TRES TAQUEROS QUE VENDIERON COMIDA A ALGO QUE NO ERA HUMANO
Muy buenos días, queridos madrugadores, o muy buenas noches a todos aquellos trasnochadores.
Hoy escucharás tres historias reales de taqueros que trabajaban de madrugada cuando comenzaron a atender clientes que no parecían de este mundo. Apariciones, pedidos imposibles y presencias que aún rondan sus puestos.
Acompáñame en esta selección de relatos ocurridos en las calles más oscuras de México.
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0:00 No olvides seguirnos y dejarnos 5 estrellitas para más contenido. buenos días madrugadores. Los saluda su amigo Alejandro a los que ya están encendiendo la máquina, amasando y acomodando las primeras tortillas del día, quizás desde las cuatro o 5 de la mañana y gracias por escucharnos aquí comenzamos con el terror. El último cliente basado en una anécdota real, buenas noches, Alejandro. Esto me sucedió la primera vez que fui taquero. En ese tiempo me había quedado sin trabajo y algo tenía que hacer porque las deudas no esperan. Entonces un amigo mío que sabiendo mi situación. Me prestó un puesto que no estaba utilizando para que ahí me pusiera a vender tacos.
1:05 Pensé que no iba a tener muchos clientes porque el puesto se encontraba a un costado del panteón municipal. ¿Pensaba, quién iba a querer caminar por ahí? Para mi grata sorpresa no fue así. Esa primera noche me fue re bien, prácticamente se había vendido todo. Ya me habían dicho que el negocio de la comida siempre dejaba el 100%. Estaba por cerrar cuando apareció un último cliente. Me sorprendió verlo porque no lo vi venir de buenas a primeras. Ya se encontraba detrás de mí. Al voltear me topé con sus ojos.
1:48 Lo único que me pidió fue un taco. Tuve la intención de decirle que ya no había, pero nada me costaba atenderlo. Mientras calentaba las cosas, lo comencé a mirar de reojo. No era de mi incumbencia, pero lo hice porque el señor era extraño, pero también porque estaba de veras muy sucio, su cabello muy maltratado y su piel bastante reseca. Además, tenía mucha Tierra en su ropa, que, dicho sea de paso, eran bastantes viejas e incluso rotas. Sus ojos sin brillo parecían mirar a un punto fijo y no prestaba ninguna expresión en su rostro. Ni siquiera se movió cuando le hice una seña para que me diera tiempo de preparar su pedido.
2:42 Desde siempre he sido una persona muy bromista porque eso ayuda para conversar con la clientela. En ese momento no comenté nada. Pero sonreí para mis adentros, porque todo hacía suponer que por su aspecto, ese señor se había salido de una tumba. Me apuré para despacharlo y termina de recoger todas las cosas porque ya se hacía tarde. Ese hombre se sentó en el banquillo muy tranquilo, esperando su taco. Entonces se lo di en un plato para que lo consumiera ahí. Porque no dejaba de ser un cliente, además, que tanto se podría tardar en terminárselo.
3:29 Comenzó a comer despacio. Mientras lo hacía, hablaba muchas cosas sin sentido. Decía que aún no se acostumbraba a su refugio, que todavía prefería la luz a la oscuridad. Además que donde él estaba hacía más frío y no corría nada de aire. De vez en cuando volteaba a verlo porque en ocasiones policía que me hablaba a mí. Pero al mirarlo él seguía muy serio. Con su mirada perdida hablaba y hablaba. Tal vez lo hacía con alguien que en realidad existía solo dentro de su cabeza. Me acuerdo claramente que miraba su plato para ver si había terminado, pero todavía le quedaba la mitad. Lo podía escuchar que masticaba y masticaba la comida. Ya me estaba incomodando su tardanza porque ya era muy tarde.
4:31 De pronto comenzó a manotear, lo hacía al aire, pero como si hubiera algo que lo asustará. Lo hizo una vez, después otra de que lo que estaba haciendo y le pregunté si le sucedía algo, pero no me contestó. Yo buscaba para ver si veía algún animal volador o algo extraño. Después se comenzó a sacudir su ropa con fuerza, como quitándose algo de encima. Lo hacía mientras gritaba, malditos gusanos, no voy a dejar que me coman. Yo me le quedaba mirando, pero no tenía gusanos por ninguna parte. Me comencé a poner nervioso porque era evidente que ese señor no se encontraba bien de sus facultades mentales y tratar con una persona así siempre tiene esos riesgos. A partir de ahí no dejé de observarlo. Pudiera ser que en un descuido me podría atacar. Terminé de recoger todo.
5:35 Entonces, cuidando las palabras, le dije al señor que en unos minutos iba a cerrar, pero parecía no escucharme. Él seguía alegando para un lado y luego para el otro, como si ya hablara con otras personas. Comenzó a gritar que no se quería ir, incluso a punto de las lágrimas me pidió ayuda, pero ahí no había nadie más. ¿Yo qué podía hacer por él? Me asusté porque gritó que no se lo llevarán. Estiró sus manos, pero yo me hice para atrás. Solamente me descuidé unos segundos y al voltear de nuevo el señor Ya no estaba. Sentí que se me fue la sangre a los talones porque no estaba por ninguna parte.
6:24 No había ninguna probabilidad de que se hubiera levantado y corrido. Además, no había hacia dónde hacerlo. Lo más terrorífico es que sus gritos se iban perdiendo. Por último, esos gritos escuchaban salir del panteón de los nervios que tenía. Me metí al frente de la Casa de Enseguida. Tal vez hice mucho ruido porque salió el vecino para preguntarme qué me pasaba. Al verme tan nervioso. Me pregunto si había visto al muerto. Solamente me le quede mirando. Entonces me dijo que ese lugar estaba maldito porque era visitado por los muertos.
7:07 Al antiguo taquero le había sucedido lo mismo, por eso se había ido de ahí. Me platicó que ese señor solamente había aguantado 3 noches, porque aseguró que el muerto que se le aparecía cada vez se ponía más violento e incluso lo había llegado a herir con uno de los cuchillos. Entonces prefirió salir corriendo de ahí. Pero ya había sucedido con otras 3 personas que habían rentado ese puesto. De hecho, al primero que le pasó le había dado un infarto. Por suerte, logró sobrevivir y con todo lo que había visto, cuando estuve un poco más calmado, él me acompañó para que juntara mis cosas.
7:56 Todavía me sentía nervioso. Serían como las 3:00 de la madrugada cuando me fui. Jurando que nunca iba a regresar a ese lugar. En la primera oportunidad que tuve fui a ver a mi amigo que me había prestado el puesto y le cuestioné por qué no me había dicho de las cosas que sucedían, porque me pudo haber pasado algo peor que un simple susto. Se disculpó y lo único que me dijo fue que no creía que en realidad pasara eso, aunque me dediqué a otra cosa. Meses después volví a poner otro puesto de tacos, donde estuve hasta algunos 5 años. Luego decidí retirarme.
8:42 Durante todo ese tiempo viví muchas cosas, pero nunca me sucedió nada igual. Muchas gracias por escucharme. Unos tacos para la muerte basado en la anécdota de Julián. R muy buenas noches a toda la Comunidad. Mi nombre es Julián en la actualidad. Tengo 72 años tiempo atrás, allá en los años Setentas vendía tacos de canasta. Fue en ese lapso cuando me pasó esta historia. Se pudiera creer que ser taquero era algo sencillo, pero no era así.
9:29 Sin embargo, de eso me mantenía. De lunes a sábado me levantaba a las 5:00 de la mañana a preparar todo lo necesario. Luego subía a mi bicicleta y buscaba una construcción donde hubiera muchos trabajadores o me paraba fuera de una escuela. Por suerte, generalmente siempre vendía todos los tacos. Una mañana fría de enero por las condiciones del tiempo le pensé para salir a vender. Pero en este trabajo prácticamente estás al día. Así esté lloviendo, haciendo un intenso calor o un terrible frío.
10:10 Hay que salir a trabajar porque si no lo haces, otros taqueros te gana la clientela monté en mi bicicleta. Lo primero que hice fue voltear al cielo porque amenazaba la lluvia e incluso, aunque esporádicamente había algunos relámpagos, así me fui porque ya sabía a dónde iría a vender. Era una vieja construcción que habían empezado a remodelar 2 días antes y no quedaba muy lejos de mi casa, si acaso a unas 12 cuadras. Llegaría en unos cuantos minutos y ahí me resguardaría si comenzaba a llover.
10:56 Recuerdo que todavía no amanecía. Pedale de prisa, pero con cuidado. Las calles de la colonia aún se encontraban oscuras y silenciosas. El frío se podía sentir de manera intenso. Además comenzó una leve pero tupida llovizna. La cual hacía el camino un poco más difícil. Cuando llegué, lo primero que miré en la construcción fue que alguien ya estaba ahí. Me acerqué confiado, pensando que seguramente era el encargado de cuidar el lugar. Entré y lo comencé a buscar con la mirada. Como no lo veía por ninguna parte, le grité dándole los buenos días.
11:46 Pasaron los segundos y nadie me respondió. Seguramente andaba ocupado en su trabajo. Me quedé parado en la entrada, mirando hacia la calle, sabiendo y reconociendo que en su gran mayoría los albañiles, así, llueva o truene, siempre están dispuestos a trabajar. Bueno, en esos tiempos entonces no tardarían en aparecer. No habían pasado más de unos cuantos minutos cuando voltee hacia atrás, porque sentí una fuerte mirada, busque con la vista hasta encontrarlo. Ahí estaba ese hombre que había visto, el que yo pensaba que era un velador con dificultad.
12:34 Lo pude distinguir porque se encontraba prácticamente fundido entre la oscuridad. No podía llamarlo por su nombre porque no lo conocía. Era la primera vez que yo estaba por ahí ya poniéndole atención a su aspecto. Era raro. Me dio un poco más de 2 M y aunque vestía de negro y se encontraba como a 6 m de mí, pude darme cuenta de que era exageradamente delgado. En ese momento no pensé que fuera algo malo. Por eso le volví a dar los buenos días y le dije que traía tacos. El señor, que más que otra cosa parecía un enorme bulto negro, no se movió ni me respondió.
13:25 Seguía ahí inerte, por la oscuridad en la que todavía nos encontrábamos. No podía asegurar si me miraba o me estaba dando la espalda. Por eso digo que era solo un bulto. Mientras tanto se pasaban los minutos y no llegaban los albañiles. Cuando volteé a ver de nuevo me sorprendí porque aquel hombre ya estaba un poco más cerca. Haciéndole una seña con la mano, le pedí que se acercara para regalarle unos tacos. Eso permitiría ganarme su confianza. Me dejaría vender ahí todos los días y de paso se convertiría en mi cliente de nueva cuenta. Cuando volteé a verlo, ya estaba más cerca de mí. Ni aun así, a esa distancia, tal vez unos 4 M podía distinguir su cara.
14:22 Todavía avanzó un poco más. Cuando estuvo ya a 2 M, se detuvo, iba a extenderle el brazo para que se acercara cuando. En eso alguien me habló, era un señor que venía hacia mí, me saludó, me dijo que era el velador y me preguntó qué estaba haciendo. Ahí iba a contestar, pero al darme cuenta que en cuestión de segundo la persona de negro había desaparecido, se me fue el habla. Por un momento reaccioné y le dije que era el taquero. Sólo estaba esperando a que llegaran los albañiles. Se me acercó, preguntó Con quién estaba hablando antes de que él llegara al describirle.
15:09 Aquel hombre de negro me dijo que a esa hora no había nadie en la construcción. Le contesté que estaba seguro porque lo había visto a unos escasos 2 m de distancia. El velador movió la cabeza en repetidas ocasiones para asegurarme que eso no podía hacer. Entonces me volvió a pedir que se lo describiera. Después de repetirle que era muy Alto, Delgado y que no se le veía la cara, me pidió que lo acompañara. No caminamos más de unos 20 M. Entonces entramos a 1/4 totalmente oscuro. Con la luz de un relámpago me di cuenta que ahí era una bodega. Nos detuvimos muy al final, encendí una veladora, luego otra.
16:01 Conforme las iba encendiendo, se iba iluminando un enorme altar donde se encontraba un enorme figura vestida de negro. El velador me preguntó si era a quien yo había visto. Solamente moví la cabeza para decirle que sí. Me encontraba impresionado porque esa figura era una muerte vestida de negro, alumbrada con todas aquellas veladoras. Se veía escalofriante en ese tiempo. Una cosa así no era común, como lo vemos ahora. No podía ocultar que estaba asustado.
16:42 De hecho, le dije que mejor me retiraría, pero el velador me hizo una seña con su dedo. Me dijo que no me lo recomendaba. Si le había ofrecido unos tacos a la muerte, se los tenía que dejar en el altar porque sino ella me seguiría todas partes. Me acompañó hasta mi bicicleta, agarré los tacos y volté a verlo. El señor me dijo que tenía que ir yo solo. Tomé un poco de aire y caminé despacio por aquella construcción alumbrada apenas por la luz de los relámpagos entre al cuarto, donde se encontraba aquel extraño altar.
17:23 A pesar de estar consciente que era sólo una figura, me sentía intimidado por una fuerte presencia. Tuve que bajar la mirada al acercarme, porque ahí había algo muy raro. Sentía como si esa figura tuviera vida. Le dejé los tacos y comencé a retroceder. Al darme la vuelta sentí de nuevo aquella mirada. Regresé hasta donde estaba mi bicicleta. Ahí seguía esperando el velador me dijo que podía ir a vender todos los días que quisiera, solo que primero llegara a dejarle unos tacos a la muerte a manera de ofrenda. En esa ocasión me quedé a vender y la verdad que me fue muy bien, pero fue la única vez que me paré por ahí, aunque lo hice por precaución.
18:18 A la mayoría que le cuento esta historia me aseguran que fue por miedo. Tal vez tengan razón y no me da vergüenza aceptarlo. El espíritu de la taquería basado en la anécdota real de Sebastián. Muy buenas noches, Inframundo y gato negro. Mi nombre es Sebastián desde hace más de un año. Tengo un puesto de tacos afuera de mi casa, aunque no me va tan bien como quisiera. ¿Obtengo buenas ganancias?
19:01 Poco a poco me he ido recuperando de algo que me sucedió y que me hace poder contar esta historia. Mi primer puesto de tacos lo puse en un terreno que se encontraba enseguida de la casa de mis papás. Todo comenzó muy bien, siempre tenía clientela, a pesar de que toda la cuadra de enfrente no teníamos vecinos porque era un enorme baldío. Desde el primer día que abrí se acercó una persona que por su aspecto era evidente que se encontrara en situación de calle. Era un señor bastante extraño y serio, de aproximadamente unos 60 o 65 años. No me decía nada, no compraba tacos, pero tampoco pedía algo para comer.
19:53 Simplemente me seguía con la vista para donde fuera. Los primeros días fueron incómodos e incluso me ponía muy nervioso por su rara actitud. Hubo un momento que me harté, por eso estuve a punto de correrlo de ahí. Luego traté simplemente de ignorarlo. El tenerlo ahí para nada me afectó porque no incomodaba a los clientes, quienes cada vez eran más cerca de las 2:00 de la mañana cuando cerraba. Ya no veía al hombre por ningún lado, al día siguiente volvía a llegar, así fueron por algunas.
20:34 2 semanas después comencé a sospechar una cosa, al parecer nadie más veía a ese hombre, solamente yo, la gente pasaba a su lado sin voltear a verlo e incluso se sentaban enseguida de el pero. Nadie hacía ningún comentario al respecto. Eso ya era para ponerle un poco de cuidado. Una noche antes de que llegara el primer cliente, quise comprobar que ese anciano no era un fantasma. Entonces le hice una seña para que se arrimara a comer unos tacos.
21:15 El señor me miró desconcertado, volteó para ambos lados, como asegurándose que era él a quien le estaba hablando. Luego se acercó lentamente, fue extraño porque me saludo diciendo mi nombre. Lo hizo con mucha confianza, como si me conociera de años e incluso sonrió un poco sin dejar de mirarme. La verdad, yo no sabía qué decirle, pero eso se ya me había convencido de que no era una aparición porque comió muy bien Por Primera Vez. Cuando aparecieron los primeros clientes ya no lo vi, pero me pasaba algo extraño. Seguía sintiendo esa mirada sobre mí. Eso me hacía voltear a cada rato al lugar donde acostumbraba a pararse.
22:08 Pero ahí no había nadie. Sí había desaparecido, aunque aún seguía su presencia. Para los clientes todo eso pasaba desapercibido. A la noche siguiente fue igual, de hecho así fue por 3 días. La situación no dejaba de cerrarla hasta que en una plática que tuve con mis papás les comenté lo que me estaba sucediendo. Se sorprendieron mucho y esa noche decidieron acompañarme como hecho adrede en esa ocasión. Aquel hombre no se presentó, mis papás estuvieron conmigo algunas noches más, pero ese hombre nunca se dejó ver.
22:55 Sin embargo, estaba esa presencia, aunque solamente yo la podía sentir la primera noche, que no fueron como si supiera lo que iba a pasar. El hombre se apareció. Su mirada parecía extraña. No lograba verlo bien, pero me parecía que movía los labios como tratando de decirme algo que no lograba entender. Así se la pasó toda la noche. Eso no me dejó trabajar en la taquería. A la mañana siguiente, de nueva cuenta, hablé con mi mamá. Me dijo que seguramente lo que yo veía era un muerto y era necesario correrlo. Yo no entendía mucho de rituales. Entonces no podría explicar lo que hizo, pero mi mamá puso unas veladoras y prendió un incienso para alejar a ese espíritu de mi negocio.
23:57 A media tarde fue al puesto de tacos y rezó algunas oraciones. También hizo otras cosas raras, pero no le puse mucha atención. Al contrario de lo que esperábamos, todo resultó contraproducente. Lo digo porque a pesar de lo que había hecho mi mamá, esa noche llegó aquel hombre, pero ahora traía una cara de disgusto. Ya no se acercó al puesto, era como si algo se lo impidiera de rato. Le hice una seña preguntándole si quería unos tacos. No hizo ningún movimiento, solo se quedó observándome. Así como lo había hecho las primeras noches, aunque esa noche sí hubo buena venta. Esa fue la primera vez que no vendí todo, como siempre lo hacía.
24:49 De hecho, noté inquietos algunos clientes, quienes volteaban constantemente hacia el lugar donde se encontraba esa persona. Actuaban como si sintieran su mirada ya cuando iba a cerrar. Escuché claramente que me dijeron al oído que me largara de ahí volté sorprendido para ver quién había hecho eso. Pero todo el terreno se encontraba vacío también. Así de la nada surgió un leve olor extraño. Ni siquiera podía asegurar lo que era. Busque por todo el terreno. Una y otra vez no encontré nada raro. Así se fueron pasando los días.
25:33 Mientras tanto, mi puesto no iba bien. Por más esfuerzo que hice las siguientes noches, la clientela fue bajando dramáticamente. Entonces mi mamá contrató a otra persona para que hiciera un ritual de liberación de malas energías y de espíritus inmundos. Si no hacíamos algo, todo terminaría en la ruina. Lo hizo por la mañana. De hecho, pidió que yo estuviera presente para barrerme a mí también. Desde que llegó esa señora nos hizo saber que sintió una presencia tan fuerte como negativa.
26:15 Acertó en todo lo que nos dijo quien se encontraba y era un hombre como de 60 años y algo tenía contra nosotros. Realizó todo un ritual. Luego me barrió. Cuando lo hizo me dijo que esa presencia se encontraba molesta conmigo porque lo queríamos sacar de su casa, porque él era el verdadero dueño de ese terreno. Nos aseguró que iba a ser muy difícil, que lo pudiéramos sacar. Mi mamá aseguró que no, que el verdadero dueño era su papá, o sea mi abuelo.
26:56 Después que dijo eso se quedó callada unos segundos. Luego volteó a verme y me pregunto cómo era el hombre que yo veía. Se lo describí cuanto pude como de unos 60, con barba blanca y sombrero. Mi mamá se puso pálida. Me pregunto si no era una broma lo que le decía, porque la persona que le estaba describiendo era mi abuelo, quien había muerto ya hacía muchos años cuando yo era un infante y ni siquiera lo recordaba. En ese momento hablamos con el espíritu del abuelo. Le pedimos perdón por intentar sacarlo. Hablamos entre nosotros y estuvimos de acuerdo en que no lo podíamos correr de ahí, pero como él ya no me quería. Tendría que irme con el puesto de tacos a otra parte si quería seguir vendiendo, claro.
27:56 A partir de ese día mis papás cercaron el terreno y aunque se lo han querido comprar, no se deshacen de él porque ahí habita el espíritu de mi abuelo, querida Comunidad. Espero que esta entrega les haya gustado. Es un honor para mí pasar un buen rato con ustedes. Muchas gracias por abrirme la puerta de su hogar, por favor. No olviden dejarme sus comentarios, esto nos ayuda a seguir trayendo mejor contenido. Me encanta leer sus experiencias y conocernos un poco más. Si el video les gustó, por favor, no duden en compartirlo con sus amigos.
28:42 Esto nos ayuda a llegar a más personas y que la Comunidad siga creciendo. Un abrazo muy fuerte. Nos vemos en una próxima entrega. Esto fue. Inframundo, relatos.
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