Le empieza a explicar también a la niña que cuando su abuelo empezó la construcción de su casa ahÃ, empezaron a suceder algunas cosas paranormales.
28:56 Y es que se decÃa que en aquella sierra, a los pies de esta donde habÃan construido aquella casa, se veÃan muchas bolas de fuego por la noche. Además también de escuchar algunos aullidos y gritos de personas. Al abuelo no le importó esto y fue y construyó su casa ahÃ. Estaba alejado de todo el pueblo y a él le gustaba porque le habÃan dejado el terreno muy barato y habÃa comprado varias extensiones. Pero el problema es que la abuela empezó a notar esto. Y desde décadas ella habÃa estado haciendo esos cÃrculos de sal con cal y también con gotas de agua bendita para mantener a brujas inaguales lejos de ellos. No era porque tal vez algo fÃsicamente le iban a hacer a ellos, a la familia, sino porque muchas brujas empiezan a embrujar el ganado. Y de la nada, las gallinas empiezan a amanecer sin vida. Al igual que también los cerdos, los borregos, los caballos, algunos se van y se pierden. Los nahuales pierden a los caballos. Entonces, en esos años, si una persona se quedaba sin ganado, sin parcelas, sin cultivos, básicamente no iban a tener dinero.
30:17 Y la abuela empleaba esto para proteger todo eso. A TalÃa le fascinó esto, pero TalÃa seguÃa pensando que esto era como un cuento de terror. Asà que una tarde, ella decidió, entrejugando, abrir un poquito aquel cÃrculo. TalÃa empezó a recoger la cal, la sal, y lo abrió tal vez por unos dos o tres metros. TalÃa me explica, Alex, yo no te puedo decir qué era lo que pasaba por mi cabeza. TonterÃas de niña. Simplemente querÃa recogerlo y hacer como una entrada. Y por ahà estaba jugando. Jugando a que iba y enfrentaba a aquellos seres de oscuridad que me decÃa mi abuela. Aquellos nahuales, aquellas brujas. Que yo solamente conocÃa en cuentos. Aquella noche TalÃa se quedó en la casa de su abuela. No era algo que no fuera normal. Ella se quedaba a veces los dÃas domingo después de la misa. Ella acompañaba a su abuela a la iglesia y después se quedaba con ella. Pero el caso es que la abuela tenÃa una reunión más adelante.
31:36 Una reunión que solamente eran como de unos 20 minutos. TalÃa no querÃa ir. Ella estaba cansada, ella solamente querÃa llegar a la casa de la abuela y jugar con sus muñecas. La abuela empezó a pensar, bueno, te quedas aquÃ, yo no me tardo, máximo media hora y vuelvo. No le abras a nadie, todas las ventanas cerradas y las puertas también. Créanme, las puertas de antes eran mucho más fuertes que las de ahorita, con muchos candados y de fierro. De fierro, un fierro muy potente. Entonces la niña estaba bien cuidada, además de que todas las ventanas tenÃan protección. Lo peor sucede para TalÃa es que cuando cae la noche, y la abuela tenÃa como unos 10 minutos de haberse ido... dice TalÃa que ella fue y se asomó por la ventana, porque escuchó muchos ruidos, escuchó el relinchar de los caballos, escuchó como las gallinas estaban muy alocadas, brincando de un lado para el otro, aleteando constantemente, los borregos también, estaban muy alterados todos los animales, y en ese momento TalÃa pone su mirada, allá enfrente y ve que hay unas sombras que la están observando justamente detrás del cÃrculo de
33:08 sal estas sombras entraron y caminaron por todo el patio de la abuela dice ThalÃa que no me puede decir qué tipo de sombras eran qué tipo de personas eran porque solamente veÃa oscuro, veÃa negro, eran como alguna especie de humano gaseoso, pero caminaban, y los animales le tenÃan mucho miedo, ella habÃa recordado que su abuelita siempre le decÃa que cuando algo malo pasara que agarrara el rosario y que rezara, y TalÃa fue lo que hizo, Pero como TalÃa en aquel tiempo tenÃa nueve añitos, ella empieza a rezar a lo loco, ¿no? Dice el credo, dice...
33:58 empieza a decir un padre nuestro. Ella reza cualquier cosa que se acuerde. Y varÃa. Porque ella piensa que de alguna manera eso va a resultar más rápido. El caso es que TalÃa también empieza a escuchar pasos que van en su techo. Como si alguien estuviera caminando arriba. En cierto punto, esto cesó. Cuando ella va y se encierra en su cuarto, escucha la puerta de abajo que se abre. Y escucha la voz de su abuela, que está lanzando gritos preguntando por ella. Talia baja inmediatamente y le platica.
34:40 Primero que nada le pide perdón, porque la habÃa desobedecido. HabÃa roto el cÃrculo. La abuela muy preocupada sale, pero empieza a consolar a su nieta, le dice que no hay problema. Italia nunca se va a olvidar lo que vio aquella noche. Algunas gallinas se encontraban sin vida y los caballos estaban completamente alterados. Ella finaliza su relato diciendo, Alex, puede que muchas personas crean que esto no es real, crean que los Nahuales, que las brujas, son solamente cuentos de pueblos. Los que te van a decir que estas cosas existen, son las verdaderas personas que viven ahÃ, y que lidian con esto dÃa con dÃa. Aquella noche me tocó lidiar. No sé qué fue lo que vi, no sé si fueron brujas o fueron laguales, pero sà te puedo decir que hay cosas extrañas, paranormales y demonÃacas habitando en ciertas partes de los más recónditos montes, sierras y cerros de nuestro planeta. Porque no puedo explicar de otra manera qué es lo que fue lo que vi aquella noche.
36:15 Este hombre trabajaba para la iglesia... ¿SÃ? Era una de estas personas que iba... Pues ayudaba al Padre... Este hombre no conseguÃa trabajo de nada más en el pueblo donde él se encontraba, porque era un ex soldado. Y pues en aquel tiempo no habÃa mucho trabajo, por asà decirlo. Además, le habÃan pasado un par de cosas en su servicio de militar que lo habÃan acercado más a la iglesia. HabÃa tenido unas situaciones en las cuales casi pierde la vida, y eso lo habÃa acercado mucho más a Dios. Entonces el padre se la pasaba en la iglesia, digo, entonces este sujeto se la pasaba en la iglesia casi todos los dÃas hasta caer la noche después de misa. Ãl conoció en ese tiempo a algunos niños que trabajan también ahÃ, bueno, no trabajan, sino ayudan en la misa que son los moneguillos y los acólitos. Entre todos esos niños, pues se fue haciendo de amigos, amigos que veÃa todos los dÃas.
37:22 Y un niño, en aquella tarde, ya no fue a la iglesia. El niño habÃa desaparecido del pueblo. Según este hombre cuenta, todo el pueblo se movilizó. Estamos hablando de los años 80 casi. Recordemos que en el pueblo todos se conocen y obviamente buscar al niño serÃa una tarea relativamente fácil. Pero a pesar de que buscaron en todas las casas, en la iglesia también no lo encontraron, no encontraron a nadie.
38:05 Esto hizo que la búsqueda se extendiera cada vez más y cada vez más y empezaron a surgir las teorÃas. Bueno,¿ y el niño dónde está?¿ Se habrá caÃdo a un pozo?¿ Lo habrá atacado algún animal?¿ Se habrá perdido entre el monte?¿ Entre el bosque que tiene la sierra, ahà a los pies de esta?¿ Se habÃa resbalado de la sierra a lo mejor y estaba tirado por ahÃ? Cada teorÃa simplemente empeoraba conforme pasaba el tiempo. La búsqueda se empezó a extender más y aquel hombre... le prometió a Dios, fue, se hincó ante Cristo ahà en la iglesia y le dijo, yo voy a traer aquel niño, y fue asà como salió una noche, y cuando todas las personas pues se turnaban, que un dÃa tú, una noche tú, otra noche alguien más, porque el niño llevaba cuatro dÃas desaparecido, La madre estaba desesperada, pero incluso hasta la madre ya tenÃa que descansar, dormir.
39:09 Entonces este hombre fue él solo a empezar a hacer un sondeo. Como dije antes, él habÃa estado de militar. Le habÃan enseñado varias cosas que resultaban muy útiles para este tipo de situaciones. Además, él se habÃa salido del ejército, pero se habÃa traÃdo un recuerdito. que era una escopeta, y con esa escopeta estaba buscando al niño, por si acaso, un tiro al aire, tal vez alguien lo tenÃa en contra de su voluntad, o tal vez una jaurÃa de animales lo habÃa encontrado, etc., él se preparaba para lo peor, y fue asà como empezó a buscar al niño, pasaron las horas, una de la mañana, dos de la mañana, tres de la mañana, cuando él empezó a escuchar los gritos del niño. Estos gritos provenÃan de una parte recóndita, pero no solamente se escuchaban los gritos del niño, se escuchaban también algunas carcajadas. Este hombre dice... Que como fue...
40:22 Escuchando los gritos de aquel niño... Y también las risas de aquellas mujeres... Empezó a acercarse... Pero empezó a acercarse de manera muy lenta... Porque él dice... Que también empezó a emanar... Un cierto olor fétido... También como... De algo que recién se hubiera quemado... De hierbas... Que parecÃan tener un olor muy fétido... y también de como cuando se quema un tronco, era un olor a azufre, pero también con otros olores muy feos, el hombre se fue acercando cada vez más y cada vez más, hasta que dio como una fogata, y vio al niño ahÃ, el niño no se movÃa, el niño solamente gritaba, alrededor habÃa mujeres, pero estas mujeres no traÃan ropa, se encontraban con el pelo asÃ, todo alborotado, y que también estas mujeres portaban con colmillos, gritaban, danzaban, se carcajeaban, como si estuvieran en una fiesta alrededor de aquella fogata, se dice esta misma leyenda que aquel hombre no actuó con su escopeta, Ãl actuó con su mente. Recordó muy bien las oraciones y
41:53 lo que se tiene que decir para que una bruja caiga. Porque aquà se tiene que hacer un paréntesis. VeÃa a aquellas mujeres danzar, pero no en el suelo. Aquellas mujeres como que estaban limitando. Danzaban por encima del suelo levemente, flotando. El hombre recordó un dicho muy popular que se tiene en los pueblos y de hecho esta leyenda fue una de las primeras historias que se contaron con este método para tumbar brujas. Según cuenta la leyenda, el hombre sacó un mecate y empezó a hacer un nudo. Por cada nudo empezó a hacer un ave marÃa y al momento de cerrar el nudo, una de aquellas brujas caÃa. Y cuando caÃa al suelo, la bruja no se podÃa mover.
42:48 No se podÃa poner otra vez de pie. TenÃa que arrastrarse e irse. Y empezaba a dar unos gritos muy, muy feos. Pero eran unos gritos de pánico. Como que alguien las habÃa encontrado. El hombre rápidamente, como no lo habÃan visto, no sabÃan dónde estaba. Estaba oculto entre los arbustos. Empezó a rezar nuevamente y... Y otra vez es otro nudo. Otra bruja cayó. Y fue asà como aquellas brujas, aquellas mujeres, empezaron a salir volando. Todas se fueron de aquel lugar, de aquel aquelarre. Y fue asà como este hombre fue con aquel niño, lo cargó y se lo llevó. Lo libró de aquellas brujas. O al menos era lo que él creÃa. Porque a mitad del camino el hombre se dio cuenta que el niño no tenÃa vida. El niño ya no estaba con vida, ya se habÃa ido. Pero por el estado del cuerpo, este cuerpecito llevaba sin vida aproximadamente unos tres dÃas. El hombre no se explica cómo es que habÃa podido ver al niño gritando y pidiendo por ayuda. si según el cuerpo ya llevaba dÃas sin vida.
44:17 En la leyenda se dice que lo que vio aquel hombre era en realidad el alma del niño que pedÃa que la liberaran. No olvidemos que las brujas en estos aquelarres hacen pactos con demonios, con el mismo diablo, con entes oscuros para asà tener más vitalidad, asà tener más fuerza. Y no solamente les ofrecen pues el cuerpo y la carne de sus vÃctimas sino también el alma de estos. Se dice que este hombre liberó el alma de aquel niño y pues su cuerpo fue y se los entregó a sus familiares. Eugenio Zaveta... es quien nos manda esta experiencia...
45:12 no le pasó a él... le pasó a su padre... su padre era transportista... manejaba un autobús... de esos autobuses allá viejitos... que incluso el que manejaba a su padre... era viejito incluso para la época... no tenÃa aire acondicionado... los asientos no estaban muy bien aclimatados... Era ya un autobús que estaba dando las últimas en aquel tiempo. Pero era muy de fiar. Según el padre de Eugenio, jamás fallaba. Su padre tenÃa un horario estricto. Se levantaba a las 5 de la mañana e iba por todas las personas que habitaban en una sierra cercana al pueblo. Hay ciertas personas que empiezan a comprar terrenos aledaños al pueblo principal, el que tiene placita, el que tiene bares, el que tiene todo.
46:08 Y luego hay otras familias que viven un poco más retirado. Bueno, ese tipo de personas. Por esas iba el padre de Eugenio. subÃa la sierra, cinco de la mañana bajaba, y luego en la tarde volvÃa a subir, y asà se la pasaba todo su dÃa, él ya conocÃa a las personas que se subÃan, ya conocÃa a los trabajadores, a los albañiles, y a las personas que trabajaban ahà en los bares y tiendas, asà que una noche, cuando fue a hacer su última vuelta, Se quedó de más tiempo con una vecina de aquella sierra.¿ Por qué lo hizo? Porque simplemente su horario ya habÃa acabado. Ya habÃa hecho su último viaje de subir a aquellas personas y ya sabÃa que ya no habÃa más personas en el pueblo que iban a pedir un viaje para acá. Las que quedaban por allá, por lo regular, se movÃan con caballos. Se quedó con esta vecina, empezaron a platicar, empezaron a mantenerse al dÃa, tomaron unas cervezas... Al final de cuentas, el padre de Eugenio vuelve a subirse a su autobús y emprende de nuevo el viaje para dirigirse hacia su casa. Por el camino, el padre de Eugenio nota algo. Ãl ve el camino y ve que hay algunas personas ahà paradas entre el
47:40 camino de terracerÃa. El autobús se va moviendo de un lado para el otro, las luces apenas los están iluminando y Eugenio nota que es una familia. Es una familia, el padre, la madre y tres niñas. Esta familia se hace a un lado para que el autobús de grandes proporciones pase por enfrente de ellos y no se los lleve. Pero Eugenio se les queda viendo y pues le da un poco de lástima, ¿no? Entonces empiezo a pensar,¿ para dónde irá aquella familia?¿ Para dónde irá? Es muy de tarde. Y aparte van con niños. Eugenio se detiene metros más adelante y se baja del autobús y les empieza a gritar, ¡Ey!¿ Para dónde van?¿ Les puedo dar un ray? Las personas solamente se le quedan viendo, solamente se les quedan viendo, sin pronunciar ni una sola palabra. Entonces Eugenio piensa que tal vez es porque va un poco borracho, tomó algunas cervezas con la vecina, y les dice, no se preocupen, yo vengo bien, si quieren que las lleve al pueblo, o si quieren que los lleve a la carretera, dÃganme, no les voy a cobrar nada, ya es muy tarde para que estén por aquà caminando solos. Y es de esa manera que aquella familia empieza a caminar hacia él.
49:09 Eugenio va, se sube de nuevo al autobús, espera a aquella familia y sube primero la niña, después la mujer, después otra niña, otra niña y al final el padre. Curioso que cuando se iban subiendo ni siquiera le dieron buenas noches a Eugenio, no le dijeron nada, solamente se subieron y listo. Eugenio pensó, bueno...¿ Será que es una familia extranjera?¿ Será que es una familia que tiene otros modales? Por lo regular en el pueblo, pues, si alguien te da la mano, te está ayudando, pues eres muy agradecido, ¿no? Buenas noches de perdido, muchas gracias. No, aquella familia simplemente fue, se sentó hasta atrás y ya, no dijeron nada. Eugenio empieza con su camino. Prende otra vez el autobús, prende la radio e incluso estaba cantando. Las personas no le dijeron a dónde iban, asà que él se dirige al pueblo.
50:07 Por el camino, él nota un cierto aire frÃo que se apodera del camión en pleno verano. Eugenio empieza a manjar las ventanas. Nota que afuera del autobús, Hay aire caliente y adentro del autobús hay aire frÃo, como si este tuviera un aire acondicionado. El padre de Eugenio a esto se le hace muy raro, empieza a ver por el retrovisor y ve que aquella familia ni siquiera va hablando entre ellos, simplemente van con una mirada perdida observando hacia adelante. Eugenio sigue conduciendo hasta que llega al pueblo.
50:57 Una vez que llega, se para, se levanta, da la media vuelta y ya no ve a nadie sentado en los asientos. Aquella familia ya no está más. Eugenio sabe muy bien que aquellas personas no se pudieron haber bajado. No tienen con qué. El autobús seguÃa en movimiento. se hubieran dañado se hubieran lastimado y en ningún momento él habÃa abierto las puertas él se baja le empieza a doler a doler la cabeza le empieza a doler el pecho y empieza a mirar para todos lados en ese momento el padre de eugenio le empieza a doler mucho el corazón Y se desmaya. Eugenio explica que recuerda muy bien esta experiencia de su padre. Porque les llamaron a la casa. Que su padre estaba desplomado. Allà enfrente de su camión. Todos fueron inmediatamente. Se lo llevaron al hospital más cercano. Que quedaba a horas de camino. Y una vez que se estabilizó les dijo. Creo que transporté. Transporté gente...
52:15 Que no estaba viva... Transporté a muertos... Desde ese momento el padre de Eugenio empezó a... Padecer de una enfermedad del corazón... Es decir, del puro espanto... Ya habÃa desarrollado una enfermedad... Y fue esta misma enfermedad... Que años después... También acabó con su vida... Según Eugenio dice que su padre... que esta experiencia le enseñó algo, Eugenio ahorita es transportista también, trabaja en autobús, en autobuses foráneos, pero la experiencia de su padre nunca se le olvida, y él tiene como regla jamás detenerse en carreteras o en pueblos cuando pasen de la medianoche hasta A recoger a ninguna persona... No le importa si ve a un niño... No le importa si ve... A cualquier cosa... Cualquier persona... Una mujer... Aunque ésta esté bellÃsima... Hermosa... No se detiene... Porque uno nunca sabe...
53:21 Qué es lo que sube... A que lo acompañe en el viaje... Uno nunca sabe... Si es su último viaje... Porque de la pura impresión... Uno puede fallecer en ese momento... La primera historia que tenemos viene de Carla SofÃa, y esta aborda algo muy interesante. Como sabrán en México, en el resto del mundo, se creen en diferentes deidades, hay diferentes religiones, y cada religión, o cada secta podrÃamos decirlo, algunas personas que de plano siguen a ciertos dioses algo...
54:13 algo misteriosos, algo curiosos, entre todos ellos siempre profesan o hacen algo para dar a entender su estima a ese Dios o a la adoración. Algunas personas construyen templos, algunas personas construyen altares, y esto es muy común de verlo más en México, por ejemplo, con la religión católica, tendemos a construir altares en carreteras o afuera de nuestras casas, ya sea a la Virgen de Guadalupe, a San Judas Tadeo, a Cristo, etc. Pero también están ese otro tipo de personas que construyen altares a ciertas deidades, digamos que algo curiosas, Para el resto de las personas. Y es precisamente de lo que va esta historia. Cuando una deidad se te aparece en plena carretera. Carla SofÃa comienza este relato. Diciéndonos que ella es conductora de un autobús. Este autobús es un autobús foráneo. Lleva a unas personas de un estado a otro. Y a veces los tramos, a veces la conducción es muy larga. Tiene que conducir durante horas y horas.
55:36 Por esto mismo, estos choferes siempre van acompañados de uno más. Incluso hasta de dos más. Dependiendo de donde se dirigen. SofÃa... HabÃa hecho algunas amigas en aquella empresa. Una de estas amigas era Juanita. Juanita, como le decÃan de cariño, era otra operadora de esta misma empresa que llevaba otros autobuses. De vez en cuando, y si tenÃan la suerte de su lado, se iban juntas. pero a veces no se iban juntas, y cuando iban juntas siempre iban platicando y de las cosas que les pasaban en las carreteras, y me platica que la aparición de ciertas sombras, o la aparición de ciertas personas a un costado de la carretera, la verdad es que es algo normal, para estas personas que siempre están en carreteras federales, alejadas de todas las comunidades y ciudades. Ella me expresa y me dice, Alex, esto es algo cotidiano, lo único que uno puede hacer en este tipo de ocasiones no es detenerse, sino simplemente seguir, conduciendo, normal como si nada, los más religiosos deciden persinarse y empezar a rezar. Pero si hablamos de manera seria, eso no importa. Simplemente sigue con tu camino e ignóralos. La mayorÃa son almas en pena que están transitando por una
57:07 carretera y es todo. Ella no contaba con que vivirÃa una experiencia aún más fuerte que encontrarse simplemente una silueta. Ella explica que venÃa en aquel camino en una carretera no tan solitaria, Sira transitada por algunos autos, venÃa en compañÃa de su amiga Juanita, e iban platicando, platicando precisamente de vivencias paranormales, cuando en eso, al dar una vuelta, esas vueltas muy cerradas, que uno tiene que tomar con mucha precaución, sobre todo cuando lleva un vehÃculo de grandes proporciones como un autobús, y una vez que se emparejan, Ven una silueta, una silueta que es exageradamente alta como para ser una persona. Esta silueta, según dice SofÃa, haciendo medidas, recordando, podrÃa medir incluso como unos 2 metros 10. Esta silueta está caminando en frente de la carretera, pasándola. Aquella persona que es demasiado alta, según dice SofÃa, trae puesta una túnica completamente negra que la cubre absolutamente todo. Todo su cuerpo está cubierto por esta túnica y aquella persona cruza con tal facilidad y sin preocuparle lo más mÃnimo que un autobús
58:41 se está acercando. SofÃa, debido a esto, tiene que detenerse, frenar el autobús de golpe, de la manera más leve que puede, pero logra hacerlo. Aquella silueta sigue caminando, pasa enfrente del autobús, y se coloca de un lado de la carretera, donde curiosamente, dice SofÃa, se ve como un pequeño altar. un altar con algunas figuras que ella no reconoce bien porque todo esto sucede durante la noche y ve algunas veladoras que se encuentran precisamente encendidas en aquel momento. A SofÃa se las extraño e inmediatamente se enoja y empieza a tocar el claxon, le toca dos veces el claxon como para llamar su atención y decirle oye que no te fijas, estás pasándote en medio de la carretera cuando viene un autobús, te pude haber llevado. Pero inmediatamente, cuando están pasando casi enfrente de aquella silueta, SofÃa y Juanita voltean su mirada para verla de frente. Y notan que es una mujer, una mujer con una cara pálida, con un cabello negro y con una mirada perdida pero también petrificante. Sus ojos están pálidos... No tiene color... Solamente se ve un puntito... Aquella mujer extraña... De apariencia mórbida...
1:00:15 Solamente las está viendo... SofÃa decide seguir conduciendo... Sin pronunciar ni una sola palabra... Y esta que ya le querÃa reclamar... Pero tan solo con verla... Se arrepintió... Siguió conduciendo... y simplemente no hablaron de respecto al tema durante los primeros cuatro minutos, ambas mujeres estaban como que pensando, que eran lo que habÃan visto, Juanita es la primera en hablar, y le dice a SofÃa, oye amiga, aquello que vimos, se me hace que no era una persona, se me hace que era algo más, SofÃa, que si bien le gusta todo lo paranormal, es una persona que no decide atribuir cada cosa que se encuentra con algo fantasmal, ¿no?
1:01:06 Asà que le empieza a decir a su amiga, no hombre,¿ qué va? De seguro era una loca, era una persona ahà que se atravesó. De seguro esa persona no está bien de la cabeza. Empezaron a charlar respecto al tema. y conforme pasaron los kilómetros, le fueron quitando, pues importancia a esto, cuando volvieron, tenÃan que regresar, esta vez, sin tripulantes, sin personas, las dos mismas mujeres, recorriendo aquella ruta, se encontraron, en el mismo tramo, en el mismo camino, pero esta vez de dÃa, ya no estaba de noche, y fue debido a la claridad del sol y a lo despejada que estaba la carretera que pudieron ver algo que las dejó muy aterradas y muy sorprendidas aquella silueta con la túnica ahà seguÃa ahà estaba con la única diferencia que ahora podÃan verla muy bien y que esta no era una persona Esta era una estatua que se encontraba de frente a un altar. SofÃa me dice, Alex, aquel altar era para la Santa Muerte. Y lo que vimos, aquella estatua que estaba ahÃ, era de la Santa. Para ser
1:02:38 más especÃficos, dice SofÃa, lo que vimos aquella noche fue nada más ni nada menos que a la estatua de la Santa Muerte moviéndose y caminando entre la carretera. Estaba en el mismo lugar donde la habÃamos visto parada que se habÃa detenido y observándonos. Era el mismo lugar, la misma túnica, la misma altura. Era una estatua de dos metros diez, más alta que cualquier persona, al menos, de esa comunidad. Me dice SofÃa, aquella noche nos encontramos con uno de los santos a los que más le rezan en aquella localidad. Cruzamos por su carretera. Afortunadamente, nada malo nos pasó. La historia de Evaristo es una historia que no se puede contar solamente de su perspectiva. ya que fue él y un amigo suyo, un compañero de trabajo, los cuales vivieron esta aterradora experiencia. Evaristo en aquel tiempo trabajaba en una empresa que llevaba material, llámese bloc, ladrillo, arena, grava, varilla,
1:04:09 todo lo que viene siendo a la construcción. esta era una empresa que habÃa montado su familia, asà que por lo tanto, él también tenÃa que ver por sus intereses, al final y al cabo era una empresa que él iba a heredar, entonces, como estaban consiguiendo algunos clientes, tenÃan la agenda muy apretada, Y tenÃan que llevar los materiales a las diferentes obras. A veces el baristo tenÃa que llevarlos durante la noche o incluso madrugada para que estuvieran listas al comenzar la obra. Obviamente esto a los clientes les gustaba mucho ya que otras empresas de construcción trabajan de tal hora a tal hora. Y ya después de las 5 o 6 ya no llevan material, pero como la empresa era familiar, Evaristo asumÃa las riendas y llevaba todo lo que los clientes pedÃan incluso hasta las 9 o 10 de la noche.
1:05:09 Esto claro para tener clientes más seguros y también que dieran recomendaciones. Evaristo dice que en una ocasión le tocó llevar un material, él y su amigo, pero por eso de las una de la mañana. El hombre estaba construyendo una bodega y tenÃa que levantar dos paredes grandes y largas por todo su terreno, donde iba a tener a puercos y gallinas. Iba a ser lo más parecido a una granja industrial. Evaristo montó todo y se llevó a su amigo. Iban a ocupar a dos para descargar. Asà que la noche todavÃa era joven y tenÃan mucho trabajo por delante. Algo que no le gustaba es que estaban haciendo esto el dÃa viernes. Sábado y domingo descansaban, entonces iban a llegar el sábado en la mañana a sus casas completamente agotados, fulminados del trabajo. Asà que Evaristo... No le vio nada de malo... A tal vez... Antes de seguir con el camino... Antes de llegar al destino... Pasar por un bar... Un barecillo esos de carreteras... Ahà se bajaron ambos... Y empezaron a tomar unas tres, cuatro cervezas...
1:06:34 Más que nada como ya era fin de semana... Para darle la bienvenida al fin de semana... Al cabo que todavÃa tenÃan tiempo para llegar... y bajar todo el material. TenÃan hasta las siete de la mañana, asà que no les preocupaba. Evaristo cuenta que cuando se metieron al bar, él pudo ver una luz. No era una luz como de fuego, era una luz blanca, como la de una lámpara que se posó arriba del tráiler. Ãl pensó, como el Thornton, el trailer que llevaban, estaba algo retirado estacionado. Pensó que tal vez alguna luz de la carretera solamente se estaba poniendo arriba del trailer y por la distancia pues se la estaba confundiendo. Al verlo un poco mejor, él notó que era una luz, una luz que estaba flotando arriba del camión. Al final de cuentas, él entró al bar sin darle más importancia a esto. Empezaron a tomar, empezaron a ponerse un poco alegres, y después de estar ya satisfechos, salieron otra vez de vuelta. Y aquà Evaristo hace mucho énfasis, Alex, no Ãbamos borrachos. HabÃamos tomado, sÃ, pero no estábamos borrachos a perder el sentido. Solamente habÃamos tomado muy poco. Ambos hombres se subieron al camión, y ahà Evaristo y su amigo se ponen de acuerdo en algo.
1:08:08 Y es que en estos pocos minutos, cuando están arriba del camión, dicen que se desorientan por completo. No recuerdan nada, tienen recuerdos muy pero muy abstractos, recuerdos asà nebulosos como cuando uno recuerda algún sueño, que no recuerda muy bien dónde estaba. Bueno, eso le pasó a ellos. El caso es que llegan a estar perdidos en una carretera que no conocen. Evaristo no entiende cómo pasó esto. HabÃan transitado aquella carretera muchas veces, dÃas y noches completas. Ahora de la nada se habÃan perdido. No sabÃa dónde se encontraban y no tenÃan tampoco noción del tiempo. Tenemos que decir que esto les pasó en el año 19... 97. En aquel tiempo, no habÃa celulares, o bueno, sà habÃa, pero no todas las personas portaban con uno. Evaristo y su amigo eran personas asÃ, no tenÃan celulares. Y para colmo, tampoco contaban con reloj. Ellos estaban desorientados, sin saber en dónde ni qué hora eran. Se bajaron ambos del Thornton y empezaron a checar, a mirar por todos lados. y entonces vieron una luz, y Evaristo la recuerda, mira, esa luz, no
1:09:40 será de la carretera, aquella luz que está allá, su amigo se le queda viendo y dice, bueno, tal vez sÃ, y si seguimos para allá, otra vez damos con la carretera, estamos desorientados ahorita, necesitamos algo de ayuda, ambos hombres se suben de nuevo al camión, y empiezan con el transcurso, Evaristo va pensando y también discutiendo con su amigo,¿ en qué momento nos perdimos?, estaban transitando en ese momento por un camino de piedra y chapapote, jamás habÃan transitado por aquel camino, asà que estaban confundidos, conforme iban acercándose a aquella luz, cada vez se sentÃan más encerrados, cada vez sentÃa que los árboles se iban haciendo cada vez más y más al centro del camino, como si se estuvieran aproximando o adentrando a una especie de bosque, es ahà cuando Evaristo dice, espérate, la carretera no está cerca de árboles, los árboles se ven a la distancia,¿ En dónde nos estamos metiendo? Evaristo cuenta que están como que confundidos, como que también no piensan muy bien, como si estuvieran mareados, pero algo conscientes. Y es ahà que su amigo empieza
1:11:12 a voltear para un lado, luego para el otro y le dice, Evaristo, Evaristo, hay personas en los árboles. Evaristo empieza a ver, a voltear también, Y es ahà que cuenta que hay personas entre los árboles, entre la negrura de la noche, hay personas abajo de los árboles, todas observándolos, como si los estuvieran esperando. Es en ese momento que ambos hombres empiezan a tener un miedo indescriptible, como pocas veces en su vida. Ellos deciden regresar. Evaristo le dice, mira, vamos a regresar. No vamos a seguir aquella luz. Aquella luz ya no se encontraba delante de ellos, sino que ahora se encontraba encima del camión. Evaristo, como puede, da vuelta al Thornton y regresa por donde vino. Justo en aquel camino se encuentran con un conocido. Era un hombre ganadero que se levantaba muy temprano para ir a alimentar a sus vacas y también trabajar con su personal que tenÃa contratado. Ellos salen y lo ven y le hablan. ¡Ey, párate!¡ Ocupamos que nos orientes!¿ Dónde andamos? Ãl se para, lo reconoce, lo saluda y les dice, Baristo,¿ qué traes ahà arriba
1:12:47 del tráiler? Evaristo y su amigo alzan la vista, la sacan por la ventana y ven hacia arriba. Y dice, Alex, no me lo vas a creer. HabÃa una mujer arriba del tráiler. Aquella mujer simplemente se fue corriendo. TenÃa un vestido blanco, pero tenÃa una cara muy extraña. Te puedo decir que incluso ni siquiera tenÃa ojos. No sabe Baristo decir si tal vez la bola iluminante, esa luz brillante, era la misma mujer. Pero de algo estaba seguro. Los estaban desorientando a propósito. Aquella noche algo sobrenatural querÃa jalar a ambos hombres a algún lugar. AhÃ, entre los árboles.¿ Quién sabe a qué? Al menos en ese tiempo, Evaristo no sabÃa por qué aquella luz los habÃa guiado hasta ahÃ, por qué los habÃa desorientado, porque tan solo se fue aquella mujer, ya no vieron la luz, ellos como que volvieron de nuevo en sÃ. Es decir, ya no se sentÃan mareados, ya no se sentÃan mal. Fue después con las semanas que Evaristo se da cuenta de una noticia.
1:14:13 Una camioneta, cargada con puercos, y que iba, iba conduciendo un hombre, junto con otros dos, habÃa tenido un accidente, justamente en aquel mismo camino, donde Evaristo y su amigo, se habÃan perdido, en aquel camino, de piedra con chapapote, nadie sobrevivió, él termina esta historia, diciéndome, Alex me salvé aquella noche, Aquella mujer, aquella luz, me estaba guiando seguramente a ese destino. Afortunadamente, dimos la vuelta antes de tiempo.
1:14:58 Si no, yo hubiera sido la vÃctima o la primera vÃctima de aquel camino. Carmen Hortensia nos manda esta historia y dice que sus dos abuelos se encontraban transitando por un camino que los llevaba de vuelta a su casa, a su pueblo. HabÃan tenido una reunión familiar y como ya ustedes imaginarán, esto pasó hace décadas atrás. No esperen... En este relato, tener carreteras pavimentadas o tener tan siquiera alumbrado público fue hace muchos años y sucede en un rancho.
1:15:45 Sus abuelos estaban conduciendo por aquella pésima carretera con baches, con hoyos, con piedras, pero en su fiel camioneta de aquellos años, su abuelo y su abuela iban platicando Para ellos no es algo tétrico la noche, para las personas de rancho jamás lo han sido. Asà que transitan con normalidad por aquella carretera, cuando en cierto punto, las luces de aquella camioneta van iluminando algo que se atraviesa en el camino. Conforme el abuelo sigue conduciendo, aquel bulto se va haciendo más grande y más grande. y cuando ya están como a 6 o 7 metros de distancia de aquel bulto, se dan cuenta de que se trata de un animal, es una vaca, esta vaca está acostada en medio del camino, pero no pareciera que está durmiendo, aquella vaca parece como si estuviera tirada, como si estuviera inconsciente, o peor aún, como si esta se encontrara sin vida, Aquella vaca prácticamente no les deja paso. TendrÃan que moverla. La vaca está acostada dando las patas hacia atrás. Asà que solamente pueden ver su lomo, su espalda y los cuernos y la cabeza, ¿no?
1:17:09 La vaca está muy gorda. Asà que ellos ya están planeando o se están haciendo la idea de que va a ser mucho trabajo moverla. El abuelo decide bajarse, teniendo la esperanza todavÃa tal vez de que aquella vaca tal vez se encuentre dormida. Pero cuando se va acercando, empieza a oler un olor muy caracterÃstico, un olor que inmediatamente él reconoce. Tantos años en el rancho lo reconoce. Es un olor a óxido como a acero, a fierro. un olor a sangre. Tan pronto ve hacia el piso, ve que del cuerpo de la vaca está escurriendo un charquito de sangre. La vaca, sÃ, está sin vida y se está desangrando por algo. Es ahà que el abuelo se detiene y empieza a pensar. Un animal que sea posible en aquella zona Que tombe una vaca y se la esté comiendo.¿ Qué tipo de animal puede ser? Los coyotes no hacen eso. No están en territorio de pumas, no están en territorio de ningún animal que pueda hacerle frente a alguna vaca. Justamente en eso el abuelo va escuchando como mascuchan. Como si estuvieran moliendo carne junto con huesos.
1:18:45 El abuelo vuelve a la camioneta y le dice, pásame la fusca. Los abuelos de Carmen acostumbraban siempre a cargar con un arma. Eran personas de antes, era otro paÃs de antes. En aquellos años era muy común. Los granjeros tenÃan que defenderse con armas de fuego. Obviamente la abuela no lo piensa, si se le está pidiendo la fusca es por algo, ¿no? Agarra el maletero, saca la fusca y se la pasa. El abuelo la prepara y se va acercando. El abuelo se va asomando poco a poco. Y es ahà cuando queda completamente paralizado de lo que ve.
1:19:27 Ãl se estaba esperando algún animal salvaje. Y el abuelo dice que lo que vio fue a un hombre. Un hombre sin ropa, muy velludo, que se estaba comiendo aquella vaca. El hombre tenÃa una gran boca, no una boca parecida como los que unos crean como un hombre lobo, asà con la boca alargada hacia adelante, no. El abuelo dice que tenÃa una boca alargada de oreja a oreja, excesivamente grande, más que cualquier persona normal. Obviamente como el abuelo de Carmen no se espera esto, se queda paralizado. Y aquel hombre, con los ojos de prácticamente un animal, algún depredador, voltea, lo ve y se levanta. El abuelo da pasos hacia atrás, prepara la fusca y para cuando está preparado, el hombre simplemente corre y se adentra entre el monte. pero vamos a hacer mucho énfasis en cuando digo corre, porque el abuelo de Carmen dice, este hombre cuando corrió, no corrió de una forma normal, corrió a cuatro patas, como si fuera un animal, como si fuera un perro, pero era un hombre, un hombre con unas extrañas extremidades, era un hombre muy delgado, y con extremidades, podrÃamos decir, algo alargadas,
1:21:02 no era una persona normal, al momento de que este hombre se va, el abuelo regresa, abre la puerta de la camioneta, y para cuando vea a la abuela, la abuela ya está rezando, la abuela vio todo, y le dice, viejo, da la vuelta, eso de ahÃ, creo que es un Nahual. El abuelo da la vuelta sin pensarlo mucho y regresan por donde vinieron y regresan con los familiares, como les dije, estuvieron en una reunión familiar. Regresan los abuelos muy espantados y les dicen, vimos a una gual, está obstruyendo el paso con una vaca, creo que la cazó, no sé, se la robó algún ranchero o algo, algún ganadero que hay de por ahÃ. Todos los familiares inmediatamente se suben arriba de caballos, se suben arriba de las camionetas. La fiesta, la reunión tan cálida que tenÃan, se despeja por completo.
1:22:00 Todos se van. Los niños se quedan, pero todos los adultos se van. Al momento de que llega el convoy de camionetas junto con caballos al lugar, se encuentran con que ya no está la vaca. pero que hay un enorme charco de sangre ahÃ, y hay un rastro que los lleva entre el monte, algo habÃa jalado aquella vaca, muy probablemente, dice el abuelo que fue aquel Nahual, y fue esto, Lo que lo hizo resaltar más todavÃa era un agual. Una persona no tiene la suficiente fuerza para jalar un animal con ese peso, con esos kilos. Una vaca no pesa poquito, pesan algunas incluso cientos de kilos.
1:22:54 Tan solo con una grúa, pero parecÃa que la habÃan arrastrado. Los rancheros, los familiares se meten al monte, pero inmediatamente las personas mayores, ¿no?, que son de la familia, les empiezan a decir, no se metan, vénganse, no se metan en el monte, aquel nahual se los puede llevar, porque son canijos. Si se descuidan, se pueden llevar a uno, métanse mejor. La abuela dice... que después de aquello, intentaron hacer que aquel camino fuera inaccesible para Cal Nahual.¿ Y cómo lo hacen? Bueno, como en historias anteriores, ya hemos sabido que la sal y la cal es muy poderosa, sobre todo para la protección, ya sea de casas, de la misma persona o de algunos objetos. Ambos abuelos fueron aquel camino y empezaron a trazar el camino de sal, justamente por aquel camino de terracerÃa. Ellos dicen que funcionó, porque jamás volvieron a ver aquel Nahual. Carmen nos dice que cada vez que sus abuelitos le cuentan esta historia, siempre le da un escalofrÃo pensar que en aquellas carreteras remotas, se aparecen este tipo de criaturas, y claro después de
1:24:25 buscar un poquito por internet, se dio cuenta que sus abuelos, no son la excepción, hay muchas anécdotas de personas, cruzándose, con este tipo de criaturas, demonÃacas, algunas se ven peor, mucho peor, que aquel hombre que vieron sus abuelos,
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