June 24, 2024

La NANA - Y Mas Historias de ABUELOS

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Inframundo Relatos De Terror
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0:00 ¿Hola, qué tal? Esperando te encuentres sólidamente bien del otro lado de la pantalla. En esta ocasión te contaremos algunas anécdotas que nos contaban nuestros abuelos bendecidos a los que aún los tienen, pero cuando éramos niños se nos ponía la piel de gallina y espero que sientas eso mismo con los relatos que estás a punto de escuchar sin más por el momento. Comenzamos la Nana confesión por Beatriz domingo, relatos de los abuelos, buenas noches, Inframundo, mi nombre es Beatriz. Betty, para los amigos quiero compartirles una historia sobrenatural que le paso a mi hija pequeña. Ella ni se acuerda, pero cuando era bebé sucedían una serie de cosas inexplicables.

1:15 Somos una familia muy unida, pero como mi madre es la menor de 13 hermanos, Gocé de la compañía de mi abuelita muy poco tiempo. La conocí solamente mientras estaba pequeña, como hasta los 12 o 13 años, luego de lo cual murió por causas naturales ya Asus 90 años, durante los años que convivimos, ella me decía que todo el tiempo que el único arrepentimiento que tenía era que no le iba a tocar conocer a los nietos de su hija menor. Pasaron los años, conocí a un hombre bueno que se hizo mi esposo y finalmente pudimos tener una bebé después de un par de años de casados en mi nuevo hogar no teníamos fotos familiares porque la mayoría de los retratos antiguos de mis ancestros los guardaba mi mamá en su casa, como era la menor. Se iba quedando con las fotografías de los hermanos que de a poco iban pasando a mejor vida. Por eso estoy segura de que mi hija no tenía manera de haber visto a la mujer que describía.

2:42 No habíamos visitado la casa de mis padres debido a la pandemia, así que no era posible que hubiera visto alguna foto vieja ni nada. Les digo esto porque mi pequeña juraba que una señora la visitaba todas las noches y le cantaba. Al principio se nos hizo extraño que cuando era bebé y no sabía hablar, moviera las manos por las noches y se riera de forma alegre antes de dormir. Pero como en algunos niños eso es de esperarse, pues no quisimos ahondar en el tema. Sin embargo, conforme creció y pudo hablar, la primera palabra que pronunció no fue papá o mamá, fue Nana, como le decíamos a mi abuelita, a veces, cuando pasaba por la noche cerca de su cuarto para ir por un vaso de agua o al baño, podría jurar que veía una silueta parada a su lado. O que escuchaba a alguien murmurar cosas por lo bajo, como era de esas veces que solamente te parece sentir cosas extrañas, pero no alcanzas a distinguir bien qué es. No le presté demasiada atención a esos fenómenos de naturaleza tan discreta.

4:16 Mi hija cuando creció un poco más. Se ponía a cantar canciones de cuna muy viejas que yo en la vida le había enseñado, insistiendo en que una mujer se las había cantado muchas veces no podía decir las palabras completas, pero si le daba el tono de las melodías que le gustaban a mi abuela. Lo descarté como que seguramente ella había escuchado eso en la radio y debía estarle atribuyendo cosas a algún amigo imaginario.

4:57 Los sucesos continuaron, por ejemplo, cuando ella vio un vestido que me había traído a casa. Luego del funeral de la abuela me preguntó Por qué yo me ponía la ropa de su amiga. Al igual que con un anillo de ágata que me dio mi madre porque mi Nana me lo había dejado de herencia, me dio curiosidad que se dieron tantas coincidencias, así que llegando Asus 2 años de edad, le pregunté cómo era su amiga para ese momento, ya la consideraba de esa manera.

5:37 A lo que la niña me respondió de forma un poco más articulada, que era una mujer alta, de cabello oscuro con los ojos verdes y siempre traía un vestido negro con muchos botones al frente, además que se pintaba la boca de un tono como rojizo y morado oscuro. Obviamente no con esas palabras me lo dijo mi hija, sino como pudo explicármelo, ya que no hablaba a la perfección. Esas señas particulares me hicieron pensar inmediatamente en mi abuelita, que por muchos años utilizó un labial de un tono particular hasta que lo descontinuaron. Era una cosa poco común en las mujeres de la época, pero a ella le encantaba.

6:35 Yo no la conocí como mi hija la describía, pero por las fotografías que había visto de ella cuando era joven, pensé que el parecido con lo que me describía era importante. Pasaron unos meses y por fin llevamos a mi hija a conocer Asus abuelos maternos. Nosotros vivíamos en una casa enorme junto con los papás de mi marido. Cuando entramos a la casa, como hay un retrato enorme de mi abuelita en la entrada, mi hija se puso muy feliz, extendía los brazos como queriendo agarrar la foto para verla más de cerca.

7:19 Estaba muy emocionada y no dejaba de decir nada. Mi madre le preguntó por qué estaba tan contenta, a lo que ella le dijo que era su amiga. Le preguntó a su abuela por qué tenía un retrato de Nana en la sala, que si ella también la conocía. Eso hizo que mi mamá se soltara a llorar y yo con ella ahora estaba más que comprobado que mi abuelita logró cumplir su deseo de conocer a su nieta. Ahora mi niña ya tiene más años de edad y no recuerda nada de eso. Todo le parece como un sueño que tuvo alguna vez, pero yo recordaré por toda la vida la visita de mi Nana en la casa. Tampoco se ha aparecido de nueva cuenta esa silueta que se posaba al lado de la cama de mi hija.

8:21 Pero supongo que es porque ahora mi abuela. Está descansando en paz por completo. Espero y les haya gustado mi relato. Muy buenas noches a todos. Resurrección, confesión por Pedro Álvarez. Relatos de los abuelos, buenas noches a todos, mi nombre es Pedro y tengo 18 años, vivo en Tamaulipas, México. Les quiero contar un relato de lo que pasaba con uno de mis primitos que nos hizo creer en la resurrección o al menos en la posesión de los espíritus de los fallecidos. Mi abuelo murió joven, tuvo un accidente de auto y aunque ya se había logrado a todos sus hijos, pues apenas tenía 50 años cuando dejó este mundo, en ese tiempo una de mis tías, la más pequeña de la familia, estaba embarazada y tuvo a su hijo poco tiempo después.

9:48 El bebé tenía una marca de nacimiento que compartía con mi abuelo. De hecho, por eso lo llamaron igual Santiago. Ambos poseían un lunar enorme en la cabeza, pero pues eso es normal porque somos familiares, así que al principio no le prestaban mucha atención. Las cosas fueron cambiando cuando creció y pudo compartir lo que pensaba con sus padres y el resto de nosotros. Cuando pudo hablar más o menos bien le dijo a su madre por qué tenía tanto miedo de los autos. Ella ya había notado que no le gustaba subirse al automóvil y que de a poco se había ido calmando. Pero realmente nunca quería que lo llevaran a ningún lado de esa manera.

10:50 Incluso por eso a veces preferían dejarlo en casa de una niñera para prevenir que llorara todo el camino, tanto de IDA como de regreso. Dice mi tía que estaban sentados en la mesa comiendo. Él estaba tan pequeño que aún usaba una silla periquera. Cuando les dijo con las palabras de un hombre adulto que no le gustaba subirse a los autos porque le recordaban al accidente que tuvo cuando murió. Ante esa confesión, su padre dejó de engullir en ese instante y le cuestionó a qué se refería. Santiago le contestó con Voz Infantil, pero seriedad de adulto.

11:41 Que él había muerto en un accidente cuando iba por la carretera a Toluca. Ya había pasado mucho tiempo, pero recordaba el sitio exacto, les dijo el modelo del auto que usaba mi abuelo, el color, todos los datos. Concordaban. Luego volteó a ver a su madre y le comentó que le alegraba verla ya crecida. Ese era uno de los sueños que no había podido cumplir del todo. Ante ese torrente de palabras, ambos se quedaron boquiabiertos.

12:22 Dieron por terminada la comida y acostaron al niño luego de que se cansó de jugar con sus muñecos. A continuación, mi tía llamó a mi abuela para ver si eran correctos los datos. Que el pequeño le había compartido como estaban totalmente ciertos mi abue le pregunto si no había comentado alguna vez esas cosas frente a Santiago de bebé y por eso El Niño lo recordaba. Ella jura que no, ni siquiera sabía de qué marca era el auto.

13:04 Además, era uno de esos temas que no le gustaba tocar, pero entonces se le ocurrió llevarlo a la casa familiar para ver si él tenía más cosas que compartir. Ese mismo fin de semana, pese a las quejas de Santiago, fueron a la casa familiar de mi tía. Al llegar el pequeño entró como un gran señor por la casa. Ni se notaba que apenas tenía un par de años de existencia. Cuando vio a la abuela corrió a Abrazarla llamándola melocotón, que era como le decía mi abuelo de cariño, sobrenombre que nunca nadie le había repetido desde que el abuelo Santiago había muerto.

13:59 Eso sacó de sus cabales a mi abuela. Que una vez sentados en la sala, comenzó a preguntarle cantidad de cosas que El Niño respondía sin ningún problema. Ya era tanta la coincidencia que todos comenzaron a asustarse. No había explicación para lo que estaba pasando. Tanto mi madre como ella decidieron llamar a un señor que era famoso por brujo en el pueblo para saber qué estaba ocurriendo. El hombre llegó ese mismo día, examinó a Santiago y en pocos minutos le dijo que El Niño estaba poseído por el espíritu del abuelo, que aunque no le iba a causar daño, no era correcto que estuviera presente en nuestro mundo de esa manera. Eso solamente quería decir que tenía asuntos inconclusos. Que tenía que resolver a la brevedad. Añadió que como era un familiar que no era agresivo con Santiago, no tenía caso hacer el ritual de exorcismo, que quizá resultaría doloroso para El Niño, sino que lo mejor sería buscar ayuda al alma del abuelo para que se pudiera ir en paz. Les dio unas velas y unos

15:29 aceites perfumados para ayudarles con la tarea. Les dijo que si las cosas se complicaban, lo llamaran y se fue de la casa. Las mujeres se quedaron con más dudas que respuestas, así que mi tía decidió quedarse la noche y hablar con Santiago hasta saber que quería su padre. Platicaron mucho sobre las cosas que recordaba el abuelo buscar un poco a poco qué era lo que lo retenía en ese mundo. El pequeño dudaba sobre qué era lo que podría hacerlo quedarse tanto tiempo con nosotros. Por alguna razón, tomó de buena manera ser un espectro. Pero también le preocupaba tener que poseer el cuerpo de su pequeño nieto.

16:26 Después de mucho deliberar, se rindieron de manera que mi tía fue a colocar en la cama a su pequeño hijo. Cuando lo hizo lo abrazó y como cada noche, le dijo que lo amaba. Pero ahora como ya sabían que era el espíritu de su padre, al que le estaba comentando eso. Se sintió muy diferente Por Primera Vez, Santiago le dijo con un tono serio que también la quería mucho, que siempre lo había hecho, y lamentaba no habérselo dicho más seguido durante sus días en vida. Luego se durmió con calma.

17:11 Al día siguiente, Santiago era un niño completamente diferente. Ya no hablaba con la articulación de antes y dejó de recordar todos los detalles que le habían dado horas antes. Supongo que finalmente mi abuelo se fue a descansar. Quizás solamente quería dejar la página completa en blanco para avanzar. ¿Gracias por escucharme y recuerden no tener ni un solo pendiente en la vida o van a regresar a cumplirlo? Buenas noches los visitantes, confesión por Guadalupe Lara.

18:09 Relatos de los abuelos buenas noches me pueden decir Lupita vivo en Tampico, México y quiero contarles algunas cosas que nos pasaron cuando mi abuelito estaba cerca de la muerte. ¿Creo que todos vamos o ya hemos pasado por eso? Como que uno Presiente cuando ya son los últimos días que se acercan de un familiar o amigo cercano. En el caso de mi Abuelito fede fue porque insistía de forma realmente aterradora que sus familiares lo estaban visitando.

18:54 Recuerdo que la primera vez que escuché que decía esas cosas. Fue mientras mi madre le estaba dando un poco de sopa con una cuchara, mientras ella le ayudaba a enfriar los alimentos. Él le platicó de la forma más amena del mundo que anoche había venido alguien a visitarlo. Como ya estaba senil, mi madre le seguía la corriente. Le preguntó de quién se trataba. Aunque estaba segura de que nadie había entrado a la casa, mucho menos de madrugada, él le dijo que era su papá.

19:37 Hacía mucho que no lo veía. Platicaron mucho de todo lo que fede había vivido en los años desde que él murió. Sobre sus hijos e hijas, los nietecitos que le invadían la casa. Que estaba muy contento de haber vivido tanto tiempo. Eso hizo que mi mamá sintiera un escalofrío muy fuerte por todo el cuerpo. Hasta yo lo noté que en ese momento estaba viendo la televisión del cuarto. Mi madre no quería seguir con esa plática. Entonces le cambio el tema para preguntarle. ¿Qué quería comer al día siguiente? O si gustaba seguir viendo la televisión o ya se la pagábamos cualquier cosa con tal de no escuchar que los parientes lo estaban visitando en procesión.

20:37 Al día siguiente, a la hora de la cena, se repitió lo mismo, pero ahora mi abuelo decía que había visto Asus hermanos, pero como cuando eran jóvenes. Todos se pusieron a jugar a la pelota, lo que les encantaba cuando era niños. Dijo que estuvieron dando vueltas por el cuarto y que tomaron algunas de las muñecas, las que efectivamente estaban tiradas en el piso. Mi madre le preguntó, esta vez con la voz algo quebrada, si le habían dicho algo más.

21:18 Este contestó que sí. Que le comentaron si se quería ir ya, pero que él aún tenía que esperar a que mi mamá llegará para pedirle permiso. No se podía ir nomás así. En ese instante mi madre trató de contener las lágrimas lo mejor que pudo. Creo que aunque yo en ese momento tenía apenas 10 años, entendía perfectamente lo que estaba diciendo. Ella le dijo a su padre que no había problema por ella, que podía irse cuando quisiera o quedarse. Ella estaba muy a gusto atendiéndolo. Después de eso, mi abuelito dijo que estaba bueno, que tenía mucho sueño ya y lo dejáramos dormir. Él ya no podía caminar ni moverse de la cama. Así que al día siguiente que nos dijo que su esposa lo había visitado y habían bailado por la habitación, como cuando eran jóvenes, creímos que si estaba pasando algo sobrenatural, las sábanas estaban sobre las ventanas, los zapatos tirados por todos lados.

22:39 Añadió que ese era el último día que nos iba a saludar porque la niña ya había venido por él y le dijo que esa noche ya se tenía que ir. Mi mamá lo abrazó muy fuerte y ya ni se quería ir de la habitación, pero como el abuelo se durmió profundamente, finalmente no salimos y fuimos a descansar. Como lo dijo mi Abuelito ya no despertó. Mi madre no pudo dejar de llorar ese día, pero a mí me quedó el consuelo de que al menos se fue contento o en calma. Después de todo sus últimos días no los pasó en una cama sin poder moverse.

23:30 Sino con sus seres queridos que ya le habían adelantado y lo habían estado esperando. Buenas noches y gracias por escucharme. No olvides suscribirte a nuestro Canal alterno historias de horror con Inframundo, donde encontrarás confesiones aterradoras que la gente cuenta. En la descripción encontrarás el enlace, muchas gracias.