Nov. 23, 2024

LA NAHUALA - Relatos de Trailero

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Inframundo Relatos De Terror
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0:15 Era de esas noches tranquilas, común para la época. Con las ventanas abiertas, disfrutaba del aire fresco que entraba a través de estas. Joaquín, un tráilero desde hacía ya bastante años, manejaba por una carretera que ya conocía a la perfección. Motivo por el que no se extrañó cuando la estación de radio que iba escuchando comenzó a tener interferencia, lo que le indicaba que se estaba perdiendo la señal, manteniéndose atento a lo que tenía enfrente, llevó su mano derecha hacia el estéreo para sintonizar una nueva estación de radio. Siendo en ese momento el lo que le permitió escuchar aquellos gritos a la distancia, más adelante pudo ver la curva que se avecinaba.

1:20 Conforme se acercaba más a ella, los gritos se hacían cada vez más perceptibles, dándole a entender que sea lo que estuviera pasando. Estaba sucediendo al otro lado de la curva. Una vez que dobló con su tráiler logro ver aquel órrido espectáculo. Un grupo de personas eran quienes gritaban quienes desesperados, trataban de subir al vehículo de gran porte que tenía estacionado a un costado del pavimento.

2:00 Torpemente sosteniendo a una mujer que a simple vista se notaba que no estaba bien. Ella era la que más gritaba, pero a diferencia de los otros que parecían hacerlo de miedo, esta gritaba de dolor y sus ropas manchadas de rojo le dio a entender que estaba herida. Se apresuró a detenerse. Sin aún comprender que es lo que había pasado, se bajó y se acercó al Grupo para preguntarle en qué podía ayudarlos. La respuesta fue unánime, con voces entrecortadas de terror le revelaron lo que los hizo caer en ese pávido Estado en el árbol. Ahí hay una cosa, un demonio todavía está ahí. Eso atacó a María, supuso que María era la muchacha herida y al ver que ellos se subían a su vehículo para llevarla al hospital, ya no vio la necesidad de cuestionar nada más, tan solo le quedaba una cosa por hacer y al contemplar que los demás daban arranque a su camioneta para marcharse, dejándolo ahí en soledad.

3:26 No quiso hacer lo mismo sin antes averiguar qué diablos había ahí. Unos gruñidos lo alertaron por momentos callaban, pero estos volvían a interrumpir el silencio al cabo de unos segundos. En efecto, había algo entre las ramas más altas de aquel árbol, pero desde esa distancia. No podía distinguir absolutamente nada, maldito defecto llamado curiosidad, que suele dominar al ser humano, pues ésta lo impulsó para así descubrir el misterio. Lo hizo a pasos lentos.

4:14 No pudo evitar reconocer que sentía temor, pero en su interior sabía que estaba obligado a proseguir. Luego, hasta unos metros de las raíces del enorme árbol, las luces de los faroles cercanos le permitió ver un bulto que se movía entre las ramas. Era eso lo que provocaba los gruñidos, lo que maximizó su temor, pero no así su prudencia, que lo invitaba a huir. Unos pasos más adelante lo hizo divisar mejor. Sin duda alguna, esa cosa notó su presencia, ya que dejó de moverse y a la vez guardó.

5:05 Pero no deseo mostrar temor cuando instantes después se volvió a manifestar con movimientos evidentes de que estaba ahí. Sintió claramente cuando su piel comenzó a erizarse. Pues esa cosa quiso dejar bien en Claro que lo enfrentaría, ya que movió las ramas para así dejarse ver. Era una mujer, una anciana desde cuya boca empapaba de sangre que dejaba caer el líquido manchando su cuerpo, que no estaba cubierto con prenda alguna.

5:47 Podía versus cabellos desgreñados chocando sus hombros desnudos. Sus ojos brillaban en medio de ese entorno, aumentando la tetricidad de la imagen. No pudo percibir nada más o tal vez no quiso hacerlo, ya que con lo que tenía a la vista le bastó para quedar paralizado del miedo su mente. Perturbada, atinó a decirle una cosa, un solo concepto, una sola palabra. Eso que estaba viendo ahí era una bruja.

6:32 Una escalofriante carcajada retumbó en el ambiente. Alcanzó a ver como esa mujer se enderezaba hasta quedar parada sobre las ramas casi paralelamente a eso. Vio cómo arrojaba algo hacia él y cuando impactó sobre su pecho, manchado de sangre, comprendió a la perfección lo que esa condenada estaba haciendo. Lo que golpeó sobre el fueron los restos de un animal, un perro de porte pequeño, al menos es lo que pudo discernir al contemplar lo que quedaba de este. Al tener en cuenta que ella tenía su boca ensangrentada, comprendió que se estaba alimentando del animal, que seguramente se lo arrebató al pequeño grupo de jóvenes que había en el lugar momentos antes. Ahora sí, nada más le quedaba por hacer en ese lugar y saliendo de ese estado de pánico, se dio la media vuelta y corrió hacia su tráiler.

7:46 Para en ese mismo instante, darle marcha y así correr a toda velocidad. Esa fue la primera vez que Joaquín tuvo un encuentro de esa índole. Los incontables relatos que escuchó sobre las carreteras abarcaban desde apariciones fantasmales y duendes, pero jamás pensó que en su primer susto estaría involucrado con una bruja. Cuando al día siguiente se encontró con sus colegas en la empresa, les narró lo sucedido, no hubo manera en que ellos no le creyeran, ya que en el periódico del día una noticia relataba el Macabro avistamiento que hubo durante la noche anterior.

8:34 En ese sector se trataban de esos jóvenes. Quienes contaron que se hallaban en ese lugar bebiendo tranquilamente, el que por cierto estaba a escasos kilómetros del pueblo donde pertenecían, la bruja apareció de repente. Presumen que salió desde el interior del monteel.es, que se abalanzó sobre ellos para atacarlos, siendo la muchacha que salió herida, pues recibió el mayor daño. Quizás por proteger al cachorro que finalmente le fue arrebatado por la bruja, el temor a volver a vivir algo similar, el trailero lo mantuvo en vela durante varios meses. Entre tanto, llevaba siempre consigo estampas religiosas en quienes se encomendaba su protección cuando el tiempo comenzó a disiparle ese temor.

9:36 Y estando convencido de que ya nada más podría pasarle, Joaquín vivió lo que nunca imaginó. Un nuevo acontecimiento que, comparándolo con su experiencia vivida con la bruja, comprendió que hasta ese entonces no había sentido el verdadero terror. Esa tarde se despidió de su esposa e hijos. Al cruzar la puerta, Lupita, la mayor de sus pequeños, corrió hacia él y lo abrazó, para a continuación darle un regalo.

10:17 Se trataba de un dibujo hecho por ella en el cual podía ver a cada uno de los integrantes de su familia sintiendo orgullo por tal prueba de amor, se subió al tráiler para dirigirse a la empresa. Lugar en el que cargaría su vehículo con la mercadería que debía transportar en ese nuevo viaje. Media hora después ya salía rumbo a su destino y avanzando unos cuantos kilómetros más, estando ya conduciendo por aquella semi vacía carretera, se topó a un extraño sujeto que llamó su atención.

10:59 Se trataba de un anciano. Consumo, de esta manera de vestir, caminaba por el sendero de Tierra colindante a la negra franja de pavimento. Iba a pasos lentos como con dificultad. Llevaba sobre su hombro izquierdo un abultado morral que colgaba presionado por su otra mano. No era tarde, apenas había anochecido, sabía. De un pueblo próximo a unos cuantos kilómetros, por lo que dedujo que el Caminante se dirigía hacia ese lugar. Joaquín nunca fue aficionado a levantar personas en el camino, no tanto por precaución a la delincuencia, la que, por cierto, se plasmaba seguido en los sectores similares al que él estaba atravesando, sino porque siempre prefirió hacerlo en soledad, no obstante.

12:01 Supo que en esa ocasión las cosas serían distintas, pues más allá de lo que la presencia del anciano había logrado conmoverlo desde un principio, el propio protagonista quiso que las cosas fueran así. Al estar ya cerca del anciano, se detuvo y volteó a mirar el tráiler. Casi en simultáneo, levantando su mano para pedir que se detuviera, movido por una rara sensación de incertidumbre, Joaquín le hizo caso y estacionó unos metros delante de él. Se acercó al asiento del acompañante para asomarse por la ventana y entablar aquel breve diálogo.

12:49 Buenas noches, amigo. Va al pueblo siguiente. Si quiere, yo lo puedo llevar así es muchacho. Le agradeció enormemente el favor. Momentos después ya iban viajando uno al lado del otro. El agradecido pasajero no paraba de conservar ni un instante y Joaquín hubiera hecho lo mismo si no fuera por la incomodidad que lo azotó. Apenas el señor estuvo sentado en el asiento, un tenue olor despedía, pero a la vez era un ofétido a un tolerante, pero sin suprimir las náuseas a la pestilencia con disimulo y en rato en rato lo miraba de reojo.

13:47 Eso para lograr saber si el olor provenía de sus ropas o si se trataba directamente de su cuerpo. Le resultó difícil averiguarlo, pues sus ropas estaban sucias, como así también el mismo, ya que el sudor todavía corría por su rostro. Su barba combinada de pelos blancos y negros le llegaba hasta tapar casi todo el cuerpo. Dándose a entender que al parecer no era muy amigo del aseo y cuidado personal, sin embargo, se percató de un detalle que despreocupadamente el sujeto no disimulaba, se trataba del morral que ahora yacía sobre su regazo y al que cuidaba celosamente, colocando ambas palmas de mano sobre este.

14:44 Eso lo llevó a sacar otra conclusión, más allá de la falta de aseo capaz que era eso lo que olía así. Algo llevaría en su interior comida o algo similar que estuviera en Estado de descomposición hasta que de pronto una inesperada petición lo sacó de ese Estado repulsivo. Y es que. Aún faltaba un poco para llegar hasta la zona urbana. El hombre le pidió que por favor se detuviera, que él se bajaría ahí. Al Cuestionarle el motivo, este le aseguró que en realidad no vivía en el pueblo, sino que su casa estaba justo donde le señalaba por un camino que atravesaba el espeso monte al llegar al lugar indicado. Vio el camino mencionado, por lo que no dudó en sus palabras. Una vez más, el inusual pasajero le agradeció y se bajó, despidiéndose en tanto se daba la media vuelta para emprender su andar hacia el sendero.

15:58 Mientras se alejaba desde el espeso lateral, lo vio ingresar al monte pensando que acababa de concluir su buena acción. Por lo que se preparó para disfrutar de su soledad de nueva cuenta. Pero por desgracia eso no sucedió, puesto que poco después se percató que algo de ese sujeto aún estaba ahí con él. Se trataba del olor que empezó a sentirse, ni bien lo tuvo a su lado. Aún podía percibirlo como si el viejo siguiera ahí.

16:40 Para su mala fortuna, la pestilencia empezó a hacerse notar cada vez más hasta que comenzó a resultarle insoportable. Trató de buscar con la mirada el sitio desde donde provenía, pero nada fuera de lo común, veía y al no poder soportar más decidió detenerse para así revisar minuciosamente. No había dudas de que algo había ahí y no tardó mucho en hallar. ¿Es horripilante cosa? Bajo el asiento del acompañante, una pequeña caja yacía casi oculta, como si el anciano la hubiera dejado ahí, deseando que no fuera encontrada tan rápido. Estaba fabricada de madera vieja, podrida. Con un extraño símbolo dibujado en el frente, quedó pasmado, confundido y temeroso para es entonces ya había pasado el pueblo, por lo que estaba alejado del lugar donde bajó el anciano.

17:53 Joaquín estaba seguro que él lo dejó ahí no pudo habérsele olvidado. Lo único que debía decidir ahora era si regresar o simplemente deshacerse de esta, teniendo en cuenta que no estaba dispuesto a seguir viajando con eso, lo aterrador fue cuando abrió la caja. Quería saber qué es lo que contenía y por qué despedía ese asqueroso olor. Vaya, que en verdad quedó petrificado porque lo que vio fue un órgano. Un pequeño corazón para ser más específico, un solo pensamiento logró establecer en su mente. Por más que no quería aceptarlo, ese viejo había logrado involucrarlo en algo siniestro.

18:49 Pudo haber hecho lo que la lógica del momento le pedía, que arrojara la caja al monte y Huyera lo más rápido del lugar. Pero a la vez sabía perfectamente que la conciencia no lo dejaría dormir por el resto de su vida. Tomó unas bolsas de plástico que tenía entre sus cosas y envolvió la caja. De ese modo quería cubrir un poco el olor, al menos hasta llegar a la ciudad más próxima y dirigirse a una comisaría para narrar el hecho. No obstante, lejos de sus planes, un nuevo protagonista se hizo presente para hacerle vivir el peor de los infiernos.

19:41 Un golpe seco retumbó desde la parte trasera del Tráiler, como si algo pesado hubiera impactado sobre el acoplado. Un intenso escalofrío le invadió como una antelación a lo que vendría. Cuando el segundo impacto sonó, pero esta vez desde el lado opuesto, comprendió que algo había ahí afuera y lo estaba siguiendo por más que intentaba por el espejo lateral, no podía ver nada y cuando el tercer golpe sonó justo arriba de él, supo que su vida corría peligro.

20:27 Subió las ventanas de ambas puertas pensando que eso podría protegerlo, pero no esperaba que aquello no se detendría. Con eso comenzó escuchar un tenue chillido en el techo, dándole a entender que algo lo estaba arañando. Esos momentos fueron aterradores. Nada era casualidad. Esa cosa estaba ahí para atormentarlo. Lo supo cuando los impactos ahora se hacían sentir por todos lados, tal vez para empujarlo a perder el control. El miedo se convirtió en un estupor indescriptible cuando volteando a ver hacia la ventana de la puerta del acompañante, el culpable de la persecución se dejó contemplar. Joaquín la describe como la criatura más horrenda jamás vista, una abominable monstruo de aspecto infernal, a pesar de que sólo podía observar la mitad de su cuerpo. Debido a que eso iba pegado al vidrio como un insecto, logró distinguirle un ligero parecido a un humano, o tal vez debería decir a una mujer.

21:52 Ya que una larga cabellera blanca nacía de su cabeza, su piel era de color pálido, pero a la vez tenía manchas oscuras y amorfas como si fueran cicatrices. Sus largos brazos se doblegaban torpemente y sus manos terminaban en dedos retorcidos provistos de afiladas uñas, pero. Era su rostro lo que mayor miedo le infundía, arrugado mugriento, con una boca repugnante con la que dibujaba una desdendada sonrisa.

22:34 Sus ojos eran negros en su totalidad. Parecía no tener párpados. Todo en ella era espectral. Joaquín sostenía que fue Dios quien le salvó la vida esa noche, ya que la única manera de explicar cómo fue posible que siguiera conduciendo sin sufrir un paro cardíaco y perder el control para finalmente quedar desecho al sufrir un accidente. Luego de invocar a Dios con desesperación, aquella criatura decidió alejarse y dejarlo en paz, pero no lo hizo sin antes realizar. Aquello para lo que había venido usando un solo golpe brutal, rompió el vidrio de la ventana del pasajero, introdujo uno de sus defuermes brazos y tomó lo que había sobre el asiento del acompañante.

23:32 Se trataba de la caja, esa que el viejo había dejado y que sostenía aquella aberración. Nunca supo por qué pasó todo eso. Tal vez el anciano sabía que esa criatura venía por la caja y decidió buscar una víctima para desligarse de ella. Joaquín cometió el error de dejarse llevar por las apariencias y fue su obra de caridad lo que lo condenó a padecer ese suplicio. Mi nombre es María Isabel Martínez Ocampo, soy del estado de México y la historia que les acabo de contar la vivió mi abuelo, quien falleció antes de que yo naciera, siendo mi madre Lupita la que cada vez que yo se lo pedía solía contarme esa experiencia con un semblante de terror, el imaginarse lo que fue ese calvario vivido por su padre.

24:38 Un demonio, una bruja nahuala, sea lo que haya sido esa criatura buscaba el corazón que probablemente le haya pertenecido a un niño, y mi abuelo Joaquín sufrió los traumas provocados por esa vivencia hasta el final de sus días.