Nov. 5, 2024

Entre Difuntos - Relato de Militares

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0:10 Mi historia se remonta en el año de 1985. En ese tiempo tenía ya 8 años de haber ingresado a las fuerzas militares de mi país, México. Mi nombre es Benjamín bustos. Nací en el DF, lo que hoy es Ciudad de México. Vengo de una familia de militares desde mi bisabuelo, abuelos y padre. Mi familia estaba integrada por 3 varones y 2 mujeres, de ellos solo quedamos mi hermana ramona y yo, mis 2 hermanos, que también fueron militares.

0:56 Por desgracia ellos fueron abatidos en el cumplimiento de su deber. Mi hermano ambrosio falleció en el estado de Zacatecas. Juan José en un accidente para ser más específico en la sierra en el estado de Durango. Ellos también del DF. Mi hermana Carmen era enfermera y se encontraba en una instalación militar cuando falleció. La muerte de ella fue de lo más extraño, pero según mi madre, antes de fallecer cada uno de sus hijos. Le contaron una serie de experiencias extrañas, las cuales ella dice que ya se les estaba avisando que iban a morir.

1:45 Y eso es lo que hoy quiero contarles. Aparte mi experiencia como la de mis compañeros. Mi padre fue una persona que al ser militar. El trato hacia nosotros, como sus hijos, no cambio en nada. Verán, yo puedo hasta jurarles que él no nos trataba como sus hijos, sino como a uno más de sus soldados a cargo. Él fue un hombre muy duro respecto a mostrar sus sentimientos. Ni siquiera en los funerales de mis hermanos lo vi llorar. No derramó una sola lágrima, yo no entendía porque era así. Yo fui soldado por más de 8 años y a pesar de todo lo que viví, miré y sentí.

2:43 Eso me hizo hasta cierto punto más humano y entender el sufrimiento de las personas a la hora en que perdían a un ser querido. La primera en fallecer fue Carmen. Como te comenté en un inicio, su muerte trajo más dudas que consuelo en la familia. Esto sucedió en el año de 1975. Todo inició hace varios años atrás, cuando mi hermana Carmen se encontraba estudiando para ser enfermera en el año de 1968. Ella se encontraba entre los estudiantes que se manifestaron ese día, pero mi padre un día antes le encontró varios volantes en el que se hacía la invitación al mitin y la castigó, esto porque para él era solo andar revolviendo las cosas y que el movimiento estudiantil estaba pronto por caer a finales del mes de septiembre de ese año. Mis padres la mantuvieron encerrada en su habitación y solo mi madre le llevaba sus alimentos. A veces pienso que ese encierro le salvó la vida porque en su Grupo de amigas todas fallecieron esa tarde. Creo que mi hermana jamás perdonó a nuestro padre porque en la primera oportunidad que

4:15 tuvo, después de graduarse de enfermera, ingresó a hacer sus servicios en la enfermería militar. Mi hermana había ido a visitar a nuestra madre, pues desde hacía ya algún tiempo se venía sintiendo mal. Ella nunca nos dijo qué tan grave era su problema de salud. Con los años se fue agravando por la pena de haber sepultado a 3 de sus hijos en menos de 4 años. Carmen le platicó que desde hacía ya un tiempo tenía pesadillas muy recurrentes. Siempre eran las mismas.

4:56 En sus sueños miraba Asus amigas tratando de huir y esconderse ante los disparos que venían de todos lados, tratando de ayudarse unas a las otras hasta verlas caer. Leticia, que fue su mejor amiga, le extendió su mano y le pedía que se fuera con ellas. En los otros sueños, pero de igual manera, siempre le extendía su mano y le hacía diferentes demandas. Algunas de ellas fueron como que las sacara de ahí porque tenía frío, en otras que no las olvidara. Pero a medida que se le iba manifestando en sus sueños, su aspecto era diferente, así como el de sus otras amigas. Leticia cada vez se miraba más descarnada y su voz de ultratumba la hacía estremecer y sudar frío. Una madrugada, estando en la guardia, el pasillo del hospital se encontraba solo y ella terminaba de llenar unos formularios para entregarlos muy temprano a la jefa de enfermeras.

6:13 Al final del pasillo miró como una mujer pasaba de una habitación a otra. Y eso la desconcertó, pues se suponía que en ese lado no había pacientes. Ella se cuestionó sobre lo que había visto y mejor fue a cerciorarse con algo de desconfianza. Revisó cada habitación, pero todas se encontraban vacías. A partir de esa madrugada comenzó a sentir miedo porque intuía que aquello que ella miró pasar era su amiga Leticia. Mi madre le dijo que se encomendará a la virgencita de Guadalupe y de ser posible, fuera a visitarla a la catedral para que le pidiera de su ayuda y protección que ofreciera misas por el eterno descanso de sus amigas.

7:10 Carmen ni siquiera llegó a pisar la catedral ni tampoco ofreció la misa para sus amigas, pues una madrugada la encontraron muerta en la última habitación del hospital. A nadie le permitieron verla y cuando la llevaron a la funeraria, solo mis padres la vieron porque decidieron cerrar el ataúd. Esto porque. Por más intentos que se hizo para acomodar a Carmen en el ataúd fue imposible. Sus ojos no se le pudieron cerrar, así como su boca abierta. Sus manos las tenía en posición de defensa.

7:54 La muerte de Carmen nunca se esclareció. Los médicos dijeron que había sido su corazón. Pero mi madre asegura que el miedo a ver algo o alguien hizo que el corazón de Carmen se detuviera. El segundo en morir fue mi hermano Juan José Carmen apenas tenía el año de haber fallecido cuando se estaban trasladando hacia el Estado de Sinaloa, pero para ese tiempo tenían la orden que pasarían primero por el Estado de Durango. Entre los años 1976 e inicios de la década de los 80 se dio inicio a una de las primeras operaciones en contra de el tráfico de estupefacientes en nuestro país.

8:45 El objetivo más importante era erradicar los cultivos de plantíos de hierba mala y amapola en el Estado de Sinaloa, pero a alguien no le pareció y fueron emboscados en la sierra. Alguien dio aviso y se enteraron que ingresarían por el Estado de Durango. En la huida fue cuando el vehículo por desgracia se desbarrancó. Mi hermano quedó dentro del vehículo al igual que varios de sus compañeros, algunos alcanzaron a salir y otros no. Mi hermano en su intento por brincar del vehículo, fue en esos momentos que este se incendió.

9:29 Y cayó en lo profundo de la sierra. El operativo al que se dirigían tenía prioridad, así que solo informaron de lo sucedido. Todo aquello tomó tiempo para sacar los cuerpos de los soldados, aunque déjenme decirles que no tenía la intención de hacerlo y el funeral se llevó a cabo casi después de 6 meses de lo ocurrido. En el ataúd no había un cuerpo en sí. Como espera uno ver, el cuerpo prácticamente era trozos de carbón de lo que había quedado de mi hermano. Mi madre se negaba a que eso fuera su hijo, pues ella quería ver su cuerpo intacto para saber que en verdad aquella masa negra era su muchacho.

10:20 El al igual que Carmen. Le contó a nuestra madre que desde hacía unos 15 días antes de irse a Durango le dijo que estando una tarde reunido con sus compañeros, uno de los soldados le preguntaba si no le daba el olor a carne quemada. Ellos solo se reían y le contestaban que solo pensaba en comida, pero él les aseguraba que no era así. A Juan José también le daba ese olor, pero este se mezclaba con olor a gasolina. Apenas habían transcurrido 2 años de la muerte de Juan José cuando ambrosio se encontraba en la sierra de Zacatecas. Una mañana recibió una llamada y le dijeron que había una vacante en uno de los puestos en los que estaba interesado. Pero que para eso tenía que ir a la Sierra. Y eso le daría aún más reconocimiento por parte de sus superiores.

11:28 Mi hermano no le informó a mi madre de qué se trataba todo aquello. Mi hermano no le informó a mi madre de qué se trataba todo aquello. Yo varias veces lo miré dudando si debía ir o no, pero después de tantos esfuerzos. No podía dejar ir esa oportunidad, al igual que Carmen. El también tenía sueños recurrentes, pero nunca le habló a mi madre de estos o las pesadillas que tenía, pero mi madre podía ver en los ojos de su hijo el miedo que tenía de irse a Zacatecas. Ambrosio no lo mataron estando en acción. Para su fortuna cumplió la orden que se le había dado en la sierra de Zacatecas y cuando regresó le informaron que sería relevado de su puesto, ya que era uno de los altos rangos dentro de la fuerza militar.

12:29 Por desgracia, mi hermano no era el único que aspiraba a ese puesto, había otro de los soldados al cual no le pareció que se lo hayan dado a mi hermano. Así que delante de varios de los soldados, este le dio varios tiros y antes de que lo detuvieran se voló la chiapa de los sesos por varios años. Pensé que sería el próximo en morir. Estuve a punto de retirarme cuando sucedió lo del terremoto del 85 en México. Se suponía que después del desfile militar del 16 de septiembre me darían mi baja. Pero bien, dicen que uno pone y Dios dispone. La mañana del 19 de septiembre me encontraba en casa de mi madre cuando sucedió la tragedia. Mi única hermana que me quedaba, ella y su familia vivían a un lado de la casa de mi madre.

13:30 Ella estaba por salir a dejar Asus hijos a la escuela. Cuando todo sucedió, ella y mi madre se quedaron en la casa con los niños. Les pedía que por favor no se fueran a mover de ahí, mientras yo tendría que presentarme en el cuartel. Realmente no se podía llegar a ningún destino porque todo era un caos, todo estaba diferente. Esa mañana parecía que habían bombardeado la ciudad. No era la misma que hacía unas horas había visto. Se miraba las personas caminar sin rumbo. Repentinamente comencé a tener mucha ansiedad.

14:13 El miedo se apoderó de mí cuando recordé a mis hermanos fallecidos. Por desgracia, nosotros vivimos en una de las colonias más afectadas. Era imposible trasladarme y no me quedó de otra que ayudar a las personas de mi vecindario. Las horas parecían no transcurrir y entre más buscábamos debajo de los escombros. Más personas encontrábamos, algunas con vida, otras, por desgracia ya fallecidos. Por unos instantes pensé que quizá ya había llegado mi momento. Me preguntaba si eso era lo que ellos habían sentido cuando la muerte estaba por hacerse presente. Pero también pensé que mi miedo podría temerle a la muerte si estaba rodeado de ella.

15:07 Cuando nos dijeron que el edificio Nuevo León de departamentos había sucumbido, yo y varios de los vecinos nos dirigimos al lugar del siniestro. Al ver el edificio sentía una opresión en mi pecho. Sentía esa sensación extraña de que si no moría aplastado, moriría asfixiado. En el camino me encontré a varios compañeros de los cuarteles. Nos pusimos rápidamente ayudar con los civiles que se encontraban tratando de ayudar a los que estaban bajo los escombros. Al poco rato me di cuenta de que nuestros uniformes se encontraban todos llenos de polvo y que a no ser por nuestros cascos, no nos identificaríamos como soldados. Algo que se me quedó muy grabado en esos momentos fue cuando mi compañero de apellido prado me hizo un comentario que en verdad me dejó helado por el miedo, volteó hacia un lado y mirábamos a las personas pasar sin siquiera inmutarse de lo que sucedía a su alrededor.

16:20 ¿Y con voz ronca me dijo, cuántas de esas almas que van pasando? Y ni siquiera se han dado cuenta de la tragedia. Después caí en cuenta que no sabía si lo que miraba en realidad eran personas o eran las almas de los que bajo los escombros se encontraban. Como me había comentado el compañero, a los 2 días me asignaron estar en el estadio de béisbol del seguro social. El estadio pasó a ser un anfiteatro improvisado. Miles de personas hacían filas todos los días para saber si sus familiares encontraban entre los cuerpos sin vida.

17:06 La fila de gente estaba por toda la Avenida Cuauhtémoc y viaducto, muchos aseguraban que llegaba hasta Xochimilco, esto en la Colonia Narvarte. A mí me tocó hacer guardia una noche. Creo que fue la peor de mi vida. Ver a todos acomodados en hilera y los tapábamos con sábanas. Se me hace un nudo en la garganta al tratar de describir todo aquello. Eso solo duró alrededor de una semana, pues los cuerpos se descomponían rápidamente y el olor a muerte comenzó a impregnar el lugar.

17:48 Muchos se iban con sus familiares para ser sepultados. Pero por desgracia, otros tantos no. Como te contaba esa noche, fue un suplicio para mí y para los que estábamos en el estadio. Yo puedo jurar que se escuchaban todo tipo de lamentos, sollozos y llantos. El lugar se impregnó rápidamente de almas en pena. Era imposible no ignorar todo lo que sucedía a mi alrededor. Salvador, uno de los médicos nos contó que. Cuando les aplicaban el formol, a él le parecía ver que de sus ojos brotaban lágrimas, más cuando de niño se trataba ver tanta destrucción, tanta muerte, porque a donde volteaba era lo mismo. Nada puedo comparar con lo que miré los 2 años que aún seguía al servicio militar, como lo sucedido ese año. Al año siguiente, varios de mis compañeros comenzaron a contar sus experiencias con situaciones sobrenaturales que tuvieron al momento en que se encontraban, tratando de ayudar a los heridos, aquellos que estuvieron en otros lugares de los cuales los mexicanos sabemos que era lo que el Gobierno de ese entonces les ordenó cuidar, nos observaban de manera despectiva. A mí en lo personal me trajo

19:24 satisfacción y algunos castigos, pero eso no me importó. Mientras algunos contaban lo sucedido, el Sargento Juárez nos dijo que mientras él hacía labor de rescate, uno de sus primos de nombre Alberto, Quién era militar, al igual que él, llegó y mientras ayudaban, ellos conversaban de cuando eran unos niños. Juárez le dijo que era un milagro que no se encontrara en esos momentos dentro del edificio al momento del Sismo, cuando pidieron que guardaran silencio, Juárez por unos segundos cerró sus ojos y cuando los abrió para seguir con su labor, su primo ya no se encontraba ahí, por desgracia el primo de Juárez.

20:14 Nunca salió del edificio durante el sismo y lo encontraron muerto un mes después. Por muchos años tuve muchas pesadillas por lo que había visto durante el tiempo en que duró mis últimos días como militar. Después del Sismo, mis pesadillas no fueron recurrentes como las de mis hermanos. Las mías fueron diferentes cada noche, pero aún así. La experiencia fue traumática. Después de la muerte de nuestros padres, mi hermana y yo nos vinimos a vivir a provincia, al Estado.

20:55 ¿Dónde es originario su marido? Aquí me casé y formé mi propia familia. Ya han pasado muchos años y sé que moriré de viejo y no como mis hermanos, la verdad, cada día de mi vida sin ellos. Fue como tener una herida de la cual nunca cicatrizó y de ella supuraban los recuerdos, las tristezas. Pero sé que tarde o temprano estaré con ellos amigos. Espero les haya gustado el relato de difuntos experiencias de militares.

21:38 Si es así, no olvides dejar tu comentario. Tu like y compartir con algún amigo o alguna amiga. ¿Me ayudarías bastante a seguir creciendo? Muchas gracias. Te deseo dulces pesadillas.