LA AHORCADA - Y Más Historias de Iglesias
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0:00 Buenos días, tardes o noches esperando, te encuentres horridamente bien del otro lado de la pantalla. En esta ocasión te contaremos algunas anécdotas ocurridas en la Iglesia. No sabemos realmente por qué nos da tanto miedo estar a solas con alguna estatua o imagen religiosa. Te invito a quedarte hasta el final para experimentar el verdadero terror. Apaga la pequeña luz de tu habitación. Comenzamos la ahorcada.
0:46 Confesión por Dominica Jiménez, relatos de la Iglesia. Muy buenas noches. Les quiero contar la historia. De una iglesia que está en el pueblo donde vivo en michoacán, a mí se me apareció esta monja cuando yo era adolescente y me brinqué al patio de este lugar por una apuesta que buscaba cumplir, llevar una mandarina a mis amigos, como prueba que había entrado a este sitio, estando cerrado a los pocos minutos de estar en el lugar. Me sorprendió la presencia de una mujer retorciéndose en el árbol, pataleaba como si se estuviera muriendo, así que traté de levantarla por los pies para ayudarla, pero al momento del contacto me di cuenta que estaba tratando con un ser de ultratumba por el escalofrío horrible que me recorrió el cuerpo entero, además de que la mujer no tenía peso. Parecía que solamente estaba agarrando un cúmulo de tela. En ese instante miré sobre mi cabeza para encontrarme con un rostro constorsionado por la falta de aire, pero con tanta señas de estar fuera de este
2:17 mundo. Como se podrían imaginar, el tono de la piel era cadavérico. Los ojos sobresalían del rostro como si fueran a salir disparados de su cara. Estaba jadeando por aire que ya no llegaría a los pulmones con las manos. Trataba de tomarse el cuello para abrir una cuerda que no estaba ahí de ninguna manera. Al darme cuenta de eso, la solté. El ser simplemente se quedó flotando para luego gritarme a la cara. Culpándome de no ayudarla, salí corriendo como pude y me brinqué la barda de un movimiento al salir de las inmediaciones de la Iglesia, el ente se evaporó en una lluvia de vapores de olor estancado.
3:13 Cuando les conté a mis amigos lo que había visto en ese patio, uno de ellos me contó la leyenda de ese ser. Que como murió en terreno sagrado, manchando para siempre esa Tierra, no podría descansar en ningún momento. A decir de las lenguas, la mujer que se araucó en el patio de los mandarinos y naranjos hace un par de cientos de años, era una muchacha que se había enamorado del párroco de la Iglesia, que al ser un hombre joven y recién consagrado a los hábitos. Aún tenía mucho de humano que no pudo contener.
3:56 La joven lo frecuentaba todo el tiempo. Se le notaba a lo enamorada en los ojos, pero sus familiares confiaban en que tanto ella como el cura no cruzarían la línea final de sus sentimientos, ya que ambos tenían mucho que perder. Ella tenía que casarse en pocos meses con un hombre de mucho dinero. Que su familia había tenido la fortuna de arreglar en matrimonio. Él era parte de una organización mucho mayor que le quitaría su modo de vida en un parpadeo. Si había un escándalo, serían años de trabajo echados a la basura. Pensaron que el amor de la muchacha era una especie de infatuación infantil que se liquitaría en poco tiempo. Pero la verdad fue que mientras más pasaba, eran más profundos los sentimientos de la mujer por el cura. Lo peor era que dichos sentimientos eran compartidos por ambos, de forma que no hubo poder humano que los mantuviera lejos el uno del otro.
5:09 Sus corazones pronto se volvieron uno, y en la penumbra de esa construcción consumaron un amor prohibido que no debería siquiera haber existido. En primer lugar, fueron numerosas ocasiones en las que ambos se dieron a las damas del demonio y dejaron tras de sí todo con tal de saciar su hambre de deseo por la piel del otro. Por supuesto, el tiempo dio frutos, ya que la muchacha quedó encinta y sin forma de recuperar su honor de ninguna manera. La boda con el hombre quedaba varios meses de distancia y pronto notarían que estaba embarazada. Cuando quiso hablar con el párroco del asunto, el hombre dijo que sería cargo de todo.
6:05 Ella estaba esperanzada en que él dejaría los hábitos y realizaría lo correcto, pero pasado un mes su vientre ya comenzaba a curvarse y lo único que hizo el canalla del sacerdote fue que lo cambiaran de iglesia a una más cercana a la casa de sus padres. Como no había otra forma en que ella comprobará que el fruto que llevaba en sus entrañas era de él o que el pueblo entero no la tachará de promiscua, luego de pensar las cosas, bastante quiso escapar para ir a buscar al padre de su hijo en ese momento que la había desplorado con promesas falsas cuando la atraparon a la salida del pueblo. Sus familiares decidieron encerrarla en casa, pues pusieron la boda pensando que si tenía el bebé en la Hacienda, lo podrían criar como un hijo de sus padres, sin fingir que no estaba pasando nada.
7:17 El matrimonio planeado para ella era demasiado importante. Pasaron los días y pensaron que ella finalmente se había calmado. Pero en un descuido de sus cuidadoras, corrió de vuelta a la iglesia y con una cuerda se hizo un nudo alrededor del cuello. Trepó a los árboles el que le permitió su estado de embarazada y cuando pensó que tenía una rama fuerte como para sostenerla, se lanzó desde ese punto para morir ahorcada.
7:57 Como realizó la acción a la sombra de la madrugada, nadie notó el cuerpo hasta el primer servicio de la mañana. Cuando lo vieron no hubo más que gritos y llantos. Se oficio la misa con tanta pompa como se pudo y el cuerpo fue enterrado en una cripta alejada del cementerio general por el pecado que había cometido quitándose la vida. Más al estar embarazada desde entonces, como yo lo comprobé, se dice que se aparece reviviendo su último pecado una y otra vez los amantes.
8:53 Confesión por el ex sacerdote Bernardo Méndez, relatos de la Iglesia trabajé mucho tiempo como padre en una iglesia de la cual no tiré el nombre, pero que me permitió conocer que hay muchas cosas más allá de lo que podemos ver en nuestra realidad natural. Terminé resignándome de mis votos. Por razones que prefiero no relatar en este momento. Pero lo que sí les puedo contar es como pude ser testigo de apariciones sobrenaturales en la iglesia donde realizaba mis servicios.
9:35 Decían que se aparecían muchas cosas. Fui testigo de sombras que vagaban durante el día mientras oficiaba las misas y que buscaban algún tipo de consuelo. Creo que como la piedra con que se construyó ese templo era parte de antiguas tradiciones que existieron mucho antes de nosotros, pensé que quizás eran las víctimas de crímenes pasados las que vagaban por todos los puntos donde se encontraba la cantera. También pude observar por las noches. Cuando tenía la intención de apagar todas las velas para no provocar un accidente, manos que encendían los pabilos que iba apagando, como en un especie de advertencia de que no debía dejar que la luz esfumara en ese sitio por ningún motivo, cosa que finalmente dejé que pasara para prevenir la ira de esas manos incorpóreas.
10:44 Pocos sospechaba que lo único que debería preocuparme realmente eran 2 apariciones que no dejaban de rondar los alrededores y el interior de la iglesia. Una era una mujer vestida de novia con todo el ajuar santuoso que esa ceremonia requiere sus largos cabellos trenzados bajo un velo cubierto de flores de pasta. Tan pequeñas que seguramente había costado días confeccionar la tela tan fina que parecía flotar cuando caminaba, pero el rostro ya desesperado de un ente que se la ha pasado llorando por los rincones sin descanso, la primera vez que la vi de frente casi podía jurar que era una feligresa común y corriente.
11:43 Pero cuando la luz de las velas le tocaron la cara, pude distinguir en sus rasgos tristes y había surcos de carne provocados por decenas de años. De lágrimas quedas. Los músculos del rostro estaban entumecidos en una mueca de dolor que no la abandonaba. El magnífico vestido tomaba todas las señas. Del abandono que trae consigo la muerte. Cuando quise hablar con ella, me dejó con las palabras en la boca y se esfumó en el aire etéreo como la luz de la Luna que la acompañaba.
12:28 Poco a poco su presencia se volvió cada vez más espantosa, ya que con mi falta de entusiasmo de su predicamento se volvió agresiva. Tiraba las velas en una ocasión casi prendió fuego a la iglesia, en tanto la otra presencia era un hombre fornido, cuya silueta rondaba sin cesar alrededor de los muros de la construcción. Una vez que caía la noche. Era tanta su agresividad que escuchaba tanto los pasos como los golpes a la roca sólida. Desde la casa parroquial, incluso al principio, tuve que salir con un arma que guardaba y por cualquier cosa, gritando que si la persona no se retiraba habría consecuencias graves, pero al notar que era un ente transparente bajo la luz de las farolas de la calle, tuve que parar mis gritos y mejor comenzar a rezar a las ánimas.
13:39 Para el descanso de ese hombre desconocido, cosa que hizo que se esfumara por completo, traté de rezar por ambas apariciones, de mantener en las misas sus presencias en mi mente, puesto que no conocía sus nombres y de esa forma ver si podía eliminar su sufrimiento de esas tierras, pero como no funcionaba. Me quise poner a indagar sus nombres. Una de las señoras de la iglesia, doña Chio, que era una ancianita, me dijo que no quedaba nadie para saber sus nombres, pero que si conocía su historia y me la relató.
14:28 Dijo que cuando ella era niña se conocía a la muchacha como Julia o Jovita. No recordaba bien. Era hija de una familia adinerada del pueblo y estaba próxima a casarse con un hombre de muy buena condición y fornido como él solo, de cuyo nombre tampoco se acordaba. Ambos estaban muy enamorados y parecía no haber ninguna cosa que les impidiera estar juntos hasta que el mero día de la boda mientras decían sus votos. Y antes de que el padre los terminara de casar, entró a caballo un hombre a la iglesia llevaba en las manos un arma cargada.
15:17 Primero le gritó que si jovita no se casaba con él, mataría al novio y a todos los presentes que ya habían empezado a correr. Lejos de ahí, a excepción de los familiares más cercanos, la muchacha se negó. Con alaridos le dijo que no quería nada con él, que prefería morir a casarse con su primo, pero el jinete, sin piedad alguna, disparó como prometió, empezando por la novia, su casa y marido se arrojó a la bala, impidiendo que ese primer tiro le diera a ella, pero no pudo para el segundo, que le pegó justo en el pecho a continuación. Mientras la chica Agonizaba, el jinete lazó el cuerpo del novio y lo sacó de la Iglesia para que su caballo lo pisoteara fuera, terminando de matarlo lejos de la mujer, mientras esta lloraba más por el dolor de perder a su amado que por sus propias heridas, para ese momento los familiares de ambos. Que habían sacado sus armas también y terminaron por acribillar al hombre.
16:35 Pero ya era tarde para ambos novios. La misa de bodas se convirtió en funeral. Enterraron a los 2 con sus trajes, pero por desacuerdos entre las familias, cada uno fue a la cripta de sus parientes, quedando alejados por siempre. Se dice que desde entonces se aparecía la novia sollozando en el interior de la Iglesia, mientras que el joven rondaba a los alrededores golpeando por entrar para salvar a la novia, sin éxito alguno del perpetrador. Solamente se supo que el cuerpo fue arrojado sin mucha ceremonia a una barranca cercana.
17:24 Punto en el que se murmura que se aparece un tipo de malas pulgas que siempre trata de matar a los transeúntes y por lo cual nadie visita esa zona más. Gracias por escucharme. Quizás luego les comparta más historias. Espero que duerman bien. El charro, historia de terror basada en hechos reales, relatos de la iglesia, buenas noches a todos los infra escuchas, quiero relatarles algo sobrenatural que me pasó y gracias a lo cual. Ahora sigo con vida.
18:20 Como es una historia que involucra un suicidio, prefiero que no divulguen mis datos. No me gustaría que mis familiares se enteraran de lo que pretendía ser y que afortunadamente fue evitado. Era una persona muy solitaria, solamente vivía con mi madre, que tenía varios meses. Grave. Soy hija única, así que mi dedicación a la salud de ella y mi trabajo era todo lo que tenía. Incluso me había abstenido de mantener relaciones personales para evitarle disgustos.
19:05 Así que cuando finalmente falleció me sentía totalmente vacía. No tenía idea de cómo vivir luego de perderla. Pese a que seguía teniendo mi trabajo, no había mucho más fuera de eso. Quise refugiarme en la iglesia, pero eso tampoco funcionó. Los sermones me parecían vacíos. En general, todo lo que trataba de ser mi vida era un constante, ir de sentimientos sin que ninguna pareciera poder sacarme de la depresión en la que estaba. Mi casa se encontraba cada vez más oscura y sucia. No tenía fuerza ni voluntad para arreglar nada. Había días que no comía porque no tenía ganas de preparar nada, ni mucho menos.
20:02 Pedir algo de la calle. Solamente me la pasaba llorando o en un limbo sin sensaciones difícil de explicar. Bajo este estado emocional no fue difícil encontrarme con que quería pasar cada vez menos tiempo en mi casa. Quería irme de todo lo que era yo antes de vivir la desgracia que había quedado marcada en la cama que compartía con mi madre, donde el hueco qué años de enfermedad había dejado en el colchón seguía ahí. Incluso ese olor a medicamentos que con los últimos años se había vuelto tan desagradable, continuaba flotando en el aire. Habían pasado ya algunos meses y era como si su presencia no pudiera despedirse de mi rincón de vida. Había una iglesia cerca de mi casa. Era la que procuraba ir para mantener mi mente tranquila. Llegó el momento en el que ese era el único sitio donde podía concentrarme lo suficiente como para desear arreglar mi vida. Una noche me quedé escondida hasta que la cerraron, sin que nadie se diera cuenta de mis intenciones de terminar con todo esa misma noche.
21:33 Tenía guardada entre mis ropas una navaja de afeitar ese mismo día. Me había asegurado de afilarla tanto como horas del día. Me lo permitieron. Estaba preparada para que con un corte pudiera terminar con tantos años de sufrimiento, convertidos ahora en días de agonía que no podía ignorar cuando el párroco cerró las puertas de la iglesia. Eran por ahí de las 9:00 de la noche. Todo se encontraba ya en oscuridad y silencio. Me desenvolví de mi escondite y comencé a caminar entre las bancas.
22:19 Era un momento muy tranquilo, perfecto para acercarme al altar y dejar que mi sangre cubriera todo para terminar con mi sufrimiento de una buena vez. Estaba ya sobre las gradas, admirando por última vez. Los retablos de la estructura, el tono de la piedra, las aplicaciones de metal, los rostros de las Vírgenes y Santos que mostraban los ojos al cielo pidiendo piedad o elevándose a la existencia. Tomé la navaja de mi bolsillo. En ese instante escuché un ruido fuerte. Sonaban como detonaciones de un arma de fuego que me pasaban por la lateral de la cabeza, me agaché y a continuación me di la vuelta para ver de dónde venían esos tiros. Fue entonces que pude observar directamente a un hombre vestido con un traje justo de color negro con aplicaciones de oro. Era una especie de charro por el sombrero que llevaba en la cabeza.
23:36 Me veía con ojos que flameaban en un tono blanco y dorado. Pude notar que llevaba un arma en la mano que guardó al ver que por el susto había tirado lejos. La navaja. Abrió la boca y una bosa atronadora me llenó la cabeza. Era como si desde el interior de mi alma. Decía que no podía hacer eso en terreno sagrado, a menos que quisiera enfrentarme a él y a todos sus hermanos. No podía ver de quién hablaba, así que simplemente lo vi sin poder emitir una palabra. Solamente el llanto me salía de los ojos sin control. El ser alargó la mano.
24:28 Sus dedos cayeron sobre mi hombro ardiendo como si fuera una flama que acababa de salir de una estufa. Añadió que si quería hablar con mi madre, podría hacerlo, pero sería mejor si decidiera por mí misma, mejor mi vida y dejar de penar por ella al cambiar la mirada al otro extremo de la iglesia, donde me señalaba con la mano puesta. Ahí estaba ella continuó diciendo que si yo la seguía lamentando, ella no podría dejar de penar la imagen me horrorizo.
25:12 Mi madre se encontraba atada con cadenas, sollozando, sin control. Lenguas invisibles de fuego hacían que retrocediera de dolor. Finalmente me salieron las palabras de la boca. Le dije que no quería eso ni para mí ni para ella. No habría nada en esa iglesia. Sentí que el tacto del ser se relajaba. A continuación, con voz de trueno, me indicó que debería rezar a las ánimas del purgatorio si quería reivindicar ese mal.
25:53 Además de que nunca volviera a renegar del don de la vida, después de todo, nos es regalada por un breve tiempo que se pasa como si no existiera. En menos de un suspiro como vino, el lente se esfumó. Vi la navaja arrojada al piso y no pude siquiera volver a tocarla. Inmediatamente me fui de la iglesia corriendo. Luego de eso no quise volver a saber de mis ideas depresivas. Busqué tratamiento con terapia adecuada, empecé a relacionarme con las personas de otra manera y finalmente, luego de algunos años, pude llegar a un punto medio de vida que me permitió comenzar a disfrutar de lo que hago realmente.
26:50 Por favor, no busquen ayuda hasta que sea demasiado tarde, procuren prevenir este tipo de situaciones desde el principio. Espero que este relato les haya gustado como para narrarlo buenas noches. Espero que los relatos hayan sido de tu agrado. Extrañas historias y leyendas que se cuentan alrededor de las iglesias. Antes de retirarme, quiero enviar. Saludos a Fabiola Pérez, Román Aranda, Saúl Hernández, Alejandra F, saludos para Eligia, Saracho, Gabriela, Adrián, Dani García, Antonio Silva.
27:40 Buenos y un saludo también para. Miguel de paz, me despido no sin antes desearles dulces pesadillas.
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