Recopilación 1hr 10 HISTORIAS de TERROR de TAXISTAS en México (Vol. I - V) I Relatos de Taxistas
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🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos
Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.
🚖 TERROR EN TAXIS: Relatos Reales que Te Harán Pensar Dos Veces Antes de Viajar de NocheCasi 2 horas de historias basadas en experiencias reales de taxistas y pasajeros en México. Apariciones, brujas, espectros y momentos que hielan la sangre en plena madrugada.Escúchalo con audífonos y luz apagada para una experiencia más intensa...00:00 INTRO00:38 LA PASAJERA12:19 LA HORA MACABRA19:21 EL TAXISTA DE REFORMA25:11 EL TAXISTA DE LA CARRETERA47:16 EL TAXISTA1:11:44 LA MUJER DEL TAXI1:16:18 LA PASAJERA DE ATRÁS1:21:12 APARICION EN EL TAXI1:26:34 LA BRUJA1:32:00 EXPERIENCIAS DE UN TAXISTA
Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.
🎧 Usa audífonos para una experiencia inmersiva.
Si tienes una historia real y deseas que aparezca en un episodio, envíala a: inframundorelatos@gmail.com
🔎 Temas de este episodio
• Historias paranormales reales
• Relatos de terror en México
• Relatos de carretera
• Relatos de traileros
• Brujas reales en México
• Terror narrado en primera persona
• Relatos para no dormir
• Misterio y sucesos inexplicables
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0:00 Las historias de terror de taxistas que estás a punto de escuchar es una recopilación de anécdotas que ya hemos subido al canal, pero que a muchos de ustedes les gustaría volver a escuchar sin interrupción. Lo invito, querido espectador, a tomar su taza de café para escucharnos en esta noche de insomnio. Relatos de taxistas, relatos de terror. Buenas noches, soy taxista veterano en un sitio de Orizaba, Veracruz.
0:53 La experiencia más extraña y si se puede decir aterradora que me ha tocado vivir, fue cuando una señora me pidió que la llevará de la base a recoger algunas cosas en xalapilla sin problemas. Le dije que sí pensando que se trataba de un viaje cotidiano. Además, pensé que me puede hacer una viejita. La cual, como se imaginarán, venía vestida con su huipil y sus tradicionales trenzas, muy típico de algunas regiones de la alta montaña, como le llaman por acá. Llegamos a jalapilla y me pidió que la esperara, regresó con algunos costales y los colocó en la parte trasera con ella pero abajo, es decir, en sus pies me dijo que iríamos en dirección. Aixtazoquitlán, a decir verdad, se me hacía una anciana muy curiosa.
1:52 Emprendimos camino y comenzaba a oscurecer. El caso es que en un instante comencé a sentir una pesadez en la espalda, como si trajera cargando algo muy pesado. No le di importancia. Cabe mencionar, para quienes no acostumbran conducir de noche, hay ocasiones en las que en el camino se ve demasiado oscuro cuando el sol se va ocultando. Miré un par de luces a una altura considerable por el retrovisor. Pensé que se trataba de algún camión o autobús, pero jamás me rebasó y por esa carretera no hay desviaciones nuevamente. No le di la menor importancia, pero en un momento a otro comencé a escuchar voces en voz baja en los asientos traseros, como si conversaran y se rieran, al igual que las inditas. Como decimos acá, ese sonido comenzaba a perturbarme y la pesadez se hacía cada vez más intensa. No resistí la oscuridad y voltee a ver. La viejita.
3:06 Ya no venía sola. 2 extrañas y sin afán de ofender, horrendas ancianas venían una a cada lado de la viejecita, murmurando entre ellas y riendo siniestramente, sentí el sudor frío, y una de ellas, con una voz sarcástica y burlona, me dijo, Mira el camino, sonso que vamos a chocar. Mientras las 3 se carcajeaban, pareciera mentira, pero a pesar de mis esfuerzos por recordar algún rezo o algo para alejar a esas viejas brujas, no podía recordar ninguno.
3:48 El Rosario que traía colgado en el retrovisor de toda la vida no estaba por ninguna parte. Estaba aterrado y esperando lo peor. Cuando llegamos al lugar indicado, la anciana me señaló. Una casona grande que parecía abandonada al voltear para decirme cuánto era ella ya me extendió 3 billetes de 500 diciéndome que guardara el cambio, sonriendo con su horrenda y desdenada boca. Las 2 ancianas ya no estaban para mi mayor espanto. Venían saliendo de la casona con un par de velas y me miraban burlonamente. La anciana me dijo que disculpara Asus comadres, que les gustaba hacer bromas pesadas, pero no hacían daño. La cosa es que desde esa vez dejé de llevar personas solas a ninguna parte y traté de evitar a toda costa viajar por esos caminos a menos que fuera acompañado de varias personas, pues en ocasiones.
4:59 Me parece ver 3 aves horripilantes en los árboles, como observando cuando paso por allí, nunca podré olvidar cuando lleve a unas auténticas Brujas en mi taxi. Por favor, llévame a casa. Historia compartida por Alejandro Castañeda. Hace algunos años desidía falta más de oportunidades, dedicarme a conducir un taxi de sitio. La zona donde vivo es relativamente rural. No hay muchas cosas que ver realmente por aquí.
5:41 A veces uno que otro compañero cuenta alguna historia de espantos que a veces nos deja pensando. Aunque a mí nunca me había pasado nada y pensaba que solamente eran cuentos para espantar a los nuevos. El caso es que una. Vez les hice. Saber mi sentir a lo que todos pararon de reír y la conversación se sostenía para dirigirse a mí no deberías dudar ni burlarte, me dijeron. Pero solamente había cuestionado si era verdad lo que decían, pues como les dije bien, yo no había visto nada como haya sido. Después del regaño de los más veteranos me dijeron que no había problema, que beberíamos un café para esperar quien solicitara nuestros servicios.
6:35 La base en diciembre está casi vacía, como somos ruteros de turno. Es decir. Solamente podemos salir cuando nos toca pasaje, no antes. Hay ocasiones en que esperamos por horas, por lo que allí mismo comemos o cenamos como esa noche y el frío en ese lugar pega duro, pues estábamos a orilla de la carretera y de un cerro. Las casas empiezan allí mismo, pero la avenida es enorme. Por lo que no ataja nada el viento gélido. Recuerdo que era un sábado por la noche en mero diciembre.
7:17 Cuando pasó esto yo era el nuevo, así que solo preguntaba si tenía dudas. No había advertencias, pero los más viejos me trataban como menso yo solamente pensaba que se creían mucho si todos éramos iguales. A eso de las 11:30 de la noche llegó un triciclo que vendía tamales y café. Obviamente, después de toda la tarde, sin comer los hambrientos choferes, acabábamos con toda su mercancía. Apenas llegaba. Estaba cenando cuando observé que un jovencito que se veía bastante triste y golpeado unas calles más adelante.
8:04 Se encontraba temblando y llorando a la orilla de un pequeño barranco. Era ignorado por mis compañeros. Pasaba uno tras otro pasajero y a él no lo subían, aunque insistentemente les hacía la parada. La verdad, eso me molestó así. Que espere mi turno y yo mismo le abrí la puerta. Ante la mirada atónita y embobada de los pasajeros y taxistas y antes de arrancar, les dije que era imperdonable portarse así de mala sangre con alguien que evidentemente tenía frío y quería llegar a casa.
8:46 El jovencito traía ropas que se veían muy buenas y nuevas, pero estaban sucias y con visibles manchas de sangre. Supuse que lo habían asaltado. Y obviamente no me iba a pagar el viaje, pero no me importó. Puse la calefacción y me fui lentamente para hacerlo entrar en confianza y me platicara un poco que le había pasado. Finalmente el chiquillo, que no era quizás menor que yo por algunos años, comenzó a llorar. Me decía que evidentemente volvía de una fiesta, que al llegar a la base de taxi no encontró a ninguno.
9:28 Y que al decidir irse a pie rumbo a la colonia, unos tipos lo alcanzaron y lo golpearon. Le quitaron su dinero y sus cosas, dejándolo en muy mal estado. Me dijo que quizá sus padres estarían muy molestos por no haber llegado a casa a la hora acordada. Luego me dijo que de favor lo llevara a su casa. Le dije tranquilo amigo, para allá vamos, me señaló el domicilio. Y era una casa humilde, el no quería bajar. Pensaba que sus padres lo castigarían, así que me animé a bajar e interceder por mi pobre pasajero. Cuando toqué la puerta, un señor de mirada triste salió a recibirme.
10:16 Cuando miró a la parte trasera de mi taxi, sus ojos se abrieron como platos y se llenaron de lágrimas. El chico no estaba. Solamente una chamarra ensangrentada, vieja y polvorosa. El señor, muy consternado, me preguntó que dónde la había encontrado, pero no sabía qué responderle. Solamente le dije que el chico me hizo la parada y que me dijo que lo trajera a su casa. El señor en llanto subió a su esposa y a una niña como de 14 años al auto y me rogaron que los llevara donde el chico me había abordado.
10:57 Cuando llegamos al sitio, el señor encontró algunas otras prendas, el chico se llamaba Rodrigo, hacía unos 5 años salió a una fiesta de su escuela y jamás regresó, un compañero llamó al municipal y al semefo. Cuando arribaron, excavaron, hallaron los restos del muchacho. Según el dictamen forense, pereció de varios golpes graves, pues varios de sus huesos estaban rotos. La familia identificó los restos y procedieron a la inhumación y entrega del cuerpo tras los trámites correspondientes.
11:40 Mis compañeros me miraban sorprendidos. Y yo estaba más que espantado. Consternado y conmovido, yo dudaba de lo que contaban acerca de los espantos. Después de esa noche. Jamás volví a dudar de las apariciones y me alegra saber que finalmente el pequeño Rodrigo pudo regresar a casa después de tanto tiempo. Muchas gracias y saludos cordiales a todos.
12:25 Un cordial saludo. Espero no espantar a la audiencia y que no me malentienda mi intención. La Ciudad de México es un lugar hermoso, lleno de museos, parques y sitios históricos. Es un lugar excelente para visitar. Pero no todo es armonía. Como toda ciudad grande tiene sus defectos y también sus oscuros secretos. Afortunadamente o desafortunadamente, no me quedé sin trabajo durante la pandemia que nos aquejó. Eso permitió que a mi familia no le faltará lo más básico entre colegas.
13:06 En ocasiones no reuníamos en los contados puestos de Tacos. Que decidieron arriesgarse y seguir vendiendo sus alimentos clandestinamente, por decirlo de alguna manera. Obviamente, con todas las medidas sanitarias solicitadas en una de esas, mi compañero Óscar Medijo Vicente, no deberías trabajar tan noche. Es arriesgado. No sabemos cómo se pondrán las cosas a raíz de este desmadre de enfermedad. Yo trataba de calmarlo y decirle que siempre tenía cuidado. Además se me hacía exagerado y también se me hacía raro, pues me comentó algo que yo sabía, pero que había pasado por alto. Hacía semanas que no veía tantos vagabundos como antes, tampoco perros callejeros como todo un buen chilango. Me valió grillo y olvidé el dado por algún tiempo. Hasta que comenzaron a salirme viajes nocturnos. Yo recorro todo reforma insurgentes, a veces tlalpan, pero casi siempre mi ruta es reforma. Me pidieron esa noche la parada en Chapultepec, pues había llevado un viaje para allá.
14:30 Inmediatamente acepte la señora que me pidió el servicio, recibió una llamada de algún familiar, supongo. Donde le advertía que no anduviera tan tarde en la calle, que era peligroso y que recordara lo de los vagabundos. Eso me alertó nuevamente. La señora solo asistía con la cabeza, como si la persona con la que estuviera hablando la viera, por lo que no le di tanto valor a eso. Una llamada cualquiera, pensé, la deje fuera de unos departamentos y de inmediato. Salieron varios de sus familiares a recibirla, como si de escoltas se tratase, varios chicos y chicas, supongo, sus hijos y nietos volteaban a todas partes como buscando. ¿A algo o a alguien?
15:21 Me imaginé a saltar antes de inmediato, por lo que cerré los seguros de las puertas y me retiré con cautela del lugar. Todo hubiera estado bien, si acaso la señora no hubiera olvidado su cartera en el taxi. Cuando llegué a los tacos me percaté de ello. Decidí cenar y devolver la cartera. Inmediatamente traía poco dinero, pero estaban sus identificaciones y tarjetas. Llamé y le dije que iba en camino. La señora me insistía en que podía ir a la mañana siguiente, pero se me hizo algo descortés e insistí.
16:02 Además, ya iba llegando. Cuando me estacioné afuera de la casa, la señora Se puso muy nerviosa al teléfono y me dijo que no me bajara, que esperara y apagaron las luces del dormitorio. Me dijo en voz Baja que hiciera lo mismo. Yo no entendía, pero noté el llanto en su voz y algo me impulsó hacerle caso. Apagué todas las luces del auto, me coloque el manos libres. Y le quise preguntar qué pasaba cuando justo en ese momento, comencé a escuchar una respiración muy pesada y ruidos de algo muy grande husmeando entre los arbustos y la basura.
16:46 Me quedé petrificado cuando vi ese animal o marciano o no sé qué día lo será. Era largo, flaco, con un largo hocico lleno de Picudos dientes merodeando y buscando. Al observar de reojo noté que la calle estaba totalmente a oscuras. Todas las luces estaban apagadas, esa cosa olisqueaba como buscando. Cuando pasó cerca de mi auto, comencé a temblar. Afortunadamente para mí, una pobre rata salvó mi vida. Esa cosa rápidamente atrapó al desafortunado roedor y se alejó con él en el hocico. No me crean si no desean hacerlo, están en todo su derecho, pero yo sé perfectamente lo que vi y muchas personas saben que esa criatura que a pesar de que se le ha buscado, no se ha sabido qué es ni de dónde vino. Solamente se sabe que al quedar las calles solas esa cosa apareció.
17:56 Y. Quienes pegaron el pato fueron los desafortunados vagabundos o los perritos callejeros de la zona. Ahora que las cosas han vuelto, según dicen, a la normalidad, no se sabe dónde se esté ocultando, pero hay compañeros e incluso paramédicos y policías con quienes tenemos amistades de que de vez en cuando reciben extrañas llamadas de criaturas espantosas. Que atacan a personas en lugares apartados u oscuros. ¿Qué habita realmente en las partes abandonadas y oscuras de nuestra ciudad? Lo que vi era literalmente un monstruo o quizás un demonio, y con toda sinceridad desearía nunca haberlo visto y que nadie llegue a toparse con eso jamás, pues me tuvo al borde del terror.
18:54 Encerrado en mi taxi hasta que el sol salió bien alto, que fue donde me animé a salir, entregar la cartera e irme a mi casa para jamás volver a conducir mi taxi de noche. Suena increíble, pero es 100% real. Muchas gracias por su atención. Muy buenas noches, ejerzo el oficio de taxista por herencia. Toda mi familia casi tiene un taxi. De hecho, a mí particularmente me gusta mucho trabajar de noche debido a que la tarifa es mejor pagada. Además la zona de San Pedro.
19:48 ¿Que es donde se ubica? Mi recorrido siempre me ha resultado muy tranquila. San Pedro es un pequeño pueblo a las orillas de la autopista México Pachuca, en el municipio de Ecatepec de Morelos, junto al pueblo de Santa Clara Cuatitla. Casi todos los vecinos se conocen, por lo que se me hacía más cómodo trabajar de ese modo mi pasaje generalmente. Eran las personas que salían del segundo turno y entraban al tercero en las fábricas, cabe mencionar que acá en ecatepec aún hay zonas deshabitadas y vastos terrenos baldíos que en ocasiones se llenan hasta el tope de vegetación muy alta, se presta para que se escondan los rateros y delincuentes.
20:42 De hecho, hay muchas historias de personas que han perdido la vida en estos lugares, pero esta historia es quizás la más rara y de menos. A mí me dio más miedo, no solo por lo extraño de los hechos, sino porque me ocurrió a mí personalmente. Iba a dejar pasaje en una fábrica de conservas enlatadas muy famosa, para posteriormente devolverme a casa y encerrar el carro. Todo iba bien hasta que en el regreso, al pasar por unas vías de tren que hay en esa zona, al estar a punto de cruzar el citado lugar, escuché los gritos de unos muchachos.
21:26 No sé decir la edad, pero se escuchaban bastante jóvenes. El caso es que cerca de ese lugar hay una especie de parque con canchas incluidas de fútbol. Como en colonias de este tipo, es común que las luminarias que ponen en el municipio fallen o no funcionen. Todo se veía tétrico y aún estaba algo lejos de casa. La cosa es que los gritos se escucharon nuevamente. Cuando volteé hacia el campo, el miedo me hizo enfrentar violentamente una cosa por no saber cómo llamarla. Iba persiguiendo a 3 muchachillos como de 14 o 15 años, cuando mucho les mentiría si les dijera que se trataba de un perro.
22:20 Con sinceridad no sabía cómo definirlo. Parecía un animal, pero también una persona. No era demasiado noche, serían las 12:00 de la madrugada, pero estaba sumamente oscuro. Había acorralado a los jóvenes contra una barda. Yo trataba de pensar en qué hacer y estúpida o valientemente, solo se me ocurrió encender el auto nuevamente las luces y acelerar para llamar la atención de esa cosa, la cual pensé, se iba a amedrentar o espantar al ver al carro yendo hacia ella.
23:03 Pero no, la cosa enfureció. Cargó en un frenético golpe en dirección al auto. Afortunadamente los chiquillos lograron irse. Lo que hice fue esquivar como pude a esa cosa y pensé que la había perdido. Pero al mirar el retrovisor noté alarmado que este animal venía persiguiendo mi auto a gran velocidad. No puedo decir que mi auto es lo que se llama precisamente rápido. Pero a pesar de ello alcanzaba sus buenos 120 km y a pesar de eso, esa madre venía detrás, pisándome los talones. Escuche el silbato del tren que se aproximaba mi cabeza, pensó en una estúpida idea.
23:55 No sabía si esa cosa me atacaría al alcanzarme, pero seguramente que era carnívoro. Pues para que más quería perseguir a esos niños. Me enfilé hacia las vías del tren y traté de emparejarme para cruzar un poco antes de que el tren pasara. Gracias a Dios alcancé a pasar antes de que el tren me arrollara. Esa cosa se quedó del otro lado. No esperé a que el ferrocarril terminara de pasar. Me fui a casa a toda velocidad. Solamente escuchando los espantosos rugidos y aullidos de aquel animal, mi padres y hermanos me creyeron.
24:39 Mis suegros también dicen que esa cosa lleva tiempo en esa zona. Nadie sabe qué es en verdad ni de dónde llegó, pero algunas personas lo han visto y es bien sabido que algo se echa en esos baldíos por las noches que ni los delincuentes se atreven a salir. Muchas gracias por escuchar mi historia. Nací en el hermoso suelo de Tabasco, México, rodeado de un ambiente familiar cálido y muy buenos amigos durante mi niñez.
25:27 Jamás viví lo que se llaman eventos paranormales. Sería en mi adolescencia cuando por vez primera tuve un encuentro de esta índole, pero es sobre lo que experimenté a la edad de 22 años lo que les quiero contar. Aún me cuesta asimilar lo sucedido, pues no encuentro la forma para hacerlo. Visité profesionales de la salud mental. Como así también chamanes y personas de ese estilo. Pero nadie, absolutamente nadie, pudo explicarme lo que realmente pasó.
26:07 Debo aclarar que tal vez mi relato les resulta extremadamente perturbador. O quizás no prefiero ser fiel en todos los aspectos se los contaré tal cual ocurrieron los fenómenos. Sin temor a que me tilden de loco como hasta mi propia familia lo hizo. Mi nombre es Pablo Zuleta. Mi historia se desarrolló apenas hace unos pocos años, cuando la vida parecía sonreírme. Todo era perfecto hasta que una noche me topé con lo que después se encargaría de ocasionarme un dolor tan profundo.
26:52 En el que la culpa y lo paranormal hacen fuerzas para empujarme hacia el vacío de la desolación. Día con día fue un sábado cualquiera. Por la mañana ya le había pedido permiso para usar el carro a mi padre, por lo que estuve preparándolo desde temprano para que al llegar la noche este se encuentre espléndido y listo. Junto a mis 3 mejores amigos asistiríamos a un antro que se encontraba en el pueblo aledaño, para el cual teníamos que transitar por una carretera en un lapso de unos 30 minutos, no estaba muy lejos y puedo decir que a esa carretera la conocí a la perfección, ya que la veníamos recorriendo cada sábado desde los últimos 6 meses que asistíamos a aquel lugar.
27:50 Yo era el único de los cuatro que podía conseguir un auto, por lo que siempre me tocó ser el chofer. Por ese motivo no podía beber nada de alcohol, así que tenía que conformarme con solo bailar mientras mis amigos se emborrachaban a gusto. Pero eso era algo que en verdad no me molestaba en lo absoluto. Ellos eran muy bien portados. Y jamás tuvimos inconvenientes con la gente de ese lugar. Sin embargo, esa noche algo pasó conmigo, no sé cómo explicarlo, pero fue como si una pesadumbre propia de un sufrimiento comenzara a invadirme, como si algo muy dentro de mí estuviera diciendo que mejor no fuera a lo cual.
28:40 Ni siquiera lo tuve presente cuando comencé a recibir los mensajes de mis amigos preguntándome si ya estaba todo listo. Cerca de las 10:00 de la noche me despedí de mis padres y salí rumbo a las casas de mis amigos. Recogí uno a uno y en cuestión de minutos ya estábamos transitando por la mencionada carretera. Sucedió a mitad del camino. Y recuerdo el sitio exacto, porque hay una casa sobre un terreno cuyo frente hay un corral de vacas, hacia uno de los laterales el portón de madera y a un costado hay un tronco largo que sirve de iluminación, en el cual casualmente esa noche la lámpara estaba descompuesta, era la única que no funcionó en todo el trayecto. Por lo tanto, había un poco de oscuridad en el sector cuando pasé por ahí y en lo que duró ese breve espacio sombrío, aquel mismo presentimiento me invadió por completo. Como les digo, la sensación fue muy ligera, pero el sabor amargo que me dejó perduro por todo el resto de la noche comenzó a dolerme la cabeza.
30:01 Era un agudo dolor enfocado en mi mente. Y con el paso de los minutos, este dolor ya no sólo era interno, sino que se había expandido por casi todo mi cuerpo. Sentía como si me hubieran dado una golpiza. Mis amigos se dieron cuenta de eso y preocupados me preguntaron que me sucedía. Les respondí que estaba todo bien, solo me sentía descompuesto, algo mal. Uno de ellos se ofreció a manejar. Pero le dije que no era necesario, que ya pronto llegaríamos. Una vez en el pueblo sentía que mi cabeza ya estaba por estallar. Manejé hasta el antro y ahí fue cuando me di por vencido. Les pedí disculpas a los muchachos y les dije que mejor me quedaría en el auto hasta que se me pasara un poco el dolor que ellos ingresaran y yo lo haría en unos minutos. ¿Les pareció una locura mi propuesta? De inmediato me quisieron llevar con un doctor del sitio, pero me negué rotundamente.
31:12 Así mismo me dijeron que entonces me llevarían a casa, pero tampoco quise. Estuvieron conmigo por casi 1 hora hasta que les dije que ya me sentía mejor, pero que sería prudente que yo me regresara a casa a descansar y que ellos se regresaran después en un taxi. No hubo. Problema si aceptaron, pero tuve que convencerlos para que se quedaran los 3, ya que uno quería acompañarme. Finalmente logré que me hicieran caso, yo regresaría solo y ellos de una buena vez, se dedicarían a disfrutar la noche. Prometiéndoles que al siguiente sábado no les fallaría.
31:56 Así fue entonces que arranqué mi carro y regresé. Sin pensar que aquel extraño presentimiento que tanto me inquietaba en verdad quería advertirme de lo aterrador que me pasaría en esa carretera, lo cual se dió en ese mismo lugar que les mencioné hace unos instantes, ya podía divisar aquella vieja casa cuando los dolores regresaron, pero algo hizo que mi atención se centrará en otra cosa. Puesto que pude divisar que había algo bajo ese pilar sin luz, a medida que me acercaba, logré distinguir que se trataba de un taxi más anonadado que de cuando me di cuenta que se trataba de un accidentado, pues pude ver que el frente de este estaba abollado, como si hubiera chocado con algo.
32:54 Comencé a disminuir la velocidad y mientras más cerca estaba, más me daba cuenta de que mi intuición era certera. Me estacione justo a un costado, a 3 o 4 M de el pero cuando abrí la puerta y apenas puse un pie en el pavimento, me percaté de que algo no estaba bien. En efecto, era un taxi color amarillo, tal cual es indiqué. Tenía el paragolpes delantero destruido. El parabrisas, básicamente ya no estaba, sólo le quedaba un poco de vidrios en el borde. Cada uno de los asientos estaban ocupados por personas cuya fisionomía indicaban que se trataba de cuatro hombres.
33:42 Uno de los cuerpos que viajaba en el asiento trasero estaba apoyado hacia atrás. Podía ver su cuello roto, en tanto el que estaba a su lado tenía la cabeza pegada a la ventanilla rajada, sobre la cual había un gran charco de sangre. El chofer tenía su cuerpo hacia delante con su cabeza partida incrustada sobre el volante, mientras que el acompañante estaba prácticamente masacrado entre los hierros y el asiento. Y aunque pereza locubre escena sumamente me horrorizó. Lo que me hizo detener al bajarme fueron los raros detalles que noté. Lo Macabro estaba únicamente dentro del taxi, es decir, que en el exterior no había señales del accidente. No había vidrios regados por el pavimento, ni sangre, ni siquiera aceite o combustible, que normalmente comienzan a salir de un vehículo accidentado. Tampoco había nada frente al auto, sea lo que fuere, con lo que hayan chocado, ya no estaba en el lugar tal cual les estoy describiendo.
34:59 Todo era interno. La sangre, los huesos rotos y los cuerpos irreconocibles de las víctimas era como si la escena hubiera sido montada. La perplejidad me tuvo inmóvil por unos segundos y luego de terminar de recorrer con mis ojos todos los detalles que les acabo de nombrar, volví mi mirada hacia los cuerpos y lo que vi me hizo sucumbir del miedo. La cabeza del chofer aún estaba apoyada en el volante, pero ahora tenía una posición diferente. Les diría que me estaba mirando, pero aquel hombre no tenía rostro.
35:40 Todo era un manojo de huesos quebrados y carne ensangrentada. Les juro que desde esa distancia pude escuchar el crujido que emitió cuando poco a poco comenzó a despegar la cabeza del volante. Hasta que. Otra vez se quedó quieto, posicionado completamente frente a mí, mientras sentía como cada fibra de mi cuerpo se paraliza. Contemplé estupefacto cuando aquel cadáver viviente volvió a realizar un movimiento de su amorfa rostro. Quizás intentó hablarme, no lo sé, pero mi alma se estremeció cuando este abrió la boca. Y su mandíbula se le desprendió al instante, quedando prendida únicamente a un poco de carne, realizando un funesto vaivén que terminó de arrebatarme la lucidez del momento. Lo siguiente que pasó, pude soportarlo porque Dios existe y me ayudó.
36:45 No hay otra explicación. El cuerpo abrió lentamente la puerta mientras sonaba un chillido escalofriante. Y una vez abierta, se dejó caer al pavimento para posteriormente comenzar a arrastrar su cuerpo desecho en dirección hacia mí. Un rastro del líquido hemático iba dejando en el camino. Extendía cordialmente uno a uno sus brazos y de esa manera colocaba las uñas de sus dedos sobre el suelo para poder jalarse. Entretanto, su quijada rozaba la superficie sin saber cómo, pero cuando ya lo tenía más cerca, recién pude reaccionar. Regresé al auto y cerré la puerta para así empezar a conducir.
37:36 Abogado a toda velocidad, sin mirar más que hacia enfrente. Lo próximo que recuerdo fue estacionarme frente a mi casa. Ahí me quedé sentado en el asiento. Mientras mi cuerpo comenzó a manifestar físicamente todo el pánico que tenía, lo mínimo que hice fue vomitar pálido, temblé por varios minutos como nunca lo había hecho y por el ataque de nervios que sufrí. Terminé llorando como un niño después de estar 1 hora más o menos y al regresar por completo a la realidad, recién pude ingresar a mi casa.
38:18 Al día siguiente mis padres me llamaron la atención por ensuciar el auto pensando que el vómito se debía a alguno de mis amigos o a mí alcoholismo. Cuando le conté lo que pasó a mi padre, este quedó entumecido tanto que me llevó a un médico para que me asistiera, puesto que todavía no lograba dejar de temblar. Decidí no contarle nada a mis amigos cuando días después fueron a verme para saber por qué no le respondí a los mensajes. Les dije que aún me sentía un poco descompuesto desde aquella noche, pero que ya estaba siendo medicado.
39:00 Sólo así se fueron tranquilos. Cuando pasó una semana y estando mucho mejor, mi padre me pidió un favor que surgió de Improvisto. El cual me hizo estremecer de horror otra vez. Él es abogado y quería que lo llevara hasta un pueblo donde pasaría unos días con un cliente preparando el juicio y esas cosas. Yo debía llevarlo y dejarlo para así regresar en el auto, ya que mi madre también lo utilizaba. El problema es que. El pueblo donde debía llevarlo es en el que se encontraba el antro al que iba con mis amigos, lo cual significaba que tendría que pasar por esa misma carretera y para peor de males quería que fuéramos a esas horas de la noche y para peor de males quería que fuéramos por la noche.
40:00 Mi padre es una de esas personas que no acepta un no por respuesta. Y a esas alturas, para él lo que a mí me pasó fue un simple delirio de borracho. Por un lado, pensé que él tenía la razón. Todo fue una mala jugada de mi imaginación debido al malestar que tenía y el dolor de cabeza. Eran alrededor de las 9:00 de la noche cuando salimos de casa rumbo al destino. Entre tanto, él conducía. Y como pretendiendo aminorar las cosas, iba contándome. Todas las veces. ¿Que le pareció ver? Cosas extrañas en la carretera, pero que todo se debía al cansancio o el estrés del momento. Yo simplemente lo escuchaba y asentía con la cabeza, pues lo único que rondaba por mi mente era saber que ya estábamos próximos para llegar hasta ese lugar. Las piernas me comenzaron a temblar nuevamente. Al ver a lo lejos ya aquella casa incliné mi cabeza. No quería ver, pero cuando estuvimos allí levanté la mirada como si me entregara la merced de lo que estuviera pasando. La lámpara de aquel poste de luz seguía sin funcionar, pero ahí ya no había nada, ni el taxi ni sus cuerpos. Presuntamente la aparición ya no
41:31 iba a mortificarme. Llegamos al pueblo y mi padre se bajó frente al sitio donde esperaba su cliente. Me pidió que regresara de inmediato y que por favor manejara con cuidado. En parte sentía algo de miedo, pero a la vez tenía esperanzas de que ya nada ocurriría, pero no me quedaba de otra. Sí o sí, debía volver a pasar por allí a medida que me acercaba suspiré al notar que todo seguía tal cual. Lo vi momentos antes, pero a unos metros de haber cruzado por la casa donde había visto el accidente, aquel taxi apareció inexplicablemente, comenzando así mi suplicio de nueva cuenta. Pero a unos metros de haber cruzado por aquella casa donde me encontré el accidente, mi auto se apagó inexplicablemente, comenzando así mi suplicio de nueva cuenta mientras desesperado intentaba hacerlo funcionar. Los gritos de sufrimiento retumbaron en la carretera. Estos provenían desde atrás.
42:45 Eran voces de hombres que pedían ayuda. De forma lerda y pavorosa dirigí mis ojos en dirección al espejo lateral del vehículo y a través de este pude ver una abominación extravagante e infernal. Ahí estaba de nuevo aquel taxi y sus ocupantes hacían lo que rebasaría los límites de mi ahora traumadamente condenándome a vivir con ello por el resto de mi vida. Las puertas del taxi estaban abiertas y sus cuatro ocupantes fuera de este tendido sobre el pavimento, arrastrándose de acuerdo a lo que sus cuerpos destrozados le permitían, el chofer se apareció tal cual la primera vez, en tanto los otros se deslizaban con sus ojos puestos en mí. Podía ver el intenso dolor que padecían. Uno sólo usaba un brazo para empujarse. El resto de su cuerpo era como un conjunto de huesos expuestos. Otro escupía sangre mientras gritaba y lloraba. Desesperado.
44:02 El tercero fue el que más horror me provocó. Pues este sería. El que la primera noche vi con la cabeza estallada contra el vídeo. Pues esto sería el. Que en la primera noche le vi la cabeza pegando frente al vidrio, no tenía la mitad de su cara y su piel se desprendía ligeramente. De esta, sin embargo, aconteció algo más, lo cual me hundiría en un mar de incertidumbre y desconcierto de los que solamente pude lidiar días después. Entre los lamentos y gritos que los cuerpos lanzaban, pude distinguir que 3 de ellos pronunciaban mi nombre.
44:50 La aflicción de la inaudible Vivencia Perduro por unos segundos más, hasta que tanto el taxi como los cuerpos, como así también cada parte del horroroso fenómeno paranormal, se fue disipando hasta desaparecer por completo una vez más. Llegué a casa sin saber cómo logré conducir en ese Estado, ya que el autoencendió fui recibido por mi madre, quien corrió desesperada al verme bajar del coche y caer desfallecido. Pero esto aún no terminaba, lo que le daría sentido a todo lo vivido. Salió a la luz ese domingo siguiente. Cuando en la mañana me enteré de lo que pasó durante esa madrugada, precisamente en ese lugar que fue el elegido para que lo inexplicable quisiera mostrarme lo que todavía no acontecía, mi padre me despertó para decirme que mis amigos, quienes por la noche anterior vinieron a buscarme para ir hacia el antro de aquel pueblo.
46:01 Y cuya invitación, por obvias razones rechacé, habían tenido un accidente. Viajaban en un taxi al que le habían solicitado el servicio. Chocaron contra otro vehículo de frente. Quienes lo ocupaban fallecieron en el acto. Mis amigos y el chofer sobrevivieron por un instante más. Los cuatro se bajaron del auto y se arrastraron por algunos metros. Hasta quedar tendidos en el pavimento donde murieron segundos después. A veces la vida te juega a favor y otras en contra, pero cuando se trata de anticiparte una tragedia que va a suceder, lo hace de manera más macabra que ni te puedes imaginar.
46:53 Aquel taxi lo vi en el periódico y era exactamente el mismo con el que me encontré aquellas 2 noches, solo le pido a Dios que mis amigos descansen en paz. Muy buenas tardes o noches me llamo Rufino, les voy a contar una de las historias. ¿Que me ha? Sucedido en este trabajo tan ajetreado no fue una sola experiencia, sino una serie de eventos que cambiaron mi modo de.
47:39 Vivir y de trabajar para siempre vivo. En la Colonia El Pino soy taxista desde que nos mudamos para acá cuando se fundó, allá por los años 80. En el centro de los reyes La Paz había una base de taxis de color azul cielo. Éramos recuerdo muy solicitados, pues el centro de los reyes siempre ha sido popular por su tianguis de diario, como por Carnavales y la fiesta patronal. Llevábamos viajes tanto locales como a los alrededores. Pues el transporte público era algo escaso en esos tiempos, por lo que teníamos buen flujo de trabajo.
48:27 Yo tenía un Chrysler lebaron nuevo, pero como me había quedado sin empleo lo metí a la línea y hacía varios viajes al día. Me iba bastante bien y de hecho no me podía quejar cuando terminaba temprano. Llevaba. A mis padres a cenar o a mis hermanos menores al cine y cosas por el estilo, pero la ambición juvenil me ganó, como bien les dije. Los días de fiesta eran los más ocupados, puesto que la gente llegaba y se iba a todas horas. El 6 de enero es la fiesta patronal de la parroquia de los Santos Reyes, patronos del pueblo entero. Independientemente de las parroquias de cada Colonia, la fiesta de los reyes es concurrida por todos los pobladores, por lo que se llena hasta el tope de puestos de comida, juguetes, bebidas, churros, elotes y demás cosas para quienes hayan ido en los buenos años, saben que literalmente no se podía ni pasar en una de esas ocasiones. Aproveché.
49:43 Para llevarme a mis padres a las compras de los juguetes y dulces de mis hermanitos, pues sabía que no volverían hasta el 7 al mediodía. Como era costumbre, mi mamá me decía que tuviera cuidado, que no corriera, que me fijara bien. Ya saben como son las mamás y sobre todo cuando la profesión de uno es detrás del volante. Le prometí que tendría cuidado y me dirigí de vuelta al centro. Ni bien iba saliendo. Encontré viaje, así que la suerte estaba de mi lado, pensaba. Yo, pero qué equivocado.
50:27 Estaba ese día me arrepentí de ser tan ambicioso y tan tonto, pero afortunadamente el no hacerle caso a mamá por una vez en la vida me salvó. Recuerdo que los viajes estaban a la orden del día, no nos dábamos abasto, entrábamos y salíamos a cada rato, a veces ni. Siquiera nos dejaban llegar a la base a eso de las 7:00 de la. Tarde unos amigos y yo quedamos en parar un rato para cenar, descansar, echar un refresco y platicar un rato, a todos nos estaba yendo de maravilla, así que fuimos. Invitados a la casa de Don Genaro.
51:09 Un señor gordo y grandote, pero de buen corazón, era quien hacía las veces de nuestro líder. Nos comentaba que el año pasado uno de sus choferes tuvo una especie de accidente muy raro, que tuviéramos cuidado y siguiéramos la ruta establecida, especialmente si íbamos lejos. Nosotros no entendíamos a que se refería con eso de la ruta señalada, a lo que nos explicó que el año pasado a eso de las 10:00 y. Media de la noche. Su. Chófer, Luis había ido a dejar un viaje. Allá por Xochimilco, que se le hizo fácil venir por un camino real. El caso es que dice que lo corretearon, lo bajaron del taxi y le dieron una paliza.
52:02 Que fue tan grave el asunto que incluso perdió la pierna derecha y era de gravedad. Yo conocía a Luis y en efecto se que había sido taxista y que había perdido su pierna en un accidente en la ruta, como bien saben en esos tiempos no había celulares, ni siquiera computadoras en casa. Don Genaro sacó un sobre amarillo de esos de archivo que. ¿Era de investigación del vuelco de taxi así? Como de pormenores del caso, nos iba leyendo los hechos hasta que llegó a un párrafo que le citaré textualmente.
52:45 El sujeto accidentado es un varón de 31 años, estatura media, piel morena, ojos café oscuro. No presenta señales de alcohol ni sustancias ilegales. Manifiesta en testimonio en el lugar de los hechos que algo le perseguía al entrar al camino real de tláhuac, dirigiéndose de. Vuelta a los reyes, La Paz, cuando eso, llámese animal o cosa, le dio alcance, le cerró. El paso por lo que derrapó y el auto se apagó, momento en el que el supuesto agresor sin generales definidos o identificables. Le sustrajo del automóvil precetiendo a agredirlo físicamente al grado de perder la extremidad inferior derecha por la gravedad de las lesiones.
53:42 Cabe mencionar que antes de retirarse, la entidad volcó la unidad lejos del agredido. ¿Todos nos quedamos de aseis al escuchar el relato, al preguntarle a don Jenaro qué había sido del caso? Dijo que los judiciales le dijeron que quizás Luis. ¿Debía a algo o a alguien? ¿Lo ocasionaba con algún tipo de advertencia o un marido celoso o cosas así por el estilo? El chiste es que me dijeron que me hiciera de la vista corta. Consiguieron un seguro para Luis y uno para la unidad. El asunto muchachos dijo don Genaro, es que no me pudieron quitar esta foto.
54:27 Nos mostró la foto donde en el costado del copiloto se veían cuatro profundas y largas marcas incrustadas en la lámina, como si las hubieran hecho al mismo tiempo con un tipo de artefacto muy filoso. Y eso fue lo que ocasionó que la auto derrapara de súbito. Era muy extraño, nadie dijo nada, de hecho no sabíamos qué. Creer. Simplemente esa zona era y aún es ideal para ser emboscado por ladrones o forajeados. Sea cual fuere la realidad, trataría de evitar llevar viajes hasta allá.
55:08 Después de la cena y la rarísima plática, lo que restó de la noche fue un sinfín de padres con juguetes, parejas que volvían a casa, chicos de fiesta, nada que no pudiera manejar. Después de todo era fiesta y debíamos entrar en el ambiente festivo, así que. Lleve un par de. Garrafas nuevas que compré en el mercado y las llené de ponche para ir degustando durante los viajes, debido a que el ponche que hacen para ese día es el mejor de todos y bebería todo cuanto pudiera, pues debería esperar un año entero para poder volver a beberlo.
55:52 Así como un tupper lleno de pequeños buñuelos con miel, tamales y otras cosas típicas de la festividad. No había tiempo de parar de nuevo, así que me dediqué a trabajar como loco toda la noche. La cuestión es que la noche se hizo presente y yo ya llevaba. Una pequeña fortuna. En la Bolsa tenía tanque lleno, de hecho llevé un familiar hacia las cercanías de mi casa. Así que pasé a la mía a dejar mis ganancias para que mamá las guardara, pero mi viejita me dijo nuevamente que tenía un mal presentimiento que manejara con cuidado y no corriera nuevamente. Agradezco no haberle hecho mucho caso de esa noche pasaba allá de la 1:00 de la mañana, cuando una agotada familia de 2 esposos. Y sus 3 pequeñitos me pidieron un viaje hacia Coapa, por lo que se me prendieron las alertas.
56:55 El viaje a esas horas sería muy rápido, pero la historia del gordo genaro me había dejado apanicado. Por otro lado recuerdo a mis viejitos regresando caminando a casa en Día de Reyes y tenían que decirnos que fuéramos a alcanzar corriendo a los Reyes Magos. Porque olvidaron pasar a nuestra casa, me ganó el corazón, así que acepte el reto. Le dije al señor que el viaje le costaría 200000 viejos pesos, algo así como 500 pesos en la actualidad. Como bien dije, tenía tanque lleno y mi auto estaba en excelentes condiciones y nuevo no sería difícil, la familia venían platicando muy ya menos acerca de la feria. Los fuegos artificiales, la comida, los juguetes, incluso conversaban.
57:52 Los señores conmigo iban bastante bien. Cabe mencionar que esas colonias antes eran nuevas. Ni siquiera pensar en que dónde en esos terrenos llenos de maizales, algún día habría una pequeña ciudad establecida, pero así era. La idea era llevarlos lo más rápido posible y devolverme a paso veloz a casa. Definitivamente ya era suficientemente coquetear con la suerte. Nos metimos por la parte de atrás del cerro de San Catarina, luego por mina de estancia iba a buena velocidad en ese camino rural cuando llegamos a Coapa.
58:38 No había transitado ni 1 hora. El señor Admiro mi manera de manejar y me dio los 250000 cerrados. Recomendándome que mejor regresará por la carretera normal que tomará churubusco hacia Zaragoza, pero no, el joven tenía prisa, así que me devolví por la parte de atrás, la idea era agarrar hacia Santa Cruz y de ahí a Ermita. Esto para incorporarme a Zaragoza a la altura de Santa Marta. Y esa sería mi idea. Pero la naturaleza me llamaba urgentemente.
59:21 Había bebido demasiado ponche. Era hora de desaguar y no resistía más. Me detuve en un tramo del camino, debajo de una farola para que no me vieran qué estaba haciendo. Además, a esa hora no pasaba nada, como es natural, en invierno la neblina. Se apodera de los campos y hace que la visibilidad disminuya bastante, pero no, la audición estaba en lo mío cuando. Escuché las milpas de enfrente, que algo se movía, podía notar las mazorcas doblándose al paso de algo.
1:00:02 Bastante grande al inicio por la altura. Pensé que se trataría de algún asno o un caballo, pero los movimientos le delataron. Se trataba de un depredador, me estaba acechando, además de que podía escuchar gruñidos por lo bajo y unos resoplidos que no son propios de los equinos. Esa maldita maña del cuerpo humano de ser inoportuno en los momentos más absurdos. No podía terminar y sentía esa cosa prácticamente encima de mí. Por fin terminé y así me Subí.
1:00:43 Al auto con la. Cremallera abajo. Cerré los seguros de este apagué las luces y me quedé muy quieto. Sabía que no me. Había. Visto, pues no se abalanzó contra mí, estaba pasando y venteaba para detectar riesgos, y así mismo fue. Repentinamente de entre las milpas salió una enorme cosa, lo supe porque su lomo rebasaba el techo de mi auto, en el cual, por cierto, llevaba 2 chivos, un cerdo, unas gallinas y un pobre perro muerto en su hocico. Por puro instinto, comencé a temblar. A pesar de todo, no me había visto en teoría. Estaba a salvo.
1:01:33 De no ser porque por mala suerte, mi coto tocó el claxon con un gran rugido. Esa cosa puso sus aterradores ojos rojos sobre mí. Sentí como el alma se me congelaba. Pero si esa. Cosa me ponía la mano encima seguro era mi fin. Dejó su carga a un lado y me volvió a mirar sin pensar en nada más que salir vivo de ahí. Encendí el auto y aceleré a todo lo que desemboca mi máquina y esa cosa comenzó a correr. Primero detrás de mí, para luego saltar a las milpas y correr a la par mío sin que pudiera verlo, pero sí podía sentirlo.
1:02:22 En ocasiones salía al camino nuevamente, como intentando volcar mi auto. Era muy veloz y muy fuerte, por lo que pude ver. Soltaba potentes tarascadas hacia mí con su enorme hocico. No sé cómo se mide un animal, pero sus colmillos eran más largos que mis pulgares y bastante gruesos. Si esa cosa me mordía, sería mi fin. Subí las ventanillas y traté de tomar una desviación hacia atlapulco, pero esa cosa se me adelantó y tuve que virar. De súbito me dirigí a tulyehualco y de ahí por lo que va al ojo de agua.
1:03:06 Finalmente llegué a Santa Catarina y cuando las luminarias aparecieron, esa cosa se quedó atrás. No aulló, no les voy a mentir, pero. Rugió tan fuerte como una vieja locomotora de vapor. Algunos metros adelante pude ver una taciturna patrulla. Al verme me preguntaron que si todo estaba bien. El otro oficial se incorporó y dijo, no pareja. A ese muchacho se le apareció el náhuatl, se rieron y siguieron su camino. Finalmente, por Santa Catarina me dirigí hacia mi destino. Cuando llegué a casa, finalmente caí de rodillas. Mi papá me preguntó que había pasado y le conté todo acerca de lo que había ocurrido y de lo que don Genaro nos había contado.
1:04:03 Mi PA me dijo que efectivamente, en toda esa área hay nahuales muy grandes y muy. Viejos a los que no les gustan los extraños. No les gusta que invadan sus tierras y mucho menos les gusta que los extraños los vean. Si no hubieras tocado el claxon, él no te habría marcado, además de que te va a seguir a menos de que lo repelas o lo enfrentes. Marcarme como mi padre me mostró el costado izquierdo de mi auto. La salpicadera trasera tenía unas marcas como las de las fotos de don Genaro. Ya no sabía qué hacer, estaba temblando como un chiquillo. Mi taxi se veía totalmente hecho. Un desastre lleno de lodo y con zanjas enormes en la parte trasera.
1:05:03 Le dije a papá que fue. Gracias a que no le hice caso a mi madre, la cual me dio un zape en la cabeza por haberle desobedecido, pero sonrió y me dijo, primero, lo primero, te debes ir a limpiar y curar el espanto. Me llevaron con su comadre para que me hiciera una buena limpia. Me sahumaron, me fregaron. Con alcohol de hierbas. Me azotaron con ramos hasta que por fin vomite el daño y el espanto. Luego lleve el carro al hojalatero para que lo intentara reparar cuando vio el golpe, si voy murmuro. Otra vez ese pinche.
1:05:46 Náhuatl, cuando le pregunté qué había dicho, dijo, nada joven, aquí nomás evaluando el daño, mucha gente sabía acerca de ese náhuatl menos yo. Esa tarde me quedé en la base un buen rato y para mi sorpresa, muchos ya sabían lo que me había pasado. Reconocieron mi auto en la hoja latera y preguntaron qué había pasado. Se acercó don Genaro y me dijo que tuviera cuidado y que si él fuera yo ni de loco volvería a llevar un. Viaje otra vez para allá. La verdad estaba consternado y no sabía qué demonios hacer, así que al ver pasar.
1:06:30 Uno de esos camiones chimecos que iban de pantitlán a. Chimalhuacán se me prendió el foco. Literalmente obtuve de esos frascos vacíos de crema azul oscuro y adorné mi ramfla para que se viera diferente. Cambié mi vestimenta, mi peinado y hasta el perfume que usaba. Usé aromatizantes muy agradables en el auto. ¿Para que esa? Cosa si andaba cerca, se olvidara de mí al inicio. Los compañeros se reían, pero sabían que se trataba de grandes rasgos, de un buen plan.
1:07:11 De hecho, mi mamá me decía que parecía un vago, pero mi padre admitió que le había echado iniciativa. La segunda fiesta más importante del pueblo es la del 2 de febrero. La candelaria, de igual manera se hace una gran fiesta, baile, fuegos artificiales, entre muchas otras cosas. No tan grande como la fiesta principal, pero muy importante. Y nos dejaban buenas ganancias también. En fin, las cosas salieron bien todo el día. Había en la base también un hombre alto, de rasgos indígenas, pero muy fuerte.
1:07:53 No se parecía a los guarines que normalmente andan por el pueblo. Más bien parecía uno de esos apaches de los posters que venden en las papelerías. Tuve un mal pensamiento tan pesado que mejor no me acerque a la base, pero si hubiera hecho caso a mis instintos, hubiera sabido que mi instinto apuntaba a otro lugar. ¿Cuando un señor como del norte me dio 2 billetes de 500000 es mucho dinero, señor, a dónde quiere que lo lleve? Conduzca, por favor, me dijo ese hombre y solo le respondí, está bueno, así que salí a la carretera y ese hombre no hablaba, solamente me iba señalando por donde meterme hasta que iba reconociendo el camino. Por donde esa cosa me había perseguido. La vez pasada mis manos empezaron a sudar. Mis piernas temblaban y de repente habló. ¿Sabía que conocías el camino al derecho? ¿Y al revés, de verdad creíste mugroso que me? Iba a olvidar de tu cara, tu olor, tu esencia, la voz era cavernosa.
1:09:16 Seca como si estuviera dentro de una cueva, era el el nahual. Cuando observé el espejo retrovisor pude ver sus ojos rojos. Como la sangre era la misma mirada asesina de la bestia de la vez pasada. Su cuerpo era monstruoso, era un animal con rasgos humanos pero muy extraño y olía a 1000 demonios. Se bajó e inmediatamente se dirigió a la puerta del conductor. Estaba totalmente paralizado. Pensé que sería mi final. Fue cuando a toda velocidad llegó otro auto y alguien le echaba algo en la cara a esa bestia. Era don Genaro y traía a ese joven indígena de pasajero. Él fue quien atacó a la bestia.
1:10:15 Era sal y cenizas preparadas lo que le arrojó. Me subí rápidamente con ellos y le aventé su cochino dinero por la ventana. Le advertimos que no se metiera con nosotros porque le iría peor. Ese joven era el nieto de la comadre de mi mamá. La señora Le había dicho del náhuatl y sabía que iría a buscarme. Aprovechándose de que yo era muy ambicioso y que no había aprendido la lección, por lo que la doña le dio la sal tratada para que me la diera, pero como vieron que me había. Ido a dejar. Viaje me siguieron y fue cuando esa cosa comenzó a transformarse detrás de mi auto desde ese día. Nunca más ignoré los.
1:11:06 Consejos de mi madre y se me quitó lo ambicioso. Empiezo como relojito a las 6:00 de la mañana y termino a las 4:00 de la tarde. Desde hace 41 años, sin faltar un solo día, ya no hago viajes nocturnos y siempre tengo sal preparada en mi casa solo por si acaso al nahual se le ocurriera regresar. Este es mi relato. Muchas gracias y buenas noches. Mi nombre es Gonzalo Valencia.
1:11:56 Tengo 51 años. Esto me pasó cuando tenía 48. A pesar de que mi relato pareciera sacado de una película, les juro que es real, pues yo mismo lo viví. Era una madrugada fresca. Pasaba por una calle cuando una joven me hizo la parada. Me apresuré a recogerla, pues podía ver toda su ropa empapada con sangre y traía una niña consigo. Luego de Subirla al vehículo. Comencé a manejar apresurado, sin preguntarle el destino, pues su Estado evidenciaba que necesitaba un hospital.
1:12:39 Pero ella me sorprendió diciéndome que la llevara a la comisaría más cercana que lo de ella no era importante, pues su hija solo estaría a salvo en ese lugar. Después de escuchar sus palabras, miré por el espejo retrovisor a la pequeña. Efectivamente, ella estaba aturdida, sus ojos hinchados me decían que había llorado mucho y todavía la escuchaba sollozar. Fue entonces que la joven comenzó a contarme lo que había pasado. Un delincuente irrumpió en su casa, lograron llamar a la policía, pero su marido quedó enfrentándolo mientras ella sacaba a la pequeña. Nunca me había ocurrido algo así. Por un lado, la preocupación por el marido me estremecía. Por otro lado, sentía la tranquilidad de saber que ambas mujeres estaban a salvo.
1:13:35 En tanto, la mujer consolaba a la niña, yo me enfocaba en conducir por los lugares más libres de tránsito para llegar a algún puesto policial. Sin embargo, al pasar por una calle semi vacía, ese maniaco hombre apareció de la nada. Una moto se cruzó, obligándome a frenar bruscamente. Al reconocerlo como el delincuente, la niña comenzó a gritar Aterrada. Tenía una barra de hierro con él con la que apenas se aproximó. Golpeó el parabrisas hasta estallarlo algunos pequeños trozos de vidrio, salpicaron sobre mi cuerpo, causándome algunos pequeños cortes.
1:14:19 Me bajé enfurecido y me agarré a golpes con el sujeto. Mientras forcejeábamos me gritaba que le devolviera a la niña o si no me quitaría la vida. Podía sentir su fuerte olor a alcohol y su estado fuera de sí. Me jugo a favor por lo que pude dominarlo. Los gritos desesperados de la pequeña, más los de ese psicópata alteraron a los vecinos, que inmediatamente llamaron a la policía. Por suerte, llegaron a los pocos minutos, ya que estaban a unas pocas cuadras. Esto lo redujeron al instante. Pero a pesar de contarle lo sucedido, me pidieron que yo los acompañara.
1:15:02 También porque cuando les mencioné a la madre de la niña, eso los confundió, pues la mujer no estaba por ningún lado. Ese día amanecí en la estación de policía. Al salir mi esposa me esperaba entre lágrimas. No obstante, tuve que pasar varios días involucrado con ese acontecimiento. Hasta que finalmente fue la niña la que me ayudó a liberarme de eso, aunque así quedó al descubierto. Una verdad que me petrificó de terror. El hombre que atacó a la familia era un delincuente con quien el padre tuvo negocios turbios. Yo reconocí a la madre por medio de fotos, como la mujer que acompañó en el taxi a la niña. Pero justamente es eso lo que nadie me creyó. Pues tanto la mujer como su esposo ya estaban sin vida dentro de la casa.
1:15:57 Cuando yo Subí a la pequeña al taxi, hoy sé qué fue su espíritu, el que me pidió que alejara a su pequeña de esa casa para protegerla. Y yo fui el afortunado para cumplir su petición. Mi nombre es Gerardo Flores, esto me sucedió cuando trabajaba de taxista hace algunos años. Aquí en la ciudad hay varias empresas de transporte, razón por la cual hay rivalidad entre ellas y todos deben rebuscárselas para conseguir los pasajeros.
1:16:47 Por las noches era cuando nosotros salíamos a trabajar más. Tal fue el caso en esa oportunidad que tuve una peculiar pasajera, la cual deseo no volver a encontrarme nunca más. Siendo la 1:00 de la mañana pasaba por una zona de poca iluminación. Después de dejar a un pasajero en un hotel en el centro, en la esquina, vi a una anciana haciéndome la parada. Me estacioné a su lado. Me bajé. Después de darle las buenas noches, le abrí la puerta para que subiera. Siempre soy de hablar con la gente, pero este pasajero en particular me desconcertó desde el comienzo del viaje.
1:17:34 No tan solo porque no respondía, sino que por el retrovisor no dejaba de mirarme con una inquietante sonrisa. A medida que pasaba por las calles, la gente me hacía la parada, como si no se percatasen de que yo traía una cliente. Aparte de parecerme eso extraño, comencé a sentirme más incómodo todavía cuando esa anciana empezó a emitir unas leves Risas, como burlándose de mí, o tal vez porque estaba loca por ratos la volví a mirar por el espejo y ella mantenía siempre la misma cara. Insistí en hablarle, pero su indiferencia me obligaba a callarme.
1:18:19 Provocándome ya un poco de molestia. La dirección que me solicitó estaba camino a casa. Usé como excusa parar en mi domicilio por unos minutos para dejar unas cosas, pero en realidad yo me sentía un poco asustado. Le pedí por favor que me esperará un momento y me bajé del vehículo. Cuando entré a la casa, encontré a mi padre en la cocina tomando un café. Al verme, se sorprendió preguntándome si había pasado algo. Le conté sobre la misteriosa pasajera, entré al baño. Luego fui a la cocina por un vaso de agua para así continuar con el trabajo. Cuando cruzaba la sala encontré a mi padre parado detrás de la ventana, observando por la cortina un poco levantada. Me despedí de él, pero cuando estaba a punto de abrir la puerta me detuvo casi murmurando. Me dijo que me acercara.
1:19:21 Una vez a su lado me pidió que observara señalándome con el dedo a la anciana que estaba sentada en el asiento trasero del taxi. No pude creer lo que estaba viendo. Lo que allí había sentado ya no era una anciana, era algo totalmente distinto. Pese a que conservaba un aspecto humano, era un especto demoníaco lo que estaba en ese lugar sombrío y Macabro. Él se dio cuenta de que nosotros lo estábamos mirando. Porque después volteó. Lentamente, para enseñarnos su rostro espeluznante, eran los mismos ojos y sonrisa de la anciana, a quien yo subí, sólo que su rostro era extremadamente horrible. Mi padre bajo la cortina y me llevó a la sala. Encendió una vela a la imagen de la virgen que tenemos en casa y me pidió que lo acompañara a orar porque lo que yo traía en el taxi era al mismo innombrable. Al día siguiente llamamos al sacerdote de la Colonia para bendecir el vehículo.
1:20:33 Fue el mismo el que confirmó lo que mi padre me dijo la noche anterior. Luego me enteré de que muchos empleados de esa empresa también vieron a ese mismo ser. Algunos creen que la misma rivalidad entre empresas los llevó a acudir al innombrable para obtener mejores ganancias por medio de la brujería. Por mi parte, jamás volví a trabajar para ninguna. Espero que mi relato haya sido de su agrado. Buenas noches.
1:21:19 Fue en los primeros meses del año 2018, después que yo me quedara sin trabajo, solicité empleo como taxista a la empresa de un amigo, quien me dio la oportunidad de comenzar esa misma noche. Mi nombre es Renato Gómez. Lo que estoy por contarles parece una locura, pero todo aquel que haya tenido este tipo de experiencias sabrá comprenderme. Era fin de semana. Pensé en trabajar durante toda la noche sabiendo que eran las horas con más movimiento. Por suerte, las cosas marcharon muy bien. Manejaba sin descansar 1 minuto.
1:22:03 Recién pasadas las 3:30, el servicio se calmó un poco, por lo que decidí buscar una parada cerca para estacionarme. Al llegar a una esquina oscura, había un taxi de la misma empresa estacionado en primer lugar. Todavía no conocía a ninguno de los empleados, así que me pareció oportuno bajarme para entablar diálogo con él. Estaba preparándome para bajar cuando de manera improvista. Apareció un hombre parado a un costado del carro pidiéndome servicio. Le expliqué que el coche de adelante tenía el turno, pero con insistente petición me dijo que el chofer de ese taxi no podía hacerlo y que necesitaba que yo lo llevara con urgencia, pensando que quizás mi compañero lo rechazó para descansar. Invité a subir al señor.
1:22:59 Este ocupó el asiento trasero. Después de darme la dirección, comenzamos el viaje. El señor iba en silencio, empecé a darle plática, pero sólo recibí respuestas cortas por parte de él. Miré por el retrovisor para intentar verlo con más atención y fue cuando me percaté que tenía lágrimas y un semblante de tristeza profunda que me estremeció el alma. Conservé el silencio por unos minutos hasta que, conmovido, le pregunté si estaba bien y si había algo que podía hacer por él. Me respondió que no, que ya era demasiado tarde.
1:23:42 Les juro que nunca me había sentido así. Me era imposible evadir esa sensación de angustia. Tenía la impresión que todo el ambiente estaba sumergido en ese Estado. De repente, el señor Me tomó por sorpresa y empezó a hablar mientras mantenía la cabeza baja. Me decía que esa noche pensaba nunca regresar a su casa, pero que cambió de opinión y que quería ver a su familia por última vez. Yo seguía sin comprender mucho. Pero para intentar consolarlo le dije que no se preocupara, que seguramente sus problemas se solucionarían y que las cosas con su familia mejorarían.
1:24:27 Recuerdo perfectamente ver por el retrovisor formarse una sonrisa tétrica en su rostro para después decirme unas palabras que guardé en mi memoria. Hay que pensar bien las cosas antes de hacerlas, amigo. Algunas no tienen marcha atrás. Cuando llegamos a la dirección marcada me estacioné. Él extendió su mano con la que supe iba a apagarme. Encendí la luz del interior y cuando miré su mano quedé atónito. La tenía pálida, Cadavérica, voltee para mirarlo y la visión fue peor. Todo su rostro estaba en la misma condición. Uno de sus ojos colgaba de sus cuencas y en tanto el otro era blanco y pútrido.
1:25:19 Unos pocos dientes se asomaban en sus encías, expuestas por la carencia de labios. El repentino mal olor que surgió de su cuerpo me causó náuseas. No tenía cuero cabelludo. Era su cráneo el que se asomaba. Impactado por la aparición. Regresé mi vista al frente. Escuché la puerta trasera a abrirse y vi de reojo al ser caminar en dirección a la entrada de la casa estuve congelado unos segundos más hasta que recuperé la razón y salí despavorido de esa calle. Al día siguiente le conté lo sucedido a mi amigo.
1:26:01 Este me preguntó la dirección de la parada, donde lo recogí y de la casa también. Después de darle los datos, me compartió algo más aterrador todavía. En esa parada falleció un antiguo empleado de esa empresa se quitó la vida dentro del mismo taxi que yo vi aquella noche. La dirección a donde lo lleve era su casa. Mi nombre es Hugo Ortega.
1:26:44 Esto me pasó cuando tenía 28 años, cuando comencé a trabajar de taxista en mi pueblo. Las primeras semanas fueron muy favorables para mí, con las ganancias. Poco a poco ayudaba a mi familia. Y eso me empujaba a trabajar más horas todavía. Así comencé a tomar los turnos nocturnos, que, a pesar de las advertencias de mis padres, quise hacer caso omiso. Pues vivo en un pequeño pueblo donde las noches se convierten en un mar de experiencias paranormales. Era medianoche cuando paré en un puesto de comida para cenar algo. En eso vi a una mujer que, al observar el taxi estacionado, se acercó para solicitar el servicio. Sin dudar.
1:27:33 Cancelé lo que estaba haciendo y la invité a subir ya manejando. Le pregunté el destino. Me describió un lugar que, en cierto modo, no conocía muy bien, pero había escuchado que allí no era un sitio muy confiable debido a los extraños acontecimientos que sucedían. Ella se percató quizás de mi asombro cuando me dio la dirección con una suave carcajada. Me tranquilizó diciéndome que no tuviera miedo, que nada me pasaría, pues ella no tenía malas intenciones. Le respondí que estaba todo bien, sólo que no había llevado gente hasta esa zona.
1:28:17 Era una joven hermosa, quizás unos 25 años. Vestía muy elegante. Con un perfume agradable que impregnaba todo el interior del taxi. Sin embargo, me hablaba de una manera poco común para alguien de su aspecto. Era como si en realidad estuviera hablando con una mujer mayor. Una vez que llegamos al destino, me pidió que ingresara por un atajo de terracería que supuestamente la llevaría a su casa. Este era un camino largo de total oscuridad. Por lo que, desconfíe, me detuve a la entrada del mismo. En ese preciso momento sentí que desde allí atrás ella clavó sus uñas sobre mi cuello y me exigió continuar. Tal vez piensen que debí enfrentarla cuando hizo esto, pero les juro que cuando observé por el espejo retrovisor. La chica ahora era un horripilante anciana. El estupor que experimenté mientras manejaba era indescriptible, en tanto sentía como sus uñas empezaban a lastimarme iluminado solo con los faroles del carro, divisé más adelante a un grupo de personas que, al parecer nos estaban esperando.
1:29:41 No les pude ver el rostro. Todos estaban vestidos de negro. Preso de la desesperación y sabiendo lo que me esperaba, empecé a pensar la manera de sobrevivir. Estando ya cerca del Grupo, Aceleré y Maniobré el volante para girar el vehículo bruscamente, logrando así que la bruja soltara mi cuello. En el momento en que me estabilicé, la anciana ya no estaba adentro por la puerta abierta. Imaginé que fue despedida en la maniobra que realicé. Apurado empecé la huida, pero esas cosas no tardaron en alcanzarme.
1:30:21 Les juro que no eran humanos, eran como espectros moviéndose a una gran velocidad. Escuchaba sus insultos, que entremezclaban los gritos de pánico. Reconocí a uno de ellos. Era la bruja anciana que segundos antes traía en el taxi. Metió sus brazos por la ventanilla para con una mano tomar el volante y en tanto con la otra me propinaba golpes en el rostro. Solo recuerdo gritar el nombre de Dios para después verla caer y sentir la rueda trasera de mi vehículo atropellando su cuerpo. Alaridos aterradores fueron quedando atrás mientras me alejaba totalmente fuera de ese maldito lugar.
1:31:08 Manejé hasta una estación de servicio donde pedí auxilio. No podía ni hablar. A causa del impacto vivido. La rueda que pasó supuestamente por encima de la bruja estaba cubierta de un líquido pútrido lleno de gusanos que aún se movían, mezclado con unas pequeñas plumas negras y. Restos de lo que. Parecía carne molida, nunca se encontró algún cuerpo. Pero después de conocer mi historia, nadie se atreve a cruzar de noche por ese atajo. Todos dicen que de vez en cuando allí se reúnen las brujas del pueblo para hacer sus aquelarres, que de seguro yo fui invitado contra mi voluntad aquella noche.
1:32:08 Mi nombre es Joaquín llanos, soy de México. Hoy en día trabajo en un local comercial de mi propiedad, pero lo que estoy apunto de contarles me sucedió cuando hacía viajes en mi coche trasladando a pasajeros de un pueblo a otro. Allá por el año de 1998, si bien podría tardar horas en escribir todos los relatos de terror de carretera que por aquí se cuentan, pero voy a enfocarme solamente en las que me tocó vivir a mí, que para mi fortuna no son muchas, aunque para ello antes tuve que analizar el modo de hacerlo.
1:32:55 Pues les aseguro que son experiencias escalofriantes e increíbles a la vez, mismas que me. Ocurrieron a lo largo de esas pocas semanas, que es el tiempo en el que me dediqué a ese oficio, ya que luego de última vivencia decidí mejor buscar otra cosa, siendo así que tiempo después pude iniciar el emprendimiento que hoy se convirtió en mi tienda local. El primer susto lo recibí cuando llevaba apenas una semana, cuando a pesar de haber sido advertido por mis compañeros de carretera.
1:33:35 No les hice. Caso por lo que me aventuré ciego sin imaginarme que el precio lo pagaría muy caro. En aquellos tiempos el pueblo no era tan grande ni avanzado como ahora, por ejemplo. No había mucha circulación de autobuses, lo cual nos daba la gran ventaja de ser los intermediarios básicos para los viajes. Eso sí, los pueblos a los que íbamos eran muchos, todos distanciados entre sí, estando el más lejano al que llegábamos a la distancia de 1 hora de viaje, más o menos.
1:34:19 Cuando inicié de taxista, mis compañeros me contaron sobre las cosas paranormales que se ven precisamente en esa carretera, eso debido a que una noche de casualidad estuve presente en el lugar donde nos estacionábamos, justo en el momento en el que. Uno de los. Muchachos, que llevaba más tiempo trabajando, se puso a contar lo que le había pasado la noche anterior. Éramos un grupo de 11 hombres los que nos encargábamos de hacer los viajes, de los cuales sólo 7 estábamos en esos instantes, quienes luego de escuchar la tremenda vivencia del protagonista, uno a uno, comenzaron a narrar lo que a ellos mismos les había tocado vivir también. Quedé espantado al escuchar esas aterradoras historias, no sabía si creerlas o no, algo que por supuesto. No fue impedimento.
1:35:26 Para que a partir de ese momento yo comenzara a mirar esa carretera con miedo, especialmente durante las noches y madrugadas. Ahora bien, según don pillo. Tal cual era el apodo con el que se referían a este señor, contó que eran las 10:00 de la noche pasadas cuando se dirigía junto a un pasajero a quien llevaba para un pueblo que quedaba a unos 30 minutos. En el viaje todo fue normal hasta que se cruzaron con una señora que caminaba por el costado del asfalto. Describió a la mujer como una persona ya muy mayor. Se trasladaba con un bulto negro sobre sus espaldas, el cual parecía pesado, puesto que le obligaba a caminar encorvada. A su lado iba un perro que lejos de brindarle compañía, le iba ladrando enfurecido, dándole a entender que obviamente no le pertenecía a la señora.
1:36:37 Al ver la situación, aminoró la velocidad y se acercó a su lado mientras tocaba bocina tratando de ahuyentar al perro. Con eso, cuando el animal reaccionó, se alejó de la mujer. Fue entonces que le habló para preguntarle si necesitaba que la llevara a algún lugar. Ella ni siquiera giró su cabeza para mirarlo, por lo que le volvió a preguntar. Agregando en esta ocasión que no tenía que pagarle nada que la llevaría gratis, pero tampoco obtuvo respuesta, pensando que no tenía interés o simplemente porque vivía en los ranchos de por ahí cerca, continuó con el viaje o sin antes mirar el bulto que llevaba era leña, pues alcanzó a notar algunos palos sobresaliendo de los extremos. Ni bien se alejaron un poco el dirigió su. Mirada al retrovisor para observar al pasajero que venía detrás, siendo el instante en que sintió que algo no andaba bien, pues el señor iba con su rostro pálido. No fue necesario preguntarle nada porque el mismo pasajero se adelantó a decirle con una voz temblorosa. Esa anciana era una bruja, no
1:38:07 tenía pies. Más bien en su lugar tenía patas de gallina. Entre el intenso susto y la gélida sensación que le causó lo recién escuchado, prosiguió conduciendo en silencio, luego de contestarle al sujeto que no se había percatado de ello porque no miró sus pies, pero que no sabría qué hacer si la hubiera visto. Ya que es de asustarse fácilmente. Cuando llegaron al pueblo y dejó al pasajero, comprendió que ahora le tocaba lo más difícil, que era regresar solo y volver a pasar por ese sitio sin sentirse avergonzado.
1:38:54 Contó que sacó un Rosario que llevaba en la gaveta y enrolló en sus manos mientras iba rezando. Aún no había llegado a ese lugar exacto cuando vio al perro caminando lento, tambaleando aquel mismo que le estuvo ladrando a la bruja. Y que él hecho. Cuando lo vio caer y comenzar a convulsionar, detuvo el carro y se bajo rápidamente para ver qué le sucedía, contemplando con horror como dejaba de moverse para expirar. Viendo asimismo el motivo de su deceso, el pobre perro tenía un trozo de madera incrustado en el pecho, aparte de eso, la sangre le corría por incontables heridas distribuidas por su cuerpo, como si hubiera recibido una brutal golpiza que seguramente fue propinada por aquella maldita bruja.
1:39:57 No pasó mucho tiempo desde que había terminado de contarnos eso. Cuando ya me tocó hacer un viaje, les prometo que iba con la piel de gallina. Todavía era una muchacha quien me solicitó el servicio, que para colmo de males la tenía que llevar hasta el último pueblo de la zona. Para mi fortuna, la joven no fue tan indiferente a los insistentes intentos de mantenernos platicando durante. El viaje, ya que en cuestión. De minutos me tomó la confianza necesaria para comenzar a contarme sobre los temas que yo le.
1:40:39 Preguntaba, la idea mía era más que obvia. Quería que me distrajera hablándole de cualquier cosa para así no pensar en el lorido relato de don pillo. Sin embargo, no pude evadir el escalofrío que sentí cuando pasamos por el lugar que nos mencionó, pero no ocurrió nada y pude proseguir dialogando tranquilamente con la pasajera hasta que llegamos a su pueblo. El dilema se dio cuando me tocó regresar. Pues no quería hacerlo. Solo por esa razón aproveché para estacionarme en el sector, donde usualmente las personas iban a buscar los carros con la esperanza de que apareciera alguien que me pidiera viaje.
1:41:30 Lamentablemente nadie se acercó. Y eso que estuve como 1 hora esperando, platicando y cenando unos tacos con un señor que los vendía en su puesto callejero. Intuí que nadie vendría, ya era tarde y por consiguiente, únicamente un milagro me salvaría. Resignado y tomando valor, me despedí del buen hombre. Me Subí al carro y emprendí el camino de retorno en absoluta soledad. Yo no llevaba Rosario, como así tampoco soy una persona de fe, así que dependía totalmente de mi suerte.
1:42:15 Pero de última instancia el milagro ocurrió. Conseguí un pasajero a mitad de camino, quien me hizo señas para que lo llevara mientras estaba parado a la orilla de aquel pueblo. Pero no aún así. No me salvé de la espeluznante experiencia que el destino me tenía preparado para esa noche. Y a ambos, mejor dicho, los primeros momentos fueron tranquilos. El hombre me venía contando sobre la fiesta en la que estuvo hasta recién y al parecer la pasó bastante bien. De eso no había dudas porque apenas ingresó al auto.
1:42:57 Comenzó un olor a alcohol impresionante. Poco a poco comenzó a mermar su voz hasta que de repente se quedó en total silencio. Creí que ya se había quedado dormido por el Estado en el que estaba. Pero cuando lo busqué por el espejo retrovisor vi que estaba despierto. Mas sin embargo, su semblante me dejó pasmado. Tenía los ojos abiertos al máximo, como cuando uno se espanta. Es más, su cara se puso pálida y aunque no entendía que le sucedía, preferí no cuestionarle nada.
1:43:38 Pero de repente se me vino a la mente que quizás vio algo que lo asustó. Y eso bastó para que también yo comenzara a sentirme aterrado. Le hablé, pero su indiferencia no hizo más que aumentar el temor en mí. Luego de unos segundos ya pude ver al frente las primeras luces de la zona urbana. Indicándome de que ya estábamos llegando al pueblo donde él se bajaría. Una vez más me dirigí a él para decirle que ya llegábamos y de paso le mencioné el precio que debía pagar.
1:44:18 No. Obstante, cuando estuve ya al frente de la Garita, donde la gente se refugia a esperar el transporte, me estacioné y volté a mirarlo. Pero en un abrir y cerrar de ojos, el hombre abrió la puerta y salió corriendo a toda prisa. Me quedé perplejo. En ese instante lo que menos hice fue pensar en que se marcharía sin pagarme, sino que quería tratar de comprender qué demonios le había pasado. Me bajé del taxi como para revisar el asiento, ya que él tenía usando un sombrero cuando se subió. Y lo vi correr sin él.
1:45:03 En efecto, este estaba sobre el asiento, pero no fue lo único que encontré. Había una enorme mancha de orina que ya comenzaba a producir hedor. Sea lo que fuera, que lo haya asustado. Así lo había hecho orinarse encima. Me volví a subir al auto y comencé a conducir a toda velocidad para. ¿Alejarme de ese lugar? Iba. Pensando que quizás vio algo en el camino que yo no, pero no llegué lejos cuando sentí una brisa fría chocando detrás de mi nuca, ahora fui yo quien sintió que haría mis necesidades. Encima, paralelamente a ese pánico invadiéndome, dirigí mis ojos al retrovisor de nueva cuenta, comprendiendo así lo que en realidad había ocurrido.
1:46:01 Atrás había un hombre sentado justo al lado donde venía viajando el pasajero, al que, por supuesto, no vi cuando busqué el sombrero olvidado. Era un fantasma, un alma en pena, quizás porque ese ser no podía estar vivo, venía su rostro serio. Sus ojos eran blancos, como los cabellos que se apoyaban sobre los costados de su faz. Sus labios estaban negros, tal cual era el color de sus dientes, que me enseñaba con una lúgubre sonrisa.
1:46:42 No sé hasta dónde me acompañó ese difunto. Porque les juro que ni siquiera se cómo fue posible que pudiera seguir conduciendo en ese pavido Estado. Solo sé que cuando llegué a mi pueblo, este hombre ya no estaba. Desapareció, llevándose consigo mi capacidad para dormir tranquilo, pues desde esa noche sufro de insomnio hasta el día de hoy. Creo que fueron como 3 semanas las que falté al. Trabajo cuando regresé, mis compañeros se burlaron de mí al ver que había convertido mi carro prácticamente en un santuario, puesto que no solo tenía 3 rosarios colgados en el espejo, sino que también había casi llenado los vidrios de las 4:00 ventanas desde el interior con estampas religiosas.
1:47:41 Les conté lo que me había pasado, como era de esperarse, si me creyeron, pero el sentirme apoyado por ellos no me quitó el miedo que todavía tenía. Esa fue la razón por la que les anuncié que no haría viajes tan largos, que mejor me quedaría manejar solamente dentro del pueblo. Y si salía de este no llegaría tan lejos. Mucho menos al tratarse de esa carretera donde había sufrido el susto. Por suerte, ellos no se opusieron y aprobaron mi petición, pero una vez más la noche pareció ponerse de acuerdo con las cosas del mundo espiritual para volverme a hacer pasar una vivencia 1000 veces más perturbadora. Llevaba ya unas horas trabajando con total normalidad. En esos momentos llevaba a un señor hasta los límites del. Pueblo.
1:48:47 Con intenciones de dejarlo en su casa para ya irme a descansar, cuando cumplí con el viaje, manejé hasta la esquina de esa cuadra. Y estaba a punto de darme la media vuelta cuando de pronto apareció una señora que a paso rápido se acercó para pedirme servicio. Estaba comenzando a llover y sumado al modo suplicante con el que me habló, no fui capaz de negarme. La invité a subir y mientras comenzaba a conducir, le pregunté hacia dónde iba. Al escuchar su respuesta, me arrepentí de haberla levantado. Me pedía que por favor la llevara hasta un pueblo que quedaba a unos 20 km desde.
1:49:32 Donde estábamos, ciertamente no estaba lejos, pero para ir hasta allá debía pasar sí o sí. Por aquella carretera me detuve de inmediato. Bajé la cabeza y me maldije a mí mismo, pues ahora nada podía hacer. La señora, ya estando arriba, se dio cuenta de que algo me pasaba, por lo que me preguntó si había algún problema. Levanté la mirada y dando un suspiro de resignación, le respondí que no. Que. Estaba todo bien y poniendo en marcha nuevamente el. Auto, comencé a conducir directo a mi propio infierno.
1:50:15 En esta ocasión era yo el que prefería ir en silencio. Con cordialidad y entusiasmo, la mujer me iba contando lo bien que le había pasado en la. Casa de su hija. En tanto yo trataba de poner todo de mí para no parecer grosero, le respondí a duras penas. Mi ánimo cambió un poco cuando vi que extendió su arrugada mano hacia la altura de mi rostro para poner en mi vista un pan. Asegurándome orgullosamente que este fue cosido por ella y que la haría muy feliz si lo recibía como regalo sin dejar de manejar. Tome el alimento con una mano y le agradecí el gesto para de inmediato intentar corresponderle hablándole un poco más.
1:51:09 Todo marchaba en orden y ya estábamos a punto de llegar al destino. Cuando de pronto hizo un comentario que me entumeció cada fibra de mi cuerpo, mencionó que había escuchado rumores de que me habían asustado en la carretera. Hace unas semanas. Mi reacción fue instantánea, volteé a mirarla y vi una mueca en su rostro, pero no se trataba de un simple gesto, sino de una sonrisa. Esta era siniestra. La cual me provocó escalofríos. Le pregunté quién le había contado eso y por. ¿Qué me lo?
1:51:52 Estaba cuestionando, pero continuando con su actitud, ella lanzó una carcajada para dejarme con la intriga. Eso hizo que me molestara mucho por obvias razones. Se me vino a la cabeza que seguramente la mujer era familiar. De alguno de los muchachos con los que yo trabajaba y que este se lo contó con la misma actitud burlona con la que ahora ella se estaba expresando, ya había ingresado a su pueblo y cuando pasábamos por un descampado rodeado de oscuridad, fue cuando aconteció lo Macabro.
1:52:34 Sentí una de sus húmedas y arrugadas manos. Tocar mi garganta no me presionó, pero sentí perfectamente como cada músculo de mi cuerpo se paralizó, como si ella me provocará ese efecto con tan sólo tocarme. A la vez que comenzaba a perder la respiración, apenas logré detener el vehículo. Para así quedar indefenso ante la terrorífica sensación de estar junto a una mujer que para ese entonces ya tenía bien en claro que no era normal.
1:53:15 No obstante, la vida anciana quiso ocasionarme mayor terror al acercar su boca a mi oído y arrojando un aliento asqueroso, me dijo lo que finalmente sucumbió todos mis sentidos. El que te acompañó fue mi esposo. Ese viejo loco no deja de molestar a las personas ni estando ya sin vida. A propósito, yo fui quién acabó con ese perro fastidioso y dale este mensaje a tu compañero. Pronto recibirá a su merecido por andar divulgando lo que yo hago por las noches. Luego.
1:53:59 De decirme eso me liberó la respiración. Regresó a mí y pude volver a ingresar aire a mis pulmones. Aún así, me quedé petrificado mientras escuchaba como la bruja abría la puerta y se bajaba del auto de un gran salto. Esta se perdió en la oscuridad del sendero. Acto seguido recuperé el control de mi cuerpo. Por lo que sin demorar ni 1 segundo, escapé de ese maldito sitio. Esa noche. Fue La Última Vez que salí del pueblo con pasajeros y tardé una semana más en recién animarme de nuevo a salir a trabajar, pues la necesidad económica pudo más que el miedo, pero como les digo, sólo me movilizaba dentro del pueblo y jamás me atreví a hacerlo de noche. Debo mencionar que lo que aquella señora me dio no era un pan, parecía más bien un pedazo de masa putrefacto. Gracias a Dios no me enfermé al ingerir aquella asquerosidad hablé con mi compañero al día siguiente de haber tenido esa siniestra experiencia, le di el mensaje que me había dado la bruja pidiéndole que se cuidara mucho. Que mejor buscara ayuda para que no le pasara nada. Este me hizo caso, pero
1:55:34 paradójicamente este buscó otra bruja para que le hiciera un trabajo de protección y al parecer le funcionó, pues a él no le pasó nada. O tal vez en realidad él no era el verdadero objetivo. Pues su madre falleció de un infarto fulminante semanas después de lo acontecido. Muchos piensan que las historias de carreteras son solo para entretener, pero yo les aseguro que nadie puede tomar como un entretenimiento luego de tener un contacto con esas almas condenadas. Se los digo yo que hasta el día de hoy llevo grabado el terror que me tocó vivir.
1:56:21 Y más aún teniendo en cuenta que no sólo sufrí pánico por culpa de esa maldita bruja, sino también, según ella, por quién era su esposo difunto. Es aterrador ser espectral que se me apareció en el taxi, el cual hizo orinar en los pantalones al pobre hombre aquella noche. Que sin duda alguna, también fue un desgraciado brujo estando en vida, sea como sea, que haya sido también este forma parte de mis aterradoras anécdotas de carretera. Tengo muchas otras para contar, pero eso lo dejo para otra ocasión. Muy buenas noches y hasta la próxima.
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