LOS MUETOS NUNCA SE VAN - Día de Muertos
Querida familia de lo oscuro,bienvenidos a Oscuro Inframundo. En este Podcastescucharás las historias más perturbadoras y estremecedoras, donde el terror semezcla con la realidad. Relatos que van más allá de lo explicable, experienciassobrenaturales, misterios sin resolver, apariciones que desafían la lógica ytestimonios basados en hechos reales.
Prepárate para sumergirte en narraciones llenas de suspenso, horror ymisterio, que exploran lo desconocido:
- Historias de fantasmas
- Apariciones en carreteras y taxis
- Relatos de traileros, militares y sepultureros
- Brujas, nahuales y demonios
- Panteones embrujados y casas malditas
- Experiencias paranormales en ranchos, moteles y hospitales abandonados
Aquí encontrarás lo que nadie más se atreve a contar.
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0:01 Los muertos nunca se van, basado en la experiencia real de Guadalupe Ramírez, escrito por la tenebrosa durante el Día de Muertos, más allá de las coloridas ofrendas y el aroma del cempasúchil, emerge el lado oscuro de esta celebración. Es un tiempo propicio para recordar las leyendas más aterradoras de México, donde fantasmas, apariciones y seres fantásticos recorren el imaginario popular.
0:41 En estas fechas, las fronteras entre el mundo de los vivos y los muertos se destibujan, trayendo consigo historias que erizan la piel. Aquí presentamos 5 leyendas más escalofriantes del país, relatos que han perdurado a través del tiempo y siguen resonando con fuerza durante esta mágica y sombría festividad. Un fenómeno muy interesante es cuando las personas son testigos de la aparición de un difunto, cuando este ya no está en el plano de los vivos. Debido a todas las apariciones que tienen y aunque intentamos darle una explicación racional, no hay forma de hacerlo.
1:35 Muy buenas noches a todos y a todas en la comunidad de Inframundo. Mi nombre es Guadalupe Ramírez, soy del estado de México, valle de Chalco, para ser más precisa hoy en Día de Muertos. La familia se reúne para recordar a aquellos que ya no están con nosotros. Algunos recuerdos nos hacen reír, otros llorar y otros con el deseo de que no hubiesen sucedido y olvidarlos. Los mayores dicen que aquellos años de su juventud eran mejores tiempos, pues había respeto y los hijos daban otro tipo de problemas. Si te portabas mal era una encrucijada, porque no sabías cómo lo tomarían los padres al saber tu falta. En tiempos de juventud ya era un cambio de lo que hoy en día son los tiempos modernos, pero cada etapa en la vida se disfruta de una u otra manera.
2:41 Cada quien tiene opiniones diferentes y se respetan, pero cuando mi familia se reúne. Es por la tradición que desde niños, sus padres les inculcaron y ahora ellos, siendo ya algunos ancianos, fomentan las tradiciones a las nuevas generaciones de sus descendientes. Como a muchos, en los años anteriores la pandemia dejó luto en muchas familias. La mía no fue la excepción. No nos reunimos por el tiempo que duró la contingencia y cuando lo hicimos nos vimos con felicidad.
3:22 Otros lloraban ante las pérdidas que la pandemia nos había arrebatado. Lo que les voy a contar son anécdotas, experiencias que tuvieron algunos miembros de la familia en el Día de Muertos específicamente, aunque también contaron otros sucesos que. Les pasaron, pero esas son historias para otra ocasión. Mi tía sagrario es la más longeva de todos, 96 años para ser exactos. Ella siempre nos cuenta historias de aquellos años de su niñez y juventud. A pesar de su edad, está muy lúcida, pues aunque ya hemos escuchado las historias muchas veces, nunca las modifica. ¿Sigue contándolas igual?
4:15 Una de las que más me impactó es la que a continuación escucharán el abuelo. Nemesio siempre fue un hombre de carácter duro, nunca tuvo amigos por ser así, no mostraba empatía con nadie, solo con un perro que se había encontrado, que estuvo con él hasta el final de los días del animal. Don Nemesio. Decían sus hijos, fue un padre cruel. Más que tenerle respeto, le tenían miedo, sobre todo con César, el hijo menor. En él descargaba toda su frustración por no haberse vuelto un hombre rico cuando tuvo oportunidad.
5:02 Una mañana, César desapareció y no se le volvió a ver, al menos no con vida. Intentaron buscarlo, pero el abuelo nemesio les dijo que ese ya no volvería. La abuela todos los días se paraba en el umbral esperando ver a su hijo regresar, pero lo que sucedería después se dio cuenta de que había tenido la culpa que su hijo regresara de una manera que una madre no desea. Pasaron varias semanas. Y estaban desayunando. Cuando llegó César estaba todo sucio.
5:42 Su ropa desgarrada, sus manos, al igual que sus uñas, tenían Tierra. Estaba pálido, sin color. En su rostro despeinado y con una herida en su mejilla derecha, se dejó caer en una de las hijas. Su madre lo veía un poco aterrada. Le preguntó dónde había estado, pero César sólo tenía sus ojos hacia la nada. No preguntó por sus hermanos o por su padre, pero sí le dijo que volvería. Después se levantó y dando pasos erráticos, salió de la casa.
6:23 Nadie quiso seguirlo, nadie lo cuestionó. Todos sentían miedo por ver a César en esas condiciones. Cuando el abuelo regresó, le contaron que César había regresado. No mostró emoción alguna. Su esposa le comunicó que su hijo vendría después. El hombre solo se acostó en su cama, sin decir palabra alguna. El abuelo no se levantó de su cama durante todo lo que restaba del día, mantenía sus ojos en la pared o el techo. Eso era preocupante. Siempre fue un hombre muy activo. Días después la abuela colocó el altar de muertos y en eso llegó César, pero ahora se veía diferente al día en que los había visitado.
7:16 Se veía pálido la piel pegada a los huesos. El perro, al verlo, chilló con un sonido lastimero. Se hizo hacia atrás intentando huir de ese sitio. La actitud del animal alarmó a la abuela, quién le dijo que regresara de donde había salido, que se fuera a descansar. Ella le pondría luz, pero que no se volviera a aparecer. Su hijo la veía con sus ojos, ya sin luz de vida. Dice la tía Sagrario que su hermano le contestó a su madre que los muertos nunca se van. Le recordó que no se le olvidara colocar su fotografía en el altar de muertos.
8:03 Antes de retirarse, César le dijo que dejara un espacio, pues aparte de su foto pondría otra más. La temperatura se sintió muy fría, demasiado fría. Cuando César se fue. Hay cosas que no tienen explicación y esa fue una de ellas. Aunque la tía sagrario asegura que su hermano ya estaba muerto desde que desapareció, que su padre tuvo que ver con su fallecimiento, pues César se lo llevó esa noche. El espacio en el altar de muertos era para su padre. Quizás es cierto que los muertos nunca se van cuando se acerca el día de los fieles difuntos. Siempre sucede en situaciones que a cualquiera se le pondría la piel de gallina.
8:56 Aunque nadie lo dijo abiertamente, ellos sabían que el abuelo Nemesio había acabado con la vida de su propio hijo. Nunca se recuperó el cuerpo de César y fue desde su aparición que se comenzó a colocar su fotografía en el altar. Después de la muerte del abuelo, justo el 2 de noviembre, siempre se manifiesta alguno de los parientes muertos. Porque era un aviso de que alguien estaba por fallecer. Pero cualquier día del año les aclaro que no sólo días previos a que colocaran el altar de muertos.
9:41 Al escuchar esto, todos sentimos un escalofrío que nos recorría. Fue en ese momento que Beatriz, una de mis primas, nos comenzó a contar que. En el apartamento donde ella vivía, cuando recién se había casado, se aparecía una anciana. Según las personas que habían conocido a la anciana, ella ponía su altar de muerto, pero que no apagó una veladora cuando se fue a dormir, lo que ocasionó el incendio en el apartamento. A la señora apenas la sacaron antes de que todo se consumiera. Pero la inhalación del humo fue lo que terminó con su vida.
10:25 Beatriz nos contó que cuando ella encendía una veladora, esta se apagaba durante la noche. Quizás el fantasma de la anciana apagaba aquella vela para que no ocurriera otra desgracia. Desde entonces ya no enciende veladoras como antes, solo el Día de Muertos. Únicamente cuando ella está aún despierta. Cuando se va a dormir, apaga todas. Todos preguntamos si no le daba miedo vivir ahí. Ella contestó que no, que se sentía protegida con el espíritu de la anciana. El tío Enrique nos contó que cuando la tía mariela y él aún estaban de novios en esa familia sucedió algo muy extraño.
11:16 Justo en los días previos al Día de Muertos, ellos vivían en un pueblo del Estado de Toluca y el padre de mariela tenía que salir de su casa a las 5:00 de la mañana para llegar a tiempo a su trabajo. Él se encargaba de quitar las mangueras de riego donde se tenían sembradas, hortalizas que llevaban a vender a los mercados cercanos a su pueblo. Al lado de su casa rentaba uno de los tíos, Juan Luis, pero el matrimonio había pasado por problemas que eran irreconciliables, pues a él le gustaba mucho empinar el codo.
12:00 Una noche había discutido. Cansado de la situación, le ordenó al marido que se fuera, así que este tomó sus cosas y se fue a vivir a un pueblo cercano donde tenía parientes. Así que como todos los días, el padre de mariela se iba a trabajar a pesar de lo frío de las madrugadas, pero en una de estas le dijo a su esposa que llegaría temprano para poder ir a velar Asus muertitos. Cuando abrió el zaguán se dio cuenta de que había un hombre afuera de la casa de su hermana como esperando que le abrieran. Cuando el padre de mariela pasó frente a la casa y se dió cuenta que era su cuñado, aunque se le hizo raro velo, tan temprano pensó que había ido a ver Asus hijos y estaba esperando que le abrieran la puerta.
12:57 Los saludó y al no obtener respuesta siguió con su camino al campo. Ya por medio día, como había quedado con su esposa, regresó de su trabajo. Y fue en ese momento que le dieron la mala noticia que la noche anterior Juan Luis había fallecido en una clínica de la Cruz Roja. Resulta que Juan Luis había ido a pasar las fiestas del Día de Muertos con sus familiares. El día último de octubre había estado con sus sobrinos jugando lotería. Llegaron varios conocidos y luego decidió pasar por algunas cosas que llevaría Asus hijos, porque pronto regresaría al pueblo para hacer las pases con su esposa. Esa noche, estando reunido con sus padres, les dijo que estaba haciendo mucho frío.
13:58 Juan Luis se quedó dormido en el sillón, pero aproximadamente a las 3:00 de la mañana. Comenzó a escuchar que los perros aullaban y que el caballo relinchaba, por lo que se paró a revisar. Sin embargo, cuando llegó a la sala se dio cuenta que su hijo estaba haciendo ruidos extraños. Estaba sufriendo de un paro respiratorio. Desafortunadamente, al ser una comunidad apartada y sin centros de salud, el hombre falleció a los minutos. Lo que vio el Tío Enrique fue el fantasma de su cuñado, que venía a despedirse de su familia. Fue cuando mi tío Enrique comentó que por eso los perros cuando aúllan y los caballos relinchaban ya por las noches o las madrugadas, es porque la muerte pasa por aquellos que se les ha llegado su hora.
14:59 La siguiente, encontrar lo que sucedió fue mi hermana Aurelia. Esta experiencia cambió su vida. Aclaro que no tiene nada de terrorífico, pero de alguna forma lo sentido. Era como si fuera Asus 38 años en lo que le ha tocado vivir desde perdidas de amigos y familiares. Hace 3 años terminó con una relación en la que estuvo mucho tiempo. Aurelia decidió ponerle fin porque el hombre con el que salía se dio cuenta que tenía una novia que estaba embarazada, aunque la ruptura la hizo caer en una fuerte depresión. Así, como podía, trataba de salir adelante con su vida para su mala suerte.
15:48 Uno de sus amigos salió por la puerta fácil, pues tenía momentos de depresión, nunca con todo lo que le sucedía. Algo temerosa por terminar, igual que su amigo Aurelia asistió al Sepelio. Así en una tumba encontró varios juguetes. No se dio cuenta que la hermana de su amigo la había seguido apartándose de los dolientes. Ambas conversaban de lo que le gustaba o no a la hora ya fallecido cuando se retiraron todos. Aurelia contó que cometió un grave error y fue decirle a su amigo que no se olvidara de ella y de ser posible, le contará qué había después de la muerte, además que ya estaba por llegar el día en que en los altares se ponen lo que a ellos les gustaba, así que para esa fecha lo esperaba en su casa.
16:51 Así pasaron los días y Aurelia se olvidó por completo lo que le había ofrecido a su amigo fallecido. Ya habían pasado 3 meses de lo acontecido y llegó el día de los fieles difuntos ya un poco animada, colocó el altar de los muertos, adornó la casa con muchas flores de cempasúchil. Ella puso las fotografías, veladoras y agua, pero en esos momentos nunca recordó a su amigo recién fallecido. Fue una noche que, estando ya en la completa oscuridad, comenzó a escuchar ruidos en su casa. Estos parecían provenir de la cocina. Cuando se dirigió al sitio donde provenían los ruidos, miró salir una gran sombra negra.
17:37 A pesar de que no se le veía forma alguna. Supo que era su amigo, recordó lo que le había prometido, así que con voz temblorosa le dijo que muy temprano por la mañana. Le pondría lo que le había prometido el día que lo sepultaron el resto de la noche no pudo dormir. Quizás el miedo de ver nuevamente a su amiga Penando por su casa, reclamando el olvido que tuvo al no recordarlo. Ya por la mañana se fue al puesto de tortas donde llegaban a comer muy de seguido. Al llevarla, la señora le preguntó si la torta era para el muchacho amigo suyo. Ella solo sintió y la propietaria le colocó todo en una bolsa, desde la torta hasta el refresco y los chiles. Antes de retirarse, la señora le dijo que una de sus empleadas le aseguró haberlo visto antes de que abrieran el puesto. Ella sintió un escalofrío.
18:44 Pues sabía que había fallecido ya, pero sus empleadas no por alguna u otra razón, intuyó que alguien vendría por la torta para ponérsela en el altar. La señora, antes de despedirse, le dijo a Aurelia que le dijera que se fuera a descansar, pues no era bueno que su alma se quedara penando por aquí, pero Aurelia dice que así se lo pidiera miles de veces. Su amigo no descansaría, pues el sacerdote se negó a hacer la misa de cuerpo presente, como él se había quitado la vida. Esto es un gran pecado. Hasta la fecha no ha habido manera de hacerle misa para su eterno descanso.
19:32 Es verdad, aclaró a Aurelia esa noche que nos contaron sus anécdotas, los muertos nunca se van. Por último. Quiero contarles una experiencia que tuvimos cuando mi hermana Aurelia y yo éramos niñas. Mi madre nunca nos dejaba jugar con las muñecas cuando la noche caía. A veces, ya en nuestra habitación, mi hermana y yo no hacíamos caso y jugábamos sin que mi madre se diera cuenta. Cada año nos íbamos a casa de los abuelos. Pues ahí rezaban el Rosario. Un novenario para cuando llegaba el día y la noche de la bienvenida de los muertos. Esto para que no se quedaran en lo terrenal y regresaran a su eterno descanso.
20:24 Aún así tengo mis dudas, que en verdad todos regresan, pues con lo que han contado y he escuchado, sí creo que los muertos nunca se van, que siguen entre nosotros. Cuando comenzaba el Rosario a los más chicos nos mandaban a jugar para que no interrumpiéramos con nuestras imprudencias. Aurelia y yo nos encontrábamos jugando con unas muñecas que habíamos traído de casa. Repentinamente llegó una niña a la cual nunca habíamos visto. Se veía como enferma y en su ropita, que estaba bastante sucia, era como vómito. Aurelia le preguntó que tenía.
21:11 La niña se encogió de hombros y nos dijo que no sabía. Le preguntamos dónde vivía y ella sólo señaló que en la casa de enfrente la pequeña tenía sus brazos muy delgados. Se le veían moretones, ya saben, cerca de las venas donde se colocan medicamentos o sacan muestras de sangre. Aurelia y yo. Sentíamos cierto temor por ver a la pequeña en esa situación como niñas y sin saber el motivo por el que ella estaba así, le hicimos preguntas. Ella sólo decía que hacía tiempo ya no le dolían, que la medicina no la hacía vomitar o sentirse mal, sólo que le daba mucho sueño cuando una enfermera le cantaba una canción, pero que tenía rato de ya no verla. En eso Aurelia sacó una muñeca.
22:13 La niña, al verla, se la pidió algo extraño, pues mi hermana nunca prestaba esa muñeca. Así pasamos la tarde hasta que terminó el Rosario. Nos llamaron a cenar y dejamos las muñecas con la niña, pero cuando regresamos esta ya se había marchado. Verán. Esa noche se comenzaron a escuchar voces en la casa cerca de las muñecas, pero una noche nos llevamos el susto de nuestras vidas. No le hicimos caso a nuestra madre y serían como las 9:00 de la noche y seguíamos jugando con las muñecas. Fue en ese momento que ambas vimos como la muñeca que le prestó a la niña movió los ojos.
23:01 Ambas gritamos y nuestra madre entró asustada, le señalábamos la muñeca. Ella solo nos decía que eso nos sacábamos por andar jugando tarde, que por eso nos lo prohibía regañadas. Nos mandaron a la cama, no sé qué hora serían, pero tanto mi hermana como yo y vimos la silueta de una niña jugando con las muñecas. Asustadas, dormimos en la misma cama y le contamos a mi madre lo que había sucedido. Yo le dije que era la niña que vivía frente a la Casa de la abuela.
23:42 Esa noche era la última que se rezaba el Rosario. Mi madre nos dijo que le contáramos a la abuela lo que había sucedido con la niña. Se le notó la tristeza en su rostro. Esa noche la muñeca se quedó en casa de la abuela. Al día siguiente acompañamos a mi abuela al cementerio. Era un primero de noviembre cuando los niños fallecidos, los angelitos, vienen a nuestro mundo. La abuela sacó la muñeca de Aurelia de una bolsa. Le dijo a mi hermana que la colocara en la tumba, que luego ella le compraría otra.
24:25 Sé que a Aurelia le costó dejar su muñeca, pero días después la abuela le compró una igual a la que dejó en aquella tumba. Años después nos dijo que la niña que había jugado con nosotras aquella tarde había fallecido días antes de que rezaran el Rosario. Por eso no debemos jugar con muñecas por las noches. Estas han sido algunas de las experiencias que hemos tenido los días antes y después del día de los fieles difuntos. Y es verdad lo que el Tío César le dijo a la abuela, los muertos nunca se van.
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