March 12, 2026

Relatos de Terror – No Entres a Esta Tequilera | Historias Reales - INFRAMUNDO RELATOS

Relatos de Terror – No Entres a Esta Tequilera | Historias Reales - INFRAMUNDO RELATOS
Relatos de Terror – No Entres a Esta Tequilera | Historias Reales - INFRAMUNDO RELATOS
Inframundo Relatos De Terror
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Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

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🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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0:16 Buenas noches, Alejandro, me presento. Mi nombre es Israel bocanegra, originario del Estado del tequila. Cuando era niño, mi abuelo solía sentarse en el pórtico fumando un cigarro que olía a tabaco puro, no como el cigarro de hoy en día, cada tanto con la mirada perdida hacia los caminos que llevan a la siembra del agave. Soltaba alguna de esas historias que parecían a veces ser solo cuentos, pero otras que te calaba el miedo hasta los huesos. La que me hacía estremecer es la que les voy a compartir hace muchas décadas.

0:58 En aquellos lejanos años de 1930, en un valle rodeado de Cerros Grises y caminos polvorientos, llegó de la capital del país un hombre que atraído por la ambición. Y hacerse rico. De la noche a la mañana construyó una destilería de tequila. Los que lo conocieron en esos años contaban que no era cualquier productor. Se decía que tenía ambiciones, que rebasaban cualquier límite conocido. No sólo deseaba que su tequila fuera el mejor de México, quería que su nombre resonara en otros continentes. El abuelo en esos años era un niño de 10 años.

1:41 Siempre andaba con su padre, así que conoció al capitalino, lo llamaba por su apellido alameda, aunque decían que ese no era en realidad. El abuelo contaba que a veces los sueños grandes requieren de precios más altos de los que uno está dispuesto a pagar. Y aquel hombre segado por su avidez y ver cómo las otras destilerías crecían en las ventas de sus bebidas. El parecía no avanzar a pesar de haber adquirido varias hectáreas de agave. Pero lo mal adquirido siempre te lleva a la vil miseria, pues sus antiguos dueños fueron saqueados con la Revolución, así que el hombre decidió buscar ayuda, en donde la ayuda nunca es gratuita. El abuelo nunca dijo exactamente cómo fue que el dueño de la tequilera selló su destino.

2:40 Se contaba que hizo un trato que selló su alma y la de todo lo que le pertenecía, tierras, familia y su vida. Los primeros años fueron como un sueño de los más anhelados. Aquella Tierra que antes era árida y que parecía que ni la mala hierba crecería, empezó a producir agave azul como nunca antes se había visto. Los gimadores. Apenas podían seguir el ritmo de la cosecha y el licor que surgía de aquella Tierra tenía un sabor que los catadores describían como perfecto. Caudales de dinero comenzaron a fluir hacia el productor. La destiladora creció expandiéndose en edificios de ladrillo rojo y techos de teja ancha. Cada botella que salía llevaba un sello que la hacía irresistible para cualquiera que la probara. Sin embargo, nada que es ofrecido a quien es dueño de toda oscuridad puede salirse sin pagar el costo de lo dado por el innombrable, así como llega a la prosperidad. Así se le escurrió entre sus dedos. La primera señal llegó con los campos de la noche a la mañana. El agave empezó a Enfermarse, las Pencas se tornaban grises y al tocarlas se deshacían entre los dedos como si el tiempo las hubiera carcomido en cuestión de

4:14 horas, todas podridas por dentro. No había manera de salvar la cosecha. Después, las calderas de fermentación comenzaron a explotar sin razón aparente. El líquido que se obtenía tenía un olor rancio amargo. Algunos aseguraban que de ésto salían gusanos. La familia del productor también fue presa de enfermedades que ningún doctor podía nombrar. Se consumieron lentamente hasta que sólo quedó el señor Alameda. El productor, obviamente desesperado trato de revertir su suerte, ofreció donativos a la Iglesia y ayudó a los más necesitados. Pero ninguno de esos buenos actos pudo salvarlo de su ya sellado destino.

5:03 Los días de Gloria se volvieron las peores de las amarguras y la destilería de antaño, vibrante, quedó abandonada. Fué aquí cuando la leyenda de que en la destilería el nuevo amo era el mismísimo diablo. El abuelo contaba que aún décadas después. Los pocos valientes que se aventuraban cerca de la tequilera sentían que algo había detrás de aquellos muros. El intentó en varias ocasiones ingresar en ella. Quería saber si en verdad el diablo habitaba en esa tequilera. Con el paso del tiempo, la naturaleza misma empezó a reclamar el terreno. Las paredes del ladrillo se agrietaron. Las cejas caídas dejaron entrar la lluvia que empapaba los viejos alambiques.

5:55 Sin embargo, la lluvia parecía no poder desaparecer el aroma espeso y podrido que se elevaba en las madrugadas con el viento frío, el aroma de la fermentación podrida del agave. Algunas noches el abuelo desde su casa juraba que podía haber una luz encenderse dentro de las ruinas de la destilería. Se lo contó a su madre que rápidamente se santiguó diciendo que eran las almas de sus antiguos dueños. Con los años, el abuelo se tuvo que ir a la ciudad para estudiar lo que lo mantuvo varios años lejos de su querido pueblo, pero cuando volvió a visitar Asus padres las historias sobre apariciones de un ser. En la destilería y la desaparición de unos niños que se habían acercado a jugar en el sitio, lo hizo ir a recorrer el lugar.

6:52 Este estaba ya en un estado de abandono muy lamentable, pero nadie quería comprar el terreno. No sólo al acercarse se sentía el ambiente extraño, sino que mientras más se adentraba en él, el miedo a lo desconocido se iba apoderando de los sentidos del abuelo. El sólo adentrarse parecía que toda voluntad comenzara a irse de él, pero aún así siguió hasta que llegó a la bodega de los barriles. Ahí fue donde se llevó el susto de su vida. Apenas iluminado por la filtración de luz, vio una figura muy alta, deforme, con unos ojos amarillos y unos dientes que parecían como si fueran los de una bestia.

7:39 El sitio apestaba a pura inmundicia. A podrido las aves muertas se veían en el suelo los esqueletos de perros y animales del monte. Eso era el alimento de lo que había ahí. Recordé lo que me contaron de los niños, pero por más que intento ver hacia otro lado, no pudo, pues miro como aquel ser se movió a donde él estaba y salió corriendo sin mirar atrás. No se detuvo hasta que llegó a su casa. Nunca hizo el intento de volver a entrar a la tequilera del diablo. Yo, cuando visitaba al abuelo desde su casa, sólo veía las ruinas de lo que fue la tequilera.

8:24 Sólo unas cuantas paredes se mantienen en pie, un portón de lámina que indica que no puedes pasar. Hace años que el abuelo falleció y con él muchas de sus historias, pero uno es el eco de ellas. Saludos a todos desde un lugar del Estado de Jalisco, México. Saludos a todos y buenas noches. Me llamo Mateo ortiz, trabajo en una fábrica de tequila desde hace 10 años.

9:07 Desde que entré me asignaron al taller de reparación de barriles. Era un trabajo de manos duras y paciencia, pero me gustaba. Un día, mientras afinaba las duelas de un barril viejo, un señor de nombre Marcos trabaja aquí desde hace mucho tiempo. Nuestras charlas son amenas, siempre estamos laborando en armonía y es algo que agradezco. Una vez. ¿Sería alrededor de las 3:00 de la tarde cuando le hice una pregunta sin saber que con ésta me enteraría de una historia por demás perturbadora? Le pregunté. ¿Que si era verdad que la DESTILERÍA tenía varios fantasmas?

9:50 Él me contestó que sí. Se acomodó y me comenzó a narrar que esta historia comenzó en la década de los años 50 del siglo pasado, cuando la destilería estaba en su auge. El dueño de la tequilera era un hombre respetado, de esos que mantenían todo bajo control y su familia vivía casi como si fueran de otro mundo. Tenían riqueza, poder y sobre todo, una idea muy clara de quien debía formar parte de su círculo y quien no. El propietario se pasaba la mayor parte del día degustando de su producto, pues para él era indispensable la calidad. El hijo del dueño, a quien describió como un joven de carácter impulsivo y corazón fácil de emocionar, solía pasearse entre las filas de obreros. Tenía fama de galanteador.

10:48 Sus palabras eran dulces y sus promesas muchas, aunque raras veces duraban. Pero todo cambió el día que puso los ojos en una joven que trabajaba en la línea de embotellado. Ella era diferente, no sólo era hermosa, sino que además no se dejaba llevar por las atenciones del muchacho. Era hija de campesinos sin estudios, a pesar de todo. El joven insistió, le llevaba flores, encontraba pretextos para pasar cerca de su estación de trabajo. Buscaba su atención como un sediento busca el agua. Ella firme, rechazó cada intento, sabiendo que cualquier aventura con él solo la llevaría al desprecio o al escándalo. El rechazo no le cayó bien al joven, acostumbrado a tener lo que quería.

11:41 Así que comenzó a cambiar su actitud con la muchacha. La miraba de lejos con ese brillo de rencor que sólo da el orgullo herido. Después de varios días. Se cuenta que una tarde, cuando la jornada terminaba y la mayoría se había marchado, la joven desapareció. No llegó a su casa. Los padres vinieron a la Tequilera y aunque la búsqueda fue breve. Pues no se encontró a la joven dentro de la refinería. Al poco tiempo el hijo del dueño fué enviado fuera del país. Dijeron que era para estudiar, pero las malas lenguas decían que había algo raro detrás de ese viaje.

12:24 Con el tiempo empezaron a pasar cosas extrañas en las bodegas donde se almacenaban los barriles de tequila. Algunos trabajadores afirmaban escuchar llantos en las noches, otros decían que. Al pasar junto a los barriles más antiguos, sentían como si algo los observara y un frío que calaba hasta los huesos se sentía en cada rincón. Había quienes juraban haber visto una figura femenina caminando entre las hileras de barriles, como buscando o queriendo mostrarles algo. Con los años el joven regresó y se casó, obviamente. Quedó al frente de la Tequilera cuando ya su padre no podía estar al frente del negocio, que este mantenía un barril en específico, sin mover.

13:17 Este siempre permanecía en su lugar. Fue hasta que en 1968, al abrir barriles viejos para reparación, encontraban marcas en el interior de uno de ellos, como si algo. Hubiera arañado desesperadamente la madera, pero la empresa siempre se encargó de tapar los rumores para ellos eran solo cuentos entre los empleados. Algunos decían que ahí había Estado el cuerpo de aquella muchacha que había desaparecido. Otros contaban que ahora se encontraba dentro del barril, que el nuevo dueño no permitía que lo movieran o abrieran. Le pregunté si este aún existía.

14:03 Y él me dijo que sí. Esta sellado y se encuentra lejos de las miradas curiosas. Es uno muy antiguo, de los primeros que había tenido la destilería. Nadie sabía porque pero a veces lo encontraban fuera de lugar, aunque nadie admitía haberlo movido. Cuando esto sucedía, el hombre se ponía histérico. Alguno que otro de los empleados vio en varias ocasiones al dueño. Llorar frente al barril. Y eso hizo que la historia de que en ese barril guardaba en su interior el cuerpo de la joven. El dueño ya falleció hace tiempo. Ahora está su hijo como dueño de la tequilera. Marcos me miró sonriendo y me confesó que él, al igual que el antiguo reparador de barriles, tuvieron que reparar un barril que él juraba que había sido la tumba de la Chica. Pues el olor al tequila, impregnado con olor a cuerpo fermentado, se dejó sentir cuando estuvo en esta área. Muy buenos días a toda la audiencia de Inframundo. Relatos.

15:24 Mi nombre es Noemí Iriarte. Tengo 30 años. Empiezo contándoles que trabajo desde hace ya varios años en una de las tequileras más antiguas de la región. Aquí en Jalisco, fundada hace más de un siglo. Cuando inicié trabajando en esta empresa, mi abuela me dijo que los edificios viejos siempre tienen historias que contar, algunas perturbadoras, otras no. Tanto. Esos lugares guardan en sus paredes secretos. Todo en la fábrica parece detenido. En una época que ya tiene un siglo que quedó atrás. Obvio que hay maquinaria nueva, pero aún están los muros de Adobe y las vigas de madera pesada deteniendo el techo abovedado. Desde que entré escuché historias que hasta el día de hoy son contadas de boca en boca. Relatos que la mayoría aseguran de ser testigos y como experimentaron el miedo mismo, sobre todo durante los turnos de noche, cuando la mayoría de las luces se apagaba y todo queda en 2 de mis compañeros, me contaron sobre una vieja bodega. Es una de las más apartadas, justo detrás de la zona nueva de fermentación, donde el olor a agave cocido. Apenas alcanza a llegar.

16:52 Ellos contaron una noche del mes de noviembre. Estuvieron trabajando en esa área desde muy temprano, pero al caer la noche es muy común escuchar golpes secos, como si arrastraran cajas o moviera alguno de los barriles pesados. Pero cuando iban a averiguar si alguien más estaba con ellos en esa bodega. Se daban cuenta que no había nadie y ni siquiera una señal de que algún barril fuera movido de su sitio. No encontraba nada fuera de su lugar. Mi compañera Aída me contó que ella ha visto figuras traslúcidas a atravesar los pasillos entre las hileras de barricas.

17:36 Eran siluetas bien definidas de hombres con pantalones de manta. Y sombreros anchos, como los trabajadores de principios del siglo 20, caminando lentamente, arrastrando sus pies sobre el suelo de la Tierra compactada. Cuando me contaba esto, una chica afirmaba haber distinguido a unas mujeres vestidas con trajes de gala, paseándose entre los túneles, sus ropas desfasadas de cualquier moda actual. Era como si se deslizaran en vez de caminar. En una ocasión me fui más allá de mi área de trabajo y sin querer entré en una de las oficinas en desuso.

18:20 Apenas si se alcanzaban a apreciar unos muebles cubiertos por sábanas amarillentas, permanecían intactos un escritorio de madera maciza, una silla de respaldo alto. Y vitrinas repletas de papeles amarillentos y frascos que eran las primeras botellas para el tequila. Toda una oficina llena de historia. Un compañero que lleva más de 20 años en la fábrica me relató que en una ocasión, durante un turno de mantenimiento, vio una lámpara de aceite encendida dentro del despacho cuando juraba que nadie tenía acceso a ese sitio.

19:01 Le contó el día lunes a una de las mujeres de oficina y ella le contó que una vez pudo ver la figura de un hombre mayor vestido de traje antiguo, de pie frente al escritorio, inmóvil, como si revisara documentos. Yo también me he llevado mis buenos sustos, pero según se cuenta, el área de los baños es la más embrujada aquella madrugada. Sentí la necesidad urgente de ir al sanitario. El problema es que, como siempre, el baño estaba fuera del área de producción, apartado en uno de los extremos del terreno, junto a las oficinas abandonadas, que ya casi nadie iba por aquel rumbo. No me entusiasmaba la idea de caminar sola hasta allá, pero no tenía alternativa, aunque el sendero está relativamente iluminado por algunas lámparas tenues. El eco de mis pasos era el único sonido que me acompañaba. El camino de grava crujía levemente bajo mis botas y el viento movía las ramas de los árboles cercanos, creando un ruido que a esas horas de la madrugada daba la sensación de miedo.

20:20 Faltando unos metros para llegar algo llamó mi atención. Una figura estaba parada frente a los baños. Era alta, inmóvil, completamente recortada contra la luz de la lámpara más cercana. Mi primer impulso fue detenerme y regresar a mi área de trabajo, pero ya no aguantaba y ya no me darían permiso para volver a salir. La figura oscilaba de un lado a otro hasta que se deslizó hacia el interior del sanitario de mujeres. Trague saliva. Y traté de convencerme de que era alguna compañera que había salido antes que yo.

21:02 No era raro que otras también necesitarán usarlo a esa hora, así que reuniendo valor, caminé hasta la entrada. Desde fuera pude ver a través de la abertura inferior de las puertas unos pies. Estos calzaban, unos zapatos estilo colegial, estaban firmemente plantados frente a uno de los cubículos. Me sentí un poco más tranquila, no estaba sola, al menos elegí una cabina vacía, cerré el seguro y traté de apresurarme. No había pasado ni 1 minuto cuando de pronto la puerta de mi cubículo recibió un golpe, como si alguien hubiera descargado toda su fuerza contra ella.

21:48 El estruendo fue tan fuerte que sentí que la estructura se vendría abajo. Mi corazón se acelero de inmediato. Apenas si podía reaccionar el llanto de una mujer, comenzó a escucharse un sollozo entrecortado, desesperado, tan cercano que parecía provenir de dentro mismo del pequeño baño. Era un sollozo que no buscaba ser consolada, sino que parecía sacar una angustia que la atormentaba. Apuré mis movimientos como pude, temblando de pies a cabeza. Y cuando por fin. Logré abrir la puerta. Lo primero que hice fue mirar al interior del sanitario esperando encontrar a alguien, a la dueña de aquel llanto desgarrador. Pero no había nadie.

22:38 Los cubículos estaban vacíos, las puertas entreabiertas, los pies que había visto antes ya no estaban. Ya estaba por cruzar la puerta de salida cuando de repente las luces parpadearon y 1 segundo después. Se apagaron, sumiéndome en la oscuridad. Eso me dio más miedo. Y si eso que estaba en el baño me cerraba la puerta y quedarme a oscuras encerrada hasta que alguien viniera a buscarme. Me dio pánico y comencé a caminar con rapidez hacia la puerta. Las piernas las sentía pesadas. Salí de ahí y me dirigí al refugio de la fábrica. La verdad es que una cosa es que. Los demás te cuenten sus experiencias, de las historias que se cuentan, que tienen décadas de sucedidas, que vivirlas uno mismo en carne propia. Desde entonces, yo también me he vuelto de las tantas personas que tienen algo que contar dentro de la fábrica de tequila. Así terminan estas historias nacidas entre el agave y el vapor de tequila, donde la Tierra fértil no sólo la vida, también guarda muerte.

23:55 Quizás la próxima vez que levantes un trago recuerda que detrás de cada sorbo puede esconderse una leyenda a un espíritu que jamás descanso. Si estas sombras te alcanzaron, no olvides compartir el video suscribirte dejar tu alma en los comentarios. ¿Y vuelves y te atreves a escuchar más relatos del Inframundo? Me despido y les deseo dulces pesadillas.