March 13, 2026

Relatos de Terror en Rancherías de México | Historias Reales - Inframundo Relatos

Relatos de Terror en Rancherías de México | Historias Reales - Inframundo Relatos
Relatos de Terror en Rancherías de México | Historias Reales - Inframundo Relatos
Inframundo Relatos De Terror
Relatos de Terror en Rancherías de México | Historias Reales - Inframundo Relatos

Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

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Si tienes una historia real y deseas que aparezca en un episodio, envíala a: ⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠inframundorelatos@gmail.com⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠


🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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00:00 LA DAMA DE LA HUERTA09:00 EL NIÑO DEL AGUA

0:16 Me tocó nacer y crecer en una ranchería. Está ubicada en el Estado de Sinaloa. En ese tiempo no había muchos habitantes, pero al paso de los años ha ido creciendo en habitantes y quizás en problemas de diferentes tipos, pero aún así muchos ya nos conocemos sobre todo. Los que estamos desde el inicio, cuando se fundó. Mis padres adquirieron el terreno siendo muy jóvenes y aquí hemos vivido siempre. Solo uno de mis hermanos ya falleció y es de él quien quiero contarles esta historia. Me llamo Juan Marcos salguero, tengo 47 años y siempre he trabajado en el campo.

1:01 Tengo mis tierras de siembras y mi padre. Me mandó a estudiar lejos de la ranchería. Soy ingeniero agrónomo y no solo me hago cargo de las tierras de la familia y las mías, sino también las de los vecinos y amigos de este lugar. Detrás de la casa de los abuelos se encuentra una huerta con diferentes árboles frutales, la cual cuido mucho, pues esta perteneció a mi hermano Raúl. Raúl fue el mayor de todos los hermanos. A él le gustaba mucho estar plantando árboles frutales y mi abuelo Juan, que en paz descanse, le proporcionó una parte de sus terrenos para que comenzara a cultivar cítricos y otras frutas. Para ese tiempo.

1:52 Él ya tenía la edad de 14 años y tenía buena mano, pues se le daban todas las plantas que él echaba en la Tierra. Mi madre decía. Que si arrojaba semillas en las piedras estás crecían. Yo en ese tiempo tenía tan solo 6 años y aun así son vagas las imágenes y recuerdos de mi hermano, sobre todo cuando me iba muy temprano con él a su huerta para regar los árboles, para ir a la escuela. Eran como hora y media caminando. Pocos eran los que tenían algún carro.

2:32 Y estos amablemente llevaban a los niños hasta el otro poblado, pero los que ya no alcanzan lugar se tenían que ir caminando. Las clases se impartían por las mañanas y mi abuelo se encargaba de terminar de quitar las mangueras del huerto, porque Raúl se iba a la otra ranchería a tomar sus clases. Lo siguiente que te contaré fue por pláticas de mi abuelo, porque. Ninguno de mis padres o de mis hermanos mayores que yo han hablado sobre ese tema. Ya faltaban unas semanas para que los estudiantes salieran de vacaciones y Raúl comenzó a tener un comportamiento muy extraño.

3:19 Se la pasaba muy callado y poco participaba en las pláticas con la familia. Repentinamente se iba más temprano a su huerta y ya no me llevaba con él. Comenzó a pasar más tiempo, solo aislarse de los demás y sus calificaciones comenzaron a bajar. Pero no solo eso. Por las noches se le escuchaba gritar esto porque tenía pesadillas muy recurrentes. Cuando mi padre acudía Asus gritos, siempre le imploraba que no dejara que la mujer de negro se lo llevara. Mi padre lo abrazaba tratando de tranquilizarlo.

4:01 Y le aseguraba que no había nadie ahí, que no se preocupara. Así estuvo por bastante tiempo. A pesar de que todas las tardes mi abuela y mi madre lo llevaban con doña Otilia para que los sobara de espanto. Ella le preguntó que había visto para que tuviera las tripas y el estómago pegado al espinazo, aunque esto suene extraño. Era una manera de decir que algo en sus órganos internos andaba mal, pues estaba adelgazando muy rápido y no le daba casi hambre. Con la ayuda de doña Otilia, Raúl estuvo durmiendo sin que sus pesadillas lo despertarán, pero seguía adelgazando y le dijo a mi madre que le dolía su pecho. Se cansaba muy rápido.

4:56 Pensaron que era por el calor de esos días y mi padre lo comenzó a llevar a la escuela junto con los otros niños en su camioneta, pero eso no cambió lo que él sentía y le dolía. Una mañana estaba regando el huerto cuando llegó el abuelo y Raúl le preguntó si miraba a la señora que estaba caminando junto a los cítricos de naranjas por más intentos que hizo. Él no miraba. Lo que Raúl les señalaba ya tiene más del mes que la miró. He intentado alcanzarla para saber quién es y qué se le ofrece, pero ella camina muy rápido. El abuelo dijo que aquella señora Raúl la llamó como la dama de la Huerta porque no sabía de quién se trataba. Pero el abuelo nunca la miró ni supo quién era, sino. Hasta una semana después.

5:56 El último día que lo miré fue cuando se fue a la escuela. Él y otros niños se tuvieron que ir caminando antes de salir de la ranchería. Forzosamente tenían que pasar por la casa de los abuelos, pues esta era la primera casa a la entrada de la ranchería. A mitad del camino los niños que lo acompañaban. Contaron que Raúl se paralizó y no quiso avanzar. Apuntaba hacia la higuera que se encontraba a un lado del camino, pero los niños que iban con él no miraban lo que él señalaba. Su amigo Pedro solo alcanzó a agarrarlo cuando Raúl se llevó sus manos al pecho y se fue de espaldas. Asustados los niños, porque no se levantaba, corrieron a casa del abuelo.

6:50 Pero cuando éste llegó ya era demasiado tarde. El abuelo siempre dijo que Raúl no estaba enfermo del corazón, como los médicos habían dicho. Él siempre aseguró que el miedo que desde hacía ya algún tiempo sentía hizo que su joven corazón se detuviera. Esto porque fue el primero que llegó cuando avisaron de su muerte. Su rostro tenía la expresión de horror ante lo que miró antes de morir. Él le cerró sus ojos y estos estaban muy abiertos por la impresión que tuvo.

7:31 Tuvieron que coser su boca porque no se la pudieron cerrar. En la casa se llevó a cabo el funeral. Yo por ser un niño no comprendí lo que pasaba y esos recuerdos son los que tengo más vividos en mi memoria. Ver y escuchar a mi madre llorar, verla toda de negro y a las señoras del pueblo con velos negros que cubrían sus cabezas. A mi padre, que por nada se despegaba de aquel cajón donde yacía el cuerpo de Raúl. Yo no lo vi dentro del ataúd porque no me lo permitieron, pero lo más duro fue cuando lo colocaron en aquel hoyo y ver que le echaban la Tierra encima.

8:19 Ya no recuerdo qué más sucedió y creo que esos son recuerdos que no he olvidado o inconscientemente los he bloqueado. Yo nunca he visto aquella mujer del huerto de la que habló Raúl con el abuelo, aquella señora que mi hermano miraba en la huerta. Mi familia dice que aquella señora era la muerte y que se llevó a Raúl. Porque él la siguió.

9:04 Mi nombre es Roberto Estrada. Tengo más de 25 años como profesor de escuela. En mis inicios comencé en lugares rurales, en las rancherías. Sobre todo. He tenido varias experiencias con lo sobrenatural que deseo compartirlas, pero en esta ocasión les contaré la primera que tuve como maestro de escuela. Disculpen si no doy el nombre ni la ubicación del lugar, pues aún viven varias de las personas, las cuales por respeto, no lo comparto. Recién graduado y sin experiencia, batallé un poco para acomodarme las pocas o muchas plazas que había en la ciudad. Estas ya estaban ocupadas por otros compañeros. Me habían ofrecido una en el municipio de Rayón, pero cuando ya estaba por trasladarme.

9:58 Cuando me informaron que la plaza ya había sido ocupada me sentía un poco frustrado porque después de tanta preparación iba a terminar haciendo un trabajo que no me gustaría y el esfuerzo de mis padres no tendría su recompensa. Uno de mis compañeros, que también se había graduado en la misma generación, me dijo que habría unas vacantes. Pero que estas eran para unas rancherías que estaban cerca al Estado de Veracruz. Él y una de sus amigas se iban a ir, pero al parecer la maestra no quiso irse a última hora, entusiasmado, le dije que yo iría con él.

10:42 A los días lleve mis documentos y a la semana ya me habían autorizado, así que con la bendición de mis padres me fui a impartir clases. Damián, mi compañero, cuando íbamos en el camión me comentó que él también tuvo dudas en aceptar la plaza, pero que al igual que yo, también tocó puertas y en varias de ellas tenía que pagar para que le pudieran dar una plaza en alguna ciudad, pero si él hubiera tenido el dinero no estaría rumbo a una ranchería, pero le dije que mirara el lado positivo de las cosas. Porque eso nos ayudaría en el otro ciclo escolar y pudiéramos acomodarnos en algún colegio. Tuvimos buen recibimiento y nos proporcionaron 1/4 en el que nos quedaríamos todos los días.

11:38 Íbamos a casa de don Jaime y su esposa Catalina. Ellos se encargaban de proporcionarnos los alimentos. La señora mantenía el cuarto limpio y la ropa. Desde un principio nos recomendaron que no nos fuéramos a desviar de los caminos trazados. Eso era por nuestra seguridad. Más que nada. Me aprendí el camino de ida y de vuelta. Hice caso a lo que los lugareños me decían que no tratara de tomar algún atajo y que siempre me mantuviera en ese camino. El recorrido diario eran de 90 minutos diarios.

12:23 Vivir ahí no estaba tan mal. Te digo esto porque en las ciudades uno vive deprisa y no prestamos atención a las cosas que tenemos a nuestro alrededor. En ocasiones el clima era cálido, pero en otras el calor era sofocante, esto por la densa vegetación del lugar. Miraba toda especie de plantas diferentes y algunos animales que se cruzaban por el camino, estos cuando llegaba la tarde y se resguardaban de los depredadores nocturnos. Los lugareños me comentaban que andar por esos caminos era como estar coqueteando con la muerte, pues cada año por las rancherías desaparecen personas y jamás son vueltos a ver, no dejan rastro alguno.

13:12 Esto porque hay pozos de aguas que no fueron tapados. Y aparte en las temporadas de lluvias, las crecientes de los ríos en ocasiones se llevan todo a su paso. Una tarde que venía de regreso, un niño se encontraba en el puro centro del sendero. No había visto aquel niño por ninguna de las rancherías, usaba un pantaloncito corto, no tenía camisa. Su piel pálida y sus cabellos tiesos por el lodo que tenía en ellos. Yo, por más que le hablaba a aquel niño, me ignoraba por completo. Este se salió del camino y yo, estúpidamente, lo seguí. Caminaba muy aprisa y por más que intente alcanzarlo, no podía.

14:02 Fue hasta que tropecé y me di cuenta del grave error que acaba de cometer. Miré para todos lados. Y nada de lo que había a mi alrededor me era conocido. No les miento al decirles que el miedo me invadió. Toda la vegetación era la misma y eso me norteo por completo. No supe qué fue lo que me hizo seguir a aquel pequeño. Comencé a caminar sin rumbo, no sabía si iba a salir al sendero a la ranchería o me estaba adentrando más a terreno desconocido. El pánico a perderme o encontrar alguna fiera me hizo comenzar a correr.

14:45 Caí en repetidas ocasiones a falta de aire. Tuve que parar por unos momentos, pero cada vez que lo hacía sentía unas manos muy frías que me tocaba la espalda o el pecho. Me di cuenta que eran unas pequeñas manos. Estas quedaban pintadas con el lodo que tenían. No supe cuánto tiempo pasó, pero fui a salir al lado opuesto de las casas del pueblo. Iba pasando por enfrente de la casa de don Jaime y este al verme, me pregunto que me sucedía. Doña Catalina le dijo que era obvio, pues tenía las marcas de pequeñas manos de lodo. Sobre mi camisa sacó unas sillas y me dijo que me sentara. Me ofrecieron un poco de agua.

15:35 Y luego me sirvieron un café bien cargado con piquete. Esto te va a quitar el espanto, me aseguro la doña. Pasaron unos minutos y las manos aún me temblaban con voz seré a don Jaime, me dijo que ya me habían advertido que no me saliera del camino. Yo, aún asustado, le pregunté de quién era ese niño. Él contestó que ese niño lo llamaban El Niño del agua. No se sabe con certeza desde cuando se comenzó a aparecer. Cuando él era joven, ese niño ya andaba penando por los alrededores.

16:15 Su padre, en una ocasión le dijo que décadas pasadas hubo muchas lluvias y que varias rancherías desaparecieron porque el agua arrasó con ellas. Quizás el cuerpecito de aquel menor venía en el agua lodosa y que quizás quedó sepultado bajo el fango. Todos en la ranchería decían que algo acechaba por entre la vegetación. En un inicio pensaron que que era quizás un náhuatl, pero conforme pasaban los días las personas comenzaron a encontrarse con ese niño. Al igual que yo, muchos intentaron hablar con él, pero al momento de seguirlo este se desaparecía ante sus miradas atónitas.

17:04 Muchos aseguraban que ese niño parecía un emisario de la muerte, pues su Cuerpo Delgado, si prestas atención, se nota sus huesos pegados a la piel. Le han colocado veladoras y flores en el lugar donde más ha tenido avistamientos del menor. Pero aquella almita. Sigue penando por ese sendero y sus alrededores no dejan que los niños anden solos por el sendero como fuera de la ranchería. Esto porque ya han desaparecido algunos niños y estos jamás fueron encontrados. Aquellos que se encontraban jugando con ellos les dijeron a los adultos que El Niño del agua se los había llevado.

17:52 Ya estaba oscureciendo cuando llegué al cuarto, donde ya estaba damián. Después de darme un baño, le conté lo que me había sucedido y lo dicho por la pareja de ancianos. A él también le advirtieron, pero no del niño del agua, sino de otras criaturas que salen por el camino que lleva hacia el otro poblado. A partir de aquella experiencia, en el tiempo que estuve ya jamás seguí al niño. Esa no fue la única vez que se me cruzó por el camino. Fueron como 3 veces más. Doña Catalina, que era una mujer que creía en la brujería, me dijo que ese niño ya me había señalado y que quería llevarme con él. Ella me dio un collar hecho de caracoles que le habían traído de las playas de Veracruz y en la parte que tenía que quedar sobre mi nuca.

18:50 Había un pequeño hueso. Ella me dijo que ese era un amuleto que alejaba a los malos espíritus. Yo la miré y ella me aseguró que eso ya no era un espíritu bueno, sino todo lo contrario. Hasta el día de hoy conservo aquella protección hecha por la señora. Tanto damián como yo estuvimos 2 ciclos escolares por aquellos rumbos. Hasta que pudimos acomodarnos en una de las ciudades de San Luis Potosí, ya nunca volví por aquellas rancherías, ignoro por completo si aún se aparece El Niño del agua y si por desgracia otros niños u otras personas lo han seguido y se los lleva con él.