March 8, 2026

LA LLAMADA / 6 HISTORIAS de TERROR de MOTEL │ INFRAMUNDO

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Inframundo Relatos De Terror
LA LLAMADA / 6 HISTORIAS de TERROR de MOTEL │ INFRAMUNDO

¿Te atreverías a pasar la noche en uno de estos moteles? En este especial de terror de 50 minutos, te presentamos 6 relatos macabros inspirados en experiencias reales dentro de los moteles más oscuros y olvidados de México. Puertas que se abren solas, sombras que no deberían estar ahí, y huéspedes que nunca debieron haber llegado.00:00 LA LLAMADA03:45 MOTEL EL DESVELO13:05 RECEPCIONISTA DE MOTEL39:10 EL PAYASO45:34 EL ESPÍRITU DE LA MONJA50:35 HORRIBLE DESPERTARTemas de este episodio

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0:18 Buenas noches, comunidad. Les quiero compartir una experiencia que tuve en un motel a las afueras de la ciudad de donde vivo. Quizás para muchos no sea algo aterrador, pero la experiencia para mí sí lo fue. Mi nombre es tiffany. Soy una mujer que siempre ha tenido la libertad de escoger la pareja con la que quieres salir y pasar un rato, ya sea en un baile o en un antro y en ocasiones en una noche de placer, pues fue una de esas noches que me sucedió lo que les compartiré ahora. Esa noche no tenía la intención de salir de casa, pero como mi amiga Marcela se iba de viaje por varias semanas.

1:03 Me sentía hasta cierto punto comprometida y asistir a su despedida. Ya sería alrededor de las 11:00 de la noche cuando decidí retirarme para irme a descansar. Me estaba despidiendo de mis amigas cuando un chico muy guapo, por cierto, en verdad lo era, porque a todas nos dejó con la boca abierta por estarlo observando por algunos minutos más, me quedé nuevamente. Pero después de un rato de plano, tomé la decisión de irme. Cuando estaba por llegar a la puerta, ese chico me detuvo preguntándome si ya me iba. Bueno, ya saben ese tipo de comentarios que hacen de una que se siente soñada por estar con un hombre así.

1:52 El caso es que me quedé un rato más bailando y disfrutando la velada. Pero alrededor de la 1:00 de la madrugada ya estábamos en uno de los moteles que se encuentran a las afueras de la ciudad y lo que tenía que pasar pasó. El chico se levantó y se dirigió al baño. ¿Lo escuché ducharse? Yo me encontraba Acostada en la cama cuando llamaron de la recepción preguntando por mí. El joven de la recepción me explicó que en la entrada del motel estaba una señora ya anciana, la cual preguntaba por mí y pedía que por favor fuera a la recepción muy seria.

2:32 Me levanté de la cama y me vestí rápidamente. Traté de no hacer ruido para que el hombre que se duchaba no se percatara de mi salida. Cuando ya estuve afuera de la habitación, corrí lo más que pude hasta la entrada del motel. Afuera, con las luces apagadas, se encontraba un taxi y en su interior se encontraba la anciana que decía ser mi abuela. No dije nada y me Subí en él. En todo el trayecto lloré desconsoladamente y el taxista no me dijo ni una sola palabra. Le pagué la tarifa y lo miré a alejarse. ¿Van a preguntarse qué tiene de paranormal esta experiencia?

3:17 Déjenme decirles que mi abuela tiene 5 años de haber fallecido y el hombre con el que pasé el rato mientras yo me alejaba en el taxi. A él lo mataron en esa habitación por ajustes de cuentas. Cuando el recepcionista llamó a la habitación, también escuché la voz de mi abuela diciéndome que saliera de ahí. La llamada de mi abuela me salvó la vida. Les agradezco que hayan contado mi extraña experiencia. Muchas gracias. Mi nombre es Julián Esparza y juro por mi vida que lo que voy a contar no es una alucinación ni un mal sueño. Es algo real.

4:12 Desde aquella noche jamás he vuelto a dormir con la puerta cerrada, ni puedo ver un motel sin sentir que algo me observa desde adentro. Todo ocurrió. En un viaje de regreso desde tepic rumbo a Guadalajara, era ya entrada la noche y una tormenta azotaba con gran fuerza la carretera. El parabrisas no daba a basto y los relámpagos iluminaban por momentos el paisaje rural. Las alertas del celular no dejaban de sonar, advirtiendo lluvias torrenciales en toda la región. Conducir en esas condiciones era un suicidio. Así que decidí detenerme en el primer sitio disponible.

4:56 Fue entonces cuando lo vi un anuncio parpadeante y sucio al borde de la carretera, con letras desgastadas que apenas se podían leer, motel el desvelo. Había algo en ese nombre que me hizo dudar, pero no tenía más opciones. El cansancio pesaba en mis ojos y el aguacero no daba tregua. Al ingresar un portón oxidado, se abrió de manera automática el sonido metálico, chirrió como si fuera un grito contenido por años. En la caseta, un hombre encapuchado me atendió sin decir palabra.

5:36 Solo alzó una linterna, apuntó hacia el fondo del estacionamiento y deslizó una llave por la rendija con un número grabado 207. Con luge hasta la habitación asignada, la zona era lúgubre, con muros manchados y charcos que reflejaban una luz rojiza proveniente de un viejo neóntitlante. Todo en el lugar parecía abandonado por el tiempo, como si fuera un espacio detenido por un limbo extraño. La habitación estaba en 1, segundo nivel, casi el final del pasillo. Cuando abrí la puerta, un olor agrio y húmedo me golpeó en la cara. Encendí la luz, sólo funcionaba una lámpara de burro que parpadeaba débilmente.

6:27 El resto de la habitación estaba sumida en sombras, la colcha estaba desordenada y tenía una gran mancha en el centro de un color oscuro, como si alguien hubiera derramado pintura vieja o sangre seca. Aún así, el cansancio hizo que me quedara. Me recosté sobre la cama sin siquiera quitarme los zapatos. Cerré los ojos deseando que el amanecer llegara pronto. No recuerdo en qué momento exacto desperté, pero fue por un sonido, un toc, toc seco y constante. Venía del baño. Pensé que tal vez era una gotera o alguna ventana suelta.

7:10 Me levanté con el cuerpo entumido y me acerqué. La puerta del baño estaba entreabierta. Aunque recordaba haberla dejado bien cerrada al empujarla, sentí un escalofrío recorrer mi espalda. El espejo del lavabo estaba completamente empañado, como si alguien se acabara de bañar, y entonces una marca apareció entre el humo con una forma de mano desde dentro del espejo. Mi estómago se hundió, retrocedí de golpe y caí al suelo. Fue ahí cuando lo vi por debajo de la cama. Algo se arrastraba lentamente, una especie de lengua negra y viscosa que se deslizaba hacia mi tobillo.

7:57 Grité, me arrastré con fuerza hasta chocar con la pared. Sentí un sudor frío, empapar mi frente. Intenté razonar, decirme que era una alucinación, un mal rato provocado por el cansancio, pero no lo era. La televisión que había dejado apagada se encendió sola. Primero fue solo estática, pero luego apareció una imagen. Era la misma habitación vista desde un ángulo superior, como si hubiera una cámara oculta en una esquina. En la cama podía verme durmiendo.

8:37 Una figura entró en el encuadre lenta encorvada. Con una sábana empapada, cubriéndole, el cuerpo no se movía como un ser humano. Avanzaba arrastrando los pies con la cabeza colgando hacia un costado, como si se le hubieran quebrado las vértebras. Se inclinó sobre mi cuerpo dormido y se sentó sobre el pecho. En ese mismo instante sentí una presión brutal en el mío. No podía respirar. Intenté gritar, pero la voz se atoró en mi garganta. Estaba paralizado, no podía mover los brazos, ni las piernas, ni siquiera los dedos, solo los ojos. Estaba atrapado y esa cosa ahora estaba frente a mí. La sábana cayó al suelo.

9:28 Su rostro era un desastre de piel desgarrada. No tenía párpados, solo unos ojos enrojecidos y secos que parecían suplicar algo horrible. Su boca era una herida que le cruzaba en el rostro. De lado a lado goteaba un líquido espeso y oscuro sobre mi cuello. Su aliento era una mezcla de podredumbre y humedad vieja. No sé cómo, pero logré moverme de golpe y rodé fuera de la cama. Me arrastré hasta la puerta. La abrí de un empujón y salió al corriendo. Las luces del se apagaban una tras otra tras de mí, dejando un silencio denso, interrumpido sólo por el eco de mis pasos descalzos. Llegué a la recepción.

10:19 La caseta estaba vacía, el nombre del impermeable ya no estaba. Golpeé el mostrador y grité desesperado. Unos segundos después, una mujer salió de una puerta lateral. Tenía ojeras marcadas. Y la expresión de alguien que ya había escuchado esa historia antes me miró en silencio mientras yo balbuceaba lo que había visto. No pareció sorprendida, sólo asintió y bajó la mirada. Me dijo que la habitación había sido clausurada hacía muchos años, pero por razones que no comprendía seguir abriéndose por sí sola, de vez en cuando nadie del personal asignaba. Simplemente aparecía en el sistema como disponible y las llaves aparecían en el cajón de la recepción. El último huésped registrado en la habitación le habían quitado la vida brutalmente, lo encontraron colgado del techo del baño, sin piel, nunca encontraron al responsable. Desde entonces otros habían reportado apariciones similares, la figura encorvada, los espejos empañados. El ahogo en el pecho.

11:36 La mujer me ofreció otra habitación, pero yo ya no podía quedarme ni 1 segundo más. Allí tomé mis cosas del auto y me fui. La lluvia había cesado. El camino estaba mojado y en silencio, como si todo lo que había vivido fuera parte de otro mundo. Uno que se filtra veces por las grietas de la realidad. Pero la historia no termina aquí, querida comunidad Inframundo, al llegar a casa revisé el auto por costumbre. Quería asegurarme de que no había olvidado nada. Abrí la cajuela, vacié, revisé los asientos traseros y ahí estaba la figura encorvada, sonriendo con la boca abierta, mostrando sus dientes deformes en un parpadeo.

12:27 Desapareció. En ese momento me desperté, todo había sido no sé qué, un sueño, una alucinación, no sé cómo explicarlo. Me encontraba en el mismo motel, recostado sobre un colchón sucio y roto, como todo a mi alrededor. Salí rápido de la habitación y para mi sorpresa, el motel estaba en completo abandono. No sé cómo explicar mi extraña historia, solo me fui del motel lo más rápido posible. Desde entonces, nunca más me he vuelto a quedar en ningún motel. Prefiero llegar tarde y desvelado a mi casa o al lugar a donde tenga que ir.

13:09 Gracias por escucharme. Algunos podrían etiquetarlo como un motel, otros como una casa de encuentros donde los amantes buscaban un refugio de unas horas para sus momentos íntimos. Otro donde las vendedoras de caricias llevaban Asus clientes para unas horas de placer. Me inclino hacia esta última descripción, ya que el propietario contaba con un grupo de mujeres que facilitaban los encuentros.

13:54 Nunca he llegado a comprender del todo su dinámica, pero tengo ya casi un año inmersa en esa atmósfera. Mi nombre es Paola Cisneros. Soy recepcionista de un motel a las afueras de la ciudad de donde soy originaria. Aquí desde hace décadas vienen sucediendo cosas muy extrañas, no solo a mí, sino también al personal y Asus clientes. Entré a trabajar cuando mi amiga Heidi me recomendó con su jefe, pues ella ya no podía seguir trabajando por las noches, pues su hijo ya comenzaría a ir a la escuela primaria por las mañanas. Y no tenía quién le ayudara con El Niño por las noches, así que acepté trabajar como recepcionista. Estuve un mes en el turno matutino mientras me capacitaban y así no tener problema alguno cuando ya estuviera a solas en la recepción del motel no era muy complicado y era mucho menos cansado que hacer la limpieza.

15:02 De esto me di cuenta cuando los trabajadores nos reuníamos para tomarnos algún refrigerio, me recomendaron que hiciera un rondín mientras estaba de día en el motel, así sería más fácil ubicar cada habitación y lugares en los cuales no se tenía acceso a los clientes, además de que era mejor saber por dónde podía uno huir. En caso de que se presentara un improvisto. Ya saben, cuando alguien viene a buscar a un cliente al cual debe de acabar, o cuando llega el marido o la esposa de alguno de este con su amante.

15:44 Sé que puede parecer muy cruel, pero por desgracia ya ha sucedido en varias ocasiones. En un inicio me sentí algo extraña, tratando directamente con los huéspedes. Uno que otro hombre raro. Y créanme que en todo el sentido más inquietante de la palabra, el edificio era algo sombrío. Acababan de hacerle una remodelación, pero aún así se notaba algo desgastado en ciertas habitaciones, sobre todo en la primera planta de este, ya que el motel cuenta con 2 pisos. Fue construido en las décadas de los años de 1960.

16:27 Así que su arquitectura tiene ya un pasado que contar. En un inicio era un lugar familiar, pues contaba con una alberca en la parte trasera del motel, pero ahí solo se aprecia una vista hacia el monte, hacia la maleza, porque no se ve en casas Asus alrededores, el lugar perfecto para hacer de las suyas. Mi madre me contó sobre este motel. En la década de los años de 1980 el lugar ya no tenía el esplendor que tuvo en sus inicios, pues el motel poco a poco quedó abandonado.

17:08 Los rumores acerca de lo que había pasado eran muchos, desde que habían asesinado a una familia entera por robarle sus pertenencias, hasta de hombres que tenían negocios turbios y que se hospedaban en varias habitaciones. Para hacer sus negocios del bajo mundo. Otra de las historias que se contaba era que el dueño al que habían encontrado ahogado en la piscina le habían quitado la vida por deudas que no pagó. Decían que una mujer había desaparecido sin dejar rastro alguno, ya que era de esas mujeres atractivas y difícil de olvidar, así como varias muertes de viajantes que se detenían. A pasar la noche y fallecían en las habitaciones. Son muchas, la verdad, y algunas que se esconden en los sitios oscuros del lugar, que muchos han tenido el infortunio de ver apariciones que los han hecho renunciar a su trabajo. Yo escuchaba cómo conversaban de sus encuentros paranormales, de historias que poco a poco se iban contando en el motel. Sin percatarme que yo sería una de las que sumaría también teniendo encuentros con estos espectros, la primera semana que me mandaron a cubrir el turno que me correspondía, todo estuvo bien, sólo escuchaba sonidos que

18:38 no los enlazaba con las historias del lugar, así que intentaba no sugestionarme. Los clientes comenzaban a llegar a las 10:00 de la noche. Y entraban unos y otros, ya terminando a las 5:00 de la madrugada. Me iba bien, pues me dejaban mi propina. Con eso podía echarle la gasolina a mi coche. Poco a poco comencé a conocer a las chicas que iban al motel y otras que comenzaron a trabajar en este negocio. Muy jóvenes, la verdad, pero eso no les importaba, pues parecía que ya tenían mucho en este lucro.

19:21 Una noche, cuando me dirigía al trabajo, no había notado lo lúgubre que se veía desde la carretera. Su letrero Luminoso se apreciaba opaco. Estaba tan concentrada viendo cuando entré al estacionamiento que no me había percatado de que abajo del anuncio estaba una figura oscura. Esta se veía alta, pero no se le podían ver sus facciones, pues. Donde se encontraba no daba tanto la luz de las lámparas. Pensé que se trataba de un cliente, así que no le tomé mucha importancia. En la recepción se encontraba una de las señoras de la limpieza. Esta les estaba contando un suceso que le había sucedido esa tarde.

20:11 Se encontraba haciendo la limpieza en el último y para variar, en la última habitación del corredor. Esa tarde hubo clientes, así que tenían que darse prisa para que las habitaciones estuvieran listas para los clientes de esa noche, así que el tiempo se les estaba echando encima y se dieron cuenta que no iban a terminar a tiempo, así que ella y la otra señora tuvieron que bajar juntas. Para poder terminar se encontraba una limpiando el baño. Y fue en ese momento que escuchó como un balbuceo. No sabía cómo describirlo, así que cerró el grifo del lavabo para poder escuchar mejor y puso más atención. Era la voz de un hombre.

21:00 El sonido se hizo más fuerte. Intentó buscar de dónde provenía, se escuchaba del otro lado de la pared. Su corazón comenzó a latir un poco más rápido. La voz se escuchaba entrecortada, como si se estuviera ahogando y oírla hacia que se le erizara la piel. Estaba temblando, incontrolablemente y su compañera tuvo que sacarla de ahí. ¿Pensarán, qué tiene eso de extraño? Déjenme les comento que la pared de donde provenía aquella voz no tiene una habitación continua, además. La ubicación de los sanitarios dan hacia el lado contrario de la carretera, como les había comentado.

21:46 No hay alguna construcción a varios kilómetros del motel. La señora estaba pálida, pues juraba que era la voz de su hijo mayor. Se retiró muy nerviosa. De ahí no sé si eso era un presagio de lo que sucedería con el joven, pues esa misma noche lo encontraron sin vida cuando ella regreso a su casa. Su hijo se había ahorcado en el baño de su hogar. La doña, a los pocos días falleció también. Yo casi no tuve trato con ella, así que no recordaba bien su rostro. Si la hubiese conocido bien, no me habría sucedido lo que les voy a contar. Una madrugada llegó una de las chicas. Su nombre era mireya.

22:33 Venía acompañada de un hombre muy guapo. Mireya me pidió la habitación. Dieciseis es donde ella atendía Asus clientes. Esa habitación siempre estaba disponible para ella. Tiempo después me enteré cuál era el motivo. No tenía ni 10 minutos que había subido a la habitación cuando mireya me pidió que le mandara a una de las mucamas, pues el baño se encontraba muy sucio. En el pequeño cuarto, donde deberían de estar atentas las que se encargaban de la limpieza, no contestaban el teléfono, así que tuve que ir a avisarles que necesitaban de sus servicios. Cuando me acercaba la mampara de la luz comenzó a tintinear. Por momentos se oscureció todo.

23:23 Tuve que detenerme, pues no se veía absolutamente nada. Y comencé a llamarle al que estuviera cerca de donde yo me encontraba. La puerta de servicio se abrió y salió una mujer pequeña, pero su rostro no se le podía apreciar bien. Le dije que subiera al cuarto, pues el sanitario se encontraba sucio con vos. Sas espera, me preguntó que si quién era la que estaba fregando. Por nada le dije que mireya guardo silencio. Y me dijo que ella se haría cargo de esa mujer. Se metió a la habitación y al hacerlo la mampara encendió. Sentí que un escalofrío me recorrió y un frío que me calaba hasta los huesos.

24:11 Me di media vuelta y regresé a la recepción. Al cabo de un rato se comenzaron a escuchar unos gritos pidiendo ayuda. Aquellos alaridos que daban se escuchaban horribles. Tuve que salir de la recepción para saber de dónde provenían. Ricardo, el guardia de la caseta de entrada al motel llegó corriendo. Vimos como el hombre que acompañaba, mireya, salió corriendo por el pasillo. No se le comprendía nada de lo que decía. Ricardo y yo tuvimos que subir mal. Llegamos arriba cuando ambos observamos cómo mireya. Se lanzaba por el barandal, cayendo e impactando sobre el suelo de concreto.

24:57 Ni oportunidad tuvimos de reaccionar ante lo que había sucedido. Cuando vimos a la señora de la limpieza salir por la habitación, Ricardo se persinó y casi me hace caer por las escaleras, pues me haló para bajar. Me ordenó llamar al 911 y que por nada saliera de la recepción. ¿Estaría de más? Contarles que sucedió después de que llegaron las autoridades, sólo les diré que el hombre que estaba con mireya aseguró que la señora de la limpieza tenía cuentas pendientes con su acompañante y que todo dio un giro Macabro, pues a medida que se acercaba a hechos sus facciones se iban deformando tomando rasgos horribles, como si se tratara de un demonio. Obviamente esto no convenció a las autoridades, pues a él lo querían hacer culpable por lo ocurrido. De no ser porque Ricardo y yo vimos el momento en que ella fue la que se lanzó desde el segundo piso. El pobre hombre hubiera pasado muchos años. En las sombras resultaba que mireya había sido novia del hijo de la señora de la limpieza.

26:16 Se contaba que por culpa de ella el muchacho. Se había quitado la vida. Fue entonces que comprendí las palabras de aquel ser que salió del cuarto de limpieza. A partir de esa noche, esa habitación se tuvo que clausurar, pues lo sobrenatural se comenzó a manifestar. Los clientes se quejaban de un llanto que los hacía huir. De ahí voces de mujeres distorsionadas, para después escuchar cómo se abría la puerta y se azotaba en repetidas ocasiones. Mireya era la que más clientes llevaba al motel, era como una minita para el dueño.

26:57 Dicen que las entidades que ahí se encuentran se alimentan del miedo que uno transmite y creo que eso es verdad. ¿Por qué? Porque después de la muerte de mireya, una silueta se paseaba frente a la puerta. Era como un bulto negro, apenas lo pude percibir por el rabillo del ojo. Rápidamente levanté la mirada pensando que podía tratarse de alguna pareja o algún huésped, pero frente a mí no había nadie. Después de un rato sucedió lo mismo. Pasó de un lado a otro y esta segunda vez que levanté la mirada, pude distinguir al bulto del otro lado del estacionamiento, cerca del sitio donde cayó la mujer. Era como una sombra de algo, pues no parecía que fuera un ser humano, ya que era muy alto.

27:51 Duró varios minutos en esa misma posición. Después comenzó a caminar de un lado a otro. Eso hizo que un escalofrío recorriera mi espalda aún a la distancia. La sombra era imponente, eso no se trataba de alguna persona. Así estuvo por un buen rato, hasta que poco a poco se comenzó a desvanecer. De hecho, no fue La Última Vez que me tocó verla. Fueron varias veces un fin de semana, como alrededor de las 3:00 de la madrugada, me fui por un café porque me estaba quedando dormida. Esa vez casi no hubo clientes y además ya era tarde para que llegara algún otro.

28:38 Para llegar al área del comedor tenía que atravesar la puerta. Cuando entré, la cafetera ya estaba encendida. Estaba preparándome la bebida cuando al levantar la mirada logré ver una sombra oscura que parecía arrastrarse por el estacionamiento. Esto hizo que diera un brinco del susto. Este se dirigió hacia la maleza que se encontraba en el monte junto al motel. Cada vez que esa presencia merodeaba por el estacionamiento me daba un miedo que me hacía temblar sin darme cuenta. Comencé a adelgazar en extremo mi palidez y mi deformidad por estar tan delgada, dada apariencia cadavérica, mis ojos hundidos en las cuencas y unas marcadas ojeras.

29:32 Me importaba más mi trabajo. De no ser despedida, que lo que me estaba pasando mi amiga que me había recomendado el puesto de recepcionista. En una ocasión me mandó un mensaje por el celular preguntando cómo iba todo y si aún seguía trabajando en ese motel. Le contesté sus preguntas. Ella tardaba en contestarme cuando le comenté la plática sobre lo que le había sucedido al acompañante, lo de la señora de limpieza. Y que los clientes se quejaban de sentirse observados en el tiempo que permanecían allí. Le pregunté si ella sabía de las cosas que pasaban en el motel, si ese había sido el motivo por el cual ella había renunciado. Pero está ya no me contestó y como era de madrugada ya no quise insistir.

30:28 Tuve que ir con un doctor para que me hiciera análisis para saber si estaba enferma o que sucedía. Mi mamá se alarmó, pues ella creía que estaba diabética, pero los estudios no arrojaron nada de enfermedad o virus los últimos 2 meses de ese año. El motel ya tenía una apariencia de ruina. En las paredes se apreciaban unas manchas extrañas, como si de personas se tratarán. Las mamparas tenían que ser cambiadas continuamente. Los espejos de los baños se veían también con manchas, como si de rostros atrapados en ello se tratasen.

31:09 Una noche que llegué al trabajo estaban reunidos en el cuarto de limpieza. La conversación era porque Polo, el encargado de mantenimiento, sufrió un accidente mientras esperaban la ambulancia. Él les contó que mientras colocaba uno de los focos en la lámpara del techo, una mano negra con grandes uñas le salió por el techo por intentar soltarse. Esa cosa le desgarró la piel de un brazo, pues prácticamente escucharon los alaridos de Polo. Algunos de los clientes que se encontraban allí llegaron en su auxilio. El brazo del hombre estaba en pésimo estado. Los compañeros aseguraban que se lo iban a amputar, pero afortunadamente eso no sucedió.

32:01 Cada uno de ellos comenzó a contar sus experiencias, las cuales fueron muy escalofriantes. Michelle, la más joven de todos, comentó que ella acudía con un curandero cada vez que iba con el le hacía desalojos y una protección. Pues donde había trabajado anteriormente tuvo compañeras muy envidiosas y por eso había acudido al Curandero. Pareciera que todos nos habíamos puesto de acuerdo para pedirle su número de celular, para llamarle ella nos dio la dirección, quedaba en uno de los ejidos cercanos a la ciudad. Yo decidí que iría saliendo esa mañana del trabajo, pero durante el turno pensé no hacerlo, pues quizás no era necesario. Pero esa noche lo que me sucedió me hizo tomar la decisión de ir con aquel curandero.

32:56 Una figura deforme surgió al final del pasillo. Parecía arrastrarse por el piso. Me quedé paralizada ante lo que estaba viendo. Tomé la protección entre mis manos. No sabía qué tenía dentro, pero sentía caliente. A la vez quería soltarlo, pero algo me lo impedía. Esa figura intentaba escabullirse por alguna puerta o algo que le permitiera ingresar en alguna habitación. Pensé que iba a morir. En esos momentos me pasó muy cerca y la miré como se deslizaba por cada escalón. El grito de una mujer me hizo reaccionar y comencé a rezar. No podía bajar a la recepción hasta pasado unos minutos que Ricardo andaba haciendo el Rondín, como no me había encontrado en la recepción, subió a buscarme, pues uno de los clientes me estaba esperando saliendo, no me fui a mi casa, si no me dirigía Al Ejido donde había desde hombres y mujeres esperando ser atendidos por el señor. Me recibió un señor ya mayor, de unos 70 años. Cenobio era su nombre.

34:15 El hombre me veía, pero sobre mi hombro, como si viera algo más. Yo volteaba para ver de qué se trataba y al hacerlo me dijo que no andaba sola, que una sombra me acompañaba desde hacía ya algún tiempo y está se alimentaba de mí, que era por eso que yo me encontraba casi en los huesos. Ya te queda poco, me dijo el hombre. Pero no me preocupaba, pues él me ayudaría. Me hizo una limpia con un mazo de hierbas y un huevo. Me pidió que me sentará y en un sartén que estaba a un lado, echo una piedra, la cual sacó de entre las hierbas que echó entre las brasas rojas que yacían sobre el suelo de Tierra.

35:06 Al principio salió un humo negro, pero este se disolvió pronto para dar paso al humo blanco. Me advirtió sobre lo que ahí había. No podía creer que ya casi tuviera el año trabajando en el motel, pues era mucho el tiempo en que esos entes se alimentaban de mí, de los placeres carnales de los que iban Asus habitaciones. De problemas que el personal tenía en sus hogares y que uno se lleva al lugar a donde se trabaja, aparte de todos los rituales que hicieron los dueños para que este siempre tuviera clientes.

35:47 Habían sucedido muchas muertes, pero pagaban a las autoridades para que esto no saliera a la luz. Me dijo que buscara otro trabajo. Él me ayudaría con la limpia espiritual. Rezos y protecciones mientras encontraba otro lugar para trabajar, pero que también era preciso recuperarme, pues estaba muy débil, sin fuerza para continuar laborando allí. Poco a poco me comenzaría a sentir mejor, pero me aclaro que esto sería en mi hogar, lejos de ese maldito motel, ya solo me faltaba un mes para cumplir el año.

36:29 Pues había firmado recientemente el contrato de 3 meses que nos hacían firmar y que me dieran mi parte proporcional de mi renuncia, así lo he venido haciendo, ya me queda poco y no volveré a legalizar otros 3 meses amarrada a este motel donde suceden cosas muy extrañas. Me he ido recuperando poco a poco y lo haré del todo cuando ya me encuentre fuera de este sitio. Desde que he estado yendo con el curandero, aquella sombra oscura ya no me acecha del todo, pues la he visto. ¿Cómo se aparece más lejos de la recepción del motel?

37:13 ¿Hoy en estos días? Poco a poco, el motel tiene un aspecto lúgubre. A pesar de que se le hicieron modificaciones y restauraciones, la recepción es quizás el sitio donde las manifestaciones cesaron después de haber acudido con don Cenobio. No es que proteja o haya hecho algo para que esas pobres almas buscarán su eterno descanso, pues ese desalojo solamente los dueños del motel tienen la obligación de hacerlo. Cosa que obviamente no harán, pues tienen que pagar buen dinero para hacerlo.

37:53 Además, que ellos mismos propiciaron desde el primer fallecimiento ocurrido desde que el motel abrió sus puertas a los viajeros y se volviera un burdel. Mi tiempo en este lugar está por terminar, pues mi amuleto de protección ya muy pronto dejará de hacerlo, pues también tiene fecha de caducidad. Renunciaré y buscaré un trabajo que sea de día. No quiero tentar mi suerte siguiendo en este motel, además, que cada vez las mujeres que ingresan a hacer su trabajo de placer llegan con unos tipos que a leguas se les nota, que no andan en muy buenos pasos, que digamos y no quiero que me lleven entre las patas el día que los lleguen a buscar a este sitio.

38:45 No sé qué tipo de pacto harían los dueños de este motel, pues a pesar de que el edificio no está en muy buenas condiciones, no deja de tener clientes. Las mujeres de la vida galante siguen frecuentándolo. Ya se han ido varios desde que inicié a laborar aquí. Ricardo tiene un mes que renunció y me aconsejó que hiciera lo mismo y eso haré. Muchas gracias por contar mi anécdota.

39:30 Las historias de este sitio se suman a otras similares casos en donde se han reportado cientos de sucesos paranormales, tanto personal como de huéspedes que salen prácticamente huyendo de ese motel. Muy buenas noches Alejandro, mi nombre es Rodolfo Lara. Mi experiencia en un motel de paso fue en el año del 2016. Yo trabajo para una empresa de fumigaciones, uno de mis compañeros tuvo un accidente y la empresa me pidió cubrir la ruta en lo que el compañero mientras se recuperaba de sus lesiones.

40:11 Para ser sincero, cuando sucede ese tipo de situaciones y a pesar de tener varios años en la empresa, uno se siente como un pez fuera del agua. Les comento esto porque uno ya conoce los lugares en donde va a llegar a almorzar, los hoteles de las ciudades donde se va a trabajar, como hoteles que se encuentran a un lado de las carreteras. Fue en uno de esos moteles donde tuve una experiencia que me hizo temerles a los payasos. Ese día había trabajado dando el servicio de fumigación. Como ya había visto un motel, a mi llegada a la ciudad me dirigí a él para descansar.

40:54 El lugar se miraba tranquilo y no se veían tantos huéspedes, ya que letrero de vacante estaba encendido. Cansado por el viaje, me metí a la ducha para poder así descansar toda la noche. Mientras me quitaba la ropa, observé de reojo, como si una persona con un atuendo extraño hubiese pasado frente al espejo. Eso me asustó mucho, pues creí que alguien había ingresado a la habitación, así que decidí echar fuera al que estuviera en el cuarto, pero al salir no se encontraba nadie me encontraba completamente, solo salí al estacionamiento. Y la cortina seguía cerrada.

41:43 Además, esto hubiera hecho mucho ruido. Si la hubiesen abierto. Regresé al baño para darme esa merecida ducha para descansar y seguir con mi viaje. Al día siguiente, cuando terminé, Coloqué la toalla en una silla y mientras estaba en la cama miré cómo se deslizaba. Era como si alguien la estuviera jalando. La forma y la posición como cayó fue lo que me hizo que me diera cierto miedo. La toalla estaba extendida en el suelo, como si fuera un tapete. Repentinamente. El clima dentro de la habitación cambió y se sintió mucho frío, pero a pesar de que le subía al aparato, seguía igual.

42:30 Me di por vencido porque quizá el aire acondicionado se había dañado. Así que pasaría un poco de frío esa noche, pero me encontraba tan cansado que no tuvo mucha importancia. Así que me dispuse a dormir y olvidarme de lo que hacía unos momentos atrás había ocurrido. Lo más horrible es despertar y ver sentado a los pies de la cama un hombre vestido de Payaso observándome. Ni chance, tuve de decirle algo, pues. Este se levantó y caminó hacia la ventana que de estupefacto ver como se desvanecía ante mi mirada incrédula, como si fuera en Cámara rápida. Tome mis cosas y me largué del lugar. Al pasar por la caseta de la salida, los 2 hombres que se encontraban allí me miraron como sabiendo que me había ocurrido algo en aquella habitación, como aún me quedaba trabajo en la ciudad por terminar.

43:33 Quise olvidarme un poco del asunto, pero al mediodía, cuando estaba en el restaurante tomando mis sagrados alimentos, comencé a platicar con una de las camareras y le pregunté por algún motel cerca donde pudiera pasar la noche. Ella me contestó que no conocía uno. ¿Cuál recomendarme? Sólo estaba el que se encontraba en la parte sur de la ciudad. Yo le dije el nombre del motel y ella dijo que ese era. Pero que no me lo recomendaba no era que tuviera mala reputación, sino que se decía que ese motel estaba embrujado. Le pregunté si sabía la historia y ella me contestó que sí. La chica me contó que en el año de 1985 a esa ciudad se dirigía un circo ambulante.

44:25 Uno de los carros de la caravana ocasionó un accidente en el cual falleciera un personal del circo. Como los que transitaban en ese tramo de la carretera, se cuenta que en el lugar donde fallecieron esas personas es donde se construyó el motel. La aparición de un payaso es la que se ha visto, quizás porque las personas que circulaban ese año por la carretera eran ciudadanos de esta localidad y aquel payaso del circo no. Y fue el único que quedó sepultado en uno de los panteones de la ciudad. Realmente aquello me causó un escalofrío, pues me percaté de que no había sido mi imaginación cuando vi aquel fantasma en forma de payaso. Hasta el día de hoy no he olvidado su traje de varios colores, la Peluca roja al igual que su nariz, el maquillaje que sólo en ciertas partes de su rostro se observan. En ese rostro con la mandíbula desencajada, dándole un aspecto Macabro.

45:32 Sin embargo, parece que su presencia sigue dando alguno que otro susto a los empleados y huéspedes del motel. Mi nombre es David Miranda. Lo que les voy a contar me sucedió hace algunos años. Soy del estado de Campeche, pero actualmente radico en Quintana Roo. Esto por cuestiones de mi trabajo, pero en el año 2013 tuve que viajar hasta mi ciudad Natal. El motivo fue que uno de mis hermanos había fallecido en un accidente en su trabajo. La noticia me afectó tanto que tuvieron que suministrarme tranquilizantes.

46:25 A pesar de que la noticia me la dieron muy temprano por la mañana, yo quería irme a casa al lado de mis padres. El solo pensar en el dolor de ellos me tenía al borde de la desesperación y así tomé la mala decisión de manejar hasta llegar al lado de ellos. El viaje sería de varias horas para llegar al funeral. Conduciría casi toda la noche y llegaría en la madrugada. Salí alrededor de las 7:00 de la tarde, pero en el trayecto me comenzó a dar mucho sueño. No quise detenerme. Pues lo que quería era estar con mi familia, pero por unos momentos reaccioné y pensé que si seguía así iba a provocar un accidente y serían 2 los sepultados en vez de uno. Así que manejé hasta un motel y ahí pasaría la noche. Cuando llegué, afortunadamente había habitaciones disponibles. Sin pensarlo me dirigí al cuarto asignado desde el momento en que llegué.

47:30 Y me estacioné. Sentí un ambiente extraño, no le di importancia, pero ya estando dentro de la habitación, el ambiente era algo pesado. Pensé que era por el sueño y la pena que me embargaba, así que me dispuse a dormir para salir muy temprano. Por la mañana. No quise pensar en nada para que no se me quitara el sueño. Serían alrededor de las 4:00 de la madrugada cuando me desperté sobresaltado. El ambiente se sentía sofocado. A pesar de que la habitación se encontraba bastante refrigerada. No le quise prestar atención. Me acomodé nuevamente para descansar 1 hora más y seguir mi camino, pero ya no pude seguir durmiendo porque algo raro se comenzó a escuchar en un inicio.

48:24 Eran como susurros. No eran para nada entendibles. Cerré mis ojos para tratar de dormir, pero pareciera que los susurros salieran de la almohada donde tenía mi cabeza. Siempre he dormido con alguna luz encendida y esa noche no fue la excepción. Cerca de la puerta de la habitación se podía apreciar una silueta. Se podía ver bien el hábito de una monja. ¿Qué tendría que hacer una monja? Y fue lo primero que se me vino a la mente. Encendí la luz y me di cuenta que no había nadie conmigo en la habitación. Comencé a sentir mucho miedo y traté de tranquilizarme, pues no podía manejar así.

49:13 Una ducha me ayudaría a despejar un poco la mente y continuar con mi camino para mi mala suerte. No había ni una sola toalla. Así que llamé a la recepción para que me llevaran una. El joven, muy amable, me preguntó si no había podido dormir bien. No quise contarle lo que me había sucedido, pero por su mirada me dio a entender que él ya lo sabía. Me dijo algo que me dejó perplejo, que hasta las ganas de darme una ducha se me quitaron. Los huéspedes que se quedan en esta habitación al marcharse aseguran escuchar susurros y rezos de una monja.

49:54 Me contaba el joven que amablemente me entregaba las toallas y ahora se dice que el espíritu de la monja deambula por todo el motel, terminó diciendo, para luego retirarse, no quise averiguar más, así que entré por mis cosas y me alarque. No sé qué sucedió ahí y por qué anda penando el espíritu de una monja en esa habitación y no me iba a quedar a averiguarlo. Cuando llegué con mis padres, el funeral fue de lo más triste y alrededor de la muerte de mi hermano se contaron cosas muy extrañas que en otras ocasiones les compartiré muchas gracias por escucharme.

50:54 Muy buenas noches comunidad. Mi nombre es Iván Pedraza. La experiencia que les voy a contar. Nos sucedió un día de Carnaval. Sí, a plena luz del día. Yo tenía la creencia que sólo por las noches se tenían experiencias con fantasmas. ¿Y las almas que suelen penar en cierta hora de las noches o madrugadas? Pero las apariciones no tienen hora para hacerse presentes. Mis amigos Mateo y Edgar, en una mochila colgada en la espalda, nos aventuramos a uno de los Carnavales de nuestro querido México. Lo malo es que no hicimos reservación alguna y todos los hoteles se encontraban sin habitación disponible. Por momentos eso no nos interesó mucho, ya que andaríamos por las calles recorriendo los lugares que nos habían recomendado, pero ya casi amanecía y no teníamos, ahora sí, donde pasar el día para dormir un poco y seguir por la noche de fiesta. Por más que buscamos, no logramos hospedaje alguno hasta que una señora que tenía un puesto de vendimia de dulces. A las afueras de un hotel nos comentó que había un motel a las afueras de la ciudad, pero nos dijo que ese lugar tenía mala reputación.

52:22 Eso no nos importó, pues lo que queríamos era dormir. No sé si era el cansancio, que no prestamos mucha atención a la buena voluntad de la señora por las recomendaciones que nos hizo. Creo que si la hubiésemos escuchado. Nos habríamos ahorrado el susto de nuestras vidas. Aquello era más bien un motelucho de mala muerte, pero cansados y algo briagos. No nos importó mucho que digamos. Así que sin interesarnos la tarifa elevada que nos cobraron por unas horas, tomamos la habitación que estaba disponible, así que nos dispusimos a dormir para recuperar un poco las fuerzas para esa noche.

53:08 Mateo nos aconsejó que debíamos de pedirle al recepcionista que nos apartara el cuarto para no andar buscando nuevamente alojamiento y que otros nos ganarán la habitación. Así lo hicimos y nos quedamos dormidos. Serían alrededor de las 12:00 del mediodía cuando se comenzó a percibir un mal olor, un aroma a rancio, a carne en descomposición. Y otras que era imposible de reconocer. Eran tan fuertes y desagradables que con aquel tufo hasta el sueño se me espantó cuando me incorporé para buscar el origen de aquellos desagradables aromas. No podía que lo que estaba frente a nosotros. Los muebles de esta habitación se movían solos. En otros se encontraban dispersos por todos lados y otros pocos amontonados en el centro de la habitación. Me frote los ojos creyendo que era ilógico eso, pero yo no era el único que apreciaba eso, porque Edgar ya se encontraba despierto mirando lo mismo que yo, que así con golpes despertamos a Mateo para que viera lo que nosotros. Sentada en una silla se encontraba una mujer obesa, semidesnuda.

54:33 Se podía apreciar en su frente un orificio de un proyectil. Su piel necrosa se dejaba apreciar en su desnudez zonas purulentas de las cuales brotaban desechos amarillentos. Ella nos veía fijamente, nosotros no podíamos mover ni un solo músculo por el horror que teníamos. Aquella aparición se levantó de su silla y se dirigió al cuarto de baño. Mateo fue el que se armó de valor para buscarla, pero en el baño no había absolutamente nadie. Dio un grito y esto fue lo que nos hizo tomar nuestras cosas y salir como pudimos.

55:17 Tropezándonos con todo lo que se encontraba disperso por la habitación mientras el olor a rancio. Se volvía a hacer presente. Ni volteamos a ver a la recepcionista ni a nada que anduviera a nuestro alrededor. Pasó un taxi y le pedimos que nos llevara a la parada de autobuses. Ya no nos interesó quedarnos hasta el último día de Carnaval.