Oct. 19, 2024

LAS BRUJAS PARTERAS - Historias de Terror

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Inframundo Relatos De Terror
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0:03 Las brujas parteras, historia de terror escrita y adaptada por la tenebrosa nací y crecí en una zona rural en el estado de Quintana Roo, México, muy cerca del Estado de Campeche. Y los vecinos países de Guatemala y Belice. La escuela me quedaba muy lejos y tanto mi madre como mi abuela se negaron a mandarme a estudiar. La abuela me decía que era una pérdida de tiempo, pues las mujeres en su familia ya nacíamos marcadas por la brujería. Y eso era lo que más importaba, pues descendíamos de Brujas y parteras.

0:57 Mi nombre es blanca Martínez y hoy tengo la edad de 75 años. Al igual que mi madre y mi abuela, soy una bruja y partera, así como me lo había dicho mi abuela hace ya muchos años. Uno nace marcada o personas como ella te marcan y eso es muy diferente, tanto mi madre como la abuela. Ya hace muchos años que murieron, de hecho hasta aprendí lo que cada una hacía. Mi madre, quien se llamaba Isabel, me tuvo a la edad de 14 años.

1:38 Ella no supo quién fue mi padre. Esto porque unos hombres que pasaban por las rancherías la saquearon llevándose desde ganado caballos y no conformes, ultrajaron a las mujeres del lugar. Un día que lamentable suceso fue que mi madre quedó preñada. Ese día mi abuela se encontraba en un poblado cercano del río y ya por la tarde que regresó se enteró lo que hicieron aquellos hombres. Mi madre contaba que la abuela la tuvo que coser por el desgarre que había tenido. Y que ella le juró que aquellos maliantes pagarían lo que habían hecho.

2:27 Mi madre no se pudo mover por varios días hasta que la abuela se lo permitió a la abuela. Las personas de los alrededores la conocían como la bartera maya, aunque sabían que era una bruja, le tenían respeto y no el miedo que comúnmente se le tuvo. A este tipo de personas que practicaban el ocultismo de alguna manera con los años, tanto mi abuela como mi madre se hicieron de gran fama por los trabajos de hechicería que hacían. A las pocas semanas se supo en un pueblo, habían arrebatado la vida a los hombres que habían atacado aquel día a nuestro lugar.

3:12 Esos hombres eran los mismos que saquearon la ranchería. A pesar de las circunstancias en que se me dio vida, mi madre y mi abuela me amaron mucho. De hecho, cuando muchas mujeres se enteraron que estaban embarazadas, varios de los padres de aquellas jóvenes acudieron con la abuela para que el producto se malograra. Por desgracia, en aquellos años así se manejaban estas situaciones y mi abuela maya no se negaba a lo que el cliente pedía. Pero sí les decía que la vida es un círculo y que tarde o temprano uno regresaba al punto de partida.

3:54 Pero quizás la ignorancia de esa gente no entendieron lo que ellas le predijeron. Con el paso de los años yo fui creciendo y poco a poco, cuando llegue a la edad en que se preparaba a la siguiente generación para ser bruja partera. Tanto mi madre como mi abuela siempre viajaban juntas a los lugares donde se les requería. En varias ocasiones yo las acompañé. Estuve presente en sus prácticas, las cuales en un inicio se me hicieron aberrantes porque por desgracia pocas veces se les llamaba para que se lograra un parto y la criatura viviera. Ellas eran muy buscadas por las personas más acaudaladas. Eran las que más sin querían en sus servicios, tanto para un mal parto como para un trabajo de encantamiento alrededor de la vida de ellas hubo muchos acontecimientos que las marcaron, tanto en su vida personal y en el de ser unas brujas parteras.

5:10 Pero también hubo marcas en su piel que algunas tardaron en sanar y dejaron horribles cicatrices. Pero aún así, tanto ellas como yo seguimos adelante y a decir verdad, era muy difícil que alguna de nosotras 3 nos tumbaran algún trabajo. Esto porque los brujos o curanderas de los alrededores no se querían meter con la bruja maya, algunos por respeto. Otros, por miedo. Debo aclarar que hay maneras de servir a Dios y quizás esta para muchos no era la adecuada. La abuela maya era una servidora de la oscuridad, al igual que mi madre, pero yo decidí no seguir ese camino y les contaré porque nunca estuve de acuerdo en quitarle la vida a un ser. Aprendí la brujería.

6:07 Pero yo no practiqué un mal parto, esto porque para ellas tuvo consecuencias nefastas en su momento. Al final del terreno, la abuela tenía 1/4 en el cual atendía a las personas que iban en busca de su ayuda. Había ocasiones en que había varios clientes y en otras no. Todo dependía de los días del mes, según decía mi madre. Una de las paredes estaba hecha de carrizo. Esta daba hacia un lado donde las personas no podían fisgonear. Esto era porque dentro de aquel cuarto que estaba construido de Adobe, siempre estaban unos leños encendidos cuando ellas hacían sus rituales, así como un horno fuera de este cuarto, y ahí era donde se quemaban todos los trabajos de brujería. Que la abuela le quitaba sus clientes. Siempre salía humo blanco de ahí, pero también en ocasiones humo negro.

7:18 Esto siempre sucedía más en los hombres que en las mujeres. Y era porque les hacían amar sin que ellos quisieran a esas mujeres o porque algún brujo les estaba haciendo daño sin merecerlo. También cuando les ponían enfermedades. Las cuales nos podían llevar a la muerte. Había una cama hecha de leña. En esta practicaban el de grado a las mujeres. En el cuartucho había hierbas, patas de conejo, las cuales eran muy buscadas para la buena suerte, pero también buscaban embrujamientos para hacerle daño a otras personas.

8:01 Había todo tipo de cosas raras que yo me enteraría Mirándolas cuando no había clientes. Así fue cuando comencé a conocer los ingredientes y para qué eran utilizados en cada trabajo. Recuerdo que cuando yo tenía la edad de 10 años, a la casa llegó una mujer con la piel muy blanca. Se veía que era una mujer muy fina. Y de buena educación, esta estaba acompañada de una mujer indígena, la cual apenas si se le miraba el rostro, pues traía su rebozo encima y siempre se mantuvo con la cabeza agachada.

8:47 Uno de los dones que heredé de mi madre era ver el color del aura de las personas. Mi madre las acompañó al cuarto para que la abuela maya las atendiera, pero la mujer del rebozo se sentó en uno de los troncos con su cabeza inclinada. Las 3 mujeres se mantenían dentro de aquel cuartucho y yo escuchaba los lamentos de la mujer blanca. ¿Sabía lo que ahí sucedía? Fue hasta que mi madre salió y en sus manos había un pedazo de manta. Quien volvía aquella pobre criatura y la colocaban en un recipiente para luego colocarlo en otro más con algún preparado de lo que ellas hacían para conservarlo.

9:39 Mi madre pasaba junto a aquella mujer sin siquiera mirarla. Era como si no estuviera ahí. Sentí pena por ella, así que tomé un poco de pan y café y se lo lleve. La mujer, sin siquiera mirarme, me dio las gracias y apenas y escuché su voz agradeciéndome. Tardaron un poco más adentro y mi curiosidad por saber qué era lo que mi madre había sacado de aquel trapo. Fui a verlo y en él se encontraba una pequeña criatura que apenas si se había formado. Fue la primera vez que miré algo así.

10:20 Y sentí pena por ese ser que le cegaron la vida de tan cruel manera. Algo nerviosa y temblando, regresé al lado de la mujer y ella tomó mi mano mientras yo me tranquilizaba. Su mano estaba muy fría y a pesar de mi mano tibia, la de ella parecía un hielo. Ya casi anochecía cuando llegó un hombre por la clienta y este entró al cuartucho, pagó a mi madre por el servicio, sacó a la mujer en brazos para llevársela. De ahí la mujer de Rebozo. Se fue con ellos y a los pocos días mi abuela se enteró de que aquella pareja estaba muerta, pues el esposo de la mujer les había arrebatado la vida. Aquel hombre era su amante y no el marido, como se lo hicieron creer.

11:18 Pero ni a mi abuela ni a mi madre les importaba eso, pues para ellas eran sólo unos clientes más. Esto lo supe porque un hombre llegó a preguntar por doña Maya, pero ambas negaron haber atendido aquellas personas aquella vez. Fue la primera vez que miré a la muerte. Esta toma la apariencia que ella quiere cuando se deja ver a personas que ella escoge, como en esa ocasión una mujer con rebozo. Eso lo supe porque le contesto a la abuela y ella me dijo que era la mismísima muerte. Me aconsejó que no le tuviera miedo, ya que ella siempre estaba presente en nuestras vidas. Y que la miraría siempre cuando llegaban personas que ya les llegaba su hora de morir, así como aquella señora que había estado en la casa.

12:19 Yo le pregunté si ella iba por El Niño. Me contestó que no. Esa criatura ya había fallecido en el vientre de la mujer y que ellas solo se lo retiraron. Así pasaron los años. Y aprendí cada uno de los trabajos de brujería que mi abuela realizaba y de mi madre hacer una partera. Pero yo no quise acabar con vidas y sólo me dedicaba en labores de partos cuando estos ya estaban por nacer. Disfrutaba cada vez que traía a un ser a este mundo. Tenía la edad de 20 años cuando quedé embarazada del que fuera mi novio.

13:02 Este no quiso saber de mí ni de su hijo, pero eso fue algo que no me importó, pues tendría la dicha de ser madre. Pero por desgracia, mi criatura nació sin vida. Por mi mente pasaron miles de cosas como por lo que hacíamos y quizás maldecidas por otras personas por ser las Brujas parteras del pueblo. Por las malas prácticas de interrumpir un nacimiento. Yo por mucho tiempo no hice ningún trabajo y solo me dediqué a preparar los mazos de hierbas que necesitaban ellas en sus rituales.

13:47 Por los trabajos que recogían los clientes cuando ellas se encontraban en otro pueblo trabajando en una ocasión, tuvieron que salir lejos. Mi abuela y mi madre me ordenaron que me quedara en el cuarto donde trabajábamos. Tenía que mantener encendido el sahumerio y los leños me ordenaron que por ningún motivo estos se fueran a apagar. Ambas tomaron sus morrales y salieron a toda prisa del cuartucho para este tiempo. Ya eran principios de los años ochentas y se corría el rumor. Que un grupo de personas habían ingresado a uno de los templos y estos adoraban al mismo Satanás y varias jóvenes que estaban embarazadas habían desaparecido del pueblo aledaño. Ellas y un grupo de brujos de la región se reunieron para tratar de detenerlos, ya que para nosotros esos lugares son sagrados.

14:56 Y quedarían manchados por esas malas prácticas. Esto porque hay tanto brujos, Curanderas, Chamanes. Todos nos reunimos en cada solsticio. Ahí se llevan a cabo rituales propios de los que practican el ocultismo. Fue cuando tanto mi madre como la abuela y otras personas salieron heridas y otras, por desgracia, no sobrevivieron. De hecho, no alcanzaron a salir del pueblo, pues aquellos hombres llegaron a rematarlos contra los que ahí se encontraban.

15:36 En varias ocasiones el sahumerio y los leños estuvieron a punto de apagarse. Pero como buena bruja hice todo lo posible para que las mías regresaran con bien. Ni los perros ni los gatos escuchaban esa tarde. Ni siquiera la parvada de aves que se miraban en el cielo antes de caer la tarde y regresaban a los árboles para resguardarse. Sentí miedo, pues por momentos tuve el presentimiento de que no las volvería a ver. El humo cambiaba de color de blanco a negro y así estuvo por un buen rato.

16:21 Lamentos y gritos se escuchaban cada vez que el humo se oscurecía. Y eso no me dejaba ver con claridad. Por momentos tuve que dominar la situación para así poder traerlas de regreso. El mal las acechó y de eso me di cuenta mientras hacía mi ritual. Por momentos el ambiente se ponía extraño y se escuchaban llantos de niños. Eran aquellas almas de los que ellas les habían arrebatado la vida. De eso no me quedaba duda. Recordé a la mujer del rebozo y le pedí que por favor aún no se las llevara, pues eso implicaba quedarme sola. Creo que la misma muerte se hizo presente, pues una sombra oscura recorrió el cuarto por dentro y por fuera. El fuego de leño se elevó hasta casi tocar el techo. Y tuve miedo que este se incendiara, pero eso no sucedió. Así estuvo por unos segundos.

17:31 Cambiaba de colores, desde un amarillo muy fuerte hasta un azul intenso. Mientras esto sucedía, las escuché cuando llegaron, pero no podía salir del cuarto hasta que ellas entraran. Ambas venían heridas. Pero no por aquellos hombres, sino por algo más. Ambas traían cortes en sus vientres en varias partes de su cuerpo. Yo hubiera jurado que poco faltaba para que sus entrañas quedarán expuestas. Quise ayudarlas, pero mi madre me ordenó que no dejara que se apagara el fuego. Ambas vieron a todos lados.

18:15 Algo la siguió hasta la casa porque se escuchaban pasos de algún animal. El ambiente comenzó a oler muy mal. Aquel olor nauseabundo comenzó a impregnar el lugar. Nos causaban náuseas y tanto mi madre como mi abuela comenzaron a sangrar por la nariz. Nunca las había visto tan asustadas como en esa ocasión. Eso que merodeaba por fuera era el mismo innombrable. Mi madre me ordenó que cerrara los ojos y que escuchara lo que escuchara, no los fuera abrir por un buen rato. Las escuché hablar en dialecto y aquel ser se negaba a irse.

19:00 Comencé a rezar en voz baja y creo que eso ayudó mucho porque escuché como si el cuarto se sacudiera y se fuera a desplomar en cualquier momento. Cuando mi madre me dijo que podía abrir los ojos, todo el lugar se encontraba bien. Parecía que nada hubiese sucedido y fue cuando comenzamos a curar a la abuela maya. Como les comenté, hay cicatrices y heridas que quedan marcadas en la piel. Otras tardan en sanar. Por desgracia, tanto mi madre como mi abuela maya esa noche tuvieron heridas que las imposibilitaron ya no tenían la destreza y agilidad de antes.

19:50 Hasta el día en que ambas fallecieron sólo se dedicaron a la brujería. Pocas veces hicieron alguna labor de malparto, pero fue cuando verdaderamente se dedicaron por completo a la brujería que ambas tuvieron muchos clientes. Desde personas que venían de otras ciudades y Estados, así como extranjeros, atrás quedaron aquellas malas prácticas en interrumpir los embarazos no deseados. Quizás por lo sucedido aquella noche, a mí nunca me contaron que había sucedido en aquel pueblo. No ha de haber sido nada agradable aquella experiencia. No si se trataba de una secta en la que ni los brujos pudieron intervenir.

20:43 Los 2 días primeros del mes de noviembre dejo de atender a los clientes que me buscan en mi casa, para mí no hay más que atender a mis muertitas todo el día primero de noviembre me la paso en la tumba de mi hija, a quien llamé Miroslava. Aunque la visito muy de seguido, para mí esos 2 días son muy importantes y mis clientes lo saben. El 2 de noviembre estoy frente a las tumbas de mi madre y mi abuela maya. Sé que ya no me queda mucho tiempo de vida y ya tengo mi terreno al lado de mi hija para cuando ya sea el momento de partir, no sé si por desgracia o fue mejor así. No hay quien siga haciendo el trabajo que mi madre y abuela maya hacían, porque al morir mi hija ya no hubo más descendientes y a pesar de que muchas mujeres que tienen el don de Brujas, curanderas y parteras, no quise enseñarles a ninguna de ellas, pues su deseo de ser una buena bruja partera no lo era.

21:55 Como decía la bruja maya, todos partimos en un punto en el cual es un círculo y el mío muy pronto está por llegar a ese punto y cerrar este círculo.