LA MADRIGUERA Y Más Relatos e Historias de Terror de Militares - Para noches de Insomnio con Inframundo Relatos
En el mundo militar hay historias que nunca llegan a los informes oficiales.
Relatos ocultos, misiones que jamás existieron y testimonios que solo se cuentan en voz baja entre quienes han visto de cerca lo imposible. En estas narraciones conocerás lo que enfrentan los soldados cuando la noche cae en la sierra, en la selva o en zonas donde la realidad se quiebra y lo sobrenatural toma el control. No se trata de combate… se trata de sobrevivir a lo que nadie está entrenado para enfrentar.
Descripción
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0:15 la madriguera basado en la anécdota de Aurelio Dorantes, escrito y adaptado por la tenebrosa. Muy buenas noches Alejandro. Esto que les contaré ya tiene tiempo que sucedió, pero hay recuerdos que aún siguen, como si hubiesen sucedido ayer. Mi nombre es Aurelio Dorantes, tengo 47 años y soy militar. Mi trabajo es más en las sierras de este país. El caso que les contaré sucedió en alguna de las sierras del estado de Hidalgo.
0:56 Por esta zona siempre se ha visto en Brujas y nosotros nos topamos con una maldita de esas. Fuimos enviados allí con un propósito claro que decía entre nosotros que eran sólo órdenes vagas para algunos, como siempre, patrullar una franja de la Sierra, mantenerse alerta, informar cualquier anomalía. La zona era espesa. Con una vegetación que parecía multiplicarse con el paso de las horas y mientras más se adentraba uno por el día, la niebla nunca se iba del todo, pero por las tardes, antes de caer la noche cambiaba de forma y espesor. Todo nuestro alrededor tenía un color sucio apagado, como si el monte ocultara algo y nosotros teníamos que averiguar de qué se trataba.
1:54 Éramos alrededor de 35. Al principio, 3 de ellos eran soldados recién egresados de la Academia. Ya teníamos una semana de camino y monte encima, pero apenas llegamos a un paso muy conocido en ese lado de la sierra. Cuando comenzaron las ausencias la primera noche no encontramos a Alan. Creímos que se había rezacado para fumar en secreto, como siempre hacía. Lo buscamos, le llamamos, pero alrededor del campamento y en el sitio donde estaba haciendo la guardia con Plutarco, no había señales de lucha, ni ruidos ni ramas rotas, solo su fusil apoyado contra la corteza de los árboles.
2:47 El segundo fue López. Y esto sucedió en plena luz del día. Nos encontrábamos tomando agua en un claro pequeño. Él fue a orinar entre los arbustos. Se tardó más de la cuenta y cuando fuimos a buscarlo no había nadie, ni pisadas ni huellas de arrastre. Pero esta vez encontramos solo una de sus botas. Empezamos a hablar de la idea de que. Algo o alguien nos estaba acechando desde lo alto de los enormes árboles, tal vez una persona o un animal. Pero si fuera este último, se escucharían los gritos de los soldados y dejaría rastros de sangre. Analizamos que probablemente los árboles eran su escondite, aunque nunca vimos nada moverse entre las copas aun así. Por las noches todos dormíamos con el cuello tenso, esperando ver caer algo desde las ramas.
3:53 El sargento macías comentó que posiblemente cerca de donde nos encontrábamos podría haber una tala de arboles ilícita. El cabo Mujica fue quién lo dijo sin intención de convencer a ninguno de nosotros, él creía que no venía de arriba. Que lo que nos acechaba se movía debajo, que la Tierra misma lo cubría y lo dejaba moverse sin dejar señal. Nos reímos no por burla, sino por necesidad, por nervios. Quizás yo no quería imaginar eso, que caminando algo te jalara desde abajo. Nos detuvimos a descansar junto a una pendiente cubierta de arbustos bajos y secos.
4:42 Mugica se ofreció a revisar el área mientras preparábamos algo de comida. Lo vimos agacharse cerca de una roca, pero después de unos minutos nadie lo vio levantarse. Tardamos segundos en darnos cuenta, corrimos a buscarlo y no estaba por ningún lado de la misma manera, sin rastro de sangre ni un grito, solo el arbusto que él había tocado. Ligeramente agitado, raspé la Tierra con mis manos y estaba suelta, suelta, como si alguien la hubiese removido desde abajo, como si cubriera algo. Nos encontramos con las raíces de los arbustos, algunas rocas. Nada que indicara que en ese sitio hubiese desaparecido Mujica, pero esa tarde.
5:37 Lo que nos acechaba y se había llevado a los compañeros, se mostró Karim. Divisó a una anciana que cargaba unos leños. Eso se le hizo extraño, pues ya habíamos peinado esa parte de la sierra y no habíamos encontrado casa alguna ni ranchería, le gritó a la anciana y esta volteó a verlo de una manera antinatural. La mujer se movió rápido. Y en un parpadeo se le perdió detrás de unos arbustos. Los gritos de Karim nos alertaron y nos desplazamos hasta donde se encontraba. Le dijo al sargento Macías lo que había visto y dio la orden de que los siguiéramos el sargento quito.
6:24 Los arbustos que Karim señalaba estaban sueltos y debajo de estos una gran madriquera. Rápido dio la orden de que lo siguiéramos 5 de nosotros y los demás se quedaran vigilando. El sargento, antes de sumergirnos por ese hoyo, dio la orden que anciana o no le dispararan a mi se me dificultaba moverme, arrastrarme por ese hueco. No entendí como alguien podía moverse por ese estrecho lugar. No habíamos recorrido ni 3 M cuando. Un tubo a carne en descomposición me entró en mis fosas nasales. El hedor era tan apestoso que el estómago sentía que se me estaba revolviendo y que vomitaría sentía que jamás saldría de allí.
7:16 Llegamos a una parte que ni en mis pesadillas me hubiese imaginado que habría. Cuando se terminó ese pasadizo, llegamos a un sitio iluminado con unas velas. Es imposible describir lo que encontramos, partes de cuerpos destazados cortados con algo muy filoso. Eran los cuerpos de nuestro compañero, bueno, lo que quedaba de ellos. Las cabezas estaban junto a otras tantas brazos, piernas a medio devorar. Estaba en shock, pero repentinamente escuché los gritos de una mujer. Javier sujetaba a la vieja.
7:59 La tenía agarrada de las greñas. Era una bruja. La mujer chillaba como cerdo acorralado. Sus gritos inundaban el lugar. Mientras el sargento le hacía preguntas, la mujer decía no saber nada, que sólo era una pobre anciana. Uno de los soldados iluminó una parte de esa grieta con su lámpara, un bulto de ropa, calzado de civiles. Y entre ella, los uniformes de los compañeros caídos. La bruja se alimentaba de carne humana. Era caníbal. La señora comenzó a decir palabras que nadie entendía, pero cuando el sargento macías le dio un tiro entre CEJA y Ceja, el sonido me dejó casi sordo.
8:49 Nos ordenó salir, mandó traer gasolina de los vehículos y quemó la madriguera de la bruja. Todos evitábamos mirarlo. La verdad es que estando ahí abajo no entendía lo que en verdad ocurrió. Charlie me dijo que esa mujer nos estaba maldiciendo, pero antes de que esto en verdad nos llegará, el sargento terminó con ella. Mujica tuvo razón, el enemigo estaba bajo nosotros, por eso no la vimos ni sentimos. Pero tarde que temprano cometemos errores y ella lo hizo.
9:32 Tuve pesadillas por un buen tiempo. El olor a carne en descomposición lo sentía. Ver las cabezas de mis compañeros y sus cuerpos a medio de Vorar es algo que hasta el día de hoy me ha sido difícil de olvidar. Una bruja nos persiguió basado en la anécdota de Irán castelum escrito y adoptado por la tenebrosa. Muy buenas noches a todos los presentes. Soy militar y a mis 35 años de edad no era la primera vez que cruzábamos por esos lugares la sierra madre de Chiapas. La conocíamos por otras patrullas, otras búsquedas, otras órdenes de diferentes argentos o tenientes. Estos por alguna razón.
10:31 En ese 2013, estando en este Estado, teníamos conocimiento que algunos desaparecían o eran enviados a otras unidades. Ese mes de febrero subimos con la idea de que encontraríamos campamentos. Armas escondidas, rastros de fuga. Pero lo que encontramos allá arriba esta vez fue distinto. Puedo asegurar que fue algo que ninguno de nosotros esperaba tener ese tipo de experiencia. Habíamos caminado durante horas monte arriba, cuando la divisamos. Se trataba de una casucha con apariencia solitaria. De paredes torcidas por los carrizos y un techo vencido por el tiempo, estaba encajada entre 2 peñascos, como si el terreno o quien vivía en ella hubiera querido ocultarla de las miradas curiosas como las nuestras.
11:36 No había camino que llevar hasta ella, ni humo, ni ruido, ni indicios de vida reciente. Pero cuando estábamos cerca de ella, todo se veía diferente, pues había 1/4 hecho de madera y la Tierra alrededor barrida. La mayoría del grupo se quedó en la pendiente, observando sólo 3. Nos acercamos, entramos con precaución, los rifles al frente, adentro no había muebles modernos, solo cosas viejas. Demasiado viejas y olía extraño. En el techo había colgados amuletos de los travesaños.
12:21 Había huesos sobre platos, frascos con líquidos que se apreciaban turbios en los rincones, montones de Tierra metidos en canastos que se notaban que tenían mucho tiempo, que no los movían. Un recipiente humeaba aún como si alguien acabara de salir por la puerta trasera. El ambiente tenía una pesadez, les aseguro que no por el aire ni por el olor, sino por una sensación de estar dentro de un lugar en el que no deberíamos haber entrado. Cuando salimos, varios compañeros se habían adelantado y estaban limpiando el terreno alrededor.
13:03 El teniente nos esperó a que bajáramos y apenas le dijimos lo que habíamos visto. Decidió que esa casucha le prendiéramos fuego a pesar de que le comentamos de que estaba habitada, pero sus ocupantes no estaban. El dijo que no era de nadie. El mismo fue por el recipiente de combustible, pero no todos los seguimos. Algunos miraron al suelo, otros se quedaron quietos sin moverse. Yo me quedé en el Grupo de los Quietos. Quiero decirles también que sentía que esto no iba a terminar nada bien. Gabriel, quien había estado adentro conmigo, comentó que eso no era un refugio cualquiera.
13:50 La casa sí se le podía llamar. Así, aseguró que ahí vivía una bruja. Aún así, el teniente la roció sin dudar y le prendió fuego. Las llamas subieron rápido y en segundos la casucha se volvió cenizas. La consumió con un fuego silencioso, lento y terminó todo muy pronto. Créanme, desde ese momento todo cambió. Esa noche no dormimos no porque tuviéramos miedo, sino por la incomodidad. Todo estaba en silencio, ni el sonido nocturno de los insectos o animales se escuchaban, aparte de que nadie decía una sola palabra. Mire hacia los árboles, que estaban extremadamente quietos. Demasiado, diría yo.
14:45 Lo siguientes días las cosas fueron de mal. En peor algo nos seguía, lo sabíamos y los sentíamos todos. Es esa sensación que hace mirar a cada momento por encima del hombro, a contar a los compañeros a cada rato. A veces, al despertar, encontrábamos nuestros equipos movidos de lugar, el fusil apoyado donde nadie lo dejó. Pequeñas cosas que en un principio pensamos que alguien del grupo bromeaba. Pero esa idea se desvaneció pronto. Una mañana, el teniente apareció con sus ojos enrojecidos. ¿Le dijo al sargento, 8 es que no había dormido bien? La verdad es que se veía exhausto, más delgado. Como si llevara semanas sin descanso y sin probar alimento, nos dimos cuenta de que empezó a separarse del grupo. Caminaba solo, se detenía a mirar entre los árboles, su rostro se endureció y comenzó a dar órdenes cerradas. En una ocasión comenzó a disparar a la nada. Preguntaba por la mujer y la verdad es que pensábamos que se había vuelto loco.
16:04 De hecho. No fue el único que la miró. Otro de los compañeros comentó haber visto a una mujer que vestía de negro. Juró por la vida de sus hijos, que se trataba de una bruja. Estábamos siendo perseguidos por una bruja, la dueña de la casucha. La verdad es que cuando el miedo te atrapa, todos comenzamos a ver a la mujer de negro por todos lados. Una mañana el teniente no apareció por ningún lado. Lo buscamos y el sargento nos dio la orden de volver al lugar donde el teniente le había prendido fuego a la Casa de la bruja que nos venía siguiendo. Cuando llegamos encontramos un panorama de lo más horrible. En el centro de lo que fuera el hogar de aquella mujer estaba el cuerpo del teniente amarrado en un tablón. Ninguno quiso acercarse.
17:06 El sargento llamó a Silva y a mí que lo acompañáramos. Aquello no se veía nada bien. El olor a combustible estaba impregnado por todo el lugar. El teniente estaba hecho un pedazo de carbón, la maldita vieja se cobró ojo por ojo, lo quemó vivo, su cuerpo lo bañó con combustible, no sé si lo torturó o no. Pues no había nada que hacer por él. Nadie creería que lo había hecho una bruja. Dijeron que fue la maña y así lo dejamos. He regresado a muchos lugares desde entonces, selvas más cerradas, zonas con peores historias donde las Brujas desaparecen a niños.
17:53 La verdad es que en ninguna parte he sentido lo mismo que en esa sierra. El crimen de la bruja, basado en la anécdota del militar Agustín Jiménez, escrito por la tenebrosa saludos a toda la comunidad de Inframundo. Mi nombre es Agustín Jiménez, Militar desde hace 10 años. Lo que les contaré fue a mis inicios, esto en la sierra del bello estado de Veracruz. La Tierra de los brujos, antes de adentrarnos en la Sierra, nos detuimos a uno de esos tantos pueblos que hay en los alrededores, un pueblo olvidado por Dios, donde el viento vuela a Tierra seca y pobre.
18:47 Aquí no hay luz, ni señal, ni siquiera teléfonos. Es pobre y no hay mayor entretenimiento que las leyendas locales. Historias que se encuentran de generación en generación o en una fétida cantina de mala muerte nos asentamos por 2 días. En ese lugar el teniente nos reunió y acampamos cerca de este mi compañero de apellido ferrera, me muro, muro que algo malo pasaba. Ahí yo no notaba nada extraño y se lo hice saber. Él me dijo que prestara atención, me señaló hacia una construcción que estaba hecha de Adobe.
19:33 Se notaba que el pueblo se había detenido en los tiempos de la Revolución, las construcciones con mezcla, casas abandonadas por sus dueños, donde me señalaba era la que una vez fue una escuela, las ventanas con Marcos de madera. Algunos cristales rotos y un techo que en cualquier momento se vendría abajo. Una pequeña iglesia lo lejos por las puertas y las ventanas se notaba el hollín. Le dije que quizás algo había sucedido en ella hacía mucho tiempo, pero ferrera me dijo que se notaba que era reciente.
20:17 Ya por la tarde noté que no había niños jugando por las calles. O la pequeña Plaza del Pueblo. Y fue cuando ferrera me dijo que eso era exactamente lo que me había dicho, que notará, no había niños. Mientras caminábamos por las calles polvorientas, nos encontramos a un par de ancianos sentados en la entrada de su hogar. ¿Le preguntamos dónde estaban los niños? La anciana me comentó que los pocos que había. Estaban encerrados en las casas con sus padres, otros se los habían llevado familiares. Le pregunté el motivo y ésto fué lo que nos dijo la anciana hacía 3 meses llegó un grupo de militares igual que nosotros, sólo que ellos duraron casi una semana, pues ayudaron a la captura de una mujer que se dedicaba a la brujería, una bruja del poblado vecino. El pueblo tuvo sus mejores tiempos, no siempre había sido así.
21:23 Las casas estaban pintadas de colores alegres, la escuela tenía su maestro o maestra. Todo dependía de lo que la sep les enviara. La mujer se llamaba Silvia, era joven de unos 20 años y esa mujer ya los tenía azorados desde hacía ya casi 5 décadas. Ella y su familia de Brujas, ya que se llevaban a los recién nacidos para ofrecerlos a su amo y señor de toda oscuridad, pensaron que eran solo cuentos entre los pobladores, pero a ellos se les vino la desgracia cuando su único hijo fue sacado de su cuna con tan solo un mes de nacido, esa bruja ya tenía el crimen de llevarse a los bebés y desaparecerlos. La muy cínica caminaba por la calle principal, regocijándose de lo que había hecho, pero como era amante del Comisario en turno, nada se le podía hacer.
22:28 La bruja ya tenía varios crímenes. El sacerdote la enfrentó, pero este falleció de manera extraña. Está de más decir lo que sufrieron año tras año. La bruja se fue deteriorando. Había dejado de ir al pueblo, pero ya tenía más de un año que nuevamente se comenzó a llevar un niño cuando menos lo esperaban, pero la vejez y la enfermedad ya la estaban consumiendo. Entró al pueblo intentando en llevarse nuevamente a un bebé, pero ella no sabía que esa tarde, antes de que oscureciera, habían llegado a un grupo de militares.
23:10 No eran muchos, pues esperaban a otros al día siguiente, así que le dieron caza a la bruja con un recién nacido que intentaba llevarse. La encerraron en el único lugar donde creían que no podía escapar, pues la iglesia era hasta hacía unas semanas el único lugar en buenas condiciones. Pero la gente del pueblo no olvida Asus muertos, menos si son inocentes. Una turba entró a la iglesia y terminó con la vida de la bruja, pues algunos decían que pagaría sus crímenes. Ellos recordaron cuando se llevó Asus hijos, así que estuvieron entre los padres que lincharon a la mujer.
23:58 Pero nadie supo quién fue el que le prendió fuego a la iglesia. Algunos dijeron que había sido un militar. Otros, que el padre del pequeño que intentó llevarse, al menos por el momento. No había otra bruja que intentara hacer lo mismo. A pesar de que es casi obligatorio que tengan que pasar por ese pueblo para subir más allá de la Sierra. La señora se limpiaba las lágrimas cuando su esposo nos contó que cuando encontraron a su pequeño ya sin vida y prácticamente destrozado. ¿Decidió no tener más hijos? Yo no soy padre aún y no puedo imaginar el dolor de esas personas por perder Asus hijos.
24:44 Por la mañana, perrera y yo nos acercamos a la iglesia. Apestaba horrible a carne quemada. Mi compañero se volteó para seguir observando hacia otro lado. Mi madre siempre me dijo que el que busca encuentra. Y yo me puse a buscar qué podía haber en el interior de la iglesia. Yo no sé si fue mi imaginación, pero les aseguro que al final del templo miré la silueta de una mujer encorvada y con pasos lentos, como intentando salir de ahí. Ferrera me dijo que el alma de la bruja estaba apagando por sus crímenes y que estar en un lugar sagrado.
25:29 Era como estar atrapada en una prisión. Nos fuimos de ahí esa misma tarde y regresé. En el 2023. Aquellos ancianos ya habían desaparecido. La Iglesia tiene unos barrotes en las ventanas y en la entrada el pueblo sigue igual, como si el tiempo se hubiese detenido. Honestamente, no le duele muchos años a que se quede solo y sea uno de los pueblos abandonados. Guardando sus fantasmas entre sus paredes, la bruja sin piel, basado en la anécdota de Bautista Arosemena, la sierra de la Culebra no es un lugar para recorrer 2 meses seguidos, no importa cuan preparados estemos. Esa cordillera tiene una forma particular de desgastar los nervios a cualquiera.
26:35 Saludos a todos desde algún lugar de Panamá. Me llamo Bautista Rosemena, soy militar desde hace 28 años. Lo que les contaré sucedió en el año 2011. En esta ocasión nos habían enviado con la encomienda de vigilar viejas rutas de contrabando. Revisar escondites entre laderas y seguir huellas en un terreno que parecía tragarse a quien lo pisaba. También desapariciones de personas que venían de paso intentando llegar a los países del norte. Llovía casi todos los días, pero no con fuerza.
27:17 Era una llovizna constante, como un goteo interminable cada gota sobre la lona del equipo. Cada crujido de rama húmeda, cada pájaro se callaba. Justo cuando uno se acercaba, se acumulaban dentro de la cabeza como presión los sonidos y hasta el mismo silencio de la sierra era para volver loco a cualquiera más. Por las noches eran las peores, no por la falta de descanso, sino por lo que se oía por los alrededores. De las personas que contaban de apariciones desde la construcción del canal, había momentos en que algunos creían escuchar pasos cerca del campamento, pero no en la maleza, esto porque se encontraban huellas de pies pequeños.
28:14 Aclaro que no eran de niños. Eso que se acercaba era como si paseara entre nosotros sin importar. Que estuviéramos armados. Emiliano me juró que se trataba de una bruja. Ya teníamos casi 2 meses. Las botas estaban desgastadas, las manos llenas de picaduras y las mochilas más ligeras de lo que debían estar se iban terminando. Para nosotros el agua era un lujo, la comida apenas suficiente. Ya no nos hablaban de regreso ni de fechas. Sólo seguíamos las órdenes, un cerro más, un sendero más, una quebrada más y regresaríamos a la civilización.
29:03 Una tarde encontramos algo. Era un claro pequeño. En el centro había marcas en la Tierra como círculos deformes hechos con ramas y piedras acumuladas unas al lado de otras. Restos de tela oscura y deslavada colgando de una vara. A pesar de que la brisa de la lluvia estaba constante, se notaba por el olor desagradable. En los charcos de lodo encontrábamos sangre. No entendíamos por qué, ya que por ese lado de la sierra no había vivienda alguna. Seguimos caminando y fue cuando la vimos una mujer completamente de rojo.
29:49 Me paralicé, no parecía tener piel, pero eso no lo podíamos saber, ya que la sangre o lo que fuera que estuviera sobre ella se veía horrorosamente Macabro. Lo peor es que nos veía con unos enormes ojos y una sonrisa que le abarcaba gran parte del rostro. Tenía una agilidad para moverse de una manera anti natural. Se movió rápido y mi chance dio para tomar el arma. Corrió hasta perderse entre los árboles, lejos de nosotros. Esa no fue la primera vez que se mostró. Otros compañeros también tuvieron esa horrible experiencia de tenerla frente a ellos. Para mi mala suerte yo la tuve frente a mí, no a metros, sino a unos centímetros.
30:46 Estaba por iniciar mi guardia cuando me detuve a tomar mi fusil, que sentí una mano helada fría como un muerto. El olor a metal me hizo voltear y tratar de ver en la poca luz que que daba antes de dar paso a la oscuridad de la noche. Era una bruja sin piel. Apestaba horrible a carne podrida el olor a la sangre que le escurría. O debería decir que le cubría sus ojos se veían como si una tela los cubriera, pude apreciar un corte en su frente, era la única parte que tenía piel. Yo temblaba de miedo, casi me orino su sonrisa, mostraba unos dientes podridos y escurría una baba espesa, parecía agua lodosa.
31:43 La verdad es que a este punto de la historia es lo único que no sabría cómo describirles lo que salía de su boca. Escuché una detonación y esa cosa desapareció en la oscuridad naciente en la sierra estaba petrificado, no me pude mover. Esa noche me la pasé en el campamento y por la mañana me retiraron de allí. Tuve fiebre por toda la noche. Mientras estaba en el hospital, los lugareños me contaron que era una bruja. No se sabe con certeza cuántos años tiene. Dicen que desde la construcción del canal la sacaron de sus tierras, contaban.
32:29 Aquellos años comenzaron a abrir las brechas con explosivos, pero como ya saben, siempre hay mitos, leyendas que se van perdiendo con los años. Pero cuando por algún motivo esa mujer se aparece. Las personas vuelven a recordar lo que por muchos años se deseaba olvidar. Entre los que llegaron del país vecino venía un hombre que decía que era un apache, que este fue el que le quitó la piel a la bruja. A ese hombre lo mataron cuando lo encontraron intentando cortarle el cuero cabelludo a la difunta lo colgaron en un lugar de la sierra y el cuerpo de la mujer la sepultaron. Quién sabe dónde.
33:13 Quizás por ese sitio donde se aparece, no a todos se les aparece, me dijeron, pero de ser así es una sentencia segura. Quizás esto último tenga razón, porque mi brazo donde me sujetaba, me quedo con una marca. Parece una herida que nunca se cierra. De vez en cuando de la nada me brota un poco de sangre. Esta apesta de la misma forma en que apestaba la bruja. Ahora paso mis días tras un escritorio. No me regresaron a mi puesto después de que me dieron de alta. Estuve por alrededor de un mes en ese lugar con fiebres y alucinaciones.
33:58 Eso fue lo que una de las enfermeras me dijo que gritaba incoherencias todas las noches.
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