5 Relatos de Vigilantes que no te Dejaran dormir / Historias de Horror
0:11 Los trabajos nocturnos son trabajos que muchas personas deciden despreciar. A muchas personas no les gusta trabajar de noche. Ya sea porque sienten algo incómodos o porque simplemente el horario no va acorde con su vida. Hay muchas personas que estos trabajos les gustan demasiado. Ya sea porque sienten una enorme paz al trabajar de noche. Porque no les gusta... tener que convivir con muchas personas, o porque simplemente la noche es su momento preferido de todo el dÃa. En esta ocasión escucharemos a personas que trabajan en este turno nocturno, pero de un trabajo muy muy peculiar, un trabajo en el cual ocurren muchas cosas. El trabajo de velador, de vigilante, es uno de los que me llegan muchos relatos extraños.
1:12 pues a veces los mandan a lugares recónditos, a vigilar ciertas cosas o ciertos terrenos, en donde ocurren cosas extrañas. Mi nombre es Alejandro, esta es la cripta embrujada, comencemos. Esta primera historia viene de parte de Moisés Estrada. Moisés nos cuenta esto, que le sucedió alrededor de cuando tenÃa 18 años, recién cumplidos. Moisés, en ese preciso momento, estaba atravesando por una etapa muy difÃcil. Su familia, que creo que, como en todas las otras familias, ha sucedido, estaba atravesando por dificultades económicas. Y obviamente Moisés, Al acabar la preparatoria, no querÃa sumar más gastos a la familia, ahora estudiando en la universidad. Su plan era ese, estudiar en la universidad.
2:23 Pero decidió por lo menos trabajar dos años. Antes de entrar a la universidad, ahorrar un poco de dinero y ayudar a sus padres ya que tenÃa otros tres hermanos menores. En ese momento Moisés la tenÃa muy clara y se repetÃa a sà mismo. ocupo un trabajo donde me agarran rápido y que la paga de perdido sea decente más o menos buena y sus súplicas fueron escuchadas por una empresa de seguridad privada la cual no pedÃa mucha experiencia en el campo pero eso sà disponibilidad de horario durante la noche la paga era muy buena y es porque el lugar que tenÃa que vigilar estaba muy retirado y eran 12 horas Moisés aceptó este trabajo y lo llevaron a un almacén en donde estaban resguardadas varios automóviles que se dedicaban a la construcción, máquinas perforadoras, camiones de mezcla, camiones de construcción, etc. Una gran variedad de vehÃculos que se dedicaban plenamente a la construcción. Ãl no iba a estar solo, habÃa otro vigilante ahà con él. un vigilante que tenÃa muchos años de experiencia y que rápidamente se volvió amigo de Moisés. Don Alberto, o Don Beto como le decÃa él, era un vigilante de 50 años. Se tiene que decir que
3:55 uno a la edad de 50 años, uno no es viejo, uno todavÃa tiene mucha vida por delante. El caso es que Don Alberto era muy buena persona, extremadamente buena persona, muy bonachón, Recibió a Moisés con los brazos abiertos Le explicó todo de una muy buena manera Y cotorreando, ¿no? Como él dice De muy buen humor El caso es que don Alberto A pesar de tener ese buen humor Era castigado con varias enfermedades Las cuales habÃan deteriorado de mucha, mucha gravedad su salud Tanto asà que tenÃa una tos Que expulsaba con frecuencia tenÃa ataques de tos, que incluso a Moisés, a veces lo preocupaban, parecÃa que se quedaba sin oxÃgeno, sin poder respirar, y esto con el tiempo obviamente, se fue agravando, don Alberto, faltaba algunas noches, porque su salud se lo impedÃa, a veces lo internaban, y otras noches si llegaba, y esas noches en las que faltaba don Alberto, Moisés se dio cuenta de algo. TenÃa que estar muy al pendiente. Debido a que en ese almacén habÃa herramientas de gran valor, no solamente maquinaria pesada, sino todo lo que conlleva la construcción. Palas, picos, llaves, rotomartillos, taladros, etc.
5:28 Cosas que uno podrÃa vender. El caso es que siempre habÃa una pandillita que rodeaba todo el depósito, esperando que el vigilante... En esa cuestión, Moisés bajara la guardia para poder ellos entrar y robar a Distri Siniestra. Obviamente Moisés se dio cuenta de esto y pues tenÃa que estar más al pendiente cuando no llegaba Don Alberto, que era su camarada, como se decÃa. El caso es que una vez que llegó Don Alberto, que cada vez se veÃa peor de salud, habló con Moisés y Moisés le comentó esto. y él le dijo muy claro, no se preocupe camarada, yo no lo voy a dejar solo, aquà siempre me va a tener, aunque me vaya, yo lo voy a andar cuidando, resulta que un tiempo atrás, una pandilla ya se habÃa metido a este almacén, y como solamente habÃa un guardia, pues lo habÃan sometido, y en este sometimiento, el guardia también terminó algo dañado de su cuerpo, Entonces ellos se cuidaban entre los dos... Pero la enfermedad... No se mide... Ya si si seas joven o viejo... Ella te lleva... Y asà fue como le pasó... A don Alberto...
6:52 Don Alberto una noche... Simplemente ya no se presentó... Y a Moisés le dieron la triste noticia... Pocas horas después... El supervisor le dijo que don Alberto habÃa fallecido... Y que iban a tardar aproximadamente dos dÃas... o incluso tres dÃas, tres noches completas, en poder llevarle un acompañante, que él tenÃa que vigilar solo esos tres dÃas, debido a que estaban contratando otras personas y tenÃan que llevar a ese lugar un vigilante con experiencia, entonces para sacar al otro vigilante tenÃan que meter a otro, y en lo que tenÃan que llevar los papeles, empezar el trámite, en fin, yo creo que Es un trámite que todos nosotros conocemos muy bien... Y que sabemos que se tardan dÃas... Ãl tenÃa que vigilarlo solo... Entonces él sabÃa muy bien que estaba expuesto... Y a pesar que tenÃa la radio a la mano... SabÃa perfectamente que la ayuda tardarÃa en llegar...
7:53 Y fue asÃ... Como cada rondÃn que hacÃa... Cada hora antes... Ahora lo hacÃa cada media hora... Y escuchaba... Escuchaba como las pisadas... Pasaban por su caseta E iban y rodeaban todo el almacén Asà que tenÃa que andar con cuidado Ãl tenÃa que ir a vigilar La entrada de atrás Donde se encontraba la casilla de vigilancia Donde siempre estaba Don Alberto Era la suya Al llegar hasta aquella puerta Ãl empezó a notar algo Empezó a escuchar Como un ataque de tos Una persona estaba tosiendo Ãl estaba pasando por un pasillo que se hacen los pasillos enormes entre los autos y empezó a escuchar esa tos que venÃa de la caseta de vigilancia de don Alberto. Pero no era una tos que él no conocÃa. Era una tos que se le hacÃa muy familiar. Ãl vio claramente cómo en la caseta de don Alberto la luz estaba apagada pues ya no habÃa nadie. Pero ahà se escuchaba la tos.
9:04 La tos de don Alberto, ahà se escuchaba claramente, obviamente a él le empezó a recorrer un escalofrÃo, él sabÃa perfectamente que su amigo ya no se encontraba en este mundo, pero le escuchaba y no era su imaginación, él tuvo que irse de ese lugar, caminando rápido volvió a su caseta y solamente se repetÃa una y otra vez en su cabeza que tal vez era el eco de que tal vez si habÃa sido su imaginación, intentaba buscar alguna respuesta lógica a esto que habÃa vivido, pero de pronto escuchó otra vez, como los pasos de aquella pandilla rodeaban e iban corriendo, Moisés de nueva cuenta se levantó, y recorrió todo el almacén con lámpara en mano, y con una arma eléctrica en la otra mano, obviamente se tenÃa que defender, Y él vio que al llegar a la otra puerta, los pasos se detenÃan. Pero de nueva cuenta él escuchaba la tos. La tos de su compañero, con la luz apagada. Moisés, debido al miedo que tenÃa de lo paranormal, se rehusó determinadamente a pasar de nuevo por aquella caseta. Ãl escuchaba la tos de su compañero y no sabÃa si era su mente o tal vez en verdad era el fantasma que estaba ahÃ. Pero él ya no quiso ir hacia allá. Su miedo era más grande.
10:34 Entonces fue de nuevo a su caseta y solamente vigiló una parte del almacén. La otra parte, que técnicamente le correspondÃa a su compañero, no hacÃa el rondÃn. Porque tenÃa miedo a escuchar de nuevo aquella tos. Sorprendentemente pasaron los dÃas y aquella pandilla nunca se metió. Moisés estaba algo confundido. De hecho, él ya se esperaba que la pandilla se metiera y por eso cerró la caseta con llave. Ãl no querÃa que lo agarraran desprevenido, pero el caso es que nunca se metieron. Pasaron los tres dÃas, finalmente llegó el relevo y por pura curiosidad, Moisés entró a la caseta de su compañero, encendió la luz, aprovechando que ya era de dÃa y aprovechando que ya estaba acompañado, para checar las cámaras que habÃa en ese lado de la caseta, ya que se dividÃan en dos. Moisés lo que me platica es que lo que vio en las cámaras simplemente lo dejó asombrado. En la cámara que estaba posicionada en la entrada, que daba directo hacia la caseta de su antiguo compañero, se podÃa ver como adentro de la caseta algo se paseaba en la oscuridad una silueta que iba de un lado hacia el otro, y también se captaron
12:07 los sonidos de la tos, esa tos tan caracterÃstica de Alberto, él también pudo ver por la puerta, como aquella pandillita se acercaba, pero no se animaba a meterse, y fue en ese momento que él entendió todo lo que habÃa pasado, Don Alberto le cumplió Ãl no lo dejó solo Y aquella pandilla no se metÃa Precisamente porque lo veÃa Ellos no sabÃan que habÃa fallecido Y veÃan la sombra de Don Alberto Ahà paseándose en la caseta Como si él aún se encontrara vivo Pero caminando en la oscuridad absoluta Moisés pensó que Los sonidos de la tos de Don Alberto Se seguirÃan escuchando Pero no Ãl dice que aquella vez cuando se encontró solo Fue la última vez Que los escuchó Jamás se volvió a manifestar Y él sabe por qué Pues ya estaba acompañado Su amigo, su compañero Lo acompañó las noches En las que estaba completamente solo Una historia paranormal, sà pero que nos demuestra que buenos amigos se apoyan incluso después de esta vida. La siguiente
14:07 experiencia es de parte de Jesús Alcántara él es de Guadalajara y nos quiere platicar una experiencia que le sucedió cuando se desempeñaba pudiéramos decir que de guardia él no era per se guardia de seguridad privada él más bien era de seguridad pública, anteriormente habÃa, podrÃamos decir un sector, un grupo, de las fuerzas públicas, como la policÃa, pero que esta tenÃa el nombre de protección federal, ellos no andaban en camionetas, ni andaban haciendo rondines en la ciudad, por todo lo contrario, ellos solamente tenÃan un punto fijo, que eran en los edificios de gobierno, palacios municipales, presidenciales, etc., alcaldÃas.
14:59 Y a veces cuando hacÃan campañas, ya sea de electricidad o potables, llevar agua y luz a ejidos o colonias las cuales no contaban con ellos, ellos iban hacia aquellas campañas, obviamente porque iban alcaldes, iban gobernadores, etc. A veces tienen la mala suerte de que en algunos ejidos, en algunas colonias, la delincuencia... Es mucha. Entonces se llevaban a elementos de protección federal a hacer aquellas campañas y obviamente resguardar a los alcaldes, a los gobernadores, etc. Una de estas ocasiones le tocó a Jesús. Jesús fue llamado y recuerda que fueron a un ejido a llevar electricidad. Obviamente se hizo la ceremonia, habÃa muchas personas del ejido y estaban celebrando la en un terreno amplio, obviamente era monte, pero pues el césped estaba recortado, y a la distancia se podÃan ver unos establos, estos establos se notaban que habÃan sido construidos hace bastantes años, todos eran de madera y la madera ya estaba podrida, ya estaba caÃda, ya habÃa sido tragada por termitas incluso, o tal vez por el paso del tiempo, El caso es que ya estaba destruido todo...
16:26 Muy corroÃdo... Debido a que estos eventos... Llevan carpas... Llevan baños públicos... Llevan sillas, mesas, etc... Muchas cosas... Al final cuando se recoge todo... Las personas de protección federal... Tienen que quedarse... Obviamente tienen que resguardar todo... Y esperar a que todos se lo lleven... Y Jesús y su compañero de aquel momento... fueron los últimos en irse, habÃa sido un dÃa muy ajetreado, desde la mañana, ya se habÃa acabado todo el evento, y ellos ya se encontraban en la noche, por eso de las 10 de la noche, y solamente se encontraba él y su compañero, esperando a que se llevaran los últimos baños portátiles que quedaban, ellos tenÃan su patrulla, y en lo que el camión subÃa y se iba, para hacer otro viaje para volver por los baños portátiles, Ellos tenÃan que quedar ahà solos... Para resbordar los baños... Como dije... HabÃa mucha delincuencia... Y no era una idea muy descabellada... Que estos... Mismos delincuentes... Quisieran llevarse los baños portátiles... Y fue asÃ... Como Jesús en compañÃa...
17:42 De otro elemento... Se quedaron completamente solos... En medio del monte... Con un camino de tierra adelante de ellos... simplemente platicando y fumándose un cigarro. Entre toda la plática, Jesús y su compañero voltearon y miraron hacia los establos, los anteriormente mencionados, aquellos establos destruidos, y miraron que ahà se encontraban cuatro animales. Todos estos animales tenÃan cuernos y eran muy peludos, por lo tanto, ellos creyeron que eran chivos. Aunque su cuerpo era un poco diferente. Jesús cuenta que era más que nada por sus cuernos que él creÃa que no eran chivos.
18:32 Ãl veÃa sus cuernos de una forma muy extraña. No eran como las de unos chivos, como los de una cabra. Eran muy diferentes. Estaban muy curviados y hacia el centro. De cierta manera, verlos entre la oscuridad Desataba algo de incomodidad y también de miedo, según explica él El caso es que continuaban viendo aquellos extraños animales en la negrura de la noche Y aquellos animales sorprendentemente no se movÃan A lo cual Jesús y su compañero pensaron que tal vez estaban amarrados Que en todo el ajetreo habÃan venido algunos campesinos, los habÃan amarrado ahà Ya sea para que comieran pasto, etcétera Y pues los habÃan dejado ahÃ. Lo extraño es que esos animales no se movÃan ni un milÃmetro.
19:31 Solamente estaban parados ahÃ, como si fueran estatuas, observándolos fijamente. Llegó un momento en que el compañero de Jesús tuvo que usar el baño, aprovechando que todavÃa no se los habÃan llevado. Y fue asà como Jesús quedó completamente solo. Lo único que los iluminaba eran los focos de la camioneta apuntándose al camino. El fue se sentó arriba de un tronco y empezó a fumarse otro cigarrillo. Para hacer tiempo, ya no tardaba en llegar al camión, a llevarse definitivamente todo y ellos irse. Apenas se habÃa sentado cuando exactamente empezó a escuchar voces. Voces que provenÃan detrás de él.
20:21 En ese momento él volteó y se quedó viendo hacia los establos. Las voces venÃan de ahÃ, pero las únicas sombras que veÃa era la de los animales. Ãl no podÃa ver con propiedad porque tal vez los tenÃa como algunos 40 metros. Solamente podÃa ver las siluetas, pero veÃa las sombras de los animales ahÃ. Y en esta ocasión ya los pudo ver moviéndose. caminando de un lado hacia el otro, moviendo la cabeza, diciendo que sà o que no. Ãl trató de no pensar mucho en esto, y pensó que tal vez escuchaba voces de algunas personas que se estaban aproximando por ahÃ, tal vez de los dueños de aquellas cabras.
21:09 Se volteó de nuevo, y él se repitió a sà mismo que no debÃa de tener miedo, que se estaba sugestionando algo. Y que todo aquello tenÃa una explicación lógica. El caso es que su compañero no tardó en salir. Y tan pronto salió. Ãl se quedó parado enfrente de Jesús. Mirando hacia atrás de él. Con una mirada completamente de terror. Y la piel de su compañero habÃa cambiado a ser pálida. Del miedo que sentÃa. En ese preciso momento, Jesús se levantó y le dijo,¿ qué te pasa? Le preguntó,¿ qué te pasa? Su compañero simplemente, sin poder articular ni una sola palabra, levantó su brazo y apuntó hacia atrás de él, para enseguida darse la media vuelta y correr hacia la camioneta.
22:07 Jesús nunca va a olvidar lo que vio cuando volteó. Ãl dice que al voltear, pudo ver aquellos animales que ahora se encontraban de pie, pero no caminando en cuatro patas, sino levantándose en dos patas, aquellos animales chivos, se habÃan levantado en dos patas, y habÃan caminado, acercándose hasta Jesús, si antes se encontraban a 40 metros, ahora se encontraban a la mitad, lo que él creÃa que eran chivos, no eran tal cosa, tenÃan cuerpo de humano, un humano peludo, pero con aspecto horroroso, y unos cuernos que parecÃan de un demonio provenientes del mismo infierno. En ese momento Jesús corrió y se subió también a la camioneta. Aquellas cosas seguÃan caminando, caminando con una paz. ParecÃa que ni siquiera les importaba perseguirlos. Ambos elementos arrancaron la camioneta y se fueron conduciendo. Tan solo unos tres minutos se encontraron con el otro camión que venÃa por los baños y les preguntaron qué pasó, qué sucedió.¿ Por qué se vienen? TodavÃa no acabamos. Pero Jesús y su compañero se negaron rotundamente a ir de nuevo a aquel sitio. Los esperaron ahÃ.
23:38 Cuando regresó el camión después de algunos 20 minutos... Jesús y su compañero les preguntaron,¿ qué vieron allá? Los chicos del cargamento les dijeron que no habÃan visto nada. Jesús les preguntó,¿ no vieron unos chivos? Pero los chicos del cargamento les contestaron que no, que no habÃan visto absolutamente nada, ni animales, ni personas. Hasta hoy es fecha que Jesús dice que no sabe qué fue lo que vio, no sabe si fueron aguales o mismos demonios que caminaban libremente en aquellos lugares recónditos de aquel ejido. Las leyendas, las historias populares de terror, ya sea en un lugar o en otro, en un edificio, en una colonia o incluso en tu mismo trabajo, existen por alguna razón. Existen tal vez porque un compañero, un ciudadano, vio algo extraño, y no solamente uno,
25:10 sino que varias personas también empezaron a ver cosas extrañas. Seguramente existen muchas leyendas, seguramente tú que me estás escuchando, has escuchado de muchas, ya sea en tu instituto educativo, ya sea escuela, preparatoria, o en tu trabajo, o incluso en tu colonia. El caso que les quiero contar a continuación es de una persona que escuchó este tipo de leyendas, pero pensó que eran puros cuentos de niños. Pensó que esto solamente lo utilizaban para poner algo de intensidad al lugar donde trabajaba. Pero se tuvo que dar cuenta la mala, de que esto no eran cuentos, de que esto era verdadero.
26:01 La historia que nos manda Camila Zamora es de su abuelo. Le sucedió en el año 97 o 98. Ãl era guarda de seguridad en una planta textil, Una planta que se encontraba... Alejada de toda colonia... Todo ejido... De hecho... Se ocupaba un transporte de aproximadamente... Una hora y media... Y sin tráfico... Para llegar a aquella planta... Aquella planta tenÃa una historia detrás... Anteriormente... Ese mismo terreno de la planta... HabÃa funcionado como un cementerio... Un cementerio... En donde varias personas... HabÃan enterrado a sus familiares, de ejidos cercanos y también de pueblos. Aquel terreno no resultaba del todo muy efectivo para un cementerio, entonces lo habÃan cambiado. Según se dice, se habÃan llevado todas las tumbas, pero algunos otros dicen que no, que algunas habÃan faltado, que algunas simplemente habÃan sido olvidadas ahÃ. Tumbas de personas con escasos recursos. que ni siquiera tenÃan una lápida de concreto, que ni siquiera habÃan pagado, que ni siquiera los familiares habÃan continuado con los pagos, y obviamente, para el cementerio mejor, se iban a quitar un peso de encima, e iban a tener más espacio, entonces a estas tumbas simplemente no las movieron, estas tumbas simplemente les echaron más tierra, y
27:36 aplanaron junto con el terreno, para después vender, En la construcción se dice que sacaron varios cuerpos, incluso restos como huesos. Muchos albañiles dieron fe de esto. Entonces, sabiendo la historia que habÃa detrás, no era de extrañar de que varios empleados empezaran a contar historias que ahà sucedÃan. Obviamente algunas historias parecÃan muy fantasiosas, pero otras tantas eran muy tenebrosas de escuchar. Tal parecÃa ser, que en el estacionamiento trasero se acumulaban todas y cada una de estas experiencias. HabÃa muchas, pero a continuación les contaré las que Camila escuchó de propias palabras de su abuelo. Una pertenece a un empleado que era un almacenista, un chico joven de algunos 19-20 años.
28:37 Este chico habÃa dejado su motocicleta En el estacionamiento trasero, el edificio se encontraba en el centro y habÃa un estacionamiento en la entrada enfrente y habÃa otro estacionamiento en la parte de atrás. Los mismos con los mismos espacios para estacionarse. Pero habÃa algo curioso. Y es que gran cantidad de los empleados no se querÃan estacionar para nada en el estacionamiento trasero. Este almacenista fue uno de los pocos que dijo¿ por qué no? Yo no voy a creer en esas leyendas, pues hasta ese momento se contaban muchas historias extrañas que habÃan sucedido en aquel estacionamiento. El chico dejó su motocicleta ahÃ, tenÃa un horario de tarde, asà que cuando salió aproximadamente a las 11 de la noche, caminó por aquel estacionamiento en plena oscuridad ya que parecÃa ser que las luces ahà no funcionaban. le atribuÃan este detalle a la electricidad, que seguramente se la habÃan puesto mal.
29:45 Pero por más que se checaba una y otra vez, no comprendÃan por qué las luces ahà no funcionaban. El estacionamiento, una vez que caÃa la noche, estaba en completa penumbra, y asà aquel almacenista recorrió todo el estacionamiento hasta llegar a su motocicleta, que era la única estacionada ahÃ. justamente cuando quiso encenderla, esta no arrancó, una explicación lógica la verdad es que no habÃa, el chico se tuvo que bajar y empujar su motocicleta caminando, y fue en ese momento que el chico dice que empezó a sentir como lo rasguñaban de los talones y de los gemelos de las pantorrillas, obviamente el chico no podÃa ver nada, estaba absolutamente todo oscuro, asà que solamente lanzaba patadas. Ãl pensó en un momento que tal vez era algún animal salvaje de la zona, algún animal territorial, tal vez algún mapache u otras especies de animales. Por más que tiraba patadas, no conseguÃa encestarle a nada, pero en una de esas tantas que lanzó al aire, dice que alcanzó a sentir como una mano humana provenÃa del piso. y como esas mismas uñas le tiraban arañazos para rasguñarlo. El joven apresuró el paso, saliendo despavorido corriendo de aquel estacionamiento, y una
31:21 vez afuera, como por arte de magia, la motocicleta encendió. Otra historia venÃa de una supervisora, la cual habÃa dejado estacionado su viro, o bocho, como se les dice. De igual manera, al salir, tuvo que caminar por aquel estacionamiento en completa penumbra, con ayuda de una simple lucecita que traÃa. La habÃa tomado prestada del almacén. Ella sabÃa que tendrÃa que volver caminando en plena oscuridad de la noche. Fue hasta su auto, se subió en él, lo arrancó. Una vez que las luces se encendieron enfrente, ella apagó su lámpara.
32:05 Si recordamos anteriormente, este tipo de vehÃculos no contaban con luz interna, asà que al momento de encender los faros de luces de enfrente, se pudo iluminar levemente el interior del vehÃculo. Y fue de esa manera que esta supervisora alcanzó a ver que no venÃa sola en el vehÃculo. Una silueta completamente oscura se situaba sentada allÃ. en el asiento del copiloto, a un lado de ella, muy cerquitas. La silueta era completamente oscura, pero era de un humano.
32:45 La supervisora volteó, vio esta silueta y salió despavorida del vehÃculo. Abrió la puerta y salió corriendo, mientras que el vehÃculo caminaba hacia adelante, pues lo habÃa dejado en neutro y se detuvo en el tope amarillo de concreto. Que ponen en los estacionamientos. El vehÃculo ahà se quedó arrancado. Hasta que la supervisora en compañÃa de veladores y otros trabajadores. Volvieron al estacionamiento. No encontraron ninguna sombra. Ni tampoco indicios. Que alguien hubiera estado ahÃ. Esto se unÃa a muchos más relatos. Entonces el abuelo de Camila. Que era una persona católica, devota. Pero que no creÃa en todas esas leyendas...
33:32 Y esas... Historias para... Las personas inventaban... Para que los niños tuvieran miedo... O asà él... Se expresaba de estas historias... Dijo en continuas veces... Que no creÃa en estas leyendas... De hecho... Probó su punto varias veces... Una vez que entró a trabajar ahà de velador... Y escuchó todo esto... Ãl iba a aquel estacionamiento... El cual se encontraba completamente solo... Todos preferÃan estacionarse enfrente o si no habÃa lugar, estacionarse afuera de la fábrica. Ninguno se estacionaba atrás. Ãl iba y con su lámpara rodeaba todo el estacionamiento. Lo hizo varias veces y nunca le pasó nada. Entonces para este abuelito esas historias solamente eran cuentos. Pero tal vez lo que en verdad estaba pasando Era que no del todo el abuelo andaba solo Más bien algo estaba esperando el momento indicado Para manifestarse El caso es que en un turno de noche El abuelo de Camila Nuevamente fue a aquel estacionamiento Encendió su lámpara Y él ya estaba acostumbrado a ver el estacionamiento completamente vacÃo Pero aquella noche no estaba vacÃo Aquella noche habÃa una cosa HabÃa algo que resaltaba.
34:57 Ãl enfocó la luz y vio que en la esquina del estacionamiento, derecho, enfrente de él, se encontraba la silueta de un niño. Más bien no era la silueta, todo el cuerpo de un niño. Se encontraba dándole la espalda, mirando hacia la esquina del estacionamiento, allà en la barda. El niño traÃa unos chorcitos, una playera y en ese momento que transcurre la historia, estaban en temporada de invierno y su abuelo aquà actuó de una manera mala. Porque en lugar de llamar a sus compañeros que eran otros dos veladores que se encontraban en la parte de enfrente, él prefirió ir solo, caminando, observando de frente a aquel niño y llamándolo. aunque tal vez precisamente esa era la trampa que le habÃan puesto, el abuelo caminó preguntando muchas veces, niño, niño,¿ quién eres?,¿ por qué estás aquÃ?, y el abuelo caminaba y caminaba, ya que el niño no respondÃa, solamente le daba la espalda, continuaba paradito ahÃ, sin moverse ni un solo músculo, cuando ya casi conseguÃa llegar con aquel niño, la lámpara que traÃa el abuelo, simplemente se apagó, se apagó rotundamente, y fue absorbido por toda la oscuridad de la noche, en ese momento ni la luz de la
36:29 luna estaba de su lado, solamente veÃa oscuro todo, y a la lejanÃa veÃa algunos cerros, unas montañitas, pero al menos ahà cerca no podÃa ver nada, el abuelo continuó gritándole a aquel niño, pero el niño nunca respondió, Se dio la media vuelta Vio la luz que provenÃa Del pasillo que daba Al estacionamiento delantero Y decidió caminar Pero esta vez de manera rápida Para ir por sus compañeros Y es en ese momento que él siente Como alguien detrás de él Lo viene siguiendo Pero viene muy cerquitas No va ni siquiera a un metro de distancia Va a centÃmetros El abuelo le cuenta a Camila que lo puede sentir e incluso puede sentir la respiración en su nuca. Alguien, quien sea, lo va siguiendo muy de cerca y se va riendo de él. Escucha una risita muy cerca de su oÃdo. El abuelo se detiene y en ese momento tiene una pelea consigo mismo. Una parte de él quiere voltear, pero otra parte quiere seguir de frente. una parte de él quiere gritar, otra parte de él quiere simplemente darse la media vuelta y lanzar algunos golpes, pero el miedo que tiene en ese momento es profundo, no sabe qué hacer,
37:59 asà que tomando una decisión, él continúa caminando, tratando de ignorar aquella cosa que lo venÃa siguiendo, y fue ahà cuando escuchó claramente como le decÃan, Tadeo,¿ a dónde vas?, pues no me andabas buscando Tadeo¿ a dónde vas? en ese momento el abuelo de Camila simplemente empieza a gritar pero no grita de una manera despavorida él trata de hacer lo posible por no aparentar miedo porque según historias que él habÃa escuchado mientras que uno le tenga más miedo a ese tipo de entidades o espÃritus Estas se alimentan de esto y las vuelve más fuertes. Entonces el abuelo de Camila simplemente grita, pero grita el nombre de su compañero para que este vaya como si le estuviera llamando.
39:02 El abuelo de Camila no corre, camina, pero ni siquiera camina rápido. Camina de una forma normal, como tratando de actuar, tratando de hacer como que no escucha aquella voz. Fueron los segundos más largos de su vida. Pero finalmente uno de sus compañeros se asoma y lo ilumina con una lámpara. En ese momento el abuelo de Camila siente un alivio inmenso. Porque él sentÃa que no avanzaba. Ãl sentÃa que el estacionamiento era muy grande y estaba en la oscuridad. Y a pesar de que caminaba hacia la luz que se veÃa, él sentÃa que no avanzaba nada. A pesar de que caminaba y caminaba, Por todo lo contrario, sentÃa que se alejaba metros y metros, como si estuviera en alguna especie de jaula. Finalmente, cuando su compañero lo ilumina, él consigue llegar hasta donde estaba él. No les platica nada de lo que vivió, simplemente les dice alguna excusa muy burda de que todo estaba muy oscuro y no podÃa ver, pero más nunca. volvió a ir a aquel estacionamiento a hacer un rondÃn. El abuelo de Camila nos dice que probablemente sus compañeros no le preguntaron por respeto, pero sabÃan que algo extraño habÃa sucedido, ya que él iba todas las noches, y a partir de aquella experiencia, jamás durante el tiempo que siguió trabajando ahÃ, volvió a recorrer aquel estacionamiento,
40:37 ni de dÃa, ni mucho menos de noche. La siguiente historia viene de parte de Omar EcheverrÃa Omar según nos cuenta Ha sido una persona siempre seria Toda su vida De hecho por esta misma seriedad le quedó como anillo al dedo la carrera militarizada. Omar durante mucho tiempo de su vida, durante muchos años, fue militar. Pero por cosas de la vida se tuvo que dar de baja y ustedes saben que a los 50 años, llevando una carrera militar básicamente toda tu vida, desde casi tus 19 años, encontrar un trabajo que no sea algo apegado a eso, es algo difÃcil.
41:45 Entonces Omar no le quedó de otra más que estar buscando algo apegado al tema de seguridad. Y lo encontró. Estaban solicitando un guardia de seguridad para cuidar una hacienda. Esta hacienda tenÃa bastantes años. Era una hacienda mexicana. En esta hacienda se llevaban a cabo bodas, ceremonias, diversas festividades. También era un lugar turÃstico y también era un lugar donde muchas personas iban a tomarse fotos. Entonces, recibÃan cada tanto ciertas personas. Omar, al ser un tipo serio, esto le costaba, pero... pensó que lo podÃa sobrellevar. El caso es que... esta hacienda... tenÃa diferentes formas de seguridad. Una de ellas... eran las puertas que tenÃan. Estas puertas eran muy parecidas a las de bancos. Más que nada para que curiosos o turistas... no se adentraran a ciertos lugares que estaban prohibidos, las puertas de seguridad que habÃa en esta hacienda, solamente permitÃan entrar una persona a la vez, mediante un código o mediante una tarjeta, y habÃa un sensor el cual captaba si es que habÃan dos personas a la vez, asà que por lo tanto la puerta no se abrÃa, habÃa mucha seguridad, el caso es que Omar llega, se presenta, rápidamente se queda con el trabajo,
43:16 Y en su primer recorrido, su compañero, al cual vamos a permanecer con su nombre en completo anonimato, le empieza a platicar las ciertas reglas que hay que seguir. Pero hay una que le llama mucho la atención a Omar. Es una regla, la cual hasta cierto punto no tiene sentido, al menos si eres supersticioso. Esta regla era que a partir de las 2 de la mañana hasta las 6 de la mañana Que comenzaba a salir el sol Uno no podÃa entrar A la zona de cocina En la zona de cocina o el comedor HabÃan diferentes mesas HabÃa un refrigerador Un horno, demás utensilios Y lo que más le gustaba a Omar Era una cafetera Omar es un adicto al café Le encanta tomarlo en el dÃa y en la noche Y obviamente en la madrugada Iba a necesitar su café Pero él es muy quisquilloso Le gusta tenerlo calientito y recién salido, asà que él pensaba tomarlo entre la madrugada.
44:23 El caso es el siguiente. HabÃa una puerta trasera en la zona de la cocina, y esa puerta trasera llevaba a un lugar el cual estaba rotundamente prohibido. Esta hacienda, al ser tan antigua, habÃa sido construida con creencias también antiguas. Las personas muy adineradas no se iban a cementerios para ser enterradas con demás gente. No, ellos designaban un lugar para hacerse un cementerio propio. O sea que algunas generaciones de esta misma hacienda habÃan sido enterradas en algún lugar de ese terreno. Y ese preciso lugar se encontraba a espaldas de la cocina. HabÃa una puerta que llevaba directamente a este cementerio y de hecho desde la cocina se podÃan ver las lápidas ya viejas algunas incluso caÃdas esto le llamó mucho la atención a Omar si bien no es una persona que busque lo paranormal simplemente le pareció curioso y durante algunos dÃas agarró el hábito de que cada vez que iba a comer abrÃa la puerta y salÃa al cementerio y empezaba a caminar por él le causaba curiosidad además porque muchos de sus compañeros le tenÃan miedo y era por ese mismo cementerio por el cual
45:54 tenÃan aquella regla de no estar en la cocina por eso de las 2 de la mañana a 6 de la mañana pues decÃan que veÃan cosas ya que la cocina estaba muy pegada a este cementerio y nadie ni guardias ni demás empleados de la hacienda querÃan entrar a esas horas El caso es que una madrugada Omar se dirigÃa hacia la cocina a preparar su café y en ese momento le llaman por radio y le dicen Omar, Omar¿ para dónde vas? Recuerda, nadie entra a la cocina en medio de las 2 a 6 de la mañana, son las 3 y media, devuélvete.
46:37 Omar hace caso, pero me platica que esto la puso de mal humor, él no era supersticioso y además ya habÃa estado algunos dÃas en el cementerio, y él mismo, se habÃa dado cuenta por sus ojos, que no habÃa nada malo en el cementerio, él ya habÃa estado ahÃ, caminando durante el dÃa, no iba a ser muy diferente con la noche, el caso es que seguro sus compañeros eran supersticiosos, pero esto le molestaba ya que, su problema no era que fueran supersticiosos, su problema es que no lo dejaran entrar a la cocina, Pero como él no querÃa tener problemas, era relativamente nuevo en el trabajo, decidió dar la media vuelta y devolverse. Esto le ocurrió varias veces.
47:26 Cada vez que él se dirigÃa hacia la cocina, sus compañeros lo llamaban y lo devolvÃan. ParecÃa ser que tenÃan a alguien cuidando para que nadie se acercara. El caso es que una tarde, esto llegó a su máximo nivel. Y Omar le dice a sus compañeros... miren chicos, yo no sé qué es lo que tienen con aquel cementerio, yo no sé qué es lo que tienen, si es que han visto sombras, si es que se les ha parecido algo, a mà no se me ha parecido nada, yo no creo en fantasmas, por favor, voy a ir, voy a calentar mi café, no me digan nada, yo no voy a ver nada, yo no soy supersticioso, sus compañeros entendieron, Entendieron que Omar simplemente querÃa ir a la cocina y que nadie lo iba a detener. Asà que aquella madrugada, Omar se dirigió a la cocina caminando y en esta ocasión nadie lo llamó por radio. Muy seguramente lo vieron, pero lo dejaron ser. Omar entró a la cocina.
48:29 Hizo todo su movimiento, se tardó ahà unos minutos, se sentó, estuvo en el celular, etc. Muchas cosas. Pero el caso es que viene un fuerte viento. y golpea la puerta, la puerta que va hacia el cementerio, y le llama la atención, toma su café, y él se dirige a la puerta, y por el vidrio de la puerta, él ve todas aquellas lápidas, ve como la luz de la luna ilumina todo el cementerio, y a él le llama la atención, él siempre ha creÃdo que los cementerios lejos de ser un lugar terrorÃfico, es un lugar que traduce mucha paz, entonces abre la puerta y decide caminar en aquel pequeño cementerio tomando su café, mirando las lápidas, imaginando como aquellas personas habÃan vivido en la hacienda, hasta que en eso empieza a captar un olor, un olor muy caracterÃstico, un olor a habano, Muy penetrante... Ãl no fumaba... Sus compañeros tampoco... Y alguna localidad por ahà cerca... Pues tampoco habÃa...
49:49 La hacienda se encontraba muy retirada... Y en ese momento más recuerda... Todas las historias que le habÃan contado de aquella hacienda... Que el último... Que estuvo a cargo de aquella hacienda... Que ya habÃa fallecido... Y que habÃa sido enterrado ahÃ... HabÃa sido una persona... que fumaba mucho habano, que casi todo el dÃa por donde pasaba, dejaba los pasillos impregnados a este olor, su ropa tenÃa este olor caracterÃstico, y también, se tenÃa como una persona muy enojona y muy estricta, muchos de los chicos que no querÃan pasar al cementerio, dijeron que antes de que él se apareciera, porque ya lo habÃan visto, un olor caracterÃstico a habano, se apoderaba del lugar. En ese momento, Omar empezó a temblar.
50:45 Un escalofrÃo lo recorrió. SentÃa mucho miedo. Pero no querÃa aparentarlo y no querÃa que su cerebro le jugara alguna especie de broma, broma muy pesada, tal vez haciéndolo ver sombras donde no las hay. Se dio la media vuelta, trató de regresar a la cocina y justamente cuando pasó su tarjeta, para que la puerta se abriera, ocurrió algo todavÃa más extraño, y es que la puerta no se abrÃa, la pasó de nuevo, y otra vez salÃa rojo, no se podÃa abrir, y le hacÃa una petición, a la tercera vez que la pasó, la pantalleta marcó, exceso de personal, y ese letrero rojo solamente aparecÃa, cuando habÃan más de dos personas, queriendo pasar al mismo tiempo. A Omar no le quedó de otra más que llamar por radio para que lo ayudaran. Llamó desesperado porque sentÃa una presencia atrás de él, pero él no querÃa voltear. Aquel olor a habano cada vez era más y más fuerte, como si la persona que estuviera fumando estuviera atrás de él a tan solo unos centÃmetros. Incluso sentÃa el calor del humo Pasándole por la oreja Pidió ayuda Y no pudo cubrir el miedo Les pidió a sus compañeros que vinieran rápido
52:15 por él Al pasar algunos cinco minutos Llegaron dos Pues la hacienda es muy grande Incluso llegaron corriendo Omar le estaba dando de golpes a la puerta Como si de alguna manera se fuera a abrir asà El caso es que sus compañeros llegaron Intentaron abrir Desde el lado De adentro Pero tampoco podÃan Ellos pensaron que era una falla técnica. Entonces, uno de los guardias que estaba capacitado para solucionar esas averÃas, ajustó el sensor y vio cuál era el problema. Y fue ahà donde Omar y sus dos compañeros vieron algo que los iba a dejar marcados de por vida. En el sensor que era una pantalla, según platicó Omar, liberaba varios puntos. Era una cámara básicamente Y por esos puntitos Lograban formar la silueta de una persona Obviamente se veÃa Omar Con todas sus caracterÃsticas, con todo su uniforme, etc Pero el tema Es que atrás de Omar Se podÃa ver la silueta de otra persona Formada por aquellos puntitos Pero la persona no se veÃa Solamente se marcaba su silueta Estaba ella atrás de Omar El sensor la estaba captando Y por eso no abrÃa la puerta Algo estaba atrás de él Pero la cámara no lo captaba Pero los sensores sà Le tuvieron que decir esto a Omar
53:50 Los sensores están captando a otra persona Y esa persona no sale Que está atrás de ti Omar Omar recuerda que si bien no era muy religioso A en ese momento le salieron Todos los rezos que se sabÃan y pedÃa perdón una y otra y otra vez. Le pedÃa perdón al dueño, que él no querÃa molestarlo, y que iba a ser la última vez que iba a entrar al cementerio, y también la última vez que iba a entrar a la cocina. Pasaron solamente segundos después de esto, y la puerta finalmente se abrió. Uno de sus compañeros le dice que mientras estaba viendo el sensor, se sorprendió y se espantó a la vez cuando vio que los sensores que marcaban aquella silueta se dispersaron como si la silueta desapareciera en cuestión de un milisegundo y fue en ese momento que Omar pudo pasar, pudo entrar, temblando con la cara pálida e incluso al borde del llanto, habÃa sido la experiencia más cercana que habÃa tenido Con un espectro...
55:07 Desde aquella vez... Omar me platica... Que jamás volvió a entrar... A aquella cocina... También hasta el hecho que renunció al empleo... Dos meses después... La siguiente historia es una leyenda que me pasó un suscriptor el cual me ha pasado varias leyendas muy interesantes. Ãl me pasa bastantes pero de vez en cuando yo elijo una que me parece muy aterradora o con un giro muy inesperado. Espero que les guste.
56:01 La verdad a mà me impactó mucho y la verdad me terminó gustando demasiado y es por eso que se las comparto. Esto sucede en Europa del Este por los años de 1890 y tantos, casi llegando a los 1900. En aquella época, la burguesÃa era muy poderosa, tenÃa nexos con el gobierno, con la autoridad, y varios burgueses podÃan técnicamente pasarse de la lÃnea y no tener ningún castigo. Eso sÃ, tenÃa que cubrir sus fechorÃas muy bien, El caso es que habÃa una casa, una casona, casi casi una mansión a las afueras de un pueblo. Era un hombre muy adinerado quien era el dueño de esta casona. TenÃa algunos empleados y necesitaba un velador, un vigilante podrÃamos decirlo, un cuidador que cuidara su casa durante la noche sin descansar. Obviamente no se tenÃa que dormir. Y a este trabajo llega un señor de aproximadamente algunos 60 años Que ya habÃa sido cuidador antes Llega, se presenta Y toma el trabajo El dueño de aquella casa era un hombre joven El cual habÃa tenido muy mala suerte en el amor Según se decÃa por mismos empleados Y uno que otro comerciante que le llevaba fruta y verdura Que el hombre habÃa tenido
57:33 muchas prometidas Muchas novias pero que tristemente, como el hombre era muy adinerado, simplemente una noche le robaban las joyas, le robaban oro, le robaban tal dinero, y corrÃan, se iban del pueblo, jamás volvÃan a ver a su familia, y simplemente se perdÃan en el mundo, y esto le habÃa pasado muchas veces, parecÃa ser una regla, obviamente las familias quedaban destrozadas, pues no sabÃan por qué sus hijas simplemente se iban, Es decir, que le robaran al tipo era una cosa, pero irse sin despedirse de su madre, sin despedirse de su padre, de sus hermanos, era muy extraño.
58:20 Pero al parecer el dinero cambiaba a las personas, o eso era lo que se creÃa. El caso es que este vigilante llega y el hombre le encarga sondear toda su mansión, y él ve que en el jardÃn trasero hay unas estatuas, unas estatuas que han sido hechas con suma precisión, y todas ellas eran estatuas de mujeres, todas de un tamaño normal, grandes. Al vigilante esto le sorprendió muchÃsimo, más que nada por el nivel de detalle. Cuando conversó con una de las empleadas de la casa, una de las criadas, ella le comentó que aquel joven, tan adinerado, era un artista, le encantaba pintar y le encantaba hacer esculturas.
59:09 pero que también expresaba sus sentimientos a través de ellas. Aquellas estatuas que reposaban en el jardÃn de atrás, puestas estratégicamente para que se vieran, pertenecÃan a cada una de sus prometidas. Las prometidas que él habÃa amado con locura, pero que habÃan oÃdo con parte de su riqueza. Allà estaban, él para expresar su amor, o tal vez para darles un descanso a esa relación, un cierre mejor dicho, hacia esculturas, las hacÃa de un tamaño grande, un tamaño de una mujer, e incluso algunos decÃan que eran de las mismas estaturas de sus prometidas, y ahà se encontraban, decÃan que el hombre aparte de ser un artista nato, era muy rápido pues las esculturas salÃan en cuestión de semanas, tenÃa un talento porque otros escultores tardarÃan. El caso es que este vigilante empezó a vigilar durante las noches y cada vez que pasaba por aquel jardÃn, él escuchaba algo raro. Escuchaba como gritos, escuchaba como llantos lejanos. Todos provenÃan de aquel jardÃn.
1:00:36 Eran como jadeos de mujeres, gritos de mujeres, llantos también. Ãl se persinaba, se encomendaba a Dios, rezaba, porque pensó que el jardÃn estaba embrujado. Pero cada vez que veÃa las estatuas, sentÃa más miedo que nunca. Como si aquellas estatuas de mujeres hermosas, al caer la noche, le produjeran un horror tremendo. Como pocos en su vida, la mirada de aquellas estatuas, a pesar de ser de yeso, parecÃan miradas muy humanas. Ãl decÃa que las estatuas parecÃan tener vida. Obviamente, él empezó a sentirse incómodo por esto. Y en esta historia, algunos dicen que una noche no aguantó más, tomó un hacha.
1:01:33 Y con toda la intención derribó una estatua. Otros dicen. Que trató de mover las estatuas. A un lugar donde no las pudiera ver de noche. Ãl pensó que no pesaban mucho. Y al momento de querer agarrar una. Esta se cayó. Del lugar donde reposaba. Y se quebró. Total. Cualquiera de los dos casos. La estatua se quiebra en el piso. Y el hombre puede ver. Lo que reposaba dentro. Ve que la estatua. no estaba hecha de yeso ni de piedra la estatua adentro lo que contenÃa eran partes humanas aquel hombre mentÃa el dueño de la casa las mujeres que supuestamente lo habÃan dejado no lo habÃan hecho más bien habÃan sido vÃctimas de este hombre demente que las convertÃa en estatuas, por eso jamás se habÃan ido a despedir de sus familiares, por eso simplemente una noche habÃan desaparecido, pues el hombre, que obviamente no estaba bien de su cabeza, aquel hombre dinerado, se habÃa cobrado sus vidas, y las habÃa escondido muy bien, las habÃa escondido, a plena vista de todos, obviamente nadie imaginaba esto, muchos dicen que de aquà viene un refrán, el cual no recuerdo
1:03:05 muy bien en este momento, ustedes disculpen. El caso es que te dan a entender cómo escondes algo muy preciado de una persona o de varias, pues se lo pones a plena vista, porque esas personas no van a creer que la respuesta esté tan expuesta como pasó en esta historia. El caso es que el velador sabÃa muy bien que aquel hombre adinerado era muy poderoso, y que no importaba lo que él dijera, posiblemente las tenÃa de perder, entonces que sucedió, el velador huyó, huyó aquella misma noche, y obviamente esta historia, se le empezó a contar a cada pueblo que llegaba, cuando visitaron aquella casona, cuando los rumores empezaron a correr, aquel hombre adinerado se fue, se fue con pocas pertenencias de hecho, no se llevó toda su ropa, No se llevó los caballos que tenÃa en ese momento, las carretas lujosas, los coches de esos tiempos, pero¿ saben lo que sà se llevó? Se llevó cada una de las estatuas de sus amadas, para no ser encontradas nunca.¿ Qué pasó? Hola Alex Mi nombre es Felipe Y esta
1:04:52 es mi experiencia Yo trabajo como un oficial De protección federal Nosotros no somos militares No somos policÃas Ni guardia nacional tampoco Nuestro trabajo Es proteger y resguardar Ciertos edificios Del gobierno Llámese presidencias, llámese fiscalÃas Etcétera, etcétera Esta experiencia me ocurrió en una fiscalÃa Una fiscalÃa que Estaba especializada En el área de secuestros Trata de blancas Extorsiones Etcétera, etcétera En esta fiscalÃa como en algunas otras, no en todas Se tienen también celdas de presuntos culpables. En estas celdas, como es muy común, pasan muchas personas, la mayorÃa de ellas, obviamente delincuentes. Y como podrás imaginarte, en aquellas celdas pasaban personas muy pero muy pesadas. Pero la gran mayorÃa de ellas pasaban solamente, podrÃamos decirlo, peones. Personas que si bien estaban Ligadas a lo que vendrÃa a ser la trata...
1:06:14 Y los secuestros... Pues no necesariamente... Son aquellas personas que... Llevan a cabo todo... O sea... La mente maestra... Por lo regular son solamente personas que trabajan para esos grupos criminales... Y son los primeros a los que agarran... Estas personas son llevadas aquÃ... Y los oficiales... Y detectives... Les sacan toda la información que necesitan. Esto me ocurrió durante la noche. Cuando yo llegué y pasé el turno. Verifiqué la bitácora. Y verifiqué todos aquellos pendientes que habÃa. No solamente estaba yo.
1:06:54 TenÃa cerca de siete compañeros durante la noche. Obviamente todos se iban. En su mayorÃa. Y pues tenÃamos que resguardar la fiscalÃa. En las celdas por lo regular. Cuando un preso se quedaba. Se nos daba el informe al turno siguiente... Pero en aquella ocasión yo no recibà ningún aviso ni nada parecido... Cuando chequé la bitácora... VeÃa que en ese apartado... PonÃa sin novedad... Pero a pesar de que... Llevábamos un conteo de todo muy exhaustivo... A veces ocurrÃa que durante el dÃa... A veces los chicos de protección andaban de arriba para abajo... Y obviamente un preso que ya llevaba ahà tiempo. Pues le ponÃan sin novedad. Que ahà seguÃa.
1:07:44 Yo no habÃa ido a la fiscalÃa cerca de dos dÃas. Por lo que le pregunté a un compañero mÃo. Que si serÃa prudente. Ir a checar las celdas. Pues no vaya a ser que haya ahà un preso. Y obviamente tenemos que checar que la ventilación esté girando. Y que este preso. TodavÃa esté con vida. Más adelante, le responderé esto, porque sà tenemos que checar que los presos estén sanos y salvos. Mi compañero me dijo que serÃa buena idea, ya que tanto él como yo sabÃamos que a veces no se reportaban. Bajé a las celdas, que se podrÃan considerar estaban en el sótano, y tan pronto entré en ellas, que era un pasillo largo, y a ambos lados habÃa Escuché el agitar de una persona, como una garganta se estaba ahogando, como pataleaba y pegaba la pared de repente, como una persona querÃa gritar pero no podÃa. Rápidamente caminé, checando a ambos lados, cada celda que se me atravesaba, hasta que a mitad del pasillo, di con una, giré la cabeza. Y observé que dentro de la celda habÃa un preso que se estaba ahorcando el mismo con una sábana.
1:09:16 La habÃa colgado de un tubo de ventilación, un tubo que estaba muy duro y muy bien puesto. Soportaba su peso sin ningún problema. Y se veÃa como este mismo habÃa colgado su sábana y se la habÃa enredado en el cuello. Obviamente yo traté de entrar a la celda, pero mis intentos, ninguno funcionó. Solamente la tomé, la zangoloteé un poco y vi que era inútil. Vi los ojos de este preso mientras se le escapaba la vida a Alex. Ãl me miró, yo lo miré con su boca toda abierta, con sus ojos que se perdÃan. Me miraban y luego subÃan hacia arriba y se perdÃan en los párpados. como sus venas se marcaban alrededor del cuello y de los antebrazos de la desesperación que tenÃa. Corrà de inmediato, salà de las celdas y fui con un compañero mÃo a decirle que en efecto habÃa un prisionero, pero que se estaba quitando su vida, que necesitaba las llaves para abrir la celda y salvarlo. Ambos corrimos, Y se nos unieron otros dos Cuando llegamos a las celdas No habÃa ningún prisionero Las celdas estaban vacÃas No importó que tanto buscamos No importó incluso que abriéramos las celdas Y buscáramos abajo
1:10:50 de las camas El prisionero HabÃa desaparecido Pasi resulta que lo que yo sufrà aquella noche fue la aparición, de los últimos momentos, de los últimos instantes de un preso, que se habÃa quitado la vida ahÃ, hace un par de años, Alex como te comenté anteriormente, en estas celdas, la mayorÃa de las personas que pasan por ahÃ, son simplemente peones, las personas que van hasta abajo, en toda la organización criminal, Estas personas son traÃdas aquà y se les saca la información a fuerza. Y si tú eres bueno y cooperas, la fiscalÃa cumple y te deja libre.
1:11:41 Pero ese es el principal de tus problemas. Porque como se habrán imaginado, no conviene acusar a este tipo de personas. Pues cuando estás afuera, tienes algo muy seguro. Que ellos te van a buscar... y se la van a cobrar contra ti, muchos presos tienen este dilema, ir a la cárcel, o soltar toda la sopa, decir todo lo que saben, y tan pronto salir, huir del estado, o huir del paÃs, muchos no lo logran, y debido a toda esta ansiedad, debido a toda esta presión que tienen, incluso algunos sabiendo, que al llegar a la cárcel, pueden perder la vida y que si dicen todo al salir igual la pierden toman una decisión muy drástica que es quitarse la vida en las celdas según tengo entendido en aquella fiscalÃa habÃa sucedido 3 a 5 veces 3 veces muy seguras con testigos que en ese tiempo estaban en la fiscalÃa las otras dos ocasiones son solamente leyendas Y de cierto modo yo creo que sà pasaron porque se tienen como leyendas ya que no hay testigos. Pero no hay testigos porque el personal de la fiscalÃa por lo regular los mueven cada cierto tiempo.
1:13:13 Asà que las personas que están ahà no llevan ni siquiera 5 o 6 años. Y puede que esas dos ejecuciones sà se dieron en verdad. Lo que estos presos hacÃan era lo más común. Asfixiarse O romper un vidrio o un pedazo de metal... Y con ese... Rasgarse las muñecas... No cabe duda que aquellas celdas... Son un lugar espantoso... Y me quedó más que claro... Que agradezco mucho estar del otro lado... Pues una vez que te internas... En el crimen organizado... Una vez que te adentras... Ya no sales...
1:13:58 La única manera en que sales... es sin vida.
Spotify
RSS Feed