6 RELATOS DE TERROR NUNCA ANTES CONTADOS DE CEMENTERIOS Y VELADORES / NO ENTRES A ESTE PANTEON
0:18 Mi nombre es Fausto Morales. Hola Alex y hola comunidad. Les quiero contar una experiencia que viene de palabras mismas de mi abuelo. Esta experiencia ha sido tan tétrica para él que incluso no me la ha querido contar. Me la tuvo que contar mi padre y mis tÃos una vez que él falleció. Durante la vida de mi abuelo, de los años que lo conocÃ, él siempre habÃa tenido un cierto temor, un cierto pavor a los cementerios. A él no le gustaban, no les gustaba pasar cerca de ellos, no le gustaba ni siquiera que lo mencionaran. Los cementerios eran un tema prohibido para él. Yo pensé que tal vez era porque le daban miedo, y sÃ, en una gran parte sÃ, pero esto tenÃa un motivo más mórbido aún.
1:22 El temor de mi abuelo por los cementerios llegó a tal punto que le pidió tanto a mi padre como a mis tÃos que no lo sepultaran en uno. Pidió que lo incineraran, que tan solo guardaran sus cenizas, o que les persigan en el mar o en alguna colina, pero que él no querÃa ser sepultado. Algo que me causaba cierta inquietud, ciertas preguntas, porque mi abuelo siempre ha sido una persona muy devota. A él le gusta ir mucho a la iglesia, y pues popularmente se cree en la religión que para que un cuerpo descanse, tiene que ser enterrado en el camposanto. Por más que me extrañara, mi abuelo no querÃa esto, hasta que después supe por qué.
2:13 Mi padre me empezó a contar. que cuando mi abuelo llegó y compró su terreno, a un pueblo el cual apenas se estaba encontrando de pie, o sea, casi no habÃa tiendas, más bien eran inexistentes, apenas habÃa casas, algunas parcelas que ya tenÃan dueño, mi abuelo iba, empezaba pues a hacer su trabajo, ¿no? Puso su casa como pudo, de palmas, de lámina, de madera, y asà otros tantos también ahà vecinos, Enfrente de la casa de mi abuelo, a unos metros más adelante, se puso un matrimonio. Este matrimonio era un matrimonio joven, igual que el de mis abuelos.
2:56 Tanto un hombre como una mujer que ya se encontraban esperando a un bebé. La mujer ya venÃa embarazada y se podÃa notar que esperaban este bebé con mucha felicidad. Ya lo ansiaban. Luego empezaron a hablar y empezaron a decirle, a comentarse, pues que tenÃan que echarse la mano en diferentes problemas, ya sea tal vez con algunos delincuentes o ya sea también por algunas cuestiones de seguridad. El otro hombre, el esposo de esta señora, se tenÃa que ir a trabajar y por lo tanto... Le decÃa a mi abuela que le echara un ojo, pues se encontraba embarazada. Pasaron los meses, y mis abuelos y esta pareja empezaron a hacerse muy amigos, pues eran vecinos, hasta que llegó un punto.
3:44 en que cuando esta mujer llevaba cerca de 7 meses de embarazo, se le rompió la fuente, el niño se le habÃa adelantado, mi abuela corrió, y en ese preciso momento mi abuelo también se encontraba ahÃ, asà que ambos corrieron, recibieron el bebé, el cual, tristemente, tan pronto salió del vientre de la madre, falleció, la madre estaba devastada, También el esposo de esta. Mi abuelo, como ya expliqué, es un hombre de mucha fe, pero también se toca el corazón con temas asÃ. Entonces le dijo al esposo, oye mira, si quieres entierro a tu hijo, aquà atrás en el patio trasero. Posiblemente tú ahorita no estés de ánimos, pero a esa criaturita se le tiene que dar santa sepultura. El hombre dijo que sÃ. Mi abuelo tomó a aquel bebé y fue y lo sepultó.
4:47 le puso encima una cruz blanca... obviamente con el tiempo la iba a quitar... ahà no se podÃa quedar... les tengo que recordar que esto pasó hace muchos años... entonces no habÃa cementerios... no habÃa hospitales... no habÃa nada cerca... asà que las que ayudaban a las mujeres embarazadas... en aquel tiempo... eran las parteras... o en tal caso... las mujeres daban a luz... asà como podÃan... pasaron los meses... y este matrimonio encargó otro niño, la mujer salió embarazada de nuevo, pero en esta ocasión ocurrió algo más desastroso pues, a los 5 meses el niño salió, se le adelantó nuevamente, y la mujer quedó dañada, pues el niño no querÃa salir, aunado también a otras dificultades, Mi abuela nuevamente fue a ayudarlos, pero de nada sirvió. Esta vez el padre ahà se encontraba.
5:50 Tanto mi abuelo como mi abuela tuvieron que otra vez enterrar al otro hijo ahà al lado del que habÃa fallecido anteriormente. Pasaron los meses y este matrimonio nuevamente encargó otro bebé. Ya iban a ser tres. Mi abuelo pedÃa mucho por este matrimonio en la iglesia. Le decÃa a Dios que por favor le otorgara un hijo que eran buenas personas. A pesar de que aquella mujer se embarazó de nuevo, esta tercera vez ocurrió algo peor. Otra vez se la adelantó y esta vez quedó más dañada la mujer.
6:37 Mi abuelo, con el dolor de su corazón, otra vez fue y sepultó a aquel niño, ahà en el patio trasero. Ahora habÃa tres crucecitas. A pesar de que mi abuelo le habÃa dicho a aquel hombre que ya quitara las cruces, al menos de los otros dos, este hombre se negaba. DecÃa que las iba a permanecer ahÃ, que eran sus hijos. A pesar de que se le dijo a la mujer que ya no se volviera a embarazar, que ya correrÃa peligro, mucho peligro si es que lo hacÃa, a esta no le importó. Ella querÃa tener un bebé, ella querÃa tener una familia, ese era su sueño, y también el del marido.
7:23 A pesar de que mi abuelo y mi abuela hablaron con ellos, obviamente no se podÃa hacer nada. Aquella mujer otra vez salió embarazada a los meses. Pero ocurrió lo peor. Este embarazo era de alto riesgo. Y la mujer no lo contó. Durante el parto ella perdió la vida e igual el niño, el cual, para sorpresa de nadie, se le adelantó. El hombre estaba devastado. Mi abuelo le dijo,« Mira, tú quédate aquà en tu casa. Yo me organizo todo. Voy a hacer un funeral para tu esposa. Y si quieres, la enterramos en algún sitio de tu preferencia». Aquel hombre le dijo que no, que querÃa que su esposa fuera enterrada al lado de sus hijos. Mi abuelo le dijo que eso no estaba bien, que cada vez que saliera los iba a ver y y obviamente eso lo destruirÃa por dentro ver a tus hijos ya tu esposa ahà en la tierra sepultados en tu puesto trasero créeme que no te va a ser bien esas fueron las últimas palabras de mi abuelo pero aquel hombre me dijo que no que era lo que querÃa al final de cuentas mi abuelo lo hizo Pasaron los dÃas de aquel funeral, aquel humilde funeral, y no veÃan al vecino, no veÃan
8:55 que saliera, no veÃan que llegara. Entonces tanto mi abuelo y mi abuela fueron a aquella casa de enfrente, se fijaron por la ventana, la abrieron, y lo encontraron ahÃ, en el piso. Ãl mismo habÃa acabado con su vida. Y creo que esto no era sorpresa para nadie, aquel hombre estaba derrumbado, básicamente toda su familia o lo que hubiera sido una, ya no la tenÃa con él, ya no tenÃa motivos para seguir viviendo. Mi abuelo tuvo que hacer lo que venÃa haciendo desde hace años, y tuvo que enterrar el cuerpo ahà mismo con su familia. Ãl pensó que era lo que hubiera querido. Puede que hasta este momento la historia serÃa de una familia muy triste, pero esto no termina aquÃ. Mi abuelo dice que cada vez que pasaba por enfrente de aquella casa, podÃa escuchar los llantos de niños provenir de ésta. Ãl escuchaba casi como una guarderÃa, como cuatro niños llorando y balbuceando durante la noche. A pesar de que mi abuelo se asomaba a la casa, obviamente ahà no habÃa nadie, los sonidos provenÃan de atrás de ella. Ãl sabÃa muy bien que tampoco en el patio habÃa nadie, tan solo las tumbas de aquella familia. Tanto mi abuelo como mi abuela todas
10:30 las noches rezaban, pues todas las noches escuchaban aquellos llantos y también algunos lamentos. esta vez de personas adultas, mi abuelo jura que pudo escuchar los lamentos de voces que él conocÃa, las voces del vecino y de la vecina, que lloraban amargamente desde su patio trasero, tal vez sus almas no conseguÃan descansar en paz, o al menos es lo que mi abuelo creÃa, Después de vivir ahà algunos meses, ellos tomaron la decisión simplemente de irse. Mi abuelo tuvo que tomar la decisión de irse a otro pueblo, a otro ejido, y comenzar una nueva vida allá, lejos de aquella maldición, lejos de aquella casa, aquella casa que muy probablemente...
11:29 Aún hasta el dÃa de hoy, se escuchan los lamentos de aquella familia y de cómo estos aún no han podido descansar en paz. Mis tÃos me cuentan que mi abuelo trató de ir a rociar agua bendita, de ir a hacer rosarios, de ir a encender veladoras, pero esto no servÃa. De alguna extraña manera las veladoras se apagaban. Mi abuelo jamás conseguÃa terminar los rosarios porque de alguna extraña manera a él se le olvidaban se le olvidaban los rezos algo que no tenÃa sentido pues él se lo sabÃa al derecho y al revés era una persona muy religiosa simplemente comenzaba a tartamudear y se le olvidaba lo que seguÃa era como si alguna fuerza le impidiera que rezara por aquellas almas él simplemente se fue de ahà Porque sabe, debido a todo el dolor, debido a toda la desesperación de aquella familia, tal vez llamaron a algo, algo que ahora habita en aquella casa. Mi abuelo durante lo que le quedó de vida jamás quiso volver a ese lugar. aún incluso teniendo una propiedad privada enfrente. Decidió venderla, decidió olvidar el caso de aquella familia que aún no
12:59 descansa en paz. Mi nombre es Mariana MartÃnez y esta es mi experiencia. Primero que nada, saludos Alex, a ti y a toda tu comunidad. Esta experiencia me sucedió cuando tendrÃa aproximadamente algunos 21 años. En aquel tiempo yo iba a la universidad. Y me gustaba emplear mi tiempo, el de ocio, a veces caminando o leyendo algún libro. Jamás he sido de esas personas que les gusta ir a discotecas, antros, bailes.
14:05 Soy una persona muy cerrada. Mi cÃrculo de amigos es muy pequeño. Y los fines de semana, concretamente las noches, cuando todas mis compañeras de habitación, o sea, mis roomies en aquel tiempo, se iban a parrandear, yo siempre me quedaba a ver alguna pelÃcula, o tal vez a dar alguna caminata nocturna, que a mÃ, sobra decir, me encantaban. Cuando me encontraba dando alguna caminata, Varié un poco en la distancia que recorrÃa y también en la dirección en la cual yo iba caminando. Recuerdo que pasaba enfrente de algún supermercado y vi a lo lejos una banqueta que parecÃa muy tranquila. Siempre me han contado a mà el silencio.
15:00 Me ha encantado la serenidad, entonces decidà caminar por los lugares más tranquilos que habÃa de la zona y fue asà como mágicamente llegué a un cementerio. Este cementerio no tenÃa una barda como vemos comúnmente en algunos otros cementerios. Este cementerio tenÃa una barda de fierro. Eran barrotes muy delgados, por lo tanto, se podÃa ver con total plenitud hacia adentro. Yo empecé a caminar cerca de ahÃ, mirando solamente las lápidas, observando todo el zacate que habÃa crecido, y ver cómo se veÃan levemente en la oscuridad los diferentes nombres de las personas que yacÃan en aquel cementerio. Cuando en eso, algo me llamó la atención. vi una sombra primero iba caminando entre las lápidas pero después se fue acercando poco a poco inmediatamente pude ver de que se trataba era la sombra de una pequeña una niña como de algunos 7 u 8 años Alex aquella niña caminaba sola en aquel cementerio sin que nadie la acompañara Yo la vi de una forma muy real, es decir, yo no pensé que fuera
16:31 un fantasma o algo parecido como tal vez otras personas hubieran pensado. La vi con un vestido azul, con sus trencitas. No la vi transparente, como popularmente se cree, se materializan los fantasmas. Además también te tengo que explicar que yo no soy una persona muy creyente en todos estos asuntos paranormales. siempre he sido una persona de ciencia de ver para creer justamente en ese momento la estaba viendo fijamente aquella niña me devolvió la mirada y me preguntó hacia dónde vas yo le dije que solamente estaba caminando en ese momento ella empezó a sonreÃrme y empezó a imitarme como era que iba caminando Con mis manos escondidas en los bolsillos, ella también estaba haciendo los ademanes. Para cuando me di cuenta, empecé a jugar con ella. Daba un paso y ella lo seguÃa. MovÃa la mano y ella también lo hacÃa.
17:41 Ambas nos estábamos riendo. Ella desde el cementerio y yo desde afuera. Le pregunté que cómo se llamaba, ella me dijo que Lorena, yo le pregunté si es que venÃa con alguien y ella me dijo que venÃa en compañÃa de su padre, que estaba ahà en el cementerio. Yo asumà inmediatamente que tal vez se trataba de la hija del cuidador. o tal vez de alguna persona que habÃa ido, a ver algún pariente fallecido, me despedà de ella, pues ya estaba saliendo del alcance del cementerio, le dije que ahà tenÃa que seguir, y ella se quedó solamente observándome, mientras que yo me iba alejando, cuando llegué al departamento.
18:27 simplemente no pude dejar de pensar en aquella niña un tanto extraña, aquella niña simplemente se me habÃa quedado observando allà a la lejanÃa, a la mañana siguiente me desperté, hice lo que tenÃa que hacer y como era sábado decidà nuevamente emprender mi rutinaria caminata, pasé por enfrente de aquel cementerio, pero en esta ocasión ya no vi a la niña por más que estiré la mirada por más que camine una y otra vez de ida y de vuelta pasando por aquel cementerio ya no la vi pensé que tal vez ese dÃa no la habÃan llevado me habÃa caÃdo muy bien alex solamente querÃa jugar nuevamente con ella pasó toda la semana Yo me enfoqué en mis estudios y en mi universidad, pero al caer el viernes decidà nuevamente emprender la caminata. Estaba pensando por el camino, tal vez que aquella niña solamente habÃa visitado el cementerio aquel dÃa. Asà que antes de retirarme definitivamente del cementerio caminando, vi al cuidador, que se movÃa con una lámpara ahà entre las lápidas, y le pregunté,« Oiga, señor,¿ usted no conoce a Lorena? Es la niñeta que anduvo aquà el
19:57 fin de semana pasado». El cuidador se me quedó viendo, y enseguida noté que su mirada cambió. TenÃa los ojos abiertos como platos, y solamente me veÃa. Ãl me preguntó nuevamente,¿ Cómo que a una niña? Yo le dije sÃ, vi a una niña que se llamaba Lorena, estaba caminando por las lápidas, de hecho el viernes pasado estuvimos jugando y platicando, me dijo que venÃa en compañÃa de su padre, asà que pensé que usted era su padre. El señor inmediatamente se persinó y me dijo que no. pero que esa niña no se encontraba viva, me dijo que su lápida estaba ahÃ, cercano a los barrotes, me la enseñó y todo, ahà tenÃa su nombre y su apellido, toda su información.
20:55 Aquella niña habÃa fallecido, precisamente cuando un carro estaba pasando y ella estaba jugando ahà en la calle. Me dijo también el cuidador que durante las noches se escuchaba como corrÃan de un lado hacia el otro, precisamente por aquella área. También me dijo gracias. Pues puede que su almita todavÃa no descansara en paz. Tal vez le hacÃa falta alguna veladora. Yo simplemente estaba sorprendida por lo que habÃa escuchado. No podÃa caber en mi cabeza que habÃa estado hablando con un fantasma. llegué al departamento y simplemente no me pude dormir igual en toda la semana dormir era prácticamente un logro y cuando lo hacÃa siempre soñaba con aquella niña hasta a mitad de la semana como por eso del jueves o el viernes dejé de soñar con ella El sábado me dispuse a caminar enfrente de aquel cementerio, y tal parece ser que el cuidador de este cumplió con su palabra. Vi una veladora ahÃ, encima de la lápida de Lorena, encendida, dándole luz a su alma. Como ya te expliqué, yo no soy muy creyente de lo paranormal, pero en aquella ocasión me acerqué a su tumba, me persiné y oré por ella. De alguna manera, y de
22:28 una manera muy fugaz, aquella niña se habÃa convertido en una amiga de una noche. Esa fue mi experiencia. Saludos Alex, y gracias por permitirnos compartir estos relatos. Gracias por ver el video Hola Alex, mi nombre es Santiago. Por favor, evÃtate decir mi apellido, solamente quiero compartirles esta experiencia. Esto me pasó hace aproximadamente unos cuatro años. En aquel entonces, yo y mi tÃo habÃamos ido al cementerio, todo con un fin, pues recientemente una tÃa abuera de la familia habÃa fallecido esta tÃa abuela y su esposo habÃan sido muy unidos tanto asà que habÃan dejado estipulado que cuando el abuelo que parece entonces ya habÃa fallecido iba a ser enterrado en este cementerio tenÃa que enterrar más de profundo de lo normal pues según ellos querÃan ser enterrados
23:59 en el mismo lugar la tÃa abuela recientemente habÃa fallecido asà que por lo tanto tuvimos que ir al cementerio para dar aviso sobre esto, que este taúd iba a ser de igual forma enterrado en ese lugar, arriba del otro, pues era una pareja de esposos y esta era su última voluntad, yo pasé junto a mi tÃo, recuerdo que era de noche, la tÃa abuela ya estaba siendo procesada, Tuvimos que llegar, hablar con el sepulturero y hacer también un par de llamadas. Mi tÃo y yo tuvimos que caminar entre las lápidas con cuidado de no pararnos encima de ellas ni tampoco tropezar con algo pues el cementerio no se encontraba muy bien iluminado después de caminar durante algunos metros. Yo soy una persona muy respetuosa de todo, asà que empecé a decir con permiso y empecé a pedirle permiso a los ataúdes de pasar por encima de ellos o pasar por ciertos espacios. Yo soy una persona muy católica, asà que por lo tanto le tengo mucho respeto al cementerio. Yo no pensé que esto serÃa algo malo, pero mi tÃo... Después de estarme escuchando algunos minutos, se dio la media vuelta y me dijo, muchacho sonso, no ande diciendo eso,¿ a quién le está pidiendo permiso?, yo
25:32 le dije pues a las tumbas, a los difuntos, no hay que pasar asà nomás. Ãl me dijo, no ande haciendo eso, no les llame la atención, no les hable. Yo le respondÃ, tÃo, solamente estoy mostrando respeto, a lo que él me contestó fuertemente, entienda. Con estos difuntos no hay que cruzar palabra, a veces no es bueno. Ellos son muy conscientes de que nosotros no los podemos ver. Si usted los empieza a hablar, se le van a parecer. Es como estarlos llamando. No esté hablando con las tumbas, sobre todo si no las conoce. No sabe qué tipo de personas fueron en vida. Al final de cuentas terminé haciéndole caso a mi tÃo. Decidimos seguir caminando, pasando por encima de las tumbas, hasta que llegamos al destino. Una vez ahÃ, los sepultureros empezaron a escarbar, pues a la mañana siguiente, tal vez por la tarde, estarÃa llegando mi abuela.
26:41 Mi tÃo se fue a una especie de caseta a firmar algunos documentos. Yo simplemente me quedé ahà junto con los sepultureros, y empecé a rodear el lugar. Cuando estaba caminando entre las tumbas, me di cuenta de algo, y es que a pesar de ser de madrugada prácticamente, eran pasadas de la una de la mañana. no nos encontrábamos solos, se supone que para este momento el cementerio está cerrado, los únicos que deberÃan de estar ahà adentro de este, deberÃamos ser nosotros, lo extraño es que no era asÃ, ahà habÃa otro hombre, otro hombre con una apariencia muy extraña, Yo lo vi, se encontraba parado entre las lápidas, estaba trajeado, un traje muy elegante, su apariencia como ya dije era extraña, estaba pálido de la piel, completamente flaco, con una mirada perdida que solamente me observaba. yo pasé junto a él para ir junto a mi tÃo yo le dije con permiso y él me dijo propio solamente se me quedó mirando mientras yo me iba alejando lo volteé a ver un par de veces aquel hombre seguÃa ahà una vez que llegué con mi tÃo le dije que habÃa otro hombre ahà cerca de donde estaba haciendo el agujero mi tÃo volteó y empezó a ver para todos lados en
28:15 ese momento me preguntóâ¿ Pero de qué hombre me estás hablando? No hay nada ahà entre las tumbas. Yo volteé a ver, pero exactamente, Alex, ya no habÃa nadie. No habÃa ni un solo árbol, no habÃa ni una sola lápida que supuera lo bastante grande como para cubrir a aquel extraño hombre. Que cabe resaltar, era muy alto. Yo solamente me quedé temblando, mientras que mi tÃo trató de calmarme. Y fue lo que me dijo después, lo que me aterró todavÃa aún más. Seguramente no me lo querÃa decir para darme miedo, tal vez solamente para darme algún tipo de respuesta a lo que habÃa vivido. Pero lo que me dijo, me aterró por completo. Ãl me dijo... por eso te dije que no estuvieras hablando con las tumbas vas a levantar a los fallecidos ellos andan todavÃa por aquà y no son necesariamente almas buenas las que se quedan ya no les estés hablando porque se manifiestan recuerdo que aquella ocasión yo salà lo más rápido del cementerio ya no querÃa estar ahà sentÃa miedo SentÃa escalofrÃos desde aquella experiencia. No he vuelto a hablar solo o pedir permiso cada vez que entro a un cementerio. Mi nombre es Teodoro GarcÃa. Mi
30:08 experiencia sucedió por eso del año 96. En aquel tiempo yo habÃa dejado recientemente el ejército mexicano. HabÃa estado desempeñándome ahà durante muchos años, creo que incluso una década.¿ Por qué me di de baja? Por el simple motivo que tenÃa familia, a veces de militar, nunca a la vez. Y querÃa estar presente, ya que mis hijas habÃan cumplido 10 y 9 años. Estaban a punto de entrar a la adolescencia, y su madre me pedÃa estar con ella. A final de cuentas, para un ex militar como yo, Es fácil conseguir empleo, ya sea de custodio, de velador, vigilante, no con una empresa, sino directamente para algunas personas, ya sea para algunos ganaderos, algunas personas que tienen terrenos. Les da más confianza un exmilitar que contratar veladores a otras empresas, o al menos esa ha sido mi experiencia. Tan pronto empecé a buscar trabajo.
31:17 Un hombre me ofreció un trabajo precisamente de cuidador. Me dijo que ahà tenÃan un arma, un revólver, que él usara si es que veÃa a algún intruso, alguien que quisiera robar adentro, que por el momento solamente estaba un anciano. Este anciano tenÃa experiencia, habÃa sido cazador antes. Era un anciano al cual no le titubeaba la mano para jalar el gatillo y era de esa manera que mantenÃa resguardada toda el área y todo el almacén. Pero por lo mismo como ya estaba anciano, no podÃa cuidar durante todo el dÃa y durante ciertas noches, asà que ocupaba a alguien que cuidara durante la noche. Ahà entraba yo. Yo le dije que sà inmediatamente cuando me mencionó el salario.
32:07 Era un salario muy alto. Y para lo que iba a ser, la verdad es que no era mucho. Llegué al almacén. Era un almacén enorme, Alex. Grande. Ahà habÃa algunos camiones. Y habÃa mucho material. Más que nada de metales. Pero la bodega en aquel entonces se encontraba completamente abandonada. Según tenÃa entendido, el señor me dijo que iba a tener una remodelación, ya que le hacÃa falta. Y sÃ, en el techo habÃa varios agujeros y la lámina en las paredes se veÃa que ya estaba desgastada. En algunas esquinas se veÃa también que tenÃa hoyos, asà que muy probablemente por ahà iban a intentar meterse. Me presenté con el anciano, aquel hombre nos dejó, yo ya estaba listo para chambear, este hombre me dijo con palabras muy precisas que escuchara al anciano y que le hiciera caso en todo, que él me iba a decir cómo era la chamba y que era lo que se tenÃa que hacer con mucho detalle. El anciano me dijo que solamente correspondÃa en hacer rondines, en vigilar las ventanas, en vigilar los camiones ya que estos tenÃan pues buen material que algunas personas iban a querer robarse. Ya habÃa sucedido un par de veces anteriormente, pero después empezó a decirme que habÃa unas cosas que tenÃa que hacer al pie de la letra,
33:39 y que podÃa que estas cosas me parecieran extrañas, pero me pidió que le hiciera caso. curiosamente Alex no era nada respecto a la vigilancia sino que me dijo que tenÃa que tener cuidado que cada vez que saliera de la caseta de vigilancia lo hiciera protegido yo pensé que se referÃa a que cada vez que saliera tenÃa que llevar listo el revólver pero no aquel anciano me dijo que tenÃa que salir con un rosario al abrir la caseta Me encontré con que esta estaba rodeada tanto en ventanas como en paredes, rodeada de puro rosario. HabÃa rosarios grandes y pequeños colgados en ventanas y paredes. También en algunos cajones. Este hombre me dijo que cada vez que saliera me pusiera uno en el cuello o que me lo pusiera en la muñeca, pero que no saliera sin ninguno de ellos. Yo solamente me sonreà un poco y le pregunté¿ por qué? El anciano me dijo, es que aquà en la noche se aparecen unos seres, unas cosas, si no sales con un rosario, tal vez te los topes, y créeme que eso no te gustará. Yo me aventé la carcajada, Alex, enseguida pensé que tal vez era un anciano muy supersticioso. Tal vez un anciano de rancho, pues
35:13 en mi imprudencia pensé que era de ese tipo de personas que creÃan fantasmas, duendes, etc. Personalmente en aquellos años, como era bastante joven, yo no creÃa en esto. el anciano me miró y me dijo muy seriamente te estoy hablando en serio muchacho cuÃdate por favor no salgas sin un rosario yo asentà con la cabeza el anciano se fue y me dejó completamente solo en aquel almacén pasaron las horas y ya tenÃa que hacer mi primer rondÃn antes de salir de la caseta era imposible no ver la gran cantidad de rosarios que me rodeaban Asà que simplemente me puse a pensar, agarré un rosario muy pequeño que era destinado a una muñeca. Solamente tenÃa que ponérmelo ahà en el brazo. Las palabras de aquel anciano retumbaron mucho en mi cabeza, asà que decidà ponérmelo. Salà del almacén y empecé a caminar por todo este, aluzando con mi lámpara. El único sitio que contaba con electricidad era mi caseta. Todo el almacén se encontraba en penumbra, salvo por ciertas lámparas de baterÃa que se encontraban cada ciertos metros, pero aún asà no alumbraban mucho. Creo que la luz de la luna me apoyaba más. Justo cuando estaba pasando por una de las ventanas, me di cuenta de algo.
36:44 En estas ventanas habÃa un par de huellas, manos, que parecÃan recientes. Cuando recién llegué, el anciano me llevó a dar un rondÃn. Todo, absolutamente todo, estaba cubierto por polvo, tanto ventanas, paredes, como aparatos. Y yo no recuerdo haber visto aquellas huellas. Al acercarme e iluminarlas, pude ver que eran recientes, Alex, lo cual significaba que no estaba solo. Empecé a iluminar para todos lados y empecé a buscar desesperadamente si es que habÃa alguien, pero por más que busqué, ya sea dentro de los camiones, abajo de los compartimentos, en todo el almacén, no hallé a nadie. Creà que tal vez aquellas huellas pertenecen al anciano, tal vez se habÃa recargado antes de irse, algo que no tenÃa sentido pues, tan pronto Biasileo de la caseta se habÃa ido, no se habÃa adentrado al almacén, decidà no darle importancia a esto, tal vez se me habÃan pasado, y volvà a la caseta, pasaron las horas, y nuevamente salÃ. En este lapso de tiempo, yo cené, estuve anotando algunas cosas, leyendo revistas, se me olvidó por completo que traÃa el rosario en la muñeca.
38:06 Salà nuevamente. Y justamente cuando estaba pasando por aquellas ventanas, pude ver que habÃa otras huellas. Esta vez parecÃan pezuñas. Esas huellas no estaban ahà antes. Pero lo que me sorprendió más fue que las huellas anteriores, Alex, no las habÃa tocado yo. Simplemente las dejé tal y como los habÃa visto. Aquellas huellas ya no estaban. Para explicarme mejor, aquellas huellas se habÃan borrado como si no hubieran existido, habÃa polvo encima de la ventana, como si nunca se hubieran marcado. Para borrar una huella de una ventana llena de polvo, tienes que tumbar todo el polvo. Bueno, en esa ocasión esto no pasó. El lugar donde habÃa visto aquella huella estaba otra vez cubierta de polvo. Y creo que muchas personas saben que eso solamente puede ocurrir cuando han pasado varios dÃas. En su lugar, a unos centÃmetros más hacia la derecha, se encontraban marcadas unas pezuñas y unas marcas como si estuvieran contando algo. inmediatamente otra vez empecé a aluzar en todas las direcciones pero no lograba encontrar a nadie estaba muy confundido no sabÃa qué estaba pasando en ese momento me metà de nuevo a mi caseta y al recostarme pensando en lo que habÃa visto me caló algo en la muñeca. Fue asà que pude
39:37 ver que traÃa el rosario ahà en la muñeca y precisamente la cruz me habÃa calado un poco cuando me habÃa reclinado. Me enderecé, vi el rosario y me lo quité. Después me recosté de nuevo, pensando y pensando. Al pasar las horas, nuevamente me tocó salir a dar el rondÃn, pero esta vez se me olvidó llevarme el rosario. Salà por el almacén. Justamente cuando iba llegando a aquellas ventanas, me encontré con algo. Esta vez ya no eran huellas. Esta vez pude ver algo. HabÃa un par de siluetas, algo pequeñas. Yo creà en primer momento que se trataban de niños. porque escuchaba risitas, porque estas cosas medÃan a lo mucho un metro veinte, y estaban ahÃ, en la ventana, jugando con esta. Iluminé rápidamente con mi linterna, y lo que pude ver, Alex, me dejó petrificado del miedo. aquellas cosas no eran niños tenÃan pezuñas como los de una cabra pero sin pelaje su cuerpo estaba encorvado eran orejones unas orejas puntiagudas muy grandes sus ojos eran completamente negros y una vez que me vieron No sé si me sonrieron o abrieron la boca, el caso es que pude
41:09 ver que tenÃan muchos colmillos. Como te expliqué anteriormente, yo fui militar, rápidamente sacé el revólver, y no lo pensé dos veces, accioné el gatillo, hasta acabarme todo el parque. Pero desde la primera detonación, aquellas cosas desaparecieron, como si hubieran corrido de manera muy rápida. O es que ahà mismo habÃan desaparecido. Volvà a la caseta. Esta vez estaba escuchando la alarma. Posiblemente se habÃa accionado con todo el ruido que habÃa pasado. Pasaron como tres minutos e inmediatamente el señor me marcó por teléfono. me preguntó si algo malo habÃa pasado yo simplemente le conté lo que habÃa visto no me guardé nada aquel señor simplemente me dijo después de un silencio prolongado mira Teo por eso te dije que escucharas al señor él tenÃa mucho tiempo ahà trabajando aquel almacén si tiene algunas cosas paranormales por eso mismo lo han dejado abandonado los empleados que ahà trabajaban siempre vivÃan cosas Y veÃan cosas inexplicables. Es por eso que ya no lo uso. Pero me sirve como un almacén para ir a dejar algunas cosas que están de más de otras fábricas que tengo. La próxima vez que vayas a dar el rondÃn, no salgas sin el rosario.
42:34 Yo no podÃa creer lo que me estaban diciendo por teléfono, Alex. Me habÃan mandado a un lugar que se encontraba maldito, con entidades oscuras. No sé si esos eran demonios o eran duendes, pero en definitiva aquel lugar tenÃa algo siniestro. Le pregunté si en el lugar habÃa pasado algo, pero él me dijo que no, que no sabÃa por qué. Pero desde que se habÃa levantado aquel enorme almacén en ese lugar, habÃan estado sucediendo cosas raras. Para ya no alargar más la historia, Alex, yo seguà trabajando ahÃ, pero en ningún otro rondÃn que di durante los años que estuve ahÃ, jamás volvà a salir sin el rosario envuelto en mi mano. Gracias por compartir mi historia. Saludos, Alex.
43:49 Hola Alex y hola comunidad de la cripta. Mi nombre es Hugo. Por favor Alex, no digas mi apellido. Quiero mantener cierto anonimato. Te quiero compartir a ti y a todos tus oyentes una experiencia que tuve mientras trabajaba en un hotel turÃstico. Yo soy de Veracruz y en aquel momento Yo estaba trabajando como guarda de seguridad durante la noche. En este hotel se hospedan diferentes personas de diferentes nacionalidades y como era mi trabajo, necesitaba dar rondines en todos los pasillos, en todos los pisos y sobre todo también en el techo y en el sótano de este hotel.
44:35 A pesar de que me desempeñé en ese lugar cerca de algunos cuatro años, Hubo un lugar en concreto, en el cual creo que entré tan solo como unas cuatro veces. Asà es, de cuatro años, solamente visité este lugar cuatro veces. Y no habÃa razón alguna, al menos no me daban una razón coherente. Verás, en aquel hotel habÃa un piso más, respectivamente en el sótano. Nosotros tenÃamos un enorme sótano que servÃa como almacén y también que se extendÃa en toda el área del hotel. que servÃa también como algún estacionamiento.
45:21 HabÃa una pequeña área, en el cual constaban de cuatro habitaciones en el sótano. Esta área era accesible solamente por una puerta. En esta área habÃa cuatro habitaciones y un baño. TenÃa entendido que esta era como, podrÃamos decirlo, Algunas habitaciones privadas, tal vez para artistas, funcionarios, que querÃan privacidad, que no querÃan socializar con más personas. Y de hecho, este pasillo por lo que logré ver, era muy lujoso. No entré a ninguna de las habitaciones, pero me imagino cómo habÃan estado.
46:03 Jamás se me dio permiso, ni la autorización, ni la llave para entrar. Esta área solamente se mantenÃa abierta, por eso de la una de la tarde hasta las diez de la noche, y esto era debido a que ese baño a veces era usado por los empleados. El baño tenÃa cañerÃa, todo servÃa, también la luz, pero lo extraño es que toda el área, desde los escalones, el pasillo y las habitaciones, no tenÃan luz. la luz estaba cortada tenÃas que bajar con una linterna y entrar al baño y encender la luz de este algunos decÃan que era porque en esa área espantaban otros decÃan que habÃa ocurrido algo que el hotel querÃa ocultar otros decÃan que simplemente era un área que no era muy reservada entonces por eso decidieron clausurarla los motivos nunca fueron claros El caso es que, a pesar de ser velador, no se me daba acceso a esta área durante las noches, a excepción de una sola vez. Una sola vez entré a esta área de noche, y esa fue la experiencia más mórbida y aterradora que vivà en toda mi vida. Resulta ser que habÃa ocurrido un accidente ahà en el hotel. Una cañerÃa habÃa explotado y resulta que esta cañerÃa precisamente pasaba
47:37 por una de las paredes de aquel baño. Aquel baño tenÃa algunos registros y estos tenÃan una tapa que daban acceso hacia estos. Por lo tanto, tenÃa que llevar al plomero hasta estos baños durante la noche para que arreglara toda la fuga, más que nada para taparla. en lo que se daba una solución en el piso afectado yo recibà mi orden llevé al plomero bajamos las escaleras con ayuda de la linterna llegamos al baño encendà la luz y él se puso a hacer su chamba yo solamente estaba ahà parado en los lavabos viéndome en el espejo revisando el celular jugando con este hasta que finalmente terminó no le llevó mucho tiempo Tal vez como unos... Quince minutos máximo... El plomero se fue... Pero yo tenÃa ganas de entrar al baño... Y no querÃa entrar con él ahÃ...
48:36 Simplemente no me daba confianza... Lo acompañé... Lo subà hasta el primer piso... Y una vez que estaba ahà él... Se fue a recepción... Y yo bajé nuevamente... QuerÃa hacer del baño... Una vez terminé... Fui y me enjuagué las manos... y en ese momento noto un ruido extraño, un ruido que proviene del pasillo de afuera, el baño quedaba enfrente de las escaleras, era un pasillo recto que llevaba hacia estas, por lo tanto yo pensé que tal vez algún empleado habÃa bajado, habÃa visto que el baño estaba encendido y se habÃa regresado, lo cual no tenÃa mucha lógica porque este baño es muy grande, si hubiese querido entrar al baño hubiera entrado, No sé por qué se estaba yendo, tal vez me estaban buscando. Salà rápidamente del baño para ver qué era lo que ocurrÃa, pues escuchaba esos pasos correr de un lado hacia el otro, como si alguien estuviera jugando. Al momento de que salà del baño, vi una silueta pequeña que se estaba acercando hacia mÃ. Era un niño, un niño muy delgado. tanto asà que podÃa verle las cuencas de sus ojos sus pómulos parecÃa enfermo parecÃa muy desganado yo le pregunté niño¿ qué haces aquÃ?
50:01 mientras lo iluminaba con mi lámpara. Este niño me dijo que ahà dormÃa. Yo empecé a verlo de pies a cabeza, Alex. Este niño parecÃa no haber comido ni haber bebido nada durante dÃas. Su aspecto era muy preocupante. Lo tomé del brazo y solamente era hueso, hueso con piel. Rápidamente traté de llevarlo hacia arriba para ver qué era lo que podÃamos hacer con él. Yo le iba preguntando,¿ cómo que aquà duermes?¿ Cómo que de aquà eres? El niño me estaba diciendo que sÃ, que ahà habÃa vivido toda su vida.
50:42 Yo pensé que tal vez se trataba de un niño de escasos recursos, que por la razón que fuese, se habÃa colado al pasillo, y tal vez, habÃa estado viviendo en alguna de las habitaciones, quien sabe, recuerdo muy bien, que mientras lo iba jalando de su brazo, yo sentÃa su muñeca muy frÃa, como si estuviera tocando una barra de hielo, lo extraño es que en esa parte, no hay calefacción, ni tampoco aire acondicionado, asà que el ambiente no estaba frÃo, mientras Ãbamos subiendo los escalones, Aquel niño me estaba diciendo que no se podÃa ir. Yo le dije,¿ cómo que no te puedes ir? Ahorita te saco.¿ Dónde están tus padres? Una vez abrà la puerta y salimos a la luz. Mi mano se cerró por completo, Alex.
51:35 Volté para ver si el niño se me habÃa escapado, aunque no sentà en ningún momento algún tirón. Simplemente era como si su brazo se hubiera evaporado. Iluminé con mi lámpara las escaleras. Y a pesar de que éstas eran rectas y daban una vista del pasillo, no pude verlo. Era como si éste se hubiera bajado muy rápido. pero sin hacer ni un solo ruido, o tal vez, habÃa desaparecido. Inmediatamente fui por mis compañeros y les dije que habÃa visto un niño en aquel pasillo. Al verme tan alterado, me creyeron. Yo, otros dos veladores, y otros dos chicos que se dedican ahà a subir equipaje, y una de las chicas que se dedica a cocina, vinieron conmigo. Ya sé, éramos muchas personas, pero tenÃan curiosidad. Además, casi nadie entraba a aquel pasillo, salvo solamente a los baños, muy de vez en cuando. Revisamos todas las puertas, Alex. Todas tenÃan llave.
52:39 Revisamos el baño. No habÃa nadie. Después de esto, las historias, los cuentos, que se contaban acerca de aquel pasillo, de aquella área, aumentaron. Yo no sé qué creer, a pesar de que le pregunté a las personas que llevan más tiempo trabajando en aquel hotel, simplemente me dijeron que no sabÃan nada. Tal vez en aquel pasillo ocurrió algo, en aquella área, en alguna de aquellas cuatro habitaciones, sucedió algo. sucedió algo tan mórbido que ahora una alma habita aquella zona en ese momento todo cobraba sentido porque siempre aquellas habitaciones nunca estaban disponibles tal vez era porque algunos clientes habÃan visto a aquel niño Mi nombre es Ramiro Vicencio, esta es mi experiencia Alex, te quiero contar algo que me sucedió cuando estaba trabajando como velador, yo trabajé durante
54:10 algún tiempo, no recuerdo si algunos 8 o 9 años, posiblemente tal vez una década, trabajé mucho con este señor, Era un señor que era muy bonachón aquà en mi colonia. Le habÃa habido muy bien en algunos negocios en los cuales él habÃa incursionado. Ãl tenÃa un negocio enorme, Alex. Era un terreno muy amplio, tal vez una cuadra completa. En este desempeñaba actividades como hojalaterÃa a diferentes autos, También vendÃa autos, algunos usados y otros seminuevos. Y también tenÃa un depósito de chatarra, o como se le dice aquà en México, el fierro viejo. Estos tres negocios los tenÃa juntos en un solo terreno. Asà que ya te imaginarás, el terreno era muy amplio y habÃa mucha gente durante el dÃa.
55:12 Pero durante la noche, cuando todos ellos se iban, solamente me quedaba yo y don Emiliano. Don Emiliano era un señor ya mayor. como de algunos 72 años habÃa tenido una vida pues envuelta en excesos le gustaba el licor le gustaba fumar y algunas otras cosas asà que puede que en tu comunidad conozcan algunas personas de 72 años que luzcan muy bien que se vean fÃsicamente bien pero por la vida de don Emiliano créeme que este no era el caso Don Emiliano tenÃa un pésimo aspecto... Y muy apenas se movÃa... Siempre caminaba encorvado... Y siempre estaba cansado... Pero como tenÃa una enorme amistad de años con este señor...
56:05 Propietario del lugar... Pues le daba trabajo de velador... Asà que me tocaba ser su compañero... Nosotros dos... Platicábamos durante toda la noche... Y llevábamos a cabo los rondines... Como te expliqué Don Emiliano... Como no tenÃa mucha fuerza, él siempre llegaba con su bicicleta. Era una bicicleta algo vieja y oxidada, pero que le servÃa muy bien para dar los rondines en el extenso territorio. Yo los daba a pie, pues todavÃa era joven en aquel tiempo. Un cierto dÃa, cuando nosotros Ãbamos llegando, ya cuando todos estaban cerrando, Fueron y le dejaron un auto, el cual parecÃa chocado, pero de diferentes partes. A este señor se lo botaron ahà en la sección de chatarra. Y lo botaron sin ningún cuidado, Alex.
56:59 Solamente lo lanzaron del camión. Este cayó y lanzó mucho polvo e hizo mucho ruido. Según lo que nos dijo el señor, el plan era deshuesarlo, pues no tenÃa nada útil que se le pudiera sacar. Asà que era venta. A final de cuentas, nos dieron un pequeño espacio por donde podÃamos pasar. eso hasta que el dÃa siguiente vinieran los chicos y lo movieran se fueron todos y nosotros nos quedamos ahà como era de costumbre primero platicamos tomamos café y el primer rondÃn que se daba era en punto de las 12 de la noche a este le tocaba a don Emiliano ya que él se dormÃa por eso de las 4 y media y yo hacÃa los siguientes Don Emiliano agarró su bicicleta y se fue. En el terreno de chatarra no hay luz, asà que Don Emiliano siempre le ponÃa una lámpara en su bicicleta para que ésta iluminara todo su camino. Yo solamente veÃa a lo lejos, como la luz de la lámpara se perdÃa y daba vuelta.
58:14 Don Emiliano siempre salÃa del otro extremo después de unos tres o cuatro minutos. Era lo que tardaba en dar toda la vuelta hasta que yo pudiera verlo de nuevo. Pero aquella noche lo vi que dio la vuelta, pero pasaron los tres, los cuatro minutos, los cinco, seis, siete... y don Emiliano no salÃa del camino. Se me hizo extraño, asà que solamente ponÃa mi mirada en ese extremo del camino, esperando algo, cuando en eso veo que don Emiliano sale corriendo, gritando despavorido. A su encuentro fue una pequeña perrita que tenemos también ahÃ, cuidando el terreno. Es una perrita criolla, No crean que es grande o de una raza poderosa.
59:06 La perrita fue a encontrarlo e inmediatamente yo vi como esta se pasó de largo ladrándole a algo. Don Emiliano venÃa corriendo. Yo lo veÃa muy asustado. Jamás lo habÃa visto correr en todo el tiempo que habÃa trabajado con él. El viejo realmente venÃa espantado, aterrado. Yo fui, traté de controlarlo, pero él no podÃa dejar de tartamudear y gritar. Lo único que le entendà a Alex en aquella noche fueron las siguientes palabras.« Tiene una boca muy grande. Sus dientes son horribles». Yo estaba muy extrañado, pero justamente en ese momento escuché como la perrita chillaba. Inmediatamente agarré la linterna, y lo primero que pensé es que tal vez algún intruso se habÃa metido, alguna persona que habÃa espantado a Don Emiliano y que ahora le estaba haciendo daño a nuestra perrita. Fui inmediatamente, pero cuando quise dar la vuelta, la perrita ya venÃa, corriendo con la cola entre las patas, yendo directamente atrás. Hacia la caseta de vigilancia... De igual manera chillando... Busqué por todos lados... Pero no vi nada...
1:00:26 Tuve que llamar a una ambulancia... Pues don Emiliano se agarraba el pecho... ParecÃa que le iba a dar un ataque... También tuve que hablar al señor... Y explicarle lo que estaba pasando... Ãl se dejó venir... E incluso alcanzó la ambulancia... Yo le expliqué que habÃa dado el rondÃn y no habÃa visto nada, no sé qué era lo que habÃa visto Emiliano. La perrita también estaba de una manera muy extraña, solamente estaba arrinconada en una esquina de la caseta, con la cabeza hacia abajo y la cola entre las patas. Aquella noche fue muy confusa, el señor me hizo compañÃa hasta que amaneció, él esperó a sus empleados, con el pendiente tal vez de que, quien sea que habÃa entrado, tal vez volverÃa. A la noche siguiente Alex yo me presenté, me dijo que en esta noche yo estarÃa solo. Que iba a hablar con Emiliano a ver si querÃa seguir trabajando o... De lo contrario, tendrÃa que contratar a otro más.
1:01:29 Yo le dije que sÃ, que no habÃa ningún problema. Yo podÃa arreglármela solo. Pero en mi primer rondÃn, Alex... Justamente cuando estaba dando vuelta, pasé por el lugar donde yo creÃa Emiliano habÃa sufrido un ataque. E hice lo que no hice la noche anterior. Busqué el vehÃculo que acababa de llegar y lo encontré. Créeme, desearÃa jamás haberlo hecho. En la ventana pude ver a alguien. Era una mujer con su pelo largo. todo descontrolado, sus harapos, sus manos puestas sobre el vidrio de la ventana y su rostro estaba pegado también al vidrio como si esta me estuviera observando, la iluminé con la lámpara, pude ver unos ojos blancos y lo que más resaltaba en la oscuridad, Era su boca.
1:02:31 En ese momento, las palabras de Don Emiliano tuvieron sentido en mi cabeza. Su boca era horrible. TenÃa unos dientes grandes y cuadrados, pero estos estaban amarillos, incluso verdosos, como si la boca se le estuviera pudriendo. Era una boca enorme, más grande que incluso su propia cabeza. De oreja a oreja, aquella mujer tenÃa una piel muy asquerosa también, muy verdosa, como si fuera algún tipo de cadáver, como si fuera algo repilante. en ese momento lo único que hice fue irme corriendo mientras dejaba tirada la lámpara llegué a la caseta y la perrita ya estaba chillando otra vez tal vez ella sentÃa ella podÃa saber cuando aquella cosa se materializaba dentro del auto llamé al señor nuevamente que parecÃa ya estaba esperando mi llamada la atendió rápidamente él me preguntó qué está pasando volvió yo le dije no creo que lo que vio don Emiliano no fue una persona viva creo que lo que vio fue otra cosa lo acabo de ver yo también este señor se dejó venir de su casa cuando llegó le expliqué lo que habÃa visto juntos fuimos al auto pero en esa ocasión ya no habÃa nada yo le juraba una y otra vez que lo que habÃa visto era real y como tenÃamos muchos años de conocerlo asà como también a don Emiliano
1:04:05 me dio el voto de confianza. Esa mañana cuando llegaron los demás trabajadores, les pidió que movieran el auto, que lo pusieran en un garage que tiene en su casa, que siempre está cerrado, y que después lo deshuesaran ahà mismo, que no lo trajeran para acá, sino solamente las piezas. Le agradecà tanto a aquel hombre lo que habÃa hecho por nosotros. Don Emilio volvió al pasar algunas dos semanas. El pobre viejo ya se encontraba delicado de su salud, Pasaron algunos meses y él falleció, ahà en su casa. Creo que el susto tuvo algo que ver con eso.
1:04:47 Ya era una persona muy grande y que no tenÃa pues buena salud como para andar soportando ese tipo de apariciones. O al menos eso es lo que yo creo. Afortunadamente, aquel aterrador espÃritu no volvió a presentarse en el trabajo. Gracias por compartir mi experiencia Alex.
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