Nov. 25, 2025

NO LOS INVOQUES – 3 Relatos Malditos: El Charro Negro, El Jinete sin Cabeza y Pacto con el Diablo

NO LOS INVOQUES – 3 Relatos Malditos: El Charro Negro, El Jinete sin Cabeza y Pacto con el Diablo
NO LOS INVOQUES – 3 Relatos Malditos: El Charro Negro, El Jinete sin Cabeza y Pacto con el Diablo
Inframundo Relatos De Terror
NO LOS INVOQUES – 3 Relatos Malditos: El Charro Negro, El Jinete sin Cabeza y Pacto con el Diablo

📍Este video es una recopilación especial con tres de las leyendas más oscuras jamás narradas en este canal.Aquí se reúnen el terror de los caminos con El Jinete sin Cabeza, el precio de jugar con lo prohibido en El Hombre Maldito por el Diablo, y el eterno perseguidor de almas: El Charro Negro.Tres relatos ya publicados, ahora en una sola entrega para los que se atreven a escuchar sin interrupciones.Advertencia: Estas historias no son aptas para oídos sensibles.¿Estás listo para invocar al horror?

Descripción
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0:00 A lo largo del tiempo hemos compartido historias que han dejado huella, relatos tan oscuros que siguen resonando en la mente de quienes los escucharon. Hoy lo reunimos en una sola entrega, 3 leyendas malditas que cruzan el umbral de lo humano, el jinete sin cabeza, el charro negro y un pacto con el innombrable. Prepárate para revivir el horror que ya fue contado, pero que aún no ha terminado esto. Es. Inframundo, muy buenas noches Alejandro y a toda la comunidad de Inframundo me presento. Mi nombre es Gustavo Herrera.

0:46 Esta historia que les comparto para mí es terrible. Me ocurrió en el estado de Nuevo León. Fue una ocasión que visité la casa de mi abuelo, allá en una ranchería cercana de donde yo vivía en casa de mis papás, porque en ese tiempo era todavía menor de edad. Por lo regular lo visitaba cada 15 días o en ocasiones cada mes, pero sí lo hacía con frecuencia. Generalmente iba acompañado de alguien ya fuera de mi mamá. O por alguno de mis hermanos menores y no nos quedábamos más de las 8:00 de la noche.

1:31 Lo hacíamos así por insistencia de mi propio abuelo, que nos aseguraba que el camino era muy peligroso, sobre todo por la noche. Y no lo decía porque hubiera maleantes o animales peligrosos. Era porque aseguraba que una vez que se le hizo tarde se había topado con un jinete que no tenía cabeza y le había dado el peor susto de su vida. Y no quería que a nosotros nos pasara algo similar según la historia que nos contaba, que, por cierto, era muy recurrente, era esta, hacía muchos años que regresaba de una boda en otra ranchería. Y se le había hecho casi de madrugada. Además, venía muy tomado.

2:22 Él era de esas personas de antes, que siempre portaba su machete y en ocasiones pistola en Cinto por lo mismo. Nada le daba miedo ni le temía a nadie. Estaba acostumbrado a andar solo, ya fuera de día o de noche, y nunca le pasaba nada. Esa sólo era una noche de dandas, pero a medio camino escuchó el galope de un caballo que se aproximaba. Lo buscó, pero no lograba ver. Nada. De pronto, un animal bastante grande y negro cruzó el camino frente a el de un gran salto de derecha a izquierda de monte a monte y siguió su camino.

3:10 No alcanzó a ver quién era, pero tanto el caballo como el jinete eran tan negros como la noche y pronto se perdieron entre la espesa oscuridad. Mi abuelo pensó que era un borracho que venía de la misma fiesta. No le dió tanta importancia y aunque tambaleante, siguió su camino, pero algunos metros más adelante volvió a suceder. El caballo venía de regreso a todo galope. Ahora sí, mi abuelo se puso listo para que ese caballo no lo fuera a arrollar por más que lo buscó para ver por dónde saldría. No lo encontraba.

3:54 Inesperadamente, aquel caballo cruzó saltando casi por encima de él. Lo. Extraño es que volvió a pasar por el mismo lado. De derecha a izquierda no supo como pudo suceder. Lo único que pudiera ser era que fuera otro jinete vestido igual o que le hubiera dado la vuelta. Pero había transcurrido muy poco tiempo. Desde la primera vez mi abuelo nos contaba que se le bajó la borrachera al escuchar que ese caballo relinchaba. Luego comenzó a dar vueltas a su alrededor y aunque lo hacía muy de cerca de él, no lograba ver nada, pero si escuchaba como aplastaba los matorrales, seguramente con sus patas, entonces muy molesto, le comenzó a gritar de Groserías y el caballo se detuvo frente a él sobre el camino que llevaba. ¿Estaba lo suficientemente cerca para darse cuenta que aquel jinete vestido de negro no tenía cabeza? Nos contaba el abuelo que nunca había visto una cosa como esa, sin sentir ninguna vergüenza, nos contó que corrió entre el monte temblando de miedo, como un niño no paró hasta llegar a su rancho.

5:27 Y todavía asustado, le contó a mi abuela quién le dijo que eso le sucedía por trasnochador y borracho. Estuvieron de acuerdo que seguramente ese jinete no era otra cosa, sino que el mismo innombrable, aunque para nosotros era una historia más de las muchas que acostumbraba contarnos el abuelo. Mi mamá no nos dejaba caminar en ese tramo del monte, solos mucho menos altas horas de la noche. Nos decía que mi abuelo pudiera hacer todo lo que nosotros quisiéramos menos. 1 mentiroso, el tiempo pasó.

6:09 Aunque ya contaba con 16 años, mi mamá todavía se preocupaba por nosotros, no nos dejaba andar solos por esos lugares. A mi edad, en vez de darme coraje, me daba vergüenza con mis amigos porque enfrente de ellos me trataba así. Por eso un día hablé con ella. Le dije que me iría yo solo a casa del abuelo y si me pasaba algo le daría la razón y jamás volvería de nuevo, sin importar los años que tuviera. Pasaban los días y no aceptaba, pero quizá.

6:49 Fue tanta mi insistencia que una tarde estuvo de acuerdo. Me dio el permiso con la condición que tuviera mucho cuidado y si regresaba con un solo rasguño donde fuera no lo volvería a hacer. Pero sobre todo me recalcó, no te quiero decir, te lo dije ese día, no estaba preparado. Entonces me esperé hasta el día siguiente. A las 3:00 de la tarde me encaminé a casa de mi abuelo. Era menos de 1 hora caminando. Muchas veces había recorrido ese tramo, por eso no tendría ningún problema al verme llegar solo, como a las 4:00 de la tarde, el abuelo se sorprendió un poco, no comentó nada, pero si lo miré de reojo, que sonrió.

7:45 Eso me hizo pensar que se sentía orgulloso de mí. En esa ocasión platicamos mucho, sus historias fueron de lo más macabras y como he hecho adrede, al final me contó su historia del jinete sin cabeza, pero esta vez, cuando creí que ya había terminado, le agregó algo que nunca había dicho antes. Me contó que no solamente una vez había visto al jinete. En otras ocasiones se lo había topado por un camino solitario y esa fue todavía más terrorífica, según mi abuelo. Le daba miedo recordarlo, nunca había escuchado que dijera una cosa así. Por eso me intrigó más.

8:31 Me dijo que caminaba muy de noche entonces recordando lo que le había sucedido tiempo atrás por ese camino. Tomó una vereda que así el tramo más largo. Por lo mismo, casi nadie transitaba por ahí. Él supuso que sería más seguro desde que lo tomo. Ese camino le pareció extraño. La mayoría de los matorrales se veían muy altos y algunos ya secos. A cada paso que daba se iba sintiendo más nervioso porque escuchaba que lo seguían. A pesar de la luz de la Luna, el monte era demasiado oscuro, pero como iba pasado de copas supuso que no miraba bien o que ya imaginaba cosas.

9:23 Mi abuelo me contó que, inexplicablemente, las ramas de los matorrales hacían el intento de Agarrarlo, pero el Manoteaba algunos de ellos se le atravesaban, obstruyendo su paso. Era tanto que sacó su machete y comenzó a tirar de Tajos para poder caminar. Cada vez le era más difícil avanzar. Cuando reaccionó se dio cuenta de que ya había perdido el camino. Ahora iba por en medio del monte, sin ningún rumbo. Mi abuelo había nacido ahí, estaba acostumbrado y conocía ese lugar extrañadamente ahora se sentía perdido. Pero no se iba a detener.

10:10 Para agarrar valor se tomó el resto del mezcal que le quedaba en su botella y envalentonado, siguió caminando. Después de mucho hacerlo, volvió a encontrar el camino. Entonces se sintió seguro, apenas llevaría algunos metros cuando frente a él algo salió rodando del monte y se detuvo en medio de aquella oscura vereda. Por lo borracho que andaba no veía bien. Pensó que pudiera ser un flacuache o armadillo cualquier animal, incluso hasta una piedra de regular tamaño, pero al llegar hasta ahí se dio cuenta de que aquello era una cabeza humana.

10:59 En ese momento, algo le recorrió todo el cuerpo, un escalofrío horrible. Después sintió que la sangre se le fue a los talones. Quiso hacer el intento de correr, pero a los primeros pasos le fallaron las fuerzas y cayó al suelo. Cuando miró la cabeza a unos cuantos centímetros de él, se dio cuenta que la cabeza le sonreía. Además, tenía brillo en sus. Ojos. Arrastrando las palabras me dijo que esa cabeza estaba viva porque sintió su aliento, además de ver que parpadeaba tratando de alejarse de ella, se arrastró entre la Tierra cuanto pudo. Nunca había escuchado al abuelo hablarme con tanta sinceridad cuando me dijo que había mojado sus pantalones de miedo que eso le produjo.

11:58 Cuando por fin se pudo levantar, corrió hacia donde fuera. Así lo hizo durante toda la noche. Aunque se sintió perdido, no se detuvo, eso sí, por donde caminara escuchaba aquel caballo a lo lejos, ya que amaneció, se dio cuenta de que se encontraba donde mismo, si acaso había caminado a unos cuantos metros en aquella vereda. Entonces tomó el camino de siempre y pronto llegó a su rancho. Desde entonces jamás volvió a tomar una sola gota de alcohol ni andar trasnochándose.

12:40 Tan tarde me aseguró que esa había sido su peor experiencia para cuando terminó de Platicarme ya pasaban de las 10:00 de la noche. Entonces le dije que ya me iba. Para llegar temprano y que no se preocupara, mi mamá no sabía por qué, pero en esa ocasión todas sus historias me parecían verdaderas. Por lo mismo me encontraba algo nervioso, pero lo trataba de disimular ante él. Algo que me pareció extraño es que mi abuelo me dijo que me llevara su machete para cualquier cosa.

13:20 Eso sí, fue raro porque a él no le gustaba prestar sus cosas, mucho menos sus armas. Yo, haciéndome el valiente, no le quise aceptar de cualquier forma, me lo dio. Me dijo que me lo encargaba mucho. También se ofreció a encaminarme un buen tramo, pero igual me negué. Me dio su bendición y me metí al monte Por Primera Vez. Sentí que me estaba metiendo a una boca de lobo. Aún así no me iba a detener. Quería que mi abuelo se sintiera orgulloso de mí. Además, tenía que demostrarle a mi mamá que ya estaba grande y que podía andar solo. Apreté el machete con mi mano y caminé despacio, atento a cualquier ruido que pudiera escuchar. Después de unos minutos y al ver que no sucedía nada, me comencé a sentir más tranquilo.

14:22 Por lo mismo guardé el machete, el silencio y la soledad. Era tanta que podía escuchar cada paso que daba. De pronto escuché que aullaron algunos coyotes. Entonces comencé a escuchar otros animales, los silbidos de las lechuzas y los grillos. Volteé al cielo y me di cuenta que revoloteaban algunos murciélagos. No sé, porque sentí que me estaban avisando de que algo malo se avecinaba. Como a medio camino. Alcancé a ver a lo lejos que alguien se encontraba parado en medio de toda aquella oscuridad. No podía distinguirlo bien porque se confundía con tanto matorral que había por ahí.

15:12 Mientras más me acercaba a aquella figura, iba tomando forma. Era un hombre corpulento y bastante alto. Quise pensar que era un cactus o un mono que hubieran puesto, pero de pronto se volvió de un salto. Se escondió entre una nopalera. Me detuve un momento y volví a empuñar el machete, dispuesto a usarlo en caso de ser necesario. Mientras más me aproximaba, mi respiración se hacía más agitada. Con mucha atención pasé por ese lugar, por más que busqué. Ahí no había nadie. Apenas avancé unos pasos.

15:58 Tuve esa sensación de que alguien te sigue. Volteé varias veces hacia atrás, pero me encontraba yo solo en medio de ese monte tan extenso. Me acuerdo que di varias vueltas para estar seguro de que no había nadie. Luego de avanzar de nueva cuenta, miré a lo lejos a esa persona, sólo que ahora, caminando muy derecho, se cruzó por el camino. No supe si eran mis nervios o mi imaginación, pero. Ese hombre podría jurar que no tenía cabeza. Al instante se me vinieron a la mente aquellas historias de miedo que siempre nos contaba el abuelo, sobretodo las del hombre sin cabeza.

16:46 Entonces supe que podrían ser verdad y me arrepentí, porque alguna vez mis hermanos y yo nos burlamos de él. No lo puedo negar. En ese momento no supe qué hacer. Se me resecaron tanto los labios que no podía ni tragar saliva. Podría regresarme, pero ya llevaba más de medio camino. Decidí mejor correr. Si acaso me faltaban unos 15 minutos para llegar a mi rancho. Ahí estaría seguro y mi mamá no tendría motivos para decirme. Te lo dije. Con el machete en mano me fui repitiendo que no le tenía miedo.

17:29 Lo hacía cada paso que daba, pero a unos 15 m volvió a aparecer a un lado del angosto camino. Ya no quise detenerme. Tenía que enfrentar de una vez aquello, lo que fuera. Recuerdo que el corazón me latía a 1000 por hora y la mano donde llevaba el machete me temblaba. Ya me encontraba unos 15 M cuando lo pude ver bien. Quien estaba ahí, si era un hombre que no tenía cabeza. Entonces corrí de regreso, sin importar lo que pasara mi abuelo, lo que dijera mi mamá, además, lo había hecho por instinto. Ni siquiera había tenido tiempo de pensar que iba a hacer al paso de los minutos y al sentirme agitado, me detuve para agarrar un poco de aire.

18:26 Como ya se sentía el frío me dolía el pecho con cada respiración, pero poco me importaba. Entonces sucedió que para dónde iba. Mire que ahí estaba ese mismo hombre parado, se volteó hacia mí y comenzó a caminar. Casi me da un infarto. Por buena suerte reaccioné rápido, saqué nuevas fuerzas y de nuevo corrí rumbo a mi rancho. No sé si solo fueron unos cuantos minutos, pero para mí pareció toda una eternidad. Todo el camino me sentía perseguido por ese hombre. No volteé para atrás, pero logré verlo varias veces que corría entre el monte, primero a uno de mis costados, después al otro. Corrí a mi velocidad, pero parecía un fantasma, porque. Lo.

19:22 Hacía sin mover los matorrales. Por fin llegué al rancho antes de entrar, me detuve porque ya no podía más. Mirando todo el tiempo rumbo al monte, Acarré Aire y me calmé un poco. Cuando estuve seguro que nadie me seguía entre por buena suerte, mi mamá se encontraba despierta, pero ya estaba acostada. Solamente me preguntó cómo me había ido. Le contesté muy tranquilo, que muy bien. Y me fui a dormir. Si aquí terminara mi historia estaría bien. Nada más sería no volver de madrugada al monte ya, pero para mi mala suerte no fue así.

20:08 A partir de esa noche escuchaba que algo rondaba sobre el techo de nuestra casa hasta caer al suelo produciendo un golpe seco. Extrañamente, nadie más lo escuchaba, sólo yo así fue por 2 noches seguidas, pero no tenía que adivinar nada. Estaba seguro que lo que se escuchaba era esa cabeza. La cosa no paró ahí. Después alguien caminaba alrededor de nuestro rancho, ya no era mi imaginación. Porque durante el día se podía ver las huellas de una persona que usaba enormes bodas. Eran pisadas de un hombre muy alto y de pie grueso que al parecer caminaba incansablemente. Ya con el paso de las noches escuchaba rodar esa cabeza, pero adentro de mi cuarto lo hacía de la puerta hasta meterse debajo de mi cama.

21:12 Saber que esa cabeza se encontraba debajo de mí me daba miedo y no me permitía dormir, pero no encontraba la forma de decírselo a mi mamá. Por eso me aguantaba. Pero ya se había vuelto un tormento. Una mañana me di cuenta que aquellas pisadas ya aparecían a un lado de mi ventana. Entonces supe que era cuestión de tiempo para que ese hombre se metiera a mi cuarto. Cuando eso pasara no sabía lo que iba a suceder para no hacer la historia tan larga. Eso sucedió una noche. Estaba soñando que caminaba perdido entre el oscuro monte.

21:56 Cuando de pronto ese jinete apareció frente a mí con una de sus manos sostenía la rienda del caballo, en la otra traía una cabeza. Fue tanto mi miedo que. Quise correr, pero me quedé paralizado. No podía quitarle la vista de encima. Me llené de horror al darme cuenta que esa cabeza que agarraba de los cabellos era la mía. En mi sueño busque mi cabeza con las manos, pero no tenía nada. Entonces desperte muy asustado al abrir los ojos.

22:36 Lo primero que vi fue a ese hombre parado. Frente a mí estaba todo vestido de negro. Al ver que no tenía la cabeza. Intenté gritar, pero el grito se ahoco en mi garganta. Hice un esfuerzo horrible porque no me salía ningún sonido. Fue tan así que perdí el sentido y ya no supe de mí. Cuando desperté no me puse a pensar si todo aquello había sido una pesadilla. En ese momento me levanté y le platiqué a mi mamá, aunque muy molesta me gritó, te lo dije Ahorita me da algo de risa, pero en ese momento tenía mucho miedo.

23:23 Por Primera Vez, sin alegar nada, le di la razón. A esa hora nos fuimos a casa de mi abuelo para contarle. Se asombró que me hubiera pasado todo eso y no le hubiéramos avisado antes. Me miró, lo pensó un poco. Luego mandó traer a un amigo suyo para que me barriera y me quitara el susto. Ese señor también era un anciano. Me dijo que tenía que hacer algunas cosas para que ese hombre me dejara en paz. Me aseguró que el jinete no me seguía a mí. El buscaba y quería su cabeza. Por alguna razón andaba rondando mi casa, por eso se me apareció. Entonces teníamos que deshacernos de ella para que ese jinete no volviera por ahí antes de cualquier cosa. Me curó de espanto mientras me barría con un huevo de gallina. Me hizo muchas oraciones.

24:25 Después de varias barridas con un manojo de hierbas, me regaló un relicario para mi seguridad y esa misma tarde mi abuelo nos acompañó a la. Casa. Todo el camino me fue diciendo que le perdiera el miedo a ese hombre, porque si no me acompañaría para siempre, por lo menos a él, eso le había dado resultado. Ya en nuestro rancho me enfoqué en retirar esa cabeza de mi cuarto a como diera lugar, pero para lograr eso teníamos que poner unos símbolos en distintas partes de la casa, sobre todo en el techo y en la puerta principal.

25:07 Si eso no funcionaba, entonces se tenía que hacer un ritual más fuerte. Con mucho miedo busqué esa cabeza debajo de mi cama. Al no encontrarla, todos la buscamos en el resto de la casa. Pero no había nada. Seguramente sólo se aparecía por las noches. Entonces aprovechamos para pintar los símbolos que nos había dicho el amigo de mi abuelo. Esa noche mi abuelo se quedó a dormir con nosotros. Me acuerdo que con machete en mano se sentó afuera de mi cuarto para que yo me sintiera seguro.

25:47 Me dijo que si miraba cualquier cosa, solamente tenía que llamarlo, por suerte lo que hicimos si funcionó, aunque esa noche no pude dormir porque estuve al pendiente de lo que fuera a suceder. La. Cabeza no rodó más ni se me apareció nadie. Tampoco sufrí de pesadillas. Gracias a Dios, todo aquello se desapareció de un día para otro y jamás volvió a suceder. A pesar de esa terrible experiencia, mi mamá comprendió que ya estaba grande y podía cuidarme solo. Claro que está demás decir que nunca volví a caminar por ese lugar de noche, mucho menos solo, y apoyé a mi mamá para que mis hermanos no lo hicieran. A partir de ahí, todas las historias que nos contaba mi abuelo las tomé como verdades.

26:44 Así, Luis y hasta su muerte varios años después. Yo, al contrario de como lo hizo mi abuelo por muchos años, oculté esta historia por miedo a que nadie me creyera, por lo increíble que es. Ahora que ya pasó mucho tiempo que tengo nietos, me atreví a compartirla en este canal para que quede grabada y bien contada, porque sé que a mí un día me fallará la memoria. Y así, cuando mis nietos escuchen, que alguien asegure que miró al jinete sin cabeza, TEN por seguro que es verdad, así como le pasó a mi abuelo, así como me pasó a mí. El olor a humedad y alcohol era todo lo que quedaba en esa habitación, las paredes amarillentas por el tiempo y la nicotina.

27:55 Era un testigo de las sombras que proyectaban las pocas velas encendidas sobre un altar improvisado en una esquina. Ni siquiera rezar tenía sentido para alguien como aquel hombre. Al final no tenía fe, solo miedo. Mi nombre es Clemente Díaz, fui periodista por muchos años, 20 para ser más exactos. El periódico donde laboraba cerró porque. A alguien no le gustó lo que la prensa decía de él, así que de la noche para la mañana muchos nos quedamos sin trabajo. Por algún tiempo me dediqué a la fotografía en eventos como bodas, fiestas infantiles.

28:39 Algo que me ayudara a tener contacto con personas que quizás me ayudarán a conseguir algún trabajo en algún periódico local. No conseguí en lo que a mí me gustaba, en cambio. Me contactó una chica con la que había trabajado en el periódico. Ella se dedica a escribir historias con el tema paranormal. No es algo en lo que me hubiera gustado involucrarme, pero era trabajo y aparte que salía a los pueblos o rancherías de los alrededores. Eso me ayudó a conocer a otras personas y ya después me llamaban para decirme que en cierto lugar había una leyenda. Una historia que querían contar y eso poco a poco llamó mi atención, aunque en un inicio era escéptico ante lo que me contaban.

29:30 Pero esas personas me demostraron en muchas ocasiones que lo que me decían era verdad, me llevaban a los sitios que me decían y en efecto, yo también fui testigo de aquello que escuchaban. Entre el estado de Sonora y Chihuahua hay un poblado. Y una persona me dijo que fuera a buscar a don Emiliano López. El me contaría algo que le sucedió de joven, así que hice mi maleta y fui a visitar a este señor. Era el mes de noviembre del año 2015. Cuando llegué a esa Comunidad, fui bien recibido por las personas. Me dieron hospedaje en la casa de Don Plácido, el chamán del pueblo. Algo que noté en esa Comunidad es que todos conocen la historia de don Emilio.

30:19 Algo con nervios, con timidez, me dijeron que tuviera cuidado con ese señor, pues había sido maldecido por el diablo. Don Plácido me dijo que temprano iríamos a casa de don Emiliano, pero que primero tenía que darme una buena protección, pues esa casa tiene una vibra muy oscura. Pues ahí por un tiempo habitó el diablo. El intentó ayudar a Don Emilio, pero se dio cuenta que hay maldiciones que es imposible erradicar y más si el mismo diablo se hace presente. Tanto él como Marcelo, el sacerdote del pueblo, intentaron alejar el mal de aquel hombre, pero algo había prometido don Emiliano a este ser que fue imposible ayudarlo.

31:10 Aparte de que nunca hasta la fecha ha querido confesar que había hecho, quizás a mí me lo contará, pero eso era algo que posiblemente no conseguiría muy temprano por la mañana, don Plácido y yo nos dirigimos a casa de aquel señor. Esta se encuentra fuera del pueblo. Caminamos como unos 30 minutos y fuimos recibidos por una mujer pequeña, doña Rafaela, la esposa de Emiliano. Creo que esas personas ya estaban acostumbrados a recibir personas que querían saber si era verdad que en esa casa había sido maldecida por el diablo. En un catre se encontraba un despojo de hombre. No toleraba la luz del día.

32:01 Era por eso que tenía veladoras encendidas mientras entraba a esa habitación. Fui recibido por malos aromas, el olor a animal muerto, a huevos podridos impregnando todo el lugar, un hedor tanauseabundo que era imposible no sentir que el estómago expulsaría lo que había desayunado esa mañana. En eso recordé las hierbas que me dijo el. Brujo. La saque de mi saco y comencé a olerlas disipó un poco toda aquella podredumbre que respiraba. El. Brujo le dijo al pobre hombre que yo era escritor y que quería contar su historia al levantar un poco su cuerpo, me di cuenta que más bien parecía un saco de huesos consumido por alguna enfermedad. Pero él no era un hombre enfermo, solo un hombre perturbado por haberse burlado y enfrentado al ser de toda maldad.

33:01 Después de las presentaciones, don Emilio me aseguró que lo que me revelaría no era de un hombre enfermo de sus facultades mentales. A partir de aquí será contada como si el mismo Emilio se las narrara. Había vivido con la certeza de estar marcado desde que era joven, a vivir en la opulencia, en ser un buen hacendado, un terrateniente que no se había conocido por estas regiones. Hay una noche que no he podido olvidar y que fue el inicio de mi ruina, de la cual hasta esta fecha no me he podido escapar ni con la ayuda de algún sacerdote. ¿Brujo o del mismo Dios en quien tenemos nuestra creencia y fe? En mis tiempos fui un chiquillo atrevido y soberbio que se sentía invencible.

34:00 No había un solo chamaco que se me enfrentara a los golpes hasta que lo conocí. Cuando tenía la edad de 20 años, aquel hombre apareció en la Feria del Pueblo. Un extraño vestido con un traje negro impecable, su rostro delgado y anguloso bajo un sombrero amplio que le daba un aire de elegancia, una elegancia que yo deseaba tener. Se dio cuenta que lo observaba insistentemente. El hombre se acercó a mí, me habló con una voz grave y muy tentadora. A la vez, me preguntó si me gustaría usar este tipo de ropa. Tener dinero y jamás preocuparme por una mañana llena de miseria y no tener que llevar un pan a la boca. Yo le contesté que sí.

34:54 Él me dijo que me podía dar todo tipo de riquezas, poder y todo lo que pudiera desear. Mujeres hermosas y un sinfín de cosas inimaginables. Lo único que pedía era mi lealtad. Adoración. Como se le da al hijo de Dios al escuchar eso, esa última palabra, le dije que no me reí de su propuesta. En ese entonces creía que la vida se moldeaba con las manos no compactos, oscuros. Su expresión no cambió. Ni siquiera parecía decepcionado. Sólo murmuró algo, un murmullo tan bajo que apenas lo entendí.

35:39 Entonces serás mío sin que lo desees. Luego desapareció en la noche y todo se quedó en silencio. Sabía que mi momento de ser todo lo que había deseado se me fue de las manos, pero no me importó. No iba a cambiar a mi Dios por uno tan falso como una moneda de 2 centavos en estos tiempos desde ese día. Todo comenzó a desmoronarse frente a mis ojos. Mi padre murió al poco tiempo, un accidente absurdo en el campo que no podía explicarse. La yunta le pasó por encima, lo cornearon y lo arrastraron hasta que falleció.

36:24 La noche que velamos a mi pobre padre, aquel ser estaba entre los dolientes, me mostraba unos dientes blancos y afilados. Con esa sonrisa de cinismo y burla tomé unas rocas que se encontraban en el suelo y se las lancé con odio y rabia y más se carcajeaba. Todos los presentes pensaron que estaba loco o que sacaba mi tristeza de esa manera. Nadie de ellos veían al diablo y de eso me di cuenta. No solo la tragedia de haber perdido a mi padre, sino que a los pocos días mis amigos se alejaron de mí, el pequeño rancho de mi padre se tuvo que mal vender, pues mi madre no quiso estar en este pueblo, así que sin más tomó los chiquillos de mis hermanos y se fue a Hermosillo, ya jamás los volví a ver. Ellos nunca regresaron y yo no los fui a buscar. A pesar de que los siguientes 40 años vivo en la vil pobreza, ya tenía la edad de 25 años.

37:32 Cuando parecía que el diablo se había cansado de haberme jodido la vida por unos años, fue cuando comencé a tener suerte y prosperidad en mi vida. Comencé a levantar los cimientos de esta casa. Cuarto por cuarto, ganando en las cartas con los borrachos y tahures de las cantinas. Mis bolsillos pronto se llenaron de dinero necesario para comenzar mis sueños, mi rancho, un pedazo de Tierra con varios corrales llenos de ganado, un establo con caballos. La vida parecía sonreírme y yo agradecido a Dios por sus bendiciones. Fue cuando a los 30 años de edad. Llegó rafaela, ella es de Guadalajara, una bella dama que robó mi corazón y nos casamos a los pocos meses. Mi felicidad era mucha, 5 hijos en total, pero después de años de arduo trabajo y una hermosa familia, los sueños que tenía se esfumaron en menos de lo que canta un gallo. Ahí donde se encontraban los potreros, una madrugada hizo nuevamente su aparición aquel ser de toda maldad y oscuridad. Sus palabras fueron como un látigo que abre una herida y que difícilmente cicatriza con los años. Mi hijo, mi primogénito, murió ante mis ojos al ser arrastrado por uno de los caballos.

39:04 Tan sólo tenía 13 años cuando falleció en mis brazos. Claudia tuvo unas fiebres que ni con los mejores medicamentos se pudo aliviar. Falleció una madrugada, solo a 3 meses de la muerte de su hermano. El miedo se apoderó de mí y sabiendo que ese ser me quería quitar todo. Desesperado, quise alejar a mi familia de estas malditas tierras y mandé a mi esposa con nuestros 3 hijos que aún nos quedaban de vuelta para Guadalajara con sus padres. El autobús donde viajaba mi familia se accidentó, entre los fallecidos estaban mis hijos, mi mujer quedó muy mal herida, así que la trasladaron Hermosillo y ya recuperando se regresó al rancho.

39:54 Así es su vida, mira ahí sentada, esperando que Dios se apiade de nosotros y nos lleve al lado de nuestros hijos. Así comenzó mi caída. En un pozo tan profundo que hasta hoy no llego al fondo. Con el paso de los días comencé a enfermarme y hubo un momento en que deseaba morir. Y cuando esos pensamientos me llegaban a la mente, ese ser se hacía presente. Jurándome que volverían mis hijos y tendría todo lo que estaba perdiendo duplicado no sé cuántas veces, pero no me dejé engañar.

40:36 Pues sabía que mis hijos estaban muertos y nadie, ni siquiera el los regresaría con vida. Miré a esta pobre mujer y me di cuenta que ella también lo veía, pero mi esposa se aferró a las cuencas de su Rosario y rezaba para disipar cualquier tentación. Fue que me di cuenta que tenerla a mi lado era una gran bendición. Si piensas que hice un pacto, no lo hice. Sé las desgracias que eso trae, pero también el que no aceptes lo que el innombrable te ofrece y aceptas, pero también el que no aceptes lo que el innombrable te ofrece también trae consecuencias, así como las que yo estoy teniendo desde enfermedades y la pérdida de mis hijos y mi padre también le atribuyo que mi madre me hubiese abandonado.

41:33 Pero con el tiempo he sacado conclusiones de que quizás ella hubiese sido la causante de todas mis desgracias y la muerte de mi padre, el que compró el rancho era un hombre acaudalado. Nuestras tierras eran las mejores y mi padre nunca quiso vendérselas. Sólo pasaron unos cuantos meses cuando mi madre vendió todo y se marchó cuando yo le dije que no me iría con ellos. Ella exclamó que estas tierras eran del diablo y que ahí de mi suerte, si yo me quedaba, pues todo a nuestro alrededor estaba maldito.

42:14 Solo espero que la muerte venga silenciosa por mi esposa y por mí. Ahora váyase buen hombre y cuente mi historia. Váyase y jamás regrese por estas tierras donde habita el diablo, me dijo, donde Emiliano cerrando sus pobres ojos para descansar. Y esperando la noche para que el señor de toda oscuridad regresara a torturarlo o llevárselo. Como le dijo, salí de ese cuarto con muchas preguntas en mi mente, pero ya no se las pude hacer. A la entrada de la casa estaba doña Rafaela con su Rosario en la mano. El chamán se despidió de ella y entró a su humilde hogar, cerrando la puerta tras de sí, sin siquiera voltear atrás.

43:01 Mientras regresábamos al pueblo, el brujo me pidió que no diera la ubicación de este lugar, pues esas 2 personas ya habían sufrido demasiado. A un lado del camino se encuentra el cementerio. Don Plácido me dijo que lo acompañara y me señaló las 5 tumbas de los hijos de aquel matrimonio. El brujo me dijo que por más intentos que se hicieron para ayudar a aquel hombre, no pudieron. El padre Marcelo, a diario, acudía a ese hogar, pero siempre regresaba todo sucio, como si lo hubiesen arrastrado por el terreno con varios golpes y heridas. Llegó a mi hogar para pedirme ayuda, pues sentía obligación de ayudar, ya que en sus tiempos de prosperidad don Emiliano siempre ayudó de buena gana cuando hacía falta algo en la parroquia. El sacerdote sabía que don Emiliano no cayó ante la tentación del maligno y era por eso que lo atormentaba. Cuando llegué a esa casa supe desde el inicio que ese era un caso perdido, pero aún así puse todo de mi parte y mis conocimientos.

44:19 ¿En esa lucha el sacerdote cayó muerto y yo? Solo no podría, pues cuando comencé el ritual, aquel ser se hizo presente, no de la forma como lo veía Don Emilio, sino de un macho cabrío. Su sola presencia nos hizo retroceder. Era él. No puedo describirlo con precisión, porque su forma parecía cambiar constantemente. Sus ojos, sin embargo, eran inconfundibles. Ardían como brasas vivas y perforaban el alma de cualquiera que estuviese en esa habitación.

44:59 La atmósfera era pesada. El aire se tornó helado, cargado de un hedor, azufre, que no podía ignorar. Don Emiliano estaba sentado en un rincón con los ojos hundidos y mirada abatida. No había necesidad de palabras. El peso de su sufrimiento se proyectaba como un grito sordo que perforaba la mente mientras trazaba el círculo protector y entonaba las invocaciones. El ambiente cambió como un viento invisible que extinguía las velas y robaba el aliento. Supe al instante que él controlaba cada elemento en aquella habitación, que yo no era más que un insecto ante su inmensidad. Él había maldecido al hombre que habíamos intentado salvar y que esa maldición no era un castigo cualquiera. Era el precio por haberse negado a aceptar lo que él le había ofrecido a cambio de su alma.

46:00 Recordé al padre Marcelo y el horror en su rostro. Cuando falleció don Emiliano me dijo que me fuera, pues nadie podía ayudarlo, solo Dios. Sentí la mano de Rafael en mi brazo, tratando de sacarme de ahí. La pobre mujer me dio las gracias y me dijo que sólo las oraciones podían mantener a raya al diablo, además que ya les había quitado todo, que ya no había nada, que el diablo les quisiera quitar. Sus almas no le pertenecían, pues ellos nunca renegaron a Dios por lo que les había sucedido. Me contó el brujo con una mezcla de tristeza por no haber podido hacer algo por ese matrimonio.

46:49 Pocas veces regresó a esa casa el brujo y siempre era lo mismo. Cada día se iban consumiendo las personas del pueblo, dejaban alimentos para que no murieran de hambre. Y así han vivido por varios años de la caridad de los del pueblo y con la bendición de aquellos que hacen oraciones. Ya sea para que Dios se apiade de ellos y por fin los recoja. Salí de aquel pueblo que hoy en día ha crecido mucho en el camino. Pensaba en esos pobres viejos y como la vida nos pone en situaciones complicadas y no todos tienen la fortaleza para no caer en la tentación del innombrable. Por mucho tiempo tuve pesadillas. Pues aquella experiencia me había calado hondo. Algunos me creyeron, otros solo me miraban como el loco de aquel pueblo, como aquel que el diablo lo había maldecido. Así que guardé mis notas, pues sabía que tarde o temprano la historia de don Emiliano sería contada. A los 2 meses que estuve en ese pueblo, aquel hombre falleció. Según me contaron la noche en que lo estaban velando, las personas que ahí habían asistido, salieron huyendo. Pues cosas inexplicables ocurrieron, el llanto de niños, las carcajadas del diablo y

48:21 alaridos de dolor de un hombre pidiendo piedad. Los más viejos reconocieron esa voz, era del padre de don Emiliano. Cuentan que lo enterraron a Rais en la Tierra. Sin un ataúd, sin envolver su cuerpo en alguna mortaja así en la Tierra sobre aquella que vivió por 55 años, doña Rafaela intentó ponerle un crucifijo en sus manos, pero de tan rígido como estaba, no pudo colocárselo. Intentó ponerlo en su pecho, pero se caía a un costado de su cuerpo.

49:01 Aunque se dice que su cuerpo fue sacado por el mismo diablo y se lo llevó. Pero yo creo que algún animal lo hizo. Pero como les dije durante esta historia, he visto y escuchado muchas de ellas, que puede ser que hayan sucedido y que el mismo innumbrable se lo haya llevado. Como temía don Emiliano, al año de su muerte falleció también doña Rafaela. Ella vivió en casa de la madre del brujo. Él quemó la casa de aquellos desdichados intentando purificar esa Tierra para que nadie hiciera invocación alguna. O jugará con una ouija intentando invocar a las pobres almas de aquellos que fueron maldecidos por el diablo.

49:48 Espero tener la oportunidad de compartir las más historias que he ido recabando en varios años. Saludos y bendiciones para todos. Es impresionante que con un poco de conocimiento se pueda acceder tan fácilmente a una maldad que no trae más que solo dolor, tragedia y desgracia. El mal habita en cada rincón del planeta.

50:31 A las malas. Eso me quedó más que claro. Muchas veces se me dijo que todos los demonios del infierno están en la Tierra, pero no es cierto. Creo que tal vez somos nosotros los que terminamos poblando ese terrible lugar y en nuestro afán por hacer caer a otros. Decidimos regresar al mundo de los vivos. Es así como lo veo o como me lo hicieron ver a la mala. Tuve que vivir un infierno en vida para poder entender un poco y por eso quiero contarles mi historia.

51:15 Me llamo Alfredo Guzmán y esto pasó en la década de los 80. Debía tener unos 19 años cuando eso pasó. Vivía con mi madre. A mi padre no lo conocí o al menos no lo recuerdo. Según me contaron, nos abandonó cuando yo era apenas un bebé y desde ahí no se le había visto nunca más. Se fue del pueblo, tal vez hasta del país. Mi mamá pasó por una depresión terrible y sólo su amor por mí la mantuvo de pie.

51:56 Salió adelante y me dio todas las comodidades que un chico puede pedir. La amaré eternamente por eso, pero me odiaré a mí mismo por el mismo periodo de tiempo. Llevaba 2 años desde el día de mi graduación. No quise entrar a la universidad. Basándome en mi propio argumento de que eso era una pérdida de tiempo, trabajaba de cualquier cosa que me saliera en una panadería, un rancho con ganado de ayudante, pión de albañil. Aceptaba cualquier oficio, pero eso no le gustaba mucho a mi madre. Decía que se había esforzado toda su vida para que yo tuviera un mejor futuro.

52:48 No para que tomara esa clase de decisiones que no me conducirían a nada. Y tenía razón. La mayor parte de lo que ganaba me lo estaba bebiendo y saliendo con mis amigos, aquellos que tenían el mismo pensamiento mediocre que yo. A Menudo me decían que de tener la oportunidad de adquirir riquezas y éxito, no la dejarían pasar. Y eso estaba seguro yo, que también lo haría. Trabajábamos juntos, pero eran más ambiciosos que yo. Fue una sorpresa que no salieran sicarios ni relacionandose con el narco, pero al final terminaron escogiendo un camino muchísimo peor que ese David.

53:39 Uno de ellos se me acercó un día para decirme que. Acababa de encontrar algo que nos cambiaría la vida todos y por fin tendríamos dinero a montones y nunca se nos acabaría. No pude contener la intriga, así que le pregunte a qué se refería sin vacilar. Me dijo que había ido a otro pueblo todo el fin de semana y allá se encontró con una bruja con la que habló una mujer que iba de paso. Y ambos coincidieron en una cantina para beberse unos tragos. Según él, ella no tenía apariencia fea, sino todo lo contrario, poseía un hermoso rostro, pero ese no es el detalle. La cosa fue que ella le entregó un libro donde estaba el paso a paso de cómo invocar a un ente demoníaco que se hacía llamar el charro Negro.

54:42 Con el cual se podía hacer un trato. Él, interesado en el trato, le daría lo que este le pediría a cambio de sus riquezas, salud y dinero. Yo de entrada le dije que eso parecía muy bueno para ser verdad, y fue cuando me confesó que José ya había aceptado y que ambos pretendían hacer el ritual uno después del otro. En ese momento me di cuenta de que la ambición de esos 2 superaba por mucho a la mía. Era sumamente increíble que quisieran ver a un espectro del infierno sólo para tener una mejor vida. Les dije que me mantuvieran lejos de eso y decidí seguir con lo mío, sin importarme que no tuviera riquezas ni dinero en abundancia.

55:37 Fue entonces cuando llego. Aquella noche en la que parecía que el cielo se estuviera cayendo, la lluvia impactaba fuertemente contra el piso. Desde mi cuarto podía ver hacia la calle a través de la ventana con solo quitar la cortina, y eso se veía como un diluvio. Los truenos partían el cielo en 2, parecían caer muy cerca del pueblo o incluso dentro. Estaba seguro de que mi madre tampoco podría dormir, pero no fui a su cuarto para confirmarlo. Creí que era tonto mirar por la ventana hasta que apareció José caminaba lento y mojándose no le importaban las fuertes gotas que impactaban contra su cuerpo, dejándolo empapado.

56:34 Me preocupaba más que. Se resbalara porque nuestro pueblo no tenía pavimento y cada que llovía se hacían charcos de barro. La Tierra no quedaba apta para pisarla sin precaución. Se quedó ahí de pie, deteniendo su marcha a mitad de camino a quién sabe dónde. El agua que caía parecía intensificarse. Era una cosa increíble de ver. No parecía normal y luego descubrí que no lo era. Detrás de mi amigo se podían apreciar unas huellas de pezuñas de caballo que quedaban grabadas en la Tierra mojada. Desde mi ventana las pude ver con claridad. El ambiente invisible ante mis ojos, avanzó hasta quedar quieto a espaldas de mi amigo.

57:34 Y ahí permaneció por unos minutos después. Él siguió su camino y el caballo lo siguió hasta que las huellas desaparecieron. El marco de la ventana de mi cuarto ya no me permitió ver más allá, a menos que saliera de la casa, cosa que no iba a pasar por nada del mundo. Fue esa escena la que me confirmó que el Charro Negro. Si era real y que mis 2 amigos habían hecho un trato con él, así como me lo anunciaron, llegaron demasiado lejos para tener dinero. Sólo faltaba que ese espectro del infierno si cumpliera con sus palabras.

58:23 Me fui a la cama, pero no pude dormir. No después de lo que mis ojos acababan de presenciar. Parecía irreal. Todavía era ahora y me costaba aceptar que en realidad pasó. A raíz de eso, ambos comenzaron a apartarse de mí. Evidentemente, renunciaron Asus trabajos y me di cuenta de que estaban recibiendo lo que me dijeron, que el charro les daría de la nada. Empezaron a presumir de dinero en cantidades alarmantes. Y la gente se preguntaba de dónde los sacaban porque no se les veía trabajar en nada. No sé cómo eran las cosas dentro de sus casas, pero estoy seguro de que el único que sabía lo que habían hecho era yo. En una ocasión me encontré a David por la noche y me saludó como si nada, disculpándose por el distanciamiento, alegando que.

59:30 Estaban tan ocupados que muchas cosas los mantenían distraídos. No quise meter el tema ese del trato que hizo con el charro, ni mucho menos hablar de José. Nos despedimos y me fui a la casa. En el fondo me alegraba mucho por ellos, pero entonces las cosas se pusieron mal para mí. Mi madre comenzó a enfermar de repente. No sé por qué. Primero fue una fiebre leve y dolores en el cuerpo, pero fue escalando hasta que ya ni siquiera podía moverse sin ayuda.

1:00:13 Los médicos la tuvieron hospitalizada por una semana y después le enviaron a casa con un tratamiento que yo sabía que no le ayudaba casi en nada. En poco tiempo adelgazó tanto que parecía que no comiera, pero la realidad era otra. Su apetito se disparó por los aires, comía más de lo que necesitaba, pero aún así no dejaba de perder. Peso. En tan solo un mes quedó irreconocible y por suerte, en su trabajo le seguían pagando. Ella sí logró ser profesional a pesar de las adversidades, algo admirable y que no tuve el valor de imitar cuando debía.

1:01:04 Recuerdo el día en que David llegó a casa para visitarme y ver cómo estaba mi madre. Le aprecié el gesto, pero pronto me daría cuenta de que no estaba ahí solo para ver cómo seguía mi vieja. Habló de José, refiriéndose a él como una persona débil que no supo cómo mantener el trato con el charro y que eso le costaría un alto precio. Le pedí que me explicara mejor a qué se refería y siguió diciendo lo mismo. Que era un cobarde, que tenía miedo a seguir recibiendo todo ese dinero y demás para luego persuadirme a mí de que hiciera el mismo ritual, me halagó hasta decir no más, comentando que yo era más decidido que nuestro amigo y que nadie se merecía más que yo una vida mejor para compartirla con mi madre. Lo rechacé todo lo que pude, pero se fue de mi casa, dejándome con una duda enorme, una vez que me dijo que si yo hacía el trato, el charro negro podría curar a mi madre, pero nada bueno podía venir de un espectro del infierno y menos de uno tan peligroso como ese.

1:02:35 Una semana después me llegaría una noticia trágica e inesperada. Mi amigo José fue encontrado sin vida en la mitad de la calle por la mañana, luego de una noche lluviosa tan fuerte como la de aquella vez. No se supo cómo fue que murió. Algunos dicen que venía borracho y cayó sobre un charco de agua. Se quedó dormido y se ahocó. Una teoría demasiado incrédula para ser honesto, pero es que en su cuerpo no se hallaron heridas ni nada. Todos esperaban que dieran el veredicto de la autopsia, pero solo dijeron que de repente su corazón se detuvo y le atribuyeron eso a un paro cardiaco.

1:03:28 Así quedó para todos, pero yo sabía que. No era tan simple. El charro negro debió haberle quitado la vida, pero eso es algo que David no me diría por nada del mundo. Me quería convencer con tantas fuerzas que omitiría ese importante detalle sobre el trato. Me quería concentrar en mi madre, que no dejaba de empeorar y la gente no ayudaba para nada. Comenzaron a decir que si ella estaba así era por mí decepcionada de tener un hijo que no siguió los pasos de ella y se quedó sin salir adelante. Además, comentaban que la herencia que me dejaría la malgastaría en licor y con mujeres y en verdad eso me hacía sentir muy culpable.

1:04:19 Comencé a pedirle perdón a Dios por las noches y cada que tenía la oportunidad. Le decía a mi madre que iba a estudiar, que saldría adelante en la vida. Ella me decía que con lo que me darían después de su muerte podría serlo. Mientras adornaba su rostro con lágrimas. Ella misma sabía que la enfermedad la mataría, pero yo tenía que hacer algo fuera. Lo que fuera fue de ese modo en que terminé acudiendo con mi amigo David y le hice saber que había ganado. Confesé mi interés en hacer un trato con el charro a cambio de riquezas, pero sobre todo a cambio de que salvara a mi madre y le permitiera vivir muchísimos años más de vida. Mi amigo me dijo que todo eso él lo podía hacer.

1:05:01 Solo debía pedírselo y después aceptar el trato que me ofrecería. Nos fuimos al monte por la noche, a una cabaña abandonada y ahí hicimos el ritual paso a paso. Y a él se lo sabía de memoria. No fue necesario usar el libro que aquella bruja le dio. Una vez que terminamos comenzó a caer aquella lluvia fuerte sobre el pueblo. Me dijo que me fuera y caminara por el pueblo y que debía detenerme al escuchar a un caballo galopando. Se sintió como aquella escena de José frente a mi ventana, pero el ritual ya estaba hecho, así que hice lo que me pidió. Caminaba lento para no caerme, pero en el fondo sabía que eso no pasaría. Llegando a mi casa escuché aquel sonido que David me dijo, el caballo estaba detrás de mí. La sombra en el piso me lo hizo saber al Voltear, lo vi, era negro, con unos ojos amarillos, como si echaran fuego, y su jinete era un hombre esquelético con un sombrero exageradamente grande.

1:06:00 No sé cómo lo podía mantener en su cabeza. Él mismo me dijo que escuchó mi petición, pero me advirtió que hacer un trato con él era demasiado peligroso. Sin más se acercó, se inclinó hacia mí y me estiró su mano para estrecharla. Así cerraremos el trato. Le pregunté qué quería a cambio. Hasta le ofrecí mi vida, pero me la rechazó. Dijo que le tendría que dar lo que quisiera, pero que le encantaba más recibir dolor, sufrimiento y tormento. No nos íbamos a quedar ahí hablando, así que no tuve más remedio que estrechar su mano y entonces todo quedó hecho. Pasó a mi lado con el caballo y siguió por la calle hasta que su figura desapareció como si de una nube de humo se tratase. Las huellas del caballo no se borraban fácilmente, pero pronto lo harían.

1:06:48 La lluvia era demasiado fuerte. Regresé a mi casa y me quedé por unos minutos observando a mi madre dormir. Haría todo por ella. Estaba seguro de eso, no podía dar veracidades. Si mi alma ya no era posesión mía, pero quería que ella sanara pronto esa devoción hacia ella sería puesta en duda o al menos aprueba, tal y como mencioné antes. Nada bueno podía venir de un espectro tan peligroso del infierno y no me equivoqué, pero a fin de cuentas, terminó cumpliendo con lo prometido. Al día siguiente, mi madre se puso de pie por sí sola. Después de más de un mes en la lucha contra esa enfermedad, gritó de alegría y me dio un fuerte abrazo.

1:07:32 Mi corazón se llenó de felicidad. Yo había interrumpido su hora de muerte y prolongado su vida es todo lo que un hijo haría por su madre. Decreté para mí mismo que haría lo que fuese necesario para mantener las cosas así. Y esa semana que pasó fue de lo mejor. Tuve un nuevo trabajo como albañil y me pagaban demasiado bien. Casi no podía creer que ese fuera mi sueldo, pero sabía que el charro hacía lo suyo. Tenía ventaja ante los demás por el trato que hice. Salía de fiestas con David Bebíamos y GASTÁBAMOS como si fuésemos ricos, pero eso solo era una fachada, una imagen que pronto se desvanecería.

1:08:12 Una noche, el propio David me confesó que mantener ese trato era demasiado y que estaba comprendiendo las decisiones que José tomo al final y que lo condujeron a su muerte. Ahí ya estaba propenso a decirme qué fue lo que sucedió en realidad, pero de todos modos no lo hizo. Creo que le dio tanta vergüenza admitir que todo lo malo que estaba a punto de pasarnos era por cosa suya. Debió haberse quedado el libro para él. La bruja de algún modo lo manipuló y tanto él como nosotros habíamos caído en la trampa. David parecía que me quería decir algo, pero se detenía. No podía saber cuál era el dolor que escondía hasta que me tocó experimentarlo en carne propia. Comenzó una noche en la que, por muy cansado que me encontrara, no podía conciliar el sueño.

1:09:01 Algo impedía que me quedara dormido y luego supe porque dentro de mi cabeza comencé a escuchar gritos de dolor de personas que no conocía. O al menos que no reconocía solo con sus voces suplicaban que se detuvieran, clamaban a Dios y pedían perdón por los pecados que los condujeron a eso. Luego estaban otros que solo gritaban sin articular una sola palabra. Al parecer, ni siquiera tenían derecho de reclamar o suplicar para que su dolor se detuviera. Se sintió mal la peor sensación del mundo y no se detendría ahí. En mi propio cuarto apareció el espectro de mi amigo José, con muchas quemaduras en su cuerpo y una cadena de metal amarrada a su pie. Su rostro era de IRA, estaba enfadado conmigo por alguna razón y casi escupiendo me dijo que me estaba esperando en el infierno porque ahí vamos a arder los 2 por haber hecho el trato con el charro.

1:09:56 Me dijo tantos insultos humillantes que prefiero no contarlos en estas palabras que escribo. Me hizo llorar, pero nunca dejó de hablarme con rabia. Al final se desvaneció y las voces también, pero eso duró como 2 horas y los siguientes días eran experiencias así como esas. Muchas veces no aparecía José, pero sí escuchaba al caballo del Charro fuera de mi cuarto, como si hiciera ruido, solo para yo darme cuenta de que ahí estaba vigilándome u observándome en todo momento mi límite. Fueron 15 días. Al decimo séptimo no pude aguantar más e invoqué al charro, así como lo hizo David.

1:10:37 De nuevo cayó la lluvia sobre el pueblo y salí a las calles para encontrarme con él. Recordé que hacía rato que no veía a mi amigo y sentí como si algo le hubiera pasado. Mi cabeza era una tormenta de pensamientos hasta que escuché el sonido del caballo a mis espaldas. Volteé, pero lo que vi no era lo que esperaba. El charro estaba sobre su corcel. Pero en sus manos sostenía unas cadenas de acero muy gruesas. Del otro extremo estaba el cuerpo de David, casi sin ropa y atado por las piernas a las cadenas. Supe de inmediato que ese no era su cuerpo como tal, sino su alma. Ya no se encontraba con vida. Era un hecho muy evidente. El charro me preguntó qué quería y le dije que ya había tenido suficiente del trato, que por favor lo deshiciera. Me tuve que poner de rodillas para suplicarle y se echó a reír.

1:11:28 No me dijo una sola palabra, solo se fue y me dejó ahí el alma de David. Dejó el rastro por toda la Tierra mojada hasta que desapareció junto con el charro. Las voces por las noches desaparecieron, pero ya yo sabía lo que eso significaba. Mi madre volvió a enfermar y en tan solo 2 días murió. Actualmente pido por su alma esperando que en verdad no se encuentre en el infierno. Como ya sabrán, David también murió. Fue encontrado sin vida en su cuarto seguí mi vida hasta donde pude. No sé cuánto tiempo me quedé, pero quería desahogarme, contando esto antes de partir al más allá. ¿Y bien, infra escuchas qué opinan al respecto de esta aterradora historia de un ritual que se hizo para sacar beneficio de riquezas, poder, lujos?

1:12:26 El charro negro, al parecer, no es solo una leyenda, va más allá de eso, los leo en los comentarios.