Jan. 6, 2026

La Llorona Volvió a Escucharse | 3 Encuentros Reales – Inframundo Relatos

La Llorona Volvió a Escucharse | 3 Encuentros Reales – Inframundo Relatos
La Llorona Volvió a Escucharse | 3 Encuentros Reales – Inframundo Relatos
Inframundo Relatos De Terror
La Llorona Volvió a Escucharse | 3 Encuentros Reales – Inframundo Relatos

Buenos dias Queridos Madrugadores, espero les gusten los relatos de Carreteras.

🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

🎧 Usa audífonos para una experiencia inmersiva.

Si tienes una historia real y deseas que aparezca en un episodio, envíala a: ⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠inframundorelatos@gmail.com⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠

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🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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0:00 Buenos días madrugadores. Les habla a su amigo Alejandro, a todos los que ya van para el jale, a quienes salen antes de que el sol despierte. Este momento es para ustedes. Prepárense que aquí comenzamos. Saludos a todos. Me gustaría contarles una cosa que me pasó mientras visitaba los canales de Xochimilco. Bueno, no exactamente el interior de ellos, pero una casa a una orilla de los embarcaderos. Era una noche en que mis amigos y yo nos encontrábamos yendo de fiesta en fiesta para divertirnos. Ya habíamos visitado varios bares, pero como eran cerca de las 3:00 de la mañana, no teníamos más opciones. A dónde ir por ley, la mayoría de los sitios están cerrados. En eso a uno de mis carnales le llegó un mensaje, había fiesta en una casa en Xochimilco, no nos dijeron 2 veces. Cuando ya íbamos de camino, llegamos a la casa de patio exterior enorme, con herrería negra. A eso de las 3:30 de la mañana.

1:19 El ambiente estaba buenísimo, de forma que no nos dio trabajo adaptarnos a la fiesta. Estábamos tomando bien a gusto cuando se me ocurrió prender un cigarro. Enseguida la anfitriona, una chavita en sus 20 años, me dijo que no podía fumar adentro, así que para no ofender, la salí al patio exterior a darle unos jalones al cigarro. Estaba en lo mío. El humo se elevaba partiendo el frío obstinado que se agudizaba con la cercanía de las aguas. Cuando vi en el fondo de una calle una luz que se movía como si caminara, me dio curiosidad y como ya estaba bastante entonado, no dude 1 minuto en ir a ver de qué se trataba.

2:08 Iba algo lenta mi marcha debido a que mi coordinación no andaba muy bien gracias a los tragos que tenía encima, pero fue lo suficiente como para darme cuenta de que al final de la calle. Lo que había era un pequeño muelle donde varias trajineras estaban estacionadas, esperando a los clientes que al día siguiente irían a los canales de Xochimilco, una atracción turística importante. Recordé que hay una leyenda que dice que en ese sitio se aparecen figuras fantasmales o incluso hay una isla de muñecas poseídas. Me gusta lo paranormal, así que caminé en esa dirección con bastante entusiasmo hasta que el camino de trajinera se detuvo. No sabía remar, así que no me animé a continuar. Pero entonces escuché el funesto lamento de la llorona. Me tranquilizó haberlo oído a la distancia. Pensaba que estaba a salvo, pero creo que me equivoqué por completo.

3:15 Ya que al darme la vuelta para regresar a la fiesta, me topé de frente con una de las imágenes más horribles que he visto en la vida completa, vi a la altura de mi cara el rostro de una mujer carcomida por las aguas. Pese a la penumbra que nos rodeaba, la luz de las farolas hacía que el velo que tenía puesto no disimulara el tono putrefacto de la piel. Que a legua se notaba como resbalosa cubierta de algún tipo de baba. Las cuencas de los ojos sostenían un par de globos oculares saltones, tan hinchados que removían la piel de los párpados hacia atrás, dejando al descubierto su naturaleza muerta.

4:04 Los pómulos de hueso se notaban bajo una capa fina de tejido. La quijada hacía notar los músculos mastoides pegando. Hueso a hueso, por medio de apenas unas tiras restantes que llevaban siglos ahí, la lengua ondeaba por dentro. La alcanzaba a ver por entre los orificios que había dejado el tiempo. Los cabellos enmarañados trataban de estar arreglados en un peinado complejo. Detrás de la cabeza del cuello se notaba la estructura de la tráquea y los músculos funcionando de forma imposible. Frente a mí tenía a la llorona en persona.

4:45 No alcancé, no quise notar más detalles en su cuerpo fantasmal. Simplemente mis instintos se apagaron. Creo que ante un terror tan grande, mi cuerpo simplemente decidió dejar de funcionar y entregarse a la muerte misma o el destino que fuera a tocarme entre esas manos fantasmagóricas. Sentí el aliento gélido en mi rostro unos segundos antes de que ella comenzara a gritar de forma espeluznante, no por sus hijos, sino con un odio encarnado, que supongo era dirigido a mi persona, a un hombre como el que la había dejado en una posición vulnerable hacía siglos. Si es que la leyenda era correcta, presentí un movimiento de sus manos dirigido a mi cuello. Estábamos en una trajinera.

5:40 Cualquier paso en falso me haría caer al agua, que aunque en ese sitio no era especialmente profunda, resultaba un elemento más para acercarme a la muerte. Si decidí a sumergir mi cabeza en el líquido verde espeso por las algas y los detritos propios de un canal, contuve el aire esperando que la sentencia de ese ente llegara en forma de venganza. Pero ella se quemó accidentalmente con mi cigarro, que, como el fiel soldado a punto del paredón, no se inmuta ante la presencia de nada ni de nadie. Las volutas de humo me sacaron del embrujo de esa presencia y el grito que se distinguió de dolor.

6:26 Era hora de probar el escape. Pasara lo que pasara, era una oportunidad de vivir el espíritu. Se notaba confundido por el cambio. De un salto me lancé a otra trajinera y con una habilidad atlética que nunca había visto antes. Me salí del embarcadero en menos de 2 segundos. El ser trató de seguirme, pero ya era demasiado tarde. Los rayos del sol habían comenzado a pintar el cielo de un tono claro, anunciando que la corona de su presencia estaba por llegar en unos minutos. El lente se esfumó antes de que la luz se adueñara de todo. A mí esos rayos me supieron como el néctar mismo del cielo ya se me había quitado lo borracho y el cigarro había quedado como un recuerdo del funesto encuentro flotando en la Marea Verde. Al regresar con mis compas estaba temblando de miedo. Ellos creyeron que la borrachera se me había subido. Y estaban en tal mal estado que no les quise explicar nada de mi encuentro.

7:37 De hecho, a la fecha ellos no tienen ni idea de qué pasó. Por eso tenía que contárselo a alguien y creo que este es el foro ideal. Buenas noches, amigos. Mi nombre es hilda. Tengo 25 años y resido en el estado de Tabasco, en una zona cercana al mar. Por acá dicen que se aparece el espectro de la llorona, según cuenta la leyenda, porque en uno de los ríos cercanos a este mar, ella ahogó Asus hijos y fue maldita por la eternidad a buscarlos. No creía en esas cosas.

8:21 Aunque me gusta mucho escuchar historias de terror, pensaba que la mayoría de los relatos eran inventados o simples habladurías de la gente. Pues resulta que este espíritu funesto se encargó de corregirme de una vez. Mi relato trata de mi encuentro con este espectro en el que no creía la llorona. Las leyendas cuentan que era una mujer indígena. Unos incluso dicen que era la malinche, que al ser engañada por hernán cortés, se convirtió en un alma que pena por todos los descendientes de los naturales de ese entonces. Ahora convertidos en nosotros, los mexicanos, una raza mestiza en su mayor parte.

9:09 Cuando me la encontré fue una noche que hacía mucho calor, como es común en Tabasco, y yo tenía varias preocupaciones por mi marido. No podía dormir bien, así que fui al mar a ver si así me podía refrescar un poco. Mi marido es pescador, tenemos nuestra casita casi a pie de playa. Él llevaba 2 días en el mar. Había pasado una tormenta que los mandó mar adentro y no los habían podido localizar. Eso me llenaba de tristeza. Estaba embarazada de apenas unas semanas, justo se lo iba a anunciar cuando regresara y ahora pasaba eso.

9:52 Me encontraba escuchando las olas, viendo su interminable negrura para encontrar algún consuelo. Cuando noté entre ellas la figura de una mujer caminando sobre el agua, sus pies no tocaban la superficie. De hecho, creo que no tenía. Iba vestida de blanco, con largos cabellos, cubriendo su rostro de por sí, oculto por la oscuridad propia del mar. Me paré enseguida para tratar de irme corriendo de ahí. Pero una fuerza sobrenatural se apropió de mis sentidos y mis piernas no respondían. Era como si estuvieran pegadas en la arena.

10:33 Poco a poco el ser se acercaba gritando su conocida insignia, que partía el aire nocturno como un serrucho. Estaba muy asustada, pero no por mí, sino por mi bebé. Me tomaba del vientre cerrando los ojos. Quería hacerme bolita, lo más pequeña del mundo, para evitar que ella me viera. De pronto sentí una presencia helada a mi lado. No me animé a subir la vista, pero abrí un ojo y pude ver la orilla de un vestido blanco muy maltratado que flotaba por encima de la arena con los pies en punta, como si a una persona la sostuvieras de ese modo.

11:20 Mi corazón estaba a punto de salirse de mi pecho. Me apreté aún más el vientre. Entonces ella se cayó, dejó de gritar para examinarme toda. Sentía su mirada filosa, vigilando cada una de mis movimientos, indecisa sobre si atacar o no. Sentí una fuerza que me empujaba contra la arena. Me encontré viendo el cielo con sus estrellas frías. Testigos mudos de ese acto horrible. Luego el ente que parecía una mujer muerta mucho tiempo atrás por la piel carcomida de sus miembros y el rostro cadavérico, alargó un dedo en dirección de mi bajo vientre. Grité con la fuerza de una madre gestante que no que no se atreviera.

12:07 Me estaba retorciendo como un animal con tal de salvar a un bebé que apenas llevaba unas semanas en mí, pero que. A falta de mi marido, sería el único recuerdo que me quedaría de él. El lente entonces retrocedió. Me miró con 2 ojos encendidos en la noche como pequeñas flamas de una vela. Luego se fue flotando de vuelta al mar sin emitir palabra alguna. Minutos después, la fuerza que me sujetaba al piso me abandonó y pude moverme. Me fui corriendo a la casa. Estaba llorando del susto. No podía creer que me salvé de ese ente temible. Supongo que ella me perdonó la vida como un gesto de buena voluntad a mi bebé.

12:55 Quizá aún recordaba cómo es ser madre y no quería que yo dejara de serlo a saber qué pasa por la mente de esas apariciones de leyenda. A la mañana siguiente me despertaron unos golpes en la puerta. Era una vecina, esposa de otro de los pescadores perdidos que me llamaba para ir a la playa. Habían encontrado la panga de nuestros maridos. Gracias a la naval, dieron con el bote extraviado y aunque estaban muy deshidratados y en condiciones pésimas, ambos conservaban la vida. Al ver a mi marido a lo lejos, no me dejaron acercarme a él por su Estado. No podía parar de sonreír.

13:42 Él se notaba contento, le grite que estaba embarazada y eso pareció animarlo más. Una vez que estuvo en condiciones de regresar a la casa, me dijo que él creía que ya se iba a morir, pero que cuando llegaron los marinos les comentaron que habían podido localizarlos gracias a una luz que manaba de las cercanías de la panga. El me confesó que escuchó los lamentos de la llorona en el mar, pero que no sabía que podrían significar lo abrace con ganas. Y le dije que no pasaba nada, pero con su confesión ya no pude compartirle la otra parte de mi relato por miedo a que se sintiera asustado.

14:30 Gracias por contar mi experiencia. Por cierto, rigo, si llegan a narrar nuestra historia. ¿Ahora sabes por qué le puse malitzin a nuestra pequeñita? Saludos mi gente quiero platicarles una historia que me pasó mientras me encontraba de vacaciones en Chiapas. Creo que por ahí, como hay muchos ríos y monte, es común que haya este tipo de historias, pero en esta ocasión quiero compartir la mía. Estábamos en un hotel muy bonito en San Cristóbal de las casas. Íbamos de viaje mi hermana, mi mamá y mis padres, de forma que teníamos planeado una visita por las diferentes zonas turísticas de la ciudad.

15:22 Mis padres se quedaron a descansar un poco, pero como mi hermana y yo ya estábamos grandes, pues decidimos irnos un rato de fiesta por el centro de San Cristóbal. A ver qué encontrábamos, nos la pasamos muy bien, cenamos súper rico y nos tomamos varios tragos, pero empezó a hacerse tarde de forma que nos fuimos caminando al hotel, no estaba lejos y como estábamos algo mareadas por los tragos, queríamos avanzar en el frío para lograr que se nos bajará un poco antes de llegar al cuarto con mis papás. Era una habitación grande con 2 camas enormes.

16:04 Que compartían mis papás una y nosotras la otra, de forma que si llegábamos así, claramente nos iban a ver así y aunque fueran las 2:00 de la mañana, nos iban a poner una buena regañada. Íbamos caminando por las calles empedradas. Nuestros pasos y risitas resonaban en la oscuridad plagada de estrellas en el cielo y de la iluminación de las farolas. Cálida. Otorgando una atmósfera bonita y tranquila a una cuadra del hotel, mi hermana escuchó un susurro. Ella me dijo Asustada, que se escuchaba como el alarido de la llorona, pero tan lejano que no lo entendía bien. Las 2 palidécimos le dije que probablemente era una persona jugando alguna broma.

16:57 Quizá algunos niños burlándose de 2 muchachas borrachas caminando en la noche. Ella se tranquilizó un poquito, pero entonces los cabellos de la nuca se me erizaron al darme cuenta de que el sonido no podría ser emitido por ningún ser vivo. Parecía flotar con una calidad que extrañamente me daba un miedo terrible. Le jalé el brazo a mi hermana para que se apresurara. Eran solo unos metros hasta el hotel. Conforme caminábamos por las piedras de la calle, pudimos ver que poco delante de la puerta del hotel, que se encontraba muy iluminada para anunciar que el sitio tenía servicio aún era una dama con un vestido blanco largo que se veía sucio por los años.

17:49 El cabello largo le caía por los hombros en una trenza despeinada. Los ojos le brillaban con luz propia. Como 2 puntos redondos que amenazaban en la noche. Aventé a mi hermana para que se apurara. Le grité que se metiera rápido al hotel. Abrí la puerta de golpe con fuerza. El espectro venía contra mí, pero gracias a Dios la luz nos protegía de que el lente se acercara a mí, pero eso sí, alargaba las manos para llegar a donde me encontraba. Una vez en la tibieza del interior de la posada, mi hermana me jaló y caí de espaldas al inmueble. La persona de recepción nos vio todas asustadas. Ella nos dijo, preguntó si habíamos visto a la llorona en ese momento supimos que lo que vivimos era real y que no éramos las únicas en haber experimentado ese terror.