July 10, 2026

HISTORIAS DE TERROR EN BAZARES Y TIENDAS DE SEGUNDA MANO | Relatos Paranormales Reales

HISTORIAS DE TERROR EN BAZARES Y TIENDAS DE SEGUNDA MANO | Relatos Paranormales Reales
HISTORIAS DE TERROR EN BAZARES Y TIENDAS DE SEGUNDA MANO | Relatos Paranormales Reales
Inframundo Relatos De Terror
HISTORIAS DE TERROR EN BAZARES Y TIENDAS DE SEGUNDA MANO | Relatos Paranormales Reales

🔥 Objetos extraños, figuras malditas, pasillos oscuros y presencias inexplicables dentro de bazares, mercados de antigüedades y tiendas de segunda mano.

Hoy escucharás un perturbador episodio sobre bazares y lugares donde se venden objetos usados, sitios donde algunas personas aseguran haber encontrado cosas que jamás debieron llevarse a casa. Muñecos extraños, fotografías antiguas, voces en locales vacíos, empleados aterrados y objetos aparentemente normales que escondían algo oscuro.

Historias de terror realista ambientadas en bazares, tiendas de antigüedades, mercados nocturnos y negocios olvidados, donde la sensación de estar siendo observado se convierte en una verdadera pesadilla.

🌑 Si te gustan las historias oscuras, objetos embrujados, relatos paranormales, experiencias inexplicables y terror psicológico basado en hechos perturbadores, este episodio es para ti.

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0:00 Buenos días madrugadores. Alejandro al micrófono, a ustedes que no pudieron dormir, que amanecieron inquietos, desvelados o con resaca. Aquí tienen su compañía. Vamos arrancando con las mejores historias. Comenzamos comprar artículos de segunda mano en ventas de garaje o bazares. Es una ruleta en la que apuestas creyendo que te llevas un artículo único sin saber en donde estuvieron esos muebles, si algunas pertenencias eran de algunos muertos o que estuvieron involucrados en alguna invocación a espíritus. A veces los momentos trágicos se adhieren a los objetos y quizás. Eso era lo que le sucedió a estas personas que comparten sus experiencias.

1:01 Una constante sensación de ser vigilado por las noches comenzó desde que compre una cama que tiene una cabecera de cedro, la cual tiene unas figuras desde ángeles, así como rostros de demonios. Mi nombre es Cassandra Landa. Te puedo asegurar que desde el momento en que vi la cama. Supe que debía llevármela la madera oscura y tallada con intrincados detalles, me llamó la atención de inmediato. La cabecera era lo más impresionante, rostros sobresalen de la madera, algunos grotescos con cuernos y sonrisas macabras, mientras que otros parecían ser de ángeles con facciones serenas y dulces sonrisas.

1:51 Esa dualidad me fascinó. Era como si la cama misma tuviera una historia que contar. No pude resistirme. Me gustó desde que la VI, aunque había algo en esos rostros que me incomodaba. Aún así, decidí ignorarlo. Pensé que una vez en mi nueva casa, la cama sería una pieza central perfecta para mi habitación. Tenía un aire de grandeza antigua que ninguna otra pieza podría ofrecer. Roy, mi novio de ese entonces, me ayudó a Armarla y colocarla en su lugar, en la habitación.

2:31 La cama Lucía imponente. En la habitación fue cuando Roy me comentó que sentía una presencia que dominaba el espacio. No le presté atención a su comentario, pues me sentía satisfecha con mi compra. Convencida de que había encontrado un verdadero tesoro. Pero la primera noche que dormí en ella, las cosas cambiaron sólo por unas cuantas noches pude dormir bien, porque después de la visita de una de mis amigas, Lula, quien se dedica a la lectura del tarot, me dijo que me deshiciera de esa cama, que ella estaba completamente segura, que esos rostros en la cabecera. No eran ángeles.

3:17 Para ella era unos ídolos labrados en la cabecera con lo dicho por Lula a partir de esa noche, sus palabras habían sido como si abriera la puerta a las pesadillas. El sueño que tenía siempre era recurrente. Caminaba por una casa desconocida y sobre la cama, una figura de una anciana me observaba en silencio. No podía ver su rostro con claridad, pero su presencia causaba miedo. A medida que me acercaba, sentía un frío que me calaba los huesos. Ese era el punto del sueño donde me despertaba de repente, con el corazón latiendo con fuerza. Pero lo más aterrador fue darme cuenta de que no podía moverme. Estaba completamente paralizada.

4:12 Incapaz de siquiera levantar un dedo, sentía un peso sobre mi pecho, como si alguien estuviera sentado sobre mí, y una sombra oscura en la esquina de la habitación parecía observarme, inmóvil. Comencé a rezar hasta que esa pesadez ya no la tenía sobre mí. Con el tiempo, las pesadillas se volvieron más vívidas. Esto porque rocié agua bendita por toda la casa y le eché también a la cama en vez de apaciguar la situación, creyendo que al hacerlo podría dormir bien. Solo empeoré mi entorno.

4:53 Algunas noches la veía a la anciana acostada en la cama. Su rostro marchito, deformado por el dolor o el miedo, se agitaba como si estuviera sufriendo. A Menudo despertaba toda empapada de sudor y las sábanas arrugadas, como si alguien más hubiera dormido conmigo. Otras veces, el aire de la habitación se volvía gélido y las Caritas en la cabecera parecían moverse por si solas. Fue cuando empece a dudar de mi propia cordura. Fue entonces cuando le conté a mi amiga Lula lo que estaba sucediendo. Ella me confirmó que ya me lo había advertido. Los objetos antiguos podían cargarse con las experiencias o los sueños de sus dueños anteriores. Me escuchó en silencio y al final me dijo algo que dejó helada.

5:49 A veces los momentos trágicos se adhieren a los objetos y quizás eso era lo que me estaba sucediendo con la cama, además. Me volvió a recalcar los rostros en la cabecera. Ella estaba segura que esos eran rostros de ídolos malignos. La idea de que la cama hubiera sido testigo de alguna tragedia me llenó de terror, pero también parecía la única explicación lógica. ¿Quizás le hicieron algún exorcismo a la anciana? Me pasaron miles de situaciones por mi cabeza en esos momentos. Lula me dijo que haría una limpia energética en la habitación.

6:33 Tal vez eso le podría mostrar qué era lo que estaba en mi habitación. Lula, con un semblante muy serio, aseguró que la cama había pertenecido a una familia muy antigua y que había sido traída de una casa que había permanecido cerrada durante años tras la muerte de su última habitante, una anciana. Que había fallecido en la cama sola y olvidada. Al parecer, la anciana se adentro al ocultismo y mandó construir la cabecera de la cama con aquellos que parecían ángeles. Era como un amuleto de protección, sabiendo los riesgos por adentrarse entre el lado de los muertos.

7:20 Aún así, la mujer no dejó de hacer reuniones de Espiritismo. Los cuales muchos de estos se hicieron en la alcoba de la mujer. Lula me aconsejó que mejor me deshiciera de esa cama, pues era seguro que eso me llevaría a no dormir bien, aparte que tendría un desgaste físico, mental y quizás hasta me enfermara, terminando como su antigua dueña después de eso. Ya no quise seguir teniendo esa cama en casa, pero aunque aún la conservaba, mientras la vendía me dormía en otra habitación. No sé si era mi miedo y sugestión, pero seguía teniendo pesadillas con aquella anciana.

8:10 Los rostros de los pequeños querubines se volvían demoníacos. Sonreían mostrándome sus dientes afilados y alargaban sus brazos para intentar alcanzarme. No lo soporté más, así que tuve que dejar mi casa por unas semanas hasta que pude vender la cama. Pero no todo terminó ahí. Aunque se hayan llevado la cama por varios meses, un brujo amigo de Lula tuvo que limpiar con varios rituales. Pues lo que venía acompañando aquella cama se sintió cómodo en mi casa y se negaba a irse.

8:52 Desde entonces dejé de comprar antigüedades y artículos en bazares. Quizás aquello por lo que pasé me dejó algún trauma. Muy buenos días a todos. Mi nombre es Humberto Negrete. Soy coleccionista de objetos extraños, antigüedades. Pero lo que más me gustan son las máscaras. El día que encontré aquellas máscaras en el bazar. Nunca imaginé lo que sucedería.

9:41 Las máscaras colgaban de un estante de madera, sus facciones talladas con una precisión y detalle que parecían demasiado vividos para hacer simples artesanías. Cada una tenía una expresión distinta, una mostraba una calma y pasividad, mientras que la otra parecía deformada por el dolor, el sufrimiento o miedo. La última mostraba una gran sonrisa, desde un inicio me sentí atraído por ellas, les sonara extraño, pero es como si se sintiera que eso que ves está destinado para uno, pero tal vez fue la extraña energía que emanaban o quizás simplemente el impulso de tener esas piezas únicas. A casa compré las 3 máscaras.

10:36 Satisfecho con el precio que había logrado negociar mientras las envolvían en papel y las guardaban en una bolsa, no pude evitar sentir que quizás cometía un error. Antes ya había tenido esa sensación y después de un tiempo me había arrepentido de no haber hecho la compra, así que descarté esa sensación prometiéndome que ya no haría caso. Pues después venían los arrepentimientos. Después de todo, eran sólo unas máscaras, piezas que restauraría y se verían magníficamente junto a las otras que ya tenía en casa.

11:20 El dueño del bazar me entregó un sobre, le pregunté de qué se trataba. Él me explicó que cuando adquiría ciertos objetos, estos venían con información. De quienes habían sido sus primeros dueños de donde las habían obtenido. Esto porque a muchos coleccionistas les gustaba contar la historia detrás de cada artículo. El hombre me comentó que estás no sólo eran unas simples máscaras, estas las habían encontrado en un mausoleo de un cementerio antiguo, los actuales dueños. Incineraron Asus antepasados para colocarlos en urnas y se deshicieron de lo que habían desechado entre ellas. Las máscaras.

12:11 Sentí un escalofrío al darme cuenta que aquellas máscaras no eran lo que yo pensaba al momento de verlas. Eran máscaras mortuorias. Aun así las pagué y me retiré satisfecho por lo adquirido. Pues serían las primeras de tantas que estarían en mi colección. El viaje de regreso a casa fue largo. Conduje por la carretera sólo acompañado por el zumbido del motor y el ocasional destello de luces de los autos que pasaban en la dirección contraria. El sol se estaba poniendo y los colores del cielo se mezclaban en tonos de naranja y púrpura.

12:55 Pero a medida que la luz disminuía. Sentía que no sólo la oscuridad de la noche me cubría, sino algo más. Las máscaras estaban en el asiento trasero, envueltas y ocultas, pero de alguna manera podía sentir la presencia de alguien o algo acompañándome en ese viaje. Sentía como si unos ojos invisibles me estuvieran observando desde el asiento trasero del vehículo. Por momentos intenté ignorarlo, concentrándome en la carretera, pero aquello comenzó a ponerme nervioso, pues de vez en cuando dirigía mi mirada hacia el espejo retrovisor, esperando en cierta forma ver a alguien de repente, sin previo aviso, algo cruzó la carretera.

13:52 Fue rápido. Apenas una sombra en mi visión, pero lo suficientemente grande como para hacerme girar el volante. Instintivamente el auto derrapó los neumáticos, chillaron contra el asfalto y antes de que pudiera reaccionar, sentí el impacto. El mundo a mi alrededor se desvaneció en una completa oscuridad y sin sonido alguno cuando recuperé la conciencia. El auto estaba volcado en una zanja al costado de la carretera. El aire se sentía pesado, cargado con el olor a metal y Tierra húmeda.

14:33 Sentía un dolor punzante en el brazo, pero lo peor era la sensación de algo frío en mi nuca. Giré lentamente y ahí estaban las máscaras esparcidas por el asiento trasero, pero una de ellas había salido de su envoltorio. Era como si me estuviera mirando directamente con su expresión vacía y mortuoria. Sentí una oleada de terror. Lo peor es que me pasó por la mente que aquellos objetos hubiesen sido la causa del accidente. Arrastrándome fuera del auto.

15:14 Pude escuchar los sonidos lejanos de un coche aproximándose. Pero mi atención estaba completamente en salir del auto y alejarme de este. Pues créanlo o no. No me sentía solo en el interior del vehículo. Mi cuerpo temblaba y por un momento sentí una presencia invisible que me rodeaba. El miedo crecía en mi interior. Me daba la sensación de que me iban a jalar mi pierna para no dejarme salir del auto. No era solo miedo lo que tenía. Era como si todo a mí alrededor de mí estuviera impregnado de maldad, algo que no pertenecía a este mundo. Fui rescatado horas más tarde, apenas consciente de lo que sucedía a mi alrededor.

16:08 Fui llevado al hospital, donde me trataron por varias heridas, pero estando ahí no me acordé de las máscaras. Sino días después que mi hermana me comentó que había llevado a mi casa los objetos que traía en el auto. Fue cuando tomé la decisión que tenía que deshacerme de ellas saliendo del hospital. Tiempo después, ya estando en casa, cada intento de pensar en cómo hacerlo sentía una inexplicable sensación de apego. Era como si algo dentro de mí. O tal vez de los antiguos dueños de las máscaras se resistieran a la idea de separarse de mí. Pero una noche el sonido de algo arrastrándose me despertó. Provenía del pasillo donde estaba colocadas las máscaras mortuorias junto con las que había antes de que las trajeran a casa.

17:09 El sonido se escuchaba como si un cuerpo se estuviera arrastrando por el pasillo. Tuve que armarme de valor por si se trataba de algún ladrón, así que bajé las escaleras lentamente, temblando y cuando me asomé al pasillo el miedo me paralizó. Las máscaras que deberían estar puestas en la pared estaban ahora esparcidas por el suelo. Sentí un escalofrío recorriendo mi espalda porque. Puedo jurarte que miré una mano intentando tomar una de las máscaras mortuorias su dueño, como fuera estaba reclamando lo que le quitaron en ese momento supe que ya no podía quedármelas si no las entregaba de vuelta al lugar de donde venían los espíritus que habitaban en ellas, terminarían por tomar lo que me quedaba a la mañana siguiente.

18:09 Le pedí a mi hermana que me llevara al cementerio de donde fueron extraídas. Condujo al bazar con la esperanza de encontrar al hombre que me las había vendido, pues en el sobre que me entregó no daba el nombre de ese camposanto. Todo fue desesperanza cuando nos informó que ni él lo sabía. Con miedo y derrotados, regresamos a casa con aquellas máscaras en la cajuela del auto. Rezando para que no nos pasara algo malo en el camino. Gracias a Dios no sucedió. No me quedó de otra que colocarlas en una caja. Las puse en una habitación que no ocupo, pero sí tengo toda la intención de deshacerme de ellas. Aún escucho sonidos por las noches y me siento acompañado por alguien que lo más seguro es que sean los dueños de estas. A pesar de lo sucedido, aún me siguen atrayendo las compras en los bazares o ventas de garaje.

19:28 Mi nombre es deyanira manso. Vivo en Mexicali, México. Lo que les contaré no han sido las únicas experiencias que he tenido al comprar antigüedades y cosas de segunda en los sobreruedas. Todo comenzó cuando vi una caja de muñecas en el rincón de aquel bazar. Siempre me ha llamado la atención lo que contengan los baúles o cajas, pues para mí eso contienen grandes tesoros. Y esa caja tenía juguetes, todos antiguos, desde muñecas que se hicieron a mano, así como juguetes de madera y aquellos que hoy en día ya no se fabrica. Las muñecas estaban apiladas unas sobre otras. Algunas con sus rostros agrietados por el tiempo. Otros juguetes se veían también en mal estado, pero aún así podría venderlos a un buen precio. ¿No llevaba el dinero suficiente para comprar la caja? Pues ya me había detenido en otro bazar, pero la dueña al notar mi interés, me ofreció un precio considerablemente bajo. Me miró con una mezcla de alivio y apuro, casi como si deseara deshacerse de la caja lo antes posible. Ella comprendió cuando le dije que no tenía ese dinero conmigo, así que acordamos que me

20:59 llevaría la caja esa misma tarde y pagaría el resto en unos días. Con el acuerdo cerrado, cargué la caja hasta mi auto sin saber en ese momento lo que llevaba conmigo. No era solo una caja con juguetes antiguos, sino algo más. Mi taller es un espacio pequeño en la parte trasera de mi casa. Todas mis herramientas organizadas en sus lugares, el aroma de la madera envejecida crean un ambiente de tranquilidad. Colocando la caja en la mesa de trabajo me dispuse a evaluar mi compra. Abrí la tapa y saqué la primera muñeca. Era de porcelana, con los rasgos apenas delineados, el cabello enredado y una grieta que recorría su mejilla. Había una docena más, cada una más deteriorada que la anterior. Sabía que con algo de tiempo y esfuerzo podría devolverle su esplendor y venderlas a buen precio esa primera noche. Deje las muñecas sobre la mesa y cerré el taller, pero antes de salir sentí una incomodidad.

22:17 Cuando apagué las luces como si hubiera alguien más en la habitación, no sé por qué motivo. Volví a encender el interruptor, como si esperara a ver a alguien en el taller, pero todo estaba igual. Me retiré haciendo planes de cómo arreglaría las muñecas. Pensé en llamarle a Sergio para que me ayudara con los juguetes de madera y la reparación de unos pequeños autos de colección. A la mañana siguiente me fui al taller a revisar el Tesoro que había encontrado el día anterior. Me di cuenta que varias muñecas necesitarían bastante reparación.

22:58 Me tomaría algún tiempo, pero con la demanda de juguetes antiguos siempre recuperaba más de lo invertido. ¿Me preguntaba cómo no se dio cuenta la propietaria del bazar de ese tesoro que tenía arrumbado detrás de aquellos muebles o quizás lo quería vender a mejor precio? De ser así, no me lo habría vendido tan barato. Entre tantas muñecas encontré una que necesitaba baterías para poder funcionar. El cable, así como la base donde se colocaban las pilas, estaba en mal estado, muy oxidado por el conocimiento que tenía en la reparación.

23:44 Pronto me di cuenta que dejaron las baterías en la base y estas explotaron en el interior de la muñeca. Lo dejé a un lado. Lo llevaría a reparación con Sergio junto con los otros juguetes que estaban por el mismo estilo. Eran juguetes eléctricos y él era el único que podría repararlos. Varios de los juguetes podrían ser funcionales en alguna repisa. Mi mente hacia números en lo que podría sacar unas buenas ventas. Una madrugada me desperté exaltada, asustada, porque sentí unas pequeñas manos que me pasaban por la cara. Pero ahí no terminó esto.

24:30 Justo estaba por levantarme para encender la lámpara. Cuando sentí como una masa de cabellos, me recorrió la pierna espantada. Por esa sensación. Di un grito de horror y me levanté de un salto para encender el interruptor en la cama. No había nada ni debajo de la colcha ni debajo de la cama. Fue entonces que mire la puerta entreabierta. Quise salir para averiguar si el gato de la vecina nuevamente se había metido por la ventana de la cocina. Mal daba un paso cuando algo se movía en la silla mecedora.

25:15 Con todo y miedo me acerqué para descubrir lo que estaba en la silla. Me llevé tremendo susto al ver que estaban las 2 muñecas sin ojos. Ya no pude dormir el resto de la noche, así que me puse a trabajar para poder vender rápido la mercancía. Apenas despuntaba el sol cuando llegó Sergio con la caja de juguetes que reparó. Su semblante no era muy bueno. Tenía las ojeras marcadas bajo sus ojos. Colocó la caja en la mesa del taller. Me avisó que esperaba que sacara buen dinero con la venta de esos juguetes, pues no la pasó muy bien.

26:00 Esa noche hubo sonidos extraños que él sabía que se trataba de algo paranormal, pues en los objetos se adhiere energía de sus antiguos dueños y esos juguetes traían al espíritu de su dueño original. El me preguntó si yo había tenido o sentido algo extraño, la verdad. No fui sincera con él y yo le dije que todo estaba bien con lo que me había dicho Sergio. Comencé a tener miedo por las noches. Cuando terminaba de hacer una reparación a los juguetes, colocaba un candado en la puerta del taller. Fue entonces que acepte lo que mi amigo me había dicho durante toda la noche.

26:50 Se escuchaba como intentaban abrir la puerta, escuchaba a los pequeños pero insistentes golpes que le daban a la puerta y como el candado se sacudía ante el cimbrar de la puerta. Así estuve por casi 3 noches creyendo que me volvería loca. En cuanto estuvo terminado el lote de juguetes, subí las fotos a los grupos o a las plataformas donde hago la promoción de mis artículos. Afortunadamente, en menos de 15 minutos tuve respuestas de los interesados, aunque se me complicó un poco, pues algunos querían comprar solo las muñecas, otros ciertos juguetes, pero era todo o nada, no pasaría otra noche de tormento como las que había pasado.

27:46 Todos los juguetes se fueron ese mismo día. Pagué a la señora del Bazar, quién me comunicó que ese tipo de juguetes le llegaban muy de seguido por si estaba interesada. Me di la media vuelta y salí del bazar. Es buen negocio, pero para poder llevar otro objeto comprado en alguna venta de garaje o bazar, primero tuve que acudir con un brujo para que desalojara lo que se quedó en mi taller. Pero eso es historia para otra ocasión. Así que cada vez que siento que sucede algo extraño en mi casa y taller, acudo al brujo antes de darle las gracias por contar mi experiencia, déjame decirte que puedo asegurarte que aquellos cabellos que sentí en mi pierna era una de aquellas muñecas.