Dec. 19, 2025

Hoy escucharas... Dos Aterradoras HIstorias de Traileros...

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Inframundo Relatos De Terror
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Dejanos 5 Estrellitas y no Olvides SEGUIRNOS...🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

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Si tienes una historia real y deseas que aparezca en un episodio, envíala a: ⁠⁠inframundorelatos@gmail.com⁠⁠

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🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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0:00 Muy buenos días madrugadores. Los saluda Alejandro a quienes ya están por entrar a la planta, taller o fábrica. Gracias por llevarme con ustedes. Aquí comenzamos muy buenas noches comunitat de Inframundo. Mi nombre es Víctor Carmona y llevo más de 13 años trabajando para una empresa cervecera aquí en mi país, México. Puedo asegurarles que en cada uno de mis viajes he visto de todo, desde accidentes terribles hasta cosas que no tienen explicación, como luces en el cielo en plena oscuridad y desaparecen muy rápido. Pero en esta ocasión les contaré algo que no he podido olvidar. Tuve un primo llamado braulio.

0:55 Más que primos, éramos amigos. Él también trabajaba para la misma empresa, así que en ocasiones coincidíamos por las mismas rutas. Pero aquella noche, por desgracia no. Si hubiéramos hecho el viaje juntos a braulio no le hubiese sucedido aquel terrible accidente. Cualquier trailero que ha pasado noches al volante sabe lo solitario que puede ser la carretera, pero con braulio nunca faltaba una broma. O una charla de nuestra niñez. Hablábamos de todo, béisbol, la familia, lo que nos esperaba en casa, su voz hacia el viaje más llevadero, recordándonos que no estábamos realmente solos por esos caminos. Esa noche me estaba contando que a él no le gustaba transitar a esa hora por esa carretera, pues no había autos por allí. Los pueblos se veían a lo lejos y para rematar el asunto, el sitio de descanso quedaba bajando por esas colinas. Aún le restaba algo de trayecto, pero repentinamente su voz cambió.

2:14 Me dijo en tono serio que algo pesado había caído sobre el remolque. Me decía que no veía nada extraño y se quedó en silencio por unos segundos. Como si estuviera diciendo que hacer. Luego, sin previo aviso, escuché el sonido de la puerta del camión, abrirse y cerrarse. Al cabo de unos minutos escuché nuevamente su voz. Se le oía nervioso. Él vio algo que lo asustó, algo en mi interior me decía que braulio no estaba bien. Repentinamente escuché la voz de otra persona con él en la cabina.

2:56 Por la radio se escuchó un sonido extraño. No entendí que era en un inicio, pero rápido me di cuenta que era mi primo llorando. No era un llanto normal, se escuchaba como un sollozo ahogado, desesperado, le estuve llamando por alrededor de unos minutos. Cuando lo escuché decir frases entrecortadas como si estuviera rezando libramos de todo mal. Pero después se escuchó un rugir de una bestia y braulio gritando de dolor y miedo. Era como si un animal se encontrara con él.

3:38 Tuve que detenerme, pues el miedo me estaba invadiendo y casi ocasionaba un accidente. Por más que le pedía que contestara, braulio solo gritaba por ayuda. De repente había solo silencio y el crujir de un metal, gemidos cuando se oían como si le estuviesen arrancando la carne y se imaginarán lo que yo escuchaba. Volvía la carretera esperando que nada le hubiese pasado a braulio. Después de hora y media de trayecto llegue al parqueadero. Ahí estaban otros choferes y al verme bajar de mi tráiler, uno de ellos se me acercó y me dijo que mi primo había sufrido un accidente.

4:25 Otro de los camioneros vio cuando su camión se precipitó colín abajo. Las noticias no eran alentadoras, las llamadas de la familia a las pocas horas confirmando la desgracia, pero eso no terminó aquí. Pues el cuerpo de Braulio jamás fue encontrado, solo restos de carne, uno que otro hueso, una de sus botas y la cabina manchada de sangre. Félix me contó que cuando llegaron al sitio del accidente fue ver una escena sacada de una película de horror, pero para creerle tendría que verlo yo mismo con mis propios ojos. Obviamente no me atrevía a contarle lo que había escuchado. Me quedé callado.

5:19 El tráiler de Braulio quedó en pésimas condiciones. Mi tío y yo fuimos al depósito de autos. El vigilante tenía órdenes de la empresa de no dejar entrar a nadie a hurgar en la cabina. Pero ya saben, con dinero bailan al son que les toquen. Justo como Félix me dijo. Desde el asiento, como el techo de la cabina, tenían las garras marcadas por un animal, manchas oscuras por todos lados, mechones de cabellos. Y fue horrible ver todo aquello. Fue a mi tío que le conté lo que había escuchado.

6:01 El me dijo en tono muy serio que había sido una gual, el mismo que meses atrás braulio había mirado. Mi primo cometió la imprudencia de querer arrollar a aquel ser cuando éste se le atravesó por el camino. Andaba pasado con una talla, me dijo muy triste. Mi tío solo alcanzó a pegarle en una de sus piernas y huyó del sitio. Ya sabía que ese ser tarde o temprano lo atraparía por más que le dijo que fuera para que le hicieran una protección. Braulio se molestaba y decía que aquello sólo había sido un coyote enfermo de sarna y que lo ayudó a bien morir. Yo no sabía de ese encuentro, pero mi tío tenía razón. Aquel nahual lo buscó para terminar con él. Hoy en día aún puedo escuchar los gritos de braulio y el sonido al ser devorado por aquel nahual. Hace unos años mi padre se quitó la vida, se puso un arma en su boca y se disparó.

7:22 Mi hermano José fue el causante de aquella desgracia, pero esta es historia para otra ocasión. El motivo por el cual les cuento esto es por algo que me sucedió meses después de su fallecimiento. Buenas noches, Inframundo, me llamo Adrián Aguayo, soy trailero. Vivo en el estado de México, trabajo para una reconocida empresa de cosméticos, pero lo que les contaré fue antes de entrar a trabajar en ella, trabajé para mi compadre, él tenía varios camiones, los cuales rentaba para mudanzas en el exterior del país. Teníamos mucha chamba después de que sucedió el sismo del 2017, hubo personas que.

8:11 Se habían venido a vivir a Ciudad de México por motivos de trabajo, pero con aquel siniestro mejor se regresaron Asus Estados de origen. El tiempo que estuvimos trabajando mucho por las mudanzas era un ir y venir no descansábamos y para mí era lo mejor. La ausencia de mi padre cada vez era más difícil de sobrellevar. Mi madre se fue a vivir con mi hermana a Toluca, yo saqué mis cosas y estuve viviendo en un departamento. En la casa se quedó José. Esa semana ya tenía 2 fletes e iba por el tercero. Esa tarde la lluvia no daba tregua y el parabrisas apenas podía mantener la visibilidad.

8:56 Llevaba horas conduciendo, sintiendo ya el peso del cansancio y sobre todo. El vacío en el pecho desde que mi padre falleció apenas habían pasado unos meses, pero la herida seguía abierta. Sus recuerdos eran constantes en mis pensamientos. El camino hacia Zacatecas siempre me había parecido fastidioso, pero esa noche con la lluvia no había manera de que me llegara el sueño. Las tormentas recientes habían causado estragos en muchas carreteras, derrumbes. Socavones y puentes debilitados además, ya se estaban avecinando las nevadas y era mejor salir pronto. De ese lado del Estado.

9:44 Los reportes de otros camioneros advertían sobre las condiciones de peligro, pero yo tenía que llegar. El trabajo no espera y tampoco las cuentas por pagar serían alrededor de las 2:00 de la madrugada y entonces la radio del camión se encendió por sí sola. El sonido me sobresaltó, la estática retumbó en la cabina un ruido que mi tía me hizo estremecer. Giré el dial pero nada cambiaba. La interferencia era de ruido. Como si algo tratara de abrirse paso entre los crujidos eléctricos, me incliné un poco hacia adelante intentando distinguir algún sonido entre las ondas de ruido.

10:29 Algo empezó a escucharse. Eran palabras distorsionadas, frases incoherentes que no lograba entender. Mi primer pensamiento fue que algún compañero estaba jugando una broma a través de la frecuencia de radio. No sería la primera vez que lo hacían para espantar a los novatos o matar el aburrimiento en trayectos largos. Yo también lo hacía, pero entonces entre la cacofonía de sonidos. Una voz la distinguí con claridad. Era una voz que conocía demasiado bien. Me quedé helado al escucharla y estuve a punto de llorar. Decía mi nombre y el apodo que con cariño mi padre me decía, aunque su voz se escuchaba entrecortada, pude escucharla bien clarito.

11:21 Debía detenerme de inmediato. Pensé que era el único que lo había escuchado, pero mi compañero Javier. Veía la radio de una forma que estaba asustado. Ambos veíamos el camino intentando encontrar alguna razón lógica para obedecer aquel aviso. No veíamos nada fuera de lo normal, sólo la carretera oscura y la lluvia golpeando el asfalto. Mi compañero miraba para todos lados con incredulidad. Debía ser mi mente jugándome una mala pasada o el cansancio acumulado, pero entonces. La voz regresó con más fuerza, más insistente. Un escalofrío me recorrió la espalda cuando me di cuenta de que no era una alucinación.

12:10 No era una mala pasada de los otros choferes. Javier me dijo con voz temblorosa que era mejor hacerle caso. Hizo un movimiento con su mano, llevándosela Asus labios como un juramento que nos estaban advirtiendo de una desgracia a unos metros más adelante. La silueta del puente se hizo visible a través de la poca neblina y la lluvia, así que pisé el freno y lleve el camión a una parada brusca en el acotamiento. El sonido del viento y la lluvia golpeando la cabina se intensificó. Cuando apagué el motor nos apresuramos a colocar señalamientos porque venían acercándose otros vehículos. El aire frío me golpeó el rostro y la lluvia empapó mi ropa en cuestión de segundos.

13:02 Avancé unos pasos hacia el puente con el corazón que parecía que se me iba a salir por la garganta. Apenas habían pasado unos minutos y las personas de los otros autos se acercaron preguntando que era lo que sucedía entonces. Ocurrió un crujido seco. Rasgó el silencio de la noche. Fue el sonido de algo desquebrajándose. Apenas tuvimos tiempo de retroceder. Cuando el puente se desplomó ante todos los presentes. La luz de la lámpara temblaba en mis manos. La estructura se desmoronó y fue arrastrada por la fuerza del agua crecida del río.

13:45 Un estruendo ensordecedor se elevó en la oscuridad, seguido de un silencio angustioso. Me quedé inmóvil, sintiendo la adrenalina, recorrer mi cuerpo. Si no me hubiera detenido, si no hubiéramos escuchado con atención, no la estuviera contando. No sólo me había salvado yo, sino también los vehículos que venían detrás de mí. Del otro lado del puente divisaron las luces y redujeron la velocidad. Uno a uno. Fueron deteniéndose cuando notaron que algo andaba mal, sus faros. Iluminaban la carretera cortada, reflejando el vacío donde antes estuvo el puente.

14:28 En la quietud de la madrugada sólo quedaba el sonido de la lluvia. Mi compañero subió al camión para dar aviso de lo que había sucedido. Para que cerrarán ese tramo de la carretera. Tuvimos que regresar y esperar para saber que otra ruta íbamos a tomar. Ese día pude dormir tranquilo en un motel. Le di las gracias a mi padre porque todavía me estaba cuidando. Cuando regresé a mi departamento tomé mis cosas y me fui a casa de mi hermana, pero antes fui a dejarle las llaves del camión a mi patrón. Me tomé unas semanas para llorar mi duelo con lo sucedido. Si creo que nuestros difuntos nos siguen cuidando en momentos de peligro.