LO QUE PASA EN LAS ESCUELAS DE NOCHE | Historias de terror - INFRAMUNDO RELATOS
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🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos
Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.
Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.
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🔎 Temas de este episodio
• Historias paranormales reales
• Relatos de terror en México
• Relatos de carretera
• Relatos de traileros
• Brujas reales en México
• Terror narrado en primera persona
• Relatos para no dormir
• Misterio y sucesos inexplicables
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0:07 Nunca pensé que algo así podría sucederme a mí. Siempre fui escéptica respecto a las historias de fantasmas y apariciones que contaban los alumnos en la secundaria. Sin embargo, después de aquella tarde en la biblioteca, no puedo volver a entrar a ese lugar sin que un escalofrío recorra mi espalda. Mi nombre es celeste hurtado. Lo que les voy a contar es una experiencia que tuve cuando cursaba la secundaria en mi Natal Gómez Palacio, Durango, una tarde de invierno, cuando ya sólo faltaba una semana para nuestras vacaciones de Navidad. La maestra de ciencias sociales era muy severa y nos encargaba demasiada tarea desde mapas, investigar las capitales de países de Europa y otras tantas cosas. Antes no había la tecnología de hoy, así que uno tenía que averiguarlo visitando la biblioteca o comprando estampas que tenía la información.
1:14 Ya sólo faltaba 2 horas para que sonara el timbre de salida. Me quedé en la escuela para terminar un proyecto de historia para no llevarme los libros que necesitaba. Tenía 1 hora libre antes de regresar al salón de clases. Y la única opción era utilizar la biblioteca, que a esa hora estaba prácticamente desierta. Mientras caminaba por los pasillos, recordé los rumores sobre la aparición de la cabeza de una anciana en los estantes de libros. La imagen comenzó a rondar en mi mente. Mis amigos solían bromear sobre ello, pero varios lo hacían parecer que. Era solo una historia para asustar a los alumnos. Entré a la biblioteca y di un suspiro de alivio porque no estaba vacía.
2:08 ¿Había algunos alumnos que estaban haciendo tareas o sólo era para leer las historietas que metían entre los libros? Pues estaban prohibida esa clase de lectura. Me dirigí a una mesa al fondo, cerca de las ventanas. Para aprovechar la última luz natural del día, comencé a sacar los libros de historia y a tomar notas, tratando de concentrarme en el trabajo. Pasaron los minutos y el ambiente se hizo más angustioso. Me sentía extraña. Era como si alguien me observara desde algún lugar. Comencé a ver a todos lados, pero los pocos compañeros estaban en lo suyo. Intenté concentrarme, pero repentinamente mis oídos comenzaron a zumbar.
3:00 Me sentí mareada y por momentos pensé que me desmayaría todo. Me daba vueltas y sentía que los estantes de libros se cerrarían a mi alrededor. Intenté tranquilizarme y fue cuando ya se me estaba pasando ese malestar. Cuando escuché un ruido sordo detrás de mí, me giré rápidamente. Pero no vi nada fuera de lo común, sólo libros y más libros ordenados meticulosamente en los estantes y 2 compañeros que me veían. Uno de ellos me preguntó si estaba bien, yo solo asentí con mi cabeza. Intenté calmarme, convenciéndome de que sólo era un malestar, que pronto pasaría.
3:46 Sin embargo, el ruido se repitió, esta vez más fuerte. Me quise levantar, pero no pude. Pensé que uno de los alumnos me había visto, pues lo miré como se dirigía hacia donde yo me encontraba, pero en vez de eso se dirigía a uno de los estantes que tenía frente a mí. Caminaba lentamente, pasando por filas y filas de libros, hasta que llegó a la sección que estaba en el fondo. Fue cuando noté que todos estaban observando al compañero. Nadie escribía ni leía. De hecho, la señorita Mariela también dejó de hacer sus actividades. Miraba hacia donde estaba el compañero y noté un libro que sobresalía ligeramente del estante. Lo tomo con cuidado y al hacerlo escuché un grito que rompió el silencio de la biblioteca e hizo que todos gritáramos. Fue entonces cuando la vi entre los libros. Al nivel de mis ojos apareció la cabeza de una anciana. Su piel era pálida y arrugada, y sus ojos vacíos parecían vernos fijamente.
5:02 El odio se le notaba en sus ojos. El compañero quedó paralizado de terror, incapaz de apartar la vista de aquella horrible aparición. Su boca se movió, pero no emitió ningún sonido. Quería salir corriendo, pero mis piernas no respondían. No sé cuánto tiempo estuve allí inmóvil, mirando esa cabeza, nadie hacia movimiento alguno. Quizás, al igual que yo, todos estábamos petrificados ante lo que estábamos viendo. Finalmente, el compañero logró reunir el valor suficiente para retroceder lentamente. Cada paso que daba retumbaba.
5:44 La cabeza seguía observándolo hasta que dio la vuelta y salió corriendo de la biblioteca. Fue cuando el grito de todos me sacó de ese letargo a tropezones y empujones. Salimos todos de allí. Hasta la bibliotecaria estaba histérica. Obviamente, aquel suceso corrió como pólvora encendida. Varios se asomaban para ver si la cabeza seguía ahí. Después de que volvimos de vacaciones, la biblioteca se encontraba cerrada. Nadie tenía acceso hasta que en una de las aulas se adaptó para que funcionara como biblioteca. No sé si fue el lugar donde estaba anteriormente, la biblioteca donde se aparecía la cabeza de la anciana o el estante donde la habíamos visto.
6:40 Eso es algo que nunca supe. Por varias noches tuve pesadillas con aquella imagen hasta que me gradué de la secundaria. Aunque ya ha pasado muchos años, cuando llego a escuchar a los alumnos más jóvenes contar la historia de la cabeza de la anciana, no puedo evitar sentir un escalofrío porque sé que aunque muchos no les crean, la historia es real. Muy buenas tardes, mi nombre es crista. Actualmente tengo 19 años lo que les voy a contar. Sucedió cuando aún estaba estudiando la escuela primaria. La vida en una escuela rural tiene su propio ritmo. Las clases para los alumnos en El Ejido eran en 2 turnos. Los más pequeños asistían por las mañanas los alumnos que ya estuvieran por terminar la primaria Acudíamos por la tarde. Desde niña siempre había escuchado rumores sobre un duende.
7:53 Que se aparecía por las tardes en la escuela, haciendo travesuras tanto a alumnos como a maestros. ¿Pensaba que eran sólo historias para asustar a los más pequeños? Hasta que viví la experiencia en carne propia. Para mí era un día como cualquier otro, las clases, las tareas, el esforzarme en las matemáticas. Ese día era viernes, los profesores. Regresaban a la ciudad profesores iban y venían en cada ciclo escolar. Como el día lunes no tendríamos clases, mandaron a los alumnos temprano, pero aquellos que no habíamos hecho la tarea correctamente durante la semana, el castigo era quedarse para asear el aula para que estuviera lista para el día lunes éramos 3 los castigados Lupita, Noé y yo.
8:50 Estábamos en el aula, concentrados en nuestros trabajos, cuando empezaron los primeros incidentes. Primero fueron los borradores y tizas que caían del pizarrón. Pensamos que era uno de nosotros haciendo una broma, pero luego cosas más extrañas comenzaron a suceder. Los libros se caían de los estantes sin motivo aparente. Y las sillas se movían solas cuando nadie estaba mirando. Recuerdo claramente cuando vi al duende Por Primera Vez. Era una figura pequeña, apenas más alta que un niño de 5 años, con ropas viejas y descoloridas. Pero lo que más me aterró fue su rostro, pues parecía la de un anciano desfigurado, sus ojos brillantes llenos de malicia, su sonrisa mostraba unos horribles dientes. Salí por la cubeta de agua para Trapear el salón e irnos a nuestras casas.
9:54 La cubeta estaba en el pasillo, ahí la colocó mi Compañerito Noé cuando la trajo. Cuando salí del salón fue cuando lo vi, estaba en el pasillo, asomándose por una esquina, parpadeé y en un instante había desaparecido. Les grité a mis amigos para que vieran al duende. Míralo, Míralo, les gritaba, pero ellos aseguraban que donde yo les señalaba no había nada. Los 3 nos dirigimos al sitio donde lo había visto. Estábamos buscando entre los arbustos. Cuando llegó la madre de Noé nos preguntó qué hacíamos cuando le contestamos que buscábamos al duende. Que hacía unos momentos había mirado. La señora se quedó seria y nos alentó a terminar lo que estábamos haciendo para irnos de la escuela. Cuando regresamos el martes, las travesuras de duende se intensificaron.
10:59 Algunos niños decían que se escuchaban risitas y las niñas que traían sus cabellos con trenzas se quejaban que se las jalaban. No solo eso, pues. Nuestros objetos desaparecían sólo para aparecer en otros lugares. En una ocasión, después del recreo, encontramos el pizarrón cubierto de garabatos, borrando lo que la maestra había escrito para continuar la clase después del recreo. Aunque no lo comentaban los maestros, también empezaron a notar las extrañas situaciones. Cuando no había alumno alguno cerca de ellos, una de las maestras de quinto grado se quejaba de que sus papeles se desordenaban constantemente. El velador afirmaba haber visto una figura pequeña y veloz que desaparecía entre los arbustos que rodeaban la escuela. Una tarde me quedé solo en el aula para terminar un dibujo. Mis amigos se habían ido.
12:07 Yo esperaba que mi madre llegara por mí. Fue cuando escuché una risita detrás de mí y me giré rápidamente. Ahí estaba el duende. Ahí fue cuando pude versus rasgos con más claridad, una piel arrugada y grisácea, una nariz larga y torcida y unos ojos que brillaban con malevolencia. Las uñas parecían a las de un gato. Yo estaba paralizada de miedo. El duende se limitó a mirarme fijamente luego de un salto y desapareció por la ventana abierta. Esto sucedió porque en ese momento mi madre entró al salón. Ella también lo vio.
12:52 Rápidamente se acercó a mí y ni hubo oportunidad de meter bien mis cuadernos y colores a la mochila, pues me sacó casi arrastrándome. No fuimos directamente a nuestra casa, nos fuimos con mi abuela. Mi madre le contó lo que había visto. La abuela sacó de entre sus cosas, alcohol con unas hierbas dentro del frasco le dijo a mi madre que me quitara la ropa. Mi abuelita comenzó a frotarme el cuerpo con aquel tónico. Sentí como me relajaba y me dio mucho sueño. La abuela le dijo a mi madre que esa noche me quedaría con ella. No sé qué era lo que contenía aquel preparado, pues jamás volví a ver al duende.
13:40 Sabía de sus travesuras contadas por los niños, pero con el tiempo los avistamientos y travesuras del duende se hicieron menos frecuentes. Me gradué al año siguiente y los niños que comenzaron a ir en el turno vespertino tenían curiosidad de ver al duende. Saludos a todos y gracias por contar mi experiencia. Fue poco el tiempo que di clases en ese colegio, pero les aseguro que fue suficiente para tener experiencias con lo paranormal, para ser precisos, con un fantasma. Mi nombre es Gerardo Ibarra.
14:29 Soy profesor de inglés desde hace 15 años. Nunca creí en fantasmas, ni en historias paranormales, al menos. No hasta que comencé a trabajar en el colegio. Este lugar, con más de 100 años de historia, tenía una atmósfera peculiar, como si las paredes mismas guardaran secretos en sus corredores. Los ecos de voces del alumnado se dejan escuchar, aunque no hubiera alumnos en ese momento en el Colegio al principio. Pensé que sólo eran las fantasías de los estudiantes y las exageraciones de mis colegas. Sin embargo, todo cambió una tarde.
15:13 Era mi primera semana en el Colegio. Me quedé hasta tarde preparando las lecciones para el día siguiente. El edificio, que durante el día estaba lleno de risas y voces, ahora se sentía vacío. La poca luz del sol se filtraba por las ventanas. Mientras me concentraba en mis apuntes, escuché un suave golpeteo, como si alguien caminara con tacones en el piso de madera del pasillo. Me levanté y salí del salón para investigar. El sonido provenía del ala más antigua del colegio, un lugar que rara vez se utilizaba y estaba cerrado la mayor parte de la semana.
16:01 Sólo estaba abierto cuando había algún festejo. Cabe aclarar que sólo era para los maestros, no para el alumnado. Al avanzar por el pasillo vi una figura femenina. Al final llevaba un vestido largo y antiguo de una época pasada. Pensé que quizá era una maestra disfrazada para alguna actividad escolar, aunque no tenía sentido. Pues no había nada programado para ese mes. Le hablé, pero la figura no respondió. Sólo se dio la vuelta lentamente y se deslizó hacia una de las aulas. Al final del corredor.
16:42 Decidí seguirla intrigado y un poco nervioso. Al llegar al aula, empujé la puerta, que se abrió con un chirrido. La sala estaba vacía, sin rastros de la mujer que había visto hacía unos momentos. Me quedé de pie en el umbral, tratando de comprender lo que acababa de suceder. Los días siguientes traté de olvidar el incidente, atribuyéndolo al cansancio y a mi imaginación. Y quizás por las conversaciones de los alumnos de apariciones, particularmente se hablaba de una maestra. Sin embargo, las cosas extrañas no pararon. Comenzaron a ocurrir eventos inexplicables, libros que caían de los estantes, puertas que se cerraban solas y luces que parpadeaban sin motivo.
17:38 Pero a los pocos días nuevamente escuché los pasos acercándose al aula donde me encontraba. Pero en esta ocasión la figura de una mujer se detuvo frente al escritorio, la falta de maquillaje, el cabello hasta sus hombros. Con ondas y raya al lado sujetado con un listón. Su ropa era antigua, de principios de 1900. Su mirada era de tristeza, una tristeza que transmitía. De repente, la figura comenzó a desvanecerse. Sentí que había estado frente al espíritu de la maestra. Tuve 2 ocasiones más de volver a ver su fantasma, pero no tan claro como esa tarde. Después de la presencia de la maestra, sé que nunca desapareció del todo.
18:32 A veces, cuando me quedaba tarde, sentía su presencia como una sombra benevolente que recorre cada rincón del Colegio. Compartí mi experiencia con un colega de confianza y descubrí que no era el único que había tenido encuentros con aquella aparición. Él sacó un álbum de fotografías antiguas del Colegio. En varias estaba ella. Le pregunté si sabía el motivo por el cual se manifestaba en el colegio. La verdad es que nadie lo sabía. Quizás fueron sorprendidas por algún grupo de revolucionarios de aquellos años, alguna enfermedad que La haya matado o simplemente algún suicidio. Yo permanecí por 2 años en ese Colegio, pero me han contado que hasta la fecha el fantasma de la maestra aún recorre el Colegio, a veces se deja ver, en otras sólo se escuchan sus pasos. Trabajar como velador en el conalep nunca me pareció una tarea peligrosa.
19:53 A pesar de que hoy en día los amantes de lo ajeno han intentado en varias ocasiones ingresar a este plantel, pero lo que no saben es lo que aquí sucede desde que el sol se oculta. Mi nombre es hernán islas, soy el velador en el conalep por obvias razones no les diré en qué parte se encuentra el plantel, trabajo desde el año de 1998. Varios veladores se han ido abandonando su trabajo, unos van y otros vienen, algunos se van esa misma noche que llegan a trabajar. Esto por las cosas extrañas que suceden, apariciones, gritos, el mobiliario se mueve, las luces se encienden solas.
20:42 Aquí suceden muchas cosas, pero cuando esto comienza a manifestarse, yo me quito del camino de aquel que. Se encuentra atrapado en este lado de los vivos. Mi trabajo es asegurarme de que nadie entrara al plantel durante la noche y hacer rondas de vez en cuando. Sin embargo, con el tiempo descubrí que mi trabajo implicaba más de lo que podía haber a simple vista. Mi turno comienza a las 10:00 de la noche y terminaba a las 6:00 de la mañana. Al principio me resultaba aburrido esto porque tenía solo 20 años.
21:24 Para esa edad uno se quiere comer el mundo, pero por cuestiones ajenas a la vida de uno me tuve que poner a trabajar. Como les contaba en un inicio, me paseaba por los pasillos vacíos, revisaba los salones y me aseguraba de que todo estuviera en orden. Pero con el paso de los días comencé a notar cosas extrañas. La primera vez que algo estaba fuera de lo común ocurrió. Eran cerca de las 3:00 de la madrugada. Estaba haciendo mi ronda habitual. Cuando escuché un ruido que venía del laboratorio de computación, pensé que tal vez algún estudiante se había quedado atrapado, aunque era improbable.
22:12 Abrí la puerta y para mi sorpresa no había nadie. Sin embargo, las computadoras estaban encendidas y en sus pantallas parpadeaban líneas de algún código. Apagué las máquinas y salí del laboratorio tratando de convencerme de que había algún fallo eléctrico. Intenté hablar con mis compañeros sobre lo que estaba experimentando. Pero ellos se limitaron a sonreír y me dijeron que eran sólo bromas de los alumnos. Sin embargo, noté que ninguno de ellos se ofrecía a cubrir mi turno cuando pedía días libres. En otra madrugada, mientras caminaba por el taller de mecánica, escuché un ruido metálico que venía del fondo. Al acercarme vi que una de las herramientas estaba en el suelo, como si alguien la hubiera arrojado. De repente sentí un escalofrío y al girar vi una figura oscura y borrosa que desapareció en un parpadeo. Mi corazón latía con fuerza y un sudor frío cubrió mi frente. No había sido mi imaginación.
23:24 Para cuando los alumnos salieron de vacaciones de verano, los ruidos en el plantel eran el pan nuestro de cada madrugada. Ya había identificado las aulas, los talleres. Y los laboratorios donde más se escuchaban los ruidos. E incluso comencé a ver sombras que desaparecían ante mi mirada atónita. Algunas traspasaban las paredes. Una noche en que desde la tarde había estado lloviendo, me habían encargado que checara que los laboratorios permanecieran con su temperatura habitual. Esto porque me enteré que por las mañanas algunos maestros estaban ayudando.
24:07 A unos jóvenes con sus clases para que estos no reprobaran. Ese año, mientras hacia mi ronda escuché claramente el sonido de pasos, detrás de mí me giré, pero no había nadie. Continué caminando con el sonido de los pasos siguiéndome a una distancia constante. Al llegar al patio central, los pasos se detuvieron por sólo unos momentos. Me sentí aliviado. Pero entonces vi algo que me heló la sangre. En el segundo piso se veían 2 siluetas traslúcidas era una mujer con un vestido blanco y sostenía de la mano a un pequeño niño que miraba al suelo.
24:52 Los cabellos largos y oscuros cubrían su rostro. La figura levantó lentamente la cabeza y aunque no pude versus ojos, sentí su mirada penetrante. Ambos siguieron su camino cuando llegaron a al barandal. Ahí se desvanecieron. Me dije que por esa noche había sido suficiente mi ronda. Me encerré en la caseta y ya no volví a salir, como tampoco me puse a buscar si esos seguían ahí. Ya por la mañana llegó mi relevo. Le conté lo que había visto. El con una sonrisa, tal vez de tristeza, me dijo que esos no eran los únicos fantasmas que andaban penando en el conalep, pero el de esa mujer y El Niño eran lo más recurrentes, ese era un terreno baldío. Cuando lo adquirieron para la construcción de la escuela, se dijo que ahí se acostumbraban a dejar trabajos de brujería, así como cuerpo sin vidas de personas. Quise poner una veladora, pero me dijo que eso no era buena idea, además que poco a poco los iba a dejar de ver eso. Hasta la fecha no ha sucedido nunca he sido atacado por lo que hay en el Conalep, espero y así siga. Ya tengo muchos años y mi edad ya no es de un joven para andar buscando trabajo, así como lidiar con fantasmas. Ya sé lo que hay aquí y la
26:26 verdad. Ya no me dan miedo.
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