April 1, 2023

La Promesa (Historias SICARIOS)

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Inframundo Relatos De Terror
La Promesa (Historias SICARIOS)

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0:00 Buenas noches esperando que te encuentres muy bien del otro lado de la pantalla. Por obvias razones, las historias que estás por escuchar no mencionan nombres de las personas que las enviaron para no generar conflicto, ya que son temas muy delicados y a la vez aterradores. Agradezco al escritor cofradía por enviarnos estas anécdotas de sicarios. Sin más, por el momento, te invito a que te quedes hasta el final y apagues la pequeña luz de tu habitación. Esto es inframundos relatos, la promesa, historia de un sicario muy buenas noches.

0:57 Hace tiempo me metí por necesidad en el negocio prohibido, como en todos los trabajos, primero inicié como mensajero, luego como halcón, que es como se llaman a los chamacos cuando espían y dan los pitazos a la maña, hasta que para sorprender al jefe me eché yo solo a varios de sus competidores. Finalmente comenzaron a jalarme para hacer cosas más grandes en el Grupo, tales como escoltar cargamentos y principalmente echarme a todos los metilhes y los traidores. Mi mentalidad de chamaco pendejo me llevó a creer que esa vida me traería la felicidad que me haría rico y famoso. Me casaría con un artista o cosas así. Pero miraba a mi madre cuando llegaba a la casa con esa porquería y siempre con los cohetes bien cargados, presumiendo al mundo que era un maldito delincuente. No me importaba ver su sufrimiento ni verla llorando cada noche mientras yo me embriagaba y así a mis 3 madres ofendiendo e insultando a quien pensara diferente a mí o me llevara la contraria.

2:22 Era un patán arrogante y tonto. No había otra palabra para eso. Hasta llegué a tener pleitos con la justicia local por mis arranques de locura cuando estaba bien pasoneado eso en vez de traerme lo que tanto deseaba. Me fue quitando todo, pero de a poco nadie me hablaba. Todas las mujeres huían de mí. Ni siquiera las de la mala vida se querían acercar. El caso es que en vez de ver que estaba mal, el rencor me secaba. Pensaba que todos estaban mal y que yo era la víctima.

3:04 Un día recibí una llamada. Mi madre estaba muy delicada en el hospital como pude. Me dirigí en friega a verla. Entré gritando, ofendiendo y ordenando al hospital. Todos estaban congelados al ver el armamento que traía junto con los pelados que me acompañaban, pero el valor de una doctora mayor de edad, casi de la edad de mi madrecita, me aterrizó con una noticia que me cayó como balde de agua fría y me trajo a la realidad. Mi madre tenía cáncer y estaba muy avanzado. Dejé mis tarugadas y les dije a mis compañeros que me esperaran afuera.

3:48 Sin armas ni nada y con el alma en la mano, me en que hablar con mi madre, en la cual decía que ella no veía lo malo en mí, que sabía bien, que muy dentro. Yo seguía siendo su hijito, su pequeño, y ese día le hice una promesa a mi madre, si salía todo bien en ese trabajo sería el último y nos iríamos lejos. Donde nadie nos conociera a empezar de nuevo. Mi madre sonrió al ver la sinceridad en mis ojos y mis palabras y aceptó sonriendo. Dejé pagado el mejor tratamiento para que pudieran atenderla y me disculpé con el personal.

4:35 Cuando partimos para cumplir con quitar del camino a personas del grupo rival, algo nos decía que las cosas estaban mal. Pues no había señal de nadie por el camino donde nos mandaron. Habíamos caído en una emboscada, nos tenían copados. Les juro que no teníamos la menor oportunidad de salir bien de eso. Cuando de pronto me pareció ver a una señora que me gritó, César, ven, corre, haciéndonos señas de que la siguiéramos, les dije a mis compas que me siguieran. Y así nos pudimos escapar con heridas, sí, pero vivos. Cuando pudimos habernos a salvo.

5:21 Pude notar bien que la señora era mi madre, pero eso era imposible porque mi madre estaba en el hospital. Fue cuando caí en cuenta que debía correr. Olvidé todo, dejé todo así a pie, solo como pude. Corrí 24 km hasta llegar desfalleciendo a la clínica donde la doctora me dio la fatal noticia. Mi madre había fallecido a las 5:17 de la tarde, la hora exacta en la que vi su espíritu. Salvándonos la vida en ese tiroteo no dije nada, solamente pedí que quemaran el cuerpo y me dispuse a cumplir la promesa que le hice a mi madre en vida.

6:08 No pude, pero nos fuimos a un lugar mejor a empezar de cero. De no haber sido por su espíritu, creo que yo hubiera terminado ese día y nunca me hubieran encontrado. Gracias, mamá, donde quiera que estés la ofrenda. No sé cómo empezar esto. Desde chico siempre me sentí bien. León, crecí en un barrio bravo, allí las cosas se aprenden a golpes y gana más el que pega más duro. Primero, aunque me da vergüenza admitirlo, empecé como ratero. Ya saben, robo rápido y fácil.

7:03 En una de esas, un chamaco se puso al brinco y sin querer le dejé ir 2 tiros. Eso llegó a oídos de un grupo de la zona, lo que me trajo otro tipo de encargos. Cuando me hablaban de billetes que jamás había tenido, me pareció que era un negocio bastante lucrativo. Además, ni conocía a esa gente. Poco me importaba que tuvieran familia, que tuvieran hijos. A mí me pagaban por quitarles la vida y de paso yo me embolsaba sus cosas. Por más de 5 años me dediqué a mandar gente al otro mundo y quitarles sus cosas ya occisos, y eso fue mi perdición y mi castigo una vez en una feria de esas que hacen en los pueblos como motivo de las fiestas patronales de un santo.

7:58 Llevar un ganado, comida, música y bebida. Todo iba bien. Mi familia no sospechaba a que me dedicaba, sólo me gustaba verlos felices. Eso valía todo. Fue entonces que vi a un señor indígena, se llamaba Don Nabor, llevaba un cofre oscuro, como del tamaño de una caja de botas de madera, muy bonito. De inmediato imaginé que traía algo muy valioso. Cuando pregunté a mis conocidos que quién era, me dijeron que era rezandero, de esos que hacen llover y esas cosas me reí y decidí seguirlo. Se encaminó al cerro donde se metió en una de las cuevas. La Iglesia permite ese tipo de ritos aún en ciertos pueblos de México, porque son tradición y a veces coinciden. ¿Qué tal deidad?

8:56 Está el santo de la Iglesia, por lo que tláloc lo ven como si fuera San Isidro Labrador o algo así por el estilo. La cosa es que dentro de la Cueva había cientos de veladoras que alumbraban la misma, como si de toda la vida estuvieran encendidas. Vi al viejo ofreciendo el cofre a una estatua de piedra. Y diciéndole no sé qué cosas, porque no conocí el idioma. Esperé a que se fuera y salí para tomar el cofre. Cuando lo abrí y me decepcioné. Solamente tenía semillas, unas manzanas y algunos papeles con cosas escritas. Jamás pensé que fuera importante. Luego supe que era una ofrenda.

9:48 No sé por qué donabor se regresó. Me comenzó a discutir en dialecto y como no le entendía, le metí 3 tiros y lo dejé allí, agonizando hasta la fecha. Me arrepiento de eso. No sabía qué clase de ritual estaba haciendo el viejo y no me importó, pero eso me costó todo lo que amaba en la vida. A los días siguientes mi familia comenzó a sufrir necesidad. Mi madre enfermó y murió. Mi padre, tiempo después, murió de tristeza, ahogado en el alcohol. Mis hermanitos siempre tenían fiebre y estaban flaquitos, flaquitos, sin importar cuánto les llevara de comer. El dinero no alcanzaba la comida, se echaba a perder. Mis perros y gatos se murieron secos, como si algo les hubiera chupado la vida y a mí cada vez me iba peor. El patrón me mandó a un pueblo lejano para ultimar a un fulano que era rural, pero me madrugaron y caí al bote. Aunque el patrón no me dijo nada, sabía que había caído de su gracia, además de que mis compañeros decían que estaba salado.

11:03 Cuando salí de la cárcel y corrí a ver a mis hermanitos, estos ya habían muerto. No me quedaba nada. Todo lo que alguna vez amé se había ido. Finalmente me ganó el remordimiento. Fui con un sacerdote a confesarme y sin más, también a la policía. Confesé la muerte del anciano nabor y de las demás personas a las que prive de la vida. Y aquí estoy ahora pudriéndome solo en una celda donde ni siquiera puedes mear sin que los demás presos te vean. El caso es que el remordimiento y la culpa me sigue todos los días de mi vida por dedicarme a lucrar con la vida de otros.

11:51 Si se preguntan cómo es que hice llegar este relato, pues aquí también en la cárcel contamos con celulares. Eso sí, los escondemos muy bien. Secta maldita. Hace tiempo que vivo en el extranjero, lejos de mí México. Lo que me llevo a alejarme de mi país fue lo que presencié en el Grupo delictivo al que pertenecía y al que daba servicio como sicario. Cuando entré las reglas eran sencillas, privar de la libertad y de la vida.

12:37 ¿A quién se le ordena no hacer preguntas? Recibir mi paga y guardar silencio. Y era muy bueno en ello. Tan es así que al poco tiempo el mismo hijo del patrón me traía en su grupo de guardia personal. Era certero, eficiente y discreto, y eso les gustaba a los patrones, en especial a su hijo y su señora del mero jefe, quienes eran los que al parecer movían todo y él solo era la pantalla. Como la figura de autoridad, pero quienes daban las órdenes eran hechos 2. A tal grado llegó la confianza que la Patrona me mandaba a plagiar personas y darles el tiro de gracia en su presencia o torturarlos, sin preguntarles nada, solamente por diversión, hasta que perdieran la vida ante sus ojos.

13:34 Cada vez me pedían algo más vicioso y desagradable. Hasta que una noche el chico, quien se llevaba muy bien conmigo, me dijo que ya estaba listo para entrar en la diversión verdadera. Me imaginé que se trataría de un puesto más alto o algo por el estilo, pero nunca en mi maldita vida pensé que sería testigo de lo que solamente en películas viejas o en leyendas había escuchado. Nada te prepara para ver de lo que es capaz la gente cuando tienen tantísimo poder. Y esa noche lo comprobé. Salimos a eso de las 11:00 de la noche, rumbo a un lugar metido en pleno desierto. Iban muchos de mis compañeros de toda la vida escoltando lujosas camionetas que en mi vida hubiera creído que existían debido al lujo y la hermosura que tenían de marcas desconocidas.

14:34 Hasta para el más ávido especialista de autos, arribamos a un lugar que parecía una especie de hacienda, abandonada por fuera. Eso parecía, pero al entrar en ella estaba llena de lujos, candelabros de cristal, mármol pulido de pared a pared y mujeres sin ropa de belleza y real que daban besos y copas de bienvenida a los invitados. Había hombres y mujeres de todo tipo, árabes, judíos, rubios, de color orientales. Pareciera una reunión de la ONU por la diversidad étnica que allí se ostentaba.

15:16 Después de unas palabras, la Patrona pidió que le siguiéramos donde nos dieron una túnica con capucha de color negro después de vestirla. Bajamos por unas escaleras, hasta una especie de calabozo, donde se escuchaban gritos de dolor clamando piedad, llantos de niños y bebés. Me estremecí solamente imaginado qué clase de cosas sucias allí había. Pero eso no fue sino el comienzo de mi tortura psicológica, pues la vieja se despojó de sus ropas. Y a una muchachita como de 15 años, que estaba crucificada colgando de la que creo era el altar principal, la degolló y se bañó en su líquido vital para luego llenar una copa comulgando con los poderosos invitados, como si de una misa se tratara, pero totalmente perversa y depravada. Lo peor fue cuando trajeron a los recién nacidos. Estas bestias, pues no puedo llamarles de otro modo. No les voy a mencionar lo que hicieron porque creo que ya se lo imaginan.

16:30 Es algo verdaderamente triste y aterrador, pues hacerle eso a seres inocentes no tiene perdón. Luego todos se sumergieron en un desenfreno de proporciones bíblicas. Finalmente, de una habitación emergió una especie de ser con rasgos bestiales, a quien todos rendían reverencia de rodillas, el cual tomó el cuerpo de la chica y le arrancó un gran trozo, para luego hacerlo indebido con la Patrona en el altar. Allí fue donde decidí escaparme, lloraba por la crueldad que había presenciado y debí tomar todo cuanto pudiera y largarme donde nadie pudiera encontrarme.

17:17 Aunque quizás al contar esta historia bien sé que me estoy sentenciando. Ellos me buscarán hasta encontrarme. No sé qué tipo de sectas sean, pero he visto de lo que son capaces y hasta dónde pueden llegar. Quizás piensen que estoy loco, pero de verdad les aconsejo que nunca anden en malos pasos. Monstruos caníbales, historia enviada por un soldado anónimamente. Hasta hace poco nunca había escuchado la palabra paranormal. A mí me pagaban por eliminar personas. Era mi profesión y mi pasión.

18:06 Simplemente me sentía como un cazador, eliminando los coyotes que se comían a las gallinas de la persona que me contrató. Pensaba en mí mismo como alguien frío, calculador y desalmado, y creía que no había nadie en México ni en ninguna parte que fuera más malo o más profesional que yo. Llegué a eliminar por mes a mes de 10 personas, pero supongo que de haber sido más cuidadoso y menos hablador, las cosas me hubieran salido mejor. Y jamás me habría encontrado con el terror ante mis ojos. Y mi vida sería la de cualquier anciano alimentando pichones en el parque del pueblo por hocicón. Mi patrón me consideraba el típico muchacho fanfarrón, a quien le dices a que no haces esto o a que no eres capaz de aquello.

19:04 Y eso más me agrandaba. Supongo que para divertirme. Pero siempre me pagaba bien por mis retos estúpidos y mis alardes de gran cazador, hasta que una tarde me llamó en privado. Al principio pensé lo peor o que me castigaría por andar presumiendo, pero al contrario, me dijo que en un par de días tendría un encargo especial, que debía ir con un grupo a supervisar que tal trabajaban sus nuevas adquisiciones. De inicio pensé que se trataría de animales, perros o felinos, quizás para causar más daño y dolor a los enemigos, pero nunca pensé que se trataría de algo mucho peor. Casi nadie sabía acerca de esto, solamente los que él ocupaba para eliminar gente, así que nos llevaron apuros conocidos a la supuesta misión.

20:06 Estaba en el grupo de un compa. Ya de años a quien le decían la rana me caía muy bien y era quien yo siempre quería impresionar, pues lo admiraba. Él se rió al verme y dijo al tiro Chamaco, el patrón le compró algo a los rumanos disque para ayudarnos en nuestros trabajos más difíciles. La curiosidad me mataba, pero debíamos esperar que estuviera oscuro. Nuestro trabajo no era intervenir, sino monitorear a lo que fuera que estaba en esas cajas y Asus manejadores, que eran unos gitanos, 2 para cada caja, sin armas, solamente algunas cosas y collares para capturar perros de esos de mango largo.

20:59 Al acercarnos a las cajas había unos hombres altos y muy delgados, sin nada de cabello. Ni siquiera se les veía barba o bello. Eran totalmente pálidos y lampiños, parecían dormir, pero no roncaban ni se veía que respiraran. Yo estaba desesperado por entrar en acción. A fin de cuentas no me iban a dejar, solamente íbamos a ver. Pero el momento esperado llegó y la noche hizo que los gitanos comenzaron a hablar en su idioma entre ellos. Pero por el tono sabíamos que hablaban de nosotros. Uno de ellos nos dijo en mal español que nos quedáramos bien atrás y abrieron las cajas de unas bolsas, sacaron un chaleco antibalas y lo echaron en una de las cajas, luego en la otra y las abrieron.

21:56 Esas personas salieron corriendo en direcciones a la casa que vigilábamos, pero lo hacían en cuatro patas. Como animales se escuchó el ruido de cristal, el romperse. Luego los tiros. Iba a levantarme, pero el rana me detuvo. Después de los disparos se escucharon los gritos como si alguien se ahogara y finalmente unos alaridos espantosos. Los gitanos esperaron unos minutos. Luego nos hicieron señas de que no nos moviéramos. Y al poco tiempo regresaron con esas cosas totalmente ensangrentadas, escurriendo el líquido vital por todas partes, especialmente de sus bocas y manos. Los gitanos reían mientras devolvían a esas cosas Asus cajas.

22:49 Y así como llegaron de la misma forma, se fueron el rana me miraba y sabía lo que pensaba. Sé que nos dijeron que no nos asomáramos ni interviniéramos, pero la curiosidad nos ganó a todos sigilosamente. Nos dirigimos a la casa. Lo que vimos era asqueroso y repugnante. Lo que hayan sido esas cosas se comieron a los militares que estaban atrincherados allí. No había forma de caminar sin Resbalarte, pues los restos estaban dispersos por todos lados. No podía saber que pieza del cuerpo le pertenecía a quien. Luego el rana recibió un mensaje por radio del jefe preguntando si se los había comido a todos, y este respondió que solamente dejaron las partes que no les gustaron, a pesar de que según nosotros éramos delincuentes desalmados, en nada se comparaba a lo que contemplamos esa noche.

23:55 Literalmente se comieron vivos a nuestros enemigos. No dejaron casi rastros de que allí hubiera personas, de no ser por la carnicería que estaba regada por todo el lugar. Después de eso salí a vomitar y a llorar como un niño. Me tuve que dar casi a la fuga. Ya no quise saber nada. Esto fue demasiado para mí.