RELATOS DE MIEDO de la Comunidad - Madrugadores - Inframundo Relatos
Saludos a quienes inician el día con un escalofrío en la nuca. Aquí no hay café que despierte más fuerte que un buen relato real de terror. Quédate, porque lo que escucharás ahora te va a acompañar todo el día. Bienvenidos a Inframundo.
0:00 La huesuda vino por él basado en hechos 100% reales. Mi nombre es Marcelo olivares. Creo que tenía unos 9 años cuando me pasó esto. No recuerdo bien la fecha, pero sé que fue un día miércoles del mes de abril. Ahora tengo 67 años. Con el tiempo mi memoria se fue desgastando, pero los detalles sobre esa noche no los puedo borrar todavía y aunque lograra olvidarlo, ella siempre estará allí guardando paciente a que llegue el momento.
0:47 Mi momento. Agradezco a mi nieta, quien escribió este relato, espero lo disfruten. Sabía que el papá de mi amigo estaba enfermo. Pero por mi edad no comprendía a la perfección esa situación. Nuestras familias eran muy amigas. Solíamos reunirnos de vez en cuando a compartir un almuerzo de domingo o cuando la fecha marcaba el cumpleaños de alguien. Pero en esos días íbamos por el estado crítico del señor. Recuerdo estar sentado en la vereda junto a mi amigo cuando le pedí permiso para ocupar el baño. Él me ofreció mejor usar el que estaba al final del patio trasero, pues el interior seguramente podría estar ocupado por los que se encontraban en la casa. En esos momentos.
1:42 Entré por el costado hasta llegar al patio. El baño no estaba muy alejado, pero si se encontraba en una zona oscura. Una vez estando dentro, empecé a experimentar esa extraña sensación. Era como si el aire se volviera frío de manera instantánea. Inclusive noté que la poca luz que percibía comenzó a desaparecer. También era más confusión que miedo lo que sentía, pero mi mente infantil lo justificó de muchas maneras, hasta que vi cruzar a esa sombra a través de la pequeña ventana del baño. Ahora sí, me asuste.
2:26 Me desocupé rápidamente para salir, pero eso fue peor todavía porque una vez que estuve afuera vi a ese ser parado en medio de la oscuridad. Era la silueta de lo que parecía ser alguien muy alto. Usaba un manto negro que lo cubría por completo desde la cabeza hasta los pies. No veía su rostro, tampoco sus piernas. Pero si conseguí versus manos, estas eran de puro hueso. Algo emanaba de él. Era como un humo plateado que corría lentamente por toda su figura, sumando un aspecto infernal a su presencia. Mis piernas comenzaron a perder fuerza el temblor de todo mi cuerpo.
3:17 Ocasionado por el miedo, daban crédito a las gotas de sudor que comenzaban a formarse en mi frente. Yo quería gritar, quería moverme, quería correr, pero no podía. Me sentía cautivo ante ese espectro, como si mi vida estuviera a merced de su voluntad. De pronto escuché ese grito de lamento proveniente desde el interior de la casa. Al instante se sumaron los llantos. Eran los familiares de mi amigo. Eso me sacó del trance en el que me encontraba. Lo supe porque de la nada esa aparición ya no estaba más allí. El humo que antes cubría la silueta se mezcló con la oscuridad de la negra noche, borrando así todo rastro de su presencia.
4:10 Los llantos volvieron a llamar mi atención. Corrí desesperado en busca de mi madre y al ingresar a la casa entonces lo comprendí. El papá de mi amigo acababa de fallecer. Mi Estado no pasó desapercibido para mi madre. Me sacó hacia la calle para preguntarme por qué yo no paraba de temblar, quedando espantada ante mi respuesta. Me costó varios meses para poder recuperarme del susto, pero gracias a Dios pude hacerlo. Aunque jamás logré olvidar esa vivencia, hoy estoy convencido de que a quien yo vi aquella noche fue a la misma muerte, quien vino a buscar al padre de mi amigo, algo que tarde o temprano sucederá con cada uno de nosotros.
5:06 El gimnasio basado en experiencias reales. Soy aficionado al deporte, en especial al gimnasio desde hace algunos años. Por cuestión de trabajo soy el que llega en el último horario, por lo que generalmente quedo solo en el lugar. Mi nombre es Juan Agustín. Esto lo viví cuando comencé a asistir a aquel gimnasio nuevo, cuando ignoraba las cosas paranormales. Eran ya las 10:00 de la noche. Cuando llegué todavía estaban algunos de los muchachos, pero 20 minutos después el gimnasio se quedó solo para mí. Para los que gustan de las pesas no hay nada mejor que eso. No hay nadie que te moleste y todas las máquinas están a tu disposición.
6:06 Al lado del salón hay un pequeño sector donde está la computadora que maneja la música. Yo estaba usándola cuando escuché un fuerte ruido, unas mancuernas estaban regadas por el suelo, lejos del estante donde se encuentran, situación que no sería posible que sucediera por sí sola. Pese a mi confusión, me acerqué para ordenarlas nuevamente y continuar con mi rutina de ejercicios. Pero 5 minutos después ocurrieron los otros fenómenos. La música se apagó, la puerta del baño se abrió de manera brusca y un estante con barras de hierro comenzó a vibrar.
6:53 Todo eso sucedió en un escaso lapso de tiempo. Fue solo un instante. Pero suficiente para hacerme sentir un escalofrío impresionante. Yo me encontraba parado en medio de todo, espantado. No había nadie allí conmigo. No sé si lo hice de manera inconsciente o esa cosa me movió a hacerlo. Lo cierto es que cuando voltee mi mirada hacia los espejos lo vi claramente. Era un muchacho Joven, Delgado, de Baja estatura. Me miraba a los ojos de un modo inexpresivo y a la vez perturbador.
7:35 Intenté hablar, balbucear, pero él no me dejó hacerlo, pues a continuación me causó un pánico indescriptible. De la forma más espeluznante que pude imaginar. Vi abrir lentamente sus labios. No hizo nada más, sólo abrió un poco. Y esa sangre comenzó a salir sola desde su boca. Creí que moriría de un infarto. En ese mismo momento. La horrenda imagen hizo que mi corazón se acelerará como nunca antes. Ni siquiera podía moverme. La sangre le salía a borbotones, manchando su cuello, pecho e inclusive vi formarse un charco sobre el piso. En tanto, él no dejaba de mirarme con unos ojos clavados en los míos, como si su intención fuera ocasionarme. Ese indescriptible terror de repente se movió, volteó en dirección a la puerta de salida para empezar a caminar lentamente, logrando así verlo de costado, lo cual me hizo finalmente perder toda cordura.
8:47 La parte trasera de su cabeza colgaba sobre su nuca unida sólo por el cuero cabelludo. Ese hombre tenía su cráneo abierto, birresto de su cerebro en el cruzó la puerta de salida para finalmente desaparecer de mi vista. Después de eso, no recuerdo que más pasó. El dueño del gimnasio se percató de la ausencia de la música y salió para ver si yo ya me había retirado. En cambio, me encontró rígido, mudo, con la mirada perdida. Cuando reaccioné, me encontraba sobre uno de los asientos junto al dueño, quien me mojaba el rostro con agua fría para terminar de despertarme. Yo aún no podía asimilar si lo que vi fue real. Mire hacia el suelo, pero ese charco de sangre ya no estaba. Está demás decir que esa noche fue La Última Vez que fui a ese gimnasio.
9:50 Tiempo después escuché que yo no fui el único en que vio aquella aparición. Se trataba del alma de un muchacho que falleció en un accidente de tráfico justo al frente del gimnasio unos días antes que tuviera mi encuentro con él. Desde entonces, nadie se atrevió a quedarse solo hasta altas horas de la noche en aquel gimnasio. Espero que mi extraña experiencia en el gimnasio haya sido de su agrado. Muchas gracias.
Apple Podcasts
Spotify
Castro
RSS Feed