UNA BRUJA CAYÓ DEL CIELO | Historias Paranormales de Terror Para NO DORMIR
Historias de terror y brujas: Esta noche te comparto 4 relatos con ambientación rural y urbana, donde lo paranormal no se explica, sólo se queda.Desde el norte de Zacatecas hasta la sierra de Durango y una colonia vieja de la Ciudad de México, estas historias hablan de cosas que caen, cosas que regresan y lugares que no sueltan.Relatos de la noche:00:00 Historias de Brujas01:06 La mujer que cayó del cielo14:03 Mi esposa me visitaba de noche… pero no era ella21:50 Mujer cara de pájaro31:36 La plantación de elotes#InframundoRelatos #brujas #terror #paranormalhistorias de brujas, relatos de brujas, brujas, brujas reales, brujas en mexico, brujas mexicanas, historias de terror, relatos de terror, cuentos de terror, historias de terror reales, relatos de terror reales, terror paranormal, historias paranormales, relatos paranormales, leyendas de brujas, leyendas mexicanas, leyendas de mexico, relatos de miedo, historias de miedo, brujeria, brujas en el rancho, terror en el campo, historias para dormir, relatos para dormir, brujas en zacatecas, brujas en veracruz, brujas en cdmx, brujas en durango, recopilacion de relatos, historias de brujas reales
0:00 Para los que apenas están despertando, los que ya están preparando el desayuno o tomando una rica taza de café antes de irse a trabajar, bienvenidos las historias que están a punto de escuchar. Son relatos espeluznantes, contados como hechos reales, ocurridos en Rancherías y poblados, donde la noche es más larga antes de comenzar. ¿Una pregunta sencilla, usted cree en las Brujas? Porque precisamente estos relatos hablan de ellas, no todas vuelan ni tampoco hablan y la mayoría no se parecen a lo que nos contaron de niños. Mi nombre es Alejandro y sin más por el momento aquí comenzamos. La mujer que cayó del cielo, basado en la anécdota real de Eusebio Morales, muy buenas noches, Inframundo, mi nombre es Eusebio morales.
1:16 Tengo 41 años y soy el menor de 7 hermanos. Lo que voy a contar. No me pasó a mí directamente porque cuando ocurrió yo todavía no había nacido, pero es algo que siempre se ha contado igual dentro de mi familia, sin cambios ni exageraciones. Las que vivieron todo eso fueron mis 2 hermanas mayores, rosa y Elena, que en ese entonces tenían 13 y 12 años. Esto sucedió a finales de los años 60, cuando mi familia vivía en una zona completamente rural del norte de Zacatecas. Hoy todos vivimos en la ciudad y esa casa ya no existe. Con los años quedó abandonada y terminó por desaparecer. Hace poco les pedí a mis hermanos que me volvieran a contar todo con calma, tal como lo recuerdan, para poder dejarlo por escrito.
2:16 En el campo siempre han pasado cosas raras, sobre todo antes, cuando no había luz eléctrica y las noches eran realmente oscuras. En esas madrugadas se veían luces en el cielo que no se movían como estrellas ni como aviones. Eran luces que flotaban, que bajaban despacio y luego desaparecían. Hoy muchos dirán que eran ovnis, pero en ese tiempo nadie pensaba en eso. Para la gente del rancho estas luces eran Brujas y no se hablaba del tema. Cuando alguien veía algo así se persignaba y se metía a su casa.
2:58 Mi madre era joven todavía y mi padre trabajaba en el campo junto con mi abuelo desde temprano hasta que oscureciera. En la casa se quedaban mi abuela, mi madre, mis hermanas y 2 hermanos más pequeños. Rosa y Elena. Eran muy inquietas como eran las mayores. Siempre andaban cargando o molestando a los más chicos y por eso casi siempre estaban castigadas. El castigo no era quedarse encerradas, sino trabajar, barrer el patio, recoger hojas, acomodar los árboles frutales. Quitar ramas y mantener todo limpio hasta que anocheciera.
3:43 Esa noche era invierno y hacía frío. Ya había oscurecido y ellas seguían afuera limpiando el patio. Mi madre salió a decirles que terminaran rápido porque ya iba a preparar la cena. Fue entonces cuando rosa vio algo caer detrás de unos matorrales como si fuera una bola encendida. Dijo que parecía fuego. Elena no le creyó, al principio pensó que era una de sus bromas, pero rosa insistió tanto y con tanta seriedad que al final la acompañó para ver qué era. Caminaron unos metros hasta un zanjón que estaba entre 2 árboles, ahí vieron la luz. Era una cosa redonda, brillante, que todavía se movía como si estuviera viva.
4:35 Rosa se acercó sin pensarlo mientras Elena se quedó un poco más atrás, nerviosa, diciéndole que regresaran antes de que su mamá se diera cuenta. La cosa empezó a moverse más, como si respirara. Rosa tomó una rama que estaba tirada en el suelo y la tocó. En ese momento las 2 cuentan lo mismo, dicen que la cosa creció. Que dejo de ser una esfera y empezó a tomar forma en cuestión de segundos. Ya no era una luz, era una mujer. Fue ahí cuando reaccionaron y entendieron lo que estaban viendo. Salieron corriendo justo cuando escucharon a mi madre llamándolas desde la casa.
5:21 Cuando regresaron, mi madre se asustó al verlas. Estaban pálidas, temblando, con el miedo marcado en la cara. Pensó que habían hecho algo malo y empezó a regañarlas. En ese momento llegaron mi padre y mi abuelo del campo y todos entraron a la casa para cenar. Mis hermanas no dijeron nada, pero su comportamiento no pasó desapercibido. Ya de madrugada, rosa empezó a gritar. Despertó a toda la casa. Mi padre la encontró escondida debajo de la cama mientras Elena estaba arrinconada junto a la puerta, temblando y sin poder hablar.
6:05 Fue ahí cuando no tuvieron más opción que contar lo que había pasado. Dijeron que esa misma mujer se les había aparecido dentro de la habitación. Mientras lo contaban, todos escucharon unas carcajadas que venían desde la cocina. El miedo fue inmediato. Todos se metieron al cuarto de los niños más pequeños. Mis hermanos dicen que mientras corría por el pasillo, vieron a la mujer cruzar hacia la sala corriendo en cuatro patas como un animal. Mi padre y mi abuelo salieron a enfrentarla. Lo que pasó después lo contó mi padre, porque los demás se quedaron encerrados cuidando a los niños. Dijo que la vio flotando en la sala suspendida en el aire, con el cabello extendido alrededor de la cabeza y el rostro en un Estado que no parecía humano.
7:05 Sus ojos brillaban de una forma extraña y sus manos se movían como si estuviera haciendo algún tipo de danza. El rifle no funciono. Fue mi abuela la que salió de su cuarto con un recipiente de agua bendita. Y cuando la roció, la cosa lanzó un grito horrible y salió por la ventana. Nadie volvió a dormir esa noche. El miedo a que regresara no los dejó descansar. Después de esa noche, la casa nunca volvió a sentirse igual. No fue que la mujer regresara de inmediato ni que se volviera a aparecer de la misma forma, sino algo peor.
7:48 Como si hubiera dejado una marca. Mis hermanas dicen que desde ese momento el ambiente cambió, que el aire se sentía pesado, como si algo estuviera mal. Incluso cuando todo parecía tranquilo, nadie volvió a quedarse solo en ninguna habitación y por las noches casi siempre dormían con alguna luz encendida, algo que antes no pasaba. El olor fue lo primero que siguió presente. No estaba todo el tiempo, pero aparecía de repente sin aviso. Era un olor fuerte y desagradable, como a carne echada a perder.
8:30 A veces venía del patio, otras veces de la cocina o del incluso del cuarto, donde dormían. Mis hermanas limpiaban una y otra vez, tiraban agua, barrían. Revisaban que no hubiera animales muertos, pero nunca encontraban nada. El olor simplemente regresaba como si no viniera de algo visible. Ros empezó a cambiar, no se enfermó como tal. No tenía fiebre ni se quejaba de dolor, pero se quedaba mucho tiempo callada, mirando fijo a algún punto, como si estuviera escuchando algo que los demás no podían escuchar. Mi madre decía que se quedaba ahí. Da que no reaccionaba cuando le hablaban. A veces tardaba en contestar y otras simplemente negaba con la cabeza cuando le preguntaban qué tenía. Elena tampoco dormía bien.
9:30 Se despertaba en la madrugada llorando o gritando, diciendo que alguien la veía desde arriba, desde el techo del cuarto. No decía que fuera una bruja ni una mujer. Solo decía eso. Decía que se arrastraba, que se colgaba de las vigas y que se quedaba quieto observando las mientras dormían. Mi madre pensó al principio que eran pesadillas por el susto, pero las noches pasaban y nada cambiaba. Mi abuela fue la primera que dijo que rezar no era suficiente. Decía que lo que había caído no se había ido del todo, que lo habían sacado de la casa, pero no del terreno. Mi padre no quería escuchar eso.
10:19 Decía que no había que meter más miedo del necesario, que ya todo había pasado. Pero una noche él mismo escuchó pasos en el patio, pasos lentos, arrastrados, como de alguien que caminaba sin levantar los pies. Salió con la lámpara a revisar y no vio nada. El patio estaba vacío, pero cuando regresó la puerta del cuarto de mis hermanas estaba abierto. Ellas estaban despiertas, abrazadas, llorando en silencio. Dijeron que alguien había intentado entrar, que la manija se había movido sola.
11:02 Y esa fue la primera vez que mi padre se quedó sin palabras. Al día siguiente, mi abuela decidió ir al pueblo. Caminó varias horas hasta llegar con un hombre mayor del que se decía que sabía de esas cosas. No era cura ni médico, solo alguien que había vivido toda su vida en el campo. Escucho todo sin interrumpir y al final dijo algo que se les quedó grabado. Dijo que eso no había muerto ahí, que sólo había caído y que cuando esas cosas no mueren del todo se quedaban cerca. Les dio algunas indicaciones simples, marcar el lugar donde había caído, no volver a acercarse, sobre todo de noche, poner cruces de palma en puertas y ventanas. Y les dijo otra cosa más que nunca, quisieron repetir en voz alta.
12:01 Algo que, según mi madre, solo se hace cuando el peligro todavía sigue ahí. Hicieron todo, como se les indicó. Marcaron el terreno con piedras y nadie volvió a pasar por ahí. Poco a poco el olor empezó a desaparecer. Rosa dejó de quedarse ausente y Elena empezó a dormir algunas noches completas. La casa volvió a sentirse más tranquila, aunque nunca como antes. Siempre quedó una sensación rara, como si algo pudiera volver en cualquier momento. Con el tiempo, mis hermanas crecieron y se fueron de ahí. Nunca volvieron a jugar de noche ni a acercarse a lugares solitarios del campo. La familia entera terminó mudándose y la casa quedó abandonada.
12:52 Con los años, el monte se la fue comiendo hasta que desapareció por completo. Cuando yo era niño y pregunté por qué nadie quería volver a ese lugar, mi madre me decía que ya no había nada ahí, pero mi abuela, poco antes de morir me dijo algo distinto. Me dijo que hay cosas que caen del cielo por error, que no son de este mundo y que cuando no se destruyen del todo, se quedan esperando a que alguien vuelva a aparecer. Nunca supe si alguien más volvió a ver algo. Después en mi familia nadie volvió a hablar del tema, pero cada vez que alguien mencionaba luces en el cielo o cosas raras en el campo, todos se quedaban callados porque sabían que algunas cosas cuando caen del cielo no se van. Sólo aprenden a quedarse quietas y ver cuándo es el momento de volver a entrar a nuestras vidas. Espero les haya gustado esta historia. Muchas gracias cada noche ella me visitaba. Historia de terror compartida por Lucía Hernández. Buenas noches, comunidad de Inframundo. Mi nombre es Lucía Hernández.
14:17 Soy originaria del estado de Morelos. Lo que voy a contar no me pasó a mí directamente, sino a mi tío Ramiro, hermano de mi mamá. Esto ocurrió en el año de 1994. Aunque han pasado muchos años en mi familia. Todavía se habla de esto con cuidado porque es algo que lo marcó para siempre. No es una historia bonita ni fácil de contar. Pero fue él mismo quien me pidió que algún día la compartiera porque dice que hay cosas que no se deben guardar. Todo comenzó la madrugada del 30 de octubre. Mi tío y su esposa regresaban de visitar a unos familiares. Venían por carretera cuando, según los peritajes, mi tío se quedó dormido al volante.
15:11 El auto se salió del camino y dio varias vueltas. Mi tía murió en el accidente. Al instante mi tío sobrevivió, pero quedó gravemente herido y perdió la vista por completo. Los médicos dijeron desde el principio que el daño era irreversible, que no volvería a ver jamás. Cuando despertó en el hospital 2 días después, lo primero que preguntó fue por su esposa. Nadie sabía cómo decirle la verdad. Mientras buscábamos la forma de hacerlo, él se adelantó y nos dijo que no nos preocupáramos, que ella había estado con él durante la noche, que habían hablado largo rato y que incluso había prometido volver al día siguiente. Al escucharlo.
16:01 Todos nos quedamos en nadie. Se atrevió a corregirlo. Pensamos que era producto del golpe de los medicamentos o del estado de shock. Las noches siguieron pasando y él repetía lo mismo. Cada mañana decía que su esposa iba a verlo cuando se apagaban las luces del hospital, que se sentaba junto a su cama y que hablaba de los niños de la casa y de lo que harían cuando él se recuperara. Decía que ella lo tranquilizaba, que le decía que no se preocupara por esta, que estaba bien. Que solo tenía algunos rasguños y que lo importante era que él se cuidara. En los doctores nos dijeron que no era raro que tuviera ese tipo de alucinaciones, que el cerebro a veces crea escenarios para protegerse del dolor.
16:56 Nos recomendaron no decirle todavía que su esposa había fallecido porque podría empeorar su Estado. Así que seguimos escuchándolo en aunque cada vez se nos hacía más difícil. Todo cambió el día que nos contó algo que no tenía explicación. Dijo que su esposa le había comentado que la familia planeaba cambiarlo de hospital para buscar una segunda opinión sobre su ceguera. Eso era verdad, pero nadie se lo había dicho. Lo habíamos hablado únicamente en casa, sin el presente. Cuando lo escuchamos, nos miramos entre todos. ¿Nadie supo qué decir, si el no veía, si no podía recibir visitas de noche, entonces quién le estaba diciendo esas cosas?
17:46 A partir de ahí, su Estado empezó a empeorar, comenzó a perder peso de forma alarmante, su piel se volvió opaca y aparecieron manchas oscuras en el cuerpo y llagas en el rostro que no sanaban. Los médicos no encontraban explicación. Los estudios salían normales, pero él se consumía día con día. Fue entonces cuando decidimos trasladarlo a otro hospital, uno más grande, con mejores equipos. Yo tenía un amigo que trabajaba como velador en ese hospital y le pedí que me dejara quedarme con mi tío esa noche. No le dije nada a mi familia. Quería comprobar con mis propios ojos si realmente alguien lo visitaba por las noches o si todo era producto de su mente. Entré al hospital pasada las 11.
18:38 Desde el pasillo sentí algo raro, un frío que no tenía que ver con el clima. Antes de llegar a la habitación escuché una voz hablando con él. Era una voz conocida. Era la voz de mi tía. Me quedé paralizado, el corazón me empezó a latir con fuerza. Me asomé despacio al cuarto y lo que vi me dejó sin aire. Sentada frente a la cama. Había una mujer vestida de negro. La luz estaba apagada, pero aún así pude verla, no por su figura, sino por su rostro. La reconocí de inmediato.
19:19 Era Adriana, la hermana de mi tía. Ella siempre había odiado a mi tío. Nunca estuvo de acuerdo con la relación. Siempre hablaba mal de él y lo culpaba de todo. Cuando me vio, su expresión cambió. Se levantó de golpe y salió por la ventana del cuarto con una agilidad que no parecía humana. No gritó ni dijo nada, simplemente desapareció entre llorando. Mi tío estaba acostado, tranquilo, creyendo que acababa de hablar con su esposa. Llamé a mi familia y les conté lo que había visto. Al principio nadie me creyó, pero cuando atamos cabos todo empezó a tener sentido.
20:06 Adriana había ido a verlo días antes del accidente. Se había mostrado amable Por Primera Vez. Ahora entendíamos porque con el tiempo supimos que su madre también practicaba brujería, que Adriana había aprendido de ella. Aprovechó que mi tío estaba ciego para hacerse pasar por su esposa y acercarse a él sin que nadie lo notara. Seguramente le hacía trabajos cada noche. Eso explicaba su deterioro. Después de esa noche, Adriana desapareció de la ciudad. Nadie volvió a saber de ella.
20:46 Mi tío comenzó a mejorar lentamente, recuperó peso. Las llagas desaparecieron y con los años, contra todo pronóstico, recuperó parte de la vista. Nunca volvió a ser el mismo. Vive con la culpa de la muerte de su esposa y con el dolor de haber sido engañado de la forma más cruel. Pero hay algo más, algo que no supimos hasta mucho tiempo después. Adriana no pudo haber sabido todos los detalles que mi tío decía que su esposa le contaba. Hay cosas que solo ella podía saber, pero eso en el fondo creemos que tal vez no todas esas visitas fueron falsas, que quizás alguna noche su verdadera esposa sí estuvo ahí. Eso es lo que más le duele saber, que entre la mentira y la oscuridad tal vez hubo un momento real que ya nunca podrá recuperar.
21:49 La mujer cara de pájaro, historia de terror compartida por Héctor Salgado muy buenas noches comunidad. Esto que voy a contar pasó en el año de 1982, cuando yo tenía 25 años y recién había comenzado una relación con quien oyes, mi esposa. En ese tiempo trabajábamos en la misma empresa de la ciudad y después de un par de meses de noviazgo llegaron las vacaciones. Fue entonces cuando ella me pidió que la acompañara a su lugar de origen, una ranchería cercana a la Sierra de Durango, el Estado donde vivimos. Yo no creía en Brujas ni en nada parecido. Y si hoy cuento esto es porque tuve que aceptar la realidad de la peor manera.
22:47 La casa de mis suegros estaba dentro de un terreno enorme, rodeado de árboles frutales y montes peso. Eran varias hectáreas de Tierra y aunque gran parte estaba cubierta por vegetación cerrada, el lugar era realmente bonito. A un costado de la casa pasaba un arroyo que servía para regar los cultivos y que también. Hacía que todo se viera más vivo. Ese arroyo me llamó la atención desde el primer día, sobre todo porque yo siempre he disfrutado pescar. El hermano de mi novia vivía también ahí y para mi suerte a él le gustaba lo mismo.
23:27 Esa misma noche, ya con algo de confianza, le propuse ir al arroyo a pescar. Mi novia no tuvo problema, pero noté que la esposa de mi cuñado se puso incómoda. No dijo nada, pero su actitud cambio por completo. Aún así preparamos las cosas y salimos en la noche. Estaba tranquila, había Luna y su reflejo se veía en el agua tan clara que se alcanzaban a ver los peces. Yo me sentía muy bien, relajado, pero mi cuñado no estaba serio, casi no hablaba. Y miraba constantemente hacia la parte alta de los árboles que teníamos enfrente.
24:10 Pensé que tal vez su esposa se había molestado de verdad, así que le pregunté si prefería que regresáramos que podíamos pescar. Otro día el sonrió, volvió a mirar hacia los árboles y entonces me dijo algo que todavía me provoca escalofríos. Me dijo que no me preocupara, que su esposa no estaba molesta, sino preocupada porque esa cosa seguía rondando el lugar. Me dijo que mirara bien hacia la Copa de los árboles frente a nosotros, que fijara la vista hasta que mis ojos se acostumbraran y que cuando la viera no demostrara miedo porque eso la hacía sentir más fuerte.
24:55 No entendí de inmediato me quedé mirando. Pasaron unos segundos y entonces empecé a notar una que no estaba ahí antes. Poco a poco se fue formando. Era una mujer encaramada en una rama como si fuera un ave. Su cabello largo le cubría casi todo el cuerpo y su postura no era normal, no parecía humana. Me quedé paralizado. Mi cuñado me dijo que mejor regresáramos a la casa, que esa cosa no nos dejaría tranquilos toda la noche. Yo apenas pude moverme. Regresé en silencio con la sensación de que algo nos observaba.
25:42 Esa noche no dormí. Cuando le conté a mi novia lo que había visto, ella solo sonrió como si no fuera la primera vez que escuchaba algo así. Eso me hizo sentir peor. Durante los días siguientes VI a mi cuñado pasar las noches sentado en la entrada de la casa, vigilando el monte. Me dijo que lo hacía para que la bruja no se acercara más porque tenía un hijo recién nacido y esa cosa lo estaba buscando. Faltaba poco para que regresara a la ciudad cuando él y su esposa se fueron a una fiesta a un pueblo cercano, llevándose a su bebé.
26:23 Antes de irse me dijo, casi burlándose, que esa noche podía dormir tranquilo, que la bruja no vendría. Quedamos sólo mi novia, mis suegros y yo. Esa noche dormía en la sala en una cama improvisada. En la madrugada me levanté para ir al baño, que estaba fuera cerca de unos árboles. Apenas estaba ahí. Cuando sentí algo extraño, levanté la vista y la VI. No estaba en los árboles, estaba a unos metros de mí. Ahí entendí que lo que había visto antes no era lo peor. No estaba en los árboles, estaba a unos metros de mí, de pie, mirándome. Fue la primera vez que pude verla completa y sin sombras. No tenía un rostro como el de una persona. Su cara era una masa oscura, arrugada, como piel vieja, apretada y donde debería estar la boca. Tenía algo parecido a un pico.
27:28 Los ojos eran pequeños, hundidos, pero brillaban. Lo que más me aterrorizó fue darme cuenta de que no tenía pies. De las piernas le salían patas como de ave o de algún animal con uñas largas y torcidas que se clavaban en la Tierra. Quise gritar, pero no me salió la voz. Sentí que el cuerpo no me respondía. Esa cosa dio unos pasos hacia mí y fue entonces cuando habló. No movió la boca, pero la escuchaba hablar claro. Me dijo que me fuera que no regresara nunca más a ese lugar. En cuanto pude reaccionar, corrí de regreso a la casa sin mirar atrás.
28:16 Entré directo a la habitación de mi novia y la desperté alterado. Pero antes de poder explicarle algo escuchamos un golpe sobre el techo, las láminas. Se hundieron con el peso de algo que había caído encima. Después comenzó a rasguñarlas. Se escuchaba un chillido agudo insoportable, como si algo las arrastrara con garras. Mi novia empezó a gritar llamando a su padre mientras yo me quedé paralizado sin poder moverme. Mi suegro entró corriendo al cuarto y en ese momento el ruido se detuvo. Escuchamos como algo levantó vuelo y se alejaba del techo.
29:00 No pasó ni 1 minuto cuando los animales del corral comenzaron a alterarse. Los corderos y las gallinas gritaban desesperados, salimos todos al patio. Mi suegro estaba en medio apuntando con su rifle hacia el monte y disparando. No vi a la bruja, pero sí escuché a algo moverse entre los árboles. Después de unos minutos, los animales se calmaron y todo quedó en silencio. Al amanecer nos dimos cuenta de lo que había pasado. Uno de los corderos estaba muerto, abierto y sin sangre. Mi suegro dijo que eso no era buena señal, que esa cosa no se iría tan fácil, que mientras hubiera niños en la familia seguiría rondando.
29:52 Cuando mi cuñado regreso con su esposa y su bebé, les contamos todo. No lo podían creer. Según ellos, la bruja rondaba el lugar porque estaba El Niño y esa noche no había ningún bebé en la casa. Al día siguiente regresé a la ciudad. Semanas después supimos la razón por la que la bruja apareció esa noche, mi novia estaba embarazada y no lo sabía. Apenas tenía unas semanas. Con el tiempo los niños crecieron bien. Incluso mi cuñada tuvo más hijos y nunca volvió a pasar algo así. En ese rancho dicen que la bruja dejó de rondar el lugar, pero no se fue sin llevarse algo.
30:40 Unos vecinos del área perdieron a su bebé. Tenía pocos meses de nacido, amaneció muerto en su cuna. Pálido, sin una gota de sangre. Los médicos nunca dieron una explicación clara. Han pasado muchos años desde entonces. Nosotros casi no regresamos a ese lugar. Nada me aterra más que pensar en volver a encontrarme con esa cosa, porque sé que no fue un animal ni una alucinación. Fue algo real, algo que todavía habita en esos montes. Y aunque muchos no crean en Brujas, yo aprendí que hay cosas que no necesitan que uno crea en ellas para existir la plantación de lotes.
31:35 Historia de terror compartida por Andrea Gómez. Muy buenas noches, comunidad y a todos los siempre escuchas. Mi nombre es Andrea y lo que voy a contar me pasó a principios del año 2000, cuando me mudé a la Ciudad de México para entrar a la universidad. Lo digo desde el inicio porque todavía me da cosa hablar de esto, como si al contarlo pudiera volver a atraerlo. Pero ya pasaron muchos años y sigo pensando en esa niña en lo cerca que estuvo de quedarse ahí. No puedo callarlo.
32:16 Cuando llegué a la ciudad no tenía dinero ni contactos, así que terminé rentando un cuartito en una Colonia Vieja de calles de terracería, faroles que fallaban y callejones donde uno se sentía como observado. Todavía no comenzaban las clases y necesitaba trabajar para pagar renta y comida, así que entré a una tienda de abarrotes cercana. El problema era el horario. A veces salía temprano, a veces me tocaba cerrar y regresar de noche. Mis compañeros se ofrecían acompañarme, pero se notaba que no era por buena gente.
32:59 Me veían de una manera que me hacía sentir más insegura, como si el favor viniera con otra intención. Así que la mayoría de las veces prefería irme sola y rápido. El lugar donde rentaba era parte de un terreno grande. Al frente estaban los cuartos de renta y la casa principal de la familia y atrás había un patio y más atrás todavía una plantación de lotes que trabajaban empleados de los dueños. En el día todo se veía normal, hasta bonito por lo amplio, pero en la noche cambiaba. Los trabajadores casi siempre estaban en lo suyo y conmigo fueron respetuosos.
33:43 Por eso me confié. Por eso pensé que dentro de ese terreno al menos no me iba a pasar nada. Esa noche me tocó salir tarde de nueva cuenta. Me bajé del microbús en la entrada de la colonia y caminé lo de siempre, contando cuadras con la bolsa apretada contra el cuerpo. Antes de llegar a una esquina vi a un grupo de jóvenes con música fuerte, botellas en la mano, carcajadas y esa forma de ponerse en medio de la calle, como si el barrio fuera de ellos. No esperé a que me vieran de cerca. Me hice la que buscaba algo en la bolsa.
34:26 Bajé el ritmo y caminé de lado. Me acordé de un camino alterno que había visto una vez. Un sendero por detrás de los terrenos pegados a las plantaciones. Estaba oscuro y daba miedo, pero preferí eso a pasar junto a ellos. Me metí por ese lado. Los perros empezaron a ladrar en varias casas, como si me fueran siguiendo. Conforme avanzaba la luz se acababa la plantación. Era un montón de sombras y el aire olía a Tierra húmeda. Yo buscaba con la vista un árbol viejo que estaba cerca del fondo, porque ese árbol me servía para ubicarme y saber que ya estaba a pocos metros de mi cuarto. A mitad del camino escuché algo que me paró en seco. Un llanto era el llanto de una niña, no de un bebé, una niña Chiquita.
35:28 Al principio pensé que era mi imaginación por el miedo, pero el llanto se escuchaba claro y cada vez más cerca. Seguí caminando más despacio y entonces vi algo que no sabía que existía ahí, una casita precaria, como de madera vieja y lámina pegada a la plantación, casi escondida. Frente a esa casita había una anciana sujetando a una niña del brazo. La niña lloraba y se resistía con todo el cuerpo, como cuando un niño no quiere entrar a un lugar. La anciana le empujaba hacia dentro. Yo me quedé helada.
36:08 No era una escena de regaño normal. Se sentía como un jaloneo de verdad, como cuando le privan de la libertad a alguien en plena oscuridad. La niña me vio y estiró su mano hacia mí. No me pidió con palabras, pero con esa mano lo dijo todo. Ahí me ganó el impulso. Le grite a la anciana que la soltará. Mi voz salió más fuerte de lo que yo esperaba, como si se me hubiera torado el miedo en la garganta. La anciana volteó y aunque estaba oscuro, alcancé a ver su cara. Tenía fracciones raras, deformes, como si la piel le colgara o estuviera hinchada. Me insultó, me dijo cosas que no quiero repetir, pero lo extraño fue que sí soltó a la niña.
37:03 Yo corrí cargué a la pequeña y sentí que me temblaban las piernas. La anciana hizo un movimiento con el cuerpo, no sé si fue que se metió hacia la sombra o si dio un paso hacia atrás, pero de un momento a otro ya no estaba. No la vi irse caminando, no la vi correr, simplemente dejó de estar ahí, como si se la hubiera tragado la oscuridad. Yo no me quedé a averiguar. Me fui con la niña en brazos hacia la casa principal del terreno, tocando fuerte, pidiendo ayuda. Cuando salieron y la luz del patio nos alumbró, me quedé fría.
37:48 La niña era de la familia. Su mamá salió la tomo de inmediato y se la llevó adentro, sin preguntar nada, ni una sola palabra. Yo intenté explicarle lo que había visto, pero me cerró la puerta en la cara. Me quedé parada con la respiración cortada. Regrese a mi cuarto pensando que tal vez estaba loca, que tal vez había entendido mal. Me acosté sin poder dormir y aún así me dormí por cansancio, creyendo que lo peor ya había pasado. No sé a qué hora desperté, pero sentí el cuerpo bastante pesado, como si alguien estuviera encima de mi al abrir los ojos. Lo primero que vi fue una sombra pegada a mi cara. Quise moverme y no pude.
38:42 Alcancé con la mano la lámpara de buró y la ENCENDÍ la luz. Me mostró lo que mi cerebro no quería aceptar. Era aquella anciana. Estaba encima de mí, inclinada con la cara tan cerca que olía a humedad y a algo rancio. Tenía los ojos llenos de rabia. Su piel era Rugosa y estaba llena de mallas. Lunares grandes, con pelos blancos largos que me dieron asco. Me apretó el cuello con una mano huesuda y con la otra me agarró el cabello. Sentí que se me quemaba la piel de la cabeza. En ese momento pensé que me iba a quitar la vida, pero no me jaló hacia abajo con tanta fuerza que me sacó de la cama y caí al piso golpeándome la espalda. Empezó a Arrastrarme como si yo fuera un costal. Yo pataleaba arañaba, intentaba agarrarme de algo, pero la fuerza de esa mujer no era normal. Se detenía solo para golpearme en la cara y en la boca. Recuerdo el sonido de mis dientes chocando. Recuerdo el sabor a sangre.
39:59 Me tapaba la boca con la mano para que no dejara de gritar y al mismo tiempo me golpeaba como si le diera coraje mi voz. Yo grité con todo. Pensé que alguien iba a salir, que los trabajadores iban a escuchar, que los dueños iban a encender luces, que cualquiera iba a preguntar qué pasaba. Pero nadie llegó. Ese silencio fue lo que más miedo me dio porque me hizo sentir que ahí dentro yo no tenía ningún valor, como si mi vida no importará. En algún momento dejé de resistirme, no porque quisiera, sino porque el cuerpo ya no daba.
40:39 Me sentía mareada y el cuarto daba vueltas. La anciana seguía jalándome el cabello y golpeándome. Después, como si ya hubiera terminado, me soltó, me dejó tirada y se fue. No la vi abrir la puerta, no la VI ni caminar, sólo dejó de estar ahí. Quedé en el piso, con la sangre en la boca, con la cara hinchada y con el cuello marcado, respirando como podía. Cuando desperté de nuevo todavía no amanecía. Me levanté como pude, tambaleándome y fui a la casa principal a pedir ayuda. Toqué y toqué. ¿Salió alguien? Me vio y no me abrió.
41:23 Me dijo que me fuera, que no hiciera escándalo. En ese momento entendí que yo estaba sola, caminé hasta una calle un poco más iluminada y me senté en la banqueta. Un coche se detuvo después de un rato. Ya no recuerdo bien qué dije, sólo recuerdo que después desperté en el hospital y se denuncia, claro, fui a la comisaría, me tomaron datos. Me hicieron repetir lo mismo varias veces. Me vieron como si estuviera inventándolo todo. Yo misma sentía que sonaba increíble. Con el tiempo entendí que ese tipo de denuncias se archivan rápido.
42:04 Cuando me dieron de alta regresé por mis cosas al cuarto y ya no había nada. Me habían robado todo, ropa, papeles, lo poco que tenía. Ni siquiera me sorprendió. Como si ya lo estuviera esperando, quise ir a avisar que me iba, aunque fuera por educación. Caminé hacia la casa principal y antes de tocar vi algo que me dejó helada. La dueña salió al patio y detrás de ella venía la anciana de la mano traía a la niña la misma que yo había rescatado. La niña iba callada, sin llorar, iba como apagada. La anciana me miró y sonrió con esos mismos ojos rojos que yo había visto en la oscuridad.
42:54 En ese momento lo entendí, no era una intrusa, era parte de ellos. No dije nada, me di la vuelta y me fui mientras me alejaba. Escuche risas, como si se burlaran de mi por haber creído que podía hacer algo. Con los años supe cosas que me dieron más miedo. Hay familias donde esas prácticas pasan de generación en generación, que hay veces donde usan a los niños de la misma sangre para trabajos y para cosas que ni yo quiero imaginar. Aquella noche interrumpí algo y por eso me cobraron.
43:36 No me arrepiento de haber ayudado a la niña, lo haría otra vez, pero no volvería a ese lugar ni aunque me pagaran esa colonia. Esa casa y esa plantación se me quedaron grabadas como un aviso. Hay sitios donde uno no es bienvenido, donde aunque la calle sea la misma y el cielo sea el mismo, haya algo torcido. En el fondo aprendí eso de la forma más dura y desde entonces, cada vez que paso cerca de una plantación de noche, no miro hacia adentro. Sigo caminando como si nada. Después de escuchar estos relatos, queda claro que las Brujas no siempre se presentan como en los cuentos. A veces vuelan.
44:28 A veces no, a veces hablan y otras ni siquiera hacen un solo ruido. Sólo están ahí ahora, dígame usted. ¿Qué haría si viera a una bruja de frente, cuéntemelo en la caja de comentarios o dígame? Si alguna vez ha tenido alguna experiencia como estas, también puede enviarnos su experiencia a nuestro correo, el cual está apareciendo en pantalla sin más. Por el momento lo invito a que se suscriba al canal. Active la campanita de notificaciones y comparta este video con alguien que no cree hasta que le pase algo sin más. Por el momento le deseo dulces pesadillas, buenas noches y hasta la próxima.
Apple Podcasts
Spotify
Castro
RSS Feed