Dec. 2, 2025

Guardias Nocturnos en Peligro - Madrugadores - Inframundo Relatos

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Inframundo Relatos De Terror
Guardias Nocturnos en Peligro - Madrugadores - Inframundo Relatos

INTRODUCCIÓN:
Muy buena madrugada, exploradores de lo oculto. Este episodio trae compañía… y no precisamente humana. Los guardias nocturnos saben que la oscuridad siempre cobra algo a cambio.

Etiquetas:
trabajos nocturnos, apariciones, miedo, seguridad

Hashtags:
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0:04 Los llantos del Museo, Historia de terror escrita y adaptada por Jesús Guzmán me llamo Martín Salvatierra, vivo en la Ciudad de México. Les voy a contar lo que me pasó cuando trabajé como guardia de seguridad en el año del 2009. En ese entonces tenía 32 años y les juro que lo que viví es real. Era un museo, clima tranquilo en una zona sin mucha delincuencia. Gracias a eso podía darme el gusto de platicar con las personas que pasaban por la vereda frente a la puerta de acceso donde yo me ubicaba, así como aquella mujer que una tarde pasó cargando un bebé en sus brazos, solo que ella me descolocó de sobremanera debido a su exaltado Estado. Estaba temblando. 2 lágrimas negras mezcladas con el maquillaje marcaban su cara.

1:11 El bebé lloraba sin consuelo. Le ofrecí mi ayuda de inmediato, pero ella no me prestó atención. Solo al paso de unos segundos me miró. Me pidió que de favor cargará a su hijo mientras hacía una llamada desde su celular. Me acuerdo quedar cautivado por los ojos del bebé. Viéndome con su rostro empapado, él dejó de llorar, apenas estuvo en mis brazos. En ese entonces, mi hijo ya tenía 7 años, pero la sensación de cargar al pequeño me recordó ese hermoso sentimiento paternal. Cuando una mujer terminó la llamada, recibió al bebé, me agradeció el gesto y se marchó sin responder cuando le volví a preguntar si necesitaba ayuda. Mi turno finalizaba a la medianoche, cuando era reemplazado por otro guardia a las 8:00 PM. Los guías se encargaban de vaciar el lugar y yo cerciorarme de que así fuera.

2:15 Después de eso me quedé solo dentro del Museo. Lo que les contaré comenzó esa misma jornada en que me topé con esa mujer. En la vereda solo se me permitía mantener una luz encendida, que era la que estaba en la entrada. Usaba una linterna para revisar los pasillos oscuros. Estaba en eso cuando de repente, un llanto de bebé llegó a mis oídos. Me quedé atento por un instante y cuando se repitió comprobé que era real. Y lo llamativo de todo fue que lo escuché dentro del Museo.

2:56 Empecé a asustarme cuando, al creer llegar a un lugar donde lo escuchaba, este sonaba desde otro sitio. Y así sucedía cada vez que intentaba llegar a él. Concretamente era un bebé llorando allí dentro. No podía equivocarme. Esa anomalía sucedió hasta que mi relevo llegó y me fui a casa. En la noche posterior volvió a pasarme el mismo llanto, pero cada vez más claro. Por parte se escuchaban gritos como si el bebé estuviera sufriendo. El sobrecogimiento que sentía se combinaba con una fuerte conmoción que me hundía en la incertidumbre de una tortuosa impotencia, quizás por ya no poder soportarlo. Grité sin dirección alguna, pidiendo que por favor se callará un frío y calculador silencio, paralizó muy aturdidamente todo volvió a estar como antes. Con el abrumador y sombrío pensamiento de lo paranormal estaba abatiendo la incertidumbre que antes tenía. Esperé a que llegara la hora para alejarme de ese lugar. Antes de irme le hablé al respecto al otro guardia. El dijo no sentir nada de eso.

4:20 Con mirada preocupada y quizá creyendo que me estaba volviendo loco, me recomendó descansar bien. Y así lo hice al día siguiente en el trabajo. Deseaba que nunca anocheciera el maldito presentimiento de que eso volviera a suceder. Se hizo real el llanto. Me martirizó nuevamente, pero esta vez el perturbador fenómeno cruzó el límite. Pues ahora lo vi. O mejor dicho, los VI, se me apareció una mujer horrorosamente fea, ya no tenía apariencia humana debido a la putrefacción que presentaba su cuerpo, sus ojos estaban irritados, más aún, miré al bebé que cargaba en sus brazos a él.

5:14 O vi en perfecto estado, solo que lloraba desenfrenadamente. Eran ellos, la mujer a quien ofrecí mi ayuda esa tarde en la vereda el bebé era quien yo sostuve en mis brazos en esos pocos minutos. Una vez que comprendí lo que estaba pasando, madre e hijo desaparecieron de mi vista, al igual que el llanto. Cuando llegó mi compañero, ahora me creyó. Porque las descripciones que le di de la mujer y El Niño, según él, coincidían con una vecina que vivía a unas cuadras del Museo. A mí no me importó la hora y a mi compañero no le importó dejar el trabajo. Por unos momentos fuimos hasta la casa, golpeamos la puerta reiteradas veces, pero no atendió nada. Temiendo lo peor, llamamos a la policía. A ellos no les contamos sobre las apariciones. Solamente le dijimos que éramos conocidos de la mujer y que no la veíamos desde hace 3 días iniciaron entrar, encontraron a la mujer a los pies de una escalera. Desnucada ya estaba en Estado de putrefacción, al parecer se cayó y perdió la vida en ese accidente al bebé lo encontraron milagrosamente, aún con vida, pero muy deshidratado. Según la autopsia de la mujer,

6:45 falleció esa misma tarde en que yo la vi. Estaba yo muy triste y desorientado. Quise adoptar al bebé, pero sus parientes se los llevaron al norte. Esta ha sido una experiencia bastante aterradora y pues quizás gracias a que esa mujer se me apareció fue que dimos con el bebé. Espero les haya gustado mi experiencia. Las bromas del guardia, historia de terror basada en hechos reales. Soy guardia de seguridad en una empresa de Quintana Roo, México. Esto me pasó hace 5 años.

7:38 Si están dispuestos a quedar impactados de espanto, los invito a que conozcan mi historia. Por cierto, me llamo Facundo parra y actualmente tengo 27 años. Don Jesús era ya un veterano de la empresa. ¿Le faltaba poco para jubilarse? Juntos comenzamos el cuidado de un flamante edificio que todavía hoy es colmado de turistas en épocas clave. Fue con el que pase la primera y única experiencia paranormal de mi vida. En una noche normal e incierta. Como todas, me dijo sentirse mal.

8:19 Hacíamos el horario más largo desde las 8:00 de la noche hasta las 6:00 de la mañana. Aunque le pedí que se retirara a su casa, no quiso. Testarudo y persistente, recorrió los pasillos en cada turno que le tocaba. Nos organizábamos de tal manera que mientras uno hacía el rondín, otro se sentaba frente a la computadora que nos mostraba las imágenes de las cámaras dispersas por los puntos estratégicos del edificio. ¿Cuando me tocaba hacer eso, desde ahí veía al viejo terco caminar ya lento, pero qué podía hacer? Pienso que yo seré igual cuando llegue a su edad. Ocurrió en la última hora, cuando era mi turno de caminar y él observaba las cámaras.

9:13 Cada uno teníamos radios a los cuales sólo teníamos que usar para comunicarnos en caso necesario. Pero don Jesús no le importaba cumplir con esa norma porque se la pasaba hablándome por esta todo el tiempo, contándome chistes o historias con sus novias conservadas en su memoria. Bromista y positivo, era la mayor cualidad de este hombre en ocasiones. Eso me molestaba, no lo niego, pues solía hacerme enfadar a tal punto que terminaba apagando la radio. Faltaba poco para salir. En esos momentos el anciano me relataba lo hermosa que era su nieta y que alguien como yo jamás tendría oportunidad con ella.

10:03 Yo solamente me reía, pero cuando se cayó de repente y a pesar de que le preguntaba si estaba bien, no me respondía. Comencé a preocuparme. Momentos después volvió a hablar, pero para decirme que había alguien caminando frente a mí mientras yo buscaba en la dirección que me indicaba, no veía nada. Con tono asustado, el me cuestionaba cómo era posible que no lo viera porque estaba solo. A unos metros de pronto sentí una gélida bris estremecerme el alma. De golpe me gritó que saliera de allí porque ese hombre se dirigía hacia donde yo estaba.

10:45 Le hice caso, preso del susto, cruce la sala de estar. No quise esperar al ascensor, por lo que me dirigía a las escaleras, en tanto don Jesús me repetía aterrado, que ese sujeto a quien yo no veía, me seguía que subiera rápido hasta el cuarto de cámaras donde estaba él para ponerme a salvo. Los segundos me parecían eternos. Jamás me había sentido tan asustado. Me tropecé varias veces, pero me levantaba inmediatamente para continuar corriendo. Ya estaba llegando al piso donde estaba él cuando lanzó una fuerte carcajada que resonó a través de la radio. Entonces caí en cuenta que era otra de sus bromas. Me detuve a retomar aliento.

11:37 Luego proseguí mientras le gritaba todo tipo de insultos. Sus carcajadas sonaron por la radio por última vez antes de llegar a la puerta. Pero al abrirla, lejos de continuar insultándolo, me invadió un espeluznante escalofrío. Don Jesús estaba en el suelo. Rígido e inmóvil, estaba ya sin vida. Llamé a la ambulancia y llegó mi jefe. Después los paramédicos confirmaron su fallecimiento. Don Jesús tuvo un paro cardiorrespiratorio que apagó los latidos de su corazón. En pocos segundos perdió la vida estando frente a las cámaras. Quizás se pregunten dónde está lo paranormal en todo esto también.

12:28 Yo pensé que él falleció después de que me hizo la broma, pero no vimos las cámaras que nos mostró lo impactante. Cuando don Jesús me decía que había alguien siguiéndome tenía razón, pero en las imágenes se lo ve a él haciendo eso. Mi anciano compañero falleció cuando hubo ese momento de silencio en la radio. No me pregunten por los vídeos. Todos fueron eliminados por respeto a ese viejo que mantuvo su sentido del humor, incluso desde el más allá.

13:13 Guardia de Seguridad. Historia de terror escrita por Jesús Guzmán, mi nombre es Alonso Román. Soy de México, de un Estado llamado Querétaro, pero los hechos de los que les voy a hablar ocurrieron en otro lugar al cual no puedo nombrar. Trabajé como guardia de seguridad entre los años 2015 al 2017. Oficio al que valoro muchísimo porque es en el que más cómodo me sentí. Y por más que ejerciéndolo, fue cuando tuve el susto más grande de mi existencia.

13:58 Si pudiera, lo seguiría siendo. Comenzó una noche después de ser contratado por esa universidad. Mi turno consistía desde las 10:00 de la noche hasta las 7:00 de la mañana del día siguiente. Un conserje me entregaba las llaves antes de marcharse, nada inusual, me saludaba, platicábamos un poco y luego se iba. El predio es bastante amplio. El edificio está compuesto por varios sectores de los cuales yo debía enfocarme en uno, en especial porten que me exigieron cumplir sin el mínimo descuido. En esa parte hay una sala de Ventanales altos por el horario en que yo ingresaba.

14:46 La encontraba oscura. Siempre realizaba un nuevo recorrido. Cuando el reloj marcó la una a m caminaba por el césped contemplando con cautela cada parte del predio, volteando ocasionalmente mi mirada hacia aquella sala. Fue cuando vi una sombra extraña. Asomándose por uno de los ventanales desde el lado de adentro, ilumine con mi linterna. Pero eso desapareció. Al retirar la luz, la sombra volvió a estar allí. Curioso por el fenómeno. Camine para verlo de más cerca.

15:29 En cada paso la silueta se hacía más visible y al estar a poca distancia pude constatar de que se trataba. Era un hombre mayor, de traje claro y cabellos blancos. Estaba quieto. Sólo me miraba preocupado pensando que era un ladrón. Corrí, pero al estar frente a este ya había desaparecido. Yo no tenía las llaves de esa sala a través del ventanal. No veía a nadie adentro. No había forma de que alguien entrara o saliera de allí sin que me percatara de ello. Creí que sólo fue una mala jugada de mi cansada vista, por lo que opté por seguir con mi ronda. Sin embargo, minutos después lo volví a ver, pero ahora en la puerta de la sala del lado de afuera, viéndome de nuevo, le ordené que se detuviera y en tanto avanzaba hacia él, lo vi girar e ingresar adentro.

16:31 Cuando estuve allí quede pasmado. La puerta seguía cerrada con seguro. Este hombre la atravesó. Me mantuve absorto, sin entender nada, pero cuando giré la vista hacia el ventanal, un inmenso escalofrío me congelo los huesos. Allí estaba ese hombre, quien luego de unos instantes se desintegró de mi vista, como si fuera un fantasma. Desconcertado fui hasta la entrada del establecimiento. Ahí contuve mis nervios y pavor. Hasta que llegó el conserje, poco antes de las 7:00 de la mañana le conté lo que me había ocurrido. Él intentó apaciguar mi miedo diciendo que no me preocupara, que seguramente ese espíritu dejaría de aparecer en unos pocos días.

17:24 Pues lo que hay en esa sala es un esqueleto humano que sería trasladado a otra universidad, ya que sólo estaba de paso. Lejos de ayudarme, sus dichos me espantaron aún más. Tenía el conocimiento de que algunas universidades utilizan nocios humanos para la Facultad de medicina, pero nunca pensé que podían pasar cosas así. Pero estaba claro que ese anciano al que vi era el alma de ese esqueleto. Se me aparecía en cada noche que siguió allí caminando por el patio, mirándome desde el ventanal. Atravesando paredes, cuando él comenzaba a manifestarse, yo me ocultaba para rezar aterrado, hasta que en una de las madrugadas se apareció a mi lado haciéndome sufrir un cho que por poco acaba con mi vida. Vi su rostro deshecho, ojos sobresalidos, mueca de burla y mirada maligna, en tanto yo perdía la conciencia sufriendo en el piso.

18:34 Por suerte, eso pasó poco antes de que llegara el conserje y llamara a emergencias. Nunca supe quién fue el hombre en vida, pero estoy seguro que se trató de alguien que llevo consigo maldad pura. Yo quedé con problemas cardíacos. Debo cuidarme de no volver a tener ese tipo de experiencias, algo de que, por obvias razones, nadie está a salvo. El crematorio, historia de terror basada en hechos reales. El trabajo de guardia de seguridad es tan impredecible como los lugares donde solicitan el trabajo. Lo sé porque yo fui uno hace algunos años. ¿Luego de contarles mi anécdota, sabrán a lo que me refiero? Mi nombre es Luis, gracias a Dios. Todavía tengo uso de razón para compartirles esto. Cuando me presenté a trabajar esa noche, mi jefe me informó que tenía un destino ocasional.

19:50 Todos en la oficina quedamos atónitos cuando me mencionó un crematorio. A nadie se le había ocurrido cuidar uno, pero dado a los inconvenientes que estaba teniendo ese lugar que daba más que justificado por lo que entendimos, los vecinos querían destruirlo. Por cierto sucesos extraños que ocurrían allí. Aclaro que después de mi experiencia lo clausuraron para siempre. Llegué a las 10:00 de la noche. El encargado me indicó los ingresos más vulnerables para estar al tanto y se fue. Un enorme salón contenía unas cuantas mesas metálicas, algunos utensilios propios de trabajo y, por supuesto, el tétrico horno donde se convertían los cuerpos en cenizas. No había nada más que vigilar aparte del jardín delantero. Así que me la pasaba caminando entre ambos lugares para evitar el aburrimiento.

20:55 Cerca de las 4:00 de la mañana comenzó a llover, por lo que me quedé adentro. Contemplaba una de las mesas. ¿Entre tanto, imaginaba lo que debería ser ese funesto trabajo? De pronto, un fino chillido irritó mis oídos. Miraba para todos lados sin saber qué es lo que era. Hasta que de reojo percibí que la puerta del horno se abría pausadamente, provocando el mismo ruido. No sé si es miedo lo que sentí primero, pero sí me quedé sin mover por unos segundos. Cuando por fin me decidí a revisar qué sucedía, toda mi cordura se vino abajo.

21:42 La puerta se cerró de manera violenta cuando las fuertes llamaradas encandilaron mis ojos. Estaba turbado. A un costado de dicho horno había un vídeo blindado que permitía ver al interior. Me acerqué creyendo que estaba fallando. No obstante, al mirar a través de él vi una lúgubre picura ardiendo entre las llamas. Había un cuerpo adentro, pero les juro que estaba vacío. Cuando llegué. Era un hombre al cual notaba como su carne tornaba de un color. Al ser digerida por el fuego, ni siquiera había logrado pensar en algo.

22:23 Cuando de pronto ese cuerpo comenzó a moverse, comenzó con un brazo. Después hizo lo propio con sus pies. Posteriormente comenzó a convulsionar, como si todavía estuviera vivo. Yo temblaba también, pero de pánico, hasta que bruscamente el cuerpo levantó su torso para quedar sentado. Yo caí de espaldas y me arrastré ante macabra escena, petrificado en completo estado de shock, sin tener plena conciencia de lo que era real o no observe el cuerpo voltear para mirarme con unos ojos cubiertos en llamas. Lentamente se inclinó de tal manera que su cara encendida quedó apoyada en el vidrio.

23:13 La refregaba por este, haciendo que su carne se desprendiera en trozos para luego desarmarse poco a poco con el fuego. Cuando reaccioné estaba en una clínica cerca del lugar me encontraron caminando por la calle perdido como si estuviera sin vida, igual al que vi consumiéndose dentro de ese horno. Como si fuera un muerto viviente. Al igual que vi consumirse dentro de ese horno, la empresa se hizo cargo de los traumas psicológicos que eso me ocasionó, aún sin creer mi historia. Por suerte, hoy tengo lucidez.

23:57 Me costó, pero volví a la realidad. Eso sí, jamás en mi maldita vida volví a ver fuego sin empezar a llorar, aterrado como un niño, recordando ese maldito y siniestro cuerpo mirándome detrás del vidrio.