April 2, 2026

5 RELATOS DE HORROR DE PUEBLOS Y RANCHOS PARA NO DORMIR

5 RELATOS DE HORROR DE PUEBLOS Y RANCHOS PARA NO DORMIR
5 RELATOS DE HORROR DE PUEBLOS Y RANCHOS PARA NO DORMIR
La Cripta Embrujada
5 RELATOS DE HORROR DE PUEBLOS Y RANCHOS PARA NO DORMIR
En este episodio te contare una experiencias tetricas sucedidas en pueblos, que te dejaran sin poder dormir, nahuales, brujas y entes malevolos te esperan en este podcast.

0:06 Hola buenas noches a todos los escuchas de esta noche en la cripta embrujada bienvenidos a otro episodio más de relatos de horror esta sección en donde ustedes mandan sus anécdotas y yo aquí las comparto con toda la comunidad de la cripta embrujada los invito también antes de comenzar con este episodio si es que les gustan estas historias me apoyarían mucho dejando un like hypeando el vídeo y suscribiéndose si aún no lo están. Estoy seguro que entre todos estos relatos que les traigo esta noche, habrá por lo menos uno que les produzca escalofríos. Comenzamos. El primer relato que les quiero compartir viene de parte de Gerardo Hernández.

1:05 Gerardo nos cuenta una experiencia que le sucedió ya hace muchos años, en aquella época cuando él era joven. Gerardo nos platica que él tenía como costumbre cada fin de semana, o cada que se podía, salir por la noche en el pueblo, en compañía de sus dos hermanos.¿ Y para qué salían, si ustedes se preguntan? Pues simplemente para festejar. Aquellos tres hermanos eran muy parranderos. Les gustaba el baile, les gustaba el tequila, la cerveza y también las mujeres. Esas eran sus debilidades, mujeres, baile y licor. Más en aquellos tiempos cuando ellos tenían apenas 21, 22 y 23 años. Imagínese usted, estaban seguiditos. Su madre siempre tenía problemas con ellos. Tristemente para esa época, pues su padre ya había fallecido. Así que solamente estaban con su madre. Entonces ustedes entenderán que no había quien los pusiera en rienda. El caso es que ellos querían mucho a su madre. Tampoco era como que les gustara ocasionarles dolores de cabeza. Así que siempre procuraban llegar por eso de las 2 de la mañana a 3 de la mañana cuando mucho. Pues ellos sabían muy bien que si no llegaban en toda la noche y se la pasaban parrandeando, pues su madre no dormía, no pegaba el ojo. Estaba la expectativa Estaba con el Jesús en la boca como dicen Pero una noche todo cambió Aquellos

2:38 tres hermanos Habían ido a un baile Le habían dicho a su madre Obviamente siempre le tenía notificada De donde andaban y con quien andaban El caso es que aquella noche el baile Pues se termina por eso de las 2 de la mañana según me cuentan La habían seguido con otra banda Pero ellos ya no se sentían a gusto Ya las personas que se encontraban ahí pues ya eran personas grandes, ¿no? Me entenderán. Ya eran personas de cuarenta y tantos, de treinta y tantos, y pues ellos al ser jóvenes, pues, querían estar con muchachas, querían estar con chicos de su edad, y pues ya al irse, ellos ya no le vieron caso de seguir andando ahí. Y fue así como cada uno con su caballo se fue despidiendo de los, de las personas que seguían ahí, en aquel baile del pueblo, y decidieron irse a su casa.

3:28 El festejo y el baile se vio realizado en un ejido, Algo lejano de su casa. Así que el camino, pues era largo. Tan siquiera como de unas dos horas, según me platican. Cada uno venía en su caballo, venían cantando, venían echando relajo. Eran jóvenes. En eso su hermano mayor, que era Gerardo, que es quien nos platica esta historia, pues les dice a sus otros dos hermanos, pues más que nada por cuidado, ¿no? Por no vaya a pasar algún accidente. que les dice vámonos por el camino de la nopalera, no hay que irnos por la carretera, se es bien sabido que cuando hay bailes, pues hay choques, creo que para nadie es una sorpresa saber que los borrachitos, pues aún así, conducen, y pues quieras o no, uno anda con el pendiente, a pesar de que uno vaya a caballo, y vaya por un lado de la carretera, nunca falta quien se sale de esta, sus hermanos a pesar de que llevaban varias copas encima, Pues dicen, sí, está bien, vámonos por la nopalera. La nopalera, según me platica Gerardo, era un camino de terracería, obviamente rodeado por nopales, de extremo a extremo. Se desviaba de la carretera, pero no tanto, tal vez como a unos 20 metros máximo. Ahí a lo lejos se podía ver la carretera y se podía ver la iluminación de esta. Pero ellos son chicos de rancho, la oscuridad no les atemoriza para nada. Fue así como se metieron en el camino de la nopalera y fueron con sus caballos, caminando y caminando, cabalgando que diga.

5:03 Cuando en eso, por el camino de la nopalera, ellos me platican, Alex, vimos una silueta, una silueta que venía caminando. Era una silueta de una chica. Reconocemos la silueta de una chica al instante. Pero esta chica era muy especial. Tenía un vestido rojo, un vestido rojo que arrastraba por el suelo. y también un pelo muy largo, pero cuando te digo largo, en serio, un pelo bastante largo, le caía hasta los talones, e incluso algunas puntas del pelo, eran arrastradas por la tierra, se nos hizo curioso pues, ya para este momento, eran casi las 3 de la mañana, y había una mujer ahí sola caminando, a ver, esto no es extraño durante el día, pero durante la noche, pues nos llamó la atención, pero, Como todos nos conocemos en el pueblo, lo primero que se nos vino a la mente es que tal vez era una chica del pueblo, que no conocíamos, pero tal vez del pueblo. Acto seguido después de contarme esto, Gerardo, dicen que llegaron con aquella chica, se les puso a un lado y se detuvieron los tres, y le preguntaron a la muchacha, oye muchacha,¿ de dónde eres?¿ Eres aquí del pueblo? Vamos para allá. No quieres que te demos, pues ahora sí, un aventono con los caballos para que no vayas caminando. Incluso si la llevan, pues iban a ir trotando, no iban más rápido los caballos.

6:34 Pero el caso es que esta mujer no le responde. La mujer simplemente se les queda viendo. Aquella mujer tenía una mirada perdida. De hecho, Gerardo se aventura a decirme que era como una mirada muerta. No se le veían brillos sus ojos. Sus ojos ni siquiera se movían. Cuando quería ver a uno de los hermanos, giraba por completo su cabeza, como si estos no los pudiera mover. A pesar de que se les hizo extraño, ellos pensaron que tal vez la chica era simplemente rara. La muchacha fue con el hermano menor, que se encontraba hasta atrás, y se le trepó el caballo, así sin decir nada. Tanto Gerardo como su hermano, el de en medio, el que le seguía, pensaron que tal vez pues a la muchacha le había gustado su hermano. Y pues pensaron, pues bueno, qué mejor para él, ¿no? Que la conquiste en el camino que lleva al pueblo, en lo que nos tardamos en llegar. El queso es que su hermano menor iba tratando de sacarle plática a esta mujer. Cuando en eso de repente, él acelera un poco el paso y llega hasta donde están sus otros dos hermanos y se les empareja.

7:44 Y es ahí cuando Gerardo y su otro hermano miran bien lo que su hermano menor trae atrás de él. La chica ya no está, lleva algo completamente diferente. La chica que se la había subido, parecía que se había transformado, porque ahora lo que traía su hermano menor, abrazándolo por detrás arriba del caballo, era una especie de animal, una especie de animal con cuernos y con orejas muy grandes, que venía abrazándolo por la parte del estómago. Gerardo me platica que la impresión fue demasiada, que se cayó del caballo. y gritó, también su otro hermano, solamente que este no se cayó, y le dijo, oye,¿ qué traes atrás de ti?,¿ qué traes atrás de ti?, su hermano menor volteó, y inmediatamente, al igual que Gerardo, se cayó del caballo, la impresión era demasiada, aquella cosa, saltó del caballo, y se fue saltando, entre los nopales, hasta esconderse, en esa planicie del desierto, no la pudieron ver más, La oscuridad era absoluta, era imposible.

8:55 El hermano menor de Gerardo se levantó temblando, tartamudeando y repitiendo una y otra vez. Sí, yo sentía, yo sentía que no era normal, yo sentía que no era normal. Gerardo en ese momento va con su hermano y le pide una explicación.¿ Qué pasó?¿ Qué pasó con la muchacha? Y su hermano menor le empieza a decir. Yo empecé a sentir, hermano, empecé a sentir que atrás de mí algo pasaba. Sentí como muy caliente. Como si algo hirviendo empezara a materializarse. Sentí las manos de aquella mujer cada vez más y más calientes. Como si vinieran hirviéndose. Pero yo no dije nada. Pensé que era algo normal. Pensé que tal vez me estaba poniendo nervioso. Pero ahora veo que no. Los hermanos estaban muy confundidos en esa noche.

9:45 Y también profundamente asustados. Se subieron de nuevo cada quien a su caballo. y ahora corriendo los caballos a todo lo que se podía, llegaron a su casa prácticamente en tiempo récord. El hermano menor de Gerardo llegó tan alterado que su madre tuvo que barrerlo con albácar, con un huevo, todas esas creencias que se tienen en ranchos, ¿no?, para quitar el espanto. También le dieron un poquito de azúcar. Llegó temblando, llegó pálido. Una vez que se calmó, pues su madre le preguntó,« Dime». Que fue lo que pasó Y una vez que terminan de contarle todo esto a su madre Ella les dijo algo Que ellos jamás han olvidado Y que nos lo quieren compartir ahora Ella les dijo lo siguiente a sus hijos Entre el monte Entre los campos A veces hay cosas Que disfrutan de engañar a los viajeros O incluso A las personas de campo como ustedes Existen espíritus como la cegua Existen espíritus como la llorona Una se le aparece a los hombres infieles y otra se le aparecen a las personas que tienen problemas, a personas que incluso están buscando sus hijos. Pero lo que se les apareció aquella noche no era ni la cegua, ni la llorona, ni ningún otro espectro. Lo que se les apareció era un demonio.¿ Por qué ese tipo de entes andan buscando a ver a quién se le trepan, a ver a quién poseen o a ver a quién

11:17 arrastran en lo profundo del monte? Hay demasiadas historias de esto. Muchas personas han visto mujeres muy hermosas, ya sean rubias, morenas, que propicien accidentes. También otras personas del pueblo han visto mujeres hermosas que pierden a los hombres y simplemente los hombres se internan en el monte y ya no salen. Algunos nunca, otros se tardan días en salir. Les quitan su energía, esa vitalidad. Tuvieron suerte en la noche. pues aquella cosa se fue corriendo, y les aseguro que algo malo les iba a pasar, si seguían con ella en el camino, después de contarles esto a sus hijos, aquellos quedaron pasmados, no podían creer lo que su madre les estaba diciendo, pero muchos sabemos que lo que cuentan las madres y las abuelas en los pueblos, no se tiene que tomar a juego, siempre tiene algo de cierto, las leyendas son por algo, y desde aquella vez, ellos evitan irse por un lugar, muy escondido durante las noches, como el camino de la nopalera, el camino de los ríos, los caminos de piedra que no tienen nada de iluminación.

12:29 Ellos me platican, Alex, desde aquella vez solamente íbamos por la carretera. Es más, hasta las ganas de ir a uno que otro baile se nos quitaron.¿ Qué les pareció esta primera historia de nuestro amigo Gerardo Hernández? Una historia para reflexionar. De cómo estos espíritus tratan de engañar a los hombres, ¿no? Tratan de hacer que se pierdan Recuerdo también una historia que me mandaron hace no mucho, criptomaniacos No sé si ustedes la recuerden Que era de un hombre que iba por unas vías del tren Y que de repente un pájaro Él no dice si está muy seguro que fue una lechuza o un cuervo Ustedes disculpen, estoy divagando un poco Dice que un cuervo, un pájaro de esos negros enormes Empezó a volar encima de su cabeza Y que le chiflaba Y que en algunas veces le hablaba Hablaba como una mujer Le hablaba por su nombre Y pues aquel hombre Decía que corría, corría de aquel pájaro Pues no le podía encestar ningún golpe Ya que pasaba muy rápido volando Y él me platicaba que se sentía cada vez más atontado Que se sentía cada vez más desvariado Como que le afectaba Él cerró los ojos Empezó a rezar Y cuando volvió a abrirlos vio que ahora se encontraba entre el monte entre el césped crecido aquel pájaro lo estaba llevando para perderlo inmediatamente cuando se dio cuenta de esto se dio la media vuelta y otra vez buscó las vías y una vez entrado

14:01 en su camino siguió corriendo estas son solamente una de las tantas historias que se tejen en los pueblos respecto a entidades que quieren pues perder a la gente ¿no? introducirlas entre el monte Sigamos con la siguiente historia. El siguiente relato que les traigo ahora, criptomaniacos, viene de parte de Paulina Guzmán, la cual nos envía un caluroso saludo desde Navojoa, Sonora. Un saludo enorme también y un abrazo muy enorme a todas las personas que nos escuchan desde Navajoa. Bueno, la historia de Paula es la siguiente, de Paulina, disculpen.

14:53 Paulina nos cuenta que desde muy pequeña, a ella le encantaba ir a la casa de su abuela. Su abuelita, que era muy cálida, era muy mimadora, tenía un puesto allá afuera de su casa. Ella vendía todo lo que cosechaba. Sandías... guayabas, frijol, mango lo que se daba en sus tierras y lo que sus árboles le daban también si bien era una señora que no ocupaba tanto dinero debido a que su marido estaba pensionado el abuelito de Paulina le había dejado un buen dinero pero pues ella quería sentirse útil sabemos que las personas de rancho necesitan esa movilidad sentirse ágiles sentirse productivos entonces la abuelita de Paulina Tenía ahí su changarrito como ella decía. Paulina recuerda que todos los fines de semana cuando ella llegaba a la casa de su abuela, empezaba a jugar con los animales. Pero concretamente lo hacía con uno. Su abuelita tenía un cotorro. Un cotorro de color blanco que se le alzaba su copete. Ella dice que no era una guacamaya ni era un cotorro normal.

16:07 Era otra especie de ave. Esta ave hablaba al igual que un cotorro. pero siempre que hablaba, como que se esponjaba y se le alzaba el copete de color amarillo que tenía. Y hablaba y cantaba. Era una maravilla el animal, ya que también servía de atractivo para que las personas que pasaran a comprar, pues le hablaran al animal, al animalito. El animalito también era muy, pero muy coqueto. No picaba, solamente hablaba y se dejaba acariciar absolutamente por todos. Entonces, esto beneficiaba mucho a su abuelita, ya que algunas personas del pueblo siempre decidían ir a comprar con ella su fruta o su frijol o su arroz, tan solo para hacerle cariñitos al cotorro. Paulina nos platica otra cierta cosa, y es que al anochecer, en la casa de su abuelita, siempre se sentía como una aura extraña, siempre ella sentía como que estaba siendo observada, no adentro de la casa, sino por fuera, como si algo desde las ventanas, por fuera, algo la estuviera observando, como si algo estuviera pegado a las ventanas, viendo cada movimiento que ella hacía. De hecho, Paulina, a pesar de que tenía en aquel momento como unos 7 u 8 años, según platica ella, sentía esta mirada, esta mirada pesada, y su abuelita siempre le decía que para las 9 de la noche tenían que estar adentro. que no tenían que salir...

17:41 y siempre casi lo primero que metía... era su cotorrito blanco... Paulina sabía muy bien esto... a pesar de que le preguntaba a su abuelita... si algo pasaba afuera... por eso a las nueve de la noche... su abuelita siempre le contestaba que nada... que no se preocupara... que esto era simplemente porque... algunos animales salen de noche... ya sea zancudos, cien pies, cucarachas... y pues no quería que se le metieran a la casa... al menos esta respuesta... Le pareció en aquel momento... Algo viable... Algo coherente... Pero ella recuerda muy bien una noche... Cuando sucedió un accidente... Un tío ahí de la familia... Del pueblo... Sufrió un accidente... Iba en carreta... Un automovilista se salió del camino... Y pues...

18:27 Se estrelló con la carreta... No fue nada grave afortunadamente... Pero se lo llevaron al hospital... Y obviamente... La abuelita de Paulina... fue una de las primeras integrantes de la familia que sin pensarlo se fue con este familiar hasta el hospital para cuidarlo. Esto sucedió precisamente en un fin de semana, y la madre de Paulina y ella se quedaron en la casa de la abuelita, pues su padre también se había ido al hospital. Así solamente quedaron ellas dos ahí adentro de su casa. A pesar de que Paulina sabía muy bien las reglas de la abuela, En ese momento tenían todo el calor, toda la euforia del accidente que había sucedido, que algunas reglas de su abuelita pues se les pasaron. Su abuelita siempre metía a su pajarito a las nueve y media de la noche, y en aquella noche no lo hicieron. Su pajarito se quedó afuera.

19:22 El caso es que este cotorrito al ser tan amigable, pues no ocupaba de jaula. Él simplemente andaba en los árboles, o andaba en uno que otro tronco, en el tejado de la casa era un cotorro muy listo ya que no se iba ahí andaba él pero no se iba más allá del terreno de la abuela entonces Paulina cuenta que cuando se encontraba ya recostada en su cuarto con las luces completamente apagadas empezó a escuchar un ruido extraño que venía de afuera un ruido que parecían como piquetes piquetes piquetes cuando alguien está tocando la ventana y lo sintió, alguien estaba tocando su ventana en ese momento, tac, tac, tac, tac, ella se despertó, pues la ventana la tenía a un lado, y vio la silueta de un pájaro, e inmediatamente pensó que era el cotorro, y se acordó, claro, no metimos al cotorrito, el cotorrito de mi abuelita, no lo metimos, de seguro me está pidiendo ayuda, que lo meta, y fue así como ella, inocentemente, Alzó las cortinas para ver el animal que se encontraba afuera. Pero afuera no se encontraba su cotorrito. Ella me platica, Alex, lo que vi afuera no era ni siquiera un animal que yo conociera.

20:47 Lo que vi fue un pájaro mucho más grande que el cotorro de mi abuelita y completamente oscuro. Era un pájaro enorme, el más grande que he visto. Estaba ahí puesto. sobre el tejado de mi abuelita el tejado de paja que tenía ya que tenía segundo piso pero la cara de aquel condenado animal no era normal ella me dice que tenía una cara humana tenía una cara con arrugas y unos ojos blancos y unos labios también muy caídos era la cara como de una señora anciana pero no con una forma determinada era una cara horripilante Más puesta sobre un pájaro. Paulina a pesar de estar. Muy pequeña en aquel momento. Ella dice que. Sabía perfectamente que eso.

21:39 Era una cosa paranormal. Ella pensó que era un Nahual. En aquel momento. Ya que había escuchado muchas historias. Sobre estos animales. Estos brujos que se convierten en. Estos animales. Para esparcir el terror. Entre el pueblo. Inmediatamente Paulina. Se bajó de su cama. Y con gritos empezó a llamar a su madre para que viniera lo más pronto posible. Su madre obviamente se levantó dando un salto y fue inmediatamente al cuarto de Paulina, pero aquel pajarraco ya se había ido. Obviamente Paulina empieza a decirle a su madre todo lo que había visto, pero cómo es de esperarse.

22:19 Su madre le dice que fue una pesadilla, que ya no piense en esas cosas y que se venga a dormir con ella. Que todo había sido un mal sueño. Pero Paulina lo sabe. Paulina lo siente muy adentro de ella. Que eso no fue un sueño. Que eso fue otra cosa. Había sido muy vivido. A la mañana siguiente se levantaron. Salieron al campo de su abuela. Y se encontraron con algo tétrico. Ahí, a los pies de la puerta. Puesto cuidadosamente para que lo encontraran. casi de manera inmediata cuando abrieran la puerta, estaba el cuerpo del cotorrito. Pero este había sido violentado de una forma muy, pero muy desgarradora, que ustedes perdonen, no voy a describir en este video, pero ya se estarán dando una idea. El cotorrito estaba en unas pésimas, pésimas condiciones. Obviamente ya sin vida. Paulina lo recoge, su madre también. Y lo entierran cerca ahí de la casa. Su abuela llega ese mismo día y le dan la triste noticia. Obviamente hay lágrimas, hay llanto.

23:34 Pero cuando todo se calma durante la noche, Paulina va con su abuela y le dice, Abuelita, yo vi algo extraño aquella noche. Vi algo que estaba fuera de tu casa. Y la abuelita le empieza a preguntar,¿ qué fue lo que viste? Vi a un animal. Un animal como un pájaro negro. como un cuervo, pero su cuerpo era muy diferente al de uno, era más grueso, como que estaba más grande, pero su cabeza era la de una mujer, una mujer muy fea, y se encontraba en el techo de tu casa, mi mamá no me cree, pero yo estoy segura de lo que vi, Paulina me dice que le dijo esto a su abuela, y ya no recuerda mucho más, cambiaron de tema, pero pasaron los años, Y por coincidencias de la vida... Salió de nuevo este tema a relucir... Y su abuela le platicó en ese momento a Paulina... Que lo que había visto... Existía... Que no habían sido pesadillas... Que lo que había visto era una señora...

24:38 Una señora del pueblo... Que tenía fama de bruja... Que tenía fama de... Hacer todo ese tipo de cosas... Que esa señora siempre le había tenido envidia a ella... Que incluso había llevado... Veneno a sus animales... en algunas ocasiones que incluso también le dejaba trabajos de brujería en su puestito ahí en la calle para que le fuera mal y que esta señora siempre, siempre, pero siempre le tenía un odio al cotorrito y aquella noche aprovechó que lo dejaron afuera para vengarse Paulina recuerda muy bien esta historia porque esta le ha enseñado a no confiar demasiado en las personas uno nunca sabe que son capaces de hacer...

25:26 por la envidia. La siguiente historia viene de parte de... Osvaldo Francisco. Osvaldo nos cuenta esta historia... que le sucedió en una época donde él... estaba en una... faceta precaria de su vida no se encontraba con deudas y para rematarla no tenía trabajo por lo tanto él se la pasaba buscando trabajo en donde fuera no él quería encontrar trabajo ya sea de albañil de recolector de basura de vigilante obviamente siempre buscando algo mejor pagado no el caso es que al estar buscando se había ido incluso a otros estados y saliendo fueras a otros municipios, otras ciudades, haciendo chambitas, lo que fuera. Y fue así como uno de sus primos lo contactó con un ganadero. Él me platica, Alex, este ganadero necesitaba algo sumamente simple. Era un cuarto, un cuarto enorme de algunos metros. Al menos era trabajo como para dos semanas. Y pues la paga, para serte sincero, era muy buena. Él me dijo que había estado contratando, o estaba viendo contratar a algunos arquitectos, a algunos maestros albañiles,

26:56 pero que le estaban cobrando, pues, algo caro. Entonces, pues, yo le tuve que abaratar, me dice. Alex, yo tuve que abaratarle los costos, más que nada para que me diera la chamba a mí. Y fue así como me jalea un primo mío y a un hermano que andaban por las mismas, buscando trabajo. Total que el señor nos lleva a su finca. Era un señor que tenía muchos terrenos y muchos animales. Necesitaba un cuarto enorme para usarlo como almacén. Ahí iba a almacenar semillas, alimento, herramientas, etc. Nosotros nos pusimos manos a la obra y nos dijo exactamente qué era lo que íbamos a hacer y dónde nos íbamos a dormir, dónde estaba el material, etc. Hasta eso, muy buena persona el señor. Nos jalaron para una casa donde nos dijeron que nos íbamos a quedar a dormir.

27:52 Y ahí nos señalaron el sótano. Ustedes pensarán que de seguro el sótano era un lugar pues un poco feo, rústico, incluso hasta sucio, pero no. Totalmente alejado de esa imagen. El sótano de esta casa estaba limpio e incluso mini split, así que nos encantó. Empezamos a trabajar ahí. Pensando que era un trabajo soñado, más que nada por la paga y más que nada por las condiciones en las que estábamos. Estábamos muy cómodos. Teníamos agua, teníamos internet, incluso estufas para calentar nuestra comida, etc. Hasta que cayó la noche. Una vez que cayó la primera noche, ya queríamos salir de ahí corriendo. Osvaldo me cuenta lo siguiente. Cuando todos acostaron, apagaron las luces y y todo quedó en absoluto silencio, empezaron a escuchar ruidos que venían desde afuera, el sótano según me explica él, era un sótano alto, los techos estaban altos, y solamente tenían tres ventanas, que eran como rendijitas, gracias a esas tres ventanas, que se posicionaban hasta arriba, hasta arriba, de manera que no podían alcanzarlas, estas dejaban entrar iluminación, de la luz de la luna hacia adentro y fue por esto mismo que se percataron de algo

29:23 veían sombras pasando de un lado hacia el otro de un lado hacia el otro cabezas de personas los pies de personas caminando como si hubiera una multitud allá afuera como si esto no fuera poco Osvaldo me platica que empezaron a escuchar murmullos Y también empezaron a escuchar otra cosa... Que los hizo sentir algo incómodos... Que eran llantos... Como que una mujer y un hombre... Estaban llorando... Pero allá afuerita de ellos... Lo escuchaban con mucha claridad... Entonces pues... Esto a ellos les llamó la atención...¿ Quién será el que está allá afuera? Él me platica que en un principio...

30:09 Ninguno quiso salir... Obviamente a lo mejor había pasado algo... Seguramente trabajadores de este señor que andaban por ahí, del ganadero O tal vez otra cosa Pero por si las moscas, no hay que salir Así que ahí se quedaron ellos Tratando de conciliar el sueño con todos aquellos ruidos extraños Y esas sombras pasando por aquellas ventanas Que se reflejaban ahí en la pared del sótano Viendo como personas pasaban de aquí para allá Pasó aquella noche y a la mañana siguiente empezaron a trabajar nuevamente trabajo y trabajo aquella tarde antes de que se fuera el señor Osvaldo le preguntó si había otro turno en la noche si venían otros trabajadores allí a trabajar a la casa o ya sea a cuidar la casa la de arriba pero este señor solamente se le quedó viendo y le dijo pues no aquí solamente se quedan ustedes aquí nadie se queda tan pronto le dijo eso Osvaldo empezó a sentir un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo.¿ Pero cómo es eso?¿ Cómo es que solamente estamos aquí?¿ Y las demás personas que vimos? Osvaldo le empezó a mencionar esto a aquel señor y el señor les dijo, no, a lo mejor alguien se metió, pero aquí no dejo a ningún trabajador aparte de ustedes. Fue así como los trabajadores, Osvaldo y sus familiares, se metieron de nuevo al sótano. Cenaron, se

31:42 arroparon y justamente cuando ya estaban dispuestos a dormir, que pensaron que aquella noche iba a ser normal, empezaron de nuevo las sombras a pasar por las ventanas de un lado hacia otro, de un lado hacia otro. Y el llanto de nuevo sonaba, esta vez con más intensidad que la noche anterior. Osvaldo no pudo dormir aquella noche. Y notó que todo el ruido se detenía por completo a las 3.33 de la mañana. Una hora de por sí muy mala. Pero a esa hora se detenía todo. A la mañana siguiente se encontraron con una señora. Doña Lenchita, vamos a decirle.

32:29 Doña Lenchita iba a la casa y haciaba la casa que era de este hombre, del dueño de la finca. Ahí no se quedaba a vivir nadie. Pero por si las moscas... Osvaldo aprovechó y le preguntó... Oiga doña Lenchita...¿ Alguien se duerme ahí en la casa?¿ O alguien viene por las noches? Es que yo y... Mi primo y mi hermano... Empezamos a escuchar ruidos extraños en las noches... Y empezamos a ver sombras también... Dígame por favor que alguien viene... Porque... Los tres no podemos estar locos... Los tres los vemos... Y doña Lenchita solamente se talla los ojos... y se le queda viendo y le dice, ay joven, no sé qué decirle, aquellos espíritus, y así les dice Doña Lenchita, aquellos espíritus, vienen de vez en cuando, aquí nos lo topamos a veces cuando alguien se queda de noche, yo a veces me he quedado en la casa por órdenes del patrón, y lo único que hago es cerrar todas las ventanas, correr todas las cortinas, algunos trabajadores dicen que el señor compró este terreno, Y le salió muy barato, porque éste había pertenecido a un cementerio. Pero un cementerio que no estaba en regla. Un cementerio que los mismos pobladores de ahí habían agarrado este terreno para sepultar a sus familiares. Y obviamente, como no tenían ningún permiso, pues al pasar los años, se quitó el cementerio. Pero se

34:00 dice que solamente se quitaron las lápidas. Que los cadáveres se quedaron abajo. Y pues algunos trabajadores dicen que son los mismos que se escuchan caminar y llorar durante las noches. Osvaldo me dice nombre Alex. Nomás me dijo esto. Y nos apresuramos. De cinco días que íbamos a tardar ahí aproximadamente para cuando llevábamos el trabajo. Solamente nos quedamos tres. Y le quedamos a deber trabajo al señor. E incluso le dije que no me pagara. Pero que yo ya no me iba a quedar... Obviamente no le dije nada sobre los espíritus... Pues estaba más que claro que él no creía en esas cosas... Pero le mencionamos que teníamos...

34:46 Unos problemas familiares... Que nos teníamos que ir... No podíamos tolerar... Ni una sola noche más... En aquella casa... Sabiendo lo que había sido antes... Un cementerio... Un cementerio Alex... Y ahora se encontraban los espíritus rondando en aquel terreno. Esta siguiente experiencia viene de parte de Claudia Solís. Esta historia que nos quiere compartir esta noche Claudia, no le pasó a ella. Pero sí le sucedió a una persona muy cercana a su vida.¿ Quién más cercano sino a su abuela?

35:40 Aquellos abuelos que nos cuentan muchas historias de los ranchos, de los pueblos. Historias que pasaron en los 40, en los 50. Y esta historia es una de ellas. En aquel tiempo, de los lejanos años 1967, cuando le pasó esto a su abuela, ella apenas se había casado con su abuelo, de nombre Pedro. Apenas habían dado a luz a lo que vendría siendo la tía de Claudia, la primera hija que habían tenido. En ese entonces tenía cerca de cinco meses y la hermana de la abuela vivía con ellos en la misma casa, ayudando a la crianza, pues, de la bebé que acababa de nacer. Pero los imprevistos y los accidentes suceden cuando uno menos se los espera. Y fue así como una noche la abuela de Claudia se encontraba en la entrada de su casa. esperando a su marido, el cual ya se había retrasado. Y no se había retrasado ni 10 minutos, ni 20 minutos. Ya llevaba dos horas retrasado. Algo había pasado.

36:46 Pero como en ese tiempo no había teléfonos, celulares, nada de eso, todos se comunicaban por el habla, ¿no? Pasando mensajes. En eso llegó un vecino de ellos, el cual inmediatamente fue con la abuela de Claudia y le dijo, Doña Justina, Doña Justina. Su marido chocó. Chocó ahí con un trailer. No le pasó nada, pero ahí viene arrastrándose. Ya llegó la policía e hicieron todo, pero hubo bastantes heridos. En ese momento la abuela de Claudia, de nombre Justina, obviamente se empezó a poner tensa y le preguntó al vecino cómo había estado el accidente. El vecino le empezó a decir que un camión se había salido del camino y que él y su marido se encontraban en la parada del bus, recién acababan de llegar, cuando en eso el trailer se salió del camino, y muchas personas resultaron heridas, se llevaron algunas cuantas en ambulancias, y otras, pues simplemente habían perdido la vida ahí, pero que su marido por fortuna, solamente había salido volando, había tenido un impacto fuerte, eso sí, pero nada de lo que uno se tendría que preocupar, llegaron las ambulancias llegaron los paramédicos lo atendieron lo revisaron y el señor estaba perfecto solamente con un leve dolor en la pierna obviamente un dolor que más adelante pues se iba a ser más doloroso pero solamente era eso un simple golpe justina en ese momento obviamente no quiere

38:17 esperarlo se acababan de casar acababan de tener un hijo Lo que ella quiere es ir a verlo lo más pronto posible. Y es así como deja a su hija al cuidado de su hermana, que ella tenía 20 años para ese entonces. Ya sabía perfectamente cuidar a un niño. Las mujeres en ese entonces se les educaba desde niñas, por si no recuerdan, en la crianza de niños, en la crianza de los sobrinitos, de los primitos, así que saben mucho de eso. Eran otros tiempos. Justina se va caminando. Ya para este momento son las doce de la noche, el marido siempre llegaba a las diez, y se va caminando por todo el pueblo, sale de este y continúa caminando por aquel camino de tierra, rodeado de césped y nopales a ambos lados. Justina está caminando, camina y camina, sin ninguna luz, no había lámparas, y en ese entonces tampoco había alumbrado público en aquel camino que daba al pueblo.

39:20 Justina solamente con su mente y con su visión ya adaptada a la oscuridad, sigue caminando. Ella conoce el pueblo como la palma de su mano. Y fue así como alcanza a ver ahí a la lejanía una sombra que se está moviendo. Una sombra que viene en encuentro suyo. Es la sombra de un hombre, con sombrero y con lo que vendría a ser una chaqueta café. Ella no reconoce la ropa. simplemente sigue caminando, pero conforme se va acercando, reconoce la cara, era su marido, Pedro, ahí venía caminando, caminaba perfectamente, como si nunca le hubiera pasado nada, todo lo contrario a lo que le había dicho el vecino, que venía cojeando, obviamente por el impacto, parecía que Pedro se movía con completa libertad, venía caminando erguido, sin doblar ninguna extremidad por el dolor, venía caminando con total naturalidad.

40:21 En ese momento Justina se acerca a él y le empieza a preguntar, Pedro, Pedro,¿ qué vienes haciendo aquí?¿ Cómo estuvo el accidente?¿ Vienes herido?¿ Qué te pasó? Pero Justina, por más que busca en las vestiduras de Pedro, no encuentra ningún rasguño, no encuentra ninguna rasgadura incluso de la vestimenta. De hecho, la vestimenta que trae Pedro aquella noche, ella no la reconoce. aquella chaqueta café no le pertenecía, ni los pantalones, ni la camisa, ni el sombrero tampoco, ella es su esposa, diario le lava la ropa, así que perfectamente se acordaría de cada una de sus prendas, y aquellas prendas, ninguna era de Pedro, Justina empieza a preguntarle, esta ropa de donde la sacaste, quien te la dio, te rasgaste tu ropa, por eso te dieron esta a los paramédicos, Pero Pedro no le contesta. Pedro está inmóvil, sin mover la boca, sin pronunciar ni una sola palabra.

41:24 Es más, sin mirarla. Los ojos de Pedro tienen una mirada perdida, que están clavadas hacia la nada. En ese momento Justina se da cuenta, porque lo toca, lo toca de la muñeca, que aquello no es su marido. Alcanza a tocar su muñeca y la aprieta y ella siente como si estuviera tocando un muro frío de concreto. Petrificado, petrificado. Justina sabe muy bien de los horrores que a veces uno se encuentra en pueblos lejanos y sabía que no era su marido. Sabía que aquella cosa había tomado la forma de su marido, tal vez para engañarla, y ahora se encontraba lo suficientemente cerca de ella Para hacer cualquier cosa Justina en ese momento se da la media vuelta Y empieza a correr de nuevo al pueblo Corre y corre y corre Mientras que aquel extraño hombre La va siguiendo La va siguiendo Y la consigue tumbar Se la balanza Justina cuando se da la media vuelta Para tratar de defenderse Se da cuenta que el rostro Ya ha cambiado Y ahora no es el rostro de su marido Es un rostro que ya no conoce Igual de un hombre pero un hombre, según dice Justina, la abuelita de Claudia, de un hombre feo, con una nariz grande, con dientes caídos, con una sonrisa chueca, era como si estuviera deforme, aquel

42:54 extraño hombre, se está riendo, mientras trata de jalar a Justina, a lo profundo del césped, más alto, a lo profundo del monte, Justina como puede se levanta, alcanza a dar unas patadas, y empieza a gritar para que alguien la escuche, ella no sabe durante cuánto tiempo corrió, no sabe si esta cosa la siguió persiguiendo, pero ella consigue dar con una carreta, de un viejito muy conocido del pueblo, un viejito que vendía sandías, había estado en el accidente, se había quedado ahí a ver, y por esas casualidades, venía ya tarde entrando al pueblo, inmediatamente cuando Justina lo ve, se sube a su carreta y le pide ayuda, El viejito, a pesar de que ya es una persona muy mayor, saca su machete, saca su revólver, porque en aquel tiempo las personas de pueblo tenían la costumbre de tener armas, y se baja de la carreta y empieza a retar aquella cosa que venía persiguiendo a Justina, pero ya no sale.

43:59 El viejito se queda ahí con el revólver y el machete listo, pero nada sale de entre las ramas, ni del camino ni del monte. Justina le explica que había ido caminando para encontrar a su marido y que se había encontrado con una cosa que se había convertido en la apariencia de su marido. Y al viejito le dice, mija, ten cuidado. Esos son brujos. O peor aún, son espíritus. De puro milagro te salvaste. Vamos a encontrar a tu marido. Ahora los dos en la carreta dieron con Pedro, el cual venía todavía más atrás, ya cojeando, muy malherido. Llegaron juntos a la casa. Pedro atendió sus heridas. Y esa fue la única vez que Justina, la abuela de Claudia, salió a las afueras del pueblo, más allá de la medianoche, pues sabía muy bien que a ese horario cosas oscuras, cosas siniestras, salen a los caminos desolados cercanos al pueblo.

45:16 Esta historia me la contó un vecino cuando yo era joven Él decía que el protagonista fue Don Eusebio Un campesino que vivía a las afueras de un pueblo pequeño Rodeado de monte y parcelas Muchos lo conocían porque era un hombre callado Trabajador y muy viejo ya para seguir trabajando la tierra pero aún así nunca dejó de hacerlo. Don Eusebio vivía solo. Su esposa había fallecido hacía años, y sus hijos se habían ido a trabajar a otros estados de México, así que la única compañía que tenía era su perro, un pastor alemán grande, fuerte y muy leal.

46:01 El viejo lo había criado desde cachorro. Siempre decía que ese perro era como su sombra, A donde fuera él, el perro iba detrás. Todas las tardes, después de trabajar en la parcela, el perro lo esperaba en el porche de la casa. Pero una tarde ocurrió algo que cambiaría todo. Ese día don Eusebio estaba arando la tierra. Caminaba lento detrás del arado, con la espalda encorvada por los años. El sol ya estaba bajando detrás de los cerros. y el cielo se estaba pintando de naranja. El aire del campo estaba silencioso, solo se escuchaba el arrastre del arado sobre la tierra y el canto lejano de algunos pájaros.

46:52 Fue entonces cuando Don Eusebio levantó la vista hacia la casa. Desde la distancia pudo ver a su perro. Estaba en el porche, sentado, observándolo. Al principio no le dio importancia Era normal que el perro vigilara desde ahí, pero algo empezó a incomodarlo. La manera en que lo miraba, no movía la cola, no corría hacia él como siempre, solo estaba sentado, completamente quieto. Don Eusebio entrecerró sus ojos y entonces notó algo que le provocó un escalofrío. Los ojos del perro no tenían el brillo normal. Parecían completamente negros, negros como la noche. El anciano dejó de arar por un momento y le preguntó al perro levantando la voz.¿ Qué tienes, viejo? Pero el animal no reaccionó, no ladró, no movía la cabeza, solo observaba con esos ojos oscuros.

48:01 Don Eusebio sintió un nudo en el estómago. Intentó convencerse de que era la distancia O la luz del atardecer Así que siguió trabajando Pero durante el resto de la tarde Cada vez que levantaba la vista El perro seguía ahí Mirándolo Cuando finalmente guardó las herramientas Y caminó hacia la casa El perro seguía en el mismo lugar Sentado Esperándolo El anciano murmuró Bueno, pues¿ qué te pasa hoy? El perro no respondió, solo lo siguió con la mirada mientras él subía el porche. Aquella noche el ambiente se sentía raro. El perro no se separaba de él, lo seguía por la casa, demasiado cerca. Pero lo hacía sin hacer ningún ruido, sin jadear, sin mover la cola. A veces don Eusebio volteaba y encontraba al animal justo detrás de él. observándolo con esos ojos completamente negros. El anciano comenzó a sentirse incómodo. Había vivido muchos años en el campo y sabía reconocer cuando algo no estaba bien. Esa noche decidió bajar al sótano para revisar unas herramientas. Era un sótano pequeño debajo de la casa, una habitación de

49:32 tierra húmeda donde guardaba cosas viejas. Cuando abrió la puerta y empezó a bajar las escaleras, el perro lo siguió. Pero justo cuando iba a entrar al sótano, don Eusebio sintió algo. Un miedo extraño. Algo dentro de él le dijo que no dejara entrar al perro. Así que bajó rápido y cerró la puerta detrás de sí. El perro quedó arriba. Por un momento se escucharon sus pasos caminando sobre el piso de madera. Luego silencio. Don Eusebio encendió una pequeña lámpara en el sótano. La luz iluminó las paredes de tierra y entonces vio algo en una esquina del cuarto. Algo tirado en el suelo. Al principio pensó que era un saco viejo, pero cuando se acercó, su corazón se detuvo. Era su perro, el verdadero. El pastor alemán estaba tirado ahí, inmóvil, sin vida. Su cuerpo estaba rígido, como si llevara horas ahí. Don Eusebio sintió que el frío le recorría la espalda, porque entonces comprendió algo horrible.

50:49 Si su perro estaba ahí abajo, entonces,¿ qué era lo que había estado caminando con él por toda la casa? Desde arriba se escuchó un ruido, un rasguño en la puerta. El anciano se quedó paralizado. El rasguño volvió a escucharse, luego un pequeño gruñido. Don Eusebio agarró lo primero que encontró para defenderse, y eso era un machete viejo que guardaba entre las herramientas. Respiró hondo, subió lentamente las escaleras y abrió la puerta. La casa estaba en silencio, pero cuando entró a la sala, lo pudo ver. El perro estaba sentado en medio de la habitación pero ya no parecía un perro normal. Su hocico estaba abierto de una forma imposible, como si la mandíbula se hubiera descolgado. La boca caía demasiado hacia abajo, mucho más de lo que cualquier animal podría abrirla. Y de esa boca salía un sonido bajo, un gruñido húmedo. Los ojos seguían siendo negros como carbón. La criatura giró lentamente la cabeza y hacia el anciano. Don Eusebio levantó el machete y con mucha autoridad le dijo, lárgate de mi casa. La cosa sonrió, o al menos eso parecía, porque su boca se abrió

52:22 aún más. Entonces el anciano se lanzó sobre él con el machete en mano. La criatura reaccionó de inmediato, saltó hacia un lado con una velocidad imposible, corrió por la sala y y atravesó una ventana, rompiendo el vidrio por completo, y desapareció en la oscuridad del campo. Don Eusebio se quedó de pie, respirando agitado. Desde esa noche todo cambió, nunca volvió a trabajar la tierra hasta tarde. Siempre entraba a la casa antes de que oscureciera, y más de una vez decía que, cuando miraba hacia el campo, Por la noche, veía una sombra de perro recorriendo los límites de su terreno, caminando entre la oscuridad, observando la casa.

53:18 Muchos pensaban que el viejo estaba imaginando cosas, pero don Eusebio siempre juró que lo que vio no era su perro y que algo había intentado quedarse en su casa. Usando la forma de su único amigo, El anciano siguió viviendo ahí muchos años más, hasta que finalmente falleció. Pero algunos vecinos dicen que todavía, en ciertas noches sin luna, se puede ver una sombra de perro caminando por ese terreno. Un perro que no ladra, que no hace ruido y que mira la casa con ojos completamente negros. Y bueno, criptomaniacos, por hoy hemos terminado estas historias de terror que nos han mandado. Agradezco mucho que estén mandando sus historias y los invito a quienes todavía no han mandado o si tienen alguna experiencia paranormal que quieran compartir, que las manden a mis redes sociales, ya sea a mi Instagram o a mi Facebook. Mi Instagram son lacrypta96 y mi Facebook es lacryptaembrujada, al igual como aparece aquí en YouTube. Los invito también a que vean los videos paranormales que estoy posteando en Crónicas de la Cripta, un canal aquí de YouTube,

54:49 donde les muestro videos aterradores. Es un segundo canal. Ahora sí, sin más por decir, yo me despido, criptomaniacos. Espero les hayan gustado las historias, y si es así, me apoyarían mucho hypeando el video, para que de esa manera se siga recomendando más en la página de YouTube. Ahora sí, sin más por decir, Les deseo buenas noches y unas aterradoras pesadillas.