LAS Almas Del CEMENTERIO
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0:01 Las almas del cementerio, historia escrita y adaptada por limbus. Muy buenas noches. Mi nombre es Franco López, soy de Argentina, tengo 34 años, pero desde hace 5 que vivo en México, que es donde se desarrolla la historia que estoy por contar. Comenzó en los días previos al tradicional Día de Muertos que con tanto ímpetu celebran aquí les pido 1000 disculpas si ofendo a algún mexicano al decir que yo no creía en esas cosas.
0:48 Me refiero a eso de que las almas de los difuntos regresan desde el más allá para reencontrarse con sus familiares. A decir verdad, me parecía algo demasiado fantasioso. Pero claro, hasta que me tocó vivirlo provengo de una provincia llamada Córdoba allá en Argentina. Vivía muy bien ahí con mi familia, con mi trabajo, con mis amigos. Y aunque amo incondicionalmente a mi Tierra, me aferré al deseo de conocer este hermoso país desde que era niño. En el año 2016, luego de haber ahorrado por muchos meses, se me prestó la oportunidad de viajar y no la desaproveché.
1:38 Llegué con intenciones de estar 3 meses solamente, pero ya ven, vivo aquí junto a la familia que formé, al poco tiempo de saber que quería pasar el resto de mi vida en este suelo. Era una tarde del día martes. Del último del mes de octubre del año 2020, me encontraba trabajando como velador en el panteón de la ciudad donde vivo, cuyo azafaroso oficio había logrado conseguir apenas semanas antes. No utilizo esta cualidad porque hubiera tenido algún problema ni nada de eso. Es que por el simple hecho de trabajar rodeado de tumbas. Hace que uno no se sienta tan tranquilo, más aún dadas las circunstancias en las que estamos atravesando. Me refiero a esta nefasta pandemia, la cual exige el cumplimiento de cientos de protocolos, entre los cuales esta el mantener cerrado el panteón, lo que inevitablemente me obligó a permanecer solo.
2:51 Ahora el asunto se está flexibilizando un poco, pero el año pasado para estas fechas las cosas aún estaban bastante estrictas, con decirles que únicamente se podía ingresar para realizar un entierro acompañado solo con la familia directa, caso contrario no se podía ingresar. Es por eso que me llamó la atención aquella peculiar señora. Cuando la descubrí merodeando sola por los tétricos pasillos. Pero no era la primera vez que la veía, ya que el día anterior hubo otro entierro y curiosamente ella también formaba parte del cortejo fúnebre. No soy de desconfiar así, porque si de la gente, pero mi trabajo me lo demandaba, caminé hacia donde ella se encontraba. Y con la mayor sutileza posible, le cuestioné aún su presencia en el lugar, puesto que no quedaba nadie y yo estaba a punto de cerrar.
4:00 Con un chal marrón, cubría sus blanquecimos cabellos, usaba un vestido percutido y algo sucio, cuya negrura combinaba con la de sus brillantes ojos. Su test Rugosa denotaba una ternura que nunca había visto antes en una persona. Sus labios estaban pintados de un rojo suave y en sus mejillas tenía una casi imperceptible capa de maquillaje del mismo tono. Cuando escuché su dulce voz, sentí que mis emociones resbalaron mientras ella me hablaba. Yo simplemente la miraba para dejarme derretir. Al contemplar tanta mansedumbre, la razón de eso es que instantáneamente me recordó a mi abuela, la cual ya había fallecido desde hacía décadas, me explicó que se encontraba allí porque estaba esperando a que llegaran sus amigos, que ya faltaba poco para el Día de Muertos. Y que ella acostumbraba a caminar por el panteón, procurando que todos estuvieran listos para su llegada. Como les digo, yo quedé prendado con ella, por lo que opté permitirle estar unos minutos más y que luego regresara a su casa argumentando que ya me tocaba cerrar y no quería dejarla olvidada allí.
5:34 Ella me lo agradeció, regalándome una hermosa sonrisa y me prometió que no demoraría mucho, pero que al día siguiente me iba a molestar de nuevo, ya que tenía mucho trabajo por hacer. Luego de unos 30 minutos alcancé a verla en dirección al portón de salida y como ahí fue donde la perdí de vista, supuse que se retiró. Horas después, estando ya en casa, recién entonces, comencé a analizar esos detalles de los que anteriormente no me había percatado. En primer lugar, yo era el encargado de abrir y cerrar el portón.
6:17 Asimismo, debía controlar la cantidad de personas que ingresaban acompañando el féretro. Por consiguiente, podía ver quiénes eran los que ingresaban. No recordaba haberla visto entrar. Pero eso no era de preocuparme, ya que se me podía haber pasado. Lo extraño es que, como les mencioné en la jornada anterior, también la había observado allí adentro. Y sería una triste coincidencia que ella fuera familiar tanto del difunto anterior como el de esa tarde. Más extraño aún fueron sus últimas palabras.
6:58 Con las cuales me expresaba que la vería seguido le conté a mi esposa sobre la señora, pues al ser ella mexicana quizás podría explicarme el motivo, ya que hay cosas que aún desconozco de este país. Me dijo que al hablar de la llegada de sus amigos, seguramente se refería al Día de Muertos, que es cuando las almas de los seres amados regresan. A su vez, me aconsejó que no le permitiera estar mucho tiempo ahí, mucho menos por ser un panteón, eso teniendo en cuenta que son justamente los mayores quienes tienen mayor riesgo de contagio del virus, algo en lo que por supuesto tenía toda la razón al día siguiente y en tanto conducía hacia el panteón.
7:53 Iba pensando qué palabras usar para prohibirle a la abuela estar allí, algo que fue en vano, ya que no la vi llegar en toda la tarde. Ya quedaba media hora para el cierre cuando me llamaron para pedirme que esperara un poco más, pues ya venía otro difunto en camino. No me quedó de otra, pero no me molestaba esperar. Lo que me preocupaba es que me alcanzaría la noche. El difunto era un joven de quien había leído en las noticias del Facebook, en las cuales decía que le habían quitado la vida en un asalto. No obstante, los rumores no tardaron en expandirse. En eso se hablaba de un ajuste de cuentas de unos mafiosos y considerando los 8 balazos que le dieron, yo me incliné más a la segunda teoría.
8:49 El tema fue que tal como lo temía. Cuando la familia dejó el panteón, ya era de noche, yo mismo los acompañé hasta el portón. Luego de eso regresé para dar un último rondín y cerciorarme de que no haya quedado nadie. Estaba caminando por el sector donde habían sepultado al joven minutos antes, cuando de pronto esa espeluznante aparición fantasmal se manifestó frente a mí. Era el mismo joven difunto, con sus ojos puestos en los míos. Me miraba con una desolación indescriptible. Su piel no tenía color, era excesivamente pálida, tétrica. Usaba lo que creo sería la vestimenta con la que lo sepultaron.
9:42 Estaba pulcra y reluciente, pero esta comenzó a mutar drásticamente. Mostrándome así una imagen más perturbadora, unos pequeños círculos rojos aparecieron distribuidos en su pecho, los cuales comenzaron a agrandarse. Gradualmente entendí que se trataban de las heridas que había recibido. De un momento a otro empezó a brotar abundante sangre de ellos. El mismo fenómeno se extendió sobre su cara, en especial en su frente. Puesto que quedó formado un enorme hueco sobre esta, su rostro se deformó en cuestión de instantes, hasta tal punto de quedar convertido en una masa de carne uniforme. El espeso líquido hemático que lo revestía le chorreaba Coagulando junto a un diminuto trozo de hueso conforme se desarrollaba el proceso.
10:45 Vi cuando abrió la boca lanzando un alarido desgarrador, pero esta continuo ensangrentándose hasta quedar desencajada. Su boca continuó ensanchándose hasta quedar desencajada y finalmente su quijada se desprendió de su boca, cayendo al suelo. Escapé despavorito de allí. Llegué hasta el portón, donde caí sin ya tener fuerzas en mis piernas. Debido al tremendo susto, intentaba levantarme cuando escuché aquella voz al mirar, vi que se trataba de la señora, quien con esfuerzo se inclinó para ayudarme. Yo estaba sin poder hablar, por eso no le pude responder cuando me preguntó si había visto el alma del recién fallecido. Dicho cuestionamiento me provocó un escalofrío mayor que sumado al miedo que ya tenía, termino por dejarme estupefacto. Ella me acompañó unos minutos más. Dijo que me vio correr espantado y que cuando caí abrió el portón para ingresar.
12:02 Mencionó que las almas a veces se dejan ver cuando faltan pocos días para el 2 de noviembre. Y que ella también las veía. Por eso sospechó lo que me pasó estando ya más tranquilo. Le agradecí por su ayuda y me despedí de ella. Les juro que me fui del Panteón deseando jamás regresar, pero era algo que no podía hacer ya que las cosas en casa no andaban muy bien. Mi esposa estaba por el último mes del embarazo, en el cual presentó algunas complicaciones que exigían gastos. Por lo tanto, no sólo me urgía el dinero, sino que ese trabajo era la única fuente de ingresos que tenía. Por otro lado, se acercaban las fechas claves en las cuales mi jefe ya me había anticipado que tendría que cubrir sí o sí los turnos nocturnos.
13:02 A cambio de eso, la paga sería un poco más. Por consiguiente, me encontraba entre la espada y la pared. Era la noche del 31 de octubre cuando me encontraba nuevamente en el Panteón la noche de Halloween, como se conoce según mi jefe. Algunos ineptos aprovechan estas fechas para ingresar al panteón y robar Tierra o alguna pertenencia de un difunto que les sirva para hacer sus rituales. Pero a mí no me preocupaba eso. A los delincuentes los podía echar fácilmente. Mi temor era volver a ver lo mismo de la noche anterior cuando cruzaba por un jardín que se para.
13:49 Cuando cruzaba un jardín que separaba los mausoleos de las tumbas bajo Tierra, tibisé con el rabillo del ojo unas sombras deslizándose entre las lápitas. Al girar mi cabeza para quedar frente a ellos, quede desconcertado, ya que pude observar que eran un par de jóvenes. Por la complexión delgada deduje que eran adolescentes de no más de 17 años, al parecer. Desgraciadamente tendría que enfrentarme a los muchachos irrespetuosos. Ellos me daban la espalda al momento en el que les hablé. Entre tanto miraba hacia los alrededores para ver si había más. Pero al regresar mi vista hacia ellos, en el preciso momento en el que ellos volteaban, caí en cuenta que no se trataban de adolescentes, al menos no vivos.
14:47 Así fue que padecí por segunda vez una experiencia de esta índole. A medida que cada fibra de mi cuerpo se congelaba, ellos permanecían quietos con sus abominables rostros dirigidos hacia mí. Sus cuencas carentes de ojos, eran 2 huecos negros. Desde donde se asomaban lo que creo era polvo o Tierra. Sus ropas también estaban sucias, gastadas, desechas. Noté que sus manos eran esqueléticas y cuyos huesos tenían un color amarillento, como los dientes que sobresalían de sus bocas sin labios. No fui capaz de moverme en esos momentos, por lo que quedé hipnotizado.
15:39 Presenciando tan extrema visión, ellos no mostraron interés en mí luego de verme en esa condición, por lo cual se dieron la media vuelta para seguir su andar. Aquella noche me quedé aguardando el amanecer oculto en el pequeño espacio de la garita que ocupaba, perdido en mares pavorosos que destruían mi capacidad de razonamiento. Que hasta ese entonces consideraba sana. No hubo nadie que me acompañara. Esta vez en el entorno sombrío solo estaba la oscuridad, los cadáveres y yo tampoco. En esa oportunidad me animé a platicar sobre la aparición con mi esposa, menos en la condición en la que ella se encontraba. Torturaba mi mente pensando en encontrar una solución. O algo que me permitiera no volver. Pero lo único que se me ocurrió fue pedirle a uno de mis cuñados que me acompañara, poniendo como excusa que la noche anterior habían ingresado unos hombres y quería contar con su respaldo. Gracias a Dios él aceptó, pero creo que hasta el día de hoy me sigue culpando por lo sucedido.
17:01 El también sabía sobre mi encuentro con la misteriosa anciana. Es más. De él fué quien escuché que ella podría tratarse de una bruja, ya que son las principales interesadas en saquear las tumbas para estas fechas. Eso me hizo sentir escalofríos, pero como yo estaba pasando por algo mucho más grave, luego traté de restarle importancia y finalmente llegó el Día de Muertos, el 2 de noviembre. Recién comenzaban a transcurrir los primeros minutos de la medianoche, cuando el fenómeno inicio. Pero permítanme, por favor, decirles que lo que van a conocer a continuación es algo sumamente impactante y aunque yo mismo lo viví hasta el día de hoy, me cuesta asumirlo mientras hacíamos el recorrido, mi cuñado iba entusiasmado. Tiene 21 años.
18:05 Ya saben que a esa edad uno no piensa tanto lo menos como para tomar en serio el hecho de estar en un panteón en Pleno 2 de noviembre. Como ya se imaginarán, mi caso era totalmente lo contrario. En tanto caminaba, miraba hacia todos lados y en cada minúsculo un movimiento extraño se me erizaban los vellos del cuerpo. Un grito espeluznante retumbó en todo el perímetro. Por impulso natural. Ambos miramos hacia el lugar de donde provino, a unos 50 M. Vimos a unos muchachos salir de entre las tumbas y correr despavoridos en direcciones distintas.
18:50 Inmediatamente mi cuñado emprendió la carrera para ir detrás de uno, gritándome que yo fuera por el otro. Traté de impedirlo, pero fue inútil. Como ávido cazador, brincaba sobre las tumbas con rumbo directo hacia el lugar donde lo vio correr. Yo hice lo propio y corrí para alcanzar al que me correspondía, pero este escapó trepando desesperado la pared del panteón hacia el exterior. Acto seguido corrí hacia dónde se encontraría mi cuñado. Gritaba su nombre, pero él no respondía. Cuando lo encontré, comprendí el motivo de su silencio. Estaban los 2.
19:36 Me refiero a mi cuñado y el intruso, uno al lado del otro, absolutamente paralizados de miedo, seguí la dirección que tenían sus desorbitados ojos, logrando así presenciar también yo aquel inaudible evento. Eran almas, no tengo dudas de eso. Eran las almas de los difuntos, cuyos cadáveres yacían sepultados en ese panteón. Sus cuerpos eran traslúcidos, sus contornos emanaban un ligero resplandor, avanzaban lenta y coordinadamente, dando pasos firmes. No importaba el cuerpo sólido con el que se toparan de frente. Pues estos los atravesaban sin inconvenientes. La misma sensación de quietud que nos invadió al verlos, también la experimentamos a nuestras espaldas. Uno a uno volteamos para corroborar que de igual manera se trataban de almas.
20:42 Eran cientos de ellas en la madrugada, todas tomaban formas sobre las tumbas. Como si de allí salieran, para posteriormente comenzar a caminar las ánimas, se dirigían a una sola dirección, la cual era el lateral derecho del panteón, donde al otro lado y a unos cuantos metros de distancia comenzaba el pueblo. Se podría decir que ese fenómeno no nos causó demasiada alteración. Sin embargo, segundos después comenzaron los horripilantes alaridos de ese grupo de almas. Estás tenían un aspecto diferente, eran opacas y percibimos maldad en ellas.
21:29 Se revolcaban sobre el suelo como si estuvieran siendo torturadas, pero no tardamos en darnos cuenta de que ellas no estaban solas. Había alguien que ahí me resultó familiar. Era la Tierra anciana que había visto en esos días. La sonrisa de sus labios permanecía intacta, pero la mirada que ahora fijaba sobre mí era maquiavélica, sórdida, funesta. Era ella quien aparentemente provocaba el enmesurable sufrimiento de esas almas. Fue recién entonces que lo comprendí ella. Era la mismísima muerte disfrazada de inocente, y esas almas eran sus amigos.
22:19 Quizás lo que ella venía a esperar no era la llegada, sino que quería ambientar el lugar donde la recibiría con ese tormento. Lo que yo creo que eran almas puras continuaron su trayecto siendo indiferentes a las castigadas. Como si ambos grupos pertenecieran a planos opuestos sin contacto entre C una vez que la última alma atravesó la pared, las almas oscuras desaparecieron conjuntamente con quien yo en un momento considere como una dulce anciana. Ignoro a ciencia cierta porque aquella noche los 3 recibimos la gracia de ver eso.
23:08 Tal vez fue obra del maligno de la muerte que sé yo, intentando de ese modo convencerme que en verdad existe un más allá desde donde cada 2 de noviembre se le permite regresar a este mundo, unas para visitar Asus seres queridos. En cambio, otras para continuar recibiendo aquí el eterno castigo que padecen en el infierno. Espero les haya gustado mi experiencia y por favor, vayan y visiten Asus seres queridos este 2 de noviembre. Muy buenas noches hasta la próxima.
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