June 19, 2026

5 Relatos Terrorificos de CAMPISTAS / Terror en el BOSQUE

5 Relatos Terrorificos de CAMPISTAS / Terror en el BOSQUE
5 Relatos Terrorificos de CAMPISTAS / Terror en el BOSQUE
La Cripta Embrujada
5 Relatos Terrorificos de CAMPISTAS / Terror en el BOSQUE
Los campistas tienen relatos tan aterradores que no te dejaran dormir esta noche.

0:02 lo que nos observaba desde el arroyo. Mi nombre es Fernando, soy de Jalisco y la experiencia que voy a contarte ocurrió en 2019. Yo tenía 24 años y junto con tres amigos decidimos ir a acampar durante un fin de semana a una zona montañosa ubicada entre varios pueblos rurales. Lo que vivimos esa noche sigue siendo el motivo por el que ninguno de nosotros volvió a acampar en ese lugar. Todo comenzó como cualquier viaje entre amigos. Éramos cuatro, Miguel, Jesús, Ramiro y yo. Habíamos comprado comida, lámparas, leña y todo lo necesario para pasar dos noches en la sierra. Llegamos cerca del mediodía. Había una pequeña explanada, un arroyo a unos 100 metros y montañas cubiertas de bosque en todas direcciones.

1:11 Instalamos las tiendas, comimos, tomamos fotografías y pasamos gran parte de la tarde explorando los alrededores. Todo parecía normal. Recuerdo que incluso encontramos huellas de venado cerca del arroyo. nada raro, nada que nos hiciera pensar que algo andaba mal. Al caer la noche, encendimos una fogata. Estuvimos platicando durante horas, contando historias de terror, bromeando, como cualquier grupo de amigos. Poco antes de la medianoche, ocurrió algo extraño. Escuchamos un ruido, no sé decirte si era un grito o un quejido, El caso era que venía del bosque. Lo que sí te puedo asegurar es que ese grito no era humano, pero tampoco sonaba como ningún animal que conociéramos. Fue un sonido corto, agudo y bastante desagradable. Nos quedamos en silencio, escuchando solamente, hasta que uno de nosotros, Miguel, habló en el silencio. Oigan chicos,¿ escucharon eso? Todos asentimos. Jesús dijo que probablemente era algún coyote. Esa explicación parecía razonable. Seguimos conversando.

2:40 Sin embargo, unos minutos después, volvimos a escucharlo. Esta vez más cerca. El sonido parecía provenir del arroyo. Recuerdo que sentí un pequeño escalofrío, pero intenté ignorarlo. Finalmente nos fuimos a dormir. Yo compartí a tienda con Ramiro y aproximadamente a las dos de la madrugada desperté. No sabía por qué. Abrí los ojos. Todo estaba oscuro. Entonces escuché algo. Pasos lentos, pesados, provenían del exterior. Pensé que alguno de mis amigos había salido de su tienda. Pero los pasos continuaban. dando vueltas alrededor del campamento. Escuché como algo pasaba cerca de nuestra tienda, tan cerca que podía oír las ramas romperse bajo su peso.

3:40 Ramiro también despertó.—¿ Eres tú?— susurró. Pero yo le contesté también en voz baja que no. Los dos permanecimos inmóviles, escuchando simplemente los pasos. Los pasos continuaron durante varios minutos. Después desaparecieron. A la mañana siguiente le contamos a Miguel y también a Jesús. Ellos se quedaron serios porque también habían escuchado exactamente lo mismo. Aquello nos inquietó un poco, pero todavía pensábamos que podía tratarse de algún animal grande. Durante la mañana revisamos los alrededores y fue entonces cuando encontramos algo muy raro Había huellas, muchas de ellas, cerca de las tiendas. Algunas parecían humanas, pero otras no. Lo extraño era que cambiaban. En algunos puntos parecían las pisadas de una persona descalza, y unos metros después parecían las de un animal. Ninguno de nosotros entendía lo que estaba pasando.

4:53 Tomamos algunas fotografías. y continuamos con nuestras actividades, a pesar de esto, conforme avanzó el día, comenzamos a notar algo, el bosque estaba demasiado silencioso, es decir, no escuchábamos aves, insectos, ardillas, ni un solo sonido, y esto no era normal, era como si todos los animales hubieran abandonado la zona, aquella noche decidimos permanecer despiertos hasta tarde, queríamos averiguar que estaba rondando el campamento. Aproximadamente a las once, vimos algo entre los árboles. Era una figura. Se encontraba muy lejos y de pie. Estaba observándonos. Todos la vimos. No fue nuestra imaginación.

5:46 Parecía una persona, alta, pero inmóvil, parada entre los pinos. Miguel tomó una linterna y apuntó hacia ella, la figura desapareció detrás de los árboles, y gritó, hay alguien ahí, pero nadie respondió, el bosque permaneció en silencio, pasó cerca de una hora, y volvimos a verla, esta vez en otro lugar, algo más cerca de nuestro campamento, esto no nos gustó, la figura permanecía completamente inmóvil, como si estuviera observándonos. Después desaparecía. Poco a poco nos daba la impresión de que aquella cosa se iba acercando. Poco después de medianoche, escuchamos algo proveniente del arroyo. Era una voz. Todos levantamos la cabeza. Al principio pensamos que se trataba de alguna persona, pero entonces reconocimos la voz. Era la voz de Miguel, exactamente la voz de Miguel. El verdadero Miguel estaba sentado junto a nosotros y se puso completamente pálido. La voz volvió a escucharse, esta vez más lejos. Nadie dijo ni una palabra. Sentí como se me erizaba la piel porque era imposible confundirse. Era su voz idéntica. Entonces escuchamos otra,

7:20 la voz de Ramiro. llamándonos desde la oscuridad. Ramiro estaba junto a mí, tan asustado como los demás. Las voces continuaron durante varios minutos, siempre provenientes del bosque, siempre imitando todas y cada una de nuestras voces. Aquello fue suficiente para que apagáramos la fogata y nos metiéramos en las tiendas. Nadie durmió. Aproximadamente a las 3 de la madrugada, escuchamos algo caminando nuevamente alrededor del campamento. Pero esta vez era diferente.

8:00 Parecía mucho más grande. Las ramas crujían. Las piedras se movían. Lo que fuera que estaba afuera tenía peso. Mucho peso. Escuché cómo se detenía frente a nuestra tienda. Y entonces ocurrió algo que jamás olvidaré. Escuché una respiración, lenta y profunda, justo al otro lado de la tela, tan cerca que parecía estar inclinándose sobre nosotros. Ramiro estaba temblando, yo apenas podía respirar. La respiración continuó durante varios segundos, después comenzó a relajarse. Escuchamos los pasos dirigiéndose hacia la tienda de nuestros amigos, y luego volvió el silencio. Nadie salió, nadie se movió. Esperamos hasta el amanecer, cuando finalmente salió el sol, abandonamos el campamento inmediatamente. Mientras recogíamos nuestras cosas, vi algo cerca del arroyo, algo que me hizo sentir un escalofrío.

9:10 Había huellas frescas en el lodo, pero no eran normales, parecían comenzar como las de un animal. y terminar como las de una persona, como si algo hubiera cambiado mientras caminaba, ninguno quiso acercarse demasiado, guardamos todo, subimos al vehículo, y nos fuimos, cuando nos alejábamos por el camino de terracería, ocurrió una última cosa, miré por el espejo retrovisor, y vi una figura parada entre los árboles, observándonos, era alta y muy delgada y permanecía inmóvil hasta que desapareció detrás de los pinos. Han pasado varios años desde entonces. Los cuatro seguimos siendo amigos y los cuatro recordamos aquella noche exactamente igual. Nunca encontramos una explicación, nunca regresamos a ese lugar y nunca volvimos a hablar mucho del tema pero existe algo que todavía me inquieta. No fueron las huellas, ni los pasos, ni las voces que escuchamos a pesar de darme repelús cada vez que me acuerdo de ellas, sino que fue aquella respiración, porque estoy completamente seguro de que aquello estuvo a menos de un metro de nosotros, escuchándonos, oliéndonos, observándonos.

10:47 Y si hubiera querido entrar en aquella tienda, no creo que hubiéramos podido hacer nada para impedirlo. Las luces entre los pinos Hola Alex, mi nombre es Eduardo Salazar. Soy originario de Torreón, Coahuila. Y lo que voy a contarte ocurrió durante unas vacaciones que tomé con tres amigos en la sierra de Durango. Han pasado varios años desde entonces, pero todavía recuerdo aquella experiencia con una claridad inquietante. No fue algo espectacular, ni una historia llena de monstruos. Fue algo mucho más extraño, algo que ninguno de nosotros sabíamos.

11:47 puede explicar hasta ahora. Todo ocurrió en octubre de 2020. Mi amigo Iván había propuesto que fuéramos a acampar durante un fin de semana largo. Éramos cuatro personas en total, Iván, Roberto, Daniel y yo. Los cuatro teníamos experiencia acampando. Nos gustaban los bosques, las caminatas y y alejarnos de la ciudad durante algunos días. Después de investigar varias zonas, decidimos visitar una región montañosa de Durango que nos habían recomendado algunos excursionistas.

12:30 Era un lugar hermoso, bosques de pinos, senderos poco transitados, arroyos de agua cristalina y kilómetros de naturaleza prácticamente intacta. Llegamos cerca del mediodía El clima era perfecto. Instalamos nuestras tiendas en una pequeña explanada rodeada de árboles. A unos 100 metros había un arroyo y detrás del campamento comenzaba una zona boscosa mucho más densa. Pasamos la tarde caminando, tomando fotografías y disfrutando del paisaje. Nada fuera de lo normal.

13:13 Aquella primera noche Encendimos una fogata, preparamos algo de comida y nos quedamos platicando hasta aproximadamente las once. Fue entonces cuando Roberto señaló hacia el bosque. Estaba viendo algo que nosotros no podíamos ver. Chicos, chicos, ven eso. Todos volteamos. A lo lejos entre los árboles podía verse una luz, pequeña, algo amarillenta como la luz de una linterna. No nos preocupó en un principio. Pensamos que serían otros campistas. Después de todo, no éramos los únicos visitantes en la sierra.

14:01 Seguimos conversando. Sin embargo, unos minutos después, apareció una segunda luz, y luego una tercera. Las tres parecían moverse entre los árboles. Miren, debe haber otro grupo acampando por ahí Comentó Daniel En eso todos estuvimos de acuerdo Al cabo de un rato Dejamos de prestarles atención Finalmente nos fuimos a dormir Y a la mañana siguiente Salimos a explorar Recorrimos varios senderos Subimos una pequeña colina Y durante el trayecto Buscamos señales del supuesto campamento Pero no encontramos nada Ni tiendas, ni fogatas, ni vehículos, ni basura. Nada de señales. Aquello nos pareció tan raro, pero tampoco le dimos demasiada importancia. La sierra era enorme. Podían encontrarse en cualquier otro lugar. Esa segunda noche ocurrió algo diferente. Volvimos a encender una fogata, y aproximadamente a las diez... Aparecieron nuevamente las luces, esta vez eran cinco. Se movían lentamente entre los pinos, pero había algo extraño. Parecían demasiado alejadas, mucho más lejos que la noche anterior. Iván estaba muy pero muy desconcertado, así que

15:34 nos dijo,¿ no se supone que estaban del otro lado? Él tenía razón, la posición era distinta. Las observamos durante varios minutos. Las luces avanzaban lentamente. A veces desaparecían detrás de los árboles. Luego reaparecían. Pero siempre mantenían una distancia similar entre ellas. Como si formaran una fila. Quizás son excursionistas caminando de noche. Dijo uno de mis amigos que se llamaba Roberto. Aquella explicación parecía razonable. hasta que ocurrió algo muy raro. Una de las luces ascendió. No caminó.

16:20 No rodeó un obstáculo. Simplemente pareció elevarse varios metros. Después volvió a descender. Nos quedamos observando en silencio. Nadie dijo nada durante varios segundos. Daniel, muy aterrado, dijo,« Tal vez es una pendiente». pero incluso él sonaba poco convencido. Las luces continuaron moviéndose durante casi una hora, hasta que desaparecieron. Aquella noche costó un poco más de trabajo dormir, no porque estuviéramos asustados, sino porque aquello resultaba extraño. Al día siguiente decidimos investigar, tomamos las mochilas y nos dirigimos hacia la zona donde habíamos visto las luces. El recorrido fue complicado.

17:13 Había muchas rocas, terreno irregular y zonas donde prácticamente era imposible caminar durante la noche, sin riesgo de sufrir alguna caída. Tras varias horas llegamos al lugar aproximado, pero no nos encontramos nada, absolutamente nada, ni huellas, ni señales de campistas, ni restos de fogatas. Lo único que había era bosque Bosque por todas partes. Esa noche comenzó a inquietarnos de verdad, porque las luces regresaron, pero ahora eran muchas más. Contamos al menos diez, quizá doce. Se movían lentamente entre los árboles y parecían estar cada vez más cerca. Recuerdo perfectamente que el ambiente cambió. Las conversaciones cambiaron. se hicieron más cortas.

18:11 Todos observábamos el bosque, intentando comprender que eran aquellas luces. Entonces Roberto tomó uno de los binoculares que teníamos, los utilizó durante varios segundos y su expresión cambió por completo. Yo le pregunté,¿ qué pasa?¿ Qué tienes? Pero él no respondió inmediatamente. Continuó observando. Luego bajó los binoculares y nos dijo, tartamudeando, no veo personas. Sentí un escalofrío.¿ Cómo que no vas a ver personas? No, veo las luces, pero no veo a nadie más sosteniéndolas. Nadie respondió en ese momento. Yo tomé los binoculares, miré hacia las luces y entendí a qué se refería. Las veía claramente, pequeños puntos luminosos entre los árboles, pero no lograba distinguir ninguna silueta humana. Era como si las luces estuvieran solas, suspendidas en la oscuridad.

19:27 Me convencí de que la distancia era demasiado grande para distinguir detalles, pero algo dentro de mí comenzó a sentirse incómodo. Aquella noche las luces permanecieron visibles hasta casi las dos de la madrugada. Después desaparecieron. La cuarta noche fue la peor. Habíamos decidido que al día siguiente regresaríamos a casa. La experiencia comenzaba a resultar inquietante, no aterradora, pero sí bastante incómoda. Aquella noche el bosque estaba completamente silencioso. No se escuchaban insectos, ni aves, ni siquiera el viento, solo el sonido ocasional del arroyo. Y en ese momento, las luces volvieron a aparecer, poco después de las diez, y esta vez estaban mucho más cerca de nosotros. Demasiado cerca, diría yo. Podíamos distinguir claramente su movimiento entre los árboles. Recuerdo que una de ellas apareció detrás de un pino a menos de 50 metros del campamento. Ninguno dijo una palabra. La observamos durante varios segundos y entonces apareció otra y después otra. Sentí un nudo en el estómago porque seguíamos sin ver personas, solo las luces moviéndose lentamente como si estuvieran observándonos. Y en

21:03 ese momento de miedo, Daniel fue el primero en hablar. Esto ya no me gusta. Nadie discutió porque todos pensábamos lo mismo. Las luces permanecieron inmóviles durante varios minutos. Luego comenzaron a desplazarse lentamente rodeando el campamento. Simplemente rodeándolo, como si estuvieran recorriendo un círculo invisible. Aquello duró cerca de media hora, y entonces ocurrió algo que jamás olvidaré. Una de las luces apareció entre los árboles, justo frente a mí.

21:47 La observé atentamente, esperando ver a la persona que la sostenía, pero no había nadie, nada. Solo aquella luz amarillenta suspendida entre los pinos. Durante unos segundos permaneció inmóvil y después se apagó. Simplemente desapareció. Las demás hicieron lo mismo, una por una, hasta que el bosque volvió a quedar completamente oscuro. Esa noche ninguno durmió bien. Al amanecer desmontamos el campamento y emprendimos el regreso. Antes de irnos, nos cruzamos con un guardabosques que patrullaba toda la zona y le contamos lo ocurrido. Esperábamos que nos ofreciera alguna explicación, pero en lugar de eso, guardó silencio durante varios segundos y después nos dijo algo que todavía recuerdo. No son los primeros que me cuentan esto. Hay varios campistas que incluso han dejado de venir por aquellas mismas luces, sentí un escalofrío horrible en el cuerpo, le preguntamos que a qué se refería, el hombre explicó que durante años, algunos excursionistas, habían reportado luces similares, siempre en la misma región, siempre durante la noche, y siempre, sin lograr encontrar personas, que las produjeran,¿ y

23:23 qué son?, el guardabosque se encogió de hombros y nos contestó sin saber una respuesta. Si lo supiera, dejaría de ser un misterio, muchacho. Yo no las he visto, pero hay varios que sí. Nos marchamos poco después, intentando encontrar explicaciones racionales, fenómenos naturales, reflejos, otros excursionistas, cualquier cosa. pero nunca encontramos una respuesta convincente. Han pasado varios años desde entonces. He vuelto a acampar muchas veces, en distintos estados, en distintos bosques. Jamás he vuelto a ver algo parecido, y aunque todavía intento convencerme de que existía una explicación lógica, hay algo que no logro olvidar. Aquella última noche, cuando las luces rodearon el campamento, porque estoy completamente seguro de que si aquellas luces pertenecían a personas, deberíamos haber visto a alguien, y si no pertenecían a personas, entonces no sé qué fue lo que estuvo observándonos desde el bosque durante cuatro noches consecutivas. Un grito de auxilio. Soy originario

25:01 de Guanajuato. Mi nombre es Ricardo Zamora. Y desde hace años me gusta salir a acampar a distintos lugares de México. Lo que voy a contarte ocurrió en 2022. Durante una excursión que realicé completamente solo en una zona montañosa de la Sierra Gorda. He dudado muchas veces en compartir esta experiencia, porque incluso yo mismo tuve problemas para creerla, pero créeme que fue real. Todo comenzó durante un fin de semana largo. Llevaba varios meses trabajando sin descanso y quería pasar unos días rodeado de naturaleza. La comunidad más cercana al lugar donde yo iba se encontraba a varios kilómetros de distancia. Precisamente, Eso era lo que yo quería. Quería desconectarme de todo.

25:56 Llegué cerca del mediodía. Después de caminar varias horas, encontré un sitio perfecto para instalar mi tienda. Había una pequeña explanada rodeada de árboles, un arroyo cercano y una vista impresionante de las montañas. El lugar parecía sacado de una fotografía. Pasé la tarde explorando, tomando algunas imágenes y y preparando el campamento, cayó la noche y encendí una fogata, preparé café, y me senté a observar todo el cielo, no había señales de otras personas, no había ruidos, ni luces a la distancia, solamente veía bosque, poco después de las 11, me metí a la tienda para dormir, la primera parte de la noche, me encontraba dormido, y todo sucedía, con mucha normalidad, Pero aproximadamente a la una de la madrugada, me desperté de golpe. Al principio pensé que había sido un sueño.

27:01 Permanecí acostado, escuchando. Entonces volvió a ocurrir. Empecé a escuchar una voz, lejana. Era la voz de un niño, tal vez de algunos siete u ocho años. ¡Ayuda! ¡Ayuda! Abrí los ojos inmediatamente. Me incorporé. Escuché con atención... y pasaron varios segundos, y entonces volvió a escucharse, ayuda, ayúdenme por favor, sentí un escalofrío, parecía que al niño le estaban haciendo cosas muy feas, sonaba desesperado, todo esto me dio algo de miedo, más que nada por la situación, tal vez alguna familia disfuncional, tal vez el niño estaba siendo atacado por algún animal, Había muchas interrogantes, y yo tenía que saber.

27:56 Tomé la linterna, salí de la tienda y observé la oscuridad. La voz provenía del bosque. No podía determinar exactamente desde dónde, pero definitivamente venía de entre los árboles. Grité con autoridad,¿ Quién está ahí? No obtuve respuesta, solamente silencio. Después de unos minutos, regresé a la tienda. Pensé que quizá había escuchado mal. Tal vez algún animal. Tal vez el viento. Sin embargo, unos minutos después, volvió a escucharse. ¡Ayuda! ¡Ayuda! Esta vez con mayor claridad. Era imposible confundirlo. Era la voz de un niño y parecía muy asustado. Recuerdo que sentí un conflicto interno. Por un lado quería salir a buscarlo.

28:50 Por otro lado, me parecía extraño que hubiera un niño en medio de la montaña a esa hora, completamente solo. Pasé más de media hora escuchando. La voz aparecía y desaparecía, y de pronto volví a escucharse, siempre diciendo lo mismo, con el mismo tono desesperado. Ayuda, ayuda. Lo raro era que nunca parecía acercarse, tampoco parecía alejarse. Siempre sonaba exactamente igual, como si proviniera del mismo lugar. Finalmente amaneció y decidí buscar. Si realmente había alguien perdido, tal vez necesitaba ayuda. Tomé el agua, mi mochila y me dirigí hacia la dirección aproximada de donde provenía la voz. Caminé durante horas, recorrí senderos, pequeños barrancos y zonas boscosas. pero no encontré nada, ni huellas, ni ropa, ni señales de un niño. Aquello me pareció extraño, pero pensé que quizá me había equivocado de dirección. Regresé al campamento al caer la tarde. Aquella segunda noche me acosté convencido de que probablemente había imaginado parte de la experiencia, o tal vez había sido un sueño muy vívido. Entonces la voz regresó, a la misma hora, aproximadamente a la

30:24 una de la madrugada.—¡ Ayuda! ¡Ayúdenme, por favor! Sentí como se me helaba la sangre, porque era exactamente la misma voz, exactamente el mismo tono, la misma intensidad, las mismas palabras. Como si estuviera escuchando una grabación. Salí de la tienda nuevamente. y permanecí observando la oscuridad, la voz continuó durante varios minutos, entonces ocurrió algo, que me inquietó todavía más, escuché que el niño pronunciaba otra frase, una frase diferente, ya no de auxilio, tengo frío, aquello me puso nervioso, porque sonaba increíblemente real, era la voz de un niño pequeño,¿ dónde estás? grité, pero no hubo respuesta, solamente silencio, después volví a escucharse, tengo frío, ayúdenme por favor, aquella noche prácticamente no dormí, la voz continuó apareciendo durante varias horas, siempre desde la oscuridad, siempre imposible de localizar, a la mañana siguiente decidí abandonar el campamento, algo no me gustaba, No lograba explicar qué era, pero sentía que debía marcharme. Mientras recogía mis cosas, empecé a mirar hacia el bosque. Veía nada más que troncos

31:56 y ramas, y entre ellos vi una pequeña silueta. Era la silueta de un niño, pero esta resplandecía incluso en la oscuridad de las sombras del bosque. Resplandecía con una luz tenue, Toda la silueta resplandecía. Aquel niño solamente me miraba y me hacía con su mano para que lo acompañara. Me estaba invitando, quién sabe a dónde. Yo solamente me apresuré, recogí todas mis pertenencias y me fui de ahí. Mientras bajaba, mientras bajaba por el camino, rodeado por árboles y monte, empecé a escuchar pisadas. pisadas a ambos extremos. No podía ver con propiedad. Las ramas y los arbustos me tapaban, pero algo me decía que me venían acompañando. No era uno, eran varios, ya que sonaban varias pisadas a ambos extremos.

32:59 Yo apresuré el paso y salí corriendo de ahí, mientras subí a mi camioneta que la dejé estacionada precisamente en un paradero especial. Traté de tranquilizarme, salí a la carretera y en ese momento me di cuenta que en mi rostro había unas marcas muy extrañas eran como rasguños traía rasguñado todo mi rostro eran cinco dedos cinco uñas clavadas ahí y rasgadas esto explicaba por qué el hombre que estaba cuidando mi auto me miró extraño parecía como si algo me hubiera atacado como si alguien me hubiera rasguñado pero a pesar de tener las marcas no sentía dolor excepto cuando me las tocaba yo estaba confundido se supone que nada me había sucedido no me había encontrado con ningún animal feroz ni tampoco con ninguna persona pero tenía esas marcas cubriéndome el rostro seguí manejando hasta que llegué a mi casa y saben lo más inexplicable y también lo más espeluznante Es que al llegar a mi casa e ir con mi madre... Las marcas habían desaparecido... Pero la cara me ardía... Como si los rasguños apenas se me hubieran hecho... Me miraba una y otra vez en el espejo pero nada... Las marcas habían desaparecido... Aquella vez...

34:29 Fue la última... Que fui de excursión solo... A un bosque... No sé qué fue lo que me pasó... No sé qué fue lo que vi... Pero en definitiva... No era un niño, y por las marcas que me había dejado y el dolor, tampoco era inofensivo. Los silbidos en la montaña Mi nombre es Manuel Ortega, soy originario de Chihuahua, y desde joven me ha gustado salir a caminar ahí por las montañas y bosques, sobre todo del norte del país, lo que voy a contarte, me ocurrió en un verano, durante una excursión en solitario, por una zona montañosa, de la Sierra Tarahumara, he contado esta historia muy pocas veces, porque sé cómo suena, yo mismo intenté convencerme durante años, de que existía una explicación lógica, pero hasta el día de hoy, Sigo sin encontrarla. En aquella época tenía 32 años.

35:47 Acostumbraba a realizar caminatas largas por la sierra. Me gustaba alejarme de las rutas turísticas y buscar lugares poco visitados. Siempre iba preparado. Llevaba mapas, radio, comida, agua y equipo de campamento. No era ningún improvisado. Aquella excursión Estaba planeada para durar tres días. Mi intención era llegar a una zona elevada, desde donde podían observarse varios cañones de la región. El primer día transcurrió sin problemas. El paisaje era impresionante.

36:29 Bosques de pino interminables, montañas cubiertas de niebla y un silencio que difícilmente puede encontrarse en una ciudad. Instalé mi campamento cerca de una pequeña meseta. Era un lugar perfecto, plano y alejado de barrancos, y con una buena visibilidad hacia los alrededores. La primera noche fue tranquila. Preparé algo de comida, observé las estrellas y me acosté temprano. Nada extraño ocurrió. Fue durante la segunda tarde cuando comenzó todo. Me encontraba explorando en una zona boscosa, relativamente alejada del campamento.

37:14 Mientras caminaba, escuché un silbido, un silbido corto, como el que haría una persona para llamar la atención. Me detuve inmediatamente. Miré alrededor, pero no vi a nadie. Pensé que tal vez había otro excursionista, al menos cerca de ahí. No era imposible. aunque tampoco era común. Continué caminando. Unos minutos después, escuché el silbido nuevamente. Esta vez provenía de otra dirección. Volví a detenerme, pero nada, solamente veía árboles. Recuerdo que incluso grité,¿ Hay alguien ahí? Nadie respondió. Aquello me pareció raro, pero no alarmante. Seguí caminando, Y entonces ocurrió algo curioso.

38:09 Por simple impulso, silbé una vez. Un silbido corto, apenas un segundo, esperando a que si había alguien cerca, pues respondiera. No pasaron ni dos segundos, cuando escuché otro silbido, exactamente igual al mío, pero venía de algún punto entre los árboles. Sentí un pequeño escalofrío, no porque pensara en algo paranormal, sino porque parecía que alguien me estaba imitando. Muy gracioso, dije en voz alta, pero no hubo respuesta. Aquella tarde regresé al campamento. Sin embargo, el asunto siguió rondando en mi cabeza. Cuando cayó la noche, preparé café y me senté junto a una pequeña fogata. el bosque estaba tranquilo, entonces escuché el silbido nuevamente, estaba cerca de ahí, giré la cabeza inmediatamente, volví a escucharlo, ahora desde otro punto, era como si alguien se estuviera moviendo, o tal vez había varios, pero jamás lograba ver nada, intenté convencerme de que se trataba de alguna ave nocturna, existen especies que Capaces de producir sonidos extraños Esa explicación me ayudó a tranquilizarme Finalmente me fui a dormir Pero aproximadamente a las 2

39:43 de la madrugada Desperté Había escuchado algo Abrí los ojos Y entonces volvió a sonar El silbido Esta vez provenía de afuera Pero exactamente afuera de la tienda Mi corazón empezó a palpitar Permanecí inmóvil escuchando, pasaron varios segundos y entonces escuché otro, este todavía más lejos, luego otro aún más lejos que el anterior, como si aquello se estuviera alejando montaña arriba, no dormí bien el resto de la noche, al amanecer decidí continuar la excursión, mi objetivo estaba relativamente cerca, pensé que el cambio de ubicación resolvería el problema y pero no fue así, mientras caminaba por una zona rocosa, escuché nuevamente el silbido, y después otro, esta vez parecía responder al primero, como si dos personas estuvieran comunicándose, uno desde una ladera, otro desde otra, me detuve, escuchando atentamente los sonidos, estos continuaron durante varios minutos, siempre manteniendo cierta distancia, nunca acercándose demasiado. Jamás vi a nadie. Aquello comenzaba a inquietarme, porque la zona era extremadamente aislada, no había senderos cercanos

41:16 ni señales de otros excursionistas. Esa noche instalé el campamento en otro lugar, una pequeña elevación rodeada de bosque. Mientras preparaba la cena, escuché algo que me hizo sentir un verdadero escalofrío. Alguien silbó exactamente detrás de mí, tan cerca que me puse de pie de inmediato. Giré, pero no pude ver absolutamente nada, solo oscuridad entre los árboles. Tomé la linterna, iluminé todo alrededor. Entonces, escuché otro silbido, a unos treinta metros, y después otro aún más lejos, como si aquello se estuviera retirando. Aquella noche decidí permanecer despierto durante varias horas. No me sentía tranquilo. La fogata iluminaba apenas unos metros alrededor. Más allá de eso, solo existía oscuridad.

42:20 Y cada cierto tiempo, escuchaba los silbidos. Siempre desde lugares distintos. Siempre breves. Siempre imposibles de localizar. Pasada la medianoche, ocurrió algo que jamás olvidaré. Escuché un silbido proveniente de una colina cercana. Unos segundos después escuché otro, pero este último no venía de la montaña, venía exactamente detrás de mí, dentro del bosque. Sentí como se me erizaba la piel, porque por primera vez tuve la sensación de que aquello no estaba simplemente haciendo ruido, Parecía estar acercándose o tal vez estaba jugando conmigo de alguna manera enfermiza. Decidí entrar a la tienda, apagué la fogata y permanecí escuchando. Los silbidos continuaron durante casi una hora hasta que finalmente desaparecieron.

43:24 Cuando amaneció, recogí mis cosas. Había decidido terminar la excursión antes de tiempo. Lo que había vivido era más que suficiente, ya no tenía más sed de aventura, mientras descendía por un sendero, me encontré con un hombre mayor, era un hombre que se veía solitario, un semblante bastante serio, vivía cerca del bosque, y por ende, lejos de cualquier otra casa, estaba acostumbrado a estar solo, de alguna manera extraordinaria, pude sacarle plática, y terminé contándole lo sucedido, El hombre simplemente se me quedó mirando y me dijo,¿ Y tú le respondiste los silbidos? Y yo le contesté,¿ Pero a quiénes?

44:12 Los silbidos que me dices, si se los contestaste, porque eso no se debe de hacer. Eso nunca lo hagas, porque si se los contestas, es como alguna especie de invitación. Él me contó que según algunas historias antiguas de la región, Existían zonas de la sierra donde no era recomendable responder silbidos desconocidos, sobre todo durante la noche. Los ancianos afirmaban que algunas veces los sonidos imitaban a las personas, que respondían exactamente igual, y que cuanto más atención les prestabas, más parecían acercarse. Las personas que seguían silbando decían que el silbido extraño de alguna manera que no pueden explicar.

45:02 Los hipnotizaba, los jalaba a lo profundo del bosque y simplemente desaparecían. Ya jamás se les veía. Yo no sabía qué pensar. Parte de mí quería reírse de aquella explicación, pero otra parte recordaba perfectamente lo que había sucedido en la noche. Los silbidos, las respuestas... y la sensación de que algo se movía entre los árboles sin dejarse ver. Han pasado varios años desde entonces. He vuelto muchas veces a la Sierra Tarahumara, pero hay una costumbre que abandoné para siempre. Nunca vuelvo a responder un silbido cuando estoy solo en el bosque. La mujer junto al río. Mi nombre es Javier Morales, soy de Guadalajara y desde hace años me gusta salir a acampar durante mis vacaciones. Lo que voy a contarte ocurrió en noviembre de 2021, cuando decidí pasar unos días solo en una zona boscosa cerca de un río en la Sierra de Puebla. Nunca fui una persona especialmente supersticiosa, pero después de aquella experiencia comprendí que

46:36 existen cosas que no siempre tienen una explicación sencilla. En aquel entonces, acababa de terminar un proyecto muy estresante en mi trabajo. Necesitaba alejarme de la ciudad, descansar, estar algunos días rodeado de naturaleza. Por eso elegí un lugar poco conocido que me había recomendado un compañero. Era una zona hermosa, bosques densos, senderos poco transitados y un río que atravesaba la sierra formando pequeñas cascadas y pozas naturales. Llegué cerca del mediodía. Después de caminar durante un par de horas, encontré una explanada perfecta para instalar mi tienda. El río se encontraba aproximadamente a 100 metros. Podía escuchar el sonido del agua incluso desde el campamento. Era exactamente el tipo de lugar que estaba buscando. La primera tarde transcurrió sin problemas.

47:40 Exploré los alrededores, tomé fotografías, preparé algo de comida y me senté junto a una pequeña fogata mientras observaba cómo el sol se Desaparecía detrás de las montañas Aquella noche dormí profundamente Nada extraño ocurrió El problema comenzó durante la segunda noche Eran aproximadamente las once cuando desperté No sabía exactamente por qué Al principio pensé que había sido el viento Permanecí acostado unos segundos Entonces escuché algo Alguien que lloraba Era una mujer. Su llanto provenía del río. Abrí los ojos inmediatamente, me incorporé dentro de la tienda y escuché con más atención. Y sí, era una mujer. No parecía estar gritando, ni tampoco estar desesperada. Simplemente estaba llorando, de forma lenta y demasiado triste. Como si estuviera sufriendo profundamente.

48:53 Sentí cierta preocupación. Quizá alguien necesitaba ayuda, pensé. Tomé mi linterna y salí de la tienda. La noche estaba completamente oscura. Solo la luz de la luna iluminaba parcialmente el bosque. Escuché nuevamente el llanto. Continuaba y continuaba. Parecía provenir de la orilla del río. Caminé algunos metros, pero conforme me acercaba, el sonido desaparecía. Miré alrededor y no veía a nadie. Regresé al campamento, bastante confundido, y pocos minutos después el llanto volvió. Aquello me resultó muy extraño. Sin embargo, terminé convenciéndome de que tal vez se trataba de algún animal.

49:43 Después de un rato conseguí volver a dormir. A la mañana siguiente, exploré la zona cercana al río. No encontré huellas, No encontré ningún rastro de que hubiera personas cerca de ahí. Continué disfrutando del viaje, aunque la experiencia seguía rondando mi cabeza. Aquella noche ocurrió exactamente lo mismo. Poco después de medianoche desperté y escuché el llanto nuevamente. Esta vez parecía más cercano. Sentí como se me erizaba la piel. Salí de la tienda, iluminé los árboles, el sendero, la orilla del río, pero no había nada. El llanto continuaba, suave y constante, como si alguien estuviera sentado junto al agua. Escuchándolo sentí algo extraño, no parecía un llanto normal, transmitía una tristeza difícil de describir, una tristeza tan profunda, que resultaba incómoda, como si la persona hubiera estado llorando durante mucho tiempo, decidí acercarme más, avancé hasta la orilla, y entonces vi algo, una silueta, al otro lado del río, había una mujer, estaba de pie, observando el agua, mi corazón comenzó a acelerarse, y simplemente grité en ese momento, disculpe,¿ se encuentra bien?, La figura

51:17 no respondió. Permaneció inmóvil.—¿ Necesita ayuda, señora? Esta jamás me contestó. Sentí una mezcla de preocupación y nerviosismo. La distancia no era muy grande, quizá veinte metros, pero no lograba distinguir su rostro. Solo veía una figura oscura. Entonces ocurrió algo raro. La mujer comenzó a caminar. lentamente siguiendo la corriente y desapareció entre los árboles, me quedé observando durante varios segundos sin comprender lo que acababa de ocurrir, finalmente regresé a la tienda y pasé el resto de la noche despierto, a la mañana siguiente decidí preguntar sobre esto en una pequeña comunidad que se encontraba a varios kilómetros, quizá alguna habitante de la zona tenía la costumbre de caminar por ahí o quizá alguien se encontraba atravesando una situación difícil esa explicación me parecía más razonable sin embargo cuando mencioné la mujer las expresiones de algunos habitantes cambiaron un hombre mayor me preguntó¿ la escuchaste llorar? yo asentí con la cabeza el anciano intercambió una mirada con otra persona y después me dijo algo que no me gustó escuchar. Si

52:49 vuelves a escucharla, hijo, no la sigas. Es más, aléjate de ella inmediatamente. Aquello me hizo sentir muy incómodo. No quise profundizar demasiado. Agradecí solamente la información y regresé al campamento. Intenté convencerme de que simplemente estaban alimentando alguna vieja leyenda local. Pero aquella noche ocurrió algo que cambió por completo mi forma de ver la situación. Eran aproximadamente las dos de la madrugada, cuando desperté nuevamente. El llanto había regresado, pero esta vez sonaba diferente, más desesperado, más intenso, como si la mujer estuviera sufriendo. Tomé la linterna y salí inmediatamente.

53:46 El sonido provenía del río. Caminé hacia la orilla y entonces la vi. Estaba ahí, apenas a unos metros, de espaldas. Vestía algo parecido a un vestido claro. Su cabello oscuro caía sobre sus hombros. Permanecía inmóvil, mirando hacia el agua. Mi respiración se aceleró. No sabía qué hacer. Por un momento pensé en acercarme, preguntarle si necesitaba ayuda, pero algo dentro de mí me decía que no lo hiciera. Entonces la mujer dejó de llorar. El silencio fue inmediato y lentamente comenzó a girar la cabeza. No el cuerpo, solamente la cabeza. Sentí un escalofrío tan intenso que me paralicé.

54:40 Estaba completamente petrificado frente a aquella mujer. No alcancé a ver completamente su rostro, porque en ese instante apunté la linterna hacia ella y la figura desapareció. Se desvaneció como si de humo se tratara. El lugar quedó vacío. Solo permanecía el sonido del río. Retrocedí inmediatamente y regresé a la tienda. No volví a salir hasta el amanecer, A la mañana siguiente desmonté el campamento. Había decidido marcharme. Mientras recogía mis cosas, observé algo cerca de la orilla. Huella tras huella. Pisadas humanas. Parecían dirigirse hacia el río. Pero no regresar. Las seguí durante varios metros. Terminaban justo donde la corriente era más profunda. Y después desaparecían. aquello terminó de convencerme de que debía irme, durante el regreso, volví a pasar por la comunidad, le conté lo sucedido al anciano, y el hombre permaneció en silencio, mientras yo contaba todo, solamente para finalizar diciéndome, que muchos la han escuchado, incluso no solamente campistas, sino que mismas personas del pueblo, que a veces pasan por esos senderos, O a veces se meten entre los árboles, los niños más que nada, que

56:11 andan jugando a las escondidas. Algunos dicen que es el espíritu de una mujer que desapareció cerca del río hace ya muchos años. Otros creen que es otra cosa mucho peor. Pero nadie lo sabe, al menos concretamente. Después de eso, él se fue. Ya no continúa hablando, y yo tampoco hice más preguntas. han pasado varios años desde entonces, y por suerte no he vuelto a tener una experiencia como estas, tan aterradora, que aún hasta hoy no me la he podido sacar de la cabeza, a veces pienso que quizá exista una explicación lógica, tal vez realmente había una mujer en el bosque, tal vez las huellas pertenecían a otra persona, tal vez el cansancio influyó, pero aunque trato de pensar esto, siempre me invaden unas palabras que me dijo aquel anciano antes de marcharse, una frase que nunca olvidé, hay personas que se pierden en el bosque, incluso las más experimentadas, algunas suelen ser rescatadas y nunca vuelven a ser las mismas, dicen haber visto cosas que no son animales, dicen haber visto cosas que escapan a nuestro entendimiento y jamás vuelven al bosque.