REPARTIDOR DE PIZZAS - 6 Aterradoras Historias de REPARTIDORES
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0:01 Mecánico basado en la anécdota de Luis Alfonso Herrera, mi nombre es Luis Alfonso Herrera García, Soy de México. Los turbios acontecimientos que estoy a punto de compartirles ocurrieron allá en la década de los 90, cuando me desempeñaba como mecánico del automotor. Siendo los tráilers mi especialidad, los primeros años me dedique solamente a trabajar en mi taller, pero dado las carencias económicas que surgieron de improvisto en mi familia, me vi obligado a salir para ejercer dicha profesión a domicilio.
0:49 Mi esposa me pedía que no lo hiciera, que tan solo me quedara en el taller el que por cierto, estaba en el mismo terreno de nuestra casa. El motivo de su intención era no sólo para que pasara más tiempo con ellos, sino también para resguardarme de los recurrentes casos de delincuencia, mismos que se estaban dando en esos tiempos en la ciudad. Sin embargo, no me quedó otra opción que seguí en mis planes y vaya que me arrepiento de no haberle hecho caso a mi esposa. Pero no porque haya sufrido algún atraco delictivo, sino que las vivencias que me tocó padecer ocasionalmente en esos días hicieron padecer el propio terror en su máxima expresión.
1:42 Eran eso de las 9:00 de la noche de un lunes cuando recibí aquella llamada. Se trataba de un trailero que quedó estancado en las afueras de la ciudad y me pedía por favor, fuera por él, asistirlo de por sí. Eso me pareció un poco raro, ya que generalmente los traileros están capacitados para solucionar algunos inconvenientes que puedan surgir en medio del viaje, es más, así mismo cuentan con las herramientas necesarias para hacerlo. No obstante, estaba también la posibilidad de que se tratara de algo más serio o en el peor de los casos era que se tratara de un trailero que apenas empezaba en su rubro. Tome mi caja de herramientas, me Subí a mi carro y salí rumbo al lugar indicado, rogando en mis adentros que el trabajo no me llevara mucho tiempo para así regresar y poder descansar. Una vez en el lugar corroboré que tenía razón con respecto de que se trataba de un joven, pero ni bien pude ver su rostro. Comprendí que había algo más que un problema mecánico con su tráiler.
3:01 Estaba aturdido, inquieto. La palidez de su rostro intentaba ocultármelo esquivando la mirada. Luego de descubrir el desperfecto de su vehículo logré solucionarlo. Eso me llevó como unos 20 minutos y cuando al fin terminé en tanto yo aguardaba que me pagara para así ya marcharme. Él continuaba Hablándome como si nada, por obvias razones, adoptó esa conducta para ser tiempo, es decir, que no quería que me marchara. Fue entonces cuando lo encaré. ¿Y siendo lo más útil posible, le pregunté, qué es lo que le ocurría?
3:44 Que me tuviera la confianza suficiente para contarme, ya que lo notaba asustado. Y así fue como me narró aquella espeluznante vivencia, me dijo que todo comenzó desde hacía unas horas atrás. Durante el viaje vio a una persona caminando por el costado de la carretera. Parecía ser un hombre que iba en estado de ebriedad, ya que su caminar era errático y lo hacía de modo zigzagueante. No le dio importancia y continuó su trayecto, pero según él apenas lo pasó. Empezó a sentir un gélido aire, invadiendo de repente el interior de la cabina de por si esa anomalía le pareció extraña, sin embargo.
4:35 Fue lo que ocurrió minutos después, lo que finalmente lo hizo caer en cuenta de que algo malo estaba ocurriendo. De repente, ese aire frío empezó a estremecerse con un inconfundible olor a alcohol. Pero este era potente, lo cual lo hacía perfectamente perceptible. Era como si una persona alcoholizada estuviera ahí con él y era su aliento el que despedía ese olor. Está de más decirles que al instante recordó a aquel hombre que momentos antes había cruzado el costado de la carretera y, contradiciendo toda lógica algo dentro de sí, le decía que ese ser tenía algo que ver con lo que ahora le estaba acompañando.
5:23 Apenas pasaron unos minutos más cuando el trailer empezó a fallar por sí solo, hasta que llegó un momento en el que se detuvo por completo. Coincidiendo exactamente con el instante en el que aquella aparición se manifestó a su lado, concretamente sentado en el asiento del acompañante con el tráiler ya detenido al costado del pavimento, lentamente volteó a mirar a su funesto compañero, cayendo en cuenta por fin de que se trataba del mismo sujeto. No hubo comentario de por medio tanto por él, ni la aparición pronunció palabra alguna. Simplemente, y con todo su cuerpo temblando de miedo, abrió la puerta de su lado y se bajó del tráiler. ¿Se apartó de este por unos momentos mientras pensaba, cómo diablos seguir?
6:23 Fue entonces que recordó que había un mecánico en las cercanías refiriéndose a mí y por eso me llamó. Les voy a ser sincero, en un principio me costó creerlo, pero sin lugar a dudas el terror que expresaba era verdadero. Luego de intentar calmarlo con las primeras palabras que se me vinieron a la mente, le lancé aquella pregunta cuya respuesta me hizo ahora a mí caer en un terror indescriptible. ¿Le pregunté en qué momento desapareció el hombre? ¿Hasta qué distancia lo siguió? A lo cual, y casi tartamudeando, dirigió lentamente su mirada hacia la cabina para responderme que aún seguía sentado en el mismo lugar.
7:17 Mi accionar fue instantáneo, ni siquiera lo pensé. El.es que cuando volteé a mirar hacia ahí, recién lo pude ver también, sin lugar a dudas. Se trataba de un espíritu, el rostro del hombre, que era básicamente blanco, demacrado tal cual un cadáver, y pese a que su cara tenía el mismo aspecto de una persona en estado de ebriedad, pues un semblante inexpresivo, lo que más resaltaba en él convenciéndome así de que se trataba de un alma.
7:57 Esa noche me quedé media hora más con el muchacho, ambos rezando para que Dios intercediera. Y esa cosa se marchará cuando finalmente la manifestación desapareció. Recién entonces cada quien se subió Asus respectivos vehículos y nos fuimos a donde debíamos llegue a casa, aún sudando de miedo, sin ni siquiera imaginar que esa sería pena la primera experiencia paranormal que me tocaría vivir al hacer trabajos fuera del taller. Habría pasado un mes más o menos desde aquella noche, cuando una tarde me solicitaron el servicio en uno de los pueblos vecinos. En realidad se trataba de una finca en la cual uno de los vehículos que tenían se había descompuesto y necesitaban que les hiciera un presupuesto. Ya se me había pasado un poco el miedo de lo que viví anteriormente.
8:53 Y sumado a que ahora iría a una finca donde habría más personas, nada me hizo pensar que volvería a vivir algo aterradoramente paranormal. Cuando llegué me atendió el dueño del lugar luego de explicarme que en realidad el tráiler había tenido un accidente y que por eso estuvo parado por varias semanas. Quería que lo revisara para así darle un presupuesto. De cuánto dinero valía para refaccionarlo y ponerlo en marcha de nueva cuenta. Para ello me condujo a un galpón donde estaba el vehículo. Sentí algo de inquietud cuando una vez que me dejó frente a este, se fue dejándome solo allí lo único malo que se veía a simple vista. Era una ligera abolladura en el paragolpes delantero. Después de eso, todo lo demás Lucía bien. Empecé entonces con la parte afectada, donde al paso de los minutos me fui percatando de un tétrico detalle. El vehículo lo habían lavado, pero aún así podía notar leves manchas de líquido hemático.
10:11 Indudablemente habían atropellado a otra persona. Y en tanto continuaba parado ahí, observando los lúgubres detalles, la tétrica manifestación comenzó. Fue un quejido lo que escuché espantado. Comencé a mirar a los alrededores, pero yo seguía solo en el lugar. Cuando el quejido volvió a sonar, pude darme cuenta de dónde provenía. Era desde abajo, es decir. Debajo del paragolpe, del cual yo estaba parado a unos escasos centímetros, sólo bastó bajar la mirada para darme cuenta de ello y lo que vi me hizo dar un brinco hacia atrás para a continuación caer horrorizado.
11:02 Una mano ensangrentada salía desde ahí. Luego apareció el brazo completo y así poco a poco, salió de ese lugar arrastrándose. Era un anciano cucho rostro, estaba teñido de rojo y tenía la parte superficial de su cuerpo aplastada, en cuya zona caían trozos de masa encefálica. Como yo caí de espaldas sobre el suelo, podía ver al sujeto arrastrándose en mi dirección. Me miraba de eso. No tengo dudas. Sus ojos desorbitados estaban fijos en los míos. Empecé a gritar de horror, de miedo. Pedí ayuda con desesperación, ya que era lo único que podía hacer, puesto que a causa del tremendo pavor que sentía, ni siquiera me podía mover.
12:00 No sé cuánto tiempo pasó, que fueron sólo algunos segundos el hecho en que cuando unos obreros ingresaron al Galpón para ver lo que pasaba. Aquella cosa ya no estaba. Ya no quise quedarme ni 1 segundo más. Ahí tomé mis cosas y me fui sin ni siquiera decir una palabra. Hay otras anécdotas más que quisiera compartirles, pero las dejaré para otra ocasión. La reparación, basado en la anécdota de Facundo Ontiveros. Esa mañana de sábado me levanté para ir a trabajar muy cansado. Eso debido a que prácticamente no había dormido nada. Me desperté abruptamente sin ningún motivo a las 4:00 de la madrugada y desde entonces no pude volver a conciliar el sueño.
13:00 Ocasionalmente solía pasarme eso, pero sin embargo sentía que en esa ocasión era distinto. Una ligera sensación de agobio comenzó a invadirme una angustia tan profunda como inexplicable para mí. Cuando llegué al taller y abrí el negocio, apenas pasados unos 15 minutos, llegó un amigo para darme aquella noticia que me dejó desconcertado. Muy buenas noches a toda la audiencia de Inframundo. Mi nombre es Facundo Ontiveros. Soy del estado de Puebla, México. Los eventos paranormales que les voy a compartir esta noche sucedieron apenas hace algunos años. No obstante, la desolación y el terror que viví en aquellos días todavía persisten en mi memoria.
13:55 Joaquín es el nombre de un muchacho que vino a verme amigo desde la infancia y a la vez uno de los clientes frecuentes que tenía en mi taller. Cuando lo vi llegar en su motocicleta lancé una carcajada para a continuación preguntarle en broma si ya se había descompuesto de nuevo su cara cancha y por lo tanto lo traía para que yo lo reparara. Una vez que se bajó de la moto y se acercó a mí, pude notar la seriedad en su rostro, lo que me hizo comprender de que algo malo estaba pasando. Respondió mi saludo con un tono bajo, casi murmurando lo que me hizo preocupar aún más.
14:41 Sentí claramente como me hizo erizar la piel cuando me lo contó y les prometo que desde ese mismo instante sentí que mi vida se convertía en un calvario. Una muchacha de nombre Claudia, quien también era una cliente frecuente de mi taller, había sufrido un accidente durante esa madrugada al salir de un antro. Lamentablemente perdió la vida en el acto y su motocicleta quedó destruida al impactar contra un poste, esa misma moto que yo había reparado el día anterior, dicen que iba en estado de ebriedad, siendo presuntamente es el motivo por el que perdió el control del rodado. No obstante, hubo un detalle más escalofriante aún. Y eso era lo que tenía perplejo a Joaquín. Hubo más de un testigo en el accidente, a lo que afirman ver cómo Claudia intentaba frenar la motocicleta cuando perdía el control y, por supuesto, por el hecho de que estos hayan fallado.
15:51 Y siendo yo el que la arreglo me fue imposible no sentirme culpable. Joaquín trato de calmarme diciendo que yo no tenía la culpa de nada. Que me tuviera confianza a mí mismo, ya que yo llevaba años de experiencia en el rubro y jamás me había pasado algo así. Sin embargo, no venía únicamente para decirme esa noticia, sino que también quería contarme algo mucho más terrible. Debido a que los testigos juraron una y otra vez haber visto fallar los frenos, la familia de Claudia tenía pensado demandarme. Considerándome como el único culpable de su fallecimiento. Quizás esa fue la sensación de angustia que me despertó esa madrugada.
16:42 Lo cierto que al llegar la nueva noche directamente ya no pude dormir nada. Imagínense entonces lo que sentí cuando varios días después, la familia de Claudia llegó al taller trayendo consigo la moto destrozada. Curiosamente, no me dijeron nada de lo que yo esperaba. Simplemente se limitaron a pedirme que reconstruyera todo lo que pudiera de la moto y se dignaron en aceptar mi más sentido pésame por la pérdida. Se marcharon prometiéndome que vendrían dentro de una semana para ver cómo iba la reparación y fueron justamente entre esos días cuando padecí los macabros eventos que compartiré a continuación.
17:31 Ya eran las 9:00 de la noche cuando me disponía a cerrar el taller para así marcharme a casa. Estaba caminando hacia la puerta de salida cuando de repente escuché un estallido a mi espalda. Al voltear quedé paralizado, pues una pesada caja de herramientas que yacía sobre una mesa de trabajo se había caído. Y todos los elementos quedaron repartidos sobre el suelo. Confundido, regresé a levantar las cosas, siendo en ese instante en el que la VI con el rabillo del ojo. Contemplé una silueta a unos metros de mí.
18:13 Por instinto, giré la cabeza para mirar y quede estupefacto. Ahí estaba Claudia parada, justo al lado de su motocicleta. Con un aspecto que me hizo helar el alma, sus ropas estaban llenas de rojo, mismo líquido que caía desde su cabeza, dispersándose por todo su cuerpo, o más bien debería decir los restos de su cabeza, ya que la tenía partida en 2, sangre, piel, cuero cabelludo, restos de masa encefálica. Todo eso formaba una sola masa sobre su cuello, a la vez que varios chorros del mismo líquido salpicaban sobre el suelo.
19:01 Nunca había sentido un miedo así. Lo único que recuerdo es no sentí ni un músculo de mi cuerpo mientras esa sensación estuvo frente a mí. Nunca había sentido un miedo así. Lo único que recuerdo. Es no sentir ni un músculo de mi cuerpo. Mientras esa manifestación estuvo frente a mí de un momento a otro, desapareció en la nada. Recién entonces pude reaccionar para salir de ese lugar. Al día siguiente, el espíritu de la chica se me volvió a aparecer una vez más, estando ya solo en el taller.
19:42 En esa ocasión la aparición no duró mucho. Ya que justo Joaquín entraba al lugar para visitarme, quien, por cierto, quedó horrorizado cuando le conté lo que me estaba pasando. Fueron días muy duros en mi vida. Por un lado estaba el pavor que sentía al ver a aquella chica una y otra vez y por otro lado, la culpa me estaba carcomiendo. La cabeza fue gracias a Joaquín, que todo dio un giro favorable para mí. Pues al decirme que la madre de Claudia solía tener fama de bruja y qué tal vez me estaba haciendo brujería para tener esas órridas experiencias, me animó a buscar ayuda con un sacerdote, quien luego de contarle todo, no dudo en venir al taller y bendecir el lugar, como así también la moto de la chica, ya que sospechábamos que allí estaba el trabajo brugeril.
20:42 Ciertamente el trabajo era para casi un mes, pero dado a las circunstancias, dejé de un lado todos los pendientes y me dediqué de lleno a reparar esa maldita moto. Por suerte, Joaquín sabía algo de mecánica, así que me ayudó y entre los 2 pudimos repararla en una semana, como ya nos imaginábamos, la familia no llegó. Aún así, la cargamos en la camioneta de mi amigo y la llevamos a su casa. El escalofrío que sentí al ver el odio de las miradas de los padres de la chica es incomparable. No deje pasar la oportunidad y fui directo con lo que pensaba, sin importarme como reaccionarán. Les dije que no fue mi culpa lo que pasó con la chica. Que jamás cometí un error tan grave como para descuidar los frenos de su moto, que arreglé así mismo de repetí que sentía mucho su pérdida y que estaba seguro que Claudia jamás me culparía a mí de lo que le ocurrió por ir en un estado de avanzada estupefacción.
21:55 Nunca más volví a tener ese tipo de experiencias en el taller. Eso me hizo dar cuenta de que Joaquín tenía razón. De seguro usaron la motocicleta para hacerme algún mal y lo bueno es que todo terminó. De vez en cuando voy al Panteón para visitar la tumba de mis seres queridos y aprovecho también para visitar la Tumba de Claudia. Y por más de que ya no siento la culpa de nada, le pido perdón por todo con la esperanza de que así ella descanse en paz y no tenga la macabra ocurrencia de volver a visitarme.
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