La Mujer de Rojo: 3 Historias de Terror que Vivieron Taxistas en la Oscuridad
Muchos aseguran que lo más aterrador ocurre cuando la ciudad duerme...
Este episodio recoge tres historias reales de taxistas que vivieron lo inexplicable al volante. Apariciones que se desvanecen, brujas en la madrugada y almas que nunca debieron subir al taxi. Prepárate para escuchar testimonios que podrían cambiar la forma en que ves la noche.En este nuevo episodio de Inframundo Relatos, presentamos tres experiencias aterradoras vividas por taxistas que trabajaban durante la noche. Lo que parecía un servicio común, terminó en encuentros con lo sobrenatural. Desde una mujer vestida de rojo que desaparece sin dejar rastro, hasta un alma en pena que repite el mismo trayecto todas las madrugadas. Escucha los casos de Las Monjas, El Alma en Pena y La Bruja del Paradero de Taxis. Basado en testimonios reales de conductores mexicanos.
🎧 Escucha con audífonos.
🚕 Y recuerda: no todos los pasajeros están vivos…#LaMujerDeRojo #HistoriasDeTaxistas #RelatosDeTerror #TerrorMexicano #PodcastDeTerror #PasajerosFantasma #TerrorNocturno #InframundoRelatos #HistoriasReales #TestimoniosParanormales #RelatosOscuros #TerrorEnLaMadrugada #BrujasMexicanas #AlmasEnPena #LeyendasUrbanas #TerrorPsicológico #TaxistasDeLaNoche #RelatosSinExplicación #PodcastSobrenatural #MisteriosReales
0:00 Antes de comenzar, me complace invitarlos a participar por una ecopop de Alexa para que no se pierdan nuestros relatos. Al final del mes mencionaría al ganador o ganadora. Lo único que tienen que hacer es dejar su comentario, suscribirse si no lo han hecho y compartir de igual manera. Estamos sorteando otra ecopop en oscuros podcast. Solo tienes que seguirnos en Spotify y dejar 5 estrellitas. En la descripción les dejo el enlace sin más. Comenzamos. Monjas nocturnas, historia de terror basada en hechos reales, relatos de taxistas.
1:07 Se dice que las cosas más raras pasan de noche, trabajadores como guardias de seguridad. Trabajadores en fábricas, policías y taxistas. Este último es mi oficio, muy buenas noches, comunidad. Mi nombre es Javier Patiño, soy del estado de México. Actualmente tengo 58 años y desde la edad de 25 recorro con mi taxi los lugares donde mis clientes me indican a dónde se dirigen. Tepotzotlán lo puedes recorrer de un lado a otro y en verdad es un municipio que tiene muchas historias sobre apariciones que aún siguen ahí, pero que ya no se cuentan y se van perdiendo con el paso del tiempo. Mi primera experiencia con lo paranormal fue una noche como a las 9:00 aproximadamente, llevé a un joven que había perdido el autobús.
2:13 Que lo dejaría a unas cuantas cuadras de su casa. Me hizo la parada y se veía un poco nervioso. Por un momento la pensé en subirlo Cavilé que quizás traía algún estupefaciente encima, pero al estar más cerca de él me di cuenta que no era así. Estaba nervioso y asustado apenas. Si me detuve, el muchacho ya estaba abriendo la puerta para subirse. Le pregunté si todo estaba bien, si lo habían asaltado o qué le pasaba. ¿Él me contestó que no, pero que ese lugar a esa hora siempre se veían cosas extrañas, como qué cosas? Pregunté algo intranquilo.
2:59 Él me contestó que en ese sitio espantaban, yo hice todo lo posible por no reírme. En ese tiempo no creía en apariciones ni fantasmas ni nada de eso, aunque debo aclarar que mis compañeros contaban que por esa zona había muchas almas en pena que se les atravesaban por las calles y algunos provocaban fatales accidentes. Le pregunté si él ya había visto. Uno me dijo que no, que Dios lo guarde de ver algún espectro deambulando por allí. Contuve la risa hasta más no poder. No quería faltarle al respeto. Además, el pobre se veía muy asustado como para que todavía yo saliera con esas cosas que cuentan los abuelos o personas que nada tienen que hacer.
3:53 El joven guardó el silencio, yo me dispuse a seguir manejando, ya solo faltaban unas cuantas calles para llegar a su domicilio repentinamente. Unas monjas iban caminando por el otro lado de la calle. Una de ellas me hizo la parada y yo saqué mi mano indicándole que estaba por regresar en unos momentos más. Según yo, el muchacho sería el último pasaje, pero para mi buena suerte llevaría a unas monjas y de ahí me iría ya por fin a descansar. Apresuré un poco más el taxi para regresar por el pasaje cuando llegamos al domicilio. El muchacho me dio las gracias y se bajó al momento que pagó su tarifa.
4:39 Me di vuelta en u para apresurarme a recoger a las monjas. En verdad, rogaba para que hubiese pasado un colega y se las haya llevado con lujías del sitio donde las había visto, pero ya no había señal alguna de las monjas. Resignado, comencé a conducir para mi casa. Ya había avanzado unas cuantas calles cuando divisé a las monjas. Era extraño, pues ni caminando tan rápido pudieron haber llegado hasta allí. Soné el claxon y una de ellas volteó y me hizo la parada. Eran 3 vestidas de negro y una de blanco. Creo que era la novicia.
5:23 No hicieron ruido al cerrar la puerta, ni siquiera el movimiento de que una persona ha abordado el vehículo. El interior del coche se llenó de un aroma a incienso, a un aroma agradable, a rosas. Les pregunté hacia a dónde se dirigían y la más anciana me dijo que a la parroquia de San Pedro Apóstol aún quedaba retirado, pero acepté en llevarlas. Sería mi último viaje y casi esto se volvió literal, el último viaje. Las monjas que iban sentadas en el asiento trasero, se mantenían con la cabeza agachada. El hábito que usaban se me hacía un poco anticuado para esa época, pero pensé que quizás vivían recluidas en algún monasterio y que casi no salían.
6:18 El trayecto era algo largo, cruzando calles poco transitadas, algunas con poco alumbrado a esa hora de la noche. A medida que manejaba por la calle casi escueta, me invadía una sensación extraña. El aire dentro del taxi se sentía más frío que el de afuera. Revisé el climatizador, pero todo estaba en orden. No dije nada, pues mi tío, que había sido taxista por mucho tiempo, me aconsejó que el silencio es a veces el mejor compañero cuando uno no tiene nada que decir. Al doblar por una calle que daba la iglesia, noté que un par de tipos que estaban en la esquina como esperando algo. Uno de ellos levantó la cabeza al vernos. La verdad, me dio mal espina y quise acelerar. Pero fue tarde porque cuando pasé por su lado, uno de ellos golpeó con fuerza el capo.
7:22 Detuve el taxi y en ese instante rodearon el vehículo. Uno de ellos intentó abrir mi puerta, el otro se acercó a la ventanilla del lado del acompañante. Tenían toda la intención de robar. Bajé la vista para evitar el contacto visual y busqué con desesperación algo con que defenderme. El motor seguía encendido, pero ellos bloqueaban ambos lados y 1/3 frente al taxi, el tipo que estaba al lado del copiloto retrocedió con torpeza, tropezando el otro miró hacia el asiento trasero y dio un salto hacia atrás soltando un grito ahogado. Se echaron a correr sin mirar atrás, gritando incoherencias de que las monjas estaban muertas.
8:14 No entendía qué había pasado. Me volví para ver a las monjas. Seguían en la misma posición cuando abordaron el taxi con las manos sobre el regazo. La monja más anciana dijo que la providencia las había enviado para que nada me ocurriera. Y la verdad es que sí, pues sentía la pistola del asaltante aún en mi 100. Reanudé la marcha y el resto del viaje transcurrió en completo silencio. Cuando llegamos a la Iglesia, la monja me dio las gracias y me bendijo. La verdad es que acepté todo tipo de bendición por parte de ella y estaba tan concentrado en lo que me decía que ni cuenta. Me di cuando las otras monjas y la novia se bajaron del taxi. Pues tenía los ojos cerrados y cuando ya no escuché la voz de la monja, abrí mis ojos sólo para verlas alejarse hacia la iglesia.
9:15 No sé si me asusté más con el asalto o ver que las monjas no tenían pies y levitaban hasta perderse en la oscuridad del jardín de la iglesia por un buen tiempo. No transité por ese barrio hasta que un día fui a la Iglesia donde las lleve. Y caminé por donde las vi desaparecer. No había algún sendero que las llevara directo a la iglesia, ni siquiera a la parte trasera. Hoy, con la tecnología que en esos años no había, me di a la tarea de buscar el tipo de hábito que vestían. ¿Y de qué época? Bueno, pues según lo que encontré las monjas y la novicia.
10:01 Sus hábitos eran de los años de 1950. Nada que ver con lo que vestían en aquella década de 1990. Después de aquella noche, cuando el taxi se siente con el aroma de rosas, así como aquella noche, no me detengo y le piso al acelerador. Creo que ellas me advierten de un posible asalto. Aunque algunos me tachen de que es pura sugestión, no le busco 5 ft al gato y mejor paso de largo sin subir al pasaje que queda atrás. No hay registro de que hayan fallecido algunas monjas o la novicia por ese lugar, pero según me contaron en aquellos años las monjas visitaban a personas enfermas las peregrinaciones a la parroquia de San Pedro Apóstol.
10:57 Le conté a mi madre lo que me había sucedido. Tiempo después ella me miró muy seria y me dijo que quizás ellas regresaban de algún rezo para un enfermo en ese tiempo y posiblemente las hayan asaltado y quitado la vida, pues se contaba que siempre traían monedas de oro con ellas, pues había algunas que les daban monedas a los que pedían caridad. Creo que eso se apega más a la historia de mi madre, a lo sucedido de aquella noche y sentir ese aroma a rosas cuando se subieron al taxi, el cual como les conté de vez en cuando lo siento, no voy muy seguido a la iglesia a escuchar misa, pero cuando lo hago siempre llevo conmigo cuatro veladoras, una para cada monja y la novicia.
11:52 El darles luz para que encuentren descanso y no sigan recorriendo la calle, donde probablemente un maldito delincuente terminó con ellas por unas cuantas monedas, la mujer de rojo basado en la anécdota de Gaspar cañones, relatos de taxistas. Mucha gente se mantiene escéptica a las situaciones paranormales y otras personas si las creen. Yo no creía en este tipo de apariciones hasta que tuve una experiencia, la cual les compartiré. Mi nombre es Gaspar Quiñones.
12:44 Soy taxista desde hace ya varios años. No conozco otro oficio, pues gran parte de mi vida me la he pasado detrás del volante, con buena salud y hasta en la enfermedad. Pues si uno no sale a hacer su trabajo no lleva tan siquiera para echar un taco y engañar, aunque sea un poco alambre. Mi señora me dejó desde hace ya más de 20 años llevándose con ella nuestros 3 hijos. Así es la vida y no hay ni para dónde hacerse. Así que arrastrando la pena de no ver a mis hijos. Desde entonces recorro cada calle de mi ciudad Natal.
13:26 Ser taxista en Guadalajara me ha llevado por todos lados, desde las zonas más modernas hasta las calles más antiguas, donde los edificios parecen estar detenidos en el tiempo. Hay colonias en las que los relojes parecen ir más lento. Una de esas es Santa Paula, una de las más antiguas de la ciudad. El empedrado ya maltratado por el paso de los años, las fachadas desgastadas por la lluvia y el sol, da la sensación de que algo sigue habitando ahí, aunque ya nadie viva en muchas de esas casas.
14:10 Yo sí creo en los fantasmas, en las almas en pena que aún deambulan por esos lugares donde fueron felices, donde. ¿Tuvieron la desgracia de fallecer de una manera cruel o en paz? Lo que les quiero contar me sucedió a inicios del 2023, muy reciente. No han pasado muchos años como las experiencias que me sucedieron en el pasado. En mis inicios de taxista ya tenía varios años llevando a don Ricardo a su domicilio. Tiene mi misma edad y él trabajaba para una empresa de telefonía, un cliente desde hacía ya más de 20 años.
14:56 Aún recuerdo con claridad la primera vez que lo llevé a esa colonia, siempre bien vestido y con la edad ya la voz de uno se vuelve pausada. Él vive a un lado de una casona de 2 pisos. Siempre me decía que esa casona. Tenía su historia como todas en esa Colonia, pero la de esta tenía un negro pasado que ya después me contaría. Siempre me decía eso cuando pasábamos frente a ella, nunca me dijo su historia y yo tampoco insistí en que me la contara.
15:36 De día se ve como las otras más en la Colonia, pero de noche pareciera que esta cambia totalmente. Se aprecia vieja, oculta tras un portón de hierro, con puntas curvas, un candado y una gruesa cadena que se ve que no le han quitado desde hace décadas, así como una puerta de esas que combinan con la fachada de esta. De poco a poco comencé a hacerme de clientes por esa zona. Pero ya por el año que les comenté cambió mi ruta de no pasar por esa casona por las noches menos por las madrugadas. Déjenme decirles que a esas horas en la radio siempre se escuchaba estática.
16:25 Ya ni estando fuera de la ciudad me ocurría como cuando pasaba al lado de la casona. Además que siempre escuchaba la voz de una mujer. No se le entendía lo que decía, aunque. Me detuve en 2 o 3 ocasiones. Nunca pude descifrar lo que me decía, pero para ese 2023 llevé a mi cliente a su casa. Me llamó de una fiesta que había tenido esa noche. Eran alrededor de la 1:00 de la madrugada cuando entramos a su colonia. Pasé justamente frente a la casona que según él, me contaría la historia. Pero como venía hablando con su celular con una de sus hijas, sería imprudente de mi parte interrumpirlo, así que no le comenté que allí estaba su vecina. Lo dejé frente a su casa y no sé por qué motivo. Me di la vuelta y regresé por el mismo lugar, siendo que siempre me iba en línea recta para doblar en la siguiente esquina. Iba manejando despacio.
17:34 Pero cuando miré a una mujer cruzando lentamente la calle, me detuve para contemplarla. Tenía puesto un vestido de color rojo, se le notaba un hermoso cuerpo y su cabello le llegaba hasta la cintura hermosamente ondulado. Éste no le permitía ver su rostro. No llevaba algo que la cubriera del frío en el mes de enero. Estaba tan extasiado de verla que deseaba que volteara para ver su rostro. Cuando llegó a la Casona Volteó y pude verla. Era el de una calavera.
18:14 Casi me da un infarto al verla. No sé ni cómo le hice, pero salí de esa casa como si me estuviera persiguiendo el mismo diablo. Necesitaba un trago para que se me calmara el miedo. Recorté la fondita y me dirigí a ella, algo tembloroso y asustado por lo que había visto. Me detuve frente a ella. Esta estaba apenas iluminada por unas cuantas lámparas. Agradecí que estuviera abierta a esa hora de la madrugada. La señora, al verme, me preguntó si quería un café con piquete para el frío y para el susto. Murmuró la señora apenas para ella. Me pregunto qué había visto para que me dejara temblando de esa manera.
19:08 Le pregunté si ella creía en apariciones. La señora no se burló de mí, sólo asintió con la cabeza de manera afirmativa. Me dijo que por este lado de la ciudad había muchas almas en pena, que hay veces que las pueden ver y en otras no. Le conté lo que había mirado ella me escuchó en silencio, al igual que un joven que estaba cenando. Unos tamales no se burlaron de lo que les decía, al contrario, me contaron la historia de esa mujer. Esa casa estaba cerrada desde 1955. Ahí vivió un abogado y su familia. Se contaba que el padre de familia. Se llevó a los niños a Cuernavaca en la ausencia del marido.
20:00 La mujer salía por las noches a fiestas o a los bares de aquellos años. Siempre llegaba a altas horas de la madrugada acompañada de amigos, lo que rumoreaba que eran sus amantes. El marido regresó sin avisarle y, como siempre, el buen vecino le contó lo que su esposa hacía en su ausencia. Este la espero justamente en la esquina frente a la casona, donde había poca luz. Nadie sabe con certeza lo que en verdad sucedió. Algunos contaron que fue el marido, pero como era una persona con mucha influencia, no le pudieron hacer pagar por lo sucedido a su esposa. Otra versión cuenta que un asaltante la apuñaló cuando regresaba de una fiesta.
20:50 La encontraron justo frente a la reja de su casona. El color de su vestido disimuló el charco en el que se había quedado tirada. Los vecinos la encontraron muy temprano por la mañana, justamente cuando despunta el sol. Un despertar muy horrible para muchos. La dueña de la fondita me dijo que su abuelita era la propietaria y que esta paso a ser de su madre. Y ahora era de ella. Su abuelita le contaba historias sobre los fantasmas que rondaban en la Colonia, ella los llamaba almas en pena y eso era la mujer de Rojo, pues según decían, no encontraba el descanso, pues el marido y sus hijos nunca regresaron de nuevo a la colonia, ni siquiera para sepultarla.
21:46 Si la vuelves a ver sentada cerca de la puerta de esa casa o debajo del farol, no la mires, desvía la mirada o concéntrate en el camino, me dijo la señora. Y que de ser posible, que mejor no tomará algún cliente que tuviera que transitar por esa calle. Aún sigo circulando por esa calle sólo de día. Y no en otras horas, cuando empieza a oscurecer. Créanme que sí ha tenido el deseo de ver si la dama aún se aparece, pero ya han pasado más de 70 años que falleció, así que lo más probable es que no tenga descanso. Esa pobre alma en pena.
22:33 Como les comenté al inicio de la historia, don Ricardo siempre ve a la casa con cierta nostalgia. Quizá sus padres conocieron a la mujer de la casona. Yo no le he querido contar mi experiencia con aquella alma en pena, con la mujer de Rojo. He leído sobre almas que buscan descanso, sobre fantasmas que se aparecen porque tienen rencor por dolor o por amor mal resuelto. Pero ella busca a su esposo e hijos, o quizás ni eso, y sigue en su bucle repetitivo de regresar a una fiesta reviviendo sus últimos momentos.
23:14 Antes de que alguien le quitara la vida, yo envejezco y siento cómo el cuerpo me lo recuerda. Cada mañana y tarde que temprano dejaré el oficio de taxista y me tendré que recluir en mi casa. Pero antes de que eso suceda, seguiré escuchando las historias de mis pasajeros, ya sea un mal día o de alguna leyenda de esta bella ciudad. Saludos a todos y gracias por permitirme contar mi experiencia desde Guadalajara.
23:56 La anciana del paradero basado en la anécdota del señor Ricardo Méndez. Muy buenas noches. Comunidad de Inframundo. Soy taxista desde hace casi 10 años en Guadalajara. En este tiempo me ha tocado ver de todo. Accidentes, gente extraña, noches interminables y sucesos que simplemente no tienen explicación. Pero nada se compara con lo que me ocurrió una madrugada de Julio del año pasado, cuando Por Primera Vez sentí un miedo que me heló el alma.
24:42 Esa noche había salido a trabajar con mi primo Óscar, quien a veces me acompañaba en los turnos largos. Para no dormirme al volante era viernes y las calles estaban tranquilas. Habíamos dejado a una clienta en las afueras de tepatitlán y de regreso decidimos parar en un paradero de taxis a la orilla de la carretera para comer algo y descansar un rato antes de regresar a la ciudad. Pedí 2 tortas y un café mientras Óscar iba al baño afuera del local. Bajo la tenue luz de un foco noté una anciana caminando despacio.
25:24 Entre los autos estacionados llevaba un rebozo raído y se apoyaba con dificultad con un bastón. Me pareció raro verla ahí tan sola, tan tarde eran casi las 11:00 de la noche cuando regresó mi primo le señalé a la señora y él sin pensarlo. Salió a preguntarle si necesitaba ayuda. Tardó un poco en volver y me dijo que no le había respondido ni una palabra que ni siquiera volteó a verlo. Comimos y decidimos seguir la ruta de regreso a Guadalajara. Al pasar frente al paradero, la anciana seguía ahí, sentada sobre una piedra, inmóvil, como si nos esperara al vernos, extendió la mano.
26:14 Supuse que pedía dinero, así que tomé unas monedas y se las ofrecí por la ventana. No dijo nada, no movió ni un músculo, apenas aceleré para incorporarme a la carretera. Escuché una risa seca, aguda, como si viniera de dentro del taxi. Sentí un escalofrío y al mirar por el retrovisor la señora Ya no estaba. Intenté no pensar en eso. Pero al poco rato empecé a escuchar algo más. Murmullos sonaban como voces de mujeres hablando en susurros tan cerca que parecían venir del asiento trasero. Óscar, me pregunto si las escuchaba. Le dije que no, sólo para no asustarlo. Subí el volumen de la radio, pero la señal se cortó de golpe. La música se detuvo y el taxi quedó en completo silencio. Salvo por el sonido del viento y los malditos murmullos que ahora eran Risas Ahogadas, de pronto sentí que algo rozó el espejo lateral.
27:25 Giré apenas la cabeza y lo vi. Un enorme ave del tamaño de una persona volaba a nuestro costado. Sus alas eran negras y viscosas, y sus movimientos torpes producían un sonido como de carne húmeda, golpeando el metal de la puerta. La criatura se lanzó sobre un costado del taxi, arañando la lámina con unas garras largas y retorcidas. Oscar gritó y yo aceleré sin mirar atrás, pero esa cosa se aferraba a mi vehículo. Un tráiler que venía de frente pitó con fuerza y el estruendo pareció ahuyentarla. Se elevó por encima del taxi y cayó sobre el toldo. Escuchamos pasos pesados encima, moviéndose de un lado a otro. El techo se abollaba y el vehículo se sacudía mientras Óscar Lloraba del miedo.
28:25 El olor que manaba era nauseabundo, una mezcla de carne podrida y humo de pronto. Esa cosa dejó de caer sobre el cofre. Sus alas se abrieron chorreando una sustancia oscura que caía sobre el parabrisas. En medio de las sombras pude ver su rostro no era un animal, sino la misma anciana del paradero. Su cara deformada y los ojos hundidos brillaban con un tono rojizo. Sonreía con una mueca imposible mientras se burlaba de nosotros. Apreté el volante y le grité a Oscar que se sujetara frené de golpe el taxi patinó, giró sobre el asfalto y casi se sale del camino. Aquella cosa salió volando por encima del vehículo y se estrelló contra el suelo a varios metros. Me quedé observando con las luces altas sobre ella. Se incorporó lentamente, extendió las alas. Y lanzó una carcajada espantosa antes de desaparecer entre los árboles, aceleré sin mirar atrás. No dijimos ni una sola palabra hasta llegar a la ciudad. Los 2 sabíamos lo que habíamos visto, aunque ninguno quiso aceptarlo.
29:50 Desde aquella noche dejé de recoger pasajes después de las 10:00. Y cada vez que paso por ese tramo de carretera, miro de reojo hacia el viejo paradero, temiendo volver a ver a esa maldita bruja esperando en la oscuridad. Querida Comunidad, espero que esta entrega les haya gustado. Es un honor para mí pasar un buen rato con ustedes. Muchas gracias por abrirme la puerta de su hogar, por favor. No olviden dejarme sus comentarios, esto nos ayuda a seguir trayendo mejor contenido.
30:30 Me encanta leer sus experiencias y conocernos un poco más. Si el video les gustó, por favor, no duden en compartirlo con sus amigos. Esto nos ayuda a llegar a más personas y que la Comunidad siga creciendo. Un abrazo muy fuerte, nos vemos en una próxima entrega, esto fué. Inframundo, relatos.
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