TRABAJADORAS S3XUALES y sus HISTORIAS DE TERROR | 8 Relatos de Horror
En este escalofriante episodio exploramos el lado más oscuro de la noche, donde las sombras se mezclan con los secretos de trabajadoras nocturnas. Ocho relatos reales y perturbadores te llevarán por calles desiertas, ranchos malditos y moteles embrujados donde nada es lo que parece. Prepárate para una dosis de horror urbano con tintes sobrenaturales.
Ocho historias de terror basadas en experiencias reales de trabajadoras nocturnas. Voces que se apagan, clientes que desaparecen y presencias que no deberían estar ahí. En este episodio de Inframundo Relatos, adéntrate en la oscuridad donde el miedo acecha en cada esquina. No es ficción. Es el horror que vive en la noche. Escúchalo con audífonos y no mires atrás.#RelatosDeTerror #HistoriasReales #TrabajadorasNocturnas #TerrorMexicano #HorrorUrbano #PodcastDeTerror #LeyendasUrbanas #InframundoRelatos #HorrorReal #TerrorPsicológico #HistoriasDeHorror #MiedoVerdadero #MotelMaldito #RanchosMalditos #SombrasEnLaNoche #VocesDelMásAllá #TerrorSinCensura #TerrorParaAdultos #FantasmasEnLaOscuridad #SuscríbeteYa
0:11 Su nombre era scarlett. Todos la conocíamos, aunque sabíamos que no era su verdadero nombre. La esquina que ocupaba en las noches le pertenecía como si estuviera marcada con un estilo muy propio de ella. Muy buenas noches a todos los infraescuchas. Mi nombre es soriana, soy residente de San Diego, California. Trabajé por algunos años como acompañante, pero me retiré de esa vida luego de que comenzaron a pasar muchas cosas, entre ellas el maltrato de los clientes hacia nosotras y amenazas por aquellos que querían ser nuestros padrotes. Apenas se alcanzaba para mí y ahora mantener a un huevón. Lo sucedido a Scarlett fue la gota que rebasó el vaso esa semana de lo acontecido.
1:11 Yo no podía trabajar, pues un cliente se había propasado y me dejó hecho un manojo de piel remolida. Ella tenía unos 40 años, pero su apariencia desafiaba hasta el mismo tiempo. Su cuerpo a un esbelto, su rostro casi perfecto y una mirada que invitaba a los hombres a un rato de placer era conocida por su carácter fuerte. Nadie usaba ocupar su espacio sin sufrir las consecuencias. No importaba quién llegara nueva al barrio. Scarlett dejaba claro que ahí no había lugar para nadie más.
1:56 Una vez vi cómo apartó a otra trabajadora que se atrevió a pararse en su sitio. No fue una pelea física, pero bastaron unas pocas palabras y una mirada de advertencia para que la chica no volviera a acercarse. Scarlett imponía respeto y todas lo sabíamos. Mis antiguas compañeras fueron las que me contaron lo sucedido con Scarlett. Yo aún no estaba bien después de aquello con ese cliente, cuando fueron a ver cómo me encontraba una noche, scarlett simplemente desapareció.
2:36 Era extraño porque esa mujer era como un reloj. Siempre estaba ahí, puntual, como si formará parte del paisaje nocturno. No hubo advertencias ni despedidas. Al principio algunos pensaron que. Había encontrado un cliente que la había sacado de esa vida. Otras comentaban que tal vez había ahorrado lo suficiente para regresar a su lugar de origen. Aunque nunca habló de su pasado, las compañeras decían que a Scarlett la habían silenciado. Sin embargo, las historias más sombrías comenzaron a surgir cuando los días se convirtieron en semanas.
3:24 Y nadie sabía nada de ella. Alguien mencionó que La Última Vez que la vieron subió al auto de un hombre que no era del barrio. Otros aseguraban que había habido gritos en algún callejón cercano esa noche, aunque nadie quiso investigar demasiado en nuestro mundo, los gritos en la oscuridad eran tan comunes como el ruido de los autos, pues. Si había una de nosotras en peligro nos defenderíamos, pero lejos de nuestra zona cada una se las arreglaba como podía.
4:05 Ya tenía casi 2 meses y la ausencia de scarlett dejó un vacío extraño entre ellas y esa esquina. Algunos se atrevieron a pararse ahí, pero ninguna duraba mucho. Decían que se sentía un frío extraño. Como si algo invisible las obligara a moverse. Yo no creía en esas cosas al principio pensando que eran cuentos para mantener viva la leyenda de scarlett, pero entonces comenzaron los avistamientos. Fue una noche fría cuando alguien dijo haberla visto. Scarlett está de vuelta, dijeron.
4:49 Aunque sus palabras tenían un tono inquietante, aunque la descripción era exacta, la misma figura elegante, el cabello perfectamente arreglado, el cigarrillo entre sus dedos, pero algo no estaba bien, no hablaba, no hacía señal alguna a los hombres que por ahí pasaban, así como tampoco de tener un chofer ofreciendo sus servicios. Era como si solo ellas la vieran, pero así como la veían en cuestión de minutos, desaparecía del lugar. Las historias se volvieron más frecuentes. Varias de las chicas juraban haberla visto parada en la esquina, tal como siempre lo hacía esperando a algún cliente. Sin embargo, ninguno se atrevió acercarse. Decían que su sola presencia era diferente, que su piel tenía un tono pálido, casi traslúcido y que sus ojos, aunque familiares, estaban vacíos, sin vida.
5:57 La única que se atrevió acercarse unos pasos más fue crisa al contarnos sus labios temblaban. Nos dijo que cuando la vio fue como si el aire se congelara a su alrededor. Estaba parada en su lugar de siempre, bajo la luz amarillenta del Poste que apenas iluminaba la calle. Parecía exactamente igual que antes, pero había algo en su postura, en la forma en que el humo de sus cigarros se disipaba en el aire, que la hizo sentir un escalofrío que le recorrió su cuerpo a tal grado que se estremeció. La observó desde la distancia, tratando de convencerse de que era ella de que tal vez scarlett nunca se había ido y que todo lo dicho eran exageraciones.
6:55 Pero entonces, cuando otro auto se acercó y su conductor bajó la ventana para hablarle, scarlett no reaccionó, no se movió, no giró la cabeza. Simplemente se quedó ahí, inmóvil. Repentinamente, el hombre del auto dio un giro y se marchó del lugar a toda prisa. Crisa estaba observando todo cómo el auto dio vuelta en una esquina y cuando miró hacia donde estaba la mujer, ahí ya no había nadie. Fue entonces que los rumores aumentaron y algunas empezaron a decir que.
7:38 Quien se acercaba demasiado a ella terminaba con mala suerte. Una de las chicas aseguró que vio como un hombre que intentó hablarle sufrió un accidente pocos minutos después de haber arrancado su auto. Otros decían que scarlett simplemente desaparecía en el aire como si de vapor se tratara. Lo más inquietante ocurrió unas semanas después. Cuando una de las chicas, desesperada por dinero, decidió pararse en la esquina de Scarlett a pesar de las advertencias, y aunque la esquina seguía vacía, pues nadie se quería parar ahí.
8:22 Esa misma noche la encontraron en un callejón cercano con marcas en el cuello, como si la hubieran intentado estrangular. No murió, pero. Juró que había sentido unas manos frías y húmedas que le impedían respirar. Eso sucedió cuando regresaba a su casa. Después de eso, nadie volvió a intentar tomar el lugar de escarlet. Su esquina se quedó vacía, excepto por ella algunas noches. Todavía se le veía siempre en el mismo sitio, con su cigarrillo eterno y esa mirada perdida. No sé qué. Fue lo que le pasó la noche en que desapareció. Ni porque de su espectro, que parece estar atado a ese lugar. A veces me pregunto si scarlett si su espíritu no puede descansar.
9:18 Es extraño que aún siga aferrándose a una esquina, quizás porque aún no era su tiempo de morir y cuando llegue ese momento ya no se aparecerá. Tal vez está atrapada, condenada a repetir una existencia que nunca pudo dejar atrás del todo. Sea cual sea la verdad, no la sabremos, pues hay algunas sombras que nunca se desvanecen. Yo sólo regrese 2 noches después de lo que sucedió. No la vi, pero una madrugada, con mucho frío, sentí el aroma de su perfume mezclado con el de un cigarro. Sentí como los vellos de mi brazo se me ponían de punta, no lo sé, pero lo tomé como una advertencia de que ya era hora de dejar esa vida.
10:13 No fuera a ser que a mí también en un momento me silencien como scarlett y a otras tantas. Ya tengo 2 años en que dejé la vida de acompañante. ¿Gano lo suficiente para salir adelante? Y sin la necesidad de andar vendiendo mi cuerpo, la vida me había llevado por caminos que nunca imaginé recorrer. En mi juventud soñé con una vida cómoda y sencilla, lejos de las carencias que la pobreza tiene para ofrecer, pero la realidad golpea con una fuerza inhumana. Y pronto me encontré viviendo de las atenciones que ofrecía a hombres con poder e influencia.
11:11 Ser un acompañante no era algo que presumiera, pero había aprendido a justificarlo. Era un medio para mantenerme cómoda y con una cuenta bancaria que poco a poco iba creciendo hasta que descubrí que hay algunos caminos que conducen directamente al abismo. Mi nombre es yadira y lo que les contaré comenzó de manera inocente, si es que así se puede llamar a un trabajo como el mío. Mis clientes eran hombres importantes, empresarios y políticos que sabían cómo ocultar sus vicios. Detrás de trajes caros y sonrisas ampliamente falsas. Ellos me trataban con amabilidad, casi con respeto. Aunque en sus ojos siempre brillaba el deseo, la desnudez. Al momento que me quitaba la ropa, admiraban todo mi cuerpo esbelto.
12:13 Fue en una de esas noches que todo cambió. Un cliente habitual, uno de los que solía pagar generosamente, me invitó a una reunión privada con otros hombres como él. También habría una de las chicas que conocía. Accedí sin pensarlo demasiado. La paga era buena y tenía entendido que sólo era una invitación única, ya que habría otras oportunidades que eso volvería a ocurrir. Además de que las reuniones exclusivas solían ser lucrativas, la casa donde se realizó el encuentro era majestuosa, con pasillos interminables.
12:57 Y una decoración tan recargada que resultaba asfixiante. Desde el momento en que crucé la puerta sentí un escalofrío, esa sensación de que la muerte estaba rondando por ese sitio. Había una energía extraña en el aire. Los hombres, aunque sonrientes y alegres, se movían con una rigidez calculada como marionetas, siguiendo un guión, como si estuvieran a la expectativa. Me llevaron a una sala amplia, iluminada con candelabros que proyectaban sombras sobre los muros. En el centro de la habitación había un altar decorado con símbolos que no reconocía, pero que me erizaron la piel.
13:47 Me deslumbró la riqueza y poder que ahí se encuentra. Estaba admirando el lugar cuando ingresaron 2 mujeres más. Las 3 llevábamos el mismo atuendo, ellas se conocían, así que me separé para seguir admirando esa sala. Había una puerta entreabierta. Lo que me hizo acercarme para ver qué tanto podía admirar fue cuando me di cuenta de que este grupo estos hombres poderosos. Pertenecían a algo mucho más que una simple reunión de negocios y placer.
14:28 En eso escuché la voz de una mujer que me llamaba. Cuando volteé se le notaba algo molesta porque yo andaba de piscona. La seguía al igual que las otras chicas, había otra habitación y ya estaban reunidos todos. Lo que sucedió a continuación aún siguen mis pesadillas. Me obligaron a quedarme mientras realizaban un ritual. Yo estaba temblando. No entendía las palabras que pronunciaban, pero el aire se llenó de un olor extraño. Como sangre fresca. Miraba horrorizada mientras ofrecían sacrificios de animales y quemaban objetos que parecían estar cargados. De significados para ellos.
15:17 En un momento se sentía una presencia que llenó la sala. Algo estaba ahí, algo que los presentes estaban esperando. Lo que vi fue algo que cubrió por completo esa habitación. Una oscuridad que solo se veía el titular del fuego a la distancia. Esa gente le rendía tributo al ser de toda maldad y oscuridad, y esa noche se hizo presente. Repentinamente se escuchó el grito de un hombre y fue en esos momentos que la luz regresó iluminando todo. Alguien se abría paso entre los presentes.
16:01 Fue cuando miré a ese hombre que se agarraba su garganta intentando vanamente detener el líquido rojo que brotaba sin detenerse. Yo conocí a ese cliente. Nadie hizo algo para ayudarlo al contrario. En esos momentos todos salimos de aquella habitación como si no hubiese sucedido nada. Todos tomaron sus cosas y se marcharon. A mí me asignaron un vehículo junto a las 3:00 chicas, pero note que ellas habían estado anteriormente en lo que acababa de presenciar.
16:41 Cuando llegue a casa, saque el sobre. Con la paga de esa noche había un poco más de lo acordado. Les prometo que a partir de esa noche comencé a tener pesadillas y parecía que la vida se me estaba escapando de mis manos. Lo que creí que esa sería mi única entrada a ese mundo de los poderosos. Me equivoqué, porque aquella noche fue la primera de muchas. No importaba cuánto me negara cuándo intentara alejarme. Siempre encontraban la manera de hacerme regresar. Sabían donde vivía, con quién hablaba, incluso los lugares donde intentaba esconderme.
17:26 De ahí me sacaban. Sus amenazas eran contundentes. Aseguraba que si hablaba o trataba de huir me destruirían de maneras que no podía imaginar. Lamentablemente, con el tiempo me convertí en una sombra de lo que era. Dormía poco y vivía en constante miedo, sabiendo que cualquier intento de escapar sería en vano. Pero lo que más me aterraba eran los rituales. Cada vez más oscuros, más violentos, vi cosas que nadie debería ver. Mujeres y hombres siendo utilizados como ofrendas, invocaciones que hacían temblar los cimientos de ese sitio.
18:12 Y en el centro de todo, la figura de un ser que solo podía describir como maldad pura fue durante uno de esos rituales que la desesperación. Me empujó hacer lo impensable. Los hombres estaban en otra habitación preparando una ceremonia más y yo, temblando, me acerque al altar. En mi mente repetía una súplica que ni yo misma entendía del todo, escapar, desaparecer, ser invisible para ellos. No sé cómo explicarlo, pero sentí que algo me escuchaba.
18:55 Esa noche, cuando terminó el ritual, sentí que algo había cambiado. Los hombres me dejaron ir sin insistir, como si no me vieran. No me buscaron al día siguiente, ni el siguiente, ni la siguiente semana. Era como si hubiera dejado de existir para ellos. Sin pensarlo 2 veces, empaqué lo poco que tenía y me fui de la ciudad. Cambié de identidad y crucé fronteras hasta llegar a España, un lugar donde nadie me conocía. Aquí, lejos de todo, encontré una paz que no creí posible.
19:36 Pero esa paz tiene un precio. A veces por las noches siento su presencia, no lo veo, pero se que está ahí. Observándome recordando que mi libertad no fue un regalo, sino un pacto. No sé qué le ofrecí a cambio, pero cada día que pasa agradezco estar viva y lejos de aquel infierno. Ahora vivo en un pequeño pueblo rodeada de desconocidos que no hacen preguntas. Me he reinventado construyendo una nueva vida en la que intento no pensar en el pasado, pero hay noches en las que despierto de golpe. Sé que, aunque esté lejos, nunca estaré realmente libre. La oscuridad tiene formas de reclamar lo que es suyo y yo sé que tarde o temprano pagaré el precio de esta. Me despido desde un lugar de España. Saludos y gracias por contar mi experiencia. Muy buenas noches a toda la Comunidad. Quiero comenzar diciendo que mi nombre no importa, pero a lo que me dedico me pueden llamar pamela. Trabajo como acompañante para
21:08 caballeros y por qué no, también para damas. Las noches siempre han sido mi prisión. En ellas encuentro la manera de mantenerme a flote. Aunque a Menudo me ahoguen en silencios incómodos, bullicios y miradas esquivas, nunca me detengo a pensar en la moralidad de lo que hago. La necesidad me hace salir cada noche de mi apartamento para buscar mi sustento y mandar el dinero suficiente a mi hermana para mi hija, sin embargo. Hubo una noche que rompió todas las reglas.
21:51 Una experiencia que transformó mi realidad en horror, al que aún no puedo darle nombre. Él era un cliente recurrente, de esos que se vuelven clientes una vez cada 15 días. Siempre pagaba bien, de manera puntual y con una amabilidad, eso sí. ¿Degustaba de la compañía de cualquiera de nosotras no permitía que una sola lo acaparara, siempre decía que ahora le tocaba una de nosotras, besaba su mano y era como si se llevara una lista de a quién de nosotras le haría compañía? Su departamento, ubicado en un edificio viejo en el centro de la ciudad de León, Guanajuato.
22:42 Tenía un aire de opulencia descuidada, alfombras gruesas, muebles antiguos que parecían tener cada uno su propia historia. Y todo era silencio en ese lugar. Desde la primera vez que estuve ahí algo no se sentía bien. Se sentía un frío que no correspondía con el clima del exterior. Me decía que era mi imaginación. Una reacción natural al nerviosismo de estar en un lugar desconocido, pero con cada visita la sensación se incrementaba. Todo comenzó con pequeños detalles.
23:24 Una vez, mientras esperaba que él terminara de prepararse en otra habitación. Vi una sombra moverse en el pasillo. No había nadie más en el apartamento. Eso te lo puedo asegurar. En otra ocasión, al entrar, tenía un perfume dulce, antiguo, que no podía identificar, pero que parecía impregnado en el aire, como si perteneciera a alguien que había estado ahí mucho antes que yo. Después comenzaron las manifestaciones que se hicieron más recurrentes cuando. Iba a ese departamento una noche mientras me arreglaba en el espejo del baño. Noté que el reflejo no correspondía con mis movimientos.
24:11 Por un instante. Fue como si alguien más estuviera ahí. Imitándome con una mueca burlona, cerré los ojos y conté hasta 10 negándome a dejarme llevar por el miedo. Cuando volví a abrirlos, todo parecía normal, pero el escalofrío aún seguía acompañándome. Lo peor ocurrió durante mi última visita. Llegue al departamento como de costumbre, pero algo era diferente. Algo había allí que me hizo ponerme nerviosa. Las luces palpitaban levemente y el aire era más pesado que en otras ocasiones. Era como si en el lugar algo estuviera observandome. Mientras esperaba en la sala, sentí una presencia detrás de mí.
25:06 Al girar vi a una mujer. Su piel era pálida, casi traslúcida, y sus ojos estaban llenos de un dolor indecible. Quise gritar, pero mi voz quedó atrapada en mi garganta. Ella extendía una mano hacia mí. Y pude escuchar su voz como un susurro ahogado que repetía una y otra vez, ayúdame. Y de su boca salía un líquido negro cayendo en su pecho y ensuciando su vestido antes de que pudiera reaccionar. Desapareció dejando tras de sí una sensación de vacío y su olor a podrido me llenó de náuseas casi al punto de querer vomitar.
25:55 Intenté convencerme de que era el estrés de que mi mente me estaba jugando una mala pasada. Pero para mi mala fortuna, las apariciones continuaron. En la habitación principal. Vi a otra mujer, esta vez de pie, junto a la cama. Su cuerpo parecía deformado, como si hubiera sufrido una muerte violenta y terrible. No hizo ningún movimiento, pero cuando se giró, me. Petrificó. El cliente nunca apareció notar nada de lo extraño que estaba sucediendo, pues su comportamiento era el mismo de siempre, amable y distante a la vez.
26:38 Pero yo ya no podía ignorar lo que estaba sucediendo ahí. Esas mujeres o lo que fuera que fueran, no estaban ahí por casualidad. El miedo que sentía era más que ganarme mi dinero esa noche. Lo sentía como una advertencia de que si seguía en ese apartamento, posiblemente terminaría como ellas. Hice lo mío, pero en esos momentos el cuento de la bella y la bestia cruzó por mi mente. Si descubría que le sucedió a esas mujeres, posiblemente terminaría como ellas, ya saben, por andar de Piscona.
27:20 Recorriendo el Departamento de aquel maldito hombre, al regresar a casa esa noche, tomé una decisión, no importaba cuánto me pagara, no iba a volver. Mi vida, aunque llena de soledad y apuros económicos, todavía me pertenecía y no estaba dispuesta a arriesgarla por alguien que traía consigo algo tan oscuro y perturbador. No sabía si aquellas almas que estaban ahí. Ya tenían tiempo antes de que él viviera ahí o él las desapareció. Le bloquee en mi celular y me aseguré de evitar cualquier lugar donde pudiera encontrarme con ese señor. No fue fácil, algunas noches se me hicieron más largas y las cuentas más difíciles de pagar, pero preferí enfrentar esas dificultades.
28:16 Antes que volver a poner un pie en ese lugar sobrenatural, no sé qué fue lo que vi en ese departamento. Quizás eran almas atrapadas, víctimas de algo o tal vez eran mis propios miedos, una manifestación de las malas decisiones que he tomado. Lo único que sé es que ese cliente, con su amabilidad y su dinero, llevaba consigo un peligro del que apenas logré escapar. Ahora cuando paso. Por el centro y veo aquel edificio desde la distancia, un escalofrío recorre mi espalda. No sé si las mujeres que vi siguen ahí, atrapadas en ese limbo de sufrimiento. Pero rezo por ellas, aunque no sepa si mis palabras llegarán a algo o a alguien.
29:09 Solo espero que donde quiera que estén, encuentren La Paz. Y que lo sobrenatural desaparezca de ese departamento. El calor sofocante del antro me envuelve, cada noche es tan asfixiante, todo a mi alrededor son de luces rojas, el humo de los cigarros y música que vibraba en cada rincón, retumbando de una manera que en un inicio lastima. Pero conforme pase el tiempo me voy adaptando a todo mi nombre, no se los diré. Lo cambié a damari, así me conocen todos en este antro de la ciudad de Tamaulipas, me dedico a hacer una bailarina de table Dance, me tuve que cambiar mi color de cabello a rojo, que siempre atrae las miradas.
30:09 Se había convertido en mi marca personal, una chispa que destaca entre las luces del escenario. Con cada paso, cada movimiento. No era solo una danza. Sino una estrategia para ganar más dinero, para acumular lo suficiente y dejar atrás este lugar, pues uno se acaba muy rápido en estos menesteres. No planeo quedarme aquí para siempre. Mi sueño es volver a mi ciudad Natal, estudiar y reconstruir mi vida lejos de miradas que me desnudan noche a noche, con ese deseo malsano de alguno que otro cliente.
30:50 Esa noche parecía igual a todas las demás. Había terminado mi presentación principal y los aplausos todavía resonaban mientras caminaba hacia los camerinos y recibiendo el dinero que los clientes me daban por haberlos deleitado con las piernas cansadas y sudando, aprisionaba el dinero que había ganado en esos momentos. ¿Ahora tenía que arreglarme? Pues. Los clientes esperaban y la madrugada aún no terminaba. Uno de los guardias me detuvo y me señaló una habitación privada. No era inusual. Muchos clientes solicitaban un baile exclusivo y aunque no siempre aceptaba, aquella noche decidí hacerlo. Cada billete sumaba un poco más a mi salida de ese mundo. El pasillo hacia los privados era más oscuro de lo normal. Las luces apenas titilaban y el aire estaba más cargado con una sensación fastidiosa.
31:55 Llegué a la puerta indicada y me detuve un momento antes de entrar. Algo en mi interior me decía que no lo hiciera, pero la lógica venció o la avaricia por más dinero me empujó a entrar. Sólo sería otro cliente más, pensé. Abrí la puerta y crucé el umbral. El interior del cuarto estaba envuelto en penumbras. Sólo las luces de neón iluminaban el piso, así como parte del techo, proyectando sombras alargadas en las paredes. Él estaba sentado en un de cuero negro, con una postura relajada pero cargada de una autoridad que me erizó la piel.
32:42 Era un hombre alto, de rasgos finos y una presencia que parecía absorber todo en lugar. No levantó la mirada de inmediato, pero cuando lo hizo, sus ojos se clavaron en mí como cuchillos. Eran negros, profundos, como un abismo infinito. Ese hombre, en verdad, era muy guapo, demasiado atractivo para serles honesta con su mano fina me hizo un ademán para que comenzara mi danza. La música comenzó a sonar una melodía más lenta y cargada de un ritmo al que ya estaba acostumbrada. Me moví siguiendo el compás, dejando que mi cuerpo se deslizara con naturalidad, como siempre lo hacía, pero algo estaba mal. Sus ojos no me miraban como los de otros clientes. No había deseo ni admiración, sino algo más primitivo. Más oscuro que me es imposible de explicarles. Con cada mirada de él.
33:47 Sentía despojándome de cada prenda de mi cuerpo. El aire en la habitación se volvió más opresivo. Sentí como la temperatura descendió y un escalofrío recorrió mi espalda. Intenté mantener la compostura, pero cada vez que giraba o daba un paso, sentía que sus ojos me atravesaban. Como si estuvieran buscando algo más allá de mi piel. En algún punto la música pareció apagarse, aunque mis movimientos continuaron. Fue entonces cuando lo vi. Sonreír no era una sonrisa de satisfacción ni de Gozo. Era más bien una mueca cargada de malicia. Algo me decía que no estaba bien que saliera de ese privado si quería seguir viviendo.
34:39 Pero fui lenta para reaccionar, pues la habitación comenzó a cambiar. Las paredes parecían reducirse, como si se acercaran y quisieran presionarme. El suelo se sentía inestable y el aire olía azufre. Intenté detenerme, pero mi cuerpo no respondía algo o alguien me obligaba a seguir bailando. Sentí lágrimas, correr por mi rostro mientras. La desesperación y el terror me invadían en un instante. Él se puso de pie, su figura parecía más alta de lo que había notado antes y su sombra se extendía por toda la habitación, como si absorbiera la poca luz neón.
35:24 Su rostro, que al principio parecía de lo más hermoso, comenzó a transformarse. Los rasgos finos se volvieron grotescos y sus ojos brillaron con un fuego que provenía del mismo infierno. Comprendí entonces quién era, estaba frente al diablo. Quise correr, pero mis piernas no respondían. Las sentía pesadas. A medida que seguía moviéndome imágenes comenzaron a llenar mi mente. Visiones de fuego, de almas retorciéndose en agonía. De rostros conocidos que gritaban mi nombre desde las llamas del infierno.
36:05 Cada giro que daba parecía que me hundía más en aquella pesadilla. Finalmente caí al suelo agotada, incapaz de seguir. Cuando levanté la vista, él ya no estaba. Había desaparecido. Pero no sé cómo explicarlo, porque a pesar de no verlo, sabía que su presencia seguía ahí, impregnando cada rincón de la habitación. La luz roja parpadeó un par de veces antes de apagarse por completo. Me quedé en la oscuridad temblando, abrazada mis propias piernas, solo con el eco de mi propia respiración como único sonido. No sé cuánto tiempo pasó antes de que alguien abriera la puerta.
36:51 Cuando lo hicieron, la luz del me segó momentáneamente. Me ayudaron a levantarme. Pero no podía hablar. Mi mente seguía atrapada en el recuerdo de aquél ser. No dije nada a nadie. Sólo salí del Antro esa noche sin mirar atrás. Desde entonces no he vuelto a bailar. Cada vez que cierro los ojos veo su rostro, su sonrisa malvada. Siento el mismo frío de esa habitación cuando recuerdo de aquella noche. El dinero que gané esa noche no me sirvió de consuelo y cada billete parecía que no era dinero bien ganado.
37:36 Este será mi último año en el table Dance. Me mudaré lejos. Intentaré dejar atrás esa horrible experiencia la noche en que bailé para el diablo, porque eso fue lo que estaba conmigo en ese privado el mismo diablo. La conocíamos como Yolanda, aunque dudo que ese fuera su verdadero nombre. Tenía tan solo 22 años, pero sus ojos reflejaban más experiencia de la que a su corta edad.
38:19 ¿Puede uno decir que era tan solo una chiquilla? Era una de esas mujeres que no pasaban desapercibidas, atractiva, con una seguridad en sus movimientos que hipnotizaba a los clientes del antro. Sus largas piernas y su sonrisa eran su arma más letal y los hombres caían rendidos con facilidad. Pero Yolanda tenía un rasgo que la hacía diferente, uno que con el tiempo se convirtió en su sentencia. Era una soplona. Mi nombre es Belén Rivero. Trabajé por unos años en un antro. Yo me encargaba de la limpieza de los privados, así como los camerinos de las chicas.
39:04 ¿Y los baños de mujeres? Lo que les contaré sucedió en el 2016. Se decía que no dudaba en entregar a ciertos clientes a la policía o incluso a la maña. Nadie sabía exactamente por qué lo hacía. Algunos pensaban que buscaba favores, otros que simplemente disfrutaba el poder de manipular. Pero lo que estaba claro es que. En más de una ocasión, gente inocente pagó el precio por sus actos. A pesar de esto, yolanda siempre parecía salir ilesa, como si algún tipo de protección la rodeara.
39:46 Pero la suerte se acaba y eso fue justamente lo que le pasó a Yolanda aquella noche de diciembre. El antro estaba lleno, como de costumbre, con el sonido de la música, invitando a los clientes a echarse un palomazo. Los clientes bebían, reían y observaban a las bailarinas como si fueran diosas o ángeles caídos del cielo. Yolanda, sin embargo, se comportaba de forma extraña. Caminaba nerviosa por el antro, lanzando miradas disimuladas hacia el salón principal. No era común verla así. Siempre había sido una mujer calculadora, dueña de cada movimiento, de su esbelto cuerpo.
40:32 Pero aquella noche parecía ser otra persona. Fue entonces cuando noté a un hombre. Estaba sentado en una de las mesas más alejadas del escenario. No tenía compañía, algo inusual en un lugar donde los clientes buscaban la cercanía de alguien. Su presencia realmente era inquietante. Vestía de negro y aunque no hacía nada particularmente extraño. Había algo en el que erizaba la piel. Recuerdo que Yolanda se acercó a él. La vi detenerse un momento antes de llegar a la mesa, como si algo la hiciera dudar.
41:13 Pero su vacilación fue breve porque en cuestión de segundos estaba sentada junto a él, sonriendo con esa mezcla de coquetería y cálculo que bien dominaba desde donde estaba. No podía escuchar lo que decían. Pero no pude apartar los ojos de ellos. Era como si toda la sala hubiera perdido importancia frente a lo que sucedía en esa mesa. Lo que siguió fue más extraño aún. Yolanda y el hombre se levantaron y salieron juntos del antro. El hombre pagó la salida de ella del lugar nadie dijo nada. Aunque las miradas se cruzaron entre las bailarinas, no era raro que alguna de ellas acompañara. A un cliente fuera del lugar.
42:02 Pero había algo en esa salida que por intuición sabía que esa chica ya no regresaría de nuevo y no me equivoqué. Esa fue La Última Vez que vimos a Yolanda. Al principio pensamos que simplemente había decidido ya no volver, pues lo había hecho en varias ocasiones. Era común que las chicas desaparecieran de un día para otro huyendo de deudas. Problemas o buscando empezar de nuevo arrepentidas por haber llegado a ese sitio, pero con el paso de los días los rumores comenzaron a circular de maneras muy distintas. Algunos decían que Yolanda había regresado a su pueblo, que había decidido dejar atrás esa vida y buscar un camino mejor. Otros aseguraban que algo terrible le había ocurrido. Que aquel hombre no era un cliente común. Fue entonces cuando escuché las historias sobre ese hombre. No era la primera vez que alguien lo veía en el Antro. Algunos decían que aparecía de vez en cuando, siempre solo, siempre en la misma mesa.
43:17 Nunca bebía ni interactuaba con nadie, excepto con las bailarinas que por razones desconocidas se sentaban con él. Pero lo más inquietante era que ninguna de esas chicas había regresado. Una de las chicas más antiguas del antro juraba que aquel hombre era el diablo. Decía que su presencia traía una sensación de frío que se sentía a su lado, aunque debo aclarar que no a todas las chicas les permitía sentarse con ellas. Las que tenían la buena suerte solo recibían una copa de vino. Y un buen billete por la compañía, sólo por estar con él acompañándolo en una charla insulsa. ¿Y eso era todo, no?
44:06 Siempre las invitaba a irse con él y la que tenía la mala fortuna de hacerlo ya no se le volvía a ver. Al principio me negué a creerlo, pero no podía ignorar el hecho de que Yolanda había desaparecido después de estar con ese hombre, el tiempo pasó. Pero la sombra de aquella noche no nos abandonó. Un día, al salir del antro, encontré algo que me heló la sangre en el suelo. Justo frente a la entrada había un par de zapatillas rojas. Eran las mismas que Yolanda había usado aquella noche.
44:46 Las reconocí al instante porque ella siempre decía que eran sus favoritas. No había rastro de ella. Solo esas zapatillas limpias y perfectamente colocadas, como si alguien las hubiera dejado ahí. A propósito, la recogí y fui a ponerlas en las cosas de Yolanda. Sentí un frío que me calaba hasta los huesos. No sé por qué, pero me dio la sensación de que esa pobre joven ya pertenecía al mundo de los muertos. Creo que ese hombre se encargó de silenciarla. ¿Que fue enviado por alguno de los policías a los que le daba información o algún patrón? ¿No le gustó lo que Yolanda andaba contando? Hasta el día de hoy no se sabe el paradero de Yolanda, pero déjame decirte que cada noche del día 3 de diciembre, en la madrugada que se cierra el antro, se escucha llorar a una mujer justamente donde yolanda guardaba sus cosas. Sus compañeras han hecho oraciones por ella, pero una de ellas dice que hasta que se cumpla el tiempo en que Yolanda ande penando por este mundo, su alma no encontrará La Paz que tanto necesita.
46:19 El antro siempre ha sido mi refugio, un escape donde me siento yo misma, donde para todos soy una desconocida, pero a la vez tan reconocida entre las personas que visitan el antro. Durante las noches soy vica y esta es una pequeña parte de mi historia. Cada noche, bajo las luces estroboscópicas y el ritmo de la música, me convierto en una bailarina exótica, atrayendo miradas y acumulando las ganancias que poco a poco me acercaban a mi sueño de dejar atrás ese mundo y regresar a mi ciudad Natal para estudiar y reconstruir mi vida.
47:03 Mi cabello cubierto con una peluca de color azul y cuidadosamente peinado, y mi figura esbelta son mis aliados para captar la atención de los clientes, quienes a Menudo gastan más de lo que realmente tenían. Pero eso es algo que a ninguna de nosotras nos importa. Recuerdo esa noche el antro estaba más concurrido de lo habitual. No era una fecha en la que se festejara algo. La atmósfera estaba cargada de energía y las risas y conversaciones llenaban el ambiente, mezclándose con el sonido de los vasos chocando y las Risas Embriagadas de los Asistentes, así como las damas de compañía. Yo, como siempre, me movía al compás de la música, disfrutando del momento, pero manteniendo la mirada fija en mi objetivo. Reunir suficiente dinero para, finalmente, dar el paso hacia una nueva vida.
48:05 Al terminar mi rutina, uno de los clientes más habituales me llamó para un privado. Era un hombre de mediana edad, siempre con una sonrisa, coqueta, una bebida y en la otra mano un cigarro. Acepté la invitación pensando que podría ser una oportunidad para ganar un poco más. Me dirigí hacia la habitación reservada, donde el ambiente era más íntimo y silencioso, contrastando con el bullicio del antro. El hombre estaba visiblemente ebrio. Sus movimientos torpes y su risa desinhibida mostraban que había bebido más de lo habitual.
48:48 Me ofreció una Copa y después de algunos brindis, nuestra interacción se volvió más cálida y cercana en esa charla. El hombre cayó en un profundo sueño por la borrachera que se cargaba en un impulso de codicia y cansancio. Decidí robarle la billetera. No pensaba que fuera algo grave, solo un dinero extra para acercarme a mi meta. Con un movimiento rápido. Tome la billetera de su bolsillo y la escondí en mi bolso sin que él se diera cuenta. Me dirigí al baño y le dejé el dinero suficiente. Para que tomara un taxi a su casa, trate de Despertarlo, haciéndole creer que ya había pasado un buen rato de sexo conmigo. Pero el hombre seguía dormido.
49:40 La noche continuó y yo seguí con mi rutina habitual, pero algo en mi interior empezó a darme remordimiento por lo que había hecho la sensación de haber hecho algo mal. No me abandonaba, pero intenté calmarme diciéndome. Que era solo un desliz momentáneo. Sin embargo, esa misma madrugada el antro cerró sus puertas y el silencio de la noche me envolvió. No sabía entonces que aquel hombre había fallecido poco después de salir del lugar, víctima de un accidente de tránsito, sentí un vuelvo en el corazón por la pérdida de aquel señor, así como el haberle robado su dinero.
50:25 Las semanas siguientes fueron una pesadilla. Al principio eran pequeñas cosas, una sombra que se movía al contorno de mi visión, un susurro que no lograba identificar y la sensación constante de ser observada. Con el tiempo, esas manifestaciones se volvieron más constantes. Sentía una presencia a mi alrededor. Una sombra oscura que parecía acecharme en cada momento. En cada rincón de mi casa. Los objetos se movían de lugar, las luces parpadeaban sin razón y las noches se volvían interminables, llenas de terrores y pesadillas. En ellas aparecía la sombra oscura de un hombre. Tenía su rostro sin ojos, nariz o boca, pero aun así sabía que me veía de una manera penetrante. Una tarde, cuando llegué al Antro, el encargado me estaba esperando, me dijo que habían ido a visitar el antro unos hombres que buscaban algo, descubrí que no era el dueño legítimo de aquel dinero, que pertenecía a alguien mucho más poderoso y con Conexiones de las que me hubiese gustado no haberme enterado.
51:48 Comprendí entonces que había tomado algo que no debía y que su dueño buscaba recuperar lo que le pertenecía. El horror se apoderó de mí. En cualquier momento llegarían esos hombres exigiendo que le devolvieran lo que le había quitado. El encargado les contó que él se había quedado dormido y que nadie lo había acompañado. Esa noche sólo me habían llamado a la Oficina para ponerme al tanto. Así lo hicieron con todas lo que haya perdido ese hombre no fue ahí en el privado. Fue así como se manejó todo esto.
52:28 Las noches se convirtieron en una lucha constante por mantener la cordura. Me ponía nerviosa cuando veía que ingresaban algunos grupos con 3 o cuatro hombres al mismo tiempo, creyendo que eran ellos. Por las mañanas despertaba sudando con el corazón latiendo a 1000 por hora, incapaz de recordar una pesadilla más. La sombra oscura seguía creciendo, extendiéndose en mis días como una oscuridad impenetrable que no me dejaba respirar. Todo era tan asfixiante, pero sabía que yo tenía la culpa por lo que estaba pasando. Fue hasta que una madrugada cuando salí del antro que me dirigía a la parada de taxis, en el trayecto de 5 minutos siempre volteaba hacia atrás, pues sentía que alguien venía detrás de mí.
53:24 Ya faltaba media cuadra cuando volteé hacia atrás y fue cuando vi una sombra oscura alargándose por toda una pared tragándose la luz de la farola de la calle. Di un grito y comencé a correr lo más rápido que pude. Ya estaba llegando a la parada cuando sentí una mano fría agarrarme del hombro, me jaló tan fuerte que caí de espaldas. Sentí un fuerte dolor en mi espalda y cabeza. Estaba por perder el conocimiento. Cuando la sombra oscura se puso sobre mí, no había duda, era el hombre del dinero.
54:07 Escuché un grito en la lejanía y unos pasos que se acercaban rápidamente. Fue en esos momentos que comencé a pedirle perdón por lo que hice que por favor, ya no me atormentara, pues yo no era la causante de que hubiese fallecido, pero ese ser no estaba decidido a irse. Nada más. Así de buenas a primeras, la ayuda llegó y temblando. Me levanté del piso y me subieron al taxi. Yo temblaba y miraba a todos lados. Las personas samaritanas me dijeron que fuera a una iglesia. En ella me ayudarían. Ellos se habían dado cuenta que esa sombra me seguía así.
54:52 Lo hice muy temprano. Por la mañana me dirigía a ese templo. No me juzgaron por lo que hice ellos hasta el día de hoy. Me han ayudado y esa sombra oscura poco a poco se ha ido desvaneciendo. Ya estoy por dejar este trabajo, pues aún siento miedo de que la suerte que he tenido hasta hoy me abandone el dinero que sustraje. Fui y lo dejé en una maceta de la Casa de aquel hombre. Si lo encontraron aquellos que lo buscaban, espero y así haya sucedido. Yo le pedí perdón. Y le rezo para que su alma descanse en paz. Y yo también tenga tranquilidad en mi vida. Buenas tardes a todos espero que les guste mi narración. A mí me encantan las historias que otras compañeras cuentan. Creo que todos estamos expuestos a lo sobrenatural y tal vez como nosotras somos un poco más sensibles a todo ese tipo de cosas.
55:59 Al trabajar más seguido de noche y en lugares sórdidos, en una ocasión me tocó la de malas y conocí a un par de personas de las que no sospecharías en lo más mínimo, pero que casi me causan dejar de existir. Esa noche era una como las tantas que había tenido en mi carrera de bailarina exótica desde los 18 años de edad. Comencé a dedicarme a esto. Era para pagarme la carrera, pero luego le tomé el gusto y como en mi campo no encontraba trabajo, decidí mejor quedarme bailando. Finalmente ganaba mucho más de lo que me ofrecían en otros puestos.
56:42 Como profesionista total que cuando debuté empecé a trabajar en un table llamado bucaneros. Prefiero omitir la ciudad porque luego es común que vengan acosadores a vernos a las chicas. Cada una de las veladas de mi vida, a menos que me diera un descanso o vacaciones, me la pasaba primero como mesera en el piso del bar para tomar los pedidos de los clientes, animarlos a beber, convivir con ellos, ese tipo de cosas después de un rato. Ya que estaban todos listos para soltar su dinero. Luego de qué coqueteara con ellos como loca, me Subí a la tarima y comenzaba a contonear las caderas con todo el talento que mi madre me había dado. Tengo unos muslos muy nutridos, además de un trasero enorme, así que no era difícil emocionar a los hombres con algunos movimientos sensuales.
57:45 Luego venía el momento de descubrirse por completo y bailar como Dios me había traído al mundo bajo los reflectores de diferentes luces al ritmo de mi música favorita. Aunque eso parecería tener que estar enfocado a mi audiencia. La verdad es que disfruto mucho de todo lo que hago arriba del escenario. Si pudiera decirlo. Creo que bailo para mí más que para la audiencia. Cuando estoy en el tubo dando vueltas con la piel desnuda, sudando, bañada en Aplausos Y deseo, siento que mi cuerpo entero florece de placer sin que nadie pueda hacer nada para evitarlo, como si todo se redujera al momento en que mis pechos se mecen al ritmo del sonido, al igual que mis caderas. Se siente una forma de poder femenino que pocas veces he experimentado.
58:45 Y creo que eso fue precisamente lo que me hizo perder un poco la noción de lo que pasaba alrededor de mí, ya que en medio de mi audiencia estaban un par de personas que creo que no tenían las mejores intenciones conmigo. Como siempre, después de una actuación exitosa, me bajé del escenario para tomar algo de agua en lo que. Una de las principiantes recogía los billetes que me habían tirado. Eran muchos y yo tenía que alistarme para la nueva ronda de privados, de forma que las nuevas nos hacían un favor bastante gordo.
59:26 Mientras me renovaba mi maquillaje, me dijeron que tenía reservada una función privada con una pareja asentí. Porque eso en mi línea de trabajo es bastante estándar y no tenía ninguna implicación en especial. Más que quizá sería una oportunidad de ganar bastante más dinero porque significaba poder ofrecer el doble de tragos. Caminé con mi nuevo vestuario que eran unos tacones altos en Vinil Negro que hacían juego con mi ropa interior. También con aplicaciones del mismo material. Y de encaje negro tenía la intención de verme como una dominatriz.
1:00:09 Eso usualmente les gustaba a las parejas que asistían al entrar. Me di cuenta de que eran un par de primerizos en los negocios del amor. Tenían al menos unos 40 años, muy mal vividos cada uno. La dama tenía el cabello muy descuidado. Además de que su rostro denotaba que no tomaba los mínimos cuidados para verse sano, al menos las ropas que tenía, se notaba que estaban algo viejas y los zapatos muy descuidados. En cuanto al caballero era algo similar, solamente que el poco cabello que tenía en la cabeza se notaba muy grasoso y que podría tratarse de una seborrea.
1:00:55 O algo similar por la forma en que le brillaba la cabeza sin ningún respeto por el espacio reducido. De él manaba un aroma muy extraño que me repelía. Era como si algo en mi cabeza me dijera que ese olor era el de un depredador que tuviera cuidado con estar cerca de esas personas. Pero finalmente me sentía bastante segura en mi sitio de trabajo. Tenía a los cadeneros a disposición de un grito en caso de necesitarlos y nunca había tenido que hacer uso de su poder físico para someter a algún cliente que no tenía mucha disposición a seguir mis recomendaciones de ver, pero no tocar. Comenzó la música de ambiente y les ofrecí unas botellas de champán para que se fueran relajando. En la compra de un privado te daban una pequeña y ese día era 2 * 1, así que tenían acceso a 2 botellas como de 500 ml cada una para poderlas disfrutar.
1:02:05 Ellos accedieron inmediatamente e hice lo que muchas veces les gustaba a las personas. Abrí ambas botellas y las vacié sobre mis pechos. De forma que ellos podrían tener una probada de lo que era una mujer como yo en sus pequeñas vidas como previne. Ambos se bebieron las copas con una mirada de éxtasis en los ojos. Creí que esa sería mi noche de suerte, porque enseguida aceptaron pedir más botellas y con eso era seguro que me iba a llevar una buena comisión. Nos reímos bastante. Me moví de un lado a otro con cierto calor en mi cuerpo de todo lo que me estaba provocando realizar esos movimientos sensuales con esa pareja. Pese a que no eran atractivos físicamente me gustaba saber que podía tener todo ese poder sobre ellos y que no me responderían de mala manera si hacía algún avance. El.es que esa noche.
1:03:13 Se puso tan caliente que cuando me dijeron que si me quería ir con ellos a otro sitio más privado, enseguida les dije que sí. Por un lado era mucho más dinero del que acostumbraba por ese espectáculo y además podría satisfacer mis deseos de control sobre ellos. Les dije que me dieran la dirección y al terminar mi turno me movería a donde estuvieran. La pareja sintió y conforme la velada pasaba, no podía dejar de pensar en todas las cosas que haría vivir a esa pequeña pareja de personas.
1:03:54 Salí del establecimiento a eso de las 3:00 de la mañana. Pedí a mi taxi de confianza que me llevara a la dirección que me habían dado y contrario a lo que uno podría haber presentido por la forma en que esa pareja se conducía. Era una casa enorme, con bastante lujo. Chequé 2 veces la dirección para asegurarme de que era la correcta y al darme cuenta que sí, simplemente procedí a la entrada y me identifiqué el guardia. Me vio con algo de morbo que pude leer en sus ojos y me dejó pasar. Llevaba puesto otro atuendo de dominatrix que me gustaba mucho. Los tacones que tenía puestos resonaron fuerte contra el mármol, frío y en unos minutos de espera en los que pude observar que el recibidor estaba decorado de forma rica y de buen gusto, pude ver que la pareja bajaba de las escaleras. Ahora se notaban un poco más arreglados, pero en ese momento el hombre de nueva cuenta me dio unas vibras raras. Como que era una persona que no debería estar viendo en ese momento, pero ignoré esa vocecita cuando me dieron el fajo de billetes que representaba mi pago por el resto de la noche, además de un bono, porque les gustaba cómo trabajaba, me pasaron a la sala
1:05:28 donde una persona de servicio tomó mi abrigo y mi bolso. Entonces la vista de ambos recorrió mi cuerpo en lencería y supe que había despertado la lujuria en ese par. Así que inmediatamente comencé con mi acto. Les pedí que se pusieran de rodillas. Era hora de limpiar mis zapatos con la lengua. Ambos obedecieron sin chistar. Vi como sus ropas finas con las que habían tratado de impresionarme no eran más que trapos a mis pies. Ambos subieron hasta las rodillas lamiendo con celo cada centímetro de esas botas.
1:06:08 Una vez que estuve satisfecha, les dije que ahora debían limpiar el resto de mi cuerpo y obedecieron con mayor placer, pasando sus lenguas por mi piel con un gusto particular del cual no podría culparlos. Estuvieron en ese tema bastante tiempo, el cual yo disfrute de igual manera. Hasta que fue hora de ir a lo bueno. Los tiré al suelo de una patada amistosa, para luego colocarme encima de la mujer y bailar de forma seductora mientras el otro miembro de la pareja nos observaba. Usualmente en ese punto del trabajo, las cosas se ponían tan candentes que la tercera persona buscaba la mejor manera de tomarme de las caderas o algo similar.
1:06:58 E iniciaríamos con un proceso íntimo, pero como estaba muy metida en mi tarea, el hombre aprovechó para darme un golpe en la nuca con uno de los adornos que estaban en la habitación. Creo que era un estatuilla de metal, de una mujer de proporciones idílicas. El impacto me noqueó casi de inmediato. Apenas pude escuchar decir a la mujer, a su pareja, que debería haber tenido más cuidado. Ya que casi me había dejado muerta en una primera intención, mi vista comenzó a nublarse y lo siguiente de lo que me di cuenta era que estaba amarrada a una silla con unas correas de cuero.
1:07:42 Me habían quitado toda la ropa de encima y ahora tenía un frío espeluznante, ya que estaba en una habitación con paredes de cantera. La única iluminación era un foco en el techo del recinto. Se notaba que estaba preparado para que, por más que gritara, no se escuchara un sonido fuera de esas paredes de piedra. En esos momentos mi corazón empezó a latir tan fuerte que sentí que me iba a dar un infarto. Me puse muy nerviosa y comencé a ver por todos lados la mejor manera de escapar. De ahí las correas estaban demasiado ajustadas.
1:08:24 No podía mover las manos ni mis pies. Aunque quisiera el resto de mi cuerpo, temblaba por el miedo. Grité que me sacaran de ahí, que tenía a muchas personas que sabían dónde estaba y que pronto vendrían en mi dirección. En esos momentos escuché una risa terrible. Era la de la mujer que me dijo con burla que nadie vendría a buscar a una prostituta barata como yo, a una mujer de la calle por la que nadie veía. Lágrimas acudieron a mis ojos. Ésa era mi peor pesadilla. Sabía que había mucha gente afuera que no respetaba mi trabajo, pero ver de frente y de primera instancia a una que realmente no daba un peso por mi existencia era algo muy distinto.
1:09:16 Nunca me había sentido tan humillada como en ese momento y fue esa la sensación que reemplazó al miedo. Comencé a gritar como loca por tanto tiempo que mi garganta se irritó y mi voz se fue por completo. Una vez que pasó eso, vi a la pareja de nuevo. Llevaban en las manos múltiples implementos de tortura, como pinzas de metal y cuchillos. Los dejaron en una mesa que estaba a mi lado. Estaba segura que ellos querían desanimarme. Que pensara que ese sería mi final y me fuera sin luchar, pero yo simplemente no podía tener eso en la cabeza. Me dijeron cosas horribles que prefiero no repetir, pero luego de algunos golpes en la cara por parte del hombre salieron de ahí entre carcajadas imposibles de ignorar. Murmuraban que mi carne sería deliciosa, servida con un buen vino.
1:10:22 Y el tipo le encargó a la esposa que buscara un buen marinaje antes de matarme para ahorrarse tiempo. Estaba a punto del colapso, pero sabía que si no hacía algo pronto, seguramente sí acabaría bajo Tierra. En ese sitio tan horrible dejaron las cosas de tortura a mi lado, confiados en que no me podría zafar de la silla, pero era tal mi desesperación. Que en el instante en que sentí que no me observaban, comencé a jalar tanto una de mis manos que terminé por dislocar mi pulgar con un crujido que me dolió hasta el alma. Sentí la libertad de gritar porque era lo que esperaban que hiciera.
1:11:07 Sentía los ojos latir por la forma en que la mano me dolía. En pocos segundos ya había desamarrado mi otra mano. No sin sentir que el corazón se me iba a reventar por el esfuerzo de mover la mano. Dislocada. Cuando terminé con eso me quité. Los amarres de los pies afortunadamente eran tan presumidos que no me habían puesto ningún tipo de candado o cadena. Con eso creo que no hubiera tenido oportunidad. Eran simplemente amarres de cuero con cinchos gruesos. Desnuda tomé el cuchillo que vi más pesado y regresé a la silla para fingir que aún estaban ellos en control mientras me colocaba los amarres de forma floja y esperaba que llegaran.
1:12:02 Una vez que el hombre entró en la habitación, vi que no estaba con su esposa. Me comentó que antes de Matarme quería divertirse conmigo. Me besó en la boca y por instante. Supe que era ese aliento horrible. Tenía el aroma de un cadáver encima. Supongo que eso que dicen de que lo que comes es a lo que hueles. Tienen mucha razón. Él tenía el tufo de la carne humana consumida de la muerte misma. Tuve que aguantar mucho el vómito que tenía en la boca para no expulsarlo. Comenzó a tocarme de formas inapropiadas y no pude evitar dejar salir un gemido de inconformidad de miedo que él interpreto como otra cosa. Sonrió con unos dientes negros llenos de manchas y me desató una pierna para poder moverla mejor. Aproveché el momento de distracción para sacar mi mano buena del amarre y le clavé el cuchillo en la nuca sin vacilar. Apenas suspiró cuando borbotones de sangre salieron de esa incisión en el cuello y dejó de moverse. Me levanté para quitarlo de encima. Después le quité el saco que tenía puesto y caminé fuera de la habitación.
1:13:26 Una vez que recupere el Cuchillo, Subí unas escaleras de piedra que me parecieron infinitas, y cuando llegué a la parte superior de ese pasillo me di cuenta de que. Ese par de enfermos tenían una colección de cabezas de víctimas en una estantería. Los rostros de las mujeres estaban congelados en una expresión de agonía, flotando sobre un líquido que supongo que era formol o algo similar. Todas tenían el último tipo de maquillaje que habían usado por los colores brillantes y la forma en que estaba colocado. Supuse que eran chicas del entretenimiento como yo.
1:14:10 Se me retorció el estómago al observar todo eso, pero al menos ya había puesto a uno de esos pervertidos bajo Tierra. Había otro SET de escaleras que subía a unas habitaciones en un piso superior y ninguna puerta más, de forma que seguí subiendo. Sentía en los dedos fríos de mis pies esa textura de mármol perfectamente pulido. Típica de un sitio caro, me estremeció saber que muchas personas piensan que solamente por pagarnos unas horas por considerarnos población vulnerable, pueden atacarnos sin tener ninguna consecuencia. Estaba por alcanzar la puerta de salida de ese calabozo oscuro cuando la madera se abrió por sí misma. Del otro lado estaba la mujer que me había recogido en mi sitio de trabajo.
1:15:05 Ella tenía en las manos 2 botellas de vino tinto y un par de copas. Supongo que me iban a comer cruda o al menos unos pedazos serían consumidos de esa forma, puesto que no había ningún implemento para cocinar abajo. Aproveché su sorpresa para clavarle el cuchillo que llevaba en la mano en la clavícula. Luego, cuando se empezó a tambalear, me moví al lado para que ella se precipitara sobre los metros que nos separaban del suelo. Las botellas se estrellaron en el piso donde estaban las cabezas, estallando en 1000 pedazos, manchando todo del líquido, que seguramente era costoso.
1:15:53 También ella trató de agarrarse del barandal en ese momento la empuje por el trasero. Y sus brazos no pudieron con el peso que tenía, cayó de cabeza, haciendo que toda su masa encefálica se pegara a las paredes junto al vino. Supongo que después de todo su selección sí había sido un buen maridaje. Salí por la puerta para encontrarme con una galería llena de estatuas de demonios colocadas en un círculo. Las mismas estaban manchadas de marrón. No quise analizar mucho la situación, pero creo que era sangre.
1:16:35 Seguí mi camino por las diferentes habitaciones hasta que di con lo que parecía ser una recámara. Ahí encontré algo de ropa que me puse para no salir sin ropa. Era una colección de piezas muy distintas. No quise pensar quién había sido de las dueñas de esas cosas. Finalmente vi mi bolso en una silla, lo tomé el resto de mi ropa, simplemente no lo encontré con cuidado de que no me vieran los sirvientes. Salí de ese sitio infernal. Nunca supe más de eso y jamás he querido hablarlo con nadie que me conozca. Solamente ahora tengo mucho cuidado cuando bailo y procuro no irme a ningún sitio con los clientes del local, mucho menos que me sigan.
1:17:26 Tengo la precaución de siempre, irme en auto con un chofer de confianza o mi novio. Gracias a Dios sobreviví. Uno nunca sabe cuántos locos están sueltos por la calle. Buenas noches a todos. Mi nombre es Diamond. Soy una chica trans dedicada al baile exótico. Me gusta ser muy femenina en mis actuaciones y eso ha provocado que incluso algunas de las compañeras me digan que hasta parezco más mujer que ellas. Me da gusto y me río con sus bromas, pero ese tipo de imagen en una ocasión me trajo un problema mayúsculo. Por ese tiempo no tenía novio ni nada, así que el camino de madrugada era una cosa que hacía sola, ya vestida de civil. ¿Esperaba que amaneciera un poco? Mis patrones me daban chance e iba directo al metro para ahorrarme lo del pasaje de taxi, ya que si no las noches me iban a salir carísimas.
1:18:36 Nunca me había pasado nada en particular hasta que en una ocasión, mientras hacía mi show regular, sentí una mirada horrible. Provenir de entre la multitud era un hombrecillo diminuto. Vestido con un traje de color azul de lo más godinez. Como era parte de mi profesión, simplemente lo ignoré y seguí bailando. Los clientes estaban extasiados con mi nuevo espectáculo, basado en una canción muy conocida. En ese tiempo también estaba de moda la güera y quise aprovechar que sus canciones sonaban para echar unos pasitos sensuales. Al terminar de mover mi cuerpo escultural gracias al cirujano, pero tan real como el de todas, sacudí la cabellera lanzando montones de pequeños diamantes falsos a la gente. Eso hizo que se pusieran de pie y aplaudieran, a excepción del hombrecillo de traje.
1:19:40 Me despedí del público luego de tomar mi dinero y como mi show era de los principales. Pues comencé a quitarme todo el maquillaje para disfrutar de un rato de la barra y luego esperar a que cerrará el local. Ya sin mi peluca dorada y el traje ajustado en Pants y sudadera, tenía poco que ver con la Diamond del escenario. La mayoría de los clientes no me habrían reconocido ni en 1000000 de años, pero ahí estaba ese hombre, mirándome con cierto odio en los ojos. Me ponía nerviosa, así que me revolvía. Inquieta. En el asiento, después de unos tragos, se me olvidó y aplaudía a las chicas que cerraban el show. Ellas apenas iban empezando y les tocaba bailar cuando ya casi nadie aventaba dinero.
1:20:35 El bar siguió su ritmo normal. A eso de las 3:30 de la madrugada sacaron a los últimos clientes y cerraron por completo el local. De manera que las mesas se iban recogiendo y las copas y demás las enjuagaba el personal de limpieza para que al día siguiente todo fuese tranquilo. Me pasé al Vestidor para no estorbar y mientras veía el celular para pasar el rato noté que una presencia femenina estaba a mi lado, mire, en todas direcciones, pero pensé que era un juego de mi cabeza. Porque no había un alma por ahí.
1:21:16 Seguí en lo mío y después de un par de horas me levanté de mi sitio. Cerré el local porque era la última en salir y comencé a caminar por las calles a un oscuras en dirección del metro. Estaba a unas calles de llegar cuando noté que detrás de mí venía el hombrecillo de traje azul. La sangre se me congeló y comencé a correr a todo lo que me permitían mis tenis. Enseguida sentí un tiro que me pasó rozando la cabeza, así que me di vuelta en un callejón para tratar de perderlo. Pero para mí mala suerte. Estaba vacío de puertas y cerrado. No tenía forma de escapar, ya sentía que eran las últimas horas de mi vida.
1:22:05 Cuando el hombre hizo acto de presencia en la entrada del lugar, inmediatamente alargó el brazo con el que supe que traía un arma que seguramente sería el que me dejaría una bala en la cabeza, cerré los ojos y le recé a Dios para que por favor me quitara al menos el dolor de quedar mal, que fuera una muerte fulminante o que no pasara. Cuando escuché que el señor gritaba de terror profundo, abrí un ojo para notar que de las sombras, una mano femenina le tomaba la cabeza y la sacudía hasta que soltaba el arma, luego de lo cual se iba corriendo gritando que éramos unas cualquieras y que no podríamos con todos los que nos querían muertas.
1:22:56 No podía distinguir nada en el callejón. Pero de alguna manera sabía que esa mujer era la misma presencia que sentí en el bar. Me acerqué con cuidado para verla, pero no había nada, solamente un Halo de perfume a rosas y la prueba de que el hombrecillo había salido corriendo. De ahí me fui a mi casa y al día siguiente llegué a trabajar. Les di la descripción del sujeto para que no lo dejaran pasar de nuevo. Y me concentré en lo mío. Al terminar, mientras me tomaba un par de copas, le pregunté al bartender si sabía algo del espíritu que se aparecía ahí. Me dijo que pocos la habían visto, pero que creían que era una muchacha que se murió de un infarto fulminante en una función.
1:23:52 Al parecer, ella estaba mal del corazón, pero no sabía. Muchas de las chicas decían que era un ente bondadoso, que las cuidaba y por eso siempre le dejaban rosas en los vestidores. Él mencionó que se le hacía un chisme de viejas y nada más, pero yo que sí fui salvada por ese ser, siempre le dejó al menos 1 flor fresca en su pequeño altar, no vaya a ser que necesite su ayuda de nuevo. Espero que no, pero con las personas locas que uno se puede encontrar en la vida, jamás se sabe si vas a ver de nuevo a alguien que te odie por ser tú, tener la profesión que tienes o que se sienta con el placer de hacer menos a la gente, simplemente porque no tiene los mismos privilegios que tú.
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