HISTORIAS DE TERROR – 3 ESCUELAS RURALES MALDITAS (CASOS REALES)
📍¿Alguna vez has sentido que una escuela guarda algo más que silencio?En este video te presentaré historias reales ocurridas en salones, pasillos y planteles escolares que hoy permanecen marcados por lo inexplicable. Testimonios de maestros, alumnos y trabajadores que vivieron encuentros que no deberían existir.Prepárate para adentrarte en los relatos más perturbadores de escuelas, donde lo cotidiano se convierte en terror puro.Bienvenido… a Inframundo Relatos.
Descripción
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0:00 No olvides suscribirte y activar la campanita de notificaciones en caminos de Tierra que se pierden entre montes y sembradíos se encuentran pueblos con viejas escuelas rurales lejos del bullicio de las ciudades, donde existen testimonios de maestros y alumnos que hablan de apariciones. Brujas que merodean y no desean a las personas que traen conocimiento a los niños con enseñanzas para un futuro mejor. En cambio, en otras escuelas se encuentran espantos que hielan la sangre y sus sueños se vuelven pesadillas porque incluso en estos rincones apartados lo sobrenatural encuentra un lugar.
0:56 ¿La cuestión es usted que haría si fuera profesor o maestra de estas escuelas? ¿Soportaría el horror? Lo leo en los comentarios y sin más comenzamos con estas tétricas historias. La bruja del pueblo, basado en la anécdota real de Soledad Domínguez.
1:37 ¿Qué tal comunidad? Hay personas en las comunidades donde parece que ni Dios se acuerda de ellas, donde el día a día es muy rutinario. Y las personas que las habitan parecen conformarse con lo que la vida les depara a lo largo de los años. En cambio, algunos se van de las comunidades para labrarse un futuro en alguna ciudad porque no desean que sus hijos tengan las mismas oportunidades que ellos, pero pues hay gente que no permiten que estas personas mejoren económicamente. Ya sea como conocimiento que es el estudio, mi nombre es soledad Domínguez, vivo en el estado de Sinaloa, México, soy docente desde hace ya más de 17 años, eran mis inicios como maestra, al principio no encontraba plaza alguna hasta que un amigo me ofreció trabajar en esa Comunidad. Le seré sincera, me dio miedo.
2:46 Y eso que en el país no estaba la inseguridad como hoy en día, pero necesitaba ese trabajo para poder ejercer como docente, así que tome lo necesario para pasar un mes en ese pueblo. Mi padre me dijo que si veía algo extraño, algo que no me gustara, dejara todo y me regresara, que ni él ni mi madre me iban a tomar a mal mi regreso. Conduje por casi 2 horas. A la siguiente ciudad, después me dirigí a Siqueiros para conducir por otras horas hasta llegar a aquel pueblo. No fui recibida por ningún padre de familia, ni siquiera por el Comisariado.
3:31 ¿Tuve que tocar algunas puertas hasta que di con un pequeño abarrote y ahí me entregaron unas llaves y me dijeron, dónde estaba la casa donde me podría quedar? Don Israel, que era el dueño del establecimiento, me dijo que el pueblo se quedaba a oscuras, que mejor no saliera de la casa. Así escuchara lo que escuchara. Yo, con cierta burla, pero más nerviosa que otra cosa, le pregunté que si ahí espantaban. El hombre no me dio información, solo me dijo que ya pronto lo averiguaría. Terminé de conducir por la estrecha calle. La casa parecía salida de otra época, estaba en pésimas condiciones, pero era eso o a pasar las noches en mi camioneta.
4:24 Una mujer se me acerco cuando estaba bajando mi maleta. Su nombre era Teresa, me llevaba un poco de comida para esa noche. Me informó que ella era quién le preparaba los alimentos a los foráneos que llegaban al pueblo. Le di las gracias y me presenté. Le pregunté dónde quedaba la escuela y me señalo una casa. Me dijo que allí encontraría lo necesario, que ella la tendría abierta el día de mañana, pero me aclaró que no me desesperara si los niños no iban a clases. La mujer no habló más y me dejó para que me instalara.
5:06 Esa noche se escuchaban muchos sonidos extraños. Pero pensé que eran los ruidos del campo. Esa noche me quedé dormida muy pronto. Hacía algo de calor y deje un poco abierta la ventana para que entrara el viento fresco de la madrugada. No había ruido en la casa. Todo estaba en silencio, sólo los grillos que se escuchaban a lo lejos. Eso pareció arrullarme. Pues cuando menos pensé, ya casi amanecía. Me acomodé un poco para dormir nuevamente. Un sonido que al principio sonó leve, se escuchaba cerca de la ventana entreabierta.
5:52 Sonaban como golpecitos suaves, repetidos, como si alguien tocara con una piedra. Me incorporé en la cama, algo confundida al abrir los ojos. Me descontrolé un poco, pues no reconocí la casa hasta que recordé donde estaba. El golpe de la piedra era constante en el vidrio y vi la silueta de algo pegado. En este era el rostro de una mujer, aunque no se distinguían bien sus rasgos, pues no amanecía del todo, me quedé observándola con cierto miedo.
6:33 Unos minutos fueron los suficientes. Para tomar la decisión de no dejar nuevamente la ventana entreabierta, la mujer se fue, la VI perderse entre la maleza. Pensé que tendría su casa fuera del pueblo, que quizás sabía que había llegado la nueva maestra y que mandarían Asus hijos a la escuela. Pero no era así porque cuando me presenté en la casa, que fungía como escuela. Había alrededor de solo 15 niños. Los demás trabajaban con sus padres en el campo, así que tendría que hablar con ellos para que pudieran estudiar.
7:15 Por las tardes. A uno de los alumnos le pregunté quiénes eran los que vivían en las afueras del pueblo, sobre todo donde vi a la mujer, pero el pequeño me dijo que por ese sitio no vivía ningún niño por ese lado del monte. Solo vivía una bruja, que era mejor que no me metiera con ella. Pensé que sólo eran cosas de gente de pueblo, que era porque esa señora estaba loca y que así se referían a ella para saber de quién se trataba. Pero no era así. El Niño me contó que esa era una bruja que se le veía hacer sus cosas extrañas en el monte.
8:03 Que ayudaba a personas para que les fuera bien con las cosechas. Pero al final me dijo algo que me hizo estremecer. No toleraba a los maestros. No quise hacer caso de lo que me dijo mi alumno, pero a cómo pasaba el tiempo las cosas se iban poniendo muy extrañas. Veía a esa vieja loca echando sal a la entrada de la escuela. Dejaba animales muertos y cuando menos lo esperaba, salía de algún callejón y me arrojaba toda clase de inmundicias gritándome que me largara del pueblo. Lo que me molestaba de todo esto es que a ninguno de sus habitantes le importaba lo que esa mujer me estaba haciendo. Miraban a otro lado.
8:55 Nadie le dijo una sola palabra, ya tenía 20 días en ese pueblo. Y no había un solo día que aquella maldita bruja me hiciera una de sus brujerías. Un viernes por la tarde, cuando finalizaron las clases, me dirigía a casa y me acompañaban 3 de los niños que vivían a unas casas de la mía. La bruja no salió al paso y los niños gritaron corriendo a su casa y me quedé con esta, quien me aventó un gato amarrado de las 4:00 patas sin ojo. Y me gritó que tampoco tenía lengua, que así me quedaría yo si no me largaba de su pueblo, que tomara mis cosas y saliera de él en esa misma tarde.
9:43 Si no lo hacía, ella se encargaría de mí, como lo había hecho con los otros maestros que habían llegado al pueblo. Eso me asustó mucho. Pues en los ojos negros de la mujer se veía el odio y cuando me dijo que nosotros solo traíamos ideas tontas y vanas a la gente, miedo con lo que nosotros llamamos educación, pues en los libros de historia solo traíamos muerte y enfermedades que invadían la mente de los niños. Seguí caminando a la casa y escuchando los gritos de blasfemias que me decía la mujer cuando llegue a casa. Esta estaba toda desordenada y apestaba horrible, justamente el mismo lore hediondo de la escuela. El primer día que impartí clases no quise saber si era una loca o una bruja de verdad.
10:38 Tomé mis cosas y las eché a mi camioneta. Salí de ese pueblo para jamás volver. Mis padres se asombraron al verme, me veía demasiado delgada. Mi rostro parecía el de una mujer anciana. No estaba nada bien, mi padre me llevó con un amigo curandero de él y el señor me dijo que por poco y no la contaba, le conté lo acontecido en el pueblo y me dijo que esa gente vive de esa manera y que no había manera de hacerles entender que los niños no deben vivir en la ignorancia de no aprender a leer y sacar cuentas, pues uno no sabe a dónde te lleva la vida. La bruja echaba brujerías a la pequeña escuela del Pueblo. La gente adulta lo sabía, pero por miedo no le pusieron un alto a lo que hacía esa maldita mujer. Las calaveras, historia de terror basada en hechos reales. El Ejido está rodeado por campos secos y algunos árboles dispersos y las parcelas de las siembras se ve desde cualquier parte Del Ejido.
12:03 Trabajé como velador en una escuela rural. Los ejidos no están muy lejos uno de los otros, pero siempre hay uno que otro que no le gusta trabajar y que cree que lo que tienen los demás tiene derecho a ello. Mi nombre es Abel Angulo. Lo que les voy a contar sucedió a principios del año 2001. Los padres de familia, incluyéndome, en ese tiempo hicimos lo que para nosotros era esencial para nuestros hijos. Por medio de cooperación, rifas y todo lo que estaba a nuestro alcance, se compró lo más moderno de ese tiempo para que nuestros hijos tuvieran estudios. El terreno donde se construyó la escuela fue donado por uno de los hombres más pudientes del pueblo, pero se sabía que en ese terreno había algo de historia y no una buena, sino de que ahí se habían encontrado varios cuerpos. Algunos dijeron que habían sido unos ladrones de ganado que los ejecutaron y los enterraron ahí.
13:17 Otros que simplemente eran unos migrantes intentando llegar al vecino país del norte, pero cuando se encontraron con las calaveras enterradas era como si se hubiese despertado, algo que trajo ciertas apariciones y cosas extrañas cuando los alumnos comenzaron a estudiar ya terminada la escuela, con aulas pequeñas, con paredes pintadas. Un patio con columpios y resbaladillas y al fondo los baños de los niños. Desde el primer día de clases, algunos de los niños que asistieron contaban que en el baño de los varones habían visto unas calaveras. Pensamos que era una broma de los niños, pero con los días hasta los 2 profesores que venían a impartir las clases también comenzaron a contar lo mismo. La verdad es que nadie quería creer en esas apariciones. Trajimos a un sacerdote de la ciudad para que bendijera la escuela, creyendo que con eso las calaveras Descansarían en paz.
14:29 Pero fue todo lo contrario. Las apariciones sucedían una o 2 veces por día, pensando algunos padres que quizás era algún gracioso, tratando de espantar a los niños. A los maestros para que dejaran el aula sola y así poder llevarse las máquinas de cómputo que con tanto sacrificio compramos. Así que nos organizamos para que algunos padres se quedarán a verla en la escuela. Yo fui uno de esos que se ofreció para ellos. Era una semana completa, luego a otros padres hasta que me tocara de nuevo mi turno. Esa primera semana me llevé el susto de mi vida. Jamás había visto algún fantasma, alguna aparición que por poco me hizo orinarme en los pantalones. Las primeras noches transcurrieron en completo silencio.
15:29 El único sonido era el ulular de los grillos y el crujir de la madera que limitaba el terreno con un gran llano. Que quedaba detrás de la pequeña escuela. Me habitúe a caminar con mi linterna revisando los 2 únicos salones. A veces escuchaba ruidos que atribuí a ratas del campo o al aire golpeando las ventanas, pero poco a poco comenzaron a ocurrir las apariciones de las calaveras. Todo empezó en el mismo lugar, los sanitarios de los niños. Me había acercado una madrugada porque escuché algo que sonaba como un portazo.
16:14 Al entrar el aire se sentía pesado, como si la humedad se hubiera concentrado de golpe. La linterna iluminó los lavamanos y las puertas de Fierro. Entonces lo escuché un arrastre metálico que se perdía como un eco fuera del baño. Eran cadenas que golpeaban el piso. Salí rápido, pero no vi nada. Regresé al aula con un malestar difícil de explicar. Al día siguiente los niños llegaron a clases y noté cómo evitaban entrar a ese sitio. Algunos ni siquiera se atrevían a mirar hacia la dirección del baño.
17:00 ¿El docente me preguntó, qué tal mi noche? Le comenté que había estado tranquilo, nos despedimos y fui a casa a dormir un poco y les comento que mi humilde casa está frente a la pequeña escuela. La siguiente noche fue que me ocurrió. Fue mucho más clara. Eran finales del mes de octubre. El frío y el viento recorrían El Ejido levantando polvo al llegar cerca de los sanitarios. Sentí como si todo a mi alrededor se detuviera. Solo había un silencio que me lastimaba los oídos y me sentía algo mareado. Avancé con la linterna temblando en mi mano y fue entonces que las vi eran cabezas humanas, huesos blancos que parecían flotar en el aire sin cuerpos que las sostuvieran y estaban suspendidas a diferentes alturas. Algunas cerca del techo, otras apenas rozando el suelo. Sus mandíbulas se abrían como si exhalaran lamentos que no podía entender el arrastre de cadenas.
18:17 Eran un peso que no se veía. No supe cuánto tiempo permanecía allí paralizado. No podía moverme. Mi mente no lograba reaccionar. La linterna temblaba tanto en mi mano que apenas iluminaba de manera fija. Cuando logré retroceder, sentí que mi cuerpo no me respondía del todo, como si algo me hubiera drenado la fuerza. Pensé en mis hijos en que ya habían visto las calaveras. La verdad es que no les creí, así como muchos padres de familia no lo hicieron. Le conté a mi esposa que era verdad lo que los niños decían, ella se persignó y me comentó que deberíamos de traer nuevamente al sacerdote, algo en lo que estuve de acuerdo y lo comentaríamos en una de las juntas que hacemos cada fin de mes, pero para la noche del 2 de noviembre las calaveras se volvieron a ser presentes.
19:25 Esa noche la mayoría estaba en el cementerio con nuestros muertos. Yo estaría unas horas en la escuela y después sería relevado por otro padre para que pudiera ir al cementerio con mi familia. El cielo estaba cubierto y la Luna no alumbraba nada. Caminaba con la linterna hacia el baño porque los ruidos habían comenzado de nuevo. Esta vez eran lamentos prolongados. Como gritos apagados. Cuando llegué, el viento sopló con fuerza y la puerta del sanitario se cerró de golpe. ¿Detrás de mí, la luz de la linterna, parpadeo?
20:06 Y ahí estaban otra vez. Las calaveras flotaban más cerca de la puerta que la vez anterior. El aire se volvió helado y cada respiración mía era un esfuerzo. Podía distinguir las grietas en los huesos, los dientes amarillentos, los huecos oscuros en las cuencas de sus mandíbulas abiertas. No salía un sonido humano, sino algo parecido al lamento de animales heridos entonces a que de una bolsa, lo que mi esposa me había entregado unas veladoras para que las colocara en el lavado del sanitario.
20:50 Ella estaba segura de que lo que necesitaban eran los, pues los albañiles las habían sacado de su eterna morada una tumba. A final de cuentas. Encendí las velas, crece un padre nuestro y un avemaría. Salí de ahí apresurado cuando pude abrir la pesada puerta de Fierro. Cabe aclarar que eso. No fue suficiente para que esas calaveras dejarán de aparecer en la escuela. No tenían intención alguna de irse a descansar, ni siquiera cuando el sacerdote volvió para echar agua bendita nuevamente en la pequeña escuela Del Ejido. Mis hijos, al igual que los demás niños, terminaron sus estudios hasta la secundaria y las calaveras siguen apareciéndose hasta el día de hoy. Como les comenté, vivo frente a la escuela rural Del Ejido. A veces en las madrugadas, cuando me despierto me levanto y he visto como las luces de las lámparas se encienden y se apagan.
21:57 No es algún fallo en la instalación, eso se los puedo asegurar. Las calaveras encontradas en ese terreno están depositadas frente a la cruz del perdón a la entrada del cementerio. Pero creo que no les gusta ese sitio. Saludos a todos y gracias por contar mi experiencia, el espanto de la escuela basado en una anécdota real. Mi nombre es UMA Durán.
22:40 Me desempeño como la señora que limpia la escuela. Así me conocen todos. Es una escuela primaria, durante la mañana y por la tarde funge como secundaria. Esta escuela desde que la construyeron está embrujada. Nací en este pueblo en el año de 1979. En ese tiempo no había escuela, nos teníamos que trasladar a casa de una señora que nos daba la enseñanza necesaria. Ningún maestro de otro pueblo o ciudad venía a impartir clase. Pero con los años eso fue cambiando.
23:21 Yo tenía 17 años. En ese tiempo, cuando sucedió una desgracia a las afueras del pueblo había un terreno. Se decía que ahí había habido una casa, pero que a esa familia las desvivieron unos bandoleros. Esto en los años de 1950 nadie construyó casa alguna. El pueblo se extendía, pero a ese sitio que con los años prácticamente iba quedando dentro del pueblo, en ese mismo terreno encontraron a 2 hombres ya sin vida. Nadie los conocíamos, nadie supo de dónde habían venido, los sepultaron en el panteón y conforme pasaron los años uno se va olvidando de ciertas cosas hasta que con lo que les voy a contar.
24:14 Uno tiene la creencia que se trata del alma de aquellos difuntos. Yo tenía ya 20 años y 2 chiquillos. El que era mi marido. Se fue un día a la ciudad y jamás se regresó ni cómo buscarlo, así que me ofrecieron el trabajo en esa escuela que ayudara con la limpieza. Y tendría sin faltar un salario y además de que estaría al pendiente de mis hijos, yo hago la limpieza 2 veces en el día, en la tarde para cuando lleguen los chicos de la secundaria y en la noche para el día siguiente.
24:56 Cabe aclarar que lo que les contaré, ningún niño del pueblo había tenido experiencia con algún aparecido, excepto don Antonio. Un maestro retirado que en ese tiempo llegó al pueblo a visitar a un pariente y se quedó por 2 años impartiendo clases, pero los espectros de aquel lugar hicieron que prácticamente saliera huyendo del pueblo. Las 2 primeras semanas, sólo en la mañana iba a hacer la limpieza al aula, pero después en las tardes para no madrugar e ir a hacer el aseo en este lado de la Sierra Potosina.
25:36 El ambiente es agradable. En las tardes comienza a refrescar, pero esa tarde que aún me encontraba Aseando el aula. Sentí que de pronto el viento atravesó el lugar y escuché gemidos que se mezclaban con el aire. Era como si varias voces se hicieran presentes. Comencé a buscar por todos lados, pero me encontraba sola. Sentí. Como una mano fría me tocó el hombro. Me dio mucho miedo, pues volteé y no había nadie conmigo. Salí corriendo sin mirar atrás, con el corazón latiéndome fuerte en el pecho. Sentía las piernas como gelatina. Cuando caminaba apresurada hacia la puerta, la verdad, sentía como eso que me tocó el hombro.
26:32 Venía detrás de mí. Pero el miedo me hizo no voltear hacia atrás y caminar lo más rápido que me permitía el miedo. Llegué a casa espantada. Estaba torpe al hacer la cena para los niños. Aún podía sentir mi hombro frío, como si la mano de aquel ser la tuviera sobre mí. Esa noche casi no dormí. No supe a qué hora lo hice. Fue cuando Jesús, mi hijo mayor, me despertó diciéndome que ya era tarde para irse a la escuela. Me levanté como pude. Llevé a los niños a la escuela, ahí estaban todavía mis cosas para limpiar.
27:16 Le pedí disculpas al profesor y terminé a medias la limpieza, pero al mediodía regresaría para limpiar bien. No tenía intención de regresar muy tarde. Pues no quería que me volvieran a espantar, pero me di cuenta que no importaba la hora del día, si era por las mañanas o cuando el sol estaba en lo más alto. Lo que fuera que hubiese en esa escuela me siguió espantando por un rato, pero el que se llevó la peor parte fue el maestro. Se le veía el horror en sus ojos. El día que se despidió de mí estaba consternado.
27:59 Muy temprano fue a dejarme las llaves del aula. Ya no podía quedarse más en el pueblo. ¿Daría aviso a la sep para que mandaran a otro docente? Me contó que el día que había estado lloviendo mandó temprano a los alumnos Asus casas. Recuerdo que me dijo que si el día seguía así, no fuera a asear el aula. Pues con tanta lluvia no se vería limpia. Revisaba los exámenes. Cuando comenzó a sentir un frío extraño, miró hacia la puerta, pero esta se encontraba cerrada, al igual que las ventanas. Siguió con lo que estaba haciendo y el ambiente se comenzó a impregnar a un olor muy desagradable. A una persona muerta.
28:51 Caen en descomposición. El aroma fétido no le permitió seguir con lo que estaba haciendo. El olor era tan desagradable que sintió náuseas, sus ojos blancos sin vida. El espanto mostraba partes de los huesos, falta de piel y carne en él, moviéndose torpemente. El docente me dijo que la ropa que traía aquella aparición no era de esta época. La descripción que me dio pareció golpearme fuertemente. Así estaba vestido uno de los hombres que encontraron años atrás en ese terreno. La voz del profesor se quebró, le temblaban sus manos y no siguió diciendo lo que le había pasado hasta el miedo de ver un aparecido.
29:44 Puede quebrar a un hombre como aquel que salió huyendo del pueblo y jamás se regreso. Ni siquiera a sepultar a su familia cuando falleció 3 años después de que él se fue. Todos se preguntaban por qué se había ido, pero si yo les contaba, nadie me lo iba a creer, ni siquiera lo que me había sucedido a mí. Mis tardes en la pequeña escuela no volvieron a ser las mismas. No quería quedarme sola mientras hacía la limpieza. Pero tampoco quería tener a mis hijos conmigo para que me hicieran compañía, pues si ese ser nuevamente se manifestaba estando ellos ahí los marcaría como lo hizo con el profesor. Fue hasta que le dije a mi comadre que me acompañara un ratito poniendo la excusa de que no quería estar sola y que platicando con alguien se me iba más rápido. El tiempo la comadre se quedó conmigo. Como alrededor de unos 10 minutos ya estaba por terminar cuando la vi quedarse petrificada en la entrada del aula válida, estaba por preguntarle qué le ocurría cuando dio un grito que retumbó por todo el salón. Se dio la vuelta y la vi cómo corría como loca para el pueblo. No sé cuánto tiempo me quedé ahí
31:14 parada sin poderme mover. Sabía que el espanto estaba detrás de mí, pues comencé a sentir ese frío que sentí la primera vez que se me manifestó. Pero esta vez fue diferente, pues sentí un golpe en mi espalda. Fue tan fuerte que caí al suelo y se lo intento por levantarme, pero sentí cómo tomó mi tobillo y no me soltaba. Sentía una mano fría, huesuda. Faltante de carne y piel en ella comencé a llorar y rezar para que me soltara, pero apretaba cada vez más. No supe en realidad que me sucedió, pues desperté en la cama de mi casa.
32:03 La comadre llegó hecha un manojo de nervios en su casa y le contó al compadre lo que había visto. Él y su hijo mayor no le creyeron, pero ella lloraba. Les pidió que me fueran a ayudar. Me encontraron desmayada en el suelo, no sentía mi tobillo y parte de mi pierna estaban muy frías. Me revisaron y tenía las marcas de una mano. Me dejó unos verducos en la piel. Mi compadre fue a buscar a doña consuelo, la curandera del otro pueblo. La señora traía unas hierbas que me dieron a beber en un preparado. Me dijo que me curaría de espanto. Le conté lo que había visto, lo que le había pasado al maestro, que por eso se había ido.
32:57 Ella dijo que sabía lo que había en la escuela, que malamente habían perturbado el descanso de esos que allí estaban sepultados. Pero eso pasa con el capricho de algunos. El perturbar a los difuntos no es un juego, pues empiezan manifestándose, pero después pueden llegar a lastimar a los vivos justamente como lo habían hecho conmigo. La Tierra necesitaba ser purificada para que lo que allí espantaba se tranquilizara por algún tiempo o que la escuela se construyera en otra parte.
33:41 Obvio, eso nunca sucedió. Poco a poco, doña consuela me fue curando de espanto aquello que ahí se aparece. Lo hace a veces pasando desapercibido, pero en otras ocasiones me hace correr y no querer enfrentarlo nuevamente con alguna oración. Hace algunos años que ya tenemos otros profesores, los cuales hasta hoy ninguno de los 2 ha visto ni sentido. Aquella presencia, querida Comunidad, espero que ésta entrega les haya gustado. Es un honor para mí pasar un buen rato con ustedes.
34:25 Muchas gracias por abrirme la puerta de su hogar. Por favor, no olviden dejarme sus comentarios. Esto nos ayuda a seguir trayendo mejor contenido. Me encanta leer sus experiencias y conocernos un poco más. Si el video les gustó, por favor, no duden en compartirlo con sus amigos. Esto nos ayuda a llegar a más personas y que la Comunidad siga creciendo. Un abrazo muy fuerte. Nos vemos en una próxima entrega. Esto fue inframundos relatos.
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