LA MUERTA - Y 3 HISTORIAS Más de Pueblos
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0:00 Muy buenas noches, tardes o dÃas, querida audiencia, que nos sintonizan del otro lado de la pantalla. En esta ocasión, les contaré tres aterradoras historias ocurridas en pueblos, las cuales han sido escritas y adaptadas por el señor Gato Negro. Espero sean de su total agrado. Sin más, los invito a que compartan el video si es de su agrado, y si los aterra en la noche. Sin más, aquà comenzamos. La Bruja del Pueblo Basado en hechos reales por Carlos Contreras Muy buenas noches. En la actualidad tengo 78 años. Esto que les comparto me sucedió una ocasión que, por motivo de trabajo, fui elegido para ir a laborar unos dÃas a un pueblo en el estado de Zacatecas. En esos años vivÃa en la ciudad de México. Trabajaba para la compañÃa de electricidad, llamada en ese tiempo Luz y Fuerza.
1:19 Nuestro trabajo era sumamente peligroso, por eso viajábamos constantemente, sobre todo a los pueblos pequeños donde no habÃa personal capacitado. Nuestro trabajo era cablear los postes y hacer las conexiones. Recuerdo que después de más de siete horas de carretera, llegamos a nuestro destino, ya casi al mediodÃa. Era un pueblo solitario. Nos habÃan conseguido un lugar para los cinco trabajadores que formaba nuestra cuadrilla. Esta casa se encontraba casi a medio monte, muy aislada de las demás. El piso era de tierra y no contaba con luz eléctrica. Por eso nos alumbrarÃamos con algunas velas. La única persona que llegó a recibirnos fue una extraña anciana, que mostrando un poco de impertinencia, abrió la puerta del portón y se metió hasta donde estábamos sin pedir permiso. Con voz fuerte y ronca nos saludó. la verdad es que nos quedamos sorprendidos de ver asà de pronto a esta mujer por su aspecto tan raro estaba toda vestida de negro tenÃa el pelo desalineado largo y blanco por las canas además
2:51 de una mirada profunda que incomodaba Olió a uno de mis compañeros al que tenÃa más cerca de ella, e hizo una mueca de desagrado. Al verla, no pudimos evitar que nos causara gracia. Empezó entonces a contarnos con su dedo muy lentamente. En un principio, nos pareció que hablaba cosas sin sentido. Nos dijo que cómo era posible que nos hubieran mandado solamente a cinco a ese lugar sabiendo lo que volaba por las noches. Preguntó varias veces si éramos miedosos a lo que le contestamos que no. Yo la veÃa fijamente. Quizá por eso me preguntó a mà si sabÃa cómo espantar a las brujas. Cuando le contesté que no, y de paso le dije que no creÃa que existieran esas cosas, dibujó una sonrisa que más parecÃa una mueca que otra cosa. No les han dicho que soy yo la bruja del pueblo, me preguntó. Nuestro jefe le pidió que por favor se retirara, y le dijo para que le quedara bien en claro que no le tenÃamos miedo a nadie. Movió la cabeza de forma negativa, y se encaminó rumbo a la puerta de salida, diciendo
4:24 que éramos presas fáciles. Que si no tenÃamos cuidado, no pasarÃamos la noche ahÃ. antes de salir volteó para vernos amenazante dijo que no olvidáramos su rostro uno de nosotros le gritó con más fuerza que ya se fuera cuando salió de la casa sonreÃmos divertidos Sin saber a lo que se referÃa, aunque aquello sà fue algo extraño, no logró ponernos inquietos. Salà para ver el rumbo que tomaba esa mujer, pero extrañamente ya no se veÃa por ningún lado.
5:06 ParecÃa que habÃa desaparecido. Cerré la puerta y tratamos de olvidar ese incidente. al caer la noche el pequeño pueblo se fue sumiendo en una terrible oscuridad y el silencio de verdad que era notable además que era una época del año en que calaba el frÃo por lo mismo los pocos habitantes que habÃa por ahà se refugiaron en sus casas muy temprano Antes de las 10 de la noche, solo se escuchaba el viento al colarse por las rendijas. Por lo mismo, nos dispusimos a descansar. Aunque la noche avanzaba tranquila, no lograba quitarme la imagen de aquella anciana amenazándonos.
5:56 Se podÃa escuchar como las ramas de los árboles hacÃan ruidos extraños al ser movidas por el viento. Una hora después, todavÃa no lograba conciliar el sueño. Apenas cerré los ojos, se escuchó que algo pesado cayó sobre el techo. Fue tan fuerte y claro el sonido que todos nos sobresaltamos. Nos veÃamos unos a otros. Sin querer, en ese momento recordé las palabras de la anciana. Cuando me preguntó si creÃa en las brujas. Para evitar burlas, no dije nada.
6:41 Ya fue preocupante cuando comenzaron a caminar sobre las viejas láminas. Aun con la pobre luz de las velas podÃamos ver cómo se sumÃan a cada paso que daban. un animal no podrÃa ser y una persona para qué harÃa eso nuestro jefe el responsable de la cuadrilla nos pidió que no nos dejáramos asustar los pasos siguieron de aquà para allá nos pusimos de acuerdo para salir todos a ver qué era aquello que caminaba sobre nuestro techo y de ser posible enfrentarlo En eso, de nueva cuenta, cayó algo pesado sobre la casa. Cualquier cosa que fuera aquello, ya eran dos. Por largos minutos caminaban pesadamente de un lado para el otro, como si fueran sentinelas. De pronto, una más golpeó una de las paredes. Segundos después, comenzaron a empujar la puerta. Ahora sÃ, preocupados por no saber en realidad qué era lo que estaba pasando, rápido reforzamos la puerta de madera con una tranca y agarramos lo que encontramos para defendernos. en voz baja comentamos que tal vez eran algunas personas del pueblo que no estaban de acuerdo con el progreso y querÃan asustarnos para que nos fuéramos
8:15 cuando estábamos a punto de convencernos de que en realidad era eso afuera se empezaron a escuchar risas siniestras que aunque no quisiéramos nos tenÃan asustados Varios nos asomamos por la única ventana que tenÃa la casa, pero por la densa oscuridad, poco podÃamos ver. Asà pasamos toda la noche, escuchando como si grandes aves volaran a nuestro alrededor. Lo raro era que gritaban y se carcajeaban como mujeres. éramos hombres pero esos sonidos nos pusieron a rezar cuando por fin amaneció nos preparamos para ir a trabajar al abrir la puerta vaya susto que me llevé estaba esa anciana parada del otro lado con un aspecto duro que nos miraba fijamente La saludé dándole los buenos dÃas pero no me contestó. Inteligentemente el jefe de la cuadrilla le dijo a la anciana que éramos de la comisión de electricidad.
9:28 Solo estarÃamos dos dÃas y nos retirarÃamos para siempre. Luego le pidió una disculpa si la habÃamos ofendido. Aquella mujer solo se dio la media vuelta y se retiró. Caminó entre el monte hasta perderse entre los matorrales. Como nunca, trabajamos deprisa para terminar lo antes posible con el encargo, y quedarnos asà el menos tiempo posible en ese lugar. Las siguientes noches, no nos atrevimos a salir ni al baño, y aunque la pasamos inquietos, nada sucedió. Cuando por fin terminamos el trabajo dos dÃas después, montamos en nuestro camión y regresamos deprisa a la ciudad de México. Cuando contamos esta historia, se rieron de nosotros. Aunque no me consta que lo de aquella noche eran brujas, ahora puedo decir que hay una posibilidad que sà existan. El Pueblo Fantasma Basado en una anécdota real Soy del estado de San Luis PotosÃ. Siempre he vivido en uno de sus tantos pueblitos.
10:55 Desde niño me acostumbré a andar en el monte, entre los espesos cerros, acompañado por mis amigos, siempre buscando algo con que divertirnos. Cuando entramos a la adolescencia, nos volvimos todavÃa un poco más inquietos. Como nuestro pueblo ya nos quedaba chico para explorar, comenzamos a visitar ranchos cercanos de donde eran algunos conocidos. En uno de estos ranchos nos hablaron de un antiguo pueblo minero que se encontraba abandonado. Eso nos llevó a querer conocerlo. Lo pensamos un poco porque todos lo conocÃan como el pueblo fantasma. Y a esa edad, la verdad, todavÃa éramos muy miedosos con esas cosas.
11:48 Es asà que comienza mi historia. Mi nombre es DarÃo. En ese entonces, al igual que mis amigos, contaba con 12 años. Aunque siempre aparenté un poco menos. Por una semana planeamos esa aventura. Hasta que una mañana nos levantamos muy temprano. Tal vez serÃan las 4.30 de la madrugada. Ni siquiera habÃan cantado los gallos. Junto con mis amigos Memo y Chuy, nos internamos en el monte. Caminamos, decididos a conocer ese pueblo que nos quedaba a un poco más de una hora, rumbo al poniente. A pesar de que nos quedaba cerca, nunca nos habÃan llevado para allá. Como era la primera vez que irÃamos, nos cuidamos de no salirnos de la vereda que seguÃamos, porque a esa hora todavÃa era de noche.
12:50 Ni siquiera llevábamos mochilas, solamente una linterna y agarramos unas varas por si se nos atravesaba algún animal. Pudiera ser un tlacuache o en el peor de los casos un coyote. Según nuestros planes para mediodÃa, ya estarÃamos de regreso. Asà nos fuimos serpenteando entre la oscuridad del monte, aluzando los matorrales cada que se escuchaba algún ruido. Era un camino solitario y desconocido. Avanzábamos rápido. Era más nuestra curiosidad por saber qué escondÃa ese pueblo que nuestro cansancio. Cuando nos faltaban algunos quince minutos para llegar, algo o alguien nos comenzó a seguir entre el monte. Primero se escuchaba el crujir de las ramas secas al caminar, después que venÃan avanzando entre los matorrales. Alusábamos para un lado y para el otro pero no lograbamos descifrar lo que era. Llegamos a escuchar algunos ruidos pero ninguno de nosotros veÃa nada.
14:07 O estaba tan negro que se confundÃa con la noche o se arrastraba. De ser un animal este serÃa muy grande y pesado. Seguramente muy peligroso. Lo terrible era que, por los ruidos que se escuchaban, si no era un animal entonces era una persona, pero no una común, porque se escuchaba bastante pesada. En más de una ocasión nos detuvimos para voltear atrás, pero todo seguÃa tan oscuro que era imposible distinguir algo. A pesar de la poca visibilidad, apresuramos el paso y aquello que nos perseguÃa también lo hizo.
14:52 Lo escuchábamos de un lado al otro como si diera largos brincos. Ya nerviosos comenzamos a correr para salir lo más pronto posible del tupido monte, porque se escuchaba un bufido detrás de nosotros. Asà lo hicimos hasta que por fin encontramos las primeras casas del pueblo, o más bien lo que quedaba de ellas. Sin medir ningún tipo de riesgo, entramos a una para escondernos. Los primeros segundos nos metimos donde pudimos, después cada quien desde un escondite sacaba la cabeza para descubrir que era lo que nos venÃa siguiendo pero nunca apareció alguien. apenas comenzaba a aclarear cuando salimos a la calle de tierra con extrema cautela caminamos un rato ya no se escuchaba nada extraño de todas maneras no sé si mis amigos pero yo ya me estaba arrepintiendo de haber ido a ese lugar ya que estábamos ahà decidimos recorrer el pueblo hasta llegar al final después de todo a eso Ãbamos casi amanecÃa cuando nos sentamos a descansar un rato para luego regresar por donde habÃamos llegado pero algo sucedió de nueva cuenta comenzamos a escuchar los ruidos claramente algo pesado se arrastraba muy cerca de
16:24 nosotros Volteamos, pero no veÃamos a nadie. Entonces ahora sà nos asustamos. Tratando de no caer en pánico, nos metimos entre las destruidas casas para escondernos. Ahà nos quedamos en silencio, mirando para todas partes, nerviosos de lo que se pudiera parecer. Por lo desolado del lugar cualquier ruido se escuchaba claramente. Después de unos minutos salimos corriendo y nos metimos a otra construcción. Asà lo hicimos hasta casi salir de ese pueblo. Tomamos un poco de aire porque no habÃamos tenido tiempo de descansar nada. Antes de agarrar la vereda que nos llevarÃa a nuestras casas volteé. Lo que miré no lo puedo olvidar. Era una figura negra que a mitad de la calle avanzaba arrastrándose pesadamente pero deprisa. A lo lejos se le veÃan más de cuatro patas. Si se pudiera poner de pie, medirÃa un poco más de dos metros.
17:37 Les dije a mis amigos, quienes también lo vieron. Nos preguntamos qué era eso. Entonces comenzamos a correr de regreso. De nueva cuenta, nos internamos en el monte, alejándonos cuanto pudimos. Luego casi a medio camino nos detuvimos un poco para agarrar aire. Recuerdo que mis compañeros se sentaron en la tierra. Yo me puse las manos en las rodillas y respiré hondo. Ya no podÃamos más. No tenÃamos aliento para ponernos a platicar. Al enderezarme miré que una cosa negra cruzó la vereda, como a unos treinta metros de donde estábamos. En ese momento no pude saber si era la misma cosa que habÃamos visto en aquel pueblo, pero no habÃa tiempo para averiguarlo.
18:32 De algo sà estaba seguro. Era un animal negro. Era mucho más grande que cualquier animal del monte y venÃa detrás de nosotros. Les dije a mis amigos lo que habÃa visto. No sé de dónde sacamos fuerzas, pero corrimos otra vez. Lo que restaba del camino nos fuimos escuchando que aquello nos perseguÃa. Llegamos al pueblo casi muertos, pero contentos de haber regresado con bien. Si aquà terminara mi historia estarÃa perfecto. Después de recorrer un pueblo abandonado y de escapar de una criatura siniestra serÃa increÃble. Pero no fue asÃ. Por muchas noches escuché que algo caminaba sobre las paredes. No solo por fuera, también dentro de casa.
19:25 Además sufrà de horribles pesadillas. No nada más yo, mis amigos pasaron por lo mismo. Por más de un año, me sentà perseguido sobre todo cuando salÃa de la escuela. Pudà escuchar cómo aquella criatura se arrastraba por la calle, siempre detrás de mÃ. Aunque nunca llegué a verla, sabÃa que era la misma. hará unos dos años que regrese a ese lugar a pesar de que ya soy un adulto me volvieron los recuerdos y creà volver a escuchar todos esos sonidos que hacÃa aquella criatura negra que nos persiguió cuando conocimos el pueblo fantasma Tal vez, sigue ahÃ, oculto en alguna de las casas de ese pueblo minero.
20:14 Esperando pacientemente a encontrarme, solo para devorarme como lo hacÃa cada noche que tenÃa aquellas pesadillas. La Muerta Basado en una experiencia real. Mi historia comienza en vÃsperas del DÃa de Muertos, un dÃa antes de la festividad del 2 de noviembre. Aquà en el pueblo se acostumbra hasta la fecha poner un altar dedicado a los fieles difuntos, y en aquel año de 1980 no fue la excepción. En ese año, al igual que en todas las casas de nuestros vecinos, también nosotros pusimos un altar en uno de los cuartos. Le colocamos adornos de papel picado, calaveras de dulces, además de veladoras, un vaso de agua y las fotografÃas de nuestros abuelos maternos.
21:27 TenÃa poco tiempo que a dos casas de la nuestra habÃa llegado a vivir un señor que decÃa a la gente que era un brujo. TenÃa mal aspecto y vestÃa muy raro, aunque la verdad era que yo nunca habÃa visto que hiciera algo extraño, ni que le hiciera mal a alguien. La tradición de mi pueblo era poner un camino de sal frente al altar para que el alma de los difuntos se guiaran y se ayudaran con la luz de las veladoras para que pudieran regresar del más allá, pasar una noche entre los que estamos vivos y regresar a su mundo al amanecer. Ese primero de noviembre, la casa de nuestro vecino el brujo no fue la excepción.
22:20 Desde la mañana, en el frente de su casa colocó un extraño altar adornado con sirios negros y dos aves disecadas. En lugar de calaveras de dulces, las de él parecÃan de verdad. la fotografÃa que puso en blanco y negro muy antigua además estaba enorme era de una anciana de más de 70 años con una mirada intimidante no sólo los vecinos comenzaron a pasar frente a su casa para ver aquel altar tan raro seguramente pronto se corrÃa el rumor porque muchos del pueblo lo hicieron los comentarios no se hicieron esperar como a las nueve de la noche de ese dÃa primero encendió unos aumerios e hizo unos extraños ritos que incluÃan cantos y danzas la mayorÃa de los vecinos lo veÃamos escondidas o por las ventanas un humo denso envolvió por ahora su casa él sin importarle nada de lo que pudieran pensar los vecinos terminó su ritual un poco más tarde y se metió a su casa a las 11 de la noche todo quedó en un silencio de verdad inquietante En mi casa, a esas horas, nos
23:50 dedicamos a poner comida en el altar y algunas bebidas. Las preferidas de mis abuelos, para que cuando llegaran a mitad de la noche, degustaran de ellos. Minutos después, apagamos las luces y nos fuimos a acostar. Apenas estaba agarrando el sueño cuando escuché que alguien caminaba por el patio. chequeé mi reloj eran cinco minutos después de las doce me levanté porque claramente escuché que tocaron en mi ventana con miedo y todo me asomé lo que vi parado afuera de mi casa era aterrador a escasos metros una mujer de baja estatura miraba fijamente en mi ventana casi confundida entre la oscuridad empezó a caminar en cÃrculos como si estuviera perdida de pronto corrió hasta chocar con el vidrio al verla asà de frente me di cuenta de que era la misma mujer que tenÃa el brujo en su altar no era una mujer normal era una muerta Su cara, su cabello, sus ropas estaban llenas de tierra.
25:08 Su piel arrugada y oscura, casi pegada a sus huesos. TenÃa sus ojos cerrados. Además, la boca estaba cosida burdamente con un hilo negro. No tuve tiempo de gritar. Segundos después, aquella horrible mujer desapareció, dejando una marca en el vidrio. Como pude, me hice para atrás. Aunque no la veÃa, sabÃa que andaba por todas las casas porque los perros auchaban y no dejaban de ladrar. minutos después que dejé de temblar por la fuerte impresión que me habÃa llevado desperté a mis papás para contarles lo que habÃa visto mi papá es de esas personas que no le tenÃan miedo a nada se levantó tomó su machete y salió al patio a buscar a esa mujer Mi mamá, asustada, le gritaba que tuviera cuidado. Como los vecinos de los dos lados solo tenÃan cerca de alambre, a esas horas se encontraron con mi papá. También en sus casas, esa mujer horrible se habÃa asomado por las ventanas y andaba tocando las puertas. Por eso salieron a buscarla, pero no estaba por ningún lado. minutos después salimos todos a la calle donde ya habÃa otras personas asà supimos que estaban
26:43 espantados en las casas de enfrente también les habÃa sucedido lo mismo una mujer horrible habÃa hecho el intento de meterse a sus viviendas algunos aseguraban que su aspecto era de una bruja buscaron por todas partes sin encontrar nada pero algo en el ambiente tenÃa a todos alterados comenzaron a especular entre los vecinos que el brujo seguramente tenÃa algo que ver con lo acontecido por el extraño altar que habÃa puesto y los rituales que habÃa hecho entonces envalentonados decidieron ir a hablar con él porque nunca habÃa sucedido algo asà al estar frente a aquel extraño altar también reconocieron a la mujer de la fotografÃa era la misma que todos habÃan visto en sus casas supieron entonces que no era una bruja lo que habÃan visto era una muerta ya dudando un poco tocaron la puerta de aquella casa salió el brujo muy extrañado con una cara de pocos amigos preguntando para qué lo buscaban le contaron lo que habÃa pasado en la gran mayorÃa de las viviendas Ãl muy serio les dijo que no se preocuparan, que habÃa sido su esposa quien seguramente no encontraba su casa, porque tenÃa poco con ella. Nos aseguró que su señora
28:15 ya se encontraba con él y que no molestarÃa más. antes de cerrar su puerta nos preguntó a todos y nosotros también ya habÃamos recibido a nuestros muertos sintiendo un escalofrÃo por sus palabras nos regresamos cada quien a su casa murmurando que ya no cabÃa ninguna duda ese anciano era un brujo seguramente valiéndose de su magia negra habÃa traÃdo a su esposa del más allá para que lo acompañara esa noche Toda la madrugada aullaron los perros de manera lastimera como nunca lo habÃan hecho. Los escalofrÃos eran constantes y una fuerte presencia dominó todo el ambiente del pueblo.
29:04 Fue una noche muy pesada para todos los vecinos. Para fortuna de todos, ese señor solo duró unos meses más ahà y se fue a vivir a otro pueblo. Su casa permaneció mucho tiempo sola, al saber lo que en ella habÃa pasado esa noche. A partir de ahÃ, miré el 2 de noviembre como lo que es. Una celebración. Una conmemoración, pero nada más. Como tradición es muy bonita, pero como una realidad, resulta ser muy escalofriante.
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