Jan. 24, 2023

HUESOS DE BRUJA (Historias de Terror)

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Inframundo Relatos De Terror
HUESOS DE BRUJA (Historias de Terror)

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0:03 ¿Hola, qué tal? Mi nombre es Alejandro. Muy buen día, tarde noche les doy la más grata bienvenida a su canal de horror preferido. Es muy difícil saber que nos estamos metiendo con fuerzas sobrenaturales cuando por ignorancia o desconocimiento hacemos algo indebido o que sin saber nos están dañando. Los relatos que estás por presenciar hablan precisamente de la brujería. ¿Qué es más real de lo que imaginamos? Apaga la pequeña luz de tu habitación. Esto es Inframundo, si más comenzamos los huesos de la bruja. Todavía sudo de miedo.

1:03 Siento horror. Las cosas nunca volverán a ser iguales. Todo lo que me tocó vivir en esos tiempos hace que mi día a día sea un eterno y amargo arrepentimiento. Mi nombre es Fernando Ramírez. Todo comenzó una tarde que parecía ser como todas. Edgardo, Omar y yo nos distraíamos por el pueblo después de la escuela para reunirnos en la misma tienda de siempre a tomar un refresco, el cual estaba tan fresco como todas las aspiraciones que teníamos en nuestra juvenil la adolescencia. Nada nos hacía pensar que en pocas horas nuestras vidas darían un giro inesperado.

1:52 Edgardo nos preguntó si conocíamos a la bruja del barrio. Sutil pregunta que cautivó nuestra curiosidad casi instantáneamente. Ya habíamos escuchado hablar de ella, pero no teníamos el honor de haberla visto. Todavía vive por aquí cerca. Atinó a Omar señalando con su dedo hacia una dirección que conducía a una casa que estuvo abandonada. Era de suponerse, pensamos los 3. Esa casa le había pertenecido a un matrimonio que no dejó herederos. Tarde o temprano lograrían usurparla y sólo alguien tan singular como una anciana con fama de bruja. Se interesaría en algo así.

2:42 La noche hizo presencia cuando caminamos para nuestras casas. Y vamos planeando qué hacer en las horas posteriores. Era viernes, para nosotros era algo sagrado. Edgardo propuso lo que en ese momento nos pareció algo tan tétrico como tan tentador, visitar la Casa de la Bruja. Había escuchado que los fines de semana solía ausentarse, quién sabe por qué, por lo que la casa quedaba sola. Nuestros ojos se iluminaron de tan solo imaginarnos la adrenalina que sentiríamos al cometer tal locura.

3:24 Unas sonrisas de aprobación procedieron a un horario acordado para hacerlo a las 12:00 de la noche. Fue el momento establecido para estar afuera de la casa de la anciana. Yo estuve 20 minutos antes allí quería cerciorarme de que realmente estuviera todo de solado. Pero cuando estuvimos los 3 reunidos nos lanzamos sin pensarlo mucho. En el lugar no había perros, seguridad ni luz eléctrica. Todo apuntaba a nuestro favor. Iluminamos con unas linternas, recorrimos el interior de la casa como unos intrépidos delincuentes, buscando algo que nos haya valido la aventura.

4:14 No encontramos nada fuera de lo normal, prendas oscuras, vestidos gastados, plato sucio sobre la pileta, todo indicaba que la mujer vivía sola. No obstante, fue en 1/4 aparte donde encontramos lo llamativo, o mejor dicho, lo perturbador. Sobre el suelo había tendido un percudido mantel rojo. Y sobre este posaban decenas de huesos humanos que parecían tener décadas. No quise discrepar cuando vi a los muchachos tocarlos o tal vez fue el miedo que sentí e intenté ocultar. Teniendo en cuenta que no encontramos nada interesante, a Edgardo y a Omar se les ocurrió llevarse algunos de esos huesos. Como recuerdo argumentaron que había muchos. Seguramente la bruja no notaría su ausencia. Cada uno eligió el suyo.

5:16 Edgardo tomó lo que parecía ser una vértebra. Omar traía consigo una mochila, por lo que guardó un cráneo en ella. Yo me retracté, ni siquiera me animé a tocarlos, aunque ese acto de cobardía me costó burlas por parte de ellos. Esa noche abandonamos la Casa de la Bruja. Satisfechos de haber logrado la hazaña, ignorando que acabábamos de firmar nuestra sentencia. Los primeros días transcurrieron normal, al menos nadie mencionó el tema en esos tiempos, pero 2 semanas después Edgardo empezó a tener dolores de espalda. Su padre es médico, pero eso no ayudó a nuestro amigo. El dolor iba aumentando con cada día que pasaba. Cientos de estudios clínicos no lograban dar resultado que explicara su problema.

6:16 Otros médicos intentaron colaborar con su padre, pero tampoco tuvieron éxito. Mientras tanto, la espalda de mi amigo comenzaba a deteriorarse por dentro. Eso era lo único que podía decirnos. Una tarde fuimos a buscarlo con la intención de sacarlo para que se despejara un poco, pero su madre nos dio una noticia que nos congeló a todos. Edgardo ya no podía caminar, problemas con sus nervios, músculos, la mala circulación de la sangre, la columna y otras tantas teorías más que no conducían a ninguna mejora. La espalda de nuestro amigo comenzaba a morirse sin que nadie pudiera impedirlo.

7:06 En una oportunidad vimos cuando le cambiaban los vendajes. La sensación que nos dio no sólo nos destrozó, sino que nos impactó tanto que no podíamos creer que eso fuera el cuerpo de Edgardo. Debido a la necrosis que se generó, se tuvo que realizar una operación para retirar parte de su carne. Y la que aún permanecía unida a su espalda, ahora ya era también una mesa de tejidos muertos, malolientes y putrefactos. Esa misma noche pudimos platicar con él un poco, en ese poco estado de conciencia que tuvo, nos reconoció entre lágrimas. Pero fueron las primeras palabras que nos perforaron el alma la veo, veo a la bruja.

7:58 Ella se está vengando por los huesos que le robamos. El terror que sentí no se puede comparar con nada. Después de salir de esa casa, Omar rompió en llanto al Abrazarlo con la intención de animarlo. Sentí el escalofrío que tenía. Yo también la veo. Pensé que sólo eran pesadillas, pero ahora que Edgardo lo dijo, Sé que es real. Ahora va a venir por mí, me dijo mi amigo con ese temor incontenible. Yo solo guardé silencio, no supe qué más hacer. 2 semanas después, nuestro amigo Edgardo falleció en tanto Omar perdió la razón, no había nada que le diera paz.

8:49 Me contaba que por las noches se le aparecía esa anciana bruja al costado de su cama, mirándolo con odio. No le decía nada, simplemente desaparecía después de unos segundos, siempre despidiéndose con esa malévola sonrisa. Ni las pastillas que tomaba para dormir lograban ayudarlo. A los pocos días, el padre de Edgardo vino a verme mientras guardaban las cosas de su hijo. Encontró oculto el hueso que él había tomado de la Casa de la anciana. Me pregunto si sabía algo al respecto.

9:31 Entre lágrimas le conté todo. Esperé a recibir un merecido regaño de su padre, pero a cambio de eso lo vi llorar mientras presionaba su puño. Como quien no soporta la ira que lleva dentro, puso el hueso frente a mis ojos y me pregunto si sabía lo que era. Le dije que no, sólo que se llamaba vértebra, pero no sabía de qué parte correspondía. Vi sus ojos llorosos en nardecer cuando me lo describió. Eso era una vértebra lumbar de un humano, precisamente del mismo hueso donde comenzó la enfermedad que llevó al fallecimiento a su hijo. El padre de Edgardo salió de mi casa en tanto yo salí corriendo a casa de Omar para explicarle lo que estaba pasando. Pensando que si devolvía aquel cráneo, la bruja lo dejaría en paz.

10:31 Pero fue demasiado tarde. Cuando me estaba aproximando, vi una patrulla fuera de su casa. Una mujer gritaba de dolor, la reconocí. Era la madre de Omar. Caminé despacio, presentía el horror venidero, pero quería verlo con mis propios ojos. El cuerpo del único amigo que me quedaba estaba tirado sobre la calle, según testigos. Lo vieron cruzar sin precaución, aturdido quizás por los medicamentos que tomaba, como si fuera un juego de la vida o marca yo desmayado delante de un auto, justo antes de que le aplastará la cabeza. Ni siquiera tocó el resto de su cuerpo. Solo fue el cráneo.

11:24 Este estaba partido en 1000 pedazos. Todo eso era una sola masa de cuero cabelludo, cerebro y huesos astillados cubiertos totalmente de sangre. Jamás vi a aquella anciana como si esta se hubiese mudado, llevándose con ella todo tipo de evidencia. Yo visité a un curandero durante mucho tiempo por mi problema. Él me explicó que seguramente los huesos que mis amigos tomaron eran los que la bruja utilizaba para hacer sus hechizos, ella lo sabía, siempre supo que invadimos su casa y utilizó esos mismos huesos para hacer el trabajo de brujería que se llevó la vida de mis 2 amigos.

12:13 En cuanto a mí cargo el arrepentimiento de no haber evitado el error. Estoy vivo, pero no salí ileso. De vez en cuando veo a una mujer anciana durante las noches parada en un rincón de mi habitación. Me mira con esa misma sonrisa que torturó a mis amigos antes de acabar con ellos por medio de esa maldita brujería. Esto que les cuento más que un relato, es una advertencia de que nunca se deben meter con lo desconocido.

12:53 La codicia brujeril hoy no fueron las palabras que pronunció mi primo con las que nos dejó sorprendidos a todos. Estábamos en la cancha de fútbol en pleno partido. Como nunca antes había sucedido. Él se negó a entrar a jugar. Después le preguntamos la razón. Solo atinó a decir que se sentía cansado. Nada más que para la próxima jugaría sin problemas. Así es como comenzó la escalofriante historia que les compartiré a continuación.

13:39 Mi nombre es Antonio, testigo del proceso que todavía me provoca dolor e ira. Mi primo no conocía de vicios ni malos hábitos. Él era el que resaltaba del Grupo. Asus 21 años ya prometía una carrera dedicada al deporte. Trabajaba en un local comercial de uno de sus amigos de la infancia. Todos en el barrio lo conocían por sus características de buen muchacho. Un día fui a hacer un mandado que mi mamá me pidió que le entregará a mi tía. Ahí fue que vi a mi primo. Ya Lucía un poco diferente.

14:21 Estaba sentado frente a la televisión, pero sólo sus ojos estaban puestos en ella. Su mente parecía estar en otro lugar. Lo saludé como de costumbre. Me respondió con su característica sonrisa, pero estaba pálido. Se le veía cansado, hablando con mi tía. Me contó que desde hace tiempo se veía mal. Lo acompañaron al médico, pero los resultados de los estudios no arrojaban nada y aunque él aseguraba estar bien, su cuerpo desgastado decía lo contrario. Otra tarde estábamos en la cancha mirando un partido de fútbol. A esas alturas él ya había dejado de jugar, por lo que yo lo acompañaba desde la tribuna.

15:11 Sonó su celular y después de leer un mensaje, lanzó una maldición en señal de protesta. Era su jefe, le decía que se presentara en el comercio porque lo necesitaba. Él se encontraba cansado. No me parecía justo que lo hiciera trabajar fuera de horario y en esas condiciones lo acompañé hasta el lugar. Yo conocí a su jefe también, pero sabía que mi primo se opondría. Si yo le hacía algún comentario al respecto, me ofrecí para ayudarlo a realizar sus ocupaciones. Después de eso lo llevé hasta su casa.

15:54 Ya me había despedido de mis tíos. Me estaba subiendo al auto. Cuando escuché un grito, corrí al interior de la casa y vi a mi tía abrazando a mi primo inconsciente en el suelo. Rápidamente lo llevamos al hospital. Allí nos dijeron que no tenía nada. Repitieron lo mismo que venían diciendo en todos esos meses mi primo no aparentaba tener alguna enfermedad. No comprendían qué es lo que estaba pasando esa noche estuvimos en su habitación platicando durante horas. Yo vi sus ojos llorar.

16:37 Sentía miedo de que algo le pasará, más aún sabiendo que ningún medicamento lo estaba ayudando. Al domingo siguiente faltó a la cancha. Le mandé un mensaje, pero no me respondió. Tomé a mi hermano y le pedí que me acompañara para verlo. Encontré a mi tía llorando en la oficina. Me dijo que él había amanecido peor. Me dirigía a su habitación y cuando lo vi no pude sentir erizarme la piel. Mi primo estaba dormido, pálido. La piel de su cuerpo estaba cubierta de ronchas.

17:19 Según mi tía, estuvo quejándose del dolor antes de volver a dormirse. El médico que fue a visitarlo logró quitarle su fiebre, pero no sucedió lo mismo con los otros síntomas. A la mañana siguiente llamé a mi tía para preguntarle cómo había seguido el primo. Quedé anonadado al escuchar que esa mañana temprano se levantó para ir a trabajar. Molesto me dirigí a su trabajo, lo encontré ahí. A duras penas se había puesto una camisa larga para cubrir sus ronchas, logrando así que su jefe no se diera cuenta. Pero nada pude hacer.

18:04 La testarudez de mi primo era mayor de lo que yo estaba pensando. Sin embargo, no dejé pasar la oportunidad de contarle su situación al jefe. Mi primo se enojó por lo que hice, no me quiso ver durante días. Cuando llegó el sábado siguiente recién pude ir a verlo. Eso fue posible porque sufrió otro desmayo estando en su casa. En esa ocasión su cuerpo ya no parecía ser el de una persona normal. Las ronchas se habían convertido en llagas abiertas que quemaban un líquido amarillento despidiendo un olor, nausea bundo. Tenía sus labios partidos, sus ojos hundidos y las ojeras debajo de estos exhibían las noches en vela. A causa del dolor no pudo evitar derramar lágrimas. Al verlo, la impotencia aún daba el dolor de saber que sin poder hacer nada al respecto, lo estábamos perdiendo. Me quedé acompañando a mis tíos durante toda la tarde. Fue entonces qué escuché de ellos decir algo que me dejó totalmente petrificado, algo que jamás pasó por mi mente, que podría tener relación alguna con lo que le estaba pasando. Ellos cuentan que la noche anterior lo escucharon gritar Desesperado.

19:37 Lo encontraron en un rincón del baño arrodillado, temblando del miedo cuando lo quisieron abrazar para levantarlo, dio otro desgarrador grito dirigido a un supuesto demonio suplicándole, que lo dejará en paz luego de llevarlo a la cama. Y aún en ese estado de pánico les confesó que desde hace ya bastante tiempo se le aparecía un demonio. Por la noche. Este era un ser amorfo sin rostro. Solo podía ver unos ojos que le provocaban un terror indescriptible. En tanto él trataba de ignorarlo, ese ser se manifestaba cada vez más seguido.

20:23 Lo desesperaba, jalándole sus pies o brazos para prohibirle que durmiera. Se burlaba de él al verlo deshacerse de horror. Le repetía en cada aparición que se lo llevaría al mismo infierno. Hasta ese entonces yo jamás había creído en curanderos, ni mucho menos en brujería. Pero mis tíos plantearon visitar a uno. Era la última opción que les quedaba. 2 días después estaban recibiendo a uno en su casa. Yo me presenté en ese momento cuando aquel anciano se estremeció al ver el cuerpo de mi primo, que prácticamente ya era solo piel y huesos, cubriéndose la boca y nariz para el útil respirar el dolor que despetía.

21:16 Después de pasar varios minutos con él, salió de la habitación para decirnos qué es lo que estaba acabando con la vida de mi primo. Eso es un trabajo de brujería. Atino sin titubear el brujo, ninguno de nosotros podíamos creer que alguien quisiera hacer algo así. Mi primo era querido por todos. No había maldad en él. Era inconcebible pensar que alguien quisiera hacerle daño, pero cuando el curandero nos aclaró la situación, nuestro desconcierto pasó a transformarse en ira.

21:58 El trabajo de brujería no fue hecho directamente hacia él. Se trata de un trabajo que normalmente muchas personas suelen utilizar para hacer crecer sus negocios o con fines monetarios. Pero que muchos ignoran que eso también puede afectar a quienes frecuentan el lugar. Nos preguntó en dónde trabajaba, siendo este el caso entre todos los empleados. Mi primo podía haber sido el blanco fácil para recibir el mal. Creo que jamás me sentí tan encolerizado como en esos momentos. Mi primo trabajaba para alguien que fue su amigo durante toda la vida.

22:45 No podía ser posible que por su culpa él estuviera perdiendo la vida. Tomé su celular para llamar a su jefe y pedirle reunirme con él. Pero cuando leí los mensajes que éste le enviaba, quedé impactado. Su amigo el dichoso jefe, estando consciente de la situación física que atravesaba, le enviaba mensajes amenazándolo con buscar otro empleado. Si mi primo seguía faltando, no mostraba ninguna clase de empatía y por lo que supe de mis tíos, jamás se acercó a preguntar si mi primo necesitaba algo. A partir de ese momento nos enfocamos solamente en la recuperación de mi primo, algo que aquel curandero prometió que podría lograr, pero lentamente empezó a recuperarse. No hace falta decir que dejó de trabajar con esa persona. Es más, ninguno de los que formamos parte de la familia volvimos a relacionarnos con él.

23:52 Ya pasaron algunos años. Desde entonces, mi primo aún conserva las cicatrices de las llagas en su cuerpo dejadas por esa maldad. En cuanto a su ex patrón, no me cabe la menor duda que la codicia le comió el cerebro al sujeto, a pesar de que cuenta con un buen pasar económico. Su desesperación por ganar más dinero lo llevó a convertirse en un ser insensible, egoísta, incapaz de reconocer o valorar una amistad o a un buen empleado. Por otro lado, hoy creo firmemente en lo que la brujería es capaz de hacer, tanto como ayudar a sanar a alguien, como así también para quitarle la vida a un ser querido.

24:46 Quizás el mal actuar de esta persona le está cobrando factura, ya se ve más viejo y enfermo, parece estar en los puros huesos.