Sept. 17, 2024

LOS RELATOS JAMAS CONTADOS DE LOS ABUELOS

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Inframundo Relatos De Terror
LOS RELATOS JAMAS CONTADOS DE LOS ABUELOS

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0:00 Todos hemos tenido un abuelo, una abuela o quizás aún somos tan dichosos de tenerlos, pero ellos en su juventud han tenido aterradoras experiencias que nos cuentan todos los días. Quizás a veces le ponen o le quitan más información de la que recordamos, pero no deja de ser interesante. Por favor, Ponte cómodo a escuchar estos relatos que nos cuentan nuestros abuelos sin más. Por el momento, apaga la pequeña luz de tu habitación. Comenzamos la pelota. Experiencia compartida por Alejandra Sosa. Relatos de abuelos.

0:55 Tengo un relato que contar, cuando sucedió la muerte de mi abuela, ella era una persona bastante mayor. Cuando se fue, mi familia era encargada de cuidarla, mi esposo, 2 hijas, adolescentes y yo. Mi madre estaba también enferma para cuando sucedió todo y no se podía hacer cargo adecuadamente de lo que pasaba. El resto de los hermanos ya habían fallecido. Y los sobrinos no se querían acercar para nada. Usualmente la abuela sólo convivía con nosotros, de forma que poco a poco, conforme se le fueron yendo las ideas, ella pensaba que era una de las hijas de la familia y se comportaba como tal. Era un tanto trágico ver que no entendía por qué no podía ir a la escuela.

1:54 O a jugar con los otros niños. Tuvo una regresión tremenda que casi me hace terminar con depresión. Todos esos procesos, aunque son naturales, tienen una fuerza implacable que hace que nos sintamos a punto de la locura. En este escenario, a mi hija Fernanda se le ocurrió jugar con ella en sus tiempos libres. Compró una pelota roja ligera y cada que podía iba al cuarto de la abuela, que ya estaba en cama, para lanzar el juguete de un lado a otro. Mi único consuelo en toda la situación era ese.

2:37 Al menos mi abuela se reía como una niña y disfrutaba mucho de la atención. Además de eso, comenzamos a llevarle juguetes de otro tipo. Y le preguntábamos qué quería para sus actividades, con lo que cambió un poco el ánimo de una sensación de tragedia a una resignación y tener el pensamiento de que, al menos de esa forma, ella podría pasar bien. Sus últimos años, las enfermedades que tenía se la llevaron pronto. Eran un torbellino de síntomas que culminaron con que un día ella simplemente ya no despertó. Nos dimos cuenta en el desayuno cuando al llevarle su avena con fruta la traté de despertar y me di cuenta de que se encontraba fría.

3:34 Le llamamos al doctor que la atendía y confirmó lo inevitable, comenzamos los trámites del funeral. Me sentía destrozada como fuera de mí. Era una sensación horrible la de perder a una persona tan amada y cercana. No le pudimos decir nada a mi mamá porque ella tenía una cardiopatía y cualquier emoción fuerte podría mandarla al panteón también. Así que el dolor lo tuve que vivir yo sola. Recuerdo que unos días, luego de lo que pasó, tenía la impresión de que mi abuela aún estaba presente.

4:18 Era una sensación de que alguien me observaba desde su cuarto y como antes de la muerte no habíamos tenido sensación de nada, me pareció que lo más lógico era que fuera el espíritu. Lo comprobó después Fernanda. Me estaba ayudando a mover todas las cosas de la abuela al armario para que ahora mis 2 hijas tuvieran su propia habitación cuando empezó a escuchar el bote de una pelota en la habitación, Claro, como el día escuchaba el sonido del plástico golpeando el suelo con fuerza.

4:59 Como lo haría Lola. Así se llamaba. Cada vez que quería que jugaran y ella no podía porque estaba haciendo la tarea o algo similar. Ese simple ruido le causó escalofríos intensos en todo el cuerpo. Se sintió alerta de inmediato y comenzó a buscar el origen de esa vibración. La habitación no era demasiado grande, de forma que verificó que la pelota no estaba en ningún sitio. Pensó que quizás. Estaba alucinando porque extrañaba a Lola, la abuela, de forma que siguió empacando las cosas. Unos minutos después volvió a escuchar el ruido, pero esta vez una pelota roja, la misma que estaba segura que había guardado ya en el armario, le pegó en la cabeza. Se dio la vuelta inmediatamente, esperando ver a su hermana Julia.

6:03 En el portal jugándole una mala broma, quizás, pero lo que vio fue a la abuela parada en ese sitio con su vestido azul favorito, la ropa con la que la habían enterrado. El semblante de Lola era Mortecino. Su cara se encontraba pálida, los ojos hundidos y blancos. Las manos de un amarillo seroso poco compatible con la vida. En ella sostenía la Bola roja. La aparición le sonreía a Fernanda de forma similar a lo que lo había hecho en vida.

6:49 Sus dientes se mostraban como lo haría un niño pequeño que quiere jugar. Fernanda se paralizó por unos momentos. Al ver que el rostro de Lola parecía entristecerse, se levantó y le extendió las manos, como lo haría de estar viva la abuela. El ente le lanzó la pelota con una sonrisa infantil y cuando mi hija parpadeó para recibir el juguete, el fantasma de la abuela ya se había ido dejando tras decir un aroma de su perfume de toda la vida. El mismo que le colocaron al cuerpo antes de enterrarlo. Me di cuenta de todo esto al escuchar los llantos de mi hija. En el cuarto momento en el que fui corriendo a ver qué pasaba. Ella me contó todo lo que pasó y la abracé hasta que pudo calmarse.

7:51 Hasta ese momento no creía en que después de nuestra existencia hubiera algo más. Pero ahora eso me queda Claro. Unos meses después murió mi madre. Ella nos dijo que cuando estuviera del otro lado nos mandaría una señal. Yo le insistí que no, pero una semana después de su funeral, la casa entera tenía impregnado un aroma del pay de manzana que tanto le gustaba preparar. Sin que nadie hubiera siquiera prendido el horno o remotamente cocido algo dulce en nuestro domicilio.

8:31 Desde ese momento decidí mejorar como persona. Después de todo, no quisiera encontrarme con que el castigo de las almas también es real desde el otro lado de la existencia, la anciana del departamento. Confesión por Valeria meza, relatos de abuelos. En mi experiencia, a veces los entes que se quedan en las casas son más molestos de lo que parecen. En una ocasión, cuando tenía unos 10 años de edad, mis padres compraron una casa. La propiedad ya era vieja, tenía bastante historia. Pero lo más reciente que había sucedido era que la anterior dueña de la casa murió en su cama, pero como era una persona muy solitaria, el cadáver se quedó ahí por 2 semanas, antes de que los vecinos comenzarán a pensar que algo malo pasaba, ya que ni la basura había sacado.

9:43 Llamaron a la policía y ellos entraron a la fuerza descubriendo a la mujer. Y los forenses reportaron que había muerto de un paro cardiaco. Sin embargo, parte de la tardanza para reportar ese suceso era que ellos habían visto movimiento en el interior, como si alguien estuviera haciendo su vida diaria de forma normal. Pasó el tiempo, compramos la casa y en ese intermedio las personas seguían notando que. Había cosas extrañas en el inmueble, pero pues tampoco le iban a decir a los nuevos compradores.

10:25 Una vez que nos mudamos, nuestros padres tomaron la habitación principal, que era donde la señora había fallecido, y a los 2 niños, mi hermano y yo nos dejaron en solo 1/4. El tercero de la casa quedó habitado como bodega en el que Gerardo crecía y podía quedarse solo. En ese momento tenía 5 años. Desde las primeras noches el ambiente de la casa era escalofriante, como si un frío permanente se colara por las paredes del sitio hasta los huesos. Recuerdo que una noche tuve que llevar a gera al baño. Tenía mucho miedo de ir solo, de forma que le tomé la mano y caminamos pasando el cuarto de mis padres. Ellos dormían con la puerta abierta, así que al dar unos pasos frente a la habitación pude ver que sobre el lado donde estaba mi mamá se encontraba parada una mujer. Sus rasgos pútridos de donde salía una buena cantidad de líquido negro.

11:38 Me hicieron retorcer el estómago, además de que tenía unos ojos llenos de ira que me hicieron temblar el alma. Estaba vestida con una especie de Camisón lleno de manchas cafés que cuando crecí supe identificar como resultado de los jugos de descomposición que podría generar el cuerpo. Estudié ciencias forenses. En ese momento no resistí más. Y solté un grito que inmediatamente despertó a mis padres, mi papá saltó de la cama en modo de emergencia, fue corriendo a nuestro lado. Los 2 estábamos llorando y mi mamá ya estaba llevando un machete que guardaba.

12:24 En el cuarto les contamos lo que había pasado. No me creyeron porque era una niña, pero cuando mi hermanito dijo exactamente lo mismo supimos que tendríamos que hacer algo. Mi mamá mandó bendecir la casa y con eso se calmó todo. Aunque cada que hay un acontecimiento en la casa, como que haga alguna remodelación o algo similar, el ente revive y vuelve a pasear por la habitación como si estuviera viva. Volvió de la tumba, basado en la experiencia real de Yadira Rosso. Tengo 30 años de edad y soy la primera de las nietas desde que tenía unos 25.

13:15 Mi abuela siempre estaba necia en que quería ver a uno de mis hijos que era su ilusión y que no podía pensar en otra cosa que la hiciera más alegre. Lamentablemente murió 2 años después, de forma que nunca vio a uno de los nietos de mi padre, al menos a ninguno, mientras estaba viva. A los 28 años me casé y ese mismo año ya estaba embarazada. Recuerdo que en ese momento extrañaba mucho a mi abuela. Se llamaba Ricarda, debido a que mi mamá siempre estuvo ausente.

13:59 Ella era la única fuerte de amor incondicional que conocía y al momento de su fallecimiento me quedé sola con mi papá y esposo sin que una mujer me pudiera ayudar con esas cosas. En fin, como pude, terminé bien el embarazo y tuve a mi primer bebé yasmín, desde que llegó mi hijita a la casa. Se sentía que algo había cambiado en el ambiente, como que la casa estaba llena de aroma del neroli, que era un perfume de mi abuela, el cual usaba bastante.

14:40 Conforme yasmin se hizo más consciente de su entorno, notaba que ella jugaba con algo invisible, ya saben, se reía y trataba de platicar con el aire. Al principio no le encontraba sentido. Pero después me di cuenta de la realidad. Sus manos siempre se alargaban, como cuando quería que yo la levantara. Su carita apuntaba con los ojos a un sitio en específico, como buscando la vista de alguien. Incluso mi esposo, que es muy despistado, llego a notarlo después de los primeros 2 años.

15:22 Ella dejó de hacerlo. Y ahora que estoy embarazada del segundo, noto de nuevo la presencia de la abuela ricarda por todos lados, por ejemplo, de pronto los arbustos del jardín tienen las flores que me gusta fuera de época o siempre encuentro la medicina que debo tomar a mis horas. Aunque soy una persona bastante distraída, que deja todo escondido por diferentes sitios, creo que quizás. Lo único malo, escalofriante que pasó fue una noche que una persona trató de entrar a mi casa. En ese momento mi esposo estaba de viaje.

16:05 Supongo que por eso mismo quisieron robarme. Al saber que estaba sola, el Maleante Forzo la entrada, me di cuenta de lo que pasaba porque el hombre en cuanto entró se topó con una figura enorme. Una masa oscura y agresiva que le arrojó las sillas del comedor encima y algunos de los cuchillos de la encimera. El hombre salió corriendo con uno clavado en la espalda, el cual jamás recuperé. Cuando vi que pasaba esa masa se hizo muy pequeña, como el tamaño que tenía mi abue en sus últimos días y un olor a neroni inundó todo. Espero verla ya que sea mi turno de ir al otro lado. No saben cómo la extraño cenizas, confesión por silberio dura, relatos de los abuelos.

17:11 Quiero contarles una historia muy cotorra que nos pasaba con las cenizas de mi abuelo. Es algo escalofriante. Pero como a mí me pasan seguido esas cosas, pues ya no me inmuto tanto. Recién se había muerto don Silverio. ¿Si tenemos el mismo nombre, cuando todos los tíos y mi papá se estaban peleando, quién se quedaba con las cenizas? Yo era un chamaco, como de unos 15 años, pero ya tenía el razonamiento para decirles que mejor le bajarán. E hicieran la voluntad del anciano, que era que lo tiraran en el mar porque nunca le había tocado conocerlo y quería hacerlo, aunque fuera de esa manera. Total que mi tía meche, la más canija de todas, se apañó las cenizas y se fue a su casa sin que nadie se diera cuenta, eso sí, mientras las tuvo, comenzaron a aparecerse cosas en su casa.

18:17 Mis primas decían que podían ver la figura de un hombre muy grande y corpulento, como era don Silverio en su juventud, que mandaba a volar todos los retratos, rompía las copas y las cómodas cuando de plano ya no aguantó. Mi tía le pasó las cenizas a otra hermana con la excusa de que lo mejor era irlas rolando entre los hermanos. De casa en casa pasaba lo mismo y como que nadie entendía el mensaje del abuelo, hasta a los tíos les empezó a tocar que los golpearan y rasguñaran. Fue entonces que le tocó el turno a mi papá. De tenerlas, no pasó ni un día cuando el fantasma del abuelo ya andaba moviendo muebles y aventó todo lo que fuera más ligero. Que un jarrón, como teníamos el mismo nombre y habíamos nacido el mismo día, era muy cercano a él, de forma que viendo que nadie podía sumar 2 y 2, una noche me lleve las cenizas en mi mochila.

19:33 La playa nos quedaba algo lejos. Vivo en la Ciudad de México, pero como era joven y me valía madre, muchas cosas. Me fui de aventón hasta Acapulco. No sé cómo no me pasó nada. Supongo que era mi abuelo el que me cuidaba. Llegue allá al amanecer y busqué un sitio bonito y sin gente donde sentarme con la urna a un lado por un rato, mientras el Sol terminaba de salir. Les juro que pude sentir que alguien me palmeaba la espalda. Como lo hacía él cuando había hecho algo bueno de niño.

20:16 Poco después me levanté y arrojé las cenizas al mar en el malecón. Después llené la urna de arena y me regresé a mi casa. Por supuesto, el abuelo dejó de dar lata. Después de eso, mi papá era un despistado y mi mamá murió en el parto de mi hermanita Gabriela. Así que ni se dio cuenta de lo que pasó hasta años después, que una de las primas tiró la urna y se dieron cuenta de que solamente había arena dentro. Esta ha sido mi historia, espero les guste buenas noches a todos.