March 26, 2026

Relatos de Terror – La Sierra de Oaxaca | Historias de Militares - INFRAMUNDO RELATOS

Relatos de Terror – La Sierra de Oaxaca | Historias de Militares - INFRAMUNDO RELATOS
Relatos de Terror – La Sierra de Oaxaca | Historias de Militares - INFRAMUNDO RELATOS
Inframundo Relatos De Terror
Relatos de Terror – La Sierra de Oaxaca | Historias de Militares - INFRAMUNDO RELATOS

Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

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Si tienes una historia real y deseas que aparezca en un episodio, envíala a: ⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠inframundorelatos@gmail.com⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠


🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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0:00 La sierra esconde cosas tan atroces y perturbadoras que son consecuencia de la ignorancia de las personas que por tener poder en el crimen organizado hacen cualquier trato con el innombrable. Pero lo peor y más aterrador que les contaré es lo que ocurrió en la sierra de Oaxaca, querido infrescucha. Lo invito a ponerse cómodo con su buena y rica taza de café, ya sea por la mañana antes de irse a trabajar. O por la noche que está a punto de acostarse a dormir con estos relatos historias de militares, esto es, Inframundo, la sierra de Oaxaca, basada en una anécdota real escrita y adaptada por Ramiro Contreras.

1:07 Muy buenas noches, Inframundo, gracias por recibir mi historia y saludos a toda la Comunidad. Allá por 1970 fui elemento militar, aunque la verdad en ese tiempo no era tan peligroso como lo es ahora. Sí me tocó pasar por situaciones difíciles que requerían de mucho valor, así como de adiestramiento. Pero hubo otras de ámbito paranormal que me obligaban a ser fuerte espiritualmente. Es una de ellas. La más extraña es la que me hace escribir mi historia. Esto me sucedió en la Sierra de Oaxaca, formando parte de un grupo especial.

1:50 Hacíamos recorridos nocturnos por toda la orilla de la Sierra, buscando sembradíos de plantas ilegales. A pesar de ser parte de nuestro día a día, siempre íbamos atentos para no caer en alguna emboscada de civiles armados que también se encargaban de patrullar por ese sector. Ya en otras ocasiones me había tocado tener encuentros con esa gente que a pesar que el resultado siempre era favorable para nosotros, sí nos tocaba sufrir algunas bajas. Porque esas personas eran muy aguerridas. Además de eso, sabían poner peligrosas emboscadas.

2:34 ¿Estaba consciente de eso? Por lo mismo, siempre me Encomendaba Dios, porque uno nunca sabía si iba a regresar con vida después de una misión. A pesar de tantas bajas, sobre todo en el bando de los delincuentes, la siembra de substancias no se detenía. Por lo mismo era de patrullar esos lugares solitarios cada 3 o cuatro meses. Muchas veces destruíamos plantíos, otras llegábamos tarde y el veneno ya estaba en las calles. Recuerdo esa noche como si fuera ayer.

3:14 Llegamos a un rancho escondido en medio de los plantíos que se encontraban allí. Todo estaba en penumbras. El silencio era tan marcado que nos decía qué lugar se encontraba abandonado. Aún así, actuamos con cautela porque uno nunca sabe lo que se esconde entre la oscuridad del inmenso monte. Protegidos entre las sombras, nos estacionamos de manera estratégica. Después de unos segundos nos bajamos a revisar todo el perímetro luego de investigar. Entramos al terreno apuntando con nuestras armas. No había señal de vida.

3:55 La mitad del grupo llegamos a la casa y nos metimos el silencio. En verdad que era inquietante. Algunos compañeros comenzaron a buscar en el interior. Los demás nos seguimos de largo. Salimos para revisar el patio con el dedo en el gatillo. Se movía mi arma a donde iba mi vista. Caminaba con cuidado para no hacer notar mi presencia. Los primeros metros pronto se volvieron tensos al encontrar algunos cadáveres regados por la Tierra con más cuidado. Revisamos todo el rancho. En total, 12 personas habían sido privadas de su vida. Al parecer no tenían más que unas cuantas horas de muertos por orden del sargento.

4:44 Todos los cuerpos se metieron a la casa y se colocaron en un solo cuarto, pero lo extraño era que ninguno presentaba heridas, al menos no graves, que pudieran ser las causantes de su muerte. Al revisarlos ya con más detenimiento, los cuerpos, en su gran mayoría, tenían una expresión de terror en su rostro. Por eso no faltó quien asegurara que esos hombres habían muerto de un infarto, tal vez a causa de un tremendo susto. Estando conscientes de que eso no era normal, se volvió a hacer otra inspección por todo el rancho, pero no se encontró ningún rastro de violencia.

5:30 No había huellas de hombres ni de animales. Todos tenían armas, pero no las habían accionado. No falto el elemento que dijo que seguramente habían visto a un fantasma o algo todavía peor, al mismísimo diablo y por eso habían sufrido una muerte súbita y el sargento, algo molesto, nos pidió que no se dijeran tonterías. En un tercer recorrido que ya se abarcó más terreno. Algunos 50 M. Entre los sembradíos, un soldado encontró un altar bastante extraño. Estaba bien escondido entre todas aquellas plantas.

6:14 En este la figura principal era un horrendo demonio de color negro. Lo terrible de esta figura era que presentaba al diablo comiéndose a una persona cuando nos llamaron para que fuéramos a ver. No pude dejar de sentir un extraño escalofrío, aún siendo militar y estar acostumbrado a mirar muchas cosas de verdad difíciles. Esto era espeluznante. El demonio era un poco más alto que del tamaño de una persona, era corpulento y se encontraba sin ropa. La escena era grotesca, tanto fue así que algunos se persignaron. Otros mejor se retiraron para no seguir mirando aquello tan siniestro.

7:05 En ese extraño altar había muchas veladoras ya quemadas, además de cosas que de verdad eran horribles, cueros, cabelludos, orejas, dedos, ojos y muchas otras partes que prefiero emitir para no herir la sensibilidad de las personas. Era evidente que ahí. Se hacían sacrificios dedicados a esa horrenda figura que parecía de piedra sólida. Un soldado que dijo conocer algo al respecto nos comentó que al parecer a los hombres que encontramos muertos, ese demonio se les había presentado y había sido tan espantoso que ninguno lo pudo soportar. Lo inquietante de todo era que no era cualquier demonio. Era un necrófago, un espantoso ser que se alimenta de cadáveres.

8:03 Todos nos observamos incrédulos cuando nos dijo que esas personas, más que ser simples restos humanos, podrían ser la comida del demonio, el cual de un momento a otro podría parecer reclamando Asus presas para todos. Sonó horrible, pero el sargento sonrió mientras decía que. Esos eran cuentos y sin mencionar otra teoría más lógica, nos ordenó destruir el plantío. El plan era que ahí pasaríamos la noche haciéndolo. Ya por la mañana se haría el reporte para que otra patrulla se encargara de recoger los cuerpos encontrados y destruir dicho altar. Mientras tanto nosotros seguiríamos en nuestra misión, comenzamos con nuestra labor.

8:56 A cortar la hierba y hacer grandes montones para después prenderles fuego. Mientras la mayoría se ocupaba de eso, a mí junto a otros 2 soldados nos tocó hacer guardia para evitar ser sorprendidos. Ya nos había sucedido en otras ocasiones, a pesar de que habíamos encontrado que todo transcurría con normalidad. No había pasado ni 1 hora cuando mientras vigilaba, alcancé a ver que una sombra bastante grande se escondía entre las plantas más altas. No de la alarma porque no estaba totalmente seguro de lo que había visto, pero no le quité la vista de encima a ese lugar.

9:38 Segundos después, mire a una sombra más que pasó de prisa a ocultarse pensando que. Algunos hombres intentaban sorprendernos. Les hice una seña a mis compañeros para que me apoyarán. Al revisar todo el lugar de arriba abajo no había nadie, revisamos un buen tramo y nada. Uno de mis compañeros aseguró haber visto a lo lejos que alguien había salido de la casa de prisa. Fuimos a investigar, pero tampoco había nada. Luego nos dimos cuenta de algo por demás extraño. Uno de los cadáveres había desaparecido.

10:20 Los contamos en más de una ocasión para estar seguros. Algunos nos encontramos nerviosos, pensando que ese hombre se había levantado aún sin vida. Le informamos al sargento, quien todavía se mostraba incrédulo. Nos reunió a todos para que buscáramos el cuerpo faltante con malas palabras, no escrito que tenía que aparecer. ¿A dónde se podía ir un cadáver? La verdad era que él no creía en esas posibilidades paranormales. Nos aseguró que ese hombre no estaba muerto, solo inconsciente, y no se había revisado bien. Pero buscamos en todos los alrededores no había huellas de que hubieran arrastrado el cuerpo. Ni siquiera había pisadas ni nada. El mismo compañero que nos había dicho la clase de demonio que era nos dio la posibilidad de que ese demonio ya se lo había comido.

11:22 Por eso no había rastro del cuerpo. Nos volvió a decir que ese era un demonio diferente. No se llevaba las almas al infierno, ni siquiera se alimentaba de ellas. Él solo comía carne humana, preferentemente de víctimas en el mismo Estado. Era un carroñero o un devorador insaciable que nadie lo podía detener. Al escuchar eso, algunos nos persignamos de nueva cuenta. Les dije de las sombras que había visto, pero esas sombras parecían ser de nadie porque no había huellas. Además, nadie más las había visto. Nos aseguró que ese demonio era engañador. Por lo mismo, tendríamos que tener mucho cuidado. Tal vez las sombras habían sido solo una distracción. Cuando regresamos de nuevo a la casa, como si fuera una broma pesada, faltaba otro cuerpo.

12:31 Entonces el sargento ya se puso serio. Nos ordenó recorrer todo el plantío y disparar a cualquier persona o sombra que viéramos el ambiente. Ahora sí estaba muy pesado por protección. Nos fuimos de 2 en 2 tratando de mirar o de escuchar algo. Caminábamos en tensión entre la oscuridad, pero todo estaba en calma. Pasó 1 hora porque esos terrenos eran grandes. Antes de regresar a la casa para pasar nuestro reporte negativo, miramos como las plantas se movían. Alguien había pasado corriendo a un costado nuestro. Decidimos ir tras el, pero de pronto todo se quedó quieto. Preguntamos quién era, pero no obtuvimos ninguna respuesta. Siguiendo el mismo rumbo nos llevó hasta el altar del demonio.

13:29 Para nuestra sorpresa, ahí se encontraban tiradas partes de los cuerpos que habían desaparecido. Revisamos el área, pero no encontramos huellas extrañas. Otra cosa extraña era que la figura de ese demonio se encontraba salpicada de sangre, como si él mismo hubiera arrastrado los cuerpos hasta ahí, para luego destazarlos con sus manos. Sigilosamente, nos regresamos a la casa para comunicar lo que habíamos descubierto. Mi compañero quería convencerme de que tal vez algunos lugareños trataban de asustarnos moviendo los cuerpos para que nos fuéramos de ahí y dejáramos sus cultivos en paz.

14:18 Eso tenía algo de lógica, pero había algo siniestro en el ambiente que no dejaba de inquietarme. Una sensación macabra que nunca antes había sentido. Cuando estuvimos ante el sargento le dijimos que los cuerpos que buscábamos se encontraban en el altar, sorprendidos por la situación. Os ordenó destruir esa extraña figura del diablo para terminar de una vez por todas con esas absurdas creencias. Salimos decididos a acatar las órdenes. Aunque no sabíamos qué tan difícil sería destruirla porque no teníamos idea de qué material era al llegar al altar, que se encontraba a unos 50 M.

15:05 De ahí todo parecía más oscuro. Con sorpresa nos dimos cuenta de que había pasado otra cosa, por demás extraña. Aquella figura del demonio ya no estaba. Corrimos a decirle a los demás, pero. Todavía no regresaban de aquella búsqueda. Los que estaban nos acompañaron para comprobar lo que les decíamos el sargento al ver que el altar se encontraba vacío. Muy molesto, comentó que si era una broma, castigaría al responsable. Buscamos esa figura por los alrededores. No era posible que se la hubieran llevado tan fácilmente porque si era de piedra.

15:50 Seguramente era muy pesada, pero no se encontraban rastros por ninguna parte. Anduvimos de regreso por el camino nos encontramos al resto del Grupo quien nos informaron que en la casa faltaban 2 cadáveres más. Nos esparcimos de nuevo alrededor del rancho buscando alguna pista, pero no se encontró nada. Minutos más tarde nos reunimos todos para que cada quién dijera lo que pensaba del caso. Se dijeron muchas cosas, algunas fuera de la realidad. La más inquietante fue escuchar que ese demonio en realidad estaba vivo.

16:33 Seguramente él era el causante de las desapariciones de los cuerpos y al parecer andaba suelto por ahí. Otra cosa que era para causar escalofríos fue escuchar que. Cuando ese ser acabara de comerse todos los cadáveres, seguramente seguiría con nosotros. De ser así, todos corríamos el riesgo de ser devorados esa misma noche. Lo peor era que de los 12 cuerpos ya solo quedaban 8. Por lo menos. Yo sentía que se trataba de un caso de sobrevivencia. Cualquier descuido podría significar caer en las garras de ese peligroso demonio. Y contra eso nada se podía hacer. Recuerdo que éramos 20 elementos, no nos íbamos a dejar atemorizar por una cosa, así que para algunos parecía sólo un cuento de terror.

17:30 Se dio la orden de que cuatro soldados cuidaran los cuerpos para evitar que se los robaran, 6 se ocultarían en lugares estratégicos, mientras los otros 10, yo entre ellos seguíamos destruyendo el plantío. Para poder terminar con esa misión y retirarnos al amanecer, mientras cortábamos toda aquella planta, volteaba nervioso para todos lados. De pronto me sentí mareado. Supuse que era por el efecto, por estar en contacto con la hierba de rato. Tal vez comencé alucinar porque miraba siluetas por demás extrañas que salían debajo de la Tierra.

18:13 Para meterse dentro de mis compañeros, lentamente solté el machete que traía y empuñe mi arma, porque aquellos soldados frente a mis narices se comenzaron a transformar en horribles criaturas oscuras que no dejaban de mirarme. Le apunté a una y luego a otra, a las que se encontraban más cerca, con voces distorsionadas. Me preguntaban qué me pasaba. Estuve a punto de dispararles porque me di cuenta que me habían rodeado. Antes de que lo hiciera. Me agarraron entre varios, grité espantado, pensando que había llegado mi fin. Mientras tanto, esas horribles me arrastraban entre las plantas, forceje con todas mis fuerzas. Sentía sus uñas picudas cortando mi piel. La desesperación me estaba ahogando. Recuerdo que grite con todas mis fuerzas hasta que sentí que me golpearon.

19:21 Después de unos segundos reaccioné. Mis compañeros habían dejado de ser aquellas horribles sombras. Me latía tan fuerte el corazón que parecía que estaba a punto de morir de un infarto. Esperando lo peor me puse a rezar. Cuando me sentí un poco mejor, me imaginé que una cosa así les había pasado a los hombres que encontramos sin vida. Poco a poco íbamos formando el rompecabezas de lo que había sucedido en ese lugar. Un soldado me acompañó a la Casa para que me repusiera del todo. Cuando llegamos había un alboroto.

20:04 Porque otro cadáver se había desaparecido sin que nadie se diera cuenta. Como los demás, no había rastro de él, aunque ya no teníamos duda de quién era el responsable. ¿Alguien revisó su reloj? Todavía faltaban como 3 horas para el amanecer. Eso parecía un siglo, sabiendo que ese demonio nos andaba rondando cada vez con más cercanía. Le sugerimos al sargento que nos retiráramos y regresáramos por la mañana, pero obviamente no acepto. Dio la orden de que todos acabaríamos con el plantío si ese demonio se comía todos los cadáveres.

20:48 Mientras tanto ni modo. Al fin de cuentas, todavía no se pasaba el reporte al mando superior como nunca trabajamos deprisa. Todos, hasta el sargento, arrancábamos plantas a 2 manos sin preocuparnos de que algún grupo armado nos fuera a caer de sorpresa. No les dábamos mayor importancia, no podían ser más peligrosos que ese diablo hambriento, como a las 4:30 de la madrugada, encendimos la lumbre con las grandes lumbreras, se iluminó todo el lugar. El no estar en medio de la oscuridad nos ayudó para agarrar confianza. Por eso entre todos fuimos a quemar el último pedazo que nos faltaba.

21:37 Era ahí donde estaba ese siniestro altar. Nada más. Al aproximarnos se podía sentir una vibra negativa. Por lo menos yo miraba sombras que corrían para todas partes, como queriendo distraernos. Pero como nadie más las veía, llegamos hasta ahí. De nueva cuenta, en el altar había restos humanos que antes no estaban. Además, se sentía una presencia como si muchos hombres nos estuvieran vigilando, ocultos entre la tenebrosa oscuridad. El sargento nos gritó que nos apuráramos. Comenzamos a cortar las plantas de prisa mientras lo hacíamos. ¿A alguien se le ocurrió ir a la casa solo para descubrir que todos los cuerpos habían desaparecido? Corrió a darnos la noticia creyendo que ahora ese demonio arremetería contra nosotros.

22:40 Dejamos de arrancar plantas mientras cuatro elementos incendiaban el lugar. Todos los demás apuntábamos hacia todas partes. Me acuerdo que sudaba Copiosamente. No solo por la temperatura, que obviamente se había elevado, también lo hacía de los nervios que me invadían. Al saber que de un momento a otro ese demonio se nos podía aparecer y cualquiera de nosotros podría morir. Cuando por fin lograron encender la lumbre, apareció ese demonio arriba del altar, movía los ojos de prisa para mirarnos a todos. Ya no había dudas de que estaba vivo antes de que alguien corriera.

23:28 Se escuchó la orden de dispararle y se escucharon muchas detonaciones. De pronto e inexplicablemente, el fuego se apagó y todo se sumió en una profunda oscuridad. Así, de repente fue como quedarnos ciegos. Hacíamos esfuerzos para pronto acostumbrarnos a la oscuridad. Con miedo y todo se volvió a encender la lumbre. Entonces ese demonio ya no estaba aún siendo militares. Ya teníamos mucho miedo y a la mayoría se nos notaba. Por eso fuimos retrocediendo poco a poco hasta cruzar todo el terreno. Al llegar a las camionetas nos dimos cuenta que faltaba uno de nuestros compañeros.

24:17 Seguramente había corrido por el susto. El sargento dio la orden que nadie quería escuchar. Regresaríamos a buscar a ese soldado. Todos estuvimos de acuerdo. Sin pensarlo 2 veces entramos a ese campo humeante. Algunos de los montones de hierba aún seguían encendidos. Además del miedo, teníamos que soportar ese olor que había. La verdad, apestaba horrible. Parecía que lo que estábamos quemando eran cadáveres. Nos dispersamos para cubrir toda el área.

24:59 El humo ardía horrible en los ojos y obstruía casi toda la visibilidad. Aún así caminé por en medio del destruido Plantío. Le hablaba al soldado faltante, pero no tenía una respuesta. Lentamente se iban pasando los minutos, alguien gritó que lo había encontrado y me encaminé hacia allá. Por desgracia, el compañero ya se encontraba sin vida, al igual que los 12 cadáveres. No tenía signos de violencia ni heridas, pero si una terrorífica expresión en su cara que nos decía que había visto de frente al mismo demonio. A los pocos minutos ya nos encontrábamos todos reunidos alrededor.

25:48 No podíamos dejarlo. Ahí levantamos el cuerpo, que por cierto, parecía estar seco. Se encontraba tieso, como si ya llevara horas de haber fallecido. Lo trasladamos hasta el vehículo y salimos de ese maldito lugar a toda prisa. No puedo explicar cómo, pero a pesar de la velocidad en la que se conducía, yo sentía que ese demonio venía detrás de nosotros. Cuando lo comenté, otros soldados también sentían lo mismo. Parecía que venía siguiendo el olor del cadáver de nuestro amigo. Tal vez no seguiría hasta donde fuéramos.

26:31 En el vehículo donde yo iba, un soldado comenzó a comportarse de manera extraña, nos desconoció a todos e intentó agredirnos, así como me había sucedido a mí lo inmovilizamos porque intentaba sacar su arma, pero sabíamos que eso sucedía porque el demonio aquel estaba por alcanzarnos. La camioneta donde viajaba el sargento era donde iba el cuerpo. De pronto se frenó y todos los demás vehículos también lo hicieron. Supimos que a otro soldado le había pasado igual. También gritaba horriblemente que miraba sombras que querían llevárselo para que ese demonio dejara de acosarnos. El sargento tomó la difícil decisión de bajar los restos del compañero muerto.

27:27 En ese momento era la única opción que teníamos. Se dejó el cuerpo en la orilla de la brecha que llevábamos y seguimos adelante. Era una presa de ese demonio y la quería. Cuando por fin amaneció, nos detuvimos para tomar un poco de agua y calmarnos los soldados que viajaban en el vehículo al final de la caravana. Aseguraron haber visto que ese demonio llegó hasta donde se encontraba el cuerpo de nuestro compañero muerto y se lo habían llevado arrastrado. Después de eso todo se volvió más tranquilo. Luego de recorrer muchos kilómetros, llegamos al cuartel más cercano.

28:12 Ahí nos atendieron y el sargento entró solo a dar su versión de los hechos. Como en la mayoría de los casos, se ocultó la verdad. En el reporte, seguramente nuestro compañero se reportó baja como resultado de una emboscada de civiles armados. A nosotros se nos prohibió hablar de lo que habíamos visto esa noche. Por muchos años tuve que callarme esta historia me imagino que al igual que mis compañeros de esa misión, porque nunca he sabido que alguien más la cuente, la sierra esconde cosas tan atroces como esa. Que son consecuencia de la ignorancia de las personas que por tener poder y dinero desatan fuerzas oscuras y perversas que después no se pueden controlar.

29:04 Muchas gracias por escucharme.