Dec. 26, 2022

HISTORIAS NAVIDEÑAS PARA NO DORMIR

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Inframundo Relatos De Terror
HISTORIAS NAVIDEÑAS PARA NO DORMIR

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0:02 Doña Esthercita, Historia basada en hechos reales. Hola, Inframundo, muy buenas noches. Mi nombre es alma Pérez. Esto que les cuento no hace mucho que sucedió y fue para Navidad. Me llamo Marlene, vivo en Monterrey y en mi Colonia como a 6 casas de la mía vivía una señora de nombre Esther, todos la conocíamos como estercita, ella estaba sola, no tenía hijos, nunca se casó, vivía sola, sin familiares, era una buena persona, todos en la colonia la conocíamos bien, pero desgraciadamente. Unos días antes de Navidad la encontraron sin vida y ultrajada vilmente en su casa.

1:04 Nadie podría creer que una mujer mayor y buena le hicieran esto. Yo apenas la había invitado a que pasara Navidad con nosotros y me prometió que sí iría, pero sólo quedó en una promesa, ya que le habían quitado su existencia. Pero esto no acabó ahí. Porque desde entonces los vecinos y alguna gente dicen que se aparece, que la han visto en la calle, como a las 3:00 o cuatro de la madrugada, vagando. Otros aseguran también que la han visto asomarse por su ventana, sobre todo el 24 de diciembre, el día que le arrancaron la vida. La verdad, yo nunca la VI.

1:51 Aunque a veces me ponía en mi ventana de madrugada para ver si se aparecía. Me quedaba un buen rato mirando hacia su casa, pero no la veía. Pensaba que eran puras mentiras lo que decían los vecinos, pero más que nada sentía temor de poder verla por aquella promesa que me hizo de venir con nosotros en Navidad. Hasta que. Unos días, precisamente poco antes de Navidad del año pasado, 2019, ya siendo de noche como a la 1:00 de la madrugada, yo ya estaba en mi cama recostada cuando escuché que alguien me hablaba como en susurros. Era una voz poco común, algo macabra y misteriosa. No entendía bien lo que trataban de decirme, pero sí que era a mí quien me hablaba.

2:47 Rápido, volte hacia donde venía esa voz y no vi a nadie. Era voz de una mujer. De pronto empezaron a golpear las paredes y escucharse ruidos. Era algo aterrador, lo fue más cuando se escuchó un llanto muy lastimero. Era como un lamento muy triste de una señora ya grande. No miento, la piel se me erizó y no era para menos. Yo, que quería verla por mi ventana y ahora estaba dentro de mi casa, no lo podía creer. Sentí un miedo atroz, era un llanto muy triste. Hacía cimbrar mi cuerpo al escucharlo. Sentía como alguien se acercaba poco a poco a mi cama sollozando.

3:37 La casa estaba muy tensa y fría. El frío no se me quitaba, aunque estaba bien cobijada. Ahora ya no dudaba de lo que decían los vecinos. Quizás deseaba que sintiera un poco del sufrimiento que vivió esa noche en que le quitaron la vida. O tal vez quería cumplir su promesa que hizo de pasar la Navidad conmigo. Por eso vino a mi casa, porque yo sentía su presencia con escalofríos al escuchar su llanto, doña Esthercita. Usted ya no pertenece aquí. Váyase y deje de sufrir vagando por este mundo en el cual nada tiene que hacer.

4:24 La invito a que encuentre la luz y La Paz que necesita. Le voy a prender una veladora para que guíe su camino y tenga por seguro que aquellos que le hicieron daño lo pagarán con creces. De repente todo volvió a la calma. Y quedó el silencio, como si me hubiera entendido. Al día siguiente mi mamá me dijo que había escuchado ese lamento y aquellos ruidos, al igual que yo. Ella también sintió escalofríos, pues era un llanto muy Macabro que le hizo sentir mucho miedo y que sin duda alguna había sido doña Esther la que estaba llorando. Después de eso rosié agua bendita en toda mi casa, aunque sé que doña Esthercita ya va a dejar de molestarme, por lo que le dije precisamente ayer rocié más agua bendita, porque mi hija me dijo que también vio a una niña parada junto a ella y hoy por la mañana me volvió a decir que la miró otra vez jugando en su habitación y esto ya me dio más miedo. Más aún que ya se acerca la Navidad de este año 2020. Navidad macabra como todos los

5:59 años, en Navidad, mis padres hacían los preparativos para la cena de la Nochebuena. Y compraban los regalos navideños para todos en ese tiempo. Yo era una niña de 10 años y como todos los niños, estaba ansiosa por ver mi regalo. Se me hacían eternos los minutos para ver qué me había traído santa. Todos bebían y cenaban. Era una reunión muy animada. Nosotros, los pequeños, jugábamos mientras llegaba la hora de nuestro regalo. Hasta que por fin ya más noche nos los entregaron destapé mis regalos.

6:42 Era uno de esos juegos para niña y una muñeca. Aunque era muy bonita, desde el momento que la toqué sentí una extraña sensación. Era algo como si se hubiera conectado conmigo internamente, pero estaba tan feliz que se me olvidó y me puse a jugar con los demás. Al poco rato nos mandaron a dormir. Sería alrededor de la 1:00 de la mañana. Deje mi muñeca en una silla mecedora tapada con una cobija que venía en su caja y me metí a la cama. La verdad, todos los niños caímos rendidos, pues habíamos tenido un día muy largo. A eso de las 3:30 me despertaron unos ruidos. Aunque estaba oscuro, entraba un poco de luz por la ventana y pude ver que no estaba la muñeca donde la había dejado. Sólo estaba la cobija y la silla meciéndose sola. Todos estaban dormidos.

7:47 Había mucho silencio. Por eso escuché unos pasos apresurados corriendo en nuestra habitación, pero eran muy pequeños y pensé que mi hermano se había levantado para jugar con los regalos. Me incorporé para decirle que si jugaba con él y pude ver que era mi muñeca quien estaba caminando sola de un salto. Subió a la cama de mi hermanito menor y la VI sentarse en su pecho. También pude ver que se había transformado. Ahora era una muñeca horrenda. Pude ver que su cara era como de una viejita macabra. Sus ojos brillaban horrible.

8:33 Volteó hacia mí y dibujo una sonrisa diabólica muy burlona. Sentí tanto miedo y más por mi hermano. No sabía que le quería hacer. Me puse pálida. Quedé muda con los ojos que se querían salir de mis órbitas y la boca abierta de la cual no podía emitir ningún sonido. De pronto le abrió la boca a mi hermano y acercó su rostro hacia él pronunciando palabras que no entendía. Miré que algo salió de la boca de mi hermano. Era como una especie de energía brillosa.

9:14 Y la horrenda muñeca se la tragaba al mismo tiempo que iba creciendo poco a poco de tamaño, dándole un aspecto por demás horroroso. Mi hermano ya estaba muy pálido y cada vez respiraba más débil. Le estaba robando su alma. Una risa muy tenebrosa se escuchó en toda la casa. Mi cuerpo temblaba por el miedo que sentía a mis escasos 10 años. No era para menos. Mis lágrimas salían solas por el pánico que sentía. Era tanto mi terror que hasta me hice pipí.

9:55 No sé cómo pude dominar ese terror y me pude mover. Bajé de mi cama, tomé un zapato y se lo arrojé a aquel engendro maldito que por suerte le di en la cabeza, tumbándola de la cama, pero se abalanzó hacia mí, tumbándome al piso con una fuerza increíble. Comenzó a arañar mi cara y cuerpo mientras me maldecía su rostro pegado al mío. Lo sentía frío y su aliento fétido como el de un demonio. Comencé a gritar tan fuerte como pude, pero era imposible que pudiera luchar con un ser así. Mis gritos despertaron a mi hermano, quién al ver lo que estaba pasando, comenzó a gritar y a llorar. Asustado, mis padres entraron corriendo. Mi papá de una patada derribó aquella muñeca, tomó una cruz que tenía en mi cabecera y se la clavo en el corazón. Pero increíblemente se resistía.

10:59 Maldicióndonos, mi papá la tomó y la arrojó a la chimenea. Todos vimos cómo se retorcía en la lumbre hasta que quedó achicharrada. Era un escenario dantesco. Vimos cómo una sombra salía del cuerpo de la muñeca poseída y desaparecía. Esa fue una horrible experiencia para mí. Desde entonces no me gustan las muñecas y mucho menos la Navidad. Regalo navideño. La punta del Plumón apuntaba hacia una hoja en blanco en la cual no se decidía si escribir o no aquella pequeña carta que sería para Santa Claus, pidiéndole algo en la Navidad que estaba pocos días, pero no se atrevía, ya que la verdad no creía en nada desde que le había pedido tanto a Dios como a él que no se llevara a su madre enferma, pero. No lo hicieron y quedó sola a la edad de 9 años junto a su padre. Cuando ella falleció, lo pensó en un momento antes de escribir estas pequeñas líneas a santa

12:32 querido Papá Noel, desde hace tiempo te vengo escribiendo algo que no me diste. Yo no quería muñecas. Juegos de té ni luces. Yo pedí la salud de mi madre, la cual no me concediste y ahora en esta Navidad te pido me concedas poder verla se que ya no está con nosotros, pero deseo verla aunque sea un momento, y si acaso no puedes envíale mi carta a Dios para ver si él sí puede hacerme el milagro por tu atención. 1000, gracias. Aquella dulce y tierna niña guardó la Carta en un sobre y la puso bajo el árbol navideño.

13:20 Se fue a dormir con la ingenuidad que nos caracteriza a esa edad, puesto que lo que pedía Santa Claus era poco menos que imposible, más que lo que le había pedido el año antes de que su madre falleciera. En su pequeña mente le revoloteaba la idea de que esta vez sí le cumpliría su pedido. Era cierto, ya no creía en esas cosas, pero aún así no perdía la fe. Era como cuando un niño está llorando y en 1 segundo ya está riendo y con aquel pensamiento se quedó dormida ya por la noche al estar dormida.

14:04 La despertaron unos ruidos que provenían de la sala. Aunque era Navidad, sintió un helado frío. Cuando llegó frente a aquel árbol solitario no había nadie, solo oscuridad pura, y al mirar hacia el árbol vio un regalo envuelto con su nombre, pero no vio la Carta que había dejado, lo cual le pareció extraño en eso. Otro ruido que provenía de afuera la hizo brincar asustada y al voltear hacia la ventana claramente miró un rostro replegado en el vidrio, muy parecido a Santa Claus.

14:47 Luego escuchó entre susurros que alguien decía su nombre dentro de la oscura sala. Volteó para todos lados, pero no vio a nadie pensando que era su padre. Le empezó a gritar. Pero no obtuvo respuesta. Cuando miró de nueva cuenta hacia la ventana, aquel rostro ya no estaba, pero había dejado su rostro plasmado en el cristal, lo cual la hizo sentir terror. Al querer ir a la habitación de su padre para decirle lo que estaba pasando, volvió a escuchar su nombre con una voz un poco común. Como venida de ultratumba, giró su cabeza y la vio a un lado del árbol.

15:34 Estaba una figura fantasmal, como si fueran bocanadas de humo. Era quien pronunciaba su nombre con palabras poco entendibles. Pero que ella reconoció en un instante en aquel ser la figura de su madre. La niña quedó paralizada, fría, sin saber qué hacer o decir. Aunque era lo que había pedido, no era lo mismo estarlo viendo y sólo unas lágrimas rotaron por su mejilla. Por sus sentimientos encontrados, la figura levantó su mano en señal de despedida. De pronto entró su papá vestido de Santa Claus, quien había sido el que asomó su rostro por la ventana y también el que había quitado la carta que ella puso en el árbol. Lo había hecho para que ella siguiera creyendo en la Navidad. Al verlo, ella le dijo que había visto a su madre. Dios y Santa Claus le habían dado su regalo de Navidad. Aunque su papá no la vio, le creyó porque la sintió agitada y muy asustada.

16:49 Además, su hija no podría mentirle. Desde entonces, la niña volvió a creer en Navidad, fin de Año Nuevo. Historia anónima basada en hechos reales. Yo miraba que todos estaban felices ese día. La música, los juegos pirotécnicos, las risas y los regalos Denotaban la alegría de la gente, pero no para mí porque yo venía de enterrar a mi esposo. Ese último día del año este falleció en un accidente. Sentía que mi vida acababa en ese instante. Miraba a la gente feliz y me daba rabia. Cómo podía ser que estuviera viviendo ese infierno. Mis lágrimas brotaron a caudales. Cuando llegué a casa, esa terrible soledad y los recuerdos invadieron mi mente y mi ser.

17:58 Caí en cada al piso llorando. Imploré con todo mi ser, con todo mi corazón, que me devolvieran lo que me habían arrebatado, pero nadie me escuchó. El silencio era quien acompañaba mi tristeza. Entonces grité con más fuerzas, si Dios me lo quitó y él no lo regresaba, te pido a TI, señor de las tinieblas, que me regreses a mi esposo. Concédemelo y te pagaré con lo que más quieras. Llévate mi alma si quieres, pero regrésamelo cansada y sin obtener respuesta alguna. Me fui a dormir afuera. La gente seguía festejando la llegada del Año Nuevo por la madrugada.

18:45 Dormía muy inquieta. En el sueño estaba lo que había pedido una voz horrenda. ¿Me decía, Escuchaste Tu petición? No te puedo regresar. Lo que perdiste. Pero si te puedo mandar algo que te devolverá tu felicidad. Después de unos minutos desperté muy agitada y sudorosa. En eso, un aire cerró la puerta de la habitación bruscamente. Pero no había nadie, solo la oscuridad de la noche. Me arrepentí de lo que había hecho ahora. Tenía miedo, sentía algo maligno a mi alrededor. Así pasó un tiempo.

19:27 Y noté que mi vientre crecía. No lo podía creer, estaba esperando un bebé de mi esposo. ¿La felicidad volvió a mí, pero acaso eso era lo que había prometido aquel ser que se apareció en mis pesadillas? Me aterré de pensarlo y me persigné tratando de olvidar ese Macabro pensamiento. Pasó el tiempo y mi bebé nació. Todo iba muy bien hasta que una noche este me despertó llorando. Era un llanto desesperante, como si alguien lo estuviera lastimando. Llegué rápido a su habitación y lo miré en el aire como si alguien lo estuviera sosteniendo, pero sólo se veía una sombra negra y al voltear conmigo pude reconocer como si fuera mi esposo. Este me apuntó con su mano y con una voz de ultratumba, me dijo, Vengo por mi hijo.

20:29 Tenemos un pacto, nadie podrá impedir que me los lleve aterrada por lo que veía. Sólo pude decir, Dios, bendito padre celestial protege a mi hijo. Sé que hice mal al invocar al innombrable, pero estoy arrepentida, perdóname. Esas palabras fueron suficientes para que el engendro desapareciera. El bebé cayó en su cuna llorando y lo tomé para llevármelo rápidamente a mi habitación. Estaba aterrada, recordando lo que aquella vez había pedido al innombrable. Sabía que ese engendro regresaría.

21:10 También sabía lo que había visto y no era mi esposo fallecido. Era perfectamente un engaño del diablo y estaba aterrada. Esa noche dormía con mi hijo en brazos. De pronto la puerta se abrió inesperadamente de golpe. Desperté aterrada, apretando a mi hijo contra mi pecho. Vi una sombra maligna, caminar hacia mí con una sonrisa macabra sacada del mismo infierno. Quería correr, gritar, pero no podía. El miedo me lo impedía. Sólo pude tomar un Rosario y una Biblia, la cual tenía a la mano.

21:54 Estaban benditos. Comencé a rezar lo más fuerte que pude. Aquel engendro quería arrebatarme al bebé de mis brazos. En eso otra sombra apareció de la nada, impidiendo que se llevara a mi bebé. No sé si fue mi imaginación. Pero pude reconocer a mi esposo. En aquella otra sombra fue cuando pude salir corriendo de allí. Aquel ser desapareció llevándose el alma de mi esposo. Éste sacrificó su propia alma para que mi hijo pudiera vivir sólo así fue como quedé libre de aquel pacto que había hecho con el innombrable. Entendí que los pactos no son buenos. Y mi bebé lo había mandado Dios por la pérdida de mi esposo, porque el demonio quería engañarme siempre y de aquella casa no quería saber más.

22:50 Después de estos acontecimientos me mudé al estado de Guanajuato con mis padres. Extrañamente cada fin de año veo una sombra. Quizás es mi esposo recordándome que está a nuestro lado. O quizás sea una vez mas el demonio que trata de engañarme. Espero que mi relato les haya gustado y por nada del mundo le pidan nada al demonio.