Jan. 20, 2023

HISTORIAS DE CAMPO (Historias de Terror)

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Inframundo Relatos De Terror
HISTORIAS DE CAMPO (Historias de Terror)

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0:01 La vida del campo no es fácil y todos los que crecimos o aún hacemos esta vida lo sabemos. El levantarte durante la madrugada, trabajar toda la jornada bajo el sol ardiente o el frío duro, sin importar el clima, son sin duda cosas que uno jamás olvida. Sin embargo, esto es bueno. Pues nos va forjando a través del tiempo y nos ayuda a ser personas inculcadas al trabajo y sacrificio. Para nosotros no hay nada más gratificante poder ver lo obtenido gracias al sacrificio hecho.

0:44 Por otro lado, vivir aquí nos da una paz inimaginable, el contacto con la naturaleza, el respirar aire puro. El ver crecer a nuestros hijos rodeado de lo mismo es una paz que no se puede conseguir en otro sitio. Nuestra mayor actividad es bajo el sol, pues trabajamos hasta que la luz del día lo permita y durante la noche. Es el momento en el que la tranquilidad de saber que hemos cumplido una jornada más nos llena de satisfacción. Bueno. No todo es durante la noche, en ese horario es cuando nosotros descansamos, pero también es cuando otras cosas comienzan su mayor actividad.

1:31 A continuación les contaré una de las tantas historias que tengo que compartirles y espero que también les sirva de enseñanza, el duende del corral, historia basada en una anécdota de Mauricio. Escrito por Jesús Guzmán para Inframundo, relatos, yo soy Mauricio vivo en pleno campo, en un pueblo lejano de Jalisco.

2:15 En aquellos tiempos yo tenía 17 años. Recuerdo que todo empezó cuando nuestra finca comenzó a crecer económicamente. Cuando el fruto de nuestro trabajo comenzaba a relucir, ya desde hace días, notábamos que nuestros animales tenían actitudes extrañas durante toda la jornada, mayormente durante la noche. Por momentos se ponía nerviosos. Se asustaban por algo. En especial, los animales que teníamos en el corral eran las 3:00 de la tarde, plena siesta. Nos encontrábamos junto a mi padre y hermanos trabajando en el campo que está a unos metros de la casa. Se nos había acabado el agua, así que yo regresé a casa a buscar más.

3:02 Se la pedí a mi madre, quien junto a mi hermana cosían ropa mientras salía de la Casa para regresar al campo. Escuché a uno de los animales que hacía un ruido en el corral. Los perros no dejaban de ladrar en esa dirección. Me acerqué y vi que todos estaban inquietos. Me metí dentro del corral y en un rincón estaba aquella pequeña cría e inexplicablemente todos los demás se alejaban de él. Cuando estuve a un lado, vi que tenía una pata atada a un palo que sostenía el telar. Estaba atado a una piola hecha con finas ramas de árbol. Mire hacia mi alrededor, tratando de encontrar quien haya hecho eso, pero no había absolutamente nadie. Mientras que pensaba en quién lo podría haber hecho, me puse a desatarlo en ese momento.

4:01 Sentí que algo me golpeó en la espalda. Me di la vuelta y vi un pequeño terrón de Tierra en el suelo, pero no había nadie. Continué desatándolo y me volvieron a golpear. Giré y vi que ya había varios terrones cerca mío. Una vez que solté al animal, me dispuse a salir del corral y cuando estaba a punto de cruzar la tela, sentí nuevamente un terrón golpeando mi espalda. Me di la vuelta inmediatamente y ahí lo vi. Era un duende, estaba parado junto a uno de los palos del telar. No medía ni 1 m de altura.

4:44 Tenía una cara arrugada como la de un anciano y un gran sombrero que lo cubría. Vestía solo unos zapatos. Sus manos y pies eran enormes y de color oscuro, como si estuviera quemado. Sus ojos eran negros y me miraba con una maldad que jamás había visto antes. Mientras levantaba el otro terrón para arrojarmelo, comenzó a reírse a carcajadas. Yo me di media vuelta y corrí hacia la casa. En esos momentos llegaba también mi padre y mis hermanos para saber porque yo demoraba con el agua. Al verme así, tan espantado, me preguntaron qué sucedía. Yo temblaba del miedo y apenas podía hablar, pues nunca había visto a un duende.

5:35 Les conté lo ocurrido y todos nos dirigimos hacia el corral, pero ya no había nadie. Sólo vimos unos terrones que rodeaban unas huellas dejadas por aquel ser. Durante el resto del día estuvimos hablando de eso. Mi madre estaba preocupada por el susto que me dí. Mi padre me animaba diciendo que no sería la primera vez que lo vería. En cambio, mis hermanos sólo se dedicaban a burlarse de mí durante todo el día. Pero lo que les pasó esa noche les quitaría esas ganas de reírse. Eran como las 12:00 de la noche, más o menos cuando comencé a escuchar el balar de una cría.

6:18 Nuevamente me levanté de la cama rápidamente y cuando estaba a punto de salir de mi habitación, vi salir de la casa a mi padre con un rifle en sus manos. Salí y ya estaba ahí. Mi madre, mi padre, se dirigía hacia el corral junto a mis hermanos. Desde la puerta de la casa podía ver que mi padre estaba desatando a aquel animal. Parecía que ese duende lo había atado de nuevo. Yo comencé a acercarme también cuando de pronto vi caer a uno de mis hermanos mientras gritaba algo lo jalaba de sus pies y lo arrastraba por todo el piso. Lo soltó e inmediatamente tiró al piso a mi otro hermano y lo alcanzó a arrastrar también.

7:07 Ellos gritaban espantados cuando de pronto mi padre comenzó a insultar a aquella cosa y a dar disparos al aire, hasta que pudo soltar a uno de mis hermanos. Como pudieron, se levantaron y corrieron rápido a la casa. Ya adentro contaron que ellos también pudieron verlo. Era el mismo hombrecito que se me había aparecido en la tarde. Esa noche nadie pudo dormir, los días pasaban. Y aunque nadie lo volvió a ver, las cosas raras seguían sucediendo. Los animales se inquietaban, nos tiraban terrones cuando pasábamos cerca del corral y de vez en cuando encontrábamos atados a los palos a los animales más pequeños.

7:55 Mi padre nos decía que iría a buscar algún curandero para que viniera a limpiar la casa, pero pasaban los días y no lo hacía. Mientras tanto, nosotros moríamos de miedo, pues aquella cosa no nos dejaba ni dormir. Arrojándonos piedras a los vidrios de las ventanas durante la noche, cuando ya habían pasado unas cuatro semanas de las primeras apariciones, las cosas ya eran preocupantes. Por las mañanas, los utencilios de la cocina aparecían tiradas por todo el piso, las ventanas quebradas por aquellos terrones. Los animales comenzaban a aparecer atados en medio del monte e incluso el rifle de mi padre había desaparecido. Un día en plena siesta, nosotros nos encontrábamos en el campo. Mi madre y mi hermana estaban lavando la ropa en la casa. El tendedero estaba en el patio que se encuentra al salir de esta y cuando mi hermana se dirigió hacia allí para colgar la ropa.

9:02 Vio que en el suelo del lugar estaba lleno de terrones. Inmediatamente supo de quién se trataba. Asustada, comenzó a mirar a su alrededor, pero no vio a nadie. Estaba ya colgando la última prenda. Cuando sintió que la soga se comenzó a mover espantada. Se hizo unos pasos hacia atrás y al mirar hacia un lado pudo ver que era aquel duende. Que se balanceaba colgándose con sus manos en aquella soga, como si se tratase de un columpio, ella comenzó a gritar desesperadamente. Recuerdo que mi madre nos contó que al escuchar los gritos de mi hermana salió corriendo hacia el patio y, horrorizada, vio como aquel duende arrastraba a mi hermana tomando la de los cabellos. Corrió desesperada para auxiliarla. Aquel duende la soltó y se fue corriendo, metiéndose al corral. Desde allí se burlaba a carcajadas. Nosotros escuchamos los gritos a lo lejos y decidimos correr hacia la casa.

10:14 Apenas llegamos. Vimos a mi madre, que tenía en sus brazos, a mi hermana. Recostada en el piso, lloraba desconsoladamente. Aquello fue lo que hizo estallar la ira de mi padre. Y enfurecido se metió al corral a buscar a aquel duende. Pero ninguno de nosotros lo podíamos ver. Simplemente se podía escuchar en el aire la risa burlona de aquel ser. Ese mismo día fuimos al pueblo y trajimos a un curandero, quién por cierto, apenas llegó. Nos dijo que había una presencia mala en el lugar, tomó un recipiente de barro, le echó algunas hierbas. Y prendiendole fuego comenzó a recorrer toda la casa, pero fue en la entrada del corral donde se detuvo, dejó sus cosas sobre el suelo y pidió permiso para entrar. Recuerdo claramente que apenas ingresó. Se dirigió directo hacia el palo que sostenía el telar. Justamente aquel duende apareció Por Primera Vez. Aquí está el trabajo, nos dijo.

11:26 Nosotros no entendíamos nada, pero él se agachó y sacando un cuchillo de entre sus ropas, comenzó a cavar justo al lado de aquel palo. Quedamos sorprendidos cuando vimos que de allí sacó un pequeño pedazo de trapo atado a una cuerda y en su interior había restos de lo que parecía ser un animal muerto. Pero sin duda, lo que más nos aterró fue ver entre esas cosas. Un pequeño muñeco similar al duende que nos atemorizó en todo ese tiempo. Lentamente nos comenzó a decir que todo eso se trataba de un trabajo de brujería. Alguien nos había hecho eso para que nosotros abandonáramos el lugar y por obvias razones comprendimos que era porque a nosotros nos empezaba a ir bien.

12:19 Jamás supimos quién fue. Y aunque el Curandero le quiso revelar el nombre a mi padre, él se negó a saberlo. Ese día, el brujo hizo un ritual y quemó el trabajo que encontramos en el lugar. Desde aquella vez. Y gracias a Dios, nunca más supimos de ese duende. Aunque sí vivimos muchas experiencias más que incluso hasta el día de hoy sigo viviendo, pero eso se los contaré en otro momento. Por ahora les comparto esto para que sepan lo que la envidia es capaz de hacer. Muchísimas gracias por contar mi historia. Buenas noches hasta la próxima, la casa de mi suegra.

13:20 Historia basada en la anécdota real de Angélica Segura cordova, escrito y adaptado por Jesús Guzmán para Inframundo. Relatos. Buenas noches Alejandro, un saludo para ti y todos los que forman parte de tu canal. Quiero que sepas que me encantan las historias que compartes y no me pierdo ningún video. Me llamo Angélica y en lo particular casi no me han sucedido cosas raras o paranormales tan fuertes como las que escucho de tus seguidores, pero agradezco. ¿A que la gente comparta sus experiencias? Pues gracias a ellos me di cuenta que yo viví algo similar a lo que algunos de ellos dicen.

14:23 Primero pensé que simplemente lo había imaginado, pero hoy sé que fue real. Tengo 23 años, soy originaria de Tabasco, México, pero desde hace 2 años radico en Ensenada, Baja California. Allá en mi pueblo conocí a mi esposo y procreamos 3 hijos. Como todo matrimonio joven e irresponsable, nos pasábamos peleando por todo. Nosotros vivíamos en la casa de sus papás por varios años y al lado de esta estaba la casa de su abuelita. Con ella vivía el abuelo y un tío, hermano de mi suegra.

15:05 Cada vez que nos peleábamos, gritábamos mucho y lo maldecía. Por supuesto que todas esas peleas las escuchaban ellos. De repente empezaron a pasar cosas muy raras. Precisamente cuando a mi hija le compré una andadera, ella y el mayor solo se llevaban un año y 2 meses. Se peleaban todo el tiempo por la andadera. Está tenía música todo el día, era pleito con ellos. Cuando llegaba la noche cerraba yo la andadera y la metía debajo de la cama de un mueble que estaba a un lado de la misma. Una noche, cuando ya estábamos todos dormidos, me desperté al escuchar la canción que tiene la andadera.

15:52 Desperté a mi esposo y le pregunté si también la escuchaba, a lo que él me respondió que no, y eso a mí me dio muchísimo miedo. Luego le dije que yo sí la escuchaba sonar. Entonces decidimos revisarla, pero al voltearnos a ver la Andadera este estaba en su lugar apagada. Mi esposo insistió en que no pasaba nada y que me durmiera. Y así lo hice al día siguiente, durante la tarde en que llegó mi suegro del trabajo. Mientras platicábamos el me preguntó si estuvieron despiertos los niños hasta muy tarde durante esa noche.

16:33 A esto yo le respondí que no, que ellos se durmieron. Temprano. Me miró sorprendido y entonces me volvió a preguntar quién estaba jugando con la andadera. Entonces incluso me aseguró que él y mi suegra escucharon la música y pensaron que tal vez eran los niños. Yo le conté que también la había escuchado. Pero junto con mi esposo habíamos revisado la andadera y estaba en su lugar. Luego mi cuñada, que dormía en la sala, contó que una noche en que su esposo no llegó a dormir, vio a un niño que corría por toda la sala. Incluso asegura que veía cómo se acercaba a sentarse junto a ella en los momentos en que ella se hacía la dormida.

17:20 En otra oportunidad, mi suegra se encontraba acostada en una hamaca durante una tarde y vio que aquel niño pasó corriendo junto a ella y se metió a su cuarto. Ella se levantó rápidamente y lo fue a buscar pensando que se trataba de uno de mis hijos, pero al llegar al lugar no encontró a nadie. Fue a preguntar si nosotros ya habíamos regresado, pues ese día me fui a la casa de mi mamá. A lo que mi cuñada le respondió que no. Otro día para las fechas de Día de Muertos también me fui a casa de mi madre. Dejé mi cuarto cerrado y la cortina abajo de la única ventana que tenía en la habitación. Esa ventana daba hacia la cocina de la abuelita de mi esposo y desde ahí se podía ver mi cuarto. Por obvias razones, la ventana estaba a punto de anochecer. Y mi suegra estaba con su mamá.

18:22 De pronto pudo ver cómo alguien se asomaba haciendo de lado la cortina de la ventana. Ella se dirigió a la habitación pensando que ya habíamos vuelto. Le preguntó a mi cuñada que era la única que estaba en la casa viendo tele si ya nos habíamos regresado, a lo que ella le contestó que no cuando nosotros regresamos a casa. Ella me lo contó todo y me dio bastante miedo. Otro hecho extraño me sucedió cuando me alivié de mi último bebé en abril, el día 9, para ser exacta, pues tristemente el abuelito de mi esposo falleció a los pocos días. Ya en el tiempo de diciembre los problemas de relación estaban demasiado mal y como te conté anteriormente. Los gritos y discusiones eran escuchados por sus abuelitos, que vivían a un lado.

19:19 En una de esas comencé a ver una silueta como la de un hombre. Aparecía detrás de una silla que teníamos en una esquina del cuarto, cerca de la cama. Y lo más sorprendente es que esa sombra se parecía mucho al abuelito que falleció en abril. Era de la misma estatura y se veía como él. Siempre lo veía ahí. En las noches no quise hablar de esto con nadie, hasta que un día mi esposo me contó que la noche anterior, mientras dormíamos, el se despertó de la nada y observó a una persona parada justo en el mismo lugar donde yo lo veía.

20:01 Inmediatamente miró hacia la ventana y la vio abierta, lo que le hizo pensar que alguien se había metido por ahí. Al instante se alertó pensando que nos podían hacer algo a mí o a alguno de nuestros niños. Pensó en levantarse y usar la sábana con la que estaba tapado para envolverlo y pegarle. De ese modo no le daría oportunidad de defenderse, pero cuando aventó las sábanas sobre esa persona que estaba parada allí, quedó sorprendido al ver que ésta cayó al suelo sin tocar nada. Ahí ya no había nadie. Entonces corrió hacia la ventana para cerrarla y al acercarse se llevó otra sorpresa. A la mañana siguiente yo le conté que también lo había visto en varias oportunidades, pero que solamente lo veía ahí parado, sin moverse.

20:56 Y por esa razón no quise decir nada. El día 12 de diciembre fui invitada a un rezo de la Virgen de Guadalupe por una vecina de mi madre. La verdad que no quería ir, pues ella no iba a poder asistir por su trabajo. Sin embargo, aquella mujer insistió para que yo asistiera, pues en ese rezo harían una rifa donde había muchos premios. El premio más grande era una imagen de la virgen de 1 m aproximadamente. Me insistió tanto que al final decidí ir. Asistí con mis 3 hijos. Y cuando acabó el rezo nos entregaron los papeles por cosas del destino.

21:41 Yo gané la imagen de la virgen ese día. No lo podía creer, pero estaba contenta. Llegué a casa de mi suegra, donde vivíamos. La coloque en mi cuarto y le puse una veladora para que me iluminara aunque fuese un poco. Las peleas con mi esposo continuaban, pero la sombra ya había dejado de aparecer. El día en que la veladora estaba a punto de terminarse, mi suegra me dijo que la habían invitado para un rezo a la vuelta de la casa, era de un señor que había fallecido días atrás, pero en la noche mi esposo no me dejó ir porque no quería quedarse con los niños a pesar de que yo ya los había dormido, quizás porque el más pequeño tenía unos 8 meses.

22:32 Esa noche volvimos a discutir en su cama, la cual estaba pegada a la cama donde dormían los niños. Me dijo cosas muy feas y me hizo llorar. Él se dio la media vuelta y yo quedé a espaldas llorando en silencio. No tardé mucho tiempo acostada ahí y me levanté de su lado. Me senté a los pies de la otra cama y ahí lloré otro rato más. Luego me Subí junto a mis hijos y llorando me quedé dormida. Durante la madrugada sentí que me calaban la blusa, abrí los ojos y ya no veía nada, pues la veladora por fin se había apagado. Supe que se trataba de mi esposo al escuchar que me pedía que me acostara con él.

23:23 Como yo estaba enojada, me negué. Pero él insistió pidiéndome que por favor me acercara a él. Fue entonces que lo noté un poco raro, como asustado. Por esa razón decidí hacerlo, pero le avisé que iría primero al baño, a lo que me respondió que estaba bien. Me senté en la cama y me quedé allí unos segundos cuando me dirigí hacia el baño. Al regresar me acomodé junto a él. Me abrazó y me dijo con una voz muy seria, te voy a decir algo que no me vas a creer. Sabes porqué te hablé porque me desperté y escuché que estabas llorando. Cuando abrí los ojos te vi sentada a la orilla de la cama. Eso me pareció raro.

24:15 Estiré mi mano para sentir si estabas acostada o si realmente se trataba de TI. ¿Efectivamente, estabas acostada? Pues fue cuando tú me respondiste. Volví a mirar a quién estaba sentada a la orilla de la cama. Vi como esa figura se desvanecía, no podía creer lo que estaba escuchando y me llené de terror. No sé qué habría sido eso o si quizás se trataba de la misma sombra que se aparecía anteriormente en la esquina del cuarto. Pero eso me daba mucho miedo y más por mis niños, que aún no estaban bautizados. Eran muy pequeños.

25:01 Me puse a hablar con mi esposo y pensamos que se trataba del espíritu del abuelito, que tal vez ya no quería que siguiéramos peleando. Aunque aún no comprendía porque él vio la sombra como de una mujer llorando a los pies de la cama. Tengo muchas otras historias más. Pero se las contaré más adelante. Muchas gracias por haber escuchado mi experiencia. Me gustaría que le envíes un gran saludo a mis suegros, que siempre escuchan las historias conmigo. Ellos se llaman Martín Torres y Jacinta Rodríguez desde ya. Muchas gracias.