Sept. 25, 2025

LA MUJER DE NEGRO - RELATOS DE HOSPITAL

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Inframundo Relatos De Terror
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0:00 No olvides suscribirte y activar la campanita en todas las notificaciones. Déjame tu pulgar arriba y tu comentario. ¿Me ayudarías mucho a llegar a más dispositivos? Muchas gracias. Imaginar que la muerte puede aparecer o manifestarse de distinta forma. Es algo que todavía me cuesta aceptar, en especial en aquellos momentos en donde me negaba a creer que mi hermano había perdido la vida, casi como un presagio de la vida o un presentimiento de lo paranormal.

0:49 Pude anticipar lo que sucedería, pero mantuve mi fe y esperanzas hasta el final. Desafortunadamente fueron para nada. Me llamo Inés hurtado y esta es mi historia. Soy enfermera. Llevo elaborando mi profesión desde hace más de 10 años, pero para ese entonces apenas llevaba 2. Mis padres me ayudaron mucho para poder obtener oficialmente el título y dar por terminada mi carrera, así que no me quise apartar de ellos inmediatamente. Mi madrina me ayudó para conseguir el puesto de trabajo en un hospital reconocido de la ciudad y el sueldo era muy llamativo.

1:38 Mis padres pensaron que a los meses me mudaría algún apartamento con algún novio escondido, quizás, pero les aclare que esas no eran mis intenciones. Apenas tenía 26 años, podía pasar una temporada más con ellos antes de ir a vivir la vida por mi propia cuenta. Eso y que el amor de mi vida era mi hermanito menor. Cristian me preguntaba a Menudo si iba a pasar la Navidad de ese año con ellos y al siguiente no se aguantaba las ganas de seguir consultándolo. Era un amor, un niño demasiado adorable. Y por nada del mundo me quería mudar a un lugar donde él no estaría.

2:27 Mi historia comienza cuando me cambiaron el turno y comencé a adaptarme, a pasar las noches enteras en el hospital hasta que el sol saliera e iluminara la mañana. Mi padre me iba a buscar en su motocicleta y a veces llegaba con algo de desayuno. El trayecto era largo. Amaba a mi familia. Mis padres siempre estuvieron muy pendientes de nosotros y en mi caso nunca dejaron de mimarme ni complacerme en todos mis caprichos. No pasó ni siquiera un mes, cuando llegó un paciente de 8 años de edad en una condición muy delicada.

3:09 Al parecer se había caído de un árbol y después de una operación que duró más de 10 horas. Le dijeron que tenía que mantener reposo dentro de las instalaciones del hospital. Yo era la encargada de monitorear a los pacientes de ese piso junto con compañeras. No se repartieron las habitaciones y entre las que me tocaron a mí estaba la de ese niño. Su familia era amable y a la hora de comer me llamaban para que compartiera con ellos. Mi jefa no era estricta, me dejaba hacerlo, pero por lo bajo me decía que no me demorara y que si surgía la oportunidad de llevarle algo de comida a ella no la desaprovechara.

3:59 El ambiente en mi trabajo era de lo mejor, no tenía que envidiarle nada a nadie y más temprano que tarde comencé a salir al cine con algunas de ellas. Aunque todas eran buenas y amables con la que formé un vínculo más fuerte fue con mi jefa, Carla. En el hospital era eso, pero fuera de las instalaciones era mi amiga, una muy buena y que se preocupaba por mí. Volviendo al niño, su nombre era Matías y era encantador. La mitad de arriba era lo único que no podía mover. Y sus padres le compraron un blog con buenos lápices para que dibujara lo que quisiera sin problemas en su mirada se notaba que estaba un poco triste y confuso.

4:51 No podían explicarle con claridad el porque sus piernas no se movían, pero sus brazos sí trataban de distraerlo y decirle que con el tiempo se recuperaría por completo, pero ni los doctores aseguraban eso. Esa noche me tocaba entrar para que se tomara unas pastillas y era el único despierto. Su madre dormía en un sofá cama. Al lado de él se encontraba dibujando teniendo una pequeña lámpara al lado. Le pregunté qué pintaba después de darle la pastilla y me dijo que era una figura negra, algo que vio en una película que le gustó. Antes de irme me llamó y me preguntó Quién era la mujer que entró y posó al lado de la puerta por más de 2 horas. Cuando las luces se apagaron, yo miré toda la habitación, incluso revisé el baño.

5:51 No había nadie. Le pregunté qué mujer y me confirmó que no era ninguno de sus familiares y que le aterraba mucho su presencia de hecho. Me pidió que por favor no dejara entrar a nadie, que no fuese su familia, doctores o enfermeras. Yo le aclaré que por las noches las visitas estaban prohibidas, así que no era posible que una mujer vestida de negro estuviese en la habitación. Además, el uniforme de nosotras era blanco, imposible de confundir con el oscuro color.

6:34 Toda la noche me la pasé pensando en eso. No sentía que fuese normal el que ese niño viera a una mujer de negro, así que le pregunté a las enfermeras si habían visto a tal persona. Todas se negaron. Fue cuando acudí con mi jefa para confirmar que ese pequeño no tuviera secuelas en el cerebro por el golpe de la caída. Todo estaba en orden. La única explicación era decir que se lo imaginó y descartarlo por completo. Cuando el sol salió, dejé mi turno y me dirigía a casa para descansar.

7:17 Mi padre fue por mí, me sentía exhausta. Era uno de esos días en los que el cansancio me dominaba y no sabía por qué requería más esfuerzo mental que físico. Para dar el mejor de mi desempeño en mi labor. No comprendía porque el cuerpo me dolía tanto. Se lo comenté a mi madre porque temía que me fuese a enfermar, así que me dio una pastilla para prevenir fiebre y otra que me ayudará con el dolor en el cuerpo. Después de eso pude conciliar el sueño, pero no dejaba de pensar en lo que El Niño decía. Por la noche, de vuelta en el hospital, una de las enfermeras me da la noticia de que el pequeño Matías perdió la vida al mediodía y sus padres ya se habían llevado el cuerpo. Ya no quedaba nadie en el edificio. Todos se habían ido.

8:18 Mi jefa se percató de mi reacción al recibir la noticia. Así que me apartó a un lugar donde solo estuviésemos las 2 y me dijo que antes de que se fueran notó algo peculiar y logró sacar una fotografía del blog en el que dibujaba. Matías me la enseñó y sentía que me quedaba sin aire mientras veía que antes de morir, el pequeño alcanzó a dibujar a aquella mujer de negro de la que me hablaba. De hecho. Era tan bueno pintando que recreó toda la habitación, sólo que al lado de su cama estaba aquella presencia que no creía que fuese verdad.

9:03 Mi jefa me preguntó qué era eso y le dije que no podía saberlo. Confesó entonces que los padres de Matías. Estaban un poco trastornados con eso y le decían a la policía que esa mujer debía tener algo que ver en su repentina muerte. El Niño estaba reaccionando bien al tratamiento y la operación no dejó señales de que fuese a perder la vida. Todo fue de repente, pero entonces Carla me dijo que lo mejor era que lo olvidara y que ese tipo de cosas sin explicaciones ocurrían todo el tiempo. Me aconsejó que por mi paz mental lo mejor era seguir y dejar eso en el pasado, porque no había manera de ayudar a Matías. Se encontraba en el paraíso con Dios y era un lugar mejor. Le hice caso y confieso que se sintió raro cuando una señora de edad ocupó la habitación que le habían asignado al pequeño. Pasé la noche inquieta y antes de que me diera cuenta el reloj ya señalaba las 3:00 de la madrugada. Carla me envió a buscar unos resultados de exámenes que debíamos tener listo para cuando el doctor de turno llegará por la mañana.

10:30 Así que bajé a los primeros pisos y los recogí de regreso al ascensor. Al fondo del pasillo pude ver. A una mujer vestida de negro, con la piel totalmente pálida y los ojos negros. Lo único que se me vino a la mente fue pensar que esa era de la que Matías hablaba, pero estando lejos no sentí ningún miedo. Además, detrás de mí había varios enfermeros y las señoras encargadas de la limpieza. Si hubiese gritado ellos, habrían acudido en mi ayuda. Eso me dio la seguridad necesaria para acercarme a ella, pero entonces cruzó por otro pasillo y entendí que seguirla era una muy mala idea.

11:21 Tenía el valor suficiente para ir tras ella, pero también era racional, así que Subí en el ascensor y regresé con Carla. En esa ocasión no le quise contar lo que vi. Tuve miedo de que pensara que me estaba volviendo loca y sin que me diera cuenta emitiera un reporte que me costara mi trabajo. Era una buena amiga de eso. No tenía dudas, pero ambas estábamos entregadas a nuestra labor y queríamos lo mejor para el edificio y los pacientes que llegaban todos los días. Desde ese momento las cosas en casa se complicaron. Christian, mi hermano menor, comenzó a tener problemas de salud, vómitos fuertes, dolores de cabeza y una fiebre incontrolable.

12:12 Lo llevaron a un médico general. Mientras tanto yo dormía. Eran las 2:00 de la tarde. Aprovechaba para descansar y tener los sentidos alertas para mi labor en la noche. La cosa es que antes de irme al hospital, mamá me llamó para informarme que. Allá mismo, donde yo trabajaba se encontraba mi hermano. Al parecer lo remitieron ya que su estado de salud era más que complicado, le estaban haciendo exámenes por doquier y tardaron más de 2 horas en poder estabilizarle la fiebre. Nuestras cabezas eran un completo caos y de camino al hospital se me salieron una o 2 lágrimas. Carla fue quien me recibió y me dijo que hizo lo que pudo para que me asignaran la habitación de mi hermano. Se lo agradecí y yo misma supervisaba su cuidado estando al pendiente de lo que los doctores dijeran a él lo veía bien, incluso bromeaba conmigo y con mamá. Mis compañeras me daban palabras de aliento diciéndome que todo iba a salir bien.

13:28 Y no había razón para preocuparme, ya que era un niño muy fuerte y toda la cosa. A medianoche me encontraba frente al computador haciendo un informe y desde ahí podía ver la habitación de mi hermano. Fue entonces cuando mis ojos avistaron algo que me dejó sin habla, sin aire y por poco provoca que mi alma abandonara mi cuerpo. Aquella mujer de negro se encontraba a poco más de 5 m de mí. Paseaba por el pasillo como si nada y mis compañeras no la veían, la ignoraban.

14:09 Estaba claro que sólo yo podía verla de ese modo. Observé cómo se metió en la habitación al lado de la de mi hermano y no volvió a salir, indagué inmediatamente sobre que paciente estaba ahí. Era otro niño con problemas de diabetes. Según el registro, le iban a dar de alta al día siguiente, cosa que nunca pasó a eso de las 4:00 de la mañana. Su corazón dejó de latir misteriosamente y los doctores no pudieron hacer nada para reanimarlo. Se comenzó a revisar exhaustivamente todo el historial del pequeño para saber que medicamentos se le fueron suministrados.

14:56 Ya que muchos afirmaban que no era posible que perdiera la vida sólo porque sí un paro cardiaco estaba descartado. Pero al parecer esa había sido la causa de la muerte. Yo misma le vi la cara al doctor desesperado, intentando buscar una explicación lógica a lo que acababa de suceder y al parecer, solo yo lo sabía aquella mujer de negro. Fue quien se cobró la vida del niño, pero entonces quien se desesperó fui yo ante la idea de que no entendía por qué era la única que podía verla. Algo debía tener conmigo y desde ese momento comencé a temer por la vida de mi hermano.

15:45 Hice todo lo que pude para enviar una solicitud de traslado, pero fue rechazada incontables veces. Alegaban a que no era necesario y en ese hospital se le estaba haciendo todos los exámenes y estudios correspondientes. Además, Carla me dijo que si un paciente de ahí iba a otro hospital, ese iba a perder prestigio, confianza e iba a quedar mal parado y eso era algo que no podían permitir por nada del mundo. Al día siguiente, por la noche, me decían que los doctores iban a tener ahí a mi hermano por unos días más para ver cómo reaccionaba a los medicamentos y todo eso. Fue entonces cuando sentí el peor de los miedos, el peor de los terrores y la desesperación máxima. Estaba en otra habitación, encargándome de que un paciente se tomara su medicina a la hora correspondiente. Y entonces vi a aquella mujer de negro parada en la puerta de la habitación de mi hermano.

16:57 En el pasillo le daba la espalda a Carla, quien se encontraba sentada en el área de computadoras que monitoreaban todo. Nadie podía verla, solo yo. Y en ese momento el espectro volteó para mirarme directamente a los ojos. Era la primera vez que lo hacía estando tan cerca. Y rezaba al cielo porque no entrara. En ese cuarto acarició la puerta con su mano y entonces se alejó bajando las escaleras. Esa vez no la iba a dejar ir. Algo pasaba y no iba a permitir que mi hermano muriera de forma misteriosa, como los últimos niños. La perseguí y bajamos hasta el primer piso, pero de la parte de atrás del hospital caminó delante de muchas personas. Y nadie la veía de ese modo.

17:57 Terminamos en una sala de espera que no era transitada de noche. Las luces estaban apagadas y lo único que iluminaba la sala eran 2 máquinas expendedoras, que sabrá Dios si funcionaban correctamente. Aquella mujer de negro comenzó a pasearse entre los asientos como si se hubiese vuelto loca. Pero entonces llegó un punto en el que ese movimiento me mareaba y me obligó a llevarme las manos a la cabeza. Cuando reaccioné ya ella no se encontraba ahí conmigo. El miedo me invadió y sin dudarle, comencé a gritarle que apareciera y me dijera quién era y por qué nadie podía verla.

18:46 Nada pasó. Y entonces le dije que no se atreviera a tocar a mi hermano menor porque se las vería conmigo. Eso último estuvo de más, pero sentía mucha rabia por dentro ante la idea de que esa mujer le quitara la vida a mi pequeño hermano. Fue entonces cuando algo que no pude ver ni escuchar me agarro por la pierna y me la Jaló, obligándome a caer para impactar con mis manos el piso. Que de no haber sido lo suficientemente rápida, mi cabeza hubiese sufrido un daño mortal. Me jalaban, arrastraban y golpeaban contra las sillas y máquinas expendedoras sin que pudiese hacer algo. Agarraba mi pierna con mis manos, pero no sentía aquello que me tenía presa.

19:40 Los golpes comenzaron a ser cada vez más fuertes hasta que las fuerzas se me iban yendo. Llegó al punto en que me resigné en mis manos. No estaba la manera de ayudarme a mí misma y entonces todo se detuvo. Yo quedé reposando en el piso, mirando el techo, con todo mi cuerpo adolorido. Le pedí a Dios que todo eso se detuviera, que intercediera y me ayudara a mí y a mi familia a mantener a mi hermano con vida. Entonces escuché pasos.

20:23 Alguien se acercaba, parecía llevar tacones grandes y pesados. El sonido retumbaba en mis oídos hasta que se paró a mi lado. Era aquella mujer de negro. Mirándome con desprecio, como si fuese un pedazo de basura que no valiera ni sirviera para nada, me di cuenta entonces de que ella estaba descalza y puso uno de sus pies en mi mejilla. ¿Se sintió tan frío y pesado? Sin duda era un ser contra el que yo no podía combatir. Apenas pude susurrarle que por favor dejara a mi hermano en paz.

21:05 Y entonces se inclinó para decirme que todavía no era mi hora de partir. Su voz era muy gruesa, ronca y sonaba como si varias personas hablarán al mismo tiempo. Se apartó y me dejó ahí tirada. Ni siquiera valía lo suficiente como para que me quitara la vida. Minutos después, los dolores que sentía se fueron. Casi como por arte de magia me puse de pie. No esperaba que nadie llegara para ayudarme. Ni siquiera los enfermeros pasaban por esa zona. A esa hora lo primero que se me vino a la mente fue mi hermano y entonces comencé a correr como loca hacia su habitación.

21:54 Me llené de impotencia y rabia cuando las puertas del ascensor no se quisieron abrir. Las golpeaba con fuerza y aunque decía que estaba en el piso en el que yo me encontraba, no se abrían. No tuve otra opción más que correr con todas mis fuerzas y subir más de 7 pisos sin descansar. Eran demasiadas cosas juntas. Sentía que no iba a poder con todo, cuando faltaba sólo un piso, mi vista comenzó a fallarme. Temía que cayera desmayada, pero el amor por mi hermano hizo que me mantuviera de pie y siguiera subiendo los escalones, aunque más lento. Llegué finalmente y entonces vi a la mujer de negro pasar frente a mí, a casi 2 m de distancia.

22:53 Llevaba mi hermano agarrado de la mano. Como si lo paseara por todo el piso, le grite que se detuviera, que no se atreviera a hacerle daño. Pero entonces mi cuerpo dejó de responderme. Caí de rodillas mientras gritaba y entonces varias enfermeras acudieron en mi ayuda. Ellas no podían ver ni a la mujer ni a mi hermano. Entendí entonces que ese no era él, sino su alma y ya se encontraba en manos del espectro. Los vi caminar hasta entrar en la habitación de él y cuando la puerta se cerró, caí desmayada.

23:36 Al día siguiente me dieron la terrible noticia de su fallecimiento a causa de un paro cardíaco. Desde ese momento mis días no fueron iguales. No me trasladaron y me acostumbre a ver como esa presencia se lleva a pequeños sin que nadie pueda hacer nada. A Menudo Lloro a mi hermano, en especial cuando veo a esa mujer la insulto, cada que tengo la oportunidad, pero ella ni siquiera voltea a mirarme. No soy nada para ella y aun así me arrebató lo más importante en mi vida a mi amado.

24:18 Y pequeño hermano. Recuerda que puedes encontrar nuestro contenido en Spotify, Amazon Music y Apple Podcast como Inframundo, relatos donde hallarás espeluznantes y aterradoras historias. Te dejaré los enlaces en la descripción y comentario.