LA EXTRAÑA (5 RELATOS QUE LA GENTE CUENTA)
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0:03 La extraña historia anónima basada en hechos reales, escrita y adaptada por Jesús Guzmán. El año pasado tuve el agrado de visitar a mi hermano mayor, quien es la única familia que me queda y quien vive en el Estado de Jalisco. No era un viaje largo, pero estaba ansioso por llegar y poder disfrutar de su compañía. Al llegar a la estación me informaron que el autobús tenía un poco de demora. Me senté en la sala de espera y me puse a tomar un café.
0:47 Estaba en eso cuando una extraña anciana entró al lugar, no recordaba haberla visto en el pueblo. Pero ella se fijó en mí y mientras continuaba caminando, me sonrió. Le respondí de igual manera y la Saludé. Luego se me perdió de vista. Yo continuaba con lo mío. Minutos después nos informaron la llegada del autobús al cual me dirigía para así iniciar con mi viaje. Estaba ya en mi asiento. Cuando de pronto una dulce voz me preguntó si podía sentarse a mi lado, inconscientemente respondí que sí.
1:30 Y al mirar quién era, quedé sorprendido. Era aquella mujer que yo había visto momentos antes. Mirándome nuevamente con esa enorme sonrisa, se sentó a mi lado e inició un diálogo como si me conociera desde siempre. Aún no salía de mi asombro. Pensé que se estaba confundiendo con alguien más, pero debido a la inocencia que manifestaba, no quise interrumpirla. Quizás me traten de loco, pero la pasé tan bien hablando con ella que al término de 1 hora yo ya le había contado toda mi vida. El viaje llegó a su fin. Le agradecí por la plática tan amena y con un fuerte abrazo me despedí de ella.
2:17 Algo extraño me bajé. Y salí de la estación, caminé unos metros y me quedé en la parada de taxis. Fue entonces cuando aquella extraña mujer volvió a aparecer. No recuerdo bien sus palabras exactas, pero me pidió que nos moviéramos de ese lugar, señaló un banco que estaba a unos metros de allí y con suplica me dijo que me sentara allí con ella hasta que llegara un taxi. Eso ya me pareció un poco extraño, pero debido a su insistencia, acepté y segundos después de que nos sentáramos en aquel banco sucedió lo impactante. Un coche conducido por un hombre ebrio apareció de la nada y, perdiendo el control, chocó de lleno en la parada de taxis, justamente donde yo estaba parado segundos antes. Rápidamente la gente se acercó.
3:17 Y en medio de todo ese caos, la mujer que antes estaba sentada a mi lado había desaparecido. Lo primero que hice al llegar a la casa de mi hermano fue contarle la experiencia. Él me pidió que le describiera a aquella anciana y luego de hacerlo, vi una lágrima caer por su mejilla. Me dijo que tanto él como yo conocíamos a esa mujer y simplemente yo no la recordaba. Me enseñó una fotografía donde esa mujer posaba con un niño y un bebé diciéndome que se trataba de nuestra abuela y que falleció cuando era yo muy pequeño. Doy gracias a Dios no solo por enviar a mi abuela para que salvara mi vida aquel día, sino también por haberme permitido tener con ella una conversación amena. Espero que mi historia haya sido de su agrado. El cráneo, historia basada en una experiencia real, escrita y adaptada por Jesús Guzmán.
4:38 Mi padre es médico y a la vez da clases en la universidad, aquí en el estado de Morelos. Lo que les compartiré hoy ocurrió el año pasado, justamente en el mes de septiembre. Queda en ustedes si creerlo o no. Por mi parte se me eriza la piel al recordarlo. En estos momentos mi casa no es lujosa, pero sí muy amplia. Al menos para los cuatro integrantes que componemos nuestra familia, mis padres, mi hermano mayor y yo. La casa cuenta con 2 pisos.
5:20 En el primero se encuentra la sala cocina comedor, una biblioteca que es usada por mi padre como una pequeña sala de reuniones y la cochera. En la segunda planta están las habitaciones y una pequeña terraza. Todo comenzó un día jueves. Esa tarde llegué a casa del colegio y apenas ingresé. Experimenté un clima bastante frío. Luego de saludar a mi madre le pregunté si lo había notado, a lo cual me respondió que sí y justamente mi hermano se encontraba revisando el aire acondicionado, pues todos pensamos que estaba fallando y esa era la causa del malestar. Por otro lado, mi padre estaba en una reunión de trabajo en la biblioteca de la Casa y al parecer estaba acompañado de otros médicos.
6:19 Unas horas después se marcharon y mi padre nos anunció que debía hacer un viaje de urgencia y que volvería recién el fin de semana. Ya estábamos acostumbrados a esos viajes repentinos. Por lo tanto, no nos preocupamos en lo absoluto. Sin embargo, en esa oportunidad las cosas serían diferentes. Mi padre salió de casa cerca de la medianoche. Y horas después comenzaron los extraños acontecimientos. Primero fueron unos lamentos, no eran fuertes, pero los podíamos escuchar claramente.
7:00 Tanto así que nos despertaron a los 3. Me levanté y me dirigí rápidamente a la habitación de mi madre y a los pocos segundos entró mi hermano. Ninguno sabía qué estaba pasando. Pero podíamos reconocer que los lamentos provenían desde adentro de la casa del primer piso. Para ser más específicos, mi hermano tomó un fierro y a pesar de que mi madre le suplicó que no lo hiciera bajo a intentar averiguar que estaba sucediendo, fue inevitable. Nosotras lo seguimos y al llegar a la sala quedamos desconcertados.
7:41 No había absolutamente nadie en el lugar. En ninguna parte, sin embargo, el lamento continuaba escuchándose claramente por todos los rincones de la casa. Era el de un hombre. Este lloraba como cuando uno se aguanta el sufrimiento e incluso podíamos sentir ese mismo sentimiento de angustia y desesperación. El frío que habíamos experimentado desde la tarde anterior ahora era mucho más marcado. Y no sólo era eso. Ahora también podíamos sentir un extraño olor a gasolina. Eso alertó mucho a mi hermano, pensando que quizá había alguien en la casa y que tenía la intención de producir un incendio.
8:28 Comenzó a revisar cada rincón, pero no encontró absolutamente nada. Incluso salimos hasta afuera y con gran asombro notamos que el clima y el olor allí era normal. Volvimos a ingresar. Y estando ya en la sala, nuevamente escuchamos un grito aterrador. Era el mismo lamento, pero esta vez se escuchaba como si gritara de dolor, como si aquel hombre estuviera sufriendo mucho y tratara de pedir ayuda a través de sus gritos. Subimos rápidamente al segundo piso. Desde ahí llamamos a la policía y nos quedamos encerrados en la habitación de mi madre hasta que ellos llegaron.
9:13 Los gritos ya no se escuchaban. Después de inspeccionar la casa, los policías buscaron en toda la zona y tampoco encontraron a nadie sospechoso. Ni siquiera los vecinos habían escuchado los gritos. Es como si todo aquello sólo hubiera acontecido dentro de nuestra casa. Luego de contarle lo sucedido a mi padre, regresó a casa esa misma mañana. Estábamos reunidos en la mesa platicando sobre eso, cuando de pronto y después de pensar mucho, dijo. Quizás saber el origen de todo eso. Y frente a todos nos reveló algo escalofriante. En la reunión que tuvo con sus colegas la tarde anterior, uno de los médicos tenía en su poder un cráneo humano, el cual ocupaba para dar sus clases.
10:06 Mi padre se lo pidió prestado. Y como no tuvo tiempo de llevárselo a la facultad, lo dejó en su casa, dentro de un mueble, en esa pequeña biblioteca. Aquel cráneo pertenecía a un hombre que falleció en un incendio en el cual él mismo provocó al rociar gasolina sobre la casa, quitándose así la vida. Esa misma tarde mi padre llevó el cráneo a la facultad y de ese modo. Nunca más volvimos a tener ese tipo de experiencias, la abuela, historia basada en hechos reales, escrita y adaptada por Jesús Guzmán. Mi abuela era una mujer muy especial cada vez que íbamos a visitarla.
11:09 Ella nos recibía con los brazos abiertos y siempre con una sonrisa. Su casa se convertía en nuestra y todos los niños invadíamos su jardín. Eso sí, teníamos terminantemente prohibido acercarnos a un rosal. Eso para ella era sagrado. Aún recuerdo las horas que pasábamos junto a mis hermanos y primos. Sentados en ese amplio sillón, escuchando atentamente sus historias, a veces fantásticas y a veces de miedo, pero siempre era un regocijo y admiración poder escucharla.
11:49 Ella era mi ídolo. Una mañana del año de 1992 Amaneció sintiéndose un poco mal. Al mediodía fue trasladada de urgencia hasta el hospital. Y por la tarde nos informaron de su estado crítico. Nadie comprendía nada, no era posible que todo haya sucedido así. De repente mamá permanecía junto a ella todo el tiempo, mientras que mi padre nos cuidaba en casa. Yo aún tenía 9 años. Mi Concepción sobre la muerte aún era nula y mucho menos me imaginaba que algo así podría pasarle a un ser querido.
12:32 Por lo tanto, para mí fué sólo una enfermedad más. Esa noche nuestro padre nos llevó a la Casa de la abuela. Luego supe que iba a buscar ropa para enviarla al hospital, pero al final nos quedamos a dormir. Allí. Me desperté de madrugada, miré hacia un costado y vi a mi padre durmiendo con mis hermanos. Me levanté para ir al baño y una vez que regresaba a la cama. Pasé por la sala y desde allí la VI. Era mi abuelita. Estaba en el jardín vestida con un hermoso vestido blanco y estaba justamente en sus Rosales oliendo el perfume de una rosa.
13:17 Me acerqué a ella y le pregunté que hacía levantada a esas horas. También le pregunté cómo se sentía y dónde estaba mi madre. Ella simplemente me sonrió. Y luego de acariciar mi cabello, me pidió que me fuera a descansar. A la mañana siguiente, cuando me desperté, mi madre estaba en casa. También la vi llorando, al igual que a mis tíos, mientras juntaba ropa de mi Abuelita, y en ese momento supe que ella había fallecido. Días después le conté a mi madre que yo la había visto en el jardín durante esa madrugada. Pero nunca me comentó nada al respecto.
14:01 Recién ya siendo adolescente supe que en realidad mi abuela ya había fallecido a la hora que yo la vi y hoy, con lágrimas en mis ojos, puedo decir que tuve la dicha de que ella se quiso despedir de mí antes de partir a otro lugar mejor, la loca del barrio. Historia basada en hechos reales, escrita y adaptada por Jesús Guzmán.
14:41 Todos tenemos un punto débil, una fobia, un miedo a algo y la verdad que no sé cómo catalogar mi caso, pero sé que no soy el único que lo padece desde que tengo uso de razón. Le temo a la gente con trastornos mentales, en especial a los que ya son mayores, a esos que tienen la piel de su rostro lleno de arrugas y que ya ni siquiera pueden hablar. O peor aún, los que hablan solos. En mi barrio había una señora con esta condición, yo tendría unos 5 años y les juro que cada vez que la veía sentía mucho pánico a causa del miedo. Para colmo de males, ella vivía a la vuelta de mi casa. Prácticamente se la pasaba deambulando en la calle y yo era el que siempre me la cruzaba.
15:40 Una vez, estando junto a mis amigos, ella pasó por la calle en donde estábamos jugando. Nadie le dijo nada, incluso todos nos hicimos a un lado para que ella pasará, pero al parecer eso tampoco le agradó. Levantó un palo que estaba tirado en medio de la calle y con él empezó a perseguirnos para golpearnos y adivinen a quién logró alcanzar y le dio con el palo. Sí, así es. Me dio a mí. Después de forcejear con ella y lograrme soltar, me fui corriendo a mi casa. Llegué llorando, golpeado y orinado.
16:22 Recuerdo que mi madre se enfureció. Y, tomándome de la mano, me llevó hasta la casa de la familia de esa mujer. Allí discutieron un buen rato y luego de disculparse con nosotros, mi madre y yo regresamos a casa. Tardé 2 semanas para tomar valor y volver a salir. Mientras tanto, mis amigos iban a visitarme a casa, pues todos se compadecían del único bobo que no logró huir de aquella loca. Los meses pasaron. La mujer seguía paseando por las calles y nosotros continuábamos temblando al verla hasta que un buen día desapareció. Todos pensamos que al fin la habían llevado a un manicomio. Y créanme, eso fue un verdadero alivio para todos los niños del barrio, en especial para mí ya me había olvidado de ella cuando meses después tuvimos una fiesta de cumpleaños. Justamente en la Casa de la familia de esa mujer. Primero lo dudé un poco, pero luego de saber que todos mis amigos irían, yo también acepté participar. Estábamos en plena fiesta cuando de pronto y en medio de un amplio jardín, la VI.
17:44 Era ella estaba parada al lado de un gran árbol y desde allí me miraba fijamente. Mientras lo hacía, me mostraba su lengua, tal como lo hace una niña al pelear con otro niño. No me avergüenza decirlo, pero allí, en medio de todos los niños, comencé a orinarme encima. Una de las mamás se percató de lo que yo estaba haciendo. Le avisó a mi madre y ella vino rápidamente a Asistirme. Pero cuando le conté que la loca estaba en el fondo, mirándome. Su semblante Palideció me sacó del lugar y me llevó a casa.
18:26 Ya se imaginan cómo pasé los siguientes días. Todos mis amigos decían que sólo yo había tenido la mala suerte de volver a verla, a lo que yo prefería no discutir. Años después, y recordando esta anécdota, mi madre me confesó algo verdaderamente perturbador. En los tiempos en que esa mujer había dejado de aparecer en el barrio fue porque ya había perdido la vida. Es decir, cuando yo la vi en la fiesta de cumpleaños, ella ya llevaba meses de haber fallecido. Al parecer, esa mujer se obsesionó conmigo, tanto que se vino del más allá sólo para venir a sacarme un susto. La fosa, historia basada en una anécdota real, escrita y adaptada por Jesús Guzmán.
19:35 La ciudad donde vivo está llena de historias y leyendas paranormales. Los aparecidos son los temas de conversación más comunes al momento de estar frente a una fogata y sin duda tenemos muchísimo que contar. Pero en esta ocasión les hablaré sobre una experiencia muy particular que viví a los 18 años y que hasta el día de hoy nunca volví a escuchar algo similar. Era el mes de abril. Tenía un amigo que había perdido a un familiar recientemente y como éramos inseparables me pidió que lo acompañara al cementerio.
20:19 Eran las 3:00 de la tarde. Lo recuerdo perfectamente, pues era muy común escuchar que a esa hora se aparecía el diablo en los cementerios. Obviamente no le dije nada sobre eso a mi amigo y sin dudarlo lo acompañé. Llegamos al lugar y no había nadie más que nosotros allí. Previamente habíamos comprado un ramo de flores y al ingresar nos dirigimos directo a la tumba que queríamos visitar. Luego de unos minutos mi amigo me preguntó si yo quería visitar a algún familiar, a lo cual le respondí que sí. Él me pidió entonces que me adelantara y que luego nos reuniríamos en la puerta de ingreso, algo que en verdad no me agradó mucho, pues para serle sincero, yo era muy miedoso, pero me guardé el temor para mí y tomando un poco de flores del ramo. Me fui a visitar las tumbas de mis parientes en el cementerio de mi ciudad.
21:22 Justamente al final de todo el terreno hay una gran fosa donde van a parar algunos desechos de la limpieza que se realiza desde la tumba en donde yo estaba. Se podía ver claramente y fue un extraño ruido lo que escuché, el que me hizo dirigir mi atención hacia allá. Al principio no logré ver nada. Sólo podía notar que había algo moviéndose entre los escombros. Parecía ser una tela movida por el viento, no muy grande, pero era de un color negro muy penetrante. Me quedé observando fijamente hasta que unos segundos después VI resplandecer unos ojos rojos en medio de esa silueta.
22:08 Fue entonces que comenzó a tomar forma y en cuestión de sólo unos instantes. Aquella silueta era lo que parecía ser un perro enorme. Jamás había visto un animal así. Este era deforme, podía ver unas enormes garras en sus patas y un largo mechón de pelo sobresalía de su hombro. Pero créanme, no fue sólo eso lo que me espantó y hasta el día de hoy me congela la sangre al recordar esa escena, aquella bestia. Estaba echada y entre sus patas tenía el hueso de una pierna humana, a la cual mordía y saboreaba pasándola con una enorme lengua negra.
22:57 Me di la media vuelta y salí corriendo de ese lugar. Ni siquiera me acordé de mi amigo y al llegar a casa vomité como nunca antes lo había hecho. Estuve visitando a un curandero durante mucho tiempo y él me aseguro. Que yo tuve mucha suerte si él me hubiera visto capaz que yo no estaría contando lo que ahora les cuento.
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