Golpes en La Caja - RELATOS DE TRAILEROS
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0:00 Muy buenas noches esperando, se encuentren muy bien del otro lado de la pantalla. Han sido bastante los relatos de camioneros y traileros que nos han enviado y parece que les gustan mucho. Agradezco a todos por enviar sus experiencias de camioneros, que es precisamente el tema del cual vamos a hablar el día de hoy, relatos en la carretera que le ocurren a los camioneros y traileros. ¿Sin más comenzamos golpes en la caja del tráiler confesión por el camionero margarito García, Buenas Noches, mi nombre es margarito, pero pueden decirme mago?
0:58 Tengo 70 años. Es mi nieto Fabián quien quiso que les compartiera mi historia y me está ayudando a escribirla. Espero la puedan contar en su canal. Trabajé muchos años como trailero en Estados Unidos. Cubría una ruta en Texas que iba por un buen tramo de desierto. Nadie la quería tomar por el calor extremo. Pero como uno es luchón, pues que más me daba pasar por esos calores a los que ya mi México me había acostumbrado, hasta estaba más a gusto en esa lata de tráiler que en Guaymas, Sonora, de donde soy originario en esos años, les estoy hablando por ahí de los setentas. Mucho se decía que había asesinos y demás gente peligrosa en las carreteras, así que yo siempre llevaba un arma por precaución.
2:05 Me sucedió que una noche que iba transitando por la inmensidad del desierto tejano mientras disfrutaba de unas buenas rancheras en la radio. Comencé a escuchar golpes en la caja del tráiler. Se suponía que estaba lleno hasta el tope de grano en costales. ¿Qué era lo que tenía que llevar de un sitio a otro? Cosa que no dejaría mucho espacio por ningún lado para un polizón, pero como no dejaba de tener esa sensación de que algo se movía al interior de la máquina. Pues me tuve que detener al lado de la carretera para revisar a detalle el cargamento. Tomé la escopeta recortada que siempre llevaba y me la puse al hombro.
3:01 Salí con una lámpara en mano. Ya estaba espantado por toda la situación, pero lo que me puso la piel de gallina. Puede ver que en la oscuridad se movía un ser entre la caja y la cabina. Me tomé un momento para respirar y apuntar tanto como la lámpara como la escopeta a lo posible de la localización de la cosa, que estaba dándome problemas. Grité que saliera. Apuesto que si hubiese sido un animal común lo habría hecho sin ningún trabajo. Pero ese ser se empeñaba en esconderse de la luz.
3:44 Lo fui acorralando del lado de la cabina, que había dejado completamente cerrado hasta que pude verlo en toda su amplitud. Cuando se metió debajo del transporte tenía la piel gris como humedad, los ojos enormes en un cráneo pequeño. Que le daba paso a una boca llena de pequeños dientes afilados. Las manos y piernas parecían humanas, pero solo poseían cuatro dedos en cada uno. No tenía pelo por ningún punto del cuerpo.
4:24 Al echarle la luz se sintió agredido. Me gruñó con gran fuerza. En un tono amenazador que vibraba como si fuera una bocina que está produciendo un ruido muy bajo. Estaba que no creía lo que veían mis ojos por accidente. Disparé el arma. Estaba tan nervioso que mi dedo reaccionó solo a la amenaza. Afortunadamente, la mitad de los perdigones dieron en el suelo y los otros en la caja. Que como solo tenía granos, pues esperaba que no se hubiera dañado mucho el ser.
5:09 Ahora si se espantó con el sonido y saltó en mi dirección 1 segundo después de mi arma, ahora si le dio de lleno, pude ver como la sangre negra de su pequeño cuerpo salía a borbotones de los espacios. Tocados por los perdigones, sin embargo, no dejó de moverse, al contrario, tuve que equilibrarlo con toda la velocidad de mis 22 años y tratar de meter otro par de balas en la escopeta para intentar un tercer tiro que quizás ahora si lo inutilizaría, estaba muy nervioso.
5:56 Tanto que ni alcancé a meter los tiros en el arma cuando el ser desapareció corriendo en cuatro patas en la inmensidad de las tierras áridas de Texas. Tenía la ropa llena de ese líquido horrendo, pero no había forma de cambiarlas. Así que me subí de vuelta el tráiler. Las manos me temblaban, pero creo que era peor imaginar que me pasaría de quedarme al alcance de ese ser. Unos minutos adicionales, así que comencé la marcha de nuevo. Me fui tan rápido que llegué a mi destino 1 hora antes de lo previsto. Al verme, los empleados me preguntaron qué me había pasado. Sabía que me iban a tachar de loco, así que les dije que solamente me había topado con algunas dificultades en el camino.
6:53 No me preguntaron nada más. En lo que descargaban me fui a comprar más ropa y tiré la que estaba manchada. Creo que hubiera sido mejor guardarla. Ahora que han pasado los años. Supongo que sería más fácil analizarla y que me creyeran la historia que les cuento. Pero en ese momento solamente quería llegar a casa con mi mujer para alejarme de todas esas cosas. Regresé al transporte. Me estaban esperando para dar un informe de lo sucedido. Pensé que se referían a los perdigones de la escopeta, pero no era algo peor.
7:37 Había mordidas en la parte trasera del TRÁILER, también golpes como que algo que hubiese estado intentando entrar en la caja para tomar su contenido. No me quedo de otra que decirles. Que un animal me había atacado en el camino y tuve que meterle un par de tiros, pero como era de noche no le había dado y se escapó. No les conté toda la verdad, solamente lo que sería creíble en esta situación. Cuando me preguntaron qué ser era capaz de realizar eso, les contesté que no tenía idea.
8:19 Solamente vi su silueta a cuatro patas en las sombras y listo, me dejaron ir, pero no había otra manera de explicar lo que había pasado a la fecha. Me preguntó qué tipo de ser fue el que me encontré en la carretera y si sobrevivió o lo alcancé a matar. O si siguió tomando el cargamento de otros conductores que pasaban por el desierto tejano. Después de eso no volví a ver nada parecido, de forma que no tengo modo de tener respuesta a todo eso y quizás así sea mejor neblina en la carretera.
9:16 Confesión por el trailero Felipe Hernández, soy conductor de tráiler para una empresa importante. La cosa es que en el pasado he tenido problemas con el consumo de estupefacientes para lograr mantenerme despierto en los largos turnos de carretera, así que si le contara a alguien lo que me pasó. Creo que sería más fácil que me creyeran que me volví a caer en las andadas, a que son cosas que realmente pasaron. Era de madrugada por distintas razones, debí transportar una carga de frutas de la selva chiapaneca a la Ciudad de México, como era mercancía delicada para el calor, pues toda la logística de envío debía realizarse de noche. Aprovechando las temperaturas bajas del camino, aún estaba por la carretera de ese Estado, que usualmente tiene niebla en el otoño.
10:29 Es una combinación de los frentes fríos que comienzan con la humedad natural de la zona. Tenía que ir con mucho cuidado. De manera que llevaba la radio apagada y los sentidos afilados para darme cuenta de cualquier cosa que pasaba. Estaba muy concentrado en mis alrededores cuando noté que en la carretera había siluetas que parecían cruzar de un lado a otro como brincando. Al principio pensé que eran animales, pero al poco tiempo me di cuenta de que eran personas. O al menos algo parecido a una persona, porque me hablaban con voces susurrantes. No entendía lo que decían por el tono, pero no creo que hayan sido cosas agradables.
11:24 No me quise detener algo. Me decía que tenía que seguir avanzando, porque si me detenía seguramente formaría parte de esas huestes infernales. Avanzaba vuelta de rueda por miedo a salirme del camino. La niebla era cada vez más espesa y las figuras se multiplicaban. Sentía que eran cada vez más hostiles o al menos que buscaban cada vez más estar cerca de mi tráiler. Me sentía tan tenso que lo único que se me ocurrió fue comenzar a cantar una melodía. Que mi madre me enseñó cuando era niño porque no quería dormir con las luces apagadas, ella siempre se acercaba a mí por la noche, mientras entonaba esa canción de la Iglesia que dice, ya no temo a la noche, el señor está conmigo, ya no temo a la oscuridad.
12:28 El señor está conmigo, ya no temo a la muerte. El señor me acompañará. Nunca he sabido si se le inventó, pero supongo que lo que importaba era el deseo de sentirse protegido. En medio de una situación extraña. Noté que, contrario a lo que quería, los entes se querían pegar cada vez más al tráiler. Ahora podía ver sus rostros pegados contra los vidrios. Tratando de entrar con desesperación, dando golpes con las manos que resonaban con debilidad, llegó el punto en el recorrido, que eran tantos y tampoco me dejaban ver el camino que decidí pararme en la carretera.
13:25 No me iba a arriesgar a desbarrancarme por no ver la carretera en esa niebla mortal. Estaba desesperado cantando cuando recordé la voz de mi abuelita. Ella llevaba fallecida al menos 10 años mientras rezaba Sus Rosarios. Ella era muy religiosa y recuerdo que cuando íbamos a su casa siempre estaba rezando alguna parte de ellos, como si mi abuela misma me estuviera guiando. Comencé a repetir sus palabras. Incluso si me trababa, sentía su presencia animándome a recordar el resto de los misterios del Rosario, el número correcto de aves marías y los padres nuestros que tenía que repetir y en qué momento, precisó. Créanme que realizar eso sin ayuda de un Rosario que te recuerde el número de oraciones que llevas debería ser una tarea titánica.
14:29 Pero en compañía del recuerdo de mi abuelita, era como si una brisa me guiara a la luz. Pese a que los seres no parecían retroceder en su instinto de entrar, me sentía muy seguro. En ese instante dejé pasar el tiempo mientras ambos seguíamos repitiendo los rezos con vehemencia. No sé cuánto tiempo pasó, pero llegaron los primeros trinos de las aves. A romper el silencio infinito que se había creado más allá de los lamentos de esos entes. Poco a poco el mundo estaba despertando.
15:11 Eso quería decir que el amanecer no tardaría en llegar. Con eso me di cuenta de que los espíritus comenzaban a resguardarse en las sombras de la selva. La niebla dejaba de ser un mar espeso para tener la consistencia normal. ¿Que uno esperaría de ese fenómeno natural? La voz de mi abuelita no me abandonó hasta que el Sol ya cubría por completo el camino de la carretera y yo por fin me animé a avanzar sin temer que esos seres me siguieran o que pasara alguna otra cosa. El corazón me latía como loco, pero pude comenzar el viaje de nuevo. Llegué a la entrega, perdí al menos 4 horas en todo lo que me pasó, pero creo que por el miedo se sintieron como si apenas fueran unos minutos, disueltos en la inmensidad de los rezos que pronunciaba por mi vida.
16:16 Después de eso dejé todo contacto con los estupefacientes y comencé a hacerme más afecto, a ir a la iglesia. Ser buen católico y todas esas cosas que mi madre y mi abuela siempre me inculcaron. Incluso mis parientes se sorprendieron del cambio radical que había pasado solamente luego de un viaje. No les he podido contar lo que sucedió, como les dije al principio. Temo que piensen que simplemente fue una alucinación por las cosas que consumía en esos tiempos, de forma que no quiero que me juzguen, pero se me hacía importante compartir este detalle con ustedes para sacarlo de mi cabeza y que quizás a alguno de los que escucha le sirva de inspiración para que puedan continuar con una vida más sana.
17:17 Muchas gracias por escucharme. Espero que les haya gustado el relato. A mí me gustan mucho los de este canal. Espero poder escucharlos pronto por acá. Muy buenas noches al interior del camino. Confesión por Jairo Lara. Relados de Traileros, buenas noches, amigos, mi nombre es Jairo y por mucho tiempo trabajé como conductor en la frontera entre Guatemala y México, me tocaba llevar mercancía de una empresa importante de alimentos, así que el tráiler siempre lo llevaba vigilado. Pero eso no impedía que hubiera espacios para lo sobrenatural. En mi vida se me han aparecido varias cosas en los caminos, sobre todo cuando vas pasando por la selva de esa frontera tan conflictiva que abarca kilómetros de soledad entre ambos países.
18:40 Entre las apariciones que he podido ver han estado fantasmas en la carretera. Que corren como sombras para luego esconderse entre las matas, la famosa dama de blanco que por mi bienestar nunca he dejado que suba al tráiler, pero la que se me hizo más rara es la que les voy a compartir en este relato. Era de madrugada. Había cargado el tráiler temprano para que. A primera hora estuviera del lado guatemalteco, iba de prisa. En ese momento faltaba 1 hora o 2 para el amanecer, de forma que estaba bastante tranquila la frontera, entregué mis documentos y en unos minutos ya estaba enfilado a la carretera que me llevaría a mi destino. Llevaba la música prendida con unas buenas cumbias para hacerme más ameno el viaje, pero a unos kilómetros de la frontera empezó a fallar la comunicación hasta que decidí apagarlo. Eso nunca me había pasado porque llevaba un USB con canciones, de manera que no dependía de la señal para mantener comunicación.
20:05 Pensé que quizás el aparato ya comenzaba a fallar, así que no me preocupé y seguí hasta que unas luces en medio de las plantas llamaron mi atención. Empecé a escuchar música. No tenía la intención de detenerme, pero una fuerza mayor a mi voluntad me hizo parar la marcha del vehículo, bajar del mismo. Y buscar en la oscuridad ese misterio que olía a fiesta por todos lados. Sentí como mis pies iban solos al encuentro de la música de tambores en la selva. Ese es el ritmo que todos los latinos llevamos en el cuerpo desde el vientre.
20:55 En unos instantes me di cuenta que ya estaba en medio de una reunión de lo más inverosímil. Podía ver entre los asistentes a unos pequeños seres vestidos con taparrabos, que tenía las manos mucho más largas en relación a su cuerpo. Sus caras me hacían muecas amenazantes, pero no interrumpían la fiesta por nada del mundo. También se encontraban mujeres de todo tipo, algunas totalmente desnudas. Con el cuerpo pintado del verde de las selvas y voces seductoras, otras con atuendos blancos destruidos por la desgracia, unas más con largas cabelleras y ojos tentadores que poseían dientes afilados como agujas en sus quijadas desencajadas.
21:55 En otros puntos había espíritus masculinos. Y otros que no se les veía forma alguna de que fueran seres ni remotamente parecidos a algo humano. En medio de esa convocatoria demencial, pude notar la presencia de un cuerpo masculino coronado por una cabeza de macho cabrío, pese a que no tenía una cara que me pudiera transmitir sentimientos muy humanos. Se notaba que estaba satisfecho con cómo se desenvolvía la fiesta.
22:36 Algo me decía que estaría seguro en ese sitio mientras le siguiera El juego. Así que tomé una bebida que uno de los entes me ofreció. Le metí un sorbo y me dio de lleno el sabor del ron con especias en la boca. Además, el humo de los cigarros abundaba. Comencé a sentir el mareo de la ebriedad, subírseme a la cabeza, de forma que mejor me puse a bailar con esas criaturas. Creo que ese fue un error porque no me dejaron en paz hasta que desfallecí en el suelo y aún ahí los más pequeños me dieron a beber más de esa sustancia. Para que de nuevo me pusiera en pie y siguiera con los pasos que ellos me estaban obligando a hacer. Aunque al principio parecía que me la iba a pasar bien, esos seres tenían mucho más aguante que yo. Así que a mitad de ese encuentro demencial, me sentía deshidratado y cansado.
23:44 A punto del infarto, las criaturas se burlaban de mí. Me sonreían de forma que me llenaban de miedo, como diciendo que estaban esperando a que me detuviera para hacer conmigo lo que quisieran. Me esforcé por seguirles el paso hasta que los primeros rayos del amanecer hicieron que los seres se fueran retirando de a poco a las sombras que restaban. El último entre en irse fue el de cabeza de cabra. Con voz extremadamente humana me felicitó. Dijo que ninguno de los otros hombres les había aguantado una jerga completa, así que por eso me perdonaría.
24:31 La vida se evaporó en un humo de color negro que el aire dispersó en segundos. Cuando la ilusión se deshizo, la luz me permitió ver que estaba bailando. Sobre una fosa llena con al menos otros cuatro cuerpos, salí corriendo de ahí rumbo a la carretera, donde ya no encontré mi tráiler. ¿Cómo pude? Conseguí que me llevaran con la policía de caminos para pedir ayuda. Resulta que luego de que pare el tráiler estuve desaparecido 4 días, cosa que ya sentí en mi cuerpo deshidratado y sin comida.
25:16 En ese momento estaba fuera de mí, así que le conté lo que vi a los oficiales que me siguieron al punto donde encontraron a los cuerpos que realmente sí estaban. Ahí pensaron que estaba loco y me reportaron. Me hicieron exámenes toxicológicos para ver qué me había metido, pero al notar que no tenía ningún estupefaciente me dejaron ir, eso sí. La empresa me despidió porque según ellos estaba inestable mentalmente, pero con el finiquito me pude comprar mi propio vehículo y ahora trabajo por mi cuenta. Esta ha sido mi extraña historia. Espero les haya gustado esperando que los relatos del día de hoy hayan sido de tu agrado. Me despido, no sin antes enviar.
26:15 Saludos para Teresa de Jesús García, Luke Lavin, Héctor Gaeli, saludos para Charo Gómez para Jesús Rosana Gomar, saludos para lalichi, saludos también para ti, NAMA cripo y muy especial saludo para Jesús Saavedra. Nos vemos en otra emisión más de Inframundo, relatos.
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