May 13, 2026

NO TE QUEDES SOLO EN UN VELORIO │HISTORIAS de Terror y Relatos de Terror Paranormal

NO TE QUEDES SOLO EN UN VELORIO │HISTORIAS de Terror y Relatos de Terror Paranormal
NO TE QUEDES SOLO EN UN VELORIO │HISTORIAS de Terror y Relatos de Terror Paranormal
Inframundo Relatos De Terror
NO TE QUEDES SOLO EN UN VELORIO │HISTORIAS de Terror y Relatos de Terror Paranormal

Historias de Terror, Leyendas Espantosas, Relatos Paranormales y Cuentos para Dormir que podrían asustarte esta noche:Historias de terror de velorios y cementerios, relatos oscuros narrados para quienes disfrutan del horror paranormal, los encuentros sobrenaturales y las experiencias que suceden entre tumbas, ataúdes, sombras y noches de absoluto silencio.En este episodio escucharás sucesos extraños en funerales, apariciones inquietantes en panteones y presencias malignas que acechan entre los muertos.Hoy escucharás 4 historias de terror en velorios y cementerios, relatos ocurridos en lugares donde el duelo, la oscuridad y el misterio pueden convertirse en una verdadera pesadilla.Desde entidades que se manifiestan junto a los ataúdes, hasta encuentros aterradores entre lápidas, mausoleos y caminos cubiertos de niebla.El episodio de esta noche incluye: Historias de Terror en VELORIOS CEMENTERIOS 00:00 RELATOS DE VELORIOS Y CEMENTERIOS01:28 CAJA VACIA13:17 TIERRA NEGRA23:09 LA SOMBRA DEL DIABLO33:09 EL VIEJO PANTEON NIDO DE BRUJASTemas relacionados con este video:relatos de terror, historias de velorios, historias de cementerios, terror paranormal, apariciones en cementerios, fantasmas en velorios, relatos sobrenaturales, miedo real, panteones embrujados, sucesos paranormales, entierros, ataúdes, sombras en el cementerio, leyendas urbanas, entidades malignas, presencias extrañas, cuentos de terror, historias de miedo, relatos nocturnos, horror en funerales, experiencias paranormales, voces del más allá, tumbas embrujadas, terror en la noche, relatos para dormir, historias escalofriantes.#InframundoRelatos#RelatosDeTerror#HistoriasDeVelorios#TerrorEnCementerios#HistoriasParanormales#RelatosSobrenaturales#HistoriasDeMiedo#Fantasmas#TerrorNocturno#CementeriosEmbrujados

0:01 Atorado entre las ramas estaba el cuerpo de don José. El panteonero tenía una expresión espantosa y su cara llena de sangre se encontraba completamente inmóvil, sin vida y no tenía ojos. Comunidad. Creo que lo que voy a decir a continuación es inevitable. Todos vamos a terminar en el mismo sitio, tarde o temprano, en algún momento de nuestras vidas estaremos en un agujero dentro de una caja mientras otros nos miran en silencio.

0:50 Pero antes de que llegue ese día hay historias que se quedan en esos cementerios entre los velorios y tumbas. Historias de quienes ya se fueron y de quienes sin querer, se quedaron un poco más de lo debido. En este episodio nos adentraremos a escuchar relatos dentro del cementerio o en velorios, donde la tristeza llega a ser profunda. Te invito a pagar la pequeña luz de tu habitación para escuchar Inframundo. Caja vacía, historia de terror basada en ellos reales.

1:38 Esto me sucedió en una ocasión que asistía a un velorio en general zuazua, en el estado de Nuevo León. Había muerto el abuelo de mi mejor amigo y compañero de estudios de agronomía por solidaridad a su pena. Decidí acompañarlo esa noche. Era lo mejor que podía hacer. Mi nombre es José Ballesteros. Lo que les contaré es una experiencia bastante horrida. Como yo vivía en Marín, no conocía su casa, por eso había hecho un poco más de 1 hora para llegar. Recuerdo que era una noche de lluvia. Sería tal vez a unos minutos antes de las 8:30 de la noche, cuando llegue a la vieja funeraria, bastante escondida. Por cierto, el lugar era pequeño y sombrío. Apenas estaba iluminado por una tenue luz y no tenía ventanas a los costados.

2:44 Aunque me pareció extraño que no se encontrara nadie, supuse que tal vez era causa de la lluvia fría que ya había arreciado. Llegué a pensar que no era ahí, pero enfrente había un ataúd con 2 velas encendidas. Me senté en la parte de atrás, donde de vez en cuando me iluminaban los relámpagos. No quise ir a asomarme a la caja porque aparte que no conocí al abuelo de mi amigo, esta se encontraba cerrada. Decidí mejor esperar a que llegara Ignacio, mi amigo, para darle el pésame y de paso preguntarle qué había sucedido con su abuelo. Seguramente viviría por ahí cerca y no tardaría en llegar. Los minutos pasaban y no llegaba nadie. No llevaba prisa porque ya no alcanzaba el último camión para regresar a Marín y a esa hora ni loco me regresaba caminando. Porque eran alrededor de 15 km menos. Lo haría con el agua encima, porque no me gustaba escuchar los truenos.

4:00 Como era un viernes, me podía quedar sin problema pasar la noche ahí y aunque tenía un trabajo de medio tiempo, descansaba los sábados. Además, mi amigo ya me había comentado que velarían a su abuelo toda la noche. No sé por qué, pero. Ahí donde estaba sentía la mirada de alguien. Cómo esa funeraria era solo 1/4 de madera. Lo único que podía escuchar era el sonido de la lluvia, aunque de vez en cuando tronaban las paredes. Miré el reloj porque se estaban pasando los minutos con rapidez y mi amigo no aparecía.

4:45 Estaba sumido en mis pensamientos. Cuando escuché que tocaron en la madera, lo hicieron 3 veces. No había sido en la puerta porque la tenía enseguida supuse que sería en el techo, pero con el mal tiempo que había quien haría una cosa así, de nueva cuenta se escuchó. Me le quedé mirando al ataúd. Me negaba a creerlo, pero todo hacía suponer que de ahí venía ese sonido. Luego de un rato se escuchaban algunos murmullos. Ahora sí, me levanté y me asomé afuera. La calle seguía desierta y oscura.

5:27 De nuevo miré el ataúd. No había donde más buscar porque el lugar era muy pequeño, no podía ser, los golpes salían de ahí. No tuve el valor de acercarme a comprobarlo. Además, si resultaba así, lo único que ganaría sería un gran susto. Me tuve que quedar sentado porque no tenía donde más ir. Como a media hora llegaron 2 mujeres vestidas completamente de duelo e incluso cubrían sus rostros con velos negros. Tenía mucho que no veía señoras vestidas así.

6:09 Pasaron a mi lado sin percatarse de mi presencia. Las miré acercarse al ataúd, abrieron la tapa murmurando algo y la cerraron. Luego se pusieron a llorar. Después de unos minutos me comencé a sentir incómodo porque su llanto era extraño. En lugar de llorar, como normalmente lo hace una persona, parecía que habían ruidos cada mujer. Hacía un sonido muy diferente. Era tanto, así que comencé a sentir escalofríos más que un llanto. Parecía una melodía macabra.

6:50 Luego de un rato de estar así, comenzaron a rechinar los dientes. Ya no aguantaba eso me quería salir, pero la lluvia estaba más fuerte cada vez y poco a poco los relámpagos y truenos. Me pusieron más nervioso todavía. Peor fue cuando se escuchó el estruendo de un rayo bastante cerca de la funeraria de rato. Entró una persona más. Era un hombre de aspecto cadavérico, con manos largas y placas con los pómulos marcados, los ojos unidos e impresionantes ojeras, aunque.

7:32 Había otras bancas. Se sentó justamente a mi lado. Ni siquiera me dio las buenas noches con una voz grave. Hizo el comentario sobre el mal tiempo y sonrió. Yo solo moví la cabeza para decirle que tenía razón. Ese extraño señor también vestía de negro con un sombrero grande. Lo que me pareció extraño fue que. Aunque afuera seguía la lluvia bastante fuerte, él apenas se había mojado. Después de intercambiar algunas palabras conmigo, palmeó mi espalda, se levantó y caminó despacio. Se unió a las mujeres, no a llorar, más bien hacer ruido, así como lo hacían ellas.

8:24 También abrió la caja y algo puso adentro. Yo nunca había visto que se hiciera eso en un velorio. Yo volteaba constantemente para ver si veía venir a mi amigo, pero la calle seguía oscura, solitaria y llena de agua. No sabía que hacer o para donde irme, porque esa era la primera vez que visitaba el general Suasúa. Había llegado a la funeraria por las señas que me habían dado unas personas, pero desconocía el domicilio de Ignacio. Desde mi lugar miraba a esas personas a actuar de extraña manera, levantaban las manos e inclinaban la cabeza.

9:14 La situación se volvió más inquietante cuando llegó más gente, 2 hombres y 3 mujeres. También todas vestidas de negro completamente. Ellas con velos, se colocaron alrededor de la caja por lo oscuro del lugar. Parecían sombras de vez en cuando que se confundían entre sí. Luego de saludar se hacían una media reverencia, algo murmuraron las recién llegadas. Entonces todos comenzaron a voltear a verme, aunque. No lograba verles la cara a todos por los velos que las mujeres traían. Sentía que me observaban con insistencia. Luego volvían a secretarse e incluso uno de ellos me apunto con su dedo.

10:06 No había duda, hablaban de mí. El señor de sombrero, el que me había hablado, caminó hacia mí, se me puso enfrente. Y me recorrió con su vista, como tratando de reconocerme. Me dijo Bajando la voz que me encontraba en el lugar equivocado y que debía irme. Luego me pidió que le siguiera la corriente para que todos escucharan. Preguntó con voz fuerte que si yo era nuevo en el grupo o que así hay porque era una sesión privada. Le dije que solo iba al velorio del abuelo de mi amigo.

10:50 Me preguntó si mi intención era embrujar a alguien, a lo que moví la cabeza para decirle que no me miró con descontento. Luego me pidió que lo acompañará. De hecho, me jaló del brazo. Caminamos rumbo al ataúd, sintiendo la fuerte mirada de esas personas. Estábamos por llegar cuando una de ellas levantó la tapa de la caja. Ese señor me dijo que ahí no había ningún velorio. Al asomarme al interior me sorprendí porque no había un cuerpo en su lugar. Varias fotografías, mechones de cabellos y algunos pequeños animales formaban una cruz. Además de ahí del cajón salía algo negativo. Como una fuerza o una maldad, sentí que se me erizó toda la piel.

11:48 Poco a poco me fui haciendo para atrás. Mire al señor del sombrero, quien ni siquiera parpadeaba al voltear para salir de ahí. Todas las bancas se encontraban llenas de hombres y mujeres vestidos de negro. No entendí a que hora llegaron porque solo habían pasado unos segundos. Desde que me quité de la puerta pasé por en medio de todos esas personas comenzaron a hacer extraños sonidos. El pasillo se me hizo eterno. Cuando salí ni siquiera me importó el agua o los truenos, ni nada. Camine pisando charcos por entre la oscuridad hasta encontrar una pequeña tienda que ya estaba por cerrar. ¿Por suerte el dueño conocí a mi amigo y me dijo, cómo llegar al velorio de su abuelo?

12:45 Ya en la casa de Ignacio pude platicar con él. Me contó que ahí donde me metí hacían brujería y hasta sesiones espiritistas. Me dijo que la funeraria estaba en la otra cuadra. No me quedé al entierro. Amaneciendo me regresé a mi casa. Por temor a volverme encontrar con aquellas personas Tierra negra, historia de terror basada en hechos reales.

13:31 Cuando tenía 24 años falleció mi mamá. Entonces entré en depresión. Por unos días dejé de comer e incluso de dormir. No me importaba nada, la verdad, quería morirme. El motivo era porque nunca fui buen hijo por lo mismo, no tenía buena relación con ella, sólo que ahora con su partida, me sentía arrepentido. Muy buenas noches, comunidad. Mi nombre es Sebastián Soto, espero les guste mi relato. A mí no me gustaban los panteones, mucho menos de noche, porque soy de esas personas que creen en cosas paranormales. Entonces se me figuraba que ahí era un lugar para manifestaciones, sobre todo del demonio, pero una noche que me dio por tomar de más, decidí ir a visitar a mi mamá a su tumba para pedirle perdón, solo que eran las 11:00 de la noche. Sin importarme la hora y sin decirle a nadie, salí de la casa, Caminé Agarrándome de las paredes para no caer. Luego de andar un rato por las calles oscuras, llegué al llamado Camposanto.

14:51 Obviamente el panteón se encontraba cerrado. Al asomarme mire al Velador recargado en la pared fumándose un cigarro, le expliqué mi situación y le pedí permiso para entrar. Al ver mi estado de embriaguez se opuso y con malas palabras me dijo que dejara de molestar. O llamaría a la policía todo el cementerio estaba mal iluminado, la poca luz que tenía venían de las lámparas de la calle y un foco amarillento que había en la entrada. Eso no era suficiente para alumbrar las tumbas. Entonces el resto del panteón se encontraba con una completa oscuridad. El ambiente olía a Tierra húmeda y a flores marchitas, sin que se diera cuenta el cuidador del panteón. Caminé unos 40 m y tomando valor que el alcohol me daba como pude, brinqué la barda.

15:54 De hecho cuando caí fui a dar al suelo. En ese momento no me dolía nada. Caminé despacio entre tumbas y tratando de no hacer ruido a causa del alcohol. No me dieron miedo las tumbas ni los monumentos, que estando entre la oscuridad parecía que me observaban. Me sentía algo mareado y aturdido. Aún así, no sé cómo pude dar con la tumba de mi madre. Como todo me daba vueltas, me dejé caer sobre el montón de Tierra que aún se encontraba fresca y estuve llorando porque nunca había sido el mejor de los hijos y eso había hecho sufrir mucho a mi mamá. No sé cuánto tiempo.

16:45 Estuve ahí horas, quizás hasta que por fin me levanté. Trastabillando, caminé hasta una tumba que tenía muchas flores y de ahí tomé algunas, las puse sobre la tumba de mi madre mientras le daba el último trago a la pequeña botella de vino que llevaba en la bolsa de mi pantalón. Luego de beberla, la arrojé con coraje y le prometí a mi mamá que dejaría ese vicio. Y si no cumplía que el diablo me arrastrara de las patas hasta un pozo y me enterrara. Vivo muy cerca de su tumba. Cuando me di la vuelta para irme, escuché que algo cayó muy cerca de mí.

17:30 Voltee pensando que quizá ya me había descubierto el panteonero. Sí observé a alguien solo que no podía ser el cuidador, porque lo que alcancé a ver era una persona de unos 2 m de altura. Moví la cabeza varias veces para estar seguro de que no lo imaginaba. Eso, lo que fuera, se metió en la parte oscura del panteón. Quizás por mí embriaguez no lo pensé. Decidí ver de qué se trataba y caminé hacia allá. En esa área la hierba se encontraba crecida y algunas tumbas deterioradas.

18:14 Mientras avanzaba, todo se quedó en ni siquiera se escuchaba el ruido de los grillos, sólo el de mis pasos sobre la grava suelta. Aún así anduve entre la oscuridad. No entiendo por qué de pronto entré en conciencia y al verme rodeado de tumbas en medio de un lugar al que siempre le había tenido miedo, me quedé paralizado. Entendí que tenía que salir de ahí lo más pronto posible. Me quise ubicar porque así de pronto me sentí perdido. Todas las tumbas me parecían iguales y ya no recordaba para dónde se encontraba la salida. O por lo menos por dónde me había metido. Traté de mirar el fondo de la entrada, pero no estaba por ninguna parte.

19:07 Caminé para un lado, luego para el otro, sin encontrar la salida. Me sentía como en un laberinto oscuro y tenebroso. Agarre aire y traté de entrar en calma porque ya me estaba desesperando. De vez en cuando escuchaba un ruido, como si alguien me anduviera siguiendo por el Panteón. De pronto miré la barda y me apresuré para salir de ahí, aunque con mucha dificultad, pero logré brincar por la calle a por el paso y en unos cuantos minutos ya me encontraba en mi casa, a un lado de mi cama me sacudí toda la Tierra que traía.

19:50 Aún nervioso por lo que había visto en el Panteón, busqué en todo mi cuarto hasta encontrar 1/4 de botella de alcohol, el cual me lo bebí de un solo sorbo. Solo así me quedaría dormido. Apenas sentí que el sueño me vencía cuando me estiraron los pies. Fue tan fuerte que casi me sacan de la cama. Pensando que quizás era algún familiar, ni siquiera volteé a mirarlo y me volví a acomodar en mi lugar, pero apenas lo hice. Me volvieron a Jalar, esta vez con más fuerza, tanto así que fui a dar al suelo. Ahora sí me levanté de manera agresiva. Le iba a reclamar a quien fuera que me había tumbado, pero en la habitación no había nadie.

20:45 Me volví a acostar. Me acuerdo que mis piernas las sentía entumecidas, pero sobre todo heladas. Aún así, me quedé dormido. Desperté cuando una de mis hermanas me habló volté para todos lados porque me encontraba en el suelo, boca arriba, con los pies prácticamente saliendo por la ventana. Me levanté deprisa. Mi hermano me preguntó qué había pasado. Hasta ese momento me di cuenta que en el suelo donde había sacudido la Tierra de Panteón había unas huellas muy raras. Parecían de un animal, pero un poco más grandes que las huellas de un hombre adulto. Mi hermana, que creía también mucho en las cosas paranormales, me preguntó de dónde había salido esa Tierra negra. Me aseguró que esas eran las huellas del diablo. Voltee de nuevo al suelo.

21:47 Era verdad, la Tierra era negra y las huellas parecían garras al recordar lo que había dicho eso que si tomaba de nuevo me llevara el diablo. Le conté todo a mi hermana. Entonces me aseguró que teníamos que ir a devolver esa Tierra al panteón. Pero sobre todo que dejara de tomar porque con el diablo no se juega. Juntamos la Tierra lo más que pudimos y la echamos en una bolsa de plástico. Entonces esa misma tarde la fuimos a devolver. Al llegar me di cuenta que donde me había tirado a llorar no era la tumba de mi madre.

22:30 La de ella se encontraba a unos metros más adelante. Mi hermana, después de decir unas oraciones, pidió disculpas a quien descansaba YY yo devolví la Tierra. Minutos después salimos de prisa del panteón sin siquiera visitar la tumba de mi madre. Sé que no es necesario decirlo, pero desde ese día hasta hoy jamás he vuelto a tomar una gota de alcohol y tal vez no lo deba decir así. Pero el miedo al diablo cambió mi vida.

23:11 La sombra del diablo basado en un hecho real, buenas noches, comunidad Inframundo. Esta historia me sucedió en el Estado de San Luis Potosí. En aquellas tierras, tanto en los pueblos como en los ranchos, cuando había un velorio, no había forma de evitar asistir. Allá todas las personas se conocían y en muchos de los casos, de un modo o del otro, eran familia, aunque en ocasiones no se sabía de qué lado me presento.

23:59 Mi nombre es Jacinto Solís. ¿Cuándo murió mi tío Evaristo? Mi papá nos dijo que teníamos que acompañarlo al velorio porque era una mala educación no hacerlo, a pesar de que nuestra familia era muy unida, a ese tío no lo conocía, sabía que tenía 2 hijas ya mayores producto de un primer matrimonio, pero nunca las había visto. Al único que conocía y eso de vista era a su hijo, el mayor de todos nosotros, los primos. Desde siempre. Toda la familia estaba distanciada de él, aunque se decían muchos los motivos.

24:45 El más fuerte era que cuando mi tío era joven había trabajado con la brujería y a él le achacaba la muerte de mi abuelo. La verdad eran cosas en las que pocos se platicaban y a nosotros no nos dejaban opinar. ¿No tenía acaso que nos opusiéramos ir al velorio? Cuando mi papá daba una orden se cumplía y ya ese rancho estaba como a media hora del pueblo, como nos avisaron, ya por la tarde nos fuimos casi oscureciendo. Me acuerdo mucho que el camino de terracería estaba muy mojado por la lluvia que había caído por la noche y aunque las llantas de nuestra camioneta patinaban en el lodo, pudimos llegar sin contratiempos.

25:39 Antes de que cruzáramos la cerca se observaba una lumbre donde se calentaban varios hombres. Al bajarnos ya se escuchaban algunos murmullos. Era de la gente rezando. Era la primera vez que yo estaba por ahí. Todo el rancho se veía muy descuidado, el cuarto, donde estaba tendido el cuerpo de mi tío era viejo, construido de Adobe y techo de láminas. Ahí no había luz, todo estaba iluminado con veladoras. En el patio estaban puestas cuatro mesas rodeadas de sillas, una olla de café y pan.

26:21 Estaban 3 botellas de tequila y aunque casi no se veían hombres, ya las tenían a la mitad. Entramos a ver a mi tío Evaristo. Su ataúd era a de madera nueva, recién construida, pero sin pintar. No había flores ni una cruz. Dentro de aquel cuarto solo estaban 2 señoras que resultaron ser mis primas, hijas del difunto. Ahí nos presentó mi mamá, porque mi papá se quedó afuera saludando a unos parientes de rato. Llegaron otros tíos. Yo nunca había visto a un muerto. Por eso me quedé asombrado al ver el aspecto de su cara.

27:07 El tío Evaristo tenía los ojos cerrados, pero muy sumidos. Su cara se veía extraña, como si hubiera muerto de un coraje. ¿De un fuerte dolor o quizás de miedo? Yo sabía que tenía más de 90 años, pero se veía más acabado. Una de mis primas le platicó a mi mamá que al tío Evaristo no le había ocurrido ningún accidente ni estaba enfermo de nada, pero algo raro le pasaba. Vivía preocupado y juraba que una sombra lo andaba siguiendo desde hacía semanas. Por las noches gritaba asustado que esa sombra era la del diablo y se lo quería llevar. Contó muchas cosas que se escuchaban extrañas, pero eran solo pláticas entre señoras, no por eso dejaban de escucharse feas.

28:04 Cuando me dio miedo de estar escuchándolas, me levanté y me salí al patio para calentarme con el fuego. Los hombres, mientras tomaban, hablaban también de lo que había sucedido con el tío. Era una noche bastante tranquila hasta que los perros del rancho comenzaron a ladrar. Además se notaban nerviosos de rato. Uno empezó a aullar y los demás lo siguieron. Las pocas personas que había en el velorio se santiguaron. Y voltearon hacia fuera para saber qué estaba pasando, mi primo mayor sacó un arma de su cintura y apuntó con su dedo para que miráramos los perros ladraban con insistencia hacia el monte, como si vieran a alguien entre los mezquitales.

29:00 De hecho, las ramas comenzaron a mecerse porque se soltó una corriente de aire, pero solo en el monte y alrededor del rancho las mujeres siguieron rezando, sólo que ahora lo hacían en voz alta. Mientras tanto, los hombres estuvieron atentos de lo que pudiera parecer, algunos empuñaron sus machetes, otros simplemente no quitaban la vista del monte. Recuerdo que mi papá preguntó qué era eso. Todos guardaron silencio por unos segundos. Luego mi primo dijo con voz Seca, es una sombra extraña que viene por el alma de mi papá.

29:46 Volvió a hablar para decir que mi tío Evaristo, siendo joven, había vendido su alma al diablo y esa noche le tocaba pagar. Nos aseguró que el diablo andaba buscando la manera de meterse al rancho. Dentro del cuarto de Adobe le gritaron a mi primo, se fue corriendo seguido por todos los demás. Prácticamente chocaron los hombres con las mujeres que salían. Espantadas como yo iba atrás de todos, mi mamá me alcanzó a agarrar del brazo. Me dijo asustada que no entrara porque el muerto se había levantado.

30:26 Me asomé y entre las personas alcancé a ver a mi tío sentado en eso. Entró una corriente de aire y apagó todas las velas. Luego se escuchó un aterrador grito y los hombres también salieron corriendo. Ya en el patio nos quedamos todos juntos. Volvieron a encender la fogata porque también se había apagado y todos nos refugiamos alrededor. Como no se les pasaba el susto, las mujeres se subieron a las camionetas para seguir rezando. Mis primas no dejaban de llorar.

31:06 Mientras los perros ladraban se escuchaban los coyotes que a lo lejos aullaban de manera siniestra. De vez en cuando mi prima apuntaba con su dedo rumbo a los matorrales y decía ahí otra vez, pero la verdad, yo nunca vi nada. Hasta que amaneció, los hombres entraron al cuarto de Adobe, rodearon la caja del muerto, cerraron la tapa y le pusieron clavos. Cargaron el ataúd entre todos, lo pusieron en una de las camionetas y se fueron hacia el panteón del pueblo, donde ya lo estaba esperando su sepultura. Solamente fueron ellos porque las mujeres tenían bastante miedo.

31:56 Mis 3 primos que también estaban en el velorio y yo nos quedamos a acompañarlas. Todos nos amontonábamos en las demás camionetas porque los perros de nueva cuenta comenzaron a ladrar hacia el monte. Luego de 2:30 regresaron para decir que las cosas se habían puesto tétricas. Porque el cuerpo de mi tío había estado sollozando por insistencia de mi primo mayor. Abrieron la caja solo para comprobar que su papá era un frío cadáver. Después de que lo enterraron, se soltó de nuevo el viento e hizo remolinos con la Tierra sin perder mucho tiempo. Nos despedimos y regresamos al pueblo por semanas. Lo que sucedió en el velorio de mi tío Evaristo fue tema de conversación, nadie volvió a regresar a ese rancho porque aseguraban que se veía una sombra y que se escuchaban gritos de miedo, el viejo panteón, nido de Brujas. Esto que les comparto lo viví en uno de los muchos pueblos de San Luis Potosí, como le sucedió a

33:27 un familiar, no quiero dar todos los nombres de las personas y así evitar peleas con mi familia, porque la mayoría de ellos prefieren no hablar y tendrán sus razones, que quiero respetar para mí, que en ese tiempo de 1962. Era un adolescente. Resultó tan terrible que es algo que no puedo olvidar. Los más viejos de ese pueblo, si es que llegan a escuchar esta historia, sabrán que digo la verdad o si es que aún viven en ese tiempo donde vivíamos era solo un caserío. Sin embargo, como había una hacienda, era cabecera municipal, aunque también le decían Estación Bocas. De hecho, hasta la fecha lo es, aunque otros pueblos con el paso del tiempo han crecido más.

34:23 Desde entonces ya había 2 panteones. Ahí eran enterrados los difuntos de todos los alrededores, aún así no estaban muy grandes. El panteón más viejo, dónde estaban enterrados e incluso algunos familiares de los españoles fundadores del lugar se encontraba cruzando el Arroyo Seco. Prácticamente metido entre el monte, bastante lejos de las viviendas. Por lo mismo, un lugar muy solitario y terriblemente oscuro. Por las noches un pariente de mi mamá era el velador de ese panteón. El señor llamado José Ya tenía un poco más de 80 años siendo viudo. Para él este trabajo era su vida. Además ya tenía mucho tiempo ahí. A pesar de que ese panteón estaba prácticamente olvidado, él nunca faltaba poco o nada hacía en ese lugar. Decían los más cercanos a él, que se aferraba a estar ahí porque todos los días cuidaba la tumba de su esposa. Hablaba con ella y, de paso, con otros familiares y amigos que también descansaban ahí.

35:42 Platicaba más con los muertos que con los vivos. La mayoría de las personas de los alrededores ya no se paraban por ese lugar. Decían que era peligroso y tan terrible que hasta aseguraban que ahí había un nido de brujas que en ocasiones escuchaba la risa del diablo, pero para mi pariente don José, el cuidador no era así. De hecho, el panteonero, como le decía a la gente, no creía en muertos que asustaban ni en apariciones. Además de eso, ya estaba prácticamente sordo y veía muy poco. Eso decía la gente a manera de broma, era una ventaja para el viejo porque no podía ver ni se daba cuenta de las cosas terribles que pasaban dentro del llamado camposanto. Sin embargo, eran muchas las personas que aseguraban haber visto bolas de fuego que bajaban de los cerros cercanos y se metían a ese lugar, sobre todo ya muy entrada la madrugada. Otros decían que era de ahí de dónde salían las Brujas todas las noches a recorrer los alrededores y en ocasiones celebraban sus aquelarres en muchas ocasiones. Le habían dicho a don José que ya no se parará por ahí porque se estaba exponiendo a mucho,

37:13 pero él sólo sonreía. Decía de manera sarcástica que si se encontraba con una bruja, le pediría que le quitara los ojos que ya no le servían y que le pusiera unos de gato y así poder ver en oscuridad. Él no le temía a las Brujas, ni al diablo, ni a nadie ni a nada. En una ocasión, una de sus hijas fue a buscarlo al panteón porque ya tenía 3 días que no iba a su casa. La señora llegó y encontró el panteón abierto, el viejo Cuartito donde se quedaba su papá. También estaba solo con la puerta de par en par. Se puso a gritarle, pero no apareció. Después de buscarlo toda la mañana, comenzó a preguntar a los familiares y amigos.

38:05 Para saber si alguien lo había visto o sabía algo de él. Como no encontró respuesta, pidió la ayuda de otros. Algunos lo harían por el pueblo en el monte e incluso por los caseríos cercanos como maravillas y santuario. Mi mamá se ofreció a ayudar y yo la acompañé junto con una de las hijas del panteonero llamada Josefa. Fuimos a revisar el cuartito del Panteón para ver que encontrábamos todo parecía normal. No había desorden ni nada que dijera que le hubiera sucedido algo malo, pero la primera cosa extraña que vimos fue que las paredes y las puertas por el lado de afuera estaban rasguñadas. Los rasguños eran profundos y recientes. Al parecer, todos los habían hecho a la misma hora, como si una manada de diferentes animales hubieran atacado el lugar ayudado de una vieja escalera de madera que encontré. Subí al techo ahí arriba había cosas extrañas, por ejemplo, mucho tizne y se podían distinguir muchas huellas. Algunas de Pies Descalzos, pero otras parecían de animales, aunque tenían diferentes tamaños. No se podrían saber cuántas eran porque iban y venían para todas partes.

39:38 La madera se encontraba quemada, así como si hubieran prendido lumbre. Además, también estaba lleno de rasguños profundos. Encontré extraños símbolos, estrellas y monos con cuernos. En algunos pedazos habían intentado levantar el techo, pero había otra cosa más. Estaba un gato muerto bastante grande y de color negro, al cual le faltaban los ojos. Me bajé porque de ahí arriba miré que alguien se metió detrás de un árbol viejo y seco. No lo había alcanzado, a ver del todo, pero me parecía que era el panteonero. Entonces le dije a mi mamá.

40:23 Me preguntaron exactamente dónde lo vi y fuimos a revisar. Caminamos mirando entre las tumbas, dimos algunas vueltas y nada. Cuando nos íbamos a retirar, mi mamá gritó, horrible, volteé arriba de un árbol grande, porque para allá miraba ella atorado. Entre las ramas estaba el cuerpo de don José. El panteonero tenía una expresión espantosa. Y su cara llena de sangre. La señora Josefa entró en una crisis nerviosa. Luego se calmó, corrió a pedir ayuda para bajarlo. Nosotros nos quedamos en el Panteón. Mi mamá me repetía una y otra vez que no viera el cadáver, pero no podía evitar voltear a verlo. No alcanzaba a verlo bien, pero parecía que el señor no tenía ojos.

41:22 Empezó a llegar la gente que lo andaba buscando y entre varios hombres lo bajaron al revisarlo. Era verdad, le habían sacado los ojos, solo que dentro de sus cuencas tenía metidos los ojos del gato. Entonces recordaron lo que él siempre decía sobre las brujas, que si llegara a verlas les pediría unos ojos de gato, porque los de él ya no le servían. Entonces dieron por hecho 2 cosas, las Brujas sí existían y el panteonero las había visto. Además de eso, su cuerpo presentaba infinidad de rasguños y en su espalda tenía marcados los mismos símbolos que estaban dibujados en el techo del cuarto donde se quedaba tenía las manos quemadas y la boca. Cocida con hilo, parecía que lo habían castigado por decir algo prohibido.

42:24 Fue una cosa espantosa para la familia. Por lo terrible del caso. Nos pidieron a todos los que ayudamos a buscarlo que por respeto no anduviéramos contando lo sucedido, para así evitar las habladurías de la gente y que el enterrador descansara en paz. Por muchos años se guardó silencio. Por eso tal vez muchos no conozcan esta historia. Luego de unos años me fui a vivir a San Luis, la capital. Muy pocas veces he vuelto al pueblo de bocas. De esto ya pasaron más de 55 años, seguramente a los que al igual que yo les tocó vivirlo.

43:08 Ya les da miedo contarlo o quizás no. Por eso hoy quise compartir esta anécdota con ustedes, la Comunidad de Inframundo, como lo dije en un principio, querida comunidad, en algún punto será inevitable y todos estaremos en un velorio, en el cementerio y no como espectadores. Seremos los protagonistas de nuestras propias muertes, nuestros propios fallecimientos y quizá nuestra vida pasará en 1 segundo, esperando poder descansar en paz y no deambulando en un mundo que ya no nos pertenece.

43:56 Me despido, no sin antes invitarlos a que comenten en la caja. Será un gusto para mí poder leerlos, poder saber. ¿Qué opinan o qué piensan de estos relatos? Le deseo dulces pesadillas, se despide su amigo Inframundo. Nos vemos en una próxima emisión más hasta la próxima.