5 Relatos Terrorificos de CAMPISTAS / Terror en el BOSQUE
0:02 lo que nos observaba desde el arroyo. Mi nombre es Fernando, soy de Jalisco y la experiencia que voy a contarte ocurrió en 2019. Yo tenÃa 24 años y junto con tres amigos decidimos ir a acampar durante un fin de semana a una zona montañosa ubicada entre varios pueblos rurales. Lo que vivimos esa noche sigue siendo el motivo por el que ninguno de nosotros volvió a acampar en ese lugar. Todo comenzó como cualquier viaje entre amigos. Ãramos cuatro, Miguel, Jesús, Ramiro y yo. HabÃamos comprado comida, lámparas, leña y todo lo necesario para pasar dos noches en la sierra. Llegamos cerca del mediodÃa. HabÃa una pequeña explanada, un arroyo a unos 100 metros y montañas cubiertas de bosque en todas direcciones.
1:11 Instalamos las tiendas, comimos, tomamos fotografÃas y pasamos gran parte de la tarde explorando los alrededores. Todo parecÃa normal. Recuerdo que incluso encontramos huellas de venado cerca del arroyo. nada raro, nada que nos hiciera pensar que algo andaba mal. Al caer la noche, encendimos una fogata. Estuvimos platicando durante horas, contando historias de terror, bromeando, como cualquier grupo de amigos. Poco antes de la medianoche, ocurrió algo extraño. Escuchamos un ruido, no sé decirte si era un grito o un quejido, El caso era que venÃa del bosque. Lo que sà te puedo asegurar es que ese grito no era humano, pero tampoco sonaba como ningún animal que conociéramos. Fue un sonido corto, agudo y bastante desagradable. Nos quedamos en silencio, escuchando solamente, hasta que uno de nosotros, Miguel, habló en el silencio. Oigan chicos,¿ escucharon eso? Todos asentimos. Jesús dijo que probablemente era algún coyote. Esa explicación parecÃa razonable. Seguimos conversando.
2:40 Sin embargo, unos minutos después, volvimos a escucharlo. Esta vez más cerca. El sonido parecÃa provenir del arroyo. Recuerdo que sentà un pequeño escalofrÃo, pero intenté ignorarlo. Finalmente nos fuimos a dormir. Yo compartà a tienda con Ramiro y aproximadamente a las dos de la madrugada desperté. No sabÃa por qué. Abrà los ojos. Todo estaba oscuro. Entonces escuché algo. Pasos lentos, pesados, provenÃan del exterior. Pensé que alguno de mis amigos habÃa salido de su tienda. Pero los pasos continuaban. dando vueltas alrededor del campamento. Escuché como algo pasaba cerca de nuestra tienda, tan cerca que podÃa oÃr las ramas romperse bajo su peso.
3:40 Ramiro también despertó.â¿ Eres tú?â susurró. Pero yo le contesté también en voz baja que no. Los dos permanecimos inmóviles, escuchando simplemente los pasos. Los pasos continuaron durante varios minutos. Después desaparecieron. A la mañana siguiente le contamos a Miguel y también a Jesús. Ellos se quedaron serios porque también habÃan escuchado exactamente lo mismo. Aquello nos inquietó un poco, pero todavÃa pensábamos que podÃa tratarse de algún animal grande. Durante la mañana revisamos los alrededores y fue entonces cuando encontramos algo muy raro HabÃa huellas, muchas de ellas, cerca de las tiendas. Algunas parecÃan humanas, pero otras no. Lo extraño era que cambiaban. En algunos puntos parecÃan las pisadas de una persona descalza, y unos metros después parecÃan las de un animal. Ninguno de nosotros entendÃa lo que estaba pasando.
4:53 Tomamos algunas fotografÃas. y continuamos con nuestras actividades, a pesar de esto, conforme avanzó el dÃa, comenzamos a notar algo, el bosque estaba demasiado silencioso, es decir, no escuchábamos aves, insectos, ardillas, ni un solo sonido, y esto no era normal, era como si todos los animales hubieran abandonado la zona, aquella noche decidimos permanecer despiertos hasta tarde, querÃamos averiguar que estaba rondando el campamento. Aproximadamente a las once, vimos algo entre los árboles. Era una figura. Se encontraba muy lejos y de pie. Estaba observándonos. Todos la vimos. No fue nuestra imaginación.
5:46 ParecÃa una persona, alta, pero inmóvil, parada entre los pinos. Miguel tomó una linterna y apuntó hacia ella, la figura desapareció detrás de los árboles, y gritó, hay alguien ahÃ, pero nadie respondió, el bosque permaneció en silencio, pasó cerca de una hora, y volvimos a verla, esta vez en otro lugar, algo más cerca de nuestro campamento, esto no nos gustó, la figura permanecÃa completamente inmóvil, como si estuviera observándonos. Después desaparecÃa. Poco a poco nos daba la impresión de que aquella cosa se iba acercando. Poco después de medianoche, escuchamos algo proveniente del arroyo. Era una voz. Todos levantamos la cabeza. Al principio pensamos que se trataba de alguna persona, pero entonces reconocimos la voz. Era la voz de Miguel, exactamente la voz de Miguel. El verdadero Miguel estaba sentado junto a nosotros y se puso completamente pálido. La voz volvió a escucharse, esta vez más lejos. Nadie dijo ni una palabra. Sentà como se me erizaba la piel porque era imposible confundirse. Era su voz idéntica. Entonces escuchamos otra,
7:20 la voz de Ramiro. llamándonos desde la oscuridad. Ramiro estaba junto a mÃ, tan asustado como los demás. Las voces continuaron durante varios minutos, siempre provenientes del bosque, siempre imitando todas y cada una de nuestras voces. Aquello fue suficiente para que apagáramos la fogata y nos metiéramos en las tiendas. Nadie durmió. Aproximadamente a las 3 de la madrugada, escuchamos algo caminando nuevamente alrededor del campamento. Pero esta vez era diferente.
8:00 ParecÃa mucho más grande. Las ramas crujÃan. Las piedras se movÃan. Lo que fuera que estaba afuera tenÃa peso. Mucho peso. Escuché cómo se detenÃa frente a nuestra tienda. Y entonces ocurrió algo que jamás olvidaré. Escuché una respiración, lenta y profunda, justo al otro lado de la tela, tan cerca que parecÃa estar inclinándose sobre nosotros. Ramiro estaba temblando, yo apenas podÃa respirar. La respiración continuó durante varios segundos, después comenzó a relajarse. Escuchamos los pasos dirigiéndose hacia la tienda de nuestros amigos, y luego volvió el silencio. Nadie salió, nadie se movió. Esperamos hasta el amanecer, cuando finalmente salió el sol, abandonamos el campamento inmediatamente. Mientras recogÃamos nuestras cosas, vi algo cerca del arroyo, algo que me hizo sentir un escalofrÃo.
9:10 HabÃa huellas frescas en el lodo, pero no eran normales, parecÃan comenzar como las de un animal. y terminar como las de una persona, como si algo hubiera cambiado mientras caminaba, ninguno quiso acercarse demasiado, guardamos todo, subimos al vehÃculo, y nos fuimos, cuando nos alejábamos por el camino de terracerÃa, ocurrió una última cosa, miré por el espejo retrovisor, y vi una figura parada entre los árboles, observándonos, era alta y muy delgada y permanecÃa inmóvil hasta que desapareció detrás de los pinos. Han pasado varios años desde entonces. Los cuatro seguimos siendo amigos y los cuatro recordamos aquella noche exactamente igual. Nunca encontramos una explicación, nunca regresamos a ese lugar y nunca volvimos a hablar mucho del tema pero existe algo que todavÃa me inquieta. No fueron las huellas, ni los pasos, ni las voces que escuchamos a pesar de darme repelús cada vez que me acuerdo de ellas, sino que fue aquella respiración, porque estoy completamente seguro de que aquello estuvo a menos de un metro de nosotros, escuchándonos, oliéndonos, observándonos.
10:47 Y si hubiera querido entrar en aquella tienda, no creo que hubiéramos podido hacer nada para impedirlo. Las luces entre los pinos Hola Alex, mi nombre es Eduardo Salazar. Soy originario de Torreón, Coahuila. Y lo que voy a contarte ocurrió durante unas vacaciones que tomé con tres amigos en la sierra de Durango. Han pasado varios años desde entonces, pero todavÃa recuerdo aquella experiencia con una claridad inquietante. No fue algo espectacular, ni una historia llena de monstruos. Fue algo mucho más extraño, algo que ninguno de nosotros sabÃamos.
11:47 puede explicar hasta ahora. Todo ocurrió en octubre de 2020. Mi amigo Iván habÃa propuesto que fuéramos a acampar durante un fin de semana largo. Ãramos cuatro personas en total, Iván, Roberto, Daniel y yo. Los cuatro tenÃamos experiencia acampando. Nos gustaban los bosques, las caminatas y y alejarnos de la ciudad durante algunos dÃas. Después de investigar varias zonas, decidimos visitar una región montañosa de Durango que nos habÃan recomendado algunos excursionistas.
12:30 Era un lugar hermoso, bosques de pinos, senderos poco transitados, arroyos de agua cristalina y kilómetros de naturaleza prácticamente intacta. Llegamos cerca del mediodÃa El clima era perfecto. Instalamos nuestras tiendas en una pequeña explanada rodeada de árboles. A unos 100 metros habÃa un arroyo y detrás del campamento comenzaba una zona boscosa mucho más densa. Pasamos la tarde caminando, tomando fotografÃas y disfrutando del paisaje. Nada fuera de lo normal.
13:13 Aquella primera noche Encendimos una fogata, preparamos algo de comida y nos quedamos platicando hasta aproximadamente las once. Fue entonces cuando Roberto señaló hacia el bosque. Estaba viendo algo que nosotros no podÃamos ver. Chicos, chicos, ven eso. Todos volteamos. A lo lejos entre los árboles podÃa verse una luz, pequeña, algo amarillenta como la luz de una linterna. No nos preocupó en un principio. Pensamos que serÃan otros campistas. Después de todo, no éramos los únicos visitantes en la sierra.
14:01 Seguimos conversando. Sin embargo, unos minutos después, apareció una segunda luz, y luego una tercera. Las tres parecÃan moverse entre los árboles. Miren, debe haber otro grupo acampando por ahà Comentó Daniel En eso todos estuvimos de acuerdo Al cabo de un rato Dejamos de prestarles atención Finalmente nos fuimos a dormir Y a la mañana siguiente Salimos a explorar Recorrimos varios senderos Subimos una pequeña colina Y durante el trayecto Buscamos señales del supuesto campamento Pero no encontramos nada Ni tiendas, ni fogatas, ni vehÃculos, ni basura. Nada de señales. Aquello nos pareció tan raro, pero tampoco le dimos demasiada importancia. La sierra era enorme. PodÃan encontrarse en cualquier otro lugar. Esa segunda noche ocurrió algo diferente. Volvimos a encender una fogata, y aproximadamente a las diez... Aparecieron nuevamente las luces, esta vez eran cinco. Se movÃan lentamente entre los pinos, pero habÃa algo extraño. ParecÃan demasiado alejadas, mucho más lejos que la noche anterior. Iván estaba muy pero muy desconcertado, asà que
15:34 nos dijo,¿ no se supone que estaban del otro lado? Ãl tenÃa razón, la posición era distinta. Las observamos durante varios minutos. Las luces avanzaban lentamente. A veces desaparecÃan detrás de los árboles. Luego reaparecÃan. Pero siempre mantenÃan una distancia similar entre ellas. Como si formaran una fila. Quizás son excursionistas caminando de noche. Dijo uno de mis amigos que se llamaba Roberto. Aquella explicación parecÃa razonable. hasta que ocurrió algo muy raro. Una de las luces ascendió. No caminó.
16:20 No rodeó un obstáculo. Simplemente pareció elevarse varios metros. Después volvió a descender. Nos quedamos observando en silencio. Nadie dijo nada durante varios segundos. Daniel, muy aterrado, dijo,« Tal vez es una pendiente». pero incluso él sonaba poco convencido. Las luces continuaron moviéndose durante casi una hora, hasta que desaparecieron. Aquella noche costó un poco más de trabajo dormir, no porque estuviéramos asustados, sino porque aquello resultaba extraño. Al dÃa siguiente decidimos investigar, tomamos las mochilas y nos dirigimos hacia la zona donde habÃamos visto las luces. El recorrido fue complicado.
17:13 HabÃa muchas rocas, terreno irregular y zonas donde prácticamente era imposible caminar durante la noche, sin riesgo de sufrir alguna caÃda. Tras varias horas llegamos al lugar aproximado, pero no nos encontramos nada, absolutamente nada, ni huellas, ni señales de campistas, ni restos de fogatas. Lo único que habÃa era bosque Bosque por todas partes. Esa noche comenzó a inquietarnos de verdad, porque las luces regresaron, pero ahora eran muchas más. Contamos al menos diez, quizá doce. Se movÃan lentamente entre los árboles y parecÃan estar cada vez más cerca. Recuerdo perfectamente que el ambiente cambió. Las conversaciones cambiaron. se hicieron más cortas.
18:11 Todos observábamos el bosque, intentando comprender que eran aquellas luces. Entonces Roberto tomó uno de los binoculares que tenÃamos, los utilizó durante varios segundos y su expresión cambió por completo. Yo le pregunté,¿ qué pasa?¿ Qué tienes? Pero él no respondió inmediatamente. Continuó observando. Luego bajó los binoculares y nos dijo, tartamudeando, no veo personas. Sentà un escalofrÃo.¿ Cómo que no vas a ver personas? No, veo las luces, pero no veo a nadie más sosteniéndolas. Nadie respondió en ese momento. Yo tomé los binoculares, miré hacia las luces y entendà a qué se referÃa. Las veÃa claramente, pequeños puntos luminosos entre los árboles, pero no lograba distinguir ninguna silueta humana. Era como si las luces estuvieran solas, suspendidas en la oscuridad.
19:27 Me convencà de que la distancia era demasiado grande para distinguir detalles, pero algo dentro de mà comenzó a sentirse incómodo. Aquella noche las luces permanecieron visibles hasta casi las dos de la madrugada. Después desaparecieron. La cuarta noche fue la peor. HabÃamos decidido que al dÃa siguiente regresarÃamos a casa. La experiencia comenzaba a resultar inquietante, no aterradora, pero sà bastante incómoda. Aquella noche el bosque estaba completamente silencioso. No se escuchaban insectos, ni aves, ni siquiera el viento, solo el sonido ocasional del arroyo. Y en ese momento, las luces volvieron a aparecer, poco después de las diez, y esta vez estaban mucho más cerca de nosotros. Demasiado cerca, dirÃa yo. PodÃamos distinguir claramente su movimiento entre los árboles. Recuerdo que una de ellas apareció detrás de un pino a menos de 50 metros del campamento. Ninguno dijo una palabra. La observamos durante varios segundos y entonces apareció otra y después otra. Sentà un nudo en el estómago porque seguÃamos sin ver personas, solo las luces moviéndose lentamente como si estuvieran observándonos. Y en
21:03 ese momento de miedo, Daniel fue el primero en hablar. Esto ya no me gusta. Nadie discutió porque todos pensábamos lo mismo. Las luces permanecieron inmóviles durante varios minutos. Luego comenzaron a desplazarse lentamente rodeando el campamento. Simplemente rodeándolo, como si estuvieran recorriendo un cÃrculo invisible. Aquello duró cerca de media hora, y entonces ocurrió algo que jamás olvidaré. Una de las luces apareció entre los árboles, justo frente a mÃ.
21:47 La observé atentamente, esperando ver a la persona que la sostenÃa, pero no habÃa nadie, nada. Solo aquella luz amarillenta suspendida entre los pinos. Durante unos segundos permaneció inmóvil y después se apagó. Simplemente desapareció. Las demás hicieron lo mismo, una por una, hasta que el bosque volvió a quedar completamente oscuro. Esa noche ninguno durmió bien. Al amanecer desmontamos el campamento y emprendimos el regreso. Antes de irnos, nos cruzamos con un guardabosques que patrullaba toda la zona y le contamos lo ocurrido. Esperábamos que nos ofreciera alguna explicación, pero en lugar de eso, guardó silencio durante varios segundos y después nos dijo algo que todavÃa recuerdo. No son los primeros que me cuentan esto. Hay varios campistas que incluso han dejado de venir por aquellas mismas luces, sentà un escalofrÃo horrible en el cuerpo, le preguntamos que a qué se referÃa, el hombre explicó que durante años, algunos excursionistas, habÃan reportado luces similares, siempre en la misma región, siempre durante la noche, y siempre, sin lograr encontrar personas, que las produjeran,¿ y
23:23 qué son?, el guardabosque se encogió de hombros y nos contestó sin saber una respuesta. Si lo supiera, dejarÃa de ser un misterio, muchacho. Yo no las he visto, pero hay varios que sÃ. Nos marchamos poco después, intentando encontrar explicaciones racionales, fenómenos naturales, reflejos, otros excursionistas, cualquier cosa. pero nunca encontramos una respuesta convincente. Han pasado varios años desde entonces. He vuelto a acampar muchas veces, en distintos estados, en distintos bosques. Jamás he vuelto a ver algo parecido, y aunque todavÃa intento convencerme de que existÃa una explicación lógica, hay algo que no logro olvidar. Aquella última noche, cuando las luces rodearon el campamento, porque estoy completamente seguro de que si aquellas luces pertenecÃan a personas, deberÃamos haber visto a alguien, y si no pertenecÃan a personas, entonces no sé qué fue lo que estuvo observándonos desde el bosque durante cuatro noches consecutivas. Un grito de auxilio. Soy originario
25:01 de Guanajuato. Mi nombre es Ricardo Zamora. Y desde hace años me gusta salir a acampar a distintos lugares de México. Lo que voy a contarte ocurrió en 2022. Durante una excursión que realicé completamente solo en una zona montañosa de la Sierra Gorda. He dudado muchas veces en compartir esta experiencia, porque incluso yo mismo tuve problemas para creerla, pero créeme que fue real. Todo comenzó durante un fin de semana largo. Llevaba varios meses trabajando sin descanso y querÃa pasar unos dÃas rodeado de naturaleza. La comunidad más cercana al lugar donde yo iba se encontraba a varios kilómetros de distancia. Precisamente, Eso era lo que yo querÃa. QuerÃa desconectarme de todo.
25:56 Llegué cerca del mediodÃa. Después de caminar varias horas, encontré un sitio perfecto para instalar mi tienda. HabÃa una pequeña explanada rodeada de árboles, un arroyo cercano y una vista impresionante de las montañas. El lugar parecÃa sacado de una fotografÃa. Pasé la tarde explorando, tomando algunas imágenes y y preparando el campamento, cayó la noche y encendà una fogata, preparé café, y me senté a observar todo el cielo, no habÃa señales de otras personas, no habÃa ruidos, ni luces a la distancia, solamente veÃa bosque, poco después de las 11, me metà a la tienda para dormir, la primera parte de la noche, me encontraba dormido, y todo sucedÃa, con mucha normalidad, Pero aproximadamente a la una de la madrugada, me desperté de golpe. Al principio pensé que habÃa sido un sueño.
27:01 Permanecà acostado, escuchando. Entonces volvió a ocurrir. Empecé a escuchar una voz, lejana. Era la voz de un niño, tal vez de algunos siete u ocho años. ¡Ayuda! ¡Ayuda! Abrà los ojos inmediatamente. Me incorporé. Escuché con atención... y pasaron varios segundos, y entonces volvió a escucharse, ayuda, ayúdenme por favor, sentà un escalofrÃo, parecÃa que al niño le estaban haciendo cosas muy feas, sonaba desesperado, todo esto me dio algo de miedo, más que nada por la situación, tal vez alguna familia disfuncional, tal vez el niño estaba siendo atacado por algún animal, HabÃa muchas interrogantes, y yo tenÃa que saber.
27:56 Tomé la linterna, salà de la tienda y observé la oscuridad. La voz provenÃa del bosque. No podÃa determinar exactamente desde dónde, pero definitivamente venÃa de entre los árboles. Grité con autoridad,¿ Quién está ahÃ? No obtuve respuesta, solamente silencio. Después de unos minutos, regresé a la tienda. Pensé que quizá habÃa escuchado mal. Tal vez algún animal. Tal vez el viento. Sin embargo, unos minutos después, volvió a escucharse. ¡Ayuda! ¡Ayuda! Esta vez con mayor claridad. Era imposible confundirlo. Era la voz de un niño y parecÃa muy asustado. Recuerdo que sentà un conflicto interno. Por un lado querÃa salir a buscarlo.
28:50 Por otro lado, me parecÃa extraño que hubiera un niño en medio de la montaña a esa hora, completamente solo. Pasé más de media hora escuchando. La voz aparecÃa y desaparecÃa, y de pronto volvà a escucharse, siempre diciendo lo mismo, con el mismo tono desesperado. Ayuda, ayuda. Lo raro era que nunca parecÃa acercarse, tampoco parecÃa alejarse. Siempre sonaba exactamente igual, como si proviniera del mismo lugar. Finalmente amaneció y decidà buscar. Si realmente habÃa alguien perdido, tal vez necesitaba ayuda. Tomé el agua, mi mochila y me dirigà hacia la dirección aproximada de donde provenÃa la voz. Caminé durante horas, recorrà senderos, pequeños barrancos y zonas boscosas. pero no encontré nada, ni huellas, ni ropa, ni señales de un niño. Aquello me pareció extraño, pero pensé que quizá me habÃa equivocado de dirección. Regresé al campamento al caer la tarde. Aquella segunda noche me acosté convencido de que probablemente habÃa imaginado parte de la experiencia, o tal vez habÃa sido un sueño muy vÃvido. Entonces la voz regresó, a la misma hora, aproximadamente a la
30:24 una de la madrugada.â¡ Ayuda! ¡Ayúdenme, por favor! Sentà como se me helaba la sangre, porque era exactamente la misma voz, exactamente el mismo tono, la misma intensidad, las mismas palabras. Como si estuviera escuchando una grabación. Salà de la tienda nuevamente. y permanecà observando la oscuridad, la voz continuó durante varios minutos, entonces ocurrió algo, que me inquietó todavÃa más, escuché que el niño pronunciaba otra frase, una frase diferente, ya no de auxilio, tengo frÃo, aquello me puso nervioso, porque sonaba increÃblemente real, era la voz de un niño pequeño,¿ dónde estás? grité, pero no hubo respuesta, solamente silencio, después volvà a escucharse, tengo frÃo, ayúdenme por favor, aquella noche prácticamente no dormÃ, la voz continuó apareciendo durante varias horas, siempre desde la oscuridad, siempre imposible de localizar, a la mañana siguiente decidà abandonar el campamento, algo no me gustaba, No lograba explicar qué era, pero sentÃa que debÃa marcharme. Mientras recogÃa mis cosas, empecé a mirar hacia el bosque. VeÃa nada más que troncos
31:56 y ramas, y entre ellos vi una pequeña silueta. Era la silueta de un niño, pero esta resplandecÃa incluso en la oscuridad de las sombras del bosque. ResplandecÃa con una luz tenue, Toda la silueta resplandecÃa. Aquel niño solamente me miraba y me hacÃa con su mano para que lo acompañara. Me estaba invitando, quién sabe a dónde. Yo solamente me apresuré, recogà todas mis pertenencias y me fui de ahÃ. Mientras bajaba, mientras bajaba por el camino, rodeado por árboles y monte, empecé a escuchar pisadas. pisadas a ambos extremos. No podÃa ver con propiedad. Las ramas y los arbustos me tapaban, pero algo me decÃa que me venÃan acompañando. No era uno, eran varios, ya que sonaban varias pisadas a ambos extremos.
32:59 Yo apresuré el paso y salà corriendo de ahÃ, mientras subà a mi camioneta que la dejé estacionada precisamente en un paradero especial. Traté de tranquilizarme, salà a la carretera y en ese momento me di cuenta que en mi rostro habÃa unas marcas muy extrañas eran como rasguños traÃa rasguñado todo mi rostro eran cinco dedos cinco uñas clavadas ahà y rasgadas esto explicaba por qué el hombre que estaba cuidando mi auto me miró extraño parecÃa como si algo me hubiera atacado como si alguien me hubiera rasguñado pero a pesar de tener las marcas no sentÃa dolor excepto cuando me las tocaba yo estaba confundido se supone que nada me habÃa sucedido no me habÃa encontrado con ningún animal feroz ni tampoco con ninguna persona pero tenÃa esas marcas cubriéndome el rostro seguà manejando hasta que llegué a mi casa y saben lo más inexplicable y también lo más espeluznante Es que al llegar a mi casa e ir con mi madre... Las marcas habÃan desaparecido... Pero la cara me ardÃa... Como si los rasguños apenas se me hubieran hecho... Me miraba una y otra vez en el espejo pero nada... Las marcas habÃan desaparecido... Aquella vez...
34:29 Fue la última... Que fui de excursión solo... A un bosque... No sé qué fue lo que me pasó... No sé qué fue lo que vi... Pero en definitiva... No era un niño, y por las marcas que me habÃa dejado y el dolor, tampoco era inofensivo. Los silbidos en la montaña Mi nombre es Manuel Ortega, soy originario de Chihuahua, y desde joven me ha gustado salir a caminar ahà por las montañas y bosques, sobre todo del norte del paÃs, lo que voy a contarte, me ocurrió en un verano, durante una excursión en solitario, por una zona montañosa, de la Sierra Tarahumara, he contado esta historia muy pocas veces, porque sé cómo suena, yo mismo intenté convencerme durante años, de que existÃa una explicación lógica, pero hasta el dÃa de hoy, Sigo sin encontrarla. En aquella época tenÃa 32 años.
35:47 Acostumbraba a realizar caminatas largas por la sierra. Me gustaba alejarme de las rutas turÃsticas y buscar lugares poco visitados. Siempre iba preparado. Llevaba mapas, radio, comida, agua y equipo de campamento. No era ningún improvisado. Aquella excursión Estaba planeada para durar tres dÃas. Mi intención era llegar a una zona elevada, desde donde podÃan observarse varios cañones de la región. El primer dÃa transcurrió sin problemas. El paisaje era impresionante.
36:29 Bosques de pino interminables, montañas cubiertas de niebla y un silencio que difÃcilmente puede encontrarse en una ciudad. Instalé mi campamento cerca de una pequeña meseta. Era un lugar perfecto, plano y alejado de barrancos, y con una buena visibilidad hacia los alrededores. La primera noche fue tranquila. Preparé algo de comida, observé las estrellas y me acosté temprano. Nada extraño ocurrió. Fue durante la segunda tarde cuando comenzó todo. Me encontraba explorando en una zona boscosa, relativamente alejada del campamento.
37:14 Mientras caminaba, escuché un silbido, un silbido corto, como el que harÃa una persona para llamar la atención. Me detuve inmediatamente. Miré alrededor, pero no vi a nadie. Pensé que tal vez habÃa otro excursionista, al menos cerca de ahÃ. No era imposible. aunque tampoco era común. Continué caminando. Unos minutos después, escuché el silbido nuevamente. Esta vez provenÃa de otra dirección. Volvà a detenerme, pero nada, solamente veÃa árboles. Recuerdo que incluso grité,¿ Hay alguien ahÃ? Nadie respondió. Aquello me pareció raro, pero no alarmante. Seguà caminando, Y entonces ocurrió algo curioso.
38:09 Por simple impulso, silbé una vez. Un silbido corto, apenas un segundo, esperando a que si habÃa alguien cerca, pues respondiera. No pasaron ni dos segundos, cuando escuché otro silbido, exactamente igual al mÃo, pero venÃa de algún punto entre los árboles. Sentà un pequeño escalofrÃo, no porque pensara en algo paranormal, sino porque parecÃa que alguien me estaba imitando. Muy gracioso, dije en voz alta, pero no hubo respuesta. Aquella tarde regresé al campamento. Sin embargo, el asunto siguió rondando en mi cabeza. Cuando cayó la noche, preparé café y me senté junto a una pequeña fogata. el bosque estaba tranquilo, entonces escuché el silbido nuevamente, estaba cerca de ahÃ, giré la cabeza inmediatamente, volvà a escucharlo, ahora desde otro punto, era como si alguien se estuviera moviendo, o tal vez habÃa varios, pero jamás lograba ver nada, intenté convencerme de que se trataba de alguna ave nocturna, existen especies que Capaces de producir sonidos extraños Esa explicación me ayudó a tranquilizarme Finalmente me fui a dormir Pero aproximadamente a las 2
39:43 de la madrugada Desperté HabÃa escuchado algo Abrà los ojos Y entonces volvió a sonar El silbido Esta vez provenÃa de afuera Pero exactamente afuera de la tienda Mi corazón empezó a palpitar Permanecà inmóvil escuchando, pasaron varios segundos y entonces escuché otro, este todavÃa más lejos, luego otro aún más lejos que el anterior, como si aquello se estuviera alejando montaña arriba, no dormà bien el resto de la noche, al amanecer decidà continuar la excursión, mi objetivo estaba relativamente cerca, pensé que el cambio de ubicación resolverÃa el problema y pero no fue asÃ, mientras caminaba por una zona rocosa, escuché nuevamente el silbido, y después otro, esta vez parecÃa responder al primero, como si dos personas estuvieran comunicándose, uno desde una ladera, otro desde otra, me detuve, escuchando atentamente los sonidos, estos continuaron durante varios minutos, siempre manteniendo cierta distancia, nunca acercándose demasiado. Jamás vi a nadie. Aquello comenzaba a inquietarme, porque la zona era extremadamente aislada, no habÃa senderos cercanos
41:16 ni señales de otros excursionistas. Esa noche instalé el campamento en otro lugar, una pequeña elevación rodeada de bosque. Mientras preparaba la cena, escuché algo que me hizo sentir un verdadero escalofrÃo. Alguien silbó exactamente detrás de mÃ, tan cerca que me puse de pie de inmediato. Giré, pero no pude ver absolutamente nada, solo oscuridad entre los árboles. Tomé la linterna, iluminé todo alrededor. Entonces, escuché otro silbido, a unos treinta metros, y después otro aún más lejos, como si aquello se estuviera retirando. Aquella noche decidà permanecer despierto durante varias horas. No me sentÃa tranquilo. La fogata iluminaba apenas unos metros alrededor. Más allá de eso, solo existÃa oscuridad.
42:20 Y cada cierto tiempo, escuchaba los silbidos. Siempre desde lugares distintos. Siempre breves. Siempre imposibles de localizar. Pasada la medianoche, ocurrió algo que jamás olvidaré. Escuché un silbido proveniente de una colina cercana. Unos segundos después escuché otro, pero este último no venÃa de la montaña, venÃa exactamente detrás de mÃ, dentro del bosque. Sentà como se me erizaba la piel, porque por primera vez tuve la sensación de que aquello no estaba simplemente haciendo ruido, ParecÃa estar acercándose o tal vez estaba jugando conmigo de alguna manera enfermiza. Decidà entrar a la tienda, apagué la fogata y permanecà escuchando. Los silbidos continuaron durante casi una hora hasta que finalmente desaparecieron.
43:24 Cuando amaneció, recogà mis cosas. HabÃa decidido terminar la excursión antes de tiempo. Lo que habÃa vivido era más que suficiente, ya no tenÃa más sed de aventura, mientras descendÃa por un sendero, me encontré con un hombre mayor, era un hombre que se veÃa solitario, un semblante bastante serio, vivÃa cerca del bosque, y por ende, lejos de cualquier otra casa, estaba acostumbrado a estar solo, de alguna manera extraordinaria, pude sacarle plática, y terminé contándole lo sucedido, El hombre simplemente se me quedó mirando y me dijo,¿ Y tú le respondiste los silbidos? Y yo le contesté,¿ Pero a quiénes?
44:12 Los silbidos que me dices, si se los contestaste, porque eso no se debe de hacer. Eso nunca lo hagas, porque si se los contestas, es como alguna especie de invitación. Ãl me contó que según algunas historias antiguas de la región, ExistÃan zonas de la sierra donde no era recomendable responder silbidos desconocidos, sobre todo durante la noche. Los ancianos afirmaban que algunas veces los sonidos imitaban a las personas, que respondÃan exactamente igual, y que cuanto más atención les prestabas, más parecÃan acercarse. Las personas que seguÃan silbando decÃan que el silbido extraño de alguna manera que no pueden explicar.
45:02 Los hipnotizaba, los jalaba a lo profundo del bosque y simplemente desaparecÃan. Ya jamás se les veÃa. Yo no sabÃa qué pensar. Parte de mà querÃa reÃrse de aquella explicación, pero otra parte recordaba perfectamente lo que habÃa sucedido en la noche. Los silbidos, las respuestas... y la sensación de que algo se movÃa entre los árboles sin dejarse ver. Han pasado varios años desde entonces. He vuelto muchas veces a la Sierra Tarahumara, pero hay una costumbre que abandoné para siempre. Nunca vuelvo a responder un silbido cuando estoy solo en el bosque. La mujer junto al rÃo. Mi nombre es Javier Morales, soy de Guadalajara y desde hace años me gusta salir a acampar durante mis vacaciones. Lo que voy a contarte ocurrió en noviembre de 2021, cuando decidà pasar unos dÃas solo en una zona boscosa cerca de un rÃo en la Sierra de Puebla. Nunca fui una persona especialmente supersticiosa, pero después de aquella experiencia comprendà que
46:36 existen cosas que no siempre tienen una explicación sencilla. En aquel entonces, acababa de terminar un proyecto muy estresante en mi trabajo. Necesitaba alejarme de la ciudad, descansar, estar algunos dÃas rodeado de naturaleza. Por eso elegà un lugar poco conocido que me habÃa recomendado un compañero. Era una zona hermosa, bosques densos, senderos poco transitados y un rÃo que atravesaba la sierra formando pequeñas cascadas y pozas naturales. Llegué cerca del mediodÃa. Después de caminar durante un par de horas, encontré una explanada perfecta para instalar mi tienda. El rÃo se encontraba aproximadamente a 100 metros. PodÃa escuchar el sonido del agua incluso desde el campamento. Era exactamente el tipo de lugar que estaba buscando. La primera tarde transcurrió sin problemas.
47:40 Exploré los alrededores, tomé fotografÃas, preparé algo de comida y me senté junto a una pequeña fogata mientras observaba cómo el sol se DesaparecÃa detrás de las montañas Aquella noche dormà profundamente Nada extraño ocurrió El problema comenzó durante la segunda noche Eran aproximadamente las once cuando desperté No sabÃa exactamente por qué Al principio pensé que habÃa sido el viento Permanecà acostado unos segundos Entonces escuché algo Alguien que lloraba Era una mujer. Su llanto provenÃa del rÃo. Abrà los ojos inmediatamente, me incorporé dentro de la tienda y escuché con más atención. Y sÃ, era una mujer. No parecÃa estar gritando, ni tampoco estar desesperada. Simplemente estaba llorando, de forma lenta y demasiado triste. Como si estuviera sufriendo profundamente.
48:53 Sentà cierta preocupación. Quizá alguien necesitaba ayuda, pensé. Tomé mi linterna y salà de la tienda. La noche estaba completamente oscura. Solo la luz de la luna iluminaba parcialmente el bosque. Escuché nuevamente el llanto. Continuaba y continuaba. ParecÃa provenir de la orilla del rÃo. Caminé algunos metros, pero conforme me acercaba, el sonido desaparecÃa. Miré alrededor y no veÃa a nadie. Regresé al campamento, bastante confundido, y pocos minutos después el llanto volvió. Aquello me resultó muy extraño. Sin embargo, terminé convenciéndome de que tal vez se trataba de algún animal.
49:43 Después de un rato conseguà volver a dormir. A la mañana siguiente, exploré la zona cercana al rÃo. No encontré huellas, No encontré ningún rastro de que hubiera personas cerca de ahÃ. Continué disfrutando del viaje, aunque la experiencia seguÃa rondando mi cabeza. Aquella noche ocurrió exactamente lo mismo. Poco después de medianoche desperté y escuché el llanto nuevamente. Esta vez parecÃa más cercano. Sentà como se me erizaba la piel. Salà de la tienda, iluminé los árboles, el sendero, la orilla del rÃo, pero no habÃa nada. El llanto continuaba, suave y constante, como si alguien estuviera sentado junto al agua. Escuchándolo sentà algo extraño, no parecÃa un llanto normal, transmitÃa una tristeza difÃcil de describir, una tristeza tan profunda, que resultaba incómoda, como si la persona hubiera estado llorando durante mucho tiempo, decidà acercarme más, avancé hasta la orilla, y entonces vi algo, una silueta, al otro lado del rÃo, habÃa una mujer, estaba de pie, observando el agua, mi corazón comenzó a acelerarse, y simplemente grité en ese momento, disculpe,¿ se encuentra bien?, La figura
51:17 no respondió. Permaneció inmóvil.â¿ Necesita ayuda, señora? Esta jamás me contestó. Sentà una mezcla de preocupación y nerviosismo. La distancia no era muy grande, quizá veinte metros, pero no lograba distinguir su rostro. Solo veÃa una figura oscura. Entonces ocurrió algo raro. La mujer comenzó a caminar. lentamente siguiendo la corriente y desapareció entre los árboles, me quedé observando durante varios segundos sin comprender lo que acababa de ocurrir, finalmente regresé a la tienda y pasé el resto de la noche despierto, a la mañana siguiente decidà preguntar sobre esto en una pequeña comunidad que se encontraba a varios kilómetros, quizá alguna habitante de la zona tenÃa la costumbre de caminar por ahà o quizá alguien se encontraba atravesando una situación difÃcil esa explicación me parecÃa más razonable sin embargo cuando mencioné la mujer las expresiones de algunos habitantes cambiaron un hombre mayor me preguntó¿ la escuchaste llorar? yo asentà con la cabeza el anciano intercambió una mirada con otra persona y después me dijo algo que no me gustó escuchar. Si
52:49 vuelves a escucharla, hijo, no la sigas. Es más, aléjate de ella inmediatamente. Aquello me hizo sentir muy incómodo. No quise profundizar demasiado. Agradecà solamente la información y regresé al campamento. Intenté convencerme de que simplemente estaban alimentando alguna vieja leyenda local. Pero aquella noche ocurrió algo que cambió por completo mi forma de ver la situación. Eran aproximadamente las dos de la madrugada, cuando desperté nuevamente. El llanto habÃa regresado, pero esta vez sonaba diferente, más desesperado, más intenso, como si la mujer estuviera sufriendo. Tomé la linterna y salà inmediatamente.
53:46 El sonido provenÃa del rÃo. Caminé hacia la orilla y entonces la vi. Estaba ahÃ, apenas a unos metros, de espaldas. VestÃa algo parecido a un vestido claro. Su cabello oscuro caÃa sobre sus hombros. PermanecÃa inmóvil, mirando hacia el agua. Mi respiración se aceleró. No sabÃa qué hacer. Por un momento pensé en acercarme, preguntarle si necesitaba ayuda, pero algo dentro de mà me decÃa que no lo hiciera. Entonces la mujer dejó de llorar. El silencio fue inmediato y lentamente comenzó a girar la cabeza. No el cuerpo, solamente la cabeza. Sentà un escalofrÃo tan intenso que me paralicé.
54:40 Estaba completamente petrificado frente a aquella mujer. No alcancé a ver completamente su rostro, porque en ese instante apunté la linterna hacia ella y la figura desapareció. Se desvaneció como si de humo se tratara. El lugar quedó vacÃo. Solo permanecÃa el sonido del rÃo. Retrocedà inmediatamente y regresé a la tienda. No volvà a salir hasta el amanecer, A la mañana siguiente desmonté el campamento. HabÃa decidido marcharme. Mientras recogÃa mis cosas, observé algo cerca de la orilla. Huella tras huella. Pisadas humanas. ParecÃan dirigirse hacia el rÃo. Pero no regresar. Las seguà durante varios metros. Terminaban justo donde la corriente era más profunda. Y después desaparecÃan. aquello terminó de convencerme de que debÃa irme, durante el regreso, volvà a pasar por la comunidad, le conté lo sucedido al anciano, y el hombre permaneció en silencio, mientras yo contaba todo, solamente para finalizar diciéndome, que muchos la han escuchado, incluso no solamente campistas, sino que mismas personas del pueblo, que a veces pasan por esos senderos, O a veces se meten entre los árboles, los niños más que nada, que
56:11 andan jugando a las escondidas. Algunos dicen que es el espÃritu de una mujer que desapareció cerca del rÃo hace ya muchos años. Otros creen que es otra cosa mucho peor. Pero nadie lo sabe, al menos concretamente. Después de eso, él se fue. Ya no continúa hablando, y yo tampoco hice más preguntas. han pasado varios años desde entonces, y por suerte no he vuelto a tener una experiencia como estas, tan aterradora, que aún hasta hoy no me la he podido sacar de la cabeza, a veces pienso que quizá exista una explicación lógica, tal vez realmente habÃa una mujer en el bosque, tal vez las huellas pertenecÃan a otra persona, tal vez el cansancio influyó, pero aunque trato de pensar esto, siempre me invaden unas palabras que me dijo aquel anciano antes de marcharse, una frase que nunca olvidé, hay personas que se pierden en el bosque, incluso las más experimentadas, algunas suelen ser rescatadas y nunca vuelven a ser las mismas, dicen haber visto cosas que no son animales, dicen haber visto cosas que escapan a nuestro entendimiento y jamás vuelven al bosque.
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