LAS HIENAS DEL DESIERTO (Creepypasta)
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0:02 Las hienas del desierto, relato basado en hechos 100% reales del teniente Patrick Oher, escrito y adaptado por cofradía para Inframundo. Relatos. Buenas noches. No hablo español, así que quien me recibió el relato me dijo que no había problema en traducirlo. Mi alias es Patrick Her. Debido a lo delicado de la información que aquí se va a manejar, no puedo revelar mi nombre real. Me desempeñé como sargento primero del 64º régimen blindado.
0:50 Éramos un convoy compuesto por fuerzas aliadas y afganas en labores diversas para garantizar nuestro libre tránsito en la zona de Kabul para organizar el transporte de material y efectuar labores de reconocimiento, especialmente con movilizaciones nocturnas prácticamente a paso silencioso sobre la arena desértica. Habíamos pasado meses de calor infernal. Arañas, camello, suciedad, rozaduras en la piel debido a la arena y las quemaduras por el sol, sin mencionar los pies destrozados debido a la greste clima. Sin olvidar la vigilancia minuciosa en caso de emboscada, pues estábamos en territorio talibán. Soy veterano, ya no era un veinteañero cuando este inusual hecho ocurrió.
1:48 Nuestro plan era llegar a Kabul en el menor tiempo posible debido a una serie de malas decisiones tomadas por la gestión anterior. El caso es que nuestro guía, a quien llamaré mustafá constantemente, estaba nervioso debido a que por las noches lo observaba llenando una tras otra su pipa de tabaco y algo de opio, lo que indicaba que presentía algo. En una noche, en vísperas de Halloween, nos apostamos en unas ruinas de las que, según Mustafá, se trataba de los vestigios de un antiguo templo dedicado a las deidades ya olvidadas.
2:32 Cuenta que los talibanes son peores que los cristianos, al destruir la fe de los demás, arrasan con todo lo que vaya en contra de sus creencias, destruyendo y quemando casas. Templos y todo cuanto éste fuese en su entendimiento. Por ello todos esos templos estaban en ruinas. Ahora aquí estamos a salvo, hace mucho que no vienen y no tienen que volver, dijo Mustafá. En este lugar solamente hay Escorpiones y una que otra serpiente, pero no se meterán con nosotros si no las molestamos.
3:14 El problema es cuando estemos cerca de Kabul, especialmente al pasar por mosai. A simple vista es un pueblo como cualquier otro, pero los muyahidines cuentan cosas. Quizá para usted, sargento, sean locuras de pastores, campesinos, pero son historias que marcan a la gente del desierto. Y usted mismo ha visto que es muy difícil espantar a esos locos. ¿Vamos Mustafá, le dije a mi guía y amigo, sabes que mi familia es irlandesa? Sé que las leyendas tienen mucho de real. Mi familia también cuenta cosas aterradoras y a pesar de que aún no atestiguo nada por el estilo ni quiero averiguarlo, sé bien que son ciertas. Vamos a ver qué nos depara el último tramo hacia nuestro destino.
4:10 Mustafá sacó una botella de arag, que es una especie de licor anisado, para alegrar el espíritu y brindamos por nuestra última misión. El 29/10/2006 llegamos a un lugar llamado ainak. El personal ya estaba harto, ya estaban Fastidiados Mustafá Bosi, pero no sé qué diablos en árabe o algo así. En fin, ya que era hora de acampar. Y así llegamos a la quedada en una aldea a las afueras de dicha población. Para nuestra buena fortuna, mustafá y sus hombres encontraron una noria que tenía agua fresca, deliciosa y bendita. Agua fresca.
4:55 Así que finalmente abastecimos nuestras alforjas, nos aseamos y Mustafá preparó un plato exquisito llamado kebab. La carne tradicional que se utiliza para el kebab es el cordero, pero con la expansión de este plato riquísimo a lo largo del mundo. En la actualidad se prepara con carne de vaca, cordero, pollo, cerdo o pescado, pero nadie lo prepara como los verdaderos nativos del Medio Oriente. Caray, era lo mejor que habíamos comido en meses. En fin, todos estábamos en nuestros deberes. Aunque de una manera más relajada, al parecer sería otra noche sin problemas cuando el viento comenzó a dar un aire tétrico en la abandonada aldea. La Luna casi llena hacía que la atmósfera y el paisaje se tornaran, escalofriantes los muyahidines apostados en las colinas oraban a media voz, como era costumbre, pero visiblemente más nerviosos.
6:04 El soldado Newman, a cargo de transmisiones, me ponía al tanto de las instrucciones del Grupo de Comando, que ya no se esperaba en el punto cero, mientras el Cabo Stewart organizaba la siguiente guardia. A eso de las 23:00 recibimos una vaga transmisión del cuarto batallón del ranger del 75, Regimento, quienes estaban en medio de una refriega solicitando apoyo aéreo. Puesto que el Grupo blindado más cercano éramos nosotros, a los pocos minutos un grupo de Apaches pasaron sobre nuestra ubicación. Generalmente usamos el equipo de comunicaciones para casos oficiales, aunque honestamente también hay canales para andar de Chismosos. El caso es que lo que nos sacó de nuestra tranquilidad, quizás por lo increíble, quizás por lo descabellado. Fue cuando el teniente Anderson dijo, lo vimos, está frente a nosotros a 400 M.
7:08 ¿Se mueve demasiado rápido? Al pedirle al jefe de pilotos que marcara el blanco con una trazadora que es una bala especial para dar posición en incursiones nocturnas, los helicópteros decían no ver nada en el área objetivo. No podían permitirse el herir inocentes después de todos los asuntos del pasado, por lo que el teniente saliendo del protocolo usó un señalador láser de color verde para ubicar el objetivo. Cuando la Cámara infrarroja dio confirmación, preguntaron si estaba seguro de autorizar el fuego de abatimiento. El teniente dijo que era afirmativo con estas palabras. Esa maldita cosa ya dio cuenta de cuatro de mis hombres y 2 guías.
7:59 O sí, claro que autorizó. El piloto dijo que no se trataba de un guerrillero, sino de una especie de animal confirmando, respondió Anderson anda a 2 y a cuatro patas. Debe ser un tipo de Hiena entrenada para casarnos. Finalmente, los apaches abrieron fuego. Dando parte de blanco no abatido, evadió sin dificultad el lanzamiento de la ráfaga, así como de 2 cohetes, perdiéndose entre los acantilados desérticos, Anderson maldijo y apagó la radio. Como era de esperarse, quienes escuchamos la transmisión en el canal secundario estábamos estupefactos y observé a mi amigo Mustafá.
8:50 Retirarse a las rocas nuevamente con su inesperable pipa era mi señal para ir a conversar, pues entendía que mi amigo sabía algo que no debían escuchar los demás, no a un de menos. Ahora que lo pienso, no sé de qué manera podía desahogarme de esa situación. No sé si fue correcto dar a conocer algo tan delicado y que minó a grupos de Élite el ejército. Como si se tratara de Voice Couts aficionados. Estoy arriesgándolo todo, pero la gente merece saber la verdad. ¿Y qué hay allá afuera? Hay cosas que están afuera del entendimiento humano, no lo soñamos ni fuiste ya colectiva. Nosotros lo vivimos, lo vimos y con trabajo salimos de allí, aunque no todos.
9:44 En fin, a la mañana siguiente nos preparábamos para la marcha. Nuevamente el equipo Ranger Reportaba 6 hombres al mando de esa mañana. Después de la oración matinal de nuestros guías, nos dispusimos a marchar. Mustafa me había contado la noche anterior acerca de una creencia de los mucheitin. Se dice que cuando los grupos radicales se separaron del resto del pueblo. Alá se molestó tanto que despertó a los horrores nocturnos del desierto para castigar no solamente a los infieles, sino también a los traidores.
10:26 Al preguntar qué significaba, me dijo que relativamente eran demonios que bebían la sangre y comía la carne de sus presas. Le describí a los vampiros, pero me dijo que no hasta que me refería a los hombres lobo o nahuales. A lo que después de un largo y resignado suspiro, me dijo que era la forma más adecuada de describirlos. Son bestias sin alma ni corazón, simplemente sirven para destruir, entran a las casas y sustraen Asus presas para devorarlas, a pesar que él cuando era niño, pensaba que solamente eran cuentos. Decía que cuando se rebelaron a Sadam Hussein, él mismo se hacía acompañar de varios entre sus más cercanos y ese había sido el motivo de que fuera tan difícil su captura. Posteriormente comentó que la mayoría de las desapariciones sin explicación se le atribuyen a estas extrañas criaturas. Esa tarde avanzamos hasta bacay.
11:33 Faltaba poco para llegar hasta nuestro destino. Las colinas nos servían de cobijo, pero al mismo tiempo era una insostenible pecera. Si decidieran emboscarnos sería como dispararle a peces en un barril, pero nuestros guías eran leales por lo que nos sentíamos a salvo y en buen recaudo. Asimismo, ellos contaban con nuestro respaldo y la amistad entre varios de nosotros. El primer estremecimiento nos llegó a las 1800 horas. El 30 de octubre, en la lejanía se escuchaba el viento con fuerza. Ese día lloraba como alma en pena y la luz de la Luna llena arrastraba la figura de la muerte entre lúgubre, un lugar del viento, un aullido intenso. Venía en dirección de Mosai, justo en nuestro camino y de repente lo vimos.
12:32 Era un camarada herido. Venía caminando lentamente, como perdido, como si le hubieran abandonado o algo peor. Inmediatamente nos pusimos en alerta apostados, los guías en los riscos apuntaban a la lejanía. Nosotros tras los tanques y las tanquetas, nos apostamos de igual manera para abatir en caso de ser un enemigo o un señuelo. Para nuestra sorpresa, se trataba del teniente Anderson. Venía desarmado, descalzo, insoldado, deshidratado y hambriento, desfallecido por el largo tramo que había vuelto sobre sus pasos a pesar que su unidad había pasado ese punto días antes. Al llegar lo sostuvimos mustafay. ¿Y yo qué pasó, jefe?
13:28 ¿Por qué no está con su unidad? El comandante nos dijo que se habían quedado sin municiones ni pertrechos debido al zafarrancho de la noche anterior, por lo que solicitó refugio, pero se lo negaron, así que gracias a los cascos azules de la ONU, quienes afortunadamente iban pasando a unos 500 m, él cubrió el escape de sus hombres, así como de ciudadanos heridos. Pero al hacerlo vio que esa cosa iba detrás de ellos, así que pidió un arma y atrajo a esa bestia hacia él, permitiendo que sus amigos pudieran escapar a salvo.
14:11 Un capitán siempre se hunde con su barco sargento, fueron las últimas palabras del valiente capitán Anderson, quien recibió el ascenso y la medalla al valor más allá del deber del carácter póstumo. Los ánimos bajaron al mínimo cuando de repente, Mustafá gritó tanto Asus hombres como a los míos que no podíamos permitirnos que la moral bajara. El comandante Anderson hizo lo que había que hacer por el bien de los suyos. No podíamos despreciar ni desperdiciar su sacrificio. Al contrario, debíamos honrar su valor y dar caza al algo. Vengar a nuestro amigo caído o morir en el intento. Esa cosa se escuchaba a lo lejos. Sabíamos que venía siguiendo el rastro de Anderson, quería a su presa y ahora nuestro deber era impedir que ese demonio nos arrebatara a nuestro oficial superior caído. Así que la consigna era que ninguno debía quedar atrás, ni vivo ni muerto.
15:19 Así lo acordamos y así lo llevamos a cabo. Iniciamos la marcha en la tarde del siguiente día 31 de octubre. Bonita experiencia de Halloween, pensamos todos por precaución. Nadie iba a pie, ni siquiera a los Muyahidines. Todos íbamos trepados en los blindados. No importaba de momento ser observados. Sabíamos que los talibanes no eran tan estúpidos para salir a cazar, sabiendo que la bestia estaba suelta. Y tras nuestro rastro, cruzando el río China, fue cuando pudimos observarlo Por Primera Vez. Era delgado, muy largo, en especial sus extremidades. Tenía más rasgos de Hiena que de lobo, pero a diferencia de las hienas o los chacales, su piel no tenía manchas. Era de un color uniforme café oscuro, parecido a los lobos de la estepa canadiense.
16:24 Sus fulgurantes ojos amarillos no nos quitaban la mirada de encima y escrutaban cada movimiento nuestro como buscando un punto débil. Tal cual, los lobos cazan a los caribús en las llanuras de Canadá. Al encontrar al eslabón más débil, lo separan de La Manada para dar cuenta de tarde. Pudimos darnos cuenta de nuestro error. No se trataba de uno, eran 5. Los otros venían detrás y en los riscos. Efectivamente, trataban de separarnos y hacer que fuéramos vulnerables al ataque. Solicité al cabo de transmisiones que nos apoyara aéreamente, dando parte del Teniente Anderson como caído en nuestro resguardo.
17:11 Cuando el jefe de los pilotos preguntó qué cuál era la situación, le respondimos que lo mismo que había caído en los rangers la noche anterior al inicio no nos tomaron en serio hasta que observaron que íbamos a toda marcha con rumbo hacia mosai. Lo que evidentemente no era correcto, puesto que no teníamos permitido avanzar a toda marcha debido al sigilo de la patrulla de reconocimiento, por lo que el capitán Rogers de la fuerza aérea, jefe de nuestro escuadrón, me cuestionó si sabía las consecuencias de mi osadía, a lo cual le respondí que era mi escuadrón.
17:55 Mi deber de resguardar el cadáver del comandante caído y los civiles que venían en compañía nuestra. Así que después de un silencio que nos pareció eterno, él mandó la autorización de apoyo y escoltas aéreos. Cuando Rogers llegó hasta nuestro punto y pudo ver a las criaturas con sus propios ojos, les juro que jamás habíamos corrido los pesados vehículos a su máxima potencia. Cualquier falla haría que uno o varios de los transportes volcaran y quedáramos a merced de esas cosas. Por increíble que parezca, esas cosas iban al parejo de los blindados casi a 100 km/h y no cedían ni se veían cansados.
18:45 Los Apaches trataron de emparejar a las bestias, pero estas se internaban en los terrenos rocosos. Como sabiendo que allí serían difíciles de alcanzar, haciendo que los poderosos helicópteros Trastabillarán dudosos con riesgo de estrellarse, debiendo tomar altura nuevamente, lo que tanto temíamos sucedió. Uno de los M uno, abrahams, rompió su oruga debido a la mala maniobra en la arena suelta y las rocas enterradas, por lo que volcaron estrepitosamente. Fue entonces que el sargento segundo Sanders me pregunta qué procedía. Yo grité, nadie se queda atrás.
19:34 Esa fue la consigna. Así que dimos vuelta y volvimos por nuestros camaradas. Resguardamos prácticamente a todos, excepto a Jones y a Richards, quienes fueron tomados por esas criaturas infernales. Hicimos un cerco alrededor del accidente, esperamos a que los Apaches reabastecieran y volvieran para cubrirnos nuevamente. 3 de las criaturas daban vueltas alrededor nuestro de igual manera buscando un punto débil por dónde entrar. Estábamos preparados para enfrentar dementes, locos, rebeldes, insurrectos, terroristas. ¿Pero cómo te preparas para enfrentar a criaturas mitológicas?
20:21 ¿Cómo combates a lo que se supone que no existe? ¿Cómo confrontas aquellas que se supone es un cuento? Ahí estábamos, rodeados por esas bestias y para colmo, las otras 2 regresaron. Ahora estaban las 5 rodeándonos. Sabíamos perfectamente que cuerpo a cuerpo era imposible enfrentarlos. Eran grandes, ágiles, astutos y veloces, sin mencionar que estábamos en su territorio. Era su coto de caza, nosotros simplemente una presa más lista, hacer atrapados y devorados. Los Apaches se ocuparon en otra excursión. Por lo que nos pidieron paciencia, les seré bien honesto.
21:11 Todos sentimos que era el final. Esas cosas nos harían pedazos y jamás volveríamos a casa. Ni siquiera encontraría nuestros restos para ser velados. A pesar que disparábamos en sincronía para no desperdiciar las municiones, nada parecía hacerles daño a esas cosas. Los cañones de los tanques eran inútiles. Demasiado pesados para poder ser precisos contra aquellos que se movían velozmente. Cuando nos quedamos sin parque tomamos las bayonetas, machetes y todo cuanto teníamos a mano para defendernos.
21:52 Mustafá me invitó el último brindis. Sonriendo me dijo, TEN una larga vida y una digna muerte. Y sin más, él y sus hombres se arrojaron hacia las criaturas como los guerreros legendarios de su pueblo, empuñando Asus ya las espadas que los llamados guerreros de Dios usan para la batalla y que da el nombre a su famosa guerra Santa. El sacrificio de tan buenos amigos y tan nobles caballeros nos dio el tiempo suficiente para llevar a los heridos a los demás vehículos y emprender la huida nuevamente a toda marcha.
22:33 Faltaban interminables kilómetros que se nos hicieron eternos mientras esas malditas fieras nos pisaban los talones. ¿Qué haremos ahora, sargento? Nadie tiene parque y esas cosas nos están alcanzando, me decía el sargento Richards mientras una poderosa ráfaga pasaba encima de nosotros, dando cuenta de 2 bestias que quedaron hechos pedazos ante los embates del poderoso gau 8 Avenger, el cual tenía el teniente logood en su apoyo aéreo. Quien a la radio me daba las instrucciones de seguir adelante hasta Kabul mientras él cubría la retirada. El hades es una nave muy rápida, debía calcular el momento exacto para no errar el objetivo en cada abatida. Cabe mencionar que lleva un cañón rotativo GA 8 de 6 cañones de calibre 20 mm.
23:36 Y es muy común de apoyo aéreo en varias batallas desde Vietnam hasta la fecha. Aún así, esas cosas parecían decididas a batirnos o morir en el intento. No cesaron hasta que solamente quedaron 2, los cuales a lo lejos aullaron, mientras nosotros, aún con el alma en mano, dábamos gracias a todas las fuerzas del universo por el apoyo tan oportuno del teniente y su a DS. Llegamos a cabo el hechos, una piltrafa con equipo de menos bajas considerables, de valientes caídos en combate, porque eso fue literalmente un combate muy sobrenatural.
24:21 Pero a fin de cuentas, un combate. Al arribar al centro de comando ya no se esperaban altos mandos y consejeros militares de dependencias gubernamentales que en vida había escuchado. Catalogando la instrucción como estrictamente confidencial, diciendo con la más alta frialdad que lo que había pasado en ese lugar jamás pasó. Pero sucedió. Lo vivimos, maldita sea, que me lleven todos los diablos del infierno. Perdí a mis mejores hombres, a grandes amigos y soldados de primera clase en ese lugar. Cómo así, sin más pueden decir que no pasó al regresar a casa me dieron de baja, me ascendieron a teniente y me advirtieron que nunca debíamos hablar directamente del caso. Aún así, nada puede cambiar los hechos, nadie puede devolver la vida a esos valientes hombres y nadie puede evitar que en el desierto afgano existen esos seres extraños. Quizás suene inverosímil, quizás muy pocos o nadie crea lo que les cuento aquí en esta ocasión.
25:39 Pero puedo jurar por lo más sagrado que nunca en mi vida. Pensé ver a los feroces hombres lobos, demonios del desierto, a las hienas de Afganistán. Muchas gracias por su atención.
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