HONGOS EN LA SALCHICHA - Relatos en 7 ELEVEN
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0:14 Recién entré a trabajar en un Seven eleven y necesito tener un poco de privacidad porque me ingreso. Depende de eso y créanme que ahora lo necesito. Pues bien, la tienda donde trabajo está ubicada en una zona apartada de la ciudad. Es bonito porque está rodeado de árboles frondosos y un ambiente de calma que hasta lo hace parecer un sitio abandonado. La gente que pasaba por la tienda se detenía por algunos segundos, se asomaba por la ventana y seguía en su camino sin prestarle mucha atención, como que no pasaba nada en especial.
0:58 Sin embargo, una noche en lugar de atender. Entré a la tienda como cliente, me di cuenta de que pasaba. Había llegado a comprar 1 L de leche. Vivía bastante cerca de esa zona. Una vez dentro me di cuenta de que la tienda estaba en un completo desorden. Muy extraño. Las luces parpadeaban de forma extraña, como si los focos estuvieran fallando mucho. El cajero estaba de lo menos preocupado en su sitio y yo empecé a sentir que algo extraño estaba dando vueltas alrededor de mí, como si me estuvieras echando desde la bodega a través de los refrigeradores de la tienda, como yo conocí a la perfección, donde se encontraban los huecos que permitían ver al interior de ese sitio.
1:58 Me asomé por entre las botellas de refresco para darme cuenta de que un par de ojos me estaban viendo desde el interior. Era como si me hubieran estado siguiendo desde el inicio. Tenía las pupilas amarillas y brillantes. Las podría haber confundido con las de un gato. Si no me hubieran provocado tanto terror, decidí salir de ahí lo más rápido posible. Ya no me importaba la leche ni nada más, pero cuando llegué a la puerta me topé con una figura oscura y alargada que no me dejaba salir.
2:38 Parecía estar bloqueando por completo las ventanas y la entrada. Eso me puso a temblar, porque no sabía cómo reaccionar. Esa cosa me veía, o al menos así se sentía, desde un par de cuencas vacías. Quise gritar, pero no me salió un sonido de la garganta por el terror que me estaba causando ese ser. Tuve que pensar entre 2 opciones, o me iba contra el monstruo de la bodega o encontraba la manera de irme. De ahí. El tendero parecía estar en otro mundo. Solamente podía ver sus ojos se encontraban tan vacíos y confundidos como si el mundo entero se le hubiera ido lejos. Tanto que ahora no lo podría reconocer como un ser humano, aunque lo intentará.
3:32 Como no vi que pudiera pasar otra cosa, tomé varios objetos pesados de los estantes de productos, como botellas de vino y otras que encontré. Comencé a arrojarlas a la criatura con tal de que se retirara de mi trayectoria. El tiempo suficiente como para poder salir corriendo de la zona por medio de un par de zancadas. Como lo pensé, el lente tenía un cuerpo que al ser dañado con las botellas, me permitió unos segundos en los que pude tratar de escapar. Escuché el grito de la criatura dentro de la bodega.
4:16 Del tendero y de la sombra que me estaba cubriendo el paso al unísono. Me adelanté y salí corriendo. El ente trató de alargar una mano en mi tracción, como queriendo tomarme de la capucha de mi sudadera. Por un momento pensé que lo iba a lograr, pero finalmente pude irme de ese punto. Corrí tanto que sentía que se me quemaban los pulmones. Ni siquiera fui a mi casa por miedo, ya que ese entre pareció volverme a ver una última vez con oído profundo, como si se le hubiera escapado algo que era suyo por derecho. Al día siguiente pedí mi cambio de tienda y me lo dieron sin tener demasiada curiosidad por nada. Al parecer era una constante en ese negocio que la gente no quisiera quedarse.
5:18 Una vez que empecé a trabajar en otro lugar, pero de la misma cadena, me encontré con una compañera que me dijo casi en secreto que ese sitio estaba embrujado. Ella también había estado en esa misma tienda hacía unos años. Solo que en ese momento las cosas no estaban tan mal. Al parecer, uno de los tenderos, que era un anciano antipático, falleció después de hacer un coraje enorme con una de las clientas. Fue un infarto fulminante lo que lo derrumbó al piso y antes de que la ambulancia llegara, ya estaba sin vida. Cerraron la tienda un par de días para resolver todos los pendientes legales.
6:07 Después de lo cual los empleados regresaron Asus actividades normales, el problema es que al poco tiempo comenzaron a presentarse cosas paranormales fuertes en el sitio. Espantaban a los bodegueros. Cuando llegaban a dejar los productos, hacían todo tipo de jugarretas en la zona de anaqueles. Como tirar la leche de la nada o que el timbre que advertía que los clientes estaban en tal o cual pasillo sonara de forma constante, pese a que no se encontraba a nadie ahí. Algunos dicen que aún puede sentirse su presencia en las noches oscuras, mientras otros juran haber visto su figura acechando por las ventanas.
6:57 O que los persiguen al interior de la tienda como si no hubiera nada normal en la vida. Sea verdad o no, la tienda sigue ahí, con sus luces parpadeantes durante la noche y su aura de misterio que la hace parecer un lugar peligroso y siniestro. Desde que me pasó esta historia ya no he querido pasar ni cerca de ahí. Incluso mis familiares tampoco se acercan. Porque empezaron a contar que a partir de lo que me ocurrió a mí, ellos también comenzaron a percibir cosas de lo más extrañas, como que los tenderos se ponían especialmente hostiles con ellos o que aunque se habían llevado de la tienda productos en buenas condiciones, de pronto al llegar a la casa los mismos se encontraban llenos de gusanos o descompuestos por completo. Ellos añadían que era imposible porque una vez cualquiera pensaría que era culpa de ellos, pero ya cuando se trataba de una constante sin explicación, las cosas fueron demasiado como para que alguien las ignorará poco a poco, conforme pasó el tiempo, ese lugar cerró completamente y a la fecha no se ha podido vender el terreno.
8:23 Como que las personas que van a comprar el lugar presienten la vivencia que tuve y simplemente no se animan o por una u otra cosa, el negocio se cae cuando van a hacer la transacción para cambiar de manos. Siempre me he preguntado por qué ese tipo de personas que muere en ciertos puntos abre ese tipo de portales mientras que otras no. Trabajo en la famosa tienda de Autoservicio Seven eleven.
9:06 Muchas veces el gerente nos ordena poner los productos que ya estaban medio echados a perder a la venta en descuento. Era una práctica que se supone que la empresa no permitía, pero como hacía que los clientes pagarán eso en efectivo, simplemente no se registraba correctamente a la venta. Y se podía saltar las cosas en una ocasión, en el turno de la noche, que era el que preferían todos los borrachos de la zona, llegó una mujer que se notaba que tenía bastante hambre. Trastabillaba un poco para buscar que la acomodaba mejor en los alimentos que teníamos. Ahí escogió unos pasteles de vasito que son bastante populares.
9:59 Una bebida y estaba por servirse un hot dog. Cuando recordé que esa misma mañana el gerente había dejado las salchichas en mal estado. En el calentador, quise advertirle a la chica que comiera otra cosa porque no sé, me daba algo de lástima pensar en qué le podría pasar. Pero tenía al gerente al lado echándome unos ojos que me indicaban que ya sabía lo que intentaría hacer. Me tuve que callar la boca y esperar a que la mujer terminara de servirse para cobrarle unos minutos.
10:42 Luego se sentó a comer en una banca que estaba dentro de la tienda. Le dio una primer mordida al hot dog para después tomar de su bebida. Me distraje con el resto de la atención en la tienda, así que no me di cuenta de que estaba pasando algo malo hasta que escuché que mi gerente gritaba como loco. Giré la vista en dirección a los gritos para encontrarme con que la chica se estaba moviendo con voluntad ajena a la suya. Su cuerpo parecía estar completamente relajado, como si no tuviera control de todos sus músculos, mientras que su rostro parecía constorsionarse para hablar, pero simplemente no se podía, sólo le salía un chorro de la baba amarilla, como esa que vomitas cuando estas realmente enfermo de la comisura de sus labios. Gemía de dolor mientras tenía tomado del cuello al gerente, este estaba aterrorizado, gritando y pidiendo ayuda. Me dio tanto miedo que lo único que alcancé a hacer fue dejarme caer de bruces.
12:05 Las piernas se me aflojaron SOLAS. Inmediatamente marqué al 911 para pedir ayuda a lo lejos. Sólo escuchaba los ruidos de masticación de aquella persona mientras mi gerente poco a poco dejaba de quejarse. Se podía sentir incluso que el calor que había tenido en su cuerpo minutos antes ya se encontraba saliendo de su cuerpo. Luego escuché un estruendo de algo que caía al piso de forma pesada. Supuse que era el cuerpo del hombre. Después, la mujer comenzó a arrojar los anaqueles con comida y botellas en todas direcciones. Algunos se rompieron dejando montones de vidrios y líquidos tirados en el piso.
12:59 No podía hablar con coherencia a la operadora, así que ella entendió que era una situación de emergencia. Mandó a varias patrullas al lugar en cuanto llegaron los oficiales. Pidieron a la mujer que se tranquilizara y saliera por las buenas. En ese momento asomé la cabeza para ver que estaba pasando, justo al tiempo para ver cómo la mujer salía corriendo en dirección a los oficiales con una mirada loca y desorbitada salto por las ventanas rotas, que eran las más cercanas que tenía sin contemplar un momento el peligro que corría.
13:39 Y se fue directo contra las patrullas. Los oficiales ya no le dijeron nada, solo comenzaron a detonar sus tiros contra el cuerpo de la chica, que por unos segundos seguía moviéndose hasta que cayó completamente fría. Los policías esperaron unos segundos para asegurarse de que estaba sin vida y luego entraron a la tienda para ver todos los destrozos. Salí corriendo ante ellos con las manos arriba y el teléfono en la mano. Enseguida me tomaron declaración. Cerraron la tienda unos días. Luego de eso me informaron que la mujer había consumido algún estupefaciente, que la hizo actuar así. Pero yo siempre he tenido mis serias dudas sobre qué tan sano es comer alimentos llenos de hongos. O en estado de putrefacción en el Seven eleven. Muy buenas noches a todos.
14:54 Quisiera compartirles una cosa muy extraña que me pasó en una de las actividades más tranquilas y sin gracia que me pueda imaginar. Era una fiesta loca que se prolongó hasta 2 días después. Claro que al segundo día teníamos que ir a resucitarnos. En ese momento me encontraba en una zona de descanso en Morelos, cerca de un coto famoso que se llama Oaxtepec. Después de un buen tiempo de no querer decidir quién se rifaba ir por las bebidas, a eso de las 3:00 o cuatro de la mañana le tocó la mala suerte a mi novio de tener que hacerlo. En ese momento me moleste bastante, pero la verdad es que no nos habíamos movido de la casa donde festejábamos en esos días, así que sí, me hacía falta el aire fresco. Nos subimos al auto y comenzamos a buscar algún lugar abierto a esas horas en las cercanías.
16:03 La verdad, no teníamos esperanza de nada. Pero al menos podríamos decir que lo intentamos. Mientras íbamos por las calles del sitio pude ver una tienda que aunque no era ninguna marca popular de tienda de autoservicio, al menos tenía los mismos colores del Seven eleven. Así que pensamos que era mejor eso que nada. Al principio solamente mi novio se iba a bajar por las bebidas. Pero como se encontraba algo mareado, prefería acompañarlo para evitar que se equivocará o se pusiera mala copa con el hombre que atendía el sitio. Ambos nos apresuramos para entrar a la tienda mientras él iba inmediatamente a la sección de botanas, para luego ir por las cervezas.
16:58 Noté que la tienda estaba un poco extraña. Tenía ganas de un chocolate, así que fui a la sección de dulces para buscar uno, pero ninguna de las marcas coincidía con lo que queríamos. Todas tenían colores muy similares, pero eran las pequeñas diferencias las que hacían que me llamaran la atención lo que estaba pasando al principio incluso. Me sentía dentro de uno de esos vídeos de efecto Mandela que la gente tanto menciona. Creo que mi novio estaba tan borracho que no podía darse cuenta de lo que pasaba, ya que ya tenía en una bolsita de tela un montón de cervezas que no eran las adecuadas para que se hagan una idea, en lugar de decir victoria, decía Verónica.
17:56 Eso me empezó a prender todas las alarmas en la cabeza. Pero lo que más me desconcertó fue ver que en la caja donde cobraban a los clientes estaba vestido un hombre completamente de negro de pies a cabeza. Literalmente. Incluso su cabeza estaba cubierta por una tela de ese tono. La simple visión de ese ser hizo que mi cuerpo entero temblará. Y lo poco que había tomado se me bajó inmediatamente. Era como si se tratara de una especie de miedo ancestral el que provocaba verlo a su lado, como si se tratara de entes simplemente que aparecían de la nada. Había una fila de seres que parecían personas en una primera vista, pero al igual que las cosas. Una vez que los miramos con atención, te dabas cuenta de que tenían características extrañas, como poseer un solo ojo en medio de la cara, tener muchos dedos o a manos extras, poseer bocas que ni de cerca estarían relacionadas con las humanas. Era una colección de monstruos que podrían haber salido de mis peores pesadillas.
19:23 Jalé del brazo a mi pareja para decir lo que pasaba, pero él ya había abierto la Bolsa de Papas y estaba comiendo algunas. Entonces, con horror, me di cuenta de que su rostro comenzaba a difuminarse poco a poco, como si se tratara del reflejo distorsionado de una persona frente a un espejo roto. Le dije que dejáramos todo y saliéramos de ahí, pero pronto tenía al hombre de negro a mis espaldas. Tenía puesto un sombrero enorme. Una vez que lo pude ver de cerca, noté que, como en una alucinación de ese rostro, se transformaban montones de ojos que parpadeaban con curiosidad en mi dirección una voz que tenía la calidad metálica de una moneda. Nos preguntó si pagaríamos con efectivo o con crédito. Le extendí un billete por lo que normalmente costarían unas papas como las que estaba comiendo, a lo que el ser se rió de forma muy extraña y nos dijo que ese dinero no funcionaba ahí, que tendríamos que buscar otra manera de pago. Me temblaba la voz.
20:43 Le pregunté qué otra forma había para terminar de pagar la deuda. A lo que los montones de pupilas que se quedaron viendo extrañas me preguntó que si no era de su mundo y de pronto pude sentir la mirada de los otros clientes que con curiosidad comenzaban a acercarse a nosotros. Entonces fue que mi cuerpo simplemente reaccionó. Tomé la mano de mi novio y lo jalé con una fuerza que ni yo creía tener. Fue tan de pronto que soltó todas las cosas en el aire. Cayeron al piso con un estruendo de latas y crujidos de golosinas. Entonces el ser se enojó.
21:28 Los montones de ojos cambiaron por una enorme mandíbula que abría del lado a lado de su cabeza. Como si se tratara de una especie de zippo del demonio, noté el brillo de la baba que salía de su boca. Era como ver uno de esos peces de las profundidades que, con su fealdad y ferocidad, te cubren todos los sentidos de una urgencia de supervivencia. Pocas veces vistas antes. Corrí desesperada. Sentía que el mundo se me iba a pedazos. Eran solo unos pocos pasos los que nos separaban de la puerta de entrada.
22:12 De un salto final alcanzamos a llegar a la puerta. O al menos eso es lo que creía que habíamos logrado hacer, ya que una vez que pude respirar el aire de la noche tibia de Morelos, mi ser entero se paralizó en mi mano no tenía mi novio, al menos con él, que había entrado solo una versión con tonos ligeramente distintos. Como si se tratara de la versión alternativa del mismo. Pero tenía la misma voz. Sus recuerdos eran los que habíamos tenido juntos. Sentía que estaba enloqueciendo porque una vez que notamos la tienda a la que habíamos entrado era tan normal como las demás.
22:59 No tenía nada de lo que había visto antes. Él me comentó que había bebido mucho y estaba confundida. O quizás por los estupefacientes que consumí. Pero yo me encontraba segura de que no era nada de eso. No quise preguntar nada más, pero ahora estoy segura de que me encuentro en otro sitio, que no era el mismo del que salí. Sólo un mundo ligeramente diferente. No sé si todas las personas que pasamos por los efectos Mandela venimos de la misma cosa. Solamente que yo lo recuerdo.
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